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Biblioteca de Psicología JEAN-JACQUES WITTEZAELE

TERESA GARCÍA
Textos Universitarios Psicoterapeutas del Centro Gregory Bateson de L ieja

LA ESCUELA DE PALO ALTO LA ESCUELA DE


JEAN-JACQUES WITTEZAELE
TERESA GARCÍA PALO ALTO
Historia v evolución de las ideas esenciales

BARCELONA BARCELONA
EDITORIAL HERDER EDITORIAL HERDER
1994 1994
8

LA ESCUELA DE PALO ALTO


Versión castellana de LUISA MEDRANO , de la obra de
JEAN-JACOI-'ES WlTTEZAELE y TERESA GARCÍA,
Á la recherche;de l'Ecole de Palo Alto,
Éditions du Seuil. París 1992

A Elisabeth y Alfred A
Antonio y Clemencia

de la cubierta: CLAUDIO BADO (O HACHE)

© 1992 Éditions du Senil. Paris

Empresa Editoríal Herder S.A .Barcelona

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, el almacenamiento en sistema informático


y la transmisión en cualquier forma o medio: electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro
o por otros métodos, asi como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo
públicos, sin el permiso previo y por escnto de los titulares del Copyneht

ISBN 84-254-1855-0

Es PROPIEDAD Depósito LEGAL: B. 34.188-1994 PRINTED IN SPAIN

LIBERCRAF S.A. BARCELONA


ÍNDICE

Prólogo, por K. Schlanger y P, Watzlawick ...................................................... 9


Agradecimiento ............................................................................................... 14
Advertencia al lector ....................................................................................... 16
Introducción ................................................................................................... 18
Cuaderno de ruta ............................................................. ___......................... 23

Parle primera: Hacia una ciencia de la comunicación.............................................. 31


';. Gregory Bateson ........................................................................................ 35
2. Lis «conferencias Macy»: la revolución conceptual..................................... 56
3. El estudio de la comunicación................................................................... 95
J Aprendizaje y contexto............................................................................... 122

Varíe segunda: La doble macaón y más allá .......................................................... 139


5. Crónicas de un proyecto............................................................................ 142
6. La doble coacción ................................................................................... 168
7. Jackson. Erickson y la terapia familiar ...................................................... 195

Parte tercera: El MRI y el Centro de terapia breve .................................................. 225


8. Los comienzos del MRI ............................................................................. 229
9. La insostenible frialdad de la terapia breve ................................................. 260

Síntesis, perspectivas y conclusiones ........................................................................ 321


10. Las dos caras del cambio ............................................................................ 329
11. Conclusiones: la ética de Palo Alto............................ , .............................. 344

Anexos ............................................................................................................. 359


I. El MRI hoy ............................................................................................... 361 -=)
11. Informaciones prácticas sobre el MRI......................................................... 368
III. Referencias cronológicas ............................................................................ 373
IV. Direcciones útiles....................................................................................... 383

Bibliografía.............................................................................................. ."...... 385


Índice analítico…………………………………………………………………… …..403
PRÓLOGO

Nos complace sobremanera escribir este prólogo. A nivel perso-


nal, porque ha sido un placer recibir y guiar desde el principio a es -
tos talentos profesionales que se acercaron al Mental Research Insti-
tute ÍMRI) con gran curiosidad y ansia de cambio. Sus formaciones
más tradicionales en psicología ya no parecían satisfacer su-necesi-
dad de conectarse con el mundo. Era, para los dos, momento de
cambiar el contexto y su percepción de la realidad. Creemos que lo
han logrado ampliamente a juzgar por el volumen que han produci-
do en largos meses de trabajo conjunto.
A nivel profesional, porque en este libro han logrado una síntesis
clara de todas las vertientes que han influenciado el desarrollo de lo
que en el mundo se conoce como «la escuela de Palo Alto».

En la primera parte, los autores desarrollan exhaustivamente el


origen de lo que iba a ser un sello distintivo del MRI: la concepción
interaccional del comportamiento. Comienzan por hacer un relato
muy ameno de la vida de Gregory Bateson. Cuentan cómo Bateson,
el hijo menor de un empedernido hombre de cienc ia, comenzó su
vida de estudiante bajo la presión paterna por seguir una carrera en
ciencias naturales. Fue un viaje a las is las Galápagos el que lo guió
por fin hacia la antropología. Éste fue el primero de varios viajes lar-
gos centrados en estudiar tribus de aborígenes en Nueva Guinea y
luego Bali. Durante uno de estos viajes Bateson describió por primera
vez su concepto de cismogénesis, que se convirtió en el principio de
una lectura interaccional de las relac iones humanas.
Prólogo Prólogo

Más adelante abordan la importancia de la cibernética como te- Los autores ponen el énfasis a través de todo su relato, sobre có-
rreno en común para las ciencias de la época. Este concepto fue el mo las hipótesis de trabajo fueron cambiando. Nunca se dio el caso
que llevó a la convocación de las conferencias Macy. Resulta fasci- de haber «descubierto» algo que ya estaba allí. Más bien fue un pro-
nante para el lector interesado atar todos los cabos sueltos de cómo ceso de «inventar», como diría Heinz von Foerster, diferentes aproxi-
todos los grandes «personajes» de la época se conocieron y tomaron maciones a la solución de los problemas humanos. Por ejemplo, des-
parte en dichas conferencias. De esa época data que hoy en día John de un principio, Bateson se preocupó por el problema mental de los
Weakland cuente con una sonrisa: «Gregory conocía a todo el mundo sentimientos y cómo éstos cabían en la práctica de esta nueva moda-
que valía la pena conocer, con lo cual tenía la capacidad de abrir las lidad de soluc ión de problemas.
puertas que necesitaba cuando quería entrar en algún área nueva que Lo que ha resultado, después de muchos años de práctica es que ,
le interesaba investigar.» hoy en día, en nuestras prácticas, nos diferenciamos de otras aproxi-
En esa época cobra importancia en las ciencias sociales el concepto maciones terapéuticas en que no nos centramos en la expresión de
de causalidad circular como así también la información y la co- sentimientos durante la sesión. No ponemos en cuestión que el pre-
municación. Como dicen los autores: «Estamos en el año 1936 y Ba- sente se ha creado en el pasado del cliente, pero, para producir un
teson ya establece los primeros escalones de lo que se va a convertir cambio en el problema, pondremos el énfasis en lo que ocurre en el
en el enroque interaccional en psicoterapia.» día i día en forma práctica.
En la segunda parte del libro el doctor Wittezaele y la licenciada Es en la producción de un cambio en lo que el grupo se centra
García muestran cómo las consideraciones teóricas de Bateson en- primordialmente, como lo dicen los autores del libro. La influencia
contraron su lugar en la práctica. de Erickson es un factor determinante en que el trabajo del equipo
Los autores se centran en el principio de la doble coacción, que fue del Centro de terapia breve se centre en la producción de un cambio
el que puso al «grupo de Palo Alto» en el centro de los aconteci- en las interacciones que son dolorosas para la persona o personas
mientos en terapia familiar. La doble coacción fue la primera apro- que nos consultan. Ciertamente, en lugar de estudiar a la familia co-
ximación concreta de la nueva epistemología, los tipos lógicos, la in- mo un sistema homeostático, es el proceso del cambio en sí mismo
formación y la comunicación a las cienc ias humanas. Como dicen el que ocupa principalmente a los miembros del «grupo de Palo Al-
los autores nuevamente: «La doble coacción define la enfermedad to» ahora.
mental como un problema en la comunicación, cambiando de base En efecto, una de las premisas fundamentales de aquel momento
la perspectiva terapéutica.» Esto ocurrió en gran medida cuando dos
hasta hoy es que los clientes no vienen a pedir terapia primordial-
miembros del «grupo Bateson», Weakland y Haley, se unieron a Don
mente para esclarecer un pasado inmodificable, sino porque se en-
D. Jackson después que fundó el Mental Research Institute, en 1961.
cuentran ante una insatisfacción en el presente y un deseo de mejo-
La «escuela de Palo Alto» comenzó en 1955 con una primera hi-
rar en el futuro. En palabras de Erickson: «Ni el paciente, ni el
pótesis acerca de la psicosis como relacionada con los conceptos de
terapeuta pueden saber en qué dirección se ha de verificar un cam-
«madre esquizofrenizadora» y «paradoja». Sin embargo abandona-
ron el concepto de «paradoja» muy pronto porque no describía ade- bio y en qué grado ha de tener lugar este último.» Es la producción
de este cambio lo que nos interesa.
cuadamente lo que veían. El concepto de «doble coacción» resultó
más abarcador y por lo tanto es el que sobrevive hoy en día en la
Muchos de los profesionales del Instituto intervinimos en cierta
práctica, aun cuando lamentablemente el trabajo del MRI parece ser
medida en la tercera parte de este libro. Ha sido una experiencia en-
más famoso entre los colegas por e! uso de la paradoja que cualquier
riquecedora la de ver el contexto en el cual esa tercera pártele inser-
otra intervención.
ta en el todo del libro. En ella, los autores se centran en el principio

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Prologo
Prólogo

del MRI y más específicamente en el nac imiento, en circunstancias nuevas disciplinas; Milton Erickson recibía a Jay Haley y John Weak-
difíciles, del Centro de terapia breve. land (y también a todos sus pacientes) en su casa en Phoenix; hoy en
Los autores señalan que es fundamental hablar de la persona de día, la tradición se sigue en casa de John Weakland los martes por la
Don Jackson en la fundación del MRI. Sin su persistenc ia v su vi- tarde. A pesar de su alejamiento del MRI por razones de salud, en su
sión, quién sabe qué curso hubieran tomado todas las invenc iones casa convergen Steve DeShazer, Insoo Berg, Wendel Ray, la autora de
de la gente iluminada de la época. Jackson, de alguna manera, fue el este prólogo entre otros muchos, interesados en oír lo que el «viejo
que se enfrento al establecimiento constituido por la comunidad sabio» tiene que decir. Parece haber algo que no ha cambiado: son
psiquiátrica de la época y no tuvo dudas en manifestarles su adhe- las reuniones informales las que son fuente valiosa de intercambio
sión a la nueva concepción de los problemas humanos. Fue su ca- de ideas.
rácter abierto y sus habilidades diplomáticas los que proveyeron La otra cosa que nos viene a la mente es la construcción de puen-
apoyo financiero para que las investigaciones y proyectos pudieran tes- y caminos en común con corrientes de terapia breve con las que
continuar y florecer. Entre otros, permitieron que Virginia Satir lan- • tenemos conceptos en común. Derivadas de las enseñanzas de los
zara el primer entrenamiento en terapia familiar financiado por una grandes maestros esperamos que forjarán un futuro para que siempre
beca del National Institute of Mental Health. haya terapeutas cuya misión primordial sea la de aplacar el sufrimiento
Bajo el capítulo «La insostenible frialdad de la terapia breve», los humano sin tener que recurrir a la bioquímica. Este libro con su
autores recalcan la simplicidad de los principios usados en ese marco claridad y su perspectiva es un gran paso hacia evitar la compulsión a la
pero la dificultad en su implementac ión. Retoman el relato de los repetición, las soluciones intentadas que no funcionan.
personajes involucrados en su creación para dar la impresión clara de
que, si bien el Centro de terapia breve puede parecer un tanto ais lado Palo Alto, California, 1994 Mental Research Institute Karin Schlanger
del contexto de las demás investigaciones que habían ocurrido en el Paul Watzlawick
MRI hasta entonces, fue el resultado de la evolución de los diferentes
proyectos en los cuales sus fundadores, Richard Fisch, John
Weakland y el autor de este prólogo, habían partic ipado. Si bien
Bateson nunca fue parte oficial del MRI, sus ideas ciertamente fueron
puestas a prueba por estos profesionales; John Weakland había
trabajado con Erickson de manera tan intensiva en Phoenix que sus
enseñanzas se habían constituido en la parte principal de su trabajo en
Palo Alto.
Terminan el capítulo señalando que casi todas las corrientes «nue-
vas» de terapia familiar tienen sus orígenes, más lejanas o cercanas,
en el trabajo de los fundadores del Centro. Muy pocos de los discí-
pulos en el mundo admiten esta influencia abiertamente.
Dos cosas nos vienen a la mente al terminar este prólogo. Una es
la de la permanencia de la noción de cambio que sigue hasta el pre-
sente: los autores nos cuentan que Bateson solía tener reuniones
abiertas todos lo jueves en su casa, donde se discutían temas de inte-
rés general con jóvenes entusiastas que luego llevaban la antorcha a

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Advertencia al lector

Se impone una última advertencia: aunque la mayor parte de las


ideas y de los conceptos expuestos en esta obra se deben a los miem-
ADVERTENCIA AL LECTOR bros del grupo de Palo Alto, es evidente que asumimos la entera res-
ponsabilidad del uso y de las adaptac iones que hemos hecho de
ellos.

Esta obra se ha realizado a partir de nuestra experiencia personal


en el Mental Research Institute (MRI) con ocasión de vanas tempo-
radas pasadas ^en Palo Alto repartidas en un período total de diez
años (de 1981 a 1991), de investigaciones bibliográficas y de conversa-
ciones personales con los diferentes protagonistas a los que mencio-
naremos en nuestro relato. La mayor parte de nuestras conversa-
ciones se realizaron entre 1989 y 1991; no hemos considerado útil
precisar su fecha exacta en las citas, ya que algunas de ellas agrupan
informaciones obtenidas en diversos momentos. En cada ocasión,
hemos intentado mantener el espíritu y el contexto en el que se han
manifestado nuestros interlocutores.
En lo referente a las fuentes bibliográficas, hemos conservado ¡as
fechas de aparición de las ediciones originales a fin de que el lector
pueda situar los documentos en el tiempo. Por el contrario, cuando
los textos han sido objeto de una traducción, los números de las pa-
ginas remiten a ésta, En cambio, hemos traducido nosotros mismos
las conversaciones personales así como las citas de obras no traduci-
das de su original.
Nos hemos esforzado en seguir de forma cronológica el desarro-
llo de las ideas del grupo de Palo Alto. Sin embargo, la intrincación
de los diferentes contextos no permite una descripción estrictamente
lineal. Para facilitar la orientación temporal de los lectores, hemos
incluido, al final de la obra, un cuadro cronológico que recoge las
publicaciones y los acontecimientos personales principales que jalo-
nan nuestro relato.

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Introducción

Como ocurre con toda leyenda, es cada vez más difícil discernir
la trama del tejido del bordado y, de todos modos, cuanto más se
INTRODUCCIÓN examinan los detalles, mayor valor se le encuentra al conjunto.
Nuestra tarea aquí no consiste tanto en desmitificar cuanto en mul-
tiplicar los ángulos de visión para afinar la imagen. Este es el tema
del presente libro: desenredar la red relacional, hacer el inventario
cíe las riquezas e intentar delimitar los hechos que han permitido a
Palo Alto ganar sus laureles.
Cuando un colaborador abandona el MRI, se oye a veces esta re-
flexión: « ¡Ah, quizás va a fundar el grupo de Palo Alto!» Sin duda es
una humorada pero que refleja muy bien esta afirmación cien veces
repetida de Paul Watzlawick: «El grupo de Palo Alto no existe.» Aun-
Hay lugares cuyos nombres son como jalones de la historia, seña- que los miembros del MRI son s in duda los mejor situados para ha-
les de una época, emblemas de una generación o eslóganes que refle- blar de ello, no obstante esto merece algunas precisiones.
jan una corriente de ideas. Palo Alto puede indudablemente preten- Si hablamos de un grupo formal, reunido a la vez en el tiempo y
der formar parte de ellos. sn el espacio, y que reivindique o haya reivindicado tal apelación, es
¿«Extraño atractivo» o simplemente el desván del «nuevo paradig- cierto que no existe nada así, o que incluso nunca ha existido. Pero,
ma» de las ciencias sociales? De buen o mal grado, esta pequeña ciu- dicho esto, los conceptos sobre los que tanto Bateson como el equi-
dad c aliforniana ha adquirido una reputac ión que probablemente po del MRI fundan sus trabajos tienen los mismos orígenes ciberné-
no merece s i nos limitamos a los hechos his tóricos. No obstante, ticos y sistémicos; dirigen todos la misma mirada interaccional sobre
una serie de personalidades se han reunido en ella, en momentos di- el comportamiento humano. Como construcción mental, puede
versos, para cristalizar las ideas nuevas de la época. Y Palo Alto es, en descubrirse en este grupo invisible una especie de «estructura que
el espíritu del público en general (europeo en todo caso), un nombre une», una metáfora que nos permite determinar mejor el nacimiento
un poco mágico que se menciona para significar una pertenencia. Es de una nueva concepción del hombre, de un nuevo «paradigma» 2 .
s in duda concederle un honor excesivo, pero, después de rodo, sólo Entonces, trazar la historia del grupo de Palo Alto es determinar un
se hacen préstamos a los ricos. Es cierto que Palo Alto se ha procu- episodio de la historia de las cienc ias humanas y exponer la apari-
rado unos buenos ahorrillos durante los cuatro últimos decenios. ción y la evolución de la «epistemología sistémica» en este campo
Además de atribuirle la paternidad de la terapia familiar, se lo asocia a particular del conocimiento.
la «nueva comunicación»1, a la cibernética, a la sistémica y, más re- Epistemología, paradigma son éstas las grandes palabras lanzadas
cientemente, al constructivismo. Se lo cons idera a vec es como el al viento. Tan grandes que pueden parecer desmesuradas y engaño-
abanderado de la epistemología s istémica y se relac ionan con él sas. Muchos investigadores sagaces podrán presentir la superchería,
unos nombres que, tomados cada uno de ellos separadamente, son la trampa de las palabras y de las ideas que sirven para cubrir con un
va unos monumentos: Gregory Bateson, Paul Watzlawick, John barniz de respetabilidad unas posic iones poco rigurosas. Es cierto
Weakland, Richard Fish, Don Jackson, Milton Erickson, Heinz von que el conjunto de las ideas que desarrollaremos en estas páginas
Foerster, Jay Haley, Virginia Satir... suscita aún muchas preguntas, presenta muchas imprecisiones termi-

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Introducción Introducción

nológicas y llama al debate contradictorio. A fin de cuentas, el lector ta por el MRI. Aquí también el conjunto ofrece mucho más que la
será el único juez. Sin embargo queremos mostrar en este libro que suma de las partes.
el conjunto de los trabajos agrupados habitualmente bajo el nombre Hemos concebido este libro corno un instrumento que facilite el
(poco controlado, lo admitimos) de «grupo» o también «escuela de acceso a la obra de los diferentes miembros del grupo bicéfalo de Pa-
Palo Alto» revela los elementos característicos de un cambio episte- lo Alto. Para hacerlo, nos ha parecido importante evitar las elipsis y
mológico. las abreviaciones, en especial en lo que concierne a los conceptos
Todo cambio fundamental de óptica necesariamente lleva consigo fundamentales del enfoque interaccional.
un profundo cambio de valores y a través de las crisis es como puede Nuestro relato traza la evolución de las personas y de las ideas que
medirse el camino recorrido. Veremos que estas crisis en Palo Alto encarnan el grupo de Palo Alto. Se divide en tres grandes partes
han sido numerosas y que han permitido precisar y afinar las que se suceden (en la medida de lo posible) de forma cronológica.
prácticas. Intentaremos pues, al final del relato de estos momentos Proponemos una rápida visión de conjunto de ellas antes de pasar al
importantes de la «escuela de Palo Alto», poner de relieve los valores plano más detallado.
esenciales de ese nuevo enfoque del comportamiento y de sus impli- 1) Hacia una ciencia de la comunicación. Siguiendo la trayectoria de
caciones sociales, incluso políticas. Gregory Bateson describiremos las principales etapas de la llegada a
Nuestro camino personal nos ha llevado a realizar, en sentido in- una concepción interaccional del comportamiento. Veremos que es
verso, el recorrido que proponemos en esta historia de Palo Alto. En te enfoque tiene sus raíces en la biología y la antropología y que ad
primer lugar nos sedujo la originalidad del método de cambio ela- quiere forma nutriéndose de los conceptos de la cibernética, de la
borado en el MRI; pero la aparente simplicidad del modelo de la teoría de los sistemas y de la teoría de la información.
«terapia breve» revela enseguida una característica esencial de la co- 2) La doble coacción y más allá. Nos detendremos en un momento
municación: el contexto es el que posee las claves del sentido. Tuvimos importante del grupo de Palo Alto: el «proyecto Bateson».
que salir a descubrirlo: los primeros trábalos del MRI, las Encuentro de la cibernética y de la psiquiatría, la hipótes is de la
investigaciones sobre la comunicación, la hipótesis de la doble coac- doble coacción trastornará la perspectiva terapéutica de la época y
ción... Nuevos asombros, nuevos rompecabezas: Bateson no se deja abrirá el camino a la terapia familiar. Aportará la celebridad a sus
domar fácilmente. Chocamos con una masa impresionante de alu- autores y precipitará la creación del MRI.
siones y de referencias: Gestalt, cibernética, sistemas, información. 3) El MRI y el Centro de terapia breve (CTB). En 1959, Jackson funda
Navegamos al buen tuntún entre los tipos lógicos y suspiramos ante el Mental Research Institute en Palo Alto y Bateson permanece en la
el muro del segundo principio de la termodinámica. Palo Alto sabe periferia. La llegada de Paul Watzlawick, en 1960, va a contrarrestar
hacerse desear, al menos si se quiere comprender todo su alcance. la marcha de Bateson y permitirá que el instituto adquiera una cate-
Entonces, ¿es necesario comprender a Bateson para realizar la te- goría internacional; se convierte muy pronto en el abanderado del
rapia breve? No, sin duda, igual que es posible leer a Bateson sin grupo de Palo Alto. La historia del MRI se convierte en la historia
sentir el menor interés por el enfoque terapéutico del MRI. Sin em- de la evolución de una concepción de la terapia sistémica
bargo, hemos descubierto que, para comprender el enfoque influenc iada por las prácticas de Milton Erickson. La trama
interaccional del cambio, para captar sus implicaciones y pode/ general de la intervenc ión terapéutica llega a su versión más concisa
utilizarlo sin correr el riesgo de limitarse a una caricatura, vale la con el nacimiento del Centro de terapia breve a finales de los años
pena ver lo que se ocultas tras las técnicas «mágicas» del equipo del sesenta. Veremos por último que actualmente el enfoque del MRI
MRI. Igualmente, si se siente interés por las consideraciones rebasa el contexto de la psicoterapia para extenderse a muchos
epistemológicas de Bateson, vale la pena estudiar la vis ión original otros sectores de la vida social.
del cambio propues-
21
20
Introducción

Nos quedará entonces hacer un balance, provisional, del grupo de


Palo Alto , Mientras que se creía enteramente consu mada la ruptura
con el parad ig ma sistémico del p rincipio, las teorías constructivistas CUADERNO DE RUT A
defendidas por Paul Watzlawick hacen reaparecer a la cibernética (de
segundo orden) en los conceptos de la terapia. Aunque los trabajos
posteriores de Bateson ya no tienen un lazo d irecto con la enferme -
dad mental, intentaremos mostrar s in embargo que las dos posicio -
nes acaban por encontrarse de manera d ialéct ica y que llegan a una
visión co mp leja y muy o rig inal del ho mb re, del espíritu y de los
procesos de camb io.
La historia de las ideas de este grupo «invisible» de Palo Alto per-
mit irá, así lo esperamos, o frecer, a fin de cuentas, una v isión un ita -
ria del paradig ma sistémico. Visión integradora y trascendente de las ¡Es d ifícil enco nt rar u na ilust ració n mejo r d el co nst ru ct iv is mo
parejas hab itualmente cons ideradas contrad ictorias co mo el ind ivi - qu e la llegad a al M RI! Uno no espera ten er qu e rep et ir el no mb re
duo y el s istema, la contemp lación y la acción . Intentaremos tam- del inst ituto al taxista y sobre todo ver cómo levanta las cejas con un
bién co mp render las implicaciones éticas y polít icas del en foque de aire int errog ador cuando está segu ro de hab erlo co mp rend ido co -
Palo A lto. «Pensar globalmente, actuar localmente» es una cons igna rrectamente. No conocen el M RI, in cluso en Palo A lto , sob re to do
que actualmente se oye mucho , no sólo en la v ida social sino tam- en Palo A lto 1 . « ¿Fo rma p arte d e la Un ivers idad Stan fo rd?» « No .»
bién en los proyectos de la ciencia moderna. Intentaremos mostrar Bien, habrá que contentarse con la dirección. Y una vez allí, es el vi -
como el g rupo de Palo Alto, a través de una síntesis de sus trabajos, sitante el que recibe el choque. Desde luego, ya sabía que no es un
puede ofrecer una defin ición operacional de esta fórmu la. edificio in menso, pero a pesar de todo ... Un pequeño cuad ro de cés -
ped, un pequ eño let rero de madera con las letras M RI y el nú mero ,
555. Estamos en Middlefield Road, a dos pasos de la calle co mercial
principa l de Palo A lto. « Pequeña ciudad californ iana», co mo acos -
tu mbramos a llamarla; pero ¡tamb ién hay que aclarar los crit erios de
co mparación ! Palo Alto se encuentra entre San Francisco y San José,
en la entrada del Silicon Valley, y no es ya el pequeño refugio de paz
adonde los ricos ven ían a ret irars e y a d is frut ar del so l y del cielo
azu l, apenas hace veinte años. La ciudad h a crecido , el tráfico tam-
b ién , s i n h ab lar del p recio de los alqu ileres. Pod emos ap ostar qu e

23
Cua derno de r uta Cua derno de r uta

dentro de muy poco será difícil encontrar mucho espacio libre entre su gruesa cazadora de aviador). Regularmente le propone a su amigo
las dos ciudades y saber si Palo Alto está en los alrededores de San John llevarlo él mismo a la otra punta de los Estados Unidos para
Francisco o en los de San José. un seminario, oferta amablemente declinada hasta el momento.
El instituto es un pequeño edific io rectangular, de treinta metros Precisamente llega John Weakland. Trae el correo de antiguos par-
por veinte aproximadamente; se entra en él por una especie de porche ticipantes en seminarios, en programas de formación, en el programa
con una reja de hierro forjado que se cierra por la noche y que da a residencial... y discute sobre ello con Dick. Hay mucho humor, los
un pequeño patio arbolado desde el que arrancan dos escaleras que dos hombres son amigos desde hace más de treinta años, y esto se
conducen al primer (y único) piso del edific io. Esto en cuanto a l ve. Con más de Setenta años; John está siempre alerta, y estalla en una
decorado. Sharon está en la recepción y allí descubrimos la lista del risa estruendosa con los chistes de Fisch. Es curioso, hace que le
personal en los buzones, como en cualquier oficina, salvo que se nos presenten a los recién llegados y les dirige unas palabras amables con
encoge un poco el corazón al leer los nombres de Bodin, Fisch, Riskín, su voz grave y un poco temblorosa, difícilmente comprensible cuando
Segal, Weakland, Watzlawick... Esta vez no hay duda, ¡hemos llegado! no se está acostumbrado. Habla despacio, haciendo largas exposiciones
Generalmente, conocéis ya a Karin Schlanger porque es ella la que se ha acompañadas con movimientos de la cabeza —lenguaje marcadamente
ocupada Je la organización de vuestra llegada. Es un verdadero consuelo hipnótico—, pero siempre es así. Una impresión general de anc iano
encontrarla, porque os permite hacer una pequeña pausa en vuestros sabio, de maestro zen. Hay que contenerse para no pedirle que
esfuerzos desesperados por recobrar el inglés (con salsa americana, cuente todo su pasado de leyenda: los diez años con Bate-son,
además). Tanto si sois francés (su madre es de origen belga), alemán (su Jackson, los encuentros semanales en Phoenix con Erickson, y rodo lo
padre procede de Austria), español (ella nació en Argentina) como demás... Ha debido Hablar de "ello miles de veces.
italiano, ella os da la bienvenida en vuestra lengua mater na; no es 12 b 13. Llega Paul Watzlawick. Alto, delgado, muy erguido, la dis-
extraño que Paul Watzlawick la haya hecho su ayudante. En general, os tinción germánica. Ropa clás ica un poco anticuada, saluda a todos
sentís tan aliviados que las palabras se atropellan, queréis saberlo todo y con un movimiento de la cabeza, dice unas palabras en español a
es el momento de aprovecharse. Además, con la diferencia de horario, Karin, un bonjour a los visitantes francófonos, disimula mal su pla-
os sentís un poco cansados. Rápido, un plano de la ciudad, cer al hacer algunas preguntas a la nueva residente italiana: siente un
encontráis un pequeño motel en El Camino Real (es la gran arteria gran amor por Italia y le encanta hablar italiano. Serio, muy tran-
que une San Francisco con San José, bordeada de tiendas y de moteles quilo, le cuesta trabajo acostumbrarse a las prácticas americanas un
separados por los McDonald’s, Sizzler's u otros Kentucky Fried poco «vulgares», como por ejemplo el hecho de llamarse enseguida
Chicken: verdaderamente es América tal como la imagináis en vuestro por el nombre de pila (o, peor, por su diminutivo) sin conocerse.
país). Os vais a dormir. Mañana, todo será más claro. Muy «vieja Francia» en definitiva (tal vez vieja Austria), pero sin nin-
Miércoles al mediodía. Dick Fisch está en la sala de observación del guna pretens ión. En todo caso, los «maestros» no son sabihondos,
Centro de terapia breve, conecta el vídeo, examina las casetes con lo que es más bien raro en la profesión.
Karin; es más bien pequeño, calvo, la sonrisa un poco burlona, los « ¿Quién realiza la sesión?» Todos lo hacen por turno: los tres se-
ojos brillantes de picardía, un verdadero diablillo gracioso que siempre niors y los jóvenes (Karin Schlanger, Lucy Gilí, Patricia Emard2 ). Esta
tiene un buen chiste para contar. Es cierto que ha seguido cursos de
teatro, lo que le ayuda a proponer a los pacientes las tareas más 25
inverosímiles con una convicción y una seriedad a toda prueba. Desde
hace algunos años, sigue cursos de piloto (lo que explica s in duda

24
Cuaderno de ruta
Cuaderno de ruta
Recomendare la espera <<No hay que precipitarse demasiado>>,
vez, le corresponde a Lucy. Como no tiene su licenc ia californiana <<Tomemos el tiempo necesario para considerar todos los aspectos de la
de terapeuta, se necesita el consentimiento de la nueva paciente, No
cuestión» «Discúlpeme, pero soy un poco lenta», etcétera. En la sala
hay ningún problema: Fisch le ha presentado a Lucy, le ha explicado de observación, un cartel colocado sobre el espejo s in azogue
el plan de la terapia, y la pac iente lo ha aceptado. La paciente va a
proclama confusion is our must important products (¡Y además está al
llegar a la sala de consulta; Lucy le abre la puerta y lo aprovecha para
revés!). Lucy aplica la consigna al pie de la letra.
apagar la luz de la minúscula sala de observación (para el espejo sin La sesión no es «brillante». La terapia breve no es un enfoque de
azogue). Los tres maestros están sentados uno al lado del otro detrás
gran espectáculo: no hay lágrimas, ni intervenciones espectacula res,
del espejo, los otros discretamente se sientan donde pueden. De no hay revelac ión sorprendente o interpretac ión genial; todo lo
todos modos, como la sesión se filma en vídeo, puede verse a la pa- mas un poco de humor para desdramatizar, pero sobre todo las
ciente y a la terapeuta en ¡a pantalla del monitor. Lucy pregunta los
preguntas de precisión. « ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Cuántas veces? ¿Qué
datos de orden general, vuelve a explicarle el plan y le hace firmar el respondió usted cuando su mando le dijo...?» No, decididamente,
formulario de consentimiento para que se utilic en las grabac iones en la s ala no hay es pec táculo, la c onvers ac ión es esc ueta,
con fines estrictamente profes ionales (en los Estados Unidos no se inc lus o austera.
bromea con esta clase de precauciones legales). Y empieza la sesión: En la sala de observación, todos cavilan y preparan la orden, la -
« ¿Qué es lo qué la trae aquí?»
tarea» que se le dará a la paciente al final de la sesión. Es aquí prin-
Y todo sucede «como en los libros». El modelo es simple y claro. cipalmente donde se ejerce la creatividad. Han pasado cuarenta y
Lucy es sonriente y eficaz. Paul Watzlawick permanece silencioso, a cinco minutos. Lucy se disculpa con la paciente y le dice que va a
menudo con la cabeza baja, la mano delante de los ojos, parece des- consultar al equipo antes de terminar la conversación. Discusión rá-
interesarse completamente de lo que está pasando. John Weakland pida, propuesta de uno, enmienda del otro, acaban por ponerse de
hace de vez en cuando un comentario a su vecino más próximo (que acuerdo. Lucy vuelve junto a su paciente, le comunica las reacciones
muy a menudo no comprende nada de lo que acaba de decirle), sale del equipo (al menos de forma estratégicamente apropiada), le pro-
de la habitación durante un cuarto de hora, vuelve y parece no ha- pone los «deberes» (homework) y le indica que la sesión ha termina-
berse perdido nada de lo que se ha dicho durante su ausencia. Fisch 3
do. Se fija la fecha de la sesión siguiente. La paciente paga y se mar-
está atento pero a la menor ocas ión s alta para decir unas palabras cha. Lucy vuelve a encender las luces de la sala de observación.
agudas. A veces, todos se echan a reír, lo que irrita mucho a Watzla- Todos se desperezan y pasan a la sala de terapia, más amplia y mejor
wick que emite un «chitón» perentorio. Pero el desorden es sólo apa- iluminada, para la discusión que sigue a cada sesión.
rente, todos saben adonde va Lucy y la menor imprecis ión en el Los intercambios son vivos, a veces ásperos si hay desacuerdo.
interrogatorio susc ita una llamada inmediata por el interfono: -Ella
Watzlaw ick se enfada porque no se ha hecho ninguna pregunta so-
acaba de decir que pasa bien las tardes, ¿podrías preguntarle lo que bre algún miembro determinado de la familia. «¡No sabía que se ha-
hace precisamente en esos momentos?» No se deja «nada al azar es
bía cambiado de modelo!», le dice agriamente a Fisch. «El problema
neces ario que puedan hac erse una repres entac ión c lara y prec is a
está suficientemente prec isado, es inútil complicarlo con informa-
(«Como en una película de vídeo») del comportamiento de la pacien-
ciones suplementarias», responde este último que continúa con sus
te y de las reacciones de su entorno. E inmediatamente Comienza el
tratamiento; todas las ocasiones son buenas para, desde el comienzo
27
de la primera sesión, iniciar la contrapartida de unos intentos de so-
lución. Si la paciente está muy impaciente (!) por ver desaparecer su
molesto síntoma, todas las respuestas de Lucy irán en el sentido de

26
Cua derno de r uta Cuaderno de r uta

reflexiones s in tener en cuenta la observación. Los «jóvenes» y los vi- na lección de humildad pero no duele demas iado porque se tiene
sitantes permanecen callados, un poco sorprendidos por el tono. verdaderamente la impres ión de haber dado un paso de gigante4 .
John Weakland espera el momento oportuno para intervenir y des- Hay que esperar una semana antes de la próxima sesión del Cen-
pués comienza una reflexión muy tranquila, muy sosegada, que, re- tro de terapia breve. El tiempo de leer algunos de los documentos y
encuadrando la cuestión, muestra que ha escuchado las dos opinio- artículos diversos que nos han enviado. El tiempo de familiarizarse
nes. Un gran arte. Lucy toma notas. Paul Watzlawick señala las con ¡os lugares, examinar las numerosas casetes de vídeo cuyos títu-
paradojas en las que se embrolla la paciente, John Weakland expone los recuerdan momentos importantes, descubrir la biblioteca en la
las estrategias generales posibles, y Dick Fisch explica, de manera sala de conferencias en donde una gran fotografía nade homenaje al
muy concreta y detallada, cómo Lucy podría reencuadrar la vis ión fundador desconocido del instituto y en donde todos los números de
del problema de su paciente. Los jóvenes intervienen también en la la revista «Family Process» cuentan la historia .-de treinta años de
discusión; Karin hace unos apartes con Watzlawick, la atmósfera se investigaciones en terapia familiar.
distiende un poco. Los visitantes ocasionales se arriesgan a emitir al- El tiempo también de ir a ver a John Weakland, siempre disponi-
gunas opiniones. Todo se acepta con tal que esté justificado por b le y tan curioso por saber un poco más sobre vosotros como vos-
unos elementos concretos de la sesión. No hay que lanzarse a inter- otros lo estáis por saberlo todo de él. En el pequeño vestíbulo que
pretaciones .burdas, las ideas deben ser argumentadas. Y rápidamente
conduce a su despacho, un armario desborda de bandas magnéticas
reaccionan. Se mencionan las soluciones posibles, se prepara la se-
v de clasificadores en los que se ven informes de reuniones del tiem-
sión siguiente: « ¿Qué información falta todavía? ¿Cómo se va a eva-
po del «proyecto Bateson» y de los primeros años del MRI... El des-
luar la tarea?», etcétera.
pacho tampoco es muy grande y, en la pared, rodeada de dibujos
Ha pasado una media hora, ha llegado el paciente siguiente, se chinos", domina una hermosa fotografía de Bateson en compañía de
ordenan las sillas en la sala de terapia y todos vuelven a ocupar su Milton Erickson; fotografía de la unión del agua y del fuego, del
lugar en la sala de observación. Si no falla nadie, se atenderá a tres contemplativo y del guerrero, parábola con trazas de paradoja para
pacientes, como todos los miércoles, según el mismo ritual, prácti- este ampo de Palo Alto.
camente s in cambios desde hace más de veinte años. Paul Watzla-
wick se marchará un poco antes del final: tiene una reunión en
29
Stanford.
Para los recién llegados, sobre todo para los que ya han intentado
aplicar el modelo partiendo de los libros o de las conferencias, asistir
a una sesión del Centro de terapia breve es comprender al fin lo que
quieren decir las palabras. Y todo parece todavía mas rápido de lo
que se había imaginado. ¡Es posible pues hacer una terapia s
prácticamente formular la menor pregunta sobre el pasado! ¡Cuando
se tienen sólo unas pocas informaciones sobre el contexto, ya se
elaboran unas tácticas de cambio y además se las aplica-! Creíamos
haber comprendido bien el modelo pero John Weakland nos mues-
tra, muy cortésmente desde luego, que nuestras preguntas revelan su-
pervivencias de nuestra formación tradicional y que, si se miran las
cosas desde otro ángulo, ya casi no tienen sentido. Se recibe una bue-

28
PARTE PRIMERA

HACIA UNA CIENCIA DE LA COMUNICACIÓN


•; •

Hoy día, la gente se comunica constantemente y en todas partes.


Hasta el punto que podemos razonablemente preguntarnos si,.pen-
sándolo bien, es todavía posible hacer otra cosa (al menos si creemos
el aforismo de Paul Watzlawick: «Es imposible no comunicarse»)- El
reconocimiento de la omnipresencia de la comunicación ha engen-
drado, en muchos hombres de c ienc ia modernos, una especie de fe
en este dios único aunque multiforme. Tanto si es la «estructura que
enlaza» como si es la «segunda revolución industrial», la comunica-
ción es de todos modos la int erfaz entre el individuo y el mundo.
Para algunos, la metáfora puede llevarse mucho más lejos todavía.
Tomemos el caso de algunos físicos para los que la materia última,
los «bloques» de construcción elementales de nuestro universo, el
fundamento mismo del mundo material, es e último baluarte de
nuestra existencia «real», «concreta» y también el último parapeto
de nuestra salud mental («¡A pesar de todo no me dirá que esta me sa
no existe!»), todo esto se disuelve en las nociones abstractas de in-
formación . '«materia» de nuestros mensajes, substrato de la comuni-
cación.
Entonces, ¿qué hay que pensar de un concepto tan desmesurado?
¿Conserva todavía alguna virtud explicativa? Un concepto que lo ex-

33
Hacia una ciencia de la comunicación

plica todo ¿no está condenado a no explicar ya nada? No obstante,


es ahí donde nos encontramos más cerca de la idea que defendemos
en este libro, ¡a idea de un completo cambio epistemológico que GREGORY BATESON
aparece como inaceptable (en un primer tiempo, en todo caso) por-
que está en ruptura total con nuestros hábitos conceptuales.
Nuestra exposición seguirá, en parte, el relato cronológico de las Estudia lo que lo s otros de sc uidan y dev ue lve a l m un do
investigaciones de Bateson, el primer pilar del grupo de Palo Alto. lo que multitude s han deja do de la do. Su o bjeto consiste
Seguiremos su itinerario personal, de la biología a la antropología, en reponer todo en su orden natural, pero no se atreve a
del estudio de las relaciones biológicas al de las interacciones huma- emprender ningún paso con e ste fin.
nas. Bateson llega a la región de San Franc isco en el momento del Laotsé, Tao-te-king
nacimiento de la cibernética. Ávido de poner a prueba sus nuevos
instrumentos conceptuales, va a acometer los problemas de la comu-
nicación y de las relaciones humanas y a abordarlos bajo un ángulo
totalmente nuevo, el de la lógica formal. Abandonando la metáfora 1.1. El contexto familiar y cultural1
energética, base de las teorías freudianas y, según él, inadecuada para
explicar las características esenciales de los fenómenos vivos, partici- Cuando se encuentra a personas que han conocido a Gregory Ba-
pará muy activamente en la elaboración de un modelo muy diferente teson o, mejor, que han trabajado con él, regularmente mencionan
cuya piedra angular será la noción de información, «partícula ele- algunos rasgos de su personalidad para describir al hombre. «Poseía
mental» de los fenómenos interacc ionales y de los intercambios una cultura general y científica muy amplia», «Era un hombre del
entre los individuos. Esta teoría nueva de la comunic ación —que Renacimiento» o también «Conocía personalmente a todas las per-
ilustrará de entrada con ejemplos tomados de la ps icoterapia y de sonas importantes en el campo científico». Bateson nunca hizo
los psicoterapeutas— revela unos aspectos hasta entonces ignorados distinción entre su vida privada y su investigación científica: era di-
del lenguaje verbal y no verbal y deja entrever unas posibilidades dáctico con sus hijos, y las comidas familiares transcurrían
muy senas de abordar la enfermedad mental bajo un aspecto nuevo habitualmente discutiendo sobre ciencia con los invitados del día. En
y prometedor. Palo Alto invitaba cada semana a los estudiantes interesados y a todo
científico que estuviese de paso en la región, a pasar la velada en su
casa debatiendo cuestiones científicas y filosóficas.
Pero, además de su pasión por el estudio, algunos valores esencia-
les guiarán la carrera profesional de Bateson. Veremos en las páginas
siguientes hasta qué punto las ideas defendidas por su padre definen
las opciones fundamentales que lo marcaron durante toda su vida.
Con raras excepciones, todas las investigaciones realizadas por Gre-
gory Bateson aspirarán a aportar respuestas a las grandes preguntas
que ya dieron origen a la carrera científica de su padre, y sus posi-
ciones éticas serán la prolongación directa de la tradición familiar.

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35
Hacia una ciencia de la comunicación Gre gory Bateson

1.1.1. Los grandes valores familiares versidades en las que es indecente emitir una opinión personal, la su-
misión ciega a la autoridad, aunque sea científica, etcétera.
Su abuelo ya fue conocido en el St John's College de la Universi- Así pues, alrededor de la gran mesa los niños asisten a las discu-
dad de Cambridge. Llegó a este bastión de la ciencia conservadora e siones apasionadas de la élite intelectual inglesa de la época; Butler y
introdujo en él reformas importantes. Su mujer es una de las prime- Blake son citados a menudo en apoyo de las tes is de William Bate-
ras sufragistas inglesas. Su hijo William (padre de Gregory) estudia son. Durante toda su vida, Gregory se referirá a estos dos grandes es-
zoología en la misma universidad, después enseña en ella y se con- critores y adoptará las posic iones humanistas y el amor por la cien-
vierte, según una fórmula que tenía todavía todo su sentido en la cia cantados por su padre. Butler en especial ha suscitado cuestiones
época, en un profesor a la vez temido y respetado. que aparecerán constantemente en toda su obra.
Estamos al final del siglo XIX y Darwin ha publicado El origen de En La naturaleza, y el pensamiento, Bateson insiste mucho sobre las
las especies (en 1859) con las resonancias y los trastornos que ya sabe- relaciones entre las cosas, sobre su estructuración formal jerarquizada,
mos; la teoría de la evolución, en efecto, da un terrible golpe a la sobre lo que él llama «la estructura que enlaza». Ya lo hemos dicho,
historia cristiana del Génes is. Todo científico tiene que participar en Butler no podía admitir la pos ición materialista a la que las teorías
¡a disputa, y William Bateson es resueltamente no cristiano y hom- de la evolución parecían conducir; para él, apasionado por la dialéc-
bre de c ienc ia ante todo. Es también un humanista, gran aficionado tica, el espíritu era una entidad importante y misteriosa. Es difíc il
a la pintura y a la poesía y muy atento a no ceder a las presiones de no ver una premonición de la búsqueda de Bateson en estas palabras
la moda y de los prejuicios, para conservar su lucidez de científico. de Butler: «¿Quién puede decir —preguntaba— que la máquina de va-
Lo asusta la reducción de la complejidad del hombre a una expli- por no tiene una cierta forma de conciencia? ¿Dónde comienza la
cación de tipo materialista tal como se dibuja para algunos a través conciencia y dónde acaba? ¿Quién puede trazar la frontera? ¿Quién
de las teorías de Newton. Hace suya la plegaria de William Blake: puede trazar alguna frontera, sea cual fuere? ¿No está cada cosa en-
"Que Dios nos guarde de la visión simple y del sueño de Newton», tremezclada con todas las otras? Las máquinas, ¿no están relaciona-
que le gusta citar en la mesa del comedor donde se encuentran, cada das con la vida animal de una infinidad de maneras diferentes?»'
domingo, los artistas y los sabios que están de paso en la región. También, como Butler, Gregory Bateson será muy reacio siempre
No se adherirá pues nunca a la visión estrictamente materialista de a aplicar prematuramente sus ideas, y mantendrá una desconfianza
la mayor parte de los intelectuales de esa época. Preferirá a los «gran- exacerbada con respecto a los «objetivos conscientes» del hombre
des solitarios», estos pensadores marginales que no quieren abdicar (responsables, según él, de la gran cris is ecológica* de nuestra épo-
de sus intuiciones personales ante el progreso científico y que defien- ca)". Para Butler, como para Bateson después, los hombres de ciencia
den la posibilidad de una visión unitaria de la materia y del espíritu:
Blake, el poeta visionario, cuyo aterrador grabado Satán exultante so-
bre Eva ocupa un lugar eminente sobre la chimenea de la casa fami-
liar, y también Samuel Butler. En su utopía titulada Erewhon ataca la
vida y el pensamiento moderno de la época. Denuncia en ella la
asimilac ión del hombre a una máquina, la mediocridad de las uni-
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37
Hacia una ciencia de la comunicaci ón
Gregory Bateson

y los religiosos acaban por encontrarse: todos a fin de cuentas inten- gentes como nosotros. Estoy seguro de que la ciencia llega exacta-
tan imponer sus puntos de vista a la sociedad. mente después, y está totalmente a nuestro alcance, en todo caso al
Influencia del clima cultural de Cambridge pues, pero también de tuyo, estoy seguro de ello»'.
la veneración que Bateson padre profesa a los grandes artistas y al ar te Así pues los padres con mucha firmeza disuaden a Martín de la
en general. Este ateo lee cada día la Biblia a sus hijos «para que no idea de su carrera artística. Este, afligido después de la muerte de
sean unos ateos iletrados»; este científico infatigable y riguroso les John a quien se sentía muy unido, lleno de dudas sobre su propio
hace leer a los poetas, los lleva a todos los grandes museos y a las ex- talento artístico y rechazado por una joven que no acepta su pro-
posiciones importantes de Europa7 y sostiene que «si no hubiese ha- puesta de matrimonio, se suicida en pleno Piccadilly Circus, de un
bido poetas no hubiera habido problemas, porque es cierto que el tiro de revólver, el 22 de abril de 1922 a las tres de la tarde, el día y a
hombre de ciencia iletrado de hoy nunca los hubiese encontrado»3 . la hora del aniversario del nacimiento de John. La familia está
Así pues, en esta gran familia intelectual inglesa (como los anonadada, y William Bateson nunca se recuperará realmente de este
Darwin, los Huxley, los Russell...) nace Gregory Bateson el 9 de mayo
doble drama. Desde ese momento, toda la atención de los padres se
de 1904. Tiene dos hermanos mayores, John (1898) y Martín (1899) dirigirá hac ia Gregory, que hasta entonces nunca había ocupado el
sobre quienes van a ponerse todas las esperanzas de la familia. John primer plano de la escena familiar. Y, naturalmente, éste emprenderá
realiza estudios brillantes de biología en Cambridge, pero morirá al
estudios de biología en el St John's College de Cambridge. Toda su
final de la guerra en octubre de 1918. infanc ia gira en torno de los trabajos de su padre, y sus ratos libres
Es un golpe duro para el padre que, a partir de entonces, pone to- consisten en ir a pasear por el campo para descubrir y observar las
das sus esperanzas en Martin. Este se siente atormentado entre las plantas y los insectos. En la escuela, había elegido como actividad
responsabilidades familiares que lo empujan a una brillante carrera física la carrera a pie; «De esta manera, po día salir de la institución
científica y sus impulsos artísticos que lo llevan hacia la poesía. La e ir a estudiar los insectos en la naturaleza en lugar de correr: nadie
posición paterna es muy ambivalente: William eleva al pináculo a lo supo nunca»10 .
los grandes artistas tanto como cree que el arte está fuera del alcance Antes de pasar al contenido mismo de los trabajos de William Ba-
del hombre inteligente corriente, en todo caso fuera del alcance de teson y al modo como orientaron las investigaciones de su tercer hi-
los suyos, como atestigua la carta que escribirá más tarde a Gregory: jo, algunos extractos de correspondencia o de conferencias acabarán
« [...] la fe en la gran obra científica es el grado más próximo a la de dibujar la paleta de los valores que impregnaron la infancia y la
religión al que he llegado y procura lo que las personas religiosas sa- adolescencia de Gregory Bateson y que teñirán toda su reflexión pos-
can de la superstición. [...] Desde luego, existe la gran obra que no es terior.
de la ciencia, el gran arte por ejemplo, que es tal vez todavía más
El respeto hacia la «investigación pura» le impedirá siempre inte-
grande; pero esto es para los más raros y casi no está al alcance de grarse en el molde y las obligaciones de la ciencia oficial institucio-
nalizada. La aplicación prematura de los descubrimientos científicos
constituye un buen ejemplo de ello. Recordemos que a comienzos
del siglo XX los primeros descubrimientos de la genética, ciencia to-
talmente nueva en esa época, abrieron el camino a las utopías
eugenistas. William Bateson estaba horrorizado y decía:
«Recordemos
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Hacia una ciencia de la comunicación Gregory Bateson

que el padre de Beethoven era un borracho y que su madre murió de la forma animal, debemos investigarlas a través del estudio de los
tisis»11. Él defendía una posición universalista y animaba al estudio cambios que se producen ahora en ellos, adquirir un conocimiento
científico como medio de abrir la visión de! mundo, la ciencia era de los modos de aparición de dichos cambios y, si es posible, de las
14
para él «la única fuente de conducta racional... la luz que muestra al leyes que los limitan» . Así pues se dedica a investigar las leyes que
hombre en su perspectiva natural»12. gobiernan la forma orgánica. Cons idera al organismo como un to-
El amor y el respeto por la ciencia, esta concepción según la cual do integrado y coordinado y no como una reunión de «caracteres».
la ciencia bien concebida, con rigor y discernimiento, alcanza lo sa- Este período de las investigac iones de su padre tendrá una in -
grado, constituye un acto de fe al que Gregory Bateson permanecerá fluenc ia determinante sobre los instrumentos de reflexión de
fiel durante toda su carrera. Fuera de las modas y de las corrientes Gregory Bateson. Como él mismo dirá más tarde de su padre: « [...]
dominantes, en todos los sectores científicos a cuyo estudio se dedi- tuvo siempre una fascinac ión por los problemas de la simetría y del
cará, Bateson mantendrá como puntos de referencia a esos dos pila- modeló, y esta fascinación y la especie de misticismo que le
res de la independencia de espíritu que son Butler y Blake. inspiraba, c on los que, para bien o para mal, he hec ho míos y he
llamado "cienc ia". He adquirido un sentimiento más o menos
místico, que me ha llevado a creer que debemos buscar el mismo
1.1.2. William Bateson: de la morfología a la genética tipo de procesos en todos los campos de los fenómenos naturales :
por ejemplo, hay que esperar encontrar que actúa un mismo tipo de
Desde 1859, los biólogos se dedicaron todos a intentar confirmar o leyes, tanto en la estructura de un cristal como en la de la sociedad
invalidar las tesis de Darwin. Dos concepciones bastante diferentes in- [.,.], que estudiando, por ejemplo, los modelos de las plumas de
tentan explicar el fenómeno de la evolución: la tesis darwiniana y la perdiz se podía encontrar una respuesta (o una parte de respuesta)
3 al problema muy embrollado de las estructuras y de la regularidad en
de Lamarck . Para Darwin, los cambios orgánicos se producen al azar;
para Lamarck, se producen directamente bajo la influencia del medio la naturaleza»15 .
fes lo que se ha llamado la herencia de los caracteres adquiridos). En 1900, William Bateson va a Londres a dar una conferencia so-
William Bateson, al principio partidario de las tesis de Lamarck bre la herencia y la agricultura. Lleva con él un artículo que acaba de
efectuará viales a Egipto y a Rusia para estudiar a animales sometidos recibir de su colega holandés Hugo de Vries. Se trata de un docu-
a unas condiciones biológicas muy cambiantes. Estos viajes no le mento escrito treinta y c inco años antes por un monje austríac o:
aportarán una prueba satisfactoria. Entonces se interesara por las Gregor Mendel. El articulo, que había pasado inadvertido hasta en-
cuestiones de evolución formal, por los problemas morfológicos: tonce?, describe los resultados de ocho años de cultivo de guisantes
simetría, regularidad metamétrica, etcétera. «Tanto si creemos con La- de especies diferentes. Se habla de hibridación y de caracteres recesi-
marck que las adaptaciones son el resultado directo de la acción del vos y dominantes... Constituye una revelación para William
entorno, como si creemos, con Darwin, que están producidas por ¡a Bateson (él mis mo muy próximo a es tos descubrimientos en sus
selección natural, está admitido por todos que la progresión ha tenido propios trabajos), que se convierte entonces en el mayor defensor de
que pasar por la aparición de variac iones. Esta es una base común. Gregor Mendel en Inglaterra. Pasará la mayor parte del resto de su
Por consiguiente, si se investigan las etapas en la secuencia de carrera en desarrollar esta nueva ciencia que él mismo bautizará co-
mo «genética». Y en homenaje al monje desconocido William llamará
Gregory a su tercer hijo.
Hacia una cienc ia de la com unicación Gregory Bateson

1.2. De la biología a la antropología Hacia 1920, Malinowski y Radcliffe-Bro wn reaccionan contra esta
vis ión etnocen trista y defien den un estud io sin crón ico anh istó rico
Co mo sus hermanos mayores, Gregory emprende pues inevitable- de la estructura de las diversas sociedades o culturas. Es el principio
mente estudios de biología en Camb ridge. La presión familiar es fuer- del t rabajo de campo. Sin emb argo los métodos son todav ía bastan -
te, asfixiante. Todas las esperanzas de la familia están puestas a partir te rud imentarios, co mo cuenta el ant ropólogo Reo Fo rtune, p rimer
de ahora en él. Bateson es un estudiante brillante pero poco entusias - marido de Margaret Mead: «Malinowski cogía a los indígenas por el
ta. Está escrito que tampo co él cont inuará los t rabajos de su pad re. cuello para que no pudiesen escapar... a med ida que se hicieron in -
Gregory t iene so lamente veint iún años cuando un millonario le dependientes, ya no podía hacerse esto. Esta técnica brutal es un as -
propon e que lo aco mp añe, co mo experto en b io log ía, en un crucero pecto del imperialis mo» 17 .
a las Galáp agos. Su padre, ant es de autorizar el v iaje, se info rma so - Bat eson, pro cedente d el rigor fo rmal de la b io log ía, se s iente muy '
bre la duración de la estancia en estas islas que fueron determinantes pronto sorprendido por las lagunas teóricas y la pobreza de los ins -
para la elaboración de la teoría de la evolución de Darwin . Al saber tru mentos metodo lóg icos de la ant ropo log ía : « Es terrib le co mp ro bar
que la estancia será al menos de seis semanas, lo que duró la estancia lo movedizo que es el terreno sobre el que están basados los elementos
de Darwin, W illiam Bateson le con cede su auto rización . de la ant ropolog ía; es much ís imo más d ifícil absorber los hechos
El viaje, aunque poco satisfactorio desde el punto de vista de los cuando no existe una estructura teórica en donde situarlos»' 8 ? Esta
descubrimientos bio lógicos, será determinante para Grego ry. En las cuestión metodológica va d irectamente a suscitar otra, más pro-runda,
escalas, tiene ocasión de entrar en contacto con gentes de culturas
que estará siempre presente en todas sus investigaciones; podemos
diferentes. Se siente interesado por ellas. Ya ha hecho su elección: será
fo rmu larla del modo s igu iente: « ¿Có mo d ebe h acerlo uno p ara
antropó logo 1 *. Aunque decep cionados por la d ecisión de su hijo , los
constru ir un inst ru ment o qu e p ermita exp licar un fenó men o tan
padres, escarmentados por el drama de Martín , no se atreven a
co mp lejo co mo es una sociedad? ¿Qu é hay que observar? ¿Có mo dar
oponerse.
a una descripción una trama teórica que pueda hacerla inteligib le, es
En esta época, la antropología sale apenas de la orientación evolu - decir, que pueda explicarla?»
cion ista. Hasta entonces, se ha intentado encontrar, co mo para la Poco después de la muert e de su padre, en enero de 1927, y en
evolución de las especies, una especie de «árbol genealógico» de las gran parte para escapar de la intrusión incesante de su madre en sus
sociedades, que va de la más primit iva a... la nuestra, claro está. Los proyectos, Grego ry parte para efectuar un trabajo de campo en Nueva
trab ajos se realizan a part ir de los dat os recog idos po r los mis ion e - Gu inea, entre los baining, una tribu de cazadores de cabezas. Su
ros o los exp lo rado res, po rque ¡n ingún ant ropó logo d igno d e este experiencia allí será muy penosa. Intenta part icipar en la vida cu ltu -
no mbre iría a mezclarse con estas pob laciones «p rimit iv as»! ral de la t ribu, co mparte su co mid a, duerme en sus casas, etcétera,
pero no co mp rende lo que sucede y, sobre todo , no sabe qué obser -
var. Advierte principalmente que deja escapar algunas ceremonias
impo rtant es, ya po rque los ind íg enas lo mant ienen aparte de ellas,
ya porque simp lemente no ha advertido sus preparativos. Sigue las
«reglas» de la etno logía de la época y, por ejemp lo, mid e el contorno
de la cabeza de los ind ígenas . Un d ía, un o d e ellos le pregunta po r

42 43
Hacia una ciencia de la comunicación Gregory Bateson

qué lo hace. Él se sorprende y, sobre todo, no sabe qué responderle. todos los términos técnicos de esta descripción podrían reducirse a
Y escribe a su madre: «Soy una criatura cuya intrusión los ofende»1'. un inglés muy sencillo, casi bíblico. La descripción no daría la im-
Incluso llegará a perder la paciencia, lo que es excepcional en este presión de belleza o de monotonía, etcétera, de los cocoteros, sino
hombre cuyo modo habitual de expresar su agresividad ante interlo- que aportaría algo que conduce al conocimiento de la organizac ión
cutores desagradables consiste en decir suspirando: «Esto es moles- de la naturaleza. Debería poder hacer este mismo tipo de descrip-
to.» Haley y Weakland cuentan la anécdota siguiente: ción en las cosas antropológicas. Pero no lo veo venir [...]. Las mate-
rias académicas no parecen muy reales en presencia de los indíge-
HALEY: Se encontraba entre estos cazadores de cabezas y, como te- nas»21.
nía un equipo fotográfico muy caro, quería poder disponer de un re- Permanece ocho meses entre los baining y realiza allí un estudio
fugio que le permitiese protegerlo de la lluvia y de la bruma muy de su vida cotidiana, inspirado por el libro de Doughty, Arabia De-
frecuentes en la región. Pidió pues que le construyeran uno. Pero el serta (que trata de la vida de los beduinos). Después de una estanc ia
trabajo no avanzaba. Habían instalado una plataforma a unos cinco en Sidney, en donde trabaja para Radcliffe-Brown, parte junto a otra
metros del suelo, sobre la que había que construir una cabaña. El se tribu, los sulka, s iempre en la región del Sepik. Continúa irritado
encontraba sobre esta plataforma, y los indígenas discutían, fuma- por su propia incapacidad para describir la vida indígena. «Ya estoy
ban, contaban historias, etcétera, y el trabajo se eternizaba. Gregory harto de este viaje y de meter la nariz en los asuntos de otras razas»,
se impacientaba cada vez más. Uno de los tipos se puso a cantar, en- escribe a su madre. Enferma de malaria y sólo tiene un deseo: regre-
tonces el se le acercó y le dijo que trabajara más de prisa. El otro res- sar a Inglaterra. No obstante, se queda en la región y, en febrero de
pondió: “Oh, oh... calma.” Gregory lo golpeó ¡y el muchacho cayó !929, parte por el río Sepik al encuentro de otros dos antropólogos,
de la plataforma! Entonces él súbitamente se dio cuenta de lo que Fortune y Mead, que trabajan en otra tribu. No los encuentra por
acababa de hacer. El tipo estaba en el suelo y Gregory estaba rodeado un poco, pero descubre a los iatmul; un mes más tarde se instala allí
de todos los cazadores de cabezas a uno de cuyos principales guerre- y permanece con ellos cerca de un año. En la primavera de 1930, re-
ros acababa de golpear. gresa a Cambridge para redactar el informe de sus investigaciones.
WEAKLAND: Podía hacerlo, era lo bastante alto para hacerlo. HALEY: Sí, En enero de 1932, vuelve a partir junto a los iatmul para realizar
medía al menos un metro noventa y cinco. Bajó de la plataforma y miró un trabajo de doctorado. Después de varios meses de soledad y de
al tipo, después a su reloj, y vio que se había roto. Y le dijo entonces desánimo, encuentra por fin a los otros dos antropólogos. Reo Fortune
al guerrero: «Mira, he roto mí reloj.» El tipo se levantó y dijo: «Oh, es neozelandés y su esposa, Margaret Mead, norteamericana. Mead
¡qué lástima!» Así se salió del apuro, armando jaleo con este reloj. cuenta: «Al atardecer, la piragua atracó en Kankanamun, el pueblo
Creo que es la única vez de su vida en que pegase á alguien, y lo
iatmul en donde trabajaba Gregory Bateson. Caminamos hacia esta
hizo por el material científico2 ". cabaña ruinosa e inverosímil que tenía un árbol en medio del techo
para que su gato —y los mosquitos desde luego— pudiese ir y venir a
Sin embargo, para luchar contra el fastidio, trata de hallar un mé- su antojo»".
todo de investigación y de análisis intentando adaptar los análisis Este encuentro, rompiendo el aburrimiento y la soledad, enciende
formales en los que se había formado en biología. «Es posible ahora
el entus iasmo en los ánimos de los tres camaradas. Las discusiones
describir, botánicamente, al menos en cierta medida, un cocotero, y son interminables. «Hemos hablado durante todo el día y la mayor

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Hacia una ciencia de la comunicación Gregory Bateson

parte del t iempo durante los días que hemos pasado en Ambunti en 1.3. El estudio de las interacciones
med io de esta extraordinaria fiesta de Navidad de Nueva Guinea»".
Fortune y Mead están imp resionados por e! rigor metodológ ico de En 1936, aparece la primera obra impo rtante de Grego ry Bateson,
Bateson. « Estábamos sedientos de un marco teórico», d irá ella más Naven. En el amb iente antropológico , el libro será acogido más bien
tarde. El matrimonio , formado en la escuela americana, lo inicia en- Fríamente. Es cierto que Bateson i mpone de ent rada una manera
tonces en el estudio del ind iv iduo, en las cuestiones de personalidad, muy personal y orig inal de redactar una obra sobre una sociedad
en las exp licaciones de la psico log ía de la Gestalt, del psicoanálisis, primitiva. Elige, en efecto, presentar no la «sociedad» iatmul en su
de las teorías del aprend izaje. Los tres se apasionan por el lib ro de conjunto , s ino un a so la ceremon ia, e l naven . Es ésta una idea co -
Ruth Benedict, Patterns of culture, que reciben allí. rriente en biología, a saber, que el estudio de «un solo microorgan is-
Intentan co mparar las cu lturas ing lesa, neo zelandesa y no rte - mo pued e revelar unos mecan is mos esenciales para la co mp res ión
americana ap lican do , sobre s í mis mos , las teo rías ps ico lóg icas de de todo o rgan is mo v ivo»".
la época. La experiencia result ará muy pertu rbado ra para los tres, No entraremos aquí en un análisis co mpleto de esta obra ni del na-
tanto en el p lano afectivo co mo en el intelectual. Se establecen y ven en sí. Nos bastará decir que se trata de un ritual de d isfraz (los
evolucionan unas relaciones de compet ición y de afecto : « En este hombres se visten con ropas de mujeres y viceversa) que se celebra en
mo men to , se p rodu cían camb ios co mp lejos en nuest ras relacio - la t ribu cuando un n iño o un adolescente realiza, por p rimera vez, un
nes. A lgun as veces, Reo y yo ten íamos la imp res ión d e que acto de adulto cuya importancia puede ser muy variable (desde una
Grego ry t en ía algun os años menos qu e nos ot ros . En realidad. proeza en la caza o en la pesca hasta la muerte de un ext ran jero ).
Reo y el sólo se llevab an un año de d iferencia y hab ían co men zado Pero, mucho más que en el aspecto etnog ráfico p rop iament e d i-
su t rab ajo de camp o más o menos al mis mo t iemp o . Pero cho, el valo r de la obra radica especialmente en su reflexión teórica.
Greg o ry , qu e era muy delgad o, h ab ía conserv ado un rost ro de Co mo d irá Bateson en el epílogo escrito cuando se reimprimió el li-
ado lescen te y, además, h ab ía much as cos as que nosotros pod íamos bro en 1958: «Na ven era un estudio de la natu raleza de la exp lica -
enseñarle sobre la ant ropo logía. Pero en ot ros mo mentos, Grego ry ción.» Se encuentran en este lib ro las cuestiones metodológ icas, y
parecía nuestro hermano mayo r. Ten ía tod a la seg uridad d e su después epistemo lógicas, que le suscitaba su trabajo de campo . De
origen in glés y la certeza intelectual de la educación de Cambridge hecho, la ob ra abarca tres n iveles d iferent es de abst racción .
en cien cias n aturales»". 1) Describe, d e la man era más n eutra pos ib le, los datos d e la cu l-
Cu ando vu e lvan a la v ida normal, se sent irán t rans fo rmados. Y tura iat mu l. Acu mu la as í una g ran cant idad de notas que, en un p ri -
su vida p riv ada se resent irá mucho de ello : en efecto , M argaret mer t iempo , no van un idas a una est ructu ra exp licat iva s ino que él
¿Mead Y Gregory Bateson se han enamorado el uno del otro . Mead las va sacando a lo largo de los encuent ros con sus in fo rmado res o
reg resa a los Estados Un idos y Fortune a Ing laterra: se divorciarán de las observaciones que puede hacer sobre el terreno. « Cuando llegó
en 19341 . En cuanto a Bateson, reg resa a Camb ridge quin ce meses el mo mento d e o rgan izar mis observacion es para hacer con ellas un
más t arde para red act ar un a t esis de docto rado que tend rá co mo in fo rme b ien o rden ado , me encont ré an te una masa de material ex-
t ema un a ceremo n ia ritual de los iat mu l, el n aven . A co mien zos tremadamente diverso y descabalado» 26 .
del año siguiente, Margaret Mead y Gregory Bateson contraen ma - 2) Relaciona enton ces estos datos de v arios modos en fun ción d e
trimon io . puntos de vista d iferentes : emocional, cognoscit ivo , et cétera.

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Hacu una ciencia de la comunicación
Gregory Bateson

Bateson quiere, por ejemplo, explicar la organización cultural de cripciones de procesos de conocimiento adoptados por los hombres
los instintos y de las emociones del individuo. Como es éste un as- de ciencia; suponer que palabras como ethos o estructura social poseen
pecto global que todavía no ha sido considerado como tal en los es- otra realidad, es cometer el error que Whitehead ¡lama "lo concreto
critos de los antropólogos, él creará un término nuevo, el ethos de la 10
mal colocado"» . Esta reflexión epistemológica continuará en los
cultura, es decir «el espíritu característico, la tonalidad general de un trabajos posteriores de Bateson y se apoyará principalmente recu-
pueblo o de una comunidad, el "genio" de una instituc ión o de rriendo A la estructuración lógica jerarquizada del lenguaje tal como
un sistema»"7. También dará explicaciones de tipo estructural y cog- Russell y Whitehead la revelarán en su «teoría de los tipos lógicos».
noscitivo. Por ejemplo, para describir los estilos culturales de pensa- En el marco de la presente obra sobre el grupo de Palo Alto, sin
miento, Bateson introduce el término eidos: «Después de haber exa- duda es importante desarrollar uno de los conceptos que Bateson -
minado las premisas de la estructura de una cultura particular, inventó» para explicar la dinámica del equilibrio social en los
podemos organizarías juntas en un sistema coherente y llegar final- iatmurl: la cismogénesis. Es importante porque marcará los
mente a un cuadro general de los procesos cognoscitivos implicados. comienzos del anális is interacc ional del comportamiento humano.
Llamaré a este cuadro general el eidos de la cultura»"". También nos permitirá ver un buen ejemplo del método de
3) Por ultimo, acomete el proceso mismo de la elaboración de las «abducción» que es un rasgo característico del pensamiento de
diversas teorías explicativas; este proceso es analizado y desemboca Bateson.
en las cuestiones epistemológicas. «De hecho, la ceremonia del naven Ante todo, ¿en qué consiste este método abductivo? Se trata de
es solo un estudio de la naturaleza de la explicación. [,..| Incluso se una forma de razonamiento por analogía: después de haber puesto
trata mas bien de un intento de síntesis, de un estudio de los modos en evidencia una c ierta estructura relacional que explica la evoluc ión
como pueden ser estructurados los datos en un conjunto, y esta es- de un fenómeno, se buscan otros fenómenos que revelen el m ismo
tructuración de los datos es lo que designo por "explicación"»"'. t ip o de estructura. Esto permite establecer relaciones entre hechos a
Poco tiempo antes de la publicación del libro Bateson advierte veces muy alejados y, finalmente, deduc ir de ellos unas característi-
que ha cometido un error, muy frecuente en e! hombre de ciencia, el cas de nuestra propia manera de explicar las cosas, de nuestra visión
de confundir las categorías explicativas con la realidad de la vida so- del mundo, de lo que Bateson llama nuestra «epistemología» con e
cial, es decir, «cosificar» los conceptos. Al redactar el epílogo, y co- minúscula. Veamos el ejemplo del razonamiento que él siguió para
mo consecuencia de unas discusiones con su amigo biólogo Wad- 3
llegar a formular el concepto de cismogénesis '.
dington que lo inic ia en los trabajos de Whitehead, Bateson se da Cuando Bateson intenta formalizar la organización social de los
cuenta de que las diferentes imágenes descriptivas no tienen otra rea- iatmul, comprueba en primer lugar que éstos no conocen la autori-
lidad que la de una abstracción arreglada, ordenada por el hombre dad jerárquica; el control de los individuos se realiza por lo que él
efe ciencia. Entonces intentará corregir todo el manuscrito para re- llama «sanc iones laterales» más que por sanc iones procedentes de
parar el error. Esta primera distinción entre «el mapa» y «el territo- una autoridad superior. Intenta pues ver cómo los diferentes ele-
rio» merece ser señalada porque desde ahora la encontraremos en to- mentos de la sociedad se relacionan los unos con los otros, qué tipo
dos los trabajos posteriores de Bateson. Esto no s ignifica que los de organización formal revela tal fenómeno. Ahora bien, este tipo de
conceptos tengan poca importancia; «estos conceptos teóricos son explicación formal ocupa un lugar importante en biología, princi-
también muestra de un orden objetivo de realidad: son realmente des- palmente para explicar el proceso del desarrollo embriológico. En
dicho proceso, es necesario tener en cuenta las relac iones entre las

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no pcn-
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Hacia una cienc ia de la com unicación Gregory Bateson

diferentes partes de un organismo; esta organización, esta estructura tras que otros producirían cambios si no fuesen reprimidos: «Yo ten-
relacional en efecto permanece constante durante el desarrollo. Bate- ¿o tendenc ia a concebir el statu quo como un equilibrio dinámico,
son parte de la diferencia entre los animales de simetría radial (medusa, en el que se producen cambios continuamente: por un lado, unos
anémona de mar, etcétera) y los animales de segmentación transversal procesos de diferenciación que tienden a acentuar el contraste
(lombriz de tierra, bogavante, ser humano, etcétera). Sabemos en etológico; por el otro, unos procesos que contrarían continuamente
especial que en los animales de segmentación transversal hay una re- esta tendencia a la diferenciación. Yo designo estos procesos de
lación simétrica entre segmentos sucesivos: «Cada segmento, si pu- diferenciación con el nombre de "cismogénesis"»' .
5

diese, formaría una cabeza (...) pero el segmento anterior se lo impi- El concepto de cismogénesis hace que Bateson dé un paso muy
de. [...] Por el contrario, en los animales de simetría radial, los importante: para comprender el comportamiento de un individuo,
segmentos que se organizan alrededor del centro, como lo harían los hay que tener en cuenta los lazos entre dicho individuo y las
sectores de un círculo, son generalmente parecidos»". ;Estos conoci- personas con las que está en relación; la conducta de un ser humano
mientos de los procesos embriológicos pueden aportar una nueva está igualmente determinada por la respuesta del otro. La
luz a la organización social de los iatmul? «Yo comprobaba que mi explicac ión del comportamiento humano pasa así de una vis ión
"intuición" funcionaba: en lo que concernía a la opos ición, el con- intrapsíquica a una cons iderac ión del s istema relac ional del
trol, etcétera, entre clanes, sus relaciones recíprocas eran razonable- individuo; la unidad Je análisis es la interacción. La definición de la
mente simétricas»33. cismogénesis que da Bateson no puede ser más explícita: «Proceso
Prosigue entonces su analogía en otra dirección: «Sorprendido de diferenciación en las normas de comportamiento individual
por los fenómenos de diferenciación metamétrica, observé que en resultante de interacciones acumulativas entre unos individuos»51'.
nuestras sociedades, con sus sistemas jerarquizados [... ], cuando un Bateson prefigurará los estudios posteriores sobre las interacciones
grupo se separa de la sociedad madre, la línea de escisiparidad entre redefiniendo el campo de la psicología social e iniciando ya la
el nuevo grupo y el antiguo marca una diferenciación de las costum- traslación del campo de la patología del individuo hacia el sistema
bres. [.,.] En cambio, en el caso de los iatmul, cuando, en un pueblo, interaccional: « [...] es cierto además que la cismogénesis desempeña
dos grupos se malquistan y uno de los dos se marcha a fundar una un papel importante en la formación de los individuos. Si queremos
nueva comunidad en otro lugar, las costumbres, por ambos lados, si- escapar de todo misticismo, hay que dar como objeto a lo que se
guen siendo idénticas. En nuestras sociedades occidentales, la escisi- designa con el término vago de psicología social, el estudio de las
paridad tiende a cumplirse de manera herética (búsqueda de otras reacciones de los individuos a las reacciona de los otr os individuos. [...]
costumbres); en los iatmul, es más bien cismática (búsqueda de nue- Definido así el objeto de la in vestigación, hay que considerar la
vos jefes s in cambio de dogma)»'4. relación entre dos individuos como capaz de modificarse de un
Así ha encontrado un modelo explicativo que puede entonces, de tiempo a otro, incluso sin intervención exterior, y examinar no
manera analógica, aplicar a los hechos de la vida social de los iat- solamente las reacciones de A al comportamiento de B, s ino
mul. Observa unos fenómenos de interdependencia del comporta- también cómo estas reacciones afectan A la conducta de B y el
miento de los unos y de los otros. Comprueba principalmente que efecto de esta conducta sobre A»' 7. Y, más adelante, estas reflexiones
ciertos comportamientos (tanto de los hombres como de las muje- premonitorias para su carrera: «Aunque yo no tenga ninguna
res) tienden a mantener el statu quo en las normas culturales, mien- experienc ia personal de la ps iquiatría, me parece que además de la
patología individual el psiquiatra debería te-

.
Hacia una ciencia de la comunicación Gregory Bateson

ner en cuenta las relaciones que el ind iv iduo mant iene con su en - sencia de las mu jeres, que forman en cierto modo un audito rio, t iene
torno»". Y dentro de la mis ma óptica, p rosigue: «La cis mogénesis es un efecto importante sobre su conducta. Y se da cuenta de la
s i n duda alguna un facto r impo rtante tanto en la neu ros is co mo en circu laridad del proceso: los estímulos de las mu jeres refuerzan el
la psicos is, y podría elaborarse un nuevo psicoanális is siguiendo este exhibicio nis mo de los ho mb res , lo que p rodu ce mayo r est ímu lo,
camino, que aporta una contribución part icu lar a los sistemas por t anto mas exh ib icion is mo, y as í sin interrupción . En este tipo de
empleados actualmente. Tanto en el análisis freudiano como en los interac ción, el co mpo rtamient o de un ind iv iduo o d e un grupo de
sistemas que derivan de él, se hace hincap ié sobre el aspecto ind iv i duos es el complemento del otro; co mo en las parejas autoridad-
diacrón ico del ind iv iduo , y la cu ra depende en g ran med id a d e la sumisión, debilidad-asistencia, exh ibicionis mo-voyerismo, etcétera.
aptitud del paciente para concebir su vida en estos términos. [...] Pero 1) La cismogénesis simétrica: aquí, por el contrario, el comportamiento
deber í a ser posible también conducir al paciente a aprehender sus de un individuo o de un grupo de individuos es el reflejo en un espejo del -
reacciones con respecto a su entorno en términos sincrónicos: así él
otro. «Si, por ejemplo, la jactancia constituye el modelo cultural de com-
comp rendería y controlaría la cis mogénesis que se efectúa entre él y
portamiento de un grupo y si el otro grupo le responde también con ¡a
sus amigos»39.
lactancia, puede desarrollarse una situación de co mpet ición en la que
Vemos pues que la formación bio lógica de Bateson, aunque le pro - la lactancia conduce a un afán de emulación y así sin interrupción»41 . Es
cura unos instru mentos metodológicos ya p robados, lo lleva a consi- esta una configuración interaccional que se encuentra principalmente
derar los diferentes elementos de una sociedad no como seres aislados en las relaciones agresión-agresión, competición-competición, etcétera, y
sino co mo pa rtes de un todo org an izado y cuyo co mpo rtamiento so lo que es la estructura evolutiva que se encuentra, entre otras, en la carrera
puede co mprenderse en la med ida en que se consideren los ind iv iduos de armamentos o en el desencadenamiento de las guerras,
o los g rupos de ind iv id uos con los que está en int eracción. El Co mo vemos, Bateson no duda en crear un término nuevo para
mis mo Bateson d irá más tarde que su escaso conocimiento de las ex- exp licar un fenó meno relacional, ya que éste debe incluir la descrip-
plicaciones ps ico lóg icas de la época p robab lemente le ha p ermit ido ción no de un solo indiv iduo sino del lazo que une a dos o a vanos.
evitar el recurrir a exp licaciones de t ipo simbólico : « […] me hubiese Aunque el término de cismogénesis caerá en desuso, veremos más
visto arrastrado hacia una org ía interp retativa de símbo los, lo que hu - adelante que Wat zlawick y sus colegas usarán su princip io exp licat i-
biese t en ido co mo efecto un a ocu lt ación de los prob lemas más im- vo en su «pragmática de la co municación», bajo la apelación simpli-
portantes suscitados por los p rocesos que se desarro llan entre indiv i - ficada de «relaciones complementarias» y «relaciones simétricas» 42 .
duos y grupos diferentes. [...] la tentación de analizar este simbo lismo
hubiese constituido un obstáculo para el anális is de las relaciones»".
Estamos entonces en 1936, ¡y Bateson ya ha establecido los primeros 1.4. El estudio del «carácter»
jalones de lo que será el enfoque interaccional de la psicoterapia!
Pero cont inuemos con su enfoque de la cismogénesis. En su estu - En 1935, Bateson se casa con Margaret Mead y deciden irse
dio del cambio , de la evolución de la d inámica social, Bateson dis - juntos 41 a Bali para emprender un t rabajo de campo . Primero
tingue dos tipos de con figuración interaccional cis mog enét ica: realizan
1) La cismogénesis complementaria.: Bateson ha observado que, cuan-
do los hombres se entregan a co mportamientos espectaculares, la pre-

53
Hacia una ciencia de la comunicación Gregory Bateson

una película, Trance and dance in Bali, y después comienzan el estudio este estado en la experiencia del niño y debemos saber cómo seme-
de un pueblecito de montaña. Por primera vez, la película y ¡as jante predisposición puede ser manejada culturalmente a fin de que
fotografías son utilizadas como instrumentos de investigación con no se convierta en inadaptación»".
pleno derecho. Gregory Bateson hace las fotografías y la película Mead y Bateson están persuadidos de que el «carácter» de los indi-
mientras Margaret Mead toma notas sobre el comportamiento de viduos está formado por la cultura y principalmente por las interac -
los aldeanos. Así filman numerosas secuencias de ¡a vida cotidiana y ciones acumulativas entre la madre y el hijo. Para explicar el modo
cultural de los balineses. La obra que publican en 1942, con el título de corno se produce este fenómeno, Bateson desarrollará una teoría del
Balinese cbaracter: a photographic analysis", define «un nuevo método para aprendizaje en varios niveles jerárquicos. Aunque las primeras versio-
describir la relac ión intangible entre unos tipos diferentes de nes de esta teoría del aprendizaje se remontan a comienzos de los
comportamiento culturalmente estandarizado disponiendo al lado años cuarenta, Bateson volverá sobre ella más tarde, desarrollándola
unas fotografías mutuamente pertinentes»''. entonces a partir de los conceptos procedentes de la cibernética. Vol-
Después de una breve introducción el libro muestra, en cada pá- veremos a tratar de ella después de haber expuesto la «gran aventura»
gina, una serie de fotografías que describen una secuencia de com- Je la cibernética en la que van a partic ipar Mead y Bateson.
portamiento o de interacción; la relación entre madre e hijo en la
lactancia, la posición de las manos en la danza, el ataque en el tran-
ce, etcétera. Todas estas fotografías están comentadas. La colabora-
ción es perfecta entre Mead y Bateson, en su esfuerzo común de bús-
queda de instrumentos metodológicos a la vez científicos y capaces
de expresar la tonalidad particular de la cultura estudiada. Como in-
dica el titulo de la obra, las diversas interacciones culturalmente es-
tructuradas permiten a los autores explicar el «carácter» o la perso-
nalidad de los balineses. El aprendizaje relacional define un cierto
tipo de personalidad propia de los miembros de una cultura. Es in-
teresante notar que los autores establecen una comparación entre el
tipo de carácter de los balineses y el tipo de personalidad que se lla-
ma esquizoide en nuestra sociedad46.
«La cultura balinesa es en muchos aspectos, menos parecida a la
^nuestra que cualquier otra cultura descrita hasta ahora. Es también
una cultura en la que la adaptación habitual del individuo se parece
formalmente al tipo de inadaptación que, en nuestro propio contexto
cultural, llamamos esquizoide. Como el porcentaje de dementia.
praecox, en nuestra propia población, continúa creciendo, es cada vez
mas importante para nosotros conocer las bases que predisponen a

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Las «conferenci as M acy»: l a revol ución concept ual

2.1. Los mecanismos de «feed -back»

LAS «CONFERENCIAS MACY»; LA Al regresar de Bali, en 1942, Bateson y Mead son invitados a un
REVOLUCIÓN CONCEPTUAL encuentro interdisciplinario organizado por la Fundación Macy 4 .
Ellos participan en las reflexiones sobre la «inhibición cerebral». Pa-
ra comprender lo que llevaba a estos diferentes investigadores a que-
rer encontrarse, hemos de remontarnos un poco hacia atrás.
A comienzos del siglo xx, Glande Bernard había observado la
analogía entre el proceso de regulac ión de la máquina de vapor y el de
los organismos vivos frente a cambios externos o internos que
podían perturbar su metabolismo. Había observado que ciertas substancias
del cuerpo conservaban un índice de concentrac ión muy esta ble, ¡o
No es posible exponer las ideas del grupo de Palo Alto, ni evocar 1
que lo condujo a postular la estabilidad del «medio interno» como una
la aplicación de la teoría de la comunicación a las relaciones ínter- de las condiciones elementales de la vida. Walter Cannon dará el
personales, sin abordar la cibernética. ¿No llegará Gregory Bateson nombre de «homeostas is » a es ta tendenc ia a mantener el equilibrio
hasta a afirmar que los dos acontecimientos más importantes del si-
interno"; ésta se hace pos ible grac ias a los procesos auto-reguladores
glo xx son el Tratado de Versalles y el nacimiento de la cibernética?1 complejos que garantizan una constancia relativa del nivel de
No abordaremos aquí la cuestión del Tratado de Versalles 2 , pero, en
concentración del azúcar en la sangre, de la presión osmótica?" de la
lo que se refiere a la cibernética, intentaremos aclarar la posición de
temperatura del cuerpo, etcétera.
Bateson en este capítulo.
Hacia finales de los años treinta, Norbert Wiener, un matemático
¿Por qué un tal entusiasmo? ¿De que se trata exactamente y a qué del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Arturo
destinos maravillosos Bateson sospechaba que la cibernética estaba Rosenblueth, un neurofis iólogo del Instituto de Cardiología de
reservada? Sin tener la pretensión de agotar el tema y, sobre todo, sin México, y Walter Cannon se reúnen regularmente en la Harvard
utilizar el lenguaje matemático que constituye su armazón, intenta- Medical School para discutir sobre sus trabajos. Creen que se hallan
remos responder a estas preguntas. Para nuestro propósito, lo esen-
frente a unos problemas parecidos —circuitos dé computación,
cial- es, naturalmente, llegar a precisar los conceptos principales que
sistema nervioso, homeostasis biológica— pero no consiguen
Bateson primero y el equipo del MRI después utilizaran para abor dar
3 encontrar un lenguaje que permitiría establecer unos puentes entre sus
su «enfoque interaccional» del comportamiento humano .
'i diferentes disciplinas y, por tanto, beneficiarse de sus
descubrimientos recíprocos.
En esa época, Wiener participa en las investigaciones que permiti-
rán la creación de los ordenadores modernos. Pero Norteamérica en-
tra en guerra y, como los otros científicos, debe participar en el
esfuerzo común de luc ha c ontra el enemigo. Los progres os de
la

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57
Hacia una cienc ia de la com unicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

aeronáutica, y en especial el aumento de la velocidad de los aviones, totalmente en el sentido entrevisto por Wiener: efectivamente, unos
han dejado anticuadas las piezas de artillería antiaérea. Se encarga a pacientes afectados de ciertas lesiones o malformaciones del sistema
Wiener que estudie la cuestión. Él se da cuenta de que es «necesario nervioso tienen comportamientos análogos a los de las máquinas
integrar en el aparato de control t\ tratamiento de todas las operaciones descritas por Wiener. Los investigadores se entusiasman con estos in-
necesarias»7 (la cursiva es nuestra). Así, con la ayuda del ingeniero dicios prometedores; desean confrontar los datos de que disponen y
americano Julián Bigelow, Wiener se aplica a construir un aparato continuar sus intercambios metodológicos con otros científicos in-
que permita tener en cuenta el desplazamiento del avión blanco (y teresados por cuestiones referentes a los procesos circulares. Dentro de
las características de previsión que esto necesita), así como la reducción este marco en 1942 la Fundación Macy organiza su primera con-
del error del tiro. «Bigelow y yo mismo llegamos a la conclusión de ferencia sobre el tema de la «inhibición cerebral».
que un factor muy importante de la actividad voluntaria es lo que los Además de las tres personas citadas anteriormente, participan en 'el
ingenieros del control llaman feed-back (o retroacción)»*. Cuando se encuentro: los matemáticos John von Neumann (el inventor de la
desea que un movimiento siga un modelo dado (por ejemplo, una "teoría de los juegos») y Walter Pitts, el neurofisiólogo (y matemático)
trayectoria definida para que un misil alcance un blanco), la desviación Warren McCulloch, el psicólogo Lawrence Franck, el psicoanalista
entre este modelo y el movimiento realmente efectuado es utilizada Laurence Kubie y los antropólogos Margare Mead y Gregory Bateson.
como un nuevo dato (feed-back) para hacer que la parte que se desplaza Se discute mucho de la hipnosis durante esos dos días; en efecto,
siga una trayectoria más próxima al movimiento previsto por el Laurence Kubie ha invitado también al hipnoterapeuta Mil-ton H.
modelo. Erickson, cuyos métodos de trabajo admira.
Muy pronto, Wiener y Bigelow comparan este tipo de fenómeno En 1943, el diario «Philosophy of Science» publica uno de los ar-
con ¡os movimientos voluntarios en el hombre; lo que se produce tículos derivados de este encuentro: Bebamor, purpose and teleology:
cuando queremos, por ejemplo, alcanzar un objeto con la mano. En (Comportamiento, objetivo y teleología) escrito por Wiener, Rosen-
este caso, como sucede en la interceptación de un blanco por un mi- blueth y Bigelow. Se trata de un artículo importante porque estable-
s il, efectuamos una serie continua de rectificaciones (conscientes o ce ¡as bases de un nuevo camino científico: los autores proponen un
inconscientes) que conducen a la mano hacia el objetivo fijado; para enfoque comportamental de los fenómenos y reconsideran la cues-
realizar este ges to con éxito, debemos, durante ¡a realizac ión de t ió n de la teleología.
nuestro movimiento, reducir constantemente la desviación entre la El estudio comportamental no intenta analizar la organización
posic ión de nuestra mano y nuestro «blanco». Por eso, cuando los
interna de las entidades que estudia, su estructura o sus propiedades.
ingenieros se dan cuenta de que el feed-back debe responder a ciertas
A! contrario, se propone examinar en ellas el comportamiento ob-
condic iones, princ ipalmente de esperas pero también de amplitud
servable, las reacciones, los outputs (los «productos de salida» de los
(en efecto, iodo feed-back demasiado brusco corre el peligro de hacer
datos) en relación con los inputs (las «entradas» de los datos), sin es-
que la parte regulada efectúe una desviación más importante en la
pecular sobre las características internas de la entidad (a la que se
otra dirección y así continuamente hasta entrar en una osc ilac ión
considera como una «caja negra»). Los autores exponen también un
salvaje), se dirigen al doctor Rosenblueth para preguntarle si, en sus
punto de vista común afirmando que el concepto de <<feed back>> es la
pacientes, no ha observado algunas de las «pato logías» con las que
tienen que enfrentarse los mecanismos de feed-back. La respuesta va clave la explicación de todo comportamiento intencional.
La segunda guerra mundial pone fin momentáneamente a estos
encuentros interdisciplinarios que no volverían a emprenderse hasta
1946. Pero Bateson se ha interesado por las discusiones sobre si feed-
back negativo. Recordemos que, cuando estudiaba el comportamien-

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

to de los iatmul, había notado la complementariedad o la simetría 2.2. Las « conferenci as M acy » ' 0 y l a ci bernéti ca
de los subgrupos frente a frente; por ejemplo, cuanto más anima-
ban las mujeres a los hombres durante el naven, más «exageraban» El grupo de Harvard y los otros participantes en la conferencia de
ellos, en cierto modo. Él había deducido que se trataba de un pro- 1942 desean profundizar en la nueva vía de investigación que parece
ceso que debía llevar a un «cisma» entre los diferentes grupos. Co- dibujarse. La Fundación Macy se encarga de nuevo de organizar una
mo todavía en la época no se hablaba de feed-back negativo, no ha- serie de encuentros que debían desembocar en el establecimiento de
bía podido encontrar una explicación coherente al retorno a la una ciencia del control: la cibernética. Shannon acudirá a exponer su
normalidad de las relaciones entre los diferentes subgrupos. En rea- teoría de la información (de la que hablaremos más adelante) y a
lidad, puede decirse que él sólo había descrito el principio del «feed- participar en la reflexión.
back» positivo y que con ocasión de este primer encuentro descubre En 1946, el primer encuentro recibe el título de «Mecanismos
el del «feed-back» negativo, base del fenómeno de autorregulación. teleológicos y sistemas causales circulares». Además de algunos de los
Aunque experimenta ciertas dificultades en «traducir» el lenguaje primeros participantes en la conferencia de 1942, también están in-
de los matemáticos y de los ingenieros, ha presentido que estas dis- vitados físicos, matemáticos, ingenieros en electrónica, fisiólogos,
cusiones podrían permitirle lanzarse a un enfoque más riguroso de neurólogos, psicólogos (entre ellos Kurt Lewin y Donald Marquis),
los fenómenos sociales. psiquiatras, sociólogos y antropólogos. Todos los miembros del gru-
Pero los Estados Unidos están en guerra y con la cabeza llena de po comparten la creencia según la cual se puede y se debe intentar
estas reflexiones Bateson ha de marchar entonces al Pacífico Sur pa- comunicarse más allá de las fronteras que separan las diferentes
ra trabajar en la «des información» de las tropas japonesas'. Regresa ciencias, Esta esperanza de diálogo interdisciplinario estaba unida,
en 1945 y solamente tiene un deseo: participar en el desarrollo de es- como hemos dicho, al efecto unificador de ciertos problemas clave
tas nociones formales sobre los mecanismos autocorrectores. Con- que preocupaban a todos los participantes : los problemas de
tacta con Frank Fremont-Smith en la Fundación Macy y éste le co- comunicación y los mecanismos de causalidad circular.
munica que ya está prevista una serie de conferencias sobre dichas Habrá dos reuniones en 1946, después el grupo (cuyos
cuestiones. Warren McCulloch era el encargado de organizarías. Ba- participantes siguen siendo sensiblemente los mismos) constituye el
teson y Mead se encuentran así de nuevo entre el número de los par- núcleo de un simposio formal sobre los «Mecanismos teleológicos»
ticipantes. organizado por la New York Academy of Sciences. En 1947, la tercera
conferencia, y después la cuarta y la quinta, en 1948, mantienen el
mismo titulo. La quinta trata sobre todo de consideraciones sobre la
estructura del lenguaje.
11
En 1948, Wiener publica su obra Cybernetics : se trata de una sínte-
s is de numerosas investigaciones en los campos más diversos, y 1a

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

obra expone, principalmente, los resultados de las discusiones de las cuerdan la época de esperanzas y de entusiasmo de las famosas «con-
primeras conferencias Macy. Por eso, cuando se proyecta una nueva ferencias Macy».
conferencia Macy en la primavera de 1949, esta palabra se impone a
todos como un símbolo de sus investigaciones comunes" y los parti- ST EWART BRAND: Si no os molesta, me gustaría tener algunas in-
cipantes deciden por unanimidad adoptarla como título de esta con- formaciones sobre el modo como comenzó la aventura «Macy» y so-
ferencia y de las otras tres que seguirán. También en 1949 Heinz von bre el desarrollo de los acontecimientos.
Foerster, un joven físico austríaco apenas desembarcado de Europa, GREGORY BATESON: En primer lugar hubo este encuentro «Macy»,
entra en el restringido círculo de los contertulios. ¿cuándo, en el 42?
Estas conferencias suscitarán un entusiasmo excepcional en todos BRAND : ¿Quién lo convocó y sobre qué tema?
los participantes, que dirán, después, que todos ellos tenían la im- BAT ESON: Era un encuentro titulado «Inhibición cerebral» que, de -
presión de participar en un acontecimiento histórico: la creación de hecho, era una reunión sobre la hipnos is. «Inhibición cerebral» era
«un nuevo marco de referencia conceptual para la investigac ión un nombre respetable para la hipnosis. La mayor parte de lo que se
científica de las ciencias de la vida»13. Bateson está entusiasmado por dijo sobre el feed-back se dijo durante las horas de las comidas.
las perspectivas que se derivan de estas discusiones. MARGARET MEAD: Bueno, sí, ya sé que esto es lo que cuentas siem-
pre a la gente, pero yo no me sentaba siempre en el mismo lugar du-
rante las comidas y oí lo que se dijo en la conferencia. En esa confe-
2.3. Mead, Bateson y la cibernética rencia, en la que Milton Erickson hipnotizó a este psicólogo de Yale,
al final de esa conferencia, tú te diste verdaderamente cuenta de lo
Al leer las obras de Bateson, no siempre es fácil hacerse una repre- que había que hacer. [...] En aquel momento, Kubie era una persona-
sentación adecuada del modo como la cibernética nac ió e influyó lidad muy importante.
sobre los trabajos de Mead y de Bateson y las ciencias humanas en BAT ESON: Sí, Kubie era un puente importante porque había dado

general. Muchos años más tarde, Stewart Brand' 4, consciente de estas respetabilidad a Milton. Hay una serie de artículos que son de Kubie
lagunas, se dirigió directamente a los interesados y les pidió que con- v Erickson. En realidad, son artículos de Erickson.
taran su historia de la cibernética. Veamos cómo Mead y Bateson re- MEAD : Y Kubie incluso no sabía lo que había en ellos. Esto es
cierto.
BAT ESON : Pero Kubie había comprendido muy bien el problema
de la energía. Fue la primera persona que cogió verdaderamente la -
energía» de Freud y dijo: «Miren, miren, esto no t iene sentido.»
Hay un artículo de Kubie muy bueno sobre los errores de la teoría
energética freudiana. (Se va a buscar la referencia.} Eh... Kubie: «Utili-
zación falaz de los conceptos cuantitativos en psicología dinámica».
MEAD: Bien, ¿cuándo era esto?
BAT ESON: Era... adivínalo.
MEAD : No, no lo adivino.
BATESON: Publicado en el 47. «Psychoanalytic Quarterly». Práctica-
mente se hizo expulsar de la igles ia a causa de este artículo. Él nunca
lo ha dicho.
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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

MEAD; Era d ifícil expu lsar a Kubie de la ig lesia po rque era neu- M EA D: Hab ía t rabajado du rante toda la guerra y , ev identement e,
ró logo y todos le temían . Bien , ¿dónde está el art ícu lo de SI ellos hubiesen querido , hub iesen pod ido tener todo el material,
Rosenb lueth, Wiener y Bigelo w? El primer gran art ículo sobre la pero co met ieron e l erro r de ped irle ciertas info rmacion es y él les di-
ciberné tica1 '. ¡o que no se las proporcionaría; la guerra hab ía terminado y estas in -
BAT ESON: Rosenblueth, Wiener y Bigelow, Comportamiento, objetivo fo rmaciones so lamente pod ían serv ir con fin es de gu erra. Y no qu i -
y teleología, «Philosophy of Science» (1943). [...] «o dárselas. [...]
BRAND: ¿Qué experiencia describía el artícu lo:1 Prácticamente sólo hablaban del feed-back negativo. En esa época,
BATESON: No exponía una experiencia, hablaba sobre todo del ca- Wiener y Bigelo w y Johnny von Neu mann, desde luego , fo rmaban
rácter formal de los mecan ismos de busca de un objetivo. Los meca- n .u te del g rupo , y Ros enb lueth y Ku rt Lewin , M o lly Ho rro wer,
nis mos au toco rrecto res y los mis iles. El mis il mide el ángu lo que Eveiyn Hutch inson, Leonard Savage, Hen ry Brosin y aquel húngaro
exist e entre su prop ia d irección y el b lan co al que apunta y ut iliza que s iemp re sab ía q u ién se acost aba con qu ién , y p o r ot ra parte era
esta med ida para correg irse él mis mo. lo ún ico qu e le interesaba (h e o lv idado có mo se llamaba). Pero esto
M EA D: Pero ut ilizan do ciertas experiencias de neu ro fis io log ía no es grave, la lista ha sobreviv ido. Había t res grupos de personas.
muy sencillas que Rosenblueth había realizado en la Universidad de Estaban los matemát icos y los físicos, gente formada en las ciencias
México . exact as que eran muy p recisos en cu anto al género d e reflexion es
BRAND : ¿Se acuerd an de lo que les excitó tanto en esa época? que les interesaban . Hab ía un pequeño grupo del que fo rmábamos
BATESON: Era una solución al problema del objetivo. Desde Aris - parte, los antropó logos y los psiquiatras, que estaban suficientemen te
tóteles, la causa final había sido siemp re un misterio. En aquel mo - fo rmados en la psico log ía de grupo para saber lo que pasaba, po der
mento no nos dábamos cuenta (al menos yo no me daba, aunque utilizarlo o rechazarlo . Y, en med io , hab ía dos o tres charlata nes
McCu lloch tal vez hubiese tenido conciencia de ello ) de que sería que ten ían mu chas intu iciones muy vag as y n inguna d iscip lina en lo
necesario reconstruir el conjunto de la lógica a causa de la recursivi- que hacían. En cierto sentido, es la más interesante de las con feren cias
dad. Cuando regresé, en el 45, el segundo o el tercer día, fu i a ver a a las que he pod ido as istir po rque nad ie sab ía có mo hab ía que to mar
Fran k Fremont -Smith y le d ije: « Convoquemos una conferencia estas cosas.
"Macy" sobre el tema.» BRAND : As í pu es erais un g rupo de personas que t rabajab a con
otro g rupo a un n ivel que no les era hab itual.
BRAND: ¿Cuáles fueron las diferencias entre el primer encuentro y MEAD: Sí, y el hecho de hacer una serie de idas y venidas entre es -
el segundo? to 1 ; dos niveles e intentar que todo quedase claro, era muy interesan -
MEAD: No existía una terminología utilizable. Desde el principio lla- t e. As í es co mo u t ilizamo s el mo d elo feed -b ack , y Ku rt Lewin
mamos a esto feed-back y los modelos que nos presentaron en aquel mo- —qu e n o co mp rend ía n ingún lenguaje con ocido s in o qu e deb ía
mento eran los misiles guiados para buscar un blanco. Pero hubo otro siemp re reducirlos a los conceptos — se apoderó de la idea de feed -
acontecimiento que merece señalarse. Wiener hab ía escrito un art ículo back y la utilizó de una manera d iferente (co mo cuando haces algo
en «The Atlantic» o «Harper's» negándose a dar al ministerio de la Gue- con un g rupo , vuelv es a hab lar de ello más tard e, y les d ices lo que
rra unos datos referentes a los misiles guiados. ¿Te acuerdas? Ha pasado). Así es como la palab ra feed-back fue introducida de ma -
BATESON: Oh, sí. nera inco rrecta en las conferencias de tipo UNESCO en donde des -
pués ha permanecido.
BATESON: En el cu lto del pequeño grupo, feed-back significa ahora,
ya decirle a la gent e lo que han hecho , ya responder.

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Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual
MEAD: Si. «No he recibido feed-back de tu parte» o «No puedo con-
tinuar s in un feed-back-». Esto no habría sobrevivido si Kurt no hu- BAT ESON: Sin un biólogo, Wiener no lo habría hecho,
biese muerto16 . Sin duda alguna hubiese rectificado. MEAD : Wiener trabaja sobre el material de Rosenblueth. Richardson
BRAND : Me gustaría tener unos pocos detalles más sobre el princi- es un personaje bastante especial. Era profesor de matemáticas y
pio, cuando supisteis que habíais encontrado algo importante. cuáquero. Realizó todo el trabajo de base sobre las predicciones me-
BATESON: Sí, lo sabíamos. Bien, en lo que a mí se refiere, yo había teorológic as. Lo utilizaron durante la segunda guerra mundial y
estudiado a los iatmul del río Sepik en Naven y de e llo había dedu- nunca le dijeron a qué estaban destinadas sus investigaciones, como
cido el hecho de que existen relaciones que deben acumularse. medida de seguridad. Murió s in saberlo. [...] Además, se hablaba de
BRAND: ¿Era esto la cismogénesis? otras cosas; entre otras, de lo que llamaban un círculo vic ioso. Mil-
BATESON: Es la cismogénesis, es esto. Se la había llamado así en el ton Eric kson había escrito un artículo sobre una joven que reñía
36. [...] Después, hubo las «Políticas extranjeras generalizadas» de L.F. con los otros y que sufría dolores de cabeza y se alejaba de los de-
Richardson. [...] Las matemáticas de la carrera de los armamentos. Có- mas, lo que producía otras riñas, etcétera.
mo construir las matemáticas de un sistema en el que lo que yo hago BATESON: Sí, todo el material del feed-back positivo estaba prepara-
depende de lo que tú haces, y lo que tú haces depende de lo que hago do. Y esto llevaba consigo el problema siguiente: ¿por qué todos es-
yo, y nos .Lanzamos a hacer algo juntos. Richardson ha puesto un lí- tos sistemas no estallan? Y, en el momento en que han introducido
mite invocando la «fatiga». Ha comenzado por dos simples ecuacio- el feed-back negativo, se ha podido decir por qué no estallaban. [...] Ya
nes diferenciales con la premisa de que mi índice de armamento po- en Naven hay una frase que dice que la cismogénesis complementa-
dría ser una función lineal de tu índice; y viceversa. Esto conducía ria neutraliza la simétrica y viceversa. Si hay un contraste demasiado
inmediatamente a una aceleración exponencial. Ha añadido un factor grande entre patronos y trabajadores (lo que constituye una cismo-
de «fatiga» que representa el drenaje de mis recursos y de los tuyos. La génesis complementaria), se les pone a todos en un campo de cricket
cuestión era saber si el sistema podía estabilizarse. [... ] El había des- y se les hace jugar, lo que los coloca en una situación simétrica. Y
arrollado esta idea a partir de la relación entre dos naciones, en la que poco importa quién gane el partido, ya lo sabe.
cada una de ellas es estimulada por el avance de la otra parte. Eviden- BRAND : Mientras están de ese otro modo...
temente era simétrica —la cismogénesis de los iatmul del Sepik—, ¿no BAT E SON : O bien, s i están en una rivalidad s imétrica como un
es cierto? Entonces yo le escribí y e dije: «¿Qué sucede en el otro caso, mando y una mujer que s e pelean, cuando uno de los dos se hace
cuando es la debilidad del otro lo que estimula a agredir?» Lo que un esguince, vemos que aparece la complementariedad y la depen-
constituye la cismogénesis complementaria, ¿de acuerdo" El hizo to- dencia. Y repentinamente se sienten mejor.
dos los cálculos para este caso y me respondió: «Es muy poco prome- BRAND : Poco importa quién sufra el esguince.
tedor. No recomiendo que ¡as naciones vayan en este sentido. Corren BAT ESON : Poco importa, sin duda.
el peligro de llegar a unos niveles de inestabilidad muy graves.» BRAND : Así pues, ¿tenía usted una cierta idea del hecho de que es-

BRAND: ¿Porque esto aceleraría la diferencia en lugar de reducirla? tas diversas patologías eran estructuralmente parecidas?
BATESON: Sí. BAT ESON : No, estructuralmente relacionadas, que había un campo
de investigación definido por ellas. Mire, lo que es fantástico es que
BRAND: La mayor parte de estas cosas conciernen a la guerra. ¿Hu-
biera nacido la cibernética sin la guerra? La carrera de armamentos en 1856 en Témate, en Indonesia, Wallace tuvo una experiencia
de Richardson, los misiles de Wiener... psicodélica —después de una crisis de malaria— durante la que
inventó e! princ ipio de la selección natural. Escribió a Darwin y le
dijo: <<Mire, la selección natural es exactamente como una máquina
de vapor con un regulador.» ¡El primer modelo cibernético! Pero él
creyó

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Hacia una ciencia de la comunicación
Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

que esto sólo era una ilustración; no se d io cuenta de que p robab le - MEAD: Dat os cuant itat ivos, y nu nca consegu imos qu e con tasen
mente acababa de formu lar la idea más importante del s. XIX. con el prob lema del pattern. Von Neu mann es el que se acercó más.
MEAD: Sólo que nadie lo sabía.
BAT ESON: Sí, estaba en la teo ría de los juegos.
BATESON: Nadie lo sabía. [...] Nadie la recogió. Y existía la máqui- BRAND: ¿Cuántos de vosotros creíais que hab íais encontrado una
na y también el regulador. Y estaban las matemát icas de la máqu ina cierta so lución general?
con regulador realizada por Clarck Maxwell en 1868: nadie sabía có mo
MEAD: Lo creía Gregory y Larry Frank, Evelyn Hutchinson; había-
dibujar los-planos de estas dichosas máquinas; marchaban con
mos hecho que lo aceptase Ross Ashby; y Savage, ¿qué es lo que crees?
oscilaciones. Después vino Claude Bernard, hacia 1890, con el « medio BAT ESON: No lo creo, no . M ira, St ewart , uno de los puntos esen-
interno», el control de la temperatu ra del cuerpo, el control del azúcar
c i a l es para comprender todo esto residía en el hecho de haber sido
y todo eso.
educado en una épo ca en qu e esto no exist ía, cuando el o b jet ivo
BRAND: ¿Que más tarde se convirtió en la homeostasis? '"era un mist erio total. Naven es un lib ro b ien d iscip linado , escrito
BATESON: Que más tarde se convirtió en la ho meostasis con Can-non. M-n teleo log ía. La regla era no invocar la teleo log ía. Entonces, gen te
Pero nadie ha reunido todo esto para decir que son las mismas co mo Savage, que era mat emát ico , n unca se hab ía en cont rado
relaciones formales que se manifiestan en la selección natural, en la frent e a un os d at os b io lóg icos . No se d aba cu ent a de h asta q ué
fis iolog ía interna, para el objet ivo, para un gato que quiere atrapar punto es mist erioso tener una nariz ent re los dos ojos , que la nariz
una rata, para mí que cojo el salero. Fueron Wiener, Rosenblueth, no este en ot ra parte, aqu í abajo . Tod a esta clase de misterio no
McCu lloch y Bigelo w los que realizaron todo esto. En cuanto a sa- constitu ía un p rob lema para él. Enton ces, s i a algu ien así le decís:
ber qu ién descubrió realmente el h ilo , yo no lo sé, ¿y tú? “¿Po r qué la t ro mp a del elefant e es una nariz?” , no pu ede respon -
MEAD: Yo tampoco. Wiener y McCu lloch al principio fueron der —s in un gran sudor— que es porque se encuent ra entre los dos
compañeros en esta reflexión, y después se convirtieron en rivales oíos; nun ca se han enco nt rado fren te a un pu zzle fo rmal.
cuando McCu lloch se marchó al M IT. M ientras McCu lloch per- MEAD: Recu erdo haber o ído a Robert Merton d ecir que, en este
maneció en Illinois y Wiener en el MIT, trabajaron muy bien juntos. país, no había ni una sola persona —que reflexionara sobre estos pro-
Cuando se encontraron los dos en el MIT, se convirt ieron co mp leta- blemas— que no tuviese, en alguna parte, una carpeta titulada «Siste-
mente en unos ext raños y después también estuvo implicado Walter mas circulares» o algo parecido. El libro de Karen Horney La perso-
Pitts. Era el miemb ro más joven del g rupo. nalidad ne urótica de nuestra épo ca habla del círculo vicioso, de la
BAT ESON: ¡Dios mío!, era tan inteligente. Le presentabais un pro- intervención en el círcu lo y del efecto de la intervención . El art ícu lo
blema y él se cogía los cabellos, se hacía unas trencitas a las que daba de Milton sobre esta jov en que tenía do lo res de cabeza y reñ ía con
vueltas s i n cesar y decía: «Bien, veamos, eh, si decís que, en, veamos, sus amigos... Hab ía muchos datos, por todas partes...
eh, entonces a ver» , y lo ponía todo a punto con sus cabellos. BATESON: Sobre feed-back positivo.
MEAD: Era un muchacho muy raro. Ahora, uno de los puntos im- [...]
portantes de esa época, como ha dicho Gregory, es que es taba dispo- BATESON: La art iculación con las ciencias sociales se hizo muy
nible un lenguaje matemát ico interd iscip linario. Nunca fu imos muy lentamente. Además, todavía no se ha hecho verdaderamente. Los ci-
lejos con esto porque todo lo que se podía sacar de alguien co mo bernéticos, en el sentido estricto de la palabra, se han vuelto hacia el
Wiener era: « Os hace falta más perspectiva.» Nosotros los irritába- input-output (entrada-salida).
mos, porque ellos no querían considerar verdaderamente los patterns. BRAND : Se han ido h acia la in formát ica.
Lo que querían era un g ran con junto de datos. BATESON: La informát ica es input-output. Tienes una caja y esta lí-
BATESON: Esencialmente datos cuantitativos. nea que delimita la caja; y la ciencia es la ciencia de estas cajas. Mien -
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tras que la esencia de la cibernética de Wiener es que la ciencia es la BRAND :Una especie de corte martin-buberiano «Yo-Esto», en el
ciencia del circuito entero. Mire el diagrama... que intentan permanecer para estar fuera de lo que estudian. El in-
geniero está fuera de la caja... y Wiener está dentro de la caja.
BAT ESON : Y Wiener está dentro de la caja, yo estoy dentro de la ca-
INPUT OUTPUT
i a...
\ FEED-BACK MEAD :Yo estoy dentro de la caja. Mire, Wiener ha bautizado la
cosa e indudablemente la palabra «cibernética» procede de la palabra
Ingeniero griega que significa «timón».
BATESON: En realidad, la palabra existía ya antes de Wiener; es
MEAD : Harías bien comentando el diagrama si ha de estar en la
cinta. una palabra del siglo XIX.
BAT ESON : Los electricistas tienen un circuito y un acontecimiento MEAD : Sí, pero él escribió el libro Cybernetics y en cierto modo
es traído aquí por un órgano cualquiera de los sentidos y afecta a al- •patentó» la idea.
go que entra aquí. Entonces lo cortas aquí y aquí y dices que hay un BRAND : Se diría que algo ha ido al revés. ¿Qué ha pasado?
input y un output. Entonces, trábalas sobre la caja. Lo que dice Wiener, MEAD : A los americanos les gustan las máquinas.
es que trabajas sobre todo el conjunto del cuadro y sus propiedades. BAT ESON : Les gustan los instrumentos.
Ahora, puede haber cajas aquí en el interior, como esto, de todas cla- BRAND : Los instrumentos materiales más que los conceptuales.
ses, pero esencialmente vuestro ecosistema; vuestro organismo más el BATESON: Los instrumentos conceptuales no son instrumentos
entorno debe ser considerado como un solo circuito. conceptuales en América, no forman parte de ti.

En 1949 un nuevo participante, Heinz von Foerster, biofísico aus-


FEED-BACK
tríaco, entrara en el grupo de la cibernética. En aquel momento, na-
die sabe que Paul Watzlawick constituirá el cuarto pilar del MR1 :
FEED-BACK ¡Watzlawick solo tiene veintiocho años y todavía no es
psicoterapeuta! Habrá que esperar a 1975 para ver reaparecer a Von
Foerster en nuestra historia del grupo de Palo Alto. Vamos a
Wiener Bateson Mead
aprovechar esta ocasión para presentar a este personaje tan
importante, o más bien para dejarle contar su llegada a los Estados
BRAND : El círculo mayor, ahí... Unidos y su inserción en las conferencias Macy.
BAT ESON: Y tú no estás verdaderamente preocupado por el input-
output sino por los acontecimientos del circuito mayor del que for-
mas parte. Las líneas alrededor de la caja (que después de todo no 2.4. Heinz von Foerster
son más que líneas conceptuales) son las que marcan la diferencia
entre los ingenieros y... «Uno de mis amigos me había invitado a venir a los Estados Uni-
MEAD: ...y la gente de los sistemas y de la teoría general de los sis- dos en 1949. Me dieron un visado de turista que me permitía perma-
temas también. necer dos meses. Llegué en barco, en aquella época no había avión
BAT E S O N : Si. para cruzar el Atlántico. ¡Costaba 175 dólares cruzar el Atlántico en
el Queen Mary! Me alojaba en casa de unos amigos: tenía muchos

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

amigos que se habían instalado en los Estados Unidos después de dijo: "He aquí un hombre que tiene una teoría que tiene en cuenta
haber huido de la guerra, Hitler, la persecuc ión de los judíos. Yo los datos que poseemos." ¡Era tan interesante poder conversar con él!
mismo soy en parte judío y Hitler mató a muchos miembros de mi "Durante nuestra discusión, yo tenía la impresión de oír mi nom-
familia. Así pues, escribo a mis amigos para decirles: "Estoy en los bre pronunciado por un altavoz; me parecía muy claro que era mi
Estados Unidos, estoy vivo, mi familia también. " En aquella época, nombre pero "inglesalizado". Entonces le pregunté a Warren: "Este
yo había escrito un pequeño artículo teórico sobre la memoria, en el anuncio, ¿me concierne?" "No, no, no le preste atención." El altavoz
que decía que la memoria debía tener una base molecular porque es volvió a empezar poco tiempo después, hasta que dije: "Oiga, es mi
bastante extraordinario ver la cantidad de cosas que podemos reco- nombre, hay que hacer algo." "No, no, no es nada, hay un seminario
nocer, comprender... Había desarrollado esta noc ión molecular so- que va a empezar o algo parecido." "¿Un seminario, dice, y quién es
bre unas bas es cuántic as; esta teoría cuadraba bien con mis ideas el conferenciante?" "Es usted el conferenciante" [Risas]. "¿Yy...yo?"
sobre el funcionamiento de la memoria. Mis amigos de Viena la ha- Daos cuenta; había volado de noche de Nueva York a Chicago; en
bían apreciado, entonces, cuando llegué, di el artículo a todas las Chicago, la reunión por la mañana temprano con McCulloch; co-
personas que conocía y que podían interesarse por estas cuestiones mimos al mediodía y, a las dos... ¡el seminario sobre la teoría de la
científicas..Unos amigos de Chicago me enviaron un telegrama que memoria! Me dije a mí mismo: "¿Qué otra cosa puedo hacer que
decía: "Heinz, debes venir inmediatamente a Chicago [solo hacía hacerlo lo mejor que pueda?" Lo que era maravilloso es que, en esa
dos o tres días que estaba en Nueva York], Hay alguien que quiere época, en la Universidad de Chicago, en la escuela de medicina, ha-
hablarte de tu teoría de la memoria." ¡Os dais cuenta! ¡Yo, que venía bía tantos alemanes y austríacos inmigrados que no tuve grandes di-
de Viena, ocupada por los rusos, en donde ni siquiera se podía salir ficultades: cuando no conseguía traducir algo, tenía dos o tres per-
a la calle! Cogí un vuelo de noche Capítol Airlines que costaba 18 sonas que lo hacían en mi lugar. Por tanto, todo sucedió muy bien.
dólares, y fui a ver a mis amigos a la Medical School de la Universi- -Al día siguiente, volví a Nueva York y Warren me dijo: "Tienes que
dad de Illinois. Ellos me dijeron: "Muy bien, ahora hemos de hacer presentar la teoría sobre la memoria a un grupo que se reúne una vez
que te encuentres con el señor que quería verte con referencia a la al año en Nueva York." Yo estaba encantado. "Esta reunión tendrá lu-
teoría de la memoria. " Era Warren McCulloch. Así pues nos reuni- gar la semana próxima, es la 'Josiah Macy Foundation conference' so-
mos. En aquella época, mi inglés era nulo, sólo conocía veinte o treinta bre los mecanismos de feed-back y de causalidad circular en los sistemas
palabras; el alemán de Warren era peor, ¡sólo conocía cinco o diez biológicos y sociales." Yo dije: "¿Qué dice? ¡Yo ni siquiera sé pronun-
palabras como máximo! Pero lo curioso, cuando encuentras a perso- ciar el nombre de la conferencia!" "Sí, sí, te esperamos a las nueve."
nas que se interesan por e! mismo tipo de problemas que tú es que el ->Como estaba en Nueva York, fui a esta conferencia y, evidente-
lenguaje no es un obstáculo; puedes hacerte comprender por los ges- mente, ¡yo era uno de los primeros presentadores! En aquellos mo-
tos, señalando con el dedo, etcétera. Pasé un momento maravilloso. mentos, hacia una semana que estaba en Nueva York, conocía ya
«Entonces aprendí algo. Mi teoría de la memoria estaba basada en cien palabras de inglés, entonces presenté mis ideas sobre la
unos datos muy antiguos, sobre la repetición de las silabas, etcétera, memoria. Una vez más, varias personas conocían el alemán y me
en resumen, a partir de este momento, había llegado a ciertas con- ayudaron mucho. Un poco más tarde, el mismo día, me llamaron y
clusiones. Hasta aquel momento, en los Estados Unidos, habían rea- me dijeron: "Querido señor von Foerster, su exposición nos ha
lizado muchas experienc ias con unos datos que estaban cuantifica- interesado mucho, es fascinante: pero, el modo como la ha
dos, medidos, pero no tenían ningun a teoría para explic arlos. Y presentado... ¡Su inglés es abominable!" "Bien, ustedes saben que
estos datos estaban totalmente de acuerdo con el resultado de mis sólo hace muy pocos días que llegué y..." "Lo entendemos muy bien y
consideraciones teóricas, Entonces, cuando Warren levo mis ideas, se precisamente nos preguntábamos: '¿Cómo hay que hacerlo para que
aprenda el inglés

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

un poco más deprisa?' Entonces ya lo hemos decidido, le hacemos ad mit irá que, b ajo ciertos aspectos, estos modelos ofrecen unos fac-
secretario de la conferencia." ¡Era la A mérica de esa época! La A mé - s ímiles bast ante conv incent es d e los p ro cesos o rg án icos o so cia -
rica que ofrecía todas las oportunidades. Así, me convertí en el se- les» . W iener co nsid eraba que, aunq ue era casi imposib le llegar a
cretario y, algunas semanas más tarde, recibía un montón de papeles una ap licación matemát ica de la cibern ét ica en las cien cias hu ma -
enorme y tenía que corregir a Gregory Bateson, Warren McCulloch, nas, no obstante era totalment e posib le ap licarle sus conceptos fo r-
Margaret Mead, Julián Bigelow, etc., todas estas personalidades que, males: « La clarificación conceptual de los aspectos formales de las
además, eran brillantes oradores» 17 . relacion es sociales p ued e apo rt ar una cont ribución pos it iva a la
ciencia de la socied ad» 21 . Todos los t rabajos posteriores de Bateson
i r á n en esta dirección.
2,5. Nuevos conceptos para las ciencias humanas As í pues , ant es d e abo rd ar el estud io d e la co mun icación h u ma -
na, vamos a recapitu lar los conceptos esenciales sobre los que los
La interacción del ho mbre con su entorno en el sentido amplio se miembros del grupo d e Palo A lto fundamentarán su enfoque
efectúa a través de la co municación, del intercamb io de in formacio - interaccional d el co mpo rt amien to hu mano . Examin aremos los
nes a múlt ip les niveles. Estos intercamb ios se estructuran y se ins - pro cesos de causalid ad c ircu lar, la teo ría d e los t ipos lóg icos , y
tauran unas reglas relaciónales, ya sea en nuestra familia, en nuestros acab aremos con una expos ición un po co más d etallada d e la noción
grupos de pert enencia, en nuestro n iv el pro fes ional, en nuestro g ru - de in fo rmación.
po cu ltural, etcét era. Recib imos la in fluen cia de las personas de
nuestro entorno e influ imos sobre ellas. Todo co mportamiento (o
co mun icación en el sentido amp lio) se inscribe en estos lazos o en 2.5.1. Los fenómenos de causalidad circular
estas redes de interacciones. Así pues, para algunos, la cibernética ha
representado la esperanza de un impulso extrao rdinario para el estu- Uno de los princip ios de la ciencia «clásica» fo rmalizada p rinci-
dio de los sistemas vivos complejos, en part icular mediante la utili- palmente en el famoso Discurso del método de Descartes"2 , consistía en
zación de iso morfis mos. considerar que, si queremos llegar a co mp render la co mp lejidad de
Según W ien er, la cib ernét ica ofrecía un mo delo para el estud io nuestro universo, debemos antes co mp render sus elementos consti -
de la pato log ía y de la «no rmalidad» en el co mpo rtamien to tutivos. Es necesario pues divid ir: discip linas de estudio bien separa -
hu mano. Naturalmente, los part icipantes en las conferencias Macy das, campos de investigación precisos, variab les bien defin idas y
eran ya conscien tes del hecho de que la ap licación de t odos estos contro ladas po r el experimentado r, que deb e determinar la impo r -
trábalos al ho mb re y a la sociedad debía hacerse con prudencia: tancia relat iva de cada una de las variables somet iéndolas a un test
«Todos sabemos que tenemos que estudiar los organis mos y no los sucesivamente mient ras mant ien e las ot ras constan tes. El in vest iga-
ordenadores si queremos exp licar el o rgan is mo . Las d iferencias de
niveles de o rgan ización pueden ser más que cuant itat iv as. Sin
embargo , se
Hacia una cienc ia de la com unicación
Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

dor debe permanecer «objetivo» y llegar a una cuantificación de las La línea recta causa (pasado) ----- >- efecto (futuro) se ha con
variables.
vertido en un ciclo de influencia mutua:
La cibernética y la teoría general de los sistemas defenderán una
vis ión muy diferente del enfoque de los fenómenos complejos, sos-
teniendo que un anális is de cada elemento de un sistema no per-
mite captar las características del conjunto. El func ionamiento de
una célula, por ejemplo, no puede comprenderse estudiando única- Cuando nos encontramos frente a unas variables múltiples inter-
mente y separadamente cada uno de los elementos que la constitu- dependientes, la situación exige recurrir a nuevos instrumentos con-
yen. El conjunto posee unas propiedades que no son reductibles a ceptuales y a nuevos métodos de tratamiento. Recurriremos a la
las de los elementos tomados separadamente. «En los sistemas sim- «modelización» y a la «simulación», es decir, que nos esforzaremos
ples, la cibernética tiene poco interés. Mientras es posible hacer va- por llegar a una representación (matemática, gráfica, verbal...) del sis-
riar un solo fac tor a la vez, el método antiguo func iona, pero tema que hemos de describir y de su funcionamiento. Sin duda el
cuando los sistemas y las variables son tan dinámicos y están tan modelo será simplificado con respecto a la situación concreta, pero
interconectados que el cambio de un factor produce automática- deberá respetar los lazos formales entre las variables, la estructura, y,
mente la alterac ión de uno o de varios factores distintos, entonces
haciendo variar el modelo, simulando el fenómeno a estudiar, po-
el método tradicional ya no resiste. Hasta ahora, la ciencia tendía a dremos obtener informaciones sobre la dinámica del sistema
evitar este género de fenómenos, concentrándose en lo s imple, lo modelizado. Así pues la sistémica recurrirá a un razonamiento de
particular, lo reductible»23 . Una de las características principales de tipo analógico, con las ventajas y los inconvenientes de este tipo de
estos sistemas es que obedecen a unas reglas de causalidad diferen- enfoque: pérdida de precisión cuantitativa, dificultades en la elección
tes de los fenómenos s imples estudiados por la física clás ica.
de un modelo adecuado para la situación estudiada, pero respeto a las
Si el sistema en su totalidad responde a una cierta lógica, princi- cualidades propias de los fenómenos complejos y a las interacciones
palmente s i tiende hac ia una norma de funcionamiento estable, es entre los elementos.
evidente que sólo s e podrá comprender el s entido del c omporta-
miento de uno de s us elementos s i lo s ituamos en el c ontexto
del conjunto del que forma parte, porque está «controlado» por el 2.5.2. La teoría de los tipos lógicos
conjunto. Por tanto, es necesario distinguir dos niveles de descrip- Acabamos de ver que, cuando se estudian unos sistemas de ele mentos
ción y de anális is : si nos situamos a nivel de un elemento prec iso, en interacción, es necesario distinguir los niveles de anális is: los
puede parec emos que su c omportamiento es una reacc ión a una parámetros que conciernen al circuito en su conjunto no pueden ser
causa determinable, pero s i nos situamos con una cierta perspecti- considerados en el mismo plano que los parámetros que conciernen a
va, de manera que podamos observar el conjunto del s istema, el los diferentes elementos del circuito; deben ser objeto de un
sistema de causalidad lineal ya no vale: cuando diferentes elemen tos tratamiento diferente. Si deseamos por ejemplo modificar ciertas
están en interacción, en cualquier punto del sistema, el compor- normas de funcionamiento del sistema entero, como la temperatura
tamiento de un elemento es una «c ausa» para el elemento que lo media de un sistema de calefacción o la velocidad media de un motor,
sigue en el lazo o el circuito de interacción, la causalidad es enton ces debemos recurrir a un tipo de información diferente de la que
«circular». transmiten los feed-back. Estos permite una regulación del sistema
respecto a dichas normas pero no pueden modificar la norma mis-
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Hacia una ciencia de la comunicación
Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

ma. Para hacerlo, es necesario «recalibrar» el sistema entero. Regular el botón del
blemente dañado por conclusiones paradójicas. En dicha obra, los
termostato, cambiar la velocidad en el coche (y no solamente acelerar o
autores proponían pues un medio de resolver este problema de las
desacelerar mediante el pedal del acelerador, lo que constituye una simple actividad
paradojas que había mantenido en vilo a los filósofos y a los mate-
de regulado con respecto a la velocidad deseada), son unos ejemplos de
«calibración», término utilizado por Bateson para designar una modificación máticos durante más de dos milenios.
El dibujo que ofrecemos a continuación ilustra una de las para-
de la norma.
«En la medida en que los que investigan en este campo tan diversificado — dojas mas célebres, la de Epiménides el Cretense que decía: «Todos
que yo llamó aquí con un solo nombre: "ciencias del comportamiento" ignoran los cretenses mienten.»
todavía los problemas suscitados en Principia Mathematica, se ofrecen
simplemente el lujo del desuso, inc luso de unos sesenta años de retraso»24 . La
formula sitúa muy bien la importancia que Gregory Bateson concedía a la obra
monumental de Ber-trand Russeli y Alfred Whitehead, dos filósofos y
matemáticos ingleses. Entre 1910 y 1913 fue publicada esta obra
impresionante (por otra parte prácticamente ilegible para quien no disponga
de un conocimiento profundo de la lógica y del razonamiento matemático)
que abordaba el «tratamiento matemátic o de los princ ipios de las
matemáticas». William Fry y John Weakland, dos colaboradores de Bateson en Lo interesante de este dibujo es que los dos tipos lógicos aparecen
el proyecto de la «doble coacción», todavía se acuerdan de las horas que tuvieron en el muy c lara y explíc itamente: la pancarta es una informac ión
que dedicar, obligados por Bateson, a la lectura de los tres voluminosos tomos que concierne a todas las personas que van a tomar la palabra en es-
llenos de signos cabalísticos que sólo un Champollion de las ciencias humanas ta reunión, y la burbuja es la afirmación del pobre Fred... ¿o Frank?
hubiese podido reconocer como lo que eran: símbolos y ecuaciones de lógica Una afirmación que concierne al conjunto de los cretenses no puede
formal. ser considerada igual a una afirmación concerniente a Epim énides,
Pero Bateson estaba lejos de poseer una formación matemática sólida, y no por ejemplo.
eran las largas demostraciones lógicas las que le interesaban en la obra. Lo que No fue tanto la «solución» de la paradoja; lo que interesó a Bate-
llamó su atención fue una distinción que hacían los autores, y esta distinción son, sino la distinción aportada por Whitehead y Russell: la existencia
se refería a unas consideraciones; de un alcance mucho más general que el de una estructuración jerárquica de las proposiciones del lenguaje.
razonamiento matemático. Se refería al procedimiento de la abstracción Lo que Cuando se formula un enunc iado sobre un conjunto, este
Russell y Whitehead ponían de manifiesto es que, cuando se trata de unos enunciado es de un orden de abstracción superior a los enunciados
elementos particulares que son miembros de un conjunto de elementos, es emitidos sobre los elementos particulares de dicho conjunto. En
absolutamente imperioso distinguir el discurso que concierne a los otras palabras, no se puede, por ejemplo, considerar en el mismo
conjuntos elementos individuales del que concierne al conjunto', a la plano lógico a un individuo preciso (un hombre) y «al hombre» en
globalidad de los elementos. Es imperioso porque, si se los confunde, el ra- general (la clase de los seres humanos): este último es el resultado de
zonamiento que seguirá después corre el peligro de quedar inevita-

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Hacia una ciencia de la com unicación Las «conferencias Macy»; la revolución conceptual

Una abstracción de las cualidades comunes a los diferentes indivi- atribuidas a un cierto nivel lógico mientras que son de un tipo dife-
duos que componen la especie humana.-Para llegar a la clase hemos de rente. ¿Qué puede pues suceder en este caso? ¿Podemos imaginar
pasar por una operac ión mental de abstracción y de generalización. que el individuo en ciertos momentos pueda encontrarse en la im-
Por consiguiente, abandonamos la cosa misma para pasar al nombre posibilidad de «funcionar» adecuadamente? Veremos, en los capítu-
de la cosa: no es posible tocar, ver, oler al «hombre», igual que, los que siguen, que precisamente a esta conclus ión debían llevarle
.como decía Bateson, la palabra «gato» no maúlla. Esta distinción sus investigaciones sobre la comunicación.
parece ser evidente, pero no olvidemos que en nuestro modo de Pero, para comprender bien el cambio de punto de vista aportado
comunicación más habitual, el lenguaje verbal, la diferencia entre estos por la c ibernética, hay que abordar la noción de «informac ión» que
dos niveles lógicos no aparece, y, en todo caso, no tenemos es la base, la «partícula elemental» a partir de la cual podrá elaborar se
conciencia de que se impone una distinción de sintaxis cuando pa- todo el razonamiento, todo el proceso explicativo del comporta-
samos de un nivel a otro. Ya lo hemos dicho, Bateson ha prestado miento. Nos esforzaremos por ser lo más claros posible sobre todas
siempre mucha atención a no confundir los niveles de abstracción. lis implicaciones de este concepto pero, prevéngase ya el lector, no
Un término que sirve para describir un fenómeno general es de un conseguiremos completamente llevar a cabo nuestra tarea. En efecto, es
nivel de abstracción superior al fenómeno descrito, y el investigador «el más vicioso de los camaleones conceptuales», como dice Heinz von
debe recordar tal distinción bajo pena de atribuir a la abstracción las Foerster. Pero esto no debe asustarnos; cuando la ciencia intenta
propiedades del fenómeno mismo y de conferirle un orden de reali- delimitar los «bloques de construcción» de nuestro mundo, ya se trate
dad que en ningún caso puede reivindicar. La teoría de los tipos ló- de la materia, de la energía o, en este caso, de la información, en
gicos le ofrecía pues un instrumento científico para evitar ciertas resumidas cuentas es bastante bueno que tenga que acabar por declarar
amalgamas semánticas inadecuadas. su impotencia. Ello no significa sin embargo que estos conceptos no
No obstante hay que decir que Alfred Korzybski ya había señala- sean útiles, en el sentido propio de «utensilios» que permiten ha cer
do los peligros de confusión entre los diferentes niveles de abstrac- progresar nuestro conocimiento del mundo.
ción del lenguaje en su célebre obra Science and sanity. Korzybski
había también elaborado un método terapéutico concebido para
que los individuos pudiesen darse cuenta de ciertas confusiones ló- 2.5.3. La información'"
gicas. A él se debe el célebre enunciado que resume perfectamente la
teoría de los tipos; «El mapa no es el territorio», fórmula que Bate- Igual que su «hermana» la comunicación, la noción de informa-
son recogerá muy a menudo en sus trabajos 27 . ción abarca un campo semántico enorme y, cuando todos creemos
¿Por qué se fascinó Bateson? Porque, si consideramos que el indi- saber bastante claramente lo que significa, vemos que se disuelve y se
viduo ha de tratar, clasificar y generalizar las informaciones que re- ramifica a medida que intentamos precisarla. Intentaremos definir el
cibe del mundo, es muy posible que puedan introducirse algunos lugar que ocupa en el conjunto de los conceptos de base de la cien-
errores en este tratamiento de las informaciones, y que algunas sean cia moderna, ya que éste es el título que reivindica actualmente.
Para comprender bien la importanc ia de la aparic ión del concep-
to de información en el corpus explicativo de las ciencias, es necesa-
rio contar su historia, que va ligada a unas nociones que los aficio-

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

nados a las ciencias hu manas t ienden más b ien a querer olv idar. En ción de entropía y afirma: « La entrop ía del mundo tiende hacia un
efecto, ¡tenemos que remontarnos a nuestros cursos de fís ica, y más máximo», o también , con una termino logía más exp lícita: «La
part icu larment e a las ley es de la termod inámica, enun ciadas po r propagación del calor t iende siempre a establecer una distribuc ión ho-
Clausius en 1865! « El supuesto especialista en ciencias del comporta- mogénea de la temperatura en el cuerpo en que se produce» 31 . La
miento , que lo ign ora todo de la estructu ra fundament al d e la cien - energía total del mundo se degrada cualitat ivamente de manera
cia y. de tres mil años de reflexión filosófica y human ística sobre el continua hasta que ya no puede ser utilizada para obtener un efecto
hombre —que no puede definir, por ejemp lo, n i qué es la entropía ni Cualqu iera, o también, para utilizar el lenguaje del fís ico , hasta que
qué es un sacramento—, haría mejo r permaneciendo tranqu ilo, en ya no puede ser convertida en «trabajo». Encontramos aquí la idea según
lugar de añadir su contribución a la jungla actual de las hipótesis la cual sólo las diferencias pueden producir efectos y, como dicen Prigogime
chapuceras»2 '. ¡Vergüenza para nosotros! Si no querernos quedarnos y Stengers para explicar el princip io de entropía: « Las diferencias
fuera de juego, debemos llenar estas lagunas lo más pronto posible. productoras de efectos no cesan de dis minu ir en el seno de 'a
Pero, dejando aparte todo sarcas mo, intentaremos mostrar que es te naturaleza; el mundo, de conversión en conversión, agota sus
lazo con las ciencias «duras» proyecta una lu z n ecesaria p ara la diferencias y se dirige hacia el estado final [...], el estado de equilibrio
buena co mp rens ión de este con cepto part icu larment e láb il. ' térmico en el qu e ya no subsiste n in guna d iferen cia qu e pueda
producir un efecto»'2 .
También en la segunda mitad del siglo XIX, Ludwig Boltzmann re-
a) La termod inámica y la info rmación emprenderá los trabajos de Claus ius e intentará darles una exp lica ron
mecánica, co mo Newton había hecho para el mov imiento. Para
Para empezar se impone un a p recaució n : no so mos t ísicos. Po r nacerlo, utiliza los trabajos de Maxwell, que había mostrado que era
tanto nuestra amb ición se limitará a presentar estas nociones de un posib le obtener info rmaciones sob re el co mpo rtamient o de un g as
modo accesible a un público no especializado. No recurriremos a en su conjunto, por ejemp lo, sobre la temperatura de un gas en un
formu laciones mat emát icas, sino que nuestra p reocupación consist i rá recipiente (o, también , unas propiedades co mo la pres ión o la
en ev itar los erro res de interp ret ación a fin de p ermit ir que los viscosidad que no son reductibles a las cualidades de las partículas que
lecto res interesados por la cuestión puedan realizar !as apro ximacio - Co mponen el gas), calcu lando las velocidades más probables de las
nes necesarias s in chocar con las dificu ltades de una termino logía part ícu las de gas para una cierta temperatu ra. No tenemos aquí una
demasiado laxista. ley absoluta, sino una ley estadística. Así pues, Bolt zmann utilizará
La primera de las dos leyes de la termodinámica 30 enunciadas por estos trab ajos y los ap licará al p rincip io de ent rop ía. Él afirma que
Clausius define el p rin cip io d e conservación de la energ ía; afirma la ent rop ía es de h echo una p rop iedad de un eno rme nú mero de
que «la energ ía del mundo es constante». Concierne pues a la canti- partícu las y que, si el conjunto de las partículas tiende hacia un des -
dad de la energ ía del mundo: la energ ía puede transformarse, pero orden cada v ez mayo r, esta t endencia solament e es p robab le, p ero
permanece g lobal y cuant itat ivamente la mis ma. que la prob ab ilidad es tan g rand e que, para todos los fines út iles , se
Li segunda ley nos interesa más part icularmente po rque se refiere la puede considerar co mo cierta. Ilustramos estas palabras con una
a la cualidad de la energ ía. En efecto, la segunda ley introduce la no - pequeña experiencia. Imag inemos un recip iente hermét icamente ce-
rrado y d ivid ido en dos partes iguales por un t ab ique. En el t ab ique,

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

hay un pequeño orificio que pu ede ab rirse y cerrarse a vo luntad . In - Hay unos límites d e lo qu e unos observado res pueden saber d el
trodu zcamos un g as a u na temp eratu ra de 60 g rad os en u no de los estado de un s istema q ue co mp renda nu merosos elementos : só lo
co mp art imientos y la mis ma cant idad de gas pero a 20 g rados en el pueden hacer pred icciones más o menos probables.
ot ro, con la pu erta d e co mu n icación cerrad a. Hemos v isto q ue las Hay unos procesos irrevers ibles; el tiempo tiene una impo rtancia
temperatu ras representan un as med ias estadíst icas relacion adas con considerable en los fenó menos naturales. Esto rep resentaba una rup -
la velocidad de cada un a de las part ícu las de gas: existe una p robab i- tura con respecto a las leyes de Newton que no estaban un idas a la -
lid ad mucho mayo r de en cont rar un a part ícu la d esp lazándose ráp i - flecha del t iempo», ya que las ecuacion es permit ían unas pred iccio -
damente en el, p rimer co mp art imiento que en el segund o. La d ife - nes abso lutas e idént icas en el pasado y en el futu ro .
rencia d e t emperat u ra d e los d os co mp art imien tos h ace pu es más Tamb ién imp lícito en esta ley , en con tramos el g ermen d e un en -
fácil la localización d e una part ícu la dad a. Existe un cierto o rd en , roq ue relacion a! de la ciencia. En efecto , la ent rop ía no es un con -
un a ciert a o rgan ización den t ro del recip iente: po r términ o med io , cep to ún icamen te «ob jet ivo» po rqu e la p rob ab ilid ad v a un id a a la
las p art ícu las más ráp idas se encuent ran en el p rimer co mpart imien - men t e h u mana: « Opera en la fro nt era en t re la mat eria y el esp íri -
to, y las más lentas en el segundo. Si ahora ab rimos la puerta de co - t u , allí en don de la un a est á lig ad a al ot ro , y actú a co nt ra la mis -
mun icación , el gas de los dos co mpart imientos, poco a poco , se mez- ma»'1 '. Ya, en 1894, Bo lt zmann h abía estab lecido la relación ent re la
clara y alcan zará una temperatu ra med ia. Las d ifer encias se atenu a- ent rop ía y la in fo rmación señalando que la en t ro p ía est ab a lig ada
rán y la t emp eratura acabará po r ser un iforme en todo e! recip iente. a « l a in fo rmación qu e falt a», y esto marca un v iraje d ecis ivo en la
La localización de una cierta part ícu la entonces se revelará totalmen te evo lu ción de las ciencias . A menos qu e int erveng a un a fuent e d e
imposib le, ya que la p robab ilidad de que esté s ituada en cualqu ier energ ía sup lement aria, la ent rop ía au ment ará constan temente. Nos
porción del recip iente es igua l. Por tanto podemos decir que dispone- d a pu es un ind icio d el p aso u n id ireccional e irrev ers ib le d el t iem-
mos de menos « in fo rmación» en cuanto a la pos ición de u na part í - po e in flu ye sob re lo qu e pod remos lleg ar a conocer del futu ro . En
cula de gas en el interior del recipiente. Vemos así cómo se perfila la re - esto la ent rop ía marca un a rup tu ra mu y n et a co n las ley es fís icas
lación que existe ent re ¡a tendencia a la entrop ía y la noción de orden, heredad as d e Newt on, en v irtud d e las cuales todo p roceso fís ico es
o más bien de desorden. «El desorden que indica es en parte el del mo - rev ers ib le y po r t ant o at emp o ral; est o s ign ificaba qu e el co no ci-
vimiento del calor, y en parte el que consiste en que diferentes tipos de mien to d el est ad o d e u n s ist ema en u n mo men to d ado po d ía b as -
átomos o de mo léculas se mezclen al azar, en lugar de estar b ien t ar p ara v er « el p asado y el fut u ro ant e n uest ros o jos»" . Co mo ha
separados». Así pues, cuando se habla de tendencia a la entropía, se señalado Oswald Speng ler en El ocaso de Occidente: « Co mo la crono-
trata de la tendencia al caos, en el sentido de ausencia de cualqu ier lo g ía, la esta d íst ica se desp ren de del camp o d e lo o rg án ico , de la
orden. v ida flu ctu ant e, del Dest ino y del In cid ent e, y no del mu ndo d e las
En el segundo princip io de la termodinámica, hay varias cosas in - leyes y de la causalidad int empo ral... Co mo todos sab emos , la esta -
teresantes para nu estro p ropósito . d ís t ica s irv e sob re to do para caract erizar fas des arro llos po lít icos ,
La noción d e o rden ad qu iere una impo rtan cia cap ital: y a no se econó micos , es d ecir, h is tó ricos. No h ub iese en co nt rado s u lu gar
insiste sobre la cant idad (la cantidad de energía es la mis ma, co mo en la mecán ica "clás ica" de Galileo y Newton . Y s i aho ra d e repen t e
afirma el primer principio) sino sobre la cualidad, la organización, el el co n ten ido de es t e camp o s ó lo p u ed e co nceb irs e y ser co m-
orden. Es esta cualidad la que se degrada: toda cosa, si se la deja a sí p rens ib le bajo el áng u lo d e la Prob ab ilid ad ... ¿qué s ign ifica esto ?
mis ma, tiende a hacerse menos ordenada (aunque permanezca cuan-
titat ivamente constante).

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Hacu una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

Esto s ignifica que el objeto de comprens ión somos nosotros Shannon dudaba en establecer un vínculo explícito: después de to-
mismos. do, los fenómenos estudiados no tenían ninguna relación directa. El
Así pues, en este sentido ha podido decirse que la segunda ley es pretería hablar de grado de «incertidumbre» de un mensaje más que de
antropomórfica, porque dice más sobre los límites que la naturaleza im- entropía. Fue el matemático John von Neumann quien le hizo
pone al hombre en su conocimiento de la naturaleza que sobre esta na- cambiar de opinión, como cuenta Myron Tribus que habló de ello
turaleza misma. Como vemos, el abismo que se abre ante el científico personalmente con Shannon en 1961. Así Shannon cuenta la
es vertiginoso: implícita en el principio de Boltzmann se perfila la anécdota: «Mi mayor preocupación consistía en saber qué nombre
idea según la cual el estudio del mundo exterior se transforma insensi- darle. Habla pensado en llamarlo "informac ión" pero el término había
blemente en un estudio de la interacción entre este «mundo exterior» y sido sobreutilizado, por tanto decidí llamarlo "incertidumbre". Cuan-
el observador que lo estudia, una especie de «interfaz» misteriosa. do lo discutí con John von Neumann, él tuvo una idea mejor. Me
Pero, en la época de Boltzmann, el mundo científico no estaba dijo: "Deberías llamarlo entropía por dos razones. En primer lugar, tu
preparado para semejante cambio. La importancia de la introduc- función de incertidumbre ha sido utilizada en mecánica estadística
ción de las leyes estadísticas no suscitó de golpe estas reflexiones bajo este término, por tanto ya tiene un nombre. Después, y más
epistemológicas. Hay que llegar a 1948 es decir, al año en que aparece importante todavía, nadie sabe lo que es realmente la entropía, en-
17
la obra de Wiener sobre la cibernética, para ver de nuevo la entropía ronces, en un debate, siempre tendrás ventaja"» . ¡Esto debería animar
relacionada con el concepto de información. a los lectores que tienen la impres ión de haberse perdido entre las
consideraciones anteriores!
Hay que señalar que, independientemente de Shannon, Norbert
h) Shannon y la entropía Wiener había llegado a una idea parecida de manera intuitiva. Se
cuenta que en 1947 él ya presentía el vínculo: fumando su c igarro,
Claude Shannon es quien establecerá no sólo una relac ión s ino iba al despacho de uno de sus colaboradores y después decía brusca-
una identidad entre los dos conceptos. Shannon estudiaba el paso mente: «La información es la entropía», después volvía a su trabajo.
de la información entre un emisor y un receptor. Buscando los me- De hecho, hay que considerar que, para Wiener, la información es la
dios de cuantificar la información a fin de poder utilizar la para sus inversa de la entropía: «Igual que la cantidad de información en un
aplicaciones tecnológicas, observó que había que establecer un vin- sistema es una medida de su grado de organización, la entropía de
culo entre el grado de incertidumbre de un mensaje y la informa- un sistema es una medida de su grado de desorganización: la una es
ción que éste podía transmitir. El vínculo es estadístico. Hab lar de simplemente el negativo de la otra»38 . Bateson y otros mantendrán
un elemento de comunicación de manera absoluta no tiene sentido. esta definición y por ello se habla indiferentemente de información
Tanto si es una señal, como una letra, un punto, etcétera, toda infor- o de «neguentropía», es decir, de entropía negativa.
mación sólo existe si el emisor dice algo que cambia el conocimien- Wiener también intentará definir, de manera científica, una medi-
to del receptor, que reduce su incertidumbre. da matemática de esta noción de información, dar de ella una for-
Esforzándose por encontrar un modo de cuantificar este paso de mulación operacional: « ¿Qué es esta información y cómo se la mije
información, Shannon llegó finalmente a formular una ecuación y Una de las formas más s imples, casi unitaria de la informac ión, es
¡cuál fue su sorpresa al comprobar que ésta era exactamente la mis- el registro de una elección entre dos alternativas simples igual-
ma que medía el grado de entropía de un s is tema! Al princ ipio,

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Hacia una cienc ia de la com unicac ión Las «conferencias Macy»; la revolución conceptual

mente p robables, de las que ha de realizarse una: po r ejemp lo , la ñor un físico o por un químico debe fundarse sobre un presupuesto
elección ent re cara o cru z al lan zar al aire una moneda. A una elec - de masa y de energía, y esta regla ha dado una especie de rigor parti-
ción de esta clase la llamaremos una decisión»'3 . La cantidad de in- cular al conjunto del pensamiento en las ciencias "clásicas". Los pio -
formación es pues la que transmite una decisión única entre unas al- neros de la ciencia del co mportamiento, no sin buenas razones, co -
ternat ivas igualmente probab les . men zaron sus "anotaciones" con el deseo de qu e un rigo r similar
Cuantos más camb ios hay entre los diferentes elementos de un guiase sus especulaciones. La longitud y la masa eran unos
sistema, más está somet ido en cierto modo a unas coacciones que conceptos que sólo difícilmente podían utilizarse para la descripción
limitan la distri buci ón aleatoria de los elementos; por tanto , la en - del co mpo rtamiento (aunque hub iese sido posib le): el concepto de
tropía. Es interesante notar que la info rmación es vista co mo una energía pareció más apropiado. [...] Los hombres de ciencia del siglo
restricción, una coacción del sistema, que permite el control y la previ- XIX, principalmente Freud , que intentaron tender un puente ent re los
sión: « La función de estos mecan is mos consiste en controlar la ten - datos del co mportamiento y los "fundamentales" de las ciencias
dencia mecán ica a la d esorg an ización; en o tros términos , p rod ucir físicas y químicas s in duda tenían razón en insistir sobre la necesidad
un camb io temporal y local de la d irección normal de la ent rop ía»" 1 . de es-re puente, pero se equivocaron, según creo , al eleg ir la
"energía" como fundamento de su intento» 41 .
Pero aho ra tenemos que most rar qué consecuencias impo rtantes
c) In formación y energía puede tener esta discusión abstracta sobre el estudio del co mpo rta-
miento y de los fenó menos sociales. Co mo muestra la ú lt ima cita,
Por tanto, para exp licar los fenó menos que presentan una organi- Bateson ha insistido mucho sobre el hecho de que to mar la energ ía
zación, habrá que basarse sobre el segundo princip io de la termod i - corno base de la exp licación del co mportamiento hu mano era utili -
námica, es decir, la tendencia a la entropía, más que sobre el primer zar u na analog ía fís ica in adecuada p ara los fen ó menos estud iados.
princip io que no puede decirnos nada sobre las cuestiones de orden, En efecto, las nociones de energía, de fuerzas, etcétera, utilizadas en
de diferencias, de contro l o de o rganización. Pero, en qué nos con - psicología dinámica representan de hecho unas cantidades relativa-
cierne esto para nuestro estudio del co mpo rtamiento" Pues bien, el mente precisas en física (la energ ía es igual a la masa por la veloci-
ind iv iduo , la familia, los grupos estru cturados, las sociedades... to - dad, por ejemp lo) y sirven de exp licación para fenó menos co mo el
dos los sistemas vivos poseen precisamente esta característica de es tar desplazamiento de los planetas o la trayectoria de una bola de billar
compuestos de elementos en interacción, de ser unas entidades golpeada po r otra, etcétera. En este t ipo de exp licación , no es pos i-
comp lejas y organizadas. Todos los razonamientos que haremos para ble ningún feed-back: la bola de billar tal vez volverá a chocar con la
exp licar sus co mpo rtamien tos deben p or cons igu iente apoyarse en primera, pero ésta no pod rá ut ilizar el n uevo impacto p ara, po r
la segunda ley más que en la primera. ejemp lo , ¡mod ificar el impacto sigu iente! En este caso, se trata de
«Durante los doscientos últ imos años, desde Newton hasta finales una cantidad de energía que ha sido transmitida. El desplazamiento de
del s ig lo XIX, el punto de mira de ¡a ciencia fue el encad enamiento la segunda bo la únicamente está determinado po r la fuerza del im-
de causas y efectos que se refieren a la fuerza y al impacto. [...] El pacto.
pensamiento cient ífico debe estar acorde con las grandes leyes de la En camb io, cuando se trata de unos elementos en interacción re -
conservació n . La des crip ció n de tod o acont ecimien to examin ado gulada, el co mportamiento de un elemento no está solamente vincu-
lado a una cant idad de energ ía t rans mit ida sino a otros facto res de -

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Hacia una ciencia de la comunicación Las «conferencias Macy»: la revolución conceptual

terminantes y contro ladores que definen la organ ización , el ord en, un t rasto rno tot al d el campo de la ps ico log ía. Aso mb ros amente,
las coacciones del sistema. La explicación cibernética es una explica- aunque híbrida de discip linas « materialistas» (ingenieros) u
ción de tipo negativo, es decir, que considera el conjunto de los «organic istas» (neurofísió logos), la piedra angu lar de la psicolog ía ha
acontecimientos que habrían podido producirse, y mu estra entonces perdido toda «materialidad» y ha permitido, co mo veremos más
por qué es este caso particular el que se realiza, en función de las res - adelante, ¡bordar el campo de los procesos mentales, del espíritu, del
tricciones a las que está somet ido . pensamiento , de las ideas, trascend iendo el du alis mo cu erpo -
En este debate, las cuestiones de energ ía no t ienen n ingún papel: espíritu, o mun do de la materia-mundo de las id eas. Si este camb io
se considera que son evidentes. Que el sistema esté abierto o cerrado todavía no se ha propagado verdaderamente en los med ios de la
a la energ ía no es impo rtante, lo impo rtante es saber en qué med ida psicolog ía, es quizá porque significa una ruptura definit iva con la
el sistema está somet ido a unos factores determinantes y contro lado- exp licación psicod inámica t rad icional y necesita una
res. Así pues, ninguna formación o señal o facto r determinante pue - reest ructu ración d rást ica de rodos los conceptos explicat ivos, tanto
de ir de una parte a otra del sistema sin que se lo registre como en el med io de la invest iga ción co mo en el p úb lico en general.
acontecimiento significat ivo. Po r tanto, de hecho, puede definirse la Tal ve z puede ser útil precisar aquí que, para las teorías psicodiná-
cibernética co mo el estudio de los sistemas «ligados por la informa - micas, la energ ía no es considerada co mo una cantidad física «real»,
ción»42 . •• s i n o que se la toma en una acepción analógica: « El co mportamiento
Entonces, qué puede decirse de las cuestiones de energía con re- hu mano puede exp licarse ob rando co mo si considerásemos que su
lación a estos fenómenos neguentrópicos? Evidentemente no se trata moto r es una cantidad de energía mental o psíquica (la lib ido, la
de negarlos. Co mo a Bateson le gustaba decir, s i se le da un puntapié bioenerg ía...).» Se p rolonga entonces la analog ía con la energ ía fís ica
a un perro y el golpe es lo bastante fuerte, es posible ponerlo en órbit a. v se habla, por ejemp lo, de energía bloqueada o descargada, de su ca-
Igualmente, es evidente que todo organ is mo necesita en erg ía para nalización, de depósito de pulsiones, etcétera. De esta analogía ha
moverse, desarrollarse, etcétera, y esta energía se la procura su querido liberarse la sistémica. Para los sistemistas, la analogía con la
metabolis mo. Pero , en todos los fenó menos de interacción concer- teoría de la energía no permite exp licar las características específicas
nientes a organismos vivos, el elemento capital que determinará las Je los organ is mos vivos, p rincipalmente de los p rocesos recu rsivos.
reacciones , el co mpo rtamiento del ind iv iduo, no puede ser reducido Así pues, tomar esta analogía como base de la explicación del com-
a un paso de energía: el paso de informaciones así como todos los port amient o hu mano es usar un inst ru mento inadecuad o, lo que
procesos que están implicados en su tratamiento (l a codificación, la entraña el pelig ro entonces no sólo de que haya que dejar en la so m-
clasificación, el modo de organización, etcétera) son los que deberán bra una g ran cant idad d e fenó menos impo rtantes, s ino tamb ién de
servir de base a la exp licación. Es verdad que sigue siendo necesaria ind ucir unas imág enes erróneas que, a su vez, t raerán ap arejadas
una fuente de energía, pero ésta sólo permitirá exp licar aspectos más unas aplicaciones de consecuencias imp rev istas.
previsibles de la reacción, como el descenso o la elevación de ¡os um- So lo citaremos un ejemp lo para ilustrar nuestro propósito : todos
brales de percepción de la info rmación. De todos modos, a med ida liemos oído hablar del «potencial de agresiv idad del indiv iduo»; la
que subimos en la escala filogenética, dis minuye el papel de los pro- mayor parte de las veces ni siquiera nos preguntamos sobre esta ima-
cesos de intercamb io de energía. gen: parece «caerse de su peso». Sin embargo , cuando nos dispone-
La cuestión referente al camb io de «part ícu la elemental» para una mos a hacer diagnósticos individuales basados en esta imagen, em-
exp licación del co mpo rtamiento hu mano no es t riv ial. Rep resent a p ezamos a reificar el con cep to , a concederle un a realidad cas i
mat erial. Basándo nos en los princip ios de la d inámica de los flu i-
90 dos, buscamos un med io para «vaciar este exceso de energ ía» y pen -

91
Hacia una ciencia de la com unicación Las «conferencias Macy»; la revolución conceptual

samos en unas activ id ades que puedan conseguirlo : reco mendare - McCULLOCH: Ciertamente no es a la energ ía de nuestros
mos a la persona de que se trate, que haga deporte, que practique ar- múscu los de nuestras glándulas, etcétera, a la que nos referimos
tes marciales, o incluso que ensaye las duchas frías... Resulta que la cuando decimos energía psíquica. Sino que es sin n inguna duda a
tratamos exactamente co mo si no fuera ya «psíquica» sino física. Co - ciertas prop iedades de la o rgan ización del mecan is mo nerv ioso .
mo vemos, nuestros p rincip ios exp licat ivos o rientan auto mát ica - WIENER: Yo s iemp re he ten ido la mis ma reacción, es de todos mo -
mente nuestras prácticas y las limitan . Entonces podemos preguntar- jos un a d imens ión mala.
nos qué posibilidades nos quedarían si, por desgracia, nuestras
WIENER: Lo qu e d igo es qu e, cons iderada co mo «d imens ión» , la
reco mendaciones no produjesen los efectos esperados... ¡Pobre en -
energ ía es una idea muy mala. Por el an álisis d imens ional, sabemos
tonces de la persona afectada, porque no nos quedará más que pro -
que ut ilizan unos términ os in co rrectos al hab lar de en erg ía en este,
tegernos de esta energ ía nefast a ais lan do al ind iv idu o t ras unos
caso. Esto no co rresponde a la en erg ía en fís ica...
muros o unos barrotes! La metáfora ha revelado sus límites. Desgra-
Lo que d igo es que hemos lleg ado a la conclus ión de que la no -
ciadamente, como ha pasado al lenguaje corriente, no será ella la re -
ción de ent ropía, estrict amente co mo es considerada en física, es
visada, sino que será castigado el indiv iduo por no haber podido co -
transferib le al estudio de la info rmación , con excepción de un factor
rresponder a la mis ma. La elección de un modelo exp licat ivo es
importante; y , aunque permita unas exp licaciones y unas aplicacio - negat ivo ... Se h a most rado qu e las d imens iones de nuest ro p rob le -
nes útiles, es de capital importancia poder volver a hablar de sus pre- ma, q u e no camb ia esp ecialment e, son un log arit mo negat ivo de
misas de la manera más exp lícita posib le. una probabilidad, un logarit mo cero. El anális is dimensional no es
suficiente. [...] Lo que qu iero decir es que la verdadera d ificu ltad está
Antes de continuar nuestra presentación de los conceptos
sistémicos, nos ha parecido interesante, para cerrar esta larga en el hecho de que las cualidades de las que se trata en este caso son
exposición sobre la información y la energía, citar un extracto de las esencialment e s in d imens ión" .
ABRAMSON : En la época de la evolución de la psicod inámica, los
discusiones de las famosas conferencias Macy. Se trata en cierto modo
de un documento, porque es probablemente la primera vez que se ha psiqu iat ras utilizab an a menudo u nos términos fís icos, co mo
puesto en tela de juicio la utilización de la metáfora energética en energ ía, fuerza de la mot iv ació n, la poten cia de las puls io nes, la
psicología. Hemos elegido algunos ext ractos de una d iscusión que din ámica, la termod inámica, etcétera, para dar una sign ificación
reunía a Kub ie, Hutch inson, Brosm, Fremont-Smith, McCu lloch, física, p recisar el sent ido po r la met áfo ra y d ar un p eso cuant it at ivo
Abramson y Wiener"": a sus ideas. De hecho , todav ía sienten la neces idad de ut ilizar unas
expres iones fís icas para sus exposicion es técn icas. Es interesante se -
McCULLOCH: Siempre me ha parecido que la cuestión de la ener- ñalar que en esta conferencia, org an izada especialmente para p ro -
gía ps íqu ica estaría mejo r cu antificad a si se pensara no en t érminos mo v er la co mu n icación ent re las d is cip lin as , s e p rod u cen
de energía, lo que ciertamente es erróneo para el sistema nervioso, si- malen tend idos ent re rep resent ant es t anto d e la mis ma d is cip lina -
no en términos de cantidad de información, que puede ser tratada —y .orno de d iscip linas d iferentes, porque las cant idades son descritas
que lo es— por los elementos del circuito que todavía son libres de con unos términos q ue t ien en un sent id o d imensional p reciso . La
funcionar. En lugar de hablar de una «cierta cantidad de energía blo - Mit a d e claridad y de precis ión d e sent ido llev a necesariamen te a
quead a» en una neu rosis; ¿po r q ué n o pensar en un cierto nú mero un as d ificu lt ad es de co mun icación , a la in cert idu mb re y a menudo
de relés que se hallan bloqueados en el p roceso? la host ilid ad .

.
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3 5
Hacia una ciencia de la comunicación

EL ESTUDIO DE LA COMUNICACIÓN
WIENER: La información medida en número de decisiones, entre
dos alternativas igualmente probables. Ésta es una cantidad
perfectamente definida y podemos determinarla en los sistemas de
comunicación, es lo que hacemos siempre.

Puede considerarse el mundo como una miríada de mensajes del


tipo: "A quien pueda interesarle"», afirmaba Norbert Wiener. Sin co-
municación, no hay conocimiento, no hay contacto, no hay rela-
ción, no hay vida. Esta noción se aplica pues a la explicación de to-
do fenómeno, y se opone a la entropía, al caos, a la muerte. Es e l
lazo entre las partículas subatómicas (interacciones fuertes y débiles,
noción de «campo»), entre las moléculas «orgánicas», base de la vida,
es el fundamento del «código» genético, de los cambios
intracelulares, el cemento de los órganos y del cuerpo humano, la
piedra angular de nuestro espíritu y de nuestro pensamiento, la
substancia de nuestra vida social (nuestras relaciones interpersonales,
familiares, culturales) directa o «mediatizada»...
Pero debemos los vuelos estratosféricos. Aquí sólo nos ocupare-
mos de un único aspecto de esta estructura global, el que concierne
al individuo y a sus relaciones directas. Como veremos, la
comunicación se adapta mal a las fronteras entre disciplinas;-la
divis ión ya no puede hacerse en función de unas categorías
preestablecidas, sino en función de la cuestión planteada, del
problema que hay que resolver.
Intentemos pues definir nuestra cuestión. Entre esta miríada de
mensajes cuáles son los que permiten expresar el comportamiento
del individuo en su entorno social? ¿Y cómo considerar estos
mensajes para poder explicarlos?
El movimiento se propaga por los Estados Unidos. Investigadores
procedentes de diversas disciplinas de las ciencias sociales enfocan el
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95
El estudio de la comunicación
Hacia una ciencia de la comunicación

mente soportable a ambos y su matrimonio se va a la deriva. Se se-


proceso de la comunicación según ángulos particulares. Sin embargo paran y, en 1948, Bateson acepta la propos ición de Jurgen Ruesch,
todos comparten la misma concepción de la comunicación y la un psiquiatra de origen ruso instalado en San Francisco, de unirse a
voluntad de preservar en sus trabajos la naturaleza profundamente él para estudiar la comunicación en psicoterapia. Será el primer con-
compleja de la comunicación interpersonal. Ofreceremos una rápida tacto verdadero de Bateson con la psiquiatría.
visión de conjunto de las investigaciones de ese «colegio invis ible» La colaboración entre los dos hombres no es cómoda: Ruesch tie ne
que se forma en los Estados Unidos en los años cincuenta, unas responsabilidades con respecto a sus pacientes, debe responder a

Poco a poco, el grupo de Palo Alto formalizará su enfoque. Nos- la urgenc ia, mientras que Bateson se esfuerza por establecer unos
otros precisaremos sus fundamentos a partir de la noción de fundamentos teóricos a un enfoque sistémico de la comunicación.
información que nos servirá de hilo conductor. Veremos el modo Además, tiene dificultades en adaptarse a un horario estricto y a las
como esta información es codificada por el ser humano, y los condiciones de trabajo del hospital. Ruesch tiene que mostrarse
:
diferentes tipos de «tratamiento» que recibe. Abordaremos por último tolerante . Dejando de lado sus diferenc ias de organización, los dos
el modo como es organizada y estructurada en la comunicación, y el hombres pasan horas discutiendo epistemología y sentando las bases
tipo de lazos que teje en nuestra vida social. de un estudio de las relaciones interpersonales. Pretenden llenar una
Se impone una observación: las inv estigaciones sobre la laguna de la ps iquiatría: para ellos, la noc ión de comunicación es
comunicación unen a Bateson y al MRI. Veremos que, si el primero Central, y se asombran de que sólo se hable de «personalidad».
sentó las bases del enfoque interaccional en los años cincuenta, Paul De esta delicada colaborac ión saldrá un libro, La comunicación:
Watz1lawick y sus colegas lo sistematizaron y enriquecieron en las "matriz social de la psiquiatría1, publicado en 1951, cuyos diferentes ca-
décadas siguientes. Nuestra exposición es pues una síntesis que no pítulos (exc eptuando dos de ellos ) es tán escritos por uno u otro
hubiese sido posible s in la aportación del equipo del MRI y, en autor. Para Bateson, se trata de intentar una primera aplicac ión, al
particular, de la obra Te or ía de la c omunicac ión humana. 1 , cuya claridad mundo de las cienc ias humanas, de las ideas desarrolladas durante
perm ite una amplia difusión de ideas que a menudo en Bateson resultan la s conferenc ias sobre la c ibernética. Wiener, con quien Bateson
complejas. Es imposible actualmente distinguir con claridad las siempre ha mantenido frecuentes contactos, admira los esfuerzos de
influencias recíprocas, pero, después de todo, ¿es realmente ¡os dos hombres, aunque permanece muy prudente en cuanto a las
necesario? Cuando una misma noción haya rec ibido diferentes posibilidades de este camino. El mundo de las relac iones humanas
formulaciones durante sus trabajos, nosotros propondremos la es tan complejo que le parece difíc il, s i no impos ible, determinar
última vers ión para evitar las confusiones, e intentaremos señalar todos sus componentes de un modo riguroso. Bateson comparte esta
los eventuales cambios de sentido. moderac ión. É l explora dicha complejidad con sus nuevos ins-
trumentos conceptuales pero, para él, es más importante plantear
la s cuestiones sobre bases nuevas que esperar respuestas inmediatas
3.1. Bateson: comunicación y psiquiatría Je ellas. En su investigac ión podemos ver tres dimens iones prin-
cipales.
En la época de las conferencias Macy, Bateson enseña antropolo-
i del
gía en la New School for Social Research de Nueva York e imparte
cursos en la Universidad de Harvard. Pero su situación familiar se
deteriora. La relación simétrica con Margaret Mead se vuelve difícil-

97
Hacia una cienc ia Je la com unicación El estudio de la com unicación

1) E x p li cit a r l os f u n d a m e n t o s e p ist e m o l ó gi c o s d el t r a b aj o d e l os otr a s r e d e s m á s c o m pl ej a s a ut o o pti mi z a nt e s y a ut o c or r e ct o r as . N o


p si q ui at r a s, y s u s c o n s e c u e n c i a s s o b r e el m o d o d e e n f o c a r e l tr a t a o bst a nt e , c o n l as m e t á f or a s e n e rg é ti c a s d e Fr e u d n o p u e d e h a c e r s e
mi e nto . n a d a , s i no r e c o n st r ui r c a s i e n t e r a m e n t e l a t e o rí a , p a rti e n d o d e n u e -
2) P r e p a r a r el t e r r e n o p a r a u n e n f o q u e i nt e r a c c i o n a l d e l c o m p o r - v o d e l as c o nsi d e r a ci o n es s o br e l a e ntr o pí a » 7 .
ta m i e nt o , p a r a u n a t e o rí a d e l a c o m u n i c a c i ó n. A nt es d e v er có m o en f oc a esta r e c on str uc ci ón , es int er es a nt e s e ñ ala r
3) So m e t e r a p ru e b a l a p erti n e n ci a d e l a t e o rí a d e l os tip o s l ó gi c os otr o d e s c ub ri mi e nt o d e B at es on: l a r efl e xi vi d ad d e l a t ar e a d el t e r a -
p a r a el est u di o d e l a s r el a ci o n es i nt er p e rs o n al e s. pe ut a. D e sd e es a é p oc a , B ates on d e cí a q u e, c o m o s u c ed e e n -lo s ot ros
1) Psiq uiatría y episte m olo gía. C o m o h e m os visto, en las di sc usion es c a m pos ci e ntífico s, er a n e c es ario q u e l a p siqui atrí a in clu y es e al o bs er -
d el gr u po M a c y , h a bí a a p ar e ci do qu e l as ci e n ci as h u m a n as s e a p oy a - v a d or y al t e ó ri co e n el sist e m a e st udi a d o . E n e st e s e ntid o , n o h a c í a
b an e n un a e piste m ol o gí a c al c a d a s o br e la s t e orí as en e r g étic a s d e fi - m ás q u e r e afir m a r u n a po sici ón b ast a nte ext e ndi d a e ntr e l os a n alistas ,
n ales d el siglo X I X . N o s e t e nía en cu e nta la cir c ula rid a d d e l as r ela - q u e y a s a bí an d es d e h a cí a ti e m p o q u e el est a d o m e nt al d el a n alist a e s
ci o n es i nt er p e rs o n al e s ni l a i m p li c a ci ó n d e l as id e a s d el t e r a p e ut a e n d e s u m a i m p o r t a n ci a e n l a b u e n a m a r c h a d e s u tr a b a j o t e r a p é uti c o .
el tr a b ajo c o n s us p a ci ent es . T a m bi én Bat es o n e m pr e n d e un a in v esti - Sin e m b a r g o, p a r e c e q ue lo s sist é mi c os hu bi es e n p e rdi d o un po c o d e
g a ci ón s o br e l as p r e mi s as d e l os m é di c os d el h o spit al d el qu e es di - vista est a evi d en ci a co n el tr a ns cu rso d e l os añ os y sólo m uy r e cie nte -
r e cto r R u e s c h. A l a m a n e r a a ntr o pol ó gi c a, B at es o n i nt er r o g a a es a m e nt e, c o n l a a pa ri ció n d e l a « ci b er n étic a d e s eg u nd o or d e n» , el t er a -
«t ri b u» e f e psi q ui at r a s e i nt e nt a p o n e r e n e vi d e n ci a l a s p r e m is a s d e p e ut a sist é m i c o h a r e d e s c u bi e rto l a i m p ort a n ci a d e di c h a r e fl exi vi d a d
sus i nte r v en ci on es te r ap é utic as: su d e fini ció n d e l a r e alid ad y d e la (el h e ch o de q u e el te r ap e uta f or m a p art e d el siste m a q ue inte nt a
no r m alid a d, su id e a d e l a c a us alid a d y l as c o ns e cu e n cia s d e t ales p r e - m odi fic ar ). Cit a m os al gu n as r efl e xio n es d e B at eso n so br e el te m a: « El
mi s as s ob r e lo s t r at a mi e nto s q u e a pli c a n 4 . h e C HO d e qu e el psiq ui atra co nsid er e la psiq ui atría c o m o un a ci en ci a r e -
L os r es ulta do s de est as n u m er os as c o nv e rs a cio n es n un c a s er á n p u - r efl e xi v a o n o , d et er m i n ar á lo s a sp e ct o s m á s p r of u n do s d e la éti c a y
bli c a d os ínt e g r a m e n t e, p e ro al g u n as c o n clu si o n es a p ar e c e r á n e n u n o d e ! a pr a ctic a d e s u a ctivid a d, o s er á d et er mi n a do p or estos as p ect os.
d e l os c a pítul os d e l a o b r a cit a d a a nt e ri or m e nt e'. S e ñ al a m o s al g u n as [.. .] P ar a el t e r ap e uta est átic o, el d es c ub ri mi ent o d e to d o er r or q u e
r efl e xi on e s q u e il ust r a n ci e rt as p osi ci o n es n u e v a s. pu e d e C o m et er s er á u n a a m e n a z a; p a r a el qu e es din á mi c o, el
El r e c o n o ci m i e nt o d e l a i m p o rt a n ci a d e l a s p r e m is a s d e l p si q ui a- d es cu b ri mie nto d el e rr or es po rt ad or d e la p r o m es a d e n ue v os
tr a e n l a a plic a ci ó n d e s u t r a b aj o d e t e r a p e ut a. « El h o m br e viv e e n pr og r es os »* . Co m o ve m o s , s u r e fl e xi ó n ti e n e u n a c e n t o
fu n ci ó n d e p r o po si cio n es c u y a v ali d e z d e p e nd e d e su c r e e n ci a e n e s - e m i n e nt e m e n t e m o d e r n o.
tas pr op osici on es »* . 1) Hacia una teoría interaccional de la comu nicación. Se trata de aplicar los
U n a críti c a « c on str u ctiv a », au n qu e a c er b a , d e l as te o ría s a n alític as pri n cipi os d e la cib e r n étic a a l a c o m u ni c a ció n h u m a n a y d e p r e p a ra r
d e Fr e u d y d e Ju n g. « S a b e m os a h or a qu e el c u er p o h u m a no c onti e n e así el t e rr e n o p a r a u n a n u e v a « ci e n ci a d e l a c o m u ni c a ci ó n », p u nt o d e
n u m e r o s os ci r c uit os i nt e r d e p e n di e nt e s y a ut o c o rr e c t or e s y c o n o c e - c on v e rg e n ci a d e la s dif e r ent es dis ciplin a s d e l as ci en ci as n at u r ale s. Y a .
m os l a n atur al ez a g e n er al d e est os cir c uitos. Po r co nsig uie nt e es fá cil lo h e mos di ch o v a n as v e c es, el p unt o d e vista d e Bat eso n s e ap o ya so b re
im a gi n a r, e n l ug a r d e e ntid a d es t al es co m o el ello , el y o y el s up e r y ó, tres pil ar es: l a bi olo gía , l a a ntro p olo gía y l a psiq uiat ría; e sta mi ra d a
.
m últi pl e s o b r e e ntie n d e l a bú s qu e d a d e p rin ci pi os m u y g e n er al e s, v.
ad e m á s, el co nt act o co n i ng e nie ros , m at e m ático s e in clu so físic os, e n
l a s c o nf er e n cias M a c y, re fo r zó e n B ate so n l a pr eo c up a ció n po r el ri go r

99
Hacia una cienc ia de la com unicación El est udio de la comun icac ión

en la definición de conceptos operativos. Y así, aunque el nivel de aná- Hay que considerar pues que, en el transcurso de los intercambios
lisis de los fenómenos humanos casi no permite un uso directo de los entre individuos, ellos pueden fiarse o no de estas señales, negarlas o
conceptos cibernéticos, Bateson velará por que las metáforas utilizadas no. amplificarlas, corregirlas, etcétera.
sean formalmente compatibles con los nuevos fundamentos de las Somos capaces de hablar de los signos mismos; este nuevo discurso
ciencias duras. Así pues veremos que Bateson insiste en una definición es, por tanto, del mismo orden que el discurso que los matemáticos
de términos tales como «información», «redundancia», «codificación», pueden tener ¡obre las matemáticas y al que se llama metamatemático.
etcétera, muy próximos al sentido que les atribuyen los fundadores de La comunicación humana (y tal vez la animal) contiene pues una
la cibernética y de la teoría matemática de la comunicación. jerarquía de niveles de abstracción: «La comunicación verbal puede
«¿Cómo emprender un estudio del comportamiento humano (y operar -y, de hecho, siempre ha operado— en varios niveles de
de sus patologías) a partir de estas nuevas premisas de la ciencia?» Es abstracción opuestos que se sitúan siguiendo dos direcciones, a partir
así como se podría resumir la búsqueda de Bateson a comienzos de del nivel denotativo, aparentemente simple ("el gato está sobre el fel-
los años cincuenta. Y busca a tientas, explora. El, desde Naven y la pudo"). Una primera hilera (o serie) de estos niveles más abstractos '
cismogénesis, ya ha enfocado el proceso evolutivo de las interaccio- incluye los mensajes explícitos o implícitos en que el objeto del dis-
nes humanas en una perspectiva sistémica sincrónica, ha construido curso es el lenguaje. A estos niveles los llamaré metalingüísticos (por
una teoría del aprendizaje en relación con los nuevos conceptos ejemplo: "El sonido verbal gato vale para cualquier miembro de esta
epistemológicos, y ahora va a concentrar su enfoque sobre la rela- o aquella clase de objetos" o "La palabra gato no tiene piel y no puede
ción interpersonal propiamente dicha, sobre el intercambio de in- arañar"). A la otra serie, la llamo metacomunicativa: "Decirte en donde
formaciones entre los individuos. Tomará como punto de partida encontrar al gato era amistoso", o "Esto es un juego". El obje to del
uno de los fenómenos fundamentales de la teoría de la comunica- discurso en ella es la relación entre los locutores»'.
ción de Shannon: la codificación. Volveremos a hablar sobre ello La presencia simultánea de diferentes niveles de abstracción en la
después de haber abordado el tercer aspecto importante de las inves- comunicación debía dejar suponer la posibilidad de que se
tigaciones de Bateson y Ruesch. produzcan confusiones de niveles en el intercambio, por tanto
3) Comunicación y tipos lógicos. Hemos visto cómo e! razonamiento se- paradojas de tipo russelliano. El examen de estas paradojas debía
guido por Whitehead y Russell había despertado la atención de Bate- constituir el paso siguiente en la búsqueda de Bateson10 .
son. El riesgo de reificar los conceptos explicativos, nesgo al que Ba-
teson era muy sensible, se parecía ya a la confusión entre «mapa» y «te-
rritorio» sobre la que llamaba la atención la teoría de los tipos. Bateson 3.2, La comunicación según Palo Alto
sospechaba también que los seres humanos (y tal vez también muchos
animales) llegan a reconocer las señales que intercambian como exacta- Precisemos ante todo la advertencia que hicimos al comienzo del
mente unas señales. Así puede resumirse la reflexión de Bateson: presente capítulo: estos conceptos han cambiado a medida que el
Las matemáticas contienen unos niveles de abstracción diferentes; pensamiento de Bateson se precisaba. No podemos aquí describir to-
hay que pasar pues a un nivel de discurso más abstracto, hablar de da la evolución que los diferentes conceptos experimentarán duran-
«metamatemática», cuando se estudia la estructura del lenguaje ma-
temático propiamente dicho.
Ahora bien, la comunicación entre los seres humanos (y probable-
mente entre los animales) parece implicar una jerarquía del mismo tipo
en la medida en que éstos pueden reconocer una señal por lo que es.
El estudio de la comunicación
te los treinta años que seguirán, va sea bajo la pluma de Bateson 11 o
bajo las de sus «discípulos» del Mental Research Institute. sando por el punto, podemos percibirlo. Para percibir (ver) cosas in-
En este punto de nuestro relato, debemos hacer una elección. He- móviles, movemos nuestros globos oculares con una oscilación muy
mos decidido sacrificar la cronología en beneficio de la claridad de ligera que se llama micronistagmo. Y la imagen se mueve en los mi-
la exposic ión. Por tanto vamos a empezar por exponer la concep- llones de terminaciones sensoriales de la retina. Si no tuviésemos esta
ción más reciente de Bateson referente a la información, antes de capacidad, no veríamos nada. Sin embargo, no basta que exista una
proseguir con el razonamiento realizado en la época de las investiga- diferencia entre las cosas o en el tiempo, es necesario también que
ciones con Ruesch sobre los niveles de comunicación, el fenómeno esta diferencia provoque la bandada de estímulos descrita ante-
de codificación y las primeras reflexiones sobre los riesgos psicológi- riormente. Así pues, esta diferencia debe crear una diferencia para
cos producidos por ciertas características de la comunicación inter- nuestros órganos sensoriales.
personal. Continuemos el razonamiento de Bateson. ¿Qué es pues una dife-
rencia? Es evidente que percibís las diferencias entre este libro y el
resto de vuestro entorno. Pero ¿es posible localizar dichas diferen-
3.2.1. «La diferencia que crea la difer encia» cias? ¿Se encuentran en el libro? ¿En el entorno? Si tiráis el libro o
lo devolvéis al editor, ¡no dejará de existir la diferencia! La
Ésta es la fórmula un poco misteriosa que Bateson ha utilizado conclusión es, desde luego, que la diferencia no se sitúa en ninguna
para definir la partícula elemental a partir de la cual él podría cons- parte, es una relac ión entre las cosas, y esta relación es... ¡una
truir su teoría de la comunicación y proponer un nuevo enfoque de abstracción! Y para alimentar nuestro espíritu, éstos son los
los fenómenos mentales. Significa que, si existe una infinidad de di- «bloques elementales» a partir de los que funciona: unas abstracciones.
ferenc ias potenc iales en nuestro entorno, solamente se convertirán «Ya os había prevenido... de que encontraríamos el vacío, y en efecto
en «informaciones» para nosotros las que tengan un «efecto» sobre lo encontramos. El espíritu es vacío. No es "nada" (no es una
nuestro organismo, teniendo en cuenta los límites de nuestros órga- "cosa")»12 .
nos sensoriales. La noción es pues fundamentalmente interaccional. Las terminaciones nerviosas reciben permanentemente noticias de
;Por qué «diferencias»? Porque, responde Bateson, es todo lo que los acontecimientos que corresponden a los límites del mundo visi-
podemos percibir nos otros. Imaginad que os encontráis en un me- ble. Nosotros trazamos unas distinciones, las hacemos aparecer, las
dio absolutamente uniforme, vuestros órganos de los sentidos ense- explic itamos. Hay que observar que es difícil detectar un cambio
guida ya no serán estimulados en absoluto, y ya no percibiréis nada. gradual porque nuestra sensibilidad al cambio rápido va acompaña-
Introducid un elemento cualquiera y entonces podréis percibirlo. Y da del, fenómeno de acostumbrarse. Para ilustrar esta observación,
aun así, sólo podréis perc ibirlo s i este elemento se desplaza o s i os pensemos en el fenómeno de degradación progresiva de nuestro me-
desplazáis con respecto a él. Para ilustrar este fenómeno, Bateson d io ambiente: sólo cuando la catástrofe ecológica es inminente, la
acostumbraba a dibujar un punto con una tiza en la pizarra. Si nos ¿ente se da cuenta de los diversos estragos ya ocasionados; solamente
contentamos con poner el dedo encima, no lo percibimos por me- entonces las diferencias de nuestro entorno han creado una dife-
dio del tacto. En cambio, si des lizamos el dedo sobre la pizarra pa- rencia en nuestras mentes.
Hay que notar que el número de diferenc ias potenciales entre
unos acontecimientos es infinito. Pocas de ellas se convertirán en di-
ferencias efectivas (es decir, en elementos de información) en el pro-
ceso mental de una unidad más extensa (aquí el entorno más el in-

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Hacia una ciencia de la comunicación

El estudio de la com unica ción


dividuo). Así pues, para resumir, la información consiste en unas di/e.
rendas que crean una diferencia". Ya tenemos definido el elemento de
base que, según Bateson, permit irá un estudio de la mente, del dos los miemb ros de la creatura son capaces de tratar las diferencias,
pensamiento, en la óptica más amplia de la coevolución : «Hablamos de la info rmació n. Ah í está la part icu laridad d el mu ndo de los proce -
un mundo de significaciones, un mundo total en el que algunas sos mentales. Co mo vemos, para Bat eson, el mundo d e las ideas no
particu laridades y diferencias, grandes y pequeñas, que existen en se limita al ho mb re, sino a todos estos circuitos co mpuestos de ele-
algunas de sus partes, están representadas en unas relaciones existentes mentos que puedan trat ar la info rmación, sea un bosque, un ser hu -
entre otras partes de este mundo total. Un camb io a nivel de mis mano o un pulpo 15 .
neuronas o de las vuestras debe rep resentar este camb io en el bos que, Det engámonos en la exp licación causal. En el" mundo material, la
la caída d e este árbo l: no el acont ecimien to fís ico, s ino so la - mente causa» de un acontecimiento es una cierta fuerza, o impacto , ejercida
la idea del acontecimiento físico. Y la idea no s e sitúa en el espacio n i sobre un a part e del sistema material po r ot ra parte de éste: una parte
el t iempo , ún icamente qu izás en la idea del espacio y de tiempo»'14. «actúa» sobre otra. En cambio , en el mundo de las ideas, es necesaria
una relación , ya ent re dos partes , ya ent re un a parte en un p rimer
Es éste pues el substrato del enfoque de los procesos mentales que
tiempo y esta mis ma part e en un segundo t iempo , p ara act ivar un a
Bateson opone a los fenómenos puramente materiales. Para d istinguir
más claramente estos dos «mundos», utilizará una d istinción de Jung tercera part e (recepto r). A lo que el recepto r reacciona, es a una
quien, a su vez, la había sacado de los gnósticos: la pleroma (la materia, diferencia o a un camb io .
lo no vivo) y la creatura (los seres vivos). Para Bateson, la diferencia ¡Pero la d iferen cia percib ida no es la qu e la ha p rovocado ! En el
capital conciern e, por una part e, a los sistemas que so lamente pueden mejor de los casos, se trata de una transformación de ésta, una versión
tratar la energ ía y, po r ot ra part e, a los que pueden t ratar tamb ién la codificada» de la diferen cia orig inal. Nuest ra percepción v isual de
información. El pleroma reacciona a las fuerzas, a los impactos y a los una man zana no es la man zana en s í, s ino una imag en de man zana" .
camb ios de energía. En el universo, corresponde ¿ los acontecimientos Era pues impo rt ante estud iar el p roceso mis mo de t rans fo rmación ,
astronó micos, a los ob jetos, a la materia inerte, cuyos mov imientos los diferentes tipos de codificación posibles, sus ventajas y sus
pueden explicarse únicamente por transferencias de energía. El ejemp lo inconven ien tes. Ig ual qu e pod emos rep roducir un son ido med iant e
más significativo es el choque y los desplazamientos de dos bolas de técnicas analógicas o digitales, que ambas pueden revelar unas
billar: la bola A golpea la bola B y, al hacerlo, transmite una cierta característ icas diferentes del sonido orig inal, Bateson se preguntó si el
1cantidad de energ ía; se puede calcu lar la t rayectoria de B teniendo los organis mo hu mano d isponía tamb ién de maneras d iferent es de
datos precisos sobre la fuerza, la trayectoria y el punto de impacto; así codificar los acontecimientos exterio res".
pues, el co mpo rtamiento de B puede explicarse enteramente por el pa-
so de la energía procedente de A. 105

Los miembros de la creatura utilizan también la energía, pero esta


energía les viene de su metabolismo, y los seres más complejos la uti-
lizan para desplazarse, para actuar sobre su entorno material, etcéte -
ra. Pero, además de poder reaccionar a la trans misión de energía, to -

104
Hacia una ciencia de la comunicación El estudio de la com unicación

3.2.2. La Codificación» de la información mos que podemos cruzar la calle, corremos gran peligro de arriesgar
nuestra supervivencia.
Como hemos dicho, Bateson abordó esta cuestión de la Como veremos, ciertos errores de codificación explican estos erro-
codificación inspirado por la teoría de Shannon y Weaver. Uno de los res epistemológicos cuyas consecuencias pueden ser dramáticas para la
puntos clave de dicha teoría consiste en efecto en poder definir el supervivencia de la especie o del individuo.
modo como los acontecimientos del mundo exterior son transformados Los textos de Bateson han variado sensiblemente en lo que con-
en informaciones simbólicas transmisibles: como son codificados. El cierne a los diferentes tipos de codificación utilizados por el ser hu-
principio básico es que, para obtener un mensaje codificado adecuado, es mano. Al principio, se centró principalmente en las codificaciones
necesario que la codificación preserve las relaciones formales existentes digital y analógica (en la época de las conferencias Macy, había dos
entre los diversos elementos de los acontecimientos transmitidos. tipos de aparatos que trataban la información: las máquinas analó-
Para visualizar mejor este proceso, podemos poner un ejemplo: gicas y las máquinas digitales). No obstante, él, en muchas
las diferentes transformaciones que debe experimentar un determi- ocasiones, ha enumerado un c ierto número de otros tipos. Nos ha
nado acontecimiento de la vida cotidiana en algún lugar del mundo
parecido importante, en esta historia global de las ideas de Palo
para llegar hasta nuestra mente por medio de nuestro periódico ha-
Alto, volver a la fuente del concepto. Veamos pues cómo Bateson
bitual. ' Descripción verbal del acontec imiento por un periodist a
plantea la cuestión de la transformación, así como las consecuencias
¿que percibe, cómo lo cuenta?: los «errores» potenciales son aquí
que los diversos tipos de codificación pueden traer al individuo.
evidentes), transcripción del relato a un ordenador por ejemplo
(transformación en bits de información, después en caracteres de un
cierto tipo: con errores posibles en la traducción digital, las erratas,
etcétera), la impresión del periódico, codificación en nuestro propio a) La codificación analógica
pensamiento, etcétera. La cuestión parecía de primera importanc ia,
ya que ei o los modos de codificación utilizados por el ser humano Se apoya en la cantidad y en la medida: una cierta cantidad de una
pueden revelar algunos «errores» que implican dificultades para su cierta x se utilizará para predecir una cierta cantidad de una cierta y.
adaptación al entorno. En principio, la variación podrá pues ser continua. Un ejemplo c la-
ro lo constituye el termómetro de mercurio: todo aumento de la
Todo mensaje que viaja en un circuito sufre transformaciones. El
temperatura es transformado en una elevación de la columna de
árbol que se encuentra «allí», en el mundo exterior, no puede
mercurio. Es el principio de las maquetas o de los modelos. Si se co-
encontrarse "aquí», en nuestra mente si no es sufriendo una
nocen las reglas de transformación (las relaciones entre el modelo y
transformación; así pues, a este proceso de transformación lo
el objeto modelizado), los datos recogidos a partir del modelo per-
llamaremos «codificación». La cuestión fue objeto de numerosos
mitirán obtener enseñanzas sobre el acontecimiento modelizado. Para
debates en las conferencias Macy, cuando se trató de poner a punto
la comunicación humana, la amplitud de un gesto, el tono de la voz,
unas maquinas que debían transmitir la información. La codificación
etcétera, son analogías para la expresión de un sentimiento por
es una transformación de un cierto tipo entre los datos del input y los
ejemplo.
del output de un circuito. El tipo de codificación es pues el tipo de
Hay que observar que, en la comunicación humana, este tipo de
redundancia que se estable-' ce entre dos conjuntos, es lo que distingue
codificación no se limita a los comportamientos no verbales. Tam-
(¡y relaciona!) el mapa y el territorio. Muchas características
bién recurrimos a la analogía en la comunicación verbal, principal-
(principalmente sus limitac iones y los errores posibles) de un sistema
mente al uso de metáforas y de analogías lingüísticas. Notemos que
dependen, por tanto, del tipo de codificación utilizado. Si, por ejemplo,
estas últimas son también consideradas como relaciones, similitu-
viendo un semáforo rojo deduci-
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Hacia una cienc ia de la com unicación El estudio de la comunicación

des. Po r ejemp lo, la conocida analog ía de A ristóteles: « La vejez es a Pero , aunque podamos co mp arar al organ is mo co n una máqu ina
la v ida co mo la noche es al d ía» o , en su fo rma matemát ica: por la neces idad de claridad que requ iere una exp osición , no debe -
mos en n ing ún caso con fund irlo co n ella. A Bat eson le p arecía un
Vejez = Noche
poco redu cto r limit ar los t ipos d e cod ificación d el ho mb re a estos
Vida Día dos aspectos solamente y , aunqu e las otras catego rías sean menos
precisas y camb ien durante sus escritos, no obstante vamos a citar al -
O tamb ién la de Sp ence r ent re o rgan is mo y sociedad ,
cunas.
El grado de. Precisión d e este t ipo de cod ificación d epende del
grado de exactitud de la construcción del modelo . Además, para mu -
chos gestos o mímicas, hay un grado más o menos impo rtante de
c) La codificación icónica
convenciones cu ltu rales, por tanto son posib les (y frecuent es) mu-
chos errores de descod ificación .
. En este t ipo de cod ificación, la in fo rmación está org an izada en
fo rma d e una « imagen» qu e, aunq ue está d e hecho const itu ida p or
una gran cant id ad de b its de info rmacion es dig it ales, es percib ida en
b) La codificación d ig ital (nu mérica)
su globalidad . En ciertos mo mentos, Bateson considera este tipo de
codificación parecido a la percepción de Gestalten. Se t rata, aparente-
Se apoya sobre la acción de cont ar: al p rincip io , se cont aba con
mente, de un mecan is mo econó mico para la superv ivencia d el ind i-
los dedos, de ahí procede la apelación «digital». Es sinónimo de co -
viduo; en efecto, la imagen sintetiza de una sola vez una cantidad de
dificación nu mérica. Aquí la información es transformada en mag-
info rmación muy grande. Desde luego, el peligro está en que se atri-
nitud es discretas, es decir, en un idades d ist intas . Con la aparición
buya a estas imágen es una cred ib ilid ad demas iado g rande, o lv id an -
del s istema b inario , estas unidades se resu men en la elección entre 0
do qu e se trata d e una t ransfo rmación .
y 1. La d iferencia será percib ida o no lo será. La exact itud depende
de la precisión de las distinciones. Co mo en el caso de a fotografí a,
cuanto más fino es el g rano , más neta es la fotog rafía.
d) La «parte por el todo»
Una d e las cuest iones d iscut idas en las con feren cias Macy era la
de determinar el t ipo de codificación del sistema nervioso. Las neu -
Según Bateson , se trataría del t ipo de cod ificación más corrien te.
ronas, al responder con una reacción de tipo «todo o nada», dejaban
En efecto, nunca tenemos la posibilidad de ver entera una cosa cual-
suponer que se trataba de una codificación dig ital, pero la mod ifica -
quiera: vemos una parte de un árbo l, de una persona, etcétera, y de -
ción posible de los umb rales de reacción, unida al au mento o a la
ducimos el resto. Los trabajos de Shannon sobre la redundancia del
dis minución de ciertas substancias (las ho rmon as, po r ejemp lo ) en
lengu aje son demostraciones de este t ipo d e cod ificación .
el o rganis mo, así co mo la enorme mu lt iplicación del nú mero de las
Además, Bateson co mpara este fenó meno con lo que los etó lo gos
neuronas estimu ladas al mis mo t iempo conferían al resu ltado el as -
llaman los movimientos de inten ción de los an imales. «De un modo
pecto de una reacción continua. Las conclusiones fueron pues en el
general, toda la categoría de mensajes que los etólogos llaman "mo -
sentido de una interpenet ración de los dos tipos d e cod ificación 17 .
vimientos de intención" está compuesta de posturas y de contraccio -
nes musculares que, si se co mp letasen, serían conductas agresivas, se-
xuales, d e ret irada, alimentarias , de const rucción de n ido , etcét era.
En tod os estos casos , es impo rtant e qu e, mient ras que el co n junt o

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Hacia una cienc ia de la com unicación El estudio de la comunicación

de una secuencia de acción es evocado por el mov imiento de inten - gar del estanque recib irá « in fo rmación» sobre cada un a de las p ie-
ción , est e mo v imient o n o es el con ju nto mis mo y se p rod uce en dras lan zadas (las ondas p rocedentes de cad a una de las p ied ras pa -
unos contextos en los que la acción co mp let a sería muy in ap rop ia - san teóricamente po r cada punto del estanque). Las ondas que se
d a. Ut ilizar un a parte de u n co mpo rtamiento d e co mb ate co mo desplazan sobre el estanque formarán entonces una especie de figura
amenaza de una posibilidad de co mbate es muy diferente d e co men - comp leja, resultado de las adiciones y de las sustracciones de los di-
zar un ataque d irecto» 1 *. El mayor p elig ro de este t ipo de cod ifica - ferentes entrecru zamientos de ondas. Si, en este mo mento , el estan -
ción es at ribu ir la part e a un todo qu e no le corresponda. que se helase súbit amente, su superficie rep resentaría en cierto mo -
do una p laca ho log ráfica del acontecimiento .
Una p laca holog ráfica posee prop iedades aso mbrosas: si la ro m-
e) La cod ificación «ho lográfica»
pemos, cada frag mento «cont iene» in formaciones sobre el con junto
d el acont ecimien to o del ob jeto rep rodu cido . Si h acemos
ho log ra mas de diferentes personas, por ejemp lo, el resultado final será
Bat eson conoció este t ipo de cod ificación sobre todo por los tra -
una representación ho lográfica de un personaje ficticio , una especie de
bajos de Karl Pnbram1 ". Contrariamente a la cod ificación d ig ital o
med ia» de los d iferent es modelos utilizados. Además, co mo sabe mos,
icónica, el lazo entre el ob jeto y la in formación codificada no puede
la rep roducción ho log ráfica permit e un examen del modelo según
precisarse^ con facilidad. Si establecemos un paralelo entre el proce-
tres dimensiones y parece ocupar un volu men en el espacio poseyendo
dimiento fotográfico trad icional y el p roced imiento ho lográfico , po -
unas cualidad es de semejan za excep cional con el mode lo. Todas estas
dríamos decir que. en el p rimero , cada parte del ob jeto corresponde
características, y otras todavía, han conducido a algunos cient íficos a
a una parte bien definida de la fotografía; en camb io, en una p laca
proponer un modelo de fun cionamiento de la memo ria, e incluso del
holográfica, cada part e cont iene info rmación sobre la totalidad del
cereb ro en su conjunto , sobre unas bases holográficas. No nos
o b jeto rep resentado . Aho ra b ien , alg unos neu ro fís ió log os (ent re
extenderemos sobre dichas teorías, s ino que s eñ alaremos so lamen te
ellos Prib ram) afirman ahora que, si la info rmación se trans mite de
q ue Bat eso n co ns id era q ue el h o mb re podría muy b ien cod ificar
manera d igit al por las neuronas, habría en ciertas zonas de unión
los acontecimientos según un sistema parecido.
n eu ron al un t ipo mu y d iferente d e d ist ribución de la in fo rmación
Pon e el ejemp lo d e un ciego q ue ent ra en un a hab it ació n qu e le
que se parecería al procedimiento de la holografía. Las «imágenes»
es familiar y d e la qu e se ha ret irad o un mu eb le s in av is arle. Y
mentales así const ru idas se parecerían más al eco o a la resonancia
sucede que el ciego «sient e», de un cierto modo , que se ha producido
qu e a la co mp os ició n de un con junto d e pun tos.
un camb io en la hab it ació n . Estos fenó men os d e reson ancia
Para dar una idea un poco más concret a de lo que es el proced i-
podrían ap arecer co mo la resu lt ante d e un a mu lt ip licación d e s is -
miento holográfico, podemos proponer la analog ía sigu iente. Imag i-
temas percept ivos , una especie d e cualidad emer gent e (que po -
nemos un estanque cuya superficie es muy lisa. Si algu ien lan za una
d ríamos co mp arar con la v is ión en reliev e p ro ducida p o r los dos
piedra al agua, veremos que se forman una serie de círcu los concén-
tricos, de ondas, que producen la impresión de desplazarse hacia los ojos , o t amb ién con la estereofo n ía, los patt ern s de «to rnaso lado »,
bordes del estanque. Imag inemos ahora que lan zamos cientos de pie- etcétera).
dras a la vez. La onda correspondiente a cada piedra* lanzada se des - «Hay cad a vez más datos que se acu mu lan y que sugieren que, en
plazara desde el punto de impacto hacia el bo rde; de hecho , cad a lu - el cerebro de los mamíferos, estos s istemas resonantes podrían des-
empeñar un pap el impo rtante en la recuperación d e la in fo rmación
(es decir, el recuerdo). No sabemos todavía-s i estos modelos, co mo la

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Hacia una ciencia de la comunicación El estudio de la com unica ción

resonancia, son importantes en los fenómenos de la evolución, de la y para sí mismo, sino en referenc ia a un conjunto. En un discurso,
morfogénesis y de la ecología, pero es probable»2 ". distinguir entre «ironía» o «s arcasmo» sólo tendrá sentido s i los
Tal vez veremos, en un futuro próximo, que la ciencia hace justi- oyentes poseen un conoc imiento de la lengua, es dec ir, comparten
cia a aquellos que en los años sesenta fueron tan sensibles a las «bue- un conjunto de referencia común. Pero este ejemplo nos deja en tre-
nas vibraciones» de las situaciones sociales. Más seriamente, este tipo ver algunas dificultades potenc iales : un conjunto no está inmovili-
de codificación podría tal vez aclarar unas nociones bastante vagas zado de una vez para s iempre, muy a menudo está dividido en
como la intuición, por ejemplo. subconjuntos, lo que hace que el cambio esté poco definido. En
Como vemos, este aspecto de la comunicación es muy rico por- efecto, si el emis or de un mensaje elige un término con relación a un
que su estudio permite sacar de él las «premisas» del comportamiento conjunto de referenc ia prec iso para él, no es en absoluto evidente
de un individuo o incluso de un grupo social. Es una lástima que no que los receptores del mensaje le atribuyan el mis mo conjunto.
se hayan llevado las investigaciones más lejos en este sentido, Imaginemos, por ejemplo, la s ituac ión típica de un marido que
porque probablemente podrían llegar a un enfoque más riguroso de vuelve a casa con un ramo de flores. ¿Qué sentido atribuirá su esposa
la génesis de problemas psicológicos y a elaborar unas técnicas espe- a este gesto? Todo dependerá probablemente del c ontexto en el
cificas de cambio. que s e produce este acto, pero no impide que la mujer tenga que
paliar las lagunas del contexto y atribuir el gesto, ya al conjunto
«comportamientos destinados a hacerse perdonar algo», ya al
3.2.3. La inter acción conjunto «comportamientos que tienen por objeto ponerme en
buenas condic iones para pedirme algo», ya al conjunto «conductas
Hemos hablado mucho de interacciones entre los elementos de un para demostrar-me su amor», etcétera. Es indudable en todo caso
sistema, del intercambio de informaciones, por tanto, de los la zos, que, si el conjunto de referencia al que la esposa atribuye el mensaje
de las relaciones dentro de un conjunto estructurado. Veamos lo que difiere del considerado por el mando, ¡la pareja puede pasar una
la sistémica nos enseña sobre el modo de abordar estos procesos de noche más bien tormentosa!
comunicación entre elementos de un sistema. Podemos pues proponer dos características de todo mensaje:
La información transmitida por un mensaje depende del conjunto
del que procede (o al que se atribuye).
a) Elección y conjunto de referencia El conjunto de referencia es una noción subjetiva y relativista: es
su punto de vista del emisor del mensaje el que permite precisar este
«Toda comunicación representa una elección, una selección entre conjunto.
un conjunto de posibilidades.» Un punto o una raya enviados por Esta segunda propiedad tiene unas consecuencias pragmáticas
telégrafo sólo tienen sentido si representan una elección entre un importantes. En efecto, si no nos damos cuenta del aspecto emi-
conjunto de pos ibilidades, en este caso, el conjunto del código nentemente idios incrásico de todo mensaje, corremos gran peligro
Morse. Todo mensaje debe ser considerado siempre no en si mismo de llegar a suponer que todo el mundo comparte nuestro propio
conjunto de referencia. Ahora bien, está claro que no es éste el ca-
112 so. Frases tales como «yo querría comunicarme mejor con mi ma-
ndo», «mi hijo va a ir mal», «soy desgraciado», «mi pareja es una
catástrofe», etcétera, carecen prácticamente de sentido s i no. toma-
mos la precauc ión de pedir al emis or del mens aje que prec is e la

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Hacia una ciencia de la comunicación El estudio de la com unica ción

mejor, saber qué comportamientos son apreciados y cuáles lo son


significación que le atribuye, es decir, si no intentamos saber a qué menos, evitar lo que provoca una reacción no deseada, etcétera. Así -e
conjunto de referencia corresponde para la persona que se expresa. crearán los hábitos de vida común en los campos más diversos:
Veremos más adelante cuáles son las relaciones entre esta noción y
sexualidad, alimentación, distracciones, educación de los hijos, etcé-
la de contexto.
tera. La duda de los primeros contactos poco a poco ha cedido su
lugar a la seguridad: cada uno de ellos se ha hecho más «previsible»
para el otro. No insistiremos aquí sobre los riesgos que esta
b) Diversidad, redundancia y reglas interaccionales previsibilidad puede ocasionar a la pareja, pero, como todos
sabemos, no son despreciables. Sin embargo, querríamos hacer notar
Si consideramos una interacción entre dos personas, cada una de que la redundancia no es forzosamente perjudicial, incluso en la pareja.
ellas dispone de un repertorio de conductas muy extenso. Sin Sin 'redundancia, no sería posible ningún aprendizaje, y por otra
embargo, cuando se observa a dos individuos en interacción fre-
parte no sería de ninguna utilidad ya que nunca sería previsible. No
cuente, digamos a una pareja, todo observador exterior se dará cuenta sería de ninguna utilidad la ciencia, que intenta explicar las
enseguida de que ciertos comportamientos aparecen de una ma nera redundancias de nuestro universo: las leyes de la naturaleza o de la
mucho más frecuente que otros : se han adquirido costumbres, se materia representan la sistematización de tales redundancias.
observan unos tabúes " explíc ita o implíc itamente. A un cierto Imaginad por un momento que aprendéis a tocar el piano con un
comportamiento del uno va a responder una c ierta reacc ión del
instrumento en que cada tecla produjese notas diferentes de una
otro. Es como si se impusieran ciertas coacciones, ciertas restricciones, a
manera aleatoria... Aunque la imagen de una relación libre de toda
la divers idad potenc ial de los comportamientos de los dos miem bros
coacción puede parecer romántica (e idealista) aplicada a una relación
de la pareja. Esto es exactamente lo que sucede y este fenómeno ha
de pareja, la vida común sin embargo correría grave nesgo de ser
sido estudiado por Claude Shannon bajo el nombre de «redun-
agotadora, sobre todo en lo que concierne a las decisiones que se han
dancia». Se dirá que hay redundancia entre dos conjuntos en inter-
de tomar; basta con pensar en los momentos en que nos encontramos
acción si la aparic ión de un elemento del primer conjunto produce
en un grupo de personas que nos son totalmente extrañas.
una restricción en la libertad o la posibilidad de aparición de c ual-
quier otro elemento en el s egundo conjunto. En otras palabras, la Gracias a las redundancias conseguimos encontrarnos en el mun-
aparición de un elemento x en el primer conjunto impone una coac- do en que vivimos. La redundancia tiene una importancia vital para
ción al segundo conjunto. la adaptación del individuo a su medio ambiente. Sin ella, sólo ha-
bría caos. La evolución de las diferentes especies y su adaptación al
Volvamos de nuevo al ejemplo de la pareja pero esta vez en su pri-
medio, lo que Bateson llama la «coevolución», son el resultado de
mer encuentro. Imaginemos que la joven sea sensible al encanto del las restricciones mutuas, de las redundancias inducidas por las inter-
muchacho y decide atraer su atención. Va a tener que limitar en cierto
acciones entre las diferentes especies de animales y de plantas.
modo la diversidad de las parejas potenciales del joven mediante sus Como vemos, el campo de aplicación de esta noción de redun-
conductas de seducción. Consideremos el caso en que la atracción es dancia es muy general, pero nosotros lo desarrollaremos sobre to-
reciproca y prosigamos nuestra historia de amor cibernético. Cuando
do en el campo de las relac iones interpersonales. Como hemos vis-
ambos decidan vivir juntos, habrá un período de tanteos (tanto en el to en nuestra pareja, la redundanc ia define en c ierto modo las
sentido propio como en el figurado) durante el cual cada uno de los
reglas de la relación entre los dos miembros de la pareja. Pero el cam-
miembros de la pareja deberá correr algunos riesgos, atreverse a ciertas
po de las relaciones humanas está lejos de presentar el grado de
conductas que irán seguidas de reacciones por parte del otro; este
previs ibilidad de las leyes físicas o químicas. Si podemos afirmar,
período de ensayos y errores les permitirá conocerse
114 115
'
Hacia una ciencia de la com unicación El est udio de la comun icac ión

con una certeza casi absoluta, que si lanzamos una piedra desde lo nes se fundaban sobre la diferencia (cismogénesis complementaria)
alto de una torre irá a estrellarse contra el suelo (e incluso pode- como si lo hacían en la igualdad (cismogénesis simétrica), las
mos calcular de antemano el tiempo de la caída, la velocidad y el relaciones parecían conducir inevitablemente al estallido del
punto de impacto) ¡cas i no es pos ible pregonar esta certeza en lo sistema. Con el concepto de feed-back negativo, Bateson se dio cuenta
que conc ierne a las reacciones de nuestro cónyuge cuando llega- de que algunos comportamientos podían evitar la acelerac ión y
mos tarde a una c ita! mantener una homeostasis. Bateson, y después Watzlawick, Beavin y
En el mundo de lo vivo, que cuenta con unos mecanismos Jackson han mantenido esta tipología de las relaciones. Estos últimos
adaptativos continuos, las redundancias nos permiten saber más han abandonado el término un poco bárbaro de «cismogénesis» (que
sobre lo que hay que evitar que sobre lo que hay que hacer. por otra parte estaba más dirigido a las relaciones entre grupos
Señalemos que los hábitos son muy a menudo la causa de sociales que a las relaciones entre individuos) para hablar simplemente
dificultades en las relaciones: muchos de nosotros les atribuimos un de relaciones simétricas y complementarias.
grado de previs ibilidad excesivo y entonces nos ahorramos unos
ajustes necesarios para la evolución de nuestras relaciones.
Tendremos ocasión de volver a hablar de esta idea de reglas h) La puntuación
relacionales cuando describamos la evolución de la terapia familiar.
El mundo no nos aparece como un flujo continuo en el que nada
se distingue del resto. Nosotros «dividimos» nuestro universo en
3.2.4. Comunicación y relaciones conjuntos distintos, tanto desde el punto de vista espacial (objetos,
personas, etcétera) como temporal (secuencias causales, por ejem-
Una vez sentadas las bases del tratamiento de la información, nos plo). Como hemos señalado para la «codificación», está práctica-
queda ver cómo el intercambio de informaciones se organiza y se es- mente reconocido que tal división tiene un fundamento genético.
tructura en la comunicación humana, y los lazos que ésta traba en Nosotros percibimos unas secuencias cuyos diversos elementos nos
nuestra vida social. parecen enlazados de una manera causal. El aprendizaje cultural viene
a incorporarse a esta base para prolongarla.
El hecho de que aprendamos a considerarnos como los «especta-
a) Simetría y complementariedad dores» ere nuestro entorno hace que muy a menudo nos excluyamos
de los procesos de causalidad circular, y que nos consideremos más
Si una relación implica dos puntos de vista, el de cada uno de sus bien como «reactantes»: como el otro ha hecho esto, nosotros nos
miembros, es interesante ver lo que puede aportarnos una visión conducimos de esta o de esa otra manera. Es evidente que para un
exterior, en cierto modo estereofónica, de la situación relaciona!. ;Es observador exterior, capaz de ver las dos (o más) personas en inter-
posible caracterizar el pattern de interacción que llamamos relación, acción, es más fácil percibir los patterns interaccionales repetitivos y
y si es posible, cómo hacerlo? por ello enfocar el fenómeno a partir de una explicación causal cir-
Como hemos visto anteriormente, ya en su trabajo entre los cular, un circuito del que es irrisorio buscar el punto de partida. La
iatmul, Bateson había intentado definir la evolución de patterns puntuación de un fenómeno consiste pues en dividir las secuencias
relacionales, llamando a este proceso la cismogénes is, es decir la interaccionales, la mayor parte de las veces para «descubrir» (o más
posibilidad de rupturas relac iónales por la acumulación de una bien «decidir» cuáles son) los efectos y las causas de un fenómeno
diferenciación basada en el principio del feed-back positivo. Tanto si cualquiera.
las relacio-
117
116
Hacia una ciencia de la comunicación
El estudio de la com unicación

c) Niveles de un mensaje Notemos que no se trata de unos tipos particulares de informa-


ción, s iendo unas informac iones de «contenido» y otras de «rela-
Recogiendo una observación de Warren McCuiloch, Bateson había ción»; se trata de dos aspectos de un mismo mensaje, de las dos caras
mostrado que todo mensaje incluye dos aspectos: es a la vez «informe» de una misma moneda. Según el contexto del intercambio, un
y «orden». Hablando con propiedad tiene un aspecto informativo (en mensa je podrá ser más o menos importante para la relación, pero los
líneas generales, es «diferente» de otro) y es también un estímulo para dos aspectos siempre están presentes. Sería abusivo creer, por
la-reacción (en este sentido, podría decirse que la percepción es ya una ejemplo, que los mensajes no verbales son únicamente relaciónales y
acción: la recepción de un mensaje implica una respuesta). Esto coincide, los mensajes verbales de «puro contenido».
en parte, con el primer axioma enunciado por Watzlawick: «No La metacomunicación. Después de haber dado pruebas de su utili-
es posible no comunicarse» o también con la fórmula un poco esotérica dad en matemáticas, el prefijo meta- iba a entrar en e! lenguaje de los
de McCuiloch: «Nothing never happens» («Nunca sucede que nada su- teóricos de la comunicación. Se comprobó en efecto, que el lenguaje
ceda»). Muestra el aspecto ineluctable de la comunicación"'. Humano poseía también una estructura jerárquica. Es posible hacer
Volvamos a la cuestión de los aspectos «contenido» y «relación» ciertas proposiciones como «Me siento bien», u «Hoy hace buen
de un mensaje, como la han formulado Watziawick y sus colegas del tiempo», etcétera, y añadir, por ejemplo: «Si te digo esto, es para que
MRI. Además del contenido propiamente dicho (el hecho de que un estés contento.» Esta última proposición habla, de hecho, del
mensaje no es otro), todo mensaje contribuye a la definición de la conjunto de las proposiciones particulares hechas anteriormente (e
relación entre los dos interlocutores: «designa el modo como debe incluso a veces posteriormente), es pues un comentario sobre un
entenderse el mensaje, y por tanto, a fin de cuentas, la relación entre conjunto de enunc iados. Se hablará, en este caso, de un
los dos miembros», así pues es también metacomunicativo. «metalenguaje» o de una «metacomunicación», es decir, de una
Para ilustrar esta distinción, podemos tomar un ejemplo bastante comunicación ¡obre una comunicación. Si hablamos de jerarquía, es
frecuente en las reuniones de trabajo. Sucede muy a menudo que, que la escala no se detiene aquí: también pueden hacerse comentarios
cuando un equipo se encuentra ante una dificultad que se eterniza y sobre la metaconunicación, y así ininterrumpidamente; en este caso,
que un cursillista propone una solución, la discusión que seguirá podrá hablarse de metametacomunicación, etcétera.
tendrá muy poca relación con el contenido de la propuesta. Se La metacomunicación concierne a un conjunto de mensajes y los
producirá una disputa sobre unos puntos de detalle, y la idea nueva clasifica. Así pues es muy importante en caso de incertidumbre en
corre peligro de ser rechazada incluso antes de haber sido analizada. Cuanto al sentido de algunos otros mensajes: prec isa en qué catego-
En este caso, lo que está en juego en las discusiones no es el «contenido», r í a deben ser clasificados los mensajes que han sido emitidos (o que
sino la «relación» entre el cursillista y el resto del equipo, relación
van a serlo). Imaginemos, por ejemplo, que un marido vuelve del
complementaría al principio, pero que podría hacerse más igualitaria si trabajo y encuentra a su esposa ocupada mirando la televis ión; él la
se aceptase su sugestión.
saluda y ella le responde de una manera distraída. El marido puede
clasificar tal comportamiento en la categoría «señales de des interés»
o también «señales de mal humor», etcétera. Si la esposa se acerca
después a él y le dice: «Perdóname, pero la película era apasionante y
yo no quería perderme el final», ella precisa cómo desea que su ma-
ndo descodifique su comportamiento.
Existen metamensajes todavía más explícitos, como decir, por
ejemplo: «Estoy bromeando», o también: «Esto es una advertencia»,

119
El estudio de la com unica ción
Hacia una ciencia de la com unicación

y el estudio de la co municación hu mana nunca pueden pretender


«Esto es una orden», etcétera. Tamb ién es posible metaco mun icarse
construir un sistema autóno mo y coherente que no sea
no verbalmente, «guiñarle un ojo» a alguien antes de decir algo por
autocontrad ictorio . [...] En la práct ica, esto significa que debemos
ejemp lo, o adoptar ciertas posturas cuyo aspecto metaco mun icat ivo
esperar en contrar en los grandes campos creat ivos de la
está claro en la cultura (arrellanarse profundamente en el sillón al es-
co mun icación hu ma na—el juego, el arte, la religión, la epistemología y
cuchar a algu ien, o fruncir las cejas, etcétera).
la teoría psiquiátrica— unas paradojas generales como la contenida en
.Es ésta una característ ica importante de la co municación, en espe-
el enunciado "Miento", y tenemos que aceptarlas» 15 .
cial cuand o surge un con flicto o un malent end ido . Es tamb ién el
Co mo vemos, Bateson presient e las dificu ltades psico lóg icas que
med io de co mun icarse sobre las premisas del co mpo rtamiento : «No
l as paradojas podrían p roducir en el ser hu mano . En esa época, no
he querido mo lestarte, yo decía esto para most rart e hasta qué punto
aparece en su obra nada más preciso, pero se dibuja ya el camino :
me resulta insoportable esta clase de reflexión.» Podríamos mu lt ip li-
Bateson quiere somet er a prueba su idea, quiere estudiar los efectos
car los ejemp los hasta el in fin ito .
•de l a s paradojas en la co mun icación hu mana y quiere hacerlo con
Sin embargo, se impone una observación : l a s palabras utilizadas toda libertad, s i n las coacciones de un jefe o de un marco institucio -
para metaco municar son las mis mas que se utilizan en e! lenguaje nal. Y parte en busca de un organismo susceptible de reconocer el
corriente. Po r tant o no es siemp re fácil d ist ingu ir estos dos niveles Títeres de esta investigación hasta el punto de subvencionar un equipo
d e co mun icación , y esto p ued e t amb ién condu cir a una escalada. de investigación sobre este tema.
Por ejemp lo, si el marido no acepta considerar la exp licación de su Antes de llegar a este proyecto, vamos a abandonar un poco el sis -
esposa como una metaco mun icación , podrá to mar esta observación tema y las interacciones para volver al individuo, al que, hay que re-
como una afrenta suplementaria: « ¡Si, si, cont inúa, ya veo que has conocerlo , hasta aho ra no le hab íamos con ced ido gran atención .
decid ido mo lestarme esta noche!» Metaco municar no es pues una Ahora b ien, s i hemos visto el modo co mo los sistemas se regu lan
panacea para la resolución de los conflictos. Notemos tamb ién que por el juego de las interacciones, podemos preguntarnos cómo se
met aco mun icar imp lica que podamos d istan ciarnos un poco con man ifiestan estas redundancias a nivel personal. En sus contactos re-
respecto al discurso; el contenido de la metaco mun icación es inter- petidos con su ento rno , la persona camb ia, evo lu ciona, ap rend e,
accional: se hab la de la relación entre uno mis mo y el ot ro. Estamos veamos có mo Bateson ha en focado la cu estión del ap rend izaje y la
en un nivel lóg ico superio r, tocamos el campo de las reglas de contexto , de la que no se puede d isociar.
relacionales. El interlocuto r puede no permit ir que el ot ro ejerza un
«control» sobre la relación. Entonces se reúnen ya todas las
121
condiciones para una escalada, hasta que se hayan renegociado las
reg las.

d) Las paradojas

Co mo hemos v isto, la cuestión de las paradojas había sido abo r-


dada en las d iscusiones sobre la cibernét ica. Part iendo de las teorías
de Wh itehead y Russell, Bat eson pros igue el razo namiento en el
camp o de la co mun icación . A part ir del mo mento en que unos
enunciados pueden ser metaco municat ivos, y que no es fácil
distinguirlos en el discurso, Bateson señala, desde 1951 que « l a
psicología

120
Aprendiza je y contexto

Para responder a esta pregunta, Bateson, en los años que siguen a


su regreso de Bali, intenta formular una teoría del aprendizaje. En
APRENDIZAJE Y CONTEXTO 1°-12 publica una primera versión que sufrirá diversas modificacio-
nes hasta llegar a una versión muy general descrita en su obra La
naturaleza y el pensamiento (mencionaremos esta síntesis
impresionante en la ultima parte de la presente obra). Por el
momento, nos limitaremos a exponer el estado de la cuestión tal
como aparecía después de! contacto de Bateson con la cibernética.

4 .1 , Dim ensiones del aprendizaje

Vamos a examinar las modificaciones que los procesos de comu- •E l aprendizaje puede definirse como «un aumento de la redun-
nicac ión producen a nivel del individuo, abordando el fenómeno dancia entre el que aprende y su entorno»', y la comunicación como
del aprendizaje en una óptica interaccional. Para hacerlo, deberemos el medio de establecer esta redundancia: «La esencia y la razón de ser
intentar aclarar un poco el concepto muy resbaladizo, pero indis- de la comunicación es la creación de la redundancia, de la significa-
pensable, de «contexto». Para seguir la evolución de estas ideas en ron, del modelo, de lo previs ible, de la información y/o de la re-
Bateson, debemos remontarnos algunos años hacia atrás. ducción del azar mediante la "restricción"»'.
Como hemos visto, con sus trabajos antropológicos en Nueva ¿Como se efectúa este aumento de la redundancia? Para Bateson,
Guinea, y después en Bali, Mead y Bateson estudian el modo co- no puede reducirse a un aumento lineal, a una simple acumulación
mo los individuos de las divers as culturas adquieren lo que habi- Cuantitativa: los fenómenos de generalización, de comprensión
tualmente se llama su «carácter». Cuando se califica a las personas repentina los cambios de costumbre y de actitud, etcétera, todo parece
de «dependientes», de «pas ivas», de «manipuladoras», etcétera, to- .mugar por una organización más compleja del fenómeno del apren-
dos estos atributos se refieren a unas característic as muy abstrac - dizaje. Su descripción tomará la forma de una estructuración jerar-
tas, que van más a l lá de la descripc ión del comportamiento. La quizada; distinguirá cuatro niveles de aprendizaje diferentes.
cuestión es pues darles una s ignificac ión operacional: «;cómo los
individuos son modific ados por los contactos con su entorno?»
La pregunta es interesante en el marco de>un enfoque s istémico, 4.1.1. El apr endizaje de nivel cero
porque aquí nos s ituamos a nivel del individuo que, aunque s ea
miembro de un s is tema más amplio, no por e llo deja de s er él Se trata del caso más simple, en el que los efectos de un estímulo,
mismo un s is tema que goza de una relativa autonomía con res - por una razón u otra, son estereotipados. En este caso, el fenómeno
pecto a los otros elementos. Sin mús icos, no hay orquesta. Nos no comprende la pos ibilidad de «ensayo y error»; el individuo nun-
encontramos ante la dinámica del s istema: s i éste «impone» unas ca podrá utilizar el resultado de una de estas experiencias para mejo-
coacc iones a los comportamientos de los individuos, los indivi- rar sus actuaciones futuras. Esta especificidad de la respuesta puede
duos introduc en en él la novedad, por medio de sus contac tos
con el exterior, y pueden por tanto modificar s u func ionamiento
global.
122
123
Aprendizaje y contexto
provenir de una programación genética o también del caso en que la
respuesta a un estímulo se ha hecho muy estereotipada. «En el no: «¿Cuáles son los cambios que se han producido en el cambio
lenguaje corriente, no técnico, la palabra "aprender" se aplica a que un perro vive cuando oye un silbato?»5
menudo a lo que llamamos aquí "aprendizaje cero", es decir, a la Pero estos aprendizajes se producen en un contexto y no es senci-
simple recepción de una información procedente de un llo señalar en él los elementos esenciales; éstos pueden ser definidos
acontecimiento exterior, de un modo tal que un acontecimiento je forma arbitraria por el experimentador que decide, por ejemplo,
análogo que se produzca en un' momento poster ior (y apropiado), que el timbre constituye el estímulo a la respuesta de salivación. No
trans mitirá la mis ma informac ión-: por el toque de sirena de la obstante, se ha podido comprobar que el lazo entre el estímulo con-
fábrica, yo sé que son las doce»1. dicionado y el comportamiento reforzado no es forzosamente tan
preciso como a los experimentadores les gustaría creer. Se cuenta por
ejemplo que un día, estando ausente el experimentador habitual, un
4.1.2. El aprendizaje de nivel I ayudante se encargó de la experiencia de condicionamiento pavlo-
viano en curso; instaló al perro en sus arneses habituales y después
Es el tipo de aprendizaje que ha sido más estudiado en los laborato- se acerco al timbre, pero, antes de que pudiese tocarlo ¡el perro se
rios de psicología experimental. Encontramos numerosos ejemplos de ruso a segregar saliva! Es evidente que, para el animal, el estímulo
el en los trabajos sobre el condicionamiento pavloviano y skinneriano. condicionado no se limitaba al definido por el procedimiento expe-
Consideremos desde más cerca estas dos formas de aprendizaje sobre rimental.
todo desde el punto de vista del contexto en el que se producen. En el Para Bateson, son los elementos que determinan el contexto de
condicionamiento pavloviano, tenemos una secuencia temporal rígida: una s ituac ión de aprendizaje los indicadores que permiten señalar
el estímulo condicionado (habitualmente un timbre) precede al estí- el carácter de similitud entre las diferentes situaciones. Estos indica-
mulo incondicionado (la comida) con un lapso de tiempo determina- dores de contexto señalan que, si se realiza un comportamiento es-
do. El animal no puede hacer nada para cambiar esta secuencia, debe pecifico, seguirá una recompensa. Esto implica por otra parte otra
sufrirla. En cambio, en las experiencias de condicionamiento instru- premisa importante de los fenómenos de comunicación: la expe-
mental (skinneriano), la secuencia dependerá del comportamiento del riencia que tenemos de nuestra relación con nuestro entorno está
animal. En general, el estímulo incondicionado es más difícilmente segmentada, puntuada en subsecuencias o en contextos que pode-
precisable; puede ser un estímulo interno, el hambre, por ejemplo. El mos comparar o diferenc iar. «Cuando el experimentador dice que
experimentador elige «reforzar» un comportamiento preciso del ani- el timbre es el "estímulo" en una secuencia dada, su afirmación im-
mal: si éste lo realiza, será recompensado. Bateson precisa por otra parte plica una hipótesis sobre el modo como el organismo puntúa esta
lo que hay que entender por el término «refuerzo»: «Un acontecimiento secuencia»*.
exterior será considerado como una "recompensa", si su aparición Vemos pues que, en el aprendizaje de nivel 1, el individuo se en-
corrige un cambio "interno" que, en si, sería un "castigo"» 4 . cuentra al principio en una situación que permite una gran diversi-
Los fenómenos estudiados son de un nivel más elevado que los dad de conductas, y después, poco a poco, por una serie de ensayos
del primer orden de aprendizaje. La pregunta que nos hacemos no consecutivos, corregirá sus «errores» y acabará por dar un cierto tipo
es: « ¿Qué cambio se produce en el perro cuando oye un silbato?», de respuesta con una probabilidad mucho mayor. (Encontramos
si- aquí la explicación de tipo «negativo» de la cibernética.)

124
125
Hacia una ciencia de la comunicación Aprendizaje y contexto

4.1.3. El aprendiz aje de niv el 2


pasiva-agresiva", el "desapego", la "confianza", etcétera, comprendidas
unas combinaciones de todo ello»7 .
Si el aprendizaje de nivel 1 consiste en un cambio en la especifica Cuando Bateson trabajó en Hawai, hacia 1965, para estudiar la co-
dad de la respuesta, el aprendizaje del nivel superior debe consistid municación en los delfines, tuvo ocasión de asistir a una experiencia
en un cambio en el proceso mismo de aprendizaje, lo que Bateson que ponía en evidencia el paso de un aprendizaje de tipo 1 a una ex-
llamará «aprender a aprender», «aprendizaje secundario» o también periencia de deuteroaprendizaje. La experienc ia estaba estructurada
«deuteroaprendizaje», según el procedimiento siguiente: cuando el delfín llegaba al
Imaginemos, por ejemplo, que el entorno de un individuo estanque de demostración, el experimentador esperaba la aparic ión
inc luye numeros as secuenc ias de aprendizaje de tipo pavloviano de un cierto comportamiento A (digamos, por ejemplo, que el
Cuando se encuentre ante una experiencia totalmente nueva de este delfín s e pusiera derecho sacando la cabeza del agua), que reforzaba
tipo, necesitará menos ensayos para llegar al aprendizaje requer ido entonces con la recompensa habitual, un pescado; en muy poco
por la s ituac ión. Habrá adquirido una cierta habilidad frente a tal tiempo, el d e lf í n reproducía el comportamiento querido por el
tipo de contexto. El cambio al que aquí nos referimos puede entrenador. En la segunda ses ión, el experimentador ya no
describirse a la vez como un cambio de lo que el organismo espera y recompensaba el comportamiento A, sino que esperaba la aparición
coma un cambio en sus hábitos de aprendizaje. Si hablamos en de un nuevo comportamiento B (digamos un coletazo sobre el agua),
términos de es pera, diremos que el organis mo es pera ante todo que entonces era recompensado. Las sesiones siguientes se
que el universo de su experiencia sea puntuado según unas secuen- desarrollaron según el mismo esquema, ya no se recompensaban
cías que se parecen al contexto pavloviano, es decir, unas se- los comportamientos anteriores, sino que el experimentador
cuencias en las que ciertas percepciones pueden ser utilizadas co- esperaba cada vez la aparición de una conducta nueva para
mo base de predicc ión para unos acontec imientos futuros. O, si se recompensarla. Estos cambios de pro grama no parecían gustarle al
habla de hábitos de aprendizaje, s e dirá que este organismo res- delfín que, a cada cambio, manifestara su «mal humor» pero
pondera a la previs ión de lo que ha de suceder ('por ejemplo, segre- acababa por producir, por casualidad, un c omportamiento
gando saliva) pero no va a intentar cambiar el curso de los aconte- diferente que le permitía por tanto rec ibir una nueva
cimientos. En una palabra, el animal se ha vuelto «fatalista» y el recompensa. A veces estaba tan trastornado que el experimentador,
estudio de las características formales del contexto de aprendizaje deseoso de mantener una «buena relación» con el delfín, le tenia que
nos ha procurado una definic ión formal de un tipo partic ular de" dar algunos pescados inmerecidos. Fue entre la decimocuarta y ¡a
fatalismo. Igualmente, si el individuo es sometido a unos contextos decimoquinta ses ión cuando debía producirse el acontec imiento
de aprendizaje de tipo skinneriano, es decir, en los que debe hacer que apoyaría la teoría de Bateson. Mientras e! animal se halla b a en
ciertas cosas para obtener una satisfacc ión, aprenderá a manipular su estanque de reposo, pareció de repente muy excitado. Al entrar en
su entorno y en cierto modo se convertirá en más el estanque para la decimoquinta ses ión, se puso directamente a
«manipulador». «Puede esperarse una transferencia de aprendizaje ejecutar una s erie de figuras muy complic adas que com prendían
del contexto A al contexto B s i el contexto B se parece al contexto ocho movimientos nuevos (cuatro de ellos desconocidos antes en
A en el sentido de que requiere del sujeto unas ''actitudes " parec i- esta especie).
das o también un "carácter" parecido, es dec ir, una evaluac ión pa- Cómo explica Bateson este cambio sufrido en el animal? Para
recida de él mismo-en-el-contexto. El deuteroaprendizaie es pues la él, el delfín ha «comprendido» de algún modo que el contexto de
adquis ic ión de características como el "fatalis mo", la "dependen- las sesiones era: «son reforzados los comportamientos nuevos». Pa-
cia", el "voyerismo", la "astuc ia", el "c inismo", una "personalidad
127
126
Hacia una ciencia de (a com unicación
Aprendizaje y contexto

ra conseguirlo, necesitaba en cierto modo comparar las informa- dida c ienc ia criminológica no ha podido evitar una s imple
ciones sobre las muestras de contextos (comportamientos- 1
confusión de tipos lógicos»' .
refuerzos), y abstraer de ellos una información sobre la c lase,
sobre las características comunes a los contextos específicos de las
diferentes sesiones; el delfín había hecho pues un aprendizaje de un 4,1.4. El apr endizaje de nivel 3
nivel lógico superior.
Otra experienc ia nos permitirá comprender la importanc ia de la Era lógico continuar el razonamiento y examinar la posibilidad je
estructuración del aprendizaje en niveles lógicos; esta vez se refiere al aprendizajes de niveles más elevados todavía. Así pues Bateson ha
condicionamiento de las ratas. Las ratas tienen una tendencia natural a postulado la existencia de un aprendizaje de nivel 3. Sin embargo es
explorar su entorno. Para comprender mejor su funcionamiento, unos mucho más difícil dar ejemplos precisos de él porque, aparentemente,
experimentadores han imaginado disponer un proced imiento esta posibilidad parece reducirse a las experiencias que viven cierros
experimental destinado a producir una extinción de esta conducta de místicos u otras personas «fuera de lo común». Si pensamos en
exploración. Diferentes cajas estaban esparcidas en el recorrido de la rata aprendizaje como un aumento de la redundancia entre el individuo y
y, cada vez que el animal acercaba su hocico a las cajas, recibía una su entorno, podríamos tal vez considerar el paso a este tercer nivel
descarga eléctrica. Pero, contrariamente a lo que los experimentadores como una trascendencia de las diversas coacciones que constituyen en
esperaban, estos refuerzos negativos no disminuían en nada la cierto modo nuestras «premisas» sobre el mundo, nuestros hábitos de
tendencia de la rata a explorar su entorno. Para Bateson, esto no tiene pensar y obrar, nuestros valores fundamentales, etcétera. Como un
nada de sorprendente; en efecto, la tendencia a la exploración es una
maestro zen le había hecho notar a Bateson: «Es una cosa terrible
conducta de un nivel lógico superior al acercamiento a las diferentes
cajas. Aunque su acercamiento a las cajas le procure un efecto acostumbrarse a cualquier cosa.» Podemos pues especular que el
desagradable, este refuerzo negativo del comportamiento preciso en paso del segundo al tercer nivel iría acompañado de una modificación
cuestión se transforma en refuerzo pos itivo s i nos colocamos en un extremadamente drástica de nuestra relación con nuestro entorno y,
nivel superior: cuando la rata recibe una descarga, su exploración ha probablemente, también de un profundo c ambio de nuestro
sido fructuos a, conoce ahora las cajas que mas evitar. concepto de «sí mismo», como ha sugerido principalmente un buen
Como vemos, la teoría del aprendizaje jerarquizado en niveles número de filosofías orientales. «Lo que se llama el "sí mismo es un
lógicos permite establecer unas distinciones capitales que ponen en producto o un agregado de aprendizajes 2. En la medida en que un
tela de juicio muchas de las ideas recibidas en cuanto al modo de individuo llega al aprendizaje 3 y aprende a percibir y a reaccionar en
modificar los comportamientos o las actitudes de los individuos función de contextos de contextos, su "sí mismo" estará por así
dentro de la sociedad. «Es interesante examinar la naturaleza de un decirlo fuera de lugar. El concepto de "si mismo" no funcionará ya
concepto como el "crimen". Nosotros actuamos como si pudiese como un punto nodal en la puntuac ión de la experien c ia- . Con este
suprimirse el crimen castigando ciertos aspectos de lo que último nivel de aprendizaje, Bateson toca cuestiones fundamentales de
consideramos acciones criminales, como si el "crimen'' fuera el la naturaleza humana, a saber, la lucha perpetua entre, por una parte,
nombre de un cierto tipo de acto, o de una parte de un cierto el deseo de segundad, el miedo a la novedad, la voluntad de sacar
tipo de acto. Pero el vocablo "crimen", como el de lecciones de la experiencia pasada a fin de poder prepararse mejor para
"exploración", designa más exactamente un modo de organizar afrontar los cambios continuos de nuestra re-
actos: es pues muy poco probable que castigando el acto se
suprima el crimen. Desde hace milenios, la preten- 129

128
Hacia una ciencia de la comunicación
Aprendizaje y contexto

lación con el mundo , y , por ot ra parte, la d ispon ib ilidad del ho mb reé


que ellos ya llamaron prop iedades emergentes : las cualidades del
ante los camb ios perpetuos d e su ento rno, la creat iv idad . La h ipótes is
conjunto de una experien cia no son inherentes a sus co mponent es".
de este tercer n ivel const ituye, en cierto modo, la es peran za de la
Ot ro aspecto importante d e la o rgan izac ión p ercept iva concierne a
superación, de la trascendencia de toda rig idez de nuestro sistema de
la distinción entre la «figura», es decir la forma que se distingue en
pensamiento , ¡a perspect iv a de una relación con el mundo que pueda
primer p lano, y el «fondo», o segundo plano perceptivo12 . Los ges-
ser un d escubrimiento permanente. Pero dejaremos aqu í las espe-
tait istas descubrieron que ciertas estructuras determinan un marco
cu laciones met afís icas v haremos nu estra la p rud encia de Bateson
Je referencia en función del cual son percib idos otros objetos. Mu-
siemp re ha v acilado en meterse «en la bo ca del lobo», en los
chas personas han referido ejemp los de t ales fenó menos, llamad os
territo rios en los q ue «n i s iqu iera los áng eles se at rev en a
«mov imientos inducidos», cuando un tren vecino emp ieza a avan zar
aventu rarse».
lent ament e, dand o la imp res ió n d e que nu est ro p rop io t ren ha em-
p ezado a moverse en la dirección opuesta aunque permanezca in mó -
Antes de terminar de t ratar esta t eo ría del ap rend izaje y de pasar al
vil. O tamb ién cu ando un observado r se encuent ra en un a hab ita ron
«proyecto Bateson» y a la fo rmu lación de la dob le coacción, es útil
inclinada; las paredes de la hab itación definen los ejes vert ica l es y
ver có mo podemos delimit ar un po co mejo r 1a no ción de contexto que
horizontales del marco , dando la imp resión de que un candelab ro esta
hemos ut ilizado y que ut ilizaremos todav ía muchas v eces.
torcido o que el p rop io cu erpo del observ ador está in clina do ,
mien t ras que los d os est án d e h ech o p erfectamente alineados con
la g ravedad. En cada caso, el sistema v isual elige una g ran es tructura
4,2. La exploración del contexto
pró xima para d efin ir la no rmalid ad percept iva — in mov ilidad o
Igual qu e sucede con la no ción de sistema, la d e contexto es tan
vert icalidad — y construye ot ros ob jetos, ent re los que está el M
necesaria que es difícil defin irla con precisión . Aunque contiene
mis mo» según estas no rmas.
algunos aspectos objet ivab les, dep ende sin embargo del punto de v ista
I a part ir del que se considere un acontecimiento cualquiera; es pues Un ú lt imo aspecto d el con cept o gestalt ista de organ ización con -
cierne a lo qu e se ha llamado la «p regnancia» : cuando unos estímu -
también eminentemente subjetiva. Pero es inev itab le para toda per sona
los son amb iguos, la percepción s erá tan «buena» (es decir, simp le,
interesada po r los fenó menos de co mun icación.
regular y simét rica) co mo lo permitan las «condiciones que prevale -
cen». Estas condiciones hacen referencia a la in formación reg istrada
4.2.1. La p sico logía d e la « Gestalt» por ¡a retina. Es evidente que el sistema visual no convierte cada
configu ración en la forma más simp le. Un triángu lo irregu lar, po r
ejemp lo, no es visto como un círculo porque la percepción debe in -
Los gestaltistas, a los que podemos situar entre los precursores del
fo rmar de la natu raleza de la imagen ret in iana. Pero en los casos en
paradig ma sistémico, estudiaron el fenómeno de la percepción y des -
cubrieron que el «todo» que es percibido es diferente de la su ma de
sus partes. La p ercepción de un a forma geo mét rica o de una melo -
día no puede reducirse a la su ma de la percepción de d iferentes pun -
tos o de d iferentes not as; la forma y la melod ía son ejemp los d e lo

i 30
131
Hacia una ciencia de la comunicación Aprendizaje y contexto

que la imagen es amb igua, co mo en el caso de una figura parcialment e va mal?» Esta clase de pregunta producirá una reacción, por tanto
oculta , la person a tiend e a per cibir la for ma más sim ple co her ent e, con la unos indicios suplementarios sobre el contexto del mensaje. Cuando
informa ción disponible. roclos estos indicios formen una Gestalt coherente para ti, el mensaje
se convertirá en «significante». Hay que señalar que habitualmente
hacemos una selección entre todos los elementos del contexto y rete-
4.2.2. El aspe cto subjetivo del c ontexto nemos los que contribuyen a dar una Gestalt que tenga una «buena
forma», considerando los otros como no pertinentes, como «ruido»,
Consideremos el contexto simple del intercambio de un mensaje para hacer una analogía con la teoría de la información. Pero hay
entre un individuo y otro. Como hemos visto anteriormente, el con- que añadir que, si algunas situaciones similares se producen periódi-
tenido del mensaje para el emisor está en función de conjunto de camente, puede suceder que los ruidos repetidos de las Gesta/ten pre-
referencia del que dicho mensaje es un elemento. La relación entre el cedentes puedan súbitamente revelar una estructura nueva que pue-
elemento elegido y este conjunto es lo que permite definir el «senti- de incluso modificar completamente la clase a la que se habían
do» del mensaje, al menos desde el punto de vista del emisor. En atribuido los mensajes anteriores (es conocida la historia de ¡a espo-
cuanto a saber si el mensaje será comprendido de la misma manera sa que, después de años de estar acostumbrada a que su marido re-
por el receptor, ello depende del sistema de referencia de este último. gresara tarde «tan ocupado por su trabajo», después de una informa-
Estas consideraciones no se limitan a los mensajes verbales: un apre- ron que por sí sola casi no hubiese tenido significac ión, ¡se da
tón de manos, un abrazo o un beso no s ignifican nada s i no pode- cuenta súbitamente de que una rival gozaba de estas horas suple-
mos hacer hipótesis sobre el conjunto de referencia del que son ele- mentarias! Todo lo demás parece entonces «quedar bien encasilla-
mentos. Pero la mayor parte de los intercambios interpersonales no do»: el conjunto de los indicios, ya «olvidados», ya atribuidos a otro
permiten una discusión sobre el conjunto de referencia de los men- Contexto, dibuja completamente de nuevo el comportamiento del
sajes intercambiados. Para convencerse ¡basta con haber as istido a mando). Podríamos apostar que, cuanto menos buena es la forma
un debate televisado! de las percepciones, más quedarán «pendientes» los ruidos, es decir,
¿Qué puede decirse sobre los lazos entre conjunto de referencia y no devueltos completamente al caos sino «en espera» de informacio-
contexto? Tomemos un ejemplo sencillo. Vuelves a casa y tu marido nes suplementarias que puedan aportar la coherencia o una
te besa distraídamente. ¿Cómo puedes interpretar este mensaje? ¿Có- cohesión más satisfactoria. Si tomamos, por ejemplo; la experiencia
mo puedes «nombrarlo», es decir, clasificarlo en una categoría de del Delfín del que hemos hablado anteriormente, diremos que
comportamientos que permita atribuirle un sentido? En un primer después de la primera sesión su «comprensión» es muy precisa. Al
tiempo, probablemente intentarás encontrar algunos indicios suple- comienzo de la segunda ses ión, esta coherencia rec ibe un golpe
mentarios a tu alrededor (su cara, lo que hace inmediatamente des- importante hasta el momento en que es recompensado el segundo
pués, tus recuerdos de situaciones parecidas, etcétera), unos elemen- comportamiento; y como el primer comportamiento recompensado
tos de contexto que, en relación con el mensaje preciso, dibujarán en puede ser almacenado, se convierte en «ruido». Después de algunas
cierto modo sus contornos. Sin embargo éstos pueden seguir siendo otras sesiones, se reproduce el mismo esquema, pero los «ruidos» son
vagos después de este primer trabajo personal; puedes encontrarte cada vez más numerosos y perturbadores: las informaciones no
ante vanas hipótesis concernientes al conjunto de referencia: «ha te- clasificadas se acumulan y no presentan ninguna coherencia, porque
nido un mal día en el trabajo», «he debido hacer algo que le ha dis- ninguna estructura permite relacionarlas. Hasta !a decimocuarta
gustado», «ya no me presta atención», etcétera. Otra manera de pro- sesión, en la que se produce e! relámpago de comprensión que, de
ceder consiste en pedir indicios suplementarios al interesado: « ¿Algo una s.ola vez, ofrece una imagen totalmente diferente de la conducta
reforzada; la

133
Hacia una ciencia de la com unicación
Aprendizaje y contexto

modificación de la percepción del contexto lleva a la atribución de El contexto es pues un concepto eminentemente relativista: au n-
una clase nueva y no deja ya indicios no etiquetados. Hay que notar que es el emisor de un mensaje el que «elige» un elemento en un
que «no comprender» es muy a menudo doloroso (¿potencialmente conjunto de pos ibilidades, el receptor lo interpretará según su pro-
peligroso para la supervivencia? Si algo no tiene sentido ¿qué res- no sistema de referencia, es decir, lo clasificará en el conjunto de re-
puesta hay que darle?), lo que deja suponer que la duda, la vacila- ferencia que le parezca apropiado.
ción, etcétera, representan estados poco satisfactorios para los indivi-
duos' 3. En este sentido, la comprensión de un problema va acompa-
ñada de un sentimiento de satisfacción o de placer. 4.2.3. Los aspectos consensuales e individuales del contexto
El paralelo es igualmente evidente con la sugestión de Bateson de
indicar claramente las preguntas que quedan sin respuesta, de seña-
Está claro que a pesar de todo llegamos a comprendernos
larlas con una banderita blanca. Esto fuerza al investigador a no ig- suficientemente para organizamos y vivir en soc iedad. Los
norar pura y simplemente las excepciones o las incoherencias, aun- miembros de una misma cultura comparten así, gracias al proceso de
que sean pequeñas, y a evitar «rigidificar» desmesuradamente la la socialización y a la educación en general, lo que podríamos llamar
teoría. Incluso añadía que siempre es posible que la respuesta a una un conjunto de referencia común: lenguaje, costumbres, hábitos
de las preguntas pendientes pueda recibir una respuesta que hará ca- culturales, etcétera. Pero esto no impide que cada individuo, por su ex-
duco el conjunto de la teoría anterior, que hará percibir una Gestalt periencia personal, su medio socioeconómico, su grupo de amigos,
más amplia que reestructurará totalmente los datos. En este sentido, sus encuentros fortuitos, etcétera, se construya, con el transcurso de
responder a las preguntas viene a ser cerrarlas, cristalizarlas, es decir, los años, un sistema de referencia, una «pauta de desciframiento»
probablemente supers implificarlas. Responder con una pregunta idiosincrásica. Así, mientras que muchos elementos del contexto
más amplia, más englobante, es una técnica batesoniana que proba- nos parecen consensuales u objetivos, otros son innegablemente
blemente hay que comprender en esta óptica. subjetivos. El contexto revelará pues unas ambigüedades que sólo la
Otro paralelo consiste en definir la estructuración mental de los metacomunicación explícita o unas informaciones sobre el conjunto
datos como un sistema. Si se instaura una estructura, que fija en de referencia del emisor permitirán suprimir, al menos parcialmente.
cierto modo los lazos entre las diversas ideas, se trata entonces de un Aunque todo mensaje puede tener una parte de ambigüedad que
sistema. Como todo sistema, tenderá a mantener una homeostasis, a sea un obstáculo para una «buena» comunicación interpersonal (so-
reaccionar ante las ideas nuevas protegiéndose de ellas (por ejemplo, bre todo si no se es consciente de las diferencias individuales), esta
ignorándolas) o as imilándolas a la estructura existente. Es posible ambigüedad ofrece, al mismo tiempo, la riqueza y la esperanza de
que cuanto menos cerrado, coherente y estructurado de forma rígida evoluc ión y de creatividad en nuestros intercambios.
sea un sistema, más podrá el individuo captar unos elementos de in-
formación nuevos para integrarlos y tenerlos en cuenta. Cuanto más -'2.4. El contexto y el apr endiz aje bajo el ángulo de la «Ges talt»
lejos esté un sistema de una posición de equilibrio estable, más po-
drá adueñarse del «caos» del entorno en perpetuo cambio para crear Acabamos de tratar de la socialización o más bien de la
unas estructuras nuevas más adaptadas. aculturación. Se trata de fenómenos que conc iernen a los
134
aprendizajes que nace el individuo en su grupo cultural por medio
de sus intercambios con los otros miembros de su cultura. «La
corriente comunicativa es una serie de contextos de aprendizaje y
de aprendizaje de

135
Hacia una ciencia de la comunicación Aprendizaje y contexto

aprender»15. Todos los elementos que entran en juego en una situa- ra que la escena adquiera una significación menos ambigua (y pro-
ción de aprendizaje (estímulos, respuestas, refuerzos, etcétera) están bablemente bastante diferente de la primera impresión). Podríamos,
estructurados en un todo, en una Gestalt. Estas Gestalten se repiten, se desde luego, ampliar el número de informaciones suplementarias a
modifican y a veces son trascendidas por unas Gestalten más englo- porfia y, además, el contexto de la escena no es solamente espacial si-
bantes, como hemos visto en la experiencia con el delfín. Son, a fin no también temporal; un flash-back por ejemplo podría indicarnos
de cuentas, una creación de los individuos, es decir, el producto de que se trata en realidad de la primera prueba cinematográfica de una
los modos como éstos perciben y puntúan lo que sucede en su uni- joven actriz (pasando entonces su pareja a segundo plano), etcétera.
verso. «Si suponemos que el sujeto no adquiere solamente el com- A pesar de estas restricciones, es posible que la percepción del con-
portamiento particular que ha aprendido sino también la esperanza texto de un acontecimiento responda a unas leyes parecidas a las que
de que el universo estará en cierta medida, estructurado del mismo han señalado los psicólogos de la Gestalt para la percepción de las
modo que el contexto en el que se ha producido el aprendizaje, de formas.
ello resulta que, examinando atentamente estos contextos, podemos Estas diferentes características deberían poder ser extendidas y
obtener indicios sobre la Weltanschauung del individuo»17. adaptadas de manera que pudiesen englobar las características del
Casi no se ha estudiado el modo como estas Gestalten Contexto distintas de los aspectos perceptivos propiamente dichos.
evoluc ionan, se transforman, son englobadas en unas Gestalten más Es muy probable que la percepción de Gestalten significantes po-
amplias, etcétera. Sin embargo, veremos más adelante que los sea unos fundamentos biológicos; la capacidad para descubrir cier-
psicoterapeutas utilizan este fenómeno para modificar el sentido de ros contextos esenciales para la supervivencia de la especie está pro-
un comportamiento. Para comprender bien el modo como pueden bablemente inscrita en el código genético: alimentación, sexo,
modificarse las Gestallen, por tanto el contexto, tal vez no es inútil conductas de autodefensa, etcétera. Como subraya Bateson, un león
utilizar una analogía que, aunque aproximativa, permitirá plantear el no ha de aprender que una gacela es «comestible». También es
problema y examinar algunas de las dificultades que la cuestión posible que esta «preprogramación» sirva de substrato a partir del
suscita. El contexto de un acontecimiento dado puede compararse cual pueden operarse unas generalizaciones, unas amalgamas,
con las informaciones de que dispone el espectador de una película etcétera. Esto podría explicar el hecho de que tengamos tendencia a
en el cine. Imaginemos que la película comienza con un primer clasificar toda información nueva, todo contexto nuevo, en una
plano de una pareja abrazada. Se supone que el espectador utilizará categoría que, a partir de entonces, le da una especie de «valencia»,
los elementos de información que tiene a su disposición para algo como una posición en una escala dicotómica bueno-malo". Para
comprender la escena y apreciarla. Ahora, la cámara retrocede y que puedan adquirir un sentido, los contextos nuevos, según parece,
aparece en el campo visual una tercera persona, oculta tras una tapia y deben ser reducidos o bien a unas experiencias antiguas que poseen ya
que parece observar la escena con atención. En este estadio, la una significación para el individuo, o bien ser vividos directamente
percepción de la escena adquiere otra dimensión. Sí la cámara como buenos» o «malos» y crear en cierto modo una nueva
retrocede más y deja aparecer vanas personas suplementarias, pero categoría. Esta ultima manera de obrar desgraciadamente no parece
éstas muy a la vista de la pareja, la percepción del sentido de la escena muy desarrolla d a en nuestras culturas: tendemos más a reducir lo
se vuelve a modificar, aunque no es muy fácil hacerse una nuevo a lo antiguo, y a fiarnos de las significaciones establecidas, que
representación bien definida de ella. Entonces es suficiente con que a confiar en el testimonio de nuestros sentidos. «No sois más que
aparezca un cameraman en el campo pa- un puñado de

!3h
137
Hacia una ciencia de la com unicación
PARTE SEGUNDA
respuestas anticuadas», decía Samuel Beckett. Y esto se acerca mucho
a la observación del maestro zen a Bateson citada anteriormente.
Acabamos de pasar revista a diferentes implicaciones de la noción
LA DOBLE COACCIÓN Y MÁS ALLÁ
de contexto en el campo de la comunicación interpersonal. Hemos
podido comprobar hasta qué punto es huidiza: o bien debemos con-
tentarnos con permanecer a un nivel muy general, o bien sus con-
tornos se van haciendo vagos a medida que intentamos precisarla. Y
tiene una importancia pragmática considerable: es la c lave tanto de
la significación de los intercambios como de los aprendizajes de los
individuos y, por tanto, de sus comportamientos sociales.
Las similitudes entre los conceptos de «contexto» y de «sistema»
son flagrantes. Ambos son a la vez subjetivos y objetivos. Aunque un
observador exterior puede, en ambos casos, pescar algunas de sus ca-
racterísticas tangibles, en última instancia es la relatividad del punto
de vista de los actores la que determina sus contornos y su impacto.
Hemos definido ahora todos los elementos de nuestro puzzle con-
ceptual. Bateson, armado de esta caja de instrumentos metodológi-
cos, emprenderá sus grandes trabajos de investigación sobre las para-
dojas de la abstracción en la comunicación humana...

138
Las ideas de Bateson están a mil leguas de las preocupaciones de
los médicos prácticos que, en su mayoría, no comprenden nada de
las locas teorías de este antropólogo marginal. A los psiquiatras que
hablan de pulsiones, de inconsciente, de traumatismos infantiles, él
les responde con niveles lógicos, paradojas, cibernética. La distancia
es desmesurada, su discurso incomprensible. Sin el apoyo imprevisto
je un personaje influyente en la Fundación Rockefeller, podríamos
apostar que ningún organismo se hubiera atrevido a financiar un
proyecto titulado; ¡«El estudio del papel de las paradojas de la
abstracción en la comunicación»...!
La hipótesis de la «doble coacción» marcará el momento crucial
del -grupo de Palo Alto». Es la primera plasmación científica de esta
nueva concepción de las ciencias humanas : define la enfermedad
mental como un trastorno de la comunicación, cambiando así la
perspectiva terapéutica. Es el comienzo de la terapia familiar.

141
Crónicas de un proyecto

5 cualidades de «buena forma» a las que aspiran los elementos en inter-


acción. Como veremos, al comienzo del proyecto las diferentes per-
CRÓNICAS DE UN PROYECTO sonas parten en todos los sentidos: se hace un esfuerzo por reunir
los fragmentos y formar con ellos un todo coherente. Después, fi-
nalmente, una cuestión, un problema concreto favorecerá la prec ipi-
tación de los diferentes elementos, estructurándolos en una teoría
explicativa de la esquizofrenia.
Tanto si las diferentes personas a las que concierne lo admiten co-
mo si no lo hacen, la teoría de la doble coacción es lo que une a los
dos equipos que se seguirán en Palo Alto: el grupo Bateson por una
parte, el Mental Research Institute por la otra. Veremos por otro la-.
Jo que, aunque los dos equipos nunca colaboraron realmente, todos
No puede subestimarse la importancia de lo que muy pronto será los miembros del grupo Bateson (excepto Bateson) se reúnen des-
llamado el «proyecto Bateson». En efecto, esta investigación que duró pués en el Mental Research Institute.
diez años, de 1953 a 1962, le proporc ionará un armazón a la es cuela
Recordar la historia y la evolución del proyecto Bateson es pues
de Palo Alto. Ella unirá los trábalos de la cibernética, la teoría de los captar el momento de la concretización de un nuevo modelo de re-
sistemas, las investigaciones sobre la «nueva comunicación», la teoría ferencia, la aparición de las ideas interaccionales en el campo de las
del aprendizaje y los comienzos de la terapia familiar, dando un golpe ciencias humanas. Presentaremos a los diferentes actores, mostrare-
decisivo a los enfoques tradic ionales de la enfermedad mental. ¿Qué mos sus primeros modos de proceder, tejeremos la tela de las in-
debemos quedarnos de todo esto cerca de cuarenta años después? No fluencias de que eran objeto. Mostraremos cómo las «casualidades»
es fácil hacer un balance. Aunque la historia recordará la teoría de la de sus contactos y encuentros se unieron a las necesidades de su in-
doble coacción a título de hipótesis de trabajo, desearíamos mostrar que vestigación para engendrar esta idea original que representa la teoría
se trata en realidad de una pasmosa síntesis de reflexiones de la doble coacción. En el capítulo siguiente, mostraremos rápida-
epistemológicas de un alcance muy general cuyo catalizador será un mente cómo dicha idea tuvo que sufrir las presiones de su entorno y
acontecimiento fortuito: la instalación del equipo en el despacho de un
adaptarse a ellas. Comencemos por el relato de los acontecimientos.
hospital psiquiátrico. La imagen es casi surrealista: ¡ei encuentro de un
antropólogo y de un ordenador en una habitac ión acolchada! De hecho,
es posible leer la historia del proyecto Bateson como una bella
5.1. Un muchachito del campo
ilustrac ión del cambio de estado de un sistema, de una «estructura
1
disipativa» . Las ideas abundantes de Bateson, al salir del ciclo de El timbre sonó al otro extremo del teléfono. John se preguntaba
conferencias sobre la cibernética, poseen todas las características de un
ya cómo se había atrevido a llamar a este profesor a su domicilio
sistema lejos de su posición de equilibrio: montones de ideas chocan,
particular. Es verdad que su número se encontraba en el anuario y
se transforman, perturbando el equilibrio de las teorías anteriores.
que el había encontrado su nombre en el fascículo de la escuela, pe-
Pero la estabilidad tarda en establecerse. Los fragmentos no se
ro aun así, no le parecía bien llamar a alguien sin ni siquiera
estructuran, la Gestalt no posee las
conocerlo.
-¿Diga?
-Perdóneme por molestarlo, ¿podría hablar con el señor Bateson?
¡42
143
Li dobl e coacci ón y m ás all á Cróni cas de un proyect o

-Soy yo mismo, ¿de qué se trata? ña firma durante un año. Entonces recibió otras proposic iones y
La voz era amistosa aunque el acento claramente inglés dejaba partió a Nueva Jersey, a 25 kilómetros de Nueva York. Una compa-
traslucir la educación aristocrática de Cambridge. ñia media con dos o tres fábricas que trabajaban en el marco del es-
-Bien... Me llamo John Weakland2 , soy ingeniero químico y de- fuerzo de guerra. Por una parte, allí se hacían explosivos y, por otra
searía obtener algunos informes sobre los cursos que usted da en la parte, el dueño había recibido dinero para producir penicilina masi-
New School for Social Research. vamente. Él había tenido que poner a punto los recipientes. ¡Y había
-Ingeniero, ¡qué interesante! ¿Por qué no viene a verme enseguida ido bien! Se acordaba con placer de haber podido partic ipar en lo
a mi casa? que fue probablemente una de las primeras producciones en masa
Completamente atónito, John colgó el teléfono. Efectivamente, de penicilina.
este señor Bateson no vivía muy lejos: Perry Street era a unas pocas Pero su interés no estaba ahí. Entonces sintió la necesidad de ana-
manzanas de allí. Mientras iba, intentó reunir los escasos conoci- lizar la situación y había pedido tres meses de permiso durante el ve-
mientos que tenía sobre ciencias sociales. Su carrera no había co- rano. Las relac iones humanas no parecían ser su fuerte y se sentía
menzado por este camino. muy carente de ellas en su vida personal y familiar. Por otra parte,
Había nacido, en 1919, en Virginia Occidental (¡no hay que con- solo le quedaba su padre. Por tanto la soledad le pesaba cada vez
fundirla con Virginia simplemente! Virginia es el vicio Sur, y Virgi- más. Tenía muchas razones para ello. Su madre siempre lo había tra-
nia Occidental se separó de ella durante la guerra civil). Es un país tado un poco como a un niño enfermo; ¿no tenía un problema de
de montañeses bastante pobres, incluso su capital, Charleston, es to- tensión arterial:1 Era un niño al que había que proteger. Y, como era
davía una ciudad pequeña. Allí nació, en Charleston, y allí había siempre dos o tres años más joven que sus condiscípulos, no resultaba
crecido'. Su padre era un hombre de neg ocios cuya familia era de sencillo establecer relaciones, tanto con los chicos como con las
origen irlandés, por tanto católica: se ganaba bien la vida trabajando chicas. Y además nunca se había interesado mucho por los deportes.
para el ferrocarril y en la construcción de carreteras. Los padres de Era pues más bien solitario, no asocial sino solitario. En líneas gene-
su madre eran de origen alemán. John había dejado su familia para rales, el mundo le parecía curioso. No solamente los otros jóvenes,
entrar en la Universidad de Cornell. Allí, había realizado estudios de MIT O también el mundo de los ingenieros; la gente pasaba más tiempo
química y obtenido un diploma de ingeniero, s in saber demasiado en redactar informes «políticos» que en ocuparse de su trabajo,
por qué. O más bien, ¿no había estudiado su hermano para ingenie- esto también era raro. Pasaban mucho tiempo explicando que si había
ro? Y tenían un primo que había cursado los mismos estudios, en la un error no era por culpa suya s ino del vec ino. En resumidas
misma institución, y además todo el mundo pensaba entonces que cuentas, ¡tal vez fue entonces cuando empezó a interesarse por la so-
cuando se era bueno en matemáticas y en física, se estudiaba para in- ciología de los ingenieros!
geniero. Entonces, le habían inducido en esta dirección y él la había Así pues, se marchó tres meses a Princeton. Cada mañana, iba a la
seguido. Después de todo, era un buen muchachito del campo. biblioteca de la universidad y leía todo lo que podía ser interesante
Después de cinco años de estudios, había regresado a Charleston en ciencias humanas y en psicología. Entre ello estaba Freud, natu-
en donde, por influencia de su padre, había trabajado en una peque- ralmente. La mayor parte de las tardes, recorría el campo de Nueva
Jersey. Fue una hermosa experiencia, ¡un gran verano!
144 Pero tuvo que reanudar el trabajo. S in embargo, muy pronto el
trabajo le pesó y se marchó a trabajar a una de las mayores refinerías
de petróleo del mundo, cuyas oficinas estaban situadas en el centro
de Manhattan. Allí permaneció dos años, tuvo bastante y se marchó.

145
La doble coacción y más allá • Crónicas de un proyecto

¿Qué podía hacer? Se había dado tres meses de descanso en Nue- Así en 1947 John Weakland empieza a seguir los cursos de antro-
va York. Tomaba el metro e iba hasta el final de la línea peguntándose pología del profesor Gregory Bateson en la New School for Social
lo que podría hacer después. Cómo había dec idido reanudar sus Research.
estudios en el campo de las ciencias sociales, era difícil de decir. Todavía hoy, evoca el recuerdo de estos cursos y del tipo de profe-
Probablemente como consecuencia de sus lecturas en la biblioteca sor que era Bateson:
de Princeton. Así pues, había empezado a mirar los programas de «Los cursos eran muy interesantes pero no eran fáciles de seguir.
los cursos de las escuelas de la región de Nueva York y fue entonces Daba dos cursos diferentes: había uno más teórico y otro más prác-
cuando se encontró con el de la New School for Social Research, en tico, pero Gregory no hacia ninguna distinción. Hablaba de lo que
el centro de la ciudad, entre la calle 5 y la V] Avenida. Era un edifi- en aquel momento tenía en la cabeza. Era un buen profesor, pero un
cio construido en los años veinte, y la mayoría de los profesores profesor difíc il, muy estimulante. Daba muchos hechos dispersos -
eran emigrados europeos que habían huido de los nazis. Mirando e! obre el trabajo de campo y, al principio, uno estaba desorientado
programa de los cursos, se sintió interesado por los cursos de antro- pero, poco a poco, todo se ponía en su lugar. Recuerdo una expe-
pología impartidos por un tal Gregory Bateson. Y se dijo: «Esto pa- riencia bastante concreta en la que los estudiantes eran los antropó-
rece interesante, pero querría saber un poco más antes de inscribir- logos y e! informador Gregory Bateson; la sociedad que había que
me.» Había buscado en el anuario: .Gregory Bateson, Greenwich estudiar eran los alumnos de primer año de la Universidad de
Village, Perry Street, y se había atrevido a telefonear. ¡Y se dirigía a Cambridge, que era un mundo en sí misma. En la segunda mitad del
verlo, a su casa...! curso, nos hizo hacer un trabajo de campo en Nueva York, estudiar di-
John estaba muy contento de él. La conversación había transcu- ferentes grupos culturales. En aquellos momentos yo estaba muy
rrido muy bien. El profesor había s ido encantador, aunque su in- interesado en la percepción del tiempo y estudiaba los seriales radio-
vitac ión inmediata hubiese s ido más el fruto de un a mala inter- Bonicos. En Chinatown, también estudié un proceso de socialización
pretación de sus competencias que una hospitalidad es pontánea. por el luego del ajedrez.
De hecho, se había visto ens eguida que Bateson había creído en- -En los dos cursos que seguí, se hablaba un poco de esto, un poco
contrar, en su joven interlocutor, a un experto en matemátic as, lo de aquello y también un poco de otra cosa y entonces, al fin, me di-
que desgraciadamente estaba lejos de ser el caso. Si se había hablado je: "Voy a juntar los trozos, las cosas se ajustan bien." Tenía la im-
de antropología durante este encuentro, la conversac ión había presión de haber hecho una buena síntesis. Bastante orgulloso, fui a
tratado regularmente sobre unos temas que John Weakland no es- llevar mi trabajo a Gregory quien me dio las gracias, lo dejó a un la-
peraba discutir con un antropólogo: se había tratado de conferen- Jo y nunc a lo miro. Dio las grac ias, lo guardó y esto es lo último
cias sobre la cibernética, de Norbert Wiener y de otros peces gor- '-i u e oí sobre este tema. Era típico de Gregory»'.
dos de la Bell Company. Aparentemente, Bateson partic ipaba en
estos encuentros durante los cuales se hablaba bastante de mate-
máticas, con gran desventaja para el antropólogo que no s iempre
5.2. «Divorcios y matrimonios»
podía s eguirles muy bien. De hec ho, había im aginado que el
joven ingeniero podría aclararle las cosas. Desgraciadamente,
John Weakland ha cogido pues el virus de las ciencias sociales, y
era una completa ilus ión. Desde Cornell, las matemátic as para él
decide continuar su formación en la prestigiosa Universidad de Co-
estaban muy lejos. Pero, a pesar de esto, la convers ación se había
lumbia, en donde ens eñan Margaret Mead y Ruth Benedict. Para
desarrollado bien, y los dos hombres se habían apreciado mutua-
mente.

147
-3
La doble coacción y más allá
Crónicas de un proyecto

Mead, es ante todo «el alumno de Gregory», lo que por otra parte le
En ese momento de su vida, nuestro estudiante ha hecho grandes
va muy bien: «Por esto no me presionaba como hacía con sus estu-
progresos en el arte de socializarse, hasta el punto de casarse con An-
diantes. Fue una gran ayuda para mí, porque, cuando ella presionaba
na Wu, una de sus informadoras chinas, estudiante en Columbia.
a la gente, resultaba bastante abrumador. Era exigente para los
En 1949, como hemos visto anteriormente, Bateson ha s ido invi-
cursos pero no mucho más, podía ser terrible para los otros estu-
tado por Jurgen Ruesch a participar en una investigación sobre la
diantes de doctorado.» Como quiere ganar un poco de dinero, Mead
le sugiere que vaya a ofrecer sus servicios a Ruth Benedict que acaba comunicación. Como su matrimonio con Margaret Mead está en di-
de recibir subsidios importantes para realizar una investigación so- ficultades, está muy contento de dejar la costa Este y se va a instalar
en la región de San Francisco. Los dos hombres establecen las bases
bre e! estudio de ¡as culturas «a distancia». Como ya estaba interesa-
do por la cultura china, continuará naturalmente sus investigacio- de un enfoque interaccional de la comunicación humana. Pero Bate-
nes en este campo. son se siente limitado en la sujeción de una institución psiquiátrica.
Sueña con poder someter a test las numerosas pistas abiertas por la
«Habíamos hecho muchas cosas en este proyecto: trabajábamos
cibernética organizando él mismo un proyecto de investigación so-
sobre seis culturas diferentes. Ante todo, leíamos trabajos interpreta-
bre las «paradojas de la abstracción en la comunicación». Sus nume-
tivos y descriptivos sobre las sociedades que estudiábamos, pero leíamos
rosas relaciones le han hecho conocer a Chester Barnard, un gran
también al menos igual número de novelas, con la idea de que ; enseñan
mandarrias de la Fundación Rockefeller cuyo libro de cabecera es
cosas que los trabajos científicos no dicen. [... Hay un gran número de
precisamente el Naven de Bateson (!). Él es quien defenderá este pro-
chinos en los Estados Unidos, tanto de inmigrados co mo de
vecto impos ible ante las autoridades que han de decidirlo.
estudiantes. Por tanto, habíamos cogido informadores de en tre ellos,
Estamos entonces en 1952. John Weakland está también en un mo-
hacíamos reuniones en grupo para discutir nuestros descubrimientos y
mento crucial de su vida, un joven antropólogo luchando con una
escribirlos, organizar unos informes y, al fin, gradualmente,
tesis de doctorado que no quiere tomar forma. «Y entonces Gregory
empezamos a hacernos una representación.
vino a Nueva York para ver si iba a obtener la aprobación de su
»[...] Sentíamos especial interés por lo que el conocimiento de la presupuesto. Se alojó en casa, en nuestro apartamento de Greenwich
cultura china podía enseñarnos sobre la política china, sobre todo
Village durante algunos días y, una tarde, llega a casa diciendo: "Han
en un momento en que estaban al borde de una revolución»'.
aceptado mí provecto", lo que significaba, esencialmente, que Barnard
Poco después de la puesta en marcha del proyecto, Bateson deja la lo había pilotado hábilmente a través de la burocracia del Rockefeller.
región de Nueva York y se convierte en «profesor invitado» en Harvard
Decidimos celebrarlo y fuimos a un restaurante italiano, una calle
durante algún tiempo. Weakland a pesar de todo todavía mantiene
más allá. Y, mientras comíamos "langosta a la diabla", bebiendo soave,
algunos contactos con él, pero ya no está tan cercano.
Gregory me preguntó: "¿Te gustaría venir a California a trabajar en mi
Cuando el proyecto llega a su fin, John Weakland decide ir a hacer proyecto?" Y, sobre todo en las circunstancias en que me encontraba en
un breve trabajo de campo entre los navajo y los hopí, en Nuevo México. aquel momento, le respondí: "¡Desde luego que me interesa!" Lo
Pasa primero por Harvard, inmediatamente antes de marcharse al país arreglamos todo en Nueva York, hicimos las maletas y vinimos a
navajo, en parte para visitar a Bateson y, también porque uno de los California.»
profesores de Harvard no es otro que Clyde Cluckhon, el mayor
especialista de la cultura navajo; éste se había ofrecido a ayudar al joven
antropólogo en la preparación de su trabajo de campo. 5.3. Jay Haley: de la im portancia del conflicto...

-Después de todo, tal vez ese antropólogo inglés podría ayudarme


a analizar esta película...» En el laboratorio de la Universidad Stan-
Í48
149
La doble coacción y más alia Crónica s de un proyecto

ford , en donde prepara una maest ría en co mun icación , Jay Haley no Pero sobre todo lo había dejado estupefacto el final de este primer
ha eleg ido el camino más sencillo: es la primera vez que alguien in - encuentro. ¿Conocéis a muchas personas que, después de haber dis -
tenta analizar una pelícu la bajo el ángulo de la co municación. Es decir, cut ido du rant e ho ras con algu ien a q u ien no conocen n i po r aso mo ,
no la p rimera vez aparent emente, ya que acab an de decirle que hay le propong an un emp leo de encarg ado de investig ación a t iempo
un investigador en el Veterans Administrat ion Hospital" que ha co mp leto en su equ ipo?
publicado un estudio antropológico de una película de la A lemania Sin embargo ¡así habían ido las cosas! Por tanto, y aunque no co -
nazi, HitlerJung e Que x. nociera n i a su futuro co labo rado r (¡un ingen iero qu ímico !) n i tam-
Las pelícu las constituyen en cierto modo para este joven estudian - poco el tema preciso de la inves tigación , Jay no había dudado ni un
te un retorno a los p rimeros amores . A l p rincip io le hab ía ap asiona - instant e: la tes is pod ía esperar, fo rmaría parte del famoso proyecto
do el teatro. Abandonó pues su Wyoming natal para inscrib irse en la de dos años con ese personaje fascinante.
Un ivers idad de Califo rnia en Los Angeles. Y después hubo este curso
sobre la co mun icación y el descubrimiento de un interés nuevo. Para
continuar con esta nueva pasión decidió subir a Palo Alto, en donde 5.4. Un etnólogo en un nido de cucos
está situada la Un iv ers id ad Stan fo rd , para obten er un d ip lo ma de
maest ría en co mun icación. No es que la carrera a los dip lo mas ¡e En la VA de Palé Alto W illiam Fry , entonces estudiante de psi-
mot ive mucho , pero hay qu e p asar po r ah í.
quiat ría, hacía su internado . El hospital ten ía una excelente reputa-
En todo caso, ya se verá lo que Bat eson le puede apo rtar... ¡Acaba de
ron. Po r otra parte, notemos de paso que aquí Ken Kesey trabajará
salir de la VA y no llega tod av ía a co mp ren der lo qu e ha pasado!
algunos años más tarde; pub licará su experiencia (« muy novelada»,
Sin embargo no puede decirse que la entrev ista se haya desarrolla - nos asegurará William Fry) de enfermero en este hospital con el títu-10
do s i n problemas. A l parecer, Bateson y él no ten ían los mis mos
Alguien v oló ¡obre el nido del c uco\
puntos de vista sobre el anális is de una pelícu la. El ant ropólogo le
La orientación de la fo rmación en psiqu iat ría ev identemente era
hab ía enseñado ensegu id a la pelícu la que él hab ía estud iado unos
esencialmente clínica, pero hab ía la obligación de seguir ciertos cur-
años antes. Sin embargo, para Haley era evidente que el tema de la
sos. Cu rsos de psiqu iat ría t rad icional, pero tamb ién los que impart ía
castración era uno de los elementos primord iales de la d ichosa pelí -
un etnó logo excén trico, un tal Gregory Bateson.
cula. Y aquel Bateson se afanaba por subestimar su impo rtancia. Só lo
Este era entonces el único etnólogo que trabajaba en un hospital
parecía tener en cuenta los aspectos estructurales: las relaciones entre
psiqu iát rico . Se le ha con fiado este puesto sobre todo para ev it ar
los dos grupos polít icos, las interacciones entre los miemb ros de la
ciert as reaccion es corrientes después de la segunda guerra mund ial.
familia, etcétera. Y después, todas estas nuevas teorías sobre la
En efecto, si la integración de los diferentes grupos culturales conti-
fo rmación del carácter n azi, sobre el ap rend izaje secundario , sobre
nua p lanteando senos prob lemas a la sociedad nort eamericana, el
las relaciones figura-fondo... era para hacerse un lio. No obstante, el
ejército no tiene p reju icios raciales : un soldado es un soldado, sea
ho mbre era apas ionante y no temía el debate. Es lo menos que pue de
decirse po r ot ra p arte, y a que, muchas veces du rante la d iscusión , el bl anco, n eg ro o ... co lo rado . Pero , cu ando se t rat ó de ayud ar a los
que hab ían sufrido en el frente, los méd icos ps iqu iát ricos tuv ieron
tono hab ía sub ido .
151
150
LJ doble coacci ón y m ás a l l á

Crónicas de un proyecto
que revis ar sus diagnósticos, sobre todo cuando se les sorprendió
mezclando alegremente las diferencias culturales y los criterios de salud
mental. Se Íes hizo saber que a pesar de todo había que dejar de no lejos del hospital, con su hijo John, y una vez por semana se ce-
confundir cons tantemente los indios y los enfermos mentales; es lebraba una reunión en su casa: «Él servía té y café; era una reunión
verdad que al fin, incluso en un hospital psiquiátrico, esto causa des informal a la que todo el mundo estaba invitado: los residentes, es-
orden. Por tanto se había tomado la precaución de contratar un tudiantes, el staff, amigos de la comunidad, e intentaba poner en
antropólogo para ayudarles a separar el trigo de la cizaña. marcha discusiones sobre los temas que la gente traía. Y, si nadie te-
Era en 1950, y el contrato de Bateson estipulaba que debía dar un nia nada especial, él tenía siempre temas que proponer. Era un pro-
curso a los estudiantes de psiquiatría. En sus escritos posteriores, y en vocador10, su objetivo era ser estimulante jugando con ideas y temas
particular en la primera parte de La naturaleza, y el pensamiento, controvertidos, o abordando campos obscuros que los residentes no
Bateson aludirá a menudo a estos cursos y al modo muy personal conocían bien.»
como los enfocaba. La experiencia vivida por William Fry permite En esa época, en su segundo año de residencia, Fry investigaba en
apreciar su sabor «desde dentro», ya que !os siguió como residente, fisiología; estudiaba la función de las glándulas suprarrenales y su
«Su enfoque era muy sosegado, más bien informal en comparac ión relación con la enfermedad mental, una de las hipótesis nuevas de la
con los otros instructores, que eran muy didácticos, con un programa y época para explicar el origen de la esquizofrenia. «Hacia la mitad de
seminarios de casos, etcétera. Gregory explicaba sobre unos temas que mi tercer año, él [Bateson] me escribió para decirme que había recibido
no se esperaría encontrar en una formación para la psiquiatría: historia fondos para un proyecto de investigación y me preguntó si me
natural, comportamiento animal, seminarios sobre Los anillos del rey interesaba el estudio del papel de las paradojas en el comportamiento.
Salomón de Lorenz, acabado de publicar en esa época; y sobre todo ¡Evidentemente que esto me interesaba! La psiquiatría clínica no me
discusiones sobre estos diferentes temas, discusiones filosóficas. satisfacía lo suficiente para hacer sólo esto. De hecho, antes de ir ,11
Muchos residentes solamente tenían intereses clínicos sin gran ejército, en el 43-44, yo había hecho estudios literarios y, antes de esto,
relación con la orientación que Bateson proponía, pero a pesar de todo estaba en el periodismo. Tenía un background literario, y me parecía
admiraban sus conocimientos y su inteligenc ia, aunque no apreciasen muy insatisfactorio quedarme solamente en un registro de clínico, Por
plenamente el alcance de las palabras de Bateson. Es ver dad que él iba tanto, la idea de trabajar con Gregory, con la diversidad de sus
mucho más lejos del nivel de conceptualización que el auditorio conocimientos y sus bases filosóficas, me atraía enormemente»1' 1.
podía tener. Era muy respetado, pero no por aquellos que se Bateson no tenía bastante dinero para hacer de él un colaborador a
dedicaban solamente a la clínica. Había muchas bromas que tiempo completo, pero Fry entrará en el equipo como investiga dor ,\
circulaban sobre Bateson, princ ipalmente porque era s iempre muy tiempo parcial.
poco formalista, muy relax y, al lado de esto, siempre preocupado
por grandes ideas filosóficas. Las bromas giraban en torno al hecho de 2
que, para comprender a Bateson, había que estar un poco chifla do 5.5. El «Don»
[Risas]»'.
En 1920 Donald DeAvila Jackson nace en Oakland, ciudad indus-
Pero, como enseñante, a Bateson le gustaba suscitar la emulación trial próxima a San Francisco de la que la separa el Bay Bridge. Su
intelectual a su alrededor. Vivía en esa época con su segunda esposa,
Betty, la secretaria que Ruesch le había elegido. Vivían en una casa

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madre es de origen portugués y su padre viajante de comercio para una Crónicas de un proyecto
firma farmacéutica. Acaba sus estudios secundarios a los dieciséis años
y, después de haber viajado durante seis meses por Australia, entra en día, cuando había empezado el tratamiento de una joven casada de
la escuela de medicina de la prestigiosa Universidad Stanford en Palo diec iocho años, recibe una llamada telefónica de la madre de ella
Alto. Se especializa después en psiquiatría y está fascinado por el que le dice que su hija es una mentirosa sin igual y que haría mejor
psicoanálisis y por los trábalos de Laurence Kubie y: Milton Erickson no creyendo una sola palabra de todo lo que pueda dec irle. Al prin-
sobre la hipnosis. cipio, se siente disgustado por esta intrusión en la vida privada de su
Desde el comienzo de su carrera profesional, Jackson investiga paciente pero, finalmente, reconocerá que a partir de este caso preci-
activamente todos los métodos y técnicas que permiten llegar a unos so tomará forma para él la orientac ión terapéutica que defenderá
resultados concretos y se muestra dispuesto a incorporarlos a su después. Así é! expone sus reflexiones de esa época: «Durante todo el
práctica personal. Pasa dos años especializándose en neurología en el tiempo que la joven estaba en dificultad, los padres funcionaban co-
ejército norteamericano y después, en 1947, va a formarse a Chesnut mo un equipo unido. [...] El comportamiento de los padres en lo con-
Lodge en Maryland, uno de los más célebres institutos analíticos de cerniente a ello se veía por sus reacciones a los cambios que se mani-
los Estados Unidos. Allí trabaja bajo la supervis ión de Harry Stack festaban durante la terapia. Los dos padres se trastornaron mucho,
Suilivan y Frieda Fromm-Reichmann13 principalmente. Influirá mu- discutieron abierta y violentamente por primera vez, y pasaron de su
actitud restrictiva anterior a una ignorancia completa hacia su hija»' s .
cho sobre él el enfoque de Suilivan una de cuyas premisas es clara-
En enero de 1954, Jackson es invitado a una de las conferencias
mente interpersonal; para él, el estudio de la personalidad humana
«nunca puede ser aislado del complejo de relaciones interpersonales organizadas por Frieda Fromm-Reichmann en el Veterans Admmis-
en el que ¡a persona vive y existe»IJ. tration Hospital de Palo Alto, en donde tiene su base el equipo de
Bateson. Allí presenta el artículo hoy célebre, La cuestión de la homeos-
En 1950, Jackson regresa a la región de Palo Alto y se convierte
tasis familiar. El título ha sido elegido por analogía con los concep-
muy pronto en un ps icoterapeuta muy apreciado en los medios
tos desarrollados por Claude Bernard y Walter Cannon para explicar
encopetados de los alrededores. Continúa haciéndose supervisar por el
la constancia de los procesos fisiológicos del cuerpo. En él Jackson
Instituto de psicoanálisis de San Francisco, pero cada vez tiene más
defiende la idea de que la familia es una unidad y que las interaccio-
dificultades en respetar la prohibición de los contactos con la familia
nes entre sus diferentes miembros tienden a mantener una cierta
de sus pac ientes, como recomienda el enfoque analítico de la
constancia relacional de tipo homeostático.
época. No olvidemos que esto sucede antes del gran boom de los Bateson se interesa mucho por este artículo. Como William Fry
ordenadores y que Palo Alto todavía no es más que una pequeña
había dejado el equipo para unirse a la Navy, ya no tiene a nadie que
ciudad residencial y universitaria, y no, como hoy, uno de los centros posea los conocimientos necesarios a su estudio de la comunicación
importantes de Silicon Válley.
entre los esquizofrénicos y sus familias; Bateson le propone pues a
El período que va de 1951 a 1954 será muy creativo para Jackson, Jackson que se una a ellos, como consultor en un primer tiempo, y
siempre en búsqueda de instrumentos de trabajo más eficaces. Un después como miembro de! equipo de investigación.
"Un pálido día de enero de 1954, yo daba una de las conferencias
Frieda Fromm-Reichmann" en el Veterans Administration Hospital
en Palo Alto. En el auditorio, estaba Gregory Bateson y se ac ercó a
mí después de la conferencia. El tema que había tratado era la cues-

155
La dobl e coacción y m ás a l l a Crónicas de un proyecto

t ión de la ho meostas is familiar, y Bateson encont raba que el tema to con cuatro habitaciones (antiguo alojamiento del staff) . Celebrá-
abordado se relacionaba con los centros de interés que estudiaba con bamos reuniones dos veces por semana, trabajábamos po r separado,
su equipo co mpuesto de Jay Haley, John Weakland y W illiam Fry . cada cual en su despacho. [...]
»A partir de ese momento, me dediqué más a l as ciencias sociales Grego ry ¡legó con una lista de d iez a veint e temas que consi dera-
que a la psiquiatría. Nunca he lamentado esta decisión» 17. ba co mo campos en los que las paradojas tenían las mayores proba -
b ilidades de encont rarse act iv amente en la co mun icación. Recu erdo
Jackson representa un giro capital en la evolución del grupo. Es un el teatro, el zen, el hu mor, la psicoterapia, la comunicación esquizo -
terapeuta de talento, como dicen todas las personas que lo han tratado. frén ica, el ent renamiento de perros para ciegos , el juego , la h ipnosis
Además de esto, es también un ho mbre de acción v un trabajador infa - y otros temas todavía que he olvidado. Yo elegí el hu mor espontá-
tigable: «Estaba siempre ocupado en al menos cuatro actividades dife- neamen te, siemp re me ha gustado el hu mo r, un « refresco mental».
rentes al mismo tiempo. Además, jugaba al tenis, navegaba, etcétera» 1', HALEY : Trabajábamos todos los d ías juntos, ten íamos reuniones
Bateson lo in icia en los t rabajos de la cibernét ica y en las nociones .nanas, semin arios juntos. A l menos una ho ra al d ía estábamos jun -
sistémicas que cuadran de maravilla con sus propias reflexiones teóricas. tos, Yo estaba a t iempo co mp leto igual que John Weakland y Bat e-
En cuanto a Jackson, él aporta la cred ibilidad clín ica al gru po de son. Pu ede d ecirse que durante d iez años pasamos jun tos cuarenta
investigación y lo introduce, po r la puerta grande, en los medios de k ho ras a la semana.
psiquiatría. Será el primero en querer publicar el famoso artículo Hacia W EAKIAND : Observábamos muchas cosas qu e pueden llamarse -
una teoría de la esquizofrenia, alegando que el grupo ha llegado a un comun icación» y otras que pueden llamarse «camb io, terap ia»; par-
concepto revolucionario y que es muy importante pub licarlo para t icipábamos en nu merosas conferencias, pero cuando nos interesá-
hacerse reconocer. Bateson (t endremos ocasión de vo lver sobre ello ) bamos por algo no vacilábamos en ir a verlo d irectamente sobre el
le rep rochará s iempre su ap resuramiento. terreno.
Pero no nos ant icipemos. La imagen final no debe hacernos o lv i- HALEY : La p rimera d ificu ltad , dent ro del g rupo , consist ía en saber
dar las vacilaciones en la construcción si puzzle que ha const itu ido la s i l as parado jas de la abst racción eran pert inentes para cualqu ier
elaboración p rogresiva y vacilante de la teoría de la doble coacción. cosa import ante en la v ida de los ho mb res 2 1 .
W EAKLAND : íbamos «sobre el terreno» . Fu imos muchas veces al
zoo . Gregory ya h ab ía hecho t rabajos allí; creo que en aqu ella épo -
5.6 . « CoIIage» : « Atmós fera, atmós fera...» ca y a hab ía hecho su p elícu la sob re las nut rias de río , s i no la rea -
,

FR Y : A l
p rincip io , en 1953, el equ ipo estaba ya al co mp leto , era rnos l i zo poco t iempo d espués del co mien zo del p royecto , íb amos a ver
cuatro. Trabajábamos en el despacho de Gregory, un apartamen - í . is nu t rias y los monos , e int ent ábamos ver y filmar el mod o co -
. mo s e co mun icaban . Qu eríamos ver có mo s e co mun icab an a v a -
nos n iveles, los mensajes que mod ifican los mensajes, cuando pa -
recía qu e se peleaban y so lament e jug ab an , en ton ces d eb ía hab er
un mensaje que d ijese: «esto es un juego» . [...] Filmamos pelícu las
sob re las mad res q ue bañ aban a sus h ijos y pelícu las con familias
en las que había esquizo frén icos... y películas sobre conversaciones
es t ructu radas en las qu e hacíamos una s erie de p reg unt as ya fija -

157
Crónicas de un proyecto
La doble coacción y más allá

das. Tomábamos las cosas que parecían interesantes según los preguntábamos si estábamos calificados para asistir a este seminario.
intereses del momento. El entonces descuelga el teléfono, marca un número y dice a su in-
[...]La idea era que la comunicación no era simple y unitaria; no terlocutor: « ¿Es Milton? Aquí Bateson. Hay dos de mis colaborado-
podía decirse «aquí está el verdadero mensaje». Era más compleja res que desearían asistir a tu seminario, ¿podrías verlos?»
que esto, había que tener en cuenta la complejidad, si no, se ¡Puede imaginarse nuestro estupor...! Pero éste era Bateson, cono-
simplificaba desde e! principio de una manera que no permitía ir cía a todo el mundo.
muy lejos después. Con Bateson, estábamos en un ambiente tranquilo; [..,] Bateson celebraba también reuniones en su casa, con los resi-
no teníamos demas iada prisa por llegar a alguna parte, podíamos dentes; a menudo nos uníamos a ellas. Recibía también a amigos y
tomarnos el tiempo de reflexionar mucho más que en cualquier otra conocidos. Las reuniones eran de orden intelectual, los residentes te-
investigación de las que haya participado desde entonces, incluso en nían (menos que hoy pero a pesar de todo) unas líneas de pensa-
el MRI. miento bastante estrechas, pero se intentaba abrir las perspectivas,
Nos sentábamos y hablábamos de nuestros viajes, de las ideas sobre las ideas. Era la mitad social y la mitad profesional.
la comunicación. Pasábamos dos mañanas cada semana hablan do. Bastante pronto, comenzamos a leer y a discutir con Alan Watts,
Inclus o con el ventrílocuo. Inc lus o habíamos vuelto sobre la idea de el promotor occidental del zen. Se hablaba de la comunicación y del
los gestalistas foregmund (plano delantero) y background (último plano) y zen, de las diferencias y similitudes con la psicoterapia occidental, y
jugamos con esta idea, hasta hablar del marco y de la relación. de los aspectos psicoterapéuticos del zen.
También leíamos bastante; Jay y yo intentábamos incluso leer FRY : John incluso fue a ver a Suzuki, fue al Japón para entrevistar
Whitehead y Russell, lo que no era notorio. Gregory hablaba de los a unos budistas japoneses a propósito del zen, a finales de los años
pacientes que veía y de lo que ocurría con ellos. No sé cuándo nosotros cincuenta; volvió e hizo una exposición. Era después de la guerra de
empezamos a ver pacientes, pero discutíamos de todos nuestros
Corea.
pacientes en términos no c línicos sino de comunicación.
HALEY : Me encontré con Alan Watts, el año en que conocí a
[Bateson estaba en contacto con pacientes en el hospital.] Esto no Erickson, en 1953. Estaba entusiasmado por las ideas de Bateson y
era realmente obligatorio, pero él se decía que el hospital lo vería pasamos mucho tiempo hablando con él de las paradojas, de la co-
con buenos ojos, además de su interés personal en estos encuentros. municación y del zen. En esa época, la única teoría importante en
También había bastante gente que venía a vernos. Durante el nuestro campo era la teoría de la ps icodinámica, no había ninguna
período en que nos interes amos por la esquizofrenia, leíamos mucho
otra teoría psicoterapéutica, y el zen me interesaba: pensaba que el
sobre la psicoterapia, sobre todo sobre los que trabajaban con zen podía constituir una teoría de psicoterapia, además, se parecía al
esquizofrénicos; fuimos a ver a [John] Rosen... Queríamos saber lo trabajo de Erickson. Así empecé a establecer relaciones entre los dos.
que decían pero sobre todo observar lo que hacían realmente con sus FRY : Había tantos temas en aquella época... De hecho, el dinero
pacientes. Íbamos sobre el terreno, ya para ver a los entrenadores de dio una dirección a la investigación y fue en aquel momento cuan-
perros, ya para ir a observar a Rosen o también para vis itar a Milton
do Gregory comenzó a trabajar sobre problemas clínicos. [...] Su esposa
Erickson. No estábamos en una torre de marfil.
Betty también cayó enferma en esa época, enferma desde un punto
Otra historia típica de Bateson: Jay y yo habíamos oído decir que
de vista nervioso; probablemente esto tuvo un impacto sobre el
un famoso hipnoterapeuta venia a dar un seminario en la región de
interés de Bateson por los problemas de salud mental. Su segundo
Palo Alto. Desde el punto de vista de la comunicación, el fenómeno de embarazo fue mal y tuvo un aborto; esto la afligió enormemente, el
la hipnosis era interesante de estudiar, por tanto habíamos pensado matrimonio no iba bien. Los problemas emocionales de Betty preo-
que podríamos ir a verlo. Así pues hablamos con Gregory y nos cupaban mucho a Bateson.
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La doble coacción y más allá Crónicas de un proyecto

[...] Gregory y nosotros hablábamos de las paradojas y del humor botomías; se reunían una vez al mes y dejaban dos o tres pacientes
entonces yo leí los Principia Mathematica y esto me dio una idea so- para la lobotomía. Había todavía grupos muy cons ervadores en
bre las paradojas. aquella época. Gregory estaba en contra, desde un punto de vista fi-
En 1954 el ejército llamó a los médicos y, en otoño, me marché a losófico. Gregory no se manifestaba sobre lo que le agradaba o le
la Navy en donde ejercía la función de psiquiatra. molestaba, sino que hacía bromas como para la dianética, que en-
[...] Perdí un poco de tiempo, pero revisé mi modo de concebir la contraba ridícula. Cuando algo no le gustaba, hacía observaciones
enfermedad mental; después de esta experiencia, ya no aceptaba los humorísticas, no irónicas. Tenía una manera muy interesante de
diagnósticos o las teorías freudianas según las cuales los problemas expresarse, muy creativa, cogía un aspecto de una situación y le daba la
de la infancia eran la causa de los problemas psicológicos, la única vuelta para ver el otro lado de lo estudiado. Otro factor que hizo
causa. Esta visión seguramente no era contraria a la visión que se es- inclinarse el proyecto hacia el lado clínico es que a Bateson le
taba desarrollando en el grupo Bateson, gustaba interesarse por temas diferentes —los problemas de
Antes de que yo partiese para el ejército, ya se había agotado el enfermedad mental le proporcionaban la ocasión de hacerlo—, pero
dinero de los subsidios y habían recurrido a otra fundación; este éste no fue nunca, un tema de estudio prioritario para él.
dinero ya estaba destinado al trabajo sobre la esquizofrenia y su trata- HALEY : Finalmente, ¡intentamos saber de qué hablaba Bateson!
miento. La esquizofrenia era el problema más importante en esa [Los miembros del equipo, cada vez más desbordados por la
época, en materia de enfermedad mental. diversidad de los contenidos estudiados y por las extrañas reflexiones
[...] Algunos meses antes de mi partida a la Navy, yo había de Bateson sobre la esquizofrenia, deciden alquilar un chalet en la
establecido un contacto con Don Jackson; lo contrate como montaña y llevar allí a Bateson para obligarle a precisar sus ideas.]
consultor. [...] La formación que había recibido era muy pobre, a HALEY: Estábamos todos sentados en el chalet... Queríamos real-
causa de las lagunas de mi formación y de mi desconocimiento.de mente descubrir de lo que Bateson hablaba. Y no llegaba a
los problemas humanos, tenía la impresión de engañar a la gente: decírnoslo. .. Le preguntábamos: « ¿Cómo puedes saber que un
creía que necesitaba una visión suplementaria. En la VA, teníamos esquizofrénico es un esquizofrénico porque se le castiga por haber
profesores consultores, en aquella época había tenido dos o tres sido castigado antes?- Esto nos llevó seis o siete horas y, finalmente,
pac ientes y los consultores me habían servido de gran ayuda. dijo: «Bien, es ésta clase de cosa la que debe producirse.» Desde este
Todos hablaban de Jackson como uno de los más inteligentes, que momento sabíamos de que hablaba... Nunca tenía ningún dato.
tenía los conceptos más interesantes, con una óptica más Realmente era una hipótesis, una hipótesis que Gregory había
interaccional que había adquirido en Chestnut Lodge; y después él descolgado del cielo después de haber mirado el modo como la
mismo había seguido dos psicoanálisis. Parecía ser el más sabio y el gente se comunicaba".
más competente; y yo deseaba tener una nueva perspectiva sobre las
relaciones. En esa época, él pregonaba su pertenencia a la escuela
de Sullivan y se sentía muy próximo a Fromm-Reichmann (la 5,7 7. -El camino se hace andando...
escuela de psicoanálisis de Washington). En el 54, tenía ya unos
asistentes psiquiatras. Parecía natural que yo, marchándome para un Bateson y su equipo tenían un modo muy particular de
año y medio, recomendase a Gregory que lo llamase como psiquiatra trabajar. Por un lado, algunos grandes principios teóricos: los niveles
consultor del equipo. Jackson' tenía en común con Bateson el de la comunicac ión, los tipos lógicos, etcétera; por el otro, unos
hecho de abordar un tema de una manera compleja que integraba datos Brutos muy específicos y concretos, aunque bastante
una multitud de contenidos. inconexos; el
[En el VA] había comisiones para las terapias físicas, como las lo-

160 161
La doble coacción y más allá Crónicas de un proyecto

problema del equipo era intentar cartografiar los segundos con ayu- Para saber si los animales han franqueado este estadio evolutivo,
da de los primeros. Esto no era sencillo para los otros miembros del Bateson observa unos monos en interacción en el zoo de San Fran-
equipo que, como veremos, después de dos años de funcionamiento, cisco. Ve que los animales juegan. Este juego es «una secuencia inter-
todavía tienen ciertas dificultades en digerir los Principia Mathemati- activa cuyas unidades de acción, o señales, eran análogas pero no
ca de Russell y Whitehead (cosa que debería animar a los lectores a idénticas a las del combate»25. El juego sólo puede existir si los ani-
los que, en este punto de la obra, todavía les cueste comprender que males saben intercambiar mensajes metacomunicativos. El meta-
los tipos lógicos no son forzosamente unos chicos razonables). mensaje «esto es un juego» contiene los elementos de una paradoja
Los ejemplos de paradojas parecían artificiales y difícilmente defi- russelliana o del tipo de Epiménides. Otros contextos deben proba-
nibles en el marco de la comunicación animal y humana. Otra parte blemente presentar una señal metacomunicativa: el humor, el ritual,
de la dificultad consistía, según Haley, en intentar desarrollar un la amenaza... Bateson termina su artículo con algunas reflexiones so-
lenguaje común para describir los niveles de comunicación. Muchos bre las paradojas y la terapia: «Entre el proceso de la terapia y el fe-
términos diferentes eran utilizados como sinónimos: tipos lógicos, nómeno del juego, las semejanzas son, de hecho, muy profundas: te-
niveles de comunicación, niveles de abstracción. El paso siguiente en rapia y juego se producen los dos dentro de un marco psicológico
la clasificación de los mensajes comenzó con la idea de que un men- definido, una delimitación espacial y temporal de un conjunto de
saje sirve «de marco» a otro. mensajes interactivos, en el uno y en el otro, los mensajes mantienen
Intentemos fijar algunos jalones. una relac ión particular y especial, con una realidad más concreta y
mas Fundamental: [...] el pseudocombate lúdico no es un verdadero
combate... el pseudoamor o el pseudoodio de la terapia no son un
«Esto es un juego» verdadero amor o un verdadero odio. ... Para nosotros, el proc eso
psicoterapéutico es una interacción encuadrada entre dos personas,
Ya, a comienzos de 1954, habían presentado dos artículos" en la cuyas reglas son implícitas, pero susceptibles de cambiar. Este carneo
reunión de la Asociación psiquiátrica americana en México. Los dos sólo puede ser propuesto por una acción experimental; sin embargo,
artículos trataban del juego y Bateson sugería en ellos que la comuni- cada acción experimental que contiene implícitamente una proposición
cación funcionaba a varios niveles de abstracción contrastados, que- de cambio de reglas es también una parte del juego en curso»". Esta
dando implícitos la mayor parte de los mensajes metacomunicativos. combinación da a la terapia su carácter de sistema evolutivo en
Afinará todavía más sus ideas para el texto de su presentación en las interacción. Se puede pensar que un animal «patológico» podría
conferencias Macy sobre los procesos de grupo, al año s iguiente. interpretar mal las señales de «esto es un juego» y lanzarse a un
«Cuando se reflexiona sobre la evolución de la comunicación, parece combate. Así, los esquizofrénicos parecen tener dificultades en lugar
evidente que se alcanza una de sus etapas más importantes cuando el con las metáforas, cuyos mensajes metacomunicativos precisan el
organismo cesa gradualmente de responder de forma "automática" a modo de comunicación. Haley cita el ejemplo de un paciente que
los signos indicativos de humor del otro y es capaz de reconocer el sig- decía haber montado en cólera hasta el extremo que «había llegado
no como una señal: es decir, de reconocer que las señales, tanto las su- a1 techo» y mostraba entonces el punto de su cabeza que había cho-
yas como las de los otros, son unas señales de las que es posible fiarse cado contra el techo, como si tuviera un chichón.
o no, que se pueden falsificar, negar, amplificar, corregir, etcétera» 24. En general, durante este período, el proyecto consistía en analizar
La doble coacción y más allá Crónicas de un proyecto

diferentes actividades humanas y animales muy complejas en


cerca de dos años y el equipo se dispone a vivir momentos difíciles
términos de niveles, subrayando el aspecto del conflicto posible que
porque los primeros subsidios se están terminando, en abril de 1954,
puede producirse entre un mensaje y un metamensaie, provocando la
Bateson escribe una nueva carta a Wiener. Dicha carta es particular-
aparic ión de una paradoja. La evidente confus ión de los t ipos lógicos
mente interesante ya que, esta vez, Bateson escribe a Wiener el pri-
en el discurso de los esquizofrénicos parecía indicar que se perfilaba un
mer bosquejo de lo que se convertirá en la teoría de la doble coac-
campo de investigac ión interesante.
ción: «La confusión de los tipos lógicos acaba en paradoja cuando el
mensaje y el metamensaje contienen negaciones. Según este princi-
pio, puede imaginarse que las paradojas nacen en un sistema de deu-
5.7.2. Un ordenador «esquizofrénico»
teroaprendizaje cuando un organismo experimenta un castigo des-
30
pués de una falta cometida» . Un ejemplo de un tipo de sistema de
Desde las conferenc ias Macy, Bateson permanec ió en contacto deúteroaprendizaje de esta clase sería aquel en que un hombre es cas-
con Wiener. Desde que piensa en aplicar unos conceptos cibernéti- tigado porque muestra su temor frente al castigo posible, la segunda
cos a la comunicación humana o animal, busca en el matemático la vez que comete la misma falta. Bateson continúa: «Muchos juegos fí-
confirmación de la exactitud de su razonamiento. En 1952, por sicos organizados y otros tipos de juegos menos organizados que si-
ejemplo, le escribe para preguntarle lo que pasaría si un ordenador
mulan el combate tienen esta misma característica: enseñar al niño a
«sufriese un defecto, digamos una idea fija27 , un recuerdo arraigado o
hacerse un hombre penalizando su espera de los castigos»31.
una superespecialización errónea... ¿No es concebible que el hecho de
Llega así a una clasificación de las señales en tres categorías: por
plantear una paradoja a las máquinas pueda ser terapéutico?... Todo
una parte, las que denotan un trastorno fisiológico interno y son
esto nos conduce a la posibilidad de que el ps icoterapeuta, al
perceptibles desde el exterior, enrojecimientos, lágrimas, etcétera;
ocuparse de un paciente, podría ser capaz de mejorar sus métodos...
Podría ser capaz de elegir la categoría de paradojas que desbloquea- después, la simulación de estas señales en ciertos contextos como el
mego, el ritual, el humor; por último, debe haber una posibilidad de
ría esta parte que precisamente está "atascada" en este paciente parti-
cular, suponiendo siempre que el diagnóstico fuese suficientemente saber si las señales emitidas son del primer o del segundo tipo: por
preciso»*8. De hecho Bateson buscaba siempre encontrar indicios so- tanto hay que suponer la existencia de señales de un tercer tipo, que
bre la enfermedad mental siguiendo las reflexiones de Wiener acerca indiquen por ejemplo que «esto es un juego».
de los ordenadores. Escribirá por otra parte a Steve Heims que en -La subvención estaba concedida para dos años solamente. Ches-
una discusión con Wiener éste le había dicho que podría calificarse ter Barnard se había jubilado y, en el espíritu de los miembros de la
a una central telefónica de «esquizofrénica», en un sentido formal, si dirección de la fundación, los resultados de nuestras investigaciones
«confundiese las cifras mencionadas en la conversación entre los no justificaban su renovación. No obstante, incluso sin recibir re-
abonados con los números de los propios abonados»*'. Bateson dirá muneración, mis colegas permanecieron a mi lado y nuestro trabajo
más tarde que la idea de la doble coacción nació reflexionando so- adelantó; sólo algunos días después de haber cesado la subvención
bre la pregunta: « ¿Cómo podría inducirse a una central telefónica a (recuerdo haber escrito ese día una carta desesperada a Norbert Wie-
cometer esta clase de error?» ner, para pedirle consejo a propósito de una eventual ayuda finan-
Sea lo que fuere, cuando el proyecto ya está en marcha desde hace ciera), la hipótesis de la "doble coacción" (double bind) encontró una
formulación explícita.

164 165
Crónicas de un proyecto
La doble coacción y más allá

«Finalmente, fue Franck Fremont-Smith, de la Fundación Macy, 3.7.3. e/ contexto familiar


quien nos salvó; más tarde, nos beneficiamos de subvenciones proce-
dentes del Fund for Psychiatry y del National Institute for Mental En 1955, pueden encontrarse algunas palabras sobre la primera hi-
Health»"1. pótesis del grupo acerca de la etiología de las psicosis. Llegan a pen-
La mejor «justificación» a una petición de subvención, en el estado sar que la base de una psicosis puede establecerse si el niño tiene una
en que estaban sus investigaciones, se refería a la enfermedad - madre que, a la vez, lo castiga por ciertos actos y lo castiga también
mental y su tratamiento. Como hemos visto, tres de los cuatro cuando muestra que ha aprendido que a sus actos les seguirá un cas-
miembros del equipo (cuatro de los cinco, si incluimos a William tigo. El término «paradoja» es abandonado poco a poco por el de
Fry, que en esa época vuelve periódicamente a participar en las dis- •doble coacción», que explica mejor los diferentes niveles de apren-
cusiones del grupo) se apasionan por este tema. Además, la esqui- dizaje implicados.
zofrenia era probablemente el problema más importante para la La descripción más completa de esa época incluye la idea según la
psiquiatría americana en esa época. Y, aunque Bateson continúa que- cual, cuando una persona comunica a otra unos mensajes de niveles
riendo generalizar el contenido de sus investigaciones a la comuni- diferentes, que se califican el uno al otro y que están en conflicto, la
cación animal, ilustrando especialmente sus reflexiones teóricas sa- persona que recibe el mensaje se encuentra en una s ituac ión tal que
cadas en otros mamíferos, tiene que ceder a las imposiciones no puede responder a ellos sin violar una u otra de las órdenes, es-
presupuestarias: «Nuestra próxima tarea, cuando tengamos dinero, tando pues siempre en el error. La situación es tanto más intolerable
consistirá en investigar la utilización de las señales del tipo 3 por los porque la víctima no puede ni huir de la situación, ni hacer comen-
esquizofrénicos y los psicoterapeutas e intentar adquirir una com- tarios sobre sus dificultades.
prensión formal de lo que ahí sucede»". Los diferentes fragmentos comienzan a ponerse en su lugar. Jack-
Finalmente, el dinero llegó de la Macy Foundation para dos años son, particularmente, cree que el equipo ha encontrado un enfoque
de investigación en el campo de la comunicación en los esquizofré- revolucionario de la enfermedad mental. Al contrario que Bateson,
nicos. La investigación comienza sobre dos generalizaciones: el he- p.ua quien todas estas ideas sólo están en el estadio del esbozo y que
cho de que los esquizofrénicos tienen dificultades en discriminar en- Considera que se impone la prudencia antes de cristalizarlas en una
tre -realidad» y «fantasma», y el hecho de que tienen dificultades en publicación, Jackson y Haley, preocupados por la necesidad de pu-
utilizar señales no verbales o implícitas, llamadas «indicadores de blicar para que puedan continuar los subsidios, inc itan a los otros a
4
realidad» o «señales que precisan el modo»' . que expongan sus ideas sobre el papel. El proyecto Bateson está a
La complejidad de la comunicación era cada vez más evidente. Po- punto de dar a luz su primer artícu lo común.
dían descubrirse «al menos cuatro "canales" de comunicación (las
palabras, la voz, los movimientos corporales, el contexto) en donde
cada mensaje, que califica a otro, es de un tipo lógico diferente y, en
cada canal, cualquier mensaje que califica a otro pertenece también
él a un tipo lógico diferente»". Los metaniveles parecían infinitos.

166 167
La doble coacción

6 explicar la elección de este t ipo de aprend izaje. Los castigos que pue-
den ap licarse son: ret irar el amo r, exp resar od io o có lera, o el aban -
LA DOBLE COACCIÓN d ono qu e p uede s en t ir el n iñ o ant e u na act it ud d e imp o tencia d e
sus padres.
4) Una orden secundaria que entra en conflicto con la primera pero a un
nivel más abstracto y que, como la primera, es sancionada con castigos o señala
que ponen en peligro la supervivencia. Esta segunda orden a menudo es
Locura, pero que no carece de método t rans mit ida por med ios no verbales y es d ifícil d istingu irla de fo rma
p recis a po rque pu ede con cern ir a cualqu ier elemento d e la primera
Shakespeare, Hamlet orden: « No consideres esto como un cast igo»; «No me veas t o mo el
ag ente d el cast igo»; « No t e so met as a mis p roh ib icion es»; No
p ienses en lo que no debes hacer» ... Tamb ién se señala que uno de
6.1. La teorí a lo s p ad res pu ede, a un n ivel más abst racto , n egar la o rd en del

5) Una orden negativa terciana que impide a la víctima escapar de la si-


En l956, el equipo publica finalmente su primer artícu lo co mún,
Hacia una teoría de la esquizofrenia, es decir, el primer articulo sobre la tuación. Esta orden no existe siemp re b ajo una fo rma separada de las
doble coacción. En este artícu lo, después de haber presentado las ba- ot ras. A menudo , el refuerzo de las dos p rimeras es una amenaza su -
ses comunicativas de la teoría de la doble coacción, los autores pre- ficiente para la superv ivencia, y el hecho de que mu chas s ituaciones
cisan seis condiciones necesarias para que aparezca una situación de de dob le coacción co miencen du rante la in fancia hace imposib le toda
este tipo, el contexto familiar que pueda engendrarla, sus efectos y, escap ato ria. Pero a menudo imp id en la hu ida las p ro mesas de un
finalmente, las imp licaciones terapéuticas de la h ipótesis. refuerzo pos it ivo, co mo el amo r po r ejemp lo .
Veamos primero los «ingredientes» de una doble coacción 1: 6) No es necesario que se reúnan todos los componentes anteriores, una
1) Dos personas o más. Una será llamada la «victima» y la otra (o las vez que la victima ha aprendido a estructurar su mundo a partir de los es-
otras) la «persona coaccionante» (la madre sola, o la madre más otro quemas de doble coacción. Cualqu ier parte (u o rden) de la secuen cia
miembro de la frat ría y/o el padre). pu ede enton ces p rov ocar u na reacción d e rab ia o d e pán ico . La es -
2) Una experiencia repetitiva. La doble coacción debe ser un tema re- t ru ctu ra de la dob le coacció n pued e in cluso p ers ist ir b ajo la fo rma
currente en la v ida relacional de la «vict ima», de manera que esta es- d e alucinaciones auditivas 3.
tructura sea habitualmente «esperada». Una sola experiencia trau má- La parte más «déb il» de este primer art ícu lo es p robab lemente la
tica de esta clase no puede considerarse co mo una doble coacción. qu e des cribe la s ituación familiar. Dicho tema es el que suscitará
3) Una orden negativa primaria. Esta orden puede adoptar dos for- más d ivergencias dent ro del equ ipo y es el más crit icab le desde el
mas. punto de vista de la teoría de la co mun icación y de los sistemas. La
«No hagas esto, si no, te castigaré», o «Si no haces esto, te castiga- situación familiar, tal co mo la presentan, está analizada de manera
re». Los autores hacen notar que el contexto de aprendizaje es un int eraccional, pero cont iene tamb ién muchas descripciones d e esta -
'
contexto d e ev itación del cast igo y no un cont exto de búsqueda de
la grat ificación, y que es probab le que n inguna razón formal pueda 169

168
La doble coacción y más allá La doble coacción

dos «internos» de las diferentes personas, sobre todo de la madre, y u otro por todo ser humano. El artículo señala dos tipos particula-
enuncia algunas hipótesis más bien individuales sobre la causa de es- res de contexto: uno es la hipnosis (lo hemos visto en los intercam-
tos estados. bios de la reunión de equipo), y el otro las técnicas zen.
El ejemplo utilizado en el texto es el de una madre que le dice a La hipnosis. Las relaciones con la hipnosis fueron estudiadas prin-
su hijo que se vaya a dormir «porque tiene aspecto de cansado», en cipalmente por Weakland y Haley durante sus encuentros con Mil-
el momento en que él se le acerca. La razón de rechazar al niño pa- ton H. Erickson. La reunión de equipo es elocuente a este respecto;
rece ser la protección materna, mientras que de hecho, la madre algunas órdenes hipnóticas se prestaban de maravilla a un anális is
quiere que el niño se aleje; si el hijo consigue identificar correcta- interaccional según los tipos lógicos y los niveles de comunicación.
mente las metaseñales de esta secuencia, deberá sufrir un castigo: no Las semejanzas no se limitaban únicamente a la interacción entre el
sólo su madre no lo acepta, sino que lo engaña sobre sus sentimien- hipnotizador y el sujeto, sino que se extendían también a las conse-
tos. Pero aceptar ser engañado por ella fuerza al hijo a engañarse a sí cuencias en el comportamiento de este último, a los «síntomas» fre-
mismo sobre su estado interno, por ejemplo, la fatiga. La situac ión cuentes en estado de trance hipnótico y extrañamente parec ido a
se hace más grave porque, si él no discrimina, se acercará a su madre los de los pacientes esquizofrénicos: amnes ias, delirios, alucinacio-
para ser rechazado enseguida. Podemos ver pues que de este modo el nes, distorsiones temporales, etcétera. Cuando se examina el fenómeno
niño es castigado si discrimina correctamente y también si no consi- de la hipnos is, puede verse que el hipnoterapeuta pone a los sujetos
gue hacerlo. La única manera de poder salir de esta situación consis- en una situación comparable a la doble -coacción; algunos
t irí a en poder metacomunicarse sobre las contradicciones, pero el reaccionan cambiando de nivel lógico, por ejemplo con alucinac io-
h ijo no puede hacerlo ya que, en tal caso, la madre se sentiría acusada nes, es decir, aceptando las realidades interiores o exteriores indica-
de no ser -una buena madre» y castigaría al niño, probablemente d a s por el hipnólogo: «Coja este vaso de agua (ficticio)» o «Usted se
discutiendo la percepción de éste. Todo comentario sobre los mensa- Mente muy cansado»; o también, dando unas respuestas literales a
jes sería vivido como amenazador (lo que ratifica las observaciones unas afirmaciones metafóricas.
sobre la incapacidad de los esquizofrénicos para metacomunicarse). El zen. Ya hemos señalado anteriormente que Bateson, Weakland y
En este examen de la familia, puede verse que los otros miembros Haley habían tratado mucho a Alan Watts y que éste veía mucha re-
de la familia son mantenidos al margen de la teoría, como si nada lación entre las teorías de Bateson y la experiencia del discípulo zen
tuviesen que ver en la situación, y que el hijo parece ser una víctima frente a su maestro espiritual. Las técnicas del koan, en especial,
pasiva de toda la secuencia. Veremos más adelante que una revisión crean para el discípulo un contexto parecido al de la doble coacción.
de esta «imagen familiar» cambiará la descripción del tipo de inter- El koan es «un tema, una proposición o una cuestión que se le da al
acción madre-hijo e introduc irá la posibilidad de una influenc ia de estudiante del zen para que la resuelva, y cuya solución debe condu-
los otros miembros de la familia. c ir lo a una visión interior espiritual»4 . El ejemplo citado en el artí-
Otra hipótesis formulada por el grupo es que cualquier individuo culo es el del maestro que dice a su discípulo: «Si dices que este bas-
que se encuentre ante una situación de doble coacción verá derrum- tón existe, te pego con él. Si dices que no existe, te pego con él. Si no
barse su capacidad de discriminar entre unos tipos lógicos diferen- : ¿ices nada, te pego con él»'. Pero, si bien los datos interaccionales
tes. Partiendo de ahí, el equipo de investigación considera que el son parecidos, el final es aquí sensiblemente diferente. Los koan no
comportamiento del esquizofrénico no debería ser considerado como permiten una soluc ión lógica pero no por eso conducen al discípulo
un caso muy alejado del comportamiento de las personas llamadas
«normales». Los contextos en los que surgen situaciones de do ble
coacción son, si no corrientes, al menos vividos en un momento

171
La doble coacción y más allá La doble coacción

a la confusión. Haley considera que la diferencia más importante es- el estudio del comportamiento sobre estas mismas bases. En líneas
tá en la reacción del maestro zen a la respuesta del alumno: ya que el generales, todos los trábalos posteriores desarrollarán el uno o el
maestro tiene probablemente otras intenciones que las madres de los otro aspecto ya abordado en el artículo de 1956. Podríamos, un poco
esquizofrénicos. Volveremos a hablar de esta analogía con el zen; el arbitrariamente, agruparlos en cuatro grandes categorías:
equipo del Centro de terapia breve del MRI continuará utilizándola —el análisis interaccional del contexto familiar;
para exponer algunas de sus técnicas de cambio. —la terapia familiar;
No es exagerado decir que el artículo produjo el efecto de una —la hipnosis y las terapias breves;
bomba en los medios de la ps icoterapia. Este nuevo modo de plan- - la generalizac ión del contexto de aplicación de la doble coac -
tear el problema de la esquizofrenia no podía dejar de atraer la aten- ción.
ción de los psiquiatras. Una atención no siempre benévola natural-
mente, porque la hipótesis iba a contracorriente de las ideas estable-
cidas, pero muchos investigadores vieron que a l lí se perfilaba un 6,2.1. Análisis interaccional del contexto familiar
nuevo horizonte de investigaciones y unas perspectivas apasionantes
para el tratamiento. Pronto veremos que la hipótesis llegaba también Como hemos señalado al exponer la teoría original, los primeros
en un momento oportuno ya que la idea de inc luir a los miembros escritos sobre la doble coacción están impregnados por la explica-
de la familia en el tratamiento comenzaba a extenderse de una ma- ción psicológica de tipo individual de la época. En ellos se definía la
nera solapada entre los terapeutas. «Era la primera vez que se afir- doble coacción como algo que sucede, sencillamente, o como algo
maba que la esquizofrenia podía ser considerada como un fenómeno que posee una función individual (para la persona que «coacciona»):
comunicativo y que era el producto de las relaciones familiares. Y la madre castiga a su hijo y no quiere ser considerada como «ma-
era una idea nueva en el mundo; nadie había pensado nunca en esto, la», la madre no soporta la proximidad pero no quiere ser considerada
y vinieron para saber más sobre ello»',
como «fría», etcétera. La doble coacción era el producto de las
motivaciones individuales y, sobre todo, parecía ser una transacción
unidireccional: los padres imponían unas órdenes conflictivas (una
6.2. El cruce de los caminos
doble coacción) al hijo. Esta «mezcla» en las teorías explicativas no
satisfacía al equipo: deseaban llegar a sustituir la explicación históri-
Después del éxito creciente del artículo sobre la doble coacción, ca individual por unos conceptos interaccionales que explicasen la
las publicaciones tanto individuales como conjuntas aumentarán evolución de un sistema de relaciones persistentes, como las que en-
durante los seis años siguientes. Si el artículo representa la conver- contramos en un sistema familiar.
gencia de ¡os diversos campos de estudio de la comunicación así co- Algún tiempo después, cuando apareció una descripción en tér-
mo la masa de conceptos teóricos aportados por Bateson, será tam- minos de relaciones, el equipo tuvo que incluir el hecho de que la
bién el punto de divergenc ia del grupo. Cada uno de los miembros madre imponía unas órdenes conflictivas al hijo en respuesta a lo
del equipo se orientará entonces hacia su centro de interés privile- que el hijo hacía. Si se tiene tendencia a describir la situación de do-
giado aunque permanezca fiel a las ideas esenciales del proyecto. El ble coacción como una historia entre una «víctima» y una persona
enfoque comunicativo parecía muy bien adaptado al estudio de los «coaccionante», es importante saber que esta imposición se produce
fenómenos sociales o psicológicos y e! equipo continuo ampliando muy temprano en la relación. A partir de muy corta edad, la «vícti-
ma» utiliza unos modelos de interacción parecidos, ya sea enviando
e lla misma dobles mensajes, ya sea reaccionando a prácticamente to-
172
173
¡ La doble coacción

dos los mensajes como si éstos incluyesen una doble coacción. Así, terios que permitiesen diferenc iar las familias en las que un miem-
no solamente la familia mantiene y exacerba tal tipo de mensajes si- bro era esquizofrénico de las otras: en vano. Esto no sorprendió a
no que el terapeuta también sentirá una pres ión a utilizar el mismo Bateson, sino que reforzó su idea de haber publicado el artículo pre-
tipo de intercambios con el pac iente. Aquí tocamos el problema de
maturamente. Igual que había criticado su propia tendencia a reifi-
la descripc ión de un fenómeno circular con un lenguaje que, por no car los conceptos cuando apareció Naven, Bateson debía hacer esta
haber otro remedio, ha de ser lineal.
observación de nuevo en lo que concierne a la primera versión de la
Se empezó entonces a describir el sistema familiar como un siste- doble coacción. En una conferencia dada en 1969, reconoció:
ma cibernético, según unas estructuras de feed-back y de calibrado. «Nuestra primera exposic ión de la doble coacción contenía mu-
Las vías de investigación iban en tres direcciones principales:
chos errores, debidos simplemente al hecho de que todavía no ha-
—obtener un modelo descriptivo del sistema familiar; bíamos examinado, de forma articulada, el problema de la reifica-
- obtener unos criterios que permitan diferenciar a las familias cíon. Tratábamos en él de la doble coacción como si se tratase de
«esquizofrenógenas» de otros tipos de familias:
una cosa y como si esta cosa pudiese ser contabilizada. Evidente-
—llegar a una descripción evolutiva de la esquizofrenia mostrando mente, era un puro absurdo.
que se trata en realidad de un comportamiento adaptado a un tipo
particular de sistema familiar. »No se pueden contar los murciélagos en una mancha de tinta,
por la sencilla razón de que no los hay. Pero alguien cuya mente esté
En 1958, Bateson intenta precisar un «nuevo marco conceptual
'inc linada'' a los murc iélagos podrá "ver" varios en esta mancha.
para ¡a investigación del comportamiento»'. En realidad, busca un
¿Hay pues dobles coacciones en la mente? Es ésta una pregunta que
modelo para describir la familia del esquizofrénico, y el que le parece
más adecuado es el de la teoría de los juegos que ofrece un modelo no es fútil»'".
matemático interaccional*. Las críticas dirigidas a la teoría de la doble coacción nunca tuvie-
Sin embargo Bateson era prudente en su aplicación de la teoría de ron en cuenta las «enmiendas» hechas después. Siempre se reprochó
los juegos. El modelo estaba lejos de ser perfecto, ya que los autóma- i Bateson la falta de datos cuantitativos en apoyo de su hipótes is.
MU embargo, estas enmiendas relativizaban también la importancia
tas difieren de los hombres en puntos muy importantes: nunca se
vuelven esquizofrénicos y, sobre todo, no son capaces de aprendiza- Biológica de la doble coacción para la esquizofrenia. Bateson reco-
le. Ahora bien, son precisamente estas dos características las que ha- nocía en efecto que, si el contexto de la doble coacción podía pro-
cen el juego tan doloroso para los seres humanos. «[...] los bailarines ducir consecuencias patológicas para los individuos, podía también
abstractos de Von Newmann nunca experimentaran el dolor que llegar a otros finales: «La teoría de la doble coacción afirma que la
siente un ser humano al que se le prueba sistemáticamente que se experiencia del sujeto tiene un papel importante en la determina-
equivoca cada vez que tiene razón»'. ción (la etiología) de los síntomas esquizofrénicos y de las estructu-
No obstante, las investigaciones que tenían como fin corroborar, ras de comportamiento similares, como el humor, el arte, la poesía,
de manera cuantitativa, la hipótes is de la doble coacción resultaron etcétera. Se observará que nuestra teoría no establece distinciones entre
un fracaso. Haley, principalmente, se esforzó en encontrar unos cri- subespecies. Para ella, nada puede permitir predecir si un individuo
llegara a ser un payaso, un poeta o un esquizofrénico, o bien una
combinación de todo ello»". Tampoco esta vez ¡as críticas debían
tomar nota de esta precis ión.
174
175
La doble coacción y más allá La doble coacción

En 1961, Bateson hizo editar la autobiografía de John Perceval, el dobles coacciones: las relac iones familiares de Perceval, la institu ción
hijo de un primer ministro inglés de comienzos del siglo XIX, que terapéutica que emitía mensajes incoherentes y el mundo «men tal» de
había escrito sus reflexiones sobre una crisis psicótica que originó su Perceval que reproducía la incoherencia de estos diversos mensajes.
internamiento durante más de cuatro años. Bateson quería que s ir- La óptica de Bateson es ante todo didáctica y probablemente más
viese de ilustración de la doble coacción en una familia, en las insti- «política» que psicológica: es un alegato en favor de la compasión hacia
tuciones psiquiátricas, así como en las voces acusadoras del propio los enfermos mentales, y la parte terapéutica se resume a poner en
esquizofrénico. Perceval cuenta, por ejemplo: «Me sentía desgarrado guardia contra la ilus ión de «control» de la que pueden embriagarse
por las órdenes del que yo imaginaba que era el Espíritu Santo que los terapeutas, y constituye una llamada a respetar la experiencia y el
me ordenaba decir ciertas cosas, acto por el cual, cada vez que inten- sufrimiento del paciente. Bateson consideraba la terapia más como un
taba obedecerlo, me colmaban de reproches porque hablaba con mi «intercambio de ideas» con un enfermo que, como el deseo de
propia voz y no con la que me era dada. Estas órdenes contradicto- producir un cambio voluntario13 . Tendremos que volver a hablar de esta
rias eran ¡a causa (y lo siguen siendo hoy igual que entonces) de la posición de Bateson: fue objeto de muchos comentarios en aquella
incoherencia de mi comportamiento, y estas cosas que yo imaginaba época y continúa todavía alimentando discusiones de escuela en el
constituían la raíz princ ipal de todo mi trastorno. En efecto, se me medio de la terapia sistémica.
ordenaba que hablase bajo pena de horribles tormentos, a riesgo de
provocar la cólera del Espíritu Santo y de granjearme la acusación
de la ingratitud más vil; al mismo tiempo, cada vez que intentaba n.2.2. De la teoría a la práctica: d nacimiento de la terapia familiar
hablar, oía que me reprochaban brutal y continuamente que no re-
curriese a la voz que me había sido enviada; por más que lo intenta- Según Jackson y Weakland, la revoluc ión que la terapia familiar
ba de nuevo, siempre hac ia mal y, cuando desde el fondo de mi ser ha producido en el campo de la psiquiatría, tiene unos orígenes glo-
yo suplicaba que creyesen que no sabía lo que tenía que hacer, me bales y fortuitos. En aquella época, ellos querían simplemente «ver
acusaban de falsedad y de engaño así como de mostrar una enorme como el paciente esquizofrénico se comunicaba... en su hábitat na-
mala voluntad en hacer lo que se me había ordenado. Entonces, per- tural que no era el hospital»14 . Así que, a comienzos de 1956, uno de
día la pac ienc ia y cumplía la orden dic iendo confusamente todo lo los miembros del proyecto invitó a los padres de un paciente a dis-
que se me pedía, ya que estaba det erminado a mostrar que no era el cutir con él. De hecho, el paciente era presa del pánico cada vez que
temor ni la mala voluntad lo que me lo impedía. Pero, a medida que --u ramilla lo vis itaba. A partir de este momento, verían a los padres
lo hacía, sentía un dolor en los nervios del paladar y en la garganta con el paciente una vez por semana; no se trataba de «hacer terapia
que me convencía de que no me rebelaba solamente contra Dios si- familiar», sino simplemente de conversar y de observar la comunica-
no también contra la naturaleza; y volvía a caer en una impres ión
2
desgarradora de desespero y de ingratitud»' . Pero no podían permanecer insens ibles al sufrimiento que veían
Bateson no podía dejar de establecer el paralelo entre las reflexio- en sus «informadores» muy involuntarios; se pusieron pues a estu-
nes introspectivas de Perceval y su nuevo instrumento conceptual. diar la relac ión y las técnicas terapéuticas. Encontramos muestras
Pero, aunque Perceval finalmente logra salir bien y acaba por llevar
una vida «normal» en la sociedad, Bateson se extiende no tanto so-
bre las técnicas terapéuticas como sobre los contextos reveladores de
176 177
U doble coacción y más allá La doble coacción

7
del cambio en los escritos de este período: un informe sobre la in- es imposible hipnotizar' . Haley analiza también una discusión entre
vestigación en terapia, un estudio detallado de una conversación te- dos esquizofrénicos: muestra que sus estructuras de comportamiento
rapéutica, una descripción del psicoanálisis en términos de comuni- son del mismo tipo que las de un sujeto en trance. «El comportamiento
cación, una discusión de la transferencia en términos de paradojas, extraño de un sujeto bajo hipnosis es el resultado de la incoherencia
una descripción de la terapia corta y, por último, varios trabajos so- de los mensajes que él mismo presenta: está haciendo lo que se
bre la terapia familiar' 5 . Pero pasamos ahora a otro capítulo de la quiere que haga, pero él califica sus acciones con indicaciones que
historia de Palo Alto, capítulo en el que Bateson será sustituido en el muestran que no es él quien hace lo que sea, o también que no lo
primer plano por Jackson y los otros miembros del MRI naciente. hace en este tiempo o en este espacio»18.
Describiremos en él el contexto más amplio del nacimiento de la te- Pero los encuentros con Erickson no tienen como únicas conse-
rapia familiar en los Estados Unidos; ésta nunca fue una prioridad cuencias llevar a Haley y Weakland a describir la interacción y el
para el equipo del «proyecto Bateson». No obstante, no podemos pa- procedimiento hipnóticos a partir de la teoría de la comunicación.
sar en silencio los problemas que surgieron en el grupo en esa época Los dos hombres, en sus conversaciones con Erickson, descubren
y que también tienen relación con la psicoterapia. que, aunque el análisis del trabajo de este último «pega» bien con la
teoría, ésta no le sirve de modelo de reflexión para provocar los cambios
terapéuticos; las intervenciones de Erickson parecen «mágicas» v a
6.2.3. La hipnosis y las terapias breves contracorriente de las ideas tradicionales sobre el tema. Principalmente
la idea según la cual la terapia debe ser una especie de «viaje», una serie
Después de la aparición del artículo, Haley y Weakland continua- de tomas de conciencia que llevan progresivamente al paciente a
ron sus visitas a Erickson. Fascinados por el personaje así como por comprenderse caminando a través del laberinto de su psicosis. Para
sus resultados terapéuticos extraordinarios, los dos hombres utiliza- Erickson, el problema es más sencillo, según cuenta Jay Haley: «Otro
ron su nuevo marco teórico para describir tanto la interacción hip- problema, para John Weakland y para mí en esa época, era el hecho de
notizador-sujeto como los cambios provocados por los trances tera- que estábamos elaborando una teoría según la cual ¡os síntomas
péuticos 1 *. En 1959, Erickson, Haley y Weakland publican un tienen una función en el sistema familiar. Nos interesábamos en la idea
artículo común en el que presentan la transcripción palabra por pa- de la homeostasis, según la que la gente se influye recíprocamente por
labra de una sesión de hipnosis que había sido registrada; el artículo medio de las respuestas que dan a los comportamientos de los otros.
contiene sobre todo comentarios y explicaciones del doctor Erick- Inevitablemente, esta perspectiva deja entender •que un miembro de la
son referentes a la inducción del trance en una mujer. Algunas «ór- familia reacciona, o debe adaptarse, al cambio de comportamiento
denes» dadas durante el trance permiten ilustrar la utilización de un de otro. Cuando le comunicamos dicha idea, el doctor Erickson
marco de doble coacción: Erickson le da a su sujeto una orden post- reaccionó como si quisiéramos hacer la terapia más difícil. Él se
hipnótica que consiste en afirmar y creer que no se ha producido interesaba por el cambio y no por el modo tomo las situaciones
ningún trance: así, si el sujeto dice que no ha s ido hipnotizado, lo permanecen estables, lo que constituye el punto de vista sistémico. De
ha sido, ya que sigue una orden posthipnótica y, si dice y cree haber hecho, la visión homeostática es una manera de explicar por qué el
sido hipnotizado, ya no puede cons iderarse como un sujeto al que cambio no se produce; lo que no es un modo de concebir la inducción
de un cambio»".

179
La doble coacción y más allá La doble coacción

La influe nc ia de E ric ks on será de te rm ina nte pa ra la c ontinua c ión cosa que, para Bateson, ha constituido siempre el objetivo primero
de la his toria de P ifio A lto, En efec to, más que e l es tudio de la fam i - de toda terapia. Pero, cuando sus colaboradores quisieron sistemati-
l i a com o s is tem a home os tá tic o, es e l propio proce so de ca m bio e l zar el trabajo ante todo intuitivo de Erickson, volvió a cobrar fuerza
que se convertirá en e l caba llo de ba talla de los m iembros de l equipo su desconfianza frente a toda aplicación prematura.
Ba te son' 0 al fina l de l proyec to. A pa rtir de a hora e vitarán c onfundir
el mode lo e xplicativo c on e l proces o de cam bio que se s upone que e l
mode lo e xplica : para e llos, se tra ta rá de ac tuar de m odo que e l tera - 0.2.4. Generalización del contexto de aplicación de la teoría de la doble coacción
peuta sea eficaz en s u pape l de age nte de cam bio, y la te oría se rá un
simple «le ngua je » que fa vorece rá la transm is ión de sus c onoc im ie n - Era bas ta nte lógic o pensa r en a plica r los nue vos ins trume ntos te ó -
tos pe ro no de te rm inará la e ficac ia de la s interve nc ione s . ricos a unos c onte xtos difere ntes y es tudiar unos s iste mas s oc ia les y
As í pues , des de e l princ ipio, e l e nfoque te ra pé utic o de P a lo A lto cultura les más a m plios se gún la m is ma óptica .
se difere nc ia rá de l e nfoque c lá s ic o de la tera pia fam ilia r, pa ra la que F ry, e n 1959, utiliz a e l m ode lo de la doble c oacc ión pa ra e xplica r
los pre s upue s tos te óric os sobre la e s truc tura fa m iliar s on los que de - un inc ide nte vi ole nto e n una s a la de hos pita l; s u a rtíc u lo s ugie re
fine n la proble má tica a tra tar. Pa ra H a le y y We a kla nd, e l proble ma que e l m otín e ra e l re s ulta do de una s ituac ión de doble c oa cc ión, e n
prmc ipa l.e s : «¿ Cóm o provoca r un c am bio lo más rá pidam e nte pos i- la que e l persona l había dirigido a los pac ie ntes unos mensaje s de di -
ble? » E s inútil dec ir que ta l pos ic ión le pa rec ía «indece nte » a Ba te - fre nte s nive le s lógic os c onflic tivos ".
s on. E s te s ie m pre s e ha s e ntido m ole s to c on res pec to a la a c titud F undá ndos e e n un e s tudio de S ta nton y S c hw a rtz , W e a kla nd
muy inte rve nc ionis ta de E ric ks on. W ea kla nd rec uerda una a néc dota a ana liza e l c om portam ie nto de los pac iente s (s obre todo «la s crisis
es te propós ito. U n día e n que Ba tes on se ha bía pues to e n c ontac to viole ntas ») y la s disc us ione s de l e quipo mé dic o sobre e llo. Com prue -
te le fónico c on Eric kson, cue lga e l te lé fono, c on a ire pre ocupa do, di - ba princ ipa lme nte que , cua ndo s urge un de sac ue rdo entre los res -
cié ndoles pe nsa tiva me nte : «Te ngo la im pre s ión de que M ílton va a
ponsa bles de un pa c iente y é s tos no ha bla n de dic ho desac ue rdo, pa -
inte nta r m a nipularme para que va ya a a lm orza r c on é l a Sa n F ra n -
rece que e l pac iente :
cisc o.» «¿ Sí —responden los dos hom bres —, qué te ha dic ho?», y Ba -
1) s e e nc ue ntra fre nte a unos m e nsa jes inc ons is te nte s, que lo s on
te s on res ponde : «Me ha dic ho: "¿ Y s i fué ra m os a a lm orza r juntos a
ta nto más porque los e m is ores de los me nsa je s inte nta n hac erlos pa -
San Francisc o?"»' 1
sar por me nsa jes c ohere ntes ;
Pero no que rría mos s upe rs im phficar la ima ge n: Ba tes on tam bié n 2) rec ibe e s tos me nsa jes de pa rte de pe rs onas que tie ne n a utorida d
res pe ta ba mucho a Eric kson y e s ta ba im pres iona do por s us re s ulta - s obre é l y de la s que de pe nde m ie ntras pe rma nez ca ins tituc iona liz a
dos tera pé utic os: pa ra él, Eric ks on e ra capaz de hace r que s us pa - do;
c ie ntes rea liza se n un a pre ndiza je s ec unda rio de un tipo dife re nte, 3) de be e nc ontra r una s oluc ión que te nga e n c ue nta s u pos ic ión
180 respec to a es tas pe rs onas ;
4) e xpe rim e nta una gra n dific ulta d e n hace r c onfirma r s u pe rce p -
c ión por los otros ; por una parte , porque e l e quipo m ism o no s us c ita
el proble ma (los c ole gas s e une n a la ne gac ión y a l dis im ulo), por
otra parte , por e l hec ho de que e l hos pita l o la ins tituc i ón e s «be né -

181
La doble coacción y más allá La doble coacc ión

vola» con respecto al enfermo y, en tercer lugar, porque su enferme-


anterior conferencia, me presenté intentando convencer a la asam-
dad implica unos problemas de percepc ión que invalidan su opi-
: blea de que la zoología, la antropología y la psiquiatría son, a fin de
nión ''.
cuentas, "una" y que por tanto es perfectamente natural pasar por
Weakland establece un paralelo entre las observaciones del equipo las buenas de la una a la otra en busca de patterns. Esta vez, podría
Bateson y las de Stanton y Schwartz, y comprueba que «la simple re- presentarme, globalmente, como un hombre enfadado que cree que
velación del conflicto parental encubierto va acompañada de una lo que les sucede a las personas no debería sucederles a unos perros.
meroría del paciente, incluso antes de que se resuelvan estos conflic- Esto sugiere desde el principio una relación evidente entre la ps i-
tos». Por otra parte, se siente inclinado a generalizar todavía más la quiatría y la zoología. Más seriamente, supongo que lo que yo tengo
hipótes is sobre la base del homomorfismo de las estructuras sistémi- como sagrado compete a la naturaleza de \os patterns y lo que me en-
cas: «Es indudable que grandes instituc iones financieras, guberna- coleriza es la violación de los patterns bajo una forma u otra. Por ello,
mentales y religiosas, no están a cubierto de mensajes incoherentes y me encuentro hoy intentando ayudarles a descubrir unos patterns in-
de su disimulo, de la negación del comportamiento y de la respon- gresantes para su vida: contrariamente, me siento indignado por las
sabilidad individuales, todo ello dentro de un marco que proc lama la distorsiones de patterns que vivieron cuando eran niños»27.
unidad y la benevolenc ia; como hemos vis to, estas condic iones Pero, algunos años más tarde, deploraba la dificultad en obtener
originan muchas dificultades en las familias y en los hospitales psi- resultados y el sentimiento de impotencia que los-terapeutas tienen
quiatncos» que experimentar a menudo. Para él, que «jugaba» con honradez en
sus conversaciones, la decepción podía ser muy dolorosa. Confesó un
día su dificultad en continuar sus investigaciones sobre la esquizofre-
6.2.5. Bateson y los terapeutas nía porque: «Si ofreces tu corazón a un esquizofrénico, es como si lo
insieras a freír en una sartén, él lo deja quemarse a fuego lento»'8 .
Bateson nunca se interesó verdaderamente por la terapia ni por la Aun así, Bateson no sólo ha discutido con los pacientes sino tam-
enfermedad mental: «Aunque me he ocupado de vanos pacientes es- bién con las familias. Incluso a veces iba a su casa. Ronald Laing, que
quizofrénicos —dice en 1962—, nunca me he interesado por ellos, ni lego a Palo Alto en 1962, recuerda haber visto a Bateson mantener
siquiera desde un punto de vista intelectual. Lo mismo sucede con una conversación familiar: «No creo que él se considerase nunca co-
respecto a mi trabajo con los indígenas de Nueva Guinea y de Bali. no un terapeuta, pero es muy posible que algunos (entre los mejores
Mi centro de interés está situado a nivel de los principios generales de ellos.) Tampoco lo piensen... Si yo hubiese sido el paciente durante
:
que eran ilustrados o ejemplificados por los datos» ". Sin embargo él la sesión, no hubiese pensado que había algo que temer. Creo que es
ha "hecho» terapia, o, en todo caso, una versión personal de psicote- este el hecho principal. Él intentaba hacer salir a la gente de estas
rapia. Le gustaba pasar largas horas con algunos pacientes, jugaba al constelaciones familiares continuas... No creo que él... (Nunca) haya
golf con ellos, intercambiaba ideas. Se compadecía de sus sufrimien- mostrado que consideraba adoptar una estrategia activa, utilizar unas
tos y creía que había que ayudarles siendo «bueno con ellos». En técnicas para hacer salir a la gente del embrollo en que se encontraba:
1956, en la segunda conferencia Macy sobre los procesos de grupo, para hacerlo hay que ser una especie de activista político a corto pla-
comunicó su sentimiento a la asamblea en estos términos : «En la zo... Quiero decir que hay que emplear activamente la fuerza contra
la fuerza. Bateson nunca ha estado implicado en esto»1 '.
182
183
• •
La doble coacción
LJ doble coacci ón y m ás a l l á

Bateson siempre ha desconfiado del deseo voluntario y consciente nal) a un fenómeno, separándolo del contexto que le da un sentido.
de provocar cambios. Veía en él la sombra de esa angustia existencial Haley quería llegar a delimitar este concepto en un marco interac -
que el hombre se afana por exorcizar aportando respuestas parciales cional: toda organización está jerarquizada, los seres humanos no
y prematuras a las grandes preguntas de la existencia. Para él, la me- pueden «no tener una jerarquía clara». Toda imprecisión de la jerar-
jor respuesta a una pregunta era llegar a formular una pregunta más quía en una organizac ión irá seguida de un intento de apoderarse
amplia, más englobante. De ninguna manera dar una receta precisa del poder (acompañado de las batallas inevitables que de ello se si-
que, aunque nos permita «coger en la trampa» los azares de los cam- guen).
bios o de la evolución de los sistemas, corre el gran peligro de am- En la situación esquizofrenógena, Haley considera que los niveles
putar, aunque sea por ignorancia, ciertos mecanismos de regulación jerárquicos conflictivos engendran una batalla por el poder, ya que
esenciales, dejando así unas cicatrices antiestéticas en el tejido de la la madre no soporta que algún otro decida «quién será el jefe».
«estructura que une» los seres y las cosas en el mundo natural. Para Haley, la divergencia de puntos de vista con Bateson no era
Este sentimiento se exacerbará todavía más después de su experien- muy grave, mientras que, veinte años más tarde, Bateson decía: «Haley
cia «entre los terapeutas». Hasta el punto que decidirá atacar de frente pasa demasiado deprisa sobre las divergencias epistemológicas entre él
el problema o, al menos, con un vocabulario más de acuerdo con sus v yo. La idea que yo tenía en esa época era que él creía en la validez de
posiciones, 'suscitar el debate sobre este tema en la óptica pluri- ¡a metáfora del "poder" en las relaciones humanas. Yo pensaba enton-
disciplinaria de las conferencias Macy. En 1968, obtendrá los subsi- ces -y hoy lo creo aún más— que el mito del poder corrompe, porque
dios de la Fundación Wenner Gren para organizar una conferencia propone una epistemología falsa (aunque sea convencional) [...] [esta
sobre el tema «Los efectos del objetivo consciente sobre la adaptación
óptica no es menos errónea, o menos socialmente patógena,
humana»1 ", en la que se esforzará por lograr que la comunidad cientí-
porque U mitología que lleva asociada es en parte autovalidante para
fica estudie la epistemología de la investigación aplicada. Sin gran
los que creen en ella y que obran en consecuencia»".
éxito por otra parte; pero esperar un «éxito» de una cuestión así, ;no
Habiéndole preguntado David Lípset sobre ello, Haley hacia el
es ya una manifestación de esta hybris que quería denunciar 5
comentario siguiente: «[A Bateson] no le gustaba el poder. Ni siquiera
La cuestión del «poder» en las relaciones rué en todo caso un te-
le gustaba la palabra... Si yo decía que un terapeuta debía tomar el
ma recurrente en el equipo del proyecto Bateson. Principalmente en
poder, no le gustaba. Si decía que un terapeuta no debía tomar el po-
las discusiones interminables entre él y Jay Haley, que estaba conven-
der, tampoco le gustaba, [Risas]... Él cogía lo que yo decía y lo trans-
cido de la importancia del «poder» en las relaciones humanas y, en
particular, en el contexto familiar. A partir de 1956, Haley intentó formaba en cuestión de poder, cuando no era en absoluto lo que yo
había querido decir. Era tan hipersensible a toda esta cuestión... Sin
desarrollar la idea de «control» y de «poder» en las relaciones huma-
nas. Estaba persuadido (y todavía lo está actualmente) de que «la embargo, no era así... a propósito de Bali o de los iatmul. [,..] Toda
cuestión de saber qué poder sobre su vida una persona permitía te- influencia que se le escape a la persona le era odiosa. Toda manipu-
ner a otra, era un aspecto central de toda vida humana». Para Bate- lación indirecta estaba [también] fuera de cuestión... Aproximada-
son, el problema del poder refleja un error epistemológico corriente mente diez años [después del fin del proyecto], volví a encontrar a
que consiste en dar una explicación ad hoc (en este c-aso, atribuir una Bateson en una velada en Nueva York, y... volvimos a enzarzarnos en
causalidad individual de tipo mecanicista a un fenómeno interaccio- 'a discusión que teníamos en 1959, exactamente el mismo debate y
184 'as mismas posiciones»12.
185
La doble coacción y más allá La doble coacción
La cuestión no de)a de tener interés a la hora de mundializar el
«pragmatismo anglosajón». La discusión ha continuado en Palo Alto, a
entonces sobreentendía que las ideas del proyecto Bateson eran real-
comienzos de los años ochenta, prácticamente en los mismos términos, un
mente las ideas del MRI, y que debería obtener fondos suplementa-
poco como si la nueva generación tuviese que perpetuar, al modo de las
rios para sostenerlas. Esto encolerizó a Bateson porque pensaba que
tragedias griegas, los conflictos que habían enfrentado a sus mayores.
Jackson estaba utilizando todo el crédito de su trabajo»". Para él, só-
lo en este momento los dos hombres tuvieron diferencias marcadas,
6.3. El tiempo de los conflictos el no recuerda ningunas dificultades anteriores.
Jules Riskin formó parte del primer equipo del MRI. Si se acuerda
muy bien de las reuniones preparatorias a la creación del instituto de
En 1958, Jackson quiere desarrollar al máximo la parte terapéutica Jackson, Riskin sitúa el problema a nivel de un «combate de los je-
del nuevo enfoque. Y decide fundar un instituto con este fin. Bate- fes»: «Nos estuvimos reuniendo durante algunos meses, Bateson nunca
son se muestra reticente. Los conflictos entre los dos hombres se exa- partic ipó en estas reuniones. Como sabe, había tens iones dentro del
cerbarán. Finalmente, a comienzos de 1959, se crea el Mental Re-
grupo Bateson, y él no deseaba ser identificado con el instituto,
search Institute; Don Jackson es su primer director pero Bateson y el aunque venía a menudo como consultor; se sentía que había una ten-
resto del equipo continúan trabajando en las investigaciones sobre la sión entre Jackson y Bateson. Era una tensión también personal, eran
doble coacción. Los dos grupos, muy distintos al principio, como cada
buenos amigos, pero una gran parte de su conflicto era territorial y
uno de ellos se esfuerza en precisar, continuarán sin embargo profesional. Bateson no quería a nadie como jefe y Jackson tampoco
frecuentándose a través de reuniones o de encuentros informales quería jefe»' 4. Probablemente no hay ninguna necesidad de que nos
hasta 1963, fecha de la partida de Bateson a las islas Vírgenes.
extendamos más sobre las dificultades en sus relaciones, muy poco
Se ha hablado mucho de las relaciones entre Bateson y Jackson y de importantes en unas personas que trabajaron juntas durante muchos
los conflictos que enfrentaron a los dos hombres a partir de la
años. Ambos tenían ambiciones personales que, antes de ser bastante
creación del MRI. Por nuestra parte, nunca hemos encontrado señales, divergentes en un momento dado, coincidieron para ofrecernos las
ni en las actas de las numerosas reuniones de equipo ni en la co- bases de un nuevo enfoque de la enfermedad mental.
rrespondenc ia de Bateson, de alus ión directa a una opos ic ión im-
Irónicamente tal vez (al menos para aquellos que tienen excesiva
portante entre ellos. Los diversos testimonios que hemos podido tendencia a presentarlos como unos hermanos enemigos), Jackson y
recoger de las personas que mantuvieron contactos personales con Bateson debían recibir, en 1961, la Frieda Fromm-Reichmann Award, re-
ellos mencionan todos un gran respeto mutuo en el plano profesio- compensa concedida por la Academia americana de ps icoanális is,
nal, a pesar del choque que no podía dejar de provocar el encuentro de que reconocía así la importancia de sus trabajos comunes sobre la
estas dos «fuertes personalidades». Las divergencias aparecieron sobre
esquizofrenia.
todo después de la publicación del articulo sobre la doble coacción y
alcanzaron su apogeo cuando se creó el MRI.
Haley formó parte del grupo de .discusión que preparaba la crea- 6.3.1. El balance de diez años de inv estigaciones
ción del MRI pero nunca se unió formalmente a ellos. «Tuvimos una
reunión, [Alex] Bavelas, Jackson, Bateson, John [Weakland] y yo, sobre la Antes de hablar con detalle sobre los comienzos del MRI en el ca-
creación de un instituto y fue en esta reunión cuando Bateson rehusó pitulo siguiente, hagamos un rápido balance de los trabajos del gru-
muy claramente su participación. Pero Jackson intentaba encontrar fondos
para el MRI y neces itaba una base para hacerlo,
!86
187
La doble coacción y más allá
La doble coacción

po Bateson. De 1953 a 1962, los diferentes miembros del equipo pu- Esta declaración, comparada con la de John Weakland: «Llegamos a
blicaron en total sesenta y tres artículos, de los cuales solamente dos
California, hicimos muchas locuras y ¡llegó la terapia familiar!», re-
están a nombre del grujió entero, el primero de todos, Hacia una teoría vela perfectamente la diversidad de puntos de vista que se manifesta-
1
de la esquizofrenia, y e! último, Una nota sobre la doble coacción ''. En este
ron de manera todavía más aguda en los años siguientes.
artículo, definen una posición común sobre la doble coacción, posición
que comprende los elementos siguientes:
"La doble coacción es una clase de secuencias que aparecen cuan- o.3.2. La par tida de Bateson
do los fenómenos son estudiados con el concepto de niveles de la
comunicación.
Durante el proyecto, la preocupación de Bateson siempre fue obtener
»La doble coacción es una condición necesaria, pero no suficien- unos principios de comunicación que fuesen tan generales que
te, para explicar la etiología de la esquizofrenia e, inversamente, la
pudiesen explicar los procesos que actúan en todo el mundo animal. •
doble coacción es un derivado inevitable de la comunicación esqui-
zofrénica. Desde 1952 se había interesado por las nutrias, animal tan alejado
del hombre que «si una proposición general podía ser verdadera a la
»Para este tipo de anális is, el estudio empírico y la descripción vez para el hombre y la nutria tenía grandes probabilidades de ser
teórica deben privilegiar el análisis del comportamiento observable
y los contextos de las relaciones, más que centrarse en la percepción verdadera de manera universal»". No cuesta imaginar la sorpresa del
y los afectos individuales. comité de investigación del Veterans Administration Hospital cuan do
Bateson les pidió permiso para instalar acuarios llenos de nutrias en...
»la manera más útil de describir una situac ión de doble coacción
¡el depósito de cadáveres! También había nutrias por todas parres en
no es en términos de "persona coaccionante" y de "víctima" sino de
su domicilio particular en Menlo Park, En 1959, recibió la ayuda de
"personas cogidas" en un sistema continuo que engendra unas defi-
Lois Cammack, una trabajadora social que llegó a Palo Alto para «ver
niciones conflictivas de la relación y, por consiguiente, un sufri-
miento subjetivo. Para manejar bien la complejidad de los niveles en cómo Bateson aplicaba la terapia» y que, finalmente, fue <;u tercera
la comunicación humana, es importante privilegiar los sistemas cir- esposa en 1961. Al final del proyecto sobre las paradojas, Bateson
culares de relaciones interpersonales con respecto a los enfoques más pensaba seriamente en emprender una nueva investigación, muy
convencionales del comportamiento individual»' .
6 ambiciosa, para estudiar los fenómenos de comunicación en las
Estas conclusiones precisan las bases de un enfoque interaccional nutrias. Pero en el momento en que sus estudios iban a concretarse,
jerarquizado del comportamiento humano, modelo que continuará recibió una proposición de John Lilly invitándole a ir a estudiar los
siendo el substrato teórico de la escuela de Palo Alto. delfines en su laboratorio situado en las islas Vírgenes. Se marchará en
Mucho más tarde, Bateson resumirá lo esencial de los diez años de la primavera de 1963.
investigac ión en los términos siguientes: «Lo que hemos hecho en Esta partida es en resumidas cuentas bastante lógica, porque la
orientación terapéutica cada vez más marcada de las investigaciones
nuestro proyecto de investigac ión es trasplantar unos conceptos
de Palo Alto casaba mal con la búsqueda mucho más general de Ba-
epistemológicos del almacén de los filósofos — Whitehead, Russell y
teson. El clima se deterioraba dentro del equipo; la rivalidad que se
otros— al mundo confuso y desordenado de la historia natural»".
instauró con el muy reciente MRI, cuya reputación crecía rápida-
mente, hacía el ambiente cada vez más pesado. «Creo que estaban
hartos el uno del otro en 1962», dirá Jay Haley, lo que coincide con

188
189
La doble coacción y más allá

La opinión de John Weakland: «Cualquier consejero matrimonial os La doble coacción


dirá que diez años es mucho tiempo para permanecer en contacto
intimo. Éramos unas personas bastante diferentes, éramos tres y de| dad. Haley era ya muy conocido, en aquella época, por su cruzada
pues, con Jackson, cuatro, unidos por algunas líneas de interés pero con en favor de una psicoterapia de corta duración y por su crítica bas-
grandes dificultades : estilos diferentes, centros de interés diferentes, r.nte acerba del enfoque psicoanalítico. Bateson no estaba muy sa-
ideas diferentes sobre el modo de seguir estas ideas, Jay quería continuar tisfecho de lo que vivía como una desviación de sus ideas. «No estoy
con el trabajo clínico y Bateson cada ve?, se oponía más a ello»' ". No muy contento de sentirme el padre de la d eclaración tácita según la
obstante, los dos hombres conservan un caluroso recuerdo de esa cual "la doble coacción es una teoría de la terapia". No creo que lo
época y reconocen tener una deuda importante con Bate-son. Haley le sea ni que nunca lo haya sido»".
dirá a Lipset: «Pocas personas han tenido la suerte que tuvimos John Esta opinión se exacerbó todavía más después de la aparición de
Weakland y yo durante este decenio. No sólo nos agrá- daba estar un articulo de Janice R. Stevens que respondió, en el diario «Psy-
juntos, sino que pudimos investigar a tiempo completó sobre todo lo chiatric News», al anuncio del coloquio sobre la doble coacción, que
que encontrábamos importante, con Bateson como profesor y como esta teoría había causado «un grave perjuicio» a los esquizofrénicos y
guía. Cuando luchábamos en la obscuridad contra unas ideas a sus familias. Stevens reprochaba a los terapeutas familiares el que
imprecisas, Bateson nos aseguraba que trabajásemos de la manera más hubiesen hecho a las familias responsables de la desgracia de uno de
apropiada a nuestras capacidades, mostraba una actitud confiada que ellos, el haber causado muchos problemas de relación entre los hijos
dejaba entender que todo problema podía resolverse, y, muy a sus padres, y vilipendiaba la teoría que, sin haber podido nunca tener
menudo, inc lus o nos daba una idea para res olverlo. ¿Qué mas una verificación experimental, era la causa de estos abusos terapéuticos.
puede pedírsele a un director de investigación?-> Y concluía: «Ya es hora de que las familias de los pacientes
esquizofrénicos exijan [...] la honestidad de la profesión ps iquiátrica
Y el abandono de las hipótesis que no han conducido a ningún tra-
6.4, «Más allá de la doble coacción» 41 tamiento útil»13.
Era evidentemente un golpe bajo para Bateson cuya respuesta fue
En 1977, e! interés de numerosos psiquiatras por la doble coac - virulenta. Aunque reconocía que la teoría de la doble coacción tenía
ción decidió a uno de ellos, Milton Berger, a organizar un gran co- ?u parte de responsabilidad en el sufrimiento de los pacientes, echa-
loquio sobre este tema: «Más allá de la doble coacción.» Además de ba la culpa a la prisa de los clínicos por aplicar unos conceptos que
Bateson, fueron invitados Haley y Weakland, así como otros grandes no dominaban bien. «El metrozol, la insulina, la lobotomía, el EST"
nombres de la terapia familiar: Murray Bowen, Cari Whitaker, e in- y la inhumanidad del desprecio flagrante han contribuido al caudal
vestigadores tales como Albert Scheflen y Lyman Wynne. Je sufrimiento humano que irradia de la "esquizofrenia", y la solu-
Pero los participantes venían más por las aplicaciones terapéuticas cion moderna —la intoxicación crónica por la quimioterapia— no es
que se habían hecho de la teoría, que por el modo como Bateson la la ultima palabra. ¡La cuestión es sencilla! Todos somos profunda-
había reinterpretado y ampliado, es decir, como uno de los princi- mente ignorantes y no puede haber competición en la ignorancia» 4 '.
pios fundamentales de la comunicación, del cambio y de la creativi- En esa época, las nuevas teorías volvían a la hipótesis de una cau-
sa orgánica, y probablemente innata, de la esquizofrenia; por eso Ba-
teson añadía más adelante: «Las apariencias de la esquizofrenia pue-

190 191
den ser producidas por una invasión parasitaria y/o por la
experiencia: por los genes y/o por el aprendizaje. Incluso
estoy dispuesto a conceder que la esquizofrenia es tanto una
“enfermedad” del “cerebro” como una “enfermedad” de la
“familia”, si el doctor Stevens me concede que el humor y la
religión, el arte y la poesía son, del mismo, “enfermedades”
del cerebro o de la familia o de los dos>>.

El debate terminó algunos meses mas tarde; dos psiquiatras de


San Luis, aunque agradecían a Bateson sus declaraciones, no
dejaban de concluir: “Sin embargo, después de haber leído y
releído una vez más la prolija y paralógica pontificación del
señor Bateson seguimos siendo incapaces de sacar la menor
significación coherente de las frases utilizadas… ¿Estamos en
doble coacción?”

Todos no comparten esta opinión sobre el lugar de doble


coacción como instrumento conceptual. Para Paul
Watzlawick, su papel fue preponderante tanto de un punto de
vista descriptivo como por su valor de instrumento
terapéutico: “Porque, no solo muestra un pattern de
comunicación, sino que tiene implicaciones terapéuticas: si
utilizáis una prescripción del síntoma, estáis utilizando una
doble coacción terapéutica, ya que pedís a alguien que haga
algo que está fuera de su control”

Stewart Brand considera, por su parte, que está lejos de haber


comprendido todas las implicaciones de la hipótesis. Está
persuadido de que se trata de un paradigma del cambio que
podrán utilizar los investigadores de muchas disciplinas, y
especialmente en informática. Haley es más dividido: para él,
aunque la teoría haya tenido un impacto muy grande en
muchas personas de la profesión, reconoce que no utiliza ya el
término “doble coacción”: “He dejado de utilizar el término,
porque todo el mundo empezó a utilizarlo en cualquier
sentido. P or lo tanto volví al término “paradoja”. Creo que si
estáis analizando la comunicación, en particular la de familias
uno de cuyos miembros está loco, esto “tiene sentido”. Es
evidente que hay niveles confilctivos de comunicación. Creo
que Bate-
La doble coacción

son intentó generalizar el concepto a un material más amplio, como


la teoría de la evolución; esto realmente no me entusiasmó mucho.
Pero era su centro de interés, ante todo él estaba interesado en la
evolución»5".
Como vemos, el alcance del proyecto Bateson fue apreciado de
modo diverso en la profesión. Hay que reconocer sin embargo que
las críticas que los terapeutas dirigían a la teoría, reflejan sobre todo
la diversidad de las opiniones acerca del estilo muy personal de Ba-
teson. En los medios científicos, se adora a Bateson o se le odia. Para
algunos, es una de las raras personas que van a lo esencial, a dar
altura al pensamiento; para otros, es un cuentista, un hombre de la-
bia de estilo pomposo, cuyo barniz científico no consigue ocultar la
f a lt a de una real especialización.
No es sencillo utilizar a Bateson. Lo que, por otra parte, proba-
blemente no le desagradaría. El nunca apreció las recetas. Es- un
autor al que constantemente se le vuelve a descubrir, al azar de las
reflexiones, en busca de relaciones entre las ideas; entonces se advier-
te que el mensaje de Bateson no se presta a la simplificación: no se
toma a Bateson al pie de la letra, se comparte su espíritu, lo que, pa-
ra muchos hombres de ciencia, viene a ser apresar el vacío. Pero esto
también Bateson lo había prevenido.
Nosotros creemos también que la doble coacción ha aportado so-
bre todo una sólida legitimidad a los terapeutas familiares. Que los
terapeutas actuales puedan prescindir del enfoque teórico y defen-
der, como hace Haley o los miembros del Centro de terapia breve de
Palo Alto, un enfoque únicamente fundado sobre el «qué hacer con
Distas a qué resultado» sólo nos parece aceptable actualmente porque
la legitimidad del punto de vista interaccional ha s ido establec ida
antes. En nuestro espíritu no hay duda de que la suma de los con-
ceptos fundamentales —y finalmente coherentes— que forman el
substrato teórico de la teoría de la doble coacción no le es extraña.
incluso iríamos más lejos y dinamos que las investigaciones poste-
riores de Bateson no han hecho más que reforzar la posición de
aquellos contra los que ha luchado a veces con vehemencia. Porque,
finalmente, cuanto más se precisaba su pensamiento y tomaba for-

193
La doble coacción y más allá
ma la nueva estructura teórica, más ganaba en credibilidad la sisté-
mica en el s entido amplio. Sin Bates on, probablemente hubiese
resultado difícil hablar de los trabajos de Erickson, comparar las di- "
versas técnicas de los terapeutas familiares, justificar las intervencio-
nes paradójicas, etcétera. Bateson s in duda ha ens eñado a los tera- JACKSON, ERICKSON Y LA TERAPIA FAMILIAR
peutas a hacer las preguntas buenas, no se le puede reprochar las
respuestas precipitadas que algunos no han dudado en aportar. Toda
su vida habrá s ido un investigador, nunca un terapeuta, aunque al-
gunos de ellos lo hayan hecho su santo patrón.

Antes de exponer los comienzos del MRI, y para conocer mejor la


originalidad de su enfoque terapéutico, no es inútil evocar el con-
iunto de esta corriente de pensamiento psiquiátrico que se sintetiza
bajo la etiqueta general de «terapia familiar». Como vamos a ver,
contrariamente a una idea muy extendida, este enfoque de la enfer-
medad mental no puede cons iderarse igual al enfoque s istémico o a
Li c ibernética. Muchos de los terapeutas familiares no han hecho
mas que extender los conceptos psicodinámicos (ya se trate del psi-
coanálisis freudiano, de sus derivados o de teorías más recientes) a la
situación familiar. Sin embargo, la mayoría han tenido que recurrir
a nociones explicativas suplementarias para incluir las relaciones fa-
miliares en su enfoque. Ahora bien, estas nociones habían sido estu-
diadas sobre todo por los sistémicos en el sentido amplio.
Así, poco a poco, se enturbió la imagen de la terapia familiar, se
borraron las diferencias entre escuelas y, aunque las prácticas conser-
van sus particularidades (¡y las divergencias pueden ser importan-
tes!), el público en general ha acabado por olvidar las diferencias de
rondo para recordar solamente las semejanzas aparentes : «Después
de todo, todos hacen la terapia familiar.» Lejos de nosotros la idea
de repartir certificados de conformidad. Lo que nos proponemos
hacer aquí es dibujar a grandes rasgos el contexto en el que se efec -
tuó el paso de un enfoque individual de los problemas de salu d
mental a la consideración del medio, del entorno de la persona «en-
ferma», Este capitulo servirá pues para situarnos en el contexto de
í. is terapias «relaciónales» en la época de la creación del MRI, para
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195
La doble coacción y más allá
Jackson, Erickson y la terapia familiar

definir el lugar de Don Jackson, y para presentar a este «gran


original» que fue Milton Erickson. psicodrama, etcétera, que contribuirán mucho a disminuir e l miedo
frente a los problemas de transferencia y de contratransferencia.
Introducción de la cultura y de las relaciones interpersonales. Al-
7.1. Los trabajos precursore s
gunos psicoanalistas importantes, Sullivan, Horney, Fromm,
Erickson, etcétera, concederán un lugar importante a la cultura y a la
vida de relac ión en la constitución de la personalidad. Algunas de
A partir de los años treinta encontramos los primeros indicios de
sus teorías interpersonales, la de Sullivan entre otras, otorgan cada
este cambio de óptica. Varias teorías alimentaron los balbuceos del
vez mas importancia a las dificultades presentes de los pacientes. Se
enfoque familiar: además de la cibernética, de la teoría de los siste-
descubre también una repartición epidemiológica de la enfermedad
mas y de las investigaciones sobre la comunicación, de las que he-
mental muy diferente según los subgrupos sociales, étnicos y cultu-
mos hablado largamente, podemos señalar la elaboración de la no-
rales.
ción de «rol» —concepto que se aplicará principalmente al estudio de
los grupos y a la formación de la identidad— así como las teorías del Haley resume así los cambios que se produjeron en esa época y
que trastornaron el medio de la ps iquiatría en los Estados Unidos
«yo», que introducen ideas nuevas en la teoría psicodinámica, espe-
hasta los años sesenta: «Parece haberse producido una transición en
cialmente las de simbiosis y de individuación.
el enfoque de la esquizofrenia: desde la idea inicial según la cual, en
La aparición de conceptos nuevos (que conciernen a menudo al
estas familias, creaba la dificultad el propio esquizofrénico, a la idea
campo muy alejado de la investigación en psicología social) debía ir
de una madre patógena, después al descubrimiento de la inadecua-
acompañada de cambios en los métodos y las técnicas terapéuticas.
ción del padre, hasta la tendencia actual a implicar a los tres miem-
No olvidemos que el enfoque analítico insistía sobre las precauciones 2
que había que tomar para que el proceso analítico pudiese ser corona- bros de la familia en un sistema de interacciones patológico» . Vea-
do por el éxito, y, entre ellas, se encontraban recomendaciones muy es- mos los detalles de esta evolución.
trictas en cuanto a los contactos entre el terapeuta y el entorno del pa-
1
ciente. Aquí también podemos notar una evolución progresiva .
7.1.1. Gritos contra la familia
Así pues, al principio, en el psicoanálisis ortodoxo, se desaconse-
jan totalmente los contactos entre el terapeuta y la familia del pa-
ciente, ya que este tipo de encuentro no puede dejar de contaminar Hacia mediados de los años treinta aparecen los primeros estu-
las relaciones transferenciales y poner así en peligro los resultados dios exploratorios sobre las relaciones patógenas padres-hijos. En 1937,
del análisis. Nathan Ackerman escribe La familia como unidad social y afectiva.
Artículo en el que señala la importancia de los roles familiares y la
Los primeros cambios: a partir de los años treinta, se empieza a
manera como éstos pueden perturbar las interacciones de los
considerar que sería útil estudiar los efectos negativos de la madre sobre
miembros de la familia.
el desarrollo del hijo. Esta preocupación se manifiesta principalmente en
las clínicas de orientación infantil, en donde se recibe a los padres de los Los años cuarenta verán multiplicarse los estudios sobre la «sobre-
protección materna» y David Levy será un precursor de las investiga-
niños seguidos individualmente. Paralelamente, se observa la aparición
ciones sobre la relación «entre los rasgos patógenos de la madre y el
de técnicas terapéuticas nuevas, psicoterapia de grupo,
comportamiento perturbado del hijo» 4 . Estos estudios tienden a

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197
La doble coacción y más allá Jackson, Erickson y la terapia familiar

mostrar que la actitud sobreprotectora de las madres está ligada a permiten estudiar las parejas, los clínicos no son todos favorables a
7
sus propias frustraciones afectivas infantiles. El concepto de «madre un trabajo terapéutico con los dos miembros de la pareja .
esquizofrenógena» parece haber sido utilizado por primera vez por Para resumir este período, podemos decir que los esfuerzos des-
Frieda Fromm-Riechmann en 1948. Esta expres ión des igna a una plegados por una parte para comprender mejor la esquizofrenia y
persona agresiva, dominante, falta de segundad y rechazadora. En por otra parte para reforzar los métodos de tratamiento, conducen
cuanto al padre, se lo describe como alguien inadecuado, pas ivo y progresivamente a los terapeutas a volverse hacia otras personas im-
bastante indiferente. Como vemos, las preocupaciones de los investí- portantes de la familia, en primer lugar a la madre, pero también al
gadores se centran sobre todo en las características de la personali- padre. Y aunque estas iniciativas son tímidas, no dejan de golpear el
dad de los padres de los esquizofrénicos. ¡No es agradable ser la ma- tabú de los contactos entre el terapeuta y el entorno del paciente.
dre de un esquizofrénico en esa época!
Pero, de un modo general, las familias son sospechosas. Algunas
investigaciones mostrarán que la mayor parte de los pacientes psi- 7.2. El tratamiento de la patología familiar
cóticos proceden de familias muy perturbadas; Ellison y Hamilton
comprueban que el 30% de los pacientes han vivido recientemente, En los años cincuenta se produce una multiplicación de las inves-
defunciones, divorcios o separaciones en la familia'. Es verdad que las tigaciones que ponen de manifiesto la relac ión estrecha entre la
experienc ias de estos años eran criticables desde un punto de vista familia como unidad social y la enfermedad mental. Aunque el en-
metodológico y fue puesta en tela de juicio la interpretación de sus foque terapéutico siga siendo psicoanalítico, el paciente es conside-
resultados. Esto no impide que todas estas investig aciones denoten rado como portador del síntoma de la patología de los miembros de
una tendenc ia general a la vez del tipo de interrogac ión y de los la familia*. Esta visión conduce a algunos terapeutas a tratar a todos
interes es de la época, y a este titulo nos interesan dir ectamente. los miembros de la familia juntos, ya que el aislamiento del paciente
no puede llevar al éxito del tratamiento (al menos a término, ya que
se supone que el paciente «curado» volverá a vivir en un medio pa-
7.1.2. Fam ilias en terapia tógeno). Se considera la familia como una unidad biosocial y la psi-
coterapia debe permitir a todos los miembros de la familia encontrar
Al lado de estas investigaciones, las técnicas terapéuticas experi- un modo de funcionamiento satisfactorio. Aparecen nociones inter-
mentan también una evolución en los años cuarenta v cincuenta: va- accionales, como la del lazo simbiótico, que hacen hincapié sobre
rios ps iquiatras se ponen a experimentar la terapia de grupo con las relaciones en el seno de la familia más que sobre las propias per-
unos pacientes y sus padres*. - sonas.
Notemos de paso que los movimientos terapéuticos, igual que la Las hipótesis de trabajo de los terapeutas reflejan una visión ho-
investigación, se centran principalmente sobre el problema de la es- meostática del sistema familiar, subrayando cada uno un aspecto
quizofrenia; no obstante, pueden señalarse otras investigaciones in- particular de la familia. Hill, por ejemplo, considera que los lazos
teresantes sobre las relaciones de parejas en las que uno de los miem- entre la madre y el hijo esquizofrénico se oponen a toda mejoría del
bros es cons iderado como neurótico o ps icótico. Pero aunque s e
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La doble coacción y más allá Jack son, Erick son y la terapia fam iliar

paciente: sin embargo ella no es «culpable» de esta relación coaccio- s is » y de «reglas familiares». Pero esto no es hacer justicia al valor, a
nante ya que es el propio paciente el que se imagina que todo pro- la inteligencia y al eclecticismo de Jackson. En efecto, él no vaciló en
greso condena a su madre a la enfermedad. Esta nueva visión de la Corregir y en mejorar constantemente las primeras experiencias de la
relación patológica induce ya un contacto enteramente diferente en- terapia familiar que preconiza con energía desde mediados de los
tre la madre del paciente esquizofrénico y el terapeuta, que no la ha- años cincuenta. Vamos a esforzarnos en mostrar que a través de su
ce responsable de los temores vividos por el enfermo. obra tan desconocida, Jackson prefigura a la vez los desarrollos pos-
Midelfort (1957) es uno de los promotores de la orientación rela- teriores de la terapia familiar (americana y europea), los trabajos del
cional inspirada en una visión sociocultural de la enfermedad men- Centro de terapia breve, e incluso los principios constructivistas que
tal; él considera la terapia familiar como un tipo especial de terapia Paul Watzlawíck ha añadido recientemente a los conceptos teóricos
de grupo que debe permitir satisfacer las necesidades sociales de las explicativos de Palo Alto.
personas. Subraya también la importancia de una comunicación ét- En primer lugar, cons ideremos al personaje. Jay Haley resume
nica y religiosa entre el terapeuta y el enfermo; la ramilla verá al te- bien el valor y la intransigencia de Jackson en el discurso que pro-
rapeuta procedente de una cultura exterior como un usurpador de nunció en un acto conmemorativo en su homenaje: «Fue un precur-
sus valores culturales. sor. Adoptó una pos ición muy clara aceptando el hecho de que nos
A partir de entonces, otros clínicos emprenderán estudios más encontrábamos ante un conjunto de ideas nuevas. En 1957, dec idió
importantes sobre las relaciones y el tratamiento de las familias. A que las ideas psicoanalíticas no eran apropiadas para la terapia, pre-
comienzos de los años sesenta, y paralelamente a los trabajos del sentó la dimis ión en la Asociación de psicoanálisis (Psychoanalytic
MRI, aparecerán los grandes nombres de la primera generación de Sociery) y quitó el diván de su consulta. Para él, no era un paso ba-
los terapeutas familiares: Bowen, Wynne, Boszormenyi-Nagy, Lidz, nal y, después de haberlo dado, ya no aceptó compromisos. Muchos
Ackerman y Whitaker, para citar solamente a los mas conocidos de de sus colegas, comprendidos algunos de los terapeutas familiares, le
ellos. Todos, dejando aparte Lidz, serán terapeutas familiares con manifestaron su resentimiento»10.
pleno derecho y elaborarán modelos terapéuticos reconocidos y to- ¿Qué criticas dirige al enfoque analítico? En líneas generales, de-
davía muy vivos en nuestros días. Todos han mantenido contactos plora su orientac ión individual, que hace perder de vista la comple-
constantes entre sí y con el equipo del MRI, y, cuando Haley editará jid a d de los determinismos interpersonales, y su insistencia sobre las
la revista de terapia familiar «Family Process», en 1961, la mayor parte explicaciones genéticas de la enfermedad mental. Referente a esto,
de ellos se encontrarán en el comité de redacción. usará ha imagen de un disparo de fusil para mostrar la superdetermi-
nac ión del comportamiento humano:
«En cierto sentido [...] el gen es a la enfermedad mental lo que la
7.3. La obra de Donald DeAvila Jackson bala es al proceso total de tiro contra otro ser humano. Ninguna
analogía puede transmitir con prec is ión mi manera de concebir el
Jackson es s in duda el gran desconocido del grupo de Palo Alto. papel de la herencia en la esquizofrenia o cualquier otra dificultad
Seguramente, su muerte prematura es responsable de ello, igual que emocional, pero, como la bala es, en realidad, la parte activa de un
el hecho de que tuvo que hacer de pionero, desbrozando el terreno I arma de fuego, no hay duda de que esta posición no rechaza entera-
de la psicoterapia, atacando los fundamentos del enfoque analítico mente la herencia.
tradicional, sin poder proponer verdaderamente una imagen con- "Pero la bala es inofens iva s in el cargador que, a su vez, es inútil
ceptual clara de sus ideas innovadoras. Algunos le reprocharán esta &
vis ión brusca y reducirán su impacto a las nociones de «homeosta-

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La doble coacción y más allá Jackson, Erickson y la terapia familiar

s in el cañón y, a otro nivel todavía, es necesario que haya alguien pa- tados por el lenguaje que utilizamos. Así pues, antes que cualquier
ra disparar y una situación que se preste a ello. Por ello me parece otra cosa, necesitamos un lenguaje que nos permita, incluso que nos
que toda "teoría de la bala" de las armas de fuego es obligatoriamen te obligue, a pensar en términos de interacción. [...] El concepto de "re-
una supersimplifícación llevada al absurdo y que se ha concedido glas familiares" constituye uno de estos instrumentos» 15 .
demasiada atención a los efectos potencialmente peligrosos de la bala
—o del gen— mientras que actualmente nuestra preocupación con-
cierne al proceso total en el que la bala —o el gen— desempeñan un 7.3.1. Las «reglas familiares»
papel significativo»".
Esto repercute por supuesto sobre el enfoque terapéutico, porque, Jackson consideraba que el concepto de «rol» reforzaba los este-
si el terapeuta subscribe las explicaciones de tipo genético, la capaci- reotipos, sólo representaba unas abstracciones culturales y era, ante
dad del clínico para conceptualizar el contexto total del que el com- .toda, un concepto individual. Propuso pues substituirlo por el de -
portamiento «perturbado» forma parte, será limitada. Jackson se regla», como base del nuevo enfoque interaccional. La noción de
opone pues al enfoque individual, demasiado restrictivo, que pierde «redundancia» le servirá de hilo conductor. Así hablará de compor-
de vista el contexto y está fundado sobre la premisa (herencia de tamientos prescritos y proscritos en la cultura familiar. Hay que
nuestra cultura) según la cual «el hombre es el dueño de su destino y comprender la redundancia en el sentido de restricción, como he-
el capitán de su alma». mos dicho anteriormente. Si se aplica a la familia, puede verse que la
«Por tanto yo vuelvo a discutir, enérgicamente, la adecuación y la organización de ésta implica unas restricciones en cuanto a los com-
utilidad del anális is y del etiquetado individuales como se concibe portamientos permitidos o prohibidos para sus miembros :
actualmente. Creo que debemos pasar del estudio del individuo in «—Organización implica limitación, dado que el término "organi-
vitro al del grupo, pequeño o grande, en cuyo interior todo compor- zación" puede definirse, a nivel de comportamiento, como un tipo
tamiento individual especifico es adaptativo, de la evaluación indivi- preciso de modelo de repetición y de exclusión.
dual al examen del contexto, o, más precisamente, de los sistemas, »—La familia posee su organización. [...]
;
de los que es inseparable el comportamiento individual»' . »—Si se considera un conjunto de comportamientos posibles e
Él se da cuenta del hecho de que, para pasar de esta visión indivi- igualmente plaus ibles en teoría, una entidad organizada recurrirá a
dual a un enfoque interaccional, habrá que «inventar» un nuevo len- algunos de estos comportamientos con preferencia a otros. Por ejem-
guaje para evitar quedar preso en las etiquetas tradic ionales o hacer plo, d* las pos ibilidades a a f tal vez utilizará solamente a o b, o,
de él una simple traducción sistémica aproximativa que dejaría el quizás también, d no se producirá nunca»14.
problema intacto. «Dentro de nuestro marco de referencia concep- Como vemos, Jackson prosigue su enfoque de la familia en la lí-
tual tradicional, el individuo se detiene en las fronteras de su piel, y nea de las reflexiones del «grupo Bateson». Ha asimilado los princi-
lo que puede pasar entre dos individuos encerrados asi en ellos mis- pios cibernéticos y sobre esta base decide establecer unos fundamen-
mos -lo que no es claramente ni "yo" ni "tú"— es un misterio para tos científicos sólidos para _una psicología interaccional. Propone
el que no tenemos ni lenguaje ni modelo de inteligibilidad. Nues tros principalmente reconsiderar las cuestiones relacionadas con la edu-
pensamientos, nuestras investigaciones, y hasta lo que Benjamín Whorf cación de los hijos: «No hay duda de que nuestra cultura insiste de-
llamaba nuestra "vis ión del mundo", están limitados o facili- masiado sobre lo que los padres deberían hacer por sus hijos, en lu-

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La doble coacción y más allá Jackson, Erickson y la terapia familiar

g a r d e d a rs e c u e nt a d el m o do c o m o l os m od e l os f a m ili a r e s pr o s c ri - 1. Normalidad y «locura»


be n y p r es c rib e n el c om po rt a m i ent o e n el hijo , co m p r en did os l os
m odelos de r estricción » 1 5 . Después de haber intentado durante un c ierto tiempo clas ific ar
Ja c kso n in sisti rá s ob r e l a i m po rt an ci a d e l as r e gl as d e i nte r c a m bi o las familias, Jackson se dio cuenta de que era inútil volver a caer en
qu e s e in st a ur a n e n l as r el a ci on e s i nt e rp e rs o n al es . P u e d e co ns id e r a r - el es quema ps icopatológico tradic ional. No resultaba de ninguna
s e q u e u n a r e gl a r e l a c i o n a ! e s , e n c i e rt o m o d o , l a e x p li c a c i ó n d e l a utilidad volver al debate sobre la normalidad y tras ladarlo a un de-
r e d u n d a n ci a q u e r e s t ri n g e l a di v e r si d a d d e lo s c o m p o rt a m i e nt o s d e l o s bate sobre las familias «normales» y «patológicas». Propuso pues, en
di f e r e n t e s i nt e r l o c ut o r e s: « L a f a m i li a e s u n s is t e m a r e g i do p o r u n a s varios artículos, abandonar este camino sin salida que, por una par te,
r e gl a s: s us m i e m b r os s e c o m p o rt a n d e un a m a n e r a r e p e ti ti v a y no tiene en cuenta el aspecto ante todo cultural de esta clas ifica ción
organi zad a, y est e t i po de est ruct uraci ón d e l os com port am i ent os y, por otra parte, encierra a las familias bajo unas etiquetas que
p u e d e s e r a is l a do c o m o u n p r in c i pi o di r e ct o r d e l a v id a f a m ili a r » 1 ' . refuerzan la tendencia a crear unas profecías que se autorrealizan.
E vid e nt e m e nt e , ¡ a s r egl a s n o s o n e x plí cit a s , p e r o u n o b s er v a do r e xt e ri o r Después de haber estudiado la familia durante muchos años, creo
p u e d e i n f e r i rl a s a p a r ti r d e l a s r e d un d a n c i a s d e l a s in t e r a c c i o n es , i g u al poder afirmar que no exis ten familias normales, como tampoco
qu e po dr í an co n o c er s e l a s r e gl as d el ju e go d el aj ed r e z s ol a m e nt e m i r a nd o existen individuos normales. Hay padres que parecen vivir en la ma-
el d es pl a z a m i e nt o d e l a s pi e z a s s ob r e el t a bl e r o, p a r a u s a r u n e j e m pl o vor armonía pero cuyos hijos son nerviosos, padres que se entienden
c it a d o m u y a m e n u d o p o r W a t z l a w i c k . muy mal pero cuyos hijos parecen gozar de buena salud. Cuando oí-
D e l a m is m a m a n e r a q u e p u ed e n di sti n gu ir s e ni v el es di f e r e nt e s en l a mos que alguien exclama: "¡Ah, aquí tenemos una familia normal!",
c o m u ni c a c ió n , J a c ks o n h a bl a r á t a m b i é n d e r e gl a s co n u n n i v el d e sepamos que el que se expresa así no considera, en general, más que
a b st r a c c ió n su p e r io r a l as q u e ri g e n l a s i nt e r a c c i o n e s f a m il i a r es h o - una cierta faceta de la vida familiar y no su interacción de conjunto,
m e ost áti c a s . To d o sis t em a f a m ili a r e vo lu ci o n a; s us no r m as , su s v al o r e s que es impenetrable a la observación simple. Las personas que se ex-
deben m ant en erse si son adapt ados, ev ent ual m ent e refor zarse , pero presan así son, en general, de aquellas que conceden gran valor al
ta m b i én d e b e n p o d e r m o di f i c a rs e . T o d a f a m ili a d e b e p u e s d is p o n e r d e conformismo»".
o t r a s r e g l a s q u e r i j a n e l c o n j u n t o d e e s t o s m e c a n i s m o s , u n a s r e gl as d e Es necesario abandonar este tipo de clasificación según el grado
« c ali br a d o »: l as «m e t ar r e gl a s» d e u n si st e m a f a m i li a r. S e gú n J a c ks o n , l a s de normalidad. Siguiendo a Thomas Szasz, Jackson se convertirá en
f a m i li a s q u e p r e s e nt a n u n a dis f u n ci ó n ( e s d e c i r , q u e p r e s e n t a n s í n t o m a s -I defensor de un enfoque no patologizante de la «enfermedad»
p a t ol ó g i c o s o p r o b l e m a s f a m i li a r e s ) s o n a q u e l l a s a l a s q u e l e s f a lt a n mental. En este sentido, está en la línea de los movimientos antipsi-
u n a s r e g l a s q u e p e r m it a n g o b e r n a r l o s c a m b i o s , q u e n o d i s p o n e n d e quiatricos que florecerán (en particular en Inglaterra y en Italia) en
m e t a r r e g l a s a d e c u a d a s . L a f u n c i ó n c e n t r al d el t e r a p e u t a c o ns ist i r á e n 18
los años sesenta . Una vez más, Jackson no se muestra tibio en su
f a c ilit a r y d e s a r r oll a r u n as r e g l as d e c a m b io d e l as r e g l as . P a r a d eli m i t a r posición contra las corrientes psiquiátricas tradicionales, y escribirá:
bi e n e st a n o ci ó n d e m et a r r e g l a , p od r í a m o s a m pli a r l a a o t r os ti p os d e "Me parece que es posible adoptar un método diferente y más fe-
si st e m a s . P a r a c it a r u n e j e m pl o e n el c a m p o s o c i al m á s gl ob a l ,
cundo para responder tanto a las exigencias científicas de la teoría
p od r í a m os d e ci r q u e , si l a s l e y es co nstit u y en el co nj unt o d e l as r e gl as q u e como a las necesidades prácticas de la clínica. Para ello habría que
rig e n l as r el a cio n es s o ci al es , l a C on stit u ció n p r e cis a s us m et a rr e gl as . tomar en considerac ión el hecho de que el ser humano posee unas

204
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La doble coacción y mas allá
Jackson, Erickson y la terapia familiar

potencialidades diversas, que la realización de algunas de tales po- miembro de la familia con respecto a los otros, «Se pasa de una
tencialidades puede llevar consigo ciertas limitac iones, y que tanto descripción de la naturaleza de alguien a una descripción de las
dicha realización como dichas limitaciones difieren según las condi- relaciones entre una persona y otra. Este último enfoque exige que se
ciones. Thomas Szasz dice que la enfermedad mental es un mito cu- parta del comportamiento observable como fuente de los datos,
ya función consiste en edulcorar, en hacer tragar la amarga píldora
más que de las "propiedades" invisibles del individuo. Los datos son
de los conflictos morales en las relac iones humanas. Según él, los
una sucesión de "acciones" observables, que se repiten, entre los
problemas que se nos plantean son problemas de la vida común y
miembros de la familia; con este paso a un nuevo tipo de datos,
no problemas de salud mental. Estos problemas son de orden bioló-
19 aparece una manera nueva de conceptualizar el problema»21.
gico, económico, político y sociopsicológico» . La posición que se
Para terminar este apartado sobre el método de intervenc ión pre-
desprende de estas declaraciones es profundamente humanista; Jack-
conizado por Jackson, nos parece oportuno hacer algunas correcciones
son defiende un mayor respeto de las diferencias individuales, el re-
a la etiqueta que a veces se le ha puesto al primer director del MRI
conocimiento de la unic idad de los hombres y una tolerancia ante la
diversidad tan necesaria para la evolución de nuestras sociedades. Si en el medio de la terapia familiar. Jackson fue más lejos de la idea
aceptamos esta premisa y reconocemos que la normalidad es un mito según la cual los comportamientos de los miembros de la familia
«somos también más capaces de reconocer el hecho de que la ma- pretenden perpetuar la estabilidad del sistema y que así es como hay
yoría de la gente aporta su contribución a la condición humana»' 0 . que comprender, entre otras, la «función» del síntoma manifestado
El desconfía de las etiquetas, por tanto de los diagnósticos psiquiá- por uno de sus miembros. De hecho, no sólo reconoc ió la im-
tricos (tanto individuales como familiares) y no duda en c itar los portancia del feed-back positivo como motor de cambio (véanse los
trabajos de Rosenthal para mostrar sus peligros. Sin duda alguna, en trabajos de Maruyama), sino que demuestra también un gran sentido
las reflexiones de Jackson, podemos ver el origen de la actitud explí- de la implicación del terapeuta en el proceso del tratamiento de las
citamente no normativa que será uno de los pilares esenciales de to- familias ". De todas formas, no hay duda de que J ackson era
dos los trabajos posteriores del MRI hasta nuestros días, Jackson será consciente de la importancia de la función del que interviene en los
también el primero en defender el tratamiento de los enfermos sistemas humanos. Damos como prueba el pequeño cuestionario
mentales fuera de las instituciones y apoyó los primeros esfuerzos de que proponía í los terapeutas a fin de evaluar las dificultades que
psicoterapia comunitaria. podían encontrar con ciertos pacientes :
1) ¿Tengo miedo de perder este paciente? Si lo tengo, ¿es por razon es econó-
micas "o p or mied o a no s er o mnipotente?
7.3.3. La orientación terapéutica: actos más que palabras 2) ¿Estoy aplicando tests... cu ando pienso que esto no co nduc e a ningun a
parte? ¿Có mo pu edo r elacionar esto co n el pu nto I?
Para Jackson, ya no es posible contentarse con especulaciones so- 3) Si me siento co nfuso en el diagnóstico d e este pa ciente, ¿ por qué no h e
bre la estructura profunda de la personalidad, con hipótesis sobre buscado otro terapeuta? ¿En qué con cuerda esto con el punto I? ¿Dirigen mis
las motivaciones o con la reconstrucción histórica hipotética de las decisiones la estima ción, el respeto, las finanzas?"
causas del comportamiento individual. El sistema familiar debe ser
observado de manera concreta, en las acciones y reacciones de cada
207
LJ doble coacción y más allá
Jackson, Erick son y la terapia familiar

Aunque estas preguntas no abarcan todas las dificultades potenciales más. Permanece en cama, incapaz de mover el menor músculo y
de la paradoja en que se encuentra preso el interventor familiar s in ninguna sensación corporal; lo único que puede mover todavía
(que debe modificar un s istema del que él mismo forma parte), no son los ojos y, felizmente, el oído no ha s ido afectado. «Yo no po-
deja de demostrar que Jackson estaba ya sensibilizado respecto a ello. día ni s iquiera decir dónde estaban mis brazos o mis piernas en la
Además de su importancia histórica como uno de los mayores pro- cama. Así pasé horas intentando localizar mi mano, mi pie o mis
motores de la terapia familiar, merecen subrayarse otros aspectos de su dedos del pie, acechando la menor sensación, y me volví particu-
obra, -porque sobreviven a través del enfoque interaccional del MRI. larmente atento a lo que son los movimientos» .
25

En efecto, desde comienzos de los años sesenta, Jackson opinaba que Busca medios de ocuparse para matar el aburrimiento: «Empecé a
toda creencia compartida por los miembros de una familia constituye observar a la gente y mi entorno. Enseguida aprendí que mis hermanas
su realidad y que el terapeuta ha de saber utilizarla para ¡levar a cabo
podían decir "no" cuando pensaban "sí". Y podían decir "sí" y pensar
su trabajo. Posición no normativa que recuerda la visión «constructi- "no" al mismo tiempo. Una de ellas podía ofrecer una manzana a otra
vista» que Paul Watzlawick ha desarrollado mucho recientemente. reteniéndola. Comencé a estudiar el lenguaje no verbal y el lenguaje
corporal»2 '. Se volvió así muy atento a los movimientos, incluso
pequeñísimos, de su cuerpo, movimientos que intenta en tonces
7,4. Milton H. Erickson amplificar. Observa a los bebés que aprenden a caminar para descubrir
el encadenamiento de sus movimientos, la coordinación de sus
Háblale a la pared para que la puerta pueda oír. esfuerzos, el modo como el peso del cuerpo se reparte sobre los
miembros, etcétera. Y de ahí sacará lecciones tanto para su pro pia
Proverbio sufi reeducación como para su trabajo en psicoterapia: «He utilizado este
conocimiento para desarrollar un uso adecuado de los músculos que la
Erickson no se sitúa directamente en el feudo de la terapia fami- polio me había dejado y para cojear con la mínima tensión posible;
liar. Hemos señalado ya algunas particularidades de su enfoque tera-
esto me ocupó diez años. También me hice muy consciente de los
péutico reforzado por la utilización de la hipnos is.
movimientos físicos y esto me ha resultado muy útil. La gente utiliza
El impacto de sus trabajos sobre los miembros del equipo del unos pequeños movimientos indicadores, unos movimientos de
MRI es tal que nos parece indispensable extendernos un poco sobre
este personaje fascinante. adaptación que son muy reveladores para quien los observa. En
Erickson nació en 1901 en Aurum, pequeña ciudad de Nevada ac-
tualmente desaparecida. Su familia emigrará a Wisconsin. Sus padres
poseen una granja y toda la familia participa en los trabajos; Milton
tiene siete hermanas y un hermano. Acumula una serie de deficien cias 209
físicas : es daltoniano, no distingue los colores (el único color que
puede reconocer como tal y que por tanto aprecia desmesuradamente es
el púrpura; le gustará rodearse de objetos de este color: te léfono,
paredes del cuarto de baño, pijamas, etcétera) y padece sordera tonal.
A ¡os dieciséis años, sufre su primer ataque de polio. El médico
dic e a la familia que el joven Milt on no podrá c aminar nunc a
208
Jackson, Erickson y la terapia familiar
nuestra manera de comunicarnos hay muchos de estos movimientos
corporales.,.»''. Su sordera tonal también atraerá su atención hacia en el camino, comiendo los peces que podía pescar, cogiendo plan-
los elementos relaciónales más que al contenido del discurso verbal: - tas comestibles en las orillas cuando acampaba por la noche, y "co-
Muchos patterns de comportamiento están reflejados en el modo sechando" en el Mississippi. Esta cosecha estaba constituida por los
como la persona dice algo más que por lo que dice»2*. desperdicios que los cocineros de los barcos de vapor lanzaban por
En menos de un año, es capaz de caminar con muletas. Empieza la borda. Encontraba s iempre algunas manzanas o patatas tiradas
entonces estudios de medicina. Sus primeros contactos con la hip- por error. Al final del verano, había recorrido casi dos mil kilóme-
nosis tendrán lugar en sus cursos en la Universidad de Wisconsin tros prácticamente sin dinero ni alimentos, sin tener en las piernas
adonde el doctor Clark L. Hull acude a hacer una demostración, la fuerza suficiente para transportar su canoa alrededor de las presas
Queda fascinado. Después, se ejercitará en las técnicas hipnóticas que le bloqueaban el camino y tan débil al principio que sólo podía
con todo el que se preste a servir de cobaya: sus condiscípulos, sus remar unos pocos kilómetros en el sentido de la corriente para no
amigos, los miembros de su familia, etcétera. Al año siguiente, asis- quedar completamente agotado»29.
tirá a un seminario con Hull, durante el cual la mayor parte del Nunca negaba su ayuda a nadie pero él tampoco la pedía abierta-
tiempo estará dedicada a analizar las experiencias del joven Erick- mente. También en esto, vemos un rasgo que encontraremos en sus
son. trabajos posteriores: Erickson se las arreglaba s iempre para que la
Después de su primer año de universidad, un médico le aconseja gente lo ayudase «espontáneamente».
que haga la mayor cantidad de ejercicio físico posible, al aire libre y Mientras tanto, su periplo lo ha transformado físicamente: -Cuando
s in cansar demasiado las piernas. Erickson decide entonces hacer un volvió, el perímetro de su pecho había aumentado en quince
viaje en canoa durante las vacaciones del verano. La anécdota, contada centímetros, era capaz de nadar s in respiro durante más de un
por Haley, vale la pena de ser tomada en consideración, ya que kilómetro y medio y de remar a contracorriente desde el amanecer
¡lustra la actitud principal de Erickson frente a las dificultades de la hasta el crepúsculo, Conseguía también transportar su canoa por sí
existencia. Se procura una canoa de cinco metros de largo y, vestido mismo para pasar las presas».
solamente con un traje de baño, un mono y un pañuelo anudado en En 1952, sufrirá un nuevo ataque de polio que le dejará parcial-
torno a la cabeza a guisa de sombrero, se lanzará a la aventura. mente paralizados el brazo y el lado derecho. Como además padece
No tenía bastante fuerza en las piernas para sacar su canoa del rio numerosas alergias, le aconsejan que se instale en un lugar desértico,
y no era capaz de caminar unos pocos metros. Por todas provi- y por esta razón se irá a vivir a Phoenix, en Arizona. Allí criará a los
siones, disponía de un saquito de judías, otro de arroz y algunos tres hijos que ha tenido de un primer matrimonio, así como los
utensilios de cocina, esto tenía que bastarle para su viaje que tenía, otros cinco que tendrá con su segunda esposa Elizabeth.
que durar todo el verano. Para comprarse productos suplementarios, Como Bateson, Milton Erickson nunca vivirá en la opulencia, a
tenía dos dólares y treinta y dos centavos. Con estas provisiones, pasó pesar de tener una reputación cada vez mayor, en todo caso en los
de junió a septiembre viajando en el lago de Madison, descen- medios de la hipnosis clínica. Desde los años cuarenta, la revista «Li-
diendo el Vahara, el no Rock, el Mississippi, hasta unos pocos kiló- fe» se interesa por sus trabajos y, cuando Margaret Mead busca un
metros de San Luis, y después volvió al rio Illinois por el canal de experto que pueda explicarle las convergencias entre los trances de
Hennepin hacia el río Rock y hasta Madison. Obtenía sus alimentos los balineses y los trances hipnóticos, se dirige a él. En los años cin-
cuenta, participará en una de las conferencias Macy y le confiarán la

210
211
La doble coacción y más allá
Jackson, Erickson y la terapia familiar

redacción del artículo sobre ¡a hipnosis para la Encydopaedia britan-


nica. Colaborará también con Aldous Huxley que intenta descubrir, po de Palo Alto que pierde así, en el mismo año, a sus dos princi-
por medio de la hipnosis, algunos recuerdos precoces así como ex- pales mentores.
plorar los mecanismos de la creatividad31 .
En 1953, Jay Haley y John Weakland comenzarán sus visitas sema-
7.4.1. Un enfoque terapéutico fuera de lo común*
nales a Phoenix, dentro de su investigación sobre las paradojas en la
comunicación32. Haley será el primer gran difusor de las técnicas bri-
llantes de Erickson. Como consecuencia de estas numerosas publica- Un joven se presenta en la consulta. Expone sus dos problemas al
ciones, Erickson será cada vez más célebre, hasta terminar su vida terapeuta. Aunque se queja de una pérdida de peso constante, está
como el «gurú de Phoenix»33 . preocupado sobre todo por el segundo: su esposa y él no han podi-
do todavía consumar su matrimonio celebrado nueve meses antes.
En esa época, Milton Erickson vive en una casa modesta y recibe
De hecho, su esposa le promete cada noche que aceptará las relacio-
a sus pacientes en un minúsculo despacho. Su salón le sirve de sala
nes sexuales, pero, al primer movimiento de su marido para acercar-
de espera y sus pacientes se mezclan así con la vida familiar y con
se a ella, entra en un estado de pánico y le ruega que espere al día si-
los numerosos niños todavía de corta edad que circulan por toda la
casa. Erickson no busca ni la gloria ni el dinero; cobra una módica guiente. Él acaba por preguntarse si conseguirá él mismo tener una
suma tanto a sus alumnos como a sus pacientes. Casi no establece erección a pesar de su deseo desbordante. ¿Puede el terapeuta ayu-
darles, a él o a su esposa?
diferencia entre la terapia, la supervisión y la enseñanza: utiliza las
mismas técnicas de influencia. Para él, un cambio es un cambio, y la Se concierta una cita para ella. Debe presentarse en casa del tera-
terapia es sólo un aprendizaje como los otros. peuta sabiendo que ha de estar dispuesta a hablar sobre todo-su des--
arrollo sexual desde la pubertad. La esposa acude a la entrevista y, a
Jeffrey Zeig, uno de sus alumnos, es testigo de las dificultades fís ic as pesar de su gran turbación, cuenta su historia. Explica su comporta-
y de los sufrimientos que marcaron el final de la vida de
miento por «un terror incontrolable» que la supera completamente.
Erickson. T enía que pas ar por largas horas de autohipnos is cada
Relaciona vagamente su miedo con su educación moral y religiosa.
mañana para poder continuar con su trabajo por la tarde. Después de
Durante la conversación, saca una libretita de notas en la que está
una nueva cris is, incluso tuvo que volver a aprender a hablar; el
anotado cuidadosamente el día y la hora del comienzo de cada pe-
maestro de las entonaciones de voz difícilmente conseguía comu-
riodo menstrual. Examinando la libreta, se observa que, durante los
nicarse. En 1980, Zeig dec ide rendir un homenaje a Erickson orga-
diez .últimos años, ha tenido sus reglas cada treinta y tres días entre
nizando el primer encuentro internac ional de hipnosis ericksoniana.
Bates on, propuesto para s er el pres idente de este encuentro, muere las 10 y las 11 de la mañana; ni una sola vez ha tenido la regla pre-
algunos meses antes, y el propio Erickson nunca as istirá a esta maturamente (a veces, un pequeño retraso). Su próxima regla está
consagración de su larga carrera. Es un año negro para el gru- prevista para diecisiete días más tarde. A la pregunta: « ¿Quiere reci-
bir ayuda para su problema conyugal?», responde: «Sí», apresurán-
212 dose a añadir, en un estado de pánico evidente: «¿Podemos esperar
hasta mañana?» El terapeuta la tranquiliza afirmando varias veces
que la decis ión sólo le corresponde a ella.
Después de esta conversación, el terapeuta induce un trance hip-

213
La doble coacción y más allá
Jackson, Erick son y la terapia familiar

nótico durante el que le hace vanas sugestiones encubiertas en una técnicas parecen muy reflexionadas, mientras que sus principios si-
larga perorata. Le dice, substancialmente: «Con asombro por su par-
te, podría encontrarse, e incluso es probable que se encuentre, frente guen siendo obscuros y extraños.
a la desaparición súbita de su miedo y, sin que pueda sospecharlo,
esto le permitirá cumplir su promesa antes de lo previsto.»
Se hace entonces entrar al marido a quien se le asegura que, en la ¡i) Métodos y técnicas
noche -siguiente, tendrá relaciones sexuales con su esposa. Él telefo-
Los métodos de Erickson dejan perplejo. A menudo uno se pre-
nea al día siguiente para decir que su esposa, al regresar de la entre-
sunta adonde quiere llegar; la intervención parece pertinente, pero
vista, ha tenido la regla: ¡con un adelanto de diecisiete días! El tera-
podemos preguntarnos cómo se las ha arreglado para que los pa-
peuta lo tranquiliza diciéndole que esto muestra el deseo sexual qu e
su esposa siente por él y cita a la pareja para una entrevista inmedia- cientes acepten seguir al pie de la letra unas instrucciones tan raras.
tamente después de la regla. Tendemos a ver en ello una cierta magia, mezcla de genio loco y de
los poderes embrujadores de la hipnosis. Pero Erickson, a semejanza
El día de la consulta, el terapeuta recibe primero a la esposa y le Je Bateson, nunca se ha sentido particularmente atraído por lo so-
induce un trance. Le dice que la consumación del matrimonio debe brenatural o lo parapsicológico. Creía más bien en las virtudes de la
tener lugar —y que tendrá lugar— dentro de los diez días siguientes.
observación, del trabajo, de la experiencia. «Para Erickson, la hipno-
Esto sucederá la noche del sábado, o la noche del domingo, pero é! s is era un fenómeno natural que utilizaba los procesos psicológicos
prefiere que sea el viernes por la noche. Continúa entonces pasando ordinarios como la memoria de los sentidos, el olvido, la disoc ia-
revista, incansablemente, a los diferentes días en que podría tener lu-
ción y la reinterpretación cognoscitiva de los sistemas de creencia.
gar la consumación, señalando siempre su clara preferenc ia por el
Requiere habitualmente una buena dosis de formación, de inteligen-
viernes por la noche. La despierta entonces y le repite sus palabras.
c ia y de trabajo por parte del terapeuta para que pueda ayudar a un
Recibe entonces al mando a quien le pide que permanezca pasivo,
paciente a alcanzar estos resultados aparentemente milagrosos»".
que no haga ningún intento y que inc luso evite responder d emas iado
Nosotros no entraremos en un debate amplio sobre la hipnos is,
rápidamente a los de su esposa.
nos contentaremos con señalar algunas de sus características esencia-
El viernes siguiente, el marido está al teléfono: «Ella me ha pedi- les. Su utilidad principal reside probablemente más a nivel de las
do que le diga lo que sucedió ayer por la noche. Ocurrió tan pronto cualidades que desarrolla en el terapeuta que en su utilización pro-
que ni siquiera me di cuenta de lo que me caía encima. Prácticamente piamente dicha. Aprender la hipnosis, es ante todo aprender a ob-
me violó. Y me despertó antes de la medianoche para repetirlo. Esta servar al otro, a comprender su visión del mundo, a seguirlo paso a
mañana, se reía. Cuando le he preguntado: "¿Por que.-1 ", ella ha
paso, de manera que se puedan utilizar todas estas informaciones
insistido en que le telefonee para decirle que no era viernes, Le he dicho
para llevar al paciente a comportarse de otro modo. Desde un punto
que precisamente hoy es viernes. Pero ella simplemente se ha reído y
ha añadido que usted comprendería eso de que no era vier nes». de vista interaccional, puede definirse la hipnosis como una relación
en la que una persona sigue las directrices de otra, sintiendo esta
A menudo es así, a través de historias extraordinarias (y podemos complacencia como extraña a ella misma. Tal extrañeza procede del
encontrar cientos de este género en sus escritos), como descubrimos hecho de que no tiene la impres ión de hacer conscientemente lo que
a Mil ton H. Erickson. Su terapia no se parece a ninguna otra; sus el otro le pide, ya que incluso a veces los comportamientos que debe
realizar le parecen impos ibles de cumplir. Hay que añadir que las
214
215
L) doble coacción y más allá Jackson, Erickson y la terapia familiar

técnicas hipnóticas permitirán evitar de este modo las resistencias -Su originalidad ardiente e inextinguible constituía una barrera para la
sólo en la medida en que el propio paciente desee el resultado. transmisión de lo que sabía» .
38

La hipnos is no es pues la c lave del cambio; lo importante es sa- La tarea es pues difícil: presentar en unas pocas páginas el «méto-
ber cómo se puede llevar a alguien a comportarse de otro modo por
do ericksoniano». Tanto más difícil porque Erickson aceptaba a me-
la influencia interpersonal. Todo el arte de la intervención se apoya
nudo el marco de referenc ia de los que interpretaban su trabajo, y
en la elección de las directrices de comportamiento precisas y ade-
cuada? en función del problema presentado y de las características sus explicaciones personales difícilmente permitían una generaliza-
del paciente. Por otra parte, las técnicas de Erickson evolucionarán ción de las técnicas utilizadas en cada caso específico. Vamos pues a
poco a poco en el sentido de disminuir la utilización del trance proponer una lectura interaccional de sus trabajos ya que ésta ha in-
hipnótico tal cual, en beneficio de un dominio cada vez mayor del fluido sobre los terapeutas «estratégicos» del MRI.
lenguaje imperativo y de la metáfora. En los últimos años de su vida, J effrey Zeig ha podido des tac ar algunos puntos sobre los que
Erickson solamente utilizaba la hipnos is en aproximadamente un Erickson insistía constantemente en sus supervisiones :
30°/o de los casos, en particular para los casos de dolores físicos agudos. 1) No tener ideas preconcebidas sobre el paciente.
Pero, si el trance no es la varita mágica de Erickson, ¿cuáles son 2) Pretender un cambio progresivo.
pues los ingredientes de su poción terapéutica? 3) Establecer el contacto con el paciente en su propio terreno.
4) Crear s ituaciones en las que las personas pue dan dañe cue nta de su
propia capac idad para modificar ¡u manera de pens ad.
b) Algunas Características del enfoque ericksomano El primer punto subraya la importancia de la observación minu-
ciosa y de la ausencia de toda clasificación del paciente". «¿Cuál es la
El enfoque ericksoniano quebranta todos los a príori que puedan
situación que los hace sufrir ahora, hoy? ¿Cómo ven las cosas para
teners e sobre la ps icoterapia y sobre el comportamiento humano.
impedirse a sí mismos encontrar una solución? Y sobre todo, ¿adon-
Erickson s iempre desconfió de las teorías y sentía un santo horror
hacia las «recetas». Para él, toda intervención debía comenzar por la de quieren llegar?»
observac ión minuc ios a de la comunicac ión, no para reducirla a «Proponeos s iempre un objetivo concreto en un futuro próxi-
unas categorías o a unas clasificaciones, sino para comprender a la mo»40. El enfoca el cambio por medio de unas experiencias graduales :
persona en su espec ific idad, en su unic idad. Empleaba constante- dando un primer paso, después un segundo, un tercero... puede
mente su capacidad intentando influir sobre las personas de su alre- recorrerse un largo camino. Pero, para delimitar un objetivo, es ne-
dedor, observando día tras día el modo como cambia la gente, y sobre cesario también aclarar la situación, no dispersarse en todos los de-
todo el tipo de mens ajes que provoca estos cambios. Durante toda talles de la problemática. Cuando el terapeuta ha definido un pro-
su vida, su actitud fue la de un alumno en perfeccionamiento, en blema concreto central, podrá iniciar un cambio, dar un primer
constante aprendizaje. Margaret Mead dirá de él: «Puede afirmar se impulso. «Demasiados terapeutas creen que deben controlar el cam-
que Milton Erickson nunca resolvía un problema de una manera ya bio y ayudar al pac iente a cambiar. La terapia es como lanzar una
utilizada s i podía encontrar una nueva, y generalmente lo po día»'. bola de nieve desde lo alto de una montaña. A medida que va ro-
Y añade esto (que muchos terapeutas también han señalado): dando, se hace cada vez mayor y se transforma en una avalancha
que se adapta a la forma de la montaña»41 .

217
Li do ble coacción y más allá
Jackson, Erickson y la t erapia familiar

Para él, la tarea del terapeuta no consiste en definir una patología, en ellas ciertas regularidades, y se pone a estudiar esta «lengua», sus
ni en permitir una toma de conc ienc ia, ni en dirigir la vida de la reglas, etcétera, hasta que es capaz de escribir todo un discurso en
persona. «El doctor Milton H. Erickson fue el primer terapeuta es- ensalada de palabras». En la entrevista siguiente, el hombre se dirige
tratega. Incluso se lo podría considerar como el primer terapeuta. a Erickson quien le responde inmediatamente del mismo modo. El
porque rué el primer clínico importante que se concentró sobre el paciente vuelve a hablar, esta vez más largamente, y Erickson vuelve a
modo de cambiar a las personas»42 . El terapeuta debe fijarse unos ob- lanzarse a su vez a un parlamento de la misma duración. Este pequeño
jetivos concretos y alcanzarlos progresivamente, paso a paso. «Quien luego continuará durante semanas, alargándose cada vez mas los
conoce a Milton Erickson sabe que raramente hace algo s in objetivo. discursos, hasta que un día, después de haberse lanzado a una
De hecho, esta orientac ión hac ia un fin es tal vez la característica verdadera maratón verbal y haber tenido que aguantar una respuesta
más importante de su vida y de su obra»"".
igualmente larga de Erickson, el pac iente exclama: «Bien, doctor, ¿y
El tercer punto se refiere al modo como el terapeuta debe entrar en si volviésemos a ser serios?» «De acuerdo —le responde .Erickson—,
contacto con su paciente, ¡a relación que debe establecer con él. Des- ¿cómo se llama?» Llega así a conocer la identidad del paciente y, poco a
arrollar la escucha, resistir a las interpretaciones, son las claves de una poco, a establecer con él un contacto «normal». Jay Haley, que cuenta
real comprens ión de las particularidades idios incrásicas de los pa- esta intervención, añade que, de vez en cuando, el paciente volvía a su
cientes. « [La gente] no sabe escuchar. Tiene tendenc ia a oír lo que ensalada de palabras, a la que Erickson respondía del mismo modo.
quiere oír, a pensar lo que quiere pensar, a comprender lo que quiere «No hay nada como un poco de s inrazón de vez en cuando. ;no es
comprender. No lo que el paciente dice o escribe. Traducen los com- verdad, doctor?», concluía el paciente chistoso.
portamientos del paciente dentro del marco dé su propia experiencia, y La técnica utilizada en este caso es en cierto modo una metáfo-
no es ésta la actitud que conviene tener en psicoterapia. Es necesario ra del instrumento fundamental de Erickson: «hablar el lenguaje
14
escuchar al paciente. A quien hay que comprender es a í/» . del paciente». Esto no se aplica únicamente a las palabras o a la
Pero el dominar este arte no es una s imple cuestión de inspira ción, sintaxis del discurso, sino que concierne también al sistema de va-
implica un trabajo intens o, de largas horas de reflexión. La lores, al marco verbal en el que la persona presenta su problema, a
simplicidad y la limpidez de las descripciones de casos a veces dejan la imagen que tiene de sí misma, etcétera. «Tenéis que intentar
suponer que las brillantes estrategias le llegaban espontáneamente, comprender lo que los pacientes os dicen, el modo como os lo di-
pero no era inhabitual que Erickson escribiera hasta veinte páginas cen y lo que quieren decir. Hay mucha gente que ha ataviado a la
para preparar una ses ión de unos pocos minutos. Citaremos, por ps icoterapia con un fárrago de teorías admirables. Pero, hasta
ejemplo, la historia del hombre internado en el hospital psiquiátrico ahora, no se ha hecho gran cosa para reforzar la ps ic oterapia en
desde hacía más de cinco años y con quien nadie conseguía comuni- sus relaciones con el pac iente dentro de la vida misma de éste. En
carse. El paciente, del que se ignora todo, sólo se expresa en una es- lugar de ello, formulan unos conceptos teóricos, y se esfuerzan en
pecie de lenguaje incomprens ible, una «ensalada de palabras» que obligar al paciente a adaptarse a ellos, como antiguamente hacía
deja a todos perplejos. Después de haber intentado en vano entrar en
Procusto cuando ataba a los viajeros al lecho de tortura que él ha-
contacto con él, Erickson decide registrar sus palabras. Descubre bía fabricado»45 .
218
Su conocimiento extraordinario del comportamiento humano le
permite reconocerse en las historias complejas y entremezcladas que
los pacientes le cuentan. «Veis, tengo una ventaja terrible sobre los

219
La doble coacción y más allá
Jackson, Erick son y la terapia familiar

otros. Tuve la polio y estuve completamente paralizado...»"1 Encon- mente las ideas que su inteligencia forma —la importancia del ele-
tramos en esta frase otro aspecto del trabajo de Erickson: la capaci- mento afectivo que interviene en esta defensa—, habría que darse
dad para descubrir recursos en donde nosotros sólo vemos limita- cuenta de que lo primero que debe hacerse en psicoterapia es no in-
ciones, coacciones y resistencias. «Lo que proponía a sus pacientes tentar obligar al ser humano a modificar su manera de pensar; es
procedía de su propia experiencia y, en gran parte, de las luchas que preferible situarse en su punto de vista, modificarlo poco a poco y
había tenido que sostener frente a sus dolores, a sus lesiones muscu- crear unas situaciones en las que el individuo modificará él mismo
lares, a las limitaciones de sus movimientos. El, muchas veces, había voluntariamente su forma de pensar» *.
4

tenido ocas ión de volver a aprender este gesto o aquel, de recobrar El ejemplo nos revela también otro aspecto esencial de su terapia:
alguna capacidad, hasta de ampliar el campo de sus posibilidades»'". aumentar la motivación del paciente para cambiar. El le pregunta a la
Todo acontecimiento es fuente de esperanza y revela unas posibilida-
mujer si desea cambiar y respeta su deseo de conservar el control,
des. El paciente ya no es «resistente», simplemente es el terapeuta el aunque utiliza este deseo de control para incitarla al cambio: insiste
que esta aprisionado por su propia vis ión de las cosas. En esta bús- .pesadamente sobre su preferencia por el viernes por la noche, a pesar
queda de lo «pos ible» adquiere todo su sentido otra característica de
de que sabe que ella querrá con razón decidir por sí misma el mo-
su método terapéutico: hay que permitir al pac iente reconocer sus
mento oportuno. En el mismo registro, Jay Haley un día quiso saber
capacidades situándolo en un marco en el que éstas puedan manifes-
qué informaciones desearía obtener Erickson de una mujer que va a
tarse.
la terapia porque ha perdido la voz y ya sólo es capaz de emitir mur-
Con estas pocas indicaciones metodológicas, veamos cómo pode- mullos. La respuesta de Erickson es esclarecedora: « [...] le haría inme-
mos descifrar la estrategia utilizada por Erickson con la pareja de la diatamente algunas preguntas: "¿Quiere hablar en voz alta? ¿Cuán-
que hemos hablado anteriormente. Hemos visto cómo el terapeuta do? ¿Qué querría decir?" Estas preguntas son importantes porque al
observó a la paciente, cómo utilizó su lenguaje: «Acepto, pero no responder a ellas ya está comprometiéndose. El peso de la responsabi-
hoy.» Primero se dedicó a ofrecer a la esposa un marco de pensa- lidad del cambio recae sobre sus hombros. ¿Quiere realmente hablar?
miento en el que era previsible, y por tanto posible, que su miedo ¿Hoy, mañana, el año próximo? ¿Qué quiere decir: algo agradable o
desapareciese súbitamente, pero tranquilizándola sobre el hecho de algo desagradable? ¿Quiere decir sí o no? ¿Quiere hablar en voz alta
que esto sólo sucedería «cuando ella lo hubiese decidido», aunque cuando se espera que lo haga o hacerlo por sorpresa?»49
insistía para que lo decidiese más bien rápidamente. Otro elemento interesante del trabajo de Erickson concierne a su
El terapeuta no intenta razonar el miedo, no intenta en ningún manera de tener en cuenta el pasado. En nuestro ejemplo, la mujer
momento convencer, forzar, explicar. «En lo que concierne a la psi- menciona la relación que podría existir entre su «terror a la sexuali-
coterapia, muchos terapeutas olvidan tener en cuenta ciertos ele- dad» y su educación, lo que parece abrir el camino a bonitas inter-
mentos fundamentales. Lo que caracteriza al ser humano, no es sólo pretaciones sobre la raíz del problema. Pero, para Erickson, el pasa-
su movilidad, s ino también su facultad para adquirir conocimientos do no puede proporcionarnos la c lave del enigma y sobre todo no
y su capacidad de experimentar emociones; y además defiende su inte- puede darnos su resolución: « [...] ¿por qué querer a toda costa anali-
ligencia deforma afectiva. Dos personas no tendrán necesariamente las zar [la] infancia? No se puede cambiar el pasado. Se puede explicar,
mismas ideas, pero todas, sean neuróticas o no, defenderán sus pero, ¿para qué? Se vive hoy, mañana, la semana próxima, el mes
ideas. Cuando se ha comprendido cómo el hombre defiende real- próximo. Y esto es lo que cuenta»50.

220
221
La doble coacción y más allá
Jackson, Enckson y la terapia familiar

Vamos a dejar aquí nuestra rápida ojeada del enfoque ericksonia- ERICKSON: Todo manipulador trabaja sobre esta base... Para negar
no, aunque sólo hayamos dado un pobre resumen de un trabajo que uno de los dos, debe afirmar el otro. La afirmación del uno es el me-
duró más de cuarenta años. Hemos insistido sobre todo sobre los as-
dio de negar el otro.
pectos de su trabajo que marcarán el desarrollo de la terapia breve
HALEY: Tenemos aquí un ejemplo clásico de doble coacción.
estratégica de! MRI. Queríamos señalar que las premisas del enfoque
interaccional podían permitir una exposic ión relativamente cohe-
rente de los métodos originales de Erickson, y terminaremos con Puede decirse que si la teoría de la doble coacción ha permitido
una lectura de una de sus intervenciones según la pauta teórica de la un análisis teórico de ciertas técnicas ericksonianas, también son estas
doble coacción. técnicas las que han permitido concretar mejor el concepto. John
Weakland sacará más tarde muchas enseñanzas de esta confronta-
ción entre los princ ipios teóricos y la práctica terapéutica. Para él,
7.4.2. Erickson y el grupo Bateson los elementos esenciales de la teoría no son ni la lista de las condi-
ciones necesarias para que aparezca una doble coacción, ni el postu-
lado de su importancia en la etiología de la esquizofrenia. «Lo más
En sus visitas a Phoenix, era bastante natural que Haley y Weak-
land tendiesen a relacionar sus investigaciones sobre la doble coac - fundamental está más bien en ciertas ideas u orientaciones generales
ción con el trabajo de Erickson. En un articulo publicado en 1959 S1, va presentadas en el primer artículo, aunque sobre todo en una for-
descubren que de hecho Erickson utiliza, sin formularlo de esta ma- ma implícita»' 2.
nera, el principio de la doble coacción. Un sujeto, Sue, ha sido puesta El considera entonces cuatro ideas principales :
en un trance ligero antes de entrar en un segundo trance del que se 1) La comunicac ión interpersonal puede ser un factor determi-
despierta en el momento en que Erickson hace la intervención siguiente: nante de formas, inc lus o aberrantes, de comportamiento. «Todo
comportamiento es claramente dependiente de (y formado por) la
ERICKSON : Cuando se despierte de nuevo, Sue, y yo le haga pre- comunicación»53.
guntas sobre el trance, querría que me dijese que no estaba dormida 2) La comunicación es compleja y poderos a y hay que tener en
la segunda vez, y que lo estaba la primera. E insistirá mucho sobre cuenta esta complejidad para explicar sus efectos sobre el comporta
esto, y lo repetirá, ¿verdad, Sue? miento: es inútil buscar el «verdadero mensaje» porque entonces hay
WEAKLAND: Así pues, haciendo pasar el «no» a la segunda vez, que supersimplificarlo y aislarlo.
¿comienzas a actuar de modo que ella acepte lo que le dices? 3) La terapia debe pretender modificar el comportamiento del pa-
ERICKSON : Si. Primero, he hecho que negase el primer trance. ciente por la comunicación, ya sea por dobles coacciones terapéuti-
Ahora, anulo esta negación. cas o por otras técnicas.
WEAKLAND: Dándole un segundo «no» sobre el que ella puede 4) Hay que describir y ver el comportamiento con una visión cir-
centrarse mientras tanto. cular o cibernética y no con una visión lineal de causa-efecto.
ERICKSON: Y, para trabajar sobre la segunda negación, debe afir- «Los que están familiarizados con el trabajo de Erickson podrán
mar la primera. darse cuenta de que estos cuatro puntos principales coinciden con
HALEY: ¡Empleas la doble coacción!... unos aspectos recurrentes de su práctica y sus escritos. Sin embargo,
es posible que esto no 'aparezca de manera evidente. Para tales cues-

223
La doble coacción y más allá

tiones, co mo para muchas ot ras, Erickson prefería la anécdota ilus -


trativa o el ejemp lo de un caso para exp licitar una declaración de
principio. Los dos tienen su puesto y su interés y quizás nuestros es-
fuerzos que intentan exp licitar, en nuestros escritos y discusiones,
nuestros propios puntos de vista, han ten ido en correspondencia un
cierto valo r para él; en todo caso, me gustaría creerlo»"".

Kann Schlanger Don Jackson

Paul Watzlawich. Dick Fisch y John Weakland en sesión de trabaio

221
PARTE TERCERA

EL MRI Y EL CENTRO DE TERAPIA BREVE


Heinz von
Foerster "$t
No es muy fácil explicar de manera lineal el período que se ex-
pende de 1958, fecha de la creación del MRI, a 1962, el año en que
termina el proyecto Bateson. Durante estos cuatro años, en efecto, el
grupo de Bateson y el equipo MRI coexisten. Aunque trabajando en
proyectos diferentes, los dos equipos se reúnen de vez en cuando, y
todos los miembros del grupo Bateson se encontrarán (salvo el pro-
pio Bateson, ya lo hemos dicho) —con otros terapeutas procedentes
de distintos horizontes- en el equipo de un MRI flamante. Aunque
innegablemente cada uno de ellos se forjó una identidad propia, es
evidente la interpenetración de ambos grupos durante ese periodo.
A qué grupo, por ejemplo, hay que atribuir la paternidad de las in-
vestigaciones sobre la familia? ¿Y los trábalos sobre la penetración
de la doble coacción en los medios psiquiátricos? ¿Y las investigacio-
nes sobre la intervención estratégica? Aunque podamos atribuir el
crédito del «enfoque pragmático de la comunicación» a Paul Watzla-
wick y a los otros autores de Teoría, de la comunicación hum ana, éste se
apoya explícitamente en las investigaciones de Bateson. La obra co-
lectiva que se publicará bajo la dirección de Jackson en 1968 o el li-
bro Sobre la interacción, cuyos textos reunieron Watzlawick y Weak-
land, demuestran la impos ibilidad de atribuir de manera unívoca
los diferentes artículos a un equipo o al otro y los propios autores lo
reconocen. Así pues, los dos equipos pasaron por un período de co-
El MRI y el Centro de terapia breve

existencia (más o menos pacífico, como veremos más adelante), pero


la mezcla de ideas que lo marcó nos lleva a hablar más bien de con-
tinuidad. Esto no pone en duda la originalidad del enfoque del MRJ
LOS COMIENZOS DEL MRI
tal como se desarrollará después: es innegable que aparecerán claras
divergencias entre los trabajos posteriores de Gregory Bateson y el
camino específico seguido por el MRI, en particular el del Centro
de terapia breve que describiremos con detalle en el segundo capítu-
lo de esta parte tercera.

Empezaremos nuestro relato con la descripción de un período de


transición que va de 1958 a 1962-1963, es decir, desde 1a época de la
creación del MRI al final del proyecto Bateson. Antes de la separa-
ción, había una gran mezcla. Jackson, el primer director del MRI,
sigue s iendo miembro del grupo; Bateson, Haley y Weakland están
en el proyecto pero comienzan en él unas investigaciones que con-
tinuarán después, los dos últimos, bajo los auspicios del MRI. Paul
Watzlawick llega a Palo Alto y recibe la influencia tanto de las
orientac iones teóricas de Bateson como de las técnicas terapéuticas
de Jackson (directamente de él) y de Erickson (por mediac ión de
Haley y Weakland).
Habrá que esperar a la marcha de Bateson para que el MRI des-
arrolle un enroque más exclusivamente terapéutico e imponga su
originalidad en el medio de la terapia familiar. Nos referimos a ese
periodo, que va de 1963 a 1968, como la edad de oro del MRI. Las fe-
chas son solamente puntos de referencia aproximados, ya que 1968
corresponde, grosso modo, a la muerte de Jackson, a la marcha de Ha-
ley y de Satir y a los comienzos del Centro de, terapia breve. Con-
flictos, discordias, el periodo turbulento que sigue vuelve a distri-
buir las cartas y dibuja los contornos del MRI tal como hoy lo
conocemos.

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El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del M R!

8.1. La transición (de 1958 a 1962) me preguntó si yo había leído ya un libro de un c ierto Nathan Ac -
kerman, Dynamics offamily tkerapy, que se había publicado el año an-
Los dos son uno pero se diferencian por sus nombres. terior. De hecho, intentaba saber quién estaba hac iendo el trabajo
más importante. ¿Quién era "el verdadero"? ¿Quién era el padrino
Laotsé, Tao-te-king
de la idea?»:
Estamos en 1958. Animado por el enorme éxito del artículo sobre Sin embargo Ris kin queda s educ ido por s us ideas «fasc inado -
la doble coacción, Jackson desea tener su propio instituto de investi- ras» y sobre todo por el marco de referenc ia teórico. Escribe a Ba-
gación independiente. Hacia finales del año, se crea el Mental Re- teson para anunc iarle que piens a volver al año s iguiente para ins-
search Institute, que abrirá oficialmente sus puertas en marzo de talars e en la región y, a la vez que le hace partíc ipe de s u gran
1959. Para trabajar en él, Jackson contrata a dos terapeutas, Jules Ris- interés por s u trabajo con las familias, le pregunta s i hay alguna
1
kin y_Virgima Satir, y a una «secretaria acobardada» . Antes de estu- pos ibilidad de empleo para él. Rec ibe una res pues ta que le des-
diar con detalle los comienzos del MRI y de ver los lazos que unie- c onc ierta. "Era una s eñal de lo que suc edería durante muc hos
ron al grupo de Bateson con el nuevo instituto, diremos algunas años : conflictos de territorios, conflic tos de disc iplinas, batallas
palabras sobre los recién llegados. por saber quién dirige, quién es el jefe.. Recordemos que Bateson
tenía un master en antropología, Jackson era médico... La carta de
Bates on ocupaba una página entera; decía, substanc ialmente, que
Jules Riskin la inves tigac ión era una forma de "s acerdoc io", que no se podía
"profes ar en la orden" s in s acrific ar las c osas materiales de es te
Joven psiquiatra recién salido de su internado en el hospital gene- mundo, que era neces aria una dedic ac ión s in fallo alguno, nada
ral de Cincinnati, en Ohio, Jules Riskin desea poder regresar a su re- de diletantismo. Lo que dec ía es algo como "los ps iquiatras no
gión natal de Oakland, en la bahía de San Francisco. Se interesa por la pueden s er buenos investigadores porque, como médicos, tienden a
esquizofrenia y, en 1957, uno de sus supervisores le señala un artículo buscar cosas materiales ". Entonces, cuando volví de vacac iones, a
que acaba de ser publicado, aunque le pone en guardia contra el comienzos de 1958, fui a ver a Jackson y le dije: "¿Qué s ignifica
lado «difícil, incomprensible a veces» del texto. Se trata desde luego de esto? ¿Por qué yo?" J ackson era muy bueno en resolver los con-
Hac ia una. teor ía de la esquizofre nia. Com o debe volver a s u casa flic tos, en atenuarlos; me respondió: "No es nada, una pequeña
durante las vacaciones, decide ponerse en contacto con Don Jack- divergencia entre Gregory y yo. " De hecho, se trataba de una pro-
son, quien le invita a asistir a una de las reuniones del proyecto Ba- funda divergenc ia entre Bateson y él: "¿quién es el jefe?", el médi-
teson en la VA. Allí encuentra, además del equipo completo, a Pete c o opuesto al académic o, el doctorado que Bateson nunc a ten -
Rosenbaum y a algunos otros invitados de paso. «Me acuerdo sólo drá... quizás había también c iertos problemas pers onales entre
vagamente de la discusión, pero el diálogo era rápido, agudo e inte- estas dos personas tan creativas»'.
ligente. Ya en esa época, en 1957, se discutía mucho para saber quién Jackson le dice que espera su regreso, en septiembre de 1958, para
había comenzado la terapia familiar; Jackson trabajaba con familias poner en marcha un «instituto para estudiar la esquizofrenia y la fa-
desde 1952. La razón de este debate se hizo más clara cuando Haley milia». Cuando llega, Jackson le comunica que ha encontrado a una
mujer fascinante que se interesa por las familias y por la esquizofre-
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El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del MRI

nía; viene del Illinois Psychiatric Institute de Chicago y desea insta- familias de esquizofrénicos desde hacía cuatro años. Yo enseñaba di-
larse en aquel rincón; es Virginia Satir. námica familiar en el Illinois Psychiatric Institute, el primer institu-
«Recuerdo mi encuentro con esta mujer, muy alta, que llevaba to en enseñar lo que sea sobre las familias.
unos sombreros enormes. La primera o la segunda vez que nos vi- «Cuando llegué a California, fui a Terra Linda, al norte de San
mos, me dijo: "La terapia familiar resolverá todos los problemas del Francisco. Quería ponerme en contacto con Don [Jackson], pero no
mundo, los problemas de estima de sí mismo, etcétera, y, un día, yo lo conocía. Sabía que mantenía contactos con Gregory Bateson y los
influiré sobre primeros ministros." Yo me dije: "Dios mío, quiere otros, pero no conocía a nadie. El único con el que había manteni-
volar muy alto." En algunos aspectos, ella misma parecía tener pro- do contacto en este período era Murray Bowen que trataba pacientes
blemas con su propia estimación, pero, en otros, manifestaba una en el NIMH. Llamé a Don y me invitó a presentarme en la VA, en la
gran confianza. Entonces, también ella empezó a participar en las sección etnológica. En esa época yo no sabía nada de esto, pero ellos
reuniones»4. solamente habían visto una familia, bajo la mirada de Bateson.
. «El resultado de ese día fue que Don me pidió que lo ayudase a
poner en marcha lo que se convirtió en el MRI. Me dijo que ya tenía un
Virginia Satir5 joven, Jules Riskin, que acababa de terminar sus estudios de psiquiatría
en Cincinnati. Un mes más tarde, el 19 de marzo de 1959, el MRI abría
Virginia Satir es la hija mayor de una familia germano-americana. sus puertas. El proyecto del MRI consistía en observar el lazo existente
Nacida en 1916, tuvo que hacer de madre de todos los otros hijos de entre la interacción familiar y el desarrollo de la salud (o de la
-la familia. Cursó estudios de maestra antes de hacerse asistente so- enfermedad) en los miembros de la familia. Estábamos todos muy
cial. Trabaja en una institución del Mid-West, antes de ser contratada excitados, esto nunca se había hecho en ninguna parte. Cogimos todas
en Chicago. Es ante todo una clínica que ha elaborado una técnica las leyes que habían descubierto trabajando con la familia Smith y las
de trabajo muy personal a partir de su experiencia con las familias. volvimos a traducir para llegar a definir, en cierto modo, una familia
«Ya en esa época, tenía una experiencia de seis años con las fami- tipo. Entonces recrearon a la familia en una película7 .
lias. En 1959, ya había visto cerca de quinientas familias_ (entonces »Don, Jules y yo no teníamos nada que ver con el trabajo que se ha-
no lo sabía, pero yo había visto más familias que cualquier otro en cía en la sección etnológica de la VA, pero ellos (Gregory y los otros)
el mundo en esa época)»". estaban en la periferia y se interesaban mucho por nosotros. Querían
Cuando se entrevista con ella, Jackson queda inmediatamente se- que el MRI fuese verdaderamente un instituto de investigación.
ducido por su elocuencia y la contrata. Virginia Satir permanecerá Enseguida descubrí que la investigación no era lo mío. Me gustaba
en el MRI durante unos diez años. Ella cuenta sus primeros contac- la formación, y tenía los medios de hacerla. [...] Habíamos recibido
tos con Jackson y el instituto: una beca privada por tres años, después el NIMH dio dinero para que
«Todo empezó en 1956, cuando estaba sentada en mi despacho en yo expresara lo que sabía en forma de un programa de forma ción,
Chicago y leía el artículo Hacia una teoría de la. esquizofrenia, Este ar- que se convirtió en el del MRI. Teníamos entonces dos sectores de
tículo describía exactamente lo que yo había podido observar en las actividad: la investigación, una parte teórica, y la parte formación. Pero
recordad que en aquella época todo esto era "raro"».

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El MRI y el Centro de terapia breve 8.1.1. Los comienzos del MRI

El final del «proyecto Bateson» drogas que pudieran disolverse en las reservas de agua potable de una
ciudad para hacer a la poblac ión completamente pas iva, y cualquier
Pero ¿qué sucede con el grupo Bateson durante ese tiempo? Las re- otra substancia utilizable con fines militares o criminales. La CÍA es-
laciones con el MRI son a veces un poco tensas, pero no olvidemos que taba particularmente interesada en el LSD, una droga alucinógena, y
Jackson continúa trabajando a tiempo parcial con Bateson hasta 1962, Abramson estaba profundamente implicado en la promoc ión de estas
igual que John Weakland. «En aquel momento, recuerda Weakland, investigaciones, por su cuenta, y les informaba sobre los últimos
Gregory mostraba señales que nos hacían decir que él creía que Don se resultados»'0 . Buscando cobayas humanos, Abramson propuso la droga
inclinaba demasiado hacia la parte clínica y que Jay y yo estábamos un a Fremont-Smith, así como a Bateson y a Jackson entre otros. El LSD
poco demasiado influidos por é!, que íbamos también en esta se extendió poco a poco en los medios intelectuales y se convirtió en
dirección. Don seguía adelante con sus proyectos, y Gregory, aunque un must para los artistas de vanguardia, algunos de una sólida,
estaba todavía dispuesto a colaborar con Don, no quería en absoluto reputación. Ciertas tribus de indios de América del Norte utilizaban ya
trabajar para Don. Gregory no trabajó nunca para el MRI» 9. desde hacía mucho tiempo unos alucinógenos como el peyotl y la
mezcalina con fines religiosos, y algunos psicólogos, artistas y filósofos
veían en ellos la promesa de descubrimientos interesantes. Por tanto
a.) LSD, beatniks y psicoterpia se vio en el LSD, droga con efectos comparables pero mucho más
fuerte, un medio de ampliar la conciencia, de hacer estallar los limites
Para cerrar este período, debemos también señalar un proyecto de habituales de nuestros condicionamientos sociales para alcanzar una
investigación algo menos conocido del público en general. A comien- especie de iluminación. Aldous Huxley, por ejemplo, fue uno de sus
zos de los años cincuenta, las primeras experiencias realizadas con una adeptos hasta su muerte en 1963.
droga sintetizada hacía poco, el LSD 25, suscitan una gran esperanza, En resumidas cuentas, era bastante normal que en el período de
principalmente en los medios de la psiquiatría norteamericana. Harold después de la guerra, y sobre todo «después de la bomba», se pusie-
Abramson, psiquiatra y amigo personal de Frank Fremont-Smith, ha- ran a buscar toda posibilidad de transformar los espíritus y las rela-
bia sido invitado a participar en la sexta conferencia sobre la cibernéti- ciones humanas. La mayor parte de los investigadores probaban los
ca. A comienzos de los años cincuenta, inic ió unas investigaciones efectos de la droga sobre si mismos y buscaban después demostrar
muy detenidas destinadas a estudiar el efecto del LSD sobre el hombre y científicamente sus beneficios. El MRI también contribuyó a ello,
sobre los peces y consiguió que la Fundación Macy lo subvencionara. Se principalmente con Jackson y Bateson. Este último evoca, con una
sabía ya que el LSD tenía efectos muy fuertes sobre el sistema pincelada de humor, su experiencia personal con la droga" y hemos
nervioso, y Abramson cons iguió obtener, por medio de Fremont-
'Smith, las autorizaciones oficiales necesarias para su investigación sobre
las potencialidades terapéuticas de esta substancia. El historiador de
las ciencias Steve Heims precisa: «Abramson, que colabora con la
Universidad de Columbia y el Mt. Sinai Hospital, olvida mencionar
que trabajaba también para la CÍA que buscaba "drogas para contro-
la r el espíritu" para "modificar el comportamiento del individuo por
medios ocultos", sueros de la verdad para interrogar a los prisioneros,

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E! MRI y el Centro de terapia breve Los comienzus uci ivnx!

podido encontrar un documento poco conocido que revela ejemplo, al princ ipio del artículo: «[El LSD] puede crear un encuentro,
la distancia que mantenía con respecto a su utilización. En 1959, una una nueva experiencia, que ampliará nuestro horizonte y .dará un
cadena de televisión americana realizó una emisión titulada The fine sentido nuevo a nuestra vida. Estas experiencias forman parte no
line («La línea estrecha»), a la que fueron invitados Abramson. Jáckson solamente de la terapia sino de la vida misma, y más adelante: «La
y Bateson. La emisión estaba destinada a mostrar que el límite entre reacc ión trascendental cons iste en una pérdid a momentánea de la
lo normal y lo patológico es muy tenue. En ella se veía a Jackson diferenc iación entre uno mismo y el mundo exterior. Puede condu cir ¿
mantener una conversac ión con un hombre de la calle que había
una disminución de la alienación, a redescubrirse a sí mismo, a un
aceptado prestarse al juego y que, a lo largo de las preguntas inquisi-
nuevo conjunto de valores, a descubrir un nuevo potenc ial para el
doras de Jackson, comienza a dudar del sentido de sus reflexiones y
crecimiento y el desarrollo person al, y a un nuevo comienzo. » Otros
de sus comportamientos. Abramson explica allí que el LSD puede
tiempos, otras costumbres...
induc ir estados parecidos a los de una psicosis y que también pue de
utilizarse como instrumento terapéutico. Pero, además de su interés Se presiente en este discurso el principio del movimiento del «po-
histórico y anecdótico, el documento tiene valor sobre todo por la tencial humano» que se está desarrollando en los Estados Unidos, y
exposición de Bateson quien se esfuerza en explicar la teoría de la 'en particular en California con la creac ión del instituto de Esalen13
doble coacción--al público en general. Para hacerlo, comenta dos es- en la magnífica costa del Pacífico cerca de Big Sur. En esa época, nu-
cenas de la vida familiar representadas por unos actores: el desayuno merosos artistas e intelectuales viven en las colmas de Big Sur:
en familia el domingo por la mañana. En la primera versión, se ve a Henry Miller, Gary Snyder y Alan Watts entre otros. Es también el
los padres discutiendo vivamente el modo como van a hablar a su momento de la explosión de la beat generation y, entre muchos otros,
hija de dieciocho años que había regresado demas iado tarde la no- Alien Ginsberg y Jack Kerouac van regularmente a visitar a sus amigos
che anterior. Cuando la hija llega a la mesa, se asiste a las interaccio- (entre los que se cuenta Neal Cassady, el héroe de En la carretera) a la
nes entre las tres personas. La segunda versión pone en escena a los región de San Francisco. Los dos escritores participarán en las
mismos personajes y el mismo suceso, pero se supone que los acto- experiencias con el LSD en Palo Alto y también ellos mantendrán
res representan a una familia de transacciones patológicas. Las suti- contactos con B'ateson 4.
les diferencias entre los dos tipos de intercambios son señaladas y
comentadas por Bateson.
La película tiene un cierto interés sociológico porque permite re- o) La última investigación
presentarse el clima social de la época. Aunque las referencias al LSD
son actualmente consideradas como «vergonzosas», sobre todo en los Paralelamente a este proyecto LSD, el equipo Bateson recibe un
Estados Unidos, hay que recordar que en aquella época los psiquiatras último subsidio para estudiar la terapia con las familias de esquizo-
más senos no dudaban en arriesgarse (y en arriesgar a otros) , para frénicos. Todos los miembros del equipo (aumentado con algunos
favorecer la evolución de su ciencia o simplemente de sus propios jóvenes psiquiatras) partic ipan en ella: ven a las familias, registran
centros de interés. Y Jackson no les iba a la zaga; su experiencia personal 237
con el LSD había sido particularmente agradable y le parecía abrir unas
pistas muy interesantes para comprender los episodios psicóticos.
Escribirá un artículo titulado LSD and the new begining, en el que
cuenta sus propias experiencias así como las reacciones de vanos de sus
pacientes bajo la influenc ia de esta droga. Dice, por
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El MRI y el Centro de terapia brev
Los comienzos del MRI

las conversaciones e intentan formalizar las observaciones.


Weakland no conserva un recuerdo imborrable de esta última consejo estaba compuesto por personas ricas que se encontraban en-
investigación común: «Teníamos reuniones, discutíamos mucho. tre los problemas de "imagen del MRI" con respecto al exterior, y el
No creo que hiciésemos gran cosa, aunque recogimos algunas hecho de tener un proyecto que se relacionaba con el "comunismo"
informaciones interesantes. No he vuelto a leer estas notas desde y que no tenía relación directa con las familias o con la salud men-
hace años. En el momento de la separación, no habíamos redactado tal... Yo les expliqué que el proyecto tenía mucho que ver con las fa-
ningún informe sobre nuestro trabajo; yo me puse a trazar algunas milias chinas y que, después de todo, estaba subvencionado por la
grandes líneas del informe y a relacionarlas con ¡os datos más US Navy, estas explicaciones pudieron más que las reticencias»".
importantes y, cuando me marché con mi familia a Hong Kong, dejé En cuanto a Haley, él no detiene sus trabajos. Veamos cómo re-
este trabajo en manos de Gregory. El escribió un informe partiendo cuerda ese período de transición: «Yo tenía mis pacientes privados
de estas notas, pero un escrito muy corto, hecho rápidamente, y ésta desde hacía años, desde mediados de los años cincuenta, y trabajaba
fue la ultima colaboración del grupo Bateson». también con familias de esquizofrénicos. Pero durante los dos últi-
mos años, en el proyecto Bateson, habíamos tenido subsidios de in-
vestigación para realizar experiencias con las familias, proyecto que
c) Transferencia de conocimientos yo dirigía. Entonces, cuando se terminó el proyecto Bateson, Jack-
son encontró medios de financiarlo y yo sencillamente continué la
Weakland parte pues a Hong Kong y, a su regreso seis meses más misma investigación en el seno del MRI. Me uní al MRI cuando
tarde, conserva algunos contactos con el MRI, sobre todo con Haley y concluyó el proyecto Bateson. [...] Estaba exactamente a la mitad de
Jackson, pero decide no volver inmediatamente a la investigac ión en mi investigac ión, tenía un pequeño laboratorio en donde pasaba
psicoterapia. Ha recuperado la afic ión del anális is de películas tests a muchas familias, y continué hac iendo esto con el MRI du-
chinas y aprovecha la infraestructura de Stanford para aumentar sus rante los cinco años siguientes. Y Jackson lo financió durante todo
17
conocimientos en la lengua china. Durante ese tiempo. Bateson dedica ese tiempo, de una manera o de otra» .
la mayor parte de sus horas al estudio de ¡a comunicac ión en los La investigación que menciona Haley estaba destinada a establecer
pulpos y otros mamíferos marinos, y, algunos meses más tarde, parte una tipología familiar: ¿qué criterios permiten diferenciar una familia
hacia ¡as islas Vírgenes a estudiar los delfines en el laboratorio de John que incluye un esquizofrénico de una familia en la que uno de sus
Lilly. miembros es delincuente, y qué las distingue de una familia llamada
Después de un año y medio, Weakland ya estaba harto de su reti- normal? Intenta también hallar unos criterios que permitan evaluar los
ro y regresa a ver a Jackson y al MRI. Allí encuentra a Janet Beavin cambios relacionados con la intervención terapéutica. Además de
que se ha convertido de secretaria en «asociada de investigación», y media docena de artículos, publica, en 1963, una obra que sienta las
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con la que pasa largas horas discutiendo e intercambiando ideas. De- bases del enfoque estratégico en psicoterapia . Volveremos a hablar de
cide proponer a Don Jackson continuar sus investigaciones sobre ¡as ella más adelante porque esta obra constituirá uno " de los pilares
películas chinas en el marco institucional del MRI. «Él dijo que per- del enfoque terapéutico posterior del MRI.
sonalmente era favorable pero que había que ver cómo hacerlo aprobar Señalemos también que en esa época, en 1963, William Fry publi-
en su consejo de administración. Él y yo fuimos a ver al consejo de ca Sweet madness («Locura dulce»), obra que sintetiza las investigacio-
administración con este propósito. La cuestión era ¡a siguiente: el nes sobreseí humor realizadas dentro del marco del proyecto Bate-
.

.
239

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El MRI y el Centro de terapia breve
Los comienzos del M RI

son. En ella expone una teoría del humor fundada en la mezcla de


Bateson no desea que se le identifique con el instituto, aunque
los niveles lógicos y las paradojas que de ella resultan. Subraya tam-
acude a menudo a él como consultor. El equipo está solamente com-
bién las dificultades debidas a la autorreflexividad, como demuestra
puesto por Don Jackson, el director, Jules Riskin, director asociado,
la conclus ión de la obra: «Finalmente, a través de estas reflexiones,
y Virginia Satir, durante los ocho o nueve primeros meses. Satir co-
reafirmo mi creencia en la naturaleza fundamentalmente misteriosa
mienza a mantener conversaciones terapéuticas con familias y, muy
de estos fenómenos humanos de los que el humor c ons tituye un
pronto, muchas personas ~de la colectividad vienen a verla trabajar.
ejemplo. Creo que por medio de la paradoja nos acercamos al máxi-
Las sesiones tienen lugar por la tarde y con frecuencia las discusio-
mo a este misterio fundamental. Cada vez que el hombre intente
nes duran hasta medianoche. Un año después del comienzo del
examinar e! "sí mismo", tendrá que ponerse frente a é! y descubrir
MRI, Jackson consigue un presupuesto que le permitirá preparar un
que el sí mismo es propiamente el observador. Tal vez esta paradoja
programa de formación para la terapia familiar. Al principio fueron
sea la responsable de la excitación y de la inmensa satisfacción que
: fondos privados, pero muy pronto el NIMH concede lo que será el
se experimenta al estudiar nuestra naturaleza humana» °. Fry se con-
primer subsidio oficial para una formación para la terapia familiar.
vertirá también él en un miembro del MRI en los años ochenta.
En cuanto a Jules Riskin, divide su tiempo entre la investigación,
el trabajo administrativo y la psicoterapia. El trabajo esencial de los
8.1.2. Los comienzos del MRI (de 1959 a 1967)
miembros del MRI consiste en hallar unos conceptos intermedios
entre las grandes teorías de Bateson y la práctica de la terapia fami-
liar. Jackson es asombroso en sus diagnósticos y en sus intervencio-
En primer lugar, ¿por qué un nombre con resabios intrapsiquicos nes, pero no consigue formalizar todo lo que hace en las sesiones.
para este nuevo instituto que pretendía precisamente apartarse de las Virginia Satir sólo quiere interesarse por la práctica. Sin embargo, se
posiciones psicodinámicas? Para comprenderlo, hay que volver a su- trata de poder hablar de sus trabajos, de darlos a conocer y, para ha-
mirse en el contexto de la creación del MRI. Jackson busca fondos cerlo, hay que comprender estas prácticas nuevas. Entonc es, se ob-
para su nuevo instituto. Está muy solic itado como terapeuta fami- servan las sesiones, se pregunta a Satir y se examinan atentamente las
l ia r y, entre sus pacientes, tiene familias muy ricas. No duda en ir a
interacciones. Jackson se procura el registro de una conversación fa-
ver a estas familias encopetadas, para hablarles de sus proyectos y pe- miliar realizado por Lyman Wynne. Es decir, no una sesión entera,
dirles dinero; ¡y se lo dan! Reúne rápidamente el equivalente a un
cinco minutos de conversación, y Jules Riskin explica el camino se-
millón de dólares actuales. A cambio, debe hacer ciertas concesiones,
guido por sus reflexiones: «Teníamos el registro de Wynne; solamente
como explica Jules Riskm: «Recuerdo que nos preguntábamos:
teníamos cinco minutos del medio de la sesión. Los nombres, las
"¿Por qué 'Mental' Research ínstitute?" y, aunque he olvidado los de-
edades, quién estaba presente, eso es todo. Estudiábamos esta banda
ralles precisos, sé que el nombre se debía a la exigencia de uno de los
constantemente. Yo intentaba ver cómo Don y Virginia interpreta-
proveedores de fondos a quien le gustaba mucho la idea de que se es-
tudias en cosas "mentales "; era para apaciguar a un donante, o con- ban la conversación y me esforzaba por que profiriesen los funda-
graciarse con él. Para Jackson, la idea de "mental" quedaba ya muy mentos de su análisis. Sabía que Jackson y Satir tenían marcos de re-
ferencia diferentes pero también algunas perspectivas que se
atrás; en esa época, ya estaba en trifulca con la escuela psicoanalítica,
este nombre sólo se debió a razones de subsidios» 20. entremezclaban. Yo intentaba ver en qué consistían estas diferencias.
Escuchamos esta casete, estos cinco minutos, durante meses, hasta
que conocimos sus detalles más sutiles [...] Jackson hablaba de "si-
métrico", "complementario" y Virginia de "estima de si". Intentába-
mos adivinar cuáles eran los tipos de interacción característicos de
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241
El MR¡ C ent ro de t erapi a breve tros. Como está cerca de Venecia, decide volver a seguir unos cursos
en la Universidad. Elige las lenguas modernas y la filosofía y obtiene
esta familia en casa, qué clase de individuos eran. Yo intentaba un doctorado en 1949. «Hice mi doctorado simplemente porque pro-
sobre todo hacerles precisar las razones de sus afirmaciones: "Creo que cedo de una cultura en la que una persona culta debe ser "doctor"...
la madre intenta ser el jefe porque ha dicho..." o "Ella trata al otro Nunca tuve la intención de profesar lenguas modernas o filosofía.»
hijo de esta forma porque le he oído decir..." Al final escribimos un Durante unas vacaciones que pasa en Suiza, se encuentra en una
largo documento sobre estos cinco minutos y lo enviamos a Wynne calle de Zurich cuando un chaparrón le obliga a resguardarse en un
para que evaluase nuestras afirmaciones. Básicamente, eran correctas. salón de té. Allí, hojeando un diario local, lee un artículo sobre el
Entonces, -escribim os un artículo, Análisis de un fragmento de c inco Instituto Carl-Jung. Se siente interesado y, al volver a Trieste, escribe
minutos de c onversación con una fam ilia. F ue mi primera publicación»''. para proponer su candidatura. Así se convierte en «analista jungia-
El acontecimiento más importante de ese período de transición no» en 1954. Habiendo descubierto Italia durante sus estancias de
será la llegada de un joven nuevo. Este personaje adquirirá, con el formación y de supervisión, decide instalarse allí y obtiene un pues-
paso de los años, una importancia considerable e incluso acabará ro para las Naciones Unidas. Quiere poner en marcha una consulta
por encarnar las ideas de Palo Alto a los ojos del público en general. privada pero encuentra unas personas que le aconsejan partir a la In-
dia, a Bombay más exactamente, alabándole las numerosas posibili-
dades que allí se ofrecen a un psicoterapeuta europeo. «Me encontré
Paul Watzlawiclc2 en Bombay y permanecí allí seis meses, pero tuve que marcharme
porque mi visado no me permitía trabajar. Fue una estancia muy in-
Paul Watzlawick nació en 1921 en Villach, una pequeña ciudad teresante.» Regresa pues a Europa y, algún tiempo después, el instituto
austríaca situada cerca de la frontera ítalo-yugoslava. Procedente de jungiano le dice que la Universidad de El Salvador busca un psi-
un medio relativamente modesto —su padre es empleado de banco—, coterapeuta para dar unos cursos en las facultades de medicina y de
asiste al gymnasium local en donde recibe una educación muy tra- psicología. «Envié pues mi candidatura y, después de una "competi-
dic ional: «Aprendías mucho y no estabas obligado a escuchar ción encarnizada con... otros dos candidatos" obtuve el puesto. Yo
rock'n'roll.» Proyecta ser ingeniero o médico, en todo caso algo «prác- no hablaba español, pero como conocía el italiano y el francés y te-
tico»; no se siente atraído por las materias demasiado abstractas co- nia a mis espaldas siete años de latín, no neces ité mucho tiempo pa-
mo la filosofía. Sus padres le dejan que decida y, finalmente, elige ra aprenderlo. Firmé mi contrato a finales de febrero y, el 15 de mar-
orientarse hacia la medicina interna. zo, di mi primer curso en una lengua que era más italiano que
Pero la guerra pone término a estos proyectos. Prisionero político español, pero que era comprensible.» Imparte cursos de psicología y
en Alemania, se escapa y es recogido «como un perro perdido» por de psicopatología para los médicos y algunos cursos de psicoterapia.
los británicos. Entra a su servicio. Al final de la guerra, se encuentra Como la óptica de los cursos es resueltamente freudiana, se familia-
desmovilizado en Italia y entra en los servicios de policía criminal riza rápidamente con las teorías psicodinámicas. Permanecerá en El
de lo que se suponía que sería el «territorio libre de Trieste» (que, fi- Salvador desde febrero de 1957 hasta finales de 1959.
nalmente, fue dividido entre Italia y Yugoslavia). Está muy interesado La vida agradable y fácil no satisface sus ambiciones. Desea ar-
en este trabajo de investigación policial que le permite iniciarse en dientemente trabajar en la investigación y se da cuenta de que tiene
campos muy diversificados: la balística, la química, e incluso el arte, que cambiar de horizonte para escapar de la rutina. Piensa entonces
porque tiene que investigar sobre un robo de cuadros de maes- volver a Europa. Como se encuentra en el continente americano, de-
cide detenerse en los Estados Unidos para vis itar sus centros de in-

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El MRI y el Centro de terapia breve
Los comienzos del M RI

vestigac ión más importantes. Establece contacto con John Rosen


algo nuevo y no se ha repetido después. Bateson tenía el notable don
que dirige el muy célebre Institute For Direct Anaiysis del que ya ha
de atraer a personas apasionantes y de hacer atractivas las veladas. Co-
bía oído hablar en Zurich. Rosen le ofrece un contrato de asociado
nocer a este hombre era extraordinario, increíble, era un verdadero
de investigación en la Temple University de Filadelfia. Este viaje a
hombre del Renacimiento. Gregory Bateson podía tener un invitado
los Estados Unidos estuvo a punto de no realizarse porque, en esa
especializado en la teoría de la música y, a la vez siguiente, un astró-
época, Rosen vive unos momentos profesionales difíciles y, cuando
nomo, y, la semana siguiente, un sociólogo... y Bateson hablaba con
ya ha realizado todos los preparativos para el viaje, Paul Watzlawick
estas personas de su propia disciplina. En esa época, Palo Alto era ver-
recibe una carta de Rosen pidiéndole que anule su visita. Pero es de
daderamente un lugar extraordinariamente estimulante y vivo.»
masiado tarde y, a pesar de su incertidumbre en cuanto a las condi
Ya tenemos al MRI seriamente reforzado. Paul Watzlawick es un
ciones de su estancia en Filadelfia, se dirige allí. Se encuentra con
trabajador infatigable: leerá todos los escritos de Bateson, hará una
Ray Birdwhistel y Albert Scheflen que lo inician en sus investigacio-
lista de todo lo que se ha publicado sobre la teoría de la doble coac-
nes sobre la comunicación. «Scheflen y Birdwhistell eran muy intere-
ción y publicará una síntes is; está apasionado por los fundamentos
santes. Aunque yo nunca me he interesado directamente en la comu-
del enfoque batesoniano de la comunicación y emprende una investi-
nicación no verbal, su trabajo era innovador y apasionante. Scheflen
gación sobre el diagnóstico familiar que no aporta los resultados es-
estudiaba una/ sesiones de terapia, nosotros observábamos y después
perados: «Perdí dos o tres años estudiando la conversación familiar
discutíamos las sesiones. [...] Yo no conocía el trabajo de Bateson y de
estructurada que debía substituir a los procedimientos de diagnóstico
su grupo, pero Scheflen llamó mi atenc ión sobre el tema. Me dijo
tradicionales. Era una "conversación estructurada" porque se le daba
que había un grupo en Palo Alto y me dio a leer sus publicaciones.
,1 la gente cinco tareas referentes a la comunicación. Yo creí que llega-
Esto me intrigó. Tenía que ir allí a verlo. Jackson vino a Filadelfia en
ríamos a una lista de diagnósticos interaccionales y, en segundo lugar,
octubre y Scheflen me lo presentó. Jackson, que tenía la costumbre de
pensaba que esto podría ser un instrumento interesante. Hubiésemos
adoptar perros perdidos como era yo, me dijo: "Si quiere venir, será
podido aplicar la conversación estructurada al comienzo de la inter-
bienvenido en Palo Alto." El MRI ya existía, era en 1960.»
vención terapéutica, y después al final, obteniendo así unas medidas
Descubrir el enfoque interaccional representa un cambio radical objetivas de los cambios que se hubiesen producido. Al final, vi que
para este analista jungiano. Esta visión muy pragmática de la psicote- era un error; necesité mucho tiempo para comprender que los sím-
rapia apasiona a¡ práctico, interesado desde siempre mas por el cambio bolos no pueden ser cuantificados y que toda interacción es simbóli-
que por el juego de las interpretaciones simbólicas. De entrada, se da ca. Cuando intentas codificar la interacción, es de una complejidad
cuenta de que en Palo Alto sucede algo fundamentalmente dife rente increíble, te supera totalmente. Incluso concentrándose en una tarea
de todo lo que ha visto antes: «Debéis saber que el MRI y el grupo
de las más sencillas; pedíamos a los padres que se pusieran de acuer-
de Bateson formaban dos grupos distintos, no existía el grupo de Palo do sobre el significado del proverbio "piedra movediza nunca moho
Alto como tal, sino dos grupos en relación estrecha. ¡Era un lugar tan cobija" y explicarlo después a uno de sus hijos. Ya en las primeras
vivo, con unas ideas tan interesantes! Venía gente de los lugares más
conversaciones entre los padres —como no estaban de acuerdo sobre
lejanos, gente que había oído hablar de nosotros; por ejemplo, Ronny el significado del proverbio— la cuantificación era imposible»23.
Laing de Londres. Era fascinante reunirse con ellos. [...] Una de las Watzlaw ick, por el contrario, no sentía ningún interés por el tra-
actividades más interesantes era la "casa abierta" de Gre-gory Bateson bajo de formación de Virginia Satir. Él desarrolla su técnica de con-
todos los jueves por la tarde. Los residentes de Stanford iban a su casa;
versación terapéutica junto a Don Jackson. Como en aquella época
cada quisque podía ir. Gente interesante procedente de las disciplinas
más diversas. Esto daba lugar a veladas asombrosas; era
244
245
ti MRI y el Centro de terapia breve
Los comienzos del MRI

no existía una estructura formal, Jackson lo nombra «asociado de una clínica de Buenos Aires cuya orientación principal es la psiquia-
investigación» y, paralelamente, Watzlawick comienza a ver pacientes
t rí a comunitaria, de tendencia psicodinámica. A comienzos de los
en privado. Con Jackson, redacta unos proyectos para obtener presu-
años sesenta, Sluzki forma parte de un equipo interdisciplinario
puestos de investigac ión. Es un período favorable (que durará poco
coordinado por un sociólogo, Elíseo Verón, que actualmente vive en
más o menos hasta 1968), cerca de la mitad de sus proyectos acaban
París. El sociólogo y el psiquiatra intenta definir las variables socio-
por ser subvencionados. Desde luego, el éxito del artículo sobre la
lógicas que acompañan la aparic ión de síntomas ps icopatológicos.
doble coacción facilita las cosas, y la reputación del instituto
El proyecto se titula «Estructura del comportamiento y sistemas de
aumenta aún más con la organizac ión de la primera formación para
comunicación social». Se dan cuenta de que les falta un modelo in-
la terapia familiar, pero esto no quita que la co yuntura era ideal.
termedio entre los procesos sociales y los procesos individuales que
«Actualmente, el péndulo se inclina a una óptica totalmente diferen-
considere el fenómeno de socialización por la familia. «Un día, por
te: la investigación neurofisiológica y bioquímica. La creencia ilimi-
pura casualidad, encontré H acia una teor ía de la esquizofrenia, el artículo de
tada en la efic acia del ps icoanális is está s iendo suplantada por la
Bateson, Jackson, Haley y Weakland. Fue una verdadera casualidad,
creencia, no menos ilimitada, en el enfoque bioquímico: ahí van los
estaba publicado en "Behavioral Sciences" y uno de mis amigos estaba
fondos, en la actualidad. Hoy día. no tendrías un céntimo para la
abonado a dicha revista porque sentía un gran interés por la
clase de investigación que nosotros hacíamos en aquella época»' 4.
cibernética. Encontré el articulo y todavía recuerdo la emoción de mi
Para Jackson, muy pronto se hace de capital importancia poder descubrimiento. Porque en este artículo tenía la síntesis pragmática de
unificar el nuevo campo de la terapia familiar, establecer intercam-
un modelo que permitía establecer este puente. Entonces, .1 partir del
bios, facilitar el debate. Jules Riskín recuerda las estrategias desplegadas
descubrimiento "del artículo en Buenos Aires, hicimos un tracing:
para llegar a estos fines: «En 1960-1961, Haley venía a ¡as reuniones
una búsqueda de todos los artículos de las personas de este equipo. Así
del MRI. En 1961, Jackson, Haley y su espos a, Betty Haley, :
acabamos por "conocer" a Haley, Jackson, Weakland» *.
empezaron a hablar de un periódico. Cons iguieron interes ar en la Así pues, otra vez es el artículo revolucionario sobre la doble
idea a Ackerman y finalmente inc luyeron en este provecto a rodas coacción el que despierta la curiosidad y el interés de los investiga-
las personalidades (nacionales e internac ionales) que trabajaban con
dores, esta vez argentinos. En 1965, Sluzki recibe una beca para pasar
familias. Todos estaban en el comité de redacción. Si se mira el pri- tres meses en el MRI, invitado por Jackson. El recuerdo de su primer
mer número de "Family Process ". incluye a todo el mundo del c ir- contacto con el MRI permanece muy vivo en su memoria: «En esa
cuito de la terapia familiar de la época, unas cuarenta personas. Esto
época, todos estaban allí: Jackson y Haley, Weakland y Watzlawick,
se llama "asociar a la competencia potencial" para evitar que se lan ce
Virginia Satir y Janet Beavin y muchos otros. Era un centro absolu-
a la competic ión abierta»". Notemos de paso que Bateson también
tamente espectacular en donde se cruzaban los caminos de las perso-
forma parte de dicho comité de redacción.
nas más interesantes. Había visitas constantes de personajes particu-
larmente atrayentes, o también de los investigadores que iban al
8.2. La edad de oro (de 1963 a 1968) Cerner for the Advanced Studies in Behavioral Sciences de Palo Al-
to. Todos pasaban algún tiempo en el MRI, presentaban casos, los
Carlos Sluzki es un testigo privilegiado de esos años brillantes del discutían, etcétera. Yo tuve ocasión de participar en el programa de
MRI. Joven ps iquiatra argentino, en los años cincuenta trabaja en formación de Virginia Satir y en todas las otras actividades. [Con voz

247
E! MR I y el Centro de terapia breve
Los comienzos del MRI

emocionada,} Era absolutamente fantástico, ¡Era maravilloso! Participé cir: "No voy a hablaros de todo esto, voy a mostraros de qué se trata."
en reuniones de trabajo con Jackson y con Haley , era un período de Cogí una familia y, cada miércoles por la tarde, veía a esta familia e
descubrimientos díarios. Pasé tres meses allí y, al final, incluso escribí
invitaba a la gente a que v iniese a mirar. [...] Por mi parte, estaba har ta
un primer artículo con Janet Beavin, Simetría y complementariedad que
de la gente que hablaban de las cosas que hacían sin querer mos-
fue publicado poco tiempo después»28 .
trarlas. Por ello, esto es precisamente lo que h ice: mostré lo que ha -
Co mo vemos, Sluzki se hace lenguas del MRI de la gran época. cía. Escrib ieron un art ícu lo al año siguiente en "Satu rday Even ing
Vo lverá* muchas veces a Palo Alto e incluso será director del MRI du - Post". Durante ese tiempo, los otros hablaban de teoría y, en cierta
rante apro ximadamente tres años, a co mienzos de los ochenta. Se es -
med ida, t rab ajaban , pero no mu cho. Qu iero decir que esto no fo r-
tablecerá en los Estados Unidos en donde prosigue, todavía hoy, sus
maba parte de sus prácticas»'0 .
trabajos en terapia familiar2 '.
Todos los medios son buenos para conocer mejor y hacer conocer
Pero volvamos a las actividades del instituto. Si resumimos los tra- los nuevos métodos. Entonces, se muestra lo que hacen los interven -
bajos del MRI durante ese período, podemos señalar cinco grandes
orientaciones: tores: las técn icas aud iov isuales hacen su aparición en el M RI; pri-
- la fo rmación; mero registros medíante el magnetófono, después con el vídeo, ut ili -
zación del espejo sin azogue, etcétera. Además, se considera que la
—las investigaciones sobre la familia y la enfermedad mental;
orientación int rapsíqu ica es un freno más que una v entaja para in i -
—la terap ia familiar;
ciarse en la perspectiva interaccional, por ello incluso personas que
- las investigaciones sobre la teoría de la co mun icación; poseen muy pocos conocimientos en psico logía podrán ben eficiarse
—las investigaciones sobre el proceso de camb io , de las ideas nuevas, aprender a utilizar las nuevas prácticas. No olvi-
No vo lveremos a hab lar de la invest igación sob re las familias y demos que la formación de Virgin ia Sat ir es la de asistente social, lo
del desarrollo de la terapia familiar, temas de ¡os que ya hemos ha- que exp lica tal vez en parte la d ifus ión y el éxito de la terap ia fami-
b lado amp liamente. Para co mp render b ien la ev o lu ción posterio r l i a r en el campo del trabajo social, mientras que la psiquiatría parece
del M RI, debemos insistir sobre las otras tres direcciones de su acti- mas resistente a la penet ración de estas ideas nuevas'1 .
vidad porque su conjunción cont ribuirá a defin ir las especificidades
del enfoque qu e se impond rá con la apelación de «escuela d e Palo
Alto» durante los veint icinco años siguientes. 2) La «p rag mát ica» de la co mun icación

1) La formación Bateson se ha marchado , pero los miembros de l equ ipo del M RI,
en particular Paul Wat zlawick, continúan las investigaciones sobre la
Puesta en marcha por Virg in ia Sat ir, se caracte riza sobre todo por comun icación. En 1964, Watzlawick publica una antología de la co -
la «transparencia» int roducida en un domin io hasta entonces consi- mu n icació n hu man a 12 , ob ra aco mp añada d e una caset e au d io . En
derado co mo ínt imo y secreto , que concernía únicamente al terapeu ta
y a su o sus pacientes. «Una de las p rimeras cosas que hice fue de-

249
El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del M RI

e lla sienta las bases de una «pragmática» de la comunicación, es de- ¿Cómo comprender la actitud de Bateson? No pretendemos res-
cir, «sus efectos sobre el comportamiento»13. Bateson le redacta el ponder de una forma definitiva a esta pregunta, pero podemos seña-
prólogo". Pero es solamente un esbozo del que Watzlawick no está lar algunos elementos que lo aclaran un poco. Esto es lo que piensa
totalmente satisfecho. Don Jackson y Janet Beavin también están im- sobre ello John Weakland, que en esa época estaba en el MRI:
pregnados de las teorías sobre la comunicación. Orientados ante to- «Yo solamente participé [en la obra] como consultor, sobre todo
do hacia la práctica terapéutica, intentan volver operativos los con- hablando con Jan [Beavin], no mucho con Paul y, si conociera el
ceptos para la intervención sobre el terreno. Las discusiones van a modo como Don trabajaba... comprendería que fueron Paul y Janet
buen paso en el MRI, y Paul Watzlawick y sus dos colegas intentan los que escribieron realmente el libro. Yo fui coautor de algunos ar-
responder al reto ante el que se encuentran: ¿cómo hacer de los altos tículos con Don, así que sé bien cómo obraba; te dejaba algunas pe-
vuelos teóricos de Bateson un instrumento para el práctico 5 queñas notas y tú continuabas a partir de ahi; buenas ideas, pero el
Es necesario sintetizar, categonzar, simplificar los conceptos. Y se escrito era sobre todo obra de los otros autores. Me marché a Hong
aplican (sobre todo Paul Watzlawick) a la tarea. Durante los últimos Kong, después a Stanford, si no, Dios sabe si no hubiese sido yo el
meses de su estancia en Palo Alto, Bateson se muestra favorable al que habría estado en Pragmatics. [...] Esto partía del proyecto Bate-
proyecto; puede ver algunas partes del trabajo en curso y felic ita a son. Éste no lo apreció así. Creo que fue muy duro para Paul, por-
Watzlawick. 6ri 1966, cuando está en Hawai en donde trabaja desde
que él veía el libro en parte como un homenaje a Gregory. Pero me
ahora sobre los delfines con Karen Pryor 35, Bateson recibe una pri- parece que ya le he dicho que yo viví la misma experiencia, a menor
mera versión del manuscrito completo de Teoría de la comunicación escala, cuando hice la síntesis del curso en la New School. [Risas.]
humana (la traducción literal del título original inglés seria, en reali- Además, había diferencias muy pronunciadas entre Don y Gregory,
dad. Pragm átic a de la comunic ación hum a na). Y e ntonces , es una duc ha que probablemente se acentuaron con el tiempo»1 ".
fría para Watzlawick: Bateson critica bastante violentamente el ma-
Bateson prefiere las preguntas a las respuestas, por tanto no es extraño
nuscrito e incluso retira el juicio favorable que había emitido sobre
que desconfíe de las síntesis demasiado claras que tienden a ocultar
los capítulos que había aprec iado anteriormente. No escribirá el
los puntos de interrogación. Y, como hemos visto anteriormente, no
prologo de la obra, que no obstante los autores k dedicaran. Este
hay duda de que el ans ia de c laridad y de simplicidad de los autores
asunto será ampliamente comentado y las heridas tardarán algún
quizás ha deformado un poco unas nociones aún embrionarias en
tiempo en cicatrizarse; para algunos, como veremos un poco más
Bateson: la codificación de la información queda reducida aquí a sólo
adelante, ¡todavía no lo están!
dos tipos, codificación analógica y digital; los aspectos «indic io» y
«ordena de un mensaje se convierten en el "contenido» y la
«relación» y, aunque a primera vista sean más expresivos, se hacen
cada vez más vagos a medida que se intenta precisarlos; las nociones
de simetría y de complementariedad se acompañan de subcategorías
que el propio Watzlawick rechazará más tarde. Bateson ha
comprobado y ha condenado estas divergencias, pero tal vez hay
otro elemento importante en su rechazo de la obra. En ese período,
él también ha terminado un manuscrito. Se trata de una primera
versión de lo que será Hacia una ecología del espíritu, es decir.

250
251
El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del M RI

una colección de sus publicaciones anteriores y de artículos recientes Beavin. Algunos c apítulos fueron redactados en colaborac ión y
(el contenido coincide pues en parte con el de la obra de Watzlawick otros preferentemente por mí. Actualmente, Janet Beavin es profeso-
y los otros). Pero el editor duda en publicarlo; la forma no es muy ra de psicología en la Universidad de Victoria. Todavía está muy ac -
atractiva para su gusto, y el manuscrito realiza una serie de idas y tiva en la investigación sobre la interacción. Acaba de escribirme [va a
vueltas que acaban por irritar mucho a Bateson. Precisamente en es- buscar un libro de su biblioteca] y mire la dedicatoria que me ha hecho
te momento recibe el manuscrito de Pragmatics que acaba de ser de su último libro: \Veinte años y diez investigaciones después, teníamos
aceptado para su publicación por... el mismo editor (Norton, para
razón en Pragmatics!»"
citarlo). El golpe es duro para Bateson que ve sus propias ideas ex- La obra no es una s imple vulgarizac ión de los trabajos de Bate-
puestas bajo una forma que él no controla. Los lectores apreciarán el son. Los autores van más lejos y, partiendo de la teoría de la doble
aspecto corneliano de la situación.
coacción, describen la utilización terapéutica de las paradojas prag-
Pero dejemos la anécdota para volver un poco al libro mismo. máticas de la comunicac ión. Aunque estas técnicas terapéuticas ya
Causara un impacto extraordinario desde su aparic ión en 1967, im- han sido utilizadas por otros (Erickson, Sullivan, Frankl...) ellos con-
pacto que por otra parte no se le niega todavía en el momento ac - siguen dar una explicac ión interaccional de las mismas en coheren-
tual. No hay duda de que los autores han conseguido llevar a cabo cía completa con sus premisas teóricas. Consiguen pues relacionar la
una tarea que era muy delicada y difícil: presentar bajo una forma teoría con la práctica y, en es to, puede cons iderarse que la obra es
accesible (aunque la obra es ardua en la primera lectura) las ideas realmente un jalón capital para la evoluc ión posterior de la terapia
principales de la cibernética, de la teoría de los sistemas aplicada a la
situación familiar, y las ideas esbozadas en la obra de Ruesch y Bate- sistemica.
son sobre la comunicac ión interpersonal. La síntes is es brillante y
Paul Watzlawick, el autor principal, rápidamente se hace célebre en
3) Las investigaciones sobre el proceso de cambio
todo el mundo. La obra prefigura una nueva ciencia del comporta-
miento: enunc iando una serie de seis axiomas, al modo de las mate-
Los encuentros entre Haley, Weakland y Milton Erickson tendrán
máticas o de la lógica, abre la puerta a la creación de un enfoque for-
mal e integrado del comportamiento apoyándos e en la noción de un impacto determinante sobre el grupo de Palo Alto. Ya hemos di-
comunicación. Este obietivo sin duda no ha sido alcanzado comple- cho que, en sus visitas a Phoenix, los dos miembros del proyecto Ba-
tamente y todavía se esperan los «teoremas» que hubiesen podido teson habían intentado formalizar, a partir de la hipótesis de la do-
dar consistencia a las premisas formuladas por Watzlawick, Baevm y ble coacción, las técnicas de intervención terapéutica de Milton
Jackson. Watzlawick parece cansado de justificarse de esta apelación Erickson. Estas se prestaban bien a un enfoque interaccional, aun-
d'e «axiomas»: que no respetaban siempre la ortodoxia de los presupuestos sistémi-
cos que habían orientado la terapia familiar. Erickson no se preocu-
«Decidimos escribir el libro y yo creía que ya era tiempo de for-
malizar un poco las ideas. Comencé por los axiomas, pero expliqué paba de conceptos tales como la homeostasis, la func ión o el
muy bien en el libro que no pretendía que se tratase de axiomas en desplazamiento del síntoma, etcétera. Para él, la pregunta esenc ial
era: « ¿De qué modo, como terapeuta, puedo induc ir un cambio en
el sentido de la lógica formal; el público encontró la idea muy inte-
resante. [Pregunta: ¿Quién encontró la idea del análisis interaccional la persona que está ante mí?»
de la escena de ¿Quién teme a Virginia Wolf?] Era idea mía, vi la obra Esta distinc ión es muy importante si queremos comprender las
en el teatro y encontré que era un ejemplo fantástico de interacción particularidades del enfoque del equipo de Palo Alto en el conjunto
en una pareja, pero el capítulo fue escrito en gran parte por Janet
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253
Eí MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos de l MRI

de las terapias sistémicas. Puede decirse en efecto que, para ella, la re- gunta: ¿Era esto explíc ito en esa época?] No formalmente, pero se
flexión sobre el proceso terapéutico no se ha presentado como una vio la evolución en mis conversaciones terapéuticas privadas. Voy a
aplicación de la teoría, una «consecuencia» que derive de un análisis poner un ejemplo; al princ ipio, yo intentaba actu ar de manera que
del sistema familiar, sino como la resolución de una cuestión preci- la gente comprendiese los principios generales de su problema, el
sa que, aunque se apoye sobre unas premisas interaccionales, exige método estaba basado en el insight, la toma de conciencia. Cuando
una mirada nueva, libre de hipótesis teóricas constrictivas 1 *. Más que me veía atascado, hablaba con John, Jay, Paul, y recordábamos el tra-
en verificar las hipótes is nuevas del enfoque familiar, los miembros bajo de Erickson. A menudo conseguíamos encontrar un ejemplo de
del equipo de Palo Alto se han esforzado en comprender el modo Erickson análogo al mío, o nos preguntábamos : "¿Qué haría Jay
como se producía el cambio y lo han hecho principalmente después (que estaba totalmente en una óptica de resolución de problemas) en
de sus contactos con Milton Erickson. Jay Haley sera un precursor este caso?" Yo cogía la técnica, la aplicaba a mi caso y frecuentemen-
de lo que se llama la psicoterapia «estratégica», enfoque que es la base te esto me desbloqueaba. Así, al comienzo del proyecto [del Centro
de la "terapia breve» que elaborará el equipo de Palo Alto, como de terapia breve], estaba intrigado por estos mecanismos nuevos que
mostraremos con detalle en los capítulos siguientes. Erickson o Haley (o incluso John o Paul) utilizaban. Así se desarro-
Los testimonios de Richard Fisch y de Paul Watzlawick permiten lló , el proyecto, de manera informal y abierta: "Nos sentimos intri-
comprender mejor la génes is de estas ideas y el alejamiento de las gados por estas intervenciones extrañas, veamos en qué casos resul-
premisas de la terapia familiar. Volveremos a hablar de Fisch en el tan apropiadas"»'".
capítulo siguiente; digamos simplemente que es psiquiatra y director Para Paul Watzlawick, el camino es análogo: comprender y forma-
del Centro de terapia breve; llegó a Palo Alto en el comienzo del liz a r las intervenciones «mágicas» de Jackson y de Erickson para
MRÍ. «Después de haber seguido la formación con Virginia Satir, es- convertirlas en instrumentos de trabajo transmisibles.
taba muy interesado por su enfoque; comencé a ver cada vez más fa- "Queríamos entrar en la cabeza de este hombre [Jackson] y saber
milias y parejas junto con ella. Empecé pues apoyándome en su estilo que pensaba, de dónde sacaba sus indicaciones. Pero él respondía co-
y buscaba elementos interaccionales en mis conversac iones : s i sas como: "Es evidente, basta con escuchar la risa de la madre." Lo
alguien ¡legaba y decía: "Tengo un problema", yo pedía ver a toda la que parecía ser también el caso de Erickson, quien explicaba sus in-
familia. [...] El enfoque de Virginia Satir era muy amplio; había que tervenc iones con unas formulac iones analíticas muy complicadas
buscar la informac ión que habría que revelar a los miembros de la que no querían dec ir nada. Así pues comenzamos un proyecto en
familia, la homeostas is y la matriz de su comunicación. En terapia el que, imitábamos a Jackson y a Erickson para ver cómo funciona-
breve, trabajábamos más en el sentido del trabajo de Erickson y de la ba el tratamiento. [...]
hipnoterapia; aquí [en el CT B], nos centramos en el problema. Por «También fuimos a buscar informaciones de personas conocidas
Panto, al menos para mí, había esta dicotomía: por una parte, traba- para tener excelentes resultados en la resolución de problemas. Nos
jaba según las líneas de la terapia familiar y, por otra parte, estaba in- dirigimos a barmans (acostumbrados a tener que hacer frente a con-
teresado por un enfoque de "resolución de problemas". Con el tiem po, flictos), a policías... Recuerdo el caso de un policía a quien habían
y a medida que el proyecto se organizaba, me alejé del trabajo de llamado unas personas que decían que los de la familia de al lado se
Virginia. Habíamos adoptado y adaptado el estilo ericksoniano. [Pre- estaban matando. El policía baja de su coche y ve cómo un televisor
sale volando por la ventana del tercer piso. Coge el televisor, sube,
llama a la puerta y cuando le abren dice, con los restos de la televi-
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El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del M RI

sión en la mano: "Reparac ión de televis iones." La gente se echó a de lenguaje teórico que no tenía mucho sentido para mí y, en el fon-
reír; y cuando se ríe ya no se está en el estado de espíritu de matar a do, formábamos dos institutos diferentes. Esto me producía tristeza,
nadie. pero yo no sabía cómo interesarlos en lo que hacía, porque esta gente
»Pero, igual que no habíamos obtenido una respuesta clara de estaba mucho más preocupada por los juegos sobre los que trabajaban,
nuestros colegas, estas personas tampoco sabían por qué habían em- y por la teoría, que por lo que yo hacía. Creo que ninguno de ellos
pleado esto o aquello; todos nos respondían: "Parecía que era lo me- vino a verme trabajar nunca, aunque yo los había invitado a menudo.
jor que se podía hacer"»". Después de seis años, me marché porque iba de un lado para otro
Continuaremos con el relato de esta búsqueda en el capítulo so- y sabía que allí no tenía ningún apoyo.
bre la terapia breve, pero por el momento tenemos que llegar al final »[...] Yo no hablaba su lenguaje. No creo que ellos mismos com-
de la edad de oro del MRI. Cuando los proyectos de investigación se prendiesen lo que decían, muchas veces. Todo este mecanismo "si-
multiplican, cuando se encuentra en un solo y mismo lugar a Don métrico" y el modo como Jay Haiey lo utilizaba, no me concernía
Jackson, Jay Haley, Paul Watzlawick, Virginia Satir y John Weakland en absoluto. [...] Ellos me toleraban y, como persona, me apreciaban:
(todos en posic ión de adquirir una estatura internacional), cuando yo lo sabía. [...] No sabía nada de Milton Erickson; tenía un miedo
el instituto atrae celebridades del mundo entero, el clima de las rela- terrible a la hipnosis porque, para mí, era una forma de control: era
ciones se degrada.
por ignorancia, pero era así. Cuando Milton llegó, le vi hacer unos
movimientos, le observé en los grupos y era espantoso. Por tanto tu-
ve que ver poco con él. Salí de la habitación cuando él entró: tenía
8.3. El tiempo de las discordias miedo»".
Haley también se marcha. Recibe una oferta de Salvador Minu-
¿Qué sucede en el MRI hacia 1965-1967? chin y se va a trabajar a Filadelfia. «Estaba entregado de lleno a mis
Repentinamente parece que los caminos divergen. Satir siente que experiencias con familias y había invertido mucho tiempo y trabajo
cada vez la dejan más aparte. De hecho, ella no está ya muy a menudo para tener un laboratorio. Había visto muchísimas familias, unas
en el MRI, sino que responde a las proposiciones, cada vez más doscientas, comprendidas las familias "normales". Intentaba hacer
frecuentes, de conferencias, seminarios, congresos, etcétera, que la funcionar el laboratorio, y Jackson intentaba recoger fondos para
llevan por el mundo entero. Además, se siente incomprendida en el hacerlo, pero yo vivía al día y me parecía que el dinero se terminaba,
seno mismo del instituto. Los trabajos orientados por la óptica realmente. No conseguí ninguna subvención de ninguna institución
ericksoniana no cuadran muy bien con su personalidad carismática importante, de nadie. Entonces, llegó Minuchin y me ofreció un
e idealista que la acerca al movimiento del «potencial humano» que trabajo en Filadelfia. También me sentí tentado a aceptar porque está-
se desarrolla en aquel tiempo en los Estados Unidos. Si sus conflic- bamos viviendo unos períodos muy turbulentos en esos años sesen-
tos con Jackson siempre fueron frecuentes (él se disculpaba envián- ta, en Palo Alto no ocurría gran cosa y yo quería trabajar con los
dole enormes ramos de rosas), se hacen también muy abiertos con pobres. Minuchin trabajaba en los barrios bajos y yo quería trabajar
los otros miembros del equipo que formará el núcleo del Centro de con él. [...] Palo Alto era un lugar en donde se hablaba de los proble-
terapia breve. Satir conservará una gran amargura durante toda su mas sociales que había en otros sitios. Era un lugar muy tranqui-
carrera: «Ya no tenía nada que ver con ellos. Desde mi punto de vista, lo».
no estaban interesados en lo que yo hacía. Utilizaban una especie

257
El MRI y el Centro de terapia breve Los comienzos del MRI

Su marcha supone una gran pérdida para el MRI y algunos no escribió a Jackson para decirle: "Queremos que te impliques más o
comprenden que ackson lo deje marchar sin reaccionar. Jules Riskin que te retires"»".
recuerda la impresión que produjo la noticia: «Creo que había una La tensión es pues muy fuerte en el instituto cuando, en 1968, en-
tensión cada vez mayor entre él y Jackson; sé que John Weakland y cuentran a Don Jackson muerto. Los rumores más diversos circula-
yo estábamos muy trastornados por la marcha de Haley y fuimos a ran sobre las circunstancias de esta muerte. William Fry, en un artí-
ver a Jackson: "¿Se puede hacer algo?" Y Jackson estuvo muy seco: culo en homenaje suyo, hablará de suicidio. Igual que Virginia Satir.
"No hay nada que hacer." Era como si ni siquiera quisiera intentar (¡Incluso se ha mencionado la pos ibilidad de un ases inato!) Esto es
encontrar el dinero. Esto es lo que me hace pensar que probable- ¡o que piensa Wendel Ray:
mente había algo, pero no sé exactamente qué»". «Ha habido muchos rumores acerca de su supuesto suicidio; es
Realmente, poco importa; tanto s i esta duda tiene fundamento un hecho que murió demasiado joven pero yo personalmente estoy
como si no lo tiene, indica otro problema de esa época: la impli- convencido de que no se trató de un suicidio, fue una muerte acci-
cación decrec iente de J ackson en el ins tituto. Jackson no tiene dental. Estaba muy enfermo y tomaba muchos medicamentos. Tuvo
buena salud y, además, está viviendo unos momentos difíc iles en que ser hospitalizado muchas veces el año anterior. Murray Bowen
su vida privada. Sólo pas a por el MRI como una ráfaga de viento me dijo personalmente que Jackson rué a Washington y que hubo
y casi ya no le interesa por los diversos proyectos en curso. Wen- que llevarle literalmente en camilla al salir del avión para trasladarlo
del Ray, que es s in ninguna duda el mejor especialista de Jackson, al hospital, estaba en coma; tenia efectivamente muchos problemas
ha podido preguntar a la mayor parte de las personas que lo co- tísicos»". Si, como dice William Fry, su enfermedad era muy doloro-
noc ieron bien durante este periodo, y es así cómo ve a s ituac ión sa y tenía que tomar una cantidad impresionante de calmantes y de
del MRI en dicha época: -No sé lo que pasaba con Don en es e somníferos, llegamos fácilmente a las conclusiones de Wendel Ray
momento. Jules [Riskin] me ha dicho que s e marchaba del MRI],
que coinc iden por otra parte con las de Watzlawick, Weakland y
lo que corrobora lo que me ha dicho Sluzki; Carlos dice que Jack- Fisch.
son estaba cambiando de centro de interés, orientaba su energía Sea lo que fuere, en pocos meses, el MRI acababa de perder a tres
hacia la escritura y quería abandonar la parte admin istrativa; hay
de sus miembros más influyentes y sobre todo a la cabeza de su or-
cartas que lo atestiguan. Entre estas cartas, hay una en donde di ce:
ganizac ión. Nos parece que, cuando el instituto estaba a punto de
"Hoy, me veo más como un escritor que como un administra dor del
dar a luz uno de sus más bellos florones, el Centro de terapia breve en
MRI. "
su conjunto, nunca se recuperó verdaderamente.
»Sé con certeza que estaba en conversaciones con un cierto [...]
Kalman Gyrifas, de la Universidad de Chicago [...] Al dejar la Uni- 259
versidad de Chicago, volvió a Grecia y abrió el Instituto de la fami-
lia. Jackson escribe, en otro artículo publicado en el 67 y titulado The
individual and the larger context, que está a punto de partir a Grecia
para ir a trabajar con Kalman. Su plan era: dejar Palo Alto, partir allí
y visitar Europa. En otra carta dice: "Me s iento más escritor que
psiquiatra" y habla de su deseo de dedicar más tiempo a escribir, no
sólo sobre psiquiatría sino también novelas. [...] El equipo del MRI

¡ules Riskm. conversación con ios aurores.


La insostenible frialda d de la terapia breve

culpable, de una dimis ión inaceptable. Otros aplaudirán el retorno a


una posición realista, a una humildad de buen tono cuando se hace
LA INSOSTENIBLE FRIALDAD DE LA TERAPIA BREVE profesión de interferir en la complejidad de la condición humana. De
todas formas, el cambio de óptica es enorme. Los miembros del equipo
de Palo Alto refutan los grandes entusiasmos sobre los resultados mara-
villosos de las intervenciones terapéuticas. La felicidad no es el mono-
polio del psicólogo, ni mucho menos, afirman, y nuestro conocimiento
Reescnbimos la historia, inventando el pasado para que
de la naturaleza humana no nos autoriza en ningún caso a aconsejar
sea conforme con nuestras necesidades presentes,
una manera de vivir más que otra. Y esto por la sencilla razón de que,
Warren McCulIoch frente a las cuestiones existenciales, estamos todos en el mismo punto;
rodos intentamos encontrar una especie de «modo de emplear» nuestra
existencia y, en el momento actual, nadie puede reivindicar un enfoque
Tradicionalmente, la psicoterapia se ha asociado con el descubri- mejor que otro, en todo caso de una manera absoluta.
miento de sí mismo, con la toma de conciencia de nuestros determi- Además de esta poda del papel y de la función de la psicoterapia,
nismos psicológicos profundos, con la superación o la canalización las nociones de «manipulación» intencional, de intervención «breve»,
armoniosa'^ nuestras pulsiones inconscientes. Como las dificulta- de «resolución de problemas», etcétera, características fundamentales
des psicológicas se relacionaban con las grandes cuestiones existen- de su método de acción, han provocado la ira o el desprecio de mu-
ciales, la psicoterapia era un medio para partir al descubrimiento de chos partidarios de la tendencia humanista en ps icología. Se ha
sí mismo, para reconciliar el pensamiento, el cuerpo y las emocio- querido reducir el enfoque terapéutico de Palo Alto a un método su-
nes, para desarrollar el potencial propio y «realizarse», etcétera. En- perficial, aceptable para dificultades de poca importancia, pero in-
trar en «análisis» (o en los años sesenta, «hacer la Gestalt o la bio- adecuado para los «verdaderos» problemas psicológicos, si no es como
energía) era emprender un viaje hacia el conocimiento de sí mismo, una ayuda temporal. Se ha considerado también que su escaso interés
buscar el camino o, más modestamente, el camino propio. Tarea am- por la riqueza de la vida emocional, su desprecio del papel que tiene
biciosa, utópica sin duda, pero la desaparición del sufrimiento psi- la toma de conciencia, el poco caso que hace a la historia individual,
cológico tenía este precio; había que restregar ¡as profundidades fan- todo esto reducía al hombre a una caricatura mecanicista, cuyas refe-
gosas de nuestro inconsciente para ver desaparecer para siempre las rencias a la cibernética descubrían el proyecto. En resumen, se conde-
nauseabundas burbujas de nuestros síntomas neuróticos que estalla- na «la insostenible frialdad de la terapia breve».
ban sin cesar en la superficie de nuestra vida psicológica. No está en nuestra intención querer convencer a los contrarios y, lo
La «terapia breve de Palo Alto» se desmarcó completamente de esta que es más, el método de intervención desarrollado en Palo Alto no
concepción de los problemas psicológicos y de la psicoterapia. Para ella, ¿ifirma que posea la solución a todos los problemas con los que se en-
el psicoterapeuta debe abandonar sus grandiosos proyectos y centrarse frenta el ser humano en el transcurso de su existencia. Pero las cuestio-
en el sufrimiento de la vida cotidiana; su tarea se limifa a permitir a ios nes planteadas son importantes y responder a ellas permite obtener la
pacientes hallar lo más rápidamente posible los medios de continuar su imagen de la vida psicológica supuesta por esta concepción de la psico-
marcha sin encontrarse constantemente frente a las mismas dificultades. terapia. Veremos qué parte deja al espíritu humano, a las emociones, a
Las cuestiones existenciales no son de su incumbencia y, por tanto, de- las cuestiones existenciales, y también el papel que asigna a la psicote-
ben quedar fuera de sus preocupaciones. Algunos seguramente verán en rapia y al psicoterapeuta. Evitaremos la comparación evaluativa con los
ello el reflejo de un pragmatismo desencantado, de un reduccionismo enroques psicodinámicos tradicionales sobre cada aspecto tomado se-
260
261
E! MRI y eí Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

paradamente, ya que esto exigiría un trabajo mucho más especializado; t a r la terapia breve en una perspectiva histórica que podrá hacer que
solamente una visión global puede permitir apreciar el "mensaje» de la aparezca una coherencia poco aparente a primera v ista. Esta perspec-
terapia breve y suscitar el debate sobre unas cuestiones más puntuales. tiva h istórica t iene tamb ién otra ventaja, a saber, permit ir co mpren -
Se trata en efecto de dos marcos de referencia distintos, y traducir los der b ien todo el alcance del modelo d esarro llado po r el eq u ipo de
elementos de uno al lenguaje del otro indefectiblemente producirá Falo A lto . Nuest ra experien cia d e fo rmado res nos ha enseñado que
confusión; son los propios marcos los que importa evaluar. e i método de intervención , con su aparente s imp licidad, es demasia -
Será la ocasión de presentar ciertas ideas muy generales sobre la do sumario para permit ir que los «aprendices de terapeutas breves»
intervención terapéutica, algunas cuestiones centrales con las que se ¡p recien p len amente el sent ido mis mo de los términos ut ilizados si
enfrentan todas las terap ias cualesquiera que sean. ¿Co rno considera no t ienen u n cono cimient o del co ntext o d e su aparición .
el terapeuta a la persona que recibe en su consulta? ¿Esta enferma, y,
si lo está, có mo defin ir el mal que sufre? ¿Có mo exp licar las causas
de ¡a enfermedad? ¿Qué clase de tratamiento hay que utilizar para 9.1. Encuentros detrás de un espejo sin azogue
ayudarla? ¿De qué orden debe ser la relación entre el terapeuta y el
paciente? ¿Cuál es el papel del uno y del otro en e! p roceso terapéu - En el mo mento en que reanudamos el relato, Bateson acaba de
tico, cuáles son las reglas de juego de su relación? abandonar Palo Alto. El M RI está en plena efervescencia; la reputación
Veremos en las páginas siguientes que la terapia breve se desarrolló a de Don Jackson va en aumento y Virg inia Satir desarrolla su programa
partir de una investigación que intentaba precisar y sistematizar las con- de formación para la terap ia familiar, lo que aumenta la fama del insti-
diciones que conducen a las personas a cambiar. Este punto de partida tuto. Paul Watzlawick trabaja en la conversación estructurada esforzán-
marcará una diferencia profunda con respecto a los otros enfoques tera- dose en sintetizar y precisar las nociones sistémicas de los trabajos ricos
péuticos, No hay una hipótesis de partida que se tenga que confirmar, pero inconexos de Bateson, y afinar sus aplicaciones a la psicoterapia.
co mo tampoco hay una concepción precisa sobre el funcionamiento lo'nn Weakland divide su tiempo entre el estudio del chino y las discu -
del hombre, ni sobre su comportamiento. Desde luego, las premisas ex- siones con Jay Haley sobre los trabajos de Enc kson y su concepción
plicativas del equipo del MRI sobre el comportamiento humano se nu- orig inal de la intervención terapéutica. Es el tiempo de la cosecha.
trian de los conceptos de la cibernética y de la teoría de la información.
La terapia estratégica de Enckson y la terapia familiar de Jackson habían
aportado al equipo del Centro de terapia breve (al que nos referiremos 9.1.1. Haley y la terapia e stra té gic a
con la sigla CTB) unas técnicas para abordar el proceso del cambio. Pero,
en el modelo de Palo A lto, no hay un modelo teórico intermed iario ' En 1963, Haley publica su primera obra, Strategies of pjycbotbempy,
sobre el comportamiento: no tenían una «teoría psicológica» propia- en la que ut iliza por primera vez la apelación «terap ia breve» 1 . Estos
mente dicha, a partir de la cual construir un modo de intervención. Or-
dinariamente, el modelo de funcionamiento «normal» es el que determina .
el sentido de las intervenciones terapéut icas. Aquí, aunque la pauta
explicativa sigue siendo sistémica, lo que está en juego es el proceso 263
mismo de cambio, en su carácter abrupto de ruptura de continuidad con
los procesos reguladores habituales de la vida psicológica.
Pero entonces, ¿cuáles son las relaciones con Bateson, la doble co -
acción y la sistémica? Para conocerlas, nos parece interesante presen-

262
El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

términos s irven para desc ribir, des de un punto de vis ta de la comu - por e iem plo; e l te ra peuta se pre gunta rá : «¿ Cómo la expe rie nc ia pasa da
nicación —a partir de ¡as pre misas teóricas here dadas del proyecto lim ita las pos ibilida des de acc ión de es ta persona e n e l m ome nto
Bates on—, las técnicas terapé uticas de Milton Ericks on. A unque el li - actua l? » N o se tra ta de ne gar el dolor que una e xperie nc ia de es te gé -
bro no e xplica e l m ode lo terapé utic o que s e elabora rá e n e! Ce ntro ne ro pue de provoca r, ni de borra r e l rec uerdo, se tra ta de c om pre n -
de tera pia bre ve, las ideas que ade la nta indican la dirección en la que der sus re pe rc us ione s en la vida c otidia na de la pac ie nte y ac tua r de
bue n número de los m iem bros del MRP .inves tigab an e n a quel mo- modo que ya no se inte rfie ra n e n s u m odo de a da pta c ión e n s u e n -
mento. E l libro nos ofrece pue s una e s pec ie de «es la bó n que fa lta » torno s oc ia l.
que une los tra ba jos de E ricks on 3 , la tera pia breve y la terapia es tra- Cambio de comportamiento más que toma, de conciencia. El objetivo no
té gica ta l c omo fue c once bida por Ja y Ha le y. es que e l pac ie nte s e dé cuenta de la s dificulta de s o de las ca usa s de
Definir un objetivo a la intervención. «La terapia breve, que puede estas dific ulta des . E l e nfoque es a nte todo pra gmá tic o y de c om por -
definirse como una interve nc ión que c ons ta de una a ve inte ses ione s ta m ie nto: lo que im porta es que e l pac ie nte pue da c om porta rs e de
de tra tam ie nto, no im plica que se ha ga me nos que en una tera pia de otro m odo, que los s íntoma s des a parezca n, a unque na die, ni e l pa -
larga durac ión. E l e nfoque es, te órica y me todológicame nte, difere n te cie nte , ni e l te ra pe uta ha ya «c om pre ndido» verda dera me nte la c ausa
de! que se basa en las teorías de los proces os intra ps íquicos , De un o e l orige n de los s íntom as . E n es te se ntido, una e xplorac ión s is te -
modo genera l, la tera pia bre ve ataca unos síntomas clara mente defi- má tica de la infa nc ia de l pac ie nte no e s ne cesa ria .
nidos . Cua ndo se tie ne n problemas má s va gos, se de fine n unos obje - Estim ular la motivac ión del paciente. Otra característica de las tera pias
4
tivos espec íficos y lim ita dos » . direc tivas c onc ie rne a la actitud de l te ra peuta para es tim ula r la
Pape l activo de l ter apeuta. E! pa pel del te rapeuta es fundamental- pa rtic ipac ión de l pac ie nte e n e l proce s o de cam bio. U no de los pila -
mente dis tinto de lo que es e n las te rapias clás icas . E l «tera pe uta bre- res de l enfoque te ra pé utic o de E rickson c ons is te e n pone r e n duda y
ve » intenta induc ir cam bios de sde la prime ra ses ión. Cua ndo es tá somete r a prue ba la motivac ión de s us pac ie ntes para cam bia r, c om o
toda vía e n el es ta dio de rec oger informac ión, utiliza ya unas ma nio- hem os dicho a nte riorme nte. Se trata e n c ierto modo de lle var al pa -
bras que pre pa ra n e l te rre no pa ra e l ca m bio. E l proce s o te ra pé utic o cie nte a entre ver é l mism o la posibilidad de un ca mbio, a unque sea
es c ontrola do por e l te ra pe uta , é l es quie n de be tener las rie nda s de m ínim o, y a pode r as í rec onoce r la s m odificac iones que se produc i -
la s ituac ión. rá n en s u s itua c ión, a me dida que progrese e l proce s o te ra pé utico,
Concentración ¡obre la situación presente más que sobre el pasado. La re- com o m ejorías de s u es ta do. La ilus ión de rigidez de l problema que da
cogida de da tos e s funda me nta lme nte difere nte de la que e nc ontra - rom c ua ndo s e es ta ble ce la pos ibilida d de ca m bio. E ncontra m os a quí
mos e n la terapia a largo plazo: e l terape uta quiere comprender las el tema de la partic ipac ión de l pac iente. Pa ra E ric ks on , todo ca m bio
dific ultade s vivida s actua lme nte . La pregunta que se ha ce el tera pe u ta de be c om prome te r a l pac ie nte e n una e m pres a e n la que de be
es: «Da do e l pa sa do de e s ta persona , ¿c uá les son la s dific ulta des que coope ra r.
enc ue ntra e n s u vida ac tua lme nte? » Ima gine m os que una pa c ie nte Utiliz ación del lenguaje im perativo. Según la técnica utilizada en la
ha ya s ufrido una e xpe rie nc ia tra uma tiza nte , una violac ión hipnos is , e l tera pe uta de be rá da r unas c ons ignas que , s i e l pac ie nte
las s igue, lo c onduc irán a e xpe rime ntar unas conduc tas nue vas . P or
.
ta nto, re c urrirá a un le ngua je de tipo «im pe ra tivo», un poc o c om o
se ha ce e n las rece tas de coc ina . Na tura lme nte, e l princ ipio e s que, s i
el utilizador sigue la s c ons ignas a l pie de la letra , obte ndrá e l res ulta do
pre vis to. Las órdene s de ben se r se ncillas, fáciles de se guir, ada pta das
al c onte xto de l pac ie nte, a s u le ngua je...
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265
E! MR! y el Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

Utilización de técnicas paradójicas. Otro aspecto de las terapias estra- mente el nombre de un psiquiatra que responde a sus deseos: Don
tégicas hallado por Haley concierne a la utilización de la paradoja lackson. Comienza el tratamiento y Fisch aprecia mucho el estilo de
como una de las técnicas más eficaces para provocar un cambio. Pa- intervención del médico. «Era un hombre carismático y nuestras re-
ra Haley, la base interaccional del método ericksomano consiste en laciones eran bastante informales, no tenían nada que ver con la
«controlar el comportamiento sintomático del paciente estimulán- "distancia analítica"». Después de dos o tres sesiones, Jackson le dice
dolo, crear así una situación paradójica, para entonces cambiar de que, teniendo en cuenta que presenta ciertos problemas psicosomáti-
5
dirección» . Como vemos, se trata aquí de una traducción de las téc- cos, piensa enviarle a consultar a uno de sus colegas, que podría tra-
nicas «extrañas» de Erickson según el lenguaje de las investigaciones tarle estos síntomas molestos antes de continuar la terapia. Fisch no
sobre la comunicación realizadas en el proyecto Bateson. ve esta proposición con buenos ojos: «¡No se tienen dos terapeutas!»
Las ideas nuevas abundan en el MRI. Llega entonces un nuevo Pero todavía no ha tenido tiempo de negarse cuando Jackson le da el
personaje en torno al cual se catalizarán las interacciones que darán golpe definitivo anunciándole que además su colega ¡utiliza la hip-
a luz el modelo de intervención del equipo de Palo Alto. Algunas nosis! Se necesitaba el carisma de Jackson para convencer a un psi-
palabras de introducción sobre Richard Fisch que iba a ser el inicia- quiatra de que fuese a consultar a un «charlatán». No obstante va y,
dor y después el director del Centro de terapia breve. después de algunas sesiones con John Haley, su problema psicoso-
mático se ha resuelto y su depresión ha desaparecido. Entonces Dick
Fisch, intrigado, se interesa por la hipnosis un poco más. Se entera
9.1.2. D ick Fisch: una bnzna de humor judío de que el Mental Research Institute organiza unas formaciones para
la hipnoterapia. Como el instituto está cerca de su despacho de con-
Richard Fisch nació en 1926 en el frío invierno neoyorquino. Du- sulta, se inscribe: su primer formador será John Weakland. En esa
rante sus estudios de medicina, duda entre la cirugía y la psiquiatría, época, ha dejado su trabajo en el hospital general de San Francisco y
pero se dec ide por esta última orientac ión después de su internado trabaja a pleno tiempo como terapeuta privado. También frecuenta
en Brooklyn. Se va a Maryland para especializarse en psiquiatría y, cada vez más el MRI y se inscribe en la formación en terapia fami-
en 1958, después de haber sido instructor clínico en la lohn Hop- liar, que empieza, poco a poco, a integrar en su enfoque terapéutico.
kins Medical School de Baltimore, decide instalarse en California. Fisch, estando solo, con sus pacientes como únicos interlocutores, se
Después de haber vivido en estos lugares más tranquilos y llenos de aburre. La actividad intelectual que reina en el MRI, el dinamis mo
árboles, el regreso a Nueva York le parece demasiado penoso. d-e todas estas personas a las que conoce ahora cada vez mejor, todo
Le nombran director adjunto en un hospital de la ciudad de San esto aviva su deseo de tener un papel más activo. Ya está en el comité
Mateo, entre San Francisco y Palo Alto, pero, al cabo de un año, se de formaciones pero desearía participar más, hacer investigación.
da cuenta de que las opciones del hospital en cuanto a las condicio- Mantiene una relación privilegiada con John Weakland y le gusta
nes de mternamiento de los enfermos no son compatibles con su intercambiar ideas con Paul Watzlawick. Además tiene la costumbre de
concepción de la psiquiatría. Se marcha pues a trabajar a San Fran- discutir los casos difíciles que él encuentra y ellos lo han ayudado a
cisco en un programa ambulatorio, pero el trabajo le pesa. Se siente salir de muchos atolladeros sugiriéndole que utilizase unas técnicas
muy aislado y, temiendo caer en una depresión, se decide a buscar «estratégicas». Estamos en 1966 y Dick Fisch se decide a ir a
ayuda. Cree que la óptica terapéutica sullivaniana le convendría e in- hablarles de su deseo de unirse a ellos. John Weakland recuerda ese
tenta encontrar a alguien competente en la región. Consigue final- momento: «Dick tenía su despacho en Hamilton Avenue" y

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La insostenible frialda d de la terapia breve
El MRI y el Centro de terapia breve

solamente había una ventana muy alta, cerca del techo, que daba a de corta duración, entonces: "terapia breve". Pero ¿terapia breve qué?
un vestíbulo de paso; tenía la impresión de volverse loco. Veía pa- Centro-de terapia breve, ¿no es un nombre magnífico? [Risas.] Enton-
cientes todo el día y quería salir, mantener contactos y hacer cosas ces dijeron que sí.» Y se creó el centro.
interesantes con otras personas. Entonces se dijo que podríamos reu- Al equipo de base —Dick Fisch, que será el director del proyecto,
nimos y hacer tratamiento experimental. Paul se sentía atraído por Paul Watzlawick y John Weakland— se unirá Arthur Bodin, un joven
la idea y yo también, porque en ese momento, de una manera o de psicólogo que iba y venía por el MRI desde 1963, cuando hacía su
otra, la-terapia familiar" parecía ser cada vez más larga. Aparecían ar- internado en ps icología c línica y preparaba su tes is de doctorado.
tículos que decían cosas así: "Después de un año de terapia sola- Art trabajaba entonces desinteresadamente para Paul Watzlawick en
mente estaba clara la naturaleza del problema." Y me dije: "¡Dios l,i investigación sobre la conversación estructurada. Por tanto se une
mío, estamos siguiendo el mismo camino que los analistas!" No naturalmente al proyecto del Centro de terapia breve. El equipo de
queríamos estirar la terapia, hacerla cada vez más larga, no es eso lo partida está al completo.
que queríamos, no era esta nuestra idea, no se trataba de esto, se su- La organización del trabajo es sencilla. Un terapeuta ve a una fa-
ponía que nosotros "resolvíamos la cuestión" (get tbings done]. Yo es- milia mientras los otros observan a través de un espejo sin azogue; el
taba pues más que entusiasmado en la idea de participar en un pro- terapeuta puede salir de la sala y discutir con sus colegas que, tam-
vecto de esta clase»'.
bién, pueden intervenir entrando en la sala. Las conversaciones se re-
gistran en una c inta magnetofónica. Una vez por semana, el equipo
se reúne para discutir los casos y las intervenc iones. Deciden tam-
9.1.3. John, PauL Dicky los otros…
bién invitar a otros terapeutas a seguir algunas situaciones, princi-
palmente a. Jackson y Haley, quienes participarán regularmente y se-
Así pues, aceptan con entusiasmo la idea de Dick: «Reunámonos guirán un caso cada uno. El proyecto comienza en enero de 1967.
y sigamos a los pacientes dentro del marco de una investigación so-
bre estas técnicas que parecen prometedoras. Veamos para qué casos
Funcionan, cómo pueden utilizarse mejor estas técnicas.» Jay Haley
9.1.4. El cam ino se hace andando
se dispone a ayudarlos en la organización. John y Paul están eviden-
temente a favor de la iniciativa. Pero necesitan dinero y entonces se «Así pues, el comienzo del proyecto fue muy abierto e informal.
dirigen a Jackson que confirma su reputación.. Obtiene un fondo
"Examinamos unos casos; nos intrigan estas intervenciones (en gran
principal de la Lake B. Hancock Foundation y de la T.B. Walker
Foundation que permite financiar los dos primeros años de funcio- parte el trabajo de Erickson, en algunos casos el de Haley), veamos
'namiento. en qué situaciones estas intervenciones son interesantes, apropia-
Se ven rápidamente obligados a encontrar un nombre para el pro- das"'.
yecto, para que los pacientes puedan saber exactamente adonde de- Bodin, Fisch, Watzlawick y Weakland comienzan pues por tratar a
ben dirigirse. El proyecto de investigación está, desde luego, dentro unas familias y a unas parejas a las que ven juntos siguiendo una
del MRI pero, ahora, constituyen un equipo de trabaio agrupado versión suave del modelo de la terapia familiar clás ica. Se concen-
con un objetivo bien definido. Se preguntan qué nombre van a dar- tran en primer lugar sobre las interacciones, sobre el modo como las
le al proyecto. Fisch cuenta: «Estábamos interesados por la terapia personas se comunican entre sí. Sin embargo, como no pueden ne-
gar s u influenc ia eric ksoniana, se co ncentran también sobre un

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El MRI y ci Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

solamente había una ventana muy alta, cerca del techo, que daba a de corta duración, entonces: "terapia breve". Pero ¿terapia breve qué?
un vestíbulo de paso; tenía la impresión de volverse loco. Veía pa- Centro-de terapia breve, ¿no es un nombre magnífico? [Ris as.] Entonces
cientes todo el día y quería salir, mantener contactos y hacer cosas dijeron que sí.» Y se creó el centro.
interesantes con otras personas. Entonces se dijo que podríamos reu- Al equipo de base —Dick Fisch, que será el director del proyecto,
nimos y hacer tratamiento experimental. Paul se sentía atraído por Paul Watzlawick y John Weakland— se unirá Arthur Bodin, un joven
la idea y yo también, porque en ese momento, de una manera o de psicólogo que iba y venía por el MRI desde 1963, cuando hacía su
otra, la-terapia familiar"parecía ser cada vez más larga. Aparecían ar- internado en ps icología clínica y preparaba su tesis de doctorado.
tículos que decían cosas así: "Después de un año de terapia sola- Art trabajaba entonces desinteresadamente para Paul Watzlawick en
mente estaba clara la naturaleza del problema." Y me dije: "¡Dios la investigación sobre la conversación estructurada. Por tanto se une
mió, estamos siguiendo el mismo camino que los analistas!" No naturalmente al proyecto del Centro de terapia breve. El equipo de
queríamos estirar la terapia, hacerla cada vez más larga, no es eso lo partida está al completo.
que queríamos, no era esta nuestra idea, no se trataba de esto, se su- La organización del trabajo es sencilla. Un terapeuta ve a una fa-
ponía que nosotros "resolvíamos la cuestión" (get things done). Yo es- milia mientras los otros observan a través de un espejo sin azogue; el
taba pues más que entusiasmado en la idea de participar en un pro- terapeuta puede salir de la sala y discutir con sus colegas que, tam-
yecto de esta clase»7.
bién, pueden intervenir entrando en la sala. Las conversaciones se re-
gistran en una c inta magnetofónica. Una vez por semana, el equipo
se reúne para discutir los casos y las intervenciones. Deciden tam-
9.1.3. John, Paul D ick y los otros...
bién invitar a otros terapeutas a seguir algunas situaciones, princi-
palmente a Jackson y Haley, quienes participarán regularmente y se-
Así pues, aceptan con entusiasmo la idea de Dick: «Reunámonos
guirán un caso cada uno. El proyecto comienza en enero de 1967.
y sigamos a los pacientes dentro del marco de una investigación so-
bre estas técnicas que parecen prometedoras. Veamos para qué casos
funcionan, cómo pueden utilizarse mejor estas técnicas.» Jay Haley
9.1.4. El cam ino se hace andando
se dispone a ayudarlos en la organización. John y Paul están eviden-
temente a favor de la iniciativa. Pero necesitan dinero y entonces se
«Así pues, el comienzo del proyecto fue muy abierto e informal,
dirigen a Jackson que confirma su reputación. Obtiene un fondo
principal de la Lake B. Hancock Foundation y de la T.B. Walker "Examinamos unos casos; nos intrigan estas intervenciones (en gran
Foundation que permite financiar los dos primeros años de funcio- parte el trabajo de Erickson, en algunos casos el de Haley), veamos
'narmento. en qué s ituac iones estas intervenc iones son interesantes, apropia-
Se ven rápidamente obligados a encontrar un nombre para el pro- das"'.
yecto, para que los pacientes puedan saber exactamente adonde de- Bodin, Fisch, Watzlawick y Weakland comienzan pues por tratar a
ben dirigirse. El proyecto de investigación está, desde luego, dentro unas familias y a unas parejas a las que ven juntos siguiendo una
del MRI pero, ahora, constituyen un equipo de trabaio agrupado versión suave del modelo de la terapia familiar clás ica. Se concen-
con un objetivo bien definido. Se preguntan qué nombre van a dar- tran en primer lugar sobre las interacciones, sobre el modo como las
le al proyecto. Fisch cuenta: «Estábamos interesados por la terapia personas se comunican entre sí. Sin embargo, como no pueden ne-
gar su influenc ia encks omana, s e concentran también sobre un

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El MR! y ci Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

«problema» más o menos delimitado, el sínto ma. «[Erickson] emplea - tra manera d e abo rdar la inv estig ación; esto nos h izo pasar de " Vea -
ba mucho tiempo y esfuerzos para obtener una imagen bastante de- mos para qué casos estos mecanismos son ap ropiados" a " Veamos qué
tallada d el sínto ma, del p rob lema o de la qu eja y d el mo do co mo es lo máximo q ue pod emos h acer po r la g ent e en d iez s esiones para
eran vividos»'1 . to dos los casos" . Enton ces , ev iden temente, d urant e la d is cus ión de
Deb ían observ ar el impacto d e la int eracción sob re el sínto ma y , los casos , s i n q ue h ub iese h ab ido un a d ecis ión fo rmal, n os decía -
de acuerdo con los preceptos de la terap ia familiar, intentaban com- mo s : " Bien , ten emos d iez s es ion es con est as p erso nas . Cu ál es el
prender la función de éste en la familia: ¿qué permit ía obtener el camb io mín imo (si es posib le est ratég ico) que, si nos det enemos des -
sínto ma al sistema? Después de d icho análisis , era important e llevar p ués d e d iez ses ion es, p od ría condu cir a un a ext ens ión d el camb io
a las personas a unas interacciones de otra clase. Pero este «de otra después, algo co mo un efecto 'bo la de n ieve' o la p ropag ación de las
clase» no estaba siempre muy claro; por una parte, era necesario un on das cu ando arro jamos u na p ied ra a un est anqu e." As i la metodo -
camb io en la interacción y, por otra parte, había que hacer muchas lo g ía camb ió nues t ro p ensamien to; s i p iens as qu é es pos ib le hacer
man iob ras para tener en cu enta la fun ción d el s ínto ma. La d irec - en d iez sesiones, entonces p iensas auto mát icamente en ser act ivo . Y, en
ción de este «de ot ra clase» parecía dada a menudo po r una especie este marco d e act iv id ad, t ienes que inclu ir: " ¿Qu é debo hacer qu e
de sexto sentido de la co mun icación 1 ", tan poco exp lícitas eran las haga la gente?" Si t ienes que llevar a la gente a hacer algo , estás obli -
b as es . . . gado a p ensar: " ¿Có mo actu aré para hacerles hacer algo?" Esto esta b a
Las terap ias se desarrollaban el miércoles por la tarde y la reun ión en evo lu ció n , nada estaba fo rmalizad o , nos d escub rimos a nos ot ros
de equipo e! viernes por la mañana. En la «reun ión del viernes», a mis mo s desechando algun as in fo rmaciones . As í es co mo p ued o
menudo se quedaban sorp rend idos de su unanimidad acerca de la calificar me)o r nu est ra evo lu ción . Po r ejemp lo , para un p ro blema d e
mejor dirección que había que seguir en cada caso. Cada vez era más pareja, al p rincip io d e la invest igación les p reguntábamos : " ¿Có mo se
evidente que compart ían las mismas premisas, pero ¿cuáles? Al mis - conocieron ?" Y —en nuest ros esfuerzos po r hacerles h a cer algo —
mo tiempo , su propia p ráctica evolucionaba. Cada éxito les permit ía vimos que tal in formación y a no era pert inent e, as í qu e y a n o h ici mo s
aumentar el peso de ciertas intervenciones, cada fracaso daba nuevas más est a p regu nt a. Cu ant as men os p reg unt as h ag áis , más tiempo
respuestas a la pregunta: « ¿Qué haríamos diferente si estas perso nas ganáis. [Risas]»".
se presentasen mañana?» Necesit aban unas bases claras, un marco Poco a poco , no sólo evo lucionan sus técnicas, sino que aparecen
que les permitiera sacar conclusiones, establecer ciertas co mparacio -
ideas nuevas. Trabajan con el grupo familiar y con las parejas de una
nes.
manara con junta, hasta el d ía en que, ante un fracaso de su trata -
«Entonces, o rgan izando el p royecto, la metodolog ía que consistía miento, llegan a preguntarse si no es el marco mis mo que se han i m-
en "revisar los casos" era insuficiente. Hab ía que definir un límite puesto lo que está en tela de juicio . « Fue uno de los casos que había -
tempo ral, no pod íamos cont inuar indefin idament e s i n tener unos mo s v isto el que emp ezó a hacern os camb iar; era una p areja en la
datos que pud ieran co mpararse: no era un cent ro de t rat amiento s i- que la mu jer estaba dep rimida, ya hab ía sido hospitalizad a varias ve -
no un centro d e invest igación . Un poco arb it rariament e, acabamos ces y el mando estaba muy preocupado po r esta situación . Ella estaba
por decid irnos por d iez sesiones. Entonces , este marco camb ió nues- otra vez dep rimid a; los v imos juntos. Una mu jer o besa qu e, du rante
la sesión, se sentaba así [en el borde de la silla] con una actitud muy
deprimida, y nos parecía que el mando hacia algunas cosas que
au mentaban su depresión . Ten íamos grandes d ificu ltades para conse -

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La insostenible frialda d de la terapia breve
El MRI y el Centro de terapia breve

más de la terapia familiar y dará una respuesta a la pregunta obsesi-


guir que él actuase de otro modo. Una de las razones de esta dificul-
va que les perseguía desde el comienzo del proyecto: «¿Qué es esta
tad, que pudimos observar al revisar el caso, era que parecía muy in-
timidado por la presencia pesada y silenciosa de su mujer. Cada vez "otra cosa" que las personas que nos consultan deben hacer?»
«Estábamos sentados, discutiendo unos casos que habíamos seguido
que decía algo, se volvía a mirarla, como para pedirle permiso. Se
terminó el tratamiento y nos dijimos que, si hubiésemos podido vol- aquella semana, cuando nos pusimos a hablar de lo que los clien tes
ver a empezar, hubiésemos obtenido mejores resultados viéndole a él decían. Recuerdo que a menudo nos decíamos : "¡Dios mío, qué
solo. [ ... } Somos un centro de investigación, si en el futuro encontra- ingenuo es esto!" Éramos todos terapeutas experimentados, que ha-
mos casos parecidos, trabajamos con la persona que nos parece más bíamos trabajado con muchas personas y con gran cantidad de pro-
"estratégica" en la interacción. Esto introducia ya el concepto de "so- blemas diferentes. Sabíamos que ciertas reacciones no servían para
licitante", en lugar del de "paciente designado", como elemento im- nada. Por ejemplo, la depresión no desaparece porque se le diga a al-
portante para la intervención. Después, continuamos viendo a las guien: "¡Anímate, vamos, sóndeme!" Veíamos a menudo ejemplos
personas juntas, pero también veíamos a personas separadamente. Y como este. Recuerdo con claridad un caso: unos padres que vinieron
Funcionó muy bien. Por tanto continuamos»'2 . con su hijo de seis o siete años; el padre era el princ ipal solic itante. El
Esto refleja bien el espíritu con el que el Centro de terapia breve chiquillo estaba aterrado ante la idea de ir al colegio, lo que se llama
progresó, totalmente dentro de la óptica d-e Erickson: para ellos, el una "fobia escolar". Y el padre decía: "Yo intento tranquilizarlo, ya le
análisis interaccional no ofrece una respuesta automática al proceso he dicho lo mucho que me divertía en la escuela y que él tam bién
de cambio. Es la eficacia de la intervención misma la que es deter- estará contento." Recuerdo que yo estaba detrás del espejo sin azogue
minante, la que es el objetivo de las reflexiones teóricas. Se pretende y que me decía: "¡Esto no es verdad! A pesar de todo él no espera
dirigir una mirada interaccional sobre el método de cambio, lo que que su chaval le diga: ' Bien, papá, s i dices que te divertiste mucho,
permitirá llegar a formalizar una «teoría de la intervención» no ba- ya no tengo miedo.' No era pos ible, era realmente muy in genuo. "
sada en una teoría de la familia, sino en la eficacia de una relación Discutimos esto en equipo y llegamos a la conc lus ión de que, sea lo
terapeuta-paciente con un objetivo preciso: el cambio de comporta- que fuere que dispus iéramos para después —porque en aquella época,
miento deseado por el paciente. Lo importante es tener resultados creíamos todavía en las "agendas ocultas" y en la "necesidad del
concretos, en la línea de Jackson y, por supuesto, de Erickson. «Está- síntoma", etcétera—, debíamos primero poner fin a esta actitud tan
bamos abiertos, tanto como era posible estarlo; era ésta una de las ingenua del padre. Y le dimos al padre la tarea de ir a su casa y
ventajas que el MRI nos había procurado. No hubiésemos podido decirle al niño: "Debo confesarte que no he s ido tot almente honrado
trabajar asi si hubiésemos tenido que plegarnos a un protocolo de contigo acerca de mi escolaridad; también para mí era du ro." Y si
investigación rígido. Nuestro proyecto era muy flexible, "intentemos recuerdo bien, nos habíamos dicho: "Esto es solamente un preliminar
esto o aquello". En una universidad o en una fundación privada, hu- antes de intervenir realmente. " El padre volvió a la se sión siguiente,
biésemos tenido que llegar con un formato de investigación muy había hecho lo que le habíamos dicho y... ¡el niño estaba en el colegio!
claro, muy constrictivo»13. » [...] Estábamos sorprendidos, porque ¡nosotros todavía no había-
Fue durante el tratamiento de otro paciente cuando descubrieron mos empezado nuestra intervención! Creo que es el primer caso en
otra noción clave de su enfoque. Esta nueva idea será incluso la el que percibimos claramente la importancia estratégica de prohibir
«marca registrada del modelo de Palo Alto». Esto los alejará todavía los intentos de solución. Éste fue el comienzo de la discusión sobre
nuestro modo de intervenir [...]. Revisando los casos anteriores, lle-
272 gamos a la conclusión de que hubiese sido más interesante ptohibir
273
El MR! y el Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

a la gente que h iciesen lo que hacian respecto al prob lema. En nues - Los autores estudian los procesos de la g énes is y del man ten i-
tras d iscusiones, llamábamos a esto "soluciones", hasta que acaba - miento de los prob lemas psico lógicos y el modo co mo pueden ser
mos por decirnos: "Pero esto no son soluciones, llamémos las 'inten - resueltos; se esfuerzan también en mostrar có mo el buen sentido y la
tos de solución' (attempted solutions),.. ya que, de hecho, no resuelven lóg ica fracasan a veces miserablemente allí en donde unos medios
nada"»'4 . iló g icos y ap arent ement e desp rov istos de sent ido pued en p rodu cir
Durante el verano de 1972, los miemb ros del equ ipo se sienten un camb io radical. Dos preguntas parecen cent rales para la psicote -
preparados para formalizar los resultados de la evolución de su prác- rap ia: ¿Có mo persiste esta situación no deseada y qué h ay que hacer
tica de intervención y deciden escribir su primer art ículo 1 ', Las no- para camb iarla?
ciones básicas se precisarán, igual que las técn icas de intervención Vamos primero a abordar el proceso del cambio mis mo : veremos
que, poco a poco, serán sistematizadas y descritas en la obra más cé- después lo que hay que entender por «problemas hu manos» según la
leb re del equ ipo del Cent ro de t erap ia breve, Cambio que se publicó óptica de Palo Alto; acabaremos con una exposición de las caracte-
en 1974.
risticas fo rmales del proceso de reso lución de estos prob lemas, el
modelo de intervención d e la terap ia brev e.

9.2. Los principios básicos de la terapia breve


9.2.1 El cambio
Globalmente, el modelo de intervención de la terapia breve está a
punto desde la publicación de Cambio. Las obras posteriores de los^ Para encuad rar sus reflexiones sob re el camb io, los autores
miemb ros del equ ipo desarro llarán algunas de sus imp licacion es para recu rrirán a la teoría de los g rupos 20 y a la teoría de los t ipos lógicos.
la vida psicológica 17 o el contexto sociocultural", o bien las modalidades No
prácticas de su aplicación estrictamente terapéutica'0 . Pero estas
precisiones no volverán a so meter a discusión las grandes líneas de su
concepción de la génesis y de la resolución de los problemas hu manos
expuesta, d esde 1974, en est a primera (y ún ica) ob ra co mún.
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La insostenible frialdad de la terapia breve
E! MRI y el Centro de terapia breve

nos extenderemos sobre el uso de la teoría de los grupos para no so- mentos se modifican; en el cambio 2, las reglas de transformación
brecargar inútilmente la presentación. Los conceptos que hemos son las que sufren los cambios.
citado anteriormente bastarán para exponer las ideas principales. Di-
gamos simplemente que la teoría de los grupos ofrece una analogía
que permite ilustrar el hecho de que ciertas acciones, ciertas actitu- a) Cambio de tipo 1
des que se supone que aportan un cambio benéfico no hacen más que
pener en jnarcha unos mecanismos reguladores homeostáticos que De un modo general, se hablará de cambio de tipo 1 cuando las reglas de
establecen el equilibrio anterior; lo que se resume en la célebre fórmula: las relaciones siguen siendo las mismas. El ejemplo más sencillo es la
«Cuanto más cambia, más es lo mismo.» desviación con respecto a una norma de funcionamiento. Esta desviación
Por el contrario, existen cambios que conciernen al conjunto del será automáticamente compensada por unas reacciones homeostáticas.
sistema, a lajnormajde su funcionamiento. Para explicar este cambio Notemos que este proceso de regulación por feed-back » puede
de estructuras, es necesario recurrir a una teoría que tenga en cuenta manifestarse tanto en los sistemas interpersonales estables, por ejemplo
a la vez los elementos, pero también el conjunto del s istema. La teo- una familia, una empresa, etcétera, como a nivel del sistema de
ría de los tipos lógicos permite esta doble mirada y puede, por tan- pensamiento de un individuo. Hemos dicho antes que la organización
to, explicar el proceso de trascendencia del marco de referencia21. de las ideas, del pensamiento, puede en efecto ser considerada como un
Estas dos teorías proporcionan dos modelos: e! primero permite sisterna jerarquizado que intenta mantener su equilibrio. Toda idea
aprehender el cambio que se produce en el interior de un conjunto nueva será pues objeto de un proceso de «neutralizac ión» que tendrá
que en sí permanece invariable; el segundo permite comprender la como fin dejar intacta la"estructura general del sistema de pensamiento.
relación de los elementos con la clase y el cambio que constituye el Si tomarnos el ejemplo de una actitud referente a la educación de los
2
paso de un tipo lógico a otro '. Ellos sacan dos conclusiones de los hijos, podríamos decir que cada familia ha establecido, al menos
tipos lógicos: implícitamente, un arsenal de medidas educativas que juzga adecuadas.
- Hay que separar cuidadosamente los niveles lógicos si se quie Frente a algunas dificultades con los hijos, se tomaran unas medidas
ren evitar las paradojas. reguladoras de acuerdo con las premis as. Sólo cuando todas las
- El paso de un nivel a un nivel superior implic a un salto, una medidas posibles en este marco resulten ineficaces, el sistema se
discontinuidad: un cambio en sí mismo «del mayor interés teórico y enfrentará con una «crisis» que, eventualmente, podrá acabar en una
[... de la mayor importancia práctica, porque permite s a lir del siste ampliac ión, que a veces necesitará una reestructuración en
ma». profundidad, de las premisas anteriores. En este caso, como en los
El cambio que conserva el sistema será llamado el cambio 1, re- sistemas interpersonales, podrá decirse que las reglas de fun-
presenta una ecuación de invariancia; el cambio del sistema mismo, cionamiento han cambiado, a menudo por el abandono de ciertas re-
un «metacambio», será llamado el cambio 2. En el cambio 1, los ele- dundancias establecidas anteriormente, devolviendo así flexibilidad al
sistema. También puede incluirse en la categoría del cambio de tipo 1
los «desplazamientos del síntoma», como han sido descritos por Jackson
princ ipalmente; por ejemplo, cuando un joven adolescente deja sus
comportamientos delictivos, los padres advierten unos comportamientos
malos en uno de sus hermanos, por los que éste puede llegar a cometer
actos de delicuencia. O también, el tratamiento de la frigidez de una
mujer puede acarrear la impotencia del marido.
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E! MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

Si consideramos una relación entre dos personas, una pareja por te para rest ab lecer la no rma, cont inu amos ab rigán donos más h asta
eiemp lo , podemos notar que, dado un cierto t ipo de relación, pue den que y a no t enemos frío . Ig ualment e, s i un n iño n o respet a una no r ma
producirse muchos co mportamientos a primera vista muy dife rentes fami liar, p o d emo s au ment ar la imp o rt an cia de nu est ras s an cio nes
sin que se reconsidere la relación. Si un marido dirige la conducta de su h ast a el mo men t o en qu e su co mp o rt amien to v uelva a s er
esposa, puede hacerlo prohib iéndole ciertos actos o autorizándo le conforme. Mecan is mo regu lador que Wat zlawick y sus colegas resu -
ciertos ot ros: ya que dar su autorización es, po r su puesto; otra forma mirán en la fó rmu la «hacer más de lo mis mo». Se trata pues de una
de control tal vez más sutil. Todas las escaladas interaccionales pueden man era sencilla y « lóg ica» de reso lv er un prob lema. Digamos po r
incluirse también en este tipo de camb io; v iéndose cada uno ot ra parte qu e, muy a menudo , est o permit e acab ar co n la d ificu l-
simp lemente co mo algu ien que reacciona a las acciones del otro: la tad. Pero el equ ipo d el CTB most rará qu e, cu ando esta so lución ló -
carrera de los armamentos, los problemas árabe-israelíes, etcétera, son gica se ut iliza de man era inap rop iada, puede tamb ién conducir a la
ilustraciones bien conocidas. agravación del p rob lema y no a su reso lución. Incluso irán más lejos y
afirmarán que la mayor parte de los prob lemas psico lógicos e inter -
accionales que encontramos en las consultas de los especialistas de la
b) Camb io d e t ipo 2 salud mental se deben a este t ipo de soluciones inadecuadas: las solu-
ciones mantienen y refuerzan el problema, qu e se intenta resol ver.
El camb io de tipo 2 a menudo parece producirse s i n ton ni son, Este mecanis mo no concierne solamente a los problemas psicoló -
co mo una especie de « ilu minación repent ina que surge de una ma - gicos; algunos problemas de la sociedad son muestra del mis mo tipo
nera imp revisib le»". Sm embargo, sólo a la lu z del camb io 1 parece de fenómeno. Los autores citan particularmente la experiencia ameri -
ilógico el camb io 2, «pero si uno se sitúa fuera del sistema, solamen te cana de la p roh ib ición . En los años treint a, los Estados Un idos to -
aparece como un cambio de las premisas […] que gobiernan el sistema man medidas para frenar el au mento del alcoholis mo, pero estas me -
corno totalidad. didas se revelan ineficaces. Se intensifican entonces las medidas hasta
Es ev idente que el equ ipo de Palo A lto se intereso sobre todo en la prohib ición de todas las bebidas alcohólicas. Y finalmente hay que
esta clase de cambios; en efecto, cuando los procesos habituales de reconocer «que a un porcentaje elevado e igual de alcoholis mo vienen
regulación se revelan ineficaces, el sistema atraviesa una crisis im- a añadirse nuevos alcohólicos, así co mo una expansión del contra -
portante y puede entonces decidir recurrir a una persona extenor. El bando, de la co rrupción y de la guerra de las bandas de malhecho -
método y las técnicas de intervención tendrán po r obieto pues, la res», sin hablar por supuesto del aumento de los riesgos debidos a la
mayoría de las veces, suscitar un camb io de t ipo 2, co mo veremos. ingestión de alcoholes adulterados. Ante una mala solución , los pro-
blemas empeoran y, ante una intensificación de la mala solución, la
degradación del problema se acelera. Los autores añaden que esto no
9.2.2. Cuan do la solución se co nvierte en el problem a imp id ió que la Ind ia tamb ién intentase la p roh ib ición con los mis -
mos resultados ni, añadiríamos nosotros, que todos los países occi-
Ya lo hemos v isto y record ado: en los sistemas estables el moto r dentales luchen contra la droga de una manera casi idéntica, con los
del cambio es la desviación con respecto a una norma. Cuando hace mis mos resultados una vez más. Por lo que concierne a los problemas
frío, realizamos unas acciones correctivas; si la acción no es suficien - psicológicos, podemos decir que actúa el mis mo princip io cuando
animamos a una joven anoréxica a que co ma, a un dep rimido ap ro -
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La insostenible frialdad de la terapia breve
E! MR I y el Centro de terapia breve

vechar esta «vida maravillosa», cuando nos esforzamos por conciliar fundamental del «constructivismo» al que Paul Watzlawick se referirá
el sueño en caso de insomnio, etcétera. «[...] en algunas circunstan- muy a menudo más tarde para apoyar sus tesis 30.
cias, aparecen problemas simplemente como resultados de tentativas Ya lo hemos dicho, al no encontrar rastro de estudios precisos so-
mal dirigidas para modificar una dificultad real... o bien, lo que to- bre el cambio, parten ellos mismos a trabajar sobre el terreno, en
davía es más absurdo, una dificultad inexistente [...]»"'. busca de testigos privilegiados. Encuentran a personas que trabajan
La óptica del equipo del Centro de terapia breve es, globalmente, en un contexto que les hace introduc ir un cambio rápido en s itua-
que debemos hacer una distinción importante entre las dificultades ciones críticas; preguntan a policías, camareros, terapeutas, personas
«normales» de la vida cotidiana y los «problemas psicológicos». La que han experimentado cambios espontáneos. Los resultados son
vida es un cambio perpetuo y, de vez en cuando, nos encontramos más bien pobres, pero descubren que «el don de resolver problemas
frente a unas dificultades de adaptación a nuestro medio, dificulta- de una forma inhabitual a menudo va acompañado de la incapaci-
des que superamos generalmente por medio de unas acciones de dad de clarificar, para sí mismos y más aún para los otros, la clase de
«sentido común» (generalmente unos cambios de tipo 1). Así pues, pensamiento y de acción que han empleado en estas intervenciones
hay que diferenciar estas dificultades «normales» de los problemas con éxito. Después hemos descubierto que nosotros mismos había-
recurrentes: algunos apuros o dilemas insoportables que, la mayoría mos recurrido a unas técnicas de cambio análogas, lo que parecía in-
de las veces, se deben a unas soluciones inadecuadas empleadas para dicar que actuábamos sobre la base de un conjunto de suposiciones
resolver dificultades.' O también, para utilizar una fórmula citada a implícitas».
menudo por John Weakland: «La vida es una sene ininterrumpida Aunque ninguna teoría puede deducirse de tales investigaciones,
de dificultades; un problema es la misma dificultad que se presenta estas confirman que el cambio repentino no tiene nada que ver con
una v otra vez»2*. las teorías clás icas (los «mitos») sobre el cambio. Veamos algunos
ejemplos":
- Una madre lleva a su hijo a la escuela maternal cada mañana.
9,2.3. La resolución de los problemas Cuando ella da señales de que va a marcharse, el niño llora tanto
que se ve obligada a quedarse con él en la escuela. La misma situa
Como hemos visto en nuestra historia de la creación del Centro de ción se reproduce cada mañana. Un día, la madre no puede acompa
terapia breve, el equipo de Palo Alto va a contracorriente de las prácti- ñar al niño y lo lleva el padre; como él ineludiblemente debe acudir
cas tradicionales, tanto analíticas como sistémicas, a nivel del método inmediatamente a su trabajo, se ve obligado a dejar al niño llorando.
de intervención terapéutica. En efecto, reconsiderando los a. priori de Pero apenas ha franqueado la puerta de la escuela, el niño deja de
estos diversos enfoques, los «mitos» sobre el cambio, como ellos los ílorar. Cuando la madre puede reanudar su tarea, todo va bien, el ni
llaman, llegan a formular algunos preceptos originales. Ellos nos pre- ño ya no llora.
vienen de que su teoría es también solamente un mito, pero: «Diría- - Una pareja se está yendo a pique. Desde hace meses, ya no man
mos que algunos mitos nos parecen menos míticos que otros» ;'. Toda tienen ninguna relación sexual. Un día, les invitan a pasar un fin de
teoría es siempre una construcción mental; una construcción es mejor semana en casa de unos amigos. Se alojan en una habitación en la
que otra si permite una mejor eficacia de la acción. Este es el mensaje que la cama está apoyada en la pared; el marido tiene que levantarse
por la noche, pasa por encima de su mujer y, sintiendo de nuevo de-

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El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

seo de ella, hacen el amor. A partir de este mo mento, su relación me - intentará saber, por ejemp lo, si en la in fancia el paciente ha sufrido
jo ra y su sexu alidad vuelve a ser normal. algunas experiencias que permitan co mp render su co mpo rtamiento
— Un ho mb re soltero de unos cuarenta años sufre agorafobia. Es ta actual. Esto no imp lica que él niegue tal eventualidad 33 sino simple -
va adquiriendo proporciones cada vez mayores hasta que él llega a mente que no es necesario disponer de estas informaciones para pla -
temer que no podrá salir para satisfacer sus necesidades elementales. near el pro ceso del t ratamiento . Po co impo rtan las experiencias
Co mp letamente desesperado, p iensa en suicidarse. Dec ide salir, per- anteriores que permitan exp licar el sínto ma, lo esencial es que des -
suad ida de que su terro r y su angust ia le p rov ocarán u na cris is aparezca lo más pronto pos ib le. Igualmente, no intent ará co mp ren -
card íaca in mediata. Pero , una vez fuera, su angustia se calma y el der la función que el síntoma pueda tener en el sistema familiar; es
problema desaparece para siempre. probable que el s istema relacional del paciente se haya regulado en
¿Qué conclus ión sacar de estos ejemp los t an d ispares a p rimera torno al sín to ma, pero, una v ez más, esto no es decir qu e este s iste -
vista? Su punto común es que la acción decisiva se ha aplicado al in- ma «necesite» el s ínto ma para su regu lación": vo lveremos a hab lar
tento de solución , «a lo que se ha hecho para so lucionar la d ificu l - de las part icu laridades del modelo y sus implicaciones al final de es te
tad». La madre permanece cada d ía con su hijo para calmarlo; es un capítu lo; veamos primero sus etapas concretas.
cambio 1, deja la s ituación igual. Los prob lemas vividos por la p areja 1) Det erminar quié n es el «qu e se queja» 1 ''. Tod o individuo intenta pre-
han jiecho que ambos se eviten cada vez más; la visita a casa de sus servarse de las agresiones de su entorno; mientras se encuentra en un
amigos ha hecho imposible el que se evitasen. El ho mbre agorafóbico estado satisfactorio, intentará mantenerlo (tendencias ho meostáticas).
resolv ía su dificu ltad no alejándose de los lugares en los que no sen - En cambio, lejos de su equilibrio, un acontecimiento, a veces mín imo ,
tía angustia; el prob lema desaparece cuando abandona su «solución». podra producirle un cambio de estado. Parece pues lógico que e! que
intervenga deba, antes de planear la programación de su intervención,
hacerse la pregunta: «¿Qu ién, en el sistema de que se trata, se encuen tra
La intervención de reso lució n d e p rob lemas en un estado no satisfactorio?» En un lenguaje más usual, podría
preguntarse: « ¿Quién sufre por esta situación?» Notemos que se trata
A partir de su enfoque de la naturaleza y de la génesis de los proble- de una cuestión diferent e de la que consiste en saber quién presenta
mas asi co mo de los mecanis mos que llevan a su resolución, el equipo los síntomas que justifican la acción terapéutica. Por otra parte, en sis -
del MRI elabora una práctica de intervención en cinco tiempos. El te - tcmica, esta noción de síntoma ya no es pertinente: el síntoma es con-
rapeuta adopta un modo de proceder muy parecido al del ant ropó lo - siderado co mo la exp resión de una adaptación id iosincrásica al entor -
go: encuentra a una persona que sufre y que no consigue hallar los me -
dios de restablecer un estado satisfactorio a través de sus contactos con
su entorno. Sin intentar categon zar a priori el sufrimiento, intenta, en
un primer t iempo , co mprender esta dificu ltad de adaptación tal co mo 283
se manifiesta concretamente en la vida del paciente y determinar los
mecanis mos de regulación inoperantes. Utiliza entonces la relación te-
rapéutica para bloquear las soluciones estériles y hacer que el paciente
adopte unas conductas o actitudes nuevas que resuelvan el p roblema.
Es difícil co mp render la orig inalidad de este enfoque si no se pre-
cisa, por cont raste, lo que no es. El t erap euta no h ace n inguna h ipó-
tesis sobre las «causas» (intrapsíquicas o sistémicas) del prob lema; no

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El MR! y el Centro de terapia breve
La insostenible frialda d de la terapia breve
no. Esta adaptación puede causar sufrimiento —en cuyo caso el porta-
dor del síntoma puede ser «el que se queja»—, pero sucede con fre- 2} Definir el problema. No es cuestión de definirlo en referencia a
cuencia que no sea éste el caso. En esta alternativa, una persona (o una norma cualquiera de «buen funcionamiento», sino simplemente
varias) del entorno puede (pueden) sufrir por la situac ión y hac ia permaneciendo a nivel descriptivo y de comportamiento: «¿Qué ha-
ella(s) se dirigirá el terapeuta para encontrar el «motor» del cambio. ce esta persona que desearía no hacer?» o «¿Qué no consigue hacer
Tal actitud es más sorprendente de lo que parece a primera vista, cuando desearía hacerlo?»
aunque se deriva bastante lógicamente de las premisas del enfoque. La El interventor no se contenta con explicaciones e interpretac io-
terapia breve afirma una posición no normativa sobre la enfermedad nes, ni con descripciones vagas y generales. Ya lo hemos dicho, una
mental, lo que implica que sólo el sufrimiento será la condición de
dificultad a la que no se encuentra solución produce un estado de
una intervención terapéutica; así pues, encontramos una posición re- insatisfacción que tiende a generalizarse. «Estoy deprimido», «No
lativista: no son las conductas «marginales» las que designan ípsofacto
conseguimos comunicamos», «No puedo más», etcétera, son muy a
al paciente que hay que tratar. Si consideramos por ejemplo el caso de
menudo el tipo de quejas globales que el terapeuta escuchará al co-
una pareja en la que el marido es alcohólico pero no considera el serlo
mienzo de toda intervención. E intentará conocer los contextos pre-
como algo que entorpezca su vida cotidiana, pero, por el contrario, su
cisos que producen la insatisfacción, el sufrimiento.
esposa sufre de cohabitar con él, el terapeuta se dirigirá a la esposa para
Elucidar un pseudoproblema conduce a la desaparición de la pe-
inducir el cambio. Como podemos ver, esta visión de la intervención va
tición. «Sin embargo no se excluye que..el individuo siga luchando
contra muchos esquemas tradicionales. Puede parecer difícil considerar
con una dificultad que no tiene soluc ión conocida y que debe
que un miembro del entorno es el que debe seguir una terapia mientras
aprender a soportar. Así, ningún individuo equilibrado intentará en-
que otra persona es la que presenta los síntomas reconocidos como
contrar una solución a la muerte de un ser querido o al miedo que
tales por una posición cultural dominante, Para evitar la trampa de las
provoca un terremoto; salvo, tal vez, algunos laboratorios farmacéu-
retroacciones homeostáticas, se intentará encontrar una palanca, un
ticos, que introducen en su public idad el sobreentendido utópico
punto sensible del sistema, un elemento lejos de una posición de
que toda manifestación de trastorno emotivo es patológica y puede
equilibrio, y sobre él se concentrará el que intervenga. «Si no forma parte
por tanto debería) ser combatida con un medicamento»".
del problema, puede forma parte de la solución», afirma el terapeuta a la
3) Exam inar las «soluciones» em ple adas . E l examen de las s oluciones
persona que se pregunta por qué el terapeuta la ha llamado a su consulta
aplicadas por el pac iente para superar su problema aporta informa-
en lugar del portador del síntoma3 ",
ción sobre lo que hay que evitar, sobre lo que no puede contribuir a
la desaparición del sufrimiento. Ya hemos mencionado la fuerza de
este concepto para determinar el sentido de la intervenc ión a partir
de la compleiidad de la experiencia psicológica y relacional del pa-
ciente. «Nuestro "reductor de variables" es la búsqueda de los inten-
tos de solución. Puede vers e rápidamente todo lo que la gente ha
empleado (y que evidentemente no ha funcionado, si no, ya no ten-
drían el problema). La idea de los intentos de solución no es tan ex-
traña como parece a primera vista. Freud ya había hablado de la
compulsión-repetición como uno de los factores inherentes a la neu-
rosis; las personas repiten incansablemente unas actitudes que los
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El MR I y el Centro de terapia breve
La insostenible frial da d de la terapia breve

llevan a tener problemas. Solamente que Freud consideraba esto co- más indicado trabajar en la dificultad de encontrar un compañero
mo una patología, una compulsión. Si se estudia la evolución, puede
ío una compañera) más que en la pérdida de peso que podría muy
verse que algunas especies desaparecen porque las actitudes adap-
bien no aportar al paciente los resultados indirectamente deseados.
tativas, las que les habían permitido sobrevivir en un cierto período,
Un objetivo vago o utópico, tanto por parte del paciente como por la
va no funcionan en un período postenor cuando el entorno ha cam-
del terapeuta, puede revelarse como el nudo del problema. «El tera-
biado. Si veis a unos pacientes en terapia, estando muy atentos no
dejaréis de observar que las actitudes que las personas han adoptado peuta que propone un objetivo utópico (o simplemente vago), igual
les habían sido útiles en un momento dado; a veces, era la mejor so- que el que acepta un objetivo así de parte de su paciente, acaba tra-
3 rando una dolencia de la que en parte es responsable y que la terapia
lución, si no era la única posible» ".
mantiene»4 '. Lo hemos visto, definir un objetivo accesible permite al
Uno de los puntos importantes de esta etapa es que contribuye a paciente (y al terapeuta) observar una evolución favorable del trata-
comprender la red relacional, el «sistema» pertinente para la inter- miento y modificar su percepción a menudo global y monolítica del
vención, los mecanismos de la comunicación que alimentan la difi-
problema. Hacer que el paciente acepte unos objetivos concretos y
cultad y hacen que persista. «¿Quien interviene, v cómo, para resol-
accesibles permite también prever un límite temporal al tratamiento,
ver el problema?»
lo que produce un efecto favorable sobre la motivación y las espe-
El punto común de todas estas tentativas de solución permitirá ranzas del paciente.
marcar-la orientación global que hay que prohibir. Se trata pues, en Digamos también que no s e trata de que el terapeuta determine
cierto modo, de «dar carpetazo» a los intentos de solución inoperan-
el objetivo de manera unilateral. Por medio de sus preguntas, debe
tes y de caracterizar el conjunto'"'.
conducir al paciente a formular un objetivo que él mismo juzque
4) Definir un objetivo accesible. Precisar un objetivo "realista» a la in- satisfactorio. Así pues no es el especialista el que define el problema
tervención era, como hemos visto, una de las características esencia- M-ibre la base de una teoría cualquiera de la normalidad y de la en-
les del trabajo de Milton Enckson. No volveremos a hablar de las rermedad mental. Es una ruptura total como la mayoría (si no con
ventaias que esto representa para el proceso terapéutico. Digamos todos) de los enfoques terapéuticos. Como precisa Paul Watzlawick:
s in embargo que, en algunos casos, la precisión de! objetivo permite Como terapeuta jungiano, se suponía que yo sabía lo que era bueno
delimitar mejor el problema. Si una persona acude queiándose de un para mis pacientes. En nuestro método, vamos en la dirección Je
exceso de peso, por ejemplo, y se comprueba que su objetivo es poder lo que el paciente desea. [...] Se les pide que expongan el objetivo que
encontrar una pareja sexual, es muy posible que su petición inicial quieren alcanzar. El cambio de mi actitud del enfoque jungiano iiacia
sea el resultado de un razonamiento causal dei tipo: «Si pierdo peso, el objetivo del paciente procede de mis contactos con Bateson»' 4 .
estaré en situación de encontrar una pareja.» En este caso, sería
5) Formular y poner en ejecución un proyecto de cambio. Se trata de la ¡ase
de elaboración de la estrategia y de las tácticas del cambio. Lleva
consigo también la definición de un objetivo para la acción del tera-
peuta (la línea estratégica principal) y de los medios más adecuados
para realizarla (las tácticas). Dos principios rigen pues su concep-
ción:
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El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

a) El b lanco que d ebe alcan zar el camb io no es o t ro que inte ra podrá utilizar para au ment ar su colaboración y hacer que ejecute
rru mp ir los inten tos de so lució n. ias directrices que le dará [...] Para designar las creencias de los pa-
b) La táctica debe ser traducida al lenguaje del paciente. cientes, hubiésemos podido eleg ir muchas otras palab ras o expres io -
Aquí la orden paradó jica revela toda su impo rtancia, precisamen - nes que no fuesen este término de "posición". Si lo hemos preferi -
te para provocar el abandono de las soluciones «lógicas» pero vanas. do, es porque nos ha parecido el más ap rop iado p ara t raducir
Este proced imiento en princip io es aplicab le a todos los problemas, sucin tamen te la no ción d e un v alo r al qu e está apegado el p aciente
pero los diferentes estad ios de la intervención pueden o cult ar mu - v en el qu e s e ap oya, exact amente co mo una p erson alidad puede
chas trampas. A menudo, durante e! trabajo, hay que redefmir el ob - dar a conocer púb licamente la "posición" que adopta. Una vez de-
jetivo o rev isar el proyecto, pero en realidad la mayor dificultad del rerminad a la pos ición del cliente, el terapeu ta d ispond rá de unos
método consiste en conseguir motivar al paciente para que siga las puntos de referencia a part ir de los cuales podrá imag inar —o en-
órdenes. Se tratará de soslayar las reticencias del paciente, de ampliar cuadrar— sus sugestiones para hacer que sea máxi ma la cooperación
sus construcciones mentales de manera que le parezcan conceb ibles del cliente»".
las consignas del terapeuta, que le parezcan sensatas. Co mo esto se A fin de con cretar un poco sus prin cip ios gen erales, vamos aho ra
ha de hacer a partir de la visión del mundo, o de las premisas del pa- a considerar algunos problemas t ipo y algunas estrategias de cambio .
ciente, el terapeuta debe emp lear el «lenguaje» del paciente para que
le resu lten co mprens ivas las direct rices. Co mo dicen Pau l Watzla -
wick y sus colegas: «Una causa posible de fracaso reside en la incapa- 9.3. Práctica de la intervención terapéutica
cidad de presentar la intervención en un "lenguaje" que nuestro pa-
ciente co mp renda y que le in funda el deseo de aceptar y ejecutar 9.3.1. Intento de tipología, de los «problemas psicológicos»
nuestras directrices»".
Advirtamos enseguida que esta tipo logía sólo es un intento que
pretende caracterizar ciertas act itudes generales que encontramos en
La pos ición del paciente nuestras culturas occidentales y que no tiene n inguna pretensión de
universalidad. No obstante tiene el mérito de dejar que aparezca, en
Más tarde, el equ ipo de Palo A lto ha int entado p recisar un poco filig ran a, la con cepció n de la v ida psico lóg ica t al co mo la en focan
más esta noción bastante vaga de «lenguaje del paciente». Igual que ios miemb ros del equ ipo del Cent ro de terap ia b reve .
era impo rtante encont rar un punto co mún a los d iferentes int entos La id ea p rin cip al es mos t rar po r qu é mecan is mo una d ificu ltad
de solución , el terapeuta deb ía poder ident ificar una actitud prin ci - de la v ida cot id iana puede t ransfo rmarse en un problema que nece-
pal del paciente, una orientación general, una especie de «vector de s it e recurrir a una persona exterior para resolverlo 45 . De manera ge-
mot ivación» que indicase a la vez el sentido y la amp litud de su re- neral, las d ificu lt ades pued en empeo rarse de tres modos:
lación con el problema y con la intervención terapéutica. «Los pa- 1) Adoptando una solución que equivale a negar el problema: se
cientes [...] están muy ap egados a un as creencias, unos valo res y impone un a interven ción que no se h a realizado .
unas prioridades personales que determinan sus maneras de obrar o
de no ob rar. La imp ortan cia de la pos ición d el p aciente se d ebe
pues a qu e rep resenta en él una inclin ación interior que el terap eu -

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E: MRI v el Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

2) Es fo rzándose en mod ificar una d ificu ltad que es inalt erab le o párente», los padres que quieren que su hijo realice una brillante ca-
inexistente. rrera o que encu ent re el cónyuge «perfecto », el jo ven adu lto qu e
3) Co met iendo un erro r de t ipo lóg ico : int erv in iendo en el n ivel quiere en contrar un emp leo en el que pued a «realizarse p lenamen -
equivo cado (se ut iliza un camb io de t ipo 1 para reso lver un p rob le t e ' , el estudiante que sólo quiere presentar un trabajo si es «excelen te
ma que solo ad mite un camb io d e t ipo 2), o v iceversa (queriendo un y orig inal» , etcétera, tamb ién aquí podríamos mu lt iplicar hasta el
camb io co mp leto d e act itu d cu ando seria su ficien te un camb io de in fin ito los ejemp los d e la v id a de cada d ía.
conducta). Las consecuencias de esta act itud muy a menudo son dramát icas:
¡as pequeñas satisfacciones cotidianas se convierten en semifracasos
porque recuerdan la d istancia que queda por reco rrer y refuerzan el
a) Los «terribles simp lificadores» deseo de buscar lo inaccesible, y... la insatisfacción presente 47 .
Watzlawick, en sus obras posteriores, se ha esforzado en mostrar
Ésta es la expresión utilizada por el equipo de Palo Alto para ca- Lis consecuencias dramát icas de estas utopías sobre el ind iv iduo y
ract erizar a las personas que qu ieren reso lver un p rob lema negando sobre la sociedad. Veremos dos de las formas generales bajo las que
su co mp lejidad . Ot ras exp res iones co rrientes p recisan la ext ensión pueden presentarse las consecuencias del sínd ro me de utopia:
del campo de aplicación de esta actitud: «seguir la polít ica del aves - «Introyectiva». Esta posición conduce a un profundo sentimiento
truz» , «cubrirse la cara», «hacer oídos sordos», etcétera. La negación de impotencia. Co mo el ob jet ivo es inaccesib le, el ind iv iduo se de-
va aco mpañad a de ataques cuando la simp lificación se efectúa sobre prime y puede llegar al suicid io. Puede tamb ién recurrir a algunas
la co mp lejidad de las interacciones sociales o de la evolución del med idas extremas : alcoho l o d rogas diversas, con las que intentará
mundo moderno. Notemos de paso que esta actitud de negar el pro - tener una visión del paraíso, aunque sea fugaz, antes de volver a caer
blema pu ede engend rar un a act itud parecid a en cuan to a su so lu - en la t riste y decep cion ante realidad .
ción: aparecen entonces proposiciones simp listas, s i n ninguna pro- "Proyectiva». En este caso, la solución ideal aparece como accesible
porción con la co mp lejidad de la situación. Son las promesas de una ya que se han considerado todos los datos (al menos a un nivel ima-
reso lución defin it iva d el p rob lema: u n d ivo rcio , met er al n iño en ginario): son las grandes ideo log ías «totales» que basta con imponer
un internado , o el ascenso de un part ido ext remista a qu ien le resu l-
a los ot ros para que todos por fin pued an v iv ir una v ida p lena, justa
ta fácil o frecer soluciones concretas «simp les y defin it ivas» porque
y feliz. Si, a pesar de todos nuestros esfuerzos nuestros ideales tardan
los ot ros g rupos p o lít icos n ieg an la amp litud del p rob lema.
en realizarse, la culpa no puede ser nuestra ya que nuestras ideas son
buenas y deseables para todos, por tanto debemos cu lpar al otro : a
los padres, a la escuela, a un grupo de la oposición, a la sociedad, et-
b) El s índro me de utop ía
cétera.
Era natu ral que los miembros d el equ ipo del Cent ro d e terap ia
«Si un terrible simpli ficador es alguien que no ve ningún problema
breve señalaran que se encuentra este tipo de pro mesas utópicas en
a l l í en donde hay uno, su contrario filosófico es el utopista que ve
varias escuelas de psicoterapia que se fijan unos ob jet ivos amb icio -
una solución en dond e no h ay n ingun a» 4 *. Co mo el ob jet ivo está
fuera de alcance, la v ida es una serie de decepciones, de desilusiones,
de fracasos. La pareja qu e desea llegar a una relación «tot al y

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El MRI y el Centro de terapia breve
La insostenible frialdad de la terapia breve

sos a los que arrastran a su clientela. Están convencidos en todo ca- El terapeuta, cuando dispone de las informaciones básicas, debe
so de que estas búsquedas utópicas tienen al menos un impacto muy
imaginar un comportamiento o una actitud contraria a la tendencia
real: el sufrimiento de la persona que las sigue. Así, las psicoterapias
general de los medios empleados por el paciente para solucionar su
de objetivo inaccesible ilustran muy bien el aforismo de Ardrey
problema. Como la mejor manera de hacer que alguien no haga más
constantemente repetido por Paul Watzlawick: «Esforzándonos por algo, es hacerle hacer algo distinto, el terapeuta imagina un cierto tipo
alcanzar lo inaccesible, hacemos imposible lo que sería realizable.» de orden de un comportamiento que esté en los antípodas de la reac-
ción habitual de su paciente. Y como la actitud del paciente es gene-
c) Las paradojas ralmente coherente con sus valores, con los sentimientos que la situa-
ción le suscita, con su percepción del problema y con su lógica
personal, el terapeuta se verá obligado a tener en cuenta estos elemen-
No volveremos a hablar extensamente acerca del efecto de las para- tos-si quiere ejercer la menor influencia sobre la evolución de la situa-
dojas de la comunicación sobre el comportamiento. Pero señalaremos ción. Tendrá que comprender la posición del que se queja para utilizar
que además de las situaciones de doble coacción algunas situaciones lo mejor posible los elementos que trae consigo. Si unos padres utili-
paradójicas aparecen con mucha frecuencia en las relaciones huma- zan el castigo y la coerción con su hijo y su postura puede traducirse
nas y crean en ellas dolorosos conflictos. La paradoja rnás corriente
por: «No tiene límites; debe aprender una buena lección; estamos fu-
puede resumirse con ¡a fórmula: «¡Sé espontáneo!» y to das sus va-
riosos; ¡no es él quien va a mandar en casa!», el terapeuta deberá utili-
riantes. La mujer que dice a su mando: «Quiero que me domines», u
zar estos elementos para presentar la orden de un comportamiento a
otros ejemplos corrientes: «Deberías amarme», «No seas tan dócil»,
ios padres. Si quiere que éstos dejen de querer imponer su voluntad, es
«Eres libre de marcharte, no te preocupes si lloro», etcétera. Esta clase
inútil lanzarse a una argumentación explicándoles por qué esta nueva
de paradojas aparece a menudo en unas situaciones en las que la
actitud es más apropiada: los padres se marcharían pensando que el
persona piensa que debería sentirse de otro modo que como se sien te;
terapeuta no había comprendido nada de su situación, o bien pensan-
como los sentimientos y las emociones son espontáneos, al inten tar
do ya en los ejemplos que podrán exponerle para «probarle» que se
darles una solución voluntaria estamos en una paradoja. Los síntomas
equivoca. No porque sean malintencionados o estúpidos, sino simple-
típicos de las situaciones paradójicas de este tipo consisten en
dificultades relacionadas con las funciones naturales: sueño, sexuali- mente porque les parecerá que el terapeuta no es consciente de los pe-
dad, miedo, placer... Al esforzarse en controlar estas reacciones por ligros que sus consignas pueden provocar. En cambio, si el terapeuta
les explica que el mejor modo de recobrar verdaderamente el control
la acción de la voluntad, aparecerán problemas de insomnio, de fri-
gidez, de impotencia... de la situación es dejar de ocuparse de su hijo, es mucho más probable
que pongan en práctica las directrices del terapeuta. Según los casos,
una misma orden podría presentarse como un «castigo» (si los padres
9.3.2. Es trategias y tácticas de intervención consideran que el hijo es «malo»), una «ayuda» (si consideran que está -
enfermo»), un «sacrificio» suplementario (si creen que han hecho «todo
lo que estaba en sus manos para preparar su futuro»), etcétera.
Hemos explicado el movimiento estratégico principal de la tera-
Por tanto, el terapeuta no tiene otra elección que hablar en el len-
pia breve: romper el círculo vicioso problema <-> intentos de solu- guaje de ellos y tener en cuenta la posic ión de los mismos para que
ción, pero, ¿cómo concibe e! terapeuta la estrategia específica para
'a tarea tenga un sentido y pueda realizarse en las mejores condicio-
cada caso? ¿Qué elementos tiene en cuenta? ¿Cómo transmite su
mensaje al paciente? nes. Esta maniobra se llamará el reencuadre: preparación necesaria para
asignar esta tarea o dar esta orden de comportamiento.
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El MRI y el Centro de terapia breve a) La insostenible frialda d de la terapia breve

El reencuadre chos" de esta situación concreta, cuyo sentido, por consiguiente, cam-
1
bia completamente»" . Encontramos aquí la relatividad de las percep-
La mayoría de las veces, la gente persiste en sus intentos de solu- ciones del mundo en oposición con la idea todavía muy extendida se-
ción simplemente porque le parecen lógicos; dadas sus premisas de gun la que existe una «realidad objetiva» allí, en el exterior, con su
partida, se imponen estas conclusiones. Sobre la base de tales «consi- Corolario que diría que «las personas llamadas sanas de espíritu son
derandos», todos sus razonamientos que tengan como fin encontrar mas conscientes de ella que los locos»51 . Es importante observar que no
soluciones estarán dentro de estos límites. Hay que añadir que, co- se trata de hacer que las personas se den cuenta de la manera buena de
mo el sentido de los mensajes está relac ionado con su clasificación, actuar, sino simplemente de enseñarles un nuevo juego en mate-rui de
y en particular con el nombre que se les atribuye, el lenguaje emplea- relaciones «que hace caduco el antiguo». Muchos aspectos del reencuadre
do por una persona para describir su problema es lo que revelará dependen también de la «intuición» del terapeuta que debe sintetizar una
mejor su modo propio de «codificar» el problema. masa impresionante de datos: «Un reencuadre sólo tiene éxito si tiene
Lynn Segal cuenta la historia de ¡os pilotos que probaban los pri- en cuenta las opiniones, las esperanzas, las razones, 'Lis hipótesis: en
meros aviones supersónicos". Cuando los pilotos atravesaban el muro una palabra, el marco conceptual de aquellos cuyos problemas hay que
del sonido, todos los aviones caían en picado. Todos los pilotos tenían modificar. Coged lo que ¿paciente os aporta: ésta es una de las reglas más
entonces el 'mismo reflejo, tirar del mango hacia ellos, como se hace fundamentales». Esta regla precisa un poco más todavía las divergencias
en el desp'égue, lo que parecía ser el modo más lógico cíe comportarse. entre el enfoque de Palo Alto y las opciones terapéuticas que pretenden
Entonces, invariablemente los aviones se estrellaban contra el suelo, que los pacientes adopten una norma de Comportamiento predefinida,
Un día, un avión cae en picado pero, súbitamente, cambia de direc - «porque sin duda alguna ésta ya no causará más el problema». Además,
ción y sube. Se produce una alegría general y todos esperan con impa- la técnica del reencuadre implica que el terapeuta aprenda el lenguaje
ciencia lo que contará el piloto. Le preguntan cómo lo ha hecho, pero del paciente y no que el paciente entre en el sistema explicativo del
el piloto sólo puede responder: «No sé nada, perdí el sentido.» Indu- terapeuta.
dablemente esto le había salvado ya que, al desmayarse, había empuja- Podríamos terminar esta exposición del reencuadre diciendo que
do el mando hacia adelante, cosa que, a esta velocidad, era la maniobra constituye una etapa importantísima del trabajo del terapeuta, por-
que había que efectuar para que el avión pudiese remontarse. que permite ampliar el campo de la conductas posibles; modifican-
Para hacer que una persona abandone sus esfuerzos estériles, será do la percepción del problema, abre el camino para poder aplicar so-
pues necesario frecuentemente modificar el modo como ella interpreta luciones nuevas y originales, entreabre un poco las anteojeras que
la situación. El conjunto de las técnicas dedicadas a este objetivo es lo leaitiman el recurrir a los intentos de solución ineficaces.
que se llama «reencuadre». Observemos pues que no se trata de mo-
dificar unos «hechos» sino la visión que el paciente tiene de ellos. «Re-
encuadrar significa modificar el contexto conceptual y/o emocional b) Las órdenes sobre el comportamiento
de una situación, o el punto de vista según el cual es vivida, situándo-
la en otro marco, que corresponde igual, o inc luso mejor, a los "he- El plan de intervenc ión es sencillo: poner fin al recurso a las so-
luciones ineficaces. Pero no hacer más algo que implica hacer otra

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El MRI y el Centro de terapia breve
La insostenible frialdad de la terapia breve

cosa distinta; por ello es más indicado hacer que el paciente siga una breves retrocesos se tomen como un retorno al punto de partida, la
conducta que se sitúe en ios antípodas del tipo de soluciones utiliza- persona podrá avanzar con mayor seguridad hacia el cambio desea-
das hasta entonces: el terapeuta da, generalmente precedida de un re- do. Está situada en cierto modo en una «doble coacción terapéuti-
encuadre que hace que la orden sea concebible para e! paciente, una ca»: si puede recaer, es que aumenta su control sobre la situación,
consigna precisa y muy concreta que tiene por objeto que el pac ien- por tanto progresa; si no recae, es que va mejor. También podrán uti-
te (o el que se queja) experimente una interacción diferente con su lizarse estas dobles coacciones bajo la forma de «prescripción del
entorno en lo que se refiere al problema tratado. síntoma». Cuando a ¡os pacientes les parece que su síntoma escapa a
Dado que esta obra no está concebida como un manual para uso todo control, tanto s i se relac iona con la expres ión de una pulsión
de los terapeutas, no entraremos en los detalles sobre las técnicas de como con una inhibición debida a temores o a angustias, «la inter-
intervención. Además, no querríamos caer en una exposición de re- vención terapéutica apropiada consiste en prescribir el síntoma y no
cetas fáciles en este enfoque que insiste precisamente sobre el hecho en .combatirlo como intentamos de costumbre»' 3 . Encontraremos
de que hay que considerar cada caso según sus especificidades, tanto pues típicamente este tipo de orden en los casos en que el paciente
por lo que se refiere al problema como a su contexto. Sin embargo, intenta controlar algunas funciones autónomas del organismo: sue-
como hemos señalado algunas grandes categorías de problemas psi- ño, sexualidad, miedo... así como en los casos de evitación: fobias,
cológicos corrientes, nos parece útil concretar un poco ciertos tipos angustias... Prescribir el síntoma consiste en pedir a los pacientes
de intervenc ión utilizados frecuentemente. que experimenten (o incluso que aumenten) el síntoma que intentan
Expondremos primero lo que se llama generalmente las «órdenes combatir. Así se podrá prescribir a un insomne que no duerma (más
paradójicas» porque prácticamente todas las intervenciones de cam- allá de la hora que habitualmente acaba por derrumbarse), a un
bio incluyen un elemento ilógico, al menos en el contexto de la vi- hombre impotente que se acueste con su compañera pero prohibién-
sión del paciente, para producir un cambio al .nivel lógico superior. En dole toda erección (debe ser inexorablemente combatida cualquier
toda situac ión, el pac iente duda en meterse en un proceso de manifestación de deseo, aunque sea mínima), a una persona angus-
cambio. Las razones de esta res istenc ia podrían discutirse amplia- tiada que dedique períodos exclusivamente a «provocar su angustia»,
mente, pero es cierto que en toda situación delicada dudamos en in- etcétera.
troduc ir unos cambios cuyas consecuenc ias no controlamos. Así Las órdenes paradójicas adoptan generalmente el mismo modelo:
pues, muchas de ¡as acciones del terapeuta tendrán como objetivo yendo en contra de los intentos de soluc ión, provocan unos efectos
disminuir estos temores legítimos a los que a veces se llama —según A un m'vel lógico superior. Una joven de catorce años temía tanto ios
nuestra opinión de manera equivocada, porque el problema está en la encuentros con su padre (de quien su madre se había divorciado)
relación entre el terapeuta y su paciente y no es una característica que sufría unos espasmos dolorosos cada vez que éste le telefoneaba
interna del paciente— la «resistencia» del paciente. El terapeuta jugará o la iba a ver a la escuela. Lo evitaba todo lo que podía y el se veía
sobre esta ambivalenc ia (deseo de un cambio, temor a perder su obligado a verla por sorpresa, lo que indudablemente aumentaba la
coherencia interna) de manera directa (insistir en los pequeños cam- angustia de su hija. Esta lo consideraba como un tacaño que no que-
bios progresivos) y paradójica: aconsejándole que no cambie dema- ría realmente ocuparse de ella, y creía que la única razón de su acoso
siado deprisa, examinando con él ios riesgos de cambio, lo que el pa- solo podía ser su miedo a la soledad. Esta «inmadurez» se confirma-
ciente podría perder al cambiar, etcétera. Cuando comiencen a ba por el hecho de que él no hacia nada agradable por ella cuando
manifestarse ciertos cambios, le aconsejará prudencia («¡Esto va de- se reunían y no llegaba a comprender que su hija s implemente no
masiado deprisa!») o incluso la neces idad de volver al estado ante-
rior («Prever la recaída»). Si el terapeuta consigue evitar que estos
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El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible fria ldad de la terapia breve

quisiera verlo más. La madre y la hija lo habían intentado todo, lle- terriblemente y que también molesta mucho a las personas que vi-
gando inc luso a pedir una intervenc ión de la justic ia para prohibir ven bajo su mismo techo, a saber, su marido, su hijo y su nuera. To-
al padre oficialmente ejercer su derecho de visita. Esto había provo- das las noches padece pesadillas espantosas durante las que ve unas
cado una escena de una violencia tal que las dos muieres habían aca- sombras que avanzan hac ia ella con la intención de llevársela consi-
bado por renunciar a este proyecto. La joven se escondía pues en su go. Entonces ella se levanta y grita, lo que despierta y asusta a todos
casa, temiendo toda aparición o llamada telefónica de su padre, e in- ios de la casa.
cluso'a veces tenía que faltar a la escuela a causa de unas crisis de co- En un primer tiempo (como todos se quejan de la situación), el te-
litis. El terapeuta disponía de muchos elementos para detener los in- rapeuta decide recibir a todas las personas afectadas. La sesión co-
tentos de solución: pudo utilizar la agresividad de la joven hacia este mienza según el procedimiento habitual, es decir, el terapeuta hace
padre «inmaduro», avaro e insensible, para modificar las secuencias que precisen, del modo más concreto posible, todos los datos del pro-
de acoso-evitac ión. Ella debería establecer contacto con él por su bi'ema: cuándo, cómo, cuántas veces por semana, etcétera, así como
propia iniciativa (cosa que le sorprendería), fijar una cita y decirle lo .todo lo que la paciente y los de su alrededor han intentado hacer has-
que quería hacer: ir al cine, ai restaurante o a tomar un helado. Ha- ta entonces para atajar el problema. Después de tres cuartos de hora
bría tomado la prec auc ión de invitar a su mejor amiga a que les de conversación, teníamos una descripción muy completa («como si
acompañase: Esto permitía dos salidas: si e! padre se interesaba real- fuese una película en vídeo») de cómo transcurren las noches en la
mente muy poco por su hija, sería él quien trataría de evitar estos casa: la pesadilla se produce cada noche, y los demás acuden a la ha-
encuentros (reencuadre para la hija), lo que tranquilizaría a la joven; bitación para tranquilizar a la paciente angustiada antes de volver a
pero no era inconcebible que la joven, libre por primera vez de sus sus habitac iones a dormir de nuevo. Se han dado las explicaciones
aprensiones, encontrase agradable el encuentro, voluntario en esta mas diversas y todos los miembros de la familia han intentado des-
ocasión, y que ambos pudiesen restablecer un contacto en un con- montar el mecanismo de este miedo irracional con la interesada, pero
texto de relación muy diferente. ha sido en vano. La sesión continúa en busca de un objetivo que
No vamos a extendernos mucho sobre las diversas estrategias ex- pueda representar «un paso mínimo pero significativo» de mejora pa ra
puestas en Cambio o en Tácticas: los lectores interesados podrán en- la paciente y los miembros de la familia. Durante este tiempo, Paul
contrar en estas obras la descripción de intervenciones que han sido Watzlawick ha permanecido sentado en la sala de detrás, exactamente
aplicadas a situaciones muy diversas y que corresponden principal- detrás del espejo sin azogue, con la cabeza baja y pasándose la mano
mente a los tipos de problema enunciados anteriormente. Termina- frecuentemente por delante de los ojos, como hace habitualmente,
remos esta exposición más técnica relatando un caso tratado en el pareciendo conceder solamente un poco de interés a lo que sucede en
Centro de terapia breve y que pudimos seguir desde detras del espejo la sala de terapia, pero metido en sus reflexiones. Súbitamente se in-
s in azogue. El terapeuta (en este caso el doctor Fisch) recibe una corpora y coge el teléfono que comunic a con la sala de consulta.
llamada telefónica de una antigua paciente que le había consultado Dick Fisch descuelga y oye lo siguiente: «Dick, ¿podrías decirles a estas
vanos años antes' 4. Se encuentra ante un problema que la trastorna personas que uno de tus colegas pregunta si estarían dispuestos a
intentar una experiencia que puede parecerles muy extraña? Si están
298
de acuerdo, diles que no tienes ninguna idea sobre las razones que
hacen que tu colega les haga esta sugerencia y que él preferiría expli-
carlas mas tarde. Si acceden, pídeles que realicen la escenografía si-
guiente: esta noche, antes de acostarse, colocarán una silla a los pies
de la cama de la señora y la cubrirán con una manta. Después de ha-

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El MRI y el Centro de terapia breve La i ns ost eni bl e fri al dad de l a t erapi a breve

cerlo, todos podrán ir a acostarse normalmente. Deberán repetir ¡a 9, 4. Los iconoclastas del cambio
experiencia cada noche hasta la próxima visita.» Fisch cuelga el telé-
fono y repite palabra por palabra lo que le ha dicho su colega. Se «Cuando Tan-sia T'ien-jan, de la dinastía Tang, se detuvo en Yerin-
produce una gran sorpresa, y hacen muchas preguntas para «com- ji de la Capital, el frío era tan crudo que acabó por coger una de las
prender» el sentido de la proposición. Pero Dick Fisch permanece estatuas de madera que representaban a Buda e hizo con ella un fue-
imperturbable y replica que tampoco él tiene ni idea. No obstante, go para calentarse. El guardián del templo se quedó muy turbado.
las personas se muestran dispuestas a intentar la experiencia y a re- "¿Como —le dijo— te atreves a quemar mi Buda de madera?"
petirla cada noche hasta la sesión siguiente, fijada para quince dias »Tan-sia, haciendo como si buscara algo en las cenizas con su bas-
después. tón, respondió; "Busco en las cenizas los sharíras [substancia indes-
La segunda visita será en realidad la última. Cuentan que, desde la tructible que se encuentra en las cenizas de un hombre santo des-
primera noche de la experiencia, la mujer no tuvo la menor pesadi- pués de la cremación] sagrados." "¿Cómo —replicó el guardián—
lla, "¡por primera vez desde hacía dos años!», y que el cambio ha se- podrías obtener unos sharíras quemando un Buda de madera?" "Si
guido hasta el día presente. El terapeuta modera un poco la euforia, aquí no se pueden encontrar sbarinu, ¿puedo coger las otras dos esta-
anuncia las recaídas inevitables y propone que recurran a la s illa fan- tuas de Buda para mi fuego?" le preguntó entonces Tan-sia»5í .
tasma cada vez que lo necesiten. Fin de la terapia. Pero, tal vez deseéis Si el modelo de la terapia breve de Palo Alto puede parecer relati-
saber algo más. vamente muy de acuerdo con la tradición pragmática anglosajona, a
Esto es lo que Paul Watzlawick nos dijo cuando nosotros también nuestras mentes europeas les contraría el poco caso que hacen a la
le suplicamos que nos revelase las razones de esta consigna. «No sé empatia, a la búsqueda de las causas profundas de nuestros compor-
exactamente por qué ni cómo se me ocurrió esta idea... Yo intentaba tamientos, a las dificultades que tenemos para ser, a nuestras angus-
comprender el punto común de los diferentes intentos de solución, tias existenciales. La comparación con los modelos terapéuticos más
cuando me dije que, ante un comportamiento tan irracional, todos extendidos entre nosotros suscita unas preguntas a las que intentare-
los esfuerzos de las personas de su alrededor pretendían aportar un mos responder. Tales preguntas conciernen al aspecto manipulatorio
poco de lógica, de explicación sensata, etcétera. La s illa cubierta de de las intervenciones, al lugar que conceden a las experiencias vivi-
una manta me parecía que constituía un antídoto del mismo orden das en el pasado, a los procesos inconscientes, a la cualidad de la re-
que la pesadilla, una especie de tratamiento mágico apropiado para lación terapéutica y a la expresión de los componentes emocionales.
poner fin a un comportamiento también inexplicable rac ionalmen- ¿Revela el «nuevo paradigma» una concepción reductora de la natu-
te; por ello no quise dar la menor explicación; era necesario que la raleza humana? ¿La intervenc ión estratégica es solamente una tera-
consigna pareciese una especie de "fórmula mágica"...» pia prepotente, en la que el terapeuta se burla del sufrimiento de los
Las intervenciones paradójicas no son e! monopolio de la terapia hombres para satisfacer su deseo de poder?
breve pero el cuadro teórico del enfoque ofrece un modelo que per-
mite precisar sus características formales. Además, como el cambio 2
implica la mayoría de las veces un movimiento lógico o inesperado, 9,4.1. "El sufrimiento es axiomático»
las técnicas paradójicas han sido estrechamente asociadas al enfoque
de Palo Alto. Esto no impide que algunas órdenes «directas» puedan La terapia breve ataca de frente al síntoma. No hay incursiones en
ser suficientes en algunos casos, pero bastante raros. Pocas personas ias profundidades del alma o simplemente en los meandros del pen-
están dispuestas a firmar un cheque en blanco al terapeuta, cosa que
por otra parte es más bien tranquilizadora.

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El MRI v el Centro de terapia breve
LJ in sostenible frialda d de la terapia breve

samiento o de la personalidad. Solamente se cambia lo que hace daño


muchos casos, los cambios parecen generalizarse, por un efecto bola
en la vida cotidiana y el terapeuta no'pretende aliviar las dificultades
de nieve, a otros sectores de la vida de los pacientes; aunque el obje-
existenciales o las angustias metafísicas. La búsqueda del sentido de
tivo es fijado voluntariamente por el terapeuta (para evitar toda de-
la vida o de la sabiduría s e deja a los propios individuos,
pendencia y favorecer que el paciente recupere sus responsabilidades
comprendido el terapeuta, A este respecto es ejemplar la posición de
Frente al desarrollo de su vida), el paciente cuenta con el hecho de
Paul Watzlaw ick: «Siento mucho interés por el zen pero esto nada
que una experiencia realizada con éxito constituye el mejor estimu-
tiene.que ver con la terapia. La terapia debe dedicarse —y limitarse—
lante para recobrar confianza en sus propios medios de afrontar las
a disminuir el sufrimiento y no a la búsqueda de Dios sabe qué, de
inevitables dificultades de la vida.
ios otros estados de conciencia, o de otras cosas parecidas... Según
mi opinión, esto debería dejarse al individuo; cada uno de nosotros
busca un sentido a la vida, en unos términos que le son propios. Pa-
9.4.2. Inconsciente y psicoterapia
ra mi, la finalidad de toda terapia es aliviar el dolor. El dolor es
axiomático, no necesita explicación, o definición. Cuando te sientes
Cuando se conoce la importancia concedida a los procesos in-
mal, te sientes mal y esto es todo. Si no, caes en los cultos y las ideo-
conscientes en la construcción freudiana de la personalidad, es posi-
logías; creo.que esto es peligroso: las escuelas, los cultos no hacen
ble preguntarse cuál es realmente el impacto de una terapia que no
ningún bitti en psicoterapia»'". Posic ión coherente con las premisas
los tiene en cuenta en absoluto. ¿Qué valor hay que atribuir a una
de su enfoque de los problemas psicológicos; si los pacientes se en-
petición explícita de parte de un paciente probablemente ciego a sus
zarzan en sus esperanzas utópicas, el terapeuta al menos debe procu-
motivaciones inconscientes? Todos sabemos hasta qué punto los re-
rar no hacer lo mismo. Los límites de nuestro conocimiento del ser
chazos y otros medios de defensa pueden filtrar los determmismos
humano no nos autorizan a erigirnos en expertos del modo de vivir, y
esenciales del comportamiento.
son las numerosas experiencias personales en todos los campos de la
Seria absurdo negar el hecho de que la mayor parte de las infor-
vida los que forjan poco a poco la personalidad. Cuando el tera-
maciones tratadas por nuestro organismo no llegan a la conciencia;
peuta puede hacer que sus pacientes recobren los medios de conti-
el modo como construimos nuestras imágenes mentales asi como la
nuar su trayectoria personal saliendo del callejón s in salida en el que
mayoría de nuestros aprendizajes y las lecciones que de ellos saca-
están bloqueados, su tarea está terminada.
mos permanecen inconscientes. Hemos abordado ya las premisas del
Pero hay que completar un poco esta imagen. Las investigaciones enfoque energético del comportamiento, e intentado mostrar que,
realizadas con los pac ientes del CT B muestran un porcentaje de aunque al principio se trataba de una metáfora, los discípulos de
«éxitos»' relativamente elevado, y sobre todo no confirman en mo-
Freud (y los disidentes del enfoque analítico ortodoxo) han acabado
do alguno la teoría del desplazamiento del síntoma. Al contrario, en por reificar los conceptos y considerar que la libido, la puls ión agre-
siva, etcétera, eran cosas «reales», que circulaban a través del organis-
mo y buscaban unos exutorios aceptables por el «yo», instancia muy
a menudo bamboleada por los caprichos de un «ello» implacab le.
Para la escuela de Palo Alto, los fenómenos inconscientes son proba-
blemente menos «temibles» que para los partidarios de la concep-
ción freudiana, aunque el pensamiento consciente sea igualmente
desconcertante. Pero en el momento actual, se está lejos de conocer
las relaciones entre inconsciente y concienc ia, y también ta función
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E! MR! y el Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

de las estructuras cognoscitivas innatas, de la atención, de la volun- conducta inferido por el terapeuta a partir de la observac ión de las
tad, etcétera, en el fenómeno del cambio. En este estadio de nuestro redundanc ias relaciónales dentro del sistema del paciente. Exponer
conocimiento, no es pues de ninguna utilidad referirse a las estima- estas abstracciones, por pertinentes que sean, hacer que el paciente
ciones freudianas: «El esquema freudiano es un tejido de hipótesis sea consc iente de ellas, equivale a pedirle que interprete su s itua-
no verificadas y a menudo invenficables, todas supers implifica- ción del mis mo modo que el terapeuta, lo que, por una parte, no
das»'"afirmaba Warren McCulloch, y esto describe bastante bien la cae de su peso y, por otra parte, no es evidente el interés terapéutico
posición del MRI. de una práctica así. Todos hemos visto a pac ientes que «com-
El enfoque de Palo Alto considera que no podemos otorgar con- prendían» perfectamente las c aus as de s u comportamiento, que
fianza al modo como el problema del paciente es formulado, inter- eran capaces de hablar de ellas durante horas, de relacionar sus sín-
pretado, explicado según sus esquemas personales que, la mayoría de tomas actuales con sus relaciones edípicas, etcétera, sin haber con-
las veces, sólo representan una visión incompleta y parcial de las si- seguido con ello progresar lo más mínimo en la resoluc ión de sus
tuaciones descritas. Entonces, ¿la petición del paciente es la petición problemas actuales. ¿Qué lecciones podemos sacar de nuestras ex-
«verdadera»? Según el equipo del CT B, no podemos esperar conocer periencias pasadas, qué lección obtenemos de nuestra propia histo-
los determinismos profundos del comportamiento si no es lanzán- ria? ¿Cuáles son los elementos que privilegiamos en este proceso
donos a unas especulaciones sobre la base de una teoría explicativa abstracto? Desgrac iadamente parece, y tenemos pruebas de ello
general que, en definitiva, sólo será el reflejo de los a priori del tera- después de cada conflicto y de cada guerra, que estas famosas «lec-
peuta. La única precaución necesaria, para evitar que una petición ciones » hasta ahora nunc a han impedido a nadie repetir los mis-
sea el fruto de una interpretación errónea por parte del pac iente, mos errores, ¡ya que la situación nueva es siempre «totalmente di-
consiste en relacionarla con el objetivo concreto perseguido. Si son ferente es ta vez»! La terapia breve no cons idera es to c omo un
congruentes, el terapeuta se esforzará por responder a dicha peti- progreso terapéutico.
ción. Para el equipo del CTB, las reflexiones sobre un problema, la bús-
Si descubrir y explicitar las reglas implícitas de nuestras conduc - queda de las «causas» son una especie de espejuelo, un juego intelec-
tas pudiese impedirnos volver a nuestra antigua manera de actuar, tual que se parece a triturar un diente enfermo: ahí es donde nos
el proceso terapéutico sería sencillo. No obstante esto plantea algu- duele, pero no es así como se consigue curarlo. Si nos liberamos de
nas cuestiones, y la más importante es que poner en evidencia estas esta acumulación de mitos psicoanalíticos, tenemos muchas proba-
reglas, estos determinismos, es un proceso abstracto, un modelo de bilidades de ser menos desgraciados. Abandonaremos así las cavila-
ciones intelectuales malsanas que nos encierran en unas redes teóri-
cas de las que es imposible salir a fuerza de razonamientos (como
subraya el teorema de Gódel). Pensar, creer, por ejemplo, que nuestro
comportamiento consiste en reproducir una relación vivida un día
con nuestro padre no es más que un «modelo» que, aunque pueda
procurarnos una satisfacción intelectual (e incluso inducir una expe-
riencia emocional), no nos puede permitir salir de nuestras dificul-
tades.
El corolario de esta actitud respecto a los fenómenos inconscien-
tes es la apreciación del papel que desempeña la toma de conciencia
en el proceso terapéutico. «Por diferentes que puedan ser las escuelas

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El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialdad de la terapia breve

tradicionales de la psicoterapia, tienen en común la idea de que la 9,4.3. Influencia del pasado sobre el presente
acción y el efecto terapéuticos proceden de la toma de conciencia que
se supone que se produce gracias al trabajo de interpretación, de « ¿Qué sucede -preguntan a menudo— con el hecho innegable de
confrontación y de explicación [...]. Pero esta piedra angular de to- que un comportamiento actual resulta de experiencias pasadas? ¿Có-
das las teorías psicodinámicas no se apoya en ninguna prueba prác - mo es pos ible que una intervenc ión que no aborda las causas pasa-
tica: es un dogma, un elemento de una doctrina del hombre, pero de das tenga un efecto duradero en el presente? Precisamente, contra es-
ning'ún modo una propiedad de la naturaleza humana. [... En la vi- tas suposiciones se sitúa muy claramente el estudio de los cambios
da cotidiana, la toma de conciencia y la comprensión rara vez se actuales, en particular el de los cambios espontáneos»"'.
acompañan al cambio y a la maduración, y todavía menos los prece- En esto también la pos ición del equipo de Palo Alto tiene sus
den»"". raices en algunas cuestiones debatidas en las conferencias Macy
A menudo sucede que los pacientes formulen su petición de ayu- sobre la cibernética. Cuando Kubie y otros ps iquiatras expus ieron
da bajo la forma de una demanda de explicación: «Yo querría com- las ideas freudianas sobre el origen de los trastornos psicológicos,
prender por qué me comporto de este modo.» Sobreentendiendo sin toparon con los argumentos de los físicos, principalmente de Von
duda que esta comprensión les permitirá modificar su conducta. A Foerster, que había estudiado la manera como func ionaba la me-
fin de evitar que el trabajo terapéutico no se atasque en un debate moria, y sobre todo de McCulloch que, una vez más, se indignaba
intelectual estéril, el terapeuta muchas veces podrá proponer la alter- por la taita de rigor científico de las teorías freudianas. «Uno de
nativa siguiente: « ¿Estaría satisfecho si su comportamiento cambiase ¡os pilares de la quimera de Freud es creer que no olvidamos ni
en el sentido que usted desea, aunque no comprendamos sus causas un ápice de lo que nos ha sucedido en cualquier momento del pa-
protundas?» Lo que constituye ya un reencuadre que tiene por obje- sado. Según unos cálculos comenzados de una manera simple por
to, por una parte, movilizar los esfuerzos del pac iente en el sentido Oliver Wendell Holmes y pros eguidos actualmente por el fís ico
de una acción y no en el de una reflexión y, por otra parte, poner Von Foerster, la cabeza del hombre debería tener aproximadamen-
término a este intento de solución infructuoso. te el tamaño de un elefantito para que pudiese contener tantas co-
De todos modos, el paciente interpretará el cambio de alguna ma- vis. No podría comer lo suficiente para proporcionar la energía
nera; todos buscamos descubrir un sentido a nuestros comporta- necesaria únicamente para la memorización, aunque se supus iera
mientos, pero en terapia breve se dejará que el paciente interprete el que una sola molécula de proteína estructurante pudiera servir de
cambio en el sentido que desee, insistiendo s in embargo sobre el he- huella mnemónica. De hecho, el promedio de vida de una huella
cho de que es obra del paciente y no del terapeuta. El terapeuta con- de memoria humana, y de una molécula de proteína, es solamen te
sidera esta forma de toma de conciencia como una construcción de medio día. Algunos raros porcentajes de engramas sobreviven
mental útil (porque es eficaz) pero que no tiene valor de verdad ab- efectivamente, probablemente porque volvemos a crear las huellas
soluta. De nada sirve reforzar esta visión de las cosas que, de todos en nues tras cabezas, pero es to es todo lo que el destino nos deía
modos, podría necesitar un reajuste si cambiasen las condiciones y de nuestra juventud».
se viese que era necesario otro tipo de actitud. Se intenta pues dar McCulloch tampoco era más blando con toda la teoría de la li-
una mayor flexibilidad al sistema de pensamiento más que aportarle bido: «No creo ni un solo ins tante en la historia de los intentos
un orden diferente excesivamente rígido ya que está propuesto por de relac iones sexuales que él hubiese dirigido a su madre en su in-
un «experto».

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Ei MRI y el Centro de terapia brev La insostenible frialda d de la terapia breve

fancia, ni en la que pretende que ella lo hubiera enviado al viejo 9.4.4. Y los afectos ¿no cuentan*
Jacob para castrarlo, ni que un niño de esta edad pueda tener se-
mejantes nociones. Éstas son solamente unas ideas que Freud tuvo En terapia breve no hay una experiencia traumatizante o exalta-
más tarde en su vida, después de haber ampliado la noción del se- dora, no hay gritos, ni lágrimas, ni un calor particular entre el tera-
xo hasta s ignificar todo placer y todo afecto, y las aplicó entonces peuta y su paciente, no hay acunamiento ni rebeldía contra el padre;
a su pasado del que no tenía unos recuerdos suficientemente pre- tampoco un diván para fac ilitar la tom a de conc ienc ia. As í pues,
cisos 1 para impedirle tabular»"3 . Una vez más, el tono de McCu- los terapeutas de Palo Alto han perdido todo sentido de la natura-
Iloch es perentorio; probablemente tenia algunas cuentas que ajus- leza afectiva de las conductas humanas y en particular de la relación
tar con ciertos colegas psicoanalistas. Pero resulta que, en este terapéutica?
contexto, Bateson primero, y los miembros del equipo del CT B Por lo que se refiere a la naturaleza humana, la respuesta es evi-
después, no podían contentarse con adoptar sin rechistar las pre- dentemente negativa; los afectos son probablemente unas respuestas
misas freudianas referentes a los orígenes de los trastornos neuró- globales indispensables al individuo, ya que le permiten hacer las
ticos. elecciones necesarias para su supervivencia. En cambio, es evidente
Ellos razonan así: admitamos que el pasado sea la causa del com- que las sesiones de terapia breve raramente son el teatro de manifes-
portamiento presente; como los acontecimientos del pasado no ad- taciones emocionales. Puede suceder que el relato de las circunstan-
miten ninguna pos ibilidad de cambio, las cosas nunca cambiarán. cias de aparición de las dificultades vividas por los pacientes en su
Si, por otra parte, hablamos del impacto de nuestra interpretac ión vida cotidiana vaya acompañado de llanto o de otras manifestacio-
del pasado sobre nuestro comportamiento actual, «entonces la signi- nes emocionales. En este caso, el terapeuta mantiene una actitud res-
ficación del pasado ya no es un asunto de "verdad" y de "realidad", petuosa y paciente ante el dolor; le ofrecerá, si es necesario, una caja
sino del ángulo bajo el cual se elige verlo aquí ahora. Por consi- de kleenex al paciente, pero no animará esta expresión emotiva. La ra-
guiente, no hay una razón preponderante para dar al pasado una zón es que el terapeuta no considera que favorecer la descarga emo-
primacía o una relación de causalidad con respecto al presente. Esto cional pueda tener ninguna ut ilidad para resolver el problema vivi-
significa que la reinterpretación del pasado es solamente una de las do tan dolorosamente por su pac iente. Para él, cuanto más pronto
múltiples maneras que permiten modificar un comportamiento pre- obtenga las informaciones concretas sobre lo que lleva al pac iente a
sente»"1. su consulta, antes podrá aliviarle, no sólo en la sala de terapia, s ino
No obstante, la dimensión histórica interviene en el proceso tera- en donde este sufrimiento es más penoso, a saber, en las condiciones
péutico del CTB. En efecto, es determinante en la «visión del mun- de vida naturales de su paciente.
do» del paciente, su estructuración cognoscitiva, objetivo primero de No olvidemos que esta actitud, que algunos juzgarán sin duda in-
toda acción de reencuadre. Pero la óptica es muy diferente de la de digna de un psicoterapeuta, deriva bastante lógicamente de las diver-
los anális is tradicionales porque considera este elemento histórico sas premisas del enfoque;
como una construcción que ha llegado a un atasco adaptativo, a un - Importancia de la interacción. Responder empáticamente a la
callejón s in salida; por consiguiente, las referencias a los recuerdos expresión de los sentimientos induce automáticamente un modo de
del paciente se realizarán solamente para apoyar y justificar un reen- relación en el que este tipo de secuencia se hará más frecuente. Aho-
cuadre estratégico determinado. ra bien, no entra en las intenc iones del terapeuta substituir a la red
de relaciones del paciente; estas regulaciones afectivas son vividas na-
turalmente con las personas de su entorno y allí es donde deben
continuar manifestándose.

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E! MRI y el Centro de terapia breve
La insostenible frialdad de la terapia breve

— Comportamiento y emoc ión. En el enfoque interaccional, no


se diferencia entre los diversos aspectos que incluye el proceso co- durante las preguntas, pero permaneciendo suficientemente en el ex-
terior para elaborar su estrategia de cambio. Es ésta una de las difi-
municativo. No existe un mensaje «neutro», como hemos dicho en
cultades mayores de la terapia: «Cómo captar y comprender la vi-
el capítulo 3 al describir los diferentes niveles de los mensajes. Se
sión del mundo del pac iente s in acabar por compartirla.» Las
atribuye un «valor» a los intercambios, lo que implica un compo-
diversas supervisiones a las que hemos asistido, tanto en Palo Alto
nente emocional más o menos importante según el contexto. El te-
como en nuestro propio, trabajo, confirman que aquí está el peligro
rapeuta, preparando «fríamente» sus órdenes respecto al comporta-
princ ipal que acecha a todo interventor. Responder activamente a
miento, vela por que la realización de la tarea (en el contexto de vida
las llamadas emocionales de los pacientes es a menudo el comienzo
natural del paciente) implique una interacción satisfactoria, de ma-
del final de una posibilidad de ayuda, dejando aparte el simple con-
nera global, para el paciente, lo que sobreentiende tanto su impacto
suelo instantáneo que esta actitud puede efectivamente producir. Para
emocional como compartamental o cognoscitivo.
convencerse, basta con ver hasta qué punto somos muchas veces
— La libertad de maniobra del terapeuta. Si el terapeuta quiere poder
completamente ineficaces en la ayuda que intentamos aportar a
ayudar eficazmente a su paciente, es muy importante que pueda
nuestros allegados, aparte de la compasión (que es por otro lado el
mantener una posición «meta» con respecto al sistema relacional del
cemento de nuestras relaciones amistosas).
paciente. Debe conservar la libertad de maniobra necesaria para lle var
Así pues no se trata de negar la importancia de las demostracio-
al paciente a realizar las órdenes sobre su comportamiento que él haya
nes afectivas de modo absoluto, al contrario, sino de mantener una
concebido. Si el terapeuta se implica en una relación muy cargada desde
actitud profesional en la relación terapéutica, con la distancia nece-
un punto de vista emocional, con las coacc iones (redundan cias) que
saria que ésta implica. Es el terapeuta quien debe imponer el cuadro
inc luye, corre el peligro de hipotecar este margen de liber tad. Cuando
general de la intervención para salvaguardar la relación «meta» y así
se conoce la importanc ia de los límites impuestos a los
llegar a poder cambiar el conjunto del sistema del paciente.
comportamientos individuales al establecer estas reglas de relación
sistémicas, se puede medir mejor hasta qué punto el responder a un
intento de aproximación de un pac iente (ya sea una petición de em-
patia, de ternura, de comprens ión de su vis ión del mundo, etcétera) 9.4.5«Ideas negras» y asociación Ubre
de manera afectiva puede reducir a la nada la única verdadera ventaia
del terapeuta, que es situarse fuera de la red relaciona! de su paciente. Hemos insistido sobre el hecho de que el terapeuta se esfuerza
No podríamos imaginar a un cirujano que, por sentir un afecto exce- por introducir modificaciones en el sistema relaciona!, en las inter-
sivo hacia su paciente, dudase en operarlo por temor a hacerle daño. acciones del paciente con su entorno. Esto puede sugerir que el te-
La cuestión no carece de importanc ia porque permite insistir so bre rapeuta no se interesa apenas directamente por la persona que se en-
una de las dificultades mayores de la psicoterapia en general. Hablando cuentra frente a él en la sala de consulta. Ahora bien, como todos
con el paciente durante las sesiones, es decir, respetando las normas sabemos, es la persona la que, en último recurso, es objeto del sufri-
de relac ión vigentes en nuestra cultura, intentando com prender la miento psicológico. Es ella la que, desde un punto de vista fenome-
posición y la vis ión del mundo de su interlocutor, el terapeuta debe nológico, se encuentra frente a los tormentos de las ideas negras o
poder mantener «la cabeza fría», es decir, permanecer atento a las de los torbellinos emocionales lancinantes. Nos parece pues necesa-
particularidades de su modo relaciona! s in quedar preso en el. rio decir algunas palabras sobre la posición de Palo Alto frente al in-
Podríamos decir que debe s ituarse, en alternanc ia, a dos nive les dividuo que sufre.
lógicos diferentes : dentro del s istema relac ional de su pac iente A todos nos sucede el debatirnos con pensamientos siniestros que
parecen atraernos y mantenernos en lo que podríamos llamar, ce-

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El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve

diendo a la facilidad de las metáfo ras apro xi mativas, los «agujeros so terapéutico, etcétera, todo esto ha creado en el público en general la
negros» del pensamiento. Una especie de torbellinos angustiantes de los idea de que el sufrimiento y los recuerdos penosos son no solamente
que nuestros esfuerzos racionales no consiguen sacarnos. Al contrario , de inevitab les sino necesarios para el tratamiento. Estos mo mentos peno -
asociación en asociación, acaban abarcando todos los campos de nuestras sos son, por tanto, considerados co mo mo mentos priv ilegiados que
reflexiones. Se producen entonces mo mentos de desasosiego, de angustia, salpican el recorrido in iciát ico necesario para descubrir las causas pro -
que nos dejan con el sentimiento de no poder ya affontar este mundo fundas de nuestras dificultades. Los «terapeutas breves» no niegan la
hostil. Muy a menudo en este estado de ánimo es cu ando los pacientes existencia de este fenó meno, pero la int erp retación qu e dan d e él v a
se decid en a consu ltar a un terapeuta. Las primeras peticiones de los en un sentido diamet ralmente opuesto; se trataría más bien de una es -
pacientes denotan frecuentemente ese carácter global, ese malestar pecie de «parasitismo» de nuestro pensamiento del que sería deseable
generalizado; aspiran a las cosas que son naturales cuando uno no se poder desembarazarse lo más p ronto posib le.
enfrenta con dichos tormentos: «sent irse bien en la propia piel» , La cu est ión de los recuerd os penosos permit e p recisar t odav ía
«recobrar el deseo de viv ir» , o simp lemen te poder recuperar un poco de mas las diferencias entre las teorías psicodinámicas y el enfoque sis-
paz de espíritu. El interrogatorio con ciso de la terapia breve, con su temico en lo que se refiere a su manera de considerar la vida psico -
insistencia en defin ir un problema preciso, puede parecer muy irrisorio lógica".
ante la amp litud del sufrimien to psicológ ico. A menudo se le d irige esta Estas asociaciones de ideas do lorosas se produjeron en un mo men -
crítica: « En lo que se re fiere a unos problemas muy defin idos to y en unas circunstancias particulares; eran entonces pertinentes o
(sobreentendidos "superficia les"), el enfoque puede convenir, pero ¿y ind ispensables. La pregunta que nos podemos hacer consiste en saber
para los "verdaderos" problemas...?» si tienen hoy todavía un sentido o si tales asociaciones son en reali -
Ya lo hemos dicho, la posición de los terapeutas de Palo Alto con - dad unos residuos inútiles para el buen fun cionamiento de nuestro
siste en reconocer su impotencia para aportar respuestas las cues- sistema de p ensamiento. Desde lu ego no es que haya que o lv idarlo
tiones metafísicas; pero añaden que, en estos mo mentos penosos, todo, todos apreciamos las dulces melancolías nostálgicas de vez en
muchas dificultades de la vida cotidiana están amalgamadas con las cuando; la cuestión es saber si estos recuerdos tienen o no un papel
cuestiones sobre el sentido de la vida y que antes de admit ir tales ge- esencial en la resolución de las dificultades vividas actualmente por el
neralizaciones es útil defin ir unas prioridades, exp licitar el modo co mo paciente. Aparentemente, las terap ias analít icas y las terapias interac-
este sufrimiento ind iferen ciado se manifiesta concret amente en la cíonales parecen estar de acuerdo sobre este punto: para ambos enfo -
vida de cada día. Una vez más, el interrogato rio de la terap ia bre ve es ques. Jo importante consiste en deshacer los lazos perturbadores y
en sí un reencuad re. Hacer unas preguntas muy concretas y p recisas, dolo rosos para la persona. En camb io, en lo que concierne al modo
aunque le parezca un poco fút il al paciente jl princip io, lo lleva a de llegar a d icha disolución, las opin iones divergen rad icalmente. Ca -
clarificar, a relativ izar los diferentes aspectos del problema. Si su
apariencia monolít ica no permite ver una solución —a fortiori una 313
solución rápida —, las distinciones que resultan de las preguntas dan
una nueva visión del problema y sobre todo lo hacen accesible a una
solución realista.
La doctrina causal tradicional, la insistencia de los analistas sobre la
impo rtancia que t iene to mar conciencia de las experiencias trau mát i -
cas vividas en la infancia, el uso de las asociaciones libres en el proce-

312
La insostenible frialdad de U te rapu breve
El MRI y el Centro de terapia breve

ricaturizando un poco, podríamos decir que, para las teorías analíti -


si e m p r e . A u n qu e n os ot r os n o s o m os s in d u d a l os c rít i co s m ás f e r o -
cas, lo impo rtante es el v iaje, no el destino; consideran que este viaje
c es d el en f oq u e d e P al o Alt o , e sto no i m pid e qu e po d a m o s s e ñ al a r
es una especie de v ía c rucis que el paciente t iene que seguir, y en el
ci e rt os lí m i t es d e l m o d el o t er a p é uti c o d e l a t e r a pi a br e v e .
E n p ri m e r l u g a r , a p e n a s a p o rt a u n a r e s p u e st a c o n c r e t a c u a n d o s e
que tendrá que sufrir, para llegar a la liberación. Para los intervencio -
nistas, no hay que confundir el viaje del terapeuta y el destino del pa-
tr at a n o d e r e s ol v e r u n os « pr o bl e m a s» si no d e d e fi ni r u n m ej o r «f u n -
ciente. Este viaje es solamente una construcción mental del terapeuta,
c i o n a m i e n t o » . E n e s t e s e n ti d o , e l e n f o q u e si s t é m i c o e s t r u c t u r a l e s
ind u da bl e m en t e m ás i nd ic a d o p or q u e p e rm it e d es c ub ri r ci ert a s e st ru c -
una guia que le permite trazar la ruta de su camino, únicamente con
el ob jet ivo que tiene, a saber, liberar (lo antes posible) al paciente de
tur as j e r ár qui c as o r egl a s r el a ció n al es p ot en ci al m ent e c aus a d e dis ru n -
su sufrimiento. Imaginemos por ejemp lo que un homb re t iene difi -
cí o n es . P e ro n o d a ni ng u n a in di c a ci ó n p r e ci s a s ob r e l as p osi bili d a d es de
cultades para establecer unas relaciones s atisfactorias con las mu jeres
pr e v en ci ón o s ob r e los m edi os q u e h ay qu e em pl e ar p ar a f a cilit a r l a vi d a
como consecuencia de una serie de experiencias penosas con su ma-
d e l a s p e r so n a s co n d es v e nt a j as fí si c as o m e nt al e s po r ej e m pl o .
Ig u al m ent e , p a r a l as p er so n as qu e bu sc a n si m pl em e nt e u n m ay or bi en -
dre. Todo encuentro con una mujer despierta los sentimientos angus -
tiantes vividos en su traumat is mo in fant il. Para los analistas, es
est ar , un a m ejor a d e sus ca p aci da d es r ela ció n al es o em oci on ale s, et c ét e ra,
importante.co mprender este lazo, captar sus razones profundas, revi-
el m o del o, y su insist en ci a e n l a d efini ció n de o bjeti vos p re cis os, co r r e el
virlo, llegado el caso, durante el proceso terapéutico. Para los terapeu -
g r an p el ig r o d e n o c o nsti tu ir e l m e j or e n f oq u e e n c o m p a r a c i ón c on l as
tas estratégicos, de nada sirve reavivar esta asociación, aunque sea
té c ni c as d e gr u po u ot ro s m ét o dos d e d e sa r r ollo p er so n al .
S i el e n f o q u e d e P a l o Al t o pu e d e m o d i fi c a r b a s t a nt e r á p i d a m e n t e
simp lemente hablando de ella"; al contrario, por med io de unas ór -
denes de comportamiento aprop iadas (p robablemente paradójicas en
u n a s i n t e r a c c i o n e s i n cl u s o in v e t e r a d a s , s i n e m b a r g o n o o f r e c e n i n -
este caso preciso), intentarán llevar al paciente a establecer otro tipo
g ú n a p o y o a l o s p a c i e nt e s q u e d e b e n r e a p r e n d e r a e n f r e n t a r s e a l a s
r e ali d a d e s d e l a vi d a c ot idi a n a d e sp u é s d e u n l a r go p e rí o do d e ai sl a -
de relación con una mujer. Esta nueva experiencia, si es satisfactoria
para el paciente (¡y puede serlo !), convierte de algún modo en caduco
m i ent o debi do al i nt ernam i ent o o al enc arcel am i ent o por ej em pl o.
el lazo con el traumat ismo pasado. Así pues, para los terapeutas es -
E st o at a ñ e p ri n c ip a l m e nt e a l a i ns ist e n c i a d el m o d el o e n c u a nt o a l a
tratégicos, este lazo sólo puede ser comprendido en el contexto espe-
b r e v e d a d d e l a i n t e r v e n ci ó n . R e s p e ct o a e s t o , p u e d e s e r i nt e r e s a n t e
cifico que lo vio nacer, y por tanto tiene valor solamente en un espa-cío-
d e ci r qu e , e n su s co n su lt as f u e r a d el C en tr o d e t e r a pi a b r ev e , in c lu s o
¡ os m i e m b r os d e l e q ui p o n o l i m it a n s u t r a t a m i e nt o a l as d i e z s e si o -
tiempo defin it ivamente pasado y todo esfuerzo po r reav ivarlo
equivale a hundir de nuevo el cuch illo en la llaga de manera total -
n e s e x p e r i m e nt al e s , c o m o p r e c i s a P a ul W a t z l a w i c k: « D ig o a m is p a -
mente inútil e incluso desplazada, si consideramos que el papel del
c i e nt e s q u e m i e x p e r i e n c i a d e t r e i n t a y c i n c o a ñ o s d e p r o f e s i ó n m e
ha hecho com probar qu e l as personas que no se han benefi ci ado de
terapeuta consiste en aliv iar el do lo r de su paciente.
m i a y ud a e n di e z s esi o n es n o c on s e gu ir á n n a d a m ás d e sp u é s d e c i en .
E nt o n c e s , l es p i do q u e d e s p u é s d e di e z s e s io n e s c o m o m á x i m o h a -
9.4.6. Crítica del modelo gam os una ev al uaci ón para ver si nuest ro t rabaj o si rve de al go. S i
no. val e m ás qu e l es r ecom i end e a un col e ga q ue pod rá ayudarl es
m ej or; l a g ent e a m enudo en cu ent ra que es ést a un a m ane ra m uy
Pero todo esto podría hacernos creer que la terap ia b reve es la pa -
nacea qu e to dos los terapeu tas (¡y los p acien tes!) esperab an desde
a c e pt a bl e y ét i c a d e tr a b a j a r. S i , e n l a d é c i m a s e si ó n, y a s e p r o du c e n
u n os m o v i m i e n t o s c l a r o s q u e p a r e c e n c o m e n z a r y q u e p o d r í a n c o n -
314
fi r m a r s e c o n al g un a s s es i on e s m á s , c o n ti n u a m os . P e r o , d e h e c h o , y o
nunca t er m i no m i s t erapi as. Exi st en m uch as obr as sobre - el m odo

315
El MRI y el Centro de terapia breve La insostenible fria ldad de la terapia breve

como terminar una terapia, pero yo, por lo que a mí respecta, tengo su enfoque terapéutico las investigaciones de Von Foerster, Várela y
una forma muy simple de soslayar el problema. Digo: "Creo que he- Prigogine, sobre los fenómenos de autoorganización de los sistemas.
mos llegado a un punto en el que podemos continuar modificando Ya hemos señalado la vaguedad artística que persiste a nivel de la
la frecuencia-de nuestras entrevistas; esto significa que, a partir de aplicación de ciertas técnicas como el reencuadre, o también de los ele-
ahora, podemos vernos más o podemos vernos menos de una vez mentos que hay que considerar para elaborar una orden de comporta-
por semana; telefonéeme cuando crea que es importante discutir un miento eficaz. Todavía falta hacer muchos estudios para precisar el modo
nuevo desarrollo de la s ituac ión.. " Las personas encuentran esto como los individuos puntúan las secuencias interaccionales, como
muy aceptable. Hay algunos pacientes a los que veo desde hace más codifican las nuevas informaciones, como estas informaciones se es-
de quince años, pero el número máximo de sesiones es de treinta y tructuran en el sistema de pensamiento, etcétera. Estas investigaciones
cinco. Vienen durante algunas sesiones y el problema mejora o des- permitirían tal vez comprender mejor los fracasos terapéuticos que, ac-
aparece. A los pacientes les resulta muy sencillo coger el teléfono y tualmente, siguen sin explicar, si no es de un modo muy general («No
llamarme. Si acabas la terapia y la gente tiene que volverte a llamar hemos definido el problema bastante concretamente», por ejemplo).
después, es un fracaso: "Debo volver a comenzar otra vez mi tera- Otra crítica que puede dirigirse al modelo, es que puede suscitar
pia." En cambio aquí, tienen la impresión de que la terapia no hace en el terapeuta novato un cierto sentimiento de omnipotencia perju-
más que progresar; están en terapia aunque no hayan telefoneado dicial a la relación terapéutica. La aparente simplicidad del enfoque,
desde hace diez años. Les digo claramente: "No hemos terminado, la añadida a su innegable eficacia, puede dejar creer que cualquiera po-
7
terapia continúa"»" . dría, de la noche a la mañana o casi, proclamarse «terapeuta breve» y
El enfoque de Palo Alto es pues un método de resolución de pro- lugar al aprendiz de brujo con la miseria humana. Somos muy cons-
blemas. Pero, incluso dentro de este marco preciso, no está libre de cientes, por haberlo experimentado nosotros mismos, de la embria-
lagunas y principalmente en sus principios de base. Aunque los guez que pueden provocar los primeros éxitos terapéuticos, a veces
miembros del MRI lo definan como un enfoque interaccional, nin- espectaculares. Esta embriaguez puede conducir a una actitud de
guna de las etapas del tratamiento tiene en cuenta explícitamente la simplificación abusiva de las dificultades encontradas por los pa-
relación entre el terapeuta y el paciente; se habla de definición del cientes y sobre todo a una estereotipia de los medios terapéuticos
problema, de los objetivos, de los intentos de solución, etcétera, co- utilizados. Sobre este punto debemos recordar" las vacilaciones de
mo si todo esto pudiera precisarse de manera absoluta y unilateral. Bateson frente a toda manipulación intencional de los seres huma-
La ins istencia primordial sobre la necesidad de encontrar un «clien- nos. Nosotros creemos que, además de la necesidad de poder volver
te» para la intervención es muy reveladora de las lagunas a este res- a las fuentes del enfoque, el terapeuta debe ser plenamente consciente
pecto: algunos terapeutas podrán decretar que esta persona o aquélla de nuestro gran desconocimiento de los recursos del alma huma na y
no es cliente para un cambio, mientras que a otros les podrá parecer no aventurarse en sus recovecos más íntimos si no es con el mayor
muy quejosa. También aquí, estas nociones deberían ser objeto de respeto y la mayor prudencia. Esperamos haber insistido
un enfoque que tuviera en cuenta unos conceptos de la cibernética suficientemente sobre estas cuestiones esenciales.
de segundo orden, lo que probablemente permitiría descubrir las di-
ficultades unidas a la autorreflexividad. En este sentido, podrían ins- •
truirnos los trabajos de Mony Elkaím", que se aplica a integrar en
317
316
El MRI y e! Centro de terapia breve La insostenible frialda d de la terapia breve
.
Terminaremos nuestras observaciones precisando, si fuera necesa- rerapia breve] ha tenido una influencia enorme sobre mucha gente.
rio, que existen muchos otros enfoques terapéuticos que han demos- ¡L'f! Todos los otros grupos de terapia breve tienen como base las
trado su aptitud en el tratamiento de problemáticas especificas como ideas del CT B. Cuando pensamos en ello, todos los ericksonianos
el autismo, el alcoholismo, los problemas de la adolescencia, los malos que han venido más tarde, o el grupo de Milwaukee, de Shazer y los
tratos, etcétera. Está claro que nuestra insistencia sobre el interés del otros... todos son "originarios" del MRI. Evidentemente, ahora, se
modelo de Palo Alto nada quita a los méritos de esos otros modos de t it á n a sí mismos en lugar de citar sus fuentes, pero, si se hace un
intervención; es una suerte que podamos disponer de una gran tracing de sus primeros trabajos (a los que siguen permaneciendo fie-
diversidad de enfoques si queremos ver progresar los medios de aliviar ies), la referencia fundamental es la referencia al MRI. Es un esfuerzo
el sufrimiento humano. Como decía Bateson: "No puede haber de economía extraordinario, quiero decir, de economía clínica, y muy
competición en la ignorancia.» "contracultura". Esto hace que np sea demasiado popular, porque
A pesar de estas críticas (que no son exhaustivas), el modelo de in- opera a partir de unas premisas que, para la gente que necesita unos
tervención del Centro de terapia breve es un instrumento de trabajo ropajes más llamativos y sofisticados, son demasiado esparta nas.
de una eficacia notable, tanto por su utilidad estrictamente terapéu tica Para mí este modelo sigue s iendo una maravilla. Han pasado muchas
como en calidad de instrumento de reflexión sobre el contexto y los cosas en el mundo desde que apareció su primer libro, pero esto no le
envites de la intervenc ión, como tendremos ocasión de ver en sus quita ningún mérito. Era un paso extremadamente impor-
aplicaciones a diversos contextos apremiantes, en particular
cuando unas personas consultan bajo la presión de ciertas autoridades 319
morales u oficiales. Mucho más que las técnicas de influencia en sí
mismas ( la mayoría de las cuales proceden de Enckson), lo que
constituye la aportac ión mas preciosa de la terapia breve es la sim-
plic idad y la prec is ión del modelo, las etapas que describen la es-
tructura global de una intervención terapéutica. Además, la concep-
ción c ibernética del síntoma que lo cons idera como un medio de
adaptac ión a un contexto lleva cons igo una vis ión «relativista» de
los problemas ps icológicos, ¡o que aproxima el modo de proceder
del psicoterapeuta al del antropólogo y le permite prescindir de toda
concepción normativa o patologizante. Esto no significa, desde luego,
que ya no se establezca diferencia entre un comportamiento «lo co» y
un acto sensato, sino que el contexto de un acto permite des cubrir su
sentido y percibir sus mecanismos s in tener que suponer una
alterac ión intrapsíquica enigmática.
Después de enumerar estas reflexiones críticas, hemos querido
concluir el capítulo con una nota agradable. No es muy frecuente,
en el campo científico en general y en el de la psicoterapia en parti-
cular, ver que unos colegas rinden homenaje a sus predecesores; por
ello este testimonio de Carlos Sluzki tiene más importancia: «Ade-
más de constituir un ejemplo de economía clínica, [el modelo de la

318
SÍNTESIS, PERSPECTIVAS Y CONCLUSIONES
El pensamiento es el que hace que la
desgracia tenga una vida tan larga.

William Shakespeare, Hamlet

Hemos llegado a la hora de los balances y de las síntesis. Hemos


defendido el interés de una vis ión unitaria del grupo de Palo Alto;
SI N embargo, nuestro camino ha hecho hincapié sobre las diferen-
cias, los puntos de bifurcación, la dualidad. Bateson, el contemplati-
vo, que vilipendiaba a los terapeutas en el sagrado nombre de la
uencia, y Watzlawick, el pragmático, que denunciaba la inconscien-
cia de los teóricos utópicos. Somos ahora unos alquimistas en bús-
queda de unidad en la fus ión de los contrarios. (Tranquilizamos a
ios Sectores, en Palo Alto no se encuentra ninguna piedra filosofal,
rodo lo más unas pizcas de silicona.)
Entonces, ¿qué hay que esperar de esta síntesis? Si Bateson ha can-
t. ido la unidad sagrada del pensamiento y de la naturaleza, nosotros
Breemos que la historia del grupo de Palo Alto cuenta la del pensa-
miento y de la acción, los dos grandes polos de la actividad humana.
1
Si quieres ver, aprende a obrar»' , cita Watzlawick, y Bateson nos dice
como aprender.

El regreso de Bateson

Deíamos a Bateson en el momento en que abandonaba Palo Alto


para establecerse en Santo Tomás, en las islas Vírgenes, porque John
Lilly le había invitado a ir allí a estudiar los delfines. Sólo permane-

323
Síntesis, perspectivas y conclusiones Síntesis, perspectivas y conclusiones

ce allí un año, y después se va a continuar sus investigaciones a Ha- La cibernética de segundo orden
wan hasta 1971. Acaba la redacción de Hacia una ecología del espíritu y
es contratado como profesor en la Universidad de Santa Cruz. Co- Hemos podido ver, en la conversación de Mead y Bateson repro-
mo consecuencia de los movimientos contestatarios de fines de los ducida en el capítulo 2, que ya se consideraba la cuestión de la auto-
años sesenta, la universidad quiere ser diferente, menos sectorizada, reflexividad en las investigaciones de los primeros cibernetistas. Pero
más abierta. Encargan a Bateson que organice un centro de estudios las aplicaciones tecnológicas habían tergiversado enseguida la óptica
interdisciplinarios en c iencias-naturales. La publicación de su obra original. Por una parte, el estudio de las máquinas no necesitaba que
le ha aportado finalmente un reconocimiento que se ha hecho espe- se considerasen las interacciones entre el ingeniero (o el técnico) y la
rar mucho. El gobernador de California, Jerry Brown, joven político máquina; se cayó pues en una visión tradicional, a saber que el in-
de ideas progresistas, se siente seducido por el pensamiento de Bate- vestigador estudia «objetivamente» el sistema, desde el exterior. Por
son a quien nombra «rector de la Universidad de California», espe- otra parte, y una vez más en relación con la prioridad concedida a la
rando con ello insuflar a esta asamblea muy convencional un im- puesta a punto de unas máquinas autorreguladas, se desarrolló sobre
pulso y una altura de pensamiento que dolorosamente le faltan. Esta todo el aspecto «normativo» de la cibernética, es decir, los mecanis-
vez tampoco es decisiva la experiencia. mos homeostáticos, las condic iones de estabilidad de los s istemas.
Bateson continúa sus investigaciones pero su salud se deteriora rá- Se dejó pues de lado el estudio de las condiciones de evolución de
pidamente. A finales de los años setenta tendrá que recurrir a su hila las estructuras sistémicas.
Mary Catherine para que le ayude a terminar la redacción de La Estas restricciones en las concepciones de la cibernética se mani-
naturaleza y el pensamiento, que aparece finalmente en 1979, Bateson festaron principalmente en la utilización que de ella hicieron los
en cierto modo vuelve a sus primeros amores, la biología; en torno a primeros terapeutas familiares, como ya hemos visto. Poco a poco
la teoría de la evolución emprende una síntesis del conjunto de sus han ido apareciendo teorías que enmendaban estas lagunas. Cada
trabajos. vez se dirigió mayor atención a los fenómenos de «morfogénesis»
(cambios que llevan a unas modificaciones cualitativas del sistema),
así como a la inc lusión del terapeuta en el sistema que desea cam-
El r enacimiento conceptual del MR! biar.
Con Sluzki (1985), se pueden distinguir dos grandes etapas en la
Aunque algunos de sus miembros consideran que hay pocos cam- evolución de la cibernética desde sus comienzos.
bios en las prácticas del MRI desde los comienzos dei Centro de te- La cibernética, que estudia ¡os fenómenos dejando al observador en
rapia breve, Paul Wátzlawick sigue muy activo en sus investigaciones el exterior del sistema observado:
teóricas. Hemos señalado vanas veces sus referencias al constructivis- a) la primera ola, que estudia cómo los sistemas mantienen la ho-
mo y, en particular, a los trabajos sobre la autoorganización realiza- meostasis (morfostasis);
dos por Hienz von Foerster en e! marco de lo que hoy se llama la b) la segunda ola o «segunda cibernética», que estudia cómo los
«cibernética de segundo orden». sistemas evolucionan y crean unas estructuras nuevas (morfogéne-
si s )
La «cibernética, de segundo orden», en la que el observador se incluye
en el sistema observado. Así es como la define Von Foerster: «Enton-
ces, ¿qué hay de nuevo en los esfuerzos de los cibernetistas de hoy?
Lo que es nuevo, es que se han dado cuenta de que, para escribir una

324 325
Síntesis, perspectivas y conclusiones
Síntesis, perspectivas y conclusiones

teoría del cerebro, hace falta un cerebro. De ello resulta que, si una teo-
estabilidad, éste puede desde luego estallar, pero también puede pa-
ría del cerebro tiene alguna pretens ión de ser completa, debe expli-
sar por una fase «creativa», es decir, pasar a otro tipo