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Extracto de:

MONTELEONE, Marco; ORTEGA JIMÉNEZ, Miguel Ángel. Fútbol, la construcción de un


modelo de juego. Barcelona. Paidotribo, 2015. (Pág. 92-97)

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LOS JUGADORES
El conocimiento adecuado de cada jugador y de sus características es clave para que
un modelo de juego sea efectivo y que su evolución sea controlada y no causal.

Las cualidades y los potenciales individuales son indicadores de las funciones que cada
jugador puede tener en el campo, pero éstos no son los únicos parámetros que debe
considerar el entrenador.

Un jugador que actúa de forma preferente en una determinada zona del campo cumple
una serie de acciones encadenadas, debidas a las interacciones que se generan con
los compañeros próximos. No basta con tener el mejor lateral derecho de la categoría
si no se relaciona adecuadamente con el extremo o con el central derecho.

El descenso del rendimiento de un jugador en relación con las expectativas que genera
puede estar provocado por un conjunto de factores que no responden a una
interpretación lineal de causa-efecto.

«El jugador de fútbol es un sistema multi estructural cuyo rendimiento depende de la


adecuada, precisa e inevitable interrelación entre todas y cada una de sus estructuras
conformadoras» (Morcillo, 2006).1

Según Seirul·lo (2002), tenemos que considerar seis estructuras diferentes


interrelacionadas entre sí (cada una influye y está influida por las otras cinco).

Estructuras según Seirul∙lo

Estructura condicional

Máximo desarrollo de las potencialidades genéticas de fuerza, resistencia y flexibilidad,


y uso de los medios de recuperación, alimentación que ello conlleva.

A veces esta estructura es considerada la causa y la panacea de todos los males y


tradicionalmente se le ha dado una importancia, en algunas ocasiones, excesiva, a
causa de la relativa facilidad de medición que tiene en todos sus componentes.

Desde este punto de vista el objetivo principal del proceso será lograr desarrollar al
máximo el potencial de rendimiento de los jugadores, tanto a escala individual como
colectiva, al mismo tiempo que se deberá proteger de forma directa e indirecta la salud
deportiva y general de los mismos.

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Gráfico 9. Desarrollo de las cualidades físicas básicas


Fuente: P. Padral, citado por J. M. Ortega (2003).

Estructura cognitiva

Conocimiento del juego que permita elegir bien, hacer de modo prioritario lo que
potencialmente soy capaz.

Esta estructura representa la toma de decisiones adecuada (selección de respuesta) en


relación con la situación del juego (identificación de la información), según las propias
posibilidades (respuesta motriz) y valorando el riesgo de dicha respuesta
(autofeedback).

Estructura emotivo-volitiva

La voluntad como requisito para hacer, para mejorar, para aprender, para estar atento,
para tener autocontrol. Mi voluntad es mi motor.

Sin un desarrollo óptimo de esta estructura sería prácticamente imposible poder mejorar;
para mantener un alto nivel competitivo hace falta un alto nivel de motivación. A veces,
algunas carencias en otras estructuras se pueden «maquillar», pero en la mayoría de
los casos, uno de los motivos de abandono en el fútbol o de falta de mejora se debe a
un bajo nivel de la estructura emotivo-volitiva.

Estructura creativo-expresiva

Desarrollar y potenciar el talento tanto en ataque como en defensa, en función de mis


posibilidades reales, aunque siempre mejorables, y con la eficacia como criterio de éxito.

La estructura creativo-expresiva es, quizá, la más atractiva cuando predomina en el


juego. En cada jugador está presente; no obstante, en pocos se encuentra muy

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desarrollada, y en todos se puede mejorar. La naturaleza del fútbol requiere una gran
creatividad para encontrar nuevas soluciones a las situaciones cambiantes. Como
hemos dicho anteriormente, algunos jugadores las encuentran de forma innata, pero en
otros hay que incrementarla proponiendo tareas de entrenamiento en las que se
encuentren libres para experimentar y equivocarse.

Estructura socio-afectiva

Abrirme, implicarme y entregarme al equipo como principio, desde la creencia de que el


éxito de equipo es mi éxito. Aceptar y aportar críticamente, sin eludir responsabilidades.

No es fácil hacer entender al jugador que ponga en segundo lugar sus exigencias
personales en beneficio de las del grupo. Quien tiene una conciencia social más
evolucionada es quien tiene más posibilidades de «sobrevivir» en un sistema social. El
ser humano, en general, vive cotidianamente en el conflicto individualismo/altruismo,
que son las dos caras de la misma moneda. En el fútbol, en particular, quien entrega el
propio talento al servicio del equipo consigue una participación activa en los resultados;
a su vez, los resultados positivos refuerzan la cohesión del grupo, y la cohesión del
grupo satisface las exigencias individuales.

Estructura coordinativa

Dominio del propio cuerpo como requisito para ser efectivo en la relación con el balón.
Buen equilibrio en todas las acciones con y sin balón, percepción de trayectorias y
velocidades tanto de nuestro desplazamiento como en función del balón y del oponente.

Es quizá la estructura más vistosa y llamativa para quien asiste a un partido de fútbol;
pero, como en la estructura condicional, se ha entrenado en exceso de manera analítica,
sin tener en cuenta la totalidad multi estructural del jugador. Sin duda la estructura
coordinativa es la punta del iceberg, la parte más visible, lo único que se puede ver. Sin
el dominio de esta estructura, eso sí, interrelacionada con las otras, no habría eficacia
en la acción motriz.

Relación estructuras/principios

Los principios colectivos del juego tienen una estrecha relación con las estructuras del
jugador. Sabemos que en cada acción, en cada decisión en el juego, intervienen
simultáneamente las seis estructuras, que están influidas por los principios específicos
colectivos del juego. En función del principio, algunas estructuras tienen un papel más
importante que otras.

Ejemplos de principios específicos comunes del juego colectivo

 Reducción del número de errores (valoración del riesgo). Estructura


predominante: cognitiva.

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 Ayuda mutua (ser siempre útil). Estructura predominante: socio afectiva.


 Variación y alternancia de los medios tácticos individuales y colectivos.
Estructura predominante: creativo expresiva.
 Sincronización espacial y temporal de las acciones. Estructura predominante:
coordinativa.
 Jugar con la intención del contrario. Estructuras predominantes: coordinativa y
cognitiva.
 La adaptación del juego a las posibilidades potenciales propias y a las
características del adversario. Estructura predominante: creativo expresiva.
 Distribución equilibradora de los espacios del juego (asegurar los espacios en
anchura y profundidad en todo momento del juego). Estructura predominante:
condicional.

Hoja de observación2

Para un seguimiento individualizado de las carencias y las virtudes de cada jugador,


podemos utilizar una hoja de observación (Morcillo, 2006), que hay que rellenar
periódicamente. La observación será de tipo cuantitativo (estructura condicional) y,
sobre todo, cualitativo, con el fin de mejorar algunas carencias estructurales del jugador,
interviniendo de manera complementaria.

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1.Las definiciones de cada estructura son aportación de Morcillo, basadas en las de Seirul.lo (2002).
2.El modelo que se presenta es un ejemplo simplificado con la intención de enfatizar en la existencia de
instrumentos útiles para la valoración de las diferentes estructuras.

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