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Los secretos de la cocaína en la neurona

 Un estudio da las primeras claves sobre los cambios celulares que desencadena la droga
Actualizado viernes 27/07/2007 01:43 (CET)

ISABEL ESPIÑO
MADRID.- Aumenta la euforia, desaparece la fatiga, se dilatan las pupilas... Aunque los efectos inmediatos
de la cocaína son bien conocidos, poco se sabe de cómo funcionan ésta y otras drogas a un nivel mucho
más íntimo: en la célula. Un estudio publicado en la revista 'Science' aporta las primeras pistas sobre sus
efectos en las neuronas.

Poco se sabía hasta el momento del funcionamiento de esta droga en las células nerviosas. Se habían
identificado algunas regiones cerebrales afectadas y se había visto que determinadas zonas se activan con
su consumo, "pero su efecto a nivel más íntimo es algo que no se conocía", explica Rafael Luján,
profesor titular del Departamento de Ciencias Médicas de la Universidad de Castilla-La Mancha y uno de los
firmantes del trabajo.

Investigadores del departamento de Neurociencia Básica de la Universidad de Ginebra (Suiza), en


colaboración con Luján, pusieron sus miras en los receptores AMPA, unos de los más comunes del sistema
nervioso, presentes en muchas zonas cerebrales y claves en el 'diálogo' entre las neuronas (sinapsis).

"Todas las neuronas tienen algún receptor de glutamato [entre los que se encuentran las proteínas que
forman los AMPA]. Muchas patologías del sistema nervioso, como el Parkinson o la epilepsia, están
relacionadas con una alteración en estos receptores, así que también cabría esperar que los procesos de
adicción estuviesen relacionados con ellos", explica Luján.

Es una de las primeras evidencias de que los receptores de glutamato, alterados en muchas
patologías nerviosas, intervienen en el efecto de la cocaína

Al inyectar cocaína en los cerebros de roedores, en concreto en una región cerebral relacionada con las
adicciones (el área ventral del tegmento), los investigadores vieron que los receptores AMPA cambiaban.
Habitualmente, estos receptores están formados por cuatro proteínas, que se agrupan en la superficie de la
neurona formando un poro que regula el paso de diferentes sustancias, como iones de calcio.

El trabajo de 'Science' ha visto que, al inyectar cocaína, una de las proteínas que forma el receptor AMPA
(llamada GluR2) se 'esfuma'. "La GluR2 se redistribuye hacia compartimentos intracelulares", aclara el
artículo de 'Science'. Entonces, "las características funcionales del receptor cambian totalmente", resume
Luján, y el canal deficiente deja pasar más calcio.

De este modo, ha quedado al descubierto uno de los efectos moleculares de esta droga: aumenta la cantidad
de calcio en la célula. Este aumento "produce una serie de cambios celulares que son los que,
posiblemente, intervengan en el proceso de adicción", aclara el investigador español.