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Discípulo, las prescripciones divinas (Is

El que se pone voluntariamente bajo 42,1.4), se le despiertan los oídos


la dirección de un maestro y comparte cada mañana y se le da una lengua
sus ideas, es un discípulo. Esta de discípulo (Is 50,4). El salmista, fiel
palabra, casi ausente del AT, se emplea a esta profecía, suplicará, pues,
corrientemente en el judaismo infatigablemente:
tardío (heb. talmid), que lleva al término «Señor, ¡enséñame!
una tradición bíblica; se lo » (Sal 119,12.26s.33s; 25,4-9...).
halla igualmente en el NT (gr. mathetes), 3. Maestros y discípulos en el judaismo.
pero con el sentido original Al retorno del exilio, habiendo
que le da Jesús. venido a ser la *ley objeto primero
AT. 1. Discípulos de los profetas y de la enseñanza, los maestros
de los sabios. De tiempo en tiempo encargados de esta institución
se indica que un Elíseo se une a fundamental
Elias (IRe 19,19ss) o que un grupo son llamados «doctores de
de fervientes discípulos rodea a la ley». Ahora bien, la autoridad
Isaías, recibiendo en depósito su de la palabra de Dios que comentan
testimonio se añade poco a poco a su autoridad
y su revelación (Is 8,16). personal (Mt 23,2.16-22), sobre todo
Más habitualmente los sabios tienen cuando transmiten la *tradición que
discípulos, a los que llaman sus «hijos ellos mismos habían recibido de sus
» (Prov 1,8.10; 2,1; 3,1) y a los maestros. El judaismo postbíblico se
que inculcan sus enseñanzas organizará sobre la base de este talmud
tradicionales. («enseñanza»). En la época del
Pero ni los profetas ni los sabios NT recuerda Pablo que él mismo
hubieran osado suplantar con había sido discípulo de Gamaliel
su *enseñanza la *palabra de Dios. (Act 22,3).
En efecto, en ésta, y no en las tradiciones NT. 1. Discípulos de Jesús. Aparte
de maestro a discípulo, está algunas menciones de los discípulos
fundada la alianza. de Moisés (Jn 9,28), del Bautista
2. Discípulos de Dios. Puesto que (p.e., Me 2,18; Jn 1,35; Act 19,lss)
la *palabra divina es la fuente de o de los fariseos (p.e., Mt 22,16), el
toda sabiduría, el ideal no es, por NT reserva el nombre de discípulo
tanto, adherirse a un maestro humano, a los que reconocen a Jesús por su
sino ser discípulo de Dios mismo. maestro. Así en los evangelios se
La *sabiduría divina personificada designa en primer lugar a los doce
llama así a los hombres a *escucharla (Mt 10,1; 12,1...) y, más allá de este
y a seguir sus lecciones círculo íntimo, al grupo que sigue a
(Prov l,20ss; 8,4ss.32s). Finalmente, Jesús (Mt 8,21) y particularmente a
los oráculos escatológicos anuncian los setenta y dos discípulos que envía
que en los últimos tiempos Dios mismo Jesús en *misión (Le 10,1). Estos
será el maestro de los corazones: discípulos fueron sin duda numerosos
no tendrán ya necesidad de (Le 6,17; 19,37; Jn 6,60), pero
maestros terrenales (Jer 31,31-34), muchos se retiraron (Jn 6,66). Nadie
sino que todos serán «discípulos de puede pretender hacerse maestro: si
Yahveh» (Is 54,13). Al mismo siervo debe «hacer discípulos» (Mt 28,19;
de Yahveh, si bien encargado de enseñar Act 14,21s), no ha de ser por su
cuenta, sino sólo para Cristo. Así, total si se trata de discípulos
poco a poco, a partir del cap. 6 del privilegiados.
213 Seguir a Jesús es calcar la
propia conducta en la suya, escuchar
sus lecciones y conformar la propia
vida con la del Salvador (Me 8,34s;
10,21 p. 42-45; Jn 12,26). A diferencia
de los discípulos de los doctores
judíos, que una vez instruidos
en la ley podían separarse de su
maestro y enseñar a su vez, el discípulo
Discípulo de Jesús se ha ligado no a una
libro de los Hechos, la denominación doctrina, sino a una persona: no
de «discípulo» sin más se refiere a puede abandonar al que en adelante
todo creyente, haya o no conocido es para él más que padre y que madre
a Jesús durante su vida terrena (Act (Mt 10,37; Le 14,25s).
6,ls; 9,10-26...); los fieles son, pues-, c) Destino y dignidad. El discípulo
desde este punto de vista, asimilados de Jesús es, por tanto, llamado
a los mismos doce (Jn 2,11; 8, a compartir el destino mismo del
31; 20,29). maestro: llevar su cruz (Me 8,34 p),
Jesús, aunque aparentemente idéntico beber su cáliz (Me 10,38s), finalmente
a los doctores judíos de su tiempo, recibir de él el reino (Mt 19,
tenía para con sus discípulos 28s; Le 22,28ss; Jn 14,3). Así, desde
exigencias únicas. ahora, quienquiera que dé sencillamente
a) Vocación. Lo que cuenta para un vaso de agua en calidad
venir a ser su discípulo no son las de discípulo, no perderá su recompensa
aptitudes intelectuales y ni siquiera (Mt 10,42 p); por el contrario,
morales; es un llamamiento, cuya ¡qué gran falta es «escandalizar
iniciativa corresponde a Jesús (Me a uno solo de estos pequeñuelos!»
1,17-20; Jn 1,38-50), y a través de (Me 9,42 p).
él al Padre, que «da» a Jesús sus 3. Discípulos de Jesús y discípulos
discípulos (Jn 6,39; 10,29; 17,6.12). de Dios. Si a los discípulos de Jesús
b) Adhesión personal a Cristo. se los distingue así de los discípulos
Para ser discípulo de Jesús no se de los doctores judíos, es que Dios
requiere ser un hombre superior; en mismo habla a los hombres a través
efecto, la relación que une al discípulo de su Hijo. Los doctores no transmitían
y al maestro no es exclusivamente sino tradiciones humanas, que a
y ni siquiera en primer lugar, veces «anulaban la palabra de Dios»
de orden intelectual. Él le dice: (Me 7,lss); Jesús es la sabiduría divina
«¡Sigúeme!» En los evangelios, el encarnada, que promete a sus
verbo * seguir expresa siempre la discípulos el *reposo de sus almas
adhesión (Mt 11,29). Cuando habla Jesús, se
a la persona de Jesús (p.e., cumple la profecía del AT: se oye
Mt 8,19...). Seguir a Jesús es romper a Dios mismo, y así todos pueden
con el pasado, con una ruptura ser «discípulos de Dios» (Jn 6,45).
—> Apóstol - Escuchar - Enseñar -
Palabra - Sabiduría - Seguir - Tradición.