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Civilidad política

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Francisco Rodríguez / franciscorodriguezrodriguez@hotmail.com

La civilidad política no es otra cosa que el buen entendimiento, y tolerancia, entre los actores
políticos para mantener la gobernabilidad y permita transitar un mismo camino, aunque sean
de color distinto, en busca de beneficios para la comunidad. Quien no lo entienda así no ve la
política como el ejercicio de llegar a acuerdos para un objetivo común mayoritario. En una
sociedad democrática como pretendemos afianzarla en México y en Sonora en lo particular,
es esencial el dialogo para un país y un estado mejor.

Lo anterior viene a cuento por lo ocurrido la semana pasada donde el Gobierno del Estado
convocó a los alcaldes electos a una reunión como un primer acercamiento para juntos, de la
mano, hacer lo mejor posible en beneficio de los ciudadanos, pero no, la dirigencia de
MORENA exhibiendo una grave soberbia decidió que sus próximos presidentes municipales
no asistieran al encuentro que presidió la Gobernada Claudia Pavlovich porque quieren una
junta privada para ellos.

Y por si fuera poco, la alcaldesa electa de Hermosillo, Célida López, le dijo al secretario de
gobierno, Miguel Pompa, a través de su cuenta de twitter, que no era el conducto adecuado
del Estado para ser el interlocutor. De hecho lo desconoció como tal y lo acusó de ser el
responsable de campañas negras en el pasado proceso electoral.

Conozco la perversidad de la política, y no dudo de la existencia de campañas negras, de uno


y de otro lado, pero el proceso electoral ya pasó y los ganadores deben aceptar que ya no
son candidatos, y menos oposición, y por tanto ahora deben modificar su comportamiento y

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entender que dentro de unos días gobernarán para todos y ese ejercicio requieren de una
estrecha colaboración con los demás órdenes de gobierno.

El absurdo argumento de que MORENA gobernará a más del 80% por ciento de los
sonorenses, al haber ganados los principales municipios, y por ello debe imponer su criterio,
es muy relativo porque si "a esas vamos", entonces el PRI gobierna al 100% en virtud de
tener la gubernatura. Esa postura solo exhibe la soberbia de quien no está acostumbrado al
triunfo y lo peor de lo peor es que vaticina un gobierno más de pleitos, de venganza, que de
conciliación para cumplir las promesas que hicieron a los miles de ciudadanos que le
entregaron su confianza a través del voto.

Estoy seguro que no todos los alcaldes electos están de acuerdo con esa posición, como lo
han demostrado el de Nogales y la de Guaymas.

El no acudir a una invitación oficial de la Jefa del Ejecutivo no los deja "bien parados" ante la
sociedad que si bien es cierto votó a favor de ellos, los morenistas, por el hartazgo de la forma
de gobernar del PRI y del PAN, también lo es que la gente lo está de los pleitos y de las
posturas radicales de quienes todo lo critican pero aun no demuestran que lo pueden hacer
mejor.

A partir del 16 de septiembre habrá nuevos alcaldes y lo peor será escuchar de ellos solo
tragedias, señalar finanzas públicas en bancarrota, deudas impagables, servicios públicos
deficientes y todo "por las malas administraciones pasadas". Ese discurso no los eximirá de la
responsabilidad. El ciudadano quiere resultados no excusas.

Y aquí en donde todos requieren del apoyo de otras instancias de gobierno, Estado y
Federación. Ningún ayuntamiento, solo por citar un ejemplo, está en posibilidades de cubrir el
100% de los aguinaldos de sus trabajadores, ¿y saben ustedes a quienes acuden?, pues sí,
al gobierno del estado.

Tal vez los morenistas están muy confiados en el apoyo de Andrés Manuel López Obrador,
pero el Presidente electo asumirá el cargo hasta el uno de diciembre y no creo esté en
condiciones de solventar todos los problemas económicos de los municipios del país que ya
estarán siendo administrados por su partido.

Pero más allá de lo económico, lo trascendente es lograr la armonía entre las tres instancias
de gobierno y de la mano trabajar por un mismo objetivo que no debe ser otro que el
bienestar de la sociedad.

Sonora y el país requieren de gobernantes con verdadera vocación de servir, no de servirse;


gobernantes que cumplan con su encargo y no lo descuiden por estar pensando en la
siguiente elección

Quienes le entienden a la política saben que las victorias y derrotas electorales son pasajeras,
no son para siempre, por eso deben actuar con humildad y generosidad no con soberbia y
deseos de venganza (política) propia de gente que se marea con el poder, aunque este sea
fugaz y mínimo.
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Lo ciudadanos quieren, queremos, gobiernos serios, responsables, capaces de hacer cosas
mejores no bravucones deseos de figurar y demostrar que son más solo porque obtuvieron el
triunfo electoral.

Ganar una elección es apenas el principio. Con hechos deben mostrar que verdaderamente
merecían ese triunfo, ese apoyo ciudadano.

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