Vous êtes sur la page 1sur 5

GRUPO UNIVERSITARIO MODELO

LIC. PEDAGOGÍA
3º CUATRIMESTRE

DIANA ORTEGA SÁNCHEZ

PROFRA.: MARICELA GUTIÉRREZ ALARCÓN

INTRODUCCIÓN A LAS PRÁCTICAS ESCOLARES


Y DESARROLLO DE HABILIDADES DEL
PENSAMIENTO NIVEL PRIMARIA
Concepto de prácticas escolares

Para aclarar y tener una visión más amplia acerca de lo que significa la práctica pedagógica, me
remito a varias definiciones, aunque existen numerosas, dependiendo del enfoque epistemológico
con la que se aborde, para tener un poco más de precisión con el fin de ahondar en el tema, como las
siguientes aproximaciones:

“Una praxis social, objetiva e intencional en la que intervienen los significados, las percepciones y las
acciones de los agentes implicados en el proceso-maestros, alumnos, autoridades educativas y
padres de familia-como los aspectos políticos institucionales, administrativos y normativos, que según
el proyecto educativo de cada país, delimitan las funciones del maestro” (Fierro, 1992:21).

“Proceso consciente, deliberado, participativo implementando por un sistema educativo o una


organización con el objeto de mejorar desempeños y resultados, estimular el desarrollo de la
renovación en campos académicos, profesionales o laborales y formar el espíritu de compromiso de
cada persona con la sociedad y particularmente para a la comunidad en la cual se desenvuelve”
(Huberman, citado en R. de Moreno, 2002).

“Práctica educativa como experiencia antropológica de cualquier cultura, aquella que se desprende
de la propia institucionalización de la educación en el sistema escolar y dentro del marco en que se
regula la educación” (Gimeno, citado por Diker y Terigi, 1997:120).

De un modo más simple, compromete a los sujetos, los que direccionan el proceso de enseñanza
aprendizaje, un espacio (escuela) y un saber (pedagogía). En este caso la práctica asume las
diferentes relaciones que se dan en ese contexto, como los procedimientos, estrategias y acciones,
estableciendo normatividad y jerarquías en el tiempo y espacio donde se realizan, encaminados
según los objetivos a alcanzar, los temas a enseñar, las posiciones y disposiciones de los escolares,
acorde a la unidad didáctica, al currículo y a la filosofía institucional.

“El maestro tiene que aprender a ser maestro y el alumno tiene que aprender a ser alumno”
Bernstein.

Para llevar a cabo esta serie de interrelaciones cognitivas, sociales y físicas en el proceso de
enseñanza-aprendizaje en la educación primaria, secundaria u otros niveles, es necesario tener una
serie de conocimientos específicos de diversos campos; en el caso de la educación física,
conocimientos sobre psicología, sociología, pedagogía, biología, entre otros, con el fin de prepararse
lo mejor posible como futuros profesionales en el quehacer pedagógico, para una acción e interacción
competente; para tal fin la confrontación de la teoría con la realidad, en la práctica, evidencia grandes
diferencias. Widlack (citado por Rodríguez, 2006), señala que la práctica produce un shock o el
fracaso del saber en situaciones relacionadas al enseñar, demuestra que es muy difícil trasformar la
teoría en acción práctica, por lo que se recurre a una de dos vías: primero, confiarse plenamente en
la práctica, y segundo, reducir el contenido teórico; sin embargo lo intentamos hacer de la mejor
manera tratando de tener una mejor praxis, sin crear una disyuntiva y volviendo esta una experiencia
investigativa a través de reflexiones plasmadas en los diarios de campo, con el fin de mejorarlas día
tras día.

La reflexión como eje del proceso de formación a través de la práctica es la que nos ayuda a guiar la
experiencia, porque la sola inmersión en la práctica no es suficiente. Por ende, es importante la
reflexión sobre los referentes conceptuales que hemos aprendido en la universidad, para construir un
verdadero sentido, orientando la acción, la práctica en torno a la reflexión, como lo menciona
Vásquez (citado por Quintero y otros, 2006): “es como una fuente de construcción de problemas y de
reflexión en la acción y el llamado a la integralidad de la experiencia…”

Según Senge (1996), la experiencia objeto de reflexión es la clave de las organizaciones inteligentes,
por ser capaces de sobreponerse a las dificultades, reconocer amenazas y enfrentar nuevas
oportunidades. La experiencia, la apertura participativa, la apertura reflexiva y la libertad de expresión
son los aspectos más aceptados para aprender a aprender.

La función del pedagogo en el nivel primaria

El profesor inculca de manera intensa comportamientos, actividades y saberes en condiciones lógicas


expresadas en sus prácticas pedagógicas, sin apelar explícitamente a normas, reglas o códigos. Es
por ello, que el docente es precisamente un producto del trabajo pedagógico socialmente
determinado de toda actividad educativa, difusa e institucional, que tiene por objeto hacer interiorizar
modelos, significaciones y en general, las condiciones sociales existente para formar lo que se
llama personalidad.

La inculcación que se realiza toda acción pedagógica es generadora, no sólo de información sino de
personalidades sociales. El trabajo del docente es crear un lenguaje que logre establecer las
conexiones necesarias para que el estudiante vincule el conocimiento de la calle con el conocimiento
científico cambiando su apreciación afectiva y visceral que tiene de este. Creando
nuevos código perfectamente asimilables y practicables por el alumno totalmente engarzados a las
condiciones y problemas de su comunidad, de tal manera, que lo hagan consiente y crítico del
entorno.

El caminar hacia una educación básica universal, suficiente, eficiente, relevante y eficaz, es el reto
primordial que da origen tanto al Programa para la Modernización Educativa, como al Acuerdo
Nacional para la Educación Básica, en otras palabras, la preocupación se centra en las estrategias
que permitan el avance hacia una educación básica de calidad.

El objetivo de universalizar la educación básica como la gran prioridad de la política educativa,


significa asegurar la permanencia en el nivel a quienes ingresan, y compensar las diferencias que en
parte explican la deserción.

Esta política de carácter compensatorio prevista en la Ley General de Educación, permite planear y
actuar en forma diferenciada, reconociendo la diversidad de problemas, características, necesidades
en las distintas regiones, instancias y actores educativos.

Elevar la calidad de la educación que ofrece el sistema educativo nacional, presupone un concepto
de calidad que pretende:

• Relevancia de los objetivos y contenidos educativos, los cuales deben ser evaluados en función de
su aportación para la vida de los educandos.

• Eficacia. Suponiendo que los objetivos y contenidos sean relevantes, la educación será tanto más
eficaz cuanto mayor sea el número de alumnos que alcance un dominio adecuado de tales objetivos y
contenidos; es fácil ver que este concepto de eficacia comprende los de cobertura educacional
(acceso y permanencia) y nivel de aprendizaje (logro de objetivos), y se encuentra estrechamente
ligado con el siguiente:

• Equidad. Atender en forma diferenciada a los alumnos se opone a cualquier tipo de discriminación
por acción o por omisión; supone un enfoque compensatorio en el que se dé más al que más
necesita.

• Eficiencia. Se refiere a la relación entre los resultados obtenidos por la educación y los insumos
requeridos para ello; si dos sistemas logran los mismos resultados -cuantitativa y cualitativamente-
será de mejor calidad aquel que lo logre en una forma más económica, usando menos recursos.

Resulta cada vez más importante no imponer a los docentes un método en particular de enseñanza
en las diversas áreas de conocimiento. El maestro debe tener acceso al conjunto de métodos que
cuenten con una sólida fundamentación teórica y la libertad de escoger el suyo. Existen importantes
avances en la elaboración de material de apoyo en las diferentes áreas de conocimiento, destacando
sobre todo las áreas de lecto - escritura y matemáticas; todos estos esfuerzos deben ser recuperados
y conocidos por los profesores. El pedagogo, en este caso tiene la posibilidad de conformar grupos
de maestros, con el fin de establecer un diálogo continuo que permita revisar los currícula, la
didáctica de los contenidos básicos y los aportes correspondientes. En la integración de estos grupos
de trabajo existe también la posibilidad de elaborar materiales didácticos para maestros y alumnos,
así como su respectiva experimentación en el aula.

Se busca por lo tanto, fortalecer metodologías didácticas que descansen en la creatividad y


profesionalismo de los equipos de maestros, a través de los esfuerzos de adaptación y generación de
contenidos curriculares específicos.

Estas metodologías tienen en común la finalidad de integrar los conocimientos a partir de situaciones,
hechos o problemas significativos para los alumnos y la comunidad a la que pertenecen.

Habilidades del pensamiento que se desarrollan a nivel primaria

Habilidades de Pensamiento: Son aquellas capacidades mentales, que a partir de las experiencias
captadas en el entorno, se desarrollan y permiten al estudiante construir y organizar su conocimiento
para aplicarlo. Estas son innatas al ser humano y se van desarrollando paulatinamente por medio de
los estímulos. En este sentido, las habilidades de pensamiento según Bloom (2000) son las que se
observan en el gráfico de abajo, donde se muestran como el conjunto de operaciones mentales cuyo
objetivo es la integración de toda la información percibida en una estructura de conocimiento. Así,
según Sánchez (1997) el desarrollo de las habilidades de pensamiento se logra mediante la
ejercitación disciplinada y sistémica de las operaciones y procesos cognoscitivos.

El desarrollo del pensamiento es una de las principales preocupaciones y funciones de la educación y


de los docentes en la actualidad. Esta consiste en un esfuerzo por contribuir a satisfacer necesidades
cognitivas, propiciando así un aprendizaje más perdurable, significativo, y de mayor aplicabilidad en la
toma de decisiones y solución de problemas, mediante procesos cognitivos tales como: inductivos,
deductivos, lógicos, análogos, hipotéticos, entre otros.

En este sentido, como indica Sánchez (1997) el pensamiento se compone por una serie de
habilidades que se pueden desarrollar mediante la ejercitación, disciplina y sistematización de las
operaciones y procesos cognitivos ya sea con actividades de la cotidianidad, en relación con
experiencias significativas, en constante interacción con el entorno (pares, ambientes, mediadores) o
por estrategias y programas específicos dirigidos a cumplir con este objetivo: el desarrollo del
pensamiento.