Vous êtes sur la page 1sur 84

PRIMERA PARTE

Cabos, conocimiento de los mismos y su empleo.

Cabos.--Jarcia.--Medida de la jarcia.--Diversas clases de jarcia.--Jarcia de fibra vegetal, sintética,


metálica y de Cuero.—Elaboración de la jarcia de cáñamo.--Alquitranado.--Impermeabilización.—
Jarcia blanca. -Jarcia menuda.--Conservación de la jarcia de fibra vegetal. -Fabricación de la jarcia
sintética. -Fabricación de la jarcia de alambre. -Conservación de la Jarcia metálica.

(1) Cabos.- Las cuerdas emp1eadas a bordo fabricadas con materias textiles o metálicas se
denominan cabos, que según su grueso, constan de dos, tres, cuatro o seis cordones; cuando
trabajan por aparejos entonces se llaman beta. El cabo puede o no llevar baño protector de alquitrán,
llamándose al primero Alquitranado y al segundo banco.

(2) Jarcia.- Se llama así al conjunto de todos los cabos, llamándose también cabulleria.
La jarcia se divide a su vez en dos clases: jarcia firme o muerta y de labor; la primera es la que va
siempre fija y bien tesa y sin variar de posición, tales como obenques, burdas, estays, etc., y la
segunda es la movible que forma los aparejos.

(3) Medida de la jarcia.- La jarcia se mide por su circunferencia o mena, expresada generalmente
en milímetros, y su longitud se expresa en metros.

(4) Diversas clases de jarcia.- La jarcia empleada a bordo puede ser de tres clases: la.-De fibra
vegetal. 2a.-Metálica. 3a. Vinílica.

(5) Jarcia de fibra vegetal.- A esta clase pertenecen:

Jarcia de cáñamo.- Esta construida con las fibras obtenidas de la planta del mismo nombre, que se
cultiva en diferentes partes del mundo, siendo los países productores mas importantes Rusia e Italia.
En España se emplea el de la vega de Granada, que es de buena calidad.

Jarcia de abacá.- Se elabora ésta con las fibras obtenidas de la planta Musa-Tertilis (plátano), que
a esta y sus fibras se llama en todo el archipiélago filipino abacá, producto que de allí se importa;
de ahí el por que a veces se denomine a dicha jarcia de Manila.

Se produce también en Filipinas el maguey o sisal, al que le dan tres calificaciones: bueno, regular
y ordinario. Asimismo se produce en dichas Islas el pacol o plátano silvestre.

El yute y el henequén.- Se producen en Yucatán y la América Central. El primer producto esta


entre el cáñamo y el abacá, no siendo confundible con el segundo por su suavidad, color mas
oscuro y fibras mas cortas, empleándose muy poco porque se descompone bajo los efectos de la
humedad, siendo su duración corta. El henequén esta comprendido entre el Yute y el abacá, su
tensión es mucho menor y sus fibras son cortas, siendo esta la causa de que salgan a la superficie de
la beta, por desprenderse las uniones; no presenta la limpieza del abacá. Y, por ultimo, la pita es
más clara, más suave y se confunde con el cáñamo blanco y con el abacá.

1
Se extrae esta de las hojas de las pitas, no empreñándose por las mismas causas que el yute, y,
además, por la de no poder alquitranarse, y ser su resistencia de 1/10 de la del cáñamo.

La jarcia de abacá ha desterrado completamente a la de cáñamo, pues si bien su costo es un poco


mayor y menor su duración, tiene no obstante la ventaja inmensa de flotar sobre el agua, la cual es
importantísima para estachas, remolques, etc.; en cuanto a su elasticidad y fuerza son también algo
superiores a las del cáñamo.

Jarcia de coco.- Se construye esta jarcia con la fibra de la cáscara de este fruto. Tiene esta clase de
jarcia mayor flotabilidad que el abacá, su resistencia es un poco menor, pues es aproximadamente
la misma que la de1 cáñamo, y pesa la tercera parte de este. Se emp1ea con mucha frecuencia en
los grandes remolques.

Existe también jarcia de lino y de algodón.- La primera es poco empleada y la de algodón suele
ser la beta tejida para las drizas de las banderas.

(5 bis.) Cuerda sintética.- El nylon es una fibra sintética que se fabrica de productos minerales.
Los cabos fabricados con dicha fibra poseen gran elasticidad y alta resistencia a la tensión. Es
resistente al agua y es muy durable.

(6) Jarcia metálica.- Se fabrica esta con hilos metálicos de hierro o acero, estando el primer metal
hoy completamente desterrado, por las ventajas tan grandes que presenta e1 segundo; dependiente
del trabajo que la jarcia tiene que realizar, se le da mayor o menor flexibilidad, quedando dividida
en tres clases: flexible, semiflexible y extraflexible.

También suele emplearse para pasamanos instalados en las prox1midades de las agujas, jarcia
construida con alambres de cobre.

(7) Jarcia de cuero.- Se utilizaba esta antiguamente con preferencia para los guardines del timón,
jarcia cuyas filásticas se extraían de la piel de vaca, pudiéndose obtener aq11ellas de gran longitud
al recortar estas en forma de espiral. Hoy día puede decirse que no se emplea en ninguna clase de
buques.

Antes de terminar el estudio de las jarcias realmente emp1eadas a bordo reseñaremos dos clases
mas para conocimiento de las mismas, que son la de palma y la de esparto. Las fibras de la primera
se obtienen de las palmeras. Estas plantas se dan en las regiones cálidas, y la jarcia con ellas
obtenida, por no ser atacada por el agua, se emplea para útiles de pesca y también en los trabajos
submarinos; su resistencia es de 1/5 de la del cáñamo. Las de esparto, alquitranada o sin alquitranar,
se usa a bordo de los buques de vela de cabotaje, por cuesti6n de economía. Es una jarcia muy
ordinaria, sobre todo sin alquitranar, siendo su resistencia 1/4 de la del cáñamo.

(8) Elaboración de la jarcia de cáñamo.- Colcha.- La primera operación que es necesaria efectuar
para obtener los diferentes cabos que constituyen la jarcia, es el retorcer sobre si mismas varias
fibras, para obtener de esta manera las filásticas, nombre que se da a dicha agrupación, las cuales,
reunidas a su vez en mayor o menar numero forman los cordones, con los cuales se forman las
guindalezas y calabrotes.

2
La operación antedicha de retorcer sobre sí mismos los diversos elementos, para ir obteniendo
sucesivamente los cabos sucesiva y anteriormente enunciados, se denomina colcha, que, según se
efectúe aquél de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, se le da el nombre de colcha a la
derecha o a la izquierda.

Filásticas.- Para la obtención de éstas se efectúa el colchado de las fibras por medio de unas ruedas
en las fábricas de jarcia, efectuándose el colchado de las mismas de izquierda a derecha.

Cordones.- Están constituidos éstos por varias filásticas colchadas de derecha a izquierda, es decir,
en sentido contrario a como se efectuó la colcha en las filásticas.

Guindalezas.- Las
hay de tres y cuatro
cordones. En las
primeras (fig. 1,a) el
colchado se hace de
izquierda a derecha y
las segundas (fig. 1 b)
llevan, además un
cordón interior de
cáñamo, llamado alma,
colchado al revés,
alma que no aumenta la resistencia del cabo, siendo únicamente su objeto el llenar el espacio
interior que dejan los cuatro de fuera, impidiendo el que la guindaleza se deforme. En efecto, si o
existiese la mecha (fig. 2) al halar de la guindaleza dos cordones opuestos, en este caso los c’ c’ (fig.
3) se pondrían en contacto, forzando a separarse a los c c, la guindaleza se deformaría y, si venia
justa, podría no pasar por la garganta de la polea; la mecha tiene por objeto evitar que esto ocurra,
pues situada entre los cordones, se aplasta y llena totalmente el espacio central, quedando en la
forma que vemos en la figura 4. el diámetro del alma es generalmente los dos tercios de los
cordones. La mena de las guindalezas utilizada a bordo varía entre 116 y 331 milímetros.

Calabrote.- es un cabo muy grueso, compuesto de nueve cordones colchados ordinariamente tres a
tres en guindaleza, y éstas, as su vez a la izquierda, o sea en colcha en sentido contrario. También
se empleaban calabrotes de doce cordones cuatro guindalezas con alma de cáñamo; pero
actualmente esta clase de calabrotes se usan muy poco. La mena de los calabrotes varía entre 70 y
337 milímetros. Los que son de menas mayores toman el nombre de cables; se usan únicamente en
los arsenales y muelles.

Jarcia de guillotina.- Algunas veces se da la colcha en sentido contrario al que anteriormente


hemos indicado, o sea que en las guindalezas el colchado de los cordones se efectúa a la izquierda.
La jarcia fabricada en esta forma se llama jarcia de guillotina, pero el cabo así formado resulta muy
bronco; ahí el que se emplee muy poco.
(9) Alquitranado.- Con el fin de preservar los cabos de los agentes destructores, se emplea el
alquitranado, evitándose de esta manera que la humedad penetre en su interior, la cual fácilmente
provocaría la putrefacción. Con el fin de evitar esto último, s ha tratado de substituir el alquitrán
por otros preparados, tales como el alumbre, acetato de plomo, infusión de sublimado, etc., etc., Lo

3
que se deseaba era conseguido; pero los cabos preservados con los preparados antedichos presentan
la ventaja de que entran en putrefacción con más dificultad, mas tienen el inconveniente de que no
impiden que el agua penetre en su interior, tal y como le ocurre al alquitrán, dando como resultado
de aquello el que, al ser embebida el agua, el cabo se haga muy rígido.

El alquitranado de los cabos, que, como ya hemos dicho, tiene la gran ventaja de preservarlos de la
humedad, la cual rápidamente los deterioraría, presenta el inconveniente de que, como
consecuencia de su empleo, el cabo pierde flexibilidad y resistencia; con el tiempo se produce una
alteración sensible en la estructura de las fibras; la resistencia a la ruptura de los cabos
alquitranados nuevos es próximamente la octava parte de la que presentan los cabos blancos de las
mismas condiciones. Como consecuencia de lo dicho, únicamente se alquitrana aquella jarcia que
ha de estar necesariamente expuesta a la intemperie y en la cual la flexibilidad no sea una cualidad
indispensable; cuando ésta lo sea, se dejará el cabo sin alquitranar.

(10) Impermeabilización.- Para conseguir la impermeabilidad de los cabos se pueden emplear


varios procedimientos, entre los cuales podemos citar: darle una capa de caucho o gutapercha
líquida, o sumergirlos dentro de la mezcla de aceite de linaza, sebo, resina y bióxido de manganeso,
no siendo este último procedimiento tan eficaz como los dos primeros.

(11) Jarcia blanca.- Se designa con este nombre a toda la que se emplea en la cabullería de labor,
empleándose de esta clase, según ya sabemos, por su mayor resistencia y flexibilidad.

(12) Jarcia menuda.- La jarcia de que anteriormente hemos hablado, es decir, la guindaleza, y el
calabrote, cuya mena es siempre superior a 12 milímetros, es la empleada en las maniobras
llamadas de fuerza; se llama jarcia de cuerpo. Para los otros usos, tales como cosiduras, ligadas,
etc., se emplea la jarcia de poca mena, que se conoce con el nombre de jarcia menuda, siendo sus
principales variedades las que ponemos a continuación.

Meollar.- Jarcia tosca y barata que se fabrica con cáñamo de inferior calidad, estando formada por
dos, tres o cuatro filásticas colchadas de izquierda a derecha formando un solo cordón, reclamando
igualdad en la hilatura de sus filásticas y acabado. El más usado es el de dos filásticas, que se vende
en madejas de un kilogramo de peso aproximadamente; a esta clase de meollar se le llama meollar
de fábrica. También se puede fabricar a bordo, aprovechando las filásticas de la jarcia excluida,
tomando entonces el nombre de meollar contrahecho. Esta clase de jarcia es muy a propósito para
los trabajos de momento o aquellos en que no se exige gran limpieza en su ejecución, tales como el
forrado de la maniobra firme, fabricación de palletes,
dar ligadas provisionales, etc.

Hacer meollar.- Se emplea para esta operación el


carretel de cordelero, que vemos representado en la
figura 5, que consta de una rueda dentada de flanco
rectilíneo R, la cual va dentro de un bastidor circular
formado por dos planchas: entre dichas planchas,
sirviéndoles éstas de soporte, van cuatro piñones p que
engranan con la rueda R, piñones que van provistos de
un gancho que gira con ellos.

4
El movimiento de la rueda se produce por medio de una manivela que lleva en su parte posterior; la
relación entre el número de dientes de la rueda y los de los piñones está dada por el número nueve,
es decir, que por cada vuelta de aquélla, los piñones dan nueve. Lleva en su centro un gancho cuyo
uso vemos más adelante.

Como piezas auxiliares se utilizan un gancho portátil giratorio G, y una pieza de madera de forma
cónica C, que lleva practicadas unas ranuras o canales en la dirección de las generatrices opuestas
del cono, y un orificio practicado en la dirección del eje geométrico cerrador.

Para hacer el meollar se procede en la forma siguiente: se afirma primeramente los chicotes de las
filásticas en los ganchos de los piñones p, a tres o a cuatro, según sea el número de las filásticas de
que ha de estar formado el meollar; los chicotes libres se mantienen separados, y al hacer girar la
rueda lo efectuarán los piñones, lo propio que los ganchos solidarios con ellos y las filásticas se
tuercen separadamente cada una de ellas. Después de hecho esto, los chicotes libres de unen y se
afirman al gancho portátil G; delante de éste y próximo a él se coloca el cerrador, en forma tal que
las filásticas antedichas encajen en las ranuras que aquél lleva practicadas, impidiéndose de esta
manera el que se enreden dichas filásticas y consiguiéndose al mismo tiempo que el colchado salga
igual. Se comprende que todo dispuesto en la forma que hemos dicho, al girar nuevamente la rueda,
se irán colchando entre sí las tres filásticas. Si el meollar es de cuatro, se emplea una filástica más,
que constituye el alma, la cual se afirma en el gancho central que lleva la rueda y luego se pasa por
el orificio central que lleva practicado el cerrador. una vez terminado el colchado, se afirma el
gancho que lleva la rueda en su parte central más resistente que los anteriores, para proceder a
cebarlo o igualarlo; para ello, por medio de un cable más grueso y un trozo de lona alquitranada, se
le dan dos o tres vueltas, y un hombre corre con ellas a lo largo del cabo, mientras otros dos las
aguantan, con el fin de que no se despasen ni aflojen.

Piola.- Cabo formado generalmente por tres hilos colchados de derecha a izquierda, o sea invertido
a la del meollar; es de fibras muy superiores y elaboradas con esmero, para que responda a los
preferentes usos a que se dedica. Su mena varía ente los 8 milímetros, piola fina, y 15 milímetros,
piola gruesa. A la piola sin alquitrán se la denomina piola blanca.

Merlín.- Es un vaivén delgado, mucho más resistente que aquel que se elabora como la piola con
cáñamo fino y de buen tercio; no hay las variaciones de clase que en el vaivén; suele ser de 10 a un
milímetro de mena, formado por tres cordones de dos filásticas que se colchan de derecha a
izquierda. Al merlín sin alquitranar se le llama sardineta.

Los dos cabos descritos son de colcha más esmerada que el meollar, y se emplean en trabajos más
delicados, fabricándose al mismo tiempo con material más escogido.

Vaivén.- Cabo formado por tres cordones colchados a la izquierda, compuestos de 6, 9 o 12


filásticas, según el grueso que se deseé. Su mena varía entre 25 y 45 milímetros. Cuando es
necesaria esta clase de cabo, pero más fuerte y resistente, entonces se fabrica a máquina, estando
constituido generalmente por tres cordones a la derecha compuestos de dos, tres o cuatro hilos cada
cordón, resultando así el vaivén de 12, 15, 18, etc., filásticas; a esta clase de vaivén se le da el
nombre de vaivén grueso.

5
Hilo de vela.- Se fabrica siempre éste con fibras de primera calidad, y se forma con dos o tres de
éstas no alquitranadas; su mena es muy pequeña, oscilando entre 3,5 y 4,5 milímetros. Se vende en
el comercio en madejas de 25 a 30 metros.

Todos los demás cabos utilizados a bordo, con mena variable comprendida entre 10 y 110
milímetros, no comprendidos en las denominaciones anteriores, toman en general el nombre de
betería. Se designa, por último, con el nombre de jarcia trozada a la jarcia excluida que se utiliza
para hacer el meollar.

Beta tejida.- la jarcia colchada en la forma que anteriormente hemos dicho, a pesar del colchado en
sentido contrario que se da a los elementos que la constituyen, tiene el inconveniente, sobre todo
tratándose de cabos de poca mena y gran longitud, de tener la tendencia a enrollarse en sentido de
su eje. La tendencia antedicha constituye un grave inconveniente, por ejemplo, en las drizas de
bandera; de ahí el que las filásticas, en vez de colcharlas, se tejan, efectuándose el tejido de las
mismas sin alquitranar. A esta clase de cabullería se la denomina beta tejida, empleándose para la
fabricación de la misma el algodón en vez del cáñamo. El tejido se efectúa tejiendo la mitad de las
filásticas a la derecha y la otra mitad a la izquierda, sin darles mucho torcido, debiendo ser el hilado
uniforme, bien pulido y sin aderezo alguno. Las menas empleadas para las drizas de banderas son
las cuatro siguientes: 20, 27, 34 y 40 milímetros debiendo ser elaboradas con hilo del número 30.

(13) Conservación de la jarcia de fibra vegetal.- La humedad es una de las causas que más
perjudica a la jarcia a que nos referimos; con ella disminuye la resistencia y aumenta la rigidez.

En los cabos alquitranados el efecto de la humedad es menos notable, de ahí el que éstos sean los
que exclusivamente se emplean en la jarcia firme, esto no quiere decir que no experimenten los
efectos de la humedad, y la disminución que en su longitud experimentan, principalmente los cabos
de maniobra de largo trabajo, puede llegar hasta producir averías si no se tiene la precaución de
darles un pequeño lascón, tanto en tiempos lluviosos como en las noches en que se presenta el rocío.
La acción constante de la humedad deteriora rápidamente la jarcia; de ahí el que no se deba jamás
guardarse en los pañoles sin antes orearla, hasta convencerse de que está perfectamente seca,
precaución que debe extremarse con el abacá, pues de no hacerlo así su duración es limitadísima.
Por las causas antedichas las gazas de los motones no deben forrarse más que en los casos de
absoluta necesidad, pues debajo de los mismos la humedad queda de un modo permanente, y,
además, hace imposible el observar si han experimentado algún deterioro.

Es necesario tener cuidado de que no se empapen los cabos de grasas o aceites, por perder en estas
condiciones gran parte de su resistencia. La permanencia de estas substancias da como resultado el
que se quemen las filásticas.

Para disminuir en todo lo posible los efectos de la humedad en la jarcia firme de fibra vegetal es
conveniente alquitranarla de cuando en cuando, principalmente en la estación lluviosa,
aprovechando los días en que brille el sol.

Siempre que los cabos en su recorrido pasen por roldanas y principalmente en los retornos, debe
vigilarse especialmente esta parte, por estar muy expuestos a fallar, debido a la violenta dilatación
que experimentan en aquel momento las fibras exteriores.

6
(14) Cable de acero.- Los fabricantes indican las dimensiones del cable de acero por su diámetro y
ésta es la designación que se utiliza en las especificaciones navales de los Estados Unidos. Existen
cables desde ¼’’ a 2 ¾’’ de diámetro.

Fabricación de cable de acero.- El alambre que se utiliza en los cables es casi exclusivamente de
acero. El primer requisito para la fabricación de alambre de acero es la selección y mezcla de los
diversos minerales de hierro que determinan la composición química de los lingotes de acero.

Después de seleccionar el acero adecuado (hierro, acero vaciado, acero vaciado de alta resistencia,
acero eléctrico o acero eléctrico de alta resistencia), proveniente de horno de hogar, los grandes
lingotes se reconocen y se laminan hasta quedar en forma de barras de sección cuadrada de 4’’ por
4’’ que se cortan en tramos pequeños y se calientan de nuevo para laminarlas y convertirlas en
pequeñas barras de sección redonda y una vez más en varillas de ¼’’ y ½ ‘’ de diámetro.

A continuación, por estirado en frío a través de dados se obtiene el alambre, haciéndolo quebradizo
y por ello hay que proceder al revenido, a intervalos, para reblandecerlo de nuevo y seguirlo
estirando. Durante esta operación se utiliza diversos lubricantes, como aceite, sebo y agua jabonosa,
que facilitan el estirado.

La unidad fundamental en la construcción de cable de acero es el cordón. Estos se forman


enrollando alambres, alrededor de un núcleo o alma en una máquina de colchar cordones.

Existen gran número de combinaciones geométricas de alambres, paro para trabajo ordinario la
práctica es usar un alambre en el centro del cordón, roseándolo de una capa de 6 alambres y luego
sucesivamente; con capas de 12 y 18 alambres. Un alambre central rodeado de una capa de 6
alambres, forma lo que se llama un cordón para cable de tracción.

Si a éste se le agrega otra capa de 12 alambres, obtenemos un cordón de 19 alambres para los
cables de izar, etc.

Los cordones terminados se enrollan en grandes bobinas y se colchan para convertirlos en cables
con una máquina diseñada para el efecto.

El cable normal de acero se hace de 6 cordones y un núcleo de fibra. Esta disposición ofrece la
forma más conveniente y compacta, ya que tanto los cordones como el núcleo son prácticamente de
las mismas dimensiones.

El uso de fibra en el centro del cable no sólo contribuye a la flexibilidad del mismo, si no que posee
además, la ventaja de que dicha fibra constituye un colchón sobre el que se aprietan los cordones
cuando el cable se contrae bajo la acción de un tirón de gran magnitud actuando así, con la
elasticidad del alambre y dando de sí por la colcha en espiral reduciendo el efecto de los esfuerzos
bruscos.

Cuando la fibra central ha absorbido su porción de lubricante que debe utilizarse en el cable de vez
en cuando, este acolchamiento dará como resultado la lubricación de los alambres internos,
reduciendo enormemente la fricción interior.

7
En el cable de acero, cada alambre se prueba e inspecciona cuidadosamente en toda su longitud.
Esta inspección concienzuda y los cuidadosos métodos de fabricación, son los que en gran medida
le han ganado al cable de acero su reputación de “confiable” que tiene universalmente.

Los criterios que norman el tipo de cable que se requiere para cada uso, son los siguientes:

Material.- la resistencia el cable de acero aumenta al incrementarse la del material de que está
hecho. Dicha resistencia crece en el orden siguiente: hierro fosforado, acero fundido, acero fundido
de lata resistencia, acero de alto grado eléctrico.

El peso y el diámetro del cable de acero para un propósito en particular se pude reducir mediante el
uso de un material más resistente, como por ejemplo, utilizando cable de acero de horno eléctrico
en vez de acero fundido de alta resistencia; visto de otra forma, usando un material más resistente
aumenta el índice de seguridad de la carga de trabajo para un peso y diámetro determinados del
cable.

(15) El galvanizado.- Es el medio más sencillo y eficiente que se conoce para preservar el alambre
de la corrosión, pero significa exponerlo a temperaturas de 800° F (427° C), lo que reduce su
resistencia aproximadamente 10 por ciento.

El proceso de galvanizado consiste en pasar lentamente al alambre por un baño de zinc fundido, del
que toma una capa delgada pero sumamente adhesiva, que resulta suficiente para protegerlo de la
acción corrosiva de la humedad.

Dicha protección es especialmente importante para el alambre que ha de quedar expuesto al agua
salada.

Cuidado que se debe dar al cable de acero.

El cable de acero necesita en ciertos aspectos mayor cuidado que el cáñamo o henequén y mejor
atención que la que generalmente recibe a bordo.

Cuando no está es uso se conserva en un carrete o tambor. Una sóla coca en cable de la mejor
calidad lo echa a perder de inmediato. Al recibir un cable y pasarlo de uno a otro carrete hay que
tener el cuidado de desenrollarlo, en vez de hacer deslizar las vueltas sucesivas sobre el extremo
del carrete como se acostumbra.

Una vez usados los cables deben secarse, limpiarse y engrasarse con aceite de linaza cocido, o
cubrirse con una capa de aceite de linaza crudo por lo menos una vez al mes; y cuando no tengan
que utilizarse durante algún tiempo se empleará una pasta de aceite de linaza y negro de humo. No
deben de emplearse ni los aceites ordinarios ni el alquitrán, pues todos ellos tienen ácidos en más o
menos cantidad que atacan el acero.
Ahora bien; cuando un cabo de esta clase ha de permanecer algún tiempo sumergido en el agua,
puede entonces cubrírsele con una mezcla compuesta de partes iguales de alquitrán y cal recién
apagada, mezcla que, después de bien hervida, se da en caliente al cabo hasta dejarlo cubierto por la

8
misma. También es un buen preservativo de oxidaciones el aceite de linaza cocido, cera virgen y
pez rubia, dado también en caliente.

En los cabos de trabajo, al igual que dijimos en los de fibra vegetal, debe vigilarse bien cuando
toman vuelta alrededor de roldanas, norays, etc., sobre todo en aquéllas; si son de pequeño
diámetro y es grande la velocidad a que trabaja el aparejo; no debiendo olvidar que los diámetros
de las poleas o roldanas de trabajo del cable y que cuando más abierto sea el ángulo de la tira en los
retornos, más fácil es su trabajo.

Operación con los cabos.-

Definiciones.- Cotes y ligadas.- Ayustar.- Azocar.- Zafarse.- Despasar.- Estrobo.-


Ayustar filásticas.- Nudo ordinario.- Coseno o balso por seno.- As de
guía para lazo o ahorcaperro.- Balso por chicote.- Boca de lobo.- Vuelta
redonda y mordida.- Vueltas mordidas.- Margarita.- Presentar estrobos a
los aparejos.- Nudo de pescador.- Nudo tejedor.- Nudo llano.- Cote de
Guardiamarina.- Nudo de estrobo.- Nudo de corbata.- Dos nudos.-
Vuelta de guirnalda.- Cadenilla.- Trenzas de cuatro cordones.- Abarbetar,
dar una barbeta o llave.- Atortorar.- Falcacear.- Trincafiar.- Entrañar o
embutir.- Precintar.- Aforrar.- Empalomar.- Ligada abotonada.- Ligada
de cruz.- Ligada de cruz y botón.- Ligada redonda.- Ligada sencilla.-
Ligada con medios cortes.- Pecho de muerto.- Costura redonda.- Costura
larga española.- Costura de velero.- Costura de ojo.- Ayustar un cabo a
una cadena.- Alargar un cabo.- Acortar un cabo.- Grupos.- Grupo
sencillo de calabrote.- Grupo doble de calabrote.- Grupos de eslabón.-
Sevillana.- Salvachia.- Roñada.- Piña.- Piña sencilla o media piña con
culo de puerco abajo.- Piña sencilla o media piña con culo de puerco
arriba. Piña doble o de dos cordones.- Piña de rosa.- Piña de acollador.-
Piña de capón.- Piña de guardamancebo o barrilete.- Piña de seis
cordones.- Cabeza de turco.- Cabeza de turco completa.- Engañadura.-
Cajeta común.- Cajeta francesa o esterilla.- Cajeta redonda.- Cajeta
cuadrada.- Pallete de media vuelta.- Faja de sable.- Redes.- Rabo de
rata.- Barrilete de estay.- Guirnalda.- Gazas.- Pernadas de estay.- Gaza
de garrucho.- Boza.

(16) Definiciones.- Antes de empezar el estudio de las diferentes operaciones que con los cabos se
pueden efectuar, es necesario conocer el significado de los términos firme, seno y chicote (fig. 6)

Firme, es la porción más larga o principal del cabo.

Seno, es el arco o curva que forman el cabo entre los


extremos que lo sujetan, bien cuando trabaja, bien cuando
se manipula con él para hacer un nudo.

Chicote, es el extremo libre del cabo, o sea la parte del


mismo que se utiliza para formar el nudo o para tomar vueltas con el mismo.

9
(17) Cotes y ligadas.- Con este nombre se designa, respectivamente a todos los nudos que tienen
como fin afirmar un cabo a un objeto sólido y también para ligar dos de estos últimos por medio de
un cabo.

(18) Ayustar.- Unir dos cabos por sus chicotes con nudos o costuras. También se llama empalmar.

(19) Azocar.- Apretar bien un nudo, una trinca, etc.

(20) Zafarse.- Escaparse un cabo o un objeto cualquiera del lugar donde está amarrado, sujeto o
ayustado.

(21) Aduja.- Vuelta o anillo, circular u oblongo de todo cabo, calabrote o cadena que se recoge de
ese modo.

(22) Adujar.- Recoger un cabo, cable, cadena, etc., en adujas par que ocupe menos lugar y no se
enrede. Según la forma de recoger el cabo en adujas toma la operación distintos nombres, así,
Cuando las vueltas de aduja se dan en el sentido del torcido del cabo, adujar al derecho; cuando se
dan hacia la izquierda, o sea en sentido contrario al torcido de la beta, adujar en contra; cuando las
adujas son todas de un mismo tamaño y están claras, adujar por igual; cuando se dan en forma de
espiral y sobre un mismo plano empezando por el centro colocando en él el chicote, adujar a la
holandesa; y por último, cuando son de forma oblonga, adujar a la guacaresca.

(23) Despasar.- hablando de cabos, es sacar uno o todos los de labor de los motones por donde
trabajan o por cualquier otro del sitio por donde está pasando. En el primer caso se dice despasar la
maniobra o despasar un cabo y se usa también como recíproco refiriéndose a la beta que por
cualquier accidente se despasa, pudiendo en ambos decirse con propiedad y como equivalente
desguarnir.

(24) Estrobo.- Trozo de cabo ayustado por sus chicotes que sirve para dar vuelta a un objeto y,
enlazado en sí mismo, enganchar un aparejo para suspender dicho objeto. Hace el oficio de eslinga
y toma además algún título particular, según a lo que se aplica, como estrobo del ancla, del anclote,
etc.

(25) Ayustar filásticas.- Se cogen los


chicotes de las filásticas que se desean
ayustar y se abren por la mitad hasta
obtener una longitud de las mismas
abiertas de cuatro o cinco centímetros;
se peinan luego las puntas con un faca
para que no abulte y los chicotes que
así quedan ab, cd, se cruzan en la forma que vemos en la figura 7 (A), montando a sobre c y d sobre
b; se hace luego un seno con d pasándolo por debajo del firme de su banda y de c, llevando el
chicote a la banda opuesta, se hace igualmente con b un seno por encima del firme de su banda y su
chicote se pasa por encima de d y por dentro del seno que se había formado con este último chicote,
quedando dispuestas en la forma que vemos en la figura 7 (B), y ya en esta forma se puede hacer
finalmente el amarrado entrando de los chicotes d y b para azocar el nudo formado por ellos.

10
(26) Nudo ordinario.-
se emplea esta clase de
nudo para unir cabos
de mucha mena y se
hace formando un
nudo sencillo con uno
de los chicotes y una
vez hecho se entrelaza
el chicote del otro o se
le sigue a su alrededor
tal y como vemos en la figura 8 (a); en (b) tenemos el nudo ya azocado.

Este nudo es muy fuerte, no se deshace y se hace muy


fácilmente teniendo además la ventaja de que por mucha
fuerza que haga no experimentan ningún
alargamiento las fibras. Sin embargo,
cuando las estacas tienen que trabajar en
línea recta, existe el peligro de que se zafen,
siendo en estos casos conveniente el dar una ligada a los chicotes tal y como
vemos en la figura 9, y ya de esta manera cualquiera que sea la forma en que
trabaje ya se puede tener con él gran seguridad.

(27) Cote o malla.- Para hacerlo se forma con el chicote un seno fig. 10, y se
para luego por debajo del firme f y por dentro del seno formado, se lleva luego
havia arriba y se termina dándole una ligada l al firme en su extremo.

(28) Malla o medio nudo.- Se hace muy fácilmente, formando con el chicote un seno sobre el
firme y pasándolo luego por el seno formado,
quedando en la forma que con toda claridad se ve
en la figura 11, no necesita por ello más
explicación.

(29) Nudo doble o lasca.- Se coge el chicote de un cabo, se cruza con el firme, figura 12 (a) y (b)
y después de pasarlo por detrás del mismo se mete
por el seno formado al hacer la cruz.

Esta clase de nudo se emplea cuando se dispone de


mucho cabo, cuando se quiere evitar el que éste
pasado por un cáncamo o argolla, ojo de una gaza o
cajera, etc, etc., se despase.
Para hacer esta clase de nudo doble se hace el sencillo
tal y como hemos explicado, figura 13 (a), se va
siguiendo con el otro chicote dicho nudo o, mejor dicho, amadrinando sobre él el otro cabo,
efectuándolo en la forma que vemos en la figura en (b) y se termina azocándolo, quedando ya listo
como se indica en (c).

11
(30) As de guía.- En el extremo de un cabo se forma un seno s, figura 14 (A), el chicote se lleva
hacia abajo b y luego hacia arriba b’, pasándolo por dentro del
seno s, b’’ (B) y después de pasarlo por dentro del firme f, se
trae nuevamente hacia abajo b’’, y por encima del cruce
formado se mete por el primer seno s, quedando ya hecho en la
forma que vemos la figura en (B)

Puede el chicote en vez de quedar a la izquierda quedar a la


derecha, tal y como vemos en la figura 15 (d); en dicha figura
vemos con toda claridad y detalle la forma de hacer el nudo
que tratamos: se hace un seno con el chicote de (a), se coge
después el chicote y se pasa por detrás a través del seno y por
detrás del firme (b), se monta luego el chicote del firme por
encima del seno(c) y luego se pasa a través de él y por debajo,
quedando terminado tal y como vemos en (d).

(31) As de guía por seno y balso por seno.- Se dobla primeramente el cabo por un seno y se da un
cote con el firme alrededor de él, quedando ya en la forma que vemos en la figura 16 (a); después
por el seno sencillo, alrededor del cual se dio el cote, se pasa todo lo demás azocándolo después
hasta dejarlo en la forma que vemos en la figura en (b).

12
(32) As de guía para
lazo o ahorcaperro.- Se
coge un chicote de un
cabo y después de darle
vuelta en el firme en la
forma que vemos en la
figura 17 (a), se hace
luego con él un as de guía,
pasando el seno que
primeramente se forma al
hacer éste por el firme y
ya queda en disposición
de correr a lo largo del
mismo, quedando una vez
terminado en la forma
que vemos en la figura
(b).

También existen nudos para lazo de la


forma que vemos en la figura 18 en (a),
(b), (c), y (d), los cuales, por su
sencillez para hacerlos no necesitan
explicación, pero hemos de decir que
ninguno es tan firme, seguro y útil
como el formado con el as de guía
antes descrito.

(33) Balso por chicote.- Se hacen dos o tres adujas con el


cabo sobre la mano izquierda, figura 19 (a) y (b), después
se da un cote con el chicote alrededor de las citadas
adujas y del firme y, por último, se amarra aquél sobre
éste por medio de un ligada o de un as de guía.

Este balso llamado también de calafate, puede utilizarse


para suspender un hombre, el cual s sentará como vemos
en la figura 20, sobre dos de los senos y apoyará la
espalda sobre el tercero.

13
(34) Boca de lobo.- Para hacerla se coge un cabo por dos puntos y el seno que queda formado entre
ambos se deja caer sobre el firme, se da después un cierto número de vueltas en sentido inverso con
cada una de las manos y quedarán formados en los puntos (a) y (b), figura 21, dos senos, quedando
ya formado el nudo, encapillándose aquellos en el gancho del aparejo, figura 22.

(35) Vuelta redonda y mordida.- Se hace en la forma que


vemos en (s) y (b), figura 23, haciéndose la primera cuando
se quiere abozar un cabo y la segunda para dar a uno de éstos
un aparejo de rabiza.

Cuando se quiere afirmar un cabo a una percha, se emplea la


vuelta mordida en la forma que se ve en (c).

(36) Vueltas mordidas.- En la figura 24, (a), (b) y (c),


tenemos las empleadas; la (a) no es más que un ballestrinque
modificado, y tanto ésta como las (b) y(c) por su sencillez no
necesitan explicación.

Cuando se quiere afirmar a una percha


un aparejo, gancho, argolla, etc., etc.,
se puede emplear el nudo que vemos en
la figura 25 en (a) por su parte anterior
y en (b) por la posterior. Es un nudo
fácil de hacer; y después de todo lo que

14
ya hemos dicho respecto a la formación de los mismos y
la claridad de la figura, principalmente, hace innecesaria
la explicación del modo de hacerlo.

(37) Margarita.- Sirve para acortar provisionalmente un


cabo o también se puede utilizar para que no trabajen
para ciertas partes del mismo, pudiéndose hacer de
cualquiera de las maneras que vemos en (a), (b), (c), (d),
(e), y (f), figura 26.

Las maneras indicadas en (a) y (b) son muy usadas


cuando ambos chicotes están firmes, pues por su
sencillez rápidamente se puede hacer en el centro del
cabo.

La manera más sencilla evidentemente es la


(a), pero para mayor seguridad es conveniente
el dar en cada seno dos ligadas quedando en la
forma que vemos en la figura 27.

Las indicadas en (c), (d), y (e), sólo se pueden


utilizar cuando el chicote del cabo está libre y
son aplicadas para asegurar más
permanentemente que las antes descritas. La
(d) es un particular adoptada para en un
momento poder deshacerla retirando los bureles que van en los senos extremos. La (f) es también
una manera rápida de acortar un cabo, pero siempre y cuando no tenga que estar sometido a
grandes esfuerzos, siendo muy útil como nudo para suspender masteleros, Jarcias, etc.

Se puede también acortar un cabo en la manera


que vemos en la figura 28. Este sistema se
puede emplear cuando se trate de estacas de
mucha mena y también cuando el acortamiento
tiene que hacerse rápidamente.

(38) Presentar estrobos a los aparejos.- Si se trata de efectuar sobre estacas o cabos puede
hacerse por medio de un estrobo, el cual se morderá en la forma que vemos en (a), figura 29;
también se puede hacer por medio de un cabo cualquiera, como vemos en (b), dando después a los
chicotes una ligada abotonada; y, por último, si el estrobo tiene que trabajar sobre una percha, se
pasará en la forma que vemos en (c).

15
(39) Nudo de pescador.- Es el representado en la figura
30 (a), (b) y (c); se trata de un buen nudo. Se forma
haciendo dos medios nudos sobre cada cabo (a), y
después se entra de éstos hasta dejar azocado el nudo.

Es este un nudo muy útil para los pescadores, que usan


para unir las tanzas de los aparejos de pesca; de ahí el
nombre que ha recibido, pues como vemos en la figura,
los dos cabos pueden trabajar aparte, manteniendo los chicotes, y un tercer cabo para un anzuelo
puede ser introducido entre ellos.
Cuando se trate por medio de este nudo de unir cuerdas delgadas de tripa,, debe dejarse el nudo
ligeramente abierto; el espacio que queda se debe envolver con seda. Pudiéndose decir con respecto
a este nudo que es quizás el mejor que se puede emplear para unir fuertemente dos cabos delgados.

(40) Nudo de tejedor.- Es el representado en la figura 31 (b). Para hacerlo se cruzan los dos
chicotes tal y como vemos en la figura 31 (a); se hace con uno de los chicotes, el de la derecha, un
seno; el otro chicote se cruza sobre el seno formado y si chicote se pasa por debajo de este {ultimo
y firme del primer chicote, luego por encima del firme del otro y, por último, por debajo del primer
seno formado, quedando ya como en la figura 31 (b)

El nudo que hemos descrito es uno de los mejores


cuando se trata de unir una jarcia menuda, no siéndolo
tanto para unir cabos de alguna mena; pera para unir
hilo es sin duda alguna el mejor nudo conocido.

(41) Nudo llano.- Es este uno de los nudos más usados siendo uno de los mejores de los conocidos,
pues reúne las condiciones de ser muy fuerte, no se deshace nunca, pues cuando más trabajo hace
más se azoca, nunca se aprieta y se deshace rápidamente.

Para hacer este nudo suelto, se cogen los dos chicotes y se cruzan montando el derecho sobre el
izquierdo, el chicote del derecho se pasa por
detrás y debajo del firme del izquierdo,
después se vuelven nuevamente a cruzar,
efectuándolo a cierta distancia del primero,
montando el chicote que queda a la derecha, y
el que queda a esta banda se asa por delante y
debajo del seno que deja el que queda a la

16
izquierda, figura 32 (a) y una vez azocado queda como vemos en (b); también se puede decir, para
hacer este nudo refiriéndonos al chicote, derecho encima, izquierdo encima.

Procediendo en esta forma no se puede nunca formar


un nudo al revés tal como vemos en la figura 33 (a) y
(b).

Como medida preventiva, una vez hecho el nudo


llano se puede dar una ligada a cada chicote quedando
en la forma que vemos en la figura 34.

Se utiliza este nudo


como nudo rizo,
pero en realidad
podemos decir que
el verdadero nudo
de rizo es el nudo llano hecho con uno de los chicotes por seno,
tal y como vemos en la figura 35, disposición que permite
deshacer el nudo más rápidamente que hecho en la otra forma.

Cuando se trata de unir dos cabos que


tienen distinta mena, no es
recomendable el nudo llano, siéndolo
representado en la figura 36 en (a),
hecho sin azocar y en (b) azocado,
cuya forma ya conocemos, hecho con
un chicote. Esta clase de nudo se
hace rápidamente y de una manera
muy fácil; nunca se deshace, pero
tiene el inconveniente de ser un poco abultado y pesado y al someter el cabo a un gran esfuerzo
fallará probablemente, antes por el nudo, que por otra parte del cabo.

(42) Cote de guardiamarina.- Es el que vemos en la figura 37. Para hacerlo


se forma un seno s con el chicote ch, después se da un medio cote c alrededor
del firme, y a continuación se dan sobre el firme y de arriba para abajo dos
vueltas redondas, pasando finalmente por dentro del seno así formado el
chicote ch.

(43) Nudo de estrobo.- Se hace en el chicote un


nudo doble, se hacen dos o tres adujas sobre la mano
izquierda y s da un ballestrinque sobre ellas y sobre el
firme y queda en la forma que vemos en la figura 38

17
(44) Nudo de corbata.- Se forma un seno con el chicote, figura 39; se da un cote cogiendo el firme,
se pasa luego el chicote por debajo y por dentro del seno ya hecho,
formando finalmente otro por el cual se pasa el chicote.

(45) Dos nudos.- En la figura 40 vemos dos nudos que por su poco uso no
tienen nombre particular.

(46) Vuelta de
guirnalda.- De éstas
existe la sencilla y la
doble; la primera se hace
dando dos medios nudos
en un cabo, figura 41 (a)
efectuándolo uno a
continuación de otro,
azocándolos después,
quedando en la forma que
vemos en (b) en la misma
figura. La doble se obtiene haciendo en vez de dos, varios nudos de aquellos (c), terminando en
igual forma (d).

Se utiliza este nudo para acortar cabos, que se


efectuará tanto más cuanto mayor sea el número
de medios nudos que se den (generalmente no se
suele pasar de seis), y también para evitar el que
un cabo se pase por el ojo de una cajera de un
montón, anilla, etc., etc.

(47) Cadenillas.- Para hacer la indicada en la


figura 42 en (a), se forma un doble seno por lo
largo tal y como vemos en la figura 43 (1), se
cobe éste con la mano izquierda y se trae sobre
el firme, dándole media vuelta, ocupando ambas
partes la posición que indica el primer cruce, tal
y como vemos en (b) continuando después en
forma semejante a como se hace una trenza y,
una vez ésta formada, por el último seno se pasa
el chicote del cabo y después se tesa.

18
En la figura 44 vemos
con todo detalle cómo
se forma una clase de
cadenilla. Se hace con
el chicote un seno
pasando el chicote por
encima del firme, se
mete el chicote por el seno formado antes y por debajo del firme, quedando tal y como vemos en
(a); se forma otro seno y por él y de igual manera como antes hemos dicho se mete el chicote, y así
se continúa hasta terminar la cadenilla como se indica en (c), (d) y (e), que se fija, pasando un burel
por el último seno formado, quedando en la forma que vemos en la figura 42 (b).

Las otras dos figuras


42 (c) y (d), las mismas
indican claramente la
forma de hacerla, no
necesitando, por lo
tanto, explicación
alguna.

En forma semejante a
como se indicó en la
figura 43, se hace con
el cuero, que dijimos
anteriormente, que a
bordo ya no se emplea;
se corta el cuero en tres tiras tal y como vemos en la figura 45 (a), se trenza, y una vez trenzado,
queda en la forma que vemos en (b).

(48) Trenzas de cuatro


cordones.- Se hace ésta
como se indica en la figura
46 en (a) y (b), cruzando los
cordones opuestos de una
parte a otra y pasando
sucesivamente de uno a otro
lado queda al terminar en la
forma que vemos en la figura
en (c).

19
(49) Abarbetar, dar una barbeta o llave.- Barbeta; Pedazo de meollar, cajeta o filástica que se
utiliza para amarrar objetos de poca consideración o hacer una ligada.

(50) Abarbetar.- Es amarrar o


sujetar con barbetas dos cabos
o dos guarnes de un acollador o
de un aparejo, bien mientras se
enmienda éste o para dejarlo
así firme con cualquier otro
objeto.

(51) Barbeta a la portuguesa.-


Se da este nombre, cuando las
vueltas de las barbetas se
cruzan tal y como vemos en la
figura 47 (a).

(52) barbeta por seno.- Es cuando el de la barbeta está abrazando a los dos cabos que se quieren
abarbetar, figura 48 (b), o tan sólo a uno de ellos (c).

Cuando las barbetas han de permanecer durante algún tiempo dadas, entonces se abotonan y
afirman con nudos llanos.

(53) Atortorar.- Operación que tiene por


objeto el unir o juntar las partes de un cabo a
las de dos o varios que quieren afirmarse entre
sí por medio de una ligada, llevándose a cabo
la citada operación por medio de la llamadas
máquinas de atortorar, figura 49 (a) y (b).

La operación de atortorar es muy sencilla. Se


introducen primeramente los cabos que se quieren atortorar en las gargantas de las piezas móviles,
y después actuando sobre las palancas o palanca que van o va en los
extremos se consigue poner en contacto a los dos cabos, y una vez
conseguido se les da la ligada.

También pueden atortorarse dos cabos por medio de otro, valiéndose


para ello de una cabilla, pieza de madera o hierro de la forma que vemos
en la figura 50, provista de si correspondiente cabeza, en la cual hay un
orificio por el que se pasa un cabo que, a su vez se rodea por la muñeca
para facilitar la operación que se efectúa en la forma que claramente se
ven en la figura.

Se puede asimismo utilizar una cabilla, de forma ya anteriormente


descrita (fig. 50), u otra cualquiera, dándole la vuelta que se ve en la
figura 51 (a); y, por último, también se puede hacer por medio de dos

20
cabillas o bureles, que se apoyan en sentido contrario la una de la otra sobre una percha colocada en
la disposición que vemos en la figura 51 (b)

(54) Falcacear.- Es una operación que


tiene por objeto el trincar o dar unas
ligadas con hilo de velas en los chicotes de
los cabos
para que
se
destuerce
n o
descolche
n. En la
figura 52 (a), (b) y (c) vemos, sin necesidad de explicación, tres
maneras distintas de falcacear.

También se puede sujetar el chicote de un cabo, para evitar el que al trabajar se deshilache, como se
indica en la figura 53

La forma de efectuarlo es la siguiente: se coge


un ovillo de hilo de vela y se forma con su
chicote un seno y se coloca sobre el cabo,
dándose después varias vueltas con el hilo
alrededor de aquél cogiendo con aquéllas el
seno antes formado, y cuando ya se han dado
dos o tres vueltas, se saca el chicote, que quedará en la forma que vemos en la figura, dándose dos
o tres vueltas más; después con el extremo libre del hilo se forma un gran seno en la misma forma
que antes hemos dicho, a continuación se dan tres o cuatro vueltas que cojan al cabo y al chicote
libre y se termina jalando de este último.

(55) Trincafiar.- La trincafía es un conjunto de ligaduras dadas por medio de un hilo de vela cuyas
vueltas van separadas de distancia en distancia y sujetas cada una por medio de un cote (fig. 54);
tiene por objeto el sujetar una precinta a su cabo; también se puede hacer reemplazando el primero
y último cote por un ballestrinque.

(56) Entrañar o embutir.- Es una operación que tiene por objeto el rellenar los huecos que dejan
entre sí los cordones de un cabo, siguiendo la espiral que
cada cual forma, con otro más delgado llamado embutidura,
para hacer aquél de sección circular, aumentando al mismo
tiempo su resistencia. Cuando se trata de entrañar un cabo de
mucha mena, es preciso rellenar los huecos que deja a cada
lado la embutidura primera, por otras dos de menor mena que
recibe el nombre de contraentrañadura o doble entrañadura.
Para unir bien en toda su extensión la embutidura se va
atortorando el cabo en todo su recorrido (fig. 55) por medio de un mazo de madera dura llamada
maceta, la cual tiene un canal a lo largo de su cabeza y al lado del mango para ajustarla al cabo que
se entraña.

21
(57) Precintar.- Es, tratándose de los cabos, el forrar éstos en vueltas espirales por medio de una
tira de lona alquitranada llamada precinta, con el fin de protegerlos contra la acción del agua y de la
humedad.

El precintado de un cabo se efectúa en la forma siguiente: se corta la precinta, según el cabo de que
se trate, o uso a que de destine, de un ancho de 5 ó 15 centímetros, se da con ella primeramente y al
principio del cabo que se quiere entrañar, dos vueltas redondas, una encima de la otra, y después se
continúa dando todas las demás vueltas en espiral hasta el final del cabo (fig. 56), dando dichas
vueltas en forma tal que cada una cubra la mitad de la anterior, y de esta manera se consigue el que
el agua tienda a escurrir hacia fuera.

Cuando el cabo que se precinta esté previamente entrañado, las


vueltas deben darse en el sentido de la colcha, y, si no lo está
en sentido contrario.

(58) Aforrar.- operación que consiste en cubrir la superficie de


un cabo por medio de otro más delgado, con el cual se van
dando una serie de vueltas redondas alrededor del primero, en forma tal que queden completamente
unidas las unas a las otras, quedando en esta forma el cabo protegido contra el roce, dándole al
mismo tiempo más resistencia.

El forrado del cabo (fig. 57) se efectúa en sentido contrario a la


colcha, con el objeto de sostenerlo algo cuando da de sí,
utilizándose para dicha operación la maceta de aforrar, a la cual se
le dan por medio del cabo de aforro las vueltas necesarias, para que
dicho cabo corra con dificultad, y de esta manera se consigue que el
cabo del aforro quede bien azocado.

También se puede aforrar utilizando el cote; para ello se toma dicho


nudo en la parte más alta de la porción que se quiere aforrar,
después otro debajo de éste, se tesan y juntan y después en la
misma forma se continúa dando cotes hasta que esté totalmente
cubierta la parte que se quiere aforrar, y quedará en la forma que vemos en la figura 58 (a) y (b).

(59) Empalomar.- Se llama así, cuando el aforrado del


cabo se hace con meollar.

(60) Ligada Abotonada.- Se da esta clase de ligada,


uniendo atortorándolas, las dos parte del cabo que se
quieren ligar; para ello se hace una gaza en el chicote del
cabo que ha de servir para dar la ligada y por ella se pasa
el otro chicote, después de abrazar uno o los dos cabos
(fig. 59); se dan luego el número de vueltas que se crea
necesarias, siempre múltiplo de do, azocándolas bien,
pasándose el chicote por debajo de ellas, quedando en la
forma que vemos en la figura 60, después se cubre la

22
ligada dada, dando también vueltas redondas por entre los huecos de las primeras n número impar,
pero no azocándolas mucho para que no se separen mucho las primeramente dada (fig. 61); se da a
continuación una vuelta mordida con el chicote tal y como vemos en la figura 62, y por último, se
termina como se indica en la figura 63, operación que se llama dar el botón.

En la figura 64 se pueden ver la marcha para hacer la ligada de que tratamos estando el chicote
provisto de guardacabo.

(61) Ligada de cruz.- Cuando se montan uno sobre otro los chicotes del cabo
y en el cruce se da una ligada (fig. 65).

(62) Ligada de cruz y botón.- Se designa con este nombre a una ligada en
que, como vemos en la figura 66, se cruzan los dos cabos, dándoles en el
cruce una ligada y después se da al chicote con el firme una ligada abotonada,
que toma el nombre de botón.

(63) Ligada redonda.- Es la que no tiene vueltas cruzadas o botón, teniendo


únicamente vueltas redondas.

23
En la figura 67 vemos una escala de gato hecha dando una ligada
redonda en la unión de tramo a tramo.

(64) Ligada sencilla.- Se llama así a la ligada en forma que no se


cubran las primeras vueltas redondas, pudiendo ser o no abotonada.

En las figuras 68, 69, 70, 71 y 72 se indica sin necesidad de


explicación la manera de hacer una serie de ligadas redondas y
sencillas que tienen distintas aplicaciones.

(65) Ligadas con medios cotes.- Se


puede emplear para asegurar un
cabo a un calabrote o cadena que,
constituyendo un método muy
seguro, se empleará, como es
natural, cuando el calabrote tenga
suficiente longitud, utilizándose
generalmente para ayudar a jalar de
un grueso calabrote, mantenerlo
teso o cualquier otra cosa semejante.

Para hacerlo se dan de trecho en trecho medios


cotes alrededor del cabo, tal y como vemos en
la figura 73.

También se puede hacer pasando el cabo por


seno dando vuelta al calabrote y después de
trecho en trecho los dos chicotes en forma de aspa, dando el último sobre un burel, y se termina
haciendo un nudo llano con los dos chicotes, quedando en la forma que se indica en la figura 74.

24
(66) Pecho de muerto o de muerte.-
Llamase así a la costura que se hace al
racamento, con vaivén, por encima de las
palomas; a los ayustes de los
cables, cuando son de peinado; a
los botones de los obenques y
chicotes de otros cabos para que
sus cordones no puedan zafarse;
se emplea también para dar
mayor seguridad a una ligada que dada alrededor de un cabo u otro objeto cualquiera,
impide la forma en que está hecha el que se le pueda dar el botón; se hace como vemos
en la figura 75, pasando alternativamente un cabo por la primera y última vuelta de la
ligada.

(67) Costura redonda.- Sirve esta clase de costura para ayustar dos cabos, haciéndose la operación
del modo siguiente: se descolchan primeramente los chicotes de los cabos que se van ayustar y se
colocan con sus cordones respectivos intercalados como se indica en la figura 76, trincándose los 1,
2,3 del uno sobre el otro; el cordón 1’ se pasa por encima del 1 y por debajo del 3 (fig. 77)
haciéndose con los otros dos cordones análoga operación, es decir, pasándolos por encima del que
está más próximo y por debajo del siguiente, y al hacerlo con los tres ya tendremos dada la primera
pasado, quedando el cabo en la forma que vemos en la figura 78; después se efectúa en la forma
antedicha la segunda pasada, disminuyendo el grueso e los cordones ara que no abulte la costura.
Se hace a continuación con los cordones 1, 2 y 3 la misma operación y quedará la costura como
indica la figura 79.

(68) Costura larga española.- en casi todas las costuras resulta que, una vez hechas, quedan con
un diámetro mayor que el del cabo y, como consecuencia de ello, en muchos casos no puede pasar
este último por los ojos de los montones, guías, etc., esto se evita empleando la costura larga, la
cual se hace de la manera siguiente: se descolcha un
cordón del primer cabo en una gran extensión y en su lugar
se colcha uno del segundo; se descolcha después en la
misma forma uno de este último y en su lugar se colcha
uno del primeo, efectuándose igualmente con los dos
cordones intermedios, figura 80 (a); a continuación se
amarran los chicotes, bien por medio de un nudo, bien
dándoles una pasada como en la costura redonda (b).

25
Cuando se trate de cabos de cuatro cordones, la operación se efectúa en igual forma; y cuando se
trate de ayustar un cabo de cuatro cordones con uno de tres, de divide en dos uno de los de este
último y se procede en igual forma que anteriormente hemos dicho.

(69) Costura de velero.- Cuando se tengan que ayustar dos cabos de distinta
mena se emplea esta clase de costura, que se hace en la forma siguiente: se
descolcha el cabo de mas mena, efectuándose en una extensión menor que en el
otro; después de ayustar con costura redonda, dándose cuatro pasadas a los
cordones del primero, capando en cada una de ellas la cuarta parte del cordón.

(70) Costura de ojo.- Consiste ésta en una ligadura que de trecho en trecho se da
a dos cabos, dejando claro intermedio.

(71) Ayustar un cabo a una cadena.- Lo primero se que hace es descolchar el


cabo, después dos de sus cordones se pasan por el eslabón y si se trata de un cabo
de cuatro cordones, se colchan después en el sitio de los otros dos como en la
costura larga; cuando el cabo no tenga más que tres cordones, uno de los que se
ha pasado por el eslabón, se vuelve a colchar en el sitio del tercero (fig. 81) y el
otro restante se peina, procurando que la costura quede lo más limpia posible.

(72) Alargar un cabo.- Para esto lo primero que se hace es picar el primero cordón, entendiéndose
como tal el cortarlo a golpes con un objeto
cortante; después se pica el segundo
cordón a una distancia un poco mayor de lo
que se quiera alargar el cabo, y a la misma
distancia del segundo se pica por último el
tercer cordón; el cordón más largo del
primer trozo de cabo, se amarra por medio
de un nudo llano al mediano del segundo,
el mediano del primero y el mayor del
segundo se colcha sobre éstos y después se amarran en la forma antedicha, quedando en la
disposición que vemos en la figura 82 (a); se toma después un cordón de un cabo que tenga la
misma mena que el que se quiera alargar, cordón que se colcha por el hueco que he quedado en el
cabo, amarrándose sus chicotes a los cordones menores en la forma que vemos en la figura 82 (b).

(73) Acortar un cabo.- Es la operación contraria a la que anteriormente hemos explicado,


efectuándose de un modo semejante. Se cortan o pican los cordones en la forma o distancias
antedichas, se amarra el menor del primero con el mediano del segundo, sobre ambos se colchan el
mediano del primero y el menor del segundo y se amarra sus chicotes y en el hueco que dejan
ambos se colchan los dos mayores amarrándose en igual forma que los anteriores, picándose
después lo que sobre.

(74) Grupos.- Nudo al revés que se da a cabos gruesos cuando s necesita unirlos de pronto y
deshacer después la unión con facilidad, y la ejecución de la maniobra se expresa con la frase de
ayustar con grupo.

26
(75) Grupo sencillo de calabrote.- Es el que vemos en la figura 83 en (a) y (b) en la cual se ve
cómo se hace en (a); un cote dentro de un seno, y en la forma que queda una vez azocado en (b).
Esta clase de nudo se hace muy rápidamente y de una manera muy fácil, pero desde luego es
mucho menos seguro que el que ponemos a continuación.

(76) Grupo doble de calabrote.- Cuando se trate de ayustar dos


calabrotes de mucha mena, esta clase de grupo es indudablemente
el mejor; para hacerlo se coge el chicote ch y con él se forma su
firme f, después se coge el chicote ch’ y con él se forma otro seno
s’, pasando aquél en la forma siguiente; por debajo del firme f, por
encima el chicote ch’, por debajo el seno s”., por encima del firme
f’ y nuevamente por debajo del seno s, quedando ya en el nudo en
la forma que vemos en la figura (a), quedando después de azocado,
como se indica en (b).

Cuando
se trata de
calabrotes muy recios o pesados n o está
de más para asegurar el nudo, el dar una
ligada a cada chicote.

(77) Grupo de eslabón.- Pertenecen a


esta clase de grupos el indicado en la
figura 85 que se forma haciendo un as de
guía con cada chicote, el de la figura 86 hecho con cote y ligada; esta clase de nudo debe
emplearse cuando tengan que permanecer los calabrotes ayustados durante mucho tiempo, reúne,
además de las condiciones de ser un nudo muy seguro y muy fácil de hacer, las siguientes:
manejarse con gran facilidad, que con los calabrotes ayustados con este nudo se pueden tomar
vueltas a los cabrestantes, maquinillas de carga, etc., etc., y, por último, la de poderse adujar mucho
más rápidamente que empleando cualquiera de los otros nudos conocidos.

También se pueden ayustar los calabrotes en la forma que se indica en la figura 87, siendo este
ayuste en particular muy útil cuando
haya de pasar por lugares estrechos, en
donde los indicados en las figuras 84 y
85 resultasen demasiado voluminosos.

(78) Sevillana.- Se llama así a un


grupo dado en forma tal que abulte lo
menos posible y esta forma pueda

27
pasar por los escóbense, molinetes, guías, galápagos y en general por la groera, por la cual tenga
que trabajar. Se hace dando a los chicotes, cruzando los cabos, una o varias ligadas de cruz (en la
figura 88 están dadas tres); después los citados chicotes se llevan cada uno sobre el firme del otro y
se termina dándoles a cada uno su correspondiente ligada abotonada.
Cuando se quieren unir
dos cabos, también se
puede efectuar en la
forma que se indica en
la figura 89 y de esta
manera quedan con la
misma longitud.

(79) Salvachia.- Consiste en un estrobo hecho con meollar o filástica, que se hace clavando dos
punzones en un trozo de madera y se pasan por ellos un cierto número de vueltas de longitud
conveniente con el fin de formar como una madeja dependiendo el número de aquéllas del grueso
que se desee que tenga, quedando una vez terminada la última vuelta en la forma que vemos en la
figura 90, después estas vueltas se trincafían de trecho en trecho para mantenerlas bien unidas,
quedando en la forma que vemos en la figura 91.

Se emplea salvachia para el tesado de las jarcias, suspender perchas, etc., pues su gran flexibilidad
da como resultado el que se adapté perfectamente a los obenques y otras piezas, no existiendo el
peligro de que se corra al trabajar sobre ella.

(80) Roñada.- Es un anillo de cabo que colocado en los


penoles de las vegas y otras encapilladuras, evita el roce
de los cabos que se colocan el ellas; su empleo hoy día
es cada vez más limitado. Se hace cogiendo el cordón
de un cabo acabado de descolchar y se forma en el un
anillo del diámetro que se desee figura 92 en (a), y
después el resto del cordón se colcha dos veces sobre el
anillo, terminándose cuando el citado anillo quede
formado por el cabo completo, tal como vemos en la
figura 92 en (b)

(81) Piña.- Especie de nudo tejido que se hace en el chicote o en otro punto de algunos cabos con
sus cordones, para evitar que se despasen o corran. Ordinariamente se falcacea el cabo en el punto
en que se va a hacer la piña. Muchas veces la piña se usa como mero adorno en el chicote del cabo.

28
(82) Piña sencilla o media piña con culo de
puerco abajo.- Se descolcha el chicote del cabo
y se dejan caer los tres cordones hacia debajo de
manera que formen tres senos, después se mete
el primero, tal y como vemos en la figura 93 en
(a), luego se van azocando como se ve en la
figura en (b), terminándose azocándoles del
todo, quedando como se indica en (c)

(83) Piña sencilla o media piña con culo de


puerco arriba.- Como vemos en la figura 94, los cordones, aunque metidos en el orden que
anteriormente hemos dicho, se pasan de manera que los
chicotes queden para abajo y el culo para arriba, formando la
media piña anterior y ésta la piña completa o piña propiamente
dicha.

(84) Piña doble o de dos


cordones.- Una vez hechas
las dos que acabamos de
explicar, se coge un cordón
y se pasa al andar del que
sirvió para hacer el culo de puerco hacia abajo y después por el
seno de siguiente, procediéndose en igual forma con los demás
cordones, quedando finalmente como vemos en la figura 95.

(85) Piña de rosa.- Se colocan los cordones en la forma que


vemos en la figura 96 (a); después se pasa el primer cordón por encima del segundo y por el seno
del tercero el segundo por encima del tercero y por
debajo del seno del primero, y, finalmente, el tercero por
encima del primero y por el seno del segundo; se azocan
y quedarán en la forma que vemos en la figura 96 en (b);
se les da por último una segunda pasada a cada cordón
y quedará como vemos en la figura 96 en (c)

(86) Piña de acollador.- Una vez descolchado el


chicote del cabo, se pasan los cordones de éste en la
form
a
siguiente: el 1 por su mismo seno después de
haber dado una vuelta completa alrededor del
cabo, quedando en la forma que vemos en la
figura 97 en (a); el 2 se pasa por el seno del 1 y
por el suyo, y el 3 se pasa por el de los otros dos
y por el suyo, figura 97 (b); después se llevan
las vueltas hacia arriba, figura 97 (c), y al
azocarlas finalmente quedará en la forma que
vemos en la figura 97 en (d).

29
(87) Piña de acollador en cabo de cuatro cordones.- El pasado de los cordones se hace en forma
semejante a la antedicha, quedando después de efectuado como vemos en la figura 98 en (a) y al
azocarla como se ve en la figura 98 en (b)

(88) Media piña de acollador.- Después de lo anteriormente dicho al hablar de la piña de


acollador y del examen de la figura 99, se comprende fácilmente sin necesidad de explicación cómo
se hace la citada piña.

(89) Piña de capón.- Es la indicada en la figura 100; se usa en el chicote de un cabo para servir de
asidero al hombre que salga por el costado.

(90) Piña de guardamancebo o barrilete.- Se puede hacer descolchando una gran cantidad de
cabo, se hace después una piña de rosa sencilla o doble, se azoca luego bien se termina colchando
el cabo otra vez.

También se puede utilizar para hacer el barrilete otro


cabo más delgado, el cual se mete entre los cordones del
primero en la forma que vemos en la figura 101 en (a), se
pasan después como vemos en la figura 101 en (b),
haciéndose después un culo de puerco para abajo, figura
101 en (c), y
otro para
arriba, que
constituye así
una piña
sencilla, y
doble si se da
una segunda pasada.

(91) Piña de seis cordones.- Se descolchan


primeramente los dos chicotes de un cabo y se
amadrinan, figura 102 (a), se hace después con los seis
cordones un culo de puerco hacia abajo, figura 102 (b),

30
efectuándolo contra la colcha del cabo; después se continua como si se tratase de una piña
de tres cordones, haciendo el culo de puerco hacia arriba, figura 102 (c), y se cruzan por
último los cordones que llaman en sentidos contrarios con aquellos que trabajan en la
misma forma.

(92) Cabeza de turco.- Para hacer ésta, se coge una piola fina y por medio de ella se da
ballestrinque alrededor del cabo en el punto en el cual se quiere hacer el nudo figura 103
(a), después se pasa por el seno por debajo del s’ y luego
hacia arriba por dentro del seno s’; después se hace otra cruz
con los senos, pasando hacia abajo el que antes de pasó hacia
arriba, metiéndose finalmente los chicotes, figura 103 (b),
por donde van llamando las vueltas dadas a los senos.

En la figura 104 en (a), (b) y


(c) se ve aún con mayor
claridad la forma de
efectuarlo, y, una vez
terminado, según el número
de pasadas, queda en la forma
que se ve en la figura 105.

(93) Cabeza de turco completa.- La cabeza de turco se


puede hacer tan apretada como se quiera alrededor del
cabo o percha sobre el cual se hace, pues no se tiene más
que tesar bien los senos que sucesivamente se van
formando.
Una variedad de este nudo se puede formar, haciendo
primeramente lo que antes dijimos para hacer el nudo, y
una vez hecho, se hace deslizar hacia el extremo de la
percha, procurando el mantenerlo
completamente unido hasta quedar en la forma
que vemos en la figura 106 en que ya queda
una cabeza de turco completa.

(94) Engañadura.- Se efectúa ésta cuando


tienen que unirse dos cabos; para hacerla le
descolchan los chicotes de éstos y se intercalan
los cordones, como si se tratase de hacer un ajuste, figura 107 (a);
se hace con los chicotes de uno de los cabos una piña, figura 107
(b), la cual se hace sobre el otro cabo y en sentido contrario a la
colcha; en igual forma se procede sobre el primero con los
cordones del segundo; después se azocan ambas piñas, y los
chicotes que quedan se abren, se peinan, se trinca filan y se aforran.

La engañadura se puede hacer también encontrada; para ello se colocan los


cordones en la misma forma que anteriormente hemos dicho, y después se
vuelven haciéndose las piñas sobres sus cabos respectivos (fig. 108).

Se utiliza la engañadura para unir cualquier clase de jarcia que haya faltado,
como burdas, obenques, etc.; la segunda de las explicadas es más fuerte que
la primera, pero abulta más.

(95) Cajeta común.- Una vez elegido el número de meollares necesarios,


número que dependerá del ancho que se le quiera dar a la cajeta, se
promedian y se empiezan a tejer hasta llegar a su mitad, tejido que se
efectuará como se indica en la figura 109 (a), después se dobla por dicha
mitad, se hace una gaza y se unen todos los
meollares, que ya reunidos se reparten en ambas manos y se tejen
en la forma siguiente: se trae el situado más fuera de los que se
tienen más afuera de los que se tienen en la mano derecha,
montando a todos los de ese lado y se coloca el primero de dentro
de los de la izquierda; el primero de fuera d ésta se pasa por
encima de los de su mano, y se coloca l primero de dentro de los de
la derecha y así sucesivamente, figura 109 (b).

El ancho de la cajeta puede ir aumentando o disminuyendo según


que se le aumenten o disminuyan cordones. Para rematarla, se
dobla uno de los meollares hacia arriba, formando con él un seno,
tejiéndose los otros en la forma dicha por dentro de él, y cuando se
quiere terminar no hay más que tesar bien el primero con el cual se
formó el seno. Esta clase de cajeta se emplea en tomadores, rizos,
etc.

(96) Cajeta francesa o esterilla.- Para hacer esta clase de cajeta cogeremos un número de
cordones impar. Se empieza el pasado de los cordones en la forma que claramente se ve en
la figura 110, y después se va pasando alternativamente el cordón de
cada mano, por entre los de su mismo lado, dejando uno por encima y
otro por debajo, efectuándose siempre esta operación con todos los
cordones, deteniéndose al llegar al centro. Cuando ya no se quiere
hacer más se remata en la misma forma que la cajeta anterior.

(97) Cajeta redonda.-


Cogeremos para hacerla un
número de hilos múltiplo de
cuatro, los cuales se van
tejiendo en la forma ya dicha
hasta cubrir totalmente la
superficie del cabo sobre el
que se hace. Se puede también hacer en la forma
que vemos en la figura 111 (a), (b), (c) y (d), dando media vuelta a cada uno de los hilos
con el más próximo. Tanto esta clase de cajeta como la de esterilla, se hacen
en drizas de banderas, guardianes, etc.

(98) Cajeta cuadrada.- Se hace también esta clase de cajeta, con un


número de cordones múltiplo de cuatro, y lo que se obtiene es una doble
cajeta común (fig. 112), la cual se va formando alternativamente por la cara
alta y baja de los cordones. Suele emplearse esta clase de cajeta para
empaquetaduras.
(99) Pallete de media vuelta.- Consiste éste
en un tejido hecho por una serie de
cordones, los cuales por su medianía se les
da vuelta alrededor de un cabo o nervio bien
teso; todos los cordones están ovillados o
con madeja con cote, para que no se suelten, y se puedan
dar sin dificultad las medias
vueltas que en su totalidad
han de construir el pallete
(fig. 113). Para que puedan
trabajar dos hombres se
dispone el tejido en la forma que vemos en la figura 114, y
para que puedan trabajar
cuatro hombres se dispone
como el las figuras 115, 116 y
117. En las figuras anteriores
se ve con toda claridad, por no
estar azocadas, la forma como
se toma la media vuelta,
viéndose en la 113
completamente azocada es
decir en la forma en que
finalmente ha de quedar el pallete. Par terminar el pallete, se
coloca un cabo sobre los
cordones, los cuales se doblan
sobre él, y se les da la mismo un
cote o medio nudo.

(100) Faja de sable.- Para hacer


esta clase de pallete, se coge un
cierto número de cordones, número
que dependerá del ancho que se le
quiera dar al pallete, pasándose
después dichos cordones por el
peine, efectuándose el pasado en la forma que vemos en la
figura 118; después se levanta el peine y se pasa la madre m’
entre los cordones separados por él y con una pieza de
madera de forma semejante a una pala de un remo llamado sable, o con uno de éstos roto se
da un golpe a la madre para ceñirla bien a los
cordones, se baja l peine, se vuelve a pasar la
madre m’ azocándola con el sable y así se
continúa, amarrándolo los chicotes, bien
dándoles una pasada por debajo de la madre.

(101) Redes.- La forma de hacer ésta es


distinta, según el uso
a que se las destina.
Las destinadas a la pesca se hacen utilizando unas agujas de forma
variada, siendo las más generalizadas las indicadas en la figura
119, en las cuales se envuelve el hilo con que se hace la red; el
tejido que constituye la red, así como el nudo con que se afirma
cada una de su mallas, se ve con toda claridad en la figura 120; las
dimensiones de las mallas, variables según sea el arte de que se
trate y pesquera en la cual se ha de emplear; se fijan por medio de
una tablilla sobre la cual se azoca el nudo, dimensión que se la
jarcia ha de ser después alquitranada debe dejarse algo mayor por
lo que el hilo encoge.
A bordo de los buques
también se emplean redes, las
cuales tiene por objeto el impedir la caída de la gente
u objetos, como por ejemplo las que se colocan del
botalón de foque y petifoque cara de popa de las
cofas, durante las operaciones de carga desde
barcazas, etc., se hace
esta clase de redes dando a cabos más gruesos de trecho en
trecho una ligada, quedando luego dispuesta en la forma que
vemos en la figura 121.

(102) Rabo de rata.- Se hace éste en los chicotes de los cabos,


con el fin de adelgazarlo y al mismo tiempo impedir el que se
deshagan. La forma de hacerlo es la siguiente: a una distancia
del chicote igual a tres veces la mena y hacia el otro chicote se
da una buena trinca, después se descolcha el cabo y una vez
descolchado, se separan todas las filásticas del
exterior, las cuales se peinan y tuercen hasta
formar unos cordones tal y como vemos en la
figura 122 (a). El resto de las filásticas, es decir,
aquellas que están en el interior se divide en dos
partes, una interior y otra exterior, con las
filásticas de la parte interior se forma un cabo
colchado que se llama alma, dejando conforme se
hace la colcha y gradualmente algunas filásticas
fuera, para que vaya poco a poco disminuyendo
la mena, y al llegar al chicote se trincan las
filásticas o sean las de fuera se peinan y luego se aplican al alma y trincarían. Los cordones
colchados se dividen en dos grupos: uno de éstos se echa hacia la parte superior del cabo,
quedando en la forma que vemos en la figura 122 en (b); después se procede a hacer el
tejido, el cual se hace en la forma siguiente: se pasa la madre por encima de los cordones de
abajo, se levantan estos y se bajan los de arriba; se efectúa luego análoga operación, figura
122 (c), hasta terminar; se termina haciendo un pecho de muerte a la primera ligada que se
le dio al cabo, figura 122 (d), en la que vemos que el tejido que cubre por su parte exterior
al rabo de rata , es como el de la faja de sable de que ya nos hemos ocupado; también puede
hacerse, una vez colchadas las filásticas de fuera, figura 123 (a), tejiendo los cordones que
se han formado como en la cajeta redonda, con esterilla, figura 123 (b), pudiendo también
hacerse a la media vuelta.

En los rabos de rata que se hacen en los calabrotes, suele darse una ligada a su final,
haciendo un pecho de muerto, dejándose una gaza en la forma que vemos en la figura 124.
También se puede dejar los chicotes para que no se deshagan en la forma que vemos en la
figura 125 en (a), que consiste en dar una ligada en el extremo de los chicotes; también se
pueden dejar los cordones un poco más largos, traerlos hacia abajo y se da una ligada
cogiendo a todos ellos quedando en la forma que se indica en la figura 125 (b).

(103) Barrilete de estay.- Se coge para hacer éste un ovillo de meollar, y con él se van
dando vueltas redondas y superpuestas alrededor de un cabo hasta formar un abultamiento
que puede tener la forma que se desee (fig. 126). Abultamiento que se cubre después con un
tejido, bien de esterilla, bien de media vuelta, teniendo cuidado cuando se hace de ir
aumentando los cordones al ir del extremo al medio, y disminuyéndolos del medio hasta el
final.

(104) Guirnaldas.- Se hacen éstas en la forma siguiente: se coge un trozo


de cabo de longitud conveniente, y en los chicotes del mismo se hacen dos
gazas, se colocan después sobre el citado cabo los rellenos que se deseen,
disminuyendo éstos del centro hacia los extremos, y el conjunto así
formado se cubre con uno cualquiera de los tejidos anteriormente dichos
(fig. 127). Se utilizan éstos como defensa entre dos embarcaciones
abarloadas; algunas las llevan colocadas en su contorno exterior, teniendo
por objeto el preservarlas de los golpes en las atracadas.
(105) Gazas.- Se llaman así a unos ojos o asas que se forman en los chicotes o senos de los
cabos, las cuales tienen una gran variedad de aplicaciones; también reciben el nombre de
empulgueras, haciéndose generalmente con costura redonda. En la figura 128 (a), (b), (c),
(d) y (e) se ve con toda claridad, tratándose de un cabo de tres cordones, las pasadas que
hay que dar a éstos, y en la
figura 129 en uno de cuatro.

Existen también otras


clases de gazas, entre
las que podemos citar
las siguientes:

(106) Gaza por el


chicote o manilla.-
Se hace ésta
descolchando
únicamente uno de los cordones y los otros dos se llevan sobre el firme de los
cuales se capan, enguillan y aforran; sobre el firme descolchado a.- se pasa por un hueco y
en sentido contrario a aquel en que antes estaba pasando efectuándose esto hasta
llegar a la garganta de la gaza (fig. 130).
Esta clase de gaza es poco fuerte.

(107) Gaza de cordelero.- para hacer ésta se descolcha uno de los cordones
(a), con el seno en el cual se hace la empulguera (fig.131), llevándolo
después sobre el firme colchándolo en el sitio del b , a cuyo chicote se
amarra con un medio nudo, el tercer cordón c se acolcha con el a y su
chicote se enguilla con el firme, cubriéndolo después con un aforro.

(108) Gaza de Eliot.- Se llama así a la que se forma en los


chicotes de los calabrotes y que vemos representada en la
figura 132.
Vamos a explicar la forma de hacer citada gaza. Se descolcha el cabo
con el cual se ha de hacer la gaza, uno de los cordones se divide en
dos pasando después cada cordón y medio por el guardacabo en sentidos
contrarios; se dan luego a los cordones dos pasadas en la forma que
hemos dicho en la costura se enguillan los chicotes y se
cubren finalmente con una ligada abotonada y
un aforro, quedando finalmente en la forma que

vemos en la figura.

(109) Pernadas de estay.-Existen de


varias clases; nosotros ponemos las mas
empleada, que esta formada por un trozo
de cabo con su gaza correspondiente que
se ayusta a otro también provisto de su
gaza. Fig. (133).
(110) Gaza de garrucho.- Va ésta situada en las relingas de las velas y en la figura 134
vemos la forma como se hace.

(111) Gazas de encapilladura.- Cuando el cabo que se ha de encapillar ha de tener una


sola pernada, entonces se hace la gaza en uno de sus chicotes en la forma que ya hemos
dicho, empleando la más conveniente; cuando el cabo tenga que encapillarse por seno,
entonces se procede en la forma siguiente: se corta el cabo por su mitad y el chicote del uno
se fija por en medio de una costura redonda a firme del otro (figura 135), formando al hacer
el afirmado con los senos un ojo de la dimensión que se desee, quedando finalmente en la
forma que vemos en la figura 136; también se puede hacer en la forma que vemos en la
figura 137 uniendo las dos pernadas con estribo; asimismo se puede hacer amadrinando las
dos pernadas por medio de una ligada abotonada (figura 138) con vuelta redonda y tres
ligadas (figura 139), y, por último con una ligada de cruz, tal y como se indica en la figura
140.

Finalmente también se puede hacer la gaza o anillo en la forma que vemos en la figura 141.
para ello se coge un chicote y se forma con él un seno y se
apoyan los dos extremos libres del chicote en el cabo sobre el
cual se va a formar la gaza, se le da una ligada a cada chicote
y otra en el centro y queda ya formada en la disposición que
vemos en la figura.

(112) Boza.- Trozo de cabo cualquiera hecho firme por uno


de sus chicotes en cáncamo, argolla o gaza de la amurada,
costado o cubierta, para sujetar con el otro por medio de algunas vueltas la tira, cable,
calabrote, etc., que este trabajando a fin de que no se escurra mientras se amarra o se hace
otra operación. Esta clase de retenida se llama provisional y se aplica a bordo con mucha
frecuencia. En la figura
142 vemos claramente la
forma de efectuarlo; el
chicote ch se aguanta con
la mano, y si es por algún tiempo se puede sujetar dándole con un cabo delgado varias
vueltas redondas.

(113) Boza de mano.- Es la representada en la figura 143, que termina en un rabo de rata
para que se pueda aplicar bien sobre la maniobra que se quiere abozar.

(114) Boza de rabiza.- Es la


indicada en la figura 144, que la
forma un trozo de cabo grueso
de uno o dos metros
aproximadamente de largo que
en uno de sus chicotes tiene una
piña con un fuerte rebenque y en
otro una corona con un
guardacabo y gancho o grillete,
sirviendo para aumentar el punto
de amarre de la cadena de un
ancla fondeada.

Enganchada en un cáncamo en la cubierta, la piña se amadrina al cable dando después


vueltas redondas a ambas con el rebenque. Esta clase de boza se dice que es delantera
cuando el cáncamo utilizado está por la cara de proa de las bitas y traseras en caso
contrario.

De esta misma clase de boza sin


rabiza es la de la figura 145, que se
utiliza para abozar a cabos de gran
mena.

(115) Boza de cadena.- Está constituida (fig. 146) por un ramal de cadena de una longitud
próximamente igual a las
anteriores, terminando
uno de sus extremos en un
gancho de gavilán para
afirmarlo al cáncamo de
la cubierta, o un grillete
con el cual se forma una
gaza con la cadena, como
vemos en la figura, gaza que se encapilla en la bita; el otro extremo termina en un gancho
doble o en uno sencillo de escape, que es el destinado a sujetar la cadena.

Nudos.-

Nudo llano o de envergue.- Vuelta de ballestrinque.- Nudo de


artillero.- Aferrado de coys.- Vuelta de braza.- Vuelta de rezón.-
Vuelta de ballestrinque doble.- Cazonete para las drizas de gavia.-
Vuelta de driza de escandalosa.- Vuelta para tesar los acolladores.-
Hacer un bucle con un cabo.- Vueltas de maniobra.- Amarrado de
cables.- Dar una cosidura.- Trinca portuguesa.

(116) Nudo llano o de envergue.- Se hace un medio nudo, como vemos en la figura 147
(a); encima de éste otro, en la forma que vemos en (b), y luego se azocan bien los dos
chicotes. El nudo llano puede también hacerse doble, el cual vemos representado en (c).

También se puede dar este nudo con seno, tal y como vemos en la figura 148, que por su
sencillez para hacerlo no necesita explicación.

(117) Vuelta de ballestrinque.- Se da una vuelta por encima de uno de los chicotes de un
cabo (fig. 149), y después otra, pasando el otro chicote c por dentro del seno s así
formando, quedando en la forma que se indican (a) y (b).

Nudo de artillero.- Este nudo que es también, igual que el


anterior, es un magnífico nudo, consta primero de un
ballestrinque, y después se hace un nudo con los dos extremos
libres, quedando en la forma que vemos
en la figura 150.

(119) Aferrado de cois.- Se hace dando


con el rebenque varios cotes de trecho
en trecho alrededor de él, en forma que
se indica en la figura 151

(120) Vuelta de braza.- Se pasa primero el cabo alrededor de la verga, palo, etc.,
pasándose después el chicote alrededor del firme, y se termina dando
varias vueltas con él sobre la parte que rodea a la verga o palo, en la
forma que vemos en la figura 152.

También se puede dar la vuelta de braza en


la forma que se indica en la figura 153, o
con medio cote, quedando entonces firme
el cabo, tal como se indica en la figura
154.
(121) Vuelta de rezón.- Para hacer ésta se dan, por medio de un cabo dos vueltas redondas
alrededor de la verga palo, gancho, etc., después se dan con el chicote dos cotes al firme,
afirmándose, por último, aquél a éste por medio de una ligada abotonada, quedando en la
forma que vemos en (a) figura 155; también se puede hacer mordiendo el chicote con las
vueltas que rodean a la verga, en la forma que vemos en (b), que toman el nombre de vuelta
de driza de olla.

(122) Vuelta
de
ballestrinque
doble.- Se dan
dos vueltas
redondas
alrededor de la
verga, en la forma que vemos en la figura 156, y
sobre ellas se da la mordida del ballestrinque.

(123) Cazonete para las drizas de gavia.- Se coge un trozo de cabo y en uno de sus
chicotes se hace una gaza y el otro una
piña, figura 157 (a), se pasa la piña por
la gaza.

figura 157 (b), después de haber


abrazado la percha P, y se termina
pasando la piña por la gaza, G, en que
termina la driza de gavia, y al tesar esta
última queda en la forma que vemos en
157 (c). Este cazonete se utiliza y es
muy útil su empleo en las
embarcaciones menores, utilizándose en muy diferentes casos.

(124) Vuelta de riza de escandalosa.- Se hace ésta dando dos vueltas redondas a la verga,
y al dar la tercera se forma un seno con el
chicote,
que se
pasa por
detrás
del firme
por
debajo
de las
dos primeras vueltas, se da vuelta a la tercera y se
lleva el chicote hacia el firme pasando por encima de
la segunda vuelta y por debajo de la primera, quedando en la forma que vemos en la figura
158 (a). En esta misma figura en (b) tenemos ya esta misma vuelta azocad.

(125) Vuelta para tesar los acolladores.- En las jarcias mayores se hace en la forma que
vemos en (a); figura 159, que se efectúa por medio de un estrobo o salvachía y un burel o
paja, pasándose los cabos en la forma que claramente se ve en la figura; cuando se trata de
las gavias se da al chicote del acollador la vuelta mordida en forma que vemos en (b)

(126) Vuelta de encapilladura.- Se emplea


ésta cuando se trata de aguantar arbolada, por
medio de un cabo, una percha la cual no se puede
cortar; para ello no hay más que encapillar aquél en
la forma que vemos en la figura 160, quedando dos
senos laterales s, que sirven para obenques o para
enganchar en ellos los aparejos que hagan de tales,
y los otros dos de estays o viceversa.

(127) Embragues.- Se emplean éstos cuando se quiere abrazar el cuerpo de cualquier cosa
pesada o voluminosa con un trozo de cabo; los
fardos se embragan en la forma que vemos en (a),
figura 161; la pipería, cuando el embrague se hace
por medio de un trozo de cabo, se efectúa en la
forma que vemos en (b) y (c) figura 161, la primera
para suspenderlas horizontalmente y la segunda
verticalmente; generalmente se tienen a bordo bragas
de pie de gallo de cadena, haciéndose el embrague n
la forma que vemos en (d), figura 161.

En la figura 162, en (a), se nos presenta el modo de


improvisar una braga, y en (b), en la misma figura,

vemos cómo se emplean las


tiraviras para elevar un barril o
pipa por un plano inclinado..
En la figura 163, vemos otras maneras de eslingar los pesos, y, por último, en la figura 164
se ve cómo se eslingan las cajas.

(128) Hacer un bucle con un cabo.- Cuando


se tiene que izar un objeto apropiado después
de embragarlo, se pasa un burel en la forma
que vemos en la figura 165, se cruzan después
varias veces los chicotes y termina haciendo

con éstos un nudo llano.

(129) Vueltas de maniobra.- Se llama así a


las vueltas mordidas que se dan en las cabillas (a) figura 166, en las cornamusas (b), o en
las bancadas de los botes (c), con las
drizas y escotas, con el fin de que en caso
de mal tiempo, se pueda zafar de un tirón.

Cuando se trate de efectuar el afirmado


sobre dos perchas dispuestas tal y como
vemos en la figura 167, se da con el
chicote una vuelta a P pasándolo por
detrás de ella y luego se pasa por delante
de P´, se forma un seno con el chicote, se
le da media vuelta, una vez formado, y se
encapilla por P; se hace igual por P´, dándose el número de pasadas que se deseen,
quedando finalmente en la forma que vemos en la figura.

(130) Amarrado de cables o calabrotes.- Los cables y


calabrotes se afirman a los sitios de amarre en la forma
que vemos en las figuras 168, 169, 170 y 171. En la figura
170 está indicada, por medio de números del 1 al 8, para mayor claridad, la marcha del
firme, y en la 171 se indica la del chicote y el firme, una vez amadrinados, se encaplillan
por el seno 6.

(131) Dar una cosidura.- Se emplea la cosidura cuando se trata de unir por medio de
vueltas redondas o cruzadas, dos perchas, dos cabos, dos gazas, una gaza a una perza, etc.,
etc.

En la figura 172 tenemos representada la forma como se cose una cornamusa a un obenque,
esta u otro cabo cualquiera por medio de vueltas redondas y claras. La forma de efectuarlo
es amadrinando uno de los chicotes de la trinca a la unión del cabo con la cornamusa en
toda la extensión que se ha de coger la cosidura, y, después de dar sobre él las vueltas
previstas, se mete por último debajo de ellas, con el auxilio de un pasador , el otro chicote.

La figura 173 indica la


forma de afirmar dos
gazas por medio de
vueltas redondas y un
botón. No necesita
explicación. La 174
representa la forma de
dar una cosidura entre
una percha y una gaza
por medio de vueltas
redondas, las cuales
van mordiendo
altenartivamente los dos lados de la gaza.

La 175 la forma de coser una cornamusa a una percha cualquiera.


También se puede dar la cosidura
cuando terminan los cabos en gaza
con guardacabos en la forma que
vemos en la figura 177; para hacerla
se coge meollar de fábrica y con él

se dan varias vueltas cruzadas


pasando los chicotes sucesivamente
por cada guardacabo, después se dan unas cuantas vueltas redondas en la unión se
determina haciendo un nudo llano con los chicotes.

Cuando la gaza o empulguera no va


provista de guadacabo, en este caso es
mejor hacer la ligada tal y como vemos en la figura 178, que se hace dando varias pasadas
claras por las empulgueras y luego los chicotes se fijan a los firmes por medio de ligadas
abotonadas, aumentando así la resistencia de la unión

También se puede hacer la unión en la forma


que vemos en la figura 179, que permite unir
así como zafar rápidamente los chicotes de
los cabos que por este medio se han unido.
Para ello, como se ve en la figura, se hace un
chicote una gaza, la cual se pasa por dentro
de la gaza G de uno de los chicotes, de abajo arriba en la figura y por el seno que forma
aquélla se pasa el burel B, se presenta el burel B´ en la otra gaza y con el chicote ch,
después de pasarlo por encima de la gaza G´y por debajo del burel B´, se dan dos medios
cotes y ya tenemos la unión hecha de una manera firme y muy fácil de zafar.

(132) Trinca portuguesa.- Se emplea esta clase de trinca cuando


se desea unir fuertemente dos perchas y queden después, unidas
formando cierto ángulo, como por ejemplo los bordes de una
cabria. La forma de darla es la siguiente: se colocan las dos
perchas una encima de la otra y cruzadas con la inclinación que
se desee que queden, se coge el cabo en el cual se ha de dar la
trinca y se promedia por seno alrededor de la cruz, después con
uno de los chicotes se van dando vueltas redondas y cruzadas
alternativamente hacia un lado, como se ve en la figura 180;
luego se hace la misma operación con el otro chicote hacia el otro
lado de la cruz, y, una vez hecho esto, todas las vueltas dadas se
afirman y azocan por medio de un botón.

Vueltas, Bozas, Cotes, Etc.-

Vuelta de gancho.- Vuelta de escota.- Boza provisional.- Varios


cotes.- Cote escurridizo.- Medio Cote.- Varios Nudos.- Orincar.-
Entalingar.- Cigala del ancla.

(133) Vuelta de gancho.- Se utiliza esta vuelta para afirmar un cabo a un gancho de un
aparejo. La forma de efectuarlo es la siguiente: se rodea el gancho del aparejo con el cabo,
y después se mete el chicote
pro debajo del firme para que
lo muerda, pudiendo
efectuarse esta operación en
la forma que vemos n (a), (b), (c) y (d) en la figura 181.

(134) Vuelta de escota.- Se pass el chicote del cabo (fig. 182) por dentro de una gaza,
guardacabo o seno de un cabo, y después
se da alrededor de éstos una (a) y (c) o dos
vueltas (b); y, por último, se pasa el
chicote por debajo del firme para que
quede mordido por él.

(135) Boza provisional.- Sirve ésta, como


su nombre indica, para abozar un cabo que
está trabajando con otro que se encuentra
en sus proximidades; para ello, el cabo que
ha de servir de boza se pasa por seno por una argolla, cáncamo o gaza, en
la forma que vemos en la figura 183, se da con el chicote un cote al seno,
pasándolo por dentro de él, y después se lleva a abozar el primer cabo,
efectuándolo con vueltas redondas y mordidas.

(136) Varios cotes.- Anteriormente ya hemos dicho cómo se da un cote;


éstos se combinan de diversos modos. En la figura 184 (a) se pasa el
chicote por la argolla de afuera para adentro y después se dan dos medios
cotes al firme; en la misma figura en (b) y (c) el chicote se pasa por la
argolla de adentro para afuera y después de pasarlo por detrás del firme
se pasa por la argolla nuevamente de afuera para adentro; después se dan
dos medios cotes. En (b) el chicote queda por encima del seno formado
para dar el segundo medio cote, y en (c) queda por debajo.

En (d) figura 185, se pasa el chicote ch de adentro para afuera por la argolla A, dándole
vuelta por detrás del firme f, de izquierda a derecha, se forma con él, el seno s, dándole
vuelta redonda al
firme por arriba, se
pasa al chicote de
abajo arriba por el
seno, de afuera
adentro por la
argolla y se trae
hacia abajo,
pasándolo por la
presilla que forma la
primera vuelta y,
por último, se le da
un medio cote al
firme.

En ©, figura 186, se
pasa el chicote ch de afuera adentro por la argolla A, montándolo sobre el firme f, y
formando el seno s; luego se pasa nuevamente por la argolla de dentro para afuera y se
lleva hacia abajo pasándolo por el seno s, y, finalmente, después de tomar una vuelta al
firme, se hace con el chicote un medio nudo o malla.

(137) Cote de pescador.-Esta clase de cote es realmente útil cuado se tiene que afirmar
una guindaleza de mucha mena, para hacerlo (fig. 187) se pasa el chicote de afuera para
adentro por la argolla A y se le dan dos vueltas redondas, después se da un medio cote c,
pasando el chicote por encima del firme f y cogiendo las dos vueltas redondas, luego se da
con el chicote otro medio cote c´ por encima del firme, terminándose dándole una ligada l
al chicote para mayor seguridad.

Otra clase de atadura que se hace muy rápida y fácilmente y es de


gran utilidad para amarrar un bote
u otro objeto cualquiera en el caso
de que tenga que hacerse el
amarrado de un modo rápido, es la
representada en la figura 188. Para
hacerla, se hace con el chicote el
cabo un seno y se pasa por la
argolla de adentro para afuera, tal y
como vemos en la figura en (a), y
después se pasa un burel (que es un
trozo de palo redondo, de largo y
grueso proporcionado) por encima
de ambos lados del seno y por
debajo del firme y del chicote; de
esta forma ya queda hecho el nudo, que se termina dando con el
chicote un cote al firme, figura 188 (b); en ella vemos al nudo
completo con su burel pasado.

Este nudo se puede deshacer, como dijimos, de una manera muy


rápida, pues no hay más que sacar el burel tirando del mismo.

(138) Cote escurridizo.-


Sirve éste, como el
anteriormente descrito,
para amarrar a una argolla
o cáncamo rápidamente.
Para hacerlo, se mete el
chicote del cabo de afuera
para adentro por la argolla
y se monta por encima del
firme, formando una
presilla tal y como vemos
en la figura 189 (a);
después se hace con el
chicote el seno que se
introduce por la presilla
antes formada, quedando, una vez hecho,, en la forma que vemos en la figura 189 (b).

Este nudo también se deshace rápidamente, pues no se tiene más que tirar del chicote y el
nudo queda deshecho.
(139) Medio cote.- Se emplea este nudo, que ya conocemos, para
afirmar rápidamente un cabo a una percha. Para hacerlo (fig. 190) se
pasa el chicote por encima de la percha dando una vuelta redonda a la
misma montando el chicote por delante sobre el firme, se vuelve a
pasar el chicote por debajo y se da otra vuelta redonda a la percha,
dejando al hacerlo un seno, y se termina metiendo el chicote por el
hueco que queda entre el seno formado y la percha.

También se pueden dar dos medios cotes,


uno alrededor del cuerpo fijo y otro a
rededor del firme, pasándose luego el
chicote en la forma que vemos en la figura
191, quedando el nudo formado, nudo que, con un poco de práctica
que se tenga, se hace muy rápidamente.
Este nudo se aguanta siempre sin aflojarse aunque esté dado a un
cuerpo liso y redondo, resistiendo enormes esfuerzos sin
deshacerse.

(140) Varios nudos.- En las figuras


192 y 193 tenemos una serie de
nudos que por ser de uso poco
frecuente no tienen nombre
particular y que, después de todo lo
que hemos dicho respecto a nudos,
no necesitan explicación.

(141) Orincar.- Operación que tiene


por objeto amarrar a la cruz de un
ancla o anclote el chicote de un cabo llamado orinque, afirmándose en el otro boyarín que
sirve para indicar el lugar en
donde
se encuentra el ancla o anclote.
A las anclas se amarra el cabo
por medio de una ballestrinque,
cogiéndose en él los brazos,
abarbetándose después el
chicote a la caña (fig. 194);
también se puede efectuar por
medio de una vuelta mordida,
tal y como se indica en la
figura 195. Los anclotes se
orincan pasando el cabo por el
argeneo, haciendo una malla en el chicote en forma que abarque la caña, después se lleva el
cabo a lo largo de la caña y se dan luego a ésta y al firme un número conveniente de ligadas
hasta la cruz (fig. 196).

(142) Entalingar.- Amarrar el chicote de un calabrote al argeneo del ancla o anclote, o


sujetar una cadena al argeneo del ancla. Cuando se trata de
esto último, una vez quitada la chaveta y el perno de que va
provisto el grillete, se monta el citado grillete sobre
argeneo, se pone por último el perno y se coloca la chaveta.
Hoy día estos pernos se afirman a rosca para mayor
facilidad. Cuando se trata de entalegar un calabrote, se pasa
el chicote por el argeneo y se hace con él una malla
alrededor del firme, dándole después dos buenas ligadas, tal
y como vemos en la figura 197 (a). En el caso de que el
calabrote termine en gaza de Eliot, entonces se entalega por
medio de un grillete en forma semejante a como hemos
dicho que se efectúa con la cadena.
Los anclotes se entalegan con vuelta de rezón, en cualquiera
de las maneras que vemos en la figura 197
(b) y (c).

(143) Cigala del ancla.- Forro que se pone al arganeo del ancla con el fin de
preservar los calabrotes entalingados a ellas. Para hacerla, se precinta
primeramente el argeneo y después se coloca sobre él una serie de cabos
viejos en forma tal que cubran por completo la parte precintada; los chicotes
de estos cabos se amarran con la ligada redonda con pecho de muerto y
después se colchan todos ellos sobre el argeneo, terminándose la operación
sujetándolos en la forma que vemos en la figura 198 por medio de ligadas
redondas, una de las cuales se da en los otros chicotes de los cabos que forman el aforro.
Jarcias y Cables.-

Jarcia de alambre.- Manera de quitar las cocas a los cables.-


Operaciones con la jarcia de alambre.- Gaza en cable de acero.-
Costuras.- Larga de alambre.- Corta de alambre.- De clavellina.-
De clavellina.- De enguillado.- De peinado.- En cables de acero
sometidos a grandes esfuerzos.

(144) Jarcia de alambre.- Importantísimo es el conocimiento de todo lo relacionado con


os cables de acero y lo relativo a las operaciones que con los mismos se tienen que realizar,
de las cuales a continuación nos ocupamos.
El perfeccionamiento experimentado en la fabricación de los cables de acero ha dado como
resultado el que su empleo a bordo de los buques se halle generalizado en forma talque no
ya tan sólo se emplea para la jarcia muerta o firme, que hoy día toda es de cable de acero,
sino que también se emplea en la jarcia de labor, coderas, calabrotes, etc., hasta el punto de
que actualmente es reglamentario el empleo de los cables de acero flexible con alma de
cáñamo, incluso en los aparejos de amante.

Los cables de acero empleados en la jarcia muerta o firme son de tipo indicado en la figura
199, en la cual vemos que los cordones no tienen alma de cáñamo, pero sí en el centro del
cable; está generalmente galvanizado.

Los cables de
acero empleados
como corderas
son como el que
vemos en la
figura 200; en él
los cordones están constituídos por una serie de hilos que rodean el alma de cáñamo, y los
seis, a su vez, rodean a otra más gruesa que forma el centro del cable.
Los cables empleados en los remolques se componen, como vemos en la figura 201, de seis
cordones sin alma
de cáñamo, pero la
lleva, no obstante,
el cable en el
centro.
La jarcia de labor
(fig. 202) tiene el mismo número de cordones que la anterior, pero los cordones rodean a
una alma gruesa de cáñamo y éstos a su vez otra alma gruesa situada en el centro del cable.

Los cables armados (fig. 203) se emplean en las maniobras de salvamento, varadas y otras
maniobras similares; están constituídos por cordones, los cuales tienen un aforro metálico
para defenderlos; no tienen alma de cáñamo, teniéndola en su centro el cable.

Los cables
empleados como
estachas de mano y guardines del timón son del tipo indicado en la figura 204, estando los
cordones constituídos por hilos de acero torcidos formando cordón en número de seis;
tienen ambos, cordón y cable, gruesas almas de cáñamo.
Cuando se tenga que medir la mena de un cable se efectuará en la forma que vemos en la
figura 205 en (a) y no como se indica en (b).

También se constituyen cables de acero con


alma metálica cuyos hilos tienen sección
triangular o rectangular; pero esa clase de
cables no se emplean a bordo.

Los cables de acero, aunque tienen gran


resistencia, no debemos olvidar que carecen
de elasticidad; por lo tanto, deben emplearse
con gran cuidado. En una palabra: son excelentes cuando se conoce bien la forma de
manejarlos. Pondremos un ejemplo para aclarar lo dicho.

Cuando un barco se acodera empleando en su amarre cable de acero debe tenerse especial
cuidado en que todos trabajen por igual, pues de no se así y fallar uno, por la violencia del
viento o estado de la mar, indefectiblemente a continuación fallan todos.
El primer cuidado que se debe tener cuando se maniobra con cable de acero es procurar
evitar el que se formen cocas, por la tendencia constante que a formarlas tienen; para ello es
necesario tener en cuenta lo siguiente:
Al desarrollar un cable del carrete en el cual va arrollado para su conservación, debe tenerse
mucho cuidado de hacerlo sin que tome cocas.
Cuando se lasca de un cable de acero que otro tiene que cobrar, es necesario el lacar poco a
poco, porque si así no se hace formará un gran seno y a continuación coca, antes de llegar a
la maquinilla o cabrestante; por lo tanto, debe vigilarse mucho lo que está afuera.
Cuando los cables trabajen por roldanas de ancha cajera, se debe evitar todo lo posible el
que se formen pequeños codillos.
Cuando se emplean cables de acero para suspender grandes pesos, deben izarse muy
despacio, debe hacerse con gran cuidado el afirmado y el socaire se debe afirmar bien
alrededor de un punto firme de abordo.
Nunca debe llevarse el chicote del cable que se maneja a un cabrestante o maquinilla sin
que el socaire esté perfectamente firme a un fuerte virador compuesto de una tira de abacá
nueva, y este virador, a su vez, llevado a un segundo cabrestante o maquinilla; pero siempre
las vueltas bien trincadas.
Si no se dispusiese del segundo cabrestante o maquinilla, entonces las vueltas del socaire
deben darse a una buena bita o fuerte noray, manteniéndolas bien tesas y con bastan
vueltas.
Terminaremos lo relativo al empleo de los cables de acero diciendo algo respecto a los
cables con aforro de cáñamo; en éstos los cordones tienen alma de acero y van cubiertos
con torcido de cáñamo, y, con los cordones así constituídos, se forma el cable. La práctica
ha demostrado que este tipo de cable es tan duro y de tan buenos resultados como los otros
empleados.
Tienen muchas de las ventajas que tienen las tiras de abacá, principalmente el ser de menos
mena y de más fácil manejo sobre la boca de escotilla que aquélla; y no sufre nada, cuando
por tener que remover los pesos de la bodegas, tienen que ir rozando los cantos de las
cubiertas o las brazolas de las escotillas.
A igualdad de mena, es de tres a cinco veces más resistente que el abacá, y con la mitad de
mena tiene tantea resistencia como aquél.
Presenta además la ventaja de que el aceite y el alquitrán para su conservación cubren los
hilos y lo conservan muy bien.
También se ha empleado esta clase de cables en las tiras de los botes; pero esto en la
práctica no
parece muy
conveniente,
pues en una
noche cruda de
invierno no es
precisamente
la maniobra
que se tiene
que realizar.

(145) Manera
de quitar las
cocas a los
cables.- En las
figuras 206,
207, 208 y 209
vemos la
manera cómo
deben quitarse
las cocas a los cables, cuando éstas no son permanentes, ocurriendo esto último cuando el
cable ha sido sometido a un esfuerzo estando aquélla formada.

Tan pronto como se note que el


cable se cruce, que es el principio de
una coca, debe cogerse y tratar de
corregirlo. No debe intentarse el
emplearlo en esas condiciones, pues
si así se hiciere, al someterlo a un
esfuerzo, el cable quedaría ya
debilitado de una manera
permanente.

Habiendo asegurado la coca en el


principio de su formación, es necesario
operar para quitar el efecto que la
produce. Para ello se cruzarán las dos
partes del cable donde está la coca,
empujando en sentido inverso, como
se ve en las distintas fases de la figura 206, cuyas flechas indican el sentido en que deben
moverse las manos. Una vez hecho este primer movimiento se girará el cable y la parte C.
que formaba la coca se colocará sobre la rodilla, empujando los lados hacia abajo, en la
dirección siempre de las flechas que se señalan en las los últimas figuras.

Una vez en estas condiciones es facilísimo poner el cable perfectamente recto, golpeando
donde estaba la coca con un mazo de madera o cualquier otro objeto que no haga padecer
los hilos del cable.
Cuando el cable es muy recto o el diámetro muy grande, es absolutamente indispensable el
hacer la primera parte de estas operaciones apoyando el cable en algo más fuerte y
resistente que las piernas de un hombre, necesitándose dos hombres para hacer la
operación, haciéndola en la forma que vemos en las figuras 207, 208 y 209; pero siempre la
efectuarán con gran cuidado, porque un exceso de la energía necesaria para quitar una coca
lleva consigo, cuando menos, la disminución de la del cable si no es la vida del mismo.

(146) Operaciones con la jarcia de


alambre.- Los trabajos que se tengan
que realizar con la jarcia de alambre
pueden efectuarse ya separadamente
con cada uno de los cordones, ya
tomando éstos de dos en dos.
Esta clase de trabajos exige por lo
regular herramientas especiales y, al
mismo tiempo, un grado de habilidad que se adquiere únicamente después de una larga
práctica bien dirigida. Ahora bien; a los que se hayan familiarizado en toda clase de labores
que hemos estudiado con jarcia de cáñamo, puede serles de utilidad lo que a continuación
diremos, pero, desde luego, resultados verdaderamente prácticos no se saca de una
descripción, sino que es conveniente asistir a un taller de aparejado, para ver la forma como
se produce y practica en el mismo.

(147) Volteado.- Cuando se trate de cables de alguna mena, para


voltearlos es necesario valerse del tornillo de aparejador; aparato
que vemos representado en la figura 210.

(148) Ayustes.- Al efectuar ayustes con cables de acero debe


tenerse gran cuidado de no producir en ellos ni cocas ni vueltas
violentas, pues sí así ocurriese quedaría su resistencia disminuída
en un modo permanente.

(149) Enguillados.- Para hacer éstos, o sea para introducir los


cordones de un cable en la colcha del otro, se abre éste,
valiéndose para ello de un pasador largo, el cual se dejará
introducido hasta terminar el trabajo.

(150) Azocado.- Una vez que se ha efectuado el enguillado, se


azoca bien a martillo, cortando los chicotes y alambres sobrantes
por medio de un cortaalambres.
(151) Descolchado.- Cuando se descolcha un trozo grande debe tenerse el cuidado de
efectuarlo con todos los cordones simultáneamente para conservar al cable su colcha
primitiva. Tratándose de cables de alguna mena deben descolcharse de 22 a 24 centímetros
de cada chicote. Siempre que se descolche un cable de acero debe darse una bien ligada en
el lugar hasta donde se descolcha, y en cada uno de los chicotes así formados se dará otra
con hilo de vela.
Para efectuar las manipulaciones con esta clase de cables deben éstos colgarse de manera
que queden a una altura conveniente, pues en esta forma el trabajo se realiza con más
comodidad.

(152) Gaza en cable de acero.- Una vez preparado el cable en la forma antedicha, se deja
en el chicote una distancia de 45 a 60 centímetros, para hacer la costura, distancia que se
marcará con un par de vueltas de piola. Se toma después, a partir de esta marca, la longitud
conveniente, que será adecuada al ojo que ha de tener la gaza, poniéndose en ella otra
marca análoga. A continuación, por medio del tornillo de aparejador o de un tortor se voltea
el cable, y, una vez conseguido, se da por medio de un cabo una fuerte ligada que abrace y
mantenga juntas las dos partes del cable y luego se retira el tornillo.

Se abren luego los cordones del


firme por el sitio en donde se
va a hacer la gaza; se descolcha
el chicote, se cortan las almas
de cáñamo y se procede al
enguillado de los cordones, el
cual se hace empezando por el
tercero de la derecha (fig. 211)
suponiendo que sean seis los
cordones, después el tercero de
la izquierda, y después
alternativa y sucesivamente y
en forma semejante se efectúa
con el sexto de los cordones,
pasando cada uno por debajo
de uno de los del firme, a
excepción del último que, con
el fin de repartir bien el
esfuerzo, se pasa por debajo de dos del firme.

Una vez introducidos los cordones se tesan bien por medio de un aparejo, se azocan a
martillo, se da una buena ligada y se procede a enguillar nuevamente los cordones a la
mitad de su mena. Cuando se trate de cabos superiores a 60 centímetros, una vez terminado
el enguillado anterior se procede a enguillarlos por tercera vez, también a la mitad de la
mena, o sea a la cuarta parte de la primitiva del cordón. Se tesan y azocan a martillo, e
igualan cortando los alambres sobrantes y, por último, se entraña, precinta y aforra.
Es siempre conveniente el dar un par de manos de minio antes de procederse al precintado.
La longitud de la costura debe ser de 35 a 45 centímetros.
Para colocar el guardacabo en la gaza se
utiliza la máquina que vemos en la figura
212, quedando el cable después de forrado
en la forma que vemos en la figura 213.
También se emplean unas grampas
especiales que se aprietan por medio de dos
recias tuercas, quedando como vemos en la figura 214.
También se puede colocar en los chicotes de los cables, quedando en la forma que vemos
en la figura 215; el de la parte superior es cerrado y el de la inferior abierto.

(153) Costura larga en alambre.- Se tomarán de los chicotes de ambos


cables una distancia de 1,25 ó 1,50 metros, dándose en ese sitio una
buena ligada; se descolchan luego los chicotes cortando las almas de
cáñamo. Se entrelazan después los cordones de ambos cables en la
forma
que
vemos
en la figura 216 (a). En el
punto de unión y
alrededor del mismo se da
una buena ligada cortando
las que anteriormente
hemos dado. Después, en
forma semejante a como
se hace en los cabos de
cáñamo, los cordones se
van colchando en el hueco
del cordón opuesto,
cordón que previamente
habremos descolchado.
Los chicotes de cada pareja de cordones se dejarán equidistantes uno del otro, quedando
como vemos en la figura.

A cada pareja de cordones se les da un nudo, tal y como vemos en n; después se divide en
tres partes, las cuales se enguillan separadamente en la forma siguiente: las interiores, por
debajo de un cordón y por encima del siguiente; las de medio, sobre dos y bajo uno, y las
exteriores, sobre dos y bajo dos; y, una vez hecho esto, se vuelven a enguillar todas las
partes bajo uno y sobre el siguiente.

Cuando el cable tenga que ir forrado, resulta más conveniente el cortar unos cuantos
centímetros del alma del cáñamo
e insertar en su lugar los chicotes
de las partes referidas.
Puede también hacerse la costura
larga en la forma que vemos en
las figuras 217 y 218, colchando
de dos en dos los cordones.
La longitud de la costura debe ser diez veces la mena del cabo.

(154) Costura corta en


alambre.- Se tomarán de los
chicotes dos distancias iguales
a 075 ó a 1 metro y en dichos
puntos se da una buena ligada.
Se descolchan después los
chicotes, cortando luego las
almas. Se entrelazan a continuación los chicotes, asegurándose la unión por medio de una
buena ligada, cortándose las dadas anteriormente. Los cordones se van engullendo
sucesivamente por encima de uno y por debajo de dos de
los cordones del otro cable (fig. 219). Una vez que se ha
enguillado dos veces en la forma dicha a todo el cordón,
se cortan la mitad o la tercera parte de los alambres de
cada uno y se enguillan nuevamente los cordones que han
quedado.

La longitud de la costura debe ser de 35 a 45 centímetros.

(155) Costura de clavellina.- Es la redonda de que antes


hemos hablado, que, tratándose de los cables, una vez
dadas las dos pesadas (fig. 220) se divide en dos partes
cada cordón, se une la mitad del uno con la del otro, se les
da después una ligada y se pica el resto.

(156) Costura de enguillado.- Clase de costura se


termina cortando la mitad, operación que consiste en
meterla por los huecos de la colcha, dándole finalmente un pecho de muerto.

(157) Costura de peinado.- En ésta, al igual que en la de clavellina, se divide el cordón en


dos mitades, una de ellas se engullan y las otras se peinan sobre las primeras trincafiándolas
después.

(158) Costura en cables de acero sometidos a grandes esfuerzos de tensión.- La costura


en este caso se hace contra la colcha del cabo, enguillando tres veces a toda la mena de los
cordones y una cuarta vez a la mitad de la mena con el fin de darle buen remate, dirigiendo
cada enguillado en el sentido de la colcha, tesándolo todo cuanto se pueda. Al descolchar se
corta el alma del cabo y el cortado de los cordones se efectúa después de haberlo enguillado
la primera vez.

Cuando se trate de hacer una gaza, el primer enguillado se hace a una distancia igual a vez
y media del diámetro del guardacabo, más la mena del cabo. El ojo de la gaza se precinta
con la lona alquitranado, antes de hacer la costura. Una vez hecha ésta se precinta y aforra
también y se da, por último, una buena ligada con cruz de hilo de alambre.
SEGUNDA PARTE

Motonería, Gazas, Ganchos Diversos y Aparejos.

Motonería.- Motón.- Partes principales de que se compone un motón.- Maderas empleadas.-


Distintas clases de motones.- Motón de gancho doble.- Motón de rabiza.- Motón de campana.-
Motón giratorio.- Motón de canasta.- Motón de briol.- Motón de mariposa.- Poleas.- Poleas de
violín.- Polea encontrada.- Vigotas.- Vigotas ciegas.- Vigotas de tres o más ojos.- Vigotas
herradas.- Vigota limpia o suelta.- Vigota de planchuela.- Vigota de hierro.- Pastecas.- Pasteca
herrada.- Vertello Guardacabo.- Guías de propao.- Guías de cable.- Reconocer un motón.

(1) Motonería.- Llamase así al conjunto de motones, cuadernales, pasteca, vigotas, vertellos,
etc., por los cuales trabajas los cabos para formar les aparejos, o por donde pasan los cabos
para sus distintas aplicaciones.

(2) Motón.- Especie de garrucha cuya caja, bien metálica, bien de metálica, bien de madera
elipsoidal y achatada, cubre enteradamente la rueda o roldana, que gira dentro o en la
escopladura o cajera practicada en él para este efecto. Los motones están constituidos de un
modo general (fig. 1) por una caja C, en la cual va hecho el vaciado v, que se efectúa de uno
a otro lado, en el cual se aloja la roldan r, en que se apoya el cabo. Cuando constan de una
sola cajera con su roldana toman el nombre de motón, y de cuadernales cuando tienen más
de una cajera con su correspondiente roldana. Los motones y cuadernales pueden ser de
madera o de hierro y de una o de varias piezas. Las madera más empleadas en su
fabricación son: roble, nogal, caoba, olmo y olivo. Los de metal son de hierro o acero.

(3) Partes principales de que se compone un motón.- Cuerpo o caja. Pieza de madera de forma
elipsoidal o lenteja, en la cual va hecho un vaciado v llamado cajera, siendo su número igual
al de roldanas; llevando también practicadas las escotaduras e (fig. 1) para alojamiento y
sujeción de la gaza destinada a afirmar el motón: las caras laterales de la caja C se
denominan quijadas, las cuales llevan en su centro las g, para paso del perno p, sobre el cual
giran las roldanas.

Las cajas de las poleas cuya anchura es inferior a quince centímetros son de una sola pieza. Las de
mayor anchura están constituidas las quijadas por dos piezas p de la misma substancia (fig. 2),
uniendo entre sí ambas quijadas por medio de pernos p, en número de cuatro, dispuestos en la
forma que vemos en la figura; se escogen maderas distintas para la construcción de las quijadas
como ya hemos dicho.
Una de las piezas, la inferior de la figura, lleva la canal para el alojamiento de la gaza; llamándose a
esta el culo del motón, y a la extremidad opuesta, el cuello.
Los motones y cuadernales de hierro no llevan gaza, llevando en su lugar a pieza P que vemos en la
figura 3, a la cual se afirma el gancho o grillete.
En las maniobras de gran fuerza se substituye la gaza de cáñamo por una de alambre g (fig. 4), que
reúne las ventajas de que da menos de si, presentando, además, una resistencia mayor y más
uniforme que el cáñamo. Esta clase de motones van generalmente provistos de una guardacabo g.

Roldanas.- Pueden ser estas de guayacán para los motones de madera y de hierro o de bronce para
los metálicos. Las primeras llevan en su centro un orificio o (fig. 5), en donde se aloja un dado
metálico de bronce d, en su luchadero con el eje, el cual tiene por objeto disminuir el razonamiento,
y además el poder reemplazarlo con facilidad en caso de desgaste; las segundas no llevan dado,
pero llevan practicado en dirección radial un orificio o (fig. 5), en donde se aloja un dado metálico
de bronce d, en su luchadero con el eje, el cual tiene por objeto disminuir el razonamiento, y
además el poder reemplazarlo con facilidad en caso de desgaste; las segundas no llevan dado, pero
llevan practicado en dirección radial un orificio o (fig. 5), por medio de él se puede hacer llegar el
aceite destinado a lubricar las piezas que se encuentran en contacto, disminuyendo por lo tanto el
razonamiento. Lleva esta pieza en su parte convexa una canal para asiento de la beta destinada a
transmitir o a multiplicar el esfuerzo ejercido sobre ella; al espacio comprendido entre la roldana y
la parte alta de la
cajera se le
denomina garganta.

Con el fin de reducir


a un mínimo el
razonamiento de la
roldana sobre el
perno, se usan unas
especiales llamadas
de patente, montadas
sobre bolas o
rodillos, utilizándose estos últimos, principalmente, cuando se tienen que realizar maniobras de
gran fuerza, en que, sometido el eje a grandes presiones, no se pueden emplear las bolas. Los
citados rodillos, cilindros de
pequeña altura, se fabrican
generalmente de cobre; pero
cuando se trata de aparejos que
tiene que realizar esfuerzos muy
grandes, entonces se fabrican de
acero; de igual metal se fabrican
cuando se trata de aparejos que
deben estar durante largo tiempo
sin girar, par evitar la
deformación que experimentarían
si fuese de cobre. Tratándose de
motones de pequeño tamaño con juego de cilindros, éstos van dispuestos en la forma que vemos en
la figura 6, girando cada uno de ellos alrededor de un eje fijo sobre una placa metálica que va
atornillada en la parte superior del motón.

Cuando trabajan por los aparejos cables de alambre, entonces los citados aparejos tienen forma
distinta, siendo la más generalizada la que vemos en la figura 7; en este caso el motón m, de gran
diámetro y armadura muy ligera, se le da el nombre de polea.

El perno.- Tiene éste forma cilíndrica, como se ve en la figura1 en p, impidiéndose con esta forma
que gire con la roldana, fabricándose siempre de hierro o de acero; este perno atraviesa totalmente
las quijadas y el centro de la polea y en la extremidad que no es cuadrada lleva una chaveta, para
impedir que el citado perno se salga del motón.

Las dimensiones de los motones y cuadernales se fijan por el largo de la caja, y ésta a su vez por la
mena del cabo; tratándose de aparejos ordinarios, dicha longitud viene a ser de tres veces la mena,
pero cuando se tiene que aminorar todo lo posible el rozamiento, tal y como ocurre en las tiras de
los botes, entonces es aquélla de tres veces y media. Con respecto al diámetro de las roldanas, es
por término general los dos tercios de la longitud del motón.

(4) Maderas empleadas.- La caoba, que antiguamente se empleaba, hoy día ya se emplea muy
poco: en Portugal suelen emplearse el roble y el nogal; el primero ya sabemos que es una
variedad de la encina, siendo una de las maderas más resistentes de construcción,
resistiendo muy bien las acciones de la humedad y de la atmósfera; el nogal es de estructura
apretada, y así como la anterior sus poros son toscos, esta última raras veces los presenta; es
susceptible de mucho pulimiento y resiste bien a la sequedad y humedad; el olmo se emplea
en Francia, que si bien esta madera está sujeta a deformaciones, tiene no obstante la ventaja
de no presentar la tendencia a hendirse, resiste a la acción de la humedad y posee mucha
duración; para evitar que pueda pudrirse o ser atacada por la polilla es necesario preservarla
dándole una capa de barniz, pintura o cualquier otra substancia preservatriz. En Italia se
emplea el olivo, madera dura y densa, capaz de obtener un hermoso pulimento, pero para su
empleo es necesario que esté perfectamente desecada.

(5) Distancias clases de motones.- Los motones toman diversos nombres, según el objeto a que
se les destina, lugar que ocupan y también por alguna particularidad de forma o de
construcción.

(6) Motón de gancho.- Es el que lleva en


su gaza (fig. 8), hecho firme un gancho,
el cual sirve para asegurarlo en donde
sea necesario. También se emplean
motones con gaza de cabo con gancho,
utilizándose para ello un eslabón de
hierro, el cual se para por el
guardacabo de la gaza (fig. 9).

(7) Motón de gancho doble.- Están


provistos, como se ve en la figura 10,
de dos ganchos encontrados que al cerrarlos forman una especie de gaza. El empleo de esta
clase de motones es muy variado, pero se emplean principalmente cuando el aparejo ha de
estar expuesto a movimientos y saltos bruscos, tal y como les ocurre a las escotas de foques
y estays. Para mayor seguridad se acostumbra dárseles una ligada sencilla.

(8) Motón de rabiza.- Son aquellos (fig. 11) cuyas gazas van provistas de un largo cabo, que se
convierte en una cajeta o tejido flexible con el fin de adaptarlo bien con vuelta en los puntos
que podría ser enganchado.

(9) Motón de campana.- Es el motón anterior, cuando el afirmado del mismo se hace por el
extremo de la forma que cuelgue con descuello bastante pata que pueda moverse o
campanear en todos sentidos.

Cuando el cuadernal de un aparejo cualquiera se asegura en la tijera de una cabria en forma tal que
quede colgando en medio de ella a manera de badajo de campana, se dice coser de campana.

(10) Motón de cosidura.- Es


un montón ordinario (fig. 12)
que se hace firme por medio de
un cabo que lleva
convenientemente dispuesto.

(11) Motón de paloma.- Se


llama paloma a la cruz de una
verga entre galápagos, donde se
fijan los cuadernales de las
drizas, y también se da este
nombre a la gaza donde se
engancha la ostaga; de ahí el
sobrenombre que toma el que
se encapilla, cose o engrilleta en la cruz de la verga de gavia o en sus profundidades.

(12) Motón de capuchino.- Se utiliza esta clase de motón para el paso de los amantillos y
algunos otros cabos; van provistos, como vemos en la figura 13, de un saliente o tojino que
tiene poro objeto mantener cierta separación entre él y la verga, impidiendo el que se
muerda el amantillo.

(13) Motón de andullo.- Son los


que van encapillados en los
masteleros de gavia para el paso de
las ostegas. (fig.14)

(14) Motones alforjados.- Se


llaman así a dos motones (fig. 15)
que están enganchados al mismo
cabo y uno a continuación de otro.
(15) Motón herrado.- Es el que tiene gaza de hierro, como el de la figura 16. Los hay
también de esta clase de piezas que tienen la forma que indica la figura 3, en los cuales la
gaza se encuentra alojada en un rebajo practicado en la caja, y esta constituída por una
horquilla que soporta al perno y su parte superior dispuesta para engrilletar en ella un
grillete. En esta clase de motones el esfuerzo transmitido al perno por la polea se ejerce
sobre la gaza y no sobre las quijadas, como ocurre en los de madera, teniendo además de la
ventaja de que no se tiene más que quitar el perno y el motón queda desmontado.

(16) Motón giratorio.- Es el provisto de gaza de hierro, y que puede girar libremente, ya
alrededor del gancho
alto de donde cuelga
(fig. 17) o alrededor del
bajo en el que suspende
el peso.

(17) Motón de
canasta.- Es el que tiene
sus quijadas
prolongadas hacia abajo,
en las cuales hay
practicados dos orificios
por los cuales pasa el
cabo (fig. 18), evitándose de esta manera que al jalar de la tira se trague los cabos, arrugas
de la vela, etc., etc.

(18) Motón de briol.- Consiste en dos roldanas montadas en la misma caja, una a
continuación de otra y en el plano, tal y cual vemos figura 19, empleándose también de
hierro (fig. 20)

(19) Motón chato.- Es el que tiene sus quijadas muy unidas, resultantes por lo tanto las
cajeras muy estrechas y las roldanas de poco espesor y gran diámetro.

(20) Motón de Brazalote.- Son éstos chatos, llevan gaza doble (figura 21) y van
engargolados en unos estrobos que sirven para encapillarlos en los penoles de las vergas; su
objeto es para el trabajo de las brazas, pero hoy día ya van éstas con brazalote de cable y
grillete.

(21) Motón de hierro.- Son los que tienen su cuerpo o caja de este metal, como los
representados en las figuras 22 y 23; los primeros se emplean para el paso de las ostagas de
cadena de las drizas de las gavias altas, que en los buques grandes tienen que realizar
esfuerzos considerables; llevando las roldanas de estos motones, en su periferia, practicados
unos rebajos para que la cadena se pueda adaptar mejor. Hoy día la cadena de las ostagas
está constituida por cables de acero flexible.

(22) Motón de mariposa.- Son semejantes a los de brisol, con sus roldanas de igual
diámetro, que van suspendidas en la parte baja de la cruz de las vergas de gavia baja para el
trabajo de los escotines de las velas del mismo nombre.

(23) Poleas.- Se componen generalmente (fig. 24) de dos cajeras, la una a continuación de
la otra y situadas en el mismo plano, las cuales van montadas en la misma caja, la cual va
provista de dos canales laterales para encajarla entre obenques. Hay también poleas que sus
roldanas están en planos perpendiculares.

(24) Polea de violín.- Tienen éstas forma de ocho y se compones de dos roldanas de
diámetros desiguales montadas en la misma caja y en la misma dirección (fig. 25), pudiendo
ser enteramente metálicas (fig. 26).

(25) Polea encontrada.- Es


semejante a la anterior, pero las
roldanas están colocadas en planos
perpendiculares el uno al otro (fig.
27)

(26) Vigota ciega.- Es una pieza


de madera semejante a un toro, la
cual lleva practicada en su contorno
exterior una canal donde engasta con
una gaza la pieza de jarcia que va a
tesar, con un orificio grande en su parte interior y practicadas las medias cañas, en las que
se ajustan las vueltas del acollador que tesan la referida pieza de jarcia (fig. 28)

(27) Vigotas de tres o más ojos.- Motón semejante al anterior, pero de forma circular
figura 29

(28) Vigotas herradas.- Son las que vemos en la figura 30, las cuales dan aspecto de un
eslabón con mallete.

(29) Vigota limpia o suelta.- Se llama así cuando no tiene formada la gaza o zuncho.

(30) Vigota de planchuela.- Es la que está sujeta por su gaza a una tira de planchuela que
hace las veces de cadena.

(31) Vigotas de hierro.- Son éstas de formas muy variadas, siendo las mas corrientes de
herradura acanalada exteriormente o de forma elíptica, presentando el aspecto de un eslabón
con mallete.

(32) Pastecas.- Son montones ordinarios herrados, que tienen abierta una de sus caras
laterales por su punto superior al lugar que ocupa el círculo de la roldana (fig. 31), para que
pueda meterse por seno al cabo que ha de trabajar por ella, o sacarlo sin necesidad de
pasarlo por el chicote.

(33) Pasteca
herrada.- Es la
representada en
la figura 32,
está enganzada
en hierro y es
de gancho
giratorio. Con
el fin de evitar
que salga el
seno del cabo,
lleva una
planchuela con
bisagra, que lleva su gozne en la gaza, cerrándose por medio de ella la abertura de la quijada,
fijándose en dicha posición por medio de una aldabilla. También hay pastecas que tienen la
gaza interiormente tal y como la representada en la figura 33; hoy día las pastecas se hacen
totalmente de hierro y de forma semejante a la de la figura 34.
(34) Vertello.- Consiste en una pieza de madera dura, de forma ligeramente esférica o
cilíndrica, con uno o varios orificios en el centro. Cuando se utiliza como guía lleva
practicada en su periferia una canal (fig. 35) para adaptarse al obenque o cabo donde se
afirma.

(35) Guardacabo.- Anillo de hiero o madera (fig. 36) (a) acanalado en su superficie
exterior, a la cual se
ajusta un cabo, y sirve
para que pase otro por
dentro sin rozarle o para
enganchar un aparejo.
Los hay también en
forma alargada (b), que
son los empleados en la
jarcia metálica. Los
metálicos se hacen en
cobre, que se emplean
en las velas de las
embarcaciones menores. Cuando dos de ellos están en la forma que indica la figura (c), se
dice que están engargolados.

(36) Guías de propao.-Son unos motones colocados verticalmente entre el propao y otro
tablón inferior dispuesto paralelamente al primero, tal y como se ve en la figura 37, guías
que sirven de retorno a la maniobra. También se suelen emplear unas barras de hierro
galvanizado situadas a cada lado del palo, las cuales van fijas por punto y por el otro se
pueden introducir los motones que tienen gaza con guardacabo; sirven, igual que el anterior,
para el retorno de los
diferentes cabos de
maniobra del palo de que se
trate, pero este sistema
tiene el inconveniente
respecto al anterior de que
el motón cae sobre la
cubierta si no está teso el
cabo que por él trabaja.

(37) Guías de cable.- Se


componen (fig. 38) de un
tambor que gira alrededor
de un eje, que atraviesa dos orejetas en que termina una pieza de forma de herradura. Se
utiliza para el paso de los estays, coderas y calabrotes.

(38) Reconocer un motón.- Cuando se trata de un motón de gaza sencilla, como quiera
que ésta tapa el eje en el cual va montado el perno, no queda otro recurso para reconocer el
motón que quitar la gaza; para ello se zafa la ligada que está dada en el cuello y ya podemos
quitar la gaza fácilmente; después quitamos la chaveta de perno, y luego, por medio de un
botador, sacamos el perno y ya podemos examinar el motón. Tratándose de poleas con gaza
doble, ya no es necesario quitar la gaza para efectuar el reconocimiento de las diferentes
partes de que se compone el motón.

II

Gazas

Gazas para motón.- Gaza sencilla.- Gaza doble.- Gaza para motón de rabiza.- Gaza de boca de
cangrejo.- Gaza con manzanillo.- Gaza par motFn de canasta.- Gaza para cuadernal.- Gaza de
hierro.

(39) Gaza para motón.- Especie de ojo o asa, formada en el seno de un cabo de cáñamo o
alambre, y que tiene por objeto ceñir por medio de ella el motón. Las gazas para los
motones pueden ser, como ya hemos dicho, de dos clases sencilla y doble.

(40) Gaza sencilla.- Para hacer el estrobo de una gaza sencilla se toma un trozo de cabo
que tenga una longitud igual a una vez y media el contorno del motón, el del guardacabo y
la mena del cabo, y se hace la longitud necesaria para hacer el ajuste, forrándolo después, y
se encapilla aquél en las muescas del motón de manera que el ajuste quede en la parte
trasera del mismo; se presenta el guardacabo y, por último, entre éste y la caja de aquél se
da una ligada redonda siempre de cáñamo (fig. 39).

(41) Gaza doble.-


Para formar ésta se
corta una cantidad de
cabo igual a dos veces
el contorno de la
polea, el del
guardacabo, la mena
del cabo y lo
suficiente para hacer
el ajuste; después se
entraña, precinta y
aforra; se ajusta y se dobla para formar dos estorbos que, una vez formados, se encapillan en
dos muescas que al efecto lleva el motón, terminándose como en el caso anterior.

En el caso actual de ir el motón con gaza doble, es necesario considerar dos casos, que son:

1º.- Que el guardacabo y la róldana tengan que ser paralelos; en este caso la gaza se coloca
en doble por su mitad sobre el guardacabo, y cada una de las mitades, sobre las canales de
las poleas (fig. 40)
2º.- Que el guardacabo y la roldana tengan que se perpendiculares; en éste se emplean dos
gazas sencillas (fig. 41), que se unen en la cabeza por medio de una ligada abotonada.
Dicho esto en términos generales, vamos a describir las gazas más en uso.

(42) Gaza para motón de rabiza.- Se abraza el motón con un cabo y afirma en la forma
que anteriormente hemos dicho, dejando uno de los chicotes bastante largo, aforrándose con
meollar la porción de cabo que rodea al motón y la costura; después se descolcha el chicote
y se hace con él una cajeta común (fig. 11), o se pueden Trincafiar sus filásticas, en la forma
que ya hemos visto, igual que reefectúa en la salvachia, dándosele de esta manera una gran
flexibilidad.

(43) Gaza de boca de cangrejo.- Se pasa al cabo por el motón y afirma como ya sabemos,
previamente aforrado (fig. 42); se deja una pernada corta, en cuyo chicote se hace una gaza,
y la otra más larga, con gaza o sin ella. También se pueden dejar las dos pernadas iguales y
hacer una gaza en cada uno de
los chicote; en las (figuras 43 y
44) tenemos dos motones
provistos con gazas dobles de
boca de cangrejo, dispuestas
éstas en forma tal que el motón
puede coserse en cualquiera de
sus dos posiciones.

(44) Gaza con manzanillo.-


Consiste el manzanillo (fig. 45)
en un pequeño estrobo, el cual
va sujeto a la parte posterior del motón por medio de una gaza, para hacer en él firme o
arraigar el chicote de un cabo.

(45) Gaza para motón de canasta.- Este motón no tiene gaza especial, difiriendo
únicamente de la de un motón ordinario en que es preciso pasarla por los orificios que con
este objeto tienen a banda y banda los tojinos.

(46) Gaza doble para


cuadernal.- Algunos motones
usados, de gaza doble, llevan
ésta en la forma que vemos en
la figura 46, que para hacer la
gaza después de cortar el cabo
de la longitud antedicha,
entrañado, precintando y
aforrado, se pone su medianía
en las canales de la caja, y en
los senos que cuelgan se
introduce el guardacabo y
después se le da una ligada abotonada, en forma tal que se crucen los botones.
En las figuras 47 y 48 tenemos representadas, respectivamente, la gaza sencilla y doble de
los motones de encapilladura, hoy muy poco usados.

La figura 49 representa una


gaza especial para afirmar
motones por medio de un burel,
siendo éste un trozo de palo
redondo, de largo y grueso
proporcionados al uso a que se
le destina. La gaza de la figura
50 es otro tipo de ellas, que se
emplea para empernar el motón
en una percha cualquiera. Otro
tipo de gaza es el de la figura
51, que no necesita explicación.

(47) Gazas de hierro.- Están éstas constituídas por una plancha de sección rectangular y
ancho uniforme, menos en la parte correspondiente al perno, que lleva un henchimiento con
el fin de compensar la debilidad que en la misma produce el orificio que en ella es necesario
practicar para el paso de aquel; cuando se trata de gazas de gancho giratorio, también lleva
la gaza otro henchimiento en el punto correspondiente al perno de suspensión.

Con respecto a su espesor, varía según el punto del cuadernal de que se trate; tiene su
máximo en la parte alta, en la correspondiente al gancho y horquilla; va disminuyendo
después gradualmente en los codillos altos. La gaza termina frecuentemente en el perno eje
de las roldanas.

La gaza de hierro se
encastra en las quijadas
del motón o cuadernal
cerca de 1/6 de espesor
de éstas, debiendo
quedar perfectamente
asentada sobre ellas. Se
coloca generalmente en
caliente.
Sus formas son muy
variadas, pero siempre
sencilla, pudiendo decir
que en general es la
apropiada para el fin a que está destinado en motón o cuadernal a que deba ser aplicada.
En la figura 52 tenemos representada una gaza de hierro con gancho y manzanillo del
mismo metal; esta clase de gazas se emplean en los cuadernales de gata, y la de la figura 53,
en el de gatilla.
Las gazas para motón
pueden ser como las de las
figuras 8, 16 y 17, o
también de grillete
giratorio como la de la
figura 54. Las de pasteca
las vemos representadas
en las figuras 32 y 33,
pero ya hemos dicho que
hoy casi todas las pastecas
son de hierro. La de la
figura 55 es la empleada en las vigotas y, por último, la de la figura 56 es la de los aparejos
de pescante de bote.

III

Ganchos

Ganchos.- Gancho ordinario.- Gancho giratorio.- Gancho doble.- Gancho de gavilán.- Gancho
pescador.- Gancho de seguridad.- Gancho con peso deslizable.- Ganchos de carga.- Gancho
Yamataka.- Llaves de los ganchos.

(48) Ganchos.- Ya hemos visto, al estudiar las gazas de los motones que éstos forman a
veces parte de los mismos, y ya indicamos su objeto, que la misma palabra lo expresa.

(49) Gancho ordinario.- Está formado éste (fig. 57) con una cabilla de hierro o acero de
sección circular y diámetro variable, dándosele la forma que vemos en la figura, con lo cual
se consigue que el punto del cual se halla suspendido el peso se encuentre en la misma
vertical que las guarnes del aparejo.

El largo del gancho suele ser generalmente igual a seis veces la mena; los 2/3 de ésta dan la
distancia de la boca al codillo y su longitud, por último da el radio de la curva interior del
gancho.

Las distintas partes de


que se compone un
gancho toman los
nombres siguientes:

Punta de gancho, la parte


más fina del mismo, p.
Codillo, a la curva que
forma c.

Boca, a la distancia pb.


La distancia ac, comprendida entre el extremo más alto del gancho y la parte más baja del
codillo, es el largo del gancho.

(50) Gancho giratorio.- Como su nombre indica, es el que puede girar alrededor de su eje;
su boca, como vemos en la figura 58, es algo más inclinada que la del gancho ordinario, con
el fin de que su eje de giro pase por el punto de aplicación de la carga; eje de giro que es
prolongación del aparejo. Su longitud es generalmente igual a nueve veces la mena.

(51) Gancho doble.- Está compuesto, como vemos en la figura 59, por dos ganchos
ordinario de sección semicircular, que se une por sus cara planas al cerrarse. A esta clase de
ganchos se les llama también encontrados o de boca de cangrejo.

(52) Gancho de gavilán.- Son éstos de forma distinta, según el uso a que se los destina; en
la figura 60 tenemos representado el que se emplea en las bocas de las vergas mayores y en
los estays que con frecuencia tengan de zafarse.

(53) Gancho
pescador.- Es el doble
que vemos en la
figura 62, el cual va
fijo con grillete en el
cuadernal bajo del
aparejo de gatilla,
teniendo por misión el
suspender el ancla,
enganchándola por las
pestañas de las uñas.

(54) Gancho de
seguridad.- Es el que vemos en la figura 63; en la de la parte izquierda la representa en
posición natural, y en la de la derecha, cogido con la mano para engancharlo en la braga.

(55) Gancho con peso deslizable.- Es el de la figura 64, que no necesita explicación.

(56) Gancho de carga.- En la figura 65 tenemos dos tipos de ganchos de carga que se
utilizan para trabajar con dos puntales, facilitándose al trabajar con ellos las operaciones de
carga y descarga.

Estos ganchos se reemplazan hoy día, con gran ventaja, por una pieza de hierro fundido de
forma triángulo isósceles (fig. 66), que lleva tres orificios: dos a y á para los amantes, y un
tercero c para el de la carga.

En la figura 67 tenemos otros tipos de ganchos de carga, que toman los nombres siguientes:
(a) y (b),
ganchos sencillos; (c)
de ojo invertido (d),
de grillete giratorio;
(e), con lengüeta de
seguridad, (f), de
cuartel de escotilla.

(57) Gancho
Yamataka.- Al
hablar de los
ganchos diremos algo sobre éste por lo ingenioso; gancho que fue empleado en el buque
ascensor de submarinos Asahi.

Consta este gancho de macho y


de hembra; el primero va en un
fuerte nervio situado en crujía
en la parte superior del casco
resistente del submarino, que
lleva un número de tres,
dispuestos en la forma que
vemos en la figura 68; del
extremo cónico de la cabeza del
macho sale una guía que lleva
en su chicote un flotador.

La hembra tiene la forma que vemos en la figura 69 y está unida a los grilletes de los
cuadernales bajos, como se indica en la figura 70; su parte más inferior es circular, y la
inmediata superior, de menor
diámetro, está formada por
cuatro sectores que pueden
girar a charnela, alrededor de
ejes fijos horizontalmente en
el firme de la boca, los cuales
tienen sus bordes exteriores
biselados, como se ve en la
figura 69; un muelle M los
mantiene siempre forzados
hacia abajo; en la figura 71 se
ve en detalle cómo aquéllos
que están dispuestos.

Vamos ahora a explicar la forma de funcionar el gancho: una vez dueños del flotador, lo
somos del la guía; por ella pasamos la hembra, y ésta, por su peso, irá descendiendo; al jalar
de la guía y mantenerla tesa, el giratorio G del macho, por el peso de aquélla, vence la
resistencia de los muelles y rebasa se sección cónica, quedando en la forma que vemos en la
figura 72, y ya al entrar de los aparejos la parte baja G queda asentada sobre el firme de la
hembra.

El objeto principal de esta clase de gancho es que con su empleo no es necesario el empleo
de buzos, que ya sabemos las dificultades que se encuentran a partir de los 50 metros de
profundidad, por el poco tiempo que pueden permanecer trabajando.

(58) Llaves de los ganchos.- Al gravitar un peso sobre un gancho ordinario, éste se
inclina y aquél se corre hacia la punta, existiendo entonces el peligro de que el motón se
desenganche, y sin ocurrir esto puede suceder que el gancho se abra al trabajar el peso sobre
la parte más débil del mismo; para evitar aquello y compensar esto, así como por la
debilidad inherente a los ganchos, se les da una trinca con botón en la forma que vemos en
la figura 73 para que se sostenga la punta del gancho; cuando se trata de un gancho doble
(fig. 74), entonces se dan varia vueltas por la parte superior de los ganchos para impedir que
se abran, terminado la ligada por medio
de un nudo llano; también en los
primeros se coge la parte dicha por
medio de un eslabón o planchuela (fig.
75) que para ese fin suelen llevar
algunos aparejos, o en la forma de la
figura 74, que el eslabón gira alrededor
del punto o, fijándose por medio de una
chaveta; a estas clases de trincas se les
suele también llamar mordaza.
IV

Diversos objetos.

Tensores.- Grillete.- Cáncamo.- Cajera.- Cornamusa.- Guía.- Galápago.

(59) Tensores.- Antes se empleaban para el tesado de la jarcia las vigotas, que con sus
acolladores de cáñamo remediaban en cierto grado la falta de clasificación de la jarcia de
alambre, empleándose también hoy día; pero los buques de casco de acero, por la rigidez de
sus conjunto, permiten el empleo de los tensores metálicos, de los cuales existen muchos
modelos; nosotros describiremos los más empleados. El de la figura 77 es uno de dos
tornillos cubiertos cuyo corte vemos representado, en el cual consta de los siguiente: un
tornillo, el superior de la figura, que termina por su parte alta en un grillete dispuesto para
recibir el guardacabo de la jarcia muerta que se tenga que tesar; envolviendo a este tornillo
va un tubo cuya extremidad superior sirve de tuerca al citado tornillo central y en la inferior
lleva un tornillo análago a primero, pero de rosca de paso contrario; envolviendo a este
tornillo va el tubo inferior que le sirve de tuerca, tubo que termina por su parte baja en un
grillete para afirmarlo al lugar a donde convenga. En el núcleo central va practicado un
orificio por el cual se introduce la palanca, para obtener la tensión; para conseguir ésta se
hace girar la palanca, y como la tuerca fija no puede avanzar, penetra el tornillo en ella y en
la otra hace avanzar la tuerca movible, recibiendo ésta la resultante de los efectos del
esfuerzo practicado; por lo tanto, cada vuelta que dé la palanca, la tuerca movible avanzará
una cantidad igual al doble
del paso de un tornillo,
siendo ambos del mismo
paso.

De esta misma clase de


tensores los hay (fig.78) que
llevan dos manguitos m m´
de fundición de fijos, por
medio de los tornillos t t´, al
núcleo superior y central que,
envolviéndolos por completo,
los preserva de la oxidación.
En la figura 79 tenemos un
tensor de tornillos
descubiertos; consta de dos
tornillos de pasos iguales y
contrarios, los cuales se
acercan o se les alejan por
medio de un manguito de
doble tuerca, el cual lleva
practicados dos orificios en
los que se introduce la palanca sobre la cual actúa la potencia.
Los tres de la figura 80 son de un tornillo cubierto; se introduce éste en una tuerca que va
dispuesta en el punto donde se afirma, en forma tal, que puede girar sin producir torsión a la
beta; se mueve, bien con la mano utilizando una llave, o bien por medio de una palanca
rebatible, según sea el sistema. El último de la derecha se llama de linterna; lleva un gancho
de escape g que lo sujeta a un largo eslabón el anillo a; basta quitar éste y queda zafado el
gancho. Este se emplea
en aquellos lugares en
que con frecuencia es
necesario efectuar esta
maniobra.

Y, por último, en la
figura 81 tenemos uno
de tornillo descubierto,
tipo que se suele usar
para los vientos de las
chimeneas y obenques
del bauprés.

(60) Grillete.- Pieza de hierro doblada en forma curva o recta que termina en orejetas que
atraviesan un perno que sirve para fijarlo a la gaza del motón o cuaderna, perno que puede
ser de rosca o fijarse en su posición de una chaveta.

En la figura 82 tenemos las formas


de grilletes más empleadas a bordo,
que se llaman; (a) de corazón, (b)
de perno con tornillo, (c) de llave
revirado, (d) alargado con perno
ovalado, (c) alargado, con el
anterior, con perno circular roscado.

(61) Cáncamo.-Cabilla de hierro, de grueso y largo proporcionado, que por un extremo


tiene un ojo, gancho o argolla, y por el otro, punta o rosca para hacerle firme donde
convenga, y sirve para enganchar o coser cuadernales, motones, pastecas, etc. También
suelen ir al pie de los palos
que se utilizan para
engancha los aparejos para
las maniobras de vegas y
velas; en la figura 83 vemos
la forma como van fijos a la
cubierta.
(62) Cajera.- Abertura practicada en los penoles de las vergas para la colocación de la
roldana (fig. 84), sirviendo de paso a la escota o escotín de la vela superior de la vega, sobre
la cual va practicada aquélla.

(63) Cornamusa.-
Trozo de madera o
metal (fig. 85 y 86) de
forma arqueada que
clavado por su centro
en la cubierta o
costado, sirve para
amarrar los cabos.

(64) Guía.- Roldana dispuesta en la forma que vemos en la figura 87, que se coloca en
algunos sitios, como, por ejemplo, en las jarcias bajas, y tiene por objeto disminuir el
rozamiento de los cabos y cadenas que pasan por ella.

(65) Galápagos.- Puede éste tener la forma que se ve en la figura 88, pero generalmente
tiene la forma de la figura 89, estando provisto de dos roletes lateralmente y uno central;
también los hay que no llevan el rolete
central, y, por último, algunos sólo
llevan un rolete o roldana; todos ellos
tienen por objeto facilitar el trabajo de
los cabos que por ellos pasan. También
se llama alavante.

Aparejos

Aparejos.- Pasar la beta de un aparejo.- Clasificación de los aparejos.- Lanteón.- Lanteón de


amante.- Palanquín.- Aparejo de combés.- Aparejo real.- Pasar la beta de un aparejo real.- Aparejo
de rabiza.- Aparejo de amante.- Aparejo de corona.- Panteones de carga.- Aparejo de cenal.-
Aparejo falso.- Aparejo embestido.- Algunas definiciones relativas a los aparejos.- Coser un
aparejo.- Enmendar un aparejo a besar.- Templar un aparejo.- Aparejos compuestos.- Preparar un
aparejo para suspender pesos y conocimientos útiles para su aplicación en la práctica.- Ventajas y
usos de los aparejos.

(66) Aparejos.- Ya hemos visto, al hacer el estudio de los motones, que éstos necesitan un
punto fijo, de manera que para multiplicar el esfuerzo por medio de ellos serán necesarios
tantos puntos fijos como número de motones empleemos, y como quiera que esto resulta a
veces incómodo, y lo más corriente es el no disponer más que de uno solo, se idearon los
aparejos que son las combinaciones de cabos y motones o cuadernales para multiplicar la
fuerza, entendiéndose por motones y cuadernales las poleas sencillas o agrupaciones de
varias de ellas, con un eje común.

Un aparejo está constituido por dos motones, dos cuadernales o motón y cuadernal y un
cabo que, atravesando sucesivamente todas las roldanas, se afirma en uno de los motones o
cuadernales; se llama motón o cuadernal superior a aquel de donde en último término sale el
cabo para hablar de él; al otro se le llama inferior.

En los aparejos se llama beta al cabo que pasa por las cajeras de los motones o cuadernales;
guarnes, a la parte de la beta comprendida entre dos roldanas sucesivas; arraigado es el
chicote firme, y tira, la parte por donde se hala.

(67) Pasar la beta de un aparejo.- Dos motones.- se para la tira por el motón superior,
luego por el inferior, y se hace, por último, firme en el culo del motón superior.

Un cuadernal de dos ojos y un motón.- La beta atraviesa sucesivamente: la cajera del


cuadernal, la del motón, luego por la que queda libre del cuadernal, y el arraigado se hace
firme en el culo del motón superior.

La cajera por el cual debe entrar primero la tira depende de la clase de colcha; si ésta es de
la calabrote debe pasar primeramente por la cajera de la derecha del cuadernal, de manera
que gire de derecha a izquierda, o se en sentido favorable al trabajo, y de esta manera se
evita que el calabrote se descolche.

Si el colchado fuera de guindaleza, se efectuará al contrario.

Dos cuadernales de dos ojos.-La beta se pasa primero por la cajera del cuadernal superior y
luego por la del inferior, siempre de izquierda a derecha, y sucesivamente por las otras dos
cajeras libres, la del superior e inferior, y el arraigado se hace en el culo del cuadernal
superior.
(68) Clasificación de los aparejos.- Los aparejos se clasifican o por el número de guarnes
o por la combinación o por la combinación de cuadernales y motones que los forman, si
bien según el objeto y la forma en que se aplican toman un sobrenombre particular.

También cuando el aparejo está formado con dos motones o un motón y un cuadernal, se
dice que es sencillo, y en los demás casos, doble.

Vamos a estudiar sucesivamente los aparejos más empleados.


(69) Tecle o panteón.- Se obtiene éste (fig. 90) pasando un cabo por un motón fijo, y se
aplica la fuerza a uno de los guarnes para levantar un peso asegurado al otro chicote, que
aunque se clasifica entre los aparejos, no lo es en realidad, pues su relación de equilibrio es
P°/R°=1/1, es decir que no hay multiplicación de fuerza, transmitiéndose al peso la fuerza
aplicada a la tira, disminuida, como es natural, en la consumida en vencer el rozamiento,
fuerza útil que da la expresión P°,/R°,=11/10.

En esta clase de aparejo, si R° desciende en la unidad de tiempo un metro, la potencia P°


descenderá lo mismo; por lo tanto, las velocidades de R° y P° serán iguales.

Si en lugar de permanecer el motón fijo se cuelga de él al eso, haciendo firme el arraigo en


un punto cualquiera y aplicando la fuerza a la tira (fig.91), se obtiene ya un verdadero
aparejo que conserva el nombre de lanteón, en su forma más sencilla. Su ley de equilibrio es
P°/R°=1/2, lo que nos dice que la fuerza aplicada a la tira que actúa ahora a lo largo de
ambos guarnes se duplica en el peso, o, en otras palabras, suspendido éste, para mantener el
equilibrio basta
aplicar a la tira un
esfuerzo mitad,
suponiendo que no
existan resistencias
pasivas; existiendo
éstas, por se
inevitables, la ley de
equilibrio está dada
por la expresión
P°/R°=11/20.

En éstos, si la
resistencia R°
asciende un metro
en la unidad de
tiempo, la potencia
P° ascenderá dos; es
decir que la
velocidad de P° es
doble que la R°.

Para comprender lo antedicho, al referirnos al lanteón ideal sin resistencia pasivas, basta
fijarse en que el hecho tiene lugar exactamente igual al que obtendríamos si en vez de hacer
firme uno de los chicotes lo hiciéramos pasar por un motón m, y en el chicote
suspendiéramos un peso mitad del suspendido en m, y el esfuerzo aplicado a la tira iguala
exactamente a la resistencia R° aplicado en el motón movible; de aquí se deducen dos
consecuencias importantes, que son:

1° Al entrar de la tira para suspender el peso, el arraigado sufre un esfuerzo igual a la mitad
de aquel.
2° Los motones fijos no aumentan la fuerza de un aparejo.

Si en lugar de
un motón
movible
suponemos dos,
tal y como
vemos en la
figura 93, se
vería en forma
semejante que
una fuerza ¼
P°; siendo P°,
la potencia
necesaria sin
multiplicación,
aplicada a la
tira equilibra
una resistencia
en R°
suspendida de
los dos motones;
pudiendo decir,
en general, que la multiplicación, refiriéndose siempre, como es natural, a motones
movibles sin rozamiento, es proporcional al número de éllos.

En este caso, para que la resistencia R° descienda 1 metro en la unidad de tiempo, la


potencia P° ascenderá 4, o sea que la velocidad de P° es cuatro veces la de R°.

En los aparejos, la serie de motones de la figura anterior se substituye por cuadernales de


igual número de roldanas, y en lugar de colgar del arraigado un peso igual al esfuerzo que se
ejerce sobre la tira, se hace dicho arraigo a uno de los cuadernales, disponiendo así de un
guarne más que contribuye a la mayor potencia del aparejo.

Con ellos se forman los aparejos siguientes: Lanteón (fig. 90 y 91), que ya conocemos en sus dos
formas.

(70) Lanteón de amante.- Es la combinación de las dos formas de lanteón descrito, figura
94, de uso muy ventajoso aplicándose en la forma que vemos en la figura 95, siendo su ley
de equilibrio sin resistencias P°/R°=1/3, y con ellas, P°/R°=12/30.

(71) Palanquín.- Combinación de dos motones (fig. 96) en que el arraigo se hace en el
mismo de que sale la tira.

Ley del equilibrio sin resistencias P°/R°=1/2; con ellas, P°/R°=12/20.


(72) Aparejo
de combés.-
Está éste
constituido (fig.
97) por un
cuadernal y un
motón,
haciéndose en
este último el
arraigado, y la
tira del
cuadernal.

Ley de
equilibrio sin
resistencias
P°/R°=1/3;
cuándo éstas
existen es
P°/R°=1/3;
cuando éstas
existen es
P°/R°=13/30.

(73) Aparejo real.- El formado por dos cuadernales; los aparejos así constituídos toman el
nombre de reales, diferenciándose unos de otros por el número de guarnes, siendo capaces
de producir grandes efectos.

Los antiguos navíos y fragatas llevaban uno de estos aparejos a cada banda de los dos palos
machos mayores, a cuya sujeción ayudaban mientras no se necesitaban para otras faenas.

(74) Pasar la beta de un


aparejo real.- Cuando los
cuadernales tienen distintos
número de cajeras, sale la
tira del cuadernal de más
cajeras, y el arraigado va en
el otro (fig. 99); cuando
tienen igual número de
cajeras, la tira sale del que
lleva el arraigado (fig. 98).

Cuando se trata de un cuadernal de


tres ojos y uno de dos (fig. 100),
para evitar que se desvire cuando el
aparejo tenga que realizar un
esfuerzo considerable, la beta se pasa primero por la cajera central; después, sucesivamente,
por una de las cajeras del doble; luego por la correspondiente del triple, por la que queda
libre del doble, la que la falta del triple, y el arraigado se hace firme, como ya hemos dicho,
en el culo del cuadernal inferior.

Tratándose de dos cuadernales de tres ojos (fig. 101), la beta se pasa primeramente por las
cajeras centrales de ambos cuadernales, luego por las dos de la izquierda, después por las
dos de la derecha, haciendo siempre el pasado en el mismo sentido y por dentro de los otros
guarnes, y el arraigado se hace en el culo del cuadernal superior.

El pasado en esta forma da lugar a que se fuercen algo los guarnes, pero presenta la ventaja
de que no revirándose éstos se aleja la probabilidad de que falten las gazas.

Cuando se trata de aparejos ligeros, y por lo tanto que no se tiene que realizar con ellos
grandes esfuerzos, se acostumbra en la práctica hacer firme el arraigado en una vinatera o
estrobo fijo a la gaza. Cuando se trata de realizar un gran esfuerzo, entonces el arraigo se
hará con vuelta al cuadernal, asegurándolo entre él y el gancho tal y como vemos en la
figura 102.

Cuando se trata de grandes aparejos, tal y como ocurre en los empleados en los pescantes de
los botes, el arraigado se hace firme en el pescante en un punto próximo al cuadernal; de
esta maneta se evita que el cuadernal experimente la tensión del arraigado, que es muy
grande, como sabemos, el arriar el bote.

(75) Aparejo de rabiza.- Está constistuído


(fig. 103) por un aparejo sencillo o de
combés, suyos motones o motón y
cuadernal, o uno solo de ellos, llevan en vez
de ganchos o guardacabos, unas rabizas
como las descritas al hablas de las gazas de
los motones.

(76) Aparejo de amante.- Aparejo doble


en que uno de combés se aplica a la tira de
un lanteón.

(77) Aparejo de corona.- Es aquel cuyos


motones o cuadernales, o uno solo de éstos
(fig. 104), va engazado en una fuerte caña
con guardacabo y gancho.

(78) Panteones de carga.- Son éstos


combinaciones de aparejo sobre aparejo,
siendo más generalizados los representados
en las figuras 105, 106 y 107, que se utilizan
en los buques mercantes de poca tripulación para facilitar las operaciones de carga y
descarga.
(79) Aparejo de cenal.- El que en los faluchos sirve para carga la vela por alto.

(80) Aparejo falso.-


Todo el que se da en
ayuda de otro principal.

(81) Aparejo
embestido.- El que no
tiene claros sus guarnes
por haber tomado vuelta.

(82) Algunas
definiciones relativas a
los aparejos.- Poder o
no un aparejo con su
beta.- Ser o no
proporcionada la mena
de la beta al esfuerzo
que ha de hacer el
aparejo. Lo mismo se
dice relativamente del
efecto que ha de
suspenderse cuando su
peso no llega a dar a la beta toda la tensión que admite.

(83) Coser un aparejo.- Unir éste a otro objeto, de manera que queden juntos o inmediatos
por medio de ligadas.

(84) Enmendar un aparejo.- Separar los motones o cuadernales cuando han llegado a
juntarse por haber jalado de su beta en la ejecución de alguna maniobra, y volver a sujetar el
principal en otro sitio más avanzado del cable o efecto sobre que está obrando.

(85) Guarnir un aparejo.- Es proveer a éste de todo cuanto necesita para su uso y
aplicación.

(86) Hacer por los aparejos.- Actuar una potencia cualquiera sobre los dispuestos para
resistirla.

(87) Correr un aparejo a besar.- Jalar de


su beta hasta que se toquen los motones o
cuadernales.

(88) Templar un aparejo.- Es dar igual


grado de tensión a los guarnes que lo
constituyen.

(89) Aparejos compuestos.- Combinados


los anteriormente descritos, se obtienen
otros por medio de los cuales se aumenta
aún más la fuerza o se consigue un mejor
equilibrio de la misma.

Entre los aparejos compuestos podemos citar el de


la figura 108, formado por un cuadernal fijo de dos
ojos y dos motones movibles; el aparejo doble de
cambés, en que uno de estos aparejos engancha en
la tira del otro; el formado por cuatro motones, dos
fijos y dos movibles, en que el seno de la tira que
para por dos de ellos pasa por la roldana del
segundo motón movible, pudiéndose citar muchos
más, pero éstos son los más utilizados.

El representado en la figura 109 es muy a propósito


para suspender grandes pesos; el peso se suspende
utilizando los dos cuadernales bajos y la tensión se
iguala aplicando la fuerza a ambas tiras.

(90) Preparar un aparejo para suspender


pesos.- Los aparejos que hemos estudiado,
combinados con los elementos que ya
conocemos, se pueden preparar de muy distintas maneras; una de ellas es la que vemos en la
figura 110. Esta disposición la emplearemos cuando tengamos que levantar un peso y,
siéndonos necesarios dos puntos de apoyo, no dispongamos de ellos próximos a su vertical
y sí los tengamos a cierta distancia de ella, y que una vez suspendido nos convenga guiarlo
para dejarlo en un sitio distinto; entonces los motones altos se disponen en la forma que
vemos en la figura, y en el bajo, por medio de un chicote, se hace un seno cogiendo a la
caña de cuardacabo y luego se cruzan los extremos, dándoles en su unión una ligada, y
quedará libre un ojo, por lo que se afirma o engancha el extremo de la trapa que nos sirva
para guiar el peso.
(91) Ventajas y usos de los aparejos.- Presentan los aparejos, además de la ventaja de
aumentar la fuerza, el aplicar ésta con más igualdad y más uniformemente. Al arriar los
pesos se evitan con su empleo los saltos bruscos, los cuales casi son inevitables cuando se
emplea un cabo simple, consiguiéndose al mismo tiempo que el peso efectúe su descenso de
una manera gradual y continua, ganándose tanto más en esto último cuanto mayor se el
número de guarnes.

Para el uso de los aparejos debe tenerse el cuidado de mantener la tira lo más paralela
posible a los guarnes; todo lo que sea hacerla trabajar en forma divergente, representa
siempre una pérdida de fuerza, que es proporcional al coseno del ángulo que forma la tira.

Ya hemos dicho que la potencia de un aparejo depende del número de roldanas que tenga el
cuadernal movible; por lo tanto, siempre que se pueda se enganchará el peso al cuadernal
que tenga más cajeras, o lo que es lo mismo, de aquel de donde sale la tira. Para poder hacer
esto y que la tira salga del cuadernal bajo, será necesario en estos casos el empleo de un
motón independiente para guiar la tira, el cual se situará junto al cuadernal alto; siendo
también en estos casos necesario, generalmente, otro motón guía de retorno en cubierta.

Debe, por último, tenerse en cuenta, cuando se presenta un aparejo para suspender un
aparejo para suspender un peso, que el camino recorrido por la tira se obtiene multiplicando
el que ha de recorrer el peso, que en la longitud del guarne, por el número de los que tenga
el cuadernal móvil.

VI

Aparejos diferenciales

Aparejo diferencial.- Aparejo Weston.- Aparejo diferencial Moore.- Aparejo diferencial Morris y
Bustert.- Aparejo diferencial Duplex.- Uso de los aparejos diferenciales.

(92) Aparejo diferencial.- En los aparejos ordinarios, ya hemos visto se pierde en vencer
rozamientos una gran porción de la fuerza ejercida sobre la tira; así por ejemplo, en un
aparejo real de seis guarnes, la fuerza perdida por esta causa llega al 60 por 100 de la total.
Los aparejos diferenciales tienen por objeto reducir dicha pérdida, permitiendo por lo tanto
el suspender grandes pesos con consumo de fuerza relativamente moderado, teniendo
también las ventajas de ser irreversibles, es decir de sostener el peso suspendido aunque se
deje de actuar sobre la tira y de ser menos voluminosos que los aparejos ordinarios de la
misma fuerza.

Los aparejos diferenciales o de cadena han llegado a ser una parte muy importante en los
pertrechos de todo buque. En la cámara de máquinas encuentran constante uso en elevar
pesadas piezas de maquinaria, mover barriles de aceite y otras numerosas y diferentes
operaciones. En cubierta son muy usados con diferentes motivos, siendo por lo tanto muy
conveniente familiarizarse con su empleo.
El aparejo diferencial es una combinación de una o varias cadenas sin fin, dos o más
roldanas y ciertos engranajes para la aplicación de la potencia, generalmente aplicada por
una cadena sin fin secundaria que transmite la fuerza manual al aparejo superior.

(93) Aparejo Weston.- Es el más antiguo y sencillo; se compone


de dos ruedas de engranaje, dientes huecos (fig. 111), montadas
sobre un mismo eje, diferenciándose ligeramente el número de
engranes de ambas, por ejemplo, 15 en una y 16 en la otra. En una
de ellas engrana una cadena que pasa después por una polea, de la
que se suspende el peso, y va en seguida a engranar en la otra rueda
en opuesta dirección, y, finalmente, se engrilletan los dos chicotes,
constituyendo una cadena sin fin. La parte engranada en la rueda
mayor es la que constituye la tira.

En la figura 112 tenemos en detalle, para mayor


claridad, un aparejo diferencial, que consiste en
una rueda A por la cual pasa una cadena sin fin c,
rueda que va mondada en un eje e e´ que
atraviesa un bastidor metálico, yendo montadas
en aquél dos ruedas locales B y D, que llevan a
su vez una cadena sin fin c´ pasada por la polea
P, provista de su bastidor correspondiente y
gancho G para colgar el peso. En el extremo del
e e´ por la parte de e´, y por fuera del bastidor, va
firme un piñón p que engrana con una rueda
dentada E, que pone en movimiento otro piñón, el cual engrana
con una cremallera circular firme a la rueda D, produciendo el
movimiento de la misma.

(94) Aparejo diferencial Moore.- La cadena sin fin C, que es la


tira del aparejo, engrana con la rueda dentada R, montada en el
extremo del eje e e´ que va soportado por el bastidor B, el cual
lleva en su parte superior el gancho G para enganchar el aparejo.
En el mismo eje van montados dos platillos giratorios PP´, uno
enfrente de otro (fig. 113), (a); como vemos en (b) estos platillos
presentan un hueco o convexidad en las caras que miran una frente a otra; estos platillos van
previstos de engranaje interior hecho en el rebajo que llevan practicado, teniendo el
engranaje un diente menos uno que otro (c); el paso de engrane es el mismo de ambas.
Cuando los dos platillos están montados en el eje, la
reunión de los rebajos interiores forman una caja
cilíndrica en la que va encerrado un piñón P´´ loco
sobre otro excéntrico E que forma cuerpo del eje;
este piñón es arrastrado por el giro del eje y
excéntrico.

Cada platillo lleva en su respaldo una rueda de


engrane R´R´´ para la cadena.

El gancho G´ de que se suspende el peso lleva una


cruceta C´, y a ella se engrilletan las cadenas cuyos
ramales pasan en direcciones opuestas alrededor de
las ruedas R´R´´; el seno que forma la misma sube al
bajar el peso y viceversa.
Fig. 114 y 115.

(95) Aparejo
diferencial Moore y
Bastert. (fig. 114).- La
cadena sin fin C que
constituye la tira va
engranada en la rueda R
que va montada en el
eje e e´; lleva dicho eje
en su extremo y en el
interior del bastidor B
un piñón dentado P que
engrana con una gran
rueda dentada R´, a la
que va unida otra en la
que engrana la cadena
de suspensión del peso.
Esta disposición
presenta una gran
ventaja desde el punto
de vista mecánico, tanto
por la diferencia de
diámetro de las dos ruedas dentadas como la del piñón de engrane.

Para hacer irreversible el aparato, el eje e e´, en la parte que va montada la rueda R, es
roscado y va provisto de un manguito; va también en el eje la rueda de escape R´´, la cual
gira loca en el eje al suspender el peso, no pudiendo efectuarlo en sentido contrario.
Vamos a ver ahora el funcionamiento del aparto; al entrar de la cadena C se hace girar la
rueda R, pero como ya hemos dicho que en esa parte del eje está roscado, resultará que,
además de girar, se trasladará hacia la derecha hasta quedar atochada contra la rueda de
escape y manguito, a los que arrastrará en su movimiento sin producir rozamientos; se
moverá entonces el piñón P, rueda R´, con la cual engrana, y la unida a ésta por la cual está
pasada la cadena de suspensión, y el peso se elevará. En otras condiciones si se deja de
actuar sobre la tira el peso no podrá descender, puesto que el collar y la rueda R quedan
aguantados por la rueda de escape R´´, que ya hemos dicho que no puede girar en sentido
contrario. Vemos, pues que esto se consigue por el rozamiento de la rueda R y manguito
contra la de escape, rozamiento que se aumenta empleando anillos de fricción, haciendo así
mayores las superficies de roce. La disposición antedicha ha sido plenamente comprobada
en la práctica.

Para arriar, se entrará de la tira en sentido contrario, y al separarse la rueda R de los anillos
y rueda de escape R´´, el peso queda en libertad para descender, pero el descenso que
efectúe será únicamente lo que se entre la tira, pues en cuanto ésta quede libre volverá
nuevamente la rueda R a trasladarse hacia la derecha, actuando nuevamente de freno.

(96) Aparejo diferencial Duplex.- Consiste (fig. 115) en dos ruedas en ángulo recto, una
de las cuales va provista de una serie de dientes que engancha en los camones que se ven en
la superficie de la otra rueda; lleva cada una su correspondiente garganta para recibir la
cadena. En la correspondiente a la rueda dentada es en la que se suspende el peso, y la otra
hace las veces de tira a que se aplica la fuerza.

(97) Uso de los aparejos diferenciales.- Antes de trabajar con esta clase de aparejos hay
que asegurarse de su buen estado, de que las roldanas están en posición conveniente para
izarlo, de que el aparejo tiene fuerza suficiente para suspender el peso de que se trate y tener
mucho cuidado de evitar que la cadena se atore.

Como en toda maniobra con grandes pesos, hay que tomarse el tiempo necesario, conocer
exactamente lo que se pretende realizar, y entonces emprender la faena pausadamente.

Centres d'intérêt liés