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Capitán de Navio (R) JUAN VERZI

ARTIGAS
SALVO TRES VECES
LA INDEPENDENCIA AMERICANA

ÚNICO PROCER AMERICANO QUE N O RECIBIÓ


AYUDA EXTRANJERA - LOS CORSARIOS DE
ARTIGAS AYUDARON MUCHO A BOLÍVAR -
ARTIGAS FUE EL PRIMER AMERICANISTA - IN-
COMPARABLE EDUCACIONISTA - EL MEJOR
HISTORIADOR DEL RIO DE LA PLATA - EL PUE-
BLO DE BUENOS AIRES, ERA MUY ARTIGUISTA
- ALIANZA PUEYRREDON - CARLOTA CONTRA
ARTIGAS - EL LIBERTADOR SAN MARTIN SIM-
PATIZABA C O N ARTIGAS - MUY ELOGIADO
EN EL CONGRESO Y EN LA PRENSA DE E. U. A .
- ARTIGAS HÉROE URUGUAYO Y ARGENTINO

BARREIRO Y RAMOS S. A.
MONTEVIDEO, 1969
Dedico este, mi primer libro, a mi
profesor de la Escuela Naval, el ilus-
tre poeta, historiador y orador, el
General don Edgardo Ubaldo Genta
que, haciendo gala de gran patriotis-
mo, no sólo plantó muchos árboles,
escribió muchos libros y formó una
dignísima familia, sino que, además,
hizo conocer al Procer de la Platania,
en su verdadera magnitud, por Amé-
rica y Europa.

JUAN VERZI
Estimado lector:
No soy literato. Pero la grandeza de Artigas, que
se agiganta en cada uno de sus numerosos documen-
tos, al punto de adelantarse a su tiempo en muchos
órdenes de la vida, me ha incitado a escribir, para
poner de relieve la tremenda injusticia de los histo-
riadores del siglo pasado y para dar a conocer las vir-
tudes del hombre más extraordinario de la Historia
Universal.
No exageramos: Muchos se han destacado como mi-
litares, como políticos, corno filósofos, como historia-
dores, como sociólogos, como educacionistas, como va-
lientes, como filántropos... Pero Artigas se destacó
en todo, y en el máximo grado.
Como dice Edgardo Tibaldo Genta: "No olvidemos
la Historia, y menos la de Artigas. Es experiencia
fundamental, perspectiva de normas, módulo de con-
ducta".
Por todo eso, creo que debemos educarnos con la
palabra y el ejemplo del Procer. No hay mejor maes-
tro. Nuestra querida Patria sufrió mucho en el siglo
pasado porque Artigas había sido vencido... y "se-
pultado en la Historia" (palabras de Mitre).
• Ya han aparecido miles de documentos reivindica-
torios. Ahora podrá Artigas inspirar a nuestros gober-
nantes y podrá educar a nuestro pueblo, para que
subsistan los ideales democráticos que heredamos. Por
tales motivos hice publicar varios artículos periodísti-
cos, de los cuales destacamos los que se intitulan:
"Aprendamos de Artigas" e "Importancia del voto se-
creto, en toda asamblea".
6 JUAN VERZI

Los modernos historiadores argentinos consideran


que Artigas es héroe de ambos países, porque nunca
quiso separar la Banda Oriental de las demás provin-
cias, y porque la República Argentina tiene hoy la
Constitución anhelada por Artigas.
El lector encontrará repeticiones, porque- el sus-
crito escribió estos temas para publicarlos en los pe-
riódicos; y ya se publicaron varios.
Si Vd. llega a ser un artiguista, será un patriota y
una persona de bien (como eran todos los que vivie-
ron al lado del Procer). La Patria y la humanidad se
beneficiarán. Vd. y yo seremos grandes amigos.

J. V.
IMPORTANCIA DE LA HISTORIA
En nuestros días hay mucha gente que pretende
quitar importancia a la historia.
Para ello dicen simplemente: "Son cosas del pa-
sado".
A ellos les decimos:
Hay que vivir el presente con dignidad y con miras
al futuro.
Para ello, es necesario recorrer el pasado, buscando
la verdad, imponiendo la justicia, deduciendo ense-
ñanzas. .., para no equivocarnos en épocas cada vez
más difíciles.
La filosofía, la sociología y la política deben concu-
rrir hacia la felicidad y seguridad de todos. Las tres
ciencias se basan en la historia.
Pero, además, debe hacerse justicia. Justo es que
toda persona que se preocupe por la pública felicidad
(máxime si, para ello, sacrifica la suya en la cumbre
del ideal) se le reconozca como mérito, perdurando
en el corazón de todos. Es lo menos que merece. Por
otra parte, eso es lo único que ansian los proceres.
Ellos luchan por aquel ideal... el más puro y noble;
se sacrifican a veces hasta el martirio, soportando
enormes injusticias. Pero confían en la justicia de la
historia; confían en nosotros; en el destino de la hu-
manidad.
La ambición excesiva, la envidia y el egoísmo, son
sus peores enemigos; ellos todo lo soportan con abne-
gación, con la esperanza en la justicia de la historia.
En cada época, los que triunfan en las batallas, es-
criben la historia a su gusto. Corresponde a otras ge-
8 JUAN VERZI

neraciones desentrañar la verdad, libre ya de todo


apasionamiento.
Artigas tuvo poderosos y enconados enemigos. Los
tuvo, por la única circunstancia de ser demócrata,
republicano y federalista. Sus enemigos más encum-
brados eran monárquicos.' Por eso lo combatieron.
Y dijo Artigas: "El mundo entero venerará nuestras
virtudes y la humanidad nos llenará de bendiciones".
Belgrano, Rivadavia y Sarratea buscaron afanosamen-
te un príncipe europeo para coronarlo como Rey del
Río de la Plata; como no lo encontraron, Sarratea pen-
só en raptar al infante Francisco de Paula; lo hicieron'
disuadir; Belgrano y Güemes intentaron coronar a un
descendiente de los Incas;.,. muchos se opusieron. Al
fin, la princesa Carlota, exilada en Río de Janeiro,
debido a la invasión napoleónica, aceptó el ofreci-
miento. Sabían que Artigas (en esos tiempos al frente
de la Liga Federal) iba a oponerse; y por eso facilita-
ron la invasión portuguesa. Artigas tuvo que luchar,
a la vez, contra los portugueses (superiores en núme-
ro, en armamento y organización) y contra el Director
Supremo.
A pesar de todo, triunfó sobre éste, pero Sarratea
se encargó de seducir a Ramírez hacia la traición, lo
cual fue fácil porque éste había sido amonestado por
Artigas, por firmar el Pacto del Pilar, sin orden su-
perior. Entonces sí, Artigas fue derrotado en el campo
de las armas; pero no, en el de las ideas, pues éstas
surgen hoy en día con todo su esplendor, gracias a
miles de documentos sacados a luz en Argentina y
Brasil. Además, ellas quedaron estampadas en la Car-
ta Magna de la República Argentina y los historia-
dores de esa nación de nuestros tiempos, consideran a
Artigas como héroe argentino, pues, éste, nunca quiso
separar a la Banda Oriental de las demás provincias
ARTIGAS 9

del Río de la Plata y luchó por todas ellas. Además,


Argentina tiene hoy la Constitución anhelada por
Artigas, que fue la causa de todas sus luchas.
Esta consideración nos une hoy más que nunca a
nuestros hermanos de allende el Plata.
EXORDIO
"Y dijo Dios: Sea la luz; y fue hecha.
Y vio Dios que la luz era buena, y apartó
la luz de las tinieblas". (Génesis Ca. I,
3-4).

í
A principios de setiembre de 1820, al entrar Artigas
en el Paraguay, el olvido y las tinieblas lo rodearon.
El tiempo caminó tan lento, que pasaron ¡treinta años!
Un día pidió su caballo y (jinete incansable), entró
en la Historia, cabalgando hacia la inmortalidad.
Un silencio de abismo, que floreció en "leyenda
negra", envolvió al "Moisés del Nuevo Mundo".
Y la Justicia dijo: "Sea la luz". Y una claridad de
aurora, empezó a vislumbrarse. Pero las tinieblas te-
nían la oscuridad del Cosmos. ¡Eran hombres y no
dioses quienes realizaban la obra!
El tiempo siguió con paso lento, hacia la luz..., pero
aún quedan sombras sobre los pueblos. El día que
éstos sean educados en la verdad histórica, surgirá la
luz total reivindicadora, sobre una de las injusticias
más grande de la Historia, y entonces, "despertarán
las tumbas a sus muertos, a escuchar el honor de las
canciones". ...Y un perdón evangélico envolverá a
los enemigos del Héroe, en olvido y silencio. "¡Cle-
mencia para los vencidos!"
ARTIGAS SALVO TRES VECES LA INDEPENDENCIA
AMERICANA
*
Siempre que se habla de los libertadores de Amé-
rica, todos se refieren a Bolívar y San Martín. Sin
embargo, lo del epígrafe es muy cierto:
En 1811, Belgrano había sido derrotado en el Para-
guay; Balcarce se encontraba en serias dificultades
en el Alto Perú, con 6.000 hombres, frente a 8.000
veteranos de Goyeneche; la escuadrilla patriota de
Azopardo, destruida en San Nicolás; y la escuadra
española bloqueando el puerto de Buenos Aires. Ante
tal crítica situación, Artigas subleva la Banda Orien-
tal y la mesopotamia argentina; gana la batalla de
Las Piedras y pone sitio a Montevideo, obligando a
la escuadra española a levantar el sitio de Buenos
Aires, para proteger a los españoles de Montevideo.
Evidentemente, Artigas había salvado la Patria.
En 1812, la situación de los patriotas era peor aún,
porque ya se había producido el desastre de Huaquí,
y porque los portugueses habían invadido en apoyo
de los españoles. En tales circunstancias, Artigas es-
colta a su pueblo hasta el Ayuí (Éxodo del pueblo
oriental) y, con escasos recursos, derrota a los portu-
gueses en ambas bandas del río Uruguay (Mercedes,
Belén, Gualeguaychú, Mandisoví, Curuzú Cuatiá y
otros puntos) obligando a los invasores a volver a sus
fronteras y a firmar un armisticio con Buenos Aires.
Los portugueses pretendían llegar hasta Buenos Aires,
para coronar allí a la princesa Carlota. Artigas había
salvado la situación, por.segunda vez.
Desde 1813 hasta 1820, Artigas, aunque no disponía
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de imprenta, hizo gran propaganda por el sistema re-


publicano y federalista, estampado en las "Instruccio-
nes del Año Trece"; al mismo tiempo luchaba tenaz-
mente contra los portugueses (que esta vez invadie-
ron con 16.000 hombres) y contra Pueyrredón, al mis-
mo tiempo. Artigas resistió cuatro años a los portu-
gueses, y venció a Pueyrredón, y luego a Rondeau.
De esta manera, impidió que un príncipe se coronara
en Buenos Aires. Si tal hubiera sucedido, dicho prín-
cipe jamás habría permitido que San Martín organi-
zara el "Ejército de los Andes"; mucho menos la prin-
cesa Carlota, que era hermana de Fernando VII. En
tal caso, el virrey del Perú habría lanzado todo su
ejército contra Bolívar, y lo habría vencido (eran
23.000 contra 5.000). Evidentemente, Artigas había
salvado, por tercera vez, la causa de los americanos.
Además, Artigas fue el único procer americano que
no recibió ayuda extranjera. Y los corsarios de Artigas
ayudaron mucho a Simón Bolívar.

ARTIGAS FUE EL ÚNICO PROCER AMERICANO QUE


NO RECIBIÓ AYUDA EXTRANJERA
En su lucha por la independencia de las colonias
inglesas, «lorge Washington fue ayudado por 7 mil
soldados franceses, una fuerte escuadra también fran-
cesa y un regimiento español.
En su lucha por la independencia de América del
Sur, Simón Bolívar fue ayudado por soldados y capi-
tales franceses e ingleses y por los corsarios de Arti-
gas.
Para la misma finalidad, el General José de San
Martín contó con la eficaz colaboración del Almirante
inglés Lord Cochrane, que llevó al ejército hasta el
Perú; capturó a la magnífica fragata española "La Es-
ARTIGAS 13

meralda"; puso sitio al puerto de El Callao; etc. Y


dice Ricardo Rojas en "El Santo de la Espada" (pág.
205) que siempre hubo un inglés al lado de San Mar-
tín; y, además de Cochrane, menciona a Macduff, Ro-
bertson, Haygh, O'Brien y Miller.
Artigas no figuraba hasta hoy entre los libertadores
de América. Él fue aparentemente vencido por los
portugueses, complotados con Pueyrredón, que inva-
dieron con fuerzas muy superiores, integradas con
veteranos acostumbrados a luchar contra Napoleón;
fuerzas que renovaban continuamente, mientras que
los gauchos de Artigas no tenían relevo.
Artigas fue vencido (aparentemente, ya que sus
ideas triunfaron al fin, en todo el territorio ameri-
cano, incluyendo a Brasil, que cambió su régimen
imperial en república federativa).
No figuraba entre los libertadores de América, a
pesar de que había salvado la independencia ameri-
cana, en tres oportunidades.
.. .Y nunca tuvo la menor ayuda exterior. Al con-
trario: Durante la Ira. invasión portuguesa, luego de
dejar a su pueblo en el Ayuí, con sus solas fuerzas
desalojó a los portugueses de la Banda Oriental y de
la Mesopotamia Argentina (Gualeguaychú, Mandiso-
ví, Curuzú Cuatiá, etc.) obligándolos a pactar con
Buenos Aires.
Y durante la 2da. invasión portuguesa, los invasores
fueron muy ayudados por Pueyrredón, que al mismo
tiempo, enviaba promesa a Artigas; y el Paraguay
amenazaba al Procer con movimientos militares y de
la escuadra. (Era el gobierno del dictador Rodríguez
de Francia; el pueblo paraguayo era también muy
artiguista).
14 JUAN VERZI

LOS CORSARIOS DE ARTIGAS CONTRIBUYERON


MUCHO A LOS TRIUNFOS DE SIMÓN BOLÍVAR
A mediados de 1816, todas las colonias españolas de
América se hallaban controladas firmemente por la
Madre Patria, con excepción de las del Río de la
Plata, donde Artigas se hallaba en todo su apogeo,
gobernando sabiamente a su Liga Federal. En esos
momentos, Simón Bolívar se hallaba en la isla de
Haití, esperando recursos para iniciar la tercera ten-
tativa de liberación, y los portugueses, incitados por la
Logia Lautaro, invadían la Banda Oriental, para ter-
minar con el único hombre que impedía la implanta-
ción de la monarquía en estas latitudes.
En esa lucha tan desproporcionada, contra los por-
tugueses y contra Pueyrredón, Artigas utilizó varios
buques corsarios, (por lo menos 26) tal como lo ha-
bían hecho los Estados Unidos para su emancipación.
Los corsarios de Artigas capturaron más de 120 naves
enemigas, de las cuales, 18 en el mar Mediterráneo.
Dichos corsarios actuaron con gran eficacia en las
costas del Brasil, en las Antillas, en el Golfo de Mé-
jico, en la costa atlántica de los Estados Unidos, en las
costas de África, y frente a las de Portugal y España,
incluyendo el Mediterráneo.
En la reglamentación de corso, Artigas aplicaba el
"derecho de gentes" en forma asombrosa. Allí se es-
tablecía que todas las presas serían conducidas a puer-
tos donde actuaban los Tribunales de Presa, quienes
resolvían sobre la legitimidad de la actuación, com-
probándose la nacionalidad de la nave apresada, la
naturaleza de' la carga, el objeto del viaje, lugar de
destino, etc.
Estos corsarios de Artigas, actuaron preferente-
mente en las Antillas, apresando naves españolas y
ARTIGAS 15

portuguesas; pero, como es lógico, en esa zona del


Caribe y de Venezuela, abundaban las naves españo-
las, que colaboraban enormemente con el general
Morillo, jefe de la expedición punitiva.
Los corsarios de Artigas, actuaron allí, precisamente
en la época en que Bolívar empezaba a triunfar (años
1817, 1818 y 1819) lo cual debe haber insidido plena-
mente en el éxito del "Libertador". Uno sólo de los
citados corsarios, el "Irresistible" del Capitán Juan D.
Daniels, apresó treinta naves enemigas, y luego se in-
corporó a la marina patriota de Venezuela.
Para comprender hasta qué punto fueron eficaces
los corsarios artiguistas en la emancipación de Amé-
rica, baste decir que tanto España como Portugal, se
. vieron obligados a navegar en convoyes, protegidos
por fuertes escuadras; y las compañías de seguros co-
braban más del doble de lo normal, y hasta se nega-
ban a asegurar las mercaderías que no fueran embar-
cadas en buques ingleses.
Y no sólo favorecieron a Bolívar, sino también a
San Martín, porque dificultaron la navegación espa-
ñola hacia Chile y hacia el Perú.

ARTIGAS, PRIMER AMERICANISTA

Para demostrar tal aserto, no hay más que recordar


las circunstancias en que Artigas dictó las siguientes
frases:
"Por el orden de los sucesos se ven garantidos todos
los proyectos de la América libre". — (Al gobierno
paraguayo, el 3 de abril de 1812.)
"Todo estuvo siempre en mis manos; pero el interés
de América era el mío". — (A la Junta Gubernativa
de Buenos Aires, el 9 de octubre de 1812.)
16 JUAN VERZI

"La libertad de América forma mi sistema, y plan-


tearlo es mi único anhelo". — (A Sarratea, el 11 de
febrero de 1813.)
"Yo apresuro mis marchas porque aparezca en la
América del Sur ese día grande de su salud y con-
suelo". — (Al Cabildo de Montevideo, el 2 de mayo
de 1815.)
"La introducción de sus efectos al interior, debe
ser privativa de los americanos". — (Al Cabildo de
Montevideo, el 31 de julio de 1815.)
"Es tiempo de probar la honradez y que los ame-
ricanos florezcan en virtudes". — (Al Cabildo de Mon-
tevideo, el 3 de agosto de 1815.)
"Es preciso que los americanos desplieguen sus sen-
timientos y se hagan admirar de sus propios enemi-
gos". — (Al Cabildo de Colonia, el 2 de marzo de
1816.)
"Despliégúense las ideas que harán feliz la Améri-
ca del Sur". — (Al Cabildo de Santa Fe, el 30 de no-
viembre de 1818.)
"Nada hay que temer, sino faltar a unos sentimien-
tos que inspiren el honor, la razón y la suerte de
América". — (Al Gobernador de Santa\Fe, el 1' de
diciembre de 1818.)
• "Estoy dispuesto a defender los pueblos de la Banda
Occidental del Paraná, mientras no desaparezca esa
pérfida coalición con la Corte del Brasil". — (Al "Li-
bertador" General San Martín, el 27 de diciembre
de 1819.)
Y recordemos que la famosa "Doctrina de Monroe"
("América para los americanos") fue dictada en el
año 1823; es decir, 11 años después que Artigas expre-
sara sus ideas americanistas:
ARTIGAS 17

ARTIGAS, EL MILITAR
Creemos que no se ha estudiado a Artigas lo sufi-
ciente, desde el punto de vista militar. Intentaremos
demostrar que en ese sentido también exhibió virtu-
des excepcionales:
En la batalla de Las Piedras, a Artigas le mataron
el caballo, y él continuó a pie su avance hacia el ene-
migo, aumentando el coraje de sus compañeros. Eran
1.000 hombres mal armados, frente a 1.230 veteranos,
bien pertrechados, y sin embargo los patriotas vencie-
ron holgadamente.
Al año siguiente, en ocasión del Éxodo del Pueblo
Oriental, Artigas improvisó un ejército de 3.000 hom-
bres, y derrotó a los portugueses, que, en número de
4.000 veteranos, bien armados, habían invadido la
Banda Oriental y la Mesopotania argentina, obligan-
do a la Corte del Brasil a pactar con Buenos Aires.
En 1816, los portugueses volvieron a invadir, invi-
tados por los lautarinos. Lo hicieron en número de
16.000 veteranos, acostumbrados a luchar en Europa
contra los ejércitos de Napoleón, a los cuales habían
vencido en varias oportunidades.
Ese ejército venía bien armado, y protegido por
una fuerte escuadra.
Artigas lo enfrentó con sólo 8.000 gauchos, y se dio
el lujo de prescindir de un ejército de correntinos,
porque éste avanzaba hacia el frente con demasiada
lentitud.
Nuestro procer fijó su cuartel general, en el mejor
lugar estratégico: Cerca del salto del río Uruguay;
sobre una meseta, desde donde se podían divisar los
barcos y los chasques que llegaban hasta su campa-
mento; donde se podía poner en contacto con las de-
más provincias que lo aclamaban como Protector.
18 JUAN VERZI

Organizó una flotilla en el Alto Uruguay, para el


transporte de hombres y materiales, a través del río.
Expidió patentes de corso a muchos navegantes, los
cuales llegaron a hostilizar a los portugueses y espa-
ñoles, aun en las costas de Europa; a tal punto que
los obligaron a navegar en convoy.
Pero Artigas, no sólo tuvo que afrontar ese enorme
ejército portugués. Tuvo que afrontar al mismo tiem-
po a las fuerzas de Pueyrredón y a la hostilidad del
tirano paraguayo, Rodríguez de Francia.
Lo peor de todo era que Pueyrredón le hacía la
guerra, simulando amistad. Comerciaba con los in-
vasores; les devolvía los prisioneros que se escapaban
del campamento artiguista; no permitía que Artigas
recibiera armas del exterior; fomentaba la discordia
entre los patriotas...
Los paraguayos también comerciaban con los portu-
gueses que invadieron la Banda Oriental,
'Y, a pesar de todo, Artigas resistió cuatro años a
los portugueses, y venció a Pueyrredón y a Rondeau.
Los portugueses ocuparon fácilmente la ciudad de
Montevideo, porque dos años antes Alvear había lle-
vado todo el armamento para Buenos Aires (300 ca-
ñones, 8.000 fúsiles y toda la pólvora).
Pero Artigas empezó a hostilizar a los invasores con
guerras de guerrillas; y este cambio de táctica le dio
tanto resultado, que los portugueses tuvieron que en-
cerrarse en Montevideo, y cubrirse con trincheras que
iban desde la barra de Santa Lucía hasta el Buceo
("zanja reyuna").
Obsérvese bien: Artigas se mantuvo cuatro años
luchando al mismo tiempo contra los portugueses
(que se relevaban continuamente); contra Pueyrre-
dón, que lo atacaba por la espalda y enseguida pedía
disculpas; y contra los paraguayos, que amenazaban
ARTIGAS 19

invadir a Corrientes y comerciaban con los portu-


gueses.
Y los soldados de Artigas no tenían relevo; lucha-
ban tremendamente; casi sin ropas y sin alimentos;
por eso Pueyrredón pudo seducir a muchos, para que
abandonaran la causa patriota.
Y los principales jefes (Lavalleja, Andresito y
otros) cayeron prisioneros.
'Y Rivera, cansado y sin esperanzas, se pasó a los
invasores.
Y Artigas no cedía; él seguía ganando adeptos para
su causa en las demás provincias; inclusive en Bue-
nos Aires. Allí el pueblo estaba con él, pero Pueyrre-
dón supo explotar en su favor los triunfos de San
Martín. Además, tenía imprenta y dinero. Artigas ni
lo uno ni lo otro.
A pesar de todo, Artigas resuelve hacer un último
esfuerzo, invadiendo el territorio de Río Grande do
Sul. Obtuvo el triunfo de Santa María y el desastre
final de Tacuarembó (afluente del Ibicuy y no del
río Negro, como se creía antes).
Pero triunfó sobre los lautarinos, y su bandera llegó
triunfante hasta Buenos Aires, al mismo tiempo que
Ramírez, seducido por Sarratea, se ponía de parte de
los portugueses para acabar con Artigas, y convertirse
en Jefe Supremo.
¿Podía alguien hacer mayores proezas militares que
nuestro procer? Y recordemos que Artigas venció
siempre a las fuerzas de Pueyrredón, contentándose
con rechazarlas, esperando siempre mayor compren-
sión o algún cambio de gobierno, sin advertir que
siempre eran los mismos lautarinos. Cuando un go-
bernante porteño se las veía mal, renunciaba en favor
de otro, perteneciente a la misma sociedad secreta.
20 JUAN VERZI

ARTIGAS, EL GOBERNANTE
Demostraremos que nuestro procer fue también un
político y gobernante excepcional. Para ello basta re-
cordar las circunstancias en que expresó lo siguiente:
"Mirar por los infelices y no desampararlos".
"Todo hombre es igual en presencia de la ley".
"Que no se moleste ni persiga a nadie por sus opi-
niones".
"Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por
vuestra presencia soberana".
"Todo extremo envuelve fatalidad".
"Es muy veleidosa la probidad de k>s hombres; sólo
el freno de la constitución puede afirmarla".
"El hecho de ser útil a mi país, es bastante premio".
"Para que triunfe la justicia, se ha de castigar el
vicio y premiar la virtud".
"Sólo se vea entre nosotros una sola grande familia
de hermanos".
"Contemporizar algunos defectillos con los que pe-
can por ignorancia".
"La pureza de mi conducta debe ser la norma de los
demás subalternos".
"Al tenor de las cabezas se mueven los demás miem-
bros del cuerpo político".
"Tan malo es condenar al inocente como absolver
al culpable".
"No es regular que una provincia sea privilegiada".
"La introducción de sus efectos al interior, debe ser
privativa de los americanos".
"Los magistrados deben ser enérgicos, garantidos
en sus virtudes".
"Los ingleses deben someterse a las leyes territo-
riales".
ARTIGAS 21

"Reencargo a Vd. no se multipliquen las autoridades


ni los administradores".
"Llene la justicia rectamente, sin atender empeños
ni pasiones".
"Que se respeten los derechos privados".
"A presencia del reclamo de los infelices, no dejar
sin examen la aplicación de las leyes".
"Este es el acto sagrado (las elecciones) en que el
pueblo expone sus derechos".
"Cada elector, consultando más con sus sentimien-
tos que con las relaciones que puedan variarlos, se
dedique únicamente al bien general".
"Es preciso que a los indios se trate con mayor con-
sideración".
"Al que no tenga tierras se le darán seis cuadras
para chacra".
"Sea siempre pronto para oír reclamaciones, y tarde
para resolverlas".
"Los cargos que da la patria son de honor y empeño
para la felicidad pública".
"Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
"Para mí nada es más lisonjero que los pueblos
expresen su voluntad".
SI EN LA ACTUALIDAD, ALGUIEN PENSARA
Y ACTUARA DE ACUERDO A LA MITAD DE LOS
PRINCIPIOS DE ARTIGAS, MERECERÍA LA GLO-
RIA ETERNA.

ARTIGAS, EL EDUCACIONISTA
Demostraremos que también en esta materia, Arti-
gas fue excepcional.
Por su inteligencia; por su cultura; por su moral;
y por su enorme actividad. Artigas civilizó a los gau-
chos, educó a sus soldados y a todos los que lo rodea-
22 JUAN VERZI

ban... y hasta donde llegaba su correspondencia por-


tadora de las mejores ideas políticas y morales (Cór-
doba, Santa, Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones,
Paraguay, Buenos Aires y Mendoza). Por eso el pue-
blo de Buenos Aires llegó a ser tan artiguista y por
eso también el Libertador San Martín recibió su in-
fluencia.
Sus palabras irradiaban cultura y armonía; sus es-
critos son verdaderas obras literarias. Por eso, en las
aulas del colegio, "era siempre el primero en todo,
dentro de una clase numerosa" y lo habían visto "en
una estancia, a orillas del Bacacay, rodeado de mu-
chos jóvenes alucinados".
Por eso, en \a estancia de Juan de Puentes (Guale-
guaychú) las señoras calmaron sus temores "por cuyo
respeto y ejemplo de Artigas a nadie. incomodó la
tropa".
Por eso, cuando estaba al frente de sus blanden-
gues, Artigas pedía que le enviaran a los delincuentes,
a fin de regenerarlos y hacerlos útiles.
Por eso, fundó en Purificación la "Escuela de la
Patria" para regenerar a los sospechosos, infundién-
doles el amor a la patria y las bondades del sistema
republicano y federal. (Hoy en :día, los encierran o
los fusilan). _
Por eso, su ahijado, el indio "Andresito" (educado'
por él) gobernó sabiamente en Corrientes, durante
seis meses, y su tropa se comportó en forma ejemplar.
(El delito mayor fue el robo de un pañuelo, lo cual
se castigó severamente). (En otras partes de América
y de Europa; en aquellos tiempos la soldadesca come-
tía toda clase de abusos).
Por eso, uno de sus hombres, el sargento Francisco
de los Santos, hizo toda clase de sacrificios para llegar
hasta Río de Janeiro, a fin de entregar 4.000. patacones
ARTIGAS 23

a los orientales prisioneros en la isla Das Cobras, a


pesar de que Artigas ya había caído en desgracia,
(El mejor ejemplo de honradez y valor).
Y la influencia educacionista del Procer podemos
verla reflejada con elocuencia, en las siguientes fra-
ses, que le pertenecen:
"Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
"Esperarlo todo sólo de nosotros mismos".
"Un lance funesto podrá arracarme la vida, pero no
envilecerme".
"Yo no soy vendible".
"Mirar por los infelices y no desampararlos".
"El hecho de ser útil a mi país, es bastante premio".
"Sólo se vea entre nosotros una sola grande fami-
lia de hermanos".
"La pureza de mi conducta debe ser la norma de
los demás subalternos..
Y tengamos en cuenta que Artigas educaba hom-
bres fieros, en vez de niños tiernos y moldeables.

ARTIGAS, EL PROFETA
Hemos leído este libro de nuestro, compatriota
Juan Edmundo Miller, y destacamos lo siguiente:
Con gran criterio, el autor afirma "que hay un Ar-
tigas antes de Acevedo; un Artigas después del "Ale-
gato Histórico" de Acevedo; y un Artigas después
del "Archivo Artigas" creado por Acevedo". (Pág. 7).
"¡Maravillosa revelación! Ansina resultó el cronista
de las diversas jornadas de nuestro Artigas...
"...Tuvimos, entonces, ante nuestros ojos, los se-
senta poemas descubiertos, en Paraguay. (Pág. 13).
"Ansina" era el apodo. Su verdadero nombre Joa-
quín Lenzina, hijo de esclavos africanos, nacido en
24 JUAN VERZ1

Montevideo, el 20 de marzo de 1760 y muerto un siglo


más tarde en Paraguay". (Pág. 14).
De los versos de Ansina, destacamos:
Pág. 19:
Nuestro Jefe se alejó
no por salvar su vida
en la cual nunca pensó
sino por salvar la idea.
El ser republicano
por entera convicción
disgusta a los tiranos
que arruinan a la Nación.
Llegó el bendito día
cuando uno de ojos celestes
mirándome, decía
¡pagaré lo que me cuestes!
Pág. 23:
El Protector de los Pueblos Libres
siempre tiene comensales
lo llaman "el Padre de los Pobres"
' de esta tierra de los mensuales.
Pág. 25:
La gran cruzada Federa]
a Cepeda llegó con honor;
aunque en el Pilar encontró su mal;
¡Cuan cerca está el gozo del dolor!
Pág. 26:
Siendo que hasta aquí llega la Patria
quedaré hasta que Dios me llame
porque mi corazón idolatra
la formación de América Grande
. En pág. 28, Juan E. Miller destaca los méritos de
otro uruguayo de color (Cayetano Silva) poeta na-
ARTIGAS 25

cido en San Carlos (1868-1920) que compuso la her-


mosa "Marcha de San Lorenzo". Silva era ejecutante
de violín y pistón.
En Cap. I (pág. 41 y siguientes), Miller advierte
que Sarmiento se ha hecho artiguista, sin darse cuen-
ta. (Como hemos advertido nosotros con respecto al
Libertador San Martín).
En pág. 72 dice que Ansina no era el "sirviente"
cebador de mate de nuestra fantasía... sino el amigo
que ejercitaba la poesía, ejecutaba música y "payaba",
arrancando a la guitarra y al arpa...
En pág. 92, el autor hace notar que Mitre escribió
al Doctor López, confesando que ambos habían en-
terrado históricamente a Artigas.
En pág. 132, el autor recuerda cuando Eduardo Ace-
vedo le narraba cómo había logrado burlar las res-
tricciones existentes en la Biblioteca Nacional de
Buenos Aires, para impedir que se leyeran los docu-
mentos relacionados con Artigas. Con la ayuda de un
empleado amigo suyo, durante seis semanas conse-
cutivas, trabajando doce horas diarias, el Doctor Ace-
vedo pudo copiar la documentación que le sirvió de
base para su "Alegato Histórico".
De la conferencia de Miller en San José (18 de
junio de 1965) extractamos:
, "Artigas afirmó que la Enseñanza Primaria debe
ser obligatoria y gratuita, anticipo que recogiera me-
dio siglo más tarde... José Pedro Várela".
"El Concilio Ecuménico Vaticano decretó la más
amplia libertad de cultos... hace 152 años EL PRO-
TECTOR DE LOS PUEBLOS LIBRES incluyó en las
INSTRUCCIONES DE 1813: "PROMOVER LA LI-
BERTAD CIVIL Y RELIGIOSA EN TODA SU EX-
TENSIÓN IMAGINABLE".
26 JUAN VERZI

ARTIGAS, EL MEJOR HISTORIADOR


DEL RIO DE LA PLATA
Los primeros infundios contra Artigas fueron escri-
tos en forma anónima por Pedro Feliciano Cavia en
1818, cuando este personaje (que había sido expul-
sado por Artigas igual que Sarratea) era integrante
del gobierno de Pueyrredón, y había que justificar la
guerra contra Artigas, cuando éste luchaba contra los
invasores portugueses. Casi todos los demás calum-
niadores, copiaron el folleto de Cavia. Ninguno de
ellos pudo justificar sus infundios.
Varios años más tarde, el general argentino don
Bartolomé Mitre, integrante de la misma sociedad
secreta de Posadas, Alvear, Sarratea, Pueyrredón y
Nicolás de Vedia (suegro de Mitre) escribió infundios
sobre Artigas, que luego fueron copiados por otros
historiadores ilustres.
Sin embargo, Mitre tenía en sus apuntes, muchos
datos favorables a Artigas, que nunca quiso publicar.
Entre otras cosas, lo que más nos interesa para presen-
tar a Artigas como historiador: Que los conceptos de.
Artigas sobre el gobierno de Buenos Aires eran siem-
pre correctos.
Mitre disponía de varios miles de documentos rela-
cionados con Artigas, pero no los utilizó.
Para ser un buen historiador, se necesita ser ho-
nesto, inteligente, culto y tener acceso a la documen-
tación; si se viven los acontecimientos, será mucho
mejor. Nuestro Procer reunía todas esas condiciones,
en grado sumo.
1) —Artigas tenía una honradez a carta cabal,
como lo atestigua Mitre'; y Alvear, (otro desús ene-
migos) , afirmaba qué Artigas era incapaz de mentir.
ARTIGAS 27

2) — Nicolás de Vedia (otro de sus enemigos, que


había sido condiscípulo en el Colegio de los Padres
Franciscanos de Montevideo) decía en sus apuntes,
que Artigas era siempre el primero en todo, dentro
de una clase numerosa. (Y en esa clase estaba nada
menos que Larrañaga, que llegó a ser uno de los más
grandes sabios de la época) .Decía también que en su
juventud, "lo había visto en una estancia, a orillas del
Bacacay, rodeado de jóvenes alucinados".
3) — Para adquirir tanta cultura, Artigas tuvo muy
buenos libros, y estuvo siempre en contacto con gran-
des personalidades, especialmente con el sabio español
Félix de Azara, con quien convivió en carpa durante
casi tres años.
4) — En su voluminosa correspondencia, Artigas
citaba oficios anteriores suyos o de otras autoridades,
transcribiendo a menudo los citados oficios, como para
eliminar cualquier duda. Y siempre supo elegir exce-
lentes secretarios.
5) — Los detalles históricos más confusos del Río
de la Plata, están perfectamente aclarados en los ofi-
cios de Artigas, la Junta Gubernativa del Paraguay
(especialmente la del 7 de diciembre de 1811) a Sa-
rratea, Paso, García de Zúñiga, Rondeau, Pueyrredón,
Ramírez... los cuales constituyen verdaderos capítu-
los de historia rioplatense, la más verídica.

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO


En 1783, con el influjo del inglés Thomas Paine, las
colonias inglesas de Norteamérica se independizaron,
"creando una república federal.
Seis años después, los franceses derrocaron la mo-
narquía y Francia se convirtió en república.
28 JUAN VERZI

En 1804, Napoleón se convirtió en emperador y em-


prendió una serie de campañas militares. España se
alió con Napoleón, contra Inglaterra. Esta venció en
Trafalgar; quedó dueña de los mares e invadió las co-
lonias españolas del Río de la Plata. Los criollos des-
alojaron a los intrusos y tuvieron la sensación de su
capacidad militar y de las ventajas del comercio libre.
Todo ello despertó la fibra patriótica. Además, desde
tiempo atrás, el venezolano Francisco Miranda tra-
bajaba desde Londres por la liberación de América.
El ministro inglés William Pitt le prometió ayuda,
con tal que los nuevos países se convirtieran en mo-
narquías; que cada virreinato se -transformara en un
reino.
Miranda reunió en Londres a muchos criollos que
vivían en Europa: Nariño, Bolívar, San Martín, Al-
vear, Pueyrredón, O'Higgins...
Todos ellos formaron una sociedad secreta, por ins-
piración del propio ministro inglés; ellos integrarían
la nobleza de las monarquías americanas.
Pueyrredón, desde Madrid, pagó el viaje a José
Moldes y a Manuel Pinto hasta Londres para que se
entrevistaran con el ministro inglés y con Miranda
(Gandía pág. 30). Más tarde Pueyrredón se embarcó
en Sevilla para el Río de la Plata con 46 americanos.
En Río de Janeiro estuvieron con la princesa Car-
lota y con Saturnino Rodríguez Peña, Aniceto Padilla,
Manuel de Sarratea y otros, que mantenían correspon-
dencia con Miranda.
Un médico inglés (Paroissién) llegó a Buenos Aires
con cartas de Saturnino Rodríguez Peña para su her-
mano Nicolás y para Castelli, Vieytes, Liniers y Alza-
ga, auspiciando la coronación de Carlota en Buenos
Aires.
En 1808 Napoleón invadió España y destronó al rey
ARTIGAS 29

Fernando VIL Los españoles formaron una junta de


gobierno, que se instaló en Sevilla.
Los montevideanos, reunidos en Cabildo Abierto
fundan la "Junta del Año VIII" y desobedecen al
virrey (21 de setiembre de 1808). Fue como una señal
de sublevación, para el resto de América.
En agosto de 1808 la princesa Carlota quiso trasla-
darse a Buenos Aires, pero el embajador inglés Lord
Strangford la disuadió. (Porque España e Inglaterra
ya eran aliadas).
Lord Strangford aconsejaba (más tarde) a Moreno
no declarar la independencia para no obligar a Ingla-
terra a romper relaciones con la Junta de Buenos
Aires.
En mayo de 1810 llegó a Buenos Aires la noticia de
que toda España estaba en poder de Napoleón, y que
la Junta Central de Sevilla tuvo que refugiarse en
Cádiz.
REVOLUCIÓN DE MAYO
El 18 de mayo el virrey Cisneros publicó lo sucedido
en España. El mismo día se reunían en casa de Ro-
dríguez .Peña los patriotas que solían hacerlo (Mar-
tín Rodríguez, Ocampo, Belgrano, Balcarce y otros;
Saavedra no pudo asistir, pero se le avisó rápida-
mente) .
El 19 piden Cabildo Abierto.
El 20 discuten con el virrey, que al fin, viéndose
sin apoyo, cede.
El 21 el pueblo grita, pidiendo Cabildo Abierto. Se
convoca a 450 vecinos.
El 22, con asistencia de la mitad de los convocados,
aproximadamente, se inicia la discusión. Los españo-
les alegan que mientras exista un español, en España
o en América, dicho español debe mandar a los ame-
ricanos. Responde Castelli que América no depende
30 JUAN VEHZI

de España, sino del Rey Fernando VII; y que, estando


éste prisionero, el pueblo de Buenos Aires debe insti-
tuir. El fiscal Villota, asesor del virrey, contestó que
las demás provincias deben opinar. El Dr. Passo repli-
có que tal congreso debía ser convocado por el pueblo
de Buenos Aires y no por las autoridades españolas.
Fue muy aplaudido. Se resolvió que el Cabildo asu-
miera todos los poderes y-que nombrara una Junta
Gubernativa.
El 23, en Cabildo ordinario se acordó nombrar ayu-
dantes para el virrey; sobrevino una trifulca y resol-
vieron destiuir a Cisneros.
El 24 nombraron una junta de dos españoles y dos
criollos (Saavedra y Castelli) presidida por Cisneros;
pero el pueblo se exasperó y obligó a la renuncia del
virrey.
El 25, el caudillo Fre'nch repartió divisas blancas y
celestes que la gente prendía del .pecho o del sombre-
ro. French y Berutti (hombres de confianza de Rodrí-
guez Peña) golpearon las puertas y Berutti presentó
una lista de candidatos a la Junta Gubernativa (Saa-
vedra, Belgrano, Castelli, Azcuénaga, Alberti, Matheu,
Larrea, Passo y Moreno; estos últimos, como secreta-
rios) quedando así constituida.
La Banda Oriental fue la primera provincia en ad-
herirse al nuevo gobierno. Pero llegó la noticia de
haberse instalado en Cádiz el Supremo Consejo de
Regencia y como había mayoría de españoles, el Ca-
bildo de Montevideo resolvió reconocerlo. - .
Pero, desde 1809, se había formado una sociedad
patriótica llamada "Partido Nacional" en la que se
destacaba la familia Artigas, Barreiro, Larrañaga,
Araucho, García de Zúñiga, Bustamante, Pérez, Pi-
mienta, Aguilar, Escalada, Haedo, • Gadea, Almirón,
Suárez, Bauza, Figueredo, Meló, Javier de Viana y
ARTIGAS 31

otros. El último hacía propaganda en Buenos Aires.


("Historia Patria" por H. D., pág. 274, 5ta. edición).
Cuando estalló la Revolución de Mayo, nuestro Pro-
cer, José Artigas, se encontraba en la frontera con sus
blandengues.
Con el propósito de anular la reacción de los espa-
ñoles, la Junta de Mayo envió un ejército hacia el
Alto Perú, al mando de Ocampo y otro hacia el Para-
guay al mando de Belgrano. El primero capturó a
Liniers en Cabeza del Tigre, que fue ejecutado con
otros 4. Reemplazado por Balcarce, éste, tuvb un
triunfo en Suipacha; sublevó el Alto Perú y quedó
en serias dificultades frente a un ejército muy supe-
rior de Goyeneche. Belgrano fracasaba en el Pa-
raguay. La escuadra patriota de Azopardo fue destrui-
da en San Nicolás, y la escuadra española empezó a
bloquear el puerto de Buenos Aires. Artigas salvará
la situación, como veremos al ganar la batalla de
Las Piedras.

ASCENDIENTES DE ARTIGAS
El abuelo de don José Gervasio Artigas era Juan
Antonio Artigas, oriundo de Puebla de Albortón, po-
blación cercana a Zaragoza (España).
Residía en Buenos Aires, como soldado y colono,
cuando se presentó como voluntario, para venir con
los primeros pobladores de Montevideo, en 1726, junto
con su esposa Ignacia Xaviera Carrasco y varios hijos
nacidos en Buenos Aires.
En Montevideo, este abuelo de Artigas fue Alcalde
del primer Cabildo, y luego, Capitán de coraceros. A"
los ocho años de residencia en la Banda Oriental, nace
don Martín José, padre de nuestro Procer, quien ha
de merecer los mismos cargos de su progenitor, para
dedicarse más tarde a faenas de campo, en su chacra
32 JUAN VERZI

del Sauce, donde sus hijos (inclusive José Gervasio)


pasaban sus vacaciones.
Martín José se había casado con doña Francisca
Antonio Pascual Rodríguez, aunque en la partida de
bautismo del Procer figura como Francisca Antonia
Arnal.
De manera que el padre de Artigas era uruguayo;
pero sus tíos eran uruguayos y argentinos, predomi-
nando estos últimos.
Su abuelo era español. La casa en que vivía, en
Puebla de Albortón, se conserva en buen estado, y a
su frente se ha colocado una placa de mármol, con la
siguiente inscripción:
AQUÍ NACIÓ
JOSÉ ANTONIO ARTIGAS (?) (1)
POBLADOR DE LA
" CIUDAD DE MONTEVIDEO
Y ABUELO DE
JOSÉ G. ARTIGAS
FUNDADOR DE LA
REPÚBLICA ORIENTAL
DEL URUGUAY.
Dicha casa la había recibido en herencia, de su
abuelo (José) "que perteneció a una familia muy adi-
nerada y cuya residencia permanente no era ésta sino
una casa en Zaragoza". (Textual de Lilian I. Stein-
hardt, en reportaje al Profesor Pierre Fossey, quien
exhibe interesantes acuarelas de sí mismo, en suple-
mento de "El Día", del 15 de setiembre de 1968).
Dice el Profesor Fossey que el abuelo de nuestro
Procer "Nació en 1693, tomó parte del sitio de Barce-
lona. En 1717 es enviado al Río de la Plata con una
partida de 95 soldados para reforzar Buenos Aires".

1 Esta placa tiene un error: Dice José Antonio Artigas, en vez de


Juan Antonio Artigas.
ARTIGAS 33

Se casó allí, y en 1726 convirtióse en uno de los pri-


meros pobladores de Montevideo.
Dice el Profesor Fossey que la casa-quinta de Pue-
bla de Albortón está habitada "y parecen ser descen-
dientes del hermano del padre de Juan Antonio Arti-
gas, porque el único hermano de éste era eclesiástico
y no dejó descendencia".

ANTECEDENTES DE ARTIGAS
El General don José Gervasio Artigas nació en Mon-
tevideoel 19 de junio de 1764.
Se educó en el Colegio de los Padres Franciscanos
de la misma ciudad, junto a Larrañaga, Rondeau, Ni-
colás de Vedia y otros. Este último escribió en sus
apuntes (que luego pasaron a su yerno, Bartolomé
Mitre, sin haberlos publicado ninguno de los dos) que
Artigas era siempre el primero en todo, dentro de una
clase numerosa. (Y en su clase se encontraba el futu-
ro sabio Larrañaga).
También escribió Vedia que en su juventud lo ha-
bía visto en una estancia, a orillas del Bacacay, rodea-
do de jóvenes alucinados.
Dentro de los muros de Montevideo, solía conversar
con los negros esclavos; concurría a las fiestas (sa-
raos) donde siempre era muy bien recibido.
Trabajó en la chacra de su padre y se dedicó a
faenar ganado.
En 1797 ingresó al regimiento de Blandengues, y, a
los cinco meses lo nombraron Jefe de la Partida Cela-
dora de la Campaña.
En cierta ocasión le dieron orden de perseguir a un
delincuente y de ejecutarlo, por tratarse de un hom-
bre muy peligroso. Pues Artigas lo alcanzó, lo dominó
y lo remitió a Montevideo, para que lo juzgaran.
34 JUAN VERZI

En marzo de 1798, ya con el grado de Ayudante


Mayor del Cuerpo Veterano de Blandengues de Fron-
tera, acompañó al sabio español don Félix de Azara,
compartiendo su carpa durante casi tres años, lo cual
posiblemente haya servido para aumentar la cultura
del Procer. Pero también éste influyó sobre aquél.
En 1805, Artigas pide que le remitan a los delin-
cuentes más peligrosos, a fin de regenerarlos y uti-
lizarlos contra los malhechores y contrabandistas.
En ese mismo año se casó con su prima hermana
doña Rafaela Villagrán, la cual vivía en la mayor mi-
seria. Esto pudo ser un acto altruista.
Con ella tendrá un hijo (José María) y una hija
(Francisca Eulalia). Esta fallece a temprana edad.
En 1806, durante las invasiones inglesas, cuando las
fuerzas montevideanas marchaban a la reconquista de
Buenos Aires, Artigas fue enviado en comisión ante
Liniers. Cumplida su misión, regresó a Colonia en un
bote que naufragó, salvándose milagrosamente.
Al año siguiente (1807) durante el ataque inglés a
Montevideo, Artigas luchó encarnizadamente y cayó
prisionero de los invasores; pero, durante la noche
pudo evadirse y, desde entonces, los hostilizó conti-
nuamente con sus gauchos.
Terminada la efímera dominación inglesa, Artigas
volvió con sus Blandengues a perseguir a los delin-
cuentes, ganándose la estima de toda la campaña.
El 5 de setiembre de 1810 fue ascendido a Capitán.
Pero ya hacía tiempo que pedía más herramientas de
las que necesitaba, con miras a la revolución.
El 16 de diciembre Artigas llegó con 200 hombres
a la estancia de Juan Bruno de Puentes, buscando al
"Rubio Chileno" acusado de robo en la estancia de
Petisco (Gualeguaychú). Artigas asistió a su mesa
"con el mejor orden de caballero, disuadiendo a las se-
ARTIGAS 35

ñoras de sus temores, por cuyo respeto y ejemplo a


nadie incomodó su tropa".
La ocasión de pasarse a la revolución se le presentó
el 15 de febrero de 1811,-luego de un altercado con el
Brigadier Muesas.
En Buenos Aires, Artigas fue recibido con gran en-
tusiasmo, "por su conocimiento de la campaña, por su
talento, carácter y prestigio".
La derrota de Belgrano en el Paraguay fue com-
pensada por el ingreso de Artigas a la revolución.
El 9 de abril llegó a la Banda Oriental con 150 pa-
tricios de Buenos Aires; a su paso se sublevaban todos
los pueblos de la Mesopotamia argentina y de la Ban-
da Oriental.
BATALLA DE LAS PIEDRAS
El 18 de mayo de 1811, es decir, antes de tres meses
de iniciada la sublevación, con un ejército improvisa-
do y mal armado, de apenas 1.000 hombres (sedientos
de libertad, gracias a la proclama de Artigas) éste
vence al español Posadas que disponía de 1.230 vete-
ranos bien armados, en la famosa batalla de Las Pie-
dras, a sólo 20 kilómetros de Montevideo, principal
baluarte español de América por su posición estraté-
gica y por su armamento (300 cañones y 8.000 fusiles).
Fue la principal batalla ganada por los patriotas en
toda América, hasta esos momentos. (Los españoles
tuvieron que suspender el bloqueo de Buenos Aires).
Fue muy festejada en Buenos Aires, porque levantó
los ánimos muy decaídos por la derrota de Belgrano
en el Paraguay; por la crítica situación de-Balcarce en
el Alto Perú y por el bloqueo impuesto por la flota
española.
Por primera vez un acto humanitario en la guerra,
al ordenar Artigas "Clemencia para los vencidos".
36 JUAN VERZI

Por primera vez un acto caballeresco, al recibir la


espada del vencido por intermedio de un sacerdote.
Por primera vez, canje de prisioneros.

ÉXODO DEL PUEBLO ORIENTAL


A pesar de la victoria de Las Piedras y de que
se luchaba en su propia provincia, Artigas fue dejado
a las órdenes de Rondeau. El Procer no protestó, pues
no tenía ambiciones personales.
En junio de 1811 Balcarce es derrotado en Huaquí
(Alto Perú) y en julio los portugueses, llamados por
Elío, invaden la Banda Oriental, en número de 4.000.
Por tales motivos, el gobierno de Buenos Aires firmó
el armisticio del 20 de octubre, comprometiéndose a
levantar el sitio de Montevideo, y estableciéndose que
los portugueses debían evacuar la Banda Oriental;
pero éstos, en vez de retirarse, se desparramaron por
dicho territorio y por la Mesopotamia argentina.
El pueblo oriental, para no quedar expuesto a la
venganza de los enemigos, resolvió emigrar, buscando
la protección de Artigas, y se produjo el Éxodo; el
Procer se convirtió en "nuevo Moisés, con su pueblo
en asamblea permanente" (según Bartolomé Mitre).
También siguieron a Artigas 400 indios charrúas.
Los portugueses se llevaron casi todo el ganado va-
cuno y caballar hacia el Brasil. Es de imaginarse lo
que esto favoreció a los invasores, cinco años después,
y lo que perjudicó a los orientales, que se alimentaban
casi exclusivamente de carne, y se movilizaban a
caballo o en carreta. La única oposición encontrada
por los invasores, fue el ejército improvisado de
Artigas.
Nuestro Procer, ya convertido en patriarca, remitió
a Buenos Aires el padrón de todas las personas que
ARTIGAS 37

pasaron el río Uruguay para establecerse en el Ayuí


(provincia de Entre Ríos, frente al Salto) y desde
entonces dejó de defenderse para atacar al enemigo,
derrotándolo en la Banda Oriental y en la Mesopota-
mia argentina (Mercedes, Belén, Gualeguaychú, Man-
disoví, Curuzú Cuatiá y otros puntos).

ARTIGAS SALVA POR SEGUNDA VEZ


LA REVOLUCIÓN AMERICANA
Después de tantas derrotas, el general portugués
Diego de Souza pide refuerzos a Río de Janeiro, pro-
metiendo llegar hasta Buenos Aires. Pero entonces in-
terviene el ministro inglés Lord Strangford, diciendo
que esas fuerzas que se enviaban contra Artigas, de-
bían ir a Europa a combatir contra Napoleón, junto
a sus aliados ingleses.
La corte portuguesa estuvo de acuerdo, y accedió a
firmar un armisticio con Buenos Aires.
Artigas había salvado por segunda vez la revolución
americana. Si los portugueses hubieran triunfado, la
princesa Carlota se habría coronado en Buenos Aires,
como era su propósito y como aceptaban ya varios
porteños (Rodríguez Peña, Belgrano, Sarratea, Puey-
rredón...). Y conste que el Río de la Plata era enton-
ces la única región de 'América controlada por los
criollos.

PARTIDO MONÁRQUICO RIOPLATENSE


El precursor de la Independencia americana, Fran-
cisco Miranda, había recorrido Europa, buscando apo-
yo para la liberación de América española. En 1797
lo consiguió de Inglaterra, al iniciar ésta las hostilida-
des contra España; y lo ayudaría, con la condición de -
38 JUAN VERZI

que los nuevos países se convirtieran en monarquías


constitucionales; que cada virreinato se transformara
en un reino.
Por insinuación del ministro inglés William Pitt,
Miranda reunió en Londres a muchos criollos residen-
tes en Europa, formando con ellos una sociedad secre-
ta denominada "Logia Lautaro", en honor a un caci-
que indígena chileno llamado Lautaro.
Dicha sociedad tendría la misión de formar monar-
quías independientes; dominar la política en sus res-
pectivos países; cuando algún integrante lograba un
cargo importante, no podía hacer nombramientos sin
consultar a la logia; todas las reuniones eran secretas,
y había pena de muerte para el que no cumpliera los
estatutos. . .
La logia de Londres tenía filiales en Cádiz, París,
Filadelfia, Buenos Aires, Caracas. A la de Cádiz in-
gresaron Bolívar, San~ Martín, Alvear, Pueyrredón,
Zapidla.
Pero Miranda se hallaba también en contacto con
algunos residentes en Buenos Aires (Rodríguez Peña,
Padilla, Contucci, Matías Irigoyen y Larrea). Los dos
primeros ayudaron a los ingleses Beresford y Peck a
fugar de la cárcel de Lujan, en 1807, y fueron recom-
pensados monetariamente por el gobierno inglés.
En 1809, los hermanos Rodríguez Peña, los herma-
nos Passo, Belgrano, Moreno, Saavedra, Castelli, Viey-
tes, Pueyrredón y otros, quisieron coronar a la prin-
cesa Carlota en Buenos Aires. (B. Mitre, pág. 641).
El 2 de agosto de 1810, Miranda a Contucci le mani-
festaba su asombro por querer coronar a la princesa
Carlota en el Río de la Plata. ("Vida de Miranda",
por William Spence Robertson, pág. 343).
El 9 de marzo de 1812, cuando Artigas vencía defi-
nitivamente a los portugueses en la Mesopotamia ar-
ARTIGAS 39

gentina (Gualeguaychú, Mandisoví, Curuzú Cuatiá)


llegaban a Buenos Aires, San Martín y Alvear, en
momentos que allí gobernaba el triunvirato de Puey-
rredón, Rivadavia y Chiclana. Enseguida, los recién
llegados reorganizaron la Logia Lautaro de Buenos
Aires, integrada por San Martín, Alvear, Zapiola, Chi-
labert, Arellano, Vera, Holmberg, Castelli, Agrelo,
Monteagudo, Terrada, Rodríguez, Necochea, Quinta-
na, Rojas, Rodríguez Peña, Posadas, Passo, Guido,
Rondeau, Balcarce, Alvarez Jonte, Pueyrredón, Bel-
grano, (según "El Santo de la Espada" de R. Rojas,
pág. 69)... y otros. Alvear dominaba la política, por-
que 27 lautarinos eran parientes o amigos suyos, fren-
te a 13 de San Martín. Esto resultó muy lamentable
para los patriotas.
También hubo siempre lautarinos ingleses: Lord
Pitt, Lord Melville, Lord Cochrane, Lord Macduff,
Popham, Beresford, Peck.... (Estos últimos integran-
tes de las invasiones). Siempre hubo alguno junto a
San Martín: En Cádiz, Macduff; en Chile, Haigh y
Cochrane; en Perú, Hall y Cochrane; en Buenos
Aires, William Parish Robertson...
Organizada la Logia, había que quitar el mando a
Artigas que, después de Las Piedras, del Éxodo y del
triunfo sobre los portugueses, gozaba de un prestigio
enorme. Y para ello se valieron de Sarratea y de Ron-
deau. Sarratea, con sus intrigas; Rondeau, con el Con-
greso de Capilla Maciel.

INTRIGAS DE SARRATEA

Para investigar el poderío y la influencia de Arti-


gas sobre su pueblo, el Triunvirato envió'al Ayuí
al coronel Nicolás de Vedia. Este, a su regreso, habló
con entusiasmo en forma muy favorable del Procer.
40 JUAN VERZI

Vio que lo escuchaban con recelo, y luego supo que


no querían que se hablara bien de Artigas.
Poco después enviaron a Sarratea. Este empezó por
escuchar los planes del Gran Caudillo; después le
mostró su nombramiento como general en Jefe, que-
dando Artigas como 2do. Jefe del ejército victorioso,
que iba a combatir otra vez en su provincia. Artigas
no protestó tampoco en esa ocasión; sólo le interesaba
el bien de los americanos y, para ello era fundamental
conservar la armonía.
Aún así, todo habría marchado bien, si no fuera
que Sarratea empezó a dar órdenes personalmente,
sin dar intervención al 2do. Jefe, lo cual iba contra
el orden más elemental de toda organización.
Esa conducta exasperó a muchos subalternos, que
no quisieron seguir la marcha, si no era bajo las ór-
denes directas de Artigas. Así se produjo la primera
desavenencia, origen de tantos males. Para colmo,
Sarratea insinuó a Otorgues a que matara a Artigas,
y para ello le regaló dos pistolas.

INTRIGAS DE ALVEAR

Para aplacar el clamor popular, el gobierno quiso


hacer ver que quería ser justo, y nombró a Alvear
(otro lautarino) para solucionar el conflicto.
Al llegar a Paysandú, Alvear fingió haberse lasti-
mado por una caída del caballo, y pretendió que Arti-
gas abandonara su campamento para llegar hasta él.
El Procer contestó que se hallaba muy ocupado. En-
tonces Alvear regresó a Buenos Aires e informó desfa-
vorablemente, sin haber cumplido su misión; hasta
falsificó documentos.
ARTIGAS 41

EXPULSIÓN DE SARRATEA Y CAVIA


En setiembre, la vanguardia de Sarratea, al mando
de Rondeau, se dirige hacia Montevideo. Sarratea lo
sigue a la distancia y tras él marcha Artigas, engro-
sando continuamente sus fuerzas y comunicando, in-
fructuosamente, las intrigas, al Superior Gobierno.
Como éste no toma medidas, le pide a Sarratea que
se retire de la Banda Oriental con su Estado Mayor
y su secretario Cavia (éste en 1818 escribirá el libreto
difamatorio, que sirvió de base a los historiadores del
siglo pasado). Sarratea se mantiene inmutable, y en-
tonces Artigas ordena a Rivera que le quite las caba-
lladas, cumpliendo éste con rapidez y eficacia.
Como sin caballería era imposible luchar en aque-
llos tiempos, Rondeau, Frenen y otros jefes pidieron
a Sarratea que entregara el mando. De acuerdo con el
Superior Gobierno, que esta vez se dio por enterado,
entregó el mando a Rondeau (que pertenecía a la
misma so'ciedad secreta, y traicionará a Artigas en
dos oportunidades). Artigas quedaría nuevamente
como 2do. Jefe. No le importaba. Ya dijimos que él
no tenía ambiciones personales.
Al año siguiente, Sarratea fue a. Europa en busca
de un príncipe que quisiera coronarse en Buenos
Aires. Cavia quedó en ésta, y era Ayudante Mayor
del gobierno de Pueyrredón, cuando escribió el libre-
to difamatorio contra el Procer (año 1818) en.ocasión^
de la llegada de tres delegados norteamericanos que
habrían de estudiar la situación, para el reconoci-
miento de la independencia.
INSTRUCCIONES DEL A Ñ O TRECE
En el citado Congreso Oriental, Artigas se lució en
un famoso discurso que se conoce con el nombre de
42 JUAN VERZI

Oración de Abril, en el cual el Procer depuso su es-


pada, diciendo: "Mi autoridad emana de vosotros, y
ella cesa por vuestra presencia soberana". Son pala-
bras de profundo significado; máxime teniendo en
cuenta la época y la región en que fueron pronuncia-
das.
Artigas fue nombrado Gobernador Militar de la
Provincia y el Gobierno Provincial debía instalarse
en la villa de Canelones.
Se nombraron cinco diputados, para representar a
los cinco cabildos de la provincia, los cuales se trasla-
daron a Buenos Aires llevando las famosas "Instruc-
ciones del Año Trece".
En esas instrucciones, inspiradas por Artigas, se
pedían, entre otras cosas:
Independencia absoluta del nuevo Estado.
Autonomía provincial.
Sistema republicano y federal.

TRAICIONES DE RONDEAU
Es muy lamentable que tengamos a Rondeau como
héroe nacional uruguayo, y hayamos puesto su nom-
bre a una de nuestras principales avenidas.
Rondeau ganó la batalla del Cerrito. Pero dicho
mérito quedó luego muy anulado, por dos actos de
extrema traición, cometidos contra Artigas y contra
la causa de los americanos, como veremos enseguida:
En diciembre de 1813, obedeciendo a órdenes secre-
tas de la Logia Lautaro, Rondeau traicionó al Procer
de la siguiente manera:
Los orientales habían nombrado a Artigas goberna-
dor de la Banda Oriental. Rondeau se puso de acuerdo
con él para convocar nuevo congreso de orientales, los
cuales debían reunirse en el alojamiento de Artigas,
ARTIGAS 43

como era lógico y así habían convenido. Pero llegado


el momento, Rondeau los reunió en su propio campa-
mento, impidiendo así que nuestro Procer los aren-
gara y pusiera a consideración las famosas "Instruc-
ciones del Año Trece", por un sistema republicano y
federal. Además, Rondeau coaccionó para que los
diputados orientales fueran del agrado del gobierno
de Buenos Aires.
Ese congreso, llamado de Capilla Maciel, despojó a
Artigas del cargo de Gobernador y anuló todo lo acor-
dado por el Congreso de Abril. La Logia Lautaro pro-
cedía así, porque aspiraba a que algún príncipe se
coronara en el Río de la Plata.
En 1819, Rondeau volverá a traicionar al Procer y a
la causa de los americanos.

ARTIGAS ORGANIZA LA LIGA FEDERAL


Habiendo sido traicionado por Rondeau en Capilla
Maciel, y viendo alejarse el logro de la autonomía
provincial, Artigas desertó del sitio de Montevideo,
para difundir las Instrucciones del Año Trece y ha-
cer propaganda por el sistema republicano y federal.
Artigas se fue solo, vestido de paisano, a fin de no
ser seguido por sus partidarios, lo cual podría debili-
tar a los patriotas que enfrentaban a los españoles de
Montevideo. Pero, al advertirlo, muchos desertaron
también.
El Director Posadas lo declaró "Traidor a la Pa-
tria" y ofreció recompensa a quien lo entregara vivo
o muerto.
En mayo de 1814, Brown destruye la escuadra es-
pañola en el Buceo. El mismo día Alvear suplanta a
Rondeau en el sitio ,de Montevideo, y un mes después
recoge los laureles ganados por Artigas y Rondeau,
44 JUAN VERZI

al rendirse la plaza de Montevideo- (Artigas había su-


blevado la Banda Oriental contra los españoles; había
ganado la batalla de Las Piedras y había vencido a
los portugueses, en todas partes, obligándolos a pactar
con Buenos Aires. Rondeau había ganado la batalla
del Cerrito. Alvear no había hecho nada).
Al conocer el decreto de Posadas, Artigas sublevó
varias provincias, creando la Liga Federal, con las
principales de ellas: Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos,
Corrientes, Misiones y Banda Oriental. Córdoba le
regaló una espada (que se conserva en el Museo His-
tórico Nacional de Montevideo) con la inscripción
"Córdoba, al Protector de los Pueblos Libres, José
Artigas". El Director Posadas queriendo congraciarse
con Artigas, anula el decreto anterior y lo declara
"Buen servidor de la Patria" (porque Artigas lo ven-_
cía en todas partes).
Por ese tiempo, Fernando VII había vuelto al trono
de España, y preparaba una expedición, al mando del
general Morillo, para castigar a los criollos que se
habían sublevado contra las autoridades españolas.
Entonces Posadas trató de entrar en negociaciones
diplomáticas con Inglaterra y España, pero esta últi-
ma no transigía. Belgrano, Rivadavia y Sarratea bus-
caron afanosamente un príncipe que quisiera gobernar
en el Río de la Plata. Nadie quiso aceptar, probable-
mente porque la propaganda republicana de Artigas,
estaba haciendo efectos. Había que terminar con él, y,
para ello se valieron de Portugal, como veremos luego.
Habiendo caído Montevideo en manos de Alvear,
Otorgues pidió la entrega de la misma, a,nombre de
Artigas. Pero Alvear, después de engañar a Otorgues
con parlamentos, cayó sobre él durante la noche. El
teniente artiguista pudo escapar y unirse a Rivera,
que se hallaba en Canelones.
ARTIGAS 45

Considerándose dueño del Uruguay, Posadas envió


como gobernador de Montevideo a Nicolás Rodríguez
Peña (otro lautarino).
Por ese tiempo, el virrey de Lima, General Pezuela,
trató de atraer a Artigas con tentadores ofrecimien-
tos, pero el Procer contestó. "Yo no soy vendible".
Al mismo tiempo que Posadas declaraba a Artigas
"Buen servidor de la Patria", Alvear, que en todo, es-
taba de acuerdo con su tío, engañaba al Procer,' pi-
diéndole que enviara parlamentarios. Trató muy bien
a éstos, y hasta les hizo ver que cumplía los deseos
de Artigas, embarcando gran parte de sus tropas para
Buenos Aires. Sin embargo, las desembarcó en "Co-
lonia.

ALVEAR ATACA SIN DECLARACIÓN DE GUERRA


(VICTORIA ARTIGUISTA DE GUAYABOS)
A pesar de haber llegado la noticia de la expedición
de Morillo para castigar a los criollos sublevados, Al-
vear provoca la guerra fratricida.
Como hemos visto, desembarcó en Colonia; se diri-
gió a San José, y destacó a Dorrego contra Otorgues,
que se hallaba en Marmarajá (departamento de Lava-
lleja) sorprendiéndolo y derrotándolo, sin previa de-
claración de guerra.
Después de su fácil victoria, Dorrego se dirigió ha-
cia el norte, en busca de Rivera, el cual, con fuerzas
muy inferiores, emprendió la retirada; pero al recibir
de Artigas un refuerzo de 300 hombres, el agredido se
convirtió en agresor. Ambos contendientes recibieron
más refuerzos, llegando a contar con 1.700 hombres
cada uno. Rivera derrotó a Dorrego definitivamente
en Guayabos, escapando milagrosamente Dorrego, con
30 hombres.
46 JUAN VERZI

En la misma fecha, 10 de enero de 1815, Posadas


entrega el mando a su sobrino Alvear, quien, al ente-
rarse del desastre, resuelve pactar en serio. Se retira
de Montevideo, pero se lleva todo el armamento de
la plaza, consistente en 300 cañones y 8.000 fusiles.
Este hecho debilitó enormemente a Montevideo, la
cual caerá fácilmente en poder de los portugueses dos
años después; y reforzará mucho a los porteños, en
su lucha contra los federales.
En febrero de 1815, los porteños entregaron la plaza
de Montevideo a las fuerzas artiguistas de Otorgues.
En marzo, hallándose la provincia de Santa Fe bajo
la tiranía del Directorio, pide protección a Artigas, el
cual la libera fácilmente. Pero Alvear envía nuevas
fuerzas, a las órdenes de Alvarez Thomas, el cual se
subleva contra Alvear, en Fontezuelas y con apoyo
del Cabildo de Buenos Aires, lo obliga a renun-
ciar y expatriarse. Nombran a Rondeau Director Su-
premo; pero éste se encuentra en el norte, al mando
del ejército, lo reemplaza interinamente Alvarez
Thomas.
Este último desea congraciarse con Artigas y le en-
vía siete prisioneros enemigos para que se vengue
pero Artigas los trató amablemente y los devolvió
diciendo que "El general Artigas no es verdugo".

ALVEAR OFRECE SU PATRIA A INGLATERRA

Mientras Artigas gobernaba sabiamente la Liga Fe-


deral, como nunca lo había hecho gobernante alguno,
en ninguna parte del mundo, Alvear no se conformaba
con su derrota. Envió a Belgrano y a Rivadavia a Eu-
ropa en busca de algún príncipe que quisiera .coronar-
se en el Río de la Plata, y él mismo envió una carta
al Ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra, en
ARTIGAS 47

la que expresaba que estas provincias "necesitaban


una mano exterior que las dirigiese y contuviese en
la esfera del orden, antes que se precipitaran en los
horrores de la anarquía". "Estas provincias desean
pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes..."
Inglaterra no quiso aceptar, porque ahora estaba en
buenas relaciones con España. (Ya se había organi-
zado la Santa Alianza).

APOGEO DE ARTIGAS

Después de la caída de Alvear, Artigas se instaló en


el Hervidero, junto a la meseta que lleva su nombre.
Prefería una posición estratégica, desde donde podía
velar por quienes lo aclamaban como Protector, en
vez de vivir cómodamente en la ciudad, colmado de
honores.
Su prestigio era tan grande que, a la caída de Alva-
rez Thomas, Balcarce quiso auscultar la opinión pú-
blica de Buenos Aires, donde 1.020 diputados prefe-
rían el sistema de Artigas, contra 86 que se manifes-
taron contrarios.
Junto al Hervidero, Artigas fundó el pueblo de
Purificación, con todos los sospechosos de conspirar
contra la causa patriota, "para tenerlos donde no pue-
dan perjudicarnos". (Muy distinto al procedimiento de
la mayoría, que prefería eliminarlos).
A su campamento llegó una vez el inglés Robertson,
quien dejó escrito que vio a Artigas dictar cartas a
dos secretarios, al mismo tiempo; y que no firmaba
nada que él no hubiera dictado. Esta es una prueba
más de que su ideario tan maravilloso, le pertenece
íntegramente.
Durante este período, Artigas funda el pueblo de
Carmelo y la Biblioteca Nacional, estampando la divi-
48 JUAN VERZI

sa: "Sean los orientales, tan ilustrados como valien-


tes". Además, decreta el Reglamento de la Campaña
(especie de Reforma Agraria).

IDEARIO DE ARTIGAS
He aquí algunas de sus frases, que harían honor a
cualquier filósofo, a cualquier abogado o político de
nuestros tiempos:
"Clemencia para los vencidos".
"Odio eterno a toda clase de tiranía".
"Todo lo cedí por no ensangrentarnos entre herma-
nos". - -
"La libertad de América forma mi sistema y plan-
tearlo es mi único anhelo".
"Un lance funesto podrá arrancarme la vida, pero
no envilecerme".
"Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por
vuestra presencia soberana".
"Todo extremo envuelve fatalidad".
"Es muy veleidosa la probidad de los hombres; sólo
el freno de la CONSTITUCIÓN puede afirmarla".
"Yo no soy vendible".
"El hecho de ser útil a mi país, es bastante premio".
"Para que triunfe la justicia, se ha de castigar el
vicio y premiar la virtud".
"Yo no tengo enemigos, sino los que se oponen a
la pública felicidad".
"Desde el carro de la victoria, yo convidaba a mis
adversarios a la paz".
"La pureza de mi conducta debe ser la norma de
los demás subalternos".
"Mirar por los infelices y no desampararlos".
"Todo hombre es igual en presencia de la ley".
ARTIGAS 49

"Que no se moleste ni persiga a nadie por sus opi-


niones".
"El pueblo de Buenos Aires es y será siempre nues-
tro hermano".
"Tan malo es condenar al inocente, como absolver
al culpable".
"No es regular que una provincia sea privilegiada".
"Es tiempo de probar la honradez y que los ameri-
canos florezcan en virtudes".
"Los ingleses deben someterse a las leyes territo-
riales".
"El Paraguay debe contenerse en sus límites; yo me
guardaría de introducirme en provincia extraña".
"Que mire por los miserables; que los trate con
amor".
"A presencia del reclamo de los infelices, no dejar
sin examen la aplicación de las leyes".
"Es preciso que a los indios se les trate con mayor
consideración".
"Todo tirano tiembla y' enmudece al marchar ma-
jestuoso de los hombres libres".
"Los magistrados deben ser ejemplos de virtud".
"Es preciso que los americanos desplieguen sus sen-
timientos y se hagan admirar de sus propios enemi- -
gos".
"Los cargos que da la Patria, son de honor y empeño
para la felicidad pública".
"El general Artigas no es verdugo".
. "Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
"En mis filas no quiero hombres que teman al pe-
ligro".
"No venderé el rico patrimonio de los orientales, al
bajo precio de la necesidad".
"El mundo entero venerará nuestras virtudes y la
posteridad nos llenará de bendiciones".
50 JUAN VERZI.

"Nada hay que temer, sino faltar a unos sentimien-


tos que inspiren el honor, la razón y la suerte de
América".
"Para mí nada es más lisonjero que los pueblos ex-
presen su voluntad".
ASI SE EXPRESABA Y ACTUABA EL PRIMER
LIBERTADOR DE AMERICA; EL PRIMER AMERI-
CANISTA; EL MAS REPUBLICANO; EL MAS DE-
MÓCRATA; EL MEJOR HISTORIADOR; EL ÚNICO
PROCER AMERICANO QUE NO RECIBIÓ AYUDA
EXTRANJERA Y ARTIGAS SALVO TRES VECES
LA REVOLUCIÓN AMERICANA.

SABIO GOBIERNO DE ARTIGAS


Europa estaba en paz, luego de varios años de gue-
rra contra Napoleón Bonaparte.
América española también en calma, y subyugada
por Fernando VII, que había vuelto al trono; pero el
ex-virreinato del Río de la Plata era independiente,
con excepción del Alto Perú (actual Bolivia). El Pa-
raguay se había segregado, pero vivía bajo la férrea
dictadura de Rodríguez de Francia. En Buenos Aires
gobernaban los unitarios y éstos pretendían dominar
a todas las provincias; pero, bajo la prédica del Gene-
ral Artigas, las provincias más prósperas y más civi-
lizadas (Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes,
Misiones" y Banda Oriental) formaron la Liga Fede-
ral, proclamándolo "Protector de los Pueblos Libres".
La Liga Federal era sabiamente gobernada por Ar-
tigas, como puede comprobarse a través de la corres-
pondencia del Procer. r
Jamás hubo sobre la faz de la Tierra, una demo-
cracia más perfecta; un gobierno más justiciero y res-
petuoso de los derechos humanos. Jamás un gober-
ARTIGAS 51

nante perdonó tanto a sus enemigos, ni educó tanto a


los magistrados!
Artigas tuvo muy pocos enemigos. Eran integrantes
de la sociedad secreta denominada "Logia Lautaro" y
soñaban con implantar una monarquía en el Río de
la Plata. Por eso buscaron infructuosamente un prín-
cipe que quisiera coronarse en estas latitudes.
Como sabían que Artigas iba a oponerse a sus pro-
pósitos, se confabularon con los portugueses, para que
éstos invadieran la Banda Oriental, al mismo tiempo
que ellos atacaban o amenazaban a la Liga Federal,
por retaguardia. A pesar de ello, de la diferencia de
número, de armamento y del "trabajo de zapa" (es-
pecie de quinta columna) Artigas resistió cuatro años
a los portugueses y venció a Pueyrredón, y luego a
Rondeau. Esa confabulación se realizó, a pesar de la
amenaza de una gran expedición española hacia el
Río de la Plata.
Para dar una pauta del sabio gobierno de Artigas,
destacamos de su correspondencia:
"Para que triunfe la justicia, se ha de castigar el
vicio y premiar la virtud"
"Los cargos que da la Patria son de honor y empe-
ño por la felicidad pública".
"Yo no tengo enemigos, sino los que se oponen a la
pública felicidad".
"Desde el carro de la victoria yo convidaba a mis
adversarios a la paz".
"Sólo se vea entre nosotros una grande familia de
hermanos".
"Contemporizar algunos defectillos con los que pe-
can por ignorancia".
"La pureza de mi conducta debe ser la norma de
los demás subalternos".
"Mirar por los infelices y no desampararlos".
52 JUAN VERZI

"Todo hombre es igual en presencia de la ley".


"La voz sola contribución, me hace te'mblar". -
"Que los indios se gobiernen por sí, para que cuiden
de sus intereses".
"Tan malo es condenar al inocente, como absolver
al culpable".
"Los magistrados deben ser enérgicos, garantidos
en sus virtudes".
"El Paraguay debe contenerse en sus límites... yo
me guardaría de introducirme en provincia extraña".
"Llene la justicia rectamente, sin atender empeños
ni pasiones... que mire por los miserables; que los
trate con amor"...
"Que se respeten los derechos privados y que no
se moleste ni persiga a nadie por sus opiniones".

REGLAMENTO PROVISORIO PARA EL FOMENTO


DE LA CAMPAÑA

El 10 de setiembre de 1815, en pleno apogeo, y al


frente de la Liga Federal, Artigas dictó el programa
agrario de recuperación económica y justicia social,
para la' Provincia Oriental.
He aquí las principales disposiciones (en síntesis):
6) , Se verán los terrenos disponibles y los sujetos
dignos de esta gracia, con prevención "que los más
infelices serán los más privilegiados". En consecuen-
cia, los negros libres, los zambos de esta clase, los in-
dios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados
con suerte de estancia,' si con su trabajo y hombría de
bien propenden a su felicidad, y a la de la Provincia.
7) Serán igualmente agraciadas las viudas pobres
si tuvieren hijos.
ARTIGAS 53

Serán preferidos los casados a los americanos solte-


ros, y éstos a cualquier extranjero.
8) Todos marcarán su ganado.
11) Serán obligados a formar un rancho y dos co-
rrales, en el término de dos meses, los que cumplidos,
si se advierte la misma negligencia, será aquel terreno
donado a otro.
12) Los terrenos repartibles, son todos aquellos de
emigrados, malos europeos y peores americanos, que
hasta la fecha no se hayan indultado.
15) Se tendrá presente si éstos son casados.o. sol-
teros. De éstos, todo es disponible. De aquéllos se
atenderá al número de sus hijos.
17) Que .los agraciados no posean más de una
suerte de estancia.
19) Ni podrán enagenar ni vender estas suertes de
estancia, ni contraer sobre ellos débito alguno.
24) En atención a la escasez de ganado que expe-
rimenta la Provincia, se prohibirá toda tropa de ga-
nado para Portugal. Se prohibirá la matanza de hem-
braje, hasta el restablecimiento de la campaña.
25) Para desterrar a los vagabundos, malhechores
y desertores, se le dará al señor Alcalde Provincial,
ocho hombres y un sargento, y a cada tenencia de
Provincia, cuatro soldados y un cabo.
27) Velar sobre la aprehensión de los vagos, re-
mitiéndolos a este Cuartel General, o al Gobierno de
Montevideo, para el servicio de las armas. En conse-
cuencia, los hacendados darán papeletas a sus peones.
29) Cualquiera que cometiere algún homicidio,
hurto o violencia, lo remitirá asegurado ante el señor
Alcalde Provincial, y un oficio insinuándole del he-
cho, que servirá de cabeza de proceso a la causa del
54 JUAN VERZI

delincuente. El Sr. Alcalde Provincial lo remitirá al


Gobierno de Montevideo para que proceda.
SE TRATA, PUES, DE UNA PERFECTA REFOR-
MA AGRARIA.

SARRATEA, BELGRANO Y R1VADAVIA


EN BUSCA DE UN PRINCIPE
El primero, enviado por Posadas y, los otros dos, en-
viados por su sobrino, Alvear, continuaban por Euro-
pa, en busca de un príncipe. Como nadie quería acep-
tar (tal vez porque las principales provincias estaban
con Artigas, y éste hacía mucha propaganda por el sis-
tema republicano y federal, por todas las provincias)
a Sarratea se le ocurrió raptar a uno y llevarlo a
Buenos Aires; pero los otros lo disuadieron. Belgrano
pensó que podrían coronar a un descendiente de los
Incas. Con esta idea, dejó a Rivadavia siguiendo las
gestiones y él regresó a América. Se detuvo en Río de
Janeiro, donde se hallaba Alvear desde hacía varios
meses. ',.
El 10 de setiembre de 1815, Artigas escribía al Ca-
bildo Gobernador de Montevideo: "Los portugueses
hacen movimientos vehementes sobre nuestras fron-
teras". Y el 23 de setiembre del mismo año, escribía
al Comandante Andrés Artigas ("Andresito", su ahi-
jado) : "Paraguay nada tiene que hacer de esta banda
del Paraná". El 21 de noviembre volvía a escribirle".
"Si los paraguayos quieren hacernos la guerra, que
salgan afuera. Déjelos Vd. que corran el Paraná, que
pisando en tierra los veremos".
El 22 de diciembre de 1815, un amigo le escribió
desde Río de Janeiro' una carta donde le advertía
que los portugueses se alistaban para invadir.
Poco después llegaba Belgrano a Buenos Aires, pro-
ARTIGAS 55

cedente de Europa y Río de Janeiro. En Buenos Aires


gobernaba su pariente Alvarez Thomas, el cual le dio
el mando del ejército. A Rivadavia le escribió dicién-
dole que en Buenos Aires la gente más distinguida
quería monarquía.
Enseguida convocaron a los diputados provinciales
para el Congreso de Tucumán. Los de Buenos Aires
fueron los primeros en llegar, y eran casi todos de la
Logia Lautaro.

CONGRESO DE TUCUMAN
Las sesiones empezaron con laJmayor urgencia, sin
esperar la concurrencia de Santa Fe, Entre Ríos, Co-
rrientes, Misiones ni Banda Oriental, que eran arti-
guistás. Por el armisticio de Santo Tomé, concertado
entre Artigas y Díaz Vélez, tuvieron que renunciar
Alvarez Thomas y Belgrano, como Director Supremo
y como Jefe del Ejército, respectivamente. Entonces
Belgrano se fue a Tucumán, para influir sobre las
decisiones del Congreso. El ejército portugués se ha-
llaba en la frontera de la Banda Oriental, desde hacía
meses. Había urgencia en declarar la independencia.
Esto se produjo el 9 de julio de 1816. A fin de mes
los portugueses invadían la Banda Oriental, al mismo
tiempo que las fuerzas de Díaz Vélez atacaban por la
provincia de Santa Fe, sin previa declaración de
guerra.
SEGUNDA INVASIÓN PORTUGUESA

Veremos ahora la calidad insuperable de Artigas,


como militar:
Artigas disponía de 8.000 hombres mal armados,
para oponerse a 16.000 soldados portugueses vetera-
nos, acostumbrados a luchar y vencer a los de Ñapo-
56 JUAN VERZI

león; y, simultáneamente, fue atacado por las fuerzas


de Pueyrredón, al mando de Díaz Vélez; esto último
obligó a Artigas a mantener siempre un ejercito en
Santa Fe para enfrentar a las fuerzas de Pueyrredón.
El Paraguay también se mostraba hostil. Comerciaba
con los portugueses. Su escuadra patrullaba el Para-
ná y amenazaba con desembarcos, por lo cual el Pro-
cer tuvo que mantener siempre fuerzas dé "Andre-
sito"; para controlarlos. La enorme fuerza portuguesa
venía protegida por una fuerte escuadra. Los invaso-
res conocían los planes de Artigas. Y éste se dio el
lujo de despreciar un ejército de correntinos, porque
marchaba hacia el frente de lucha con damasiada len-
titud. Y a todas esas desventajas debemos sumar el
hecho importante de que Pueyrredón le hacía la gue-
rra simulando amistad. Fracasó Díaz Vélez, y Pueyrre-
dón se apresuró a,pedir disculpas porque se trataba
de un malentendido; socavaba la moral de los arti-
guistas; comerciaba con los invasores; permitía que
éstos incursionaran por los ríos Paraná y Uruguay;
devolvió a los portugueses los prisioneros evadidos del
campamento artiguista; no permitió que un barco car-
gado de armas llegara para los patriotas; publicó un
libelo difamatorio (el de Cavia)...
Y Artigas resistió cuatro años a los invasores por-
tugueses (que se relevaban continuamente) y venció
a Pueyrredón y luego a Rondeau.
Y si Ramírez no lo hubiera traicionado, es seguro
que habría derrotado también a los portugueses, por-
que entonces Artigas dispondría de todos los recursos
de las demás provincias, incluyendo Buenos Aires.
No olvidemos que los portugueses tomaron fácil-
mente a Montevideo, porque Alvear se había llevado
todo el armamento para Buenos Aires (300 cañones
y 8.000 fusiles). Pero los patriotas siguieron domi-
ARTIGAS .57

nando la campaña, y los portugueses se vieron obliga-


dos a atrincherarse, para defender a Montevideo
("zanja reyuna", desde la Barra de Santa Lucía hasta
el Buceo).

ALIANZA PUEYRREDON-CARLOTA, CONTRA


ARTIGAS
Después de la Batalla de Guayabos, Alvear fue re-
pudiado por casi todos sus colaboradores, incluyendo
a su antiguo amigo José de San Martín. Alvear renun-
ció el cargo de Director Supremo, ofreció su patria a
Inglaterra y se exiló en Río de Janeiro, donde se ha-
bía instalado la corte de Portugal. Al mismo tiempo,
otros lautarinos (Sarratea, Belgrano y Rivadavia)
recorrían Europa, buscando un príncipe que quisiera
coronarse en el Río de la Plata. Como nadie quiso
aceptar, "entraron en negociaciones con los portugue-
ses", ofreciéndoles la Banda Oriental, con tal que
acabaran con Artigas, que era tan republicano y fede-
ralista.
A fin de conseguir lo que se solicitaba, ofrecían
aceptar a un príncipe portugués como rey del Río de
la Plata. En caso negativo, se aceptaría cualquier prín-
cipe extranjero indicado por los invasores.
Portugal aceptó y las monarquías europeas dejaron
hacer, porque odiaban a los republicanos.
El poderoso ejército portugués, veterano y triun-
fante de la lucha contra Napoleón, se embarcó en Río
de Janeiro a fines de 1815. Al mismo tiempo que Bel-
grano llegaba a Buenos Aires y apresuraba la convo-
catoria del Congreso de Tucumán. Este declaró la in-
dependencia de las provincias unitarias y trató de dis-
gregar a la "Liga Federal" de Artigas.
. El Procer creyó que todas las provincias del antiguo
58 JUAN VERZI

virreinato colaborarían para oponerse a los invasores;


máxime al ver el heroísmo con que se debatían los
orientales. El mismo pueblo de Buenos Aires clamaba
por esa ayuda, que no era más que ayudarse a sí mis-
mo. Pero nadie conocía los secretos de la Logia Lau-
taro. Muchos sospecharon de sus miembros; de las
reuniones secretas; de la estadía de Alvear y de Nico-
lás de Vedia (suegro de Mitre) en Río de Janeiro...
Pueyrredón fue muy hábil en aparentar deseos
de conciliación; en hacer creer que Artigas prefería
la dominación portuguesa antes que el predominio de
Buenos Aires; Pueyrredón amenazaba a los portugue-
ses. .. pero comerciaba con ellos; les permitía incur-
sionar por los ríos Paraná y Uruguay; les devolvía
los prisioneros que escapaban de los campamentos de
Artigas... y no permitía que a éste llegara un barco
cargado de armas y otros recursos.
Cuando Artigas se lo reprochó (en carta de fecha 13
de noviembre de 1317) Pueyrredón elevó el proyecto
de tratado con la corte portuguesa estableciendo que
la ocupación de la Banca Oriental por los portugueses,
no tenía otro fin que el perseguir a Artigas; que el río
Uruguay separaría los dominios de ambos países; etc.,
etc. El Congreso de Tucumán (trasladado ya a Buenos
Aires) aprobó dicha alianza, en los primeros días de
diciembre de 1817.

LIBRETO DIFAMATORIO DE CAVIA

Según Juan Edmundo Miller, "Artigas, el Profeta"


(pág. 132) toda la documentación sobre Artigas, esta-
ba en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, empa-
quetada y lacrada. Pero, según el Director de la mis-
ma (Dr. Viedma) estaba prohibido abrirlos. Gracias
a la colaboración de un amigo, el Dr. Eduardo Acevedo.
ARTIGAS 59

pudo leerlos y copiarlos, durante seis semanas, a ra-


zón de doce horas diarias.
Y, gracias a ese trabajo, el Dr. Acevedo pudo "des-
enterrar" al hombre más extraordinario de todos los
tiempos. Llegó a las siguientes ^conclusiones ("Alegato
Histórico", tomo I, págs. 127 a"l30):
"Hemos presentado uno por uno a todos los detrac-
tores de Artigas, con la transcripción literal de sus
acusaciones y de=sus fuentes".
"Lo dice Cavia; lo demuestran Rengger y Long-
champ; lo prueban las memorias de Miller; lo afirma
el Dr. López..., Mitre...". "Con cada historiador que
subía a la escena, quedaba naturalmente alargada la
serie de los testimonios". "El último podía invocar e
invocaba a todos sus predecesores, al repetirlos ser-
vilmente a su turno".
.. /'Nadie ha exhibido una sola prueba*'.
"En el próximo capítulo, reproduciremos el testimo-
nio decisivo de respetables contemporáneos, que en
todo sentido valen más, muchísimo más, que el libe-
lista Cavia, que se envolvía en el anónimo para copiar
documentos anónimos, doble delito que quita toda
autoridad a su proceso". ..."y que Cavia supo tan
bien explotar, en desempeño de una comisión oficial
de Pueyrredón".
En páginas anteriores, el Dr. Acevedo dice que "Pe-
dro Feliciano Cavia fue secretario de Sarratea, y Ar-
tigas los hizo expulsar a ambos, de la Banda Oriental,
por haber desorganizado el campamento del Ayuí".
"Cavia era, además, Oficial Mayor del Ministerio de
Gobierno de Pueyrredón, cuando apareció el folleto,
bajo anonimato (año 1818)".
"La publicación del folleto de Cavia coincidía con
el arribo de la fragata norteamericana "Congress"
con los agentes que debían juzgar si se podía recono-
60 JUAN VERZI

cer la independencia". "Había interés en hundir y


desautorizar a Artigas, para qué la causa patriota no
figurara en varias manos". "Son otras, sin embargo,
las circunstancias que invoca el libelista, al prevenir
en un párrafo de su opúsculo, que acaba de enviarse
una expedición militar contra Entre Ríos para desba-
ratar la influencia artiguista; que Artigas respondió
con declaración de guerra".
En pág. 58, dice, que "Pueyrredón lanzó la expedi-
ción militar contra Entre Ríos, al mismo tiempo que
el Oficial Mayor del Ministerio de Gobierno (Cavia)
lanzaba el libelo infamatorio".

ARTIGAS MUY ELOGIADO EN LOS E. U. A.


En 1817, mientras el Congreso de Tucumán espe-
raba que los invasores portugueses aniquilaran a Ar-
tigas y que algún príncipe se coronara en Buenos
Aires, enviaron*^ Manuel>Hermenegildo Aguirre a los
Estados Unidos, para conseguir armas y barcos.
Aguirre cumplió la orden de decir que se trataba
de una revolución democrática y republicana, como
la de los Estados Unidos de Norteamérica; que la
lucha por la libertad, especialmente la que se libraba
en la Banda Oriental (contra los invasores portugue-
ses) le daban títulos de gloria; etc., etc.
Artigas, sin estar representado en los Estados Uni-
dos, fue defendido como ningún otro héroe. En el
Congreso de aquel país se dijo entonces que "el úni-
co demócrata de las Provincias Unidas del Río de la
Plata es el bravo y caballeresco General Artigas".
En marzo 24, 25, 26, 27 y 28 de 1818, el Parlamento
de los Estados Unidos se refirió casi exclusivamente a
Artigas. Y dijo Adams: "García es eí amigo más o
menos encubierto del invasor monárquico portugués,
ARTI GAS 61

que derrama la sangre heroica de aquel pueblo orien-


tal".
Y dijo Smith (diputado por Maryland): "El Eje-
cutivo Directorio del Plata hace la guerra como aliado
del rey de Portugal, contra Artigas, que parece ser en
verdad un republicano, de cerebro fuerte y de inteli-
gencia" vigorosa; valiente, activo, abnegado"...
A pesar de todo, Estados Unidos envió al Río de la
Plata a Rodney, Graham y Bland, a fin de aclarar
conceptos. Fue entonces que Pedro Feliciano Cavia
(que había sido expulsado de la Banda Oriental, jun-
to con Sarratea) y que ahora era (Oficial Mayor del
Ministerio de Gobierno de Pueyrredón) escribió el
famoso libreto difamatorio contra Artigas, que sirvió
de base a los historiadores del siglo pasado.
Los norteamericanos no creyeron en el libreto de
Cavia; y, a pesar de que no pudieron llegar hasta
Artigas...
Rodney informó que Artigas "era amigo firme de la
independencia; incuestionablemente, un hombre de
excepcionales y singulares talentos".
Graham informó que "los orientales querían la
unión con las demás provincias, pero sin ser domina-
dos por ninguna".
Bland informó corroborando lo dicho por sus com-
pañeros y, además, que "Artigas y sus gauchos defien-
den valerosamente sus hogares, sus derechos y su pa-
tria; son los más formidables guerrilleros que jamás
han existido".
Pero el concepto más exacto y completo se publicó
en editorial del periódico más importante de Washing-
to, en aquella época ("National Inteligencer") del 7
de octubre de 1818, de lo cual extractamos:
"Que su gobierno era de una originalidad venta-
josa".
63 JUAN VERZÍ

"Que el poder de Artigas es más sagrado que el de


cualquier monarca de Europa, santificado por la vo-
luntad del pueblo".
"Que goza de mayor confianza popular que el mis-
mo Washington".
"Que se ha mantenido triunfante durante años, con-
tra las fuerzas unidas de España y Portugal, complo-
tado éste con Buenos Aires". "Ha derrotado repetidas
veces ejércitos invasores más grandes que los que
nosotros (norteamericanos) hemos vencido, hasta el
envío de Franklin a Francia". — (Datos de Aníbal
Chalar Dudoure).

OTROS CONCEPTOS SOBRE ARTIGAS


(Aproximadamente, en orden cronológico)

"Artigas tiene un tal extraordinario influjo y ascen-


diente con todos los naturales, que creo que se qui-
tarían la vida por complacerlo... hizo castigos ejem-
, piares, a lo turco, y sin embargo, cada día lo quieren
más; y juzgo que si quisiera llamarse rey, en el mo-
mento lo aclamarían". "Para todo apuro lo llamaban,
y se estaba seguro del buen éxito". "Vale más que
un ejército".
Cap. de Navio José de Salazar
(Español)
"Artigas es el mejor y más desinteresado patriota
de aquellas regiones".
Presidente Monroe
(Estadounidense)
"Mi apreciable paisano". — "Aquel Don Quijote".
Libertador San Martín
(Argentino)
ARTIGAS 63

"El único campeón de la democracia en aquellas


regiones, es el bravo y caballeresco General Artigas".
Ministro Quincy Adams
(Estadounidense)
"Artigas está circundado por cinco aureolas: 1)
Apóstol de la idea republicana. 2) Propagandista in-
cansable de la soberanía popular. 3) Promotor de una
organización federal perfecta. 4) Organizador de pue-
blos autónomos. 5) Porta-estandarte de las ideas de
humanidad y de respeto a todos los derechos, cuando
la bandera de sangre y de violencias recorría triun-
fante y sin barreras, el vasto escenario americano".
Dr. Eduardo Acevedo
(Uruguayo)
"La psicología de Artigas no era la de un hombre
que pudiese vivir en el exilio, cuando aún su pueblo,
que le había sido leal y cuya causa él tomara como
soberana de su vida, yacía en la servidumbre". "Fue
al Paraguay en procura de medios para continuar".
Miguel de Unamuno
(Español)
"Se concibe que, en aquella época, hubiera quienes
no pudieran penetrar en el pensamiento de Artigas;
dejaría éste de ser hombre superior si todos sus pen-
samientos hubieran estado al alcance de todos".
Dr. Juan Zorrilla de San Martín
(Uruguayo)
"En cuanto a Artigas, justifico su obra en nombre
de mis provincias federales; y no silencio los extravíos
de la oligarquía porteña".
Ricardo Rojas
(Argentino)
64 JUAN VERZI

"Artigas fue el gran corazón magnánimo y desinte-


resado'que luchó, no sólo por el Uruguay, sino tam-
bién por la integridad del territorio argentino".
Nicanor Sarmiento
(Argentino)
"Artigas libertaba al esclavo; perdonaba al enemi-
go; repartía la tierra entre los pobres; protegía los
derechos naturales del indio; no aceptaba otro gobier-
no que no fuera el de la voluntad de los pueblos; ilus-
traba a las masas de ignorantes; entre todas las nor-
mas posibles prefería las más avanzadas y justas; con
el destino de las provincias en sus manos,, despreciaba
el poder y la riqueza; viviendo en la heroica campaña,
gustaba expresarse con la delicadeza y galanura de
los cultos".
Gral. Edgardo Ubaldo Genta
(Uruguayo) -
"Noble propósito es siempre establecer y proclamar
la verdad, pero ingrato cuando para ello hay que des-
truir lo falso o demostrar el error". "Artigas tuvo po-
derosos y enconados enemigos". "Fueron aquéllos que
se sintieron lesionados en sus intereses o ambiciones,
por los principios que sustentó, por el valor-de sus
actos, por la firmeza de sus convicciones, por la des-
nudez de sus verdades y el acierto de sus profecías".
Dr. Abelardo Alvares Prado
(Argentino)
"Tan injustamente difamado Artigas por aquellos
gobiernos, entre los cuales, no faltó uno que se enten-
diera con el invasor lusitano para hacerle caer defini-
tivamente". "Ha llegado la hora de la reivindicación
para este insigne argentino y gran oriental... sobre
ARTIGAS 65

todo después de haber triunfado la ideología arti-


guista". -
Cnel. Leopoldo R. Ornsieín
(Argentino)
OBSÉRVESE QUE, MAS QUE REPETIRSE, LOS
CONCEPTOS SE COMPLEMENTAN, PARA FOR-
MAR LA PERSONALIDAD MAS EXTRAORDINA-
RIA DE LA HISTORIA. PODEMOS AÑADIR, QUE
SALVO TRES VECES LA INDEPENDENCIA AME-
RICANA; QUE FUE EL ÚNICO PROCER AMERI- ,
CANO QUE NO RECIBIÓ AYUDA EXTRANJERA; =
QUE FUE EL PRIMER AMERICANISTA; INCOM-
PARABLE EDUCACIONISTA; EL MEJOR HISTO-
RIADOR DEL RIO DE LA PLATA, EN SU EPÓCA; '
.. .EL HÉROE MÁXIMO DE LA DEMOCRACIA Y
LA JUSTICIA SOCIAL, EN EL MUNDO ENTERO.

ARTIGAS VENCE A PUEYRREDON

Recordemos que Artigas fue atacado simultánea-


mente por 16 mil soldados portugueses que venían
protegidos por una fuerte escuadra, y por las fuerzas
de Pueyrredón, comandadas por Díaz Vélez. Que los
portugueses tomaron Montevideo (porque Alvear se
había llevado todo el armamento para Buenos Aires)
pero tuvieron que atrincherarse, porque, los orientales
los acosaban continuamente.
En 1818, mientras Pueyrredón conferenciaba con el
Coronel Le Moyne, agente del gobierno francés, para
traer al Duque de Orléans y coronarlo en el Río de
la Plata, las fuerzas artiguistas triunfaban en la Me-
sopotamia argentina, y el mismo Artigas emprendía
una ofensiva hacia Porto Alegre y llegó hasta la lagu-
na de los Patos (Pelotas, Río Grande y Tahím). Pero
los-portugueses habían recibido refuerzos; Lavalleja,
66 JUAN VERZI

Otorgues, Francisco Artigas, Bernabé Rivera y "An-


dresito" habían sido tomados prisioneros, y Artigas
tuvo que retroceder.
Pueyrredón creyó que era el momento oportuno
para asestar el golpe final contra los federales, y re-
suelve concentrar todas sus fuerzas contra la provin-
cia de Santa Fe (la gemela de la Banda Oriental, en
su pasión artiguista).
Envía 4.000 hombres desde Buenos Aires, al mando
de. Juan Ramón Balcarce apoyado por una escuadra
comandada por Matías Irigoyen, y ordena a Belgrano .
que concurra también con sus 3.000 hombres desde el
Alto Perú. Eran 7.000 hombres contra la provincia de
Santa Fe; 7.000 hombres que, sumados a los artiguis-
tas, habrían decidido rápidamente la suerte de Amé-
rica. Pero, no. Era preferible acabar con los patriotas
para que algún príncipe pudiera coronarse en el Río
de la Plata. Estanislao López desbarata las fuerzas de
Bustos que venían desde el" oeste y se dispone a en-
. frentar a Balcarce que viene desde el sur. Este, sin-
tiéndose acosado por la escuadrilla de Pedro Campbell
,y por López, se retira con su escuadra hacia Rosario.
Campbell le asesta el último golpe, y Balcarce renun-
cia, siendo reemplazado por Viamonte; el mismo que
había perdido en 1815. En su desesperación, Pueyrre-
dón ordenó a San Martín que viniera a colaborar en
la lucha contra Artigas, pero el Héroe de los Andes
desobedeció.
López disponía de 2.000 hombres, entre los cuales
se encontraba Campbell con 600. Atrajo las vanguar-
dias de Belgrano y de Viamonte, destruyéndolas, el
10 de marzo de 1819. _ \ ."
Belgrano escribe a Pueyrredón pidiendo que.intente
la paz, porque de lo contrario, esta guerra contra Ar-
tigas no acabará nunca; "ni todo el ejército de Jerjes
ARTIGAS 67

es suficiente". Viamonte aceptó un armisticio por 3


días. Belgrano solicitó acudir al apoyo de Güemes, ya
que los españoles avanzaban desde el Alto Perú, "No
(contestó Pueyrredón); no piense en más enemigo que
Artigas; todo contra él; todo a Santa Fe". Pero esta
vez, Belgrano desobedeció. La contestación dada a
Pueyrredón fue como un legado para los orientales:
"No es el terrorismo el que puede cimentar el gobier-
no que se desea". "Tampoco deben los orientales al
terrorismo, la gente que se les une". -
San Martín envió una carta a Artigas, pidiendo se
hiciera la paz; y logró que O'Higgins enviara delega-
dos para interceder. Carta y emisarios, cayeron en ma-
nos de Pueyrredón.
En mayo de 1819, al sancionarse la constitución.uni-
taria, todas las provincias se pusieron de parte de
Artigas, y Pueyrredón tuvo que renunciar. Pero lo
hizo en favor de Rondeau (otro lautarino).

ARTIGAS VENCE A RONDEAU

Después de las derrotas de Belgrano y de Viamonte,


Pueyrredón tuvo que renunciar; pero lo hizo en favor
de Rondeau (otro lautarino; otro que soñaba con una
monarquía para el Río de la Plata).
Rondeau recibió el cargo de Director Supremo, con
las fuerzas armadas en armisticio (de San Lorenzo)
celebrado entre Belgrano y Estanislao López. Necesi-
taba reorganizar sus fuerzas, y para ello quiso valerse
de la antigua amistad con Artigas. Le escribió una
carta zalamera. Artigas le contestó que empezara por
poner en descubierto las maldades de su antecesor, y
que declarara la guerra a los invasores portugueses.
Pero tal cosa no podía suceder, ellos invadieron con
el auspicio de los lautarinos.
68 JUAN VERZI

Rondeau escribió a las autoridades portuguesas,


para que atacaran a Artigas al mismo tiempo que él
lo haría por Santa Fe. Pero el Procer ordenó la mar-
cha de Ramírez y López sobre Buenos Aires, al mismo
tiempo que él mismo se lanzaba sobre el territorio
de Río Grande, abandonando la guerra de guerrillas,
que tanto resultado le había dado.
Artigas venció en Santa María y persiguió a los por-
tugueses unos 40 kilómetros. Estaba agotado, cuando
el enemigo recibió refuerzos y le obligó a retroceder.
Poco después, Latorre fue derrotado* definitivamente
en Tacuarembó, afluente del Ibicuí. (Y no del Río
Negro, como se creía hasta hace poco). ,
Sin embargo, las fuerzas artiguistas al mando de
Ramírez triunfaron plenamente sobre las de Rondeau,
en la batalla decisiva de Cepeda. Triunfaba el sistema
republicano y federal de Artigas, contra el sistema
monárquico proyectado por la Logia Lautaro. Pero...

LA GRAN TRAICIÓN
Sarratea, Alvear y Carrera ya estaban al lado de
Ramírez. Los tres eran lautarinos. Sarratea es el nue-
vo gobernante porteño. Firma con Ramírez y López
el Tratado del Pilar. Disuelven el Congreso de Tucu-
mán; imponen el federalismo y, en vez de pedir la
aprobación de Artigas, le mandan una copia, para que
se entere; lo tratan de 'simple Capitán de la Banda
Oriental y no declaran la guerra a Portugal (el prin-
cipal objetivo de la guerra contra Pueyrredón y con-
tra Rondeau era la complotación con Portugal). Arti-
gas le recrimina. Aquéllos entusiasman a Ramírez
para que traicione al Procer; le dicen que él debiera
ser el Protector de los Pueblos Libres; Ramírez le
dice a Artigas que deje de actuar en la provincia de
ARTIGAS 69

Entre Ríos; Artigas reúne a los principales jefes de


Corrientes y Misiones; éstos lo confirman en su cargo
de Protector y Jefe militar (Congreso de Avalos).

DERROTA MILITAR DE ARTIGAS


Ramírez corre al encuentro de Artigas, pero éste lo
derrota en Corrientes y en Entre Ríos. Ramírez, aco-
rralado contra el Paraná, recibe refuerzos de Sarra-
tea, y empieza a perseguir.al patriarca; lo derrota en
varios puntos y lo acorrala contra la frontera para-
guaya. (Ramírez había atacado con un ejército pode-
roso y victorioso; Artigas se defendía con un ejército
improvisado, mal armado y desnutrido).
Otra causa de la derrota militar de Artigas fue el
sometimiento de Rivera y otros (a los portugueses)
después del desastre de Tacuarembó; y recordemos
que Lavalleja y otros jefes habían caído prisioneros
antes de dicha batalla; Lecor, al saber que Artigas
iba quedando muy solo, le ofreció el grado de Gene-
ral y una residencia en Río de Janeiro, a cambio del
sometimiento, pero el Procer le contestó: "Cuando
no me queden hombres para combatir a sus secuaces,
lo he de pelear con perros cimarrones".

ARTIGAS PRISIONERO EN EL PARAGUAY


Obligado por las circunstancias, y también con la
esperanza de obtener la colaboración del Paraguay,
Artigas cruzó el Paraná por Itapúa, el 5 de setiembre
de 1820 (y no el 23, como se creía).
Poco antes, los caciques del Chaco se ofrecieron
con su gente para continuar la lucha; y el embajador
de los EE. UU. le ofrecía un lugar en la Unión para
vivir cómodamente. Artigas rechazó todos los ofre-
70 JUAN VERZI

cimientos. ¿No" sería porque esperaba la colaboración


del Paraguay?
Artigas dijo a Latorre que lo esperara, porque re-
gresaría, aunque lo apresarán (según Daniel Ham-
merly Dupuy, en suplemento de "El País" del 18 de
abril de 1968).
Varios jerarcas paraguayos conspiraban contra el
Dictador Rodríguez de Francia. (Este comerciaba con
los portugueses; era hijo de portugueses).
En un sumario levantado por el tirano al Coronel
Matiauda, se dijo que éste había recibido una carta de
Artigas, pidiéndole que avisara a Yegros que enviara
gente a la costa, donde Artigas habría de cruzar; que
alertara a la gente de la cordillera, y que ellos gober-
narían-en Paraguay. El tirano descubrió el complot y
apresó a todos los complotados. En consecuencia, los
que recibieron al Procer fueron los emisarios del Dic-
tador. Artigas fue llevado de noche hasta Asunción,
y encerrado en el Convento de la Merced. Varias ve-
ces solicitó hablar con el tirano, pero éste nunca se
lo permitió. En cambio, dormía en la pieza contigua
a la de Artigas, para escuchar todo lo que éste conver-
sara. Se jactaba de tener a Artigas, como Inglaterra
tenía a Napoleón en Santa Elena.
A los seis meses de su reclusión, Artigas fue llevado
en etapas nocturnas hasta Curuguaty, a 400 kilóme-
tros de distancia, en plena selva paraguaya y siempre
custodiado por una guardia militar.
En su lecho de muerte, el tirano aconsejaba a sus
amigos que, si querían vivir tranquilos, encerraran
cuanto antes a Artigas. Así lo hicieron, a pesar de que
nuestro Procer tenía ya 76 años de edad. Lo llevaron
al calabozo de la guardia y le pusieron grillos.
El 12 de marzo de 1841 se creó en Paraguay el Go-
bierno Consular, y fueron indulgentes con Artigas.
ARTIGAS 71

Los cónsules Mariano Roque Alonso y Carlos Antonio


López enviaron una nota que decía: "Se dirá a Arti-
gas que si quiere volver a su patria lo podrá verificar
en los buques mercantes que viniesen de Corrientes
al Pilar, y se nos avisará de su resolución". Según
oficio del Comandante del 6 de setiembre de 1841,
Artigas contestó que deseaba continuar en la villa. Y
más indulgentes aún en 1845, cuando fue traído a la
chacra de López, en Ybiray (Asunción) donde cons-
truyeron una vivienda confortable para Artigas y su
asistente, llevándoles ropa y comida, frecuentemente.
En Curuguaty trabajaba la tierra y ayudaba mucho
a los pobres; por eso le decían el ''Padre de los Po-
bres". Pero durante su prisión había perdido todo lo
que tenía.
En 1841, siendo Rivera Presidente de la República,
había enviado al Paraguay a dos emisarios, con cartas
para el Dictador y para Artigas, invitando al Procer
a vivir en el Uruguay. No les permitieron verlo; y
después de varios días, les dijeron que Artigas desea-
ba quedarse en el Paraguay, y les devolvieron el
sobre cerrado. No les permitieron llegar hasta el pri-
sionero.
Más tarde, cuando residía en Ybiray, fue visitado
por su hijo José María, quien estuvo dos meses con
él, tratando de convercerlo para que regresase a su
patria, pero no lo consiguió. Dijo el Procer: "No he
de volver como un perdonado".

CARTAS DE ARTIGAS
(Hemos seleccionado doce, entre miles de su
correspondencia)
Hemos demostrado que Artigas fue el mejor histo-
riador del Río de la Plata en su tiempo. Corroborando
72 JUAN VERZI

lo dicho, expondremos aquí algunos fragmentos de


la historia narrada por él; la Verdadera Historia del
Hío de la Plata:

A LA JUNTA GUBERNATIVA DEL PARAGUAY


El 7 de- diciembre de 1811, en pleno Éxodo del Pue-
blo Oriental, junto al río Daymán, Artigas narra a la
Junta Gubernativa del Paraguay, los principales he-
chos históricos, desde su ingreso a la Revolución de
Mayo, de la siguiente manera (que presentamos en
una gran síntesis):
La suerte de la Banda Oriental "debe tener no pe-
queño influjo en la suerte de ambas provincias" (la
otra es el Paraguay).
"Tuve la satisfacción de ofrecer al gobierno de Bue-
nos Aires que llevaría el estandarte de la libertad
hasta los muros de Montevideo".
"Un puñado de patriotas orientales, cansado ya de
humillaciones, había decretado su libertad en la villa
de Mercedes". (Grito de Asencio, el 28 de febrero de
1811).
"Se me mandó inmediatamente a esta banda con
algunos soldados, debiendo remitirse hasta el número
de 3.000 con lo demás necesario para un ejército de
esta clase, en cuya inteligencia proclamé a mis pai-
sanos... corrían de todas partes a honrarse con el
bello título de soldados de la patria".
"Los^restos del ejército de Buenos Aires.que retor-
naban de esa provincia feliz, fueron destinados a esta
Banda; y llegaban a ella cuando los paisanos habian
libertado ya su mayor parte, haciendo teatro de sus
triunfos al Colla, Maldonado, Santa Teresa, San José
y otros puntos; yo tuve entonces el honor de dirigir
una división de ellos con sólo 250 soldados vetera-
ARTIGAS 73

nos... en los campos de Las Piedras, donde mil pa-


triotas armados en su mayor parte de cuchillos enhas-
tados, vieron a sus pies novecientos sesenta soldados
de las mejores tropas de Montevideo, perfectamente
bien armados; y acaso hubieran dichosamente pene-
trado dentro de sus soberbios muros, si yo no me viese
en la necesidad de detener sus marchas al llegar a
ella, con arreglo a las órdenes del jefe del ejército".
(Rondeau).
"La junta de Buenos Aires reforzó el ejército de
que fui nombrado segundo jefe, y que constaba de
1.500 veteranos y más de cinco mil vecinos orientales".
. "El gobierno estaba persuadido que el enemigo li-
mítrofe no entorpecería nuestras operaciones". (Sin
embargo, los portugueses invadieron).
"Nuestras operaciones se vieron como paralizadas
a despecho de nuestras tropas; y las portuguesas, casi
sin oposición pisaron con pie sacrilego nuestro terri-
torio hasta Maldonado".
"El sabio gobierno de Buenos Aires... entabló el
negocio que empezó al momento a girarse por medio
del señor doctor don José Julián Pérez".
"Una representación dirigida al señor general en
jefe auxiliador manifestó ser la voluntad "general no
se procediese a la conclusión de los tratados sin
anuencia de los orientales cuya suerte era la que
iba a decidirse".
"Me negué a entender en unos, tratados inconcilia- -
bles con nuestras fatigas".
"Declarándome su general en jefe, protestaron no
dejar la guerra en esta Banda hasta extinguir en ella
a sus opresores, o morir... Marchamos los sitiadores
en retirada hasta San José; el gobierno de B. A. rati-
ficó el tratado en todas sus partes (23 de octubre);
74 JUAN VERZI

los portugueses convertían en páramos los abundantes


campos por donde pasaban";
"Emprendieron su marcha los auxiliadores desde el
Arroyo Grande para embarcarse en el Sauce con di-
rección a B. A.;., unidos" en masa marchan (los
orientales) cargados de sus tiernas familias... no he
perdonado medio alguno de contener el digno trans-
porte de un entusiasmo tal... las tropas portuguesas
diseminadas por toda la campaña, que lejos de reti-
rarse con arreglo al tratado, se acercan y fortifican
.más y más; mujeres ancianas, viejos decrépitos, pár-
vulos inocentes acompañan esta marcha; energía y
resignación en medio de todas las privaciones". —
(Éxodo del Pueblo Oriental).
"Yo llegaré muy en breve a. mi destino con este
pueblo de héroes".
"Una vez verificado nuestro paso más allá del Uru-
guay, y sin que el ejército portugués haga un movi-
miento retrógrado, será una alarma general que de-
terminará pronto mis operaciones".
"V. S. puede contar en cualquier determinación con
este gran resto de hombres libres... Yo me lisonjeo
que los tendrá V. S. presentes para todo".5

CARTA DE ARTIGAS A GARCÍA DE ZUÑIGA


Fragmentos de la carta a García de Zúñiga, del 13
de octubre de 1812, desde el Campo Volante en las
Puntas de Valentín:
"Yo llegué como todos a la costa del Uruguay, y a
precio de los afanes mayores, supimos contener a los
portugueses, obligarlos a una negociación, y retrogra-
dar su ejército hasta sus fronteras. Entonces el go-
bierno de Buenos Aires, destinados los auxilios por-
que tanto le habíamos suplicado, los hizo marchar a
ARTIGAS 75

mis órdenes, y bajo el pretexto de consultar conmigo


un proyecto de campaña, se presentó el excelentísimo
señor don Manuel de Sarratea, seguido de todo el Es-
tado Mayor General. Poco tiempo después se hizo
reconocer por general en jefe; nuestros conciudadanos
querían que yo permaneciese a su cabeza, porque
abandonados a sí solos el año pasado, depositaron en
mí su confianza, y querían continuarla, no hallando
un motivo bastante para que no se respetase su volun-
tad, vestidos siempre del carácter de pueblo armado.
El resultado de esta solicitud fue que nos quitaron los
auxilios de vestuario y dinero destinados para noso-
tros, y tomándose las tropas de Buenos Aires el nom-
bre de ejército de operaciones, marcharon a Montevi-
deo, dejándonos abandonados en el seno de las mar-
chas".
"Los incidentes que antecedieron son muy singula-
res, y no está distante el día que los noticie a usted
para su admiración".
"Con nada se nos había socorrido, y nosotros había-
mos salvado la América con nuestros sacrificios, y
en recompensa, ellos se plantaron sobre nuestros tra-
bajos, postergándonos a llevar a nuestros mismos ho-
gares una libertad que supimos conquistar con tanta
gloria. Marché yo por camino distinto, seguido de los
orientales, y sin elevar sus quejas al gobierno, me
contenté con escribirles a algunos amigos de Buenos
Aires. Lo trascendió entonces aquel pueblo, y unién-
dose a sus clamores el acontecimiento de la marcha
rápida del ejército de Goyeneche, el gobierno, por los
mismos amigos, trató de congraciarse conmigo, ha-
ciéndome ver, que los malos informes que había tenido
de mí, lo había impulsado a quitarme mandato, etc.,
pero que ya era tiempo de olvidarnos de todo, que
expusiese yo cuanto necesitaba y me sería concedido
76 JUAN VERZI

para continuar aquí nuestros afanes, mientras el ejér-


cito auxiliador, o una parte de él, retrogradaba a acu-
dir a las urgencias del Perú".
"Tal era el estado de nuestros negocios, y en estos
días sobrevino una revolución en la que se puso nuevo
gobierno en los instantes en que el señor de Sarratea
tenía la orden de repasar el Paraná con dos mil hom-
bres de tropa y el estado mayor general. Ahora tengo
noticias que le ha sido reiterada por el nuevo gobier-
no, pero ellos se han limitado a pasar el Uruguay, y
algún designio que pueden tener sobre mí, unido a
las pocas ganas que tienen de pasar a Buenos Aires,
los obliga a andarse deteniendo".
"Yo nada podía temer, porque la fuerza estaba en
mis manos, pero todo lo cedí por no ensangrentarnos
entre hermanos y me contenté con separarnos".
"Ahora nos ofrecemos nuevamente los orientales;
conservaremos otra vez la libertad de nuestro suelo y
se nos dejará plantarla por nosotros mismos, dejándo-
nos los auxilios competentes según el sistema de
confederación".
"Felicitémonos, mi paisano; pronto nos abrazare-
mos; haga usted ver todo esto a todos sus paisanos,
y anhelemos con ellos el instante venturoso que va a
restablecer nuestro honor y dar el triunfo a nuestra
justicia". -.
"Entre tanto, queda de usted afectísimo S.S.Q.S.M.B.
José Artigas".

Si Artigas no hubiera derrotado a los portugueses,


éstos habrían llegado hasta Buenos Aires. Por lo me-
nos, españoles y portugueses dominarían la Banda
Oriental y la Mesopotamia argentina. Habría sido im-
posible establecer el 2do. sitio de Montevideo. Morillo
ARTIGAS 77

habría venido al Río de la Plata. América no se habría


liberado.
CARTA DE ARTIGAS A JUAN JOSÉ PASSO
(Fragmentos de ia carta del 13 de dic. de 1812)
"Por más que me esfuerce en buscar motivos, no
hallo uno solo que impulse a Ud. lo que leo en su
carta del 4 del corriente... Bien se conoce el espíritu
que me dominaba en favor de la causa... El excelen-
tísimo señor Sarratea y yo, como generales, trataría-
mos lo mejor, para conservar esta Banda Oriental".
"No obstante mi justicia y mi disposición para la
prontitud, creyó el gobierno actual oportuno enviar
cerca de mí al señor don Carlos de Alvear. Ud. sabe
que él no llenó su comisión, ni menos tiene en qué
garantir cuanto ha dicho delante de Ud. y de todos,
contra una conducta que él no analizó".
"Sé muy bien cómo se ha prescindido de las leyes,
•condenándome sin oírme. Hasta la ley se atropella
cuando se trata de mí. Ud. mismo dijo que se me iba
a tratar como enemigo. Por más que me he esforzado
en la moderación, mucho más se han esforzado en
irritarme".
"¿No bastaron mis desprendimientos en el Ayuí,
para sincerar mis intenciones? ¿No bastó haber pedido
tantas veces mi separación? ¿No bastó haber estado
en mis manos, y devolverlo todo, sin por ello dejar
en sus respectivas a mis cómpaisanos? Habiéndome
desprendido de lo mejor de mi fuerza, me parece
podrá graduarse de sincera esta expresión. Sin em-
bargo, los trabajos de Artigas deben coronarse aca-
bando con él. Pues no ha de ser así, o ha de costar
muy mucho".
"La libertad es y será siempre el objeto de mis fá-
78 JUAN VERZI

tigas. Ese sistema adorable de los pueblos, regla m i


honor; ella, éste y mi defensa propia, nivelarán m i
conducta sucesiva. Yo no puedo prescindir, ni debo,
de esta última circunstancia, al frente de un pueblo
igualmente sacrificado y ultrajado. Si mi moderación
anterior se avaluó de debilidad, ahora se verá el des-
engaño".
~ CARTA DE ARTIGAS A SARRATEA
(Fragmento de la carta del 25 de d¡c. de 1812)
"Al fin todos confiesan que en la constancia del pue-
blo oriental, sobre las márgenes del Uruguay, se ga-
rantieron los proyectos de toda la América libre".
Pero nadie ayudó- nuestros esfuerzos en aquel paso
afortunado. ¡Qué no hizo el gobierno mismo por su
representante para eludirlo!"
... "En dos meses de, reiteraciones al gobierno, sin
haber tenido jamás la contestación menor, ni aún la
más leve noticia, empezamos a tenerla desde entonces,
pero siempre de modo paliativo, hasta que, removido
todos los obstáculos por nuestro continuo afán, se re-
solvió a auxiliarnos para arrancarnos la gloria, no
habiendo ya qué vencer".
"El pueblo de Buenos Aires es y será siempre núes-
tro hermano; pero nunca su gobierno actual".
OTRA CARTA A SARRATEA
(Fragmento de la carta del 11 de febrero de 1813)
..."Yo he leído por el conducto del comandante
don Fernando Otorgues (a quien V. E. se lisonjeó
seducir) el papel en que V. E.} a nombre del excelen-
tísimo Superior Gobierno, me declara traidor a la
patria".'
ARTIGAS 79

"He sido el objeto del Paraguay, Portugal y Mon-


tevideo; sus solicitudes no han cesado jamás; sin em-
bargo, el mundo vio mi pundonor y mi delicadeza.
V. E. mismo debe haber visto originales las cartas de
Elío y Vigodet para mí, y que tuve cuidado de dirigir
al momento al excelentísimo Superior Gobierno".
"La libertad de América forma mi sistema, y plan-
tarlo es mi único anhelo".
"Tal vez V. E. en mis apuros y con mis recursos,
habría hecho sucumbir su constancia, y se habría
prostituido ya".
"Un lance funesto podrá arrancarme la vida, pero
no envilecerme".
"Después de mis servicios, de mis trabajos, de mis
pérdidas, ¿yo declarado traidor?... Retírese V.E. en
el momento".
Finalmente, Artigas envía a Rivera para quitarle
las caballadas a Sarratea; lo obliga a renunciar y a
retirarse de la Banda Oriental, junto con su secreta-
rio Cavia (el mismo que en 1818 publicará el libreto
difamatorio, que sirvió de base a muchos historiado-
res del siglo pasado). Sin embargo, en esos momentos,
en los Estados Unidos de Norte América, el Congreso
dedicaba cinco sesiones para ponderar a Artigas; y el
principal periódico de Washington expresaba, en edi-
torial, los elogios más grandes que pueden concebirse.
(Edición del 7 de octubre de 1818).

AL GOBERNADOR DE CORRIENTES
En. 1815, Artigas se hallaba al frente de la Liga
Federal, integrada por las provincias de Córdoba,
Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Banda
Oriental. Ellas lo habían proclamado "Protector de
los Pueblos Libres". En algunos de sus oficios podre-
80 JUAN VERZI

mos apreciar la grandeza de su alma y la sabiduría


de su gobierno.
He aquí algunas frases de los oficios que el Procer
dirigiera al Gobernador de Corrientes, José de Silva:
El 9 de abril de 1815:
"Contemporizar algunos defectülos con los que pe-
can por ignorancia, es obra de la prudencia; pero
condescender con los que obran con malicia, sería-ex-
ponernos nuevamente a mayores confusiones".
"La pureza de mi conducta debe ser la norma de los
demás subalternos".
"Al tenor de las cabezas se mueven los miembros
del cuerpo político, y según sus virtudes son las tras-
cendencias a la sociedad".
"No hay que invertir el orden de la justicia. Mirar
por los infelices y no desampararlos, sin más delito
que su miseria. Es preciso borrar esos excesos del des-
potismo. Todo hombre es igual en presencia de la
ley».
—o
El 3 de mayo de 1815: :
"Yo deseo que los indios,, en sus pueblos, se gobier-
nen por sí, para que cuiden de sus intereses, como
nosotros de los nuestros. Así experimentarán la felici-
dad práctica y saldrán de aquel estado de aniquila-
miento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que
ellos tienen el principal derecho, y que sería una des-
gracia vergonzosa para nosotros, mantenerlos en aque-
lla exclusión... Acordémonos de su pasada infelici-
dad, y si ésta los agobia tanto, que han degenerado
de su carácter noble y generoso, enseñémosles noso-
tros, señores de sí mismos".
"Si fuera posible que usted visitase todos esos pue-
blos, personalmente; eso mismo les servirá de satis-
ARTIGAS 81

facción, y a usted de consuelo, al ver a los pueblos de


su dependencia en sosiego".

El 2 de julio de 1815:
"Tan malo es condenar al inocente como absolver
al culpable".
OFICIOS DE ARTIGAS
AL CACIQUE "ANDRESITO", COM. GRAL.
DE MISIONES

Fragmentos del oficio del 27 de agosto de 1815:


"El Paraguay debe contenerse en sus límites". "Yo
me guardaría de introducirme en provincia extraña".
"Si ellos se avanzan sobre nosotros, sabremos contra-
rrestarlos y entonces sabrán hasta dónde llega la ener-
gía de los orientales".
..."No me permita usted pasar ganado alguno al
otro lado del Paraná. Según sea el compartamiento
de los paraguayos en lo sucesivo, así serán nuestras
relaciones, tanto políticas como mercantiles".
"Incluyo a usted la copia de la carta que prometí
a usted. Por ella conocerán los paraguayos que iban
a ser vendidos como esclavos y que el doctor Francia
ha tratado de intrigarnos con Buenos Aires".

Otra de igual fecha:


..."Ni permitiré que su autoridad sea ultrajada.
Lo que interesa es que usted se porte como hombre
de bien, que castigue a los delincuentes y premie a
82 JUAN VERZI

los virtuosos. ... Que mire por los miserables, que los
trate con amor"...

Del 23 de setiembre de 1815:


"En el primer encuentro han conocido (los para-
guayos) la energía de los hombres libres y esto bas-
tará para que eviten toda tentativa ulterior". "Usted
no ignora las nulidades con que el gobierno de aque-
lla república ha imposibilitado nuestros progresos; ya
comprometiéndonos, ya negándose en los momentos
de apuro".

Del 21 de noviembre de 1815:


..."Retírese poco a poco, adelantando el arreo de
todo lo que se pueda. No me exponga usted ni un
hombre en ese pueblo. Si los paraguayos quieren ha-
cernos la guerra, que salgan afuera".
"Déjelos usted que corran el Paraná, que pisando
en tierra los veremos".

Del 23 de febrero de 1816:


.. ."Con respecto a los portugueses, es preciso que
usted guarde la misma conducta de ellos, aparentando
gente y movimientos por todas partes".
"Mientras usted permanezca en Santo Tomé.o sus
inmediaciones, siempre con partiditas corriendo la
costa, usted pase orden general que ninguno pase a
este lado ni vaya a aquel, y al que se agarre, remítalo
preso a este destino".
ARTIGAS 83

En los citados oficios al gobernador de Corrientes


y al Comandante General de Misiones, se percibe la
grandeza de Artigas como gobernante y la hostilidad
del dictador paraguayo que en 1820 lo tomará prisio-
nero.
CARTA DE ARTIGAS A GÜEMES
A fines de 1815, Artigas se encontraba en su apo-
geo, al frente de la Liga Federal, gobernando sabia-
mente y esperando con toda firmeza la anunciada
expedición punitiva del General Morillo, y la de los
portugueses llamados por la Logia Lautaro.
En esas circunstancias, Rondeau sufre el desastre
de Sipe Sipe (29 de noviembre) por cuyo motivo
Artigas escribe a don Martín Güemes.
"Purificación, 5 de febrero de 1816.
Señor don Martín Güemes.
Mi estimado paisano:
"El orden de los sucesos tiene más que calificado mi
carácter y mi decisión por el sistema que está cimen-
tado en hechos inconstratables. No" es extraño parta
de este principio para dirigir a Ud. mis insinuaciones,
cuando a la distancia se desfiguran los sentimientos,
y la malicia no ha dormitado siquiera, para hacer vi-
tuperables los míos. Pero el tiempo es el mejor testigo,
y él admirará ciertamente la conducta del Jefe de los
Orientales. Yo me tomo esta licencia, ansioso de uni-
formar nuestro sistema, y hacer cada día más vigoro-
sos los esfuerzos de América. Ella ciertamente marcha
a su ruina, dirigida por el impulso de Buenos Aires...
Su preponderancia sobre los pueblos le hace mirarlos
con desprecio".
"Estoy informado de su carácter y decisión, y ésta
84 JUAN VERZI

me empeña a dirigir a Ud. mis esfuerzos por este de-


ber. Contener al enemigo después de la desgracia de
Sipe Sipe, debe ser nuestro principal objeto. Por acá
no hacemos menores esfuerzos por contener las mi-
ras de Portugal. Este gobierno, rodeado de intrigan-
tes, duplica sus tentativas; pero halla en nuestros pe-
chos la barrera insuperable. La fría indiferencia de
Buenos Aires y sus agentes en la Corte, me confir-
man su debilidad. Nada tenemos que esperar sino de
nosotros mismos. Por lo tanto, es preciso que nues-
tros esfuerzos sean vigorosos, y que reconcentrado el
oriente, obre con sólo sus recursos".
"Gracias al cielo que protege la justicia, nuestro es-
tado es brillante, y los sucesos dirán si se hace respe-
tar de todos sus enemigos".
"Por ahora todo nuestro afán es contener al extran-
jero. Pero si el año 1816 sopla favorable, ya desemba-
razados de estos peligros, podremos ocurrir a los del
interior, que nos son igualmente desventajosos. En-
tonces, de un solo golpe, será fácil reunir los intereses
y sentimientos de todos los pueblos y salvarlos con su
propia energía".
"Con este motivo, tengo especial gusto en saludar
a Ud. y ofrecerme su muy afecto, servidor y apasio-
nado. — José Artigas".
La carta que antecede pudo haber influido sobre el
ánimo de Güemes, que luchó como un león, contra los
españoles y exigió cierta autonomía para su provin-
cia, de acuerdo con la prédica de Artigas.
CARTA DE ARTIGAS A PUEYRREDON
(Declaración de guerra)
A fines de 1817, hacía un año y medio que los por-
tugueses, invitados por los lautarinos, habían inva-
ARTIGAS 85

dido la Banda Oriental, con un ejército muy superior


al de los patriotas. Los invasores habían ocupado Mon-
tevideo, porque los lautarinos se habían llevado para
Buenos Aires los 300 cañones y 8.000 fusiles que la
protegían. Sin embargo, las fuerzas artiguistas con-
trolaban la campaña a tal punto, que los portugueses
tuvieron que atrincherarse desde la Barra del Santa
Lucía hasta el Buceo ("Zanja Reyuna"). Mientras
tanto, Pueyrredón auxiliaba a los invasores de mu-
chas maneras, como se desprende de la carta que le
dirige Artigas, y de la cual extractamos:
"Cuartel General de Purificación, 13 de noviembre
de 1817".
"¿Hasta cuándo pretende V. E. apurar nuestros su-
frimientos? Ocho años de revolución, de afanes, de
peligros, de contrastes y miserias debieran haber sido
suficiente prueba para justificar mi decisión y recti-
ficar el juicio de ese gobierno".
.. ."¿Cómo podría V. E. haber publicado el preten-
dido reconocimiento de la usurpación .de la Banda
Oriental? ...¿Y V. E. se atrevió a firmar ese reco-
nocimiento?. .. V. E. debía escudarse contra los seve-
ros cargos de la neutralidad más vergonzosa".
"Invocando esa neutralidad V. E. ha permitido auto-
rizar el paso de la exportación de trigo a Montevideo,
al mismo tiempo que nuestras armas afligían aquella
plaza. También se creyó autorizado V. E. para dispo-
ner de la escuadrilla con el objeto de promover la
insurrección de la Banda Oriental; y con esa misma
conducta fraguó V. E. el criminal proyecto de repetir
por tercera vez nueva expedición sobre Santa Fe (in-
tegrante de la Liga Federal de Artigas) y reanimar
las intrigas del Paraná; por eso protegió V. E. a los
portugueses prisioneros que fugaron -de Soriano y se
creyó autorizado a devolverlos al general portugués".
86 JUAN VERZI

"¿Cómo no hizo lo mismo ese gobierno practicando


igual generosidad con el Jefe de los Orientales, devol-
viéndole las armas que iban en un buque que fue
apresado por esa autoridad?"
.. ."Logró V. E. mezclarse para avivar la chispa de
la discordia, convirtiendo este país en un incendio;
complotándose con los portugueses; tratando la de-
serción del Regimiento de Libertos, franquearles el
paso y recibirlos V. E. en esa, como en triunfo".
..."Teniendo que violentarme, he podido dominar
mi indignación... ¿y V. E. provoca la guerra? Abrí
las puertas que debía mantener cerradas por razones
poderosas; devolví a V. E. los oficiales prisioneros
(Viamonte y los 27 orinales apresados en Santa Fe)".
"Es verdad que V. E. franqueó algún armamento al
sitio y Paraná, sin darme el menor conocimiento. Esta
doble atención explica el germen fecundo de sus ma-
quinaciones. ¿No acabamos de presenciar sus resulta-
dos en las conspiraciones del sitio y del Paraná? ¿Po-
drá ocultarse a los pueblos que siendo distribuidas
esas armas sin conocimiento de sus jefes, esos debían
ser los resultados?"
"Pedí dos diputados autorizados, con plenos poderes
para estrechar los vínculos de la unión, y V. E., no
desconociendo su importancia, se comprometió a re-
mitir los diputados; obra en mi poder a este respecto,
la nota de V. E. datada el 10 del mismo junio... Para
eludir su compromiso, V. E. debía escudarse en el
pueblo mismo de Buenos Aires, inventando la vulga-
ridad de que yo había ofrecido a V. E. esos diputados
que se esperaban"...
"Mis palabras tienen el sello de la sinceridad y la
justicia; y si V. E. ha apurado mi moderación, mi ho-
nor reclama cuando menos mi vindicación. Hablaré
por esta vez y hablaré para siempre: V E. es respon-
ARTIGAS 87

sable ante la patria de su inacción y perfidia, contra


los intereses generales. Algún día se levantará .ese
tribunal severo de la nación, y administrará justicia".
"Entre-tanto, invito a V. E. a combatir al frente de
los enemigos con decisión y energía y ostentar las vir-
tudes de las armas patriotas, que hacen glorioso el
nombre americano".
"Dios guíe a V. E. ms. as. — José Artigas".
En esta carta se puede apreciar la enorme desven-
taja de Artigas, en su doble lucha contra los .portugue-
ses y contra Pueyrredón. Si al menos este último lo
hubiera combatido abiertamente, pero no: Siempre
Pueyrredón lo perjudicaba de mil maneras, al tiempo
que le daba disculpas y esperanzas de reconciliación.
Procedía así, porque Artigas impedía la implantación
de una monarquía en el Río de la Plata.
A pesar de todo, Artigas resistió cuatro años a los
portugueses, y venció a Pueyrredón.

CARTA DE ARTIGAS A RONDEAU


En 1819, Artigas combatía exitosamente contra los
portugueses en el Este y contra Pueyrredón en el
Oeste (Santa Fe y Córdoba).
La promulgación de la Constitución Unitaria y la
desobediencia de San Martín provocaron la caída de
Pueyrredón. Pero, como ya era de práctica, le sucedió
otro lautarino (Rondeau). Y, como es lógico, el cam-
bio de gobierno hacía renacer las esperanzas de con?
cordia entre los patriotas, porque el pueblo ignoraba
la existencia de tal sociedad secreta, que se perpetua-
ba en el poder y que auspiciaba la implantación de
una monarquía en el Río de la Plata.
Ignorando la existencia de la Logia Lautaro, tam-
88 JUAN VERZI

bien en Artigas renacían las esperanzas, y por tan


motivo le escribió a Rondeau el siguiente oficio:
"Cuartel General, 18 de julio de 1819". .
"Mi siempre apreciable compadre, tocayo y amigo:
"Cuatro renglones hubieran bastado a firmar la
unión, cuando ella sea medida por la cordialidad de
las notas que deben expresarla".
"Usted me conoce, y sabe que, por mi parte, nada
es increpable para su realización. Usted anima mis
pensamientos por este deber. Yo estoy resuelto a lle-
narlo".
"¿Qué falta pues, para dar al mundo entero una
lección de virtud, ya que nuestros comunes votos se
hallan animados a la destrucción de los enemigos co-
munes?"
"Usted lo sabe, lo penetra, y es muy extraño que no
haya usted adelantado el paso preciso a esa dulce
satisfacción. Obviaré reflexiones que se dejan traslu-
cir al primer golpe de vista. Empiece usted a desmen-
tir las ideas mezquinas de su predecesor, y a inspirar
la confianza pública; empiece usted con el rompimien-
to con los portugueses, y este paso afianzará la segu-
ridad de los otros".
"Entonces aparecería el iris de paz que, inspirando
terror a los enemigos comunes, será la señal general
de la felicidad de los americanos del Sur. La patria
exige de nosotros tan interesante medida".
"Córrase el velo a los misterios, y la simple verdad
bastará a confundir ese germen de iniquidad".
"Yo he hablado demasiado, confidencialmente, con
el señor don Domingo Frenen. El regresa e impondrá
a usted de la vehemencia de mis votos por obviar
nuestras dificultades. Por mi parte, todo está conclui-
do. Mi influjo será reglado por el nivel de su conducta
ARTIGAS 89

de usted, y la uniformidad de operaciones nos condu-


cirá a una jornada gloriosa".
"Por más que los enemigos se multipliquen, eso sólo
servirá para aumentar nuestra gloria. Nuestra unión
es el mejor escudo contra cualquier especie de coali-
ción. Demos el ejemplo y deje usted que se desplome
el universo sobre nosotros. Nuestra decisión superará
los esfuerzos. Empecemos por el que tenemos al fren-
te, y la expedición española hallará, en la ruina de los
portugueses, el presagio de su desengaño. Ostentarlo
es nuestro deber. Espero verlo realizado sobre el tes-
timonio de su palabra de honor".
"A ella me atengo, y me suscribo con toda la cordia-
lidad de un amigo y apasionado servidor. — José
Artigas".
Recordemos que ya Artigas había tenido un desen-
gaño con Rondeau, por el Congreso de Capilla Maciel;
pero nunca supuso que estuviera coaligado con Al-
vear, Sarratea, Posadas y Pueyrredón, en la triste-
mente célebre Logia Lautaro. Por eso, en él y en el
pueblo, renacían las esperanzas patrióticas. Pero ¿có-
mo iba a declarar la guerra Rondeaú a los portugue-
ses, si éstos vinieron llamados por la Logia Lautaro,
que le ofrecía la Banda Oriental (la principal provin-
cia, en aquellos tiempos) con tal que terminaran con
Artigas, el cual les impedía coronar un príncipe en
Buenos Aires? Rondeau lo traicionará nuevamente,
pero será vencido, como todos los anteriores.

CARTA DE ARTIGAS A BOLÍVAR


En julio de 1819, hacía quince meses que San Martín
había liberado a Chile, y Artigas hacía tres años que
soportaba tremenda lucha muy desigual, contra los
invasores portugueses y contra el gobierno de Buenos
90 JUAN VERZI

Aires, al mismo tiempo, Bolívar empezaba a tener


éxito en su lucha por la emancipación, y nuestro Pro-
cer le remitió la siguiente carta, pidiendo y ofreciendo
colaboración, en la causa común:
"Cuartel General, 20 de julio de 1819.
"Unidos íntimamente por vínculos de naturaleza y
de intereses recíprocos, luchamos contra los tiranos
que intentan profanar nuestros más sagrados dere-
chos. La variedad en los acontecimientos de la revo-
lución, y la inmensa distancia que nos separa, me ha
privado la dulce satisfacción de impartirle tan feliz
anuncio. Hoy lo demanda la oportunidad y la impor-
tancia de que los Corsarios de esta República tengan
la mejor acogida bajo su protección. Ellos cruzan los
mares y hostilizan fuertemente a los buques españoles
y portugueses, nuestros invasores".
"Ruego a V. S. que ellos y sus presas tengan el
mayor asilo en los puertos y entre la escuadra de su
mando; que su pabellón sea respetado como el signo
de la grandeza oriental, por su libertad patria. Por
ella se ha enarbolado y no dudo que V. E. afianzará
esta gloria en la protección deseada. Por mi parte
oferto igual correspondencia al pabellón de esa Re-
pública, si las circunstancias de los tiempos permiten
que sea afianzado en nuestros puertos. Ño puedo ser
más expresivo en mis deseos, que ofertando a V. E.
la mayor cordialidad por la mejor armonía y la unión
más estrecha. Firmarla es obra de sostén por intereses
recíprocos. Por mi parte, nada más increpable, y es-
pero que V. E. corresponderá escrupulosamente a esta
indicación de mi deseo".
"Tengo el mayor honor en saludar a V. E. por pri-
mera vez, y ofertarle mis más afectuosas consideracio-
nes. — J.osé Artigas". (Esta fue dirigida al Exmo.
Gral. y Presidente de la República de Caracas).
ARTIGAS 91

CARTA DE ARTIGAS A SAN MARTIN


Por ese tiempo, San Martín simpatizaba con Arti-
gas: Había negado su apoyo a Pueyrredón, cuando
éste le ordenó acudir en su ayuda contra Artigas. Se
lo había negado a Rondeau, cuando éste se vio en
igual situación. Había pedido a los chilenos que inter-
cedieran entre Artigas y Pueyrredón. Se expresaba
de Artigas diciendo "Apreciable paisano", "Aquel
Don Quijote", .. .y Artigas le envía la siguiente carta:
"Cuartel General de Santa María, diciembre 27 de
1819.
"Señor Capitán General del Ejército de los Andes,
don José de San Martín:
"Los pueblos de la Banda Occidental del Paraná
están alarmados por la seguridad de sus intereses y
los de la nación, contra el poder directorial. Yo estoy
dispuesto a defenderlos mientras no desaparezca esa
pérfida coalición con la Corte del Brasil, y los pueblos
se crean en seguridad a decidir de su suerte. V. E.
créame inexorable por este deber que llena toda la
cordialidad de mis votos. Queda en manos de V. E. la
resolución del problema".
"Tengo el honor de saludar a V. E. .. .José Artigas".
Esa carta de Artigas, era un llamado a la reflexión
para quien podía inclinar la balanza, en la lucha en-
tre unitarios y federales. San Martín pudo haber ayu-
dado a sus antiguos amigos unitarios, y liquidar la
contienda en un santiamén. Sin embargo, no lo hizo,
porque ya era un artiguista. Lo demostrará en varías
actitudes: Ante el Congreso Peruano, expresándose
casi con las mismas palabras de Artigas; regresando
de Europa cuando creía que en Buenos Aires goberna-
ban los federales (había zarpado en diciembre, antes
92 JUAN VERZI

de saber que Lavalle derrocó a Dorrego); no desem-


barcando al saber que ya gobernaban los unitarios;
esperar dos meses en Montevideo, con la esperanza
de un cambio político en la República Argentina, y
regresar a Europa enseguida del fracaso de una in-
tentona de los federalistas; no aceptó el mando del
ejército, ofrecido por Lavalle (unitario); desde Euro-
pa envió su espada a Juan Manuel Rosas (a quien
creía federalista).

CARTA DE ARTIGAS A RAMÍREZ


El 23 de febrero de 1820, Sarratea, Ramírez y López
firmaron el TRATADO DEL PILAR, con el triunfo
de los ideales de Artigas. Por fin se adoptaba el régi-
men republicano y federal. Por el mismo tratado, se
haría un juicio público a los miembros de la adminis-
tración depuesta, por sus proyectos monárquicos y sus
gestiones secretas con la Corte del Brasil. Además,
Sarratea entregaría a Ramírez la escuadrilla del Pa-
raná, gran cantidad.de armamentos y 250.000 pesos.
Pero Artigas no quedó conforme porque Buenos Aires
no declaraba la guerra a los invasores portuguesesNlo
cual era un indicio de connivencia; máxime, si el
pacto fue firmado por Sarratea, que ya había sido ex-
pulsado por Artigas, de la Banda Oriental (y tan lau-
tarino como Posadas, Alvear, Pueyrredón y Rondeau).
Exasperado por este hecho, Artigas escribe a Ramírez,
de lo cual extractamos:
"Cuartel General de Libres, mayo 8 de 1820".
"Debieran ser más realizados los motivos expuestos
en su apreciable del 4 del corriente, para que fuesen
más justificados en el juicio público. Usted, creyendo
hacer honor a sus sentimientos, supone órdenes mías
y finge hostilidades de mis tropas contra la provincia
ARTIGAS 93

de Entre Ríos. Designe usted un acto sólo y estoy con-


vencido".
"Era indispensable que yo robusteciese la barrera
del Uruguay en momento que.los portugueses, refor-
zando la banda opuesta, se avanzaron sobre Mandisoví
(provincia de Entre Ríos)". .. ."Ya expuse a Vd. los
pormenores maliciosos que envolvía cada uno de sus
artículos" (del Tratado del Pilar).
"Cuando Vd. marchó sobre Buenos Aires, anunció
al público en todas sus proclamaciones, que la combi-
nación oculta del gobierno de Buenos Aires con la
Corte del Brasil, ponía al borde del precipicio las pro-
vincias de Sud América"-
"Vd. mismo, cuando la oposición de Balcarce, me
anunció tenía en su poder los tratados secretos cele-
brados con la Corte del Brasil, y por el cual estas pro-
vincias eran entregadas al Conde de Lucas, o al in-
fante del Brasil".
"Es evidente que Vd. ahora apoya los mismos prin-
cipios bajo los cuales antes los creyó enemigos de la
causa común. Este es el nudo gordiano que yo no pue-
do desatar, y a que debe Vd. responder después de su
comisión".
"Antes que Vd. partiese del Pilar, ya sabía yo hasta
donde, se avanzaba su compromiso. La última carta
de Carreras (el chileno José Miguel) escrita desde
el Paraná a don Mariano Vera, lo confirma. Los dos-
cientos cuarenta fusiles que Vd. mandó desembarcar
en el Paraná, parece que sólo recelos hubiesen ani-
mado sus ideas de precaución; por el celo de su pro-
vincia le costaba muy poco haberlos expresado de un
modo digno; ...pero Vd. ha elegido el choque de las
armas, y estoy resuelto a resistirlas. Es más fácil ceda
Artigas al imperio de la razón, que al del poder y las
circunstancias".
94 JUAN VERZ1

"Saludo a Vd. con toda consideración. — José Ar-


tigas".
Francisco Ramírez contestó al oficio de Artigas di-
ciéndole que no tenía autoridad para gobernar la
Confederación, y que "la provincia de Entre Ríos ni
necesita su defensa, ni corre riesgo de ser invadida
por una potencia extranjera, interesada en acabar la
ocupación de la Provincia Oriental". — (Saldías, tomo
I.pág.103).
Artigas perdió esta guerra contra Ramírez, porque
este último fue ayudado oportunamente por Sarratea,
y porque sus principales tenientes habían caído en
manos de los portugueses (excepto Rivera, que se
sometió a ellos, pero que más tarde reaccionará, para
vencer en el Rincón y en las Misiones). Los paragua-
yos quisieron ayudar a Artigas, pero el tirano Rodrí-
guez de Francia descubrió el complot y apresó a los
cabecillas. Todo sucedió en sólo tres meses dé guerra,
aislado Artigas en la Mesopotania argentina, entre
tres enemigos poderosos.

INFLUENCIA DE ARTIGAS SOBRE AZARA


Siempre se pensó que la gran cultura de Artigas
era consecuencia de haber convivido casi tres años
con el sabio español don Félix de Azara.
Al conmemorarse el bicentenario del nacimiento
del Procer, la Junta Departamental de Montevideo,
en sesión del 4 de junio de 1964 resolvió, entre otras
cosas, hacer un llamado a concurso para establecer
la "Influencia de Félix de Azara en el pensamiento
artiguista".
El resultado fue sorprendente: Quedó demostrado
que Artigas había influido sobre el pensamiento del
sabio español.
ARTIGAS 95

El concurso de referencia fue ganado por la Srta.


Florencia Fajardo Terán. En 2do. lugar, el Sr. Alber-
to Carlos Dutrenit. Con ambas obras, la Junta Depar-
tamental de Montevideo confeccionó un libro, edi-
tado en 1967.
En página 18, el Doctor Eugenio Petit Muñoz (Pre-
sidente del Tribunal del Concurso) al fundamentar
su voto expresó que "acepta el concepto, para él in-
controvertible, de que, sin perjuicio de reconocer en
algún grado una influencia de Azara sobre Artigas
en punto a planes de colonización, fue Artigas quien
influyó sobre Azara en el aspecto que constituyó la
mayor originalidad y la mayor gloria de nuestro Pro-
cer, porque traduce la idea más justa y que le era a la
vez personal: la de que "los más infelices serán los
más privilegiados", pues para Artigas, en el reparto,
los pobres deberían ser preferidos a los ricos, y para
Azara, antes de conocer a Artigas, los ricos deberían
ser'preferidos a los pobres, siendo la única vez que
Azara piensa y escribe lo contrario sólo en "Memoria
Rural" de 1801, es decir, cuando estuvo junto a Arti-
gas, recayendo en su anterior criterio estrecho des-
pués de separarse de éste, como más ampliamente lo
ha demostrado en su trabajo "Artigas y la Adminis-
tración de Justicia", al que se remite.
En la página 19, el Profesor Luis Mario Alies, inte-
grante del mismo Jurado, al referirse al trabajo del
señor Alberto Carlos Dutrenit, expresa: "Entende-
mos acertadas las siguientes conclusiones finales del
autor: "La Historia ha destacado la influencia que
Azara debió ejercer en el pensamiento posterior de
Artigas. Sin embargo, esa influencia no ha sido ex-
cluyente de la que hubo de experimentar el sabio
naturalista y geógrafo en su dialogar, durante las
96 JUAN VERZI

marchas y en los fogones de los campamentos, con


el Hijo de la Tierra"...

ARTIGAS NUNCA QUISO LUCHAR CONTRA


BUENOS AIRES
Los historiadores argentinos del siglo pasado, que-
riendo desprestigiar a Artigas, decían que el Procer
sentía odio hacia Buenos Aires, lo cual era una gran
calumnia, y podemos demostrarlo:
En febrero de 1813, Artigas, amenazado de muerte
por Sarratea, reunió 5.000 patriotas y ordenó a Sa-
rratea que se retirara de la Banda Oriental. Como
éste se mostraba indiferente, el Procer destacó a Ri-
vera para que se apoderase de las caballadas de Sa-
rratea, lo cual ejecutó con gran rapidez.
En aquellos tiempos, un ejército sin caballos que-
daba inmovilizado. Artigas podía caer sobre su anta-
gonista, y destruirlo fácilmente. Sin embargo, se
limitó a decir a Rondeau que no se incorporaría al
sitio de Montevideo hasta que Sarratea no se retirara
del mismo. Sarratea tuvo que retirarse, junto con su
secretario Cavia, que en 1818 escribirá el libelo difa-
matorio contra Artigas, que sirvió luego de base a
casi todos los historiadores del siglo pasado.
Un año después, Alvear atacó a Artigas, sin decla-
ración de guerra. Artigas lo venció (Campaña de
Guayabos); se conformó con expulsar sus" fuerzas de
la Banda Oriental y aceptó el armisticio, en vez de
lanzarse sobre Buenos Aires. Artigas decía: "El pue-
blo de Buenos Aires es y será siempre nuestro her-
mano, pero nunca su gobierno actual".
En 1815 había sido atacado por Viamonte. Este cayó
prisionero y lo enviaron al campamento de Artigas
junto con otros 27 oficiales. El Procer los trató ama-
ARTIGAS 97

blemente y los devolvió al gobierno de Buenos Aires.


Durante la guerra contra los invasores portugueses,
Artigas fue atacado varias veces por el ejército de
Pueyrredón. El Procer se limitaba a rechazarlos hasta
la frontera de la Liga Federal, buscando siempre la
concordia con los porteños.
Díaz Vélez lo atacó al mismo tiempo que los portu-
gueses. Como el ataque no prosperó, Pueyrredón pi-
dió disculpas, haciendo ver que se trató de un malen-
tendido.
Cuando Pueyrredón se vio vencido, renunció, reco-
mendando al Congreso que nombrara a Rondeau
(otro integrante de la misma sociedad secreta). Re-
nacieron las esperanzas de concordia. Pero Rondeau
se puso de parte de los invasores portugueses, y en-
tonces sí, Artigas ordenó atacarlo y perseguirlo den-
tro de la provincia de Buenos Aires, y las fuerzas
artiguistas triunfaron definitivamente en Cepeda.
Luego vino la traición de Ramírez, seducido y au-
xiliado éste por Sarratea. Debemos recordar que los
únicos enemigos de Artigas (Sarratea, Alvear, Puey-
rredón y Rondeau) estaban complotados con los por-
tugueses. El pueblo de Buenos Aires era muy arti-
guista.

EL PUEBLO DE BUENOS AIRES ERA MUY ARTIGUISTA


El pueblo de Buenos Aires empezó a conocer a
Artigas a principios de 1811, por boca del Secretario
de Guerra de la Junta Gubernativa, Dr. Juan José
Passo, en ocasión de presentarlo al pueblo como espe-
ranza de salvación.
Tres meses después, Artigas fue muy elogiado en
Buenos Aires, con motivo del triunfo de Las Piedras-
Ese mismo pueblo lo admiró como patriarca durante
98 JUAN VERZI

el Éxodo y por haber derrotado a los portugueses,


obligándolos a pactar con Buenos Aires.
Los porteños apoyaron a Artigas en su lucha contra
Alvear y obligaron a éste a presentar renuncia de su
cargo de Director Supremo. — (Campaña de Guaya-
bos).
La propaganda de Artigas por el sistema republi-
cano y federal, estampadas en las Instrucciones del
Año Trece, no fueron conocidas por el pueblo de Bue-
nos Aires hasta el año 1816, porque la Logia Lautaro
soñaba con organizar una monarquía. Por eso rechazó
a los diputados orientales que llevaban dichas instruc-
ciones, y se preocuparon que el asunto no trascendiera
al pueblo. Recién en 1816 se publicaron en los periódi-
cos de Buenos Aires.
Y fue entonces que el nuevo Director Supremo,
Juan Ramón Balcarce "tuvo la veleidad" (dice Mitre)
de organizar un plebiscito, en el cual 1020 se pronun-
ciaron por las ideas de Artigas, y sólo 86 en contra.
Durante la 2da. invasión portuguesa (provocada
por los lautarinos) Artigas resistía heroicamente,
mientras que el pueblo de Buenos Aires clamaba por
una ayuda efectiva, y Pueyrredón la eludía de mu-
chas maneras: Atacaba a la Liga Federal y, como fra-
casaba, pedía disculpas. Decía que estaba en arreglos
con Artigas y que sólo esperaba a los diputados que
éste prometía, cuando en realidad era a la inversa.
Comerciaba coh los portugueses. Permitía que éstos
incursionaran por los ríos Paraná y Uruguay. Devol-
vía a los portugueses los prisioneros escapados del
campamento de Artigas. No permitía que los buques
transportaran armamentos para los patriotas.
Artigas fue vencido cuando la Logia Lautaro pudo
seducir a Francisco Ramírez. Sin embargo, las ideas
del Procer triunfaron al fin, y la República Argentina
ARTIGAS 99

tiene hoy en día la Constitución anhelada por Arti-


gas. Además, éste impidió que se coronara un prín-
cipe en el Río de la Plata. Dicho príncipe jamás
hubiera permitido que San Martín organizara al
Ejército de los Andes; mucho menos la princesa Car-
lota, que era hermana de Fernando VII. El virrey del
Perú habría volcado todas sus fuerzas contra Bolívar
y lo habría vencido, pues eran muy superiores (23.000
hombres contra 5.000).

EL GENERAL SAN MARTIN SIMPATIZABA


CON ARTIGAS
Existen muchas palabras y actitudes del "Héroe de
los Andes" que verifican lo del epígrafe:
1) San Martín opinaba que debían aceptarse a los
diputados orientales, para integrar el Congreso del
Año Trece.
2) Influyó para que el congreso se reuniera en
Tucumán; lejos de Buenos Aires, como aconsejaba
Artigas.
3) San Martín se enemistó con Alvear, cuando
éste luchaba enconadamente contra Artigas.
4) San Martín decía de Artigas: "Paisano mío",
"Mi apreciable paisano", "Aquel Don Quijote"...
5) San Martín desobedeció a Pueyrredón, cuando
éste le ordenó acudir en su lucha contra Artigas.
6) También desobedeció a Rondeau, en iguales
circunstancias.
7) En Lima, San Martín depuso su espada ante el
Congreso peruano y se expresó democráticamente;
casi con las mismas palabras de Artigas ante el Con-
greso Oriental.
8) En 1828, San Martín regresó de su exilio en
Europa. Al llegar a Buenos Aires, encontró que go-
100 JUAN VERZI

bernaban los unitarios, en lucha contra los federales.


Le ofrecieron el Comando en Jefe de los ejércitos uni-
tarios. No aceptó; ni siquiera desembarcó; vino a Mon-
tevideo, donde permaneció más de dos meses. Cuando
supo que los federales habían sido derrotados, regresó
a Europa.
9) Más tarde, desde su exilio, escribía a sus ami-
gos que él, en Mendoza, quiso implantar el federa-
lismo.
10) Más tarde aún, envió su espada, en obsequio,
al Presidente Juan Manuel de Rosas, a quien conside-
raba federalista.
¿Por qué entonces, San Martín no se puso abierta-
mente a favor de Artigas?
Esto se explica fácilmente: Dentro de la Logia Lau-
taro, San Martín estuvo siempre con la minoría (27
socios eran amigos o parientes de Alvear, y sólo 13
eran partidarios de San Martín) y había pena de
muerte para los que no cumplieran los mandatos de
la logia. Además, casi todas las cartas de San Martín
a Artigas, fueron interceptadas por los unitarios.

ERRORES, OMISIONES Y CONTRADICCIONES


DE BARTOLOMÉ MITRE

En la "Historia de Belgrano y de la Rep. Argenti-


na", el político, historiador y General argentino don
Bartolomé Mitre, se contradice con mucha frecuen-
cia, como podrá apreciarse a continuación:
Pág. 10, tomo II. — Se refiere a la batalla de Las
Piedras, pero no dice que fue ganada por Artigas, ni
habla de la enorme trascendencia que tuvo.
Pág. 153. — Dice que Belgrano fue el que más se
acercó a Washington en sus procedimientos. Craso
ARTIGAS 101

error, máxime si recordamos que Belgrano fue con-


secuente monarquista.
Pág. 271. — Dice que la "Logia Lautaro" no admi-
tía más que gente .republicana. Sin embargo, los "de-
más historiadores argentinos admiten que San Mar-
tín, Alvear, Sarratea, Belgrano, Pueyrredón... per-
tenecían a dicha "logia" y eran monarquistas. Alvear
envió a Manuel José García a Río de Janeiro para
conseguir que la princesa Carlota se coronara en el
Río de la Plata; Belgrano, Rivadavia y Sarratea bus-
caron príncipes en Europa; Belgrano quería que se
coronara aunque fuera un descendiente de la dinas-
tía de los Incas; San Martín no se oponía a estos pro-
pósitos; Pueyrredón tampoco.
Pág. 292. — Dice que las Provincias Unidas no ha-
bían proclamado aún ningún dogma político, ¿Acaso
Artigas no lo había hecho con las Instrucciones del
Año Trece?
Pág. 432. — Mitre dice que la idea de república
había adelantado en seis años; que jamás el senti-
miento republicano había sido más fuerte; jamás las
nociones del pueblo sobre democracia habían sido
más correctas. Pero no dice que ello se debió a la
prédica de Artigas.
Pág. 630. — Mitre dice que el aislamiento provin-
cial era lo que entonces se entendía por federalismo.
Sin embargo no es eso lo que se deduce de las Ins-
trucciones de Artigas del Año Trece; y cuando el go-
bierno de Buenos Aires le ofreció a Artigas la liber-
tad de la Banda Oriental, nuestro Procer no aceptó,
porque entendía que cada provincia debía conservar
su libertad y sus derechos, manteniendo la unión con
las demás, para defensa y prosperidad de todas.
Pág. 633. — Dice que Pueyrredón nunca pudo apla-
102 JUAN VERZI

car a las masas populares. Esto significa que gobernó


contra la voluntad de su pueblo; por lo tanto fue un
tirano.
Pág. 644. — Mitre dice que Artigas era de carácter
brutal'y odiaba a los .porteños, brasileños y españoles;
y tenía pasión por el mando absoluto. ¿Carácter bru-
tal, quien decía que los indios debían ser tratados con
mayor consideración, que perdonaba a sus enemigos
(caso de los siete remitidos por Alvarez Thomas y de
los 28 prisioneros encabezados por Viamonte?) ¿Odia-
ba a los porteños o a los monarquistas? ¿Odiaba a los
brasileños, o a los imperialistas portugueses o espa-
ñoles? "Odio eterno (sí) a toda clase de tiranía". ¿Pa-
sión por el mando absoluto? ¿No aceptó quedar a las
órdenes de "Rondeau hasta que éste lo traicionó en
Capilla Maciel?
Pág. 649. — Dice Mitre (refiriéndose a la segunda
invasión portuguesa de la Banda Oriental) que Puey-
rredón encontró todo hecho y que tanto Herrera
como Manuel José García (Embajador argentino ante
la corte portuguesa) cooperaron a dicha invasión.
Pág. 651. — Mitre pondera a García y al final dice
que éste no puede disculparse ante la historia.
Pág. 652. — Mitre dice que en noviembre de 1815
se ve diseñarse la invasión y García la justificaba
ante el gobierno de Buenos Aires.
Pág. 656. — Ante la certeza de la invasión, Puey-
rredón pidió instrucciones al Congreso de Tucumán
(con mayoría de monarquistas) en agosto de 1816.
Pág. 659. — García recomendaba mucho sigilo, "a
fin de no comprometer contra nosotros a nuestros
propios amigos".
Pág. 661. — Según García, "los principios democrá-
ticos son incompatibles con los monárquicos". "A
ARTIGAS 103

turbio correr, nuestros compatriotas tendrán siempre


un asilo en este Reino".
Pág. 668. — Dice Mitre que, sin darse cuenta, el
Congreso de Tucumán había fundado una república
democrática. En realidad esto sucedió porque la prin-
cesa Carlota no pudo coronarse en el Río de la Plata.
. Pueyrredón consideraba indecente, ridículo y des-
preciable proponer al Brasil el enlace de la casa del
Inca con la de Braganza (como resolvía el Congreso).
Admitía, sin embargo, la coronación de un príncipe
de Braganza, u otro.
El Congreso, avergonzado, le contestó a Pueyrre-
dón: "Era muy débil nuestro poder... debíamos pre-
pararnos un asilo seguro"...
Desgraciadamente, muchos historiadores se dejaron
seducir por el criterio de Mitre, en desacuerdo con
los hechos que él mismo narra. A Artigas lo trata de
Bruto, pero no cita ni un caso de brutalidad.
URUGUAYOS Y ARGENTINOS UNIDOS
POR ARTIGAS
El bicentenario del nacimiento del General Artigas
encontró a ambos pueblos unidos más que nunca.
Ya no es sólo la geografía, el origen, el parentesco
y las costumbres. Es el Héroe de ambos.
Veamos los conceptos de varias personalidades ar-
gentinas.
El escritor don Ricardo Rojas: "En cuanto a Arti-
gas, justifico su obra en nombre de mis provincias
federales y no silencio los extravíos de la oligarquía
porteña".
El Presidente de la Academia Americana de Histo-
ria, en Buenos Aires, don Nicanor Sarmiento: "Arti-
gas fue el gran corazón magnánimo y desinteresado,
104 JUAN VERZI

que luchó, no sólo por el Uruguay, sino también por


la integridad del territorio argentino".
El Presidente del Consejo de Educación de Santa
Fe: "Artigas encendió en el litoral la chispa del fede-
ralismo, que acabaría por crear la confederación ar-
gentina". "Es el primero en alzar, después de la Revo-
lución de Mayo, el estandarte del criollismo".
El académico doctor Benjamín Villegas: "Artigas
es el primer caudillo de la revolución argentina".
El Parlamento argentino (25 set. 1950): "Artigas
fue de intuición genial; advirtió y proclamó el inso-
bornable elemento unitivo del destino de los pueblos
del Plata".
El historiador Emilio' Ravignani: "El derecho públi-
co provincial argentino se desenvuelve con el aporte
de la Provincia Oriental, adoctrinada por Artigas;
jamás dejó de ser argentino".
El historiador, Coronel Leopoldo R. Ornstein, en la
Escuela Superior de Guerra de la República Argen-
tina (dic. 1958): "Ha llegado la hora de la reivindica-
ción de este insigne argentino y gran oriental". "Ha
triunfado la ideología artiguista".
El Dr. Abelardo Alvarez Prado, en el Círculo Mili-
tar Argentino (set. 1959): "Noble propósito es siem-
pre establecer y proclamar la verdad, pero ingrato
cuando - hay que destruir lo falso, o demostrar el
error". "Artigas tuvo poderosos y enconados enemi-
gos". "Fueron aquellos que se sintieron lesionados en
sus intereses o ambiciones, por los principios que sus-
tentó, por el valor de sus actos, por la firmeza de sus
convicciones, por la desnudez de sus verdades, por el
acierto de sus profecías".
Y estos reconocimientos culminaron con los home-
najes tributados por el Gobierno y pueblo argentinos,
el 19 de junio de 1964.
ESTE LIBRO SE TERMINO DE
IMPRIMIR EN LOS TALLERES
GRÁFICOS BARREIRO Y RA-
MOS S. A. EN EL MES DE
MARZO DE 1969.

Comisión del Papel - Amparada por el


Art. 79 de la Ley Nº 13349.

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