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BEBES QUE LLORAN

Neurociencia comprueba que bebes que piden brazos no manipulan

Muy por el contrario de lo que algunos piensan, los bebés efectivamente sí necesitan estar en
nuestros brazos para calmarse y su llanto no corresponde a una manipulación ni mucho menos, así
lo han descubierto científicos a través un estudio realizado mediante la neurociencia.

La revista norteamericana, Current Biology publicó en abril de 2013, que el efecto calmante que
proporciona el tomar a los bebés en brazos corresponde a un fenómeno universal, que se da tanto
en bebés humanos como en crías de ratón, ya que este sería el lugar más seguro para un lactante.

El hecho de que los niños estén neurobiológicamente programados para dejar de llorar cuando se
les toma en brazos, es parte de nuestra biología evolutiva y por ende, ayuda a que la especie
sobreviva mediante la interacción madre-hijo, produciendo el bienestar de ambas partes.

La respuesta calmante que se configura en la relación con nuestros niños/as, es tan poderosa que
va mucho más allá de lo que imaginamos, pues este simple hecho de tomar en brazos a nuestros
bebés cuando comienzan a llorar, se encuentra mediado por el sistema nervioso parasimpático,
(responsable entre otras cosas, de disminuir el ritmo cardíaco al ser cargados), y por el cerebelo,
que tiene un papel protagónico en este proceso y la gran responsabilidad de mantener la
sensación de bienestar y seguridad física.

Además de esto, también entran en juego las sensaciones táctiles y propiocepción, (capacidad de
percibir y entender los movimientos del cuerpo y realizar un seguimiento de la posición en el
espacio), del pequeño/a. Estos hallazgos podrían tener amplias implicaciones para la crianza y
contribuir a la prevención del abuso infantil, ayudando a cambiar los conceptos de “manipulación
y control” de los niños a través de su llanto, por la comprensión de este fenómeno, entendido
como la consecuencia natural de los sistemas sensoriales y motores infantiles, que simplemente se
encuentran en proceso de ajuste y desarrollo.

QUE LE PASA AL BEBE CUANDO LO DEJAS LLORAR SIN PARAR

Por Gina Louisa Metzler

Muchos padres creen que es útil dejar llorar a su bebé. La sabiduría popular dice que unos minutos
de llanto no le hacen daño, sino que le ayudan a calmarse y a coger sueño. Se trata de la técnica
de la espera progresiva, que fue desarrollada por el doctor Richard Ferber, neurólogo y pediatra
de la Universidad de Harvard en el hospital infantil de Boston (Estados Unidos), y que sigue
utilizándose en la actualidad en todo el mundo.

Casi nadie sabe en realidad lo que ocurre a los bebés cuando siguen llorando, pero las
consecuencias físicas y psíquicas podrían afectarles toda su vida.

Cuando un bebé llora sin que sus padres lo consuelen, aumenta su nivel de estrés, ya que, a través
de su llanto, quiere expresar algo, ya sea hambre, dolor o incluso necesidad de compañía. El
niño/a depende totalmente de ellos.
Si los padres ignoran sus llamadas, su cuerpo producirá hormonas del estrés y, a la larga, esto
podrá dañar su sistema nervioso central, así como su crecimiento y su capacidad de aprendizaje.

En una entrevista para el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, Karl Heinrich Brisch, jefe del
servicio de medicina psicosomática del hospital infantil de la Universidad de Múnich, explicaba
que los bebés a los que dejan llorar “aprenden muy pronto a activar un programa de urgencia en
su cerebro, muy similar al acto reflejo de la tanatosis observado en algunos animales que ven su
vida amenazada, y que consiste en simular la muerte”. Esto afecta a su desarrollo cerebral, y así
los niños no aprenden a adaptarse al estrés.

“Los bebés tienen miedo a la muerte”

La psicóloga Katharina Saalfrank, conocida por ser la Super Nanny alemana, va más allá. En
referencia a este método tan polémico, Saalfrank llegó a afirmar en 2013: “Cada segundo que
pasa, los niños/as tienen miedo a la muerte”.

Fabienne Becker-Stoll, directora del Instituto de Pedagogía infantil de Baviera, explica al


Süddeutsche Zeitung: “Los niños necesitan calor físico para satisfacer sus necesidades psíquicas
elementales y reducir su estrés. Sólo de esta forma pueden construir vínculos seguros y confiados
con sus padres, y después con las demás personas de su entorno”.

Consecuencias psíquicas que se manifiestan hasta la edad adulta

Si se deja que los bebés lloren, éstos pueden quedarse traumatizados. Para ellos, la falta de
reacción por parte de sus progenitores significa: “Puedes llorar todo el tiempo que quieras; nadie
va a venir a ayudarte”. Y esto acaba frecuentemente en traumas afectivos, problemas de sueño,
ansiedad, dependencia y síntomas depresivos.

Dejar llorar a los bebés no tiene absolutamente ningún valor pedagógico

Los padres que no reaccionan a las señales enviadas por su retoño no hacen bien a nadie: ni a sí
mismos, ni al niño. El método de la espera progresiva no tiene ningún valor pedagógico, pues los
bebés tienen una percepción del tiempo totalmente diferente a la nuestra. No saben si llevan
cinco o diez minutos llorando y son incapaces de extraer conclusiones.

Cuanto más lo ignoren sus padres, más llorará el bebé. Varios investigadores británicos han
demostrado que los niños que siempre tienen sus necesidades cubiertas lloran mucho menos que
los que reciben menos atención.

La receta del éxito: mucho cariño

Diversos estudios señalan que el contacto afectuoso y las atenciones son beneficiosos para el
desarrollo. Los científicos de la Universidad estadounidense de Notre-Dame han descubierto que
las personas a las que les habían mimado y cogido en brazos a menudo en los primeros meses de
vida y a las que no habían dejado solas mucho tiempo tenían más facilidades para salir adelante en
la vida.
Entre los 600 adultos analizados, estas personas tenían mejor salud, menos depresiones y estaban
dotadas de una mayor capacidad de empatía. Asimismo, eran bastante más productivas que las
que habían sufrido falta de atención.

El mejor consejo para los padres es que escuchen a su instinto. Reaccionar al llanto de su hijo es, al
fin y al cabo, un acto reflejo perfectamente natural. Por tanto, es lógico que esta reacción sea la
adecuada.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2016/04/26/dejar-bebe-llorar_n_9770458.html