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Comentario del Shayj Sidi Ahmad Ibn ‘Ayiba


a los “Hikam” de
Ibn ‘Ata Allah de Alejandría

Traducción de 'Abd l-Wahid Gutiérrez

ÍNDICE

Primera sentencia Segunda sentencia


Tercera sentencia Cuarta sentencia
Quinta sentencia Sexta sentencia
Séptima sentencia Octava sentencia

http://www.musulmanesandaluces.org/publicaciones/Hikam/hikam.htm
Primera sentencia

“Signo de que se depende de la acción, es la disminución de la


esperanza cuando se comete un error”

Comentario de Sidi Ahmad Ibn ‘Ayiba:

La confianza en algo significa depositar nuestro apoyo y


fundamento en ello, y la acción es todo movimiento ya sea del
cuerpo o del corazón. Si este movimiento se produce de acuerdo a
ley revelada, es decir la Shari’a del Islam, se denomina obediencia
por parte del sujeto que realiza la acción, mientras que si dicho
movimiento es contrario a la shari’a se denomina desobediencia o
rebeldía por parte del sujeto. La acción para la gente del sufismo
pude ser dividida en tres categorías:

- la acción relacionada con la shari’a

- la acción relacionada con la tariqa o vía interior

- la acción relacionada con la Realidad

O bien a estas tres acciones también las puedes denominar


como la acción del Islam (es decir, todas aquellas acciones llevadas a
cabo en el ámbito corporal y externo por el sujeto dentro del Islam),
la acción del îmân (es decir, las acciones que tienen lugar en el
corazón del hombre que actúa según la acción del Islam) y la acción
del ihsan, (es decir, el ámbito de la pura Realidad). Esto mismo
también puede ser dicho de la siguiente manera, el ámbito de acción
de las ‘ibada (por ‘ibada se entiende dentro del Islam las prácticas
que en el mundo formal lleva a cabo cualquier musulmán), el ámbito
de la acción de la ‘ubudía (con ello se quiere significar la sujeción del
hombre a su Señor interior tornándose aquel en el completo esclavo
del mismo) y el ámbito de acción de la ‘ubuda (es la acción propia
que resulta de la libertad total). También puedes explicarlo como la
acción de “la gente del comienzo”, la acción de “la gente del medio”
y la acción de “la gente del final”.
En cuanto a la shari’a se puede decir que es la acción que
compete a las ‘ibadas, a las prácticas islámicas en sentido general; en
cuanto a la tariqa, como senda o camino, tiene lugar cuando el fin al
que se dirige el ser humano es Allah exclusivamente y por último en
cuanto a la Realidad sucede cuando Lo contemplas.

Podemos decir que la shari’a tiene como objetivo la depuración


de las acciones del hombre en el mundo exterior, mientras que la
tariqa le depura su mundo interno, su conciencia interior, y la
Realidad le depura sus secretos interiores.

La depuración o corrección externa tiene tres fundamentos: a)


orientarse hacia Allah, b) la conciencia de la presencia permanente
de Allah y c) la rectitud.

La depuración o corrección de los corazones también tiene tres


fundamentos: a) la liberación, b) la sinceridad y c) la calma.

Los fundamentos de la depuración de los secretos interiores


son, a) la vigilancia, b) la contemplación y c) el conocimiento.

La corrección del mundo exterior del hombre se obtiene


apartándose de lo que el Islam prohíbe y siguiendo sus enseñanzas.
El mundo interior se corrige despojándose de las cualidades innobles
y revistiéndose de las cualidades nobles. En cuanto a la corrección de
los secretos interiores, entendiéndose aquí como los espíritus, se
obtiene humillándolos y destrozándolos ante Allah hasta que resulte
de ello un comportamiento humilde y bello.

Has de saber que el tratado que aquí nos ocupa se ocupa de las
acciones necesarias para depurar los miembros, (es decir, el mundo
exterior del ser humano), los corazones y los espíritus.

Has de saber que las ciencias y los conocimientos son el fruto de


la depuración del ser humano, pues si los secretos (es decir, los
espíritus) son depurados, se llenan de ciencia, conocimientos y luces.
No obstante, no se alcanza un grado en el conocimiento hasta que se
ha perfeccionado el grado que le precede en la vía, pues aquel que
resplandece en sus comienzos resplandece en sus finales. No es
apropiado emprender el camino de la ‘tariqa’ (la vía sufi) hasta que
se haya realizado el camino de la shari’a (es decir, todo lo referente a
la normativa que regula los actos externos del musulmán que en
definitiva no son otros que el cumplimiento de las distintas ‘ibadas),
y a través de la shari’a se domestique el ser exterior del ser humano,
a través de la orientación hacia Allah (tawba), el sentido de la
presencia constante de Allah (taqwâ) y la rectitud (istiqama), y todo
ello no es otra cosa que el seguimiento del Profeta (s.a.s.) tanto en
sus dichos, como en sus actos como en sus estados espirituales.

Cuando el ser humano depura su exterioridad embargado por la


luz de la shari’a, puede acometer el trabajo interior de la tariqa, o vía
sufi, que consiste en la depuración de las cualidades humanas
revistiéndose de las cualidades espirituales, que no es otra cosa que
el trato adecuado con Allah en sus manifestaciones (taÿÿaliat), es
entonces cuando los miembros y todo el ser humano en su
exterioridad descansa de toda fatiga producto de la persecución de
sus deseos, y solo permanece la belleza del trato del hombre con la
creación. Un hombre de conocimiento ha dicho: “Quien ha alcanzado
la realidad del Islam no puede ser remiso en la acción; quien ha
alcanzado la realidad del îmân (la dimensión interior del Islam que
compete al corazón del musulmán) no puede ser remiso en actuar
solo por Allah; quien ha alcanzado la realidad del ihsan (el dominio,
reino, de la Realidad más absoluta) no puede dirigirse a otro que no
sea Allah”.

El murid, adepto o peregrino que sigue la vía sufi, no se apoya


en el seguimiento del camino de estos estados espirituales en su
propio ego, ni en su propia acción, ni en su propia fuerza, ni en su
propio poder, sino que tan solo se apoya en el favor que le concede
su Señor, en la fuerza de su Señor, en la guía de su Señor, en
definitiva en los dones con los que lo colma su Señor.

Allah ha dicho en el Corán: “Y vuestro Señor crea lo que quiere y


elige para vosotros lo mejor”, y también ha dicho, “Si vuestro Señor
lo hubiera querido os hubiera hecho una sola nación, pues las
diferencias no son más que una misericordia de vuestro Señor”.

El Profeta (s.a.s.) dijo: “Ninguno de vosotros entrará en el Jardín


gracias vuestras acciones; ellos dijeron, ¿ni siquiera tú enviado de
Allah?, y él dijo, ni siquiera yo, a menos que Allah recubra mis
errores con su misericordia”.
Confiar en el ego es signo de desgracia y pobreza; confiar en la
acción es signo de no haberse dado cuenta de lo efímero de la
existencia; confiar en los poderes y prodigios es signo de no haber
estado en compañía de los hombres sabios y confiar solo en Allah es
haber realizado el conocimiento de la Verdad. Signo de confiar en
Allah es que el ser humano no caiga en la desesperanza cuando
cometa un error y que tampoco aumente su autocomplacencia
cuando él es origen de un bien. También puedes expresar esto
diciendo que no exacerbes tu temor ante Él ante tus negligencias,
como tampoco te auto complazcas cuando tengas un momento de
lucidez; nivela tu temor y tu esperanza ante Él, pues tu temor crece
ante la contemplación de la Majestad de Allah, mientras que tu
esperanza crece por la contemplación de su Belleza, pero tanto la
Majestad como la Belleza de Allah no sufren cambios, ni aumenta ni
decrece. De igual forma el temor y la esperanza del sabio ni aumenta
ni disminuye, a diferencia de aquel que confía en sus acciones, pues
si estas son escasas, en igual medida son escasas sus expectativas, y
por el contrario si sus acciones son abundantes, aumentan sus
esperanzas, todo ello consecuencia de asociar “otros” a su Señor,
manifiesta expresión de su ignorancia.

Un Shayj completo es aquel que te procura el descanso de la


fatiga producto de la persecución de los anhelos y ansias del ego, y
no aquel que te señala el camino opuesto. Si el ser humano muere a
su ego y permanece solo su Señor, encuentra el descanso y realiza el
conocimiento de aquel.

Pero es necesario para todo esto la presencia de un Maestro


completo que te conduzca desde las tribulaciones de tu ego hasta la
calma y el sosiego a través de la contemplación de tu Señor. Un
Maestro completo es aquel que te libera de toda fatiga proveniente
del ego, y no el que te señala el camino de la preocupación y el afán
procedente del ego. Aquel que te indica o señala el camino de las
acciones originadas en el ego, acaba agotándote; aquel que te
muestra este mundo acaba velándote; aquel que indica el camino de
Allah es el que aconseja bien, tal como dijo el Maestro Ibn Mashishi
(r.a.): “Prueba de la presencia de Allah es el olvido del ego, pues si
olvidas tu ego recuerdas a tu Señor”. Allah (s.t.) ha dicho: “Tu
aflicción se debe a tu olvido”.
El origen de toda tribulación es el recuerdo del ego y la
preocupación por sus asuntos y su suerte, pues quien se ausenta a su
ego encuentra el descanso.

Allah (s.t.) ha dicho: “En verdad hemos creado al hombre en


tensión”, es decir en tribulación, agotamiento, propio de la gente
que permanece velada, o lo que es lo mismo, de aquellos que viven
por y para sus egos; para aquellos que han muerto a sus egos, Allah
(s.t.) ha dicho: “En cuanto a los que se han acercado a Allah, para
ellos hay descanso y arrayanes y un Jardín de placer”, es decir, el
descanso de la comunicación con Allah, el arrayán de la belleza y el
jardín de la majestad; Allah (s.t.) ha dicho de ellos: “La fatiga no les
alcanza”.

No obstante, el descanso, la paz, no se alcanza sino tras el


esfuerzo, de la misma forma que la victoria no se consigue sino con
la búsqueda de la misma; “El Jardín está rodeado de infortunios”
(según sentencia un hadiz)

Oh, tú, el enamorado de mi hermosura,

La dote que exijo a quien pide mi mano es elevada:

Un cuerpo pálido, un aliento agotado,

Párpados que no hayan probado el sueño,

Un corazón en el que solo Yo tenga cabida.

Cuando quieras paga el precio.

Muere, si quieres, una muerte eterna:

Sólo la muerte te acercará a mi espacio.

Despréndete de las sandalias si vienes

A esta morada, pues en ella está mi santuario.

Despójate de los dos mundos

Y retira de entre nosotros lo que nos separa.

Y cuando se te diga, ¿a quién amas?, responde


Yo soy quien ama, y a quien amo es Yo.

Y el autor del poema, Al-‘Içç Ibn As-Salam, escribió en su libro


Hall Ar-Rumuç:
“Has de saber que no llegarás a la morada de la proximidad
hasta que superes seis cuestas:

La primera, conseguir que tus miembros, es decir tu cuerpo,


deje de contravenir lo ordenado por la Shari’a.

La segunda, romper con las rutinas del ego.

La tercera, alejar el corazón de las estupideces de la naturaleza


humana.

La cuarta, alejar el ego de las turbiedades de la Naturaleza.

La quinta, alejar el espíritu de los influjos del mundo físico.

La sexta, alejar la inteligencia de las imaginaciones


fantasmagóricas.

Al final de la primera cuesta te asomarás a los manantiales de


las sabidurías que emanan del corazón.

Al final de la segunda te arrimarás a los secretos de las ciencias


místicas.

Al final de la tercera ondearán para ti los estandartes de los


secretos del mundo intermedio.

Al final de la cuarta brillarán para ti las luces que descienden


desde la proximidad de la Verdad.

Al final de la quinta se alzarán ante ti la luces de las


contemplaciones amorosas.

Al final de la sexta descenderás hasta los arriates de la


Presencia Inefable, y ahí gracias a las sutilezas íntimas que
contemplarás, dejarás de percibir las densidades materiales. Y si Él te
quiere para su Intimidad, para ser uno de los Escogidos, entonces te
dará a beber de la Copa de su Amor un sorbo que aumentará tu sed,
y con su saboreo crecerá tu deseo, con la cercanía se intensificará tu
búsqueda y con la embriaguez se hará mayor tu inquietud”.

Algunos hombres virtuosos se ha sentido confusos ante el


versículo coránico que dice: “Entrad en el Jardín de acuerdo a
vuestras acciones”, considerando que contradice el hadiz en el que el
Profeta (s.a.s.) dice: “Ninguno de vosotros entrará en el Jardín
gracias a sus actos”. Y la respuesta es que: unas veces el Corán legisla
para un determinado asunto que es contemplado desde el ámbito de
la Realidad en la sunna, mientras que otras ocurre lo contrario, el
Corán habla desde la Realidad y la sunna legisla para este asunto. El
Profeta (s.a.s.) era aclarador de lo que Allah le revelaba, tal como
dice el Corán: “Hemos hecho descender sobre ti el Recuerdo para que
aclares a la gente lo que se les revela”. Y así, cuando el Corán
dice: “Entrad en el jardín según vuestras acciones”, se está dirigiendo
a la gente de la ciencia exterior, la gente de la sahri’a; y cuando le
Profeta (s.a.s.) dice: “Ninguno de vosotros entrará en el Jardín por
medios de sus acciones”, está hablando desde el punto de vista de la
Realidad, dirigiéndose a la gente de la ciencia interior. Del mismo
modo las palabras de Allah, “No queréis hasta que Allah quiere” son
pronunciadas desde el ámbito de la Realidad, mientras que las
palabras del Profeta (s.a.s.) cuando dijo, “Cuando alguno de vosotros
tiene la intención de realizar algo bueno, su deseo es registrado
como acción buena”, están referidas al ámbito de la shari’a.

En resumen, el Corán es explicado por la sunna, y la sunna es


explicada por el Corán. Por ello es necesario que el ser humano
posea dos ojos, con uno de ellos mira a la Realidad, mientras que con
el otro mira a la shari’a. Si el Corán legisla sobre determinado asunto
en un lugar, es necesario que en otro punto aborde el tema desde el
ámbito de la Realidad, o bien que sea la sunna quien lo haga. Esto
mismo es aplicable a la sunna, es decir, que si legisla en un momento
dado, es necesario que este mismo asunto sea abordado desde el
ámbito de la Realidad, ya sea en la propia sunna o en el Corán. Por
tanto no hay contradicción alguna entre la aya coránica y el hadiz.

Otra respuesta al conflicto planteado puede ser: Allah ha


convocado a las gentes al tawhid (el sentido de la unidad de la
existencia) para que accedan al mismo gracias a su esfuerzo personal
prometiéndoles una recompensa en función del mismo, para que
después cuando los pies del hombre ya estén bien asentados en el
Islam, el Profeta (s.a.s.) lo alce de ese primer estadio hasta el rango
espiritual de la Sinceridad, y es entonces cuando encuentran sentido
sus palabras, “Ninguno de vosotros entrará en el Jardín a través de
sus acciones”. Pero Allah sabe más.

Segunda sentencia

Tu deseo de retiro espiritual cuando Allah te ha colocado en el


mundo no es mas que un deseo oculto. Tu deseo de estar en el
mundo cuando Allah te ha colocado en el retiro espiritual
significa la degradación de tu elevada aspiración

Para los sufíes el retiro espiritual o aislamiento encierra tres


categorías: a) aquel que se retira del mundo exterior exclusivamente,
b) aquel que se retira de su mundo interior exclusivamente y c) aquel
que combina los dos retiros tanto el exterior como el interior.
En cuanto a la primera categoría, es decir el desapego y el retiro
del mundo formal, implica el abandono del mundo causal y la
ruptura con los hábitos y rutinas corporales; en cuanto a la segunda
categoría consiste en la ruptura con los apegos del ego y los
obstáculos ilusorios; y por último, la tercera categoría combina tanto
el abandono de los apegos internos como el abandono de los hábitos
y rutinas corporales. Todo esto es lo mismo que decir que la primera
categoría de abandono consiste en alejarse de todo aquello que
distrae el cuerpo del ser humano de la obediencia debida a Allah,
mientras que el abandono interior consiste en alejarse de todo
aquello que distrae el corazón de la presencia de Allah; y por último
el abandono que combina lo exterior y lo interior consiste en
orientar tanto el corazón como el cuerpo hacia Allah exclusivamente.
Un abandono exterior íntegro tiene lugar cuando el ser humano
se aleja del mundo causal, formal y despoja al cuerpo de su
vestimenta habitual. En cuanto al abandono interior íntegro consiste
en alejar el corazón de toda cualidad censurable y vil y revestirlo de
toda cualidad noble y elogiable. Juntos constituyen el abandono
perfecto al que aludió el maestro de nuestros maestros Sidi ‘Abd Ar-
Rahman Al-Maydub cuando compuso estos versos:

¡Oh!, estudiosos de la Ciencia de la Unificación:

Ahí tenéis los océanos del vértigo.

Éste es el Rango de las Gentes del Abandono

Quienes se han detenido ante mi Señor...

En cuanto a aquel que se desapega de su mundo exterior pero


permanece apegado a su mundo interior, es un embustero, tal como
aquel que reviste el cobre con plata, su interior es feo, mientras que
aparenta tener un exterior hermoso. En cuanto a aquel que se
desapega de su mundo interior, pero no del exterior, si es que esto
es posible, es una persona bella y noble como quien recubre la plata
con cobre; no obstante, éste último supuesto es raro, porque lo
frecuente es que quien se apegue a su mundo exterior esté también
apegado a su mundo interior y quien se distraiga con las cosas
materiales, su mundo interior también esté ocupado en ellas. La
fuerza no radica en uno o en otro abandono por separado, sino en la
conjunción de ambos, tanto el exterior como el interior, él que
realiza ambos abandonos es el Sincero Perfecto, él es el Oro Oscuro
Puro, el que vale para tesoro de reyes.
El Shayj Abu-l-Hassan Ash-Shadili (r.a.) dijo: “Las cuatro
cualidades que debe cultivar el faqir (el discípulo) que abandona el
mundo son cuatro: a) la veneración de los mayores, b) la piedad
hacia los menores, c) ser justo consigo mismo y d) impedir la victoria
del ego; y también son cuatro las virtudes que debe cultivar el faqir
que permanece en el mundo: a) aliarse a los justos, b) apartarse de
los perversos, c) cumplir el Salat en comunidad y d) auxiliar a los
pobres e indigentes con lo que Allah le provea. No obstante, también
es necesario que éste último adopte la conductas del faqir que ha
emprendido la vía del abandono del mundo si es que quiere llegar a
una realización íntegra.”

El comportamiento esperado del faqir que vive con y en el


mundo formal, es que permanezca allá donde Allah le haya colocado
en relación con la acción del mundo causal hasta que sea Allah quien
lo mueva de allí, bien a través de su maestro, bien a través de
indicaciones claras que no dejen lugar a duda y es entonces cuando
el discípulo ha de introducirse en la vía del desapego.

Tu deseo pues, de emprender la vía del abandono cuando Allah


te ha colocado en el mundo causal-formal, no es mas que un deseo
oculto de tu ego que busca en ello la calma, sin que provenga por
tanto tal actitud de la certeza del conocimiento; la consecuencia de
esta actitud es el dolor y la privación, pues cuando aparece la miseria
el ego se agita, se angustia y vuelve al mundo formal-causal y esto es
peor que haber permanecido en aquel siempre. Lo que se esconde
detrás de este actuar es deseo oculto, en su exterioridad hay
renuncia y ascetismo, lo cual es algo noble, pero en su interioridad se
esconde el verdadero objetivo que no es otro que la búsqueda de
comodidad, el desarrollo de poderes sobrenaturales, la obtención de
la santidad o de cualquier otro objetivo material, y no el verdadero
objetivo de la realización de la esclavitud total y absoluta a Allah y la
obtención del conocimiento certero. Junto a lo anterior, está además
la falta de cortesía ante la Verdad al querer el ego salir por sí mismo
de su estado sin aguardar la licencia para ello. Signo de permanencia
del ego en el mundo formal-causal es la esperanza en la obtención
de resultado y la ausencia de obstáculos que le impidan la práctica
del Islam, su resultado es asomarse a la creación con preocupación
por el sustento. Si desaparecen estos obstáculos se produce el
movimiento hacia el abandono.

Dijo Ibn ‘Ata Allah de Alejandría en su obra “At-Tanwir”: “Lo que


la Verdad te exige es que permanezcas allá donde te ha establecido,
hasta que sea Ella misma la que se haga cargo de trasladarte, de la
misma forma en que se hizo cargo de colocarte en donde estás
ahora. La cuestión no es que abandones el mundo de la causalidad,
sino que las causas sean las que te abandonen. Dijo algún sabio:
‘Abandoné una y otra vez el mundo formal y siempre regresaba a él;
pero me abandonó el mundo y jamás regresé al mismo.

En cierta ocasión me dirigía a ver al Shayj Ibn ‘Abas al-Mursi con


el firme propósito de emprender la vía del desapego, diciéndome a
mí mismo que llegar hasta Allah en el estado en el que me hallo,
ocupado con las ciencias externas y relacionándome con la gente,
me alejaba de mi propósito; entonces él se dirigió a mi y me dijo sin
mirarme: -me acompañó un hombre versado en las ciencias
exteriores, pero probó algo del sabor de este camino, y cuando vino
a verme me dijo, -¡oh señor!, sácame del estado en el que estoy y
me dedicaré a tu compañía- y yo le dije: -el asunto no es éste, sino
que debes permanecer en el estado en el que Allah te ha colocado y
lo que Allah haya decretado que te llegue a través nuestra te llegará-
. Después me dijo el Shayj mirándome, ‘Este es el núcleo de los
Sinceros, no abandonan nada hasta que sea Allah quien se haga
cargo de sacarlos de ahí-. Salí de su casa y Allah lavó aquellas ideas
de mi corazón y encontré la paz y la calma en Allah. Los sufíes son
aquellos de los que el Profeta (s.a.s.) dijo, ‘Ellos son la gente junto a
la que nadie se siente desdichado’. Sólo impedía al Shayj Ibn ‘Ata
Allah consagrarse al desapego, en ese momento de su aprendizaje, la
avidez de su ego por el propio desapego. Cuando el ego está ávido
de algo le resulta ligera su carga y entonces nada de bueno hay en
ello, pues todo aquello que le resulte liviano al ego es porque éste
busca alguna satisfacción en ello. Después dijo: ‘El discípulo no debe
emprender la vía del desapego en un momento de fuerza, sino más
bien en un momento de carencia de la misma, si desea que le sea
provechoso el abandono. Si abandona el mundo en un momento de
fuerza, cuando la debilidad se abata contra él, entrará en conflicto, y
en él habrán dos contendientes que pugnarán entre sí y lo sumirán
en la discordia y –si Allah no lo asiste con su sutileza- regresará al
punto de partida y retomará lo que había dejado atrás sin obtener
beneficio alguno, y entonces pensará mal de la Gente del desapego y
dirá: ‘Ahí no hay nada. He entrado en ese país y no he visto nada’.
Aquel para el que resulta pesado el desapego es el que debe
abandonar el mundo, pues le resulta pesado porque comprueba que
su cuello está bajo la espada y que en cuanto mueva una mano le
serán cortadas las yugulares”.
En cuanto a aquel que habiendo emprendido el camino del
desapego quiera volver al mundo formal, a la vida cotidiana, sin un
permiso explícito, conlleva en su caso una decadencia de una
aspiración elevada hasta una aspiración mundanal, o dicho de otro
modo, es una caída desde la santidad suprema a la santidad menor.

Dijo el Shayj de nuestro Shayj, Sidi ‘Ali (r.a.): “Mi Shayj Sidi al-
‘Arabi me dijo: ‘Oh, hijo mío, si yo supiera de algo más elevado,
rápido y beneficioso que el desapego, te informaría de ello. El
desapego entre las gentes de nuestra vía, es el rango del Elixir, del
que un quilate del mismo es más valioso que todo el oro de oriente y
occidente; así es el desapego en este camino.”

Escuché decir al Shayj de mi Shayj (r.a.) decir: “El conocimiento


de aquel que está desapegado es mejor y su reflexión más nítida
porque la claridad viene de la claridad y la turbiedad de la turbiedad.
La pureza interior deriva de la pureza exterior, y la contaminación
interior deriva de la contaminación exterior. Todo lo que aumenta en
densidad material disminuye en espiritualidad”.

Una máxima dice: “Si el sabio toma algo de este mundo


disminuye su grado ante Allah”, salvo si ese acto goza de la licencia
de Allah, y entonces no abandona con ello el desapego y su
conciencia es conciencia de estar sujeto a la Voluntad de Allah.

En resumen, el desapego, sin licencia para el mismo, no es más


que seguir estando sujeto al mundo causal, formal; por el contrario,
estar en el mundo causal, pero con licencia para ello, es desapego. Y
en Allah depositamos nuestra confianza.

Todo el discurso anterior va dirigido a aquellos que emprenden


el camino espiritual. En cuanto a aquellos que ya han llegado, los
afianzados, no cabe ya discurso alguno, -Allah se complazca en ellos-
pues han sido arrancados de sí mismos y toman desde Allah y
entregan desde Allah. La Verdad (Allah), se ha hecho cargo de sus
asuntos, preserva sus secretos y guarda sus corazones con los
ejércitos de las luces: no influye en ellos la oscuridad del mundo
contingente. Así debe ser interpretado el estado espiritual de los
Compañeros del Profeta que estaban dedicados al mundo. Allah se
complazca en ellos y haga que nos aproveche la bendición que hay
en los Compañeros.
Has de saber que tanto el discípulo que lleva una vida corriente,
como aquel que se aparta del mundo, orientan sus acciones hacia
Allah, pues cada uno de ellos encierra en sí mismo la sinceridad de la
orientación hacia Allah (s.t.). Uno de los sufíes ha dicho: “Uno y otro
se asemejan a dos esclavos de un rey; a uno de ellos le dice: ‘¡Trabaja
y come!’, y al otro le ha dicho: ‘¡Mantente en mi compañía y
presencia! Yo me haré cargo de que te llegue lo que te tengo
reservado’”. Pero la sinceridad en la orientación es más fuerte en
aquel que se ha desapegado por la escasez de sus obstáculos y la
supresión de sus apegos, tal como es sabido.

En cuanto a la aspiración del discípulo que se ha desapegado es


tal como dijo el Profeta (s.a.s.), “Allah tiene hombres que cuando
juran por Allah, Allah satisface sus juramentos”. Nuestro Shayj dijo:
“Allah tiene hombres que cuando desean alguna cosa se cumple, con
el permiso de Allah”. Y el Profeta (s.a.s.) también dijo: “Tened
cuidado con la percepción del creyente, porque él ve la con la luz de
Allah”.

Tercera sentencia

Al Shayj le ha preocupado que alguien pudiera imaginar que la


intención (himma) pudiera desgarrar el muro del Destino y llevara a
cabo algo que no estuviera contemplado en el Destino y en el
Decreto. Y es por esto que ha dicho en su tercera sentencia los
siguiente:

Las intenciones previas no pueden atravesar los muros de los


Decretos predestinados

La intención (himma) puede ser definida como la fuerza con la


que el corazón busca o persigue algo; si el objeto de búsqueda es
noble y elevado, como el conocimiento de Allah o la búsqueda de su
complacencia, recibe el nombre de himma o intención elevada; por el
contrario si su objetivo es vil y mezquino, como la búsqueda de lo
material, recibe el nombre de himma mundanal.
“Las intenciones previas no pueden atravesar los muros de los
Decretos predestinados”, es decir, cuando el gnóstico o el discípulo
aspira a algo y su intención es fuerte en ello, Allah (s.t.) formará
aquello mediante Su poder en un instante para que su orden, la del
gnóstico, sea con la orden de Allah
El Shayj de nuestro Shayj, Mawlay al-‘Arabi, (r.a.) dijo, “El
discípulo sincero cuando se ha extinguido a sí mismo en el Nombre
Supremo, cualquier cosa que desee, “es”. Y si se ha extinguido en la
Esencia, cualquier cosa que necesite “es”, antes incluso de que aspire
a la misma.” Esto es cierto y confirmado por algunos hadices; dice
Allah (s.t.): “¡Oh esclavo mío!, Yo soy Allah, Él que cuando le dice a
una cosa “se”, “es”, obedéceme y te hará decir a una cosa “se” y
“será”. Y también en un hadiz sahih se dice: “Cuando Yo le amo soy
su oído, su vista, su mano y su proyector; si me pide algo se lo
otorgo”; pero a pesar de lo anterior el discípulo no se aparta y no “es”
mas que lo que abarca el Poder y el Destino de Allah.
Por tanto, la himma, o intención, del gnóstico cuando se dirige a
una cosa y se encuentra con el Decreto que le precede a la misma,
fluye con ella, con el permiso de Allah; y si se encuentra con los
muros del Destino golpeándole, no los atraviesa, sino que adopta la
conducta adecuada al mismo, volviendo a su propia cualidad que es la
de ser un esclavo, sin mostrar pesadumbre o tristeza, sino que tal vez
se regocije por la vuelta a su estado y realización de su cualidad
intrínseca que es la esclavitud.
Solía decir el Shayj de nuestro Shayj, Sidi ‘Ali (r.a.), “Cuando
deseamos algo y se cumple, tenemos una alegría, pero si no se cumple
nuestra alegría es diez veces”, esto lo decía gracias al conocimiento
que poseía de Allah.
A uno de los sabios le preguntaron, “¿Cómo conociste a tu
Señor?”, y dijo, “por la aniquilación de los propósitos”; este resultado
se obtiene gracias a una intención poderosa. No sucede más que lo
que la Voluntad del Único Reductor quiere. Allah (s.t.) ha
dicho, “Ellos no pueden causar daño a nadie salvo con el permiso de
Allah”, y también ha dicho, “Hemos creado toda cosa en su justa
medida”, y también, “No queréis hasta que Allah quiere”. Y el
Profeta (s.a.s.) ha dicho, “Toda cosa está determinada y medida,
incluso la incapacidad y la destreza”, es decir, toda actividad o
acción.
La intención débil no puede realizar nada y esto es válido tanto
para el bien como para el mal.
Su metáfora de romper los muros tiene la función de llamar la
atención sobre ambos lados ante lo cual nada puede hacer la fuerza
incapaz del esclavo. Así pues, si la intención es incapaz de atravesar
los muros del Destino, no hay lugar par la elección o el escoger, a lo
cual apunta en su siguiente sentencia.

Cuarta sentencia

"Descansa tu ego del acto de elegir, pues lo que Alguien ha llevado


a cabo por ti no debes acometerlo tu".

El término árabe “tadbir”, que se podría traducir como el


autogobierno, tiene el significado lingüístico de reflexionar sobre los
asuntos y sus finalidades, y en el sentido técnico empleado por los
sufíes significa lo que dijo el Shayj Zarruq (r.a.): “Determinación de
los asuntos que tendrán lugar en un futuro, ya se contemplen con
temor o deseo, cuando se realiza aquella determinación por medio
del juicio y no mediante el tafwyd (delegación de los asuntos en
Allah). Cuando se realiza con tafwyd en relación a la próxima vida se
trata entonces de una intención buena, correcta. Cuando el tadbir
está relacionado con lo natural se trata de un apetito y si está
relacionado con asuntos mundanales, se trata de un deseo”.

El tadbir puede ser dividido en tres categorías: a) censurable, b)


deseable y c) lícito.

En cuanto al tadbir censurable, es aquel que viene acompañado


por la resolución y la tenacidad, ya sea que su acción esté referida a
los asuntos del Dîn (todo lo referente al Islam) o bien a los asuntos
terrenales, por cuanto hay en este tadbir una falta de “adab”
(saberse comportar en todo momento en función de las
circunstancias), que conlleva a la fatiga y al cansancio del propio ego.
Lo que no haya dispuesto para ti el Viviente-Subsistente no lo vas a
lograr tu por ti mismo. Lo usual es que aquello que emprendes por ti
mismo no sea ayudado por los vientos del destino, y la consecuencia
de esto es el pesar y la angustia; y por esto dijo Ahmad ibn Masruq:
“Aquel que abandona el tadbir descansa”; y Sahl ibn Abdullah dijo:
“Abandona el tadbir y la elección pues ambos hacen miserable la
vida del ser humano”.

Y el Profeta (s.a.s.) dijo: “En verdad Allah ha puesto la calma y el


descanso en la complacencia y en la certeza”.

Y el Shayj Abu-l-Hassan ash-Shadili (r.a.) dijo: “No elijas nada en


tus asuntos. Elige la no elección, y huye de esa elección, de tu propia
huída y de toda cosa y encamínate hacia Allah solo; “Y vuestro Señor
crea y elige lo que quiere” (Corán, 28:68)”. Y también dijo: “Si es
necesario que elijas, elige la no elección. Se ha dicho, -quien no elige
es elegido-”.

Y dijo el Shayj de nuestro Shayj, Sidi ‘Ali (r.a.): “Entre las


cualidades del wali perfecto está la de no necesitar otra cosa que no
sea el estado en él que su Señor le ha puesto.” Es decir, no tiene otra
voluntad que la que le ha sido asignada por el Decreto.

En cuanto al aspecto de la elección dentro del ámbito de lo


deseable, se trata de llevar a cabo las obligaciones de las cuales
somos responsables así como de las acciones voluntarias
aconsejadas en relación con la obediencia debida a Allah, asentado
todo en ello en la confianza de la voluntad en el Destino. Esto es
denominado como la intención recta.

El Profeta (s.a.s.) dijo: “La intención del musulmán es mejor que


su acción”. Y también dijo en un hadiz qudsi: “Si Mi esclavo tiene la
intención de realizar algo bueno, pero no lo lleva a cabo, escribo
para él una acción buena”.

Este es el significado de las palabras del Shayj, “Cuando Alguien


ha realizado algo sin tu participación, no te empeñes en llevarlo a
cabo por ti mismo”. Es en la acción de la obediencia donde no hay
daño en ser protagonista de la misma. Por esto dijo Ibrahim al-Jauss
(r.a.): “Toda la Ciencia está contenida en dos palabras –‘No te
cargues con más de lo que necesites, y no estropees aquello que se
espera de ti’-. La primera parte del enunciado se refiere a la primera
categoría de la división antes establecida (es decir, a la elección
censurable), mientras que la segunda parte del enunciado se refiere
a la segunda categoría de la división que hemos hecho (es decir, la
acción deseable).

Y dijo el Shayj Abu-l-Hassan: “Todas las elecciones referentes a


la Sharî’a y sus enseñanzas no te competen, limítate solo a escuchar
y obedecer. Este es el rango del alfaquí sabio y de la sabiduría divina,
así como la tierra en la que desciende la Ciencia de la Realidad
proveniente de Allah para aquel que está maduro”, es decir, para
aquel que ha perfeccionado su intelecto, ha completado su
conocimiento y ha equilibrado su Realidad con su Sharî’a, pero no
por ello debe relajarse y distraerse de su meta que es Allah.

En cuanto a la división tercera hace referencia a aquello que es


lícito, e indica la elección en los asuntos mundanales y naturales
acompañada de la confianza de la voluntad y el entendimiento en
aquello que emerge del Destino. En este sentido deben ser
entendidas las palabras del Profeta (s.a.s.) “La elección es la mitad de
la vida a condición de que no se repita una y otra vez”. En cuanto a la
cantidad permitida de elección, debe ser similar su paso por el
corazón al paso del viento cuando entra por una ventana y sale por
otra. Esta es la elección hecha desde Allah y así se conforma la
voluntad del gnóstico; y signo de que su ser fluye con designio de
Allah es que cuando se enfrenta con una contrariedad proveniente
del Destino no se aflige ni se inquieta por ella sino que se comporta
tal y como dijera el poeta:

"Saluda a Salma y ve donde vaya".


Sigue los vientos y déjate llevar allá adonde soplen

Se puede leer en el libro “At-Tanwir”: “Haz de saber que las


cosas son censurables o elogiables dependiendo de adonde te
conduzcan”.
La elección censurable es aquella que te distrae de Allah, te
aparta del servicio de Allah y te aleja del trato con Él; mientras que la
elección elogiable es aquella cuyo cumplimiento te acerca a Allah y
te conduce hasta Su complacencia. Reflexiona sobre el resto de sus
palabras, pues esta obra fue la que me iluminó en el asunto de la
“elección”. El mismo Shayj (r.a.) ha compuesto un libro denominado,
“Iluminaciones en torno a la no elección”. Es un libro excelente
compuesto con gran maestría y que trata de lo que ya hemos
mencionado. Y Allah es El más Sabio.

El Wali Sidi Yaqut al-‘Arishi dijo, “Todo lo que he dicho está


resumido en dos versos que son los siguientes:

"No “es” mas que aquello que Él quiere, abandona y arroja tus
preocupaciones".
Abandona tus preocupaciones que te distraen y encontrarás el
descanso.

La preocupación por la elección y la afirmación de la voluntad


propia no denota mas que la turbiedad de conciencia interior;
mientras que el abandono de las mismas o bien el empelo de las dos
desde Allah indica la apertura de la conciencia interna.
A continuación el autor menciona otro signo más claro y
evidente de la apertura o de la turbiedad de la conciencia interior.

Quinta sentencia

"Esforzarte en aquello que te ha sido garantizado y mostrarte


perezoso en aquello que se espera de ti, es muestra de la ceguera
de percepción interior".

El esfuerzo consiste en la aplicación de las facultades de uno


mismo en la persecución de un objetivo, mientras que la pereza es la
negligencia y la pérdida de la acción; la percepción interior es la
reflexión del corazón, de la misma forma en que la visión exterior es
la reflexión de la apariencia externa del ser humano. Pues la
percepción interior tan solo ve el significado espiritual que subyace
en las formas, mientras que la facultad de la visión externa tan solo
ve la materialidad física externa de las cosas. También puedes
expresar lo anterior diciendo que la percepción interior ve lo sutil de
las cosas, mientras que la visión externa tan solo es capaz de percibir
lo denso; o bien puedes expresarlo de otro modo diciendo que la
percepción no ve mas que lo eterno, mientras que la visión del ojo
tan solo ve lo accidental y contingente; o también puedes expresarlo
como diciendo que la percepción interior solo ve al Formador de los
mundos, mientras que el ojo solo ve los mundos formales.
Cuando Allah quiere abrir la percepción interior de un siervo
Suyo, emplea al mismo en Su servicio en el mundo formal, y en el
mundo interior lo emplea en Su amor exclusivo hacia Él. Todo
aquello que engrandece el amor por Allah en el interior del hombre
o que aumenta Su servicio en el mundo formal del hombre, tiene
como resultado la fortificación de la luz de la percepción interior y la
luz del ojo externo acaba ausentándose en la luz de la percepción
interna, y no acaba viendo mas que lo que ve la percepción interior,
es decir el mundo de sutilidades, significados espirituales y luces
eternas, y este es el significado de las palabras del Shayj de nuestro
Shayj Al-Maydub:

Mi visión se ha extinguido en la visión


Me he extinguido ante lo efímero

Me he dado cuenta que no hay otra realidad

Y en ese estado feliz permanezco

Cuando Allah quiere extraviar a un siervo suyo lo hace ocuparse


con los mundos formales y en el interior despierta el amor de ese
siervo por el mundo formal y así continúa este siervo hasta que
desaparece la luz de su percepción interna y la luz de su ojo externo
se apodera de aquella luz interior y no ve mas que la realidad
sensorial del mundo y no sirve mas que a este mundo esforzándose
en la consecución de lo que ya le ha sido otorgado desde la
eternidad y mostrándose negligente y perezoso en aquello que se
espera de él como obligatoriedad inexcusable. En Allah buscamos
ayuda, porque el mundo es como el río de Goliat no se libra de él
mas que quien bebe una cucharada o el cuenco de su mano y no
aquel que se sacia para aplacar su sed, ¡comprende!, dijo el Shayj
Zarruq (r.a.).

Dijo el Shayj Abu-l-Hassan ash-Shadili (r.a.): “La percepción


interior es como la vista, la más mínima partícula que entra en EL ojo
impide la visión, aunque no conduzca a la ceguera. Lo peligroso de
algo es que confunda la percepción y enturbie la reflexión, y el deseo
de esta cosa hace que el bien se aleje totalmente, y trabajar en pos
de su consecución hace que merme el islam del sujeto y surge lo
contrario. Si se continúa en pos del mal el islam abandona al sujeto, y
si el conflicto alcanza a su papel en la Comunidad, debido al amor a
la gloria, al rango social y al amor por este mundo más que por el
próximo, entonces el islam desaparece de él completamente. No te
dejes seducir por las apariencias de un hombre así pues no hay
espíritu en él, pues el islam es amor por Allah y amor por Sus siervos
rectos”.

El esfuerzo por aquello que ha sido garantizado es algo


censurable, ya sea aquel esfuerzo con la palabra o la acción para
acelerar la obtención de lo buscado antes de su momento mediante la
súplica o similar. A esto aludió el Shayj en la siguiente sentencia...

Sexta sentencia

"Si, a pesar de la intensa súplica, el don se retrasa, no por ello


desesperes.
Pues Él te garantiza una respuesta en lo que elige para ti, no en
lo que tú eliges para ti mismo, y en el momento en que Él quiere,
no cuando tú lo deseas".
Por insistencia en una cosa se entiende la persistencia en la
misma desde un aspecto determinado de aquélla. Y el “dw’a”, o
petición, esta acompañado del correspondiente “adab”, o
conducta, en la alfombra de la esclavitud en las proximidades del
Señorío de Allah.
Haz de saber que uno de los Nombres de Allah es el de
“Qayum”, que es una forma intensiva derivada del verbo
establecer, erigir, pues Allah, s.t. con Su orden erigió Su creación
desde el Trono hasta la tierra, y designó para toda forma
manifiesta creada un tiempo determinado y un plazo conocido, y
para toda individualidad determinó una forma conocida y una
provisión asignada para ella, y “cuando acontece el plazo
determinado para algo no se retrasa ni un solo instante ni
tampoco se adelanta” (7:34). Si tu corazón se apega a una
necesidad de este mundo o el próximo, vuelve a lo que Allah te ha
prometido, conténtate con la ciencia de Allah y no ambiciones,
pues en la ambición no hay mas que fatiga y vileza. Dijo el Shayj de
nuestro Shayj, Mawlay al-‘Arabi (r.a.): “La gente satisface sus
necesidades ambicionándolas y corriendo tras ellas, mientras que
nosotros satisfacemos nuestras necesidades absteniéndonos de
las mismas, alejándonos de ellas por la ocupación con Allah.”
Y si el dw’a es necesario que tu dw’a, o petición, sea el de la
esclavitud, no busques tu participación en lo que te haya sido
designado, pues cuando uno cesa en esta búsqueda el destino
asignado se vierte sobre ti. Si eres vencido por el deseo de pedir y
aquello que hayas pedido se retrasa en su cumplimiento, no
censures a Allah cuando prometió “Invocadme y os
responderé” (40:60). No desesperes de Su don y Su socorro, pues
Allah te ha garantizado una respuesta en cuanto a lo que Él quiere
de bueno de este mundo y de bueno del próximo, y puede que Su
Amabilidad hacia ti te niegue algo al ser este algo no conveniente
ni provechoso para ti, tal como dijo el Shayj Abul Hassan: “¡Oh
Allah!, en verdad somos incapaces de apartar el mal de nosotros
mismos cuando sabemos con lo que sabemos, ¿pero cómo no
vamos a ser incapaces de apartar el mal cuando no sabemos con
lo que no sabemos?”
Alguno de los comentadores del Corán ha dicho refiriéndose
a las palabras de Allah, “Y tu Señor crea lo que desea y elige para
ellos lo mejor” (28:68), que lo unido, es decir “y elige” se refiere a
que Él elige aquello en lo que hay un bien, y puede que Su
respuesta tenga un tiempo determinado que sea el mejor y más
beneficioso para ti y te otorgue aquello en el tiempo que Él quiere
y no en el tiempo que tu quieres, y puede que te lo retrase hasta
la Casa de la Generosidad y de la Eternidad, que es “lo mejor y
eterno” (87:17)
En un hadiz el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo, “Aquel que
pide entra en alguna de estas tres categorías: o bien se le apresura
su respuesta, o bien se le retrasa su respuesta, o bien se le aparta
de un mal similar”.
Dijo el Shayj ‘Abd al-‘Açiç al-Mahdawi (r.a.): “Quien en su
dw’a no abandone su elección, complaciéndose con la elección
que la Verdad ha realizado para él, no es mas que un engañado,
del que se ha dicho, ‘Satisfaced su necesidad pues Yo detesto
escuchar su voz’; se trata de la elección de la Verdad no de la
elección de él por sí mismo por lo que es respondido, incluso aun
cuando no se le otorgue nada; pues las acciones son según sus
fines”. Por tanto debes realizar en ti lo que hemos dicho en cuanto
al cumplimiento de la promesa y al alcance de lo prometido. En
cuanto a la manera en la que Él quiere y en cuanto al tiempo en el
que Él lo quiere, te ha ordenado a este respecto que seas paciente
y sincero y te ha prohibido la duda y la vacilación para que de este
modo se pueda realizar en ti la apertura de la conciencia interior y
te regocijes en las luces de los arcanos del pensamiento...

Séptima sentencia
"No dudes del cumplimiento de la promesa cuando no acontece la
realización de lo prometido a pesar de que su tiempo esté
determinado, pues esto supondría la mengua de tu percepción
interior y la extinción de la luz de tu secreto"
La duda acerca de algo supone la vacilación entre el
cumplimiento o no de lo esperado. La promesa significa el anuncio
del acontecimiento de alguna cosa. La merma de algo supone su
acortamiento y su disminución en rango o grado. La ‘percepción
interior’ es la facultad dispuesta para percibir los ‘significados
espirituales trascendentes’, mientras que el ‘secreto interior’ es la
facultad preparada para consolidar la Ciencia y la Gnosis. Pues has de
saber que el nafs, o ‘ego’, el ‘intelecto’, el ‘espíritu’ y el ‘secreto’, son
una misma cosa, diferenciándose sus correspondientes
denominaciones en función de sus diferentes capacidades
perceptivas funcionales. Aquello que percibe las pasiones recibe el
nombre de ‘nafs’ o ‘ego’; aquello que percibe los juicios legales
recibe el nombre de ‘intelecto’; aquello que percibe las revelaciones
y las inspiraciones recibe el nombre de ‘espíritu’ y aquello que
percibe las realidades recibe el nombre del ‘secreto’, pero el lugar
donde asientan estas capacidades es el mismo.

El apagamiento de una cosa es su ocultación tras la


manifestación previa. Si Allah te ha prometido algo a través de la
lengua de la Revelación o por medio de la inspiración de un Profeta o
de un wali (íntimo de Allah) o de una manifestación poderosa, no
dudes discípulo de esa promesa, si es que eres un discípulo sincero.
Si su tiempo no ha sido determinado, el asunto es amplio, pues el
tiempo de su realización puede alargarse o bien acortarse, pero no
dudes de su cumplimiento aunque se retrase el tiempo de su
cumplimiento. Entre la súplica de nuestro señor Musa y Harun
contra el Faraón “Señor nuestro destruye sus riquezas”, y su
cumplimiento transcurrieron cuarenta años. Por el contrario, si su
tiempo ha sido determinado y no acontece su cumplimiento, no
dudes de la sinceridad de esa promesa, pues ello puede ser debido a
causas y condiciones que se te escapan y que Allah las ha ocultado al
Profeta o al wali para manifestar Su Poder, Su Fuerza y Su Sabiduría.
Reflexiona acerca del relato de nuestro señor Yunus (la paz sea con
él) cuando informó a su pueblo acerca del castigo según se le había
dicho, huyendo de ellos a causa de su negativa a aceptar el Islam,
pero cuando su pueblo aceptó el Islam el castigo le fue diferido.
Igualmente en el relato de nuestro señor Noé (la paz sea con él)
cuando dijo, “Mi hijo es de mi propia familia y Tu promesa es
verdadera”, y Allah le dijo, “Él no es de tu familia, pues su acción no
es correcta”. “Nosotros te hemos prometido la salvación de la
destrucción para aquel que actúa correctamente. Nuestro
conocimiento es amplio”.

Y gracias a este secreto escondido el Profeta y los más grandes


de entre los Sinceros, no se detuvieron con el aspecto formal y
externo de la promesa y a pesar de que sus necesidades y
dependencias no dejan de existir ellos solo permanecen con Allah,
pero ven la vastedad de Su Ciencia y la influencia de su Poderío.
Parte de esto se halla en las palabras de Ibrahim el Amigo de
Allah, “No tengo miedo de aquello que Le asociáis, salvo de aquello
que nuestro Señor Allah ha decretado que se cumpla. El conocimiento
de nuestro Señor abarca toda cosa”. E igualmente las palabras de
nuestro señor Shu’ayb, (la paz sea con él) “No nos corresponde a
nosotros regresar a ella”, es decir a la religión del kufr (lo opuesto al
Islam), salvo que así lo quiera Allah nuestro Señor. La Ciencia de
nuestro Señor abarca toda cosa. Igualmente encontramos sobre esto
el relato de nuestro Profeta (s.a.s.) del día de la batalla de Badr
mientras suplicaba y tras caer su manto dijo, “¡Allahumma Tu pacto
y Tu promesa!, si somos destruidos nadie quedará después de hoy
para glorificarte”; y Abu Bakr as-Siddiq le dijo, “¡Bástate oh
Mensajero de Allah!, pues Allah realizará para ti aquello que te ha
prometido”. Entonces el Elegido reflexionó más allá del sentido
externo de la promesa, pues Abu Bakr se había detenido en el
sentido externo, aunque los dos estaban en lo correcto, pero el
Profeta (s.a.s.) poseía una reflexión más amplia y un conocimiento
más completo. De igual manera tenemos el relato de al-Hudaybía, en
el que el tiempo de realización de lo prometido no estaba
determinado según las palabras de Allah (s.t.), “Él sabe lo que
vosotros no sabéis”, cuando Omar le dijo al Profeta (s.a.s.), “¿Acaso
no nos dijiste que entraríamos en Meca?”, y él le respondió, “¿Acaso
te dije que sería en este año?”, y Omar respondió, “No”, y el Profeta
(s.a.s.) le dijo, “Entrarás en Meca y harás el Tawaf (circunvalación de
la Ka’aba)”

¡Oh hermano! Mantén firme tu mano en aquello que Allah te


ha prometido y embellece tu entendimiento con ello, con
los awliya y en especial con tu Shayj. Si albergas dudas o desmientes
la promesa, su resultado será la mengua de tu percepción interna y
puede ser causa de su desaparición y también puede ser causa de su
extinción, es decir del ocultamiento y desaparición de la luz de tu
Secreto y vuelvas al punto de partida destruyendo cuanto habías
construido. Reflexiona sobre las interpretaciones más bellas y sobre
las conclusiones más hermosas. A este respecto ya hemos ofrecido
las palabras del Shayj de nuestro Shayj Sidi ‘Ali (r.a.), “Cuando
deseamos algo y se cumple, tenemos una alegría, pero si no se
cumple nuestra alegría es diez veces mayor”; esta aseveración la hizo
gracias a la amplitud de su conocimiento y al afianzamiento en el
conocimiento de su Señor.

Igualmente puede que Allah haga manifiesto a sus awliya el


descenso del Destino pero no les haga manifiesto el descenso de
su Lutfa (magnanimidad) y haga de ese descenso una puerta clara
para Su magnanimidad (Lutf), conllevando con ello la expresión de
un descenso del Destino fácil y liviano, hasta el punto en el que
parece que no ha habido manifestación alguna del Destino, y esto lo
hemos presenciado en nosotros mismos y en nuestros maestros
(r.a.) sin que haya habido mengua en nuestra sinceridad ni mengua
en la luz de nuestro Secreto. La alabanza sea para Allah nuestro
Señor.

Nota: Dijo nuestro Shayj el alfaquí Sidi at-Tawdi ibn Sawda: “Es
confusa esta sabiduría. Alguien ha dicho, ¿cómo puede imaginarse
que el tiempo esté determinado?, pues si está determinado por la
Revelación, ya ha cesado, y si se trata de inspiración, la duda no ha
de suponer mengua en la percepción interior pues no obliga
al Imán (o facultad cognitiva del corazón del hombre); nuestra
respuesta es, ‘Nuestro discurso es para los discípulos sinceros que se
hallan en el camino o bien para aquellos que ya han llegado, aquellos
que con sinceridad buscan la palabra de los maestros quienes son los
herederos de los profetas que siguen sus pasos. La sabiduría le ha
sido revelada a los profetas y la inspiración le ha sido revelada a
los awliya. Cuando los corazones se depuran de las turbiedades de
las contingencias y se llenan de las luces de los secretos entonces la
Verdad se manifiesta en ellos y si hablan sobre una promesa o
amenaza el discípulo debe tener confianza en ello y si la duda o el
rechazo entra en aquello que Allah ha prometido a través de la
lengua de Su Profeta o de su Shayj conllevará la mengua de la luz de
su percepción interior y la extinción de su ‘secreto’.

Si el tiempo no ha sido determinado, espera a que ocurra el


acontecimiento aunque tarde, y si el tiempo ha sido determinado y
no sucede lo esperado interprétalo según lo que hemos explicado
anteriormente en relación a los profetas sobre la existencia de
causas y condiciones ocultas; gracias a esto se han diferenciado
entre sí aquel que es sidiq de aquel que es sadiq, porque el primero
no duda ni se asombra, mientras que el segundo duda y después
decide y si ve una ruptura en las normas de la naturaleza (se está
refiriendo al ‘milagro’ el cual supone una ruptura con el
acontecimiento y el devenir habitual de las leyes de la naturaleza) se
asombra y extraña. Allah es el más sabio.

La manifestación externa del Poder de Allah hace referencia a


Su atributo de Majestad, mientras que interiormente hace referencia
a Su atributo de Belleza, cumpliéndose así la perfección de Sus
atributos, y tal vez el discípulo dude de aquello que Allah ha
prometido en cuanto a bienes encerrados en esa manifestación
externa de Su Poder y en cuanto a las aperturas espirituales que en
esa manifestación del Poder se hallan contenidas, y por ello ha
advertido el Shayj sobre esto en la siguiente sentencia...

Octava sentencia

Si Él te abre la puerta de Su conocimiento no te preocupes si has


hecho poco o mucho por ello, pues no te hubiera abierto la puerta de
Su conocimiento si Él no hubiera querido, ¿acaso no sabes que el
conocimiento no es sino una gracia que sobre ti se vierte?; mientras
que tus actos son los regalos que tú le ofreces, pero ¡cuan diferente es
lo que tú le das y lo que Él te regala!

Comentario de Ibn ‘Ayiba:

El término apertura en esta sentencia tiene un sentido de


preparación, facilitación, habitualmente en un sentido propiciador de
algo bueno. El conocimiento forma parte sin duda de los asuntos
hermosos. Por conocimiento debemos entender el afianzamiento de la
realidad de la Ciencia en el corazón de modo que no quede resquicio
alguno.

Yo digo, si la Verdad (sinónimo de Allah) se te manifiesta bien a


través de Su Nombre al-Yalil (el Majestuoso) o bien a través de Su
Nombre al-Qahhar (el Reductor), y mediante ellos te abre una puerta
a Su conocimiento haz de saber entonces que Allah se ha preocupado
por ti y te ha elegido para Su cercanía y te ha purificado para que
accedas hasta Su Presencia, y tu deber es mostrarte complacido y en
paz, mostrándote con alegría y felicidad y no te preocupes pues por
las acciones tuyas que parten de tu cuerpo pues ellas no son mas que
el medio para las acciones del corazón, ya que Él no hubiera abierto
para ti esta puerta a menos que no quisiera levantar los velos que se
interponen entre tú y Él, ¿¡acaso no sabes que las manifestaciones
provenientes de Su Nombre al-Yalal es lo que Él ha querido verter
sobre ti para que de esta forma seas expresión de las mismas?. Por
otro lado, tus acciones, que siempre serán defectuosas y pobres,
encaminadas al objetivo de llegar hasta Él quedan muy lejos de los
obsequios que Él vierte sobre ti en cuanto a Ciencias provenientes del
Señor de los mundos. ¡Oh discípulo! cura tu ego con aquello que
proveniente de Sus Nombres al-Yalal y al-Qahhar desciende sobre ti,
como por ejemplo las enfermedades, los sufrimientos, las dificultades,
los miedos y en general todo lo que se hace desagradable, pesado y
doloroso para el ego constituyéndose en motivo de dolor para el
mismo como la pobreza, la humildad, el rechazo de los demás y en
general todo aquello que le resulta detestable; pero todo esto que
desciende sobre ti es un don y un favor enorme, un regalo enorme que
pone a prueba la fuerza de tu sinceridad, pues cuanto mayor es la
fuerza de tu sinceridad mayor es el conocimiento, los profetas
sufrieron pruebas más duras aún que las vuestras!. Cuando Allah
quiere plegar la distancia entre Él y su siervo, da poder sobre éste a
las pruebas y dificultades para así depurarlo haciéndole apto para Su
Presencia, de la misma forma en que es depurada la plata y el oro
mediante el fuego para fabricar con ellos el cofre del rey. Todos los
maestros y sabios se muestran alegres ante estas dificultades
considerándolas como regalos que se les ofrecen. El shayj de nuestro
shayj, sidi ‘Ali al-‘Amrani, solía denominar a estas pruebas como la
‘noche del destino’, la cual es mejor que mil meses, gracias a lo que el
siervo recoge en ella en cuanto a regalos que se vierten sobre los
corazones, un átomo de los cuales es mejor que montañas de acciones
externas provenientes de los miembros externos. Acera de esto he
compuesto los siguientes versos:
Si mi destino es que la privación llame a mi puerta en medio de
la noche
Con alegría y regocijo le abriré la puerta

Y le diré bienvenido seas

Tu momento es más preciado para mi que la Noche del Destino

Haz de saber que estas pruebas provenientes de la Majestad de


Allah son un examen y un criterio para la gente, gracias a ellas se
diferencia la plata y el oro del cobre; muchos son los que pretenden
de palabra poseer el conocimiento y la certeza pero cuando soplan
sobre ellos los vientos y tempestades del Destino se colocan al borde
del precipicio de la desesperación y la negación quedando en
evidencia sus estados mediante estas pruebas. El shayj de nuestro
shayj, Mawlayi al-‘Arabi, solía decir, “Lo más sorprendente es ver
como alguien busca el conocimiento ardientemente y cuando es
puesto a prueba por Allah huye y niega las mismas”.

El shayj al-Buzidi clasificaba estas pruebas provenientes del


Nombre de Allah al-Yalal en tres categorías, a) como castigo y
alejamiento, b) como cortesía y amonestación y c) como progreso y
sutilización. En cuanto a la primera categoría comprende a aquellos
que reaccionan con un mal comportamiento alejándolos Allah de Sí;
su reacción es la cólera y la negación y la respuesta de Allah es el
alejamiento y la distancia. En cuanto a la segunda categoría se halla
formada por aquellos que en un principio reaccionan con un mal
proceder pero Allah los educa y rectifican conociendo a Allah en la
prueba, apercibiéndose de su mal comportamiento y despertando de
su sopor, en verdad en la desgracia encuentran un don. En cuanto a
la última categoría está formado por aquellos que aprovechan las
dificultades para extraer de ellas conocimiento y asentar y consolidar
los grados espirituales. Por esto han dicho algunos, “Según la prueba
así es el rango espiritual alcanzado”.

Si quieres que te sea fácil y llevadero la acción de Su Nombre al-


Yalal,, haz de oponerle su contrario, es decir Su Nombre al-Yamal
tornándose así lo que es Yalal en Yamal, es decir, si se te manifiesta
con Su Nombre el que Constriñe en el exterior oponle tú en el
interior la amplitud y así Él se torna amplio, y si se te manifiesta con
Su Nombre el Fuerte, oponle tú la debilidad o si se te manifiesta con
Su Nombre el Poderoso oponle tú en el interior la humildad, y así
recibe toda cosa con su opuesto.

El shayj de nuestro shayj, Mawlay al-‘Arabi solía decir, “La realidad


no es mas que una, si bebes miel la encontrarás con sabor a miel, si
bebes leche la encontrarás con sabor a leche, si tomas coloquíntida
(una planta de sabor amargo), la encontrarás amarga, ¡Oh hermano
bebe de lo hermoso y apártate de lo detestable!; el significado de las
palabras del shayj es lo que hemos explicado más arriba, es decir, tal
y como tú recibes a Allah te recibe Él a ti, pero Allah es el más sabio.

Por tanto el fruto de las acciones es la conducta correcta acorde con


la circunstancia y el silencio cuando se produce el fluir del Destino
sin poner tu voluntad en la elección o el gobierno de tu vida, ni tratar
de adelantar su acontecimiento cuando se retrasa el cumplimiento del
mismo ni tratar de retrasarlo cuando se precipita, sino comportarse
como observador impasible ante el origen y descenso del Destino y
hallarás el conocimiento

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