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ACCIÓN DE AMPARO

Basados en el artículo 12, 265 y 276, de la Constitución Política de la República de Guatemala, y de la Ley de
Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad Decreto 1-86.
La ley de amparo es una garantía constitucional contra la violación de los derechos establecidos en la
Constitución, contra las injusticias del poder punitivo del Estado. Lo cual tiene como objeto, proteger a toda
persona contra el incumplimiento de la ley, de las violaciones a los derechos de la persona. La ley de amparo
es un recurso de Estado que es utilizado por el pueblo tanto nacional como internacional, después de
agotados todos los recursos para reclamar, sanar o corregir la ilegalidad y el abuso del poder público en
perjuicio de los derechos e intereses individuales. (Reformas A La Ley De Amparo, 2017)
CONSIDERANDO:
Que para tales propósitos debe emitirse una ley que desarrolle adecuadamente los principios en que se
basa el amparo, como garantía contra la arbitrariedad; la exhibición personal, como garantía de la libertad
individual; y la declaratoria de inconstitucionalidad de leyes y disposiciones generales, como garantía de la
supremacía constitucional.

El proceso de amparo en el derecho guatemalteco, es necesario tener en cuenta que se trata de una parte del
sistema general de garantías constitucionales y defensa del orden constitucional, cuya regulación es objeto del
título VI de la Constitución. Por garantías constitucionales se entienden los medios, instrumentos,
procedimientos e instituciones destinados a asegurar el respeto, la efectividad del goce y la exigibilidad de los
derechos individuales.

Las disposiciones constitucionales y de las consideraciones de la ley, se ve que hay una diferencia de dos
aspectos de amparo, uno como derecho y el otro como proceso.
El amparo como derecho:
El amparo es un derecho humano. Los derechos humanos son reconocidos por el ordenamiento jurídico como
inherentes a la dignidad humana, todas de protección del estado, el derecho de amparo vendría a ser el poder
jurídico, Mediante medidas concretas, la protección de los derechos reconocidos por la constitución y la ley.
(Martínez V. , 2016)
El amparo como Proceso
El amparo, en su segundo aspecto, es uno de los medios jurídicos que garantizan el irrestricto respeto de los
derechos inherentes al ser humano, a la libertad de su ejercicio y a las normas fundamentales que rigen la vida
de la República de Guatemala, con el fin de asegurar el régimen de derecho, ( primerio considerando de la ley
de Amparo), es decir, que es el instrumento mediante el cual el Estado, incitado por el ejercicio del derecho de
amparo, actúa las pretensiones de protección jurisdiccional de los derechos humanos y dicta las medidas
concretas de tutela correspondientes. Se trata en otras palabras, de un proceso. (Martínez V. , 2016)

Procedencia
El ordenamiento jurídico guatemalteco es uno de los pocos a nivel latinoamericano que concibe la figura del
amparo, cuyo objeto es “establecer si los tribunales, al momento de tramitar los procesos propios de la
jurisdicción ordinaria, vulneraron los derechos que la Constitución Política de la República y las leyes
reconocen y garantizan a quienes intervienen o se ven afectados por tales procesos judiciales”
Esta permisión ha provocado que una cantidad significativa de acciones constitucionales de amparo,
conocidas y tramitadas por los tribunales, especialmente por la Corte Suprema de Justicia y la Corte de
Constitucionalidad, correspondan precisamente a los de naturaleza “judicial”. La presentación injustificada o
maliciosa de este tipo de acciones constitucionales, ha provocado recarga de trabajo para los tribunales de
amparo y ha incidido negativamente en la tramitación de los mismos, aumentando significativamente la mora
judicial.
Por estas razones, se busca limitar el abuso del amparo, restringiendo la cantidad de veces que en un mismo
proceso judicial pueda interponerse. De esta manera se desincentivará el planteamiento de amparos cuya
única finalidad es demorar los procesos subyacentes, reduciendo así la carga de trabajo de los tribunales de
amparo y permitiendo que estos profundicen en el análisis y desarrollo de los amparos que se presenten en
otras materias.
Interposición
En la propuesta se precisan los requisitos que debe llenar la petición de amparo, armonizándolos con los
estándares internacionales sobre acceso a la justicia y con las buenas prácticas reglamentadas por la Corte de
Constitucionalidad. Entre los nuevos requisitos propuestos se encuentran: a) indicación de los terceros
interesados por parte del solicitante; y b) presentación de la solicitud y notificaciones en forma electrónica.
(ASIES, Decreto 1-86, 2016)
En el artículo 25 de la ley, se adiciona a la Procuraduría General de la Nación (PGN) como institución del
Estado con legitimación activa para defender los derechos que le han sido encomendados, pues en propuestas
anteriores y en la norma vigente solo el Ministerio Público y el Procurador de los Derechos Humanos cuentan
con esta calidad. Esta disposición obedece a que, en distintas normas del ordenamiento jurídico vigente, la
PGN tiene encomendada la tarea de intervenir en los procesos judiciales relacionados con menores de edad,
incapaces o ausentes. Por tanto, es imperativo que la PGN cuente con un marco jurídico que le permita
desarrollar su campo de acción de manera efectiva, lo que implica poder accionar en amparo cuando las
circunstancias de cada caso en particular así lo requieran.
Amparo provisional
En la propuesta se determina con precisión que el amparo provisional puede decretarse en la primera
resolución o diferir su otorgamiento. En el mismo orden de ideas, se establece que la resolución que se dicte
otorgando amparo provisional deberá fundamentarse indicando las razones que orientan al tribunal a
considerar la existencia de los supuestos por los que se adopta la decisión y deberá precisar los efectos y
alcances de la suspensión, esto con el objeto de evitar arbitrariedades del órgano juzgador.
Procedimiento
Debido a que la ley vigente no contiene ninguna disposición sobre la forma de proceder cuando una solicitud
es presentada ante un órgano jurisdiccional que no es competente, en la propuesta se determina que este
último debe limitarse a dictar resolución de remisión al Tribunal que si lo es.
Además, con el objeto de evitar la utilización del amparo como un medio de retardar el proceso subyacente,
se decreta que el tribunal competente debe determinar si precisa los antecedentes del caso, parte de ellos o
informe circunstanciado. Siempre con ese mismo objetivo, pero en relación al amparo que tiene su origen
dentro de un proceso judicial, se estableció que, salvo que haya sido otorgado el amparo provisional con
efectos suspensivos, cuando el tribunal de amparo haya solicitado y recibido los antecedentes del caso, éstos
deberán ser devueltos a quien los haya remitido en un plazo improrrogable de cinco días, contados a partir de
su recepción, dejándose copia certificada del acto reclamado y de las actuaciones relacionadas con éste.
También se propone regular expresamente que en ningún caso se podrá acordar el rechazo de plano de la
acción de amparo en el momento de su presentación y se determinan taxativamente las causales de
suspensión del trámite. Estas disposiciones buscan, por un lado, resguardar el derecho de los accionantes a
obtener justicia, evitando que sus peticiones sean suspendidas si no es por las causas expresamente
establecidas en la ley y, por el otro, dotar de herramientas a los tribunales de amparo para combatir el litigio
malicioso que se vale del abuso del amparo.
Asimismo, con el fin de hacer más ágil y expedito el trámite del amparo, se propone que los Tribunales de
Amparo tengan la facultad para enmendar de oficio el procedimiento, si a su juicio se cometió error sustancial
que vulnere los derechos de alguna de las partes o el debido proceso. Actualmente solamente la Corte de
Constitucionalidad tiene dicha facultad, lo cual provoca que las partes afectadas tengan que hacer uso de
remedios procesales, haciendo más extensa la sustanciación del asunto.
Por otro lado, en la propuesta se elimina la obligación del Ministerio Público de comparecer en la primera
audiencia como tercero interesado en las acciones de amparo, subsistiendo la posibilidad de ejercitar dicha
acción respecto de los intereses que le han sido encomendados. Con esto se pretende evitar la sobrecarga de
trabajo hacia dicha institución, pues actualmente, según la normativa vigente, tiene la obligación de
comparecer en la primera audiencia del proceso, aunque la materia no se relacione estrictamente con lo
penal.

D) Plazo para pedir amparo

De conformidad con la ley de la materia el plazo para la petición de amparo debe hacerse dentro del
plazo de los 30 días siguientes al de la última notificación al afecto o de conocido por éste el hecho
que a su juicio, le perjudica. Sin embargo, durante el proceso electoral y únicamente en lo
concerniente a esta materia, el plazo será de 5 días (artículo 20 de la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad).

Podemos mencionar que el amparo está sujeto para su procedencia a determinados requisitos
procesales, entre los que se encuentra el de temporalidad, que consiste en la oportunidad que el
agraviado tiene para promoverlo, y que de conformidad con el artículo 20 de la Ley de Amparo,
Exhibición Personal y de Constitucionalidad es de treinta días siguientes al de la última notificación al
afectado o de conocido por éste el hecho que a su juicio le perjudica.

6. Efectos del amparo

De lo esbozado hasta aquí, puede concluirse que —para la viabilidad del amparo— se precisa de la
existencia de un agravio real y directo en la esfera jurídica del interponente, lo que implica el
señalamiento concreto del acto causante del mismo.

Para ello se requiere de la oportuna promoción de la acción de amparo (antes que transcurra el
plazo preclusivo), especificar con claridad y precisión el acto, resolución o disposición causante del
agravio, con el objeto de que el Tribunal se encuentre en posibilidad jurídica de decidir y ordenar la
suspensión tanto provisional como definitiva de la decisión que se impugna y evitar que la lesión o
perjuicio se transforme en irreparable.

De acuerdo con lo expuesto, habrá que insistir diciendo que el amparo como garantía constitucional,
no se instituyó como "el remedio ideal o curalotodo" para resolver los males que aquejan a los
justiciables, cuando se cuentan con recursos idóneos y apropiados para impugnar las decisiones que
resulten contrarias a sus intereses, salvo que persista la violación o amenaza de los derechos que la
Constitución y demás leyes regulan.
Regularmente los tribunales de amparo deniegan la protección constitucional pretendida, por
considerar que el agravio denunciado es inexistente, no hay materia constitucional sobre la cual
deba pronunciarse, la pretensión fue promovida por quien no estaba legitimado o contra quien no
causó agravio alguno, el amparo fue interpuesto sin cumplir con la definitividad o no se observó el
plazo para accionar la justicia constitucional, entre otros casos. En caso de emitirse una sentencia
con efectos negativos para el interponente, el artículo 47 de la LAEPYC impone condenar en costas
al amparista y sancionar con multa al abogado cuando se estime que el amparo fue promovido en
forma frívola o es notoriamente improcedente.

Cuando el tribunal de amparo determine la existencia de un agravio al postulante y, con base en esa
consideración, decide otorgar la protección constitucional solicitada, los efectos de la sentencia
pueden ser regularmente: a)restablecer al afectado en la situación jurídica en la que él se encontraba
antes de que la violación ocurriera; b)mantener al postulante en el goce de sus derechos
fundamentales que se consideras amenazados, de manera cierta e inminente, de violación,
o c) ordenar la realización de una conducta omitida, cuando sea esa omisión la que causó agravio al
postulante del amparo.

El artículo 49 de la LAEPYC señala los efectos que las sentencias de amparo deben poseer si se
declara su procedencia:

a) dejar en suspenso, en cuanto al reclamante, la ley, el reglamento, resolución o acto impugnados y,


en su caso, el restablecimiento de la situación jurídica afectada o el cese de la medida; b) fijar un
término razonable para que cese la demora, si el caso fuere de mero retardo en resolver, practicar
alguna diligencia o ejecutar algún acto ordenado de antemano; y c) cuando el amparo hubiese sido
interpuesto por omisión de la autoridad en la emisión de la reglamentación de la ley, el Tribunal de
Amparo resolverá fijando las bases o elementos de aplicación de ésta al caso concreto, según los
principios generales del derecho, la costumbre, los precedentes para otros casos, la analogía de
otros reglamentos y la equidad, siguiendo el orden que el tribunal decida.

Además, debe establecerse la conminatoria y apercibimiento al obligado a cumplir con la sentencia,


y decretar las medidas para la debida ejecución de lo resuelto, con base en los artículos 52, 53 y 55
de la referida ley.

Ya sea que se estime o se desestime el amparo, los artículos 44 y 47 de la LAEPYC señalan el


deber del tribunal de decidir sobre las costas y la imposición de multas y sanciones que resulten de
la tramitación del amparo; sin embargo, ha sido criterio de la Corte de Constitucionalidad que no
puede condenarse en costas cuando no exista sujeto legitimado para su cobro, ni puede imponerse
multa a los abogados que auxilien en defensa de los intereses del Estado.

Con respecto al caso de amparo solicitado por la Jueza Yasmin Barrios