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“He palpado un bulto en mi seno, y ahora ¿qué hago?

Un buen día, durante tu aseo rutinario, te topas con una pequeña protuberancia en uno de tus
senos. Tu alarma interior se dispara y surgen terribles sospechas: ¿Será cáncer? Ante este
escenario, cualquier mujer puede sentir un pánico más que justificado, pero ¡TRANQUILA!
Antes de empezar a pensar lo peor, es recomendable que reconozcas los síntomas y signos del
cáncer de mama, dado que esa zona del cuerpo femenino puede presentar otras afecciones no
cancerosas que bien pueden generar confusión y despertar el terror de cualquier mujer.

Primero que nada, revisa si esa protuberancia está acompañada de síntomas como:
inflamación, irritación, fiebre localizada, enrojecimiento, dolor prolongado, retracción del
pezón, descamación, engrosamiento de la piel en la zona sospechosa o, incluso, secreciones
extrañas en el pezón, como por ejemplo, sangre. Probablemente, este sea uno de los signos
más alarmantes, por lo que si encuentras más de uno de estos síntomas es recomendable que
busques ayuda médica.

“Tengo todos los síntomas, ¿¿qué hago ahora??”

Si descubres que posees varios de los síntomas antes mencionados, ¡No te dejes abatir por los
sentimientos y temores! recuerda que un buen chequeo médico puede descartar cualquier
otra patología. Es preferible pensar que no necesariamente lo tuyo sea cáncer. Si luego de la
revisión, éste se confirma, ¡NO DESISTAS! ¡Recuerda que la mayoría de las enfermedades no
entran por el cuerpo sino por la mente! Existen numerosos tratamientos que te permiten
batallar contra esta enfermedad y tener éxito en el proceso. Ten en cuenta que la mejor
prevención es la revisión rutinaria con tu médico cada seis meses.