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Antecedentes

Los molinos de viento existían ya en la más remota antigüedad. Persia, Irak, Egipto
y China disponían de máquinas eólicas muchos siglos antes de J.C.; Hammurab I. rey de
Babilonia, 17 siglos antes de J.C. utilizó molinos accionados por el viento para regar las
llanuras de Mesopotamia y para la molienda del grano. Se trataba de primitivas máquinas
eólicas de rotor vertical con varias palas de madera o caña, cuyo movimiento de rotación
era comunicado directamente por el eje a las muelas del molino. En China hay referencias
de la existencia de molinos de rotor vertical y palas a base de telas colocadas sobre un
armazón de madera, que eran utilizados para el bombeo de agua, máquinas conocidas
como panémonas, precursoras de los molinos persas. El egipcio Hero de Alejandría
representa en un estudio un molino de eje vertical de cuatro palas.

Sea cual fuese la forma de aparición de estas máquinas en diversos países


europeos, lo cierto es que se encuentran abundantes ejemplos de la importancia que los
molinos de viento llegaron a tener en diversas aplicaciones; citemos como ejemplo
relevante los literarios molinos castellanos utilizados para la molienda y los no menos
conocidos molinos holandeses usados desde 1430 para la desecación de los polders, todos
ellos de eje horizontal. En el siglo XVI Holanda perfecciona el diseño de los molinos y los
utiliza para el drenaje; entre los años 1609 y 1612, Beemster Polder fue drenado con la
ayuda de estas máquinas; sin embargo, no sólo utilizaron los molinos para drenar el agua,
sino también para extraer aceites de semillas, moler grano, etc; precisamente el nombre
de molinos proviene de este tipo de aplicaciones. Una idea de la importancia que en el
pasado adquirió la energía eólica nos la da el hecho de que en el siglo XVIII, los holandeses
tenían instalados y en funcionamiento 20.000 molinos, que les proporcionaban una media
de 20 kW cada uno, energía nada despreciable para las necesidades de aquella época.

En 1724 Leopold Jacob proyecta un molino de ocho palas que mueve una bomba
de pistón; en 1883 aparece el pequeño multipala americano diseñado por Steward Perry.
Este molino, de unos 3 metros de diámetro utilizado para bombeo, ha sido el más vendido
de la historia, llegándose a fabricar más de seis millones de unidades, de las que existen
varios miles en funcionamiento.
Como precursor de los actuales aerogeneradores, en 1892, en Dinamarca, país de
importantes recursos eólicos, el profesor Lacourt diseño el primer aerogenerador eléctrico
bajo los auspicios de un programa estatal, marcando el comienzo del desarrollo de la
moderna tecnología eólica, ligado a la rotura de la ligadura de las turbinas eólicas con el
bombeo de agua y la molienda. Se llegaron a instalar unos 120 aerogeneradores, con una
potencia eléctrica máxima unitaria de unos 25 kW, antes de la primera guerra mundial.

En el año 1910 Dinamarca tenía instalada una potencia eólica de 200 MW. En los
años 20 se empiezan a aplicar a los rotores eólicos los perfiles aerodinámicos que se
habían diseñado para las alas y hélices de los aviones. En 1924 Savonius desarrolla una
aeroturbina de eje vertical muy sencilla, con elevado par de arranque, por lo tanto
adecuada para bombeo de agua, consistente en dos semicilindros huecos, decalados y
dispuestos según un eje vertical, como indica la figura. Se puede construir con técnicas y
materiales sencillos y baratos, pero adolece del problema de no poderse proteger de los
huracanes.

En 1927, el holandés A.J. Dekker construye el primer rotor provisto de palas con
sección aerodinámica, capaz de alcanzar velocidades en punta de pala, cuatro o cinco
veces superiores la del viento incidente.

En 1927 desarrolla Darrieus la turbina de eje vertical que lleva su nombre, siendo
actualmente competitiva. Consiste en aspas verticales con perfil aerodinámico.
Betz demostró en su famoso artículo "Die Windmuhlen im lichte neverer
Forschung", (Berlín 1927), que el rendimiento de las turbinas aumentaba con la velocidad
de rotación y que, en cualquier caso, ningún sistema eólico podía superar el 60% de la
energía contenida en el viento. Por lo tanto, los nuevos rotores debían funcionar con
elevadas velocidades de rotación para conseguir rendimientos más elevados. La teoría
demostró también que cuanto mayor era la velocidad de rotación menor importancia
tenía el número de palas, por lo que las turbinas modernas podían incluso construirse con
una sola pala sin que disminuyera su rendimiento aerodinámico significativamente.

A pesar de los esfuerzos realizados y de la mayor eficacia de las nuevas turbinas,


las dificultades de almacenamiento y las desventajas propias de la irregularidad de los
vientos fueron la causa de que las aplicaciones basadas en el aprovechamiento del viento
como recurso energético continuaran declinando hasta el final de la Primera Guerra.

Los combustibles fósiles, y en particular el petróleo, empezaban a imponerse como


la principal e insustituible fuente de energía. Sin embargo, el petróleo presentaba un
grave inconveniente al crear una dependencia entre los países consumidores y los
productores, de forma que cuando el orden económico se veía alterado por alguna crisis y
la dependencia energética se hacía patente, se adoptaban políticas de apoyo de los
recursos autónomos, que se abandonaban una vez se superaba la crisis.

La primera de estas etapas fue una consecuencia inmediata de la Primera Guerra.


Con una fuerte expansión de la electricidad como sistema energético universal y escasez
de recursos para importar petróleo, las turbinas eólicas continuaron desarrollándose por
dos caminos diferentes.

Por un lado, hacia el diseño, construcción y comercialización de aerogeneradores


de baja potencia, capaces de generar electricidad en áreas rurales más o menos aisladas, a
las que todavía no habían llegado las redes de electrificación.

Por otro, y a la sombra de una industria aeronáutica en pleno desarrollo, hacia el


diseño y construcción de grandes plantas eólicas capaces de generar electricidad a gran
escala.

Este apoyo a los recursos energéticos autóctonos, que comenzó inmediatamente


después de la guerra, se mantuvo durante la década siguiente, como consecuencia de la
política proteccionista adoptada por los países occidentales tras la crisis de 1929.

Durante este período fueron innumerables los trabajos realizados sobre plantas
eólicas de gran potencia en Europa y USA, centrando los programas eólicos su interés en
aspectos diferentes como, la evaluación de los recursos disponibles, obtención y
tratamiento de datos meteorológicos, elaboración de mapas eólicos y localización de
emplazamientos, y el cálculo, diseño y construcción de plantas de gran potencia, a la vez
que intentó crear incentivos que motivasen a la iniciativa privada a fabricar y comercializar
pequeñas turbinas con funcionamiento autónomo, que permitiesen cubrir las necesidades
de explotaciones agrícolas o industriales situadas en zonas apartadas.

En 1931 se instaló en el Mar Negro una máquina eólica de 100 kW. Entre 1941 y
1945 estuvo funcionando en U.S.A, una unidad de 1,2 MW.

El segundo periodo de desarrollo de la energía eólica comienza en los años


cincuenta y se prolonga hasta mediados de los sesenta en que, una vez restablecida la
economía internacional, acaba perdiendo interés al no resultar sus precios competitivos
con los de los combustibles fósiles convencionales, por lo que el bajo precio del petróleo,
hasta 1973, cerró el camino al desarrollo de la tecnología eólica.

Hasta la segunda guerra mundial se realiza la construcción de aerogeneradores


cada vez mayores, pero de resultado aún no del todo satisfactorio, resultado lógico de la
inexperiencia y de lo somero de los estudios de desarrollo realizados. Tras la guerra, el
bajo precio del petróleo ralentizó notablemente la expansión de la energía eólica, hasta la
crisis del petróleo de 1973. Cabe destacar, sin embargo, la iniciativa realizada por el
gobierno danés, que tras realizar una evaluación detallada de los recursos del país, instala
en 1957 un generador de 240 kW en Gedser, que sirvió de base para el desarrollo pionero
de modernas turbinas eólicas, lo que ha convertido a este país en un líder mundial.
A esta etapa siguió otra de precios del petróleo altos que se prolongó hasta 1986 y
que favoreció el desarrollo de los aerogeneradores eólicos como fuente de energía
alternativa, renovable y no contaminante, capaz de producir electricidad a precios
competitivos.

En esta época, las redes de electrificación empezaban a ser lo suficientemente


extensas como para cubrir la mayor parte de las zonas rurales, por lo que también
disminuyeron las ventajas de los aerogeneradores de baja potencia utilizados en zonas
aisladas.

Solamente en Francia, Dinamarca e Inglaterra se llevaron a cabo programas de


cierta importancia. El número de aerogeneradores instalados a finales de 1991 era
superior a los 21.000, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, con un total
de potencia de 2.200 MW, equivalente a dos centrales nucleares de gran potencia, y de
los cuales la mitad estaban instalados en los parques eólicos de California.

A finales de 1991 la potencia de origen eólico instalada en la red eléctrica danesa


ascendía a 410 MW con una producción de energía equivalente al 2,3% del consumo del
país. En Alemania la potencia instalada era de 100 MW y estaba previsto alcanzar los 250
MW en breve plazo. Holanda contaba con 80 MW de potencia instalada y 100 más en
construcción. El programa eólico holandés tiene previsto alcanzar los 1.000 MW hacia el
año 2000 y los 2.000 MW en el 2010. España tenía en fase de realización varios proyectos
que completarían los 50 MW hacia finales de 1992. El Plan de Energías Renovables, dentro
del Plan Energético Nacional 1992-2000 alcanzó los 100 MW a finales de 1995, aunque las
previsiones actuales sobrepasan ampliamente estas cifras.

El tamaño medio de las máquinas instaladas hasta 1990 estuvo en el rango de los
100 kW, aunque se observaba una clara tendencia ascendente.

Vientos

Las causas principales del origen del viento son:

1. La radiación solar que es más importante en el Ecuador que en los Polos.


2. La rotación de la Tierra que provoca desviaciones hacia la derecha en el Hemisferio
Norte y hacia la izquierda en el Hemisferio Sur.
3. Las perturbaciones atmosféricas.

Los vientos alisios. Al calentarse el aire en el Ecuador asciende y es sustituido por el


aire más próximo a los Polos, formándose la llamada circulación de Hadley. Este flujo no
se proyecta directamente sobre los Polos debido a la fuerza de Coriolis que aparece como
consecuencia del movimiento de rotación de la Tierra, que modifica su curso; esta fuerza
depende de la velocidad del viento y de la rotación de la Tierra, por lo que las masas de
aire caliente se desplazan por esta circunstancia hacia el Este; la circulación general es
semejante y simétrica en cada uno de los dos hemisferios, yendo de O a E en el hemisferio
Norte.

Un esquema de vientos generales es el siguiente: Entre 90°N y 60°N, aire ártico


(muy frío) (Circulación de Rossby); entre 60°N y 40°N, aire polar (frío); entre 40°N y 5°N,
aire tropical (templado); entre 5°N y 5°S, aire ecuatorial (cálido).

Las diferentes masas de aire se desplazan según las estaciones en el sentido del
movimiento aparente del Sol; en el hemisferio Norte existe, en invierno, una traslación
general hacia el Norte, y en verano hacia el Sur. En el hemisferio Sur sucede al revés; estos
vientos se denominan monzones.

En general, los desplazamientos verticales del aire son pequeños en relación a los
desplazamientos horizontales, por lo que se puede considerar que la dirección del
desplazamiento del viento es sensiblemente horizontal y se determina y refiere mediante
el ángulo que conforma respecto a una dirección fija, que es la del Norte geográfico.

La dirección del viento a nivel del suelo, medida generalmente a algunos metros
sobre el mismo, está fuertemente influenciada por la situación topográfica del lugar
considerado.

BRISAS: Una aplicación del axioma anterior es la justificación del movimiento del
aire tierra-mar en las costas, o tierra-agua en los lagos durante el día y la noche; en las
faldas de las montañas el aire se calienta durante el día y se va hacia las alturas, mientras
que en la noche el aire frío, más pesado, baja hacia los valles.

Los movimientos característicos del aire (tierra-mar) en las costas o (tierra-agua)


en los lagos durante el día y la noche dan lugar a las brisas. El viento diurno o brisa marina,
es debido a un descenso hacia la tierra del gradiente de presión barométrica, como
consecuencia del calentamiento diurno de la capa inferior del aire que está en contacto
con la tierra; como la superficie del mar adyacente no se calienta con tanta intensidad,
permanece relativamente más fría. En respuesta al gradiente de presión local, el aire se
dirige hacia la tierra a baja altura. La brisa marina es relativamente fría y proporciona un
agradable alivio en una estrecha franja de la zona costera en las calurosas tardes del
verano. Por la noche se invierte el gradiente de temperatura debido al más rápido
enfriamiento de la superficie del terreno; el gradiente de presión es ahora de la tierra
hacia el mar, motivando un flujo de aire hacia el océano (la brisa terrestre).

VIENTOS CATABATICOS Y ANABATICOS.- El viento catabático, es el producido por el


descenso de aire fresco desde regiones elevadas o regiones más bajas, en forma de brisas,
a través de laderas y valles.

Este tipo de viento presenta poca relación con las isobaras, puesto que viene
regido principalmente por la dirección de los valles a través de los cuales desciende. El
viento anabático es el que presenta una componente vertical ascendente, siendo el
término opuesto a catabático.
El föhn es un viento fuerte, seco y cálido, que se produce en ocasiones en la ladera
de sotavento (contraria a la que sopla el viento) de los sistemas montañosos; un föhn
fuerte se presenta precedido por un sistema de bajas presiones que avanza ocasionando
fuertes vientos en la troposfera media y alta. Cuando este sistema se acerca a una
montaña, el aire sube por la ladera de barlovento, enfriándose por debajo de la
temperatura de condensación, formando nubes que se mantienen adosadas a las cimas
de las montañas, que provocan precipitaciones, por lo que el contenido de humedad del
aire baja y así el aire que desciende por sotavento es seco, calentándose en el descenso a
razón de 10°C por km.

También influye grandemente en la velocidad del viento la forma del relieve de la


superficie de la tierra por donde discurre la corriente. Superficies de pendientes suaves y
desnudas de obstáculos son los mejores lugares de potencial eólico, puesto que se van
juntando las líneas de corriente del fluido y hacen que su velocidad aumente

El viento viene definido por dos parámetros esenciales que son, su dirección y su
velocidad. La dirección del viento y su valoración a lo largo del tiempo conducen a la
ejecución de la llamada rosa de los vientos.

La velocidad media del viento es más débil durante la noche, variando muy poco,
aumenta a partir de la salida del Sol y alcanza un máximo entre las 12 y 16 horas solares.

Para realizar la medida de las velocidades del viento se utilizan los anemómetros;
existen muy diversos tipos de estos aparatos, que en un principio se pueden clasificar en
anemómetros de rotación y anemómetros de presión.
El anemómetro de rotación más característico es el de Papillon, que es un molino
de eje vertical con cazoletas en forma de semiesfera o el de aletas oblicuas de Jules
Richard.

El anemómetro de presión se basa en el método del tubo de Pitot.

La dirección del viento se comprueba mediante una veleta, mientras que la


velocidad se mide con un anemómetro.

Según sea la velocidad se pueden considerar tres tipos de definiciones:

 Viento instantáneo; se mide la velocidad del viento en un instante


determinado.
 Viento medio aeronáutico; se mide la velocidad media durante 2 minutos.
 Viento medio meteorológico; se mide la velocidad media durante 10
minutos.

Hay que distinguir también entre golpe de viento y ráfagas.

La ráfaga es un aumento brutal y de corta duración de la velocidad del viento,


propio de tormentas y borrascas.

El golpe de viento concierne a la velocidad media del viento, cuando sobrepasa los
34 nudos, 62 km/hora, y es una señal de advertencia, sobre todo para la navegación
marítima. Un golpe de viento se corresponde con una velocidad media del viento
comprendida entre 75 y 88 km/hora.

Funcionamiento y rendimiento de una turbina eólica

La potencia de una masa de aire en movimiento: Una masa de aire de densidad ρ


[kg/m³], que se mueve a una velocidad v [m/s], contiene la siguiente potencia por unidad
de superficie perpendicular a la dirección del flujo (potencia específica):

1 3 𝑊
𝑃𝑜 = 𝜌𝑣 [ ]
2 𝑚2

En una superficie F [𝑚2 ], la potencia es:

1
𝑃𝑜 = 𝜌𝐹𝑣 3 [𝑊]
2
El rotor eólico ideal: límite de Betz

Supongamos un rotor eólico ideal (sin pérdidas), que funciona según el principio
del empuje aerodinámico, propulsado por un viento de velocidad constante v [m/s]. La
superficie barrida por las palas del rotor (“hélice”) es F [m²]. Ya que el rotor, acoplado a un
generador eléctrico o una bomba de agua, le extrae energía al viento, la velocidad de éste
detrás del rotor será menor que la del viento corriente arriba. La figura siguiente muestra
esquemáticamente la relación de las velocidades del viento delante, durante su paso por
el rotor y detrás del mismo.

Dónde:

v: Velocidad del viento delante del rotor, v’: Velocidad del viento a la altura del
rotor, v2: Velocidad detrás del rotor. Siendo v2< v’<v.

Según Betz, los resultados que siguen a continuación sólo son válidos bajo
condiciones idealizadas, tanto del rotor como del viento, a saber:

 El rotor no tiene pérdidas mecánicas ni aerodinámicas y un número infinito de


palas óptimamente diseñadas.
 El aire es incompresible y está exento de fricción
 La corriente delante y detrás del rotor es laminar, es decir, las líneas de flujo son
paralelas entre sí y perpendiculares al plano del rotor. Esto significa que se asume
un rotor que extrae energía del viento sin perturbar su corriente ideal, siendo la
presión estática del aire delante y detrás del rotor la misma que la del aire en las
inmediaciones del mismo.

Bajo estas condiciones, es válida la siguiente relación de [Betz]:

𝑣 + 𝑣2 𝑚
𝑣′ = [ ]
2 𝑠
Es decir, la velocidad del viento a la altura del rotor es la media aritmética de las
velocidades delante y detrás del mismo.

Betz denomina la relación:

𝑣′
𝛼= [ ]
𝑣

Factor de ralentización (o ralentización) del aire a la altura del rotor. La potencia del
viento cedida al rotor se calcula del siguiente modo [Betz]:

1 𝑣2 2 𝑣2
𝑃𝑤 = [1 − ( ) ] [1 + ( )] 𝑃𝑜 [𝑊]
2 𝑣 𝑣

O teniendo en cuenta las formulas de la velocidad del viento y el factor de


ralentización, como:

𝑃𝑤 = 4(𝛼 2 − 𝛼 3 )𝑃𝑜 [𝑊]

depende de la potencia de la corriente de aire delante del rotor y de la ralentización


de su velocidad a la altura del rotor.

La máxima potencia obtenible Pwmax puede ser determinada analítica o gráficamente


para la ralentización óptima

2
𝛼𝑜𝑝𝑡 = = 0.67
3
En la teoría de los aerogeneradores, la relación

𝑃𝑤
𝐶𝑝𝑤 = [ ]
𝑃𝑜

Se denomina coeficiente de potencia, cuyo valor máximo es

16
𝐶𝑝𝑤𝑚𝑎𝑥 = = 0.5926
27
Es decir, un rotor eólico ideal sólo podría aprovechar 16/27 de la energía del
viento.

Relacionando el coeficiente de potencia, la potencia máxima de un rotor es

𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = 𝐶𝑝𝑤𝑚𝑎 𝑃𝑜 [𝑊]

O teniendo en cuenta la potencia específica

1
𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = (𝐶𝑝𝑤𝑚𝑎 ) ( ) (𝜌)(𝐹)(𝑣 3 ) [𝑊]
2

Bajo condiciones normales (temperatura 10 ºC, presión 1 bar), la densidad ρ del aire
es de aprox. 1,25 kg/m³. Introduciendo este dato en la ecuación anterior, para la potencia
máxima del rotor ideal obtendremos esta sencilla relación

𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = 0.37𝐹𝑣 3 [𝑊]

Esta importante ecuación se denomina fórmula o límite de Betz.

F es la superficie [m²] barrida por la longitud aerodinámicamente útil de las palas. El


buje de un rotor de eje horizontal, al que están fijadas las palas, no aporta potencia. Sin
embargo, teniendo en cuenta que su diámetro es pequeño con respecto al diámetro del
rotor D [m], para F podemos introducir la superficie barrida por este último:

(𝜋)𝐷2
𝐹= [𝑚2 ]
4
Introduciendo esta relación en la fórmula del límite de Betz

𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = 0.29𝐷2 𝑣 3 [𝑊]

Esta ecuación es sumamente práctica para realizar un cálculo rápido de la potencia


máxima que puede suministrar un rotor de eje horizontal de diámetro D.

Si dividimos la ecuación del límite de Betz por la superficie F, obtendremos la máxima


potencia específica o potencia por unidad de superficie del rotor:

𝑊
𝑃𝑚𝑎𝑥 = 0.37𝑣 3 [ ]
𝑚2

La máxima energía que podríamos extraerle a un viento de velocidad v con un rotor


ideal se obtiene multiplicando la ecuación anterior por el tiempo T [h] durante el cual este
viento ha soplado:
𝑊ℎ
𝐸𝑚𝑎𝑥 = (𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 )(𝑇) [ ]
𝑚2

Estrictamente, la última ecuación sólo sería aplicable en un túnel de viento, en el que


la velocidad del aire puede ser mantenida constante. En la naturaleza, la velocidad del
viento varía considerablemente con el tiempo. En este caso, la energía tendría que
calcularse del modo siguiente:
𝑇
𝑊ℎ
𝐸𝑚𝑎𝑥 = 0.37 𝑇 ∫ 𝑣 3 (𝑡)𝑑𝑡 [ ]
0 𝑚2

Ejercicio 1.1

En un túnel de viento, un rotor eólico ideal con un diámetro de 3 m es sometido


durante 45 minutos a una corriente de aire constante de 8 m/s. ¿Cuánto comporta la
máxima energía que este rotor le puede extraer al viento durante dicho tiempo?

𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = 0.29𝐷2 𝑣 3 = 0.29(32 )(83 ) = 0.29(9)(512) = 1,336.32 𝑊 = 1.33 𝑘𝑊

𝐸𝑚𝑎𝑥 = (𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 )(𝑇) = (1.33 𝑘𝑊)(0.75ℎ) = 1,002.24 𝑊ℎ = 1.002 𝑘𝑊ℎ

¿Qué parte de las palas suministran qué porcentaje de la potencia total del rotor?

Imaginemos un rotor ideal de diámetro D = 2R. Según la ecuación del límite de Betz, la
parte interior de las palas (cerca del buje) suministran la siguiente potencia:

∆𝑃𝑚𝑎𝑥 = 0.37(∆𝐹)(𝑣 3 ) [𝑊]

Según la figura ∆𝐹 es:

∆𝐹 = 𝜋𝑟 2

La potencia desarrollada por las palas en esta zona es:


∆𝑃𝑤 = 0.37 𝜋 𝑟 2 𝑣 3

mientras, por definición, la potencia de todo el rotor es

𝑃𝑤 = 0.37 𝜋 𝑅 2 𝑣 3

Dividiendo ambas ecuaciones, obtendremos la siguiente relación:

∆𝑃𝑤 𝑟 2
=( )
𝑃𝑤 𝑅

La potencia de un rotor eólico puede ser aumentada considerablemente incrementado


ligeramente la longitud de las palas. Por ejemplo, si prolongamos las palas en un 20%, la
nueva potencia del rotor será de

𝑃𝑤 ′ = 0.29(1.2𝐷)2 𝑣 3 = 1.44 𝑃𝑤

Ejercicio 1.2

¿En cuánto habría que aumentar el diámetro de un rotor ideal para obtener la doble
potencia bajo un mismo viento?

𝑃2 𝐷2 2
=( )
𝑃1 𝐷1

𝐷2 = √2𝐷1 = 1.414 𝐷1

Relación entre el coeficiente de potencia y el arriba definido rendimiento del rotor:

𝐶𝑝𝑤
𝜂𝑤 = = 1.6875 𝐶𝑝𝑤
𝐶𝑝𝑤𝑚𝑎𝑥

𝐶𝑝𝑤 = 0.5926 𝜂𝑤

La potencia útil de un aerogenerador puede calcularse con cualquiera de las fórmulas


siguientes:

𝑃𝑤 = 0.37 𝜂𝑤 𝐹 𝑣 3

𝑃𝑤 = 0.62𝐶𝑝𝑤 𝐹 𝑣 3

Y para los aerogeneradores de eje horizontal

𝑃𝑤 = 0.29 𝜂𝑤 𝐷2 𝑣 3
𝑃𝑤 = 0.62𝐶𝑝𝑤 𝐷2 𝑣 3

Llamemos instalación eólica al conjunto formado por el rotor, cojinetes, engranaje, cables,
baterías y otros dispositivos eléctricos o mecánicos. Sean η1, η2, ..., η3 los rendimientos
de los diferentes componentes de esta cadena alimentada por el rotor de rendimiento
ηw: La potencia al final de la cadena será la potencia útil P de toda la instalación eólica

𝑃 = 0.37 𝜂 𝐹 𝑣 3

Siendo

𝜂 = (𝜂𝑤 )(𝜂1 )(𝜂2 ) … (𝜂𝑛 )

Es decir, el rendimiento de toda la instalación es igual al producto de los rendimientos de


todos los componentes que la integran.

El factor de potencia cp de la instalación también puede ser calculado con la ecuación

𝐶𝑝𝑤 = 0.5926 𝜂

Ejercicio 1.3

Un constructor ofrece un aerogenerador eléctrico de 3,2 metros de diámetro, que según las
especificaciones desarrolla una potencia de 400 vatios bajo un viento de 7 m/s. Durante el
funcionamiento nominal, el rendimiento del generador utilizado es de 80% y el del engranaje de
transmisión de 95%. ¿Con qué factor de potencia trabaja el rotor durante el funcionamiento
nominal si prescindimos de las demás pérdidas del sistema?

𝑃𝑤𝑚𝑎𝑥 = 0.29𝐷2 𝑣 3 = 0.29(3.2)2 (7)3 = 0.29(10.24)(343) = 1,018.57 𝑊 = 1.018 𝑘𝑊

400
𝜂= = 0.393
1018.6
0.393
𝜂𝑤 = = 0.5167
(0.8)(0.95)

𝐶𝑝𝑤 = 0.5926 (0.5167) = 0.3062

Velocidad específica de un rotor eólico

Para la descripción del funcionamiento y el cálculo de la forma y posición óptimas de las palas del
rotor, la introducción de una relación denominada velocidad específica λo ha demostrado ser de
gran utilidad.
Definición:

𝑢0
𝜆0 = [ ]
𝑣

uo es la velocidad de las puntas de las palas y v la velocidad del viento delante del rotor

Las palas de un rotor sólo trabajan óptimamente, es decir, desarrollan su máxima potencia
bajo una determinada velocidad específica λo para la que fueron diseñadas. Cualquier desviación
de este valor tendrá como consecuencia una disminución del rendimiento del rotor. Uno de los
motivos es que el aire a la altura de las palas sólo adquiere el factor de ralentización óptimo de
Betz bajo dicha velocidad específica nominal o de diseño λd. ηw ya no puede ser considerada una
constante, sino que dependerá de la velocidad específica momentánea del rotor λo, por lo que la
potencia del mismo también será una función de la velocidad específica momentánea:

𝑃𝑤 (𝜆0 ) = 0.37 𝜂(𝜆0 ) 𝐹 𝑣 3

Las velocidades específicas nominales λd de cada tipo de rotor se encuentran debajo de los
máximos de las respectivas características, es decir:

𝜆𝑑 = 𝜆0 (𝜂𝑚𝑎𝑥 )

En la práctica, hoy existen rotores con 0,9 < λd < 15, en casos excepcionales hasta 20. La velocidad
específica nominal λd permite catalogar los rotores de la siguiente manera: aquellos con λd hasta
aprox. 3 se llaman “lentos” y los de λd > 4 “rápidos”. Una característica óptica es la distancia entre
las palas, que aumenta con la velocidad específica nominal Los típicos rotores lentos, como las
llamadas turbinas americanas, que tanto se utilizaron en la agricultura del siglo 19 y principios del
20 para bombear agua, tienen muchas palas (es decir, pequeñas distancias entre las mismas). Los
rotores modernos de alta tecnología con λd = 15 o más pueden llegar a tener una sola pala con un
contrapeso.
La velocidad específica puede ser calculada a partir de la velocidad de rotación del rotor.

Según las leyes de la mecánica, la velocidad de un punto que gira alrededor de un eje es:

2 (𝜋)(𝑅) 𝑚
𝑢0 = 𝑛 [𝑠]
60

Siendo n la velocidad de giro del rotor [r.p.m.] y R el radio [m].

Introduciendo esta relación en la ecuación de la velocidad específica, con R = D/2


obtendremos:

𝜋𝐷𝑛
𝜆0 = [ ]
60 𝑣

Conociendo la velocidad del viento y la velocidad de giro y el diámetro del rotor, podemos
calcular la respectiva velocidad específica momentánea λo.

Ejercicio 1.4

Supongamos que la velocidad de giro nominal de la eólica del ejemplo 1.3 es de 420 r.p.m.
¿Cuál será la velocidad específica nominal del rotor? ¿Qué velocidad tendrán las puntas de
las palas bajo un viento de 10 m/s?

𝜋 (3.2) (420)
𝜆0 = = 10.053
60 (7)

𝑚 3600𝑠 1𝑘𝑚 𝑘𝑚
𝑢0 = (𝜆0 )(𝑣) = (10)(10) = 10 ( )( ) = 360
𝑠 1ℎ 1000 𝑚 ℎ
Velocidad de giro de un rotor eólico

La velocidad de giro en [r.p.m.] puede calcularse con la ecuación:


60 𝜆0 𝑣
𝑛=
𝜋𝐷
La velocidad de giro óptima, bajo la cual el rotor genera su potencia máxima, es:

60 𝜆𝑑 𝑣
𝑛𝑜𝑝𝑡 =
𝜋𝐷
Es decir, para cada velocidad del viento v existe una velocidad de giro óptima del rotor, bajo la cual
éste generará su máxima potencia bajo dicho viento.

Ejercicio 1.5

¿Cuál es la velocidad de giro óptima de un rotor de 7 metros de diámetro diseñado para


una velocidad específica nominal de λd = 7 cuando el viento sopla a una velocidad de 10
m/s?

60 (7) (10)
𝑛𝑜𝑝𝑡 = = 190.98
𝜋 (7)

Par de giro de un rotor eólico

Según las leyes de la mecánica, un rotor que genera una potencia Pw [W] a la velocidad de giro n
[r.p.m.] desarrolla el siguiente par de giro Mw:

60 𝑃𝑤
𝑀𝑤 =
2𝜋𝑛

Introduciendo en esta fórmula las ecuaciones de la potencia máxima de un rotor y la velocidad de


giro del roto, para D = 2R obtendremos:

𝐶𝑝𝑤 𝜌
𝑀𝑤 = ( ) ( ) 𝑅𝐹𝑣 2 [𝑁𝑚]
𝜆0 2
𝜌
𝑀𝑤 = (𝐶𝑚 ) ( ) 𝑅𝐹𝑣 2 [𝑁𝑚]
2
Denominemos el factor coeficiente de par del rotor eólico. Este valor puede determinarse punto
por punto a partir de la característica cpw, λo.

𝐶𝑝𝑤
𝐶𝑚 =
𝜆0

Para ello, dividiremos cada valor cpw por su respectivo valor λo y a continuación representaremos
cm en función de λo.
Especialmente interesante es el par de arranque Mo del rotor, es decir, el par de giro que las palas
desarrollan cuando el rotor está parado (λo = 0):

Como es lógico, a partir de una velocidad del viento energéticamente interesante, el par de
arranque del rotor Mo deberá ser mayor que el par de arranque requerido por el conjunto
engranaje - máquina de trabajo acoplado al mismo. Ofrece la siguiente fórmula empírica para
calcular el coeficiente de par de arranque del rotor:

0.5
𝐶𝑚0 =
𝜆𝑑 2

Siendo λd la velocidad específica nominal o de diseño del rotor

Los rotores lentos con muchas palas (tipo A) tienen un generoso par de arranque, mientras que los
rotores rápidos de 2 palas (tipo D) tendrán más dificultades en arrancar. Este hecho es un
inconveniente de las eólicas rápidas: sin medidas especiales (modificación de ángulo de ataque de
las palas al arrancar, utilización de un embrague o arranque con la máquina de trabajo en vacío), a
estos rotores les cuesta arrancar por sí solos bajo vientos relativamente moderados.

Ejercicio 1.8

¿Qué par de giro desarrolla el rotor del ejemplo 1.5, si su velocidad de giro nominal es de
420 r.p.m.?

En el servicio nominal, la potencia de la instalación eólica es Pr = 400 W. Para determinar


la potencia desarrollada por el rotor Pw tendremos que dividir Pr por el producto de los
rendimientos del generador y del engranaje o dispositivo de transmisión:

400
𝑃𝑤 = = 526.315 𝑊
(0.8)(0.95)

60 (526.315 𝑊)
𝑀𝑤 = = 11.9 𝑁𝑚
2 𝜋 (420)

O de otra forma, según el ejemplo 1.5, el coeficiente de potencia del rotor es cpw = 0,3 y
su respectiva velocidad específica λo = 10.

0.3 1.25 𝜋 (3.2)2


𝑀𝑤 = ( )( ) (1.6) ( ) (7)2 = (0.03)(0.625)(1.6)(8.0424)(49) = 11.9
10 2 4