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Funciones de panal de cera de las abejas

El nido de Apis mellifera, constituido de panales formados de celdas de formas hexagonales, no es un


simple nido que la colonia utiliza como refugio o como almacén de alimento y de cría, de hecho es parte
integrante del superorganismo; es la estructura, órgano sensorial, memoria, sistema inmunitario y como tal
resulta fundamental para el funcionamiento del mismo..
Son las propias abejas que producen el material que forman los panales, o sea la cera, a partir de ocho
grupos de glándulas llamadas glándulas ceríferas que se encuentran posicionadas ventralmente en los
últimos cuatro segmentos del abdomen. Las glándulas se desarrollan lentamente, en las abejas de 12- 18
días se encuentran en la fase de mayor desarrollo y después de este periodo comenzaran a involucionar.
En caso de necesitad las abejas mayores pueden recuperar la actividad de las glándulas ceríferas
volviendo a producir cera, la flexibilidad en la anatomía, fisiología y comportamiento es un aspecto
característico de la biología de Apis mellifera.
La cera se vierte en la superficie del cuerpo de la abeja y se solidifica en pequeñas escamas las cual serán
pasadas por el aparato bucal y trabajadas con las secreciones de las glándulas mandibulares hasta
alcanzar una consistencia apta para el uso.
El panal a parte de su función de refugio, fábrica de miel, almacén de miel, polen y cuna para la cría, tiene
otras funciones que dependen de sus especiales propiedades físicas y químicas, de hecho el panal
funciona como una red de comunicación y memoria enviando informaciones a las abejas que hacen parte
de este superorganismo.
Los bordes externos de las celdas presentan un engrosamiento, estudios han evidenciado que debido a
esta conformación particular las vibraciones producidas por parte de las abejas que “danzan” arriba de las
celdas vacías, se trasmiten de manera óptima por todo el panal, produciendo un número de visitas a la
fuente de alimento mayores respecto a cuándo danzan arriba de celdas ya operculadas, que no transmiten
las vibraciones con igual eficiencia.
Eso significa que las vibraciones de los bordes que se difunden por todo el panal tiene un rol fundamental
en el intercambio de informaciones entre las abejas que lo componen. Algunas prácticas de la apicultura
involuntariamente interfieren con este intercambio de informaciones, un ejemplo son los cuadros de
madera que cierran los panales, normalmente utilizados en apicultura, que impiden la trasmisión de las
vibraciones en el panal, por eso que en algunos casos las abejas crean un espacio entre panal y cuadro
para permitir de esa manera la difusión de las vibraciones.
La cera posee también una memoria química, en la colmena se pueden encontrar panales con
composiciones químicas muy diferentes debido a las diferentes edades de los mismos o debido a la
intrusión de sustancias extrañas, proporcionando de esa manera informaciones para orientarse dentro de
la colmena. También la composición de la cera presente en la superficie del cuerpo de las abejas no es
igual para todos los individuos y en parte depende del ambiente en que viven las abejas, ya que absorben
parte de la cera del panal, produciendo una identidad específica de la colonia.
El panal es también un sistema inmunitario, tiene un rol importante en la primera línea de defensa contra
agentes patógenos, particularmente la paredes de las celdas están revestidas con una delgada capa de
propóleos, sustancia que posee propiedades antibacterianas y antimicóticas que las abejas almacenan en
la colmena para utilizarla según sea necesario.

Cómo nacen las nuevas colmenas de abejas.


Las abejas tienen una capacidad adaptativa impresionante; por lo general, su colmena está situada dentro
de un tronco caído (horizontal), pero también se puede adaptar a diversas formas de colmena que el
hombre o la naturaleza han dispuesto para ellas, desde la campana de paja de los campos de girasoles
hasta las colmenas verticales y apiladas, con paneles verticales y horizontales en desorden. Sea cual sea
la forma del lugar donde se construirá la colmena, si está libre de malos olores, las abejas se adaptarán y
construirán allí su hogar.
Cuando el multitudinario racimo es colocado dentro de su nuevo hogar, pronto sucede un fenómeno
característico que indica la aceptación del lugar y el comienzo de las labores: las abejas comienzan a
formar una columna por una de las paredes de la caja hasta que las primeras alcanzan la cúpula; aquellas
pioneras avanzan un poco y se agarran firmemente del techo con sus patas traseras mientras más abejas
van formando cadenas agarradas una a una hasta los 2/3 del techo al piso, formando un cono suspendido
del techo que no llega hasta la base. Cuando el resto de las abejas no pareciera sumarse al rito, empieza
la limpieza del piso y paredes de la colmena, mientras el cono permanece perfectamente inmóvil. Cada
abeja limpiadora va sacando del hogar pedazos de paja de tierra o de lo que haya, hasta dejar el piso muy
limpio, pues las abejas son maniáticas de la limpieza. Después de la limpieza de la planta baja, las abejas
revisten el piso con cera; examinan una a una las rendijas del edificio cubriéndolas con propóleo para
luego dedicarse a barnizar las paredes del edificio de arriba abajo; la guardia del edificio es reorganizada y
una parte de las trabajadoras sale de su colmena, ahora límpida, en busca de néctar y de polen.
Las colmenas modernas tienen marcos incrustados formando paredes horizontales y verticales. Las
abejas los cubrirán de cera únicamente si el trabajo ya está empezado; lo mismo, si ya existen alvéolos en
las paredes, ellas los enderezarán minuciosamente a su medida, y en una semana tendrán un panal
perfecto que sin la ayuda del hombre habría tomado al menos dos o tres meses en terminar (para alcanzar
tal cantidad de almacenes).
Pero sigamos con la fundación de la colmena: el cono suspendido permanece colgado e inmóvil mientras
la densidad de abejas al interior de la colmena aumenta considerablemente la temperatura del interior.
Después de 16 a 24 horas de inmovilidad de las cadenas colgantes del techo, se comienzan a apreciar
cuatro manchas blancas en cada uno de los dos lados del abdomen de las abejas, es una exudación
solidificada, en forma de pequeñas láminas: se trata de la cera (de la mejor: transparente y pura) que
producen las abejas, en su inmovilidad, a partir de la miel (néctar).
De pronto se ve a una de ellas salirse del cono, para ir volando hacia el techo; agarrándose firmemente a
él, desprende con su lengua y la ayuda de sus patas, una de las ocho láminas de cera de sus anillos;
comienza a humedecerla y a moldearla con su lengua y sus patas; cuando considera que el estado y la
forma de la lámina están correctas, la pega al techo y en seguida toma otra lámina, y hace lo mismo,
pegándola justo al lado de la anterior; repite el trabajo con las láminas de cera restantes, le da un toque
final con su lengua y antenas, y desaparece tan rápidamente como llegó. En seguida, llega otra de las
abejas del cono a proseguir el trabajo de la anterior, añadiendo más láminas junto a las primeras, rectifica
y se va. Así se va construyendo el panal, de abeja en abeja y lámina a lámina.
Cuando la pequeña pared interior laminada y colgante ha alcanzado cierto tamaño y grosor, se desprende
del cono una abeja de otro tipo, bajo la atenta mirada de las demás; pertenece a la clase de las escultoras
o cinceladoras, que no producen cera pero que si labran lo que sus compañeras han adosado; hunde la
cera formando una primera celda, de la hendidura va sacando material para dar forma a los bordes, luego
se va; dos abejas más terminarán de darle la forma hexagonal y ahuecada (en forma de pirámide hacia
adentro), mientras otras, por el otro lado de la nueva pared de cera harán lo mismo. Tan pronto como las
primeras celdas están formadas, las obreras fundadoras emprenden el establecimiento de un nuevo
bloque de cera (panal) en el interior de la bóveda. De esa manera, van formando panales paralelos al
interior de la colmena. Sin embargo, es sabido que las abejas no son infalibles y que a veces se equivocan
(en ciertas condiciones).
Las abejas construyen cuatro tipos de celdas o alvéolos: los reales, del tamaño de una bellota, los
grandes, reservados a los zánganos o al almacenamiento cuando hay sobreabundancia de flores, los
pequeños, cunas de obreras, y los almacenes ordinarios (8/10 partes de la superficie edificada de la
colmena); también existen celdas de transición, que unen a veces los grandes con los pequeños. Cada
una de las celdas es un hueco hexagonal de forma piramidal (en punta); dicha base piramidal de cada
celda sirve de pared para otras tres celdas del lado anverso del panal. Todos los ángulos del panal están
afianzados, lo que le da robustez a la obra. Cada una de las celdas, que son tubos prismáticos (llamados
también alvéolos) servirá para almacenar la miel, pero también para que la reina deposite su huevos. La
forma hexagonal de los alvéolos, los ángulos y disposición de las bases, están admirablemente
construidos en función del ahorro de energía y de tiempo, algo que no ocurre con todos los insectos
sociales. Las avispas, por ejemplo, recubren con celdas una sola faz de sus panales y no las dos como las
abejas. Lo mismo las trigonas y las meliponas, abejas tropicales de México y Brasil (carecen de aguijón),
que además de recubrir por un solo lado los panales, los disponen horizontalmente, debiendo construir
gruesas columnas de cera para sostenerlos.
El autor recalca sobretodo la prodigiosa economía de recursos, donde el espacio de la colmena es
aprovechado al máximo (entre panal y panal hay 11mm de distancia). También subraya un hecho
misterioso; al principio de la elaboración de los panales, el bloque de cera es bastante grueso y lo
asombroso es que a uno y otro lado del panal que empieza a formarse, las celdas son perfectamente
recíprocas, ¿cómo es que las escultoras llegan a ponerse de acuerdo? Aún no se sabe cómo.
Una vez avanzada la labor, la reina da unas vueltas por la colmena como revisando el trabajo de las
obreras; encuentra las habitaciones terminadas en una superficie ovalada. Allí, acompañada por su escolta
(”guardiana, consejera o escolta, nunca se sabe si es conducida o escoltada”) elige un punto donde
pondrá el primer huevecito azul (todos sus huevos son diminutos y azules); para ello, encorva su espalda y
deposita con la extremidad de su abdomen un huevo en uno de los alvéolos vírgenes. Mientras, la escolta
forma un círculo alrededor de ella, le sostienen las patas, le acarician las alas y agitan sobre ella sus
antenas. Puesto el huevo y “tras un ligero espasmo” se acercan una de sus escoltas que la toma
mirándola cara a cara, boca a boca; pasan unos pocos segundos y la reina indiferente prosigue su trabajo
que más bien parece “una voluptuosidad amorosa”. Da unos pasos hasta la celda vecina, mete su cabeza
en el alvéolo para cerciorarse que no haya ya un huevo y si es así, pone un nuevo huevo; dos o tres de
sus escoltas, en seguidilla, se cercioran de que la abeja reina haya cumplido con su deber, mirando hacia
el interior.
La abeja reina no para de desovar celda a celda, ni siquiera cuando duerme, hasta el otoño. La reina
desova de mala gana en las celdas para los zánganos y por eso exige siempre a sus obreras que tengan
preparadas celdas pequeñas (para obreras). Cuando estas últimas faltan, la reina pone huevos en las
celdas anchas. Lo que es inmensamente curioso, es que los huevos que pone en las celdas grandes son
invariablemente machos, como si los eligiera, y así parece ser: la abeja reina elige el género de los huevos
que pone (mediante algún procedimiento muscular).
En efecto, una reina virgen no es estéril sino que está cargada de huevos macho; es en el baile nupcial,
durante la fecundación, cuando el zángano le entrega espermios capaces de enjendrar abejas hembras,
obreras. Así, la abeja reina posee una espermateca, que se llena una sola vez en su vida! durante la
fecundación por el macho (más que fecundación, entrega de espermios, puesto que huevos y espermios al
parecer se juntan en el momento del desove), donde el zángano le entrega un estimado de 25 millones de
espermios.
COMPORTAMIENTO Y HÁBITOS DE LA ABEJA
Básicamente, la mayor diversidad de tareas es realizada por las obreras. La reina y los zánganos tienen
función reproductiva. Hay una relación entre el tipo de actividad que realiza la obrera y su edad.
Resumiendo, podemos decir que las tareas internas son desarrolladas por las obreras jóvenes y las
externas por las más viejas.
Las obreras tienden a realizar grupos de tareas en el interior de la colonia pautado por el siguiente orden
cronológico:
• Limpieza de celdas
• Atención de crías y reina
• Recepción de néctar
• Almacenamiento de polen
• Construcción de panales
• Limpieza general del interior de la colmena (deyecciones, restos, etc.) Estas tareas son sucedidas por las
externas a la colonia:
• Ventilación
• Guardia
• Pecoreo Comportamiento higiénico Aunque la mayoría de las abejas mueren en el campo, las que lo
hacen en el interior de la colmena, ya sean larvas o adultos, son retiradas y arrojadas lejos de ella.
Este comportamiento es determinante para una mayor resistencia a las enfermedades, ya que de ésta
manera, reducen los riesgos de diseminación de agentes patógenos en la colonia. Por tal motivo,
constituye una de las características a seleccionar en programas de mejoramiento genético.
Comportamiento recolector Las abejas pueden recolectar polen, agua, néctar o propóleos. La recolección
de cada uno de estos elementos depende de las necesidades específicas de la colonia en cada momento
de su evolución. El polen es recolectado por abejas jóvenes, cuyos pelos se encuentran en buen estado.
Al visitar las flores y entrar en contacto con las anteras, las abejas quedan cubiertas de polen. Detectan las
fuentes de alimento inicialmente por el color. A medida que se acercan a la fuente, el aroma y la forma
comienzan a jugar un rol importante. Cada pecoreadora visita varias flores para completar su carga.
El agua es requerida en el interior de la colmena para diluir la miel para alimentar a las larvas, así como
para en el enfriado y humidificación del nido. Finalmente, la recolección de propóleos se realiza en días
calurosos por pecoreadoras especializadas en esta tarea. La reina Al igual que la obrera se origina a partir
de un huevo fecundado. La diferencia en su desarrollo se debe en forma exclusiva a su alimentación
durante todo el período larval con jalea real. Dentro de la colonia de abejas, ella es la única con capacidad
de postura de huevos fecundados y sin fecundar. Otra de las particularidades es que lasceldas destinadas
a reinas tienen posición vertical, el diámetro de las mismas es de 0,8 cm y un largo que oscila entre 1,5 y
2,5 cm. La reina es directamente responsable de la marcha de toda colmena. Por lo tanto, la conducta de
los demás integrantes dependerá de: [ El caudal genético de la reina [ Las sustancias producidas por la
reina (feromonas que inhiben el desarrollo sexual de las obreras) [ La edad de la reina Una vez que nace
es inmediatamente atendida por la corte real: obreras nodrizas que le dan calor y la alimentan con jalea
real en grandes cantidades. En su aspecto, la reina difiere de las obreras por su abdomen alargado, que
debido al desarrollo de los ovarios, no alcanza a ser cubierto por sus alas. Tiene un aguijón curvo que solo
emplea en la lucha contra otras reinas. Su cabeza es acorazonada y las patas son más largas que las de
las obreras. Alcanza la madurez sexual entre el quinto y décimo día después de su nacimiento. Por esa
fecha realiza sus primeros vuelos de orientación. Si bien la reina puede vivir hasta seis años, despues del
segundo comienza a declinar la postura y a tener cierta tendencia enjambradora.
Según algunos autores, realiza su vuelo nupcial a más de 2 km de distancia del lugar de nacimiento,
cuando la temperatura es superior a 20°C y con vientos menores de 15 km/h. Durante el vuelo es servida
por varios zánganos (entre 10 y 17), los que no están dispersos al azar en la región, sino que se
congregan en áreas determinadas. El semen de los zánganos permanece en perfectas condiciones en la
espermateca de la reina, siendo utilizado para la fecundación de huevos durante varios años. Una vez
fecundada la reina regresa a la colmena, a veces con los genitales del último zángano que copuló con ella
adheridos a su vagina, siendo esto una señal de fecundación. Las obreras la ayudan a quitarse esta señal.
A los pocos días (siempre menos de 20) inicia la postura. Es habitual que durante los primeros días ponga
más de un huevo por celda. Las nodrizas se encargan de retirar los restantes; con el tiempo esta
deficiencia se corrige. La reina no vuelve a salir de la colmena, salvo en caso de enjambrazón. Las obreras
Las obreras se originan a partir de huevos fecundados puestos en celdas comunes. Para nacer roen el
opérculo en su parte central. Son los habitantes más numerosos de la colonia. Su tamaño es menor que el
del zángano y la reina. Nos referiremos a ellas más adelante cuando veamos las actividades que realizan
durante su vida y cómo esto está asociado al desarrollo glandular. Los zánganos El zángano se origina de
un huevo no fecundado. Las celdas de las que nacerán son de mayor tamaño y poseen opérculos
convexos que sobresalen de la superficie del panal. Son los encargados de la fecundación. Al nacer el
zángano roe el opérculo al igual que la reina de forma circular. Su cuerpo es grueso y pesado. El abdomen
es más corto y redondeado que el de la reina. Sus ojos grandes le permiten detectar a distancia a la reina
durante el vuelo nupcial. Su cerebro es el menos desarrollado de todos los individuos, su lengua es corta,
por lo que no puede buscar alimento por sus propios medios y apenas puede tomar algo de miel. En
general es alimentado por las obreras. Si se separa de las obreras sucumbe rápidamente.
El olfato es delicado y sensible. Aparentemente no realiza tareas internas ni externas. No posee aguijón.
Solo sale cuando la temperatura exterior es agradable. Los zánganos que han alcanzado la madurez
sexual se reúnen en zonas llamadas "áreas de congregación de zánganos". A estas áreas se dirigen las
reinas en su vuelo de fecundación. Tienen la entrada libre a cualquier colmena, lo que representa cierto
riesgo sanitario en lo referente a transmisión de enfermedades. Solo pueden fecundar a la reina en pleno
vuelo, pues para evertir sus órganos sexuales deben tener sus sacos aéreos llenos de aire. Después de la
cópula mueren, pues sus órganos sexuales no vuelven a su posición original. Conjuntamente con el
semen vierten una sustancia pegajosa (mucus) que se endurece al entrar en contacto con el aire y forma
una especie de tapón. Este tapón, conjuntamente con parte de los genitales del macho, son la señal de
fecundación. En una colmena normal la cría de zánganos se inicia a mediados de la primavera y mueren
durante el otoño. Solamente conservarán zánganos fuera de temporada aquellas colonias que perdieron la
reina por algún motivo.

Evolución de las abejas


Las abejas, como las hormigas, son una forma especializada de avispa. Los ancestros de las abejas eran
avispas de la familia Crabronidae, y por lo tanto depredadores de otros insectos. El cambio de insecto de
presa a insecto de polen puede ser el resultado del consumo de insectos que eran visitantes florales y
estaban parcialmente cubiertos con polen cuando fueron el alimento de las larvas de la avispa. Este
mismo escenario evolutivo también se ha producido dentro de las avispas Vespoid, donde el grupo
conocido como “avispas de polen”, también evolucionó a partir de ancestros depredadores.
Hasta hace poco, el fósil más antiguo de una abeja no comprimida había sido la Cretotrigona prisca
descubierta en Nueva Jersey en ámbar, que vivió en el Cretácico. Recientemente se informó de un fósil de
abeja, del género Melittosphex, que se considera “un linaje extinto de las abejas melíferas, hermana de las
abejas modernas”, y data de principios del Cretácico (~ 100 millones de años). Las características
derivadas de su morfología la colocan claramente como una abeja, pero conserva dos rasgos ancestrales
modificados de las patas (dos espolones tíbiales mediados y una tarsómero posterior delgado), indicativos
de su estado de transición.
Las primeras flores polinizadas por animales fueron polinizadas por insectos, como escarabajos, por lo que
el síndrome de polinización por insectos estaba bien establecido antes de que las abejas aparecieran por
primera vez. La novedad es que las abejas están especializadas como agentes de polinización, con
modificaciones conductuales y físicas que mejoran específicamente la polinización, y en general son más
eficientes en la tarea que cualquier otro insecto polinizador, como los escarabajos, moscas, mariposas y
avispas de polen. Se cree que la aparición de tales especialistas florales haya impulsado la radiación
adaptativa de las angiospermas, y, a su vez, las propias abejas.

Abeja
Superfamilia Apoidea
Información y Características
La abeja es el insecto volador conocido por producir la deliciosa miel consumida alrededor del mundo.
Pertenece al orden Hymenoptera y a la superfamilia Apoidea. No obstante, la abeja no es una sola
especie, sino que el género contiene cerca de 20,000 especies de abejas agrupadas en 9 familias, por lo
que no todas las abejas producen la miel.
Descripción de la abeja
El color de las abejas varía de acuerdo con su especie, pero las más conocidas son negras y tienen
franjas amarillas que se sitúan de forma diferente en cada especie. Por ejemplo, la abeja melífera o
europea (Apis mellifera) posee tonalidades doradas con líneas negras horizontales en la parte superior del
cuerpo. Por su parte, la especie Anthidium florentinum tiene las franjas sólo en los costados de su cuerpo.
En general, las abejas tienen una estructura larga llamada probóscide, con la que pueden ingerir el néctar
de las flores. En los machos, las antenas están compuestas por 13 segmentos y en las hembras están
compuestas por 12. Todas las abejas cuentan con 2 pares de alas; el par posterior es el más pequeño. En
algunas especies las alas son tan pequeñas que imposibilitan a la abeja el vuelo, pero eso no significa que
estén desprovistas.
El aguijón se llama ovipositor y forma parte en la reproducción de la abeja. Unida al aguijón se encuentra
una bolsa que contiene veneno pero sólo las hembras pueden picar.
El tamaño es también variable. Para tener una idea, la especie de abeja más grande es la Megachile
Pluto, pues la hembra llega a medir 3.9 centímetros. La abeja más pequeña es Trigona minima, cuya
longitud no supera los 0.21 centímetros.

Distribución y hábitat de la abeja


La abeja está distribuida en todos los continentes con excepción de la Antártida. Suele vivir en zonas con
vegetación ricas en flores y habita los agujeros de los árboles o los panales construidos en comunidad.

Comportamiento de la abeja
La abeja es famosa por su comportamiento altamente organizado y enfocado en el trabajo. Forma colonias
constituidas por miles de individuos y cada uno de éstos tiene una función por realizar.
Cada colonia ocupa una colmena o panal y en cada una cohabitan 3 tipos de abeja: la reina, las obreras y
los zánganos. La abeja reina es la única que puede poner huevos y su función es solamente reproductiva.
Las obreras son hembras estériles y se encargan de limpiar el panal, recoger el polen y cuidar a las crías.
Por su parte, los zánganos, todos machos, se encargan de aparearse con la reina.
Algunas especies de abejas son agresivas y el ser humano ha aprendido a temerles. Suele suceder que la
abeja muere después de picar, pues el aguijón se queda en la piel del afectado junto con parte del
abdomen.
Un hecho interesante en el comportamiento se da en las abejas melíferas, que sostienen una forma de
comunicación descubierta en la década de los años 70 por el investigador Karl von Frisch. De acuerdo con
este descubrimiento, la abeja realiza una especie de danza con el objetivo de compartir información sobre
la ubicación de las flores. Las obreras regresan al panal y comienzan a danzar arriba y abajo por la pared
vertical. La distancia hacia las flores depende de la duración del meneo y del número de las agitaciones:
mientras más lejos se encuentran las flores más larga es la línea del meneo y más lento es el ritmo de las
agitaciones.

Alimentación de la abeja
La dieta de la abeja consiste básicamente en polen y néctar de las flores. Las obreras colectan agua
también para diluir la miel almacenada y preparar el alimento de las larvas. En las abejas productoras de
miel, la jalea real es consumida por la que será reina.
Por su parte, las abejas del género Trigona son las únicas que se alimentan de carroña.

Reproducción de la abeja
La abeja es un animal ovíparo y sólo la reina puede aparearse y poner huevos. Una vez que un zángano
logra copular con la hembra, ésta deposita los huevos con su ovipositor. 4 días después se produce la
eclosión y pequeñas larvas comienzan a vivir, cuidadas por las obreras. La larva pasa por varias
transformaciones antes de convertirse en abeja pero esto depende también de la especie.