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EL RECURSO DE RECONSIDERACIÓN Y LA NUEVA PRUEBA

Sheyla Llontop Hurtado de Mendoza (*)

Ante la supuesta violación, desconocimiento o lesión de un derecho o interés


legítimo, contenidos en un pronunciamiento de la administración pública,pueden
invocarse tres recursos administrativos: el de Reconsideración, el deApelación y el de
Revisión. En este caso nos referiremos al recurso de reconsideración y los requisitos de
su presentación.

Según el tratadista MORÓN URBINA, el Recurso de Reconsideración es el“recurso a ser


interpuesto ante la misma autoridad emisora de una decisión controvertida, a fin de
que evalúe alguna nueva prueba aportada, y por actode imperio proceda a modificarlo
o revocarlo”. Puede advertirse de la definición dada por el tratadista que cualquier
administrado podrá invocar el recurso de reconsideración, para que la autoridad que
ha emitido la decisión corrija el “error” en que ha incurrido, siempre y cuando cumpla
con lo establecido por la Ley de Procedimiento Administrativo General, la cual dispone
en su Artículo 208 que el recurso de reconsideración deberá sustentarse en nueva
prueba.

De esta manera, la exigibilidad de la nueva prueba se vincula con el derecho a probar,


estando este derecho, para el Tribunal Constitucional (TC), vinculado directamente al
derecho a un debido proceso, siendo una de las garantías que asisten a las partes la
de presentar prueba necesaria para crear en el juzgador la convicción sobre lo
argumentado y su veracidad (STC 04831-2005-HC/TC). Al respecto, el TC señala que el
debido proceso se configura al cumplir las garantías y normas de orden público, los
cuales deben ser aplicados a todos los casos, incluidos los casos administrativos, con la
finalidad que las personas pueden defender adecuadamente sus derechos ante
los actos realizados por el Estado (STC 4289-2004-AA/TC).

Este debido proceso, como se evidencia de lo dicho por el TC, está íntimamente ligado
al derecho de defensa que posee la persona, este derecho a la defensa le permite a la
persona, efectivamente, defenderse y hacer uso de la protección conferida por la
Constitución Política peruana y la Ley. Pese a ello, este derecho de defensa que tiene la
persona no se evidencia en la práctica, precisamente en el recurso de reconsideración,
ya que si por error no se invoca en la presentación de este recurso el requisito de la
nueva prueba exigido por Ley, dicho recurso es denegado inmediatamente, sin darle la
oportunidad al recurrente de poder subsanar su error y otorgarle de esta manera la
tutela y protección necesaria por parte de la administración pública.

La solución a este impase, que configuraría una verdadera protección a los principios
y derechos del recurrente, sería la de advertirle previamente acerca de la falta de la
nueva prueba requerida por la ley, brindándole un plazo razonable para poder
subsanar dicha omisión, teniendo en cuenta que sólo al término del plazo, podría
admitírsele o negársele el recurso. Con ello, se estaría cumpliendo lo exigido por la ley
y a su vez se estaría resguardando los principios y derechos otorgados a la persona.

Del mismo modo, es necesario manifestar que el requisito de la nueva prueba exigida
por la Ley de Procedimiento Administrativo General, no solo debe admitir la
posibilidad de presentar una nueva prueba obtenida por el recurrente, es decir, de
crear una nueva prueba para ser presentada por el recurrente y poder interponer el
recurso de reconsideración, sino también admite la posibilidad de ofrecer una nueva
prueba que deba ser actuada o conseguida por la administración, por ejemplo
ofreciendo un expediente administrativo de fecha anterior como sustento a favor de lo
solicitado, no quedándonos conforme solo con el ofrecimiento hecho por el
administrado, sino brindándole la oportunidad a que sea, a pedido del administrado,
la propia administración la encargada de obtener dicha prueba, siempre que al
menos se demuestre su relevancia con el caso. Esto porque el derecho a probar
comprende los de ofrecer pruebas y actuar las mismas, por lo que uno puede ofrecer
una prueba que será el Estado el encargado de actuarla, porque está dentro de su
ámbito de actuación.

Asimismo, al ser el recurso de reconsideración opcional, y en el caso de ser rechazado


por la administración, lo más favorable sería admitirse el recurso, presentado como
reconsideración, como un recurso de apelación, y de esta manera darle la oportunidad
al administrado de agotar la vía administrativa, de ser el caso, otorgando el Estado, a
través de la administración pública, la protección debida al recurrente, primando el
debido proceso, derecho de defensa, principio de celeridad, y demás garantías y
normas protectoras del administrado.

(*) Abogada por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Montes Delgado
– Abogados SAC.