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Vademécum de drogas inteligentes (2ª parte)

J. C. Ruiz Franco
Continuamos ofreciendo una selección de las mejores drogas inteligentes que tienen
acción tranquilizante.

Vitaminas y minerales tranquilizantes

Magnesio

Mineral indispensable para la producción de energía a partir de los alimentos. Permite la


contracción muscular y protege del estrés. En el cerebro, ayuda a la producción de energía
y al equilibrio de los neurotransmisores. Combate la fatiga y favorece el sueño.

Personalmente, lo descubrí de una forma bastante curiosa, cuando sufría de calambres en


las piernas, en una temporada en que entrenaba duramente en el gimnasio. Lo que me
estaba sucediendo, aparte del cansancio muscular, era que tomaba demasiada leche y
proteínas lácticas en mi afán por aumentar de fuerza y tamaño, lo cual me producía un
desequilibrio a favor del calcio y en detrimento del magnesio, afectando a las
contracciones musculares. Una breve reseña en una revista de nutrición, acerca de la
deficiencia de magnesio que podían sufrir los grandes consumidores de leche me dio la
pista. Y, en efecto, dos días tomando magnesio fueron suficientes para terminar con los
calambres y la sensación de inquietud. A la vez, también noté que el hecho de ingerirlo
aquellos días en que me encontraba inquieto, ayudaba a calmarme. Desde entonces he
venido utilizando suplementos de este mineral cada vez que he sentido ansiedad o
calambres musculares, si bien un psiquiatra me sugirió ―es de suponer que con toda la
buena intención del mundo― que tuviera cuidado de no sufrir una hipermagnesemia.
Curiosamente, el mismo doctor me recetaba benzodiacepinas para los nervios a la vez
que criticaba el magnesio, sin prevenirme contra el abuso de estos populares
tranquilizantes.

Vitamina B3

Tradicionalmente se ha afirmado que esta vitamina mejora ciertos problemas


psiquiátricos y, por ende, el ánimo y el rendimiento intelectual. Los terapeutas notaron
que, al curar la pelagra ―cuyos síntomas son úlceras en la piel, diarrea y trastornos
mentales―, sanaba los trastornos psíquicos que los enfermos de este mal padecían.
Además, una subcarencia de vitamina B3 causa problemas neurológicos en el cerebro.
Todo esto llevó a pensar que su administración regular podía mejorar los procesos
cognitivos. Sin embargo, los ensayos empíricos nunca han ofrecido resultados fiables.

Thierry Souccar explica el mecanismo de la posible utilidad de esta vitamina: su


administración frenaría la degradación de la noradrenalina, por lo que los niveles de ésta
se elevarían, con la consiguiente mejora en el estado de ánimo. Además de esto, parte del
triptófano del organismo puede transformarse en nicotinamida (una forma de vitamina
B3), por lo que la toma de esta vitamina permitiría que el citado aminoácido fuera
empleado casi exclusivamente en la fabricación de serotonina, con un claro efecto
ahorrativo que repercutiría positivamente en los niveles del neurotransmisor equilibrante.

Aminoácidos tranquilizantes

GABA

Es el neurotransmisor inhibidor más potente, constituyendo un sedante natural. La acción


de las benzodiacepinas, los tranquilizantes más populares, consiste precisamente en
potenciar la acción del GABA.

Sin embargo, una cosa son sus propiedades y otra muy distinta lo que puede lograrse si
se ingiere. Es poco probable que franquee la barrera sangre-cerebro cuando se toma por
vía oral, seguramente porque tras su ingestión no llega ninguna cantidad activa al torrente
sanguíneo. Decidí probar este suplemento durante varias semanas, en forma de polvo
cristalino encargado en un laboratorio químico, el cual diluía en agua, y no noté ningún
efecto beneficioso con su uso.

Triptófano

Su acción positiva sobre la serotonina estabiliza el ánimo, lo que se traduce en


apaciguamiento si lo que se padecía era ansiedad o nerviosismo.

5-HTP (hidroxitriptófano)
Lo dicho en el caso del triptófano se puede aplicar también al 5-HTP, derivado suyo.

Sustancias de síntesis y/o más potentes

Benzodiacepinas

Hemos hablado ya sobre estos productos en el capítulo 2. Las benzodiacepinas


tranquilizan, y ésta es una de sus principales indicaciones, pero no son recomendables por
sus efectos adversos. En lo que respecta a lo cognitivo, sus propiedades anticolinérgicas
pueden producir una progresiva dificultad para recordar. Sus fabricantes y defensores
afirman que tranquilizan sin causar trastornos del estado de ánimo ni de las facultades
intelectuales, algo a todas luces falso. Es cierto que sus efectos secundarios son menores
que los de otros tranquilizantes, pero aturden, embotan el cerebro y dificultan el habla y
la capacidad de coordinación, entre otros problemas.

Las personas poco acostumbradas experimentan al tomarlas una paz mental y corporal
desconocida, y sobre todo un sentimiento de indiferencia ante lo que les rodea.
Personalmente, las primeras veces en que las usé, noté que todo me daba igual, que habían
desaparecido mi ansiedad y preocupaciones cotidianas, dentro de un estado similar a la
ataraxia, la ausencia de dolor en el cuerpo y de perturbación en la mente preconizada por
los filósofos epicúreos, o a lo que sentían los personajes del Mundo feliz de Aldous
Huxley tras tomar el soma, la píldora que les permitía evadirse.

Las benzodiacepinas son drogas de apaciguamiento, evasión y conformidad. Apaciguan


porque destruyen la ansiedad. Permiten al sujeto evadirse porque bloquean los
pensamientos que le quitan la paz y el sueño. Crean conformidad porque el usuario siente
que todo le da igual, que el mundo y sus problemas no le afectan, y por eso no va a gastar
ni un segundo en preocuparse por ellos. Si a esto unimos su bajo coste, no es extraño que
sean tan frecuentemente prescritas en las consultas médicas y tan bien aceptadas por
todos.

Deberían ser utilizadas sólo durante cortos periodos de tiempo y cuando resulten
totalmente necesarias, o nos arriesgaremos a perder gran parte de nuestra sensibilidad
emocional, de nuestras facultades perceptivas e intelectuales, a dañar nuestro hígado y a
tener dependencia de por vida ―sólo superable tras mucho esfuerzo y semanas de
sufrimiento, debido a la crisis de abstinencia―. Si alguien piensa usarlas para un examen
o prueba creyendo que va a lograr estar más tranquilo y relajado, comete un grave error,
porque sus capacidades estarán claramente mermadas, lo cual le llevará a rendir por
debajo de lo normal.

Betabloqueantes

Estas sustancias son usadas por personas con tendencia a la ansiedad, a ese encogimiento
de estómago anterior a un acontecimiento importante, y a las palpitaciones del corazón
en los momentos críticos.

Son productos que bloquean la acción perjudicial de un exceso de secreción de adrenalina,


que se origina en individuos a los que se les dispara fácilmente el sistema simpático. Su
efecto consiste en evitar una elevada excitación muscular, tanto en el sistema
cardiovascular ―corazón y vasos sanguíneos― como en los músculos esqueléticos,
previniendo y combatiendo la sensación de nerviosismo que produce el notarse las
palpitaciones, los temblores y otros signos que incrementan la tensión de sujetos
inestables. Por eso son utilizados por todo tipo de tiradores, para que no les tiemble el
pulso. Al evitar esos síntomas fisiológicos, la persona se percibe subjetivamente más
tranquila, con lo que aumenta su autoconfianza. Por tanto, este tipo de drogas tiene un
efecto indirecto, pero evidente, sobre el rendimiento.

Sin embargo, hay que conocerse a uno mismo muy bien, y haber experimentado antes de
probar esta clase de sustancias. Una dosis superior a la que templaría los nervios de
personas inestables, puede producir una reducción significativa del pulso (bradicardia),
una importante bajada de la presión arterial, y debilidad muscular. Dosis más altas pueden
originar serios problemas cardiovasculares.

El betabloqueante típico es el propanolol. Aunque se ha intentado la síntesis de otros


similares con efecto selectivo sobre los receptores beta de músculos o de corazón ―a
elegir―, no se ha conseguido aún totalmente.

En España se pueden adquirir libremente en farmacias, a pesar de que teóricamente sólo


se venden con receta.

Codeína
Es un opiáceo, igual que la heroína y la morfina, aunque con mejor fama que sus parientes
y plenamente aceptado por la farmacología legal, lo que lleva a incluirlo en numerosos
preparados para muy distintas indicaciones terapéuticas, como diarreas, resfriados, tos,
etc.

Sus efectos analgésicos son parecidos a los de la morfina, aunque menos potentes a igual
dosis. Sin embargo, su acción se equipara si la cantidad administrada es mayor. Teniendo
en cuenta que su venta es libre en farmacias, podemos afirmar que cualquiera puede
conseguir una dosis de opiáceos legalmente y a bajo precio. Sus efectos, en caso de
sobredosis, son similares a los producidos por la morfina y la heroína: depresión de los
sistemas circulatorio y respiratorio, pudiendo llegar a la parada total.

GHB

El Gamma-Hidroxi-Butirato fue sintetizado por el científico francés H. Laborit mientras


investigaba los efectos del neurotransmisor GABA. Puesto que esta sustancia no puede
cruzar la barrera sangre/cerebro, el GHB fue desarrollado como una forma de aportar
GABA, gracias a una modificación en su molécula. El GHB puede utilizarse como
anestésico, como medicamento para el insomnio y como tratamiento del alcoholismo y
de su síndrome de abstinencia.

Sus defensores dicen que produce un agradable estado de relajación y de tranquilidad con
cierta euforia en el que desaparece la ansiedad, sin resaca al día después; al contrario, sus
usuarios se sienten energéticos. Su acción se debe a que inhibe temporalmente la
secreción de dopamina, que puede producir una acumulación de este neurotransmisor, lo
cual a su vez explicaría la sensación de bienestar que se experimenta el día siguiente. La
dosis recomendada está entre 0.5 y 1.5 gramos.

Debemos señalar que este producto causó una gran polémica en USA y su prohibición
por la FDA. Ninguna de las partes implicadas parecía actuar de forma objetiva, ya que en
un lado estaban quienes lo comercializaban y en el otro personas e instituciones
relacionadas con la medicina oficial, partidaria de los psicofármacos. En cualquier caso,
quien decida usarlo debería tener precaución. Si les sirve de algo mi experiencia personal,
lo utilicé hace muchos años como ayuda para el entrenamiento físico, no para probar sus
efectos psíquicos. No noté ningún efecto adverso tomando las dosis recomendadas,
aunque tampoco muchos de los beneficios esperados. Sin embargo, al tratarse de un
producto importado por una marca de nutrición deportiva ―con un control mínimo en lo
que respecta al contenido―, no podía estar seguro de lo que realmente contenía el envase.

Melatonina

Se trata de una hormona secretada por la glándula pineal, que regula nuestra actividad: su
ciclo induce al sueño por la noche y al despertar biológico por la mañana. La disminución
de luz al final del día produce su liberación y la salida del sol frena su secreción. Con la
edad se va produciendo menos porque la glándula pineal se atrofia, fenómeno que explica
que las personas de cierta edad duerman menos horas.

Aparte del sueño, también interviene en el equilibrio del comportamiento y en ciertas


funciones mentales. Si se perturba su secreción ―por la edad, el estrés o cualquier otra
razón― la vigilia, la memoria y el humor pueden verse alterados. Cuando el ciclo natural
de la melatonina sufre algún trastorno, muchas funciones fisiológicas y psicológicas se
ven perjudicadas; por ejemplo, en el caso de personas que trabajan de noche, que cambian
la hora de irse a la cama o que hacen largos viajes de este a oeste o viceversa.

Su uso es recomendable cuando se necesita regular el sueño o recuperarse del desfase


horario propio del jet-lag. Aparte de estos usos puramente terapéuticos, beneficia la
ejecución intelectual cotidiana si se toma antes de dormir, puesto que mejora el sueño y
permite descansar más, con un consiguiente mayor rendimiento en la vigilia. Como los
desarreglos en el reloj biológico pueden alterar la habilidad de pensar con claridad, de
recordar y tomar decisiones, la melatonina, corrigiendo los ritmos circadianos, mejora el
rendimiento intelectual. En cambio, si se tomara durante el día podría perjudicar, ya que
interferiría con los ritmos circadianos normales.

Además de esta acción beneficiosa sobre el sueño, ejerce una acción antioxidante y
antienvejecimiento, protegiendo de los radicales libres a los que nos vemos sometidos en
nuestra vida cotidiana, si bien es cierto que existen muchos otros antioxidantes más
baratos y accesibles. Se puede comenzar con una dosis baja, de 100 mcg, y aumentarla
progresivamente si es necesario.

Picamilone
Producto de origen ruso que surge de la asociación de la niacina (una forma de vitamina
B3, de la que ya hemos hablado) con el aminoácido GABA. Sus efectos son una notable
vasodilatación (efecto de la niacina), con los beneficios que esto conlleva sobre las
funciones cerebrales, una acción ansiolítica (efecto del GABA) sin llegar a sedar, y una
acción neuroprotectora.

Lamentablemente, este va a ser nuestro último artículo publicado en esta revista. Los
interesados en el tema de las drogas inteligentes que quieran contactar conmigo pueden
hacerlo en la página web que cito debajo.

Referencias

Ruiz Franco, Juan Carlos, Drogas inteligentes. Editorial Paidotribo

Web “Drogas inteligentes”: http://www.drogasinteligentes.com