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EDITORIAL

300 mataderos y curtiembres


ilegales
EDITORIAL
jueves, 01 de marzo de 2018 · 00:00

La falta de fortaleza institucional y el subdesarrollo generan problemas de


todo tipo, en ocasiones provocan serios problemas para la salud de la
población. Es el caso de la presencia de unos 300 mataderos ilegales en
la ciudad de El Alto, además de curtiembres y talleres textiles, que lanzan
sus desechos a los ríos, que afectan seriamente a los vecinos.

(tema: la mala administración de los bienes económicos del Estado/Sistema de salud. HECHO: 300
mataderos ilegales en la ciudad de El Alto. PROBLEMÁTICA: no existe un sistema sanitario o políticas
sanitarias para el control de curtiembres).

Página Siete visitó la zona de Río Seco y constató que el río cambia a
diario del usual color café a rojo, situación provocada por la llegada de la
sangre de los mataderos. Junto con el líquido sanguinolento, las aguas
arrastran huesos, cuero y vísceras de reses, cerdos y hasta burros que
son sacrificados en los mataderos.

Este material provoca mal olor al podrirse, genera enfermedades y además


atrae a decenas de perros callejeros que luego ponen en riesgo a las
personas.
No puede haber espectáculo más lamentable que demuestra la pobreza
del país y la dejadez de las autoridades. Para no hablar de la mala
jerarquización del uso de los recursos públicos. Los cientos de millones de
dólares que el Gobierno gasta cada año mediante el programa Evo
Cumple están destinados sobre todo a construir canchas de fútbol y otras
obras vistosas, pero no importantes. Por ejemplo, construir plantas de
tratamiento de aguas para evitar este problema nunca ha estado en los
planes de las autoridades.

La Alcaldía alteña y la Gobernación del departamento de La Paz han visto


reducidos sus ingresos y no tienen ni los recursos materiales ni el personal
necesario, pero tampoco la voluntad política, para enfrentar este tema.

Lidiar exitosamente con los administradores de 300 mataderos ilegales es


algo casi imposible de conseguir sin apoyo de la opinión pública y las
autoridades nacionales.

El único matadero que cuenta con un sistema de tratamiento de desechos


es el municipal, aunque los vecinos también lo consideran como parte del
problema. Los representantes de ese matadero aseguran que en 2017
lograron obtener el registro sanitario de la Gobernación de La Paz y la
Empresa Pública y Social de Agua y Saneamiento (EPSAS).

El caso de los químicos echados por las curtiembres y talleres textiles es


tanto o más grave. Estos desechos generan graves problemas de salud,
especialmente a los menores de edad, además de provocar olores
nauseabundos.

Si a ello se suma que el sistema de alcantarillado de la urbe alteña suelta


sus aguas servidas a ríos que luego bañan el lago Titicaca y zonas
aledañas, entonces estamos ante una situación muy grave, que apenas
genera interés de las autoridades y que es un foco de contaminación
incontrolable.
La salud manda
Tras la sentencia que permite prohibir el diésel, debe abordarse un plan
global para facilitar este cambio del que dependen muchas vidas

1 MAR 2018 - 00:00 CET


Varios activistas frente al tribunal que ha permitido prohibir el diésel en ciudades de
Alemania. JENS MEYER AP

EDITORIALES ANTERIORES

La salud de la población tiene prioridad sobre los derechos de los propietarios de


vehículos diésel. Esta es la doctrina que ha consagrado el Tribunal Contencioso-
Administrativo de Alemania,al fallar a favor de las ciudades de Stuttgart y Düsseldorf
en su decisión de prohibir la circulación de los vehículos con motores diésel antiguos
que no cumplan los estándares de calidad ambiental. El fallo sienta un importante
precedente, pues en Alemania circulan 15 millones de vehículos diésel, pero solo 2,7
millones cumplen el estándar Euro 6, de 2015, el más riguroso con la contaminación.

Las emisiones procedentes del tráfico se han convertido en una grave amenaza para
la salud de la población en las grandes urbes. Más de 400.000 personas mueren
prematuramente en la Unión Europea por la polución del aire. Los motores diésel más
antiguos son los principales responsables de esas emisiones por lo que muchas
ciudades europeas, entre ellas Madrid y Barcelona, han aprobado planes para
restringir su circulación. Estas medidas penalizan a los propietarios que compraron
esos modelos sin ser conscientes ni responsables del problema que ocasionarían.

Las autoridades tienen que proteger la salud de los ciudadanos y eso exige retirar de
la circulación vehículos que todavía tienen vida útil. Pero deben hacerlo gradualmente
y facilitando la transición con medidas de compensación en las que, como está
ocurriendo en Alemania, participen los fabricantes, con el objetivo de que el coste no
recaiga exclusivamente sobre los propietarios de los coches.

Quienes alargan la vida de sus viejos vehículos son en muchos casos quienes menos
recursos tienen. Por eso, de la misma forma que en el pasado se incentivó con éxito la
sustitución de calefacciones de carbón, o el traslado de industrias contaminantes, debe
abordarse ahora un plan global para facilitar este cambio del que dependen muchas
vidas.

EJEMPLO DE COLUMNA (ESTILO AMENO)

Los paceños y la libertad


Columna

PAULOVICH
LA NOTICIA DE PERFIL
Publicado el 16/07/2017

Hoy celebramos los paceños y gran parte de los bolivianos un aniversario más de los hechos
gloriosos que protagonizaron Murillo y sus compañeros para conseguir la libertad de los
pueblos americanos.
Hagamos un recuento de las libertades de las que gozamos los paceños y que ojalá no las
perdamos:
Libertad de escaparnos a Cochabamba cuando el frío arrecia o cuando nos antojamos chanca
de conejo con chicha punateña.
Libertad de recorrer la ciudad de La Paz, siempre que no existan bloqueos, manifestaciones
y desfiles.
Libertad de rompernos la crisma por el mal estado de las aceras en toda la ciudad.
Libertad de ser asaltado y agujereado al pasar por cualquier calle oscura de la hoyada paceña.
Libertad de bailar con una cholita paceña en cualquiera de las tantas entradas y festividades
religiosas en honor a las 11 mil vírgenes patronas de los diferentes barrios de la ciudad.
Libertad de pasarnos un cablecito a nuestro predio, para evitar pagar la factura de luz eléctrica
que a la fecha ha subido por disposiciones gubernamentales.
Libertad de cruzar las calles por donde se nos antoja, pese a que tengamos marcados los pasos
de cebra.
Libertad de comer hot dogs, hamburguesas, salchipapas, trancapechos, ají de fideo, caldito
de cardán en cualquier calle del centro; partiendo del Palacio de Gobierno, o yendo hacia los
barrios populares.
Libertad de comprar ropa usada importada de los Estados Unidos en cualquier esquina del
centro, sin necesidad de entrar al comercio legalmente establecido.
Libertad de hacer pis contra cualquier pared o muro, mejor si es un monumento público u
oficina estatal y/o municipal.
Libertad de echar basuras en cualquier parte o buscando gentilmente la puerta del vecino con
el que no simpatizas.
Libertad de realizar presteríos con bandas y orquestas, comida y cerveza sin autorización
municipal, y/o de los vecinos.
Libertad de lanzarse en manifestaciones en apoyo al Partido de Gobierno, contra el Alcalde
Municipal, mejor si este no goza del apoyo oficial.
Para terminar los paceños tenemos bastantes libertades, menos la de elegir nuevos
gobernantes porque eso está prohibido y salva nuestra vida para seguir gritando….
¡Viva La Paz….Viva la libertad

EJEMPLO (AMENO)

De ninis, ninininos y ninaninas

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domingo, 25 de junio de 2017
Los pitucos de la cooperación internacional están llenos de acrónimos en sus
informes que suenan a remedios contra la caspa o idiomas galácticos, PeneUde,
EfeeMei, pero de vez en cuando aparecen algunas abreviaciones que son
simpáticas e interesantes; es el caso de los ninis, que son los jóvenes que, entre 15
y 24 años de edad, "ni” estudia "ni” trabajan.

Según un reciente estudio del Banco Mundial, habría 20 millones de ninis en


América Latina, a pesar del mejor desempeño de la economía de la región. En
Bolivia, sólo en las tres ciudades más importantes (La Paz, Santa Cruz y
Cochabamba) habrían 180 mil ninis. Probablemente alguno de ustedes, amables
lectores, tiene un nini en la casa y no sabía, más aún puede que conviva con una
versión más sofisticada; es decir un ninininino, a saber: "ni” estudio, "ni” trabajo, "ni”
quiero nada de nada y mejor "ni” me jodan, porque "no” respondo.

Hace un par de semanas me reuní con un grupo de jóvenes ninis para hacerles
una propuesta. Reproduzco la conversación. Jóvenes: Que tal una lana extra, de
parte del gobierno, para que por lo menos terminen sus estudios.

La respuesta fue unánime: O sea, sería súper que nos pasen unos morlacos, ¿no
vé? Si los padrinos del árbol financian las previas del fincho, sería delca. Pero Profe
Chelas. ¿Qué está pasando, te has pasado de bando con tu propuesta. Creo que
te volviste neeeooo. ¿Verdad? ¡Neo qué! Respondí enojado. Neopopulista,
¿yaaaaaa? A ver, no te enojes y más bien ¡soltá la pepa, bro!

Ante la provocación, respondí: La propuesta es un programa de transferencias


monetarias condicionadas, impulsadas por municipios y gobernaciones que
incentive a que los ninis vayan a la escuela, pasen de curso y no haya tanta
chachada colectiva. Además, ayudaría a que menos gente se haga pepa del cole
antes de terminar. Hasta aquí es una especie de Juancito Pinto 6.0 reloaded para
adolescentes. Lo nuevo es que la entrega de estos recursos se conecta al desarrollo
productivo y al cambio tecnológico a nivel local. Así se integra el incentivo educativo,
con políticas de emprendimiento y de empleo. Se hace política social y acción
productiva al mismo tiempo.
"Uta, su propuesta más vieja que película de flota”, sentenció el líder de los
ninis. Estudiar es una pérdida de tiempo. "¿Para qué rajarse en el Cole si, después,
uno sólo consigue un cartón, pero nunca una buena pega? Con cartulina o sin ella,
los más suertudos, igual nomás serán voceadores de minibús, albacos, o
comerciantes. La mayoría de los ninis no tenemos chances”, concluyó uno de ellos,
pero me encaró: Se más concreto con tu "deal”.
Con el corazón en la boca por el desafío, les solté el siguiente rollo. El Gobierno
local podría implementar un programa de transferencias, 300 dólares al año, para
los jóvenes ninis del país que asistan al colegio y hagan su mejor esfuerzo para
completar la secundaria. Se podría comenzar con un proyecto piloto de 20 escuelas
para las ciudades grandes y después ampliar. El acuerdo sería el siguiente: el
Gobierno deposita la transferencia en una cuenta de ahorro personal en el sistema
financiero especializado en microfinanzas, toda vez que el cuate pase de año. El
depósito se repite todos los años hasta que ustedes completen su bachillerato. Al
terminar la secundaria, el alumno graduado tendría 1.200 lucas. Si abandona o
repite el curso, el alumno pierde el incentivo y los fondos se revierten al Estado.
¿Qué tal, metal?, pregunté buscando hablar su lenguaje. Pero recibí una respuesta
directa: "De la puta, con esa mosca se podría hacer una fiesta de bachillerato
maldita”.

O sea, con calma nomás hermanito, "no te rayes, así, rayándonte”, reaccioné y
aclaré. En realidad esa plata no es para farrearse al ritmo de Huevo Cumple.
Soltaron un carcajada de hierro y en coro ronco y rebelde, dijeron; "¡Ah! Entonces,
huevo de mono maraco, maaraacoo, ¡¿yaaaaaa?!”. Se burlaron de mi mal chiste
pero preguntaron: ¿si no podemos gastar nuestro dinero cuando salgamos
bachilleres, qué pasa con este ahorro?

Respiré profundo y respondí: Vamos por partes, como dice el descuartizador. El


nuevo bachiller puede usar su ahorro de dos maneras: 1) El capital acumulado le
serviría como colateral para un crédito educativo, de origen público o privado, para
que vaya a la universidad o algún instituto técnico. El crédito sería más barato si el
muchacho opta por una carrera técnica. 2) Con este dinero los jóvenes beneficiados
podrían iniciar un negocio productivo o tecnológico en una universidad o programa
público que los apoye de manera integral. El Estado, vía alcaldía o gobernación, les
podría apoyar (complementando el crédito o dando asistencia técnica) para iniciar
una actividad productiva. Para que ustedes salgan preparados, en los colegios
pilotos del proyecto se deberían crear programas de emprendedurismo juvenil que
culminen con un plan de negocios. Aquí la idea es que varios chicos(as) se junten
para iniciar un business.

Las universidades podrían crear programas de becas parciales, a través de


concursos, para atraer talentos que tengan proyectos interesantes. Conjuntamente
con los gobiernos locales, las casas de estudios superiores podrían crear programas
técnicos y licenciaturas en emprendedurismo muy prácticos (aquí habría que seguir
la experiencia Finlandesa, tipo Tiimiakatemia) e incubadoras de empresa para
atraer jóvenes bachilleres con vocación creativa e innovadora.
Al unísono, los ninis respondieron: "Uta caray, nos interesa de los pies a la cabeza,
¿pero quién es el ninanina que se va atrever a implementar un programa así?”. Por
supuesto que no tenía la respuesta, pero me comprometí a publicar nuestra charla
para motivar el debate y ver si algún alcalde o gobernador agarra la idea. Los ninis
son un desafío social complejo, porque es a través de ellos que la desigualdad
intergeneracional se transmite. Pueden ser el caldo de cultivo de la violencia y es
una locura que no aprovechemos el potencial que tienen estos jóvenes.

Gonzalo Chavez A. es economista.