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Masculinidad y feminidad.

Identidades genéricas en la actualidad


SUSANA SILVIA ZARZA VILLEGAS

INTRODUCCIÓN
El presente trabajo surge a partir de una inquietud sobre lo que estamos viviendo hombres y mujeres. Hoy día se vive una
situación de incertidumbre respecto a nuestro ser como mujeres y hombres. Lo que vivimos actualmente se puede considerar
un parteaguas en la historia de los géneros y sus relaciones entre éstos.

DESARROLLO
Hombres y mujeres, en la actualidad, comparten muchos aspectos de su vida. Ambos tienen acceso a estudios medio superior y
superior; además de la posibilidad de emplearse en puestos altos. En cuanto a la elección de pareja se encuentran ante la
disyuntiva de unirse a alguien del mismo nivel económico y/o intelectual. Contraen matrimonio a edades más tardías,
especialmente después de concluir la carrera o tener un trabajo fijo. Las parejas planifican el número de hijos y ambos participan
activamente en la crianza y educación de los mismos. Aparentemente, la situación parece natural; sin embargo, en entrevistas
de investigaciones de género o en procesos terapéuticos, se externa, entre amistades cercanas, una, muestra de la problemática
real.

Para la mujer, no es nada sencillo vivir dos mundos. Por una parte están sus aspiraciones y logros personales, profesionales; por
otra, su papel de madre y esposa, ámbito original y heredado culturalmente. Estos dos escenarios provocan una disyuntiva
respecto de su ser y hacer femenino. El caso de los f?; varones no es menos complejo, durante años habían ocupado un lugar
superior al de la mujer. El área laboral era su zona exclusiva y la casa representaba su lugar de descanso y de poder absoluto.

El enfrentamiento entre los referentes del pasado y los nuevos paradigmas pueden provocar una problemática en la identidad
genérica de! hombre y la mujer. Las nuevas prácticas desarrolladas por las mujeres no han superado a las viejas, sino que
coexisten en tensión con ellas. También, se han provocado cambios más dinámicos al interior de la familia, donde la posición de
los hombres es ahora vulnerable, incluso son varios los estudiosos que han calificado esta situación como una crisis de la
identidad masculina.

Entre algunos autores que han atendido esta situación masculina, tenemos a Moore y Gillette.1 Ellos hacen énfasis en los sistemas
familiares, donde se observa la ruptura de la familia tradicional. Con mayor frecuencia, las familias exhiben la ausencia del padre.
•Esa carencia, por abandono emocional, económico y físico, ocasiona efectos negativos en la psicología de los hijos, ya sean
varones o mujeres. El padre ausente o de personalidad débil paraliza en sus hijos la capacidad de lograr su identidad genérica y
la de relacionarse de manera íntima y positiva con los miembros de su propio sexo o del opuesto.

Respecto a los planteamientos feministas que veían en el hombre una figura de opresión y abuso, Seidler opina que no se trataba
simplemente de que las mujeres exigieran el derecho a competir por puestos en el espacio público en condiciones de igualdad,
pues esto no era algo que hubiera que resolverse en el terreno público, sino que también afectaba la calidad de las relaciones
cotidianas entre los géneros.

Estas reflexiones son muy interesantes, ya que permiten dar cuenta de esa primera reacción masculina; es decir, un rechazo a
las quejas feministas, pues cuestionaban a una masculinidad opresiva; los varones de inmediato lo negaron pues parecía que
identificarse con el feminismo y responder a los retos de la teoría feminista implicaba un abandono de la masculinidad misma.

Tradicionalmente, el hombre ha confiado en la mujer para que le proporcione una versión y un entendimiento de lo que
experimenta en su vida emocional. Le es difícil conocerse y desarrollar una relación diferente con sus emociones, sentimientos
y deseos sexuales; aquí las diversas formas de terapia han hecho posible que los hombres reflexionen sobre su sexualidad y
cambien.

Lo revisado hasta aquí permite preguntarse si la masculinidad y la feminidad son en sí un problema o, como dice Connell, los
arreglos institucionales son los que producen las desigualdades y, entonces, generan tensiones que ponen en la mira
principalmente a la masculinidad.

CONCLUSIÓN
El panorama planteado pretende mostrar una nueva mirada; un problema que involucra nuestra sexualidad en lo que a identidad
genérica se refiere, la cual no sólo toca a las mujeres, objeto de varios estudios desde las disciplinas sociales, y se constata en
lo? avances teóricos producidos, aunque en la práctica se siguen modelos marcadamente androcéntricos, sino también en los
hombres, donde las investigaciones’ realizadas han sido menores, quizá asumiendo esa posición de saber dónde se está parado
y no temer nada; por tanto, se han tardado en empezar a explorar su experiencia de la masculinidad. En ambos casos, debemos
percatarnos de que hay personas oprimidas sistemáticamente, debido a la manera de organización de la sociedad.