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EL DASEIN AMERICANO: LOS EEUU Y LA

IDENTIDAD PROFUNDA EN EL MUNDO


MULTIPOLAR
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SOCIEDAD
ESTADOS UNIDOS

04.04.2016
“Los EEUU son una comunidad de místicos profundamente individualistas” dice
Alexander Dugin en su libro “Misión Eurasianista: Una introducción al neo-
eurasianismo”.
Deberíamos salir del camino desde el principio. Como pensador cuyas ideas ciertamente
han influido ciertamente en el presidente de Rusia, Vladimir Putin, Dugin está
considerado como un individuo peligroso por el gobierno de los EEUU, así como por
los conservadores, neoconservadores y la izquierda sin distinción –en otras palabras, por
la gente más influyente en los EEUU de hoy. El gobierno de los EEUU solo ha puesto
recientemente sanciones sobre Dugin (es el único intelectual que se enfrenta a sanciones
de los EEUU) y presentador de radio, Glenn Beck, le ha denunciado como “uno de los
más peligrosos seres humanos del planeta a día de hoy”.
El Dasein americano
Os animo a hacer vuestras propias investigaciones, para formar vuestra propia mente,
pero yo puedo decir que Dugin explícitamente denuncia el fascismo (incluyendo el
nazismo) nacionalismo y racismo en “Misión Eurasia”. Pero aquí es donde empiezan los
problemas tan lejos como llega el poder establecido occidental: Dugin también se
opone fuertemente al “liberalismo americano” y a la creencia de que los valores
occidentales deben ser exportados a cada esquina del mundo, y –mientras que él cree
que los nacionalistas blancos deben abandonar su racismo- el también cree que los
disidentes de la izquierda y la derecha necesitan trabajar juntos para oponerse a la actual
hegemonía global.
Lo que es importante para Dugin es que las culturas y civilizaciones están calculadas
para crecer orgánicamente y poseen diferentes cualidades, creencias y características.
Esto no significa que estén separadas. Las civilizaciones deberían cooperar, y no
necesitan excluir pueblos de otras civilizaciones, razas, etc. Los musulmanes podrían
vivir en países no-musulmanes, o los indios en el Oeste, o los occidentales en la India,
por ejemplo. Pero, sin ser demasiado técnicos, significa que habrá una civilización
americana (o “atlantista”), una civilización musulmana, una europea, una africana, etc.,
todas llegan a su propia realización y trabajan juntas. Para Dugin, habrá un mundo
“multipolar”, y no uno “unipolar” en que los valores actualmente populares en los
EEUU y sus aliados sean exportados por todo el mundo sin importar los sentimientos de
otras culturas, junto con, por supuesto, las cadenas de comida rápida, etc.
Pero, hay otra américa con una “profunda identidad”: “La américa que existe por la
creación de su dios personal para sí misma”, dice Dugin.
Es una lluvia que cae hacia arriba más que hacia abajo. Esta trascendencia voluntaria
sirve como una profundidad que puede y debería surgir de la banalidad de la ideología
de la modernidad. Es un tipo de lado secreto del liberalismo donde sus limitaciones son
trascendidas fuera de los esfuerzos heroicos de la soledad absoluta. Los EEUU son el
único lugar donde tal soledad es posible. Para trascender esto es obligatorio.
Como un extraño viviendo en los EEUU, la aceptación de Dugin sobre la profunda
naturaleza metafísica de la nación –pasada por alto por el espíritu del tiempo político
actual- me recordó lo que sentí la primera vez que llegué allí desde Inglaterra hace
varias décadas, y que, realmente, es por lo que yo quise responder.
Como un adolescente fui presentado, por un profesor bastante raro, para el libro sobre
las bandas violentas Run Baby Run de Nueva York, así como a los actuales asesinos y
suicidios en la ciudad en la forma de diversas fotos en blanco y negro. En el reflejo, tal
persona debería quizá no haber estado al cargo de un niño, pero si recuerdo
correctamente, el creía esto –y la iglesia- nos salvaría. Yo decidí que Nueva York era un
desierto cultural y tierra de bandas, y me sorprendí, cuando llegué años después, que
descubrí un lugar muy diferente, de lejos más pacífico y creativo. Tendría que decir, sin
embargo, esto que sentí que Nueva York es actualmente menos creativa y menos tensa
que la primera vez que llegué a los EEUU, pero los comentarios de Dugin me
recordaron al sentimiento que tuve en aquel tiempo.
Lo que me chocó en la llegada a los EEUU fue el interés y presencia de otras culturas,
especialmente en relación a la espiritualidad. Centros espirituales, de nueva era, y
ocultistas (o al menos librerías) existían y parecían relativamente vibrantes. La religión
era de lejos más importante que en Inglaterra, tanto si era cristianismo, judaísmo,
budismo tibetano, o lo que sea. Había (y por supuesto lo hay todavía) una gran
Chinatown, donde se habla chino (la de Londres es diminuta). Practiqué Kung Fu por la
mañana pronto en un parque en Chinatown e iba después a por té en lugares chinos; fui
a leer a un café francés que siempre estaba vacío y los propietarios eran actualmente
franceses; fui a librerías espirituales y ocultistas; a los museos, a eventos japoneses con
mis amigos japoneses; y otras cosas. Recorriendo los EEUU, mi vida se sumergió
mucho más conscientemente en lo arcaico y lo “tradicional” que en la mucha más
antigua cultura de Inglaterra.
El capitalismo, por supuesto, siempre ocupa lo que es diferente y entusiasmados, y lo
reempaqueta para el gran público, a menudo destruyendo las raíces creadoras de cultura
como consecuencia. Pero, si dejamos a un lado este aspecto, y regresamos a la gente, la
historia de américa es una con mucha más profundidad que cualquier otra. Incluso,
mientras Inglaterra y Europa imitan los aspectos más vulgares de los EEUU, los
americanos a menudo esperan algo más integral.
Hay algunas cualidades que merece la pena mencionar:
La exploración de nuevos espacios
Quizá la cosa más americana que yo jamás he hecho fue dejar Inglaterra por los EEUU,
un país con mucho menos apoyo gubernamental para los individuos, pero de lejos,
mucha más libertad para ser uno mismo.
Americanos y Europeos usan dos palabras de forma diferente que les hace entenderse de
forma muy difícil. Para los americanos “antiguo” es un siglo atrás, para los europeos es
un milenio atrás. Pero cuando los europeos piensan en cientos de millas es casi un viaje
imposible. Para los americanos son unas horas de viaje.
América es enorme. El país de Bélgica tiene más o menos la misma población que
Manhattan. La profundidad de la psique americana es una, en parte, de la explotación de
la enormidad o “infinito espacio”, para usar el término de Jean Gebser.
“Tú no puedes servir a Dios y a Mammon”: Clint Eastwood como un predicador
misterioso que aparece en una pequeña ciudad y lucha contra una corporación corrupta
de minería. El título de la película es una referencia al libro de las revelaciones: “Y
miré, y vi un pálido caballo: Y el nombre que iba con él era la muerte, y el infierno le
seguía”. De la película de 1985 “Pale Rider” (el jinete pálido).
Fraternalismo y tribalismo
Mientras que la independencia y la libertad siempre han sido marcas distintivas de la
experiencia americana, la creación de comunidades es otro aspecto, tanto si aquellas
comunidades son fraternidades, comunidades, música y festivales sub-culturales, o
“sucesos” artísticos.
En el tiempo de la guerra de independencia, la fraternidad de la francmasonería fue un
factor muy importante en la vida de las personas en Europa y los EEUU, y se volvería
cada vez más importante en otros sitios. Aunque a menudo se consideraban como una
sociedad secreta con las llaves del poder, debido a que el primer presidente de los
EEUU, George Washington así como una serie de firmantes de la Declaración de
Independencia eran francmasones, generalmente se pasa por alto que aquellos rebeldes
habrían sido colgados por traición si hubieran perdido. Washington defendió a la
francmasonería durante la guerra, no por ascenso social, sino porque él creía impartir un
sentido de la moralidad y la ética que fuera necesario para los líderes.
Después de la guerra, los símbolos masónicos se convirtieron en parte de la cultura
americana, y fueron cosidos en los edredones por las mujeres casadas, y tallado en los
bastones por los hombres. Otras fraternidades surgieron, tales como “Odd Fellows” y
“Knights of Pythias”.
Aparecieron movimientos religiosos aislados, tales como los cuáqueros y los
mormones. Durante el siglo XX, emergieron en la forma de comunas hippies
autosuficientes, colonias de artistas, pandillas, comunas anarquistas, el “tea party”,
“occupy Wall Street”, “Burning man”, y ¿me atreveré a decirlo? – por supuesto, grupos
mediáticos sociales.
No me sorprende que el autor más vendido del New York Times, Seth Godin, esté
entusiasmado sobre cómo la nueva economía estará basada en “tribus”. Las tribus son
parte del ADN americano, y son parte del futuro americano.
Independencia y rebelión contra autoridades externas
Fundada por revolucionarios, la rebelión yace en el fundamento del país, y está
encarnada en la constitución, y, por ejemplo, la primera prohibición de la enmienda
sobre la restricción gubernamental de libre expresión o impedir la práctica de religión.
Relativamente más libertad de expresión en los EEUU ha sido un factor de innovación,
en términos de ciencia, arte y cultura, especialmente subcultura –desde el break dance y
hip hop hasta el punk o proto-punk (ej. The Ramones y Patty Smith).
Religión y espiritualidad
Dejando a un lado la corrección política (que busca cambiar todas las religiones en
clientes políticos, robándoles su esencia natural), los EEUU eran, desde el principio, un
refugio para renegados religiosos. En parte a causa de la inmigración, la religión ha
permanecido como importante (las sociedades inmigrantes son sociedades religiosas), y
la práctica de la religión o la espiritualidad es más importante en los EEUU que en, por
ejemplo, la principalmente secular Gran Bretaña –un país con una historia mucho más
larga y una iglesia asentada.
Entre la gente joven, en particular, encontramos intereses en el budismo, la meditación,
el yoga, etc., y varios expertos han afirmado en años recientes que los americanos se
están volviendo “más como hindúes” que cristianos, con el incremento en la aceptación
de diferentes religiones como iguales y válidas. Las raíces de este cambio en la
consciencia va mucho más atrás, hasta la Alemania del siglo XIX, donde el
vegetarianismo, el culto al sol, y el yoga fueron populares en el denominado
movimiento Wandervogel. Algunas de las figuras más importantes en el movimiento,
más tarde se mudaron a Los Ángeles, y establecieron los fundamentos del movimiento
Hippie.
El cariño a los viejos continentes
Así mismo, la conexión a las civilizaciones antiguas es mucho más importante para
muchos americanos más que para muchos europeos, que ignoran incluso su propia
historia. No solamente he encontrado americanos más interesados en sus propias
historias familiares que los ingleses, sino que ellos quieren conectar con antiguas
civilizaciones, de aquí su interés en los mayas, y en algún grado, en el budismo,
paganismo, en Israel (para los cristianos evangélicos), y otros.
Mientras esto puede ser un tipo de turismo mental y emocional, eligiendo lo que es fácil
y lo que alaga a la vanidad, quiere decir, no obstante, que para más pensadores
americanos, la antigüedad y la tradición es importante, incluso si américa no lo encarna.
De aquí que los americanos o elijan o inventen la tradición, desde el literalismo
religioso hasta la experimentación con drogas psicodélicas como parte de algún tipo de
movimiento religioso “New Age”.
La muerte: Unidad trascendente del ego y del paisaje
Dugin ve otra posibilidad para el descubrimiento de una “profunda identidad”
americana en la confrontación con la muerte. No es insignificante, desde mi punto de
vista, que la francmasonería pone un gran acento en el énfasis sobre la moralidad, y
reorienta al iniciado, para que su vida –invocando a Heidegger- sea un tipo de “ser hacia
la muerte”. Esto es, el sostiene su moralidad en la visión que entiende que su vida es un
viaje hacia y a través de la deidad.
Washington y otros americanos importantes, que eran francmasones, habrían entendido
esto. Pero, con el relativo declinar del fraternalismo –así como la trivialización de la
muerte como parte del entretenimiento popular y referido al “daño colateral” por lo
militar –los americanos han reemplazado la muerte con sociabilidad. Es el paisaje –a
menudo vació de marcas- que le recuerda a la inmensidad del ser que está fuera de él, y
que él es, en otras palabras, diminuto en comparación con el universo.
Tres ejemplos de sociabilidad en la cultura:
A principios de 1969, uno de los personajes de la película Easy Rider, Wyatt, se quita su
reloj y lo lanza al suelo. En la inmensidad, no hay tiempo, no hay punto final
teleológico hegeliano, y ningún movimiento cristiano hacia el “fin de los días”. Solo
hay un místico, Zen sin tiempo, en el que la vida y la muerte coexisten. A partir de aquí
Wyatt ha vislumbrado su propia muerte días antes de que ocurriese.
En Pale Rider (1985) una figura misteriosa se aparece en el paisaje para proteger a una
pequeña ciudad de una corrupta corporación minera. Realizado por Clint Eastwood, el
hombre a lomos de un caballo resulta ser un predicador que reparte justicia con un arma,
exclamando “tú no puedes servir a Dios y a Mammon”. Notablemente, el título de la
película es una referencia al libro de las revelaciones: “Y miré, y vi un pálido caballo: Y
el nombre que iba con él era la muerte, y el infierno le seguía”. El predicador es un
asceta, o algún tipo de místico o guerrero gnóstico que viaja por los parajes y la
ausencia de civilización.
De nuevo, encontramos esta inmensidad en American Beauty (1999) en un escenario
suburbano. Ricky Fitts, un traficante de cannabis, muestra a su novia una película que
ha grabado de una bolsa de plástico ondeando en el aire, y le dice a ella que él lo vio y
se dio cuenta de que había una fuerza detrás de todo esto y que “no es necesario tener
miedo”. Dice “algunas veces hay tanta belleza en el mundo, me siento como que no
puedo tomarla y mi corazón justo va a hundirse”. Es una experiencia gnóstica.
En su peor sentido, el reemplazo de la inmensidad por la muerte se manifiesta como
invasiones a países extranjeros, la construcción de rascacielos, y otras, caza de trofeos,
etc., y en lo mejor está el ir a los parajes y la naturaleza (ej., Burning Man; neo-
paganismo, explorando como controlar las energías renovables, etc.) yendo
profundamente a ideas sociales, políticas y culturales, y a la espiritualidad (meditación,
etc.).
Conclusión
Exportando sus valores más modernos y su cultura comercial por todas partes, es fácil
creer de los EEUU que son un estado materialista e híper-moderno que eleva lo trivial y
lo popular. Ciertamente esto es como muchos en el mundo lo ven. Pero esto no es el
reflejo de muchos pueblos americanos o la historia de los EEUU, que se separó de un
imperio (el imperio británico) para gobernarse a sí misma según una constitución que
aseguró la independencia del gobierno.
El espíritu americano, oculto tras la vulgar comercialización y superficialidad, tiene
varios aspectos:
(1), la voluntad de llegar a lo desconocido, tanto en términos de paisaje y naturaleza
como en término de ideas, arte y cultura. (2), Fraternalismo y tribalismo: la creación de
comunidades de personas que comparten las mismas opiniones. (3), la voluntad para
vivir y prosperar fuera de la principal corriente de pensamiento. Independencia,
pensamiento creativo. (4), espiritualidad, religión y misticismo. Y, (5), un sentido de
redescubrimiento de lo arcaico a través de todo lo dicho anteriormente.
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