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15 DE JULIO DE 2018

SECRETARIA DE EDUCACION
Balfate colon
BREVE DEFINICIÓN DE GENÉTICA

LA GENÉTICA estudia la forma como las características de los organismos vivos, sean éstas morfológicas,
fisiológicas, bioquímicas o conductuales, se transmiten, se generan y se expresan, de una generación a otra,
bajo diferentes condiciones ambientales.

La genética, pues, intenta explicar cómo se heredan y se modifican las características de los seres vivos, que
pueden ser de forma (la altura de una planta, el color de sus semillas, la forma de la flor; etc.), fisiológicas
(por ejemplo, la constitución de determinada proteína que lleva a cabo una función específica dentro del
cuerpo de un animal), e incluso de comportamiento (en la forma de cortejos antes del apareamiento en
ciertos grupos de aves, o la forma de aparearse de los mamíferos, etc.). De esta forma, la genética trata de
estudiar cómo estas características pasan de padres a hijos, a nietos, etc., y por qué, a su vez, varían
generación tras generación.

La genética es la disciplina unificadora de las ciencias biológicas, ya que sus principios generales se aplican a
todos los seres vivos. En todas las áreas de la Biología se recurre a los conceptos que gobiernan la herencia,
cuando se trata de explicar la variabilidad existente en la naturaleza, así como también cuando el hombre
transforma la naturaleza para su beneficio. El mejoramiento de plantas y animales, la comprensión de la
patología humana y producción de medicamentos por medio de la biotecnología, son apenas algunos
ejemplos.

La genética es la ciencia que se ocupa del estudio de la estructura y función de los genes en los diferentes
organismos, así como también del comportamiento de los genes a nivel de poblaciones.

El desarrollo de nuevos métodos para la investigación genética en los últimos años, ha transformado a esta
disciplina en el centro de la biología y de la medicina en particular. Así por ejemplo, el estudio de los
principios genéticos básicos y sus aplicaciones en el diagnóstico, es de suma importancia en todas las
profesiones relacionadas con la salud.

Además de su relevancia teórica para las ciencias biológicas, los principios de la genética tienen importantes
aplicaciones prácticas, ya sea en la producción de vegetal, tanto de alimentos como productos de interés
industrial o farmaceutico, así como en la salud humana y la produccíon y salud animal.

ESTRUCTURA DE LA CÉLULA

La célula es la unidad mínima de un organismo capaz de actuar de manera autónoma. Todos los organismos
vivos están formados por células, y en general se acepta que ningún organismo es un ser vivo si no consta al
menos de una célula. Algunos organismos microscópicos, como bacterias y protozoos, son células únicas,
mientras que los animales y plantas están formados por muchos millones de células organizadas en tejidos y
órganos. Aunque los virus y los extractos acelulares realizan muchas de las funciones propias de la célula viva,
carecen de vida independiente, capacidad de crecimiento y reproducción propios de las células y, por tanto,
no se consideran seres vivos. La biología estudia las células en función de su constitución molecular y la forma
en que cooperan entre sí para constituir organismos muy complejos, como el ser humano. Para poder
comprender cómo funciona el cuerpo humano sano, cómo se desarrolla y envejece y qué falla en caso de
enfermedad, es imprescindible conocer las células que lo constituyen.

Características generales de las células

La célula está envuelta en una membrana —llamada membrana plasmática— que encierra una
sustancia rica en agua llamada citoplasma, en la que, a menudo, es posible diferenciar la presencia de
orgánulos celulares –entre ellos el núcleo celular- y, son frecuentes, otros envoltorios exteriores. En el
interior de las células tienen lugar numerosas reacciones químicas que les permiten crecer, producir energía y
eliminar residuos. El conjunto de estas reacciones se llama metabolismo (término que proviene de una
palabra griega que significa cambio). En los animales y en las plantas superiores presentan especializaciones y
se diferencian en tejidos, con tipos celulares de forma y función diferente: tejidos epidérmicos y epiteliales,
muscular, nervioso,...

Hay células de formas y tamaños muy variados. Algunas de las células bacterianas más pequeñas
tienen forma cilíndrica de menos de una micra o µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud.
En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas, corpúsculos de forma compleja con numerosas
prolongaciones delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud (las del cuello de la jirafa constituyen
un ejemplo espectacular). Casi todas las células vegetales tienen entre 20 y 30 µm de longitud, forma
poligonal y pared celular rígida. Las células de los tejidos animales suelen ser compactas, entre 10 y 20 µm de
diámetro y con una membrana superficial deformable y casi siempre muy plegada.

Pese a las muchas diferencias de aspecto y función. Todas las células contienen información
hereditaria codificada en moléculas de ácido desoxirribonucleico (ADN); esta información dirige la actividad
de la célula y asegura la reproducción y el paso de los caracteres a la descendencia. Estas y otras numerosas
similitudes (entre ellas muchas moléculas idénticas o casi idénticas) demuestran que hay una relación
evolutiva entre las células actuales y las primeras que aparecieron sobre la Tierra.

Composición química

En los organismos vivos no hay nada que contradiga las leyes de la química y la física. La química de los
seres vivos, objeto de estudio de la bioquímica, está dominada por compuestos de carbono y se caracteriza
por reacciones acaecidas en solución acuosa y en un intervalo de temperaturas pequeño. La química de los
organismos vivientes es muy compleja, más que la de cualquier otro sistema químico conocido. Está
dominada y coordinada por polímeros de gran tamaño, moléculas formadas por encadenamiento de
subunidades químicas; las propiedades únicas de estos compuestos permiten a células y organismos crecer y
reproducirse. Los tipos principales de macromoléculas son las proteínas, formadas por cadenas lineales de
aminoácidos; los ácidos nucleicos, ADN y ARN, formados por bases nucleotídicas, y los polisacáridos,
formados por subunidades de azúcares.
Células procarióticas y eucarióticas

Entre las células procarióticas y eucarióticas hay diferencias fundamentales en cuanto a tamaño y
organización interna. Las procarióticas, que comprenden bacterias y cianobacterias (antes llamadas algas
verdeazuladas), son células pequeñas, entre 1 y 5 µm de diámetro, y de estructura sencilla; el material
genético (ADN) está concentrado en una región, pero no hay ninguna membrana que separe esta región del
resto de la célula. Las células eucarióticas, que forman todos los demás organismos vivos, incluidos protozoos,
plantas, hongos y animales, son mucho mayores (entre 10 y 50 µm de longitud) y tienen el material genético
envuelto por una membrana que forma un órgano esférico conspicuo llamado núcleo. De hecho, el término
eucariótico deriva del griego ‘núcleo verdadero’, mientras que procariótico significa ‘antes del núcleo’.

Elementos celulares

Las tres partes fundamentales de la célula eucariota son la membrana, el citoplasma y el núcleo celular.

Superficie celular

El contenido de todas las células vivas está rodeado por una membrana delgada llamada membrana
plasmática, o celular, que marca el límite entre el contenido celular y el medio externo. La membrana
plasmática es una película continua formada por moléculas de lípidos y proteínas, entre 8 y 10 nanómetros
(nm) de espesor y actúa como barrera selectiva reguladora de la composición química de la célula. La mayor
parte de los iones y moléculas solubles en agua son incapaces de cruzar de forma espontánea esta barrera, y
precisan de la concurrencia de proteínas portadoras especiales o de canales proteicos. De este modo la célula
mantiene concentraciones de iones y moléculas pequeñas distintas de las imperantes en el medio externo.
Otro mecanismo, que consiste en la formación de pequeñas vesículas de membrana que se incorporan a la
membrana plasmática o se separan de ella, permite a las células animales transferir macromoléculas y
partículas aún mayores a través de la membrana.

Casi todas las células bacterianas y vegetales están además encapsuladas en una pared celular gruesa y
sólida compuesta de polisacáridos (el mayoritario en las plantas superiores es la celulosa). La pared celular,
que es externa a la membrana plasmática, mantiene la forma de la célula y la protege de daños mecánicos,
pero también limita el movimiento celular y la entrada y salida de materiales.

Citoplasma y citosol
El citoplasma comprende todo el volumen de la célula, salvo el núcleo. Engloba numerosas estructuras
especializadas y orgánulos, como se describirá más adelante.

La solución acuosa concentrada en la que están suspendidos los orgánulos se llama citosol. Es un gel de base
acuosa que contiene gran cantidad de moléculas grandes y pequeñas, y en la mayor parte de las células es,
con diferencia, el compartimiento más voluminoso (en las bacterias es el único compartimiento intracelular).
En el citosol se producen muchas de las funciones más importantes de mantenimiento celular, como las
primeras etapas de descomposición de moléculas nutritivas y la síntesis de muchas de las grandes moléculas
que constituyen la célula. Aunque muchas moléculas del citosol se encuentran en estado de solución
verdadera y se desplazan con rapidez de un lugar a otro por difusión libre, otras están ordenadas de forma
rigurosa. Estas estructuras ordenadas confieren al citosol una organización interna que actúa como marco
para la fabricación y descomposición de grandes moléculas y canaliza muchas de las reacciones químicas
celulares a lo largo de vías restringidas.

El núcleo
El órgano más conspicuo en casi todas las células animales y vegetales es el núcleo; está rodeado de
forma característica por una membrana, es esférico y mide unas 5 µm de diámetro. Dentro del núcleo, las
moléculas de ADN y proteínas están organizadas en cromosomas que suelen aparecer dispuestos en pares
idénticos. Los cromosomas están muy retorcidos y enmarañados y es difícil identificarlos por separado. Pero
justo antes de que la célula se divida, se condensan y adquieren grosor suficiente para ser detectables como
estructuras independientes. El ADN del interior de cada cromosoma es una molécula única muy larga y
arrollada que contiene secuencias lineales de genes. Éstos encierran a su vez instrucciones codificadas para la
construcción de las moléculas de proteínas y ARN necesarias para producir una copia funcional de la célula.

El núcleo está rodeado por una membrana doble, y la interacción con el resto de la célula (es decir,
con el citoplasma) tiene lugar a través de unos orificios llamados poros nucleares. El nucleolo es una región
especial en la que se sintetizan partículas que contienen ARN y proteína que migran al citoplasma a través de
los poros nucleares y a continuación se modifican para transformarse en ribosomas.

El núcleo controla la síntesis de proteínas en el citoplasma enviando mensajeros moleculares. El ARN


mensajero (ARNm) se sintetiza de acuerdo con las instrucciones contenidas en el ADN y abandona el núcleo a
través de los poros. Una vez en el citoplasma, el ARNm se acopla a los ribosomas y codifica la estructura
primaria de una proteína específica.

Orgánulos del citoplasma


Mitocondrias y cloroplastos

Las mitocondrias son uno de los orgánulos más conspicuos del citoplasma y se encuentran en casi
todas las células eucarióticas. Observadas al microscopio, presentan una estructura característica: la
mitocondria tiene forma alargada u oval de varias micras de longitud y está envuelta por dos membranas
distintas, una externa y otra interna, muy replegada. Las mitocondrias son los orgánulos productores de
energía. La célula necesita energía para crecer y multiplicarse, y las mitocondrias aportan casi toda esta
energía realizando las últimas etapas de la descomposición de las moléculas de los alimentos. Estas etapas
finales consisten en el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono, proceso llamado
respiración, por su similitud con la respiración pulmonar. Sin mitocondrias, los animales y hongos no serían
capaces de utilizar oxígeno para extraer toda la energía de los alimentos y mantener con ella el crecimiento y
la capacidad de reproducirse. Los organismos llamados anaerobios viven en medios sin oxígeno, y todos ellos
carecen de mitocondrias.

Los cloroplastos son orgánulos aún mayores y se encuentran en las células de plantas y algas, pero no
en las de animales y hongos. Su estructura es aún más compleja que la mitocondrial: además de las dos
membranas de la envoltura, tienen numerosos sacos internos formados por membrana que encierran el
pigmento verde llamado clorofila. Desde el punto de vista de la vida terrestre, los cloroplastos desempeñan
una función aún más esencial que la de las mitocondrias: en ellos ocurre la fotosíntesis; esta función consiste
en utilizar la energía de la luz solar para activar la síntesis de moléculas de carbono pequeñas y ricas en
energía, y va acompañado de liberación de oxígeno. Los cloroplastos producen tanto las moléculas nutritivas
como el oxígeno que utilizan las mitocondrias.

Orgánulos con membranas internas


El citoplasma contiene muchos orgánulos envueltos por una membrana única que desempeñan
funciones diversas. Casi todas guardan relación con la introducción de materias primas y la expulsión de
sustancias elaboradas y productos de desecho por parte de la célula. Por ello, en las células especializadas en
la secreción de proteínas, por ejemplo, determinados orgánulos están muy atrofiados; en cambio, los
orgánulos son muy numerosos en las células de los vertebrados superiores especializadas en capturar y
digerir los virus y bacterias que invaden el organismo.

La mayor parte de los componentes de la membrana celular se forman en una red tridimensional
irregular de espacios rodeada a su vez por una membrana y llamada retículo endoplasmático (RE), en el cual
se forman también los materiales que son expulsados por la célula. El aparato de Golgi está formado por pilas
de sacos aplanados envueltos en membrana; este aparato recibe las moléculas formadas en el retículo
endoplasmático, las transforma y las dirige hacia distintos lugares de la célula. Los lisosomas son pequeños
orgánulos de forma irregular que contienen reservas de enzimas necesarias para la digestión celular de
numerosas moléculas indeseables. Los peroxisomas son vesículas pequeñas envueltas en membrana que
proporcionan un sustrato delimitado para reacciones en las cuales se genera y degrada peróxido de
hidrógeno, un compuesto reactivo que puede ser peligroso para la célula. Las membranas forman muchas
otras vesículas pequeñas encargadas de transportar materiales entre orgánulos. En una célula animal típica,
los orgánulos limitados por membrana pueden ocupar hasta la mitad del volumen celular total.

FUNCIONES DE LA CÉLULA
Todos los seres vivos realizan tres funciones vitales: nutrición, relación y reproducción. Estas tres
funciones se llevan a cabo en todas las células.

Función de nutrición

La membrana de la célula pone en comunicación a ésta con el medio exterior, con el que intercambia
sustancias: moléculas inorgánicas sencillas (agua, electrólitos,...), monómeros esenciales (monosacáridos,
aminoácidos,...) y aun otras moléculas orgánicas (glúcidos, lípidos y proteínas) más complejas. El transporte
de estas sustancias puede ser pasivo, por difusión u ósmosis, o activo, por permeabilidad selectiva de la
membrana. En este último caso (imprescindible tratándose de moléculas complejas de tamaño medio o
grande) el paso de sustancias requiere un gasto de energía . Otros mecanismos de transporte de sólidos o
líquidos a través de la membrana son la fagocitosis y la pinocitosis.

Nutrición autotrofa (vegetal).


Los vegetales toman materia inorgánica del medio externo, es decir, agua, dióxido de carbono y sales
minerales. Estas sustancias se dirigen a las partes verdes de la planta. Allí las sustancias entran en los
cloroplastos y se transforman en materia orgánica. Para ello se utiliza la energía procedente de la luz que ha
sido captada por la clorofila. Este proceso recibe el nombre de fotosíntesis. Además de la materia orgánica, se
obtiene oxígeno. Una parte de éste es desprendida por la planta y el resto pasa a las mitocondrias junto una
parte de materia orgánica. Allí se realiza la respiración celular y se obtiene ATP necesario para todas las
actividades de la célula. Además, se produce dióxido de carbono que en parte se utiliza para la fotosíntesis,
juntamente con el que la planta toma del exterior.

2.Nutrición heterótrofa (animal).

Los animales no pueden transformar materia inorgánica en materia orgánica. Tampoco pueden utilizar
la energía precedente de la luz. Por ello se alimentan siempre de otros seres vivos y así se obtienen la materia
orgánica que precisan para crecer y construir su cuerpo. Al igual que en las células vegetales, una parte de
esta materia orgánica es utilizada en las mitocondrias, se realiza la respiración celular y se obtiene ATP y
dióxido de carbono. Éste es eliminado fuera del cuerpo del animal.

*Conservación de la energía

En las mitocondrias se encuentran las cadenas respiratorias que proporcionan la energía para todas
las funciones vitales, energía que se acumula en vectores energéticos como el adenosindifosfato y el
adenosintrifosfato (ADP y ATP, respectivamente). También se localizan en las mitocondrias los enzimas del
ciclo del ácido cítrico o ciclo de Krebs, a través del cual glúcidos, lípidos y prótidos son interconvertibles –
actúa, por consiguiente, como la turbina central de todo el metabolismo-, y los enzimas que oxidan las grasas
en el proceso de la β-oxidación. En el espacio citoplasmático se realiza el proceso previo de la glicólisis.

Función de reproducción
Las plantas y los animales están formados por miles de millones de células individuales organizadas en
tejidos y órganos que cumplen funciones específicas. Todas las células de cualquier planta o animal han
surgido a partir de una única célula inicial (célula madre) por un proceso de división, por el que se obtienen
dos células hijas. Existen dos procesos de división; mitosis y meiosis, según el tipo de célula: somáticas y
sexuales respectivamente. En el primer caso las células resultantes son idénticas a las célula madre y tienen el
mismo número de cromosomas que ésta; en la meiosis, las células hijas son diferentes genéticamente a la
madre ya que poseen la mitad de cromosomas.

Función de relación
Como manifestación de la función de relación, existen muchas células que pueden moverse. Este
movimiento puede ser vibrátil o ameboide.( Semejante a un ameba: compara amebiano. En biología, se aplica
al movimiento parecido al de las amebas, que realizan emitiendo pseudópodos o prolongaciones que
adelantan en mayor o menor grado, y a las cuales afluye la masa protoplasmática, cambiando continuamente
de forma, para luego formarse nuevos pseudópodos, y así sucesivamente (movimiento ameboide): compara
con movimiento difluente.)

La motilidad de los organismos (La motilidad es un término de la biología para expresar la habilidad de
moverse espontáneamente e independientemente. Se puede aplicar tanto a organismos unicelulares como a
multicelulares. También es un término común para referirse genéricamente a la motilidad gastrointestinal. )
depende en última instancia de movimientos o cambios de dimensión en las células. Las células móviles
pueden desplazarse emitiendo seudópodos (mediante movimientos amebóides) debidos a cambios de
estructura en las proteínas plasmáticas, o bien mediante movimiento vibrátil a través de la acción de cilios y
flagelos. Los cilios son filamentos cortos y muy numerosos que rodean la célula, además de permitir el
desplazamiento de la célula, remueven el medio externo para facilitar la captación del alimento; los flagelos
son filamentos largos y poco numerosos que desplazan la célula. Las células musculares (fibras musculares)
están especializadas en la producción de movimiento, acortándose y distendiéndose gracias al cambio de
estructura de proteínas especiales.

En la célula el movimiento se suele producir como respuesta a diversos estímulos; es decir, cambios en
el medio externo (cambios en la intensidad de la luz o la presencia de una sustancia tóxica). La célula puede
moverse para acercarse o alejarse, según el estímulo le resulte favorable o perjudicial. Esta respuesta en
forma de movimiento recibe el nombre de tactismo.

Cuando el movimiento consiste en aproximarse al estímulo, decimos que la célula presenta tactismo
positivo. Si la respuesta es alejarse del estímulo, se dice que la célula presenta tactismo negativo.

GENES Y CROMOSOMAS:
LOS COMPONENTES BÁSICOS DE LA VIDA
Cromosomas
La clave de la vida y de la herencia está en el núcleo de la célula, que es el centro que gobierna todas sus
actividades.

El núcleo de cada célula sexual humana, contiene 23 cromosomas, que son unos orgánulos filiformes en
forma de hilos y cada uno de ellos, tiene una larga molécula enroscada de una sustancia química llamada ADN
o Acido desoxirribonucléico, que es la molécula informativa de la vida.

El ADN contiene más o menos 30,000 genes, cada uno de los cuales contiene información precisa sobre
las características de la especie humana y las que va a tener la persona de forma particular.

En el momento de la fecundación, cuando los núcleos de las células sexuales se fusionan, se unen los
cromosomas en pares y la célula empieza a dividirse en millones de nuevas células que si bien son iguales
porque contienen las mismas partes, son diferentes en el contenido genético que contienen y que definen
desde tejidos diferentes como es el sanguíneo del óseo o muscular, hasta las características de una persona.

El mundo de los genes es fascinante y gracias a los estudios del genoma humano se ha identificado el
papel de cada uno de ellos en la conformación de la persona y hasta se han identificado los que determinarán
ciertos problemas de salud en la vida adulta.

Los genes trabajan toda la vida, porque nuestro cuerpo no deja de producir nuevas células para suplir las
que mueren, se desgastan o lastiman, por lo que gracias a ellos todos los tejidos de nuestro cuerpo, excepto
el nervioso se renueva constantemente.

Pero todo lo relacionado con la genética no podría comprenderse, si no se hubieran descubierto las
células madre.

Las células madre, son las que dan origen a todas las demás que formarán los tejidos y órganos del
cuerpo, son las que determinan sus funciones y permiten no sólo el desarrollo del cuerpo, sino la
regeneración de los tejidos a lo largo de la vida. Sin ellas estaríamos llenos de cicatrices y la mayoría de las
enfermedades que sufrimos continuamente no podrían curarse, de hecho, sin la existencia de las células
madres no podríamos vivir.
Y es que ellas son capaces de diferenciarse para originar un
cierto tipo de célula que constituyen los tejidos fundamentales de
los seres humanos, los musculares, óseos, cardíacos, hepáticos,
sanguíneos, nerviosos, de la piel y todos los demás y aunque
todavía sus mecanismos son un gran misterio que están tratando
de resolver los especialistas, esto constituye en este momento una
línea de investigación muy fuerte, ya que se piensa que muchos
procesos degenerativos se pueden revertir con su manipulación y
muchas enfermedades se podrán prevenir.

Genes
Cada ser humano tiene aproximadamente 30.000 genes que determinan el crecimiento, el desarrollo y el
funcionamiento de nuestros sistemas físicos y bioquímicos. Normalmente, los genes se encuentran
distribuidos en 46 cromosomas (23 pares) dentro de nuestras células.

Los pares del 1 al 22 son iguales en hombres y mujeres y se conocen como autosomas. El par número 23
está compuesto por los cromosomas que determinan el sexo. Las mujeres tienen dos cromosomas X y los
hombres un cromosoma X y un cromosoma Y.

Los espermatozoides y las células ováricas son diferentes de las demás células del organismo. Estas
células reproductivas tienen sólo 23 cromosomas independientes cada una. Cuando un espermatozoide y un
óvulo se combinan, al comienzo del embarazo, forman una célula nueva con 46 cromosomas. El ser humano
resultante es genéticamente único y su diseño está determinado por el padre y la madre en partes iguales.
La mitosis
La mitosis es el tipo de división nuclear que tiene lugar cuando se ha de generar células con igual número
de cromosomas de la célula madre. Se divide en cuatro fases:

- Profase. Se inicia cuando empiezan a condensarse las fibras de ADN hasta formar las dos cromátidas,
unidas por el centrómero. Se forma el complejo centriolar, constituido por un centriolo y un procentriolo y el
material pericentriolar o centrosoma, a partir del cual se forman los microtúbulos que formarán el huso
acromático. Se despolimeriza la lámina nuclear y se rompe la envoltura. Se forma la placa cinetocórica en el
centrómero.

- Metafase. Debido al alargamiento de los microtúbulos cinetocóricos, los cromosomas quedan


equidistantes a ambos complejos centriolares, disponiéndose en la mitad del huso y constituyendo la placa
ecuatorial.

- Anafase. Se inicia con la separación de las dos cromátidas hermanas, que constituyen el cromosoma
metafásico, formando el cromosoma anafásico con una sola cromátida. La anafase acaba cuando un juego de
cromosomas anafásicos llega a un polo y el otro juego al polo opuesto.

- Telofase. Comienza a unirse la lámina nuclear a los cromosomas, facilitando la formación de la nueva
envoltura nuclear. Los cromosomas empiezan a desenrollarse, lo que posibilita la transcripción y la formación
de la región organizadora nucleolar.

Citocinesis
- La división de las células animales se realizan por estrangulación del citoplasma. Comienza al final de
la anafase, cuando aparece el surco de división como resultado de la formación del anillo contráctil interno. El
anillo está formado por polímeros de actina. La mitosis

La mitosis es el tipo de división nuclear que tiene lugar cuando se ha de generar células con igual número
de cromosomas de la célula madre. Se divide en cuatro fases:

- Profase. Se inicia cuando empiezan a condensarse las fibras de ADN hasta formar las dos cromátidas,
unidas por el centrómero. Se forma el complejo centriolar, constituido por un centriolo y un procentriolo y el
material pericentriolar o centrosoma, a partir del cual se forman los microtúbulos que formarán el huso
acromático. Se despolimeriza la lámina nuclear y se rompe la envoltura. Se forma la placa cinetocórica en el
centrómero.

- Metafase. Debido al alargamiento de los microtúbulos cinetocóricos, los cromosomas quedan


equidistantes a ambos complejos centriolares, disponiéndose en la mitad del huso y constituyendo la placa
ecuatorial.

- Anafase. Se inicia con la separación de las dos cromátidas hermanas, que constituyen el cromosoma
metafásico, formando el cromosoma anafásico con una sola cromátida. La anafase acaba cuando un juego de
cromosomas anafásicos llega a un polo y el otro juego al polo opuesto.
- Telofase. Comienza a unirse la lámina nuclear a los cromosomas, facilitando la formación de la nueva
envoltura nuclear. Los cromosomas empiezan a desenrollarse, lo que posibilita la transcripción y la formación
de la región organizadora nucleolar.

Citocinesis

- La división de las células animales se realizan por estrangulación del citoplasma. Comienza al final de
la anafase, cuando aparece el surco de división como resultado de la formación del anillo contráctil interno. El
anillo está formado por polímeros de actina.

La meiosis

La meiosis es la división celular que permite la reproducción sexual. Comprende dos divisiones sucesivas:
una primera división meiótica, que es una división reduccional, ya que de una célula madre diploide (2n) se
obtienen dos células hijas haploides (n); y una segunda división meiótica, que es una división ecuacional, ya
que las células hijas tienen el mismo número de cromosomas que la célula madre (como la división mitótica).
Así, dos células n de la primera división meiótica se obtiene cuatro células n. Igual que en la mitosis, antes de
la primera división meiótica hay un período de interfase en el que se duplica el ADN. Sin embargo, en la
interfase de la segunda división meiótica no hay duplicación del ADN.

Primera división meiótica

- Profase I. Es la más larga


y compleja, puede durar
hasta meses o años según las
especies. Se subdivide en:
leptoteno, se forman los
cromosomas, con dos
cromátidas; zigoteno, cada
cromosoma se une
íntimamente con su
homólogo; paquiteno, los
cromosomas homólogos
permanece juntos formando
un bivalente o tétrada; diploteno, se empiezan a separar los cromosomas homólogos, observando los
quiasmas; diacinesis, los cromosomas aumentan su condensación, distinguiéndose las dos cromátidas
hermanas en el bivalente.

- Metafase I. La envoltura nuclear y los nucleolos han desaparecido y los bivalentes se disponen en la placa
ecuatorial.

- Anafase I. Los dos cromosomas homólogos que forman el bivalente se separan, quedando cada
cromosoma con sus dos cromátidas en cada polo.

- Telofase I. Según las especies, bien se desespiralizan los cromosomas y se forma la envoltura nuclear, o
bien se inicia directamente la segunda división meiótica.
Segunda división meiótica

Está precedida de una breve interfase,


denominada intercinesis, en la que nunca hay
duplicación del ADN. Es parecida a una división
mitótica, constituida por la profase II, la metafase
II, la anafase II y la telofase II.

Leyes de Mendel

Conviene aclarar que Mendel, por ser pionero, carecía de los conocimientos actuales sobre la presencia
de pares de alelos en los seres vivos y sobre el mecanismo de transmisión de los cromosomas, por lo que esta
exposición está basada en la interpretación posterior de los trabajos de Mendel.

A continuación se explican brevemente las leyes de Mendel:

Primera ley de Mendel: A esta ley se le llama también Ley de la uniformidad de los híbridos de la primera
generación (F1), y dice que cuando se cruzan dos variedades individuos de raza pura, ambos homocigotos,
para un determinado carácter, todos los híbridos de la primera generación son iguales.

Los individuos de esta primera generación filial (F1) son


heterocigóticos o híbridos, pues sus genes alelos llevan información de las
dos razas puras u homocigóticas: la dominante, que se manifiesta, y la
recesiva, que no lo hace..

Mendel llegó a esta conclusión trabajando con una variedad pura de


plantas de guisantes que producían las semillas amarillas y con una
variedad que producía las semillas
verdes. Al hacer un cruzamiento
entre estas plantas, obtenía
siempre plantas con semillas
amarillas Otros casos para la
primera ley. La primera ley de
Mendel se cumple también para el caso en que un determinado gen
dé lugar a una herencia intermedia y no dominante, como es el caso
del color de las flores del "dondiego de noche". Al cruzar las plantas
de la variedad de flor blanca con plantas de la variedad de flor roja,
se obtienen plantas de flores rosas, como se puede observar a
continuación:
Segunda ley de Mendel: A la segunda ley de Mendel también se le
llama de la separación o disyunción de los alelos.

Experimento de Mendel. Mendel tomó plantas procedentes de


las semillas de la primera generación (F1) del experimento anterior
y las polinizó entre sí. Del cruce obtuvo semillas amarillas y verdes
en la proporción que se indica en la figura. Así pues, aunque el alelo
que determina la coloración verde de las semillas parecía haber
desaparecido en la primera generación filial, vuelve a manifestarse
en esta segunda generación.

Los dos alelos distintos para el color de la semilla presentes


en los individuos de la primera generación filial, no se han
mezclado ni han desaparecido , simplemente ocurría que
se manifestaba sólo uno de los dos. Cuando el individuo de
fenotipo amarillo y genotipo Aa, forme los gametos, se
separan los alelos, de tal forma que en cada gameto sólo
habrá uno de los alelos y así puede explicarse los
resultados obtenidos.

Otros casos para la segunda ley. En el caso de los genes


que presentan herencia intermedia, también se cumple el
enunciado de la segunda ley. Si tomamos dos plantas de
flores rosas de la primera generación filial (F1) y las
cruzamos entre sí, se obtienen plantas con flores blancas,
rosas y rojas. También en este caso se manifiestan los
alelos para el color rojo y blanco, que permanecieron
ocultos en la primera generación filial.

Retrocruzamiento

Retrocruzamiento de prueba.

En el caso de los genes que manifiestan herencia


dominante, no existe ninguna diferencia aparente entre los individuos heterocigóticos (Aa) y los
homocigóticos (AA), pues ambos individuos presentarían un fenotipo amarillo.
La prueba del retrocruzamiento, o simplemente cruzamiento prueba, sirve para diferenciar el individuo
homo- del heterocigótico. Consiste en cruzar el fenotipo dominante con la variedad homocigótica recesiva
(aa).

- Si es homocigótico, toda la descendencia será igual, en este caso se cumple la primera Ley de Mendel.

- Si es heterocigótico, en la descendencia volverá a aparecer el carácter recesivo en una proporción del


50%.
Tercera ley de Mendel. Se conoce esta ley como la de la herencia independiente de caracteres, y hace
referencia al caso de que se contemplen dos caracteres distintos. Cada uno de ellos se transmite siguiendo las
leyes anteriores con independencia de la presencia del otro carácter.

Experimento de Mendel. Mendel cruzó plantas de guisantes de


semilla amarilla y lisa con plantas de semilla verde y rugosa (
Homocigóticas ambas para los dos caracteres).
Las semillas obtenidas en este cruzamiento eran todas
amarillas y lisas, cumpliéndose así la primera ley para cada uno
de los caracteres considerados , y revelándonos también que
los alelos dominantes para esos caracteres son los que
determinan el
color amarillo y
la forma lisa.
Las plantas obtenidas y que constituyen la F1 son dihíbridas
(AaBb).

Estas plantas de la F1 se cruzan entre sí, teniendo en cuenta los


gametos que formarán cada una de las plantas. Se puede
apreciar que los alelos de los distintos genes se transmiten con
independencia unos de otros, ya que en la segunda generación
filial F2 aparecen guisantes amarillos y rugosos y otros que son
verdes y lisos, combinaciones que no se habían dado ni en la
generación parental (P), ni en la filial primera (F1).
Asímismo, los resultados obtenidos para cada uno de los
caracteres considerados por separado, responden a la segunda ley.
Herencia no ligada al sexo alteraciones.

Grupos sanguíneos.

Variabilidad humana.

-Variabilidad genética: mutaciones.

El genoma humano.

Biotecnología e ingeniería genética.

Clonación.