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HISTORIA DEL SEMINARIO NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

RESTREPO – META

Por: Carlos Albeiro Velásquez B., CM

El Seminario Mayor Nuestra Señora del Carmen, originalmente


conocido como “de los Llanos y de la Orinoquia”, llega a la cima de los
quince años. Cuantitativamente hablando, cinco lustros no
representan mayor relevancia, sin embargo, por tratarse de una obra
que seguirá abriéndose paso en la Iglesia particular de Villavicencio,
no se puede dejar pasar inadvertida esta efemérides. Lo que la
historia relata se parece a una carrera de relevos: cada generación
constituye un eslabón de la cadena, el soporte físico de una antorcha
que va de mano en mano. Esta celebración se torna coyuntura para
contar la historia. Quizás no sea yo el más indicado para tejer estas
páginas y, por lo mismo, sé que un avezado historiador puede
emprender algo más elaborado. Mi intención es sencillamente no
dejar pasar desapercibida esta fecha histórica y reunir los datos que
existen para que al menos no queden dispersos, con el deseo de que
otra mano venidera continúe la brecha abierta.

Las palabras del libro de Sirácida, ejemplo completo de literatura


sapiencial judía, “Cuando el hombre cree acabar, apenas comienza;
cuando se detiene y mira, queda perplejo” (18,7), confirman que una
mirada al pasado inmediato nos deja perplejos por el abundante cruce
de actividades, experiencias y sueños que se van realizando en la
historia de las personas y de las comunidades, sin exención de
fracasos o de errores. A la perplejidad –muy humana- le sigue la
acción de Gracias al Señor de la historia por su sentida presencia en
los avatares de nuestro itinerario. No quisiera que hubiera el mínimo
asomo de triunfalismo en este “detenerse, mirar y quedar perplejo”,
sino que aparezca en este escenario de la historia, con realismo y
gratitud, los rostros de personas concretas que han posibilitado que se
llegue hasta este momento. Hay obispos, rectores, formadores,
seminaristas, profesores, benefactores, padres de familia, etc.

Las fuentes de las que me he valido para este trabajo son


fundamentalmente las que ha publicado la Congregación de la Misión
en su revista provincial Avance Noticioso, el historial de la comunidad
local, el reporte de crónicas, los archivos de la curia episcopal y los

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diálogos personales con personajes implicados en la vida del
Seminario. En ciertas ocasiones hago transcripción literal de noticias
escritas.

La primera parte de estas crónicas, bien podría omitirse porque la


historia de la iglesia particular de Villavicencio ya ha sido escrita.
Incluso en el Plan Pastoral 2007-2016 el marco de la realidad aborda
una completa síntesis histórica (pp. 29-37). Sin embargo, a modo de
exordio creo conveniente unas pocas líneas.

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DATOS GENERALES DE LA IGLESIA PARTICULAR
DE VILLAVICENCIO

Esta jurisdicción fue conocida


bajo el nombre de la Prefectura
Apostólica de los llanos de San Martín, bajo la guía espiritual de
Monseñor Eugenio Morón, quien llegó a Villavicencio el 31 de enero de
1904; posteriormente fue nombrado como primer Vicario Apostólico al
Excelentísimo Monseñor José María Guiot y luego como segundo
Vicario Apostólico al Excelentísimo Monseñor Francisco Bruls.

Con la bula del 11 de febrero de 1964, Su Santidad Pablo VI, creó la


Diócesis de Villavicencio, nombrando como primer Obispo al
Excelentísimo Monseñor Francisco Bruls, quien empieza su misión con
la celebración del Congreso Eucarístico Diocesano Llanero en
compañía del Señor Cardenal Pablo Bertoli.
En su labor pastoral a lo largo de 30 años, Monseñor Bruls, construyó
e inauguró el Seminario Menor San Pió X, que sirvió de sede muchos
años más tarde para el actual Seminario Mayor Regional Nuestra
Señora del Carmen; de igual manera se le recuerda por la erección de
las primeras 17 parroquias en esta jurisdicción.
El 11 de febrero de 1962, fue ordenado Obispo Auxiliar el
Excelentísimo Monseñor Gregorio Garavito quien sucedió a Monseñor
Bruls en 1964. El nuevo Obispo amplió las líneas pastorales a su
cargo durante 29 años a través de la Radio y de la Editorial Diocesana
Gráficas Juan XXIII, además impulsó la evangelización con la creación
y el fortalecimiento de la acción social, comunidades de base, la
promoción del laicado y el diaconado permanente. El Excelentísimo
Monseñor Alfonso Cabezas fue nombrado primero como obispo

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coadjutor desde junio de 1992 y luego como obispo residencial al
aceptar su Santidad Juan Pablo II la renuncia de Monseñor Gregorio.

Con toda su experiencia pastoral Monseñor Alfonso Cabezas fortaleció


vocacionalmente el Seminario Mayor “Nuestra Señora del Carmen”,
propició la creación de diferentes asociaciones de fieles, movimientos
apostólicos, adquirió “Alcaraván” empresa de turismo preferiblemente
religioso y la emisora local “Radio Cinco” que se llamó posteriormente
“Eco Llanero”. Así mismo creó El Bachillerato Campesino SAT y la
Funeraria la Resurrección. Durante su gobierno pastoral florecieron
diversos Grupos Apostólicos, Asociación de Fieles
Tomó la decisión de participar en la Red de Nueva Evangelización.

Seguidamente ante la renuncia de Monseñor Cabezas, su Santidad


Juan Pablo II, nombró posteriormente el 3 de julio de 2004 nombrado
Arzobispo de Villavicencio al ser elevada esta jurisdicción a esta
categoría, al Excelentísimo Monseñor Octavio Ruiz Arenas, el 16 de
Junio de 2001 como Administrador Apostólico y luego como Obispo
residencial el 16 de Julio de 2002. Se reconoce en Monseñor Ruiz su
ardiente celo por la Evangelización al liderar el Plan Diocesano de
Pastoral Participativo, al fortalecer el Sistema Integral de Nueva
Evangelización. Su preocupación por la formación permanente del
clero, el fortalecimiento de estructuras que alimentan la fraternidad
sacerdotal y el bienestar social de los presbíteros, han sido una
característica constante en su Ministerio Episcopal. Así mismo, ha
trabajado en el fortalecimiento de las Vicarías Episcopales, los
arciprestazgos y las diferentes delegaciones de pastoral diocesana,
como también el estudio y la creación de soportes jurídicos para las
distintas asociaciones de fieles que trabajan en la Diócesis. El 4 de
Julio de 2004 fue elevada a Arquidiócesis de Villavicencio.

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LOS ALBORES DEL SEMINARIO

En 1960 llega como párroco de Restrepo el sacerdote monfortiano


Ramón Ramos. Su celo pastoral es testimoniado por algunas
poblaciones del llano, en las que con innata pericia emprendió algunas
obras de infraestructura: planta eléctrica para aserradora, cepilladeros
de madera, templo y casa de El Calvario y San Pedro de Jagua,
campo de aterrizaje en la misma población y el puente colgante sobre
el río Guacavía en Restrepo.
Su predecesor y hermano de comunidad, P. Luis Agatón, inició la
construcción del Colegio Nuestra Señora de Fátima, para señoritas,
que fue dirigido por las religiosas francesas de Ker María. Las
instalaciones del Colegio corresponden al hoy Colegio Nacionalizado
de Restrepo. Monseñor Francisco José Bruls, pide al P. Ramón
Ramos habilitar la estructura del colegio como sede del seminario
menor, ya que por los obstáculos legales las religiosas francesas
tuvieron que salir de la institución y el colegio tuvo que ser cerrado. La
ubicación del seminario menor en la sede del colegio femenino
exacerbó los ánimos de la sociedad restrepense que no tardó en
reclamarle al celoso misionero que le fuera devuelta la sede.
Este percance obligó al Prelado a emprender la construcción de una
sede propia para el seminario, tarea que le fue asignada al P. Ramón
en calidad de párroco. A pesar de los años que se le vinieron encima,
acompañados de algunos males, el P. Ramos conserva en su memoria
algunos datos de estos orígenes y así los expuso al P. Carlos Albeiro
Velásquez, el 10 de diciembre de 2006, en la casa de misioneros
mayores que los monfortianos tienen en Choachí:

“Los monfortianos le expresamos a Monseñor Bruls que ya había


llegado el momento de tener un seminario propio para asegurar
sacerdotes autóctonos que ayudaran a la evangelización de esta
extensa jurisdicción de los llanos de San Martín. El aumento
poblacional se sumaba a este clamos que reclamaba más clero.
El Colegio de señoritas que había sido cerrado ofrecía una buena
posibilidad para comenzar allí el seminario. Pero la agresión de la
gente no tardó. Viví en carne propia esta contradicción. No faltaron
pasquines que afirmaban que yo era un cura dictador o comunista.
Pero las palabras del Padre de Monfort me consolaron: ¡Qué cruz no
tener cruz! Así me aferré más a la misión de llevar a cabo la misión
que el mismo obispo me había confiado. Monseñor Bruls había

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recibido por escrito los memoriales que la gente había firmado y que
se oponían al seminario y al cura. El obispo, prudente y no amigo de
polémicas ni distancias con su grey, me planteó la dificultad y al mismo
tiempo no dejó de expresarme su apoyo de pastor. Entendí que este
era un claro mensaje que me llevó a afirmar de manera contundente:
¡Haremos el seminario!
Así pues, me dediqué denodadamente a buscar un terreno. Existían
varias propuestas: en el barrio el Buque, de Villavo y en Acacías.
Después de muchas búsquedas la balanza se fue inclinando por la
población de Restrepo. En esta decisión jugó mucho la opinión de
Monseñor Bruls.
Encontré dos predios ubicados a las afueras de Restrepo, en la vereda
Caney Alto, separados ambos por un camino veredal. La unificación
del terreno implicó una reunión con los vecinos de este sector rural
para acordar el cese de la servidumbre. Esta gestión no salió gratis
porque tuve que pagar, además del costo de los dos lotes y el derecho
para unirlos.

El P. José Rámakers, también monfortiano, innato arquitecto y gestor


de otras obras eclesiásticas del llano, diseñó los trazos de la
construcción y entregó los planos al obispo. No hubo ingeniero, así
que me tocó dirigir la obra. E esta labor me colaboró un campesino de
la población que entendía mucho de construcción, los dos leíamos los
planos y ejecutábamos la obra. La idea original del P. Rámakers no
pudo llevarse a cabo en su totalidad porque tenía muchos más
detalles que ni yo ni el maestro de obra logramos plasmar, aunque
quedó lo fundamental”.

La construcción quedó tan sólida como el carácter del cura párroco,


que dedicó tres años ininterrumpidos al levantamiento del edificio,
mientras atendía pastoralmente su parroquia. El dinero lo iba dando
poco a poco Monseñor Bruls, con ayudas del exterior que iban
llegando y que se completaban con los fondos que los fieles de
Restrepo obtenían con bazares y aún con reinados de señoritas. La
construcción, como lo refiere el mismo gestor, fue realizada en 1963.
Consta de tres módulos: el primero en un extremo para el seminario
menor, el otro equidistante para el mayor y un bloque central para el
personal docente. Las paredes dobles se diseñaron de tal manera
que tienen un espacio de 12 centímetros entre muro y muro, de suerte
que se asegure la frescura del edificio. En la parte posterior se edificó

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la cocina y a cada lado de ésta un comedor, uno para los padres y otro
para los seminaristas. Se levantó también la construcción del actual
bloque del propedéutico.

Por su parte, la capilla no hizo parte de lo original, más bien fue un


ulterior trabajo, emprendido por el P. Carlos Achuri, en 1966.

Don Desiderio López, vecino de la población de Restrepo, refiere en el


momento de redactar estas notas históricas, que durante una década
trabajó al lado del P. Ramón Ramos. Esta cercanía lo acredita para
allegar ciertos datos del inicio de la construcción, por ejemplo el
nombre de los obreros que, junto con él, en un año y sin la ayuda de
maquinaria sofisticada, fueron trayendo la arena del río Caney y
haciendo los bloques de cemento en el mismo lugar de la
construcción: Guillermo Dueñas (Maestro de obra), Saúl Bobadilla
(Bloquero), Luis López, Luis Castillo, Rafael Mora. Don Desiderio,
quien estuvo al frente de la administración de la finca comparada por
el P. Ramos, recuerda vivamente que cotidianamente el consagrado
párroco iba vestido de sotana negra y con bonete a dar vuelta a la
obra y como era un empírico arquitecto, siempre advertía defectos
para corregir a medida que los muros, las columnas y las vigas se iban
levantando.

El Seminario recibió el nombre de San Pío X Desde el 11 de febrero de


1961 y se abrió como semillero de dos importantes clases de
vocaciones: de apostolado seglar y sacerdotal.

El 26 de junio de 1992 fue nombrado Monseñor Alfonso Cabezas


Aristizábal como obispo coadjutor con derecho a sucesión quien
ejecutó lo que había soñado su predecesor, Monseñor Gregorio
Garavito. El 11 de febrero de 1993 se abren las puertas de esta casa
de formación con 12 teólogos y 22 filósofos, en la sede de la actual
casa de retiros Juan Pablo II. Vale la pena precisar que de la
construcción actual solamente se usaban las aulas de clase, porque el
resto del edificio funcionaba aún como seminario menor.

El Seminario fue conocido primigeniamente como “de los Llanos y de


la Orinoquia”, porque, efectivamente, recibió jóvenes provenientes de
los Vicariatos de Mitú - Puerto Inírida, Guaviare, Ariari y de la
Prefectura de Vichada; además de diocesanos de Villavicencio.

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Ubicado en el piedemonte llanero, al pie de la cordillera de los Andes,
donde muere la gigantesca mole de montañas y comienzan 650 mil
kilómetros cuadrados de llanuras y selvas.

Para la historia es oportuno consignar los nombres de aquellos


prelados que secundaron la idea de un seminario regional de los
llanos: Monseñor Héctor Julio López Hurtado, Vicario Apostólico del
Ariari; Monseñor Belarmino Correa Yepes, Vicario Apostólico de San
José del Guaviare; Monseñor Gustavo Ángel Ramírez, Vicario
Apostólico de Mitú-Puerto Inírida y Monseñor José Aurelio Rozo
Gutiérrez, Prefecto Apostólico del Vichada. Todos ellos pastoreaban el
dilatado territorio oriental de llano y selva, del que saldrían en épocas
sucesivas los estudiantes del seminario.

El equipo de formadores era diocesano y escaso, solo contaba con


tres padres de tiempo completo: Luis Fernando Restrepo, del Vicariato
del Mitú, primer rector; Francisco Cardona, eudista, vicerrector y
director espiritual; Alejandro Gaitán, del Vicariato del Mitú, director
académico. Roberto Jaramillo Alzate, del Guaviare, se ordenó diácono
durante el tiempo que estuvo colaborando como formador. Algunos
sacerdotes diocesanos reforzaban el equipo en calidad de profesores
que prestaban sus servicios “ad honorem”: Moisés Rodríguez, Alberto
Medina, William Gil, Oscar Cardozo y Carlos Portela.

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UN SEMINARIO PARA MISIONEROS

La formación, la experiencia y el talante sacerdotal de los presbíteros


reclamaban la consolidación de la figura de un pastor más autóctono,
más inculturado, más abierto y audaz, sin que por ello deje de ser fiel
a la identidad mistérica de su sacerdocio y a las dimensiones de
unidad y de comunión.

Para unos territorios como estos no se puede concebir ni formar un


sacerdote que no tenga talante misionero. Y el misionero se enfrenta
a las incomodidades del lugar y a la estrechez de los comienzos. Los
jóvenes seminaristas pioneros se tropezaron con los espacios vacíos
que debían ser llenados con creatividad y sacrificio: desde que
llegaron se dieron a la tarea de sufrir día a día incomodidades,
compartir sus habitaciones entre cuatro, protegerse de la lluvia aún
dentro de aquellas habitaciones, tomar la pica y la pala para hacer
más presentable “su casa”. Nos refiere el primer rector que
“Admirables y ejemplares resultaron estos pioneros, supieron sortear
toda clase de dificultades, incluso topográficas, pues para llenarse del
alimento material y espiritual, debían siempre atravesar un pequeño
caño haciendo peligrosas maromas, recuerdo hoy que uno de ellos
aún reflexionando en las grandes verdades reveladas perdió el
equilibrio y fue a parar en medio de las piedras, para fortuna de todos
sólo hubo una pequeña fractura en uno de sus brazos…”

Poner a marchar un seminario mayor no es tarea fácil, toda vez que


con bastante frecuencia se tiene que comenzar de cero. Los
seminaristas no faltaban, habían sido bien seleccionados por los
obispos de la zona. Sólo faltaban los formadores. Fueron los mismos
obispos quienes presentaron a los sacerdotes formadores, tomados de
entre su escaso clero. Hablemos de los pioneros:

Roberto Jaramillo Alzate. ¿Qué iba a pensar él, más adulto que joven,
que después de manejar sus negocios le correspondería dejarlos para
dedicarse a los de Dios? Además, que debía hacer un paréntesis en
sus estudios universitarios y dejar del todo su vida capitalina,
relativamente cómoda, para venir a dormir en un duro colchón y en
una cama sostenida por ladrillos? La Iglesia del Guaviare lo cedió
junto con su capacidad numérica y su creatividad en la organización.

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Se desempeñaba en el Seminario como Ecónomo, cuando fue
llamado por su Obispo al Diaconado, el 20 de marzo del 1993.

Alejandro Gaitán. Notoriamente más joven que el anterior, estaba


siendo preparado por Dios en el silencio y la oración luego de haber
vivido una labor agitada en la milicia como Capellán Castrense.
También de la Iglesia del Guaviare. Un joven equilibrado, lleno de Dios
y que con su espíritu de “guerrero” se le dio la nueva tarea de hacer
conocer a Dios a través de la Liturgia.

Francisco Cardona. Este hijo de San Juan Eudes, era un sacerdote


avezado en las faenas formativas y de muchos más años. Este perfil le
permitió darle al equipo de formación un toque de seriedad y de peso
necesarios. Fue enviado por su provincial, el P. Diego Jaramillo, pues
se estaba contemplando la posibilidad de que los eudistas asumieran
la responsabilidad de la formación general del Seminario. Se le asignó
la tarea de la dirección espiritual.

Luis Fernando Restrepo Londoño. El más joven de todos. En tan sólo


tres años de vida misionera había sido tocado por la “mano izquierda”
de Dios, pues en una Navidad había tenido un accidente que casi le
cuesta la vida, y en la Navidad siguiente fue privado, en un solo
segundo, de la presencia física de su madre. La Iglesia particular del
Vaupés quiso entregarlo como don acrisolado y como una muestra de
la generosidad y desprendimiento de la iglesia misionera, pues aquella
porción del Pueblo de Dios sólo tenía dos Sacerdotes propios y allí
estaba donando el 50% de su clero. A este sacerdote se le dio el
encargo de dirigir no sólo el Seminario como tal sino de llevar a cabo
la edificación.

Los cuatro sólo se conocieron unos días antes de iniciar sulabor. El


domingo 31 de enero de 1993 estaban ya todos reunidos en lo que a
partir de aquel día sería el Seminario Mayor de los llanos y de la
Orinoquia “Nuestra Señora del Carmen”. Junto con los formadores
estaban también 31 jóvenes que iniciarían clases al día siguiente,
lunes 1° de febrero: 19 jóvenes para Filosofía y 12 para Teología.

Pero, ¿quiénes dictarían las clases? Se necesitaban sacerdotes y


laicos santos y doctos para que colaboraran en esta gran misión y
fueron surgiendo de manera espontánea llevados de la mano del Buen

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Dios, sus nombres quedaran escritos en el Libro de la Vida y en la
Historia de esta casa: Padre Bernardo Caicedo (Filosofía), Padre
Oscar Cardozo (Liturgia), Padre William Gil (Teología Dogmática), y
Padre Alejandro López (Sagrada Escritura). En representación del
laicado estaba el Licenciado Guillermo Mejía encargado de la Procura
del Vicariato de Mitú (Fundamentos Pedagógicos). Ellos, junto con los
mismos formadores y con los dos Obispos, dieron vida a la idea de
Dios.

La parroquias de Villavicencio abrieron sus puertas a nuestros jóvenes


seminaristas para que pudieran tener el acercamiento a la pastoral,
fueron aquellos párrocos quienes propiciaron Vida Pastoral a nuestra
casa: P. Jesús David Sáenz (q.e.p.d.), en la Parroquia de Monte-Carlo;
P. Oscar Cardozo, en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo
Socorro; P. Carlos Ricardo, en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar;
P. Guillermo Sánchez, en la Parroquia de Ciudad Porfía y P. Edgar
Arias, en la Parroquia Cristo Resucitado. .

El 11 de febrero , en la Capilla del Seminario Menor, San Pío X, se


elevó una oración de acción de gracias por esta gran obra: cientos de
fieles se encontraban allí en oración, acompañados de 5 Obispos y 64
Sacerdotes de toda esta amplia región, todos ellos declararon
oficialmente abierto el SEMINARIO MAYOR para los LLANOS Y LA
ORINOQUIA.

Meses después, se terminaba la nueva casa que habitarían los


teólogos, eran pequeños bloques construidos por los mismos
Seminaristas, cuánto sudor ahí allí bajo esa casa! La construcción
que hoy se tiene, hermosa y moderna, envuelta en medio del paisaje,
fue diseñada por el arquitecto Juan Manuel González, actual
gobernador del departamento del Meta (2007), y con la supervisión
constante del Padre Crisanto Ramos, ambos debieron afrontar
múltiples dificultades en cuanto a la premura del tiempo y a la escasez
del dinero pero su empeño ahora se ve.

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LLEGADA DE LOS PADRES VICENTINOS

La Congregación de la Misión, cuyo fin es seguir a Jesucristo


evangelizando a los pobres y formando clero y laicos para la misión,
recibe la invitación de Monseñor Alfonso Cabezas para asumir la
dirección de esta obra. Los contactos iniciales del Obispo vicentino se
hicieron con los padres eudistas, quienes respondieron negativamente
después de “bajar a ver” la oferta. No me pregunten los motivos de
esta negativa, se lo dejo a uno más curioso que yo.

En un artículo de carácter noticioso, el pionero vicentino, David


Sarmiento, refiere en sugestivo relato que tituló “En el oriente sale otra
vez el sol”, la llegada suya y de Francisco Javier Quintero a estas
tierras donde apenas un año atrás se había abierto esta nueva cuna
de sacerdotes. Después de insistentes peticiones que había hecho
Monseñor Alfonso Cabezas a sus hermanos de comunidad para que
pusieran su grano de arena en la formación del presbiterio llanero, con
la firma de un contrato en enero de 1994, se responde a tan
apremiante llamado. Nos cuenta el P. David que en febrero, uno tras
otro, fueron llegando, preguntando por el desconocido lugar donde
funcionaba el Seminario. “A unos veinticinco minutos en carro al
nordeste de Villavicencio por la vía marginal de la selva, topamos la
población de Restrepo, y unos 15 minutos más, ya caminando al
occidente hacia donde la bravía cordillera se estira en levísima
pendiente, a la sombra de los árboles, junto a un arroyuelo represado
en lo que sirve de piscina y cuyo murmullo hacer caer el termómetro
de los 35 grados atribuidos al lugar, abren sus brazos los ‘módulos’
surgidos de la noche a la mañana, en la de un año antes, ubérrima
dehesa” (Avance Vicentino, No. 250. Marzo-Abril 1994, pp. 24-26).

En este segundo año de funcionamiento, el Seminario contaba con


más personal: 26 seminaristas de Villavicencio y 12 más del Ariari,
Vichada, Guaviare y Vaupés, que se acomodaban en tres módulos.
Prefiero dejar ahora el relato en las letras del P. David Sarmiento: “En
horas de clase este colmenar se acrece con los 23 huéspedes de la
casa parroquial de Restrepo, ‘Hijos de la Madre de Dios’: I y II de
teología, II de filosofía que comparte su aula con el Divino Maestro,
quien, desde su sagrario y tras cortina ligera sonríe misericordioso a
los profesores y no deja de inquietarlos, bien de frente,’ haciéndoles
preguntas’. Los de I de filosofía, atravesando el arroyo caminan

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calzada de cemento un par de cuadras para buscar aula en el añoso y
amplio edificio del Seminario Menor, ocupado por unos cincuenta
alegres aspirantes”.

Los formadores que se encontraban en ese momento -vale la pena


recordarlo- eran tres: uno ya veterano, testigo generoso de la tradición
eudista (Francisco Cardona) y dos jóvenes misioneros del Vaupés
(Luis Fernando Restrepo y Alejandro Gaitán).

Poco después del arribo de los dos primeros vicentinos, Monseñor


Alfonso Cabezas aprovechó la celebración diocesana de los 75 años
de su predecesor, Monseñor Garavito, para presentarlos ante el
presbiterio. “Desde el seminario se columbran las infinitas llanuras y
sus necesidades infinitas y soñamos en la posibilidad de un
compromiso menos limitado: ¡nos lo conceda Dios! Buenos misioneros
para el llano en su inmensa Orinoquia” Con estas palabras cierra su
primer reporte el nombrado pionero vicentino.

En 1995 llega como el P. Daniel Vásquez a remplazar al P. David


Sarmiento. Hasta ese momento los dos hijos de San Vicente estaban
adscritos a la comunidad local de la casa provincial, de Bogotá.
1995

El 1° de febrero de 1995 se iniciaron labores. El P. David Sarmiento


deja el Seminario después de un año de fecunda misión formativa, en
el que se dejó conocer como el siempre sereno amigo de los pobres e
íntegro formador. Sus superiores le asignaron la dirección del
Seminario Interno de los vicentinos en la población huilense de
Nátaga. Un poco más tarde, el 16 de febrero, se unió a los padres
Daniel Vásquez y Francisco Quintero, el diácono José Jair Vélez. El
primer semestre de 1995 la dirección del Seminario siguió en manos
del P. Luis Fernando Restrepo, a modo de empalme. Hizo también
parte del equipo de formación el señor Martín Parra, del Vicariato
Apostólico del Ariari y quien había concluido sus estudios de teología.
Después de la Pascua llega el P. Juan Campos, en reemplazo de su
hermano vicentino José Jair Vélez, destinado a estudiar Medios de
Comunicación para la Pastoral, en la Universidad Javeriana de
Bogotá.

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Así pues, el equipo de formación se iba fraguando: ya contaba con
tres vicentinos, un sacerdote diocesano y un laico teólogo. Para hacer
frente a la carga académica se contaba con la ayuda de cinco
sacerdotes diocesanos y con los obispos titular y emérito de
Villavicencio.

Al finalizar el primer semestre de 1995 y de acuerdo con lo convenido


entre Monseñor Alfonso Cabezas y el Padre Visitador, Aurelio
Londoño, el P. Luis Fernando Restrepo hizo dejación de su cargo de
Vicerrector del Seminario e inmediatamente asumió las funciones de
Rector el P. Daniel Vásquez. Esto tuvo lugar el 16 de junio, fecha en
que la comunidad del Seminario Mayor despidió a quien con
inteligente tesón y mucha esperanza había iniciado la obra y la había
acompañado durante sus primeros dos años y medio de vida. El P.
Restrepo partió con su acreditado celo misionero a trabajar con las
comunidades del Guainía. Es significativo para el Seminario el hecho
de que el relevo de la rectoría se hubiese hecho entre un misionero
que llegaba y otro que partía. Esta feliz coincidencia sella una vez
más la impronta misionera que se ha querido dar a la formación de los
sacerdotes en estos claustros.

Al terminar el primer semestre, el P. Juan Campos dejó la obra del


Seminario, con la intención de enrutarse hacia su madre patria, Cuba.
Su paso fue literalmente fugaz. A partir del segundo semestre de 1995
se sumó a los dos vicentinos restantes, el P. Luis Emilio Holguín,
recientemente llegado de la patria madre, donde se especializó en
Teología Pastoral en la Universidad del Salamanca. Asumió el P.
Holguín la responsabilidad del economato del Seminario, mientras que
el P. Francisco Quintero se asumió la Dirección Espiritual. Por unos
pocos días estuvo el P. Rubén Darío Trejos, diocesano, quien por
motivos de salud tuvo que se reemplazado por otro sacerdote del
clerio diocesano, Rito Ignacio Ussa, a quien se le asignó la
responsabilidad de la secretaría académica y del consejo de
formación.

Durante el segundo semestre, bajo la dirección del P. Daniel Vásquez,


se fueron trasladando poco a poco las distintas dependencias del
Seminario Mayor ubicadas hasta ese momento en las edificaciones
modulares construidas para los inicios, donde hoy funciona la casa de
retiros Juan Pablo II.

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Todo el año fue de mucho discernimiento y de búsqueda de la forma
propia del Seminario, es decir, de su estructuración interna en todo
sentido. Quedaron fundamentadas las distintas áreas o dimensiones:
secretaría, biblioteca, salón de pastoral, etc. El pensum académico se
racionalizó. Así mismo se logró posesionar adecuadamente al
Seminario en el conjunto de la diócesis y de las demás
circunscripciones eclesiásticas a las que se presta el servicio de
formación de sus seminaristas.

Vale la pena destacar la acción vigorosa del Padre Ecónomo, Luis


Emilio Holguín, que con sus bríos paisas fue consolidando la
economía, el conjunto locativo y administrativo del Seminario, en
medio de la pobreza, el trabajo y la sencillez.

1996

El 4 de febrero de 1996 se comenzaron las labores con la llegada de


los mayoristas. Para filosofía 36 y para teología 22. A estos
estudiantes internos hay que sumar 25 externos provenientes de dos
nacientes comunidades auspiciadas por el Obispo: los Hijos de la
Madre de Dios y los Predicadores de Cristo y de María. Los primeros
residían en la parroquia de Restrepo con su fundador y superior, P.
Alberto Hernández; mientras que los segundos habitan en Cristo Rey,
el cerro desde donde se divisa Villavicencio, con el P. Mauricio Cuesta,
su fundador y superior. En este mismo relato histórico se hará
mención de estas nacientes Asociaciones y su relación con el
Seminario.

Entre el 5 el 9 de febrero se llevó a cabo el trabajo de la planeación.


Hay que decir, en honor a la verdad, que esta ha sido otra impronta
vicentina en la formación del clero: elaborar juntos la planeación y
hacerlo no solamente como un instrumento práctico de acordar
actividades y fechas, sino entrar en una dinámica conjunta de reflexión
y de planeación de las esperanzas. A decir verdad fue la primera vez
que a comienzo del año de acometía con todo empeño la tarea de
confeccionar en familia el planeamiento comunitario. Recuérdese bien
que fue solamente a partir de junio del año anterior cuando los
misioneros vicentinos asumieron plenamente la dirección del
Seminario. Se mantuvo vigente la costumbre de organizar la vida y la
acción de la comunidad formativa del Seminario en cuatro frentes:

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espiritual, comunitaria, intelectual y pastoral. En este ir y venir de los
inicios se va acentuando la identidad y el sentido de pertenencia y
cada seminarista se va haciendo responsable de la construcción de la
vida del Seminario.

El P. Gabriel Olmos, venido del Seminario de Popayán, entró a formar


parte del equipo de formación. Amén de su aquilatada virtud y de su
vida ejemplar salió a mitad del año destinado para el Seminario de
Ibagué el P. Francisco Quintero. Su paso de dos años y medio dejó la
huella de sencillez y de amena vida fraterna. En su reemplazo llegó
de Francia Carlos Ignacio Lozada.

Haciendo síntesis, cuatro son los vicentinos en este año: Daniel


Vásquez, Gabriel Olmos, Emilio Holguín y Carlos Ignacio Lozada. A
ellos se suman en el equipo de formación, los presbíteros Rito Ignacio
Ussa y Carlos Arturo Portela.

A lo largo del año 1996, el Seminario vivió los siguientes


acontecimientos relevantes:

Curso sobre sectas. El Doctor en teología bíblica, P. Florencio


Galindo, orientó un curso sobre sectas, entre el 27 y el 29 de febrero.
Este vicentino había elaborado su tesis doctoral y la había titulado El
Protestantismo fundamentalista, una experiencia ambigua para
América Latina. El contenido del curso estaba basado básicamente en
esta obra. Al curso asistieron también los sacerdotes de la diócesis,
algunos laicos y el mismo Monseñor Alfonso Cabezas.

Visita del P. Lauro Palú. Este sacerdote brasileño, Vicario General de


la Congregación de la Misión, visitó el Seminario entre el 5 y el 7 de
marzo. El fin de su visita era la animación de la obra formativa en un
contacto directo con la misma.

Conferencia y foro sobre la Nueva Era. El P. Daniel Vásquez dio una


conferencia, el 16 de abril, sobre el fenómeno de la Nueva Era. El 8
de mayo, licenciado en literatura, Bil Carrascal, egresado de la
Universidad nacional y miembro del movimiento carismático, ofreció
también una extensa y profunda disertación sobre el tema.

16
Fiesta de las familias. Se tuvo del 18 al 20 de mayo y reunió un
centenar de personas. Desde el mismo comienzo del año se enfilaron
todos los esfuerzos hacia el logro de este evento, que permitió acerca
las familias de los futuros sacerdotes a la gran familia del Seminario.
Una de las familias regaló un arpa llanera con el fin de motivar la
conformación de un conjunto musical cultural y artístico del Seminario.

Primeras ordenaciones sacerdotales. El 15 de agosto, en Puerto


López, fueron ordenados los dos primeros sacerdotes, frutos de este
semillero vocacional: los padres Carlos Alberto Pérez y Miguel
Albarracín, para la diócesis de Villavicencio. Después de su
ordenación debieron continuar sus estudios en el seminario hasta el
final del año. Ambos habían iniciado estudios de teología en 1993,
año de fundación del Seminario.

Participación de los teólogos en el encuentro Nacional de


Seminaristas. Los seminaristas de teología participan, del 12 al 16 de
agosto, en el Encuentro Nacional de Seminaristas Teólogos de
Colombia, que se realizó en La Ceja (Antioquia). Se convierte esta en
la primera representación institucional del Seminario en eventos
eclesiales a nivel nacional.

Encuentro de los Benefactores del Seminario. Es la primera vez que


en la historia del Seminario se realiza un encuentro con los
benefactores. El 11 de septiembre se congregaron en las
instalaciones del Seminario las personas más allegadas y
colaboradoras.

Fiesta del Seminario. El 25 de septiembre se reunieron los aspirantes


al Seminario junto con los mayoristas, los convictores que vivían en la
Curia, los diáconos y los aspirantes adultos. En total se congregaron
100 personas.

Semana Bíblica. Del 25 de septiembre al 2 de octubre se llevó a cabo


la Semana Bíblica en la que participó el Seminario. Hubo proyección a
las parroquias y vivencia de la Semana Bíblica al interior del
Seminario. La celebración de este evento es clave porque a partir de
él se tomó la resolución de fundar la Escuela Bíblica.

17
El problema de la posmodernidad. Así tituló el P. Abelardo López, CM,
su intervención de todo del día, el 4 de octubre. Se unieron a este
evento académico el Obispo y los Vicarios de la diócesis. La hondura
del tema y la preparación del ponente dejaron satisfechos a los
asistentes.

Conferencias sobre la paz, la vida y la ternura. El 6 de noviembre, el


doctor Luis Carlos Restrepo, conocido autor de las obras tituladas “El
Derecho a la ternura” y “Ecología humana, una estrategia de
intervención cultural”, intervino con sus bien fundamentadas e
interesantísimas exposiciones sobre los temas arriba mencionados.

Ordenaciones diaconales y ministerios. El sábado 9 de noviembre,


cuatro seminaristas de Villavicencio recibieron el diaconado, en la
Iglesia Catedral, por imposición de manos de Monseñor Alfonso
Cabezas. Cinco más fueron instituidos lectores. Esta fue la primera
vez que el Seminario Mayor actuó en pleno en la catedral. Los buenos
comentarios de este debut no se tardaron: buen coro y buenos
ministros.

Inserción en la vida pastoral de la diócesis. Los sábados, desde las


horas de la mañana, los seminaristas consagran el día a la acción
pastoral. Se atendieron 15 centros parroquiales en Villavicencio,
Cumaral y Paratebueno. Se prefirió el apostolado en los sectores más
marginados de la ciudad y de las otras poblaciones. Además, se
conformaron cinco centros de pastoral especializada: cárcel, Hospital
Regional, Ancianato, Medios de Comunicación Social con programas
radiales en Restrepo y Villavicencio, y Pastoral Vocacional diocesana,
que orienta uno de los presbíteros del equipo de formación.
1997

El inicio del año se vio caracterizado por el aumento considerable del


número de seminaristas, tanto internos como externos: 140
mayoristas! El equipo de formación quedó conformado por los padres
diocesanos Carlos Portela y Sigifredo Tocasuche, y por los vicentinos
Daniel Vásquez, rector; Gabriel Olmos, director espiritual; Emilio
Holguín, Ecónomo; Juan Antonio Camero, encargado del
Propedéutico; Carlos Ignacio Lozada y Francisco Murcia. Este último
había dejado la parroquia de Paratebueno y se trasladó

18
definitivamente al Seminario Mayor, aunque dedicaba parte de su
tiempo para la atención pastoral de Los Alpes (Cumaral).

HECHOS SOBRESALIENTES ENTRE 1995 Y 2003

Visita apostólica. Apenas en su tercer año de funcionamiento se


recibió la visita apostólica, hecha por Monseñor Víctor Manuel López,
Arzobispo de Nueva Pamplona. Entre el 9 y el 10 de octubre de 1995
estuvo el Prelado en las instalaciones del Seminario en diálogos con el
equipo de formación, con los mayoristas, y en la consabida revisión de
libros, biblioteca, planta física, etc.

En el archivo de la rectoría reposa al menos una copia del informe


emanado de la Congregación de los Institutos Religiosos y dirigido a
Monseñor Alfonso Cabezas. Se puede evaluar el buen resultado que
se constató con esta visita. En su homilía de clausura, en efecto, y en
una charla extensa con los formadores, el Prelado Visitador expresó
nítidamente su conformidad con los criterios y el modo de llevar esta
nueva obra. En ese momento había un equipo de formaciones
constituidas por tres vicentinos (Padres Daniel Vásquez, Francisco
Quintero y Luis Emilio Holguín) y por un diocesano, Rito Ussa.
Conformaban un verdadero equipo de vida, de oración y de trabajo,
consagrándose por entero a las exigencias de la formación del clero.

La relación se ampliaba con los misioneros vicentinos de Paratebueno


que apoyaban con algunas clases (Francisco Murcia). Como primer
efecto de la visita apostólica, se tuvo el 28 de noviembre siguiente,
una reunión del equipo de formación con los cinco obispos de las
jurisdicciones que tenían seminaristas: Villavicencio, Ariari, San José
del Guaviare, Vaupés-Guainía y Vichada. Aquí se hizo un balance de
la obra y se vislumbró la llegada de más de un centenar de mayoristas
para el año siguiente.

Primera cosecha presbiteral. Cuando el año 1996 llegaba a su ocaso,


el seminario cumplía su primer periplo de formación teológica y esto
significó la primera cosecha presbiteral y la segunda diaconal. Esta
vez, para la diócesis de Villavicencio se ordenaron tres sacerdotes y
cinco diáconos. Para el Vicariato de San José del Guaviare un
sacerdote, dos diáconos para el Vicariato del Ariari y uno para la
Prefectura del Vichada. Este halagüeño logro hizo vibrar de alegría a

19
todos los moradores de este “corazón de la diócesis”, a la vez que se
constituyó en un reto de fidelidad activa y creativa para los agraciados,
y de acompañamiento fraternal para los formadores y el presbiterio
diocesano de las iglesias particulares. En un reporte del P. Daniel
Vásquez a la Provincia Vicentina de Colombia se pueden leer unas
palabras que hoy se constatan: “Hacia el futuro se mira con confianza
porque los surcos tanto de la filosofía como de la teología reverdecen
con lozano vigor y dejan entrever frutos abundantes y óptimos”
(Avance Vicentino N° 264, Agosto-Diciembre 1996, p. 53).

Vínculo con la Universidad San Martín: Después de seis años de vida,


en 1999 se inició el proceso de vinculación del Seminario a la
Fundación Universitaria San Martín.

Remodelaciones:
En el octavo aniversario, en pleno jubileo, el Seminario recobra nueva
cara: una inversión de 60 millones de pesos para restaurar la fachada.

El 10 de mayo de 2003, al cumplirse prácticamente la primera década


de vida, se reinauguró la capilla que había sido restaurada.

20
TRADICIONES E INSTITUCIONES

La capilla

Primeras Olimpíadas: octubre de 2000

Fiesta de las Familias: Los reportes históricos consultados en los


archivos aseguran que a partir del año 1995 se comenzó a celebrar la
Fiesta de las Familias de los seminaristas. La primera se realizó en el
puente festivo del 12 de octubre.

La Emisora Esplendor Stereo:

Esplendor Llanero: comenzó llamándose “boletín informativo” del


Seminario. Su primer número salió a la luz pública en 1995.

Envío de seminaristas a Roma


En 1996 viajó el tercer seminarista de la diócesis de Villavicencio que
había hecho en este Seminario tercero de filosofía. Con éste ya eran
dos los que adelantaban su formación teológica en la Ciudad Eterna.

Escuela Bíblica. Con la celebración de la Semana Bíblica, entre el 25


de septiembre y el 2 de octubre de 1996, se toma la decisión de fundar
la Escuela Bíblica del Seminario. El P. Juan Antonio Camero, fue el
gestor de esta idea que se fue consolidando y proyectando en la
diócesis.

21
ASOCIACIONES Y JURISDICCIONES

Asociación Inmaculada Concepción. En enero de 1994 llegan a


Restrepo los primeros 25 miembros de la naciente Asociación de
Fieles de la Inmaculada Concepción y son enviados por Monseñor
Alfonso Cabezas a estudiar al Seminario, en calidad de alumnos
externos. Desde esta fecha no pocos jóvenes de esta Asociación se
han beneficiado de la formación. Las incertidumbres propias del
comienzo al lado de la extrañeza con que fueron vistos, desmotivó a
algunos, de manera que al final de ese primer año, solamente
quedaron ocho. En los años posteriores y a medida que se fueron
consolidando como Comunidad, el número se fue estabilizando.

Asociación Predicadores de Cristo y María. Enseguida hicieron su


aparición en el panorama eclesiástico local, los miembros de esta otra
Asociación, que fue fundada por el P.

RECTORES

DANIEL VÁSQUEZ ORDOÑEZ

Después de catorce años como misionero en el Bajo Cauca, llegó a


este Seminario como Rector en 1995. Tras haber iniciado su gestión
al frente de la rectoría, la Congregación de la Misión en diálogo con
Monseñor Alfonso Cabezas, recibió la atención pastoral de las
parroquias de Paratebueno y de Maya. Terminado su primer año como
rector, se dirigió al Visitador Provincial de ese tiempo para pedir
incremento del número de vicentinos en el equipo de formación, dado
el aumento del número de mayoristas, los compromisos de la dirección
espiritual y de la administración y demás exigencias de una obra que
apenas se estaba consolidando.

Durante este período se tuvo mucha proyección pastoral a varias


parroquias de la diócesis de Villavicencio y se apoyó el trabajo
misionero en las parroquias de Paratebueno, Maya y Santa Cecilia.

De igual modo, se instauró la fiesta de las familias, se recibió la


primera Visita Apostólica (8-9 de octubre de 1995), se comenzó la
publicación del boletín titulado El Esplendor llanero, que
ininterrumpidamente editó noticias del Seminario hasta 2004.

22
El Seminario gestó y realizó en adelante las Semanas Vocacionales.

Le tocó al P. Daniel Vásquez, apenas recibió la rectoría el 16 de junio


de 2005, dirigir el progresivo traslado del Seminario de las
instalaciones modulares donde hoy funciona la casa de retiros, a la
sede de la vieja casona monfortiana (sede actual), donde había
funcionado el seminario menor.

HÉCTOR VIDAL GUTIÉRREZ GALINDO

En su período como rector se dio inicio a la vinculación del Seminario


con la Fundación Universitaria San Martín, que años después, en
2005, arrojó la primera y única promoción de sacerdotes titulados en
teología.

PEDRO MARTÍN GONZÁLEZ SALINAS

Este vicentino de pura cepa, había trasegado los campos de la


formación en seminarios como el de Popayán, San José de Costa
Rica. Su amplio itinerario vicentino lo ha tenido en Chile, España,…
Llegó a Restrepo a comienzos del año 2001. Estaba recién llegado
como Rector cuando fue enviado como Obispo a esta iglesia
particular, Monseñor Octavio Ruiz Arenas. La presencia del nuevo
Obispo significó para el Seminario el inicio de un proceso de
consolidación que se afirmó con la selección de candidatos y la
exigencia de aceptar solamente a aquellos que eran de la región o
iniciaban aquí su proceso formativo. Durante su rectoría se adelantó
la remodelación total de la capilla mayor, impulsada y apoyada por
Monseñor Octavio Ruiz.

El P. Pedro Martín González estuvo al frente de la rectoría durante


cuatro años. En diciembre de 2004 fue nombrado Director Provincial
de las Hijas de la Caridad de Bogotá, cargo que obligó su traslado a la
capital del país y que dejó abiertas las puertas para la llegada del
quinto rector.

CARLOS ALBEIRO VELÁSQUEZ BRAVO


En la ciudad de Garzón (Huila), al clarear el día 16 de septiembre de
1967, nació Carlos Albeiro Velásquez Bravo, del hogar constituido por

23
Pedro Emilio Velásquez y María Inés Bravo. Es el quinto de ocho
hijos (Cinco mujeres y tres hombres).

En su natal Garzón terminó el bachillerato. Faltando dos años para


graduarse como bachiller en el Colegio Departamental Jenaro Díaz
Jordán, entró en contacto con los padres vicentinos que regentaban el
Seminario de esa diócesis. Los hijos de san Vicente le fueron
mostrando el camino de la Congregación de la Misión. Nunca sintió
deseos de hacerse diocesano, siempre se dejó atraer por el carisma
vicentino. Ingresó a hacer la filosofía en el Seminario Mayor La
Milagrosa, de los padres vicentinos, en Medellín. Después pasó a
Bogotá a hacer el Noviciado o Seminario Interno. Realizó el año de
experiencia pastoral como secretario del Padre Visitador Provincial.
Después estudió la teología en el Seminario Villa Paúl y en París. Al
regresar, fue ordenado diácono en la iglesia de Las Victorias, de Santa
Rosa de Cabal (Risaralda), con ocasión del centenario de la Escuela
Apostólica y destinado al equipo de formación de Villa Paúl.

Unos meses después, en la Capilla del Seminario Villa Paúl, de Funza,


el 25 de junio de 1995, fue ordenado sacerdote, por manos de
Monseñor Germán García Isaza, también hijo de San Vicente y Obispo
de Caldas (Antioquia). Junto con él, otros seis diáconos recibieron la
imposición de manos. Las primicias sacerdotales las vivió en esa casa
de formación, cuya estadía se prolongó por dos años y medio más.
Durante su estadía en Funza, estuvo conectado con la Universidad
Javeriana, en el programa de Universidad Abierta. Esto permitió que la
editorial Vestigios, de dicha Universidad, le publicara el libro “Jesús, el
Cristo, para el hombre de hoy”, un texto de 258 páginas para los
estudiantes de teología a distancia.

Sus superiores lo enviaron a fundar, junto con otro de sus cohermanos


de Comunidad, el Seminario de la diócesis de Arauca, en La
Esmeralda. El paso por estas tierras –entre 1998 y 1999- le
permitieron a él, a su hermano de Comunidad y a los seminaristas,
vivir situaciones dolorosas en medio del conflicto armado que
atravesaba por momentos muy críticos.

De este extremo oriental del país fue enviado al otro. Llegó al


Seminario de Popayán en el año 2000. Dos años y medio después,
sus superiores le pidieron que fuera a Los Angeles (California) a

24
acompañar un grupo de seminaristas en el aprendizaje del inglés. Así,
pues, estuvo vinculado a Saint John´s Seminary, de la Arquidiócesis de
Los Ángeles, como estudiante y como mimbro de la Facultad. Al
finalizar esta experiencia temporal, su Provincial le pidió que empezara
a hacer gestiones para ir a especializarse en Historia Eclesiástica,
pero al llegar a Colombia fue nombrado miembro del consejo provincial
y Asistente Provincial, oficio que le impidió que el plan de formación se
llevara a cabo. Fue Asistente Provincial durante un período de tres
años. El 17 de enero de 2005 llegó a este Seminario a reemplazar a
Pedro Martín González, en la rectoría. La reciedumbre de su carácter
le imprimió a este seminario organización: actualizó los archivos de la
rectoría, estructuró la secretaría, gestionó la graduación estancada de
veinticinco sacerdotes quienes desde sus épocas del seminario se
habían inscrito en la Universidad para obtener el título de
profesionales en teología; impulsó la creación de la red interna que
sistematiza los datos de la rectoría, el economato y la secretaría
académica; adelantó reformas locativas: los cercados de piedra, la
reubicación de la biblioteca, la pavimentación de la entrada del
Seminario, la creación del auditorio interno. Promovió los contactos
institucionales como la participación permanente en encuentros
nacionales de tipo eclesial (Encuentro de Seminaristas, Cursos de
Formación).

25
CRONICAS DE 2005

Por: Carlos Albeiro Velásquez B., CM

17 de enero. Con la profesión de fe y con el juramento, toma posesión


en la capilla de la Curia Arzobispal de Villavicencio como nuevo rector
del Seminario, Carlos Albeiro Velásquez, quien reemplaza en este
oficio a Pedro Martín González, nuevo director de las Hijas de la
Caridad de la Provincia de Bogotá. Después de cuatro años al frente
de la rectoría, Pedro Martín deja entre los estudiantes, entre el clero y
entre los cohermanos, un grato recuerdo por su bonhomía, serenidad
y buenas relaciones. El nuevo rector deja la casa provincial, aunque
no su cargo de Asistente Provincial, para dirigir el Seminario que la
Congregación recibió doce años atrás (12 de febrero de 1993), por
encargo del aún recordado Monseñor Alfonso Cabezas. El segundo
que también pronunció el credo e hizo el juramento fue Álvaro
Panqueva, que dejó el Seminario de Popayán y está a punto de
celebrar sus bodas de oro sacerdotales.

Este mismo día se reúne el equipo de formación en pleno: Carlos


Albeiro Velásquez, Álvaro Panqueva, Antonio Mora, Álvaro Mauricio
Fernández, Israel Arévalo, René Mancilla y Miguel Albarracín; éste
último del clero de Villavicencio. Durante la “primera jornada de
trabajo” el equipo se ocupó de diseñar la planeación del año y de
ultimar los detalles organizativos que supone el comienzo de un año.

24 de enero. Después de las misiones de Navidad y de unas


semanas de descanso, van llegando graneados los seminaristas y se
van ubicando en sus habitaciones. El grupo de los internos
(diocesanos y miembros de la Asociación de fieles Predicadores de
Cristo) llega a 62, distribuidos así: 33 de la Arquidiócesis de
Villavicencio, uno de la Diócesis de Granada, 5 de la Diócesis de
Arauca, 4 de la Diócesis de Yopal, 7 del Vicariato de Puerto Gaitán y
12 Predicadores de Cristo. El grupo de los externos está conformado
por 8 estudiantes de la Asociación de Fieles de Cristo y Maestro, y por
una docena de la Inmaculada Concepción.

26 y 27 de enero. Días de planeación y programación,


respectivamente. El primer día se llamó “de asimilación” del
planeamiento anterior, al que se le hicieron los debidos ajustes y

26
actualizaciones. Cada uno de los formadores asumió la parte que
asesora y puso su toque personal, de modo que la dinámica de
planeación resultó pluriforme, aunque con un hilo conductor y
cohesionada. El segundo día, llamado “de programación” fue más
práctico y ayudó a plasmar de manera concreta los sueños y las
esperanzas típicas de una planeación.

El Padre Rector propuso un logotipo propio para el Seminario, como


se puede ver a continuación: en adelante este será el distintivo oficial.
El trazo de la capilla mayor confirma que el Seminario, bajo el amparo
de la Madre de Dios, en la advocación de la Virgen del Carmen, forma
pastores configurados con Cristo para la Iglesia particular de
Villavicencio y otras jurisdicciones aledañas.

28 y 29 de enero. Antes de clausurar el año pasado, los formadores


se pusieron de acuerdo en comenzar éste con un curso de
lectoescritura para los seminaristas. Efectivamente, la doctora Claudia
Hoyos orientó –con intensidad y competencia profesional- un curso
que fue asumido como “seminario de lectoescritura”.

31 de enero. El último día de enero fue el primero de clases.


Siguiendo la usanza en este Seminario, la capilla es el lugar en el que
arranca la vida académica. Congregados en el sancta sanctorum,
profesores y estudiantes, escuchan la lectura del libro de la Sabiduría,
con la que el Padre Rector declara oficialmente abierto el semestre
académico.

6 de febrero. René Mancilla viaja a Tame (Arauca), invitado por los


cohermanos que trabajan en el Seminario de Arauca, para dirigir
durante una semana la planeación y el retiro de los mayoristas.

12 de febrero. Se congrega el seminario en pleno, es decir los


formadores, profesores, estudiantes internos y externos, empleados y

27
allegados, para celebrar los doce años de vida. Como se afirmó en la
homilía de la celebración eucarística: “Si bien es cierto, se trata de un
seminario que apenas está en sus años mozos, no hay que
desconocer que ha ido madurando y dando frutos abundantes y
óptimos”.

Esta es la lista de los hijos de San Vicente que han sido enviados a
formar el clero en estos claustros:

David Sarmiento 1994


Francisco Quintero 1994
Daniel Vásquez 1995 (Rector)
Luis Emilio Holguín 1995
Juan Campos 1995 (solo el primer semestre)
Gabriel Olmos 1996
Carlos Ignacio Lozada 1996
Juan Antonio Camero 1997
Francisco Murcia 1997
José Carmelo Arias 1998
Nelson Fernando Sarmiento 1998
Héctor Vidal Gutiérrez 1999 (Rector)
Pedro Joaquín Martínez 1999
Cristian Duarte 1999
Hernando Escobar 2000
Eduardo Arboleda 2000
Antonio Mora 2001
Pedro Martín González 2001 (Rector)
Álvaro Mauricio Fernández 2002
Israel Arévalo 2003
René Mancilla 2004
Álvaro Panqueva 2005
Carlos Albeiro Velásquez 2005 (Rector)

15 de febrero. En la casa de retiros de la Arquidiócesis, a uno pocos


metros del Seminario, se reúne la comunidad local para la elaboración
del Plan y Programación de este año.

4-6 de marzo. Álvaro Panqueva, Israel Arévalo Y Carlos Albeiro


Velásquez viajaron a Cartago para participar en la celebración de las

28
bodas de oro de Álvaro Quevedo y, los dos últimos, en la reunión de la
Comisión de Estudios Vicentinos.

13 de marzo. Carlos Albeiro visita el barrio de invasión La Nohora, a


donde van dos seminaristas a hacer el apostolado el fin de semana.
Se trata de un sector popular conformado por unas 500 familias
provenientes de muchos sectores de la región y del país, afectados
por la violencia, la pobreza y por el desplazamiento. Allí funciona una
conferencia de San Vicente de Paúl que, en compañía de otras dos
conferencias de Villavicencio, se reunieron con Carlos Albeiro para
afirmar los vínculos de carisma como Familia Vicentina. Allí se
programó un retiro espiritual y se aseguró la formación a los miembros
de las conferencias.

17 de marzo. Participó el equipo en la misa crismal. Una oportunidad


en la que se vuelve a demostrar el aprecio por los vicentinos en esta
iglesia particular y para estrechar los vínculos con el presbiterio
llanero.

18 de marzo. Carlos Albeiro, en calidad de rector y director de la


emisora, ordena el cierre de Splendor Stero 94.8 FM, que ocho años
atrás había salido al aire por concesión del Ministerio de
Comunicaciones, bajo la categoría de emisora comunitaria. Los
motivos, sobre todo económicos, obligaron tal decisión, después de
varias consultas y de serios estudios. En este renglón histórico se
deja mención de la gestión eficiente de los anteriores directores
vicentinos: Juan Antonio Camero, Pedro Joaquín Martínez, Israel
Arévalo y Pedro Martín González.

19 de marzo. Antes de salir a los lugares de misión, algunos padres y


seminaristas participaron en la ordenación diaconal de Jesús Gabriel
Medina, miembros de la Asociación de fieles de los Predicadores de
Cristo y María, que se celebró en la Catedral de Villavicencio.

20-27 de marzo. Los miembros de la comunidad local se desplazaron


a varios lugares de misión. Álvaro Mauricio se quedó en casa con los
jóvenes del Propedéutico, Antonio Mora fue a Villanueva (Casanare),
Álvaro Panqueva fue invitado como el predicador de Guamal (Meta),
Israel fue a una parroquia urbana de Neiva, René Mancilla integró el
equipo vicentino para la misión organizada por Jucovi en la sufrida

29
población de San Vicente del Chucurí y Carlos Albeiro Velásquez con
cinco jóvenes del seminario interno estuvo en Chaparral (Tolima). La
semana siguiente algunos de ellos aprovecharon el descanso de la
octava de Pascua para adelantar gestiones personales. Carlos y
Álvaro Mauricio se unieron a la reunión del clero en el Seminario,
durante la cual fue expuesto y enriquecido el Plan Pastoral
Arquidiocesano.

3 de abril. En horas de la tarde comenzaron a llegar los seminaristas y


los padres. Con el saludo se mezclaban los comentarios que
suscitaba en todos la muerte de Juan Pablo II el día anterior. El hecho
eclesial se aprovechó como coyuntura reflexiva a través de una
conferencia que dictó, el 11 de abril, el dominico profesor de historia de
la Iglesia, P. Carlos Mario Alzate, y que llevó a un análisis del
pontificado del Papa Wojtyla.

11-15 de abril. Carlos Albeiro participó en el Encuentro Nacional de


Rectores de Seminarios que se realizó en la casa de los Hermanos de
La Salle, en Fusagasugá. Al salir del encuentro viajó a Chinauta con
Francisco Salamanca, Diego Luis Vásquez y Ricardo Fernández para
participar en el consejo provincial ampliado que trataría el tema de la
formación del clero diocesano.

16-22 de abril. Invitado por las Hijas de la Caridad de Cali, Álvaro


Panqueva predicó el retiro anual a un grupo de hermanas de esa
Provincia.

18 de abril. Para unirse a toda la Iglesia orante, que pedía a Dios un


Papa según Su corazón, se realizó un “lucernario” en horas de la
noche. Los cuatro momentos (el recuerdo del Papa que nos dejó, el
Padre Dios que acompaña la historia, Cristo luz del mundo, el Espíritu
Santo que guía y orienta a la Iglesia) suscitaron una fuerte oración por
el conclave que se había reunido ese día.

19 de abril. Cerca de las 10:30 a.m., la campana rompió el silencio


académico para avisar a todos que estaba saliendo humo blanco y
que pronto se oiría el esperado y consabido “Habemus Papam”.
Suficiente motivo como para suspender las clases y congregarse a ver
el hecho eclesial e histórico. Era notoria y admirable al mismo tiempo
la emoción colectiva de formadores y seminaristas, reflejo de amor a la

30
Iglesia, que se iba expresando, como en un “in crecendo”, al ritmo de
los momentos que se viven en una elección papal: todos pendientes
de una chimenea que arrojaría humo blanco, después de unas
campanas que anunciarían que ya había sucesor de Pedro, enseguida
de una ventana que se abriría para recibir el nombre del elegido, y
finalmente, del hombre según el corazón de Dios que apacentaría el
redil de la Iglesia católica.

21 de abril. Llega el consejero Miguel Martínez a realizar la visita


canónica que se prolongó hasta el 23. Esa misma noche estuvo
reunido con el grupo de mayoristas para escucharlos acerca de la
marcha del Seminario. Al otro día, inmediatamente después de la
oración de laudes y de la Eucaristía, hizo la apertura oficial de la visita
y se dedicó a los diálogos personales e institucionales y a la revisión
de libros, típicos en una ocasión como esta. Después de la clausura
de la visita la comunidad local y el consejero salieron a degustar una
pizza llanera!

23 de abril. Coincidencialmente el día en que se celebra el nacimiento


de Federico Ozanam y la fundación de la Sociedad de San Vicente de
Paúl, los miembros de las conferencias de Villavicencio se reunieron
en el Seminario para una jornada de retiro. A esta coincidencia se
suma otra: la presencia del consejero Miguel Martínez, quien
aprovechó la ocasión para compartirles un tema de reflexión, para
escucharlos y para celebrar la Eucaristía.

24 de abril. De paso para las fincas de San Martín y en plan de hacer


visita a estas propiedades y de paseo, el Visitador Provincial y su
consejo, acompañados por el grupo de empleados de la casa
provincial, llegan al Seminario a almorzar. Se les unen Carlos Albeiro y
René hasta el día siguiente. Ese mismo día parte para Nátaga (Huila)
Álvaro Mauricio Fernández, quien había recibido el encargo de la
Comisión de Pobreza y Administración de Bienes de la Provincia, de ir
hasta esa población huilense a gestionar la venta de la casa. De
hecho, el comisionado visitó la Alcaldía Municipal, la estación local de
policía, las emisoras y las parroquias aledañas para hacer
ofrecimientos comerciales. No se escaparon de esta gestión las Hijas
de la Caridad, interesadas en comprar el inmueble para ampliar las
instalaciones del Colegio que regentan. Álvaro Mauricio aprovechó la

31
coyuntura de este viaje para visitar a los cohermanos de Neiva y para
predicar un retiro a los de Nátaga.

29 de abril. Los padres César Chávez y Oscar Romero, vicentino


peruano y misionero guadalupano de México, respectivamente, llegan
a pasar el fin de semana al Seminario. Ambos, estudiantes del Itepal,
aceptaron la invitación del rector y del ecónomo para “pegarse la
rodadita” a climas cálidos, aunque la temporada invernal afectó sus
deseos.

9 de mayo. Los formadores y los mayoristas participaron en la V


Asamblea Arquidiocesana de Pastoral, que se reunió en las
instalaciones del Colegio La Salle, de Villavicencio. Una vez visto el
recorrido que ha llevado el plan pastoral en los últimos años, las
comisiones vicariales se dedicaron a diseñar las urgencias pastorales
para los próximos tres trienios.

9-13 de mayo. Álvaro Mauricio Fernández predica, en Cartago, el


retiro anual a las Hijas de la Caridad de la casa de Hermanas
Mayores.

10 de mayo. Monseñor Octavio Ruíz Arenas visitó el Seminario para


presidir la Eucaristía y para una reunión con todos los miembros del
Seminario. La invitación que le hizo el rector conjugaba tres motivos:
la celebración pendiente del Buen Pastor, un aniversario más de su
ordenación episcopal y el compartir del viaje que hizo a la Ciudad
Eterna para participar en la misa de inauguración del pontificado de su
amigo y anterior Jefe en la Congregación para la Doctrina de la Fe,
Joseph Ratzinger.

Ese mismo día, por la tarde, José René y Carlos Albeiro viajan a
Bogotá para atender asuntos familiares y para participar en el consejo
provincial extraordinario, respectivamente.

16 de mayo. Súbitamente parte para Bogotá José René Mancilla a


participar del Encuentro Nacional de Directores Académicos,
organizado por el Spec. Por la mañana se verificó que la fecha no era
la que tenía en su agenda y por lo mismo tuvo que agilizar sus asuntos
personales y académicos para poder participar en este encuentro que
se prolongó hasta el 19.

32
25 de mayo. Muy de madrugada, Carlos Albeiro viajó a Bogotá para
participar en la reunión del consejo provincial. Tan pronto llegó a la
capital fue avisado de los quebrantos de salud de Antonio Mora, quien
tuvo que ser internado en la Clínica de Coopsalud de Villavicencio
hasta el otro día para ser sometido a chequeos médicos.

27 de mayo. René Mancilla y Álvaro Mauricio Fernández viajaron a


Bogotá para participar en la sesión del consejo provincial en la que
algunos cohermanos presentaron sus monografías o estudios de
grado. El primero de ellos tituló su trabajo “Análisis semántico de una
obra literaria” y el segundo, “Aspectos de la cultura de la muerte en la
Arquidiócesis de Villavicencio”.

29 de mayo. La Arquidiócesis de Villavicencio organizó una solemne


procesión de Corpus Christi, acatando la petición del Sumo Pontífice
de dar realce a esta solemnidad en el año de la Eucaristía.
Participaron en Villavicencio los mayoristas acompañados de Israel
Arévalo y Álvaro Panqueva.

3 de junio. A pesar de que al comienzo del año el señor Arzobispo


había dialogado con el rector para comunicarle que no hacía parte del
consejo episcopal, esta decisión fue revocada, de manera que a partir
de esta fecha fue invitado a participar de las sesiones de consejo.

9 de junio. Monseñor Octavio Ruiz visitó el Seminario para presidir la


Eucaristía en la que seis jóvenes de la Asociación de Fieles de la
Inmaculada recibieron el rito de la candidatura.

10 de junio. Carlos Albeiro asistió a la reunión del consejo episcopal


que se realizó en la parroquia de la Grama, en Villavicencio. Al otro día
se adelantó la evaluación semestral del seminario.

14 de junio. René recibió en Villavicencio la responsabilidad de


atender la parroquia San José por un mes, mientras su párroco viajó a
Europa como miembro de la comitiva que acompañó al señor
Arzobispo en la toma del palio.

16 de junio. Los seminaristas terminaron examanes finales y viajaron a


sus casas en plan de vacaciones. Solamente quedó un “pequeño

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resto” preparando las habilitaciones. Al otro día René y Álvaro
Mauricio viajaron a Carmen de Apicalá para participar en el encuentro
anual de misioneros jóvenes de la Provincia. Aprovecharon el viaje
para llevar a Chinauta la imagen de la Virgen Milagrosa que estuvo
ubicada 14 años en el patio central de la casa provincial y que había
sido donada por el Visitador a éste Seminario: “La buena hija vuelve a
casa”.

22 de junio. Carlos Albeiro viaja a Bogotá para participar, el 23 y 24,


en la Asamblea de la Asociación de la Inmaculada Concepción, por
petición que le hizo el Arzobispo. En dicha Asamblea sus miembros
deberán definir tres cosas: cuál es el carisma, quién o quiénes son sus
fundadores y qué relación guardan con las actas de Lino Sevillano.

26 de junio. Álvaro Panqueva celebra sus bodas de oro sacerdotales


en la casa Saint Facon, de las Hermanas de la Presentación de
Bogotá, rodeado de sus familiares y de un nutrido número de
cohermanos que habían sido convocados por el Padre Visitador para
la celebración provincial de los jubileos ese mismo día por la tarde.

5-6 de julio. Carlos Albeiro predica un retiro espiritual en Cali a las


Misioneras Agustinas Recoletas que por primera vez celebraban fuera
de España un Capítulo General. Después viajó a La Plata (Huila),
donde se encontró con el Padre Visitador y los cohermanos que
viajaban a Tierradentro, a participar en las celebraciones centenarias
de la presencia vicentina en ese territorio misionero. Se encontró allí
con Álvaro Panqueva y Álvaro Mauricio Fernández, con quienes
regresó a Bogotá el 17.

14 de julio. René Mancilla entrega la parroquia de San José, de


Villavicencio, que administró durante casi un mes, en ausencia de su
párroco, Alberto Medina, quien había viajado a Roma a acompañar al
Arzobispo de Villavicencio en la toma del palio arzobispal.

17 de julio. Comienzan a llegar de vacaciones y de misiones


patronales de la Virgen del Carmen, los seminaristas. El equipo de
formación despide a Álvaro Mauricio Fernández y recibe al sacerdote
diocesano Sigifredo Tocasuche. Israel Arévalo asumirá el papel de
ecónomo del Seminario, sin dejar de ser el director del curso
propedéutico.

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18 de julio. La primer parte de la jornada se destinó a las matrículas
de los seminaristas y, la segunda, al arreglo de la casa. Al otro día se
llevó a cabo la programación del segundo semestre.

20 de julio. Comienzan tres días de retiro espiritual para los


mayoristas. Al final del primer día llegó Monseñor Alfonso Cabezas a
visitar el Seminario. Al otro día presidió la Eucaristía y, antes de partir,
predicó uno de los temas que se le había pedido.

25 de julio. Comenzaron las clases. Este semestre el recargo


académico sobre los miembros del equipo de formación fue evidente,
debido al traslado sin reemplazo de Álvaro Mauricio Fernández, y a la
partida de la arquidiócesis de los tres padres dominicos que apoyaban
con clases la formación.

31 de julio. Celebración de los jubileos sacerdotales de Álvaro


Panqueva. Monseñor Octavio Ruíz Arenas, Arzobispo de Villavicencio,
aceptó gustoso venir a presidir la celebración eucarística en el
Seminario. Lamentablemente un derrumbe de enormes proporciones
taponó la vía Bogotá-Villavicencio el día anterior e impidió que
asistieran los familiares de Álvaro y el Padre Visitador que había
confirmado su participación junto con una delegación de cohermanos
venidos de Bogotá. La celebración se desarrolló entonces sin la
presencia de los invitados procedentes de la capital y estuvo muy
cargada de sentimientos de gozo y gratitud a Dios por el ministerio de
Panqueva quien al llegar a la cima áurea de su sacerdocio se muestra
lozano y fecundo entre los jóvenes futuros sacerdotes.

2 de agosto. La Cruz Roja Colombiana y la empresa Coopsalud se


hicieron presentes en las instalaciones del Seminario para adelantar
una jornada de donación de sangre y una brigada de vacunación y de
salud. Los resultados fueron satisfactorios: 26 donantes, 52 vacunas
contra sarampión y rubéola, 12 pacientes para higiene oral.

6 de agosto. René Mancilla representó a la comunidad local en la


celebración de las ordenaciones de algunos de los nuestros. Su viaje
fue realmente un “giro” porque tuvo que dar la vuelta por Garagoa, su
patria chica, a causa de los derrumbes de la vía al llano.

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8 de agosto. Después de que la vía al llano fue despejada, llegan
desde Bogotá los padres Pedro Martín González y Álvaro Mauricio
Fernández. El primero de ellos, anterior rector, en búsqueda del
médico llanero que lo había estado tratando de una artrosis y el
segundo, anterior ecónomo, para finiquitar la entrega de su oficio a
Israel Arévalo, recoger sus pertenencias personales y desplazarse a
su nuevo lugar de misión que pronto será definido por el gobierno
provincial. Se aprovechó la visita de ambos para festejar como
comunidad local las bodas de oro de Álvaro Panqueva y para despedir
a Álvaro Mauricio.

12 de agosto. Viajó a Bogotá Carlos Albeiro para enrutarse al otro día


hacia Cali, con el fin de predicar una tanda de ejercicios espirituales a
la Hijas de la Caridad de esa provincia. Su estadía en la capital valluna
se prolongó hasta el 18 por la noche cuando llegó a la casa provincial
para la reunión mensual del consejo provincial.

19 de agosto. Monseñor Carlos Germán Mesa, Obispo de Arauca,


vino a visitar por un par de días el seminario. Llamó la atención a los
mayoristas y a los cohermanos su ejemplo de sencillez y sus
habilidades de futbolista.

22 de agosto. René Mancilla fue sometido a una pequeña operación


ambulatoria de un pólipo en el pecho.

23 de agosto. El Padre Rector recibe la noticia de que la Fundación


Universitaria San Martín aprobó a 24 sacerdotes diocesanos y dos
laicos para otorgarles el título de profesionales en teología. Será la
primera promoción de graduados fruto del acuerdo que desde hace
algunos años de firmó entre esa alma mater y el Seminario. Las
directivas de la Fundación Universitaria invitaron al Rector para
concretar los asuntos prácticos de la graduación y para fijas la fecha,
que será el jueves 15 de septiembre, en el auditorio de la biblioteca
Germán Arciniegas, de Villavicencio.

4 de septiembre. El Arzobispo preside la celebración de la eucaristía


en la que fueron instituidos lectores y acólitos algunos jóvenes del
seminario.

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5 de septiembre. El rector participa en la reunión del consejo
episcopal. Durante la misma recibió no pocos reclamos por parte de
los miembros del consejo, incluido el Obispo, acerca de la extensión
de las clases en el Seminario los sábados y, por ende, la participación
“reducida” de los seminaristas en los apostolados.

6 de septiembre. Con la apertura oficial y solemne en la cancha de


básquetbol se dio comienzo a las Olimpíadas 2005. Esta vez, durante
tres días consecutivos, se organizaron seis equipos para competir en
diversas modalidades: fútbol, baloncesto, voleibol, competencias de
campo abierto, maratón y juegos de mesa. Los padres compitieron
integrados a cada equipo. El último día fueron invitados los candidatos
al seminario del año próximo para lograr un mutuo conocimiento.

8 de septiembre. Israel Arévalo recibió, en Bogotá, el título de


Especialista en gerencia de Recursos Humanos, que le fue otorgado
por la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Debido a las Olimpíadas,
ningún cohermano de la comunidad local lo pudo acompañar, pero sí
el P. Wilson Alzate, también en representación del Padre Visitador.

11 de septiembre. Los padres Israel Arévalo, Álvaro Panqueva y


Sigifredo Tocasuche representaron el seminario en la fiesta del Señor
de los Milagros de Cabuyaro, que reunió no solo a miles de devotos,
sino a destacados miembros del gobierno departamental.

15 de septiembre. Después de la reforma del oratorio del segundo


piso, todos los miembros del seminario se congregaron allí, a pesar de
la estrechez del lugar, para la celebración de la eucaristía que presidió
el padre rector y en la cual se bendijo el nuevo sagrario. Este lugar,
“cruce de caminos de la casa” seguirá siendo un espacio que propicia
la oración de comunidad local y la personal de los mayoristas.

Ese mismo se llevó a cabo la ceremonia de graduación de la primera


promoción de teólogos, egresados de la Fundación San Martín según
el convenio firmado entre esa institución y el Seminario. Después de
algunos años de briega y de gestiones, la Universidad dio luz verde
para que 24 sacerdotes y dos laicos obtuvieran el título en teología.
Carlos Albeiro Velásquez, en calidad de rector, no solo estuvo en la
ceremonia, sino que hizo parte de la mesa presidencial para la entrega

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de diplomas a 117 graduados entre sacerdotes, contadores públicos e
ingenieros de sistemas.

16 de septiembre. Los formadores y seminaristas ofrecieron un


almuerzo con serenata incluida a Carlos Albeiro con motivo de su
cumpleaños.

25 de septiembre. El P. Henry Cucaita, párroco de San Vicente de


Paúl, de Restrepo, invitó a los padres del Seminario a la celebración
eucarística dominical en la que se adelantó la fiesta patronal para
asegurar la participación de la feligresía. Álvaro Panqueva presidió la
celebración y se “jaló una homilía” propia de su manera de predicar,
que suscitó no pocos comentarios elogiosos.

26 de septiembre. La víspera de la fiesta de San Vicente con los


mayoristas se concentró en dos momentos: el primero litúrgico, con
una vigilia vicentina; el segundo comunitario, a través de una obra
montada por los mayoristas, en la que nuestro Fundador recibió de
San Pedro la tarea de descender a la tierra para visitar la perdida
población del Meta donde sus hijos regentan un seminario y elaborar
un informe que le permitiese mantener actualizada la base de datos
celestial. En el escenario apareció el ventajoso satanás que rondaba
buscando a quien llevarse y algunos personajes de la casa que fueron
exactamente representados con las capacidades histriónicas de los
seminaristas. Entre las risas permanentes de los jóvenes se fue
dando a conocer el perfil de bondad y celo pastoral del padre de los
pobres. Dos días antes, la película “Monsieur Vincent”, protagonizada
por Pierre Fresnay, había comenzado a enseñar la vida de quien
ahora era representado perfectamente por Jorge Hinestrosa.

27 de septiembre. La oración matutina evoca la figura del gran


renovador del clero. A medio día, invitados los alumnos externos, se
celebró la eucaristía que presidió Israel Arévalo y en la que no faltaron
los comentarios de los hijos del Santo celebrado. Efectivamente, cada
uno de los vicentinos pudo expresar ideas y sentimientos en relación
con la vida y obra de San Vicente. Y de la “mística” se pasó a la
“mástica”.

29 de septiembre. El señor Obispo ordenó diáconos a tres miembros


de la Asociación de la Inmaculada Concepción que habían sido

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alumnos del Seminario y que estaban pendientes de recibir la
ordenación a causa de la espera que él mismo prelado sugirió hacer
mientras aclaraba su conocimiento de dicha asociación. Fueron ellos:
Rony, Gilberto Amórtegui y Fernando.

4 de octubre. Desde el comienzo del año, el Padre Rector había


concretado esta fecha con el director del parque Los Ocarros para una
visita del Seminario. Un recorrido en grupos, guiado por avezados en
biodiversidad llanera, permitió a todos acercarse un poco a la flora y la
fauna de la región. Al finalizar el itinerario, el mismo director del
parque se dirigió a los visitantes para invitarlos a ejercer allí mismo
una pastoral ecológica y, como despedida, se recibió una charla sobre
el manejo de situaciones ante la eventual aparición de una serpiente.

14 de octubre. Con mucho tiempo de anticipación las distintas


comisiones habían estado organizando la tradicional fiesta de las
familias, que este día comenzó con la llegada de algunas de ellas. Por
la noche, después de la cena, se abrió el encuentro con un acto
mariano. Al otro día, el Rector presidió la eucaristía en la que invitó a
todos a vivir el encuentro en ambiente evangelizador y como una
oportunidad para estrechar lazos como una sola familia. Hubo tiempo
para que cada familia posara para la fotografía que se daría como
recuerdo, para obras de teatro en las que afloró el talento humano,
para contarle a los parientes con fotografías lo que se ha vivido este
año, para escuchar mariachis, y para pasear por el cielo, el purgatorio
y el infierno con el Cura de Cucuñán, obra teatral de gran creatividad
montada por los mismos mayoristas. El 16 se hizo presente el señor
Arzobispo para presidir la eucaristía dominical y para tener un rápido
contacto con las familias. Durante el almuerzo no faltó la tradicional
música y baile típicos de la tierra llanera. A pesar de la lluvia, por la
tarde, las familias se dirigieron a pie a las piscinas naturales de Altos
de Caney. Quienes se sintieron descansados del trajín del día, se
reunieron por la noche para ver al cómico mejicano Cantinflas
protagonizando la película El padrecito, que –como todas sus
producciones- siempre arranca carcajadas y deja lecciones
interesantes.

23 de octubre. René Mancilla viajó a Sardinata (Norte de Santander)


para participar durante una semana en la misión arquidiocesana que
celebra las bodas de oro de esa iglesia particular y a la que fue

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invitado por las Hijas de la Caridad de esa población, a través de la
curia provincial.

29 de octubre. La reunión de benefactores del seminario de este año


se realizó en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Villavicencio.
Participaron el rector y el ecónomo.

30 de octubre. Carlos Albeiro viajó a Bogotá para orientar los tres días
siguientes un curso de cristología vicentina a las Hijas de la Caridad
de CIEVI. Inmediatamente después, a partir del 2 de noviembre por la
noche, comenzó la visita canónica al Seminario Interno en Villa Paúl;
la visita se prolongó hasta el 5 del mismo mes.

1 de noviembre. El Seminario Interno visitó la comunidad local. A


medio día y procedentes de las fincas de San Martín, llegaron los 16
seminaristas con su director, P. Miguel Martínez. Comparten con la
comunidad y con los mayoristas el almuerzo y el deporte, antes de
continuar su viaje de regreso a Funza.

7 de noviembre. Los miembros del equipo de formación y los


seminaristas asistieron al III Congreso Eucarístico Arquidiocesano, que
congregó a más de 2000 personas en una jornada de reflexión,
oración y celebración en torno a la Eucaristía.

8 de noviembre. Monseñor Octavio Ruiz asiste al consejo de petición


de órdenes, que esta vez resultó prolongado por la cantidad de
asuntos y personas para analizar.

21 de noviembre. Álvaro Panqueva comienza a predicar el retiro


espiritual anual a los padres franciscanos de Villavicencio, sobre la
eucaristía. Después de cuatro días le sede el turno al P. Antonio Mora
para que prolongue la predicación con asuntos de praxis litúrgica.

3-4 de noviembre. Durante dos días los padres y seminaristas hacen


un paseo por Boyacá. De paso fueron recibidos en Villa Paúl por los
formadores y estudiantes de teología, de año pastoral y del seminario
interno que estaban reunidos con el Padre Visitador en retiro espiritual.
Después del desayuno y de hacer un recorrido por la casa, se
dirigieron a la catedral de sal de Zipaquirá, la Basílica de Nuestra
Señora de Chiquinquirá, Villa de Leyva y Paipa. En esta última ciudad

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pernoctaron en la casa de retiros Villa Vianey no sin antes tomar un
baño en las aguas termales. Al otro día visitaron el monumento a los
lanceros del Pantano de Vargas, la catedral de Tunja y el santuario de
Nuestra Señora del Topo, el puente de Boyacá y la familia de Israel
Arévalo, donde el abundante almuerzo campestre dejó a todos
satisfechos. En este contexto familiar, el superior hizo oficial a
parientes y seminaristas la noticia de que Israel había sido enviado a
estudiar al país galo.

26 de noviembre. Después de la celebración de las ordenaciones


diaconales de cuatro seminaristas, comenzó la diáspora vacacional.
Poco a poco fueron saliendo los mayoristas a su casa, lo mismo que
algunos miembros del equipo.

27 de noviembre. Carlos Albeiro viajó a Bogotá para participar de las


ordenaciones en Villa Paúl. Ya se le había adelantado el día anterior
Álvaro Panqueva. Los demás miembros de la comunidad se quedaron
atendiendo asuntos del economato y de la dirección académica, para
dejar “todo planchado” antes de terminar el año. Las misiones de
Navidad quedaron distribuidas así: Álvaro Panqueva estará en una
parroquia de Villavicencio, Antonio Mora en la de Villanueva
(Casanare), René Mancilla en el seminario, Israel Arévalo en su patria
chica despidiéndose de la familia antes del viaje a Europa, y Carlos
Albeiro Velásquez en la casa provincial ayudándole al Visitador a
preparar la inminente y próxima entrega de su oficio. Se cierra esta
crónica precisamente con este reporte, a la espera de que el equipo
sea reestructurado y de que llegue el 26 de enero para empezar a
recibir el curso propedéutico 2006.

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CRONICAS DEL 2006

Por: Carlos Albeiro Velásquez B., CM

El 2006 comienza con noticias no tan gratas para la iglesia particular y


para la Congregación. El P. Pedro Jaramillo, párroco de la Catedral de
Villavicencio, Vicario de Pastoral y profesor del Seminario murió en
trágico accidente el 4 de enero. De inmediato vinieron de Bogotá
Álvaro Mauricio Fernández y Carlos Albeiro Velásquez a representar el
seminario y la Comunidad en el sepelio. De otro lado, ya se hizo vox
populi el retiro del sacerdocio anunciado por René Mancilla al finalizar
el año académico 2005. Este par de hechos tienen que ser
interpretados, sobre todo porque se trata de dos sacerdotes que
tuvieron que ver con la formación en esta obra: el primero murió
sacerdote, en el camino, lleno de plenitud; el segundo abandona el
ministerio apenas empezando el itinerario ministerial.

28 de enero. Monseñor Octavio Ruíz visita el seminario para sostener


diálogos con el equipo de formación, relacionados con la marcha del
Seminario y con la inminente visita apostólica que se va a recibir este
año.

29 de enero. Se congregan los seminaristas para el inicio del año


escolar. Tres días antes habían llegado los jóvenes del curso
propedéutico para asegurar que entraran solos en el ritmo de la
marcha de la casa. Todos juntos hicieron la planeación y la
programación del año entre el 31 de enero y el primero de febrero.

Este año se cuenta con la presencia del P. José Antonio González,


quien acaba de obtener una maestría en filosofía en el Instituto
Católico de París. El otro cohermano que debe llegar es Samuel
Sarmiento, aunque lo hará solamente a mediados de marzo, por
compromisos ya adquiridos en Bologna (Italia); mientras tanto el
economato y la dirección del Propedéutico descansan sobre el mismo
rector.

2-4 de febrero. El Doctor Felipe Acosta, vecino del seminario, orientó


un Seminario sobre economía durante tres días. Este avezado
profesional logró dejar ideas claras en este campo.

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3 de febrero. Llegada del Superior General de la Congregación de la
Misión, P. Gregory Gay, a Colombia. Para este momento provincial
viaja a Bogotá Carlos Albeiro Velásquez. Su estadía en este asunto se
prolonga hasta el 6 de febrero, día en que regresa acompañado de
Álvaro Mauricio Fernández quien fue enviado por el Padre Visitador a
asumir nuevamente el economato del seminario por el resto de
semestre, debido a que la llegada del esperado Samuel Sarmiento es
posible que se demore.

11 de febrero. Todos los miembros de la comunidad local, excepto


Antonio Mora, viajaron a Bogotá para participar, el 12, en el día
provincial, organizado con ocasión de la visita del Superior General.
En la mañana del domingo 12, los participantes viajaron a Chinauta
para la bendición de la casa Martiniano Trujillo. La jornada implicó un
tour por la construcción, la celebración de la eucaristía dentro de la
cual se hizo la bendición y un almuerzo preparado que fue degustado
en las zonas verdes. Ese mismo día por la tarde Álvaro Panqueva,
Álvaro Mauricio Fernández y Antonio González regresaron a Restrepo,
mientras que Carlos Albeiro Velásquez se quedó todavía en Bogotá
para asistir a una reunión del consejo provincial.

15 de febrero. Por primera vez en la historia del Seminario se reunió


allí el consejo episcopal. Las deliberaciones que se prolongaron hasta
las 2:00 p.m., no impidieron que los seminaristas tuvieran el detalle de
aguardar pacientemente para compartir la mesa con los visitantes.
Precisamente, mientras de servía el sancocho de gallina preparado
con leña, cada uno de los miembros del consejo se presentó para
asegurar el conocimiento personal y el sentido de comunión eclesial.

23-24 de febrero. El año pasado durante el Encuentro Nacional de


Rectores se escogió el Seminario como la sede de la primera reunión
del año de la zona 6 de Oscol. El 23 en la noche llegaron los padres
Héctor Mejía, Juan Carlos Sevillano y Adolfo Palacios, rectores de los
seminarios de los Misioneros del Sagrado Corazón, San José de
Calasanz y Los Santos Apóstoles, respectivamente. Al otro día se
sumaron los padres Juan Pablo Paré (Fraternidad Sacerdotal), Mario
Rodríguez (Oratorio San Felipe Neri), Augusto Campos (Seminario
Mayor de Bogotá), Ariel Gutiérrez (Castrense), Saúl Grisales
(Intermisional) y los hermanos Otoniel Salcedo y Jair Contreras
(Franciscanos conventuales). Por parte de la comunidad local

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participaron Carlos Albeiro Velásquez, Álvaro Panqueva y Álvaro
Mauricio Fernández. El tema de reflexión, orientado por Álvaro
Panqueva, se desarrolló en torno al perfil del candidato al Seminario
Mayor, y sirvió para propiciar un compartir de experiencias
relacionadas con la formación espiritual, sobre todo en los primeros
años del itinerario formativo. El encuentro, aunque fugaz, fue profundo,
estrechó lazos de comunión y permitió que los participantes tuvieran
un contacto directo y conocieran la orientación de la formación en este
seminario. A la hora del almuerzo, que estuvo precedido de un
aperitivo, los seminaristas fueron escuchando el nombre y el lugar de
procedencia de cada uno de los rectores. Tras las palabras del rector
anfitrión, se escucharon las del Vicario General de la Arquidiócesis, P.
William Gil, quien representó para el acto al señor Arzobispo.

24 de febrero. José Antonio González, Álvaro Mauricio Fernández y


Carlos Albeiro Velásquez viajaron a Bogotá para participar cada uno
en distintos eventos. El primero asistió a una cita odontológica, el
segundo participó en el Encuentro de Ecónomos de Comunidades
Religiosas organizado por la CRC y el último de ellos participó en la
reunión ordinaria del Consejo Provincial.

28 de febrero. Por la tarde comenzaron a salir los seminaristas a las


parroquias a donde fueron enviados para apoyar el trabajo del
miércoles de ceniza. Esta vez se mantuvo el criterio de enviarlos a los
mismos lugares donde hacen el apostolado de fin de semana.

2 de marzo. Carlos Albeiro Velásquez viajó a Bogotá para organizar


su partida a la Ciudad Eterna, en donde participará, del 6 al 10 de
marzo, en la reunión de la Comisión de ayuda a cohermanos en
situaciones difíciles, de la que hace parte por nombramiento del
Superior General. Regresó el 13 a Bogotá y al otro día, después de
participar en el consejo provincial, a casa.

3 de marzo. Carlos Albeiro Velásquez invitó a al P. Miguel Martínez,


actual Director del Seminario Interno, para que orientara, por dos días,
una inducción a los seminaristas que conforman la Escuela Bíblica del
Seminario.

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5 de marzo. El tradicional “sancocho” reunió unas 200 personas que
se congregaron para el almuerzo. Los fondos de esta actividad
apoyan la economía del Seminario.

6-8 de marzo. Durante estos tres días los mayoristas estuvieron en


retiro espiritual, predicado por el franciscano Juan Morantes, párroco
del Divino Niño en Villavicencio.

13 de marzo. Los miembros del equipo de formación, excepto el


rector, se reunieron con los padres Oscar Mora y William Gil, para
recibir el examen ad audiendas de cuatro diáconos que recibirán su
ordenación en la fiesta de San José.

14-17 de marzo. El seminarista Oscar Salamanca, en calidad de


coordinador de la Escuela Bíblica del Seminario, representó a la
Arquidiócesis en el Encuentro Nacional de Pastoral Bíblica, realizado
en la sede del Spec, en Bogotá.

18 de marzo. En la Catedral de Villavicencio se celebraron las


ordenaciones sacerdotales y diaconales. Asistió solamente Carlos
Albeiro Velásquez, porque los demás cohermanos viajaron a Bogotá:
José Antonio González a presentar al teologado y al Seminario Interno
su tesis de grado con la que obtuvo la maestría en filosofía en el
Instituto Católico de París. Álvaro Mauricio Fernández y Álvaro
Panqueva a acompañar, cada uno, a parientes suyos en celebraciones
familiares.

20 de marzo. Aprovechando el tiempo que permite este día festivo, el


rector se reunió toda la mañana con todos los seminaristas para dirigir
un taller de Semana Santa, programado por el área pastoral.

23 de marzo. De manera repentina, en la hora de vísperas, llegó al


Seminario Monseñor Octavio Ruiz Arenas para dialogar con el rector
un asunto delicado relacionado con la frustrada ordenación diaconal
de dos exalumnos de Puerto Gaitán, excluidos del Seminario, que han
reaccionado, junto con su obispo, ante la negativa del ordinario del
lugar de conceder licencia para que dicha ordenación se realice en su
jurisdicción, por tratarse de dos casos que han suscitado duda. El
caso, que tiene que seguir siendo investigado, pasó a instancias de la
Nunciatura Apostólica en Colombia e incluso a Roma.

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24 de marzo. El padre rector asiste a la reunión del consejo episcopal
en Puerto López. Esa misma tarde, José Antonio González viajó a
Bogotá para acompañar, al otro día, a las Hijas de la Caridad en la
renovación de sus votos.

28 de marzo. Veinticinco sacerdotes de la Arquidiócesis, entre los 6 y


8 años de ordenados, se reunieron para un encuentro de formación
permanente en la casa de retiros. Carlos Albeiro Velásquez los
acompañó y orientó una conferencia y un taller acerca de la
espiritualidad del sacerdote diocesano. Participó, además, el señor
obispo y padre delegado para la formación permanente del clero.
Terminado el encuentro, los participantes compartieron el almuerzo y
el deporte con los seminaristas.

30-31 de marzo. Los estudiantes de cuarto año de teología y dos


seminaristas de filosofía, asistieron al Simposio sobre evangelización
de las culturas, organizado por la Arquidiócesis.

6 de abril. Los seminaristas y formadores asistieron a la Misa Crismal


en la Catedral, expresión visible de la sacramentalidad de la Iglesia, y
de fraternidad y unidad del presbiterio en torno al Pastor. Algunos de
los seminaristas viajaron ese mismo día con los párrocos a donde
fueron enviados para la misión de Semana Santa. En cuanto a los
miembros de la comunidad local se refiere, éste es el reporte de los
lugares donde prestaron su servicio pastoral en esta temporada
litúrgica: San Francisco, Meta (Carlos Albeiro), Villa Nueva, Casanare
(Antonio Mora), Guamal, Meta (Álvaro Panqueva), Seminario,
Restrepo (Álvaro Mauricio Fernández), Bogotá, retiro a las Hijas de la
Caridad (José Antonio González).

23 de abril. La tradición formativa de los seminarios en Colombia hace


obligado el descanso de todos los miembros de la comunidad
estudiantil y de los formadores durante la semana de la octava de
Pascua, que en el almanaque de 2006 se celebró del 16 al 22 de abril.
El domingo 23 fueron llegando uno tras otro los seminaristas para
reemprender la faena académica.

26 de abril. Carlos Albeiro viajó a Bogotá y a su tierra natal para


atender asuntos de familia.

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28 de abril. Álvaro Mauricio Fernández y José Antonio González
viajaron a Bogotá para unirse a la celebración provincial de posesión
del nuevo Visitador, P. Daniel Vásquez, que se realizó al otro día. José
Antonio prolongó su estadía durante la semana siguiente debido a su
nuevo oficio como consejero provincial.

1º de mayo. Carlos Albeiro Velásquez y Sigifredo Tocasuche


asistieron junto con todos los mayoristas a la VI Asamblea
Arquidiocesana de Pastoral que se adelantó en el Colegio de La Salle,
en Villavicencio.

4 de mayo. El P. Fernando Restrepo, quien fuera el primer rector entre


1993 y junio de 1995, visitó el Seminario y presidió la Eucaristía, que
se prolongó a causa de su emotiva y amena homilía en la que tejió de
manera inteligente la historia de los orígenes, el texto pascual y las
exhortaciones a estas nuevas generaciones de formandos. Su paso
por Villavicencio estaba motivado por el desempeño actual como
capellán de la guardia presidencial.

7 de mayo. Desde el día anterior los mayoristas habían salido a


distintas parroquias de la arquidiócesis para hacer una motivación
vocacional y para la colecta Pro-Seminario, típica del cuarto domingo
de pascua. Este mismo día, en horas de la noche, llegaron de Bogotá
José Antonio González, Álvaro Mauricio Fernández, cuatro jóvenes del
Propedéutico, acompañados del P. Daniel Vásquez, quien comenzó la
semana presidiendo la eucaristía.

11 de mayo. Los miembros de la Comisión Arquidiocesana de Pastoral


Vocacional se reunieron en el Seminario y en la casa de retiros para
un encuentro acerca del Proyecto Personal de Vida. Fue invitado
invitado el P. Arbeláez, responsable de la Pastoral Vocacional de la
Arquidiócesis de Bogotá. El seminario estuvo representado por
Carlos Albeiro Velásquez.

2 de mayo. Cuatro “fogones académicos” fueron debidamente


decorados en distintos rincones de la casa, para que por grupos
espontáneos los formadores y los mayoristas participaran en el día del
idioma: Cuentos, adivinanzas, mitos y leyendas, y poesía. Algunos
seminaristas dejaron ver el cobre académico en cada uno de estos

47
“fogones”, que logró su objetivo de no dejar pasar desapercibida la
celebración del idioma de Cervantes.

Ese mismo día, Carlos Albeiro viajó en horas de la noche hacia


Cabuyaro, invitado por su párroco, Ángel Gilberto Torres, para pasar el
fin de semana. Esta pequeña y antigua población llanera, es descrita
por Germán Castro Caicedo como un caserío que “se pierde en la
inmensidad de la estepa llanera y es vecino de caudales como el río
Upía, el Túa, el Meta, un gigante, y de otros menos poderosos como el
Macapay o el Cabuyarito. Allí no hay selva sino esa sabana abierta
que desciende hasta las vegas de los ríos, limitadas por palmas de
moriche y franjas de vegetación que llaman matas de monte” (cf, El
Alcaraván). Si se hace énfasis en esta población es porque
representa un lugar típico para el envío de seminaristas a las misiones
de tempo forte durante el año y porque el año anterior se habían
adelantado Álvaro Panqueva e Israel Arévalo en las fiestas del Señor
de los Milagros.

17 de mayo. Carlos Albeiro y José Antonio visitan en su casa al


obispo emérito de San José del Guaviare, Monseñor Belarmino
Correa. Con él concretan la celebración de Pentecostés en la que
serán instituidos ministros lectores y acólitos algunos mayoristas.
Aprovechan la oportunidad para invitar formalmente al prelado a que
asuma algunas cátedras en el Seminario.

18 de mayo. Los empleados de la Curia Arzobispal, 12 personas en


total, fueron invitados al Seminario para compartir un almuerzo y
estrechar lazos de amistad y de cercanía.

Ese mismo, a la hora en que el sol se pierde, el seminario en pleno se


hizo presente en la Catedral de Villavicencio para unirse a la
celebración de la Jornada Vocacional organizada por el Comité
Arquidiocesano de Pastoral Vocacional. Hay que decir que por primera
vez se asiste a una celebración como esta, que dejó buenos
comentarios entre la gente.

26 de mayo. Por la tarde comenzó el puente festivo que se prolongó


hasta el lunes 29. Por un lado, los seminaristas pudieron ir a sus
pueblos de origen a descansar y a ejercer su derecho ciudadano al
voto; por otro, un grupo de diez jóvenes aspirantes al sacerdocio se

48
reunió en el Seminario para la primera convivencia vocacional de este
año, liderada por el P. Juan Andrés Barrera, Coordinador
Arquidiocesano de la Pastoral Vocacional.

El domingo 28, día en que Colombia vivió una jornada electoral para
escoger Presidente de la República, el Padre Rector fue avisado del
accidente que sufrió uno de los seminaristas, Edwin Cómbita. De
inmediato se puso al frente de las gestiones para trasladarlo de
Cumaral a Villavicencio, debido a la gravedad de las lesiones que
sufrió mientras conducía una motocicleta, la noche anterior.

30 de mayo. Los dos últimos días de mayo y el primero del mes


siguiente, se reunieron en la casa de retiros de la Arquidiócesis, los
sacerdotes de esta iglesia particular para seguir avanzando en la
asimilación, revisión y ejecución del Plan Participativo de Pastoral. Los
miembros del equipo de formación participaron en algunas sesiones,
según sus posibilidades.

2 de junio. Por la tarde había llegado al Seminario el P. Daniel


Vásquez, Visitador Provincial, proveniente de Arauca. Ese día, en
horas de la noche se reunió con la comunidad local vicentina para
abordar asuntos relacionados con la vida del equipo y, al otro día,
acompañado por el superior y por el ecónomo, fue a la Curia Episcopal
a reunirse con el Señor Arzobispo. El 3, se hospedó en la casa de la
misión del Vicariato de Puerto Gaitán, a donde había sido invitado por
el obispo de esa jurisdicción, Monseñor Alberto Rozo.

El 2 de junio llegó Miguel Martínez para orientar la jornada de retiro


espiritual a un centenar de personas de las escuelas bíblicas que
atienden los seminaristas y, además, para dirigir entre el 8 y 9 un curso
de nivelación bíblica a los estudiantes de cuarto de teología.

4 de junio. Pentecostés. Acatando la sugerencia del señor Arzobispo,


el Padre Rector invitó a Monseñor Belarmino Correa, emérito de San
José del Guaviare, para que presidiera la Eucaristía dominical en la
que fueron instituidos dos seminaristas como lector y acólito, y en la
que recibieron su alba los estudiantes del curso Propedéutico. La
sencillez del anciano obispo y su profundidad en el mensaje dejó
buena impresión entre todos.

49
Por la tarde los tres jóvenes de la comunidad local salieron con José
Miguel Martínez al Parque Los Ocarros.

15 de junio. Monseñor Octavio Ruiz Arenas visitó el seminario para


reunirse con el equipo de formación. Se trató de la típica reunión para
hacer una presentación de la marcha del primer semestre y para
aborda con el pastor los casos considerados como difíciles o
preocupantes.

17 de junio. Por la mañana se llevó a cabo la evaluación semestral del


Seminario. La dinámica permitió a todos tomar el pulso de la marcha
de la casa y fue una ocasión propicia para enfatizar en la importancia
del uso responsable de la informática, el valor de la verdad y la
responsabilidad en el uso de la palabra, la importancia del estudio, el
aprovechamiento del tiempo, la asiduidad en la dirección espiritual y la
renovación en la vida espiritual. Ese mismo día, por la tarde, viajaron
a Bogotá Carlos Albeiro y José Antonio para predicar el retiro anual a
las Misioneras Agustinas Recoletas y para participar en el Simposio
Nacional de Teología., respectivamente.

23 de junio. Terminaron las clases y como ya es usanza, por la noche,


se hizo una cena de despedida del semestre, en el que no faltó el
discurso de uno de los seminaristas, que esta vez despidió –por
segunda vez- a Álvaro Mauricio Fernández. El día anterior había
llegado Jairo NNNN, antropólogo profesor de la Universidad Javeriana,
amigo de José Antonio González desde la estadía de ambos en la
Ciudad Luz.

Por la noche, apenas servida la cena, arribaron los padres Daniel


Vásquez y Héctor Vidal Gutiérrez, procedentes de Bogotá, quienes
participaron al otro día en la ordenación de algunos mayoristas y
diáconos. El Padre Rector llegó de Bogotá, aunque las celebraciones
de despedida del semestre ya habían pasado.

24 de junio. Por imposición de manos de Monseñor Octavio Ruiz,


fueron ordenados algunos miembros de la Asociación de Fieles de la
Inmaculada y algunos de los mayoristas. Seis diáconos y cuatro
neopresbíteros son buena cosecha vocacional.

50
Con el “podéis ir en paz” al final de la ceremonia, los seminaristas
salieron a vacaciones de mitad de año, que interrumpen mientras
participan en la novena y fiesta de la Patrona de la Arquidiócesis.

26 de junio. Álvaro Panqueva, Álvaro Mauricio Fernández y Sigifredo


Tocasuche participaren en la celebración de las bodas de plata
sacerdotales del P. Alberto Medina, en la parroquia San José Obrero,
de Villavicencio.

17 de julio: Llegó Samuel Sarmiento Cendales a integrar el equipo de


formación, concretamente a asumir el economato del Seminario y la
dirección del curso Propedéutico. Había estado los últimos cuatro
años en Italia, como estudiante y ejerciendo el sacerdocio en Bologna.

23 de julio: Los seminaristas van llegando a lo largo del día para el


segundo semestre 2006.

24 de julio: Como había dado buen resultado los semestres anteriores,


toda la mañana de este día se dedicó a las matrículas. Por la tarde,
los seminaristas se dispusieron a arreglar la casa que, como es de
suponerse, después de un mes sin sus ocupantes, requiere aseo y
organización.

25 de julio: La comunidad del Seminario se reunió para la


programación del segundo semestre que resultó ágil y participativa.

27 de julio: Después de hacer el respectivo empalme del oficio como


ecónomo del Seminario, la comunidad local despidió a Álvaro Mauricio
Fernández con un almuerzo. El despedido viajó a Bogotá para
adelantar gestiones de visa con miras a comenzar estudios de
especialización en el país de las galias.

31 de julio: El turno de dejar esta casa ahora le tocó al P. Luis Antonio


Mora. Muy temprano lo recogió un típico camión para llevarlo junto
con sus pertenencias a Bogotá y luego a su destino final: la casa
Martiniano Trujillo. Este mismo día iniciaron las clases del segundo
semestre.

Por la tarde, llegó Monseñor Octavio Ruíz en compañía de Monseñor


Gabriel Romero Franco, Obispo de Facatativá y delegado de la Santa

51
Sede para hacer, por espacio de una semana, la Visita Apostólica al
Seminario. Se transcribe el artículo enviado por el Padre Rector para
el periódico arquidiocesano, en el que relata y da a conocer los
detalles de la visita.

Entre el 31 de julio y el 4 de agosto estuvo Monseñor Gabriel Romero


Franco, Obispo de Facatativá, haciendo la Visita Apostólica, en
nombre de la Santa Sede, al Seminario Mayor de la Arquidiócesis.
Una visita como esta se hace periódicamente a instituciones de la
Iglesia Católica con el fin de asegurar que los lineamientos propuestos
por Ella misma se estén aplicando y que, en consecuencia, se esté
viviendo y marchando en sintonía eclesial. Además, la Iglesia, por
medio del Obispo delegado, toma un contacto más directo con la
realidad de la institución visitada.

La Congregación de los Institutos Católicos ha propuesto que la


formación de los futuros sacerdotes camine fundamentalmente al ritmo
de la Optatam Totius (Decreto sobre la formación sacerdotal, del
Concilio Vaticano II, 1965), la Exhortación Apostólica Pastores Dabo
Vobis (Juan Pablo II, 1992). La Iglesia colombiana, no ajena a la
misión de formar debidamente a los sacerdotes, también ha
reflexionado al respecto; por eso tenemos Las Normas Básicas para la
formación presbiteral inicial en los Seminarios Mayores de Colombia,
emanadas de la Conferencia Episcopal en julio de 1995. Como se
puede constatar no son pocas las fuentes doctrinales ni las reflexiones
que la Iglesia universal y colombiana ha hecho en torno a esta tarea
de formar los pastores del Pueblo de Dios.

Conviene recordar que la primera visita apostólica fue realizada por


Monseñor Víctor Manuel López Forero, Arzobispo de Nueva
Pamplona, entre los días 9 y 10 de octubre de 1995, cuando apenas el
Seminario llevaba dos años de funcionamiento. De aquí surgió, como
es normal, una visión objetiva que incluyó luces, sombras y
sugerencias.

Para esta visita 2006 se elaboró un informe escrito de 98 páginas que


fue enviado con antelación al Obispo visitante, como lo pidió la
Conferencia Episcopal de Colombia. Dicho informe recoge los datos
del personal docente (formadores, profesores externos y profesores
invitados), de la comunidad estudiantil (nombre, edad, jurisdicción,

52
ministerio), el planeamiento del Seminario (objetivo, criterios y líneas
de acción de las distintas dimensiones de la formación), principios
básicos que se están afirmando en el proceso formativo, reglamento
interno, pensum académico para los ciclos de filosofía y teología,
horario general, programa del curso Propedéutico, descripción de la
biblioteca, trabajo de pastoral vocacional (criterios de selección de
candidatos y criterios de acompañamiento y discernimiento),
descripción del contacto con las familias de los seminaristas,
presentación del año de pastoral y balance económico.

Los formadores y los seminaristas, nos propusimos cuatro criterios


fundamentales para esta visita apostólica:

 Vivirla como una gracia de Dios (dimensión de fe)


 Afianzar el sentido de Iglesia universal y local (dimensión
eclesial)
 Mantener, en lo posible, el ritmo normal del seminario en
horarios y actividades
 Asumir la visita como un momento de evaluación institucional y
en espíritu de conversión.
Creo que fue un acierto haber preparado y vivido la visita bajo estos
cuatro aspectos, porque nos permitieron entrar en un horizonte menos
formal y más vivencial de un momento como este. La visita incluyó el
siguiente itinerario: recorrido por las instalaciones para conocer la
infraestructura, visita expresa a la biblioteca, diálogos personales y
con los distintos cursos, diálogo con el Arzobispo, con el rector y con el
consejo de formadores, con alumnos externos, con empleados, con
profesores y párrocos donde hacen pastoral los seminaristas,
encuentros comunitarios, celebraciones eucarísticas e incluso una
vuelta rural.

Monseñor Gabriel Romero Franco, desde hace veinte años obispo de


Facatativá, es un hombre avezado en la formación sacerdotal por la
especialización que realizó en Europa para ejercer este ministerio, por
su experiencia como formador y rector del Seminario Mayor de
Bogotá, y por su pasión personal por este frente apostólico de la
Iglesia. Llegó acompañado de Monseñor Octavio Ruíz Arenas, a las
3:00 de la tarde, del lunes 31 de julio. En la entrada principal lo
esperábamos todos para acogerlo. Su presencia entre nosotros a lo
largo de una semana, no solamente le permitió a él conocer “in situ”

53
nuestro ritmo de vida y nuestra organización institucional, sino que
también nos permitió a nosotros conocer y valorar la rica personalidad
y la fecundidad apostólica de alguien que desde el comienzo aseguró
que “venía a aprender” de esta visita y a acompañar temporalmente la
formación “no como un fiscalizador sino como un pastor”.
Efectivamente, todos podemos testimoniar su sencillez y agudeza para
hacer análisis y reflexiones en torno a esta institución. Su presencia
entre nosotros fue estimulante para nuestra vocación y ministerio.

Esta fue una oportunidad para tomarle el pulso a la marcha de esta


casa de formación y un incentivo para izar y seguir avanzando en
estas faenas formativas, toda vez que el “Seminario que representa
como un tiempo y un espacio geográfico, es sobre todo una
comunidad educativa en camino” (Juan Pablo II, PDV, 60).

El efecto y la gracia de esta visita se prolongan en la etapa que viene.


Una vez llegue de Roma la síntesis o la comunicación oficial de las
impresiones y sugerencias, formadores y seminaristas nos
dedicaremos a estudiar y a asimilar todo aquello que la Iglesia nos
indique para continuar la marcha.

6–12 de agosto. Carlos Albeiro Velásquez estuvo en el Convento de


La Merced, en Cali, predicando una tanda de retiros a las Hermanas
Agustinas Recoletas. La semana siguiente, 13 – 18, estuvo, en la
misma ciudad, José Antonio González en idéntica misión, pero esta
vez con las Hijas de la Caridad.

18 de agosto. Por la noche se congregaron los mayoristas y algunos


de los formadores para la hora de la alegría: los sentimientos frescos
evocaron la memoria del recién “desaparecido” Milenio, el perro
mascota del Seminario en los últimos seis años. El noble perro,
después de haber sido llevado por los estudiantes del cíclico de
teología hasta el municipio de Monfort, durante una escalada
montañosa de seis horas, retornó por su cuenta una semana después.
Tampoco faltaron las capacidades histriónicas que hicieron saltar al
escenario a algunos formadores. En todo caso, la creatividad y el
ingenio reinaron esta noche de esparcimiento comunitario.

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25 agosto. Llegó Daniel Vásquez a una visita fugaz que incluyó
diálogo con el rector y la entrega de la copia del contrato para llevar al
despacho del Arzobispo.

6 de septiembre. De acuerdo con el programa provincial reciente, la


comunidad local recibió la visita de José María Nieto, uno de los
Asistentes Generales de la Congregación. Esta visita fue súbita,
intencionada antes de la Asamblea Provincial y fugaz. Se estructuró
fundamentalmente en un encuentro con los mayoristas, en los
diálogos personales y en una reunión comunitaria. Al otro día, Carlos
Albeiro y José Antonio lo llevaron hasta la casa Provincial.

7 de septiembre. Las Hermanas Predicadoras organizaron el festival


musical del peruano Enrique Ascoy, al que asistieron los seminaristas.

26 de agosto. Samuel Sarmiento organizó una salida de dos días con


los empleados del Seminario a Chinauta. Es la primera vez que se
organiza un paseo extenso y distante con los empleados. Después de
dejar a las señoras de la cocina en el cruce de La Sevillana para que
viajaran en servicio público, continuó su viaje, acompañado de
Eduardo Camero, hacia Garagoa para atender algunos asuntos
personales y regresar un día después.

13–20 de septiembre. Carlos Albeiro Velásquez y Álvaro Panqueva


viajaron el 12 de septiembre a Bogotá para unirse a los cohermanos
asambleístas que de la casa provincial viajaron a Chinauta para la
AP/06. José Antonio González, lo había hecho unos tres días antes
para participar en el consejo provincial. Así, fueron tres los miembros
de esta comunidad local que participaron en este momento provincial.

21 de septiembre. Llegó David Sarmiento, superior de La región de


Rwanda-Burundí, a participar en una reunión orquestada desde el
África por Monseñor Alfonso Cabezas, con algunas personas
pudientes de Villavicencio. El fin de dicho encuentro era organizar una
especie de “amigos llaneros de la misión vicentina de La región” para
la consecución de ayudas. David Sarmiento fue acompañado de
Samuel y de uno de los mayoristas que ayudó a manejar el video
beam. Al otro día la misma presentación se hizo a los seminaristas,
aunque ya no con los mismos fines, sino para motivar el espíritu
misioneros de los jóvenes.

55
27 de septiembre: La fiesta de San Vicente estuvo preparada por un
triduo que inició el 24. Tres padres fueron haciendo cada día la
presentación de algunos rasgos del Santo de la Caridad: Samuel
Sarmiento presentó el primer día la biografía del Santo, al otro día
Carlos Albeiro Velásquez presentó su acción social, y –para concluir el
triduo- Álvaro Panqueva habló de la formación del clero. El propio día
de la fiesta, que coincidió con un encuentro del clero en la casa de
retiros, presidió la Eucaristía el Señor Arzobispo de Villavicencio.

27-30 de septiembre: Durante estos cuatro días el Seminario tuvo


como huéspedes al profesor Jairo Clavijo y un grupo de siete
estudiantes de la Facultad de Antropología de la Universidad
Javeriana, de Bogotá. La finalidad de su estadía en Restrepo obedeció
a un trabajo de campo sobre la antropología de la enfermedad. Se
aprovechó esta presencia para una reunión, el jueves 28, con los
mayoristas.

1º de octubre. La Arquidiócesis de Villavicencio organizó la venida del


popular Padre Chucho, quien durante tres días congregó masivamente
a la gente de Villavicencio, Acacías y Restrepo. El sacerdote estuvo el
1° de octubre en la parroquia del Santuario para dirigir en vivo y en
directo el programa de 6:30 am, en el que fueron entrevistados el
señor Arzobispo y Carlos Albeiro Velásquez. Enseguida, presidió la
Misa televisada que fue concelebrada por el Padre Rector y
acompañada por un grupo de seminaristas.

Este mismo día, en horas de la noche, los formadores vicentinos


asistieron a la eucaristía dominical presidida por Samuel Sarmiento en
la parroquia San Vicente de Paúl. Habían sido invitados por el P.
Henry Cucaita, párroco, para la celebración de la fiesta patronal.

A las 9 de la noche, en la puerta principal del Seminario se


congregaron todos los seminaristas y los formadores para dar inicio a
la Semana Bíblica con una procesión de entronización de la Palabra
de Dios. En el itinerario, a los largo de cuatro momentos o estaciones,
se fueron sumando algunos seminaristas que portaban biblias en
diversas lenguas. Finalmente se entró al salón bíblico, previamente
diseñado por el Padre Rector y cargado de mucha simbología, que
sirvió para vivir “ad intra” el paso de la Palabra de Dios. Durante la
semana siguiente, del 2 al 5, todo el Seminario hizo lectio divina

56
alrededor de los doce troncos en los que descansaban las biblias
abiertas en el capítulo 11 de Lucas. La temática, el discipulado en el
tercer evangelio, fue la propuesta por la Conferencia Episcopal de
Colombia para este año. Esta semana vivida “ad intra” se proyectó
“ad extra” con la participación de todos en los distintos centros de
apostolado.

4 de octubre. Para celebrar la fiesta de San Francisco de Asís, el


Seminario en pleno visitó el monasterio de las Hermanas Clarisas.
Monseñor Octavio Ruíz, presidió la eucaristía, después de la cual no
faltó el encuentro fraterno en el locutorio, acompañado de no pocas
preguntas por parte de los seminaristas a las hermanas acerca de su
estilo de vida marcado por la oración, el trabajo y la pobreza.

23-26 de octubre. Diego Luis Vásquez, rector del Seminario de


Popayán, orientó un curso de afectividad y sexualidad a los
mayoristas, incluidos los externos. Durante esos mismos días, Carlos
Albeiro Velásquez acompañó a un grupo de 25 Hijas de la Caridad de
las distintas provincias de América Latina en un curso de cristología
vicentina.

9 de noviembre. Un grupo de ocho sacerdotes diocesanos de


Facatativa visitó el Seminario de paso a una finca a donde se dirigían
para tomar un descanso.

11 de noviembre. Organizado por el Arzobispo, el Padre Rector, el


Director de la Pastoral Vocacional Arquidiocesana, se llevó a cabo el
Encuentro de Benefactores y Custodios Vocacionales. Asistieron 55
personas, además del Padre Ecónomo del Seminario y de algunos
párrocos: Luis Fernando Nieto, Marco Antonio Niño y Miguel
Albarracín. Ese mismo día, en una finca de la vereda Caney Alto se
adelantó la convivencia semestral de la Escuela Bíblica que reunió a
muchas personas de distintas parroquias. Por la tarde, Carlos Albeiro
Velásquez viajó a Medina (Cundinamarca) para reemplazar al párroco
durante el fin de semana.

13 de noviembre. Las tradicionales Olimpíadas, que desde el


nacimiento del Seminario han reunido a todos sus miembros en
diferentes competencias deportivas, este año tuvieron la peculiaridad
de que se redujeron a un solo día, dadas las circunstancias de tiempo

57
que obligaron a ajustar obligatoriamente el cronograma. A pesar de
este corte de tiempo, fueron intensas y no perdieron calidad. La
GymKhana que se prolongó durante toda la mañana hizo rotar a los
cinco equipos por diversas modalidades: tiro al blanco, lanzamiento
Tarzán, travesía de la cachamera sobre una guadua, salto de
obstáculos en equipo por encima y por debajo de cuerdas, carrera al
tun tun, carrera de encostalados, travesía por el lodo, fútbol americano
y travesía por una pista rastrera. Por la tarde no faltó el paseo a las
piscinas naturales de La Talanquera. No se puede omitir que un
invitado este año fue René Mancilla, quien aprovechó el puente festivo
para integrarse a este evento.

18 de noviembre. El actual párroco de Monfort (Meta), también


miembro del equipo de formación, P. Sigifredo Tocasuche, había
invitado con insistencia a los padres del Seminario a visitar esa
parroquia de la montaña. Después de revisar la agenda, se escogió
esta fecha para viajar, aunque solamente pudieron responder y
representar al equipo de formación los padres Carlos Albeiro
Velásquez y José Antonio González. La subida se hace en cuatro
horas por una carretera destapada y en pésimo estado, en un
campero de motor resistente y pleno de víveres. Monfort es una
inspección de policía que pertenece en lo civil al municipio de El
Calvario. Fue fundada hace sesenta años y evangelizada por los hijos
de San Luis María de Monfort. Actualmente hay 75 familias en el casco
urbano. Es un caserío enclavado en la imponente cordillera de los
Andes. Precisamente su ubicación montañosa la ha puesto en alto
riesgo, porque las fuentes de agua que descienden permanentemente
y las frecuentes lluvias han ablandado el terreno y representan un
inminente peligro. Las entidades oficiales, como la gobernación del
departamento, la Oficina de Prevención de Desastres, la Cruz Roja, la
alcaldía municipal, el ministerio del medio ambiente, entre otras,
después de los estudios han concluido y decretado el desalojo total del
pueblo. De hecho, hace cuatro meses fue demolido el templo
parroquial y en pocos días se prosigue con la casa cural y el colegio.
Esto ha generado un serio problema social porque las garantías que el
gobierno le ha dado a las gentes que deben movilizarse son ínfimas
en comparación a lo que tienen que dejar. Nada fácil venirse de la
montaña a la ciudad. El desarraigo se compara al del desplazamiento
forzoso aunque en este caso no se debe a la violencia sino a las
condiciones topográficas. La gente es conciente de que la promesa

58
de recibir una casa en Villavicencio es peligrosa porque la vida de la
ciudad implica empezar a pagar transporte y servicios públicos y, lo
más grave aún, llegar a engrosar la lista de desempleados.

Todo este panorama fue compartido con la gente y con el párroco.


Durante los dos días de permanencia se pudo constatar la magnitud
del problema de este pueblo que ha sido maltratado en su fe:
asesinato de un párroco por parte de la guerrilla, escándalos del clero,
demolición del templo y, ahora, desalojo forzado.

23 de noviembre. Los padres franciscanos de Villavicencio, invitaron a


los formadores a un almuerzo en la parroquia el Divino Niño. Por la
tarde, Samuel Sarmiento y Carlos Albeiro participaron en la segunda
tanda del encuentro de benfactores y comités vocacionales que se
llevó a cabo en la iglesia de El Templete.

25 de diciembre. Los formadores y los seminaristas asisten a la


Catedral de Villavicencio a las ordenaciones: tres presbíteros y seis
diáconos son una buena cosecha vocacional con la que termina este
año. Esa misma tarde los padres José Antonio González y Samuel
Sarmiento viajaron a San Francisco (El Calvario) para acompañar, al
otro día, al neopresbítero Fernando Velásquez en su primera misa.

28 de noviembre. El Padre Rector asiste a la Curia Episcopal a una


reunión con el señor Arzobispo para tratar asuntos del Seminario
(exclusión de dos seminaristas, casos especiales, organización de la
dirección espiritual para el año próximo, distribución de las misiones de
Navidad y, lo más determinante, el envío al seminario en calidad de
alumnos internos a los seminaristas miembros de las Asociaciones de
fieles).

1 de diciembre. La Asamblea Arquidiocesana de Pastoral, que había


sido aplazada, se congregó en las instalaciones del Colegio de La
Salle, de Villavicencio. Como es tradicional, el Seminario en pleno
asistió a este evento eclesial en el que se hizo el lanzamiento del Plan
Arquidiocesano de Pastoral. Ese mismo día en horas de la tarde, los
mayoristas se congregaron con los formadores para el acto de entrega
oficial de monografías empastadas y para la cena de despedida del
año. En este contexto el Padre Rector anunció que José Antonio

59
González había sido nombrado Rector del teologado vicentino de
Funza y que, por lo mismo, se le despedía en este mismo agasajo.

2 de diciembre. Muy de madrugada y como algo inusual llegó el bus


de la empresa de turismo que fue contratada para llevar a los padres y
seminaristas al paseo de fin de año. Esta vez el itinerario cubría el eje
cafetero. El primer día nos esperaba la casa Martiniano, en Chinauta,
para brindarnos el desayuno y para la celebración de la Eucaristía
dominical que presidió Álvaro Panqueva. Como un “Diálogo con el
camino”, describió en su homilía lo que significaba un paseo-
peregrinación como el que se iniciaba. El paso por la capital musical
de Colombia fue tangencial y solo se pudo divisar su panorámica
mientras en la carretera variante degustamos el almuerzo.

Hacia las cinco de la tarde llegamos a Calarcá y tomamos la ruta del


café que nos condujo a Santa Rosa de Cabal. La Escuela Apostólica,
recién restaurada y convertida en hospedería, nos recibió durante los
tres días que permanecimos en el Eje Cafetero. Al otro día, el 3 de
diciembre, hicimos un recorrido por el zoológico de Pereira; visitamos
la tumba del P. Pedro Jaramillo, profesor del Seminario; recorrimos el
centro de esta ciudad; después visitamos la ciudad milagro, Armenia.

4 de diciembre. Nos esperaba el parque Panaca, cuyo recorrido


implicó toda una jornada que comprendió el paso por cinco eventos en
los que nos vimos involucrados como público numeroso y participativo.
Realmente extraordinario. Esa noche, en compañía de los
seminaristas vicentinos de La Apostólica fuimos a las termales de
Santa Rosa.

5 de diciembre. El regreso a Restrepo se hizo por la línea y no por


Manizales como se había pensado. Este cambio de itinerario permitió
hacer escala en Ibagué y visitar el Seminario, donde muchos de los
teólogos se encontraron con su antiguo apreciado formador, Eduardo
Arboleda. El regreso a casa implicaba el inicio de unas vacaciones
temporales mientras llegaban las celebraciones navideñas.

60
CRONICAS DEL 2007

Por: Carlos Albeiro Velásquez B., CM

9 de enero. Frady López, que había terminado tercer año de teología,


muere en Duitama de un infarto cardíaco. El día anterior había viajado
a acompañar a uno de los sacerdotes de la Arquidiócesis de
Villavicencio que iba al retiro del clero en esa ciudad boyacense.
Mientras se hospedaba en la casa de la familia de otro sacerote
amigo, lo sorprendió la muerte. El Padre Rector fue avisado, pero no
pudo asistir a sus funerales porque se encontraba en Cali predicando
un retiro espiritual a las Hijas de la Caridad. En nombre del Seminario
asistieron los padres Samuel Sarmiento, Héctor Vidal Gutiérrez quien
presidió los funerales por ser el rector que lo recibió cuando ingresó al
seminario, y Francisco Vidal Piñeros; el diácono Edersandro Parra y
cuatro de sus compañeros. Por la época en que falleció no pudieron
asistir más seminaristas.

25 de enero. Los jóvenes que iniciaron su proceso formativo llegaron


este día de la conversión de San Pablo para ubicarse en la casa y
para la inducción a la vida del Propedéutico.

28 de enero. Llega el resto de mayoristas para el inicio del año lectivo.


Al otro día se dedicaron a gestionar sus matrículas y a la organización
general de la casa. Como novedad, hay que destacar que a partir de
este año y por petición expresa del Obispo, todos los estudiantes de
teología de las Asociaciones de fieles deberán estar como internos en
el Seminario. La noticia que al principio generó impacto y desilusión
en ellos va a confirmar que para unificar criterios formativos es la
mejor decisión.

29 – 31 de enero. Tres días fueron dedicados al planeamiento y a la


programación del año. En adelante las áreas se llamarán dimensiones
como se refiere a continuación: de discipulado (área espiritual), de
comunión (área comunitaria), de misión (área de pastoral) y de estudio
(área académica). Se pretende emplear un lenguaje acorde con la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en este año del
discipulado y, sobre todo, entrar en una dinámica formativa que
pretenda articular de forma integral las dimensiones de la formación.

61
30 de enero. Procedente de Santa Rosa de Cabal, llegó el P. Blas
Samir Lemos a conformar el equipo de formación. Su llegada se
había dilatado a causa del asalto de que fueron víctimas los padres
vicentinos de La Apostólica y que obligó al P. Blas a enfrentar las
gestiones de denuncia penal del hecho ante las autoridades, en
calidad de ecónomo.

31 de enero. Primera visita del señor Obispo al Seminario. En el


contexto de la planeación fue invitado Monseñor Octavio Ruiz para
dialogar con los mayoristas acerca de la vida diocesana, sobre todo
del inicio del Plan de Pastoral.

1° de febrero. Los tres chivos que el año anterior había conseguido el


Padre Ecónomo fueron sacrificados para el asado campestre con el
que se dio la bienvenida a los nuevos seminaristas. Esta celebración
ya es tradicional y permite arrancar el año con un momento de
integración fraterna. Esta noche el P. Blas Samir debutó ante los
mayoristas como excelente músico, pues tocó los no pocos
instrumentos que sabe interpretar, arrancando aplausos y suscitando
buenos comentarios entre los animados seminaristas.

5 de febrero. Iniciaron las clases del primer semestre. El P. Hernando


Olaya, nuevo Director Académico, para este momento ya había
organizado la marcha académica del Seminario, a pesar de que hacía
poco tiempo había llegado a conformar el equipo de formación.

9 de febrero. Al cumplirse el primer mes de la muerte de Frady López,


el Padre Rector, acompañado de tres de sus compañeros, viajó hasta
Chivor para saludar a la familia, celebrar la eucaristía en la iglesia del
pueblo y comenzar las gestiones con miras al pago del seguro
estudiantil de Frady. Esa noche pernoctó en Chivor y de regreso pasó,
junto con sus acompañantes, por las parroquias de San Pedro de
Jagua, Gazaduje y Medina.

12 de febrero. El Seminario llegó a su XIV aniversario de fundación.


Este acontecimiento congregó a todos sus miembros para la
ecucaristía que presidió el Padre Rector y para el almuerzo al que
siguió una tarde merecida deportiva.

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15 de febrero. Desde el año pasado el consejo episcopal había
pedido que en el Seminario se tuviera una oportunidad para que los
estudiantes conocieran lo que es el MASC. Por lo mismo fue invitado
el P. César Baldín, Director Nacional de esta organización eclesial,
quien dedicó una tarde a exponer el origen, la organización y el
compromiso de mutuo auxilio sacerdotal colombiano.

21 de febrero. Los seminaristas y algunos de los formadores visitaron


algunas parroquias de la Arquidiócesis para acompañar a los párrocos
y a las comunidades en la celebración del miércoles de Ceniza. Ese
mismo día el Padre Rector viajó a Bogotá a atender algunos asuntos
personales.

22-23 de febrero. La dimensión de discipulado programó para este


par de días el retiro espiritual, que fue predicado por el Padre Álvaro
Jaramillo, miembro de la Asociación de los Misioneros de Cristo.

24 de febrero. Aunque una semana antes había venido el P. Germán


Ortiz, párroco de Pipiral, a dirigir el Proceso Integral de Nueva
Evangelización –SINE- entre los padres y seminaristas, esta vez fue
invitado el P. Francisco Bernal Velasco, del clero castrense y capellán
de la VII Brigada, avezado en orientar el proceso dentro del Seminario.
Había venido unos días antes para dialogar con los formadores acerca
de la manera como el proceso tenía que introducirse en el ritmo de la
formación. La claridad de sus conceptos, la experiencia en la
formación y en el SINE ayudaron mucho a enrrutar este proceso en el
Seminario.

25 de febrero. El P. Samuel Sarmiento, como ecónomo, lideró la


jornada Pro-Capilla que reunió en las instalaciones del Seminario
cerca de cuatrocientas personas para la Eucaristía, el almuerzo, el
bingo, el concierto musical amenizado por el P. Blas Samir y algunos
músicos del Seminario. Las ganancias de esta actividad no fueron
bajas para ser la primera vez. Se valoró mucho el apoyo de la gente
que viene a la eucaristía dominical.

8 de marzo. En horas de la tarde vinieron algunos empleados de la


Cruz Roja Departamental para promover la donación de sangre. Esta
actividad se cruzó con la celebración del día internacional de la mujer,
que se hizo con una merienda especial a la que fueron invitadas no

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solamente las empeladas de la cocina y la secretaria, sino también las
enfermeras que habían venido de la Cruz Roja.

10 de marzo. El curso Propedéutico, acompañado de su director, P.


Blas Samir Lemos, y del P. Sigifredo Tocausche, emprendió un viaje a
pie hasta Monfort.

Ese mismo día por la tarde, los demás formadores fueron a


Chichimene a la finca Santa Ana, invitados por el seminarista Odway
Torres.

3 de abril. El curso Propedéutico que se había quedado para la


Semana Santa en el Seminario, asistió con el Padre Rector a un retiro
espiritual con los empleados del seminario que se realizó en la
Fundación Camino de la Esperanza, en la vereda Caney Medio.

4 de abril. Los empleados de la Curia episcopal, los de Alcaraván,


Pastoral Social y Funeraria La Resurrección se reunieron en el
Seminario para el retiro espiritual que predicó el P. Carlos Albeiro
Velásquez, acerca de la encíclica “Dios es Amor”. Participó también el
Señor Arzobispo.

Este mismo día se hizo la pavimentación de la entrada del Seminario.

9 de abril. En diálogo que sostuvo el diácono Manuel Ipiales con


Monseñor Octavio Ruíz, surgió la idea de celebrar la ordenación
sacerdotal en su tierra natal. Efectivamente, el sábado 14 de abril, en
la parroquia donde recibió los sacramentos de la iniciación cristiana,
recibió la imposición de manos del Arzobispo de Villavicencio. A esta
celebración se unieron el Padre Rector del Seminario Mayor de
Restrepo (quien viajó el 9 de abril con Blas Samir Lemos, dos
diáconos y un seminarista de cuarto de teología), y otros seis
sacerdotes de la Arquidiócesis que habían viajado con un centenar de
fieles en peregrinación. Se hicieron presentes también el padre
canciller de la diócesis de Ibarra, y el superior de la Asociación de
Fieles de Cristo Sacerdote, quien se convirtió en un generoso y
detallista anfitrión.

Monseñor Octavio Ruíz, arribó al aeropuerto Internacional de Quito, en


la mañana del viernes 13 de abril. Allí lo esperaba una nutrida

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comitiva de padres, seminaristas y amigos de Manuel que habían ido
a recibirlo. De regreso a San Antonio de Ibarra, en caravana, se
aprovechó el tiempo de que disponía para visitar el santuario nacional
de Nuestra Señor de El Quinche, patrona del Ecuador, de almorzar al
borde del camino, de pasearse por algunos lugares de esa Provincia
(Departamento) de Imbabura: las calles de Otavalo y de Cotacachi, y
la laguna de Cuicocha. Al caer la tarde Monseñor Octavio fue llevado
hasta la sede de la curia episcopal, donde lo esperaba el Obispo de
San Antonio, Monseñor Julio Terán, quien lo acogió como huésped en
su casa.

El día de la ordenación, algunas religiosas y personas de la población


se fue reuniendo desde tempranas horas para terminar de organizar
los detalles que tal celebración implica. Hacia las 9 de la mañana, se
dio inicio a la ordenación. En un primer momento, Monseñor Terán
dirigió unas palabras de bienvenida a Monseñor Octavio Ruíz y se
retiró. Terminada la misa toda la feligresía se dirigió a la casa de la
Asociación Cristo Sacerdote, donde se ofreció un suculento almuerzo,
precedido de folclóricas danzas ecuatorianas.

Primera misa. Al otro día, segundo domingo de Pascua, en la misma


parroquia de San Francisco de Natabuela, el neopresbítero celebró su
primera misa. Esta vez fue más nutrido el número de participantes.
Después de la bendición final y desde la entrada del templo, comenzó
una solemne procesión hasta la casa de Manuel. A lo largo del camino
no fueron pocas las expresiones de afecto y, sobre todo, de fe de parte
las gentes, que en ciertos altares equidistantes, adornados de flores,
frutos y guirnaldas, iban ofreciendo dones al recién ordenado. En la
misma casa de campo donde Manuel creció, se agolpó la población
para la merecida fiesta. Realmente una fiesta que conjugó lo popular
y lo religioso, realmente un acontecimiento de fe que testimonió cuán
importante es para el Pueblo de Dios el hecho de que uno de los
suyos llegue al sacerdocio. Las distintas etnias de la región se las
ingeniaron para entrar desfilando con típicos atuendos, en medio de
ritmos muy autóctonos, con las manos llenas de frutos y aún de
algunos animales domésticos, para acercarse con notoria alegría y
veneración hasta el “Padrecito” y expresarle el merecido afecto
después de recibir de él la primera bendición.

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Después de un viaje largo, realizado de forma directa desde San
Antonio de Ibarra (Ecuador) hasta Restrepo (Meta), regresaron al
Seminario los extenuados viajeros para seguir la marcha de sus
actividades normales.

23 – 27 de abril. El Encuentro Nacional de Rectores de Seminarios


Mayores en Colombia, se llevó a cabo en el Seminario Redemptoris
Mater, en Medellín. Carlos Albeiro Velásquez participó en este evento,
en el que se hizo un análisis agudo de la realidad y su incidencia en la
formación sacerdotal, orientado por el Arzobispo de Medellín,
Monseñor Alberto Giraldo. Otro asunto que allí fue deliberado y que
ese momento constituía una de las noticias de interés nacional, era la
situación de eventuales demandas penales instauradas contra
representantes legales de los seminarios a causa de los informes
confidenciales de seminaristas retirados. El hecho concreto se
cimentaba en un proceso penal contra el Arzobispo de Manizález por
el retiro de un candidato al sacerdocio que interpuso un derecho de
petición que falló en contra del Prelado, originado tres días de prisión,
que no se hicieron efectivos a causa de una acción judicial interpuesta,
a modo de apelación, por abogados manizalitas, que se ampararon
en el desconocimiento del Concordato colombiano por parte de la juez
que firmó la sentencia.

1 de mayo. Los formadores y los seminaristas de teología asistieron a


la Eucaristía de profesión religiosa de una Hermana Clarisa, en el
Convento de Santa Clara.

3-5 de mayo. El clero de Villavicencio se reunió en el recién construido


auditorio para un curso de formación permanente sobre afectividad,
que orientó el P. Diego Luis Vásquez. Al finalizar el curso, Monseñor
Octavio Ruiz viajó para Aparecida (Brasil) a participar, en calidad de
invitado especial, en la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. Este acontecimiento eclesial fue seguido de cerca
en el Seminario a través de los permanentes “flash informativos” que
los miembros de la dimensión pastoral daban durante las horas de la
comida y que permitían seguir el ritmo de este momento
latinoamericano.

31 de mayo. Su Santidad Benedicto XVI nombró a Monseñor Octavio


Ruíz Arenas, como Vicepresidente de la Pontificia Comisión para

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América Latina. Este nombramiento supone que el Prelado en pocos
meses abandone la sede episcopal para trasladarse a la Ciudad
Eterna a ejercer su nuevo oficio.

3 de junio. Se realizó el típico sancocho con los vecinos y allegados


del Seminario. Esta vez no hubo mucha ganancia debido a la poca
participación de la gente que quizás no asistió porque
coincidencialmente este mismo día había otras actividades de este
tipo en el municipio.

11 de junio. El Seminario en pleno participó de la Asamblea


Arquidiocesana de Pastoral que se congregó en el Colegio La Salle,
de Villavicencio. El tema central fue el conocimiento del nuevo Plan
Arquidiocesano de Pastoral para las personas que han iniciado el
Sistema Integral de Nueva Evangelización.

16 de junio. Los formadores y los mayoristas participaron de la


ordenación de Erlin Johan García, en el Santuario de Restrepo.
Terminada la Misa y el almuerzo, regresaron para continuar la
cuarentena académica que esa semana se había iniciado con ocasión
de los exámenes finales. Un día antes, el Padre Rector había viajado
a Armenia para dar una conferencia a los participantes del I Congreso
de Profesores Vicentinos del oriente colombiano, que se celebró en la
sede de Comfenalco (Armenia). Este evento le impidió participar en la
ordenación.

21-22 de junio. Para clausurar con “broche de oro” el seminario se


dedicó a la evaluación semestral. Al otro día, después de dejar la casa
en orden todos salieron a las vacaciones de mitad de año.

18 de julio. Después de participar en la Misión de la Virgen del


Carmen, regresaron los seminaristas para el inicio del segundo
semestre. El día siguiente estuvo dedicado a las matrículas y al
arreglo de casa.

20 de julio. Con un acto patrio que evocó la independencia de


Colombia, se dio inicio a la programación del segundo semestre.

25 de julio. El Padre Rector invitó al Señor Arzobispo para que,


después de la celebración de la Eucaristía, dirigiera unas palabras a

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todos los mayoristas al comienzo del semestre. El Prelado estructuró
su diálogo a partir de las dimensiones de la formación.

26 y 27 de julio. El P. William Martínez, vicario de pastoral de la vecina


diócesis de Yopal, fue invitado por el Padre Rector para predicar el
retiro kerigmático a los seminaristas. Este es el primer retiro del
proceso del Sistema Integral de Nueva Evangelización que comenzó a
marchar dentro del Seminario este año.

27 de julio. E Padre Rector viajó a Cali para predicar un retiro


espiritual a las Misioneras Agustinas Recoletas, en el Convento de la
Merced. Ese mismo día, por la tarde, llegó el P. José Gregorio García
Rubio, para integrarse al equipo de formadores. José Gregorio
acababa de vivir una experiencia pastoral en la cuna de San Vicente,
en Francia. Llegó acompañado de la señora Marie Claire Dupuy y de
su hija adoptiva de nacionalidad colombiana, Miyelli. Ambas habían
hecho gestiones legales para darse cita en algún lugar de Colombia
con la familia biológica de Miyyelli, y el lugar más apropiado era el
llano por la procedencia de la joven. Debido a la cercanía con
Gregorio, se decidió que el Seminario fuera la sede para este
encuentro familiar que duró una semana.

A la lista de vicentinos que está referida en esta misma crónica (el 12


de febrero de 2005), hay que sumar a José Antonio González (2006),
Samuel Sarmiento (junio 2006 – junio 2007), Blas Samir Lemos (2007)
y José Gregorio García (julio 2007).

29 de julio. Monseñor Octavio Ruíz Arenas, presidió en la capilla del


Seminario la Eucaristía en la que algunos seminaristas fueron
instituidos acólitos y lectores. Debido a los compromisos pastorales
que lo desbordan no pudo quedarse para el almuerzo que con este
motivo se ofreció.

7 de agosto. Aprovechando el paso por la Arquidiócesis del P. Carlos


Pérez, sacerdote diocesano de esta iglesia particular que acabó de
obtener el doctorado en Historia Eclesiástica, el seminario en pleno se
reunió para escuchar una conferencia acerca de los antecedentes del
Concordato: las relaciones de la Iglesia y el Estado colombiano desde
la época republicana hasta las postrimerías del siglo XIX. Pero en
horas de la mañana de ese mismo día, se conmemoró esta fecha

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patria con una amplísima reseña histórica que hizo el P. Álvaro
Panqueva. Su elocuencia y gracejo permitieron a todos adentrarse en
los detalles de esta página de historia nacional.

10 de agosto. El consejo episcopal se reunió en el Seminario. Esta


vez, el almuerzo no se compartió con los seminaristas y formadores
debido a que se dilataron las deliberaciones.

18 a 20 de agosto. El P. José Gregorio García representó a la


comunidad local vicentina en la reunión de Comisiones que se llevó a
cabo en el teologado de Villa Paúl.

20 de agosto. La programación del Seminario permite que los festivos


“emiliani” se destinen a actividades no académicas, por eso este día
se hizo un paseo por jurisdicciones. A pesar del intenso aguacero que
inundó todas las horas de la jornada, los seminaristas fueron a
“tomarse un baño”. Por la noche llegaron al Seminario los miembros
del consejo provincial: Daniel Vásquez, Mario García, Fernando
Escobar, Rodrigo Restrepo, Gonzalo Montoya y Antonio González.
Habían escogido el Seminario como sede de la reunión ordinaria
mensual del gobierno provincial, que se prolongó hasta el 22.

22 de agosto. Álvaro Panqueva llegó a su cumpleaños número 76. La


coincidencial presencia del consejo provincial le dio solemnidad a esta
efemérides que se festejó con la Eucaristía que presidió el agasajado,
con el almuerzo de cachama y mojarra caseras y, por la noche, con
una salida comunitaria a una pizzería de Villavicencio.

23 de agosto. Durante el tiempo de la reunión comunitaria ordinaria, el


P. Oswaldo Jaramillo, misionero monfortiano, profesor del Seminario,
orientó una charla sobre la dirección espiritual y el proyecto personal
de vida. Estas pistas pretenden avivar la búsqueda de este medio de
crecimiento humano, espiritual y vocacional de los candidatos al
sacerdocio.

25 de agosto. El Padre Rector viajó con cuatro seminaristas a


Granada a participar de la ordenación diaconal de Luis Alfonso
Gómez. Después de la ceremonia y del almuerzo, se regresó con
rapidez para alcanzar a llegar al estadio Macal, de la ciudad de
Villavicencio, en el que se dieron cita el equipo de las estrellas de

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televisión de RCN, con el equipo de los sacerdotes de la Arquidiócesis
para un partido de fútbol. El evento deportivo, organizado por la
Pastoral Vocacional Arquidiocesana para recoger fondos, congregó a
muchos aficionados que disfrutaron del ameno juego que arrojó como
resultado un empate dos a dos. El Seminario se hizo presente no solo
como espectador sino también con la atención taquillera. Tres son los
padres del equipo de formación que hacen parte de la selección
arquidiocesana: Hernando Olaya, Gregorio García y Blas Samir
Lemos.

2 – 8 de septiembre. Durante una semana se desarrolló la semana


bíblica dentro del Seminario. El grupo de la Escuela Bíblica se dividió
en otros cuatro, cada uno de los cuales organizó en determinado lugar
de la casa un arreglo bíblico, llamado “tienda bíblica”, donde se reunió
toda la comunidad cada día para la lección divina. Cuatro fueron los
ejes temáticos del discipulado en San Mateo: las bienaventuranzas, el
envío de los discípulos, las parábolas y el juicio final.

5 de septiembre. Hacia las 11 de la mañana el Seminario en pleno se


dirigió a la ENDICIOON AUDOIRORIO Benedicto XVI,

8 de septiembre. Los padres José Gregorio García y Carlos Albeiro


Velásquez viajaron, acompañados por cuatro seminaristas, al
municipio de Cabuyaro, puerto sobre el río Meta, en donde hace
cuatro años se viene dando culto a la imagen del Señor de los
Milagros de Buga. Habían sido invitados por el párroco de la localidad
para unirse a la peregrinación que atrajo Su estadía se prolongó hasta
el día siguiente.

11 de septiembre. Invitador por el Padre Rector, los dos candidatos a


la alcaldía de Restrepo visitaron el Seminario para la exposición de
sus respectivos programas de gobierno. El evento reunió a
formadores y seminaristas y fue una oportunidad para conocer de
primera mano las propuestas de gobierno y, en cierta forma, la
realidad del municipio. Los dos candidatos, César Robayo y Horacio
Álvarez fueron abordados por una serie de preguntas interesantes que
confirmaron la altura de escenario en el que se movieron esa tarde.

20 de septiembre. Se aprovechó la celebración de la Hora de la


Alegría para celebrar como comunidad del Seminario el cumpleaños

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número 40 del Padre Rector. Por la mañana, él presidió la Eucaristía y
a lo largo de la jornada -en la hora de merienda, en el almuerzo y por
la noche- se prolongó la fiesta de la vida. La Hora de la alegría esta
vez tuvo en el escenario a cinco grupos heterogéneos conformados
por padres y seminaristas, que hicieron parodia, con mucha
creatividad y arte, de distintos programas de la televisión nacional y,
quizás el que más arrancó carcajadas, de la reciente inauguración del
Auditorio Benedicto XVI. Como sucede siempre en estos momentos,
el humor se convierte en oportunidad para sacarle los cueros al sol a
algunos, para derrochar creatividad, para conocer talentos, para reír
de la vida y para construir comunidad.

27 de septiembre. La fiesta de San Vicente de Paúl se convirtió en el


marco celebrativo de las Olimpíadas 2007. Por la mañana el Padre
Rector presidió la Eucaristía y enseguida los equipos fueron saliendo
al campo de fútbol del Seminario para el acto de apertura oficial. Con
desfile, llegada de la llama olímpica, discursos, himnos se dio inicio a
los dos días intensos de competencias que enfrentaron a cinco
equipos.

29 de septiembre. Monseñor Octavio Ruíz se reunió con el equipo de


formadores y con los padres Fernando Orejuela y Ernesto Sardi, de
las Asociaciones Inmaculada y Cristo Maestro, respectivamente, para
el consejo de órdenes que estudió los casos de los seminaristas de
estas dos comunidades que habían hecho petición.

1° de octubre. Los seminaristas que fueron aprobados para


presbiterado y diaconado, salieron muy temprano hacia Funza
(Cundinamarca) para el retiro de preparación a las órdenes. En esa
casa de formación fueron acogidos por los padres y teólogos
vicentinos. El último día el Padre Rector viajó para acompañarlos y
darles una charla.

5 de octubre. Los jóvenes del curso Propedéutico viajaron, en


compañía de su director, José Gregorio García, hacia Bogotá, con el
fin de hacer una salida de curso, de carácter cultural, durante tres
días.

11 de octubre. La reunión del clero se realizó en el recién inaugurado


Auditorio Benedicto XVI. En esta ocasión el clero le rindió una

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despedida a Monseñor Octavio Ruiz Arenas, y por tal motivo la
Eucaristía se celebró en la capilla del Seminario, con la presencia
también de los seminaristas. Fue ésta una ocasión para que el clero
visitara el seminario.

12-14 de octubre. Se celebró la tradicional fiesta de las Familias, que


congregó un centenar de personas, con el lema La Familia primera
escuela de la fe y primer seminario. Esta fiesta se caracterizó por la
organización, familiaridad, mensaje evangelizador amplio, celebración
de

20 de octubre. En la Catedral de Villavicencio, Monseñor Octavio Ruiz


ordenó tres presbíteros y seis diáconos. Esta se convirtió en el último
ejercicio como pastor de esta Iglesia particular, antes de emprender su
viaje a la ciudad Eterna a desempeñarse como Vicepresidente de la
Pontificia Comisión para América Latina. Al otro día los padres Carlos
Albeiro, Blas Samir y Gregorio acompañaron al neopresbítero Fredy
Albeiro Rodríguez a la celebración de su primera misa en su natal
Calvario (Meta). Después de esta celebración, José Gregorio García
acompañó al neopresbítero Edersandro Parra en su primera misa en
Piedecuesta (Santander).

24 de octubre. El Seminario despidió a Monseñor Octavio Ruiz


Arenas. La celebración de la Eucaristía se vio enaltecida con la
consagración del altar de la capilla mayor que fue restaurado.
Después vino el almuerzo y la presentación del video de la obra
montada por los seminaristas que remembraba jocosamente la
bendición del Auditorio Benedicto XVI. Con esta muestra de aprecio y
de gratitud los formadores, seminaristas y empleados expresaron al
Obispo saliente lo que había significado su episcopado en bien de esta
obra. Una semana atrás, Monseñor había donado toda su biblioteca
personal al Seminario (unos 800 libros).

A continuación se incluye en esta crónica lo que el Padre Rector


resaltó de la obra de Monseñor Octavio a lo largo de los seis largos
años de ejercicio episcopal en relación con la obra del Seminario:

Dentro de su agenda pastoral las venidas al Seminario los miércoles,


para la celebración de la Eucaristía ha posibilitado los diálogos
personales o los encuentros con los distintos cursos.

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Esta cercanía del Obispo la pudo experimentar también el equipo de
formación. Hubo empatía, diálogo permanente, evaluaciones
periódicas de la marcha del proceso formativo y reuniones para
discernir las peticiones de órdenes.

El Seminario ha estado presente de forma activa en todos los


momentos celebrativos, pastorales y de formación permanente que ha
organizado la Iglesia particular. Hemos vivido con intensidad
vocacional y con sentido de Iglesia la Misa Crismal, las ordenaciones,
los ministerios y las Asambleas Arquidioceanas.
A partir de este año, llamado “Propedéutico” en el Plan Pastoral
Arquidiocesano, el Seminario ha entrado en la experiencia de vivir ad
intra el proceso del Sine. Este proceso de nueva evangelización que
Su Excelencia ha impulsado en esta Iglesia particular nos ha permitido
a todos vivir una experiencia de renovación espiritual y de sintonía con
el caminar pastoral arquidiocesano y con mucha seguridad va a
asegurar que los jóvenes que van saliendo del Seminario, una vez
ordenados, conozcan el Proarne y lo proyecten en las comunidades a
donde sean enviados a ejercer el ministerio sacerdotal.

Una de las cosas que mucho hay que agradecerle a Monseñor


Octavio, es su permanente preocupación por el mejoramiento de la
planta física del Seminario. La obra más significativa en este sentido
es la remodelación total de la capilla mayor.
Y, el más reciente gesto de desprendimiento y de aprecio por este
semillero vocacional es la donación que nos ha hecho de su biblioteca
particular que será bien aprovechada en la formación.

28 de octubre. Mientras el país cerraba la jornada electoral en la que


se elegían gobernadores, diputados a la Asamblea, alcaldes y
concejos municipales, llegaba a la ciudad de Villavicencio el
Administrador Apostólico, Monseñor Ignacio Gómez Aristizábal,
Arzobispo Emérito de Santafé de Antioquia. El Prelado había
entregado la sede episcopal en febrero de 2007 y se encontraba
viviendo en Medellín, cuando el Nuncio Apostólico lo llamó para pedirle
este nuevo servicio eclesial. Nació en El Peñol (Antioquia), el 2 de
diciembre de 1929. Realizó sus estudios en el Seminario Mayor de
Medellín y se especializó en ciencias sociales en Roma. Ordenado
Sacerdote el 17 de agosto de 1958, fue nombrado Párroco de San
Antonio de Pereira, director diocesano de la "Acción Social", de

73
"Caritas" y de las escuelas radiofónicas. Fue preconizado Obispo de
Ocaña el 27 de julio de 1972; se posesionó el 20 de octubre del mismo
año y rigió esta sede durante 20 años. El Papa Juan Pablo II lo
nombró Arzobispo de Santa Fe de Antioquia el 10 de octubre de 1992,
donde desarrolló una gigantesca labor basada en la implementación
del Plan de Pastoral, la creación de la Fundación para el Desarrollo y
la Paz “FUNDEPAZ”, la fundación de CARED ó Corporación
Arquidiocesana para la Educación; la reactivación de varias
parroquias; la creación del Tecnológico Católico de Occidente
“TECOC” - y sus constantes esfuerzos por la pacificación del occidente
antioqueño.

El 28 de octubre, el consejo episcopal en pleno fue invitado a la Curia


Arzobispal para recibir al recién llegado Obispo. La cena sirvió al
mismo tiempo de despedida de Monseñor Octavio. Al otro día se tuvo
la primera reunión de gobierno con el Prelado.

31 de octubre. Siguiendo la tradición de Monseñor Octavio Ruiz, el


nuevo Administrador Apostólico, Monseñor Ignacio Gómez, visita por
primera vez el Seminario. Llegó a las 6:30 de la mañana para la
celebración de la Eucaristía, compartió el desayuno y enseguida fue
llevado por el Padre Rector a recorrer las instalaciones del Seminario y
de la casa de retiros. No basta tener mucha imaginación para calcular
lo que significó este primer contacto del Administrador con el corazón
de la diócesis. Los mayoristas quedaron admirados por la sencillez
del Pastor.

1 de noviembre. En la solemnidad de todos los santos, el clero le da


la bienvenida al Administrador Apostólico, con un encuentro en la
Cámara de Comercio de Villavicencio y con la celebración de la
Eucaristía en la Catedral. Los seminaristas de teología y los
formadores asistieron a este momento significativamente eclesial.

5 de noviembre. La dimensión de misión del Seminario organizó un


taller de dinámicas para la evangelización, que fue orientado por las
hermanas Adriana y Angela Herrera, ambas vinculadas a la pastoral
juvenil del Spec.

22 de noviembre. Después de presentar el último examen, los


mayoristas se reunieron con los formadores para la segunda parte de

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la evaluación anual, que había comenzado una semana antes. Esta
vez, el rector presentó, resumidas en doce puntos, las preocupaciones
del consejo de formación a modo de evaluación. Por la noche, en
torno a una cena preparada por los mismos seminaristas, se hizo la
despedida del año, en medio de la cual se anunció oficialmente el
traslado de José Gregorio García al seminario de Arauca. Se valoró
mucho la presencia de este joven formador cuyo paso fugaz dejó
huellas de sencillez, profundidad y fecundidad ministerial. Al finalizar
la “cena navideña” algunos de los seminaristas dieron la sorpresa a
todos con una obra de teatro en la que dos viejos curas, ad portas del
cielo, hacían remembranza de sus años “seminarísticos”. Estas
memorias, cargadas de jocosidad e ingenio, provocaron las carcajadas
de todos cada vez que iban apareciendo los formadores y algunos
seminaristas bien representados por los histriónicos artistas.

23 de noviembre. Después de un arreglo general a la casa, los


seminaristas se dedicaron a recoger sus bártulos para entregar las
habitaciones.

24 de noviembre. Muy de madrugada, a las 4:00, arrancó el bus con


los veinticinco pasajeros que emprendieron el paseo hacia la capital
de la montaña, Medellín. El paseo de final de año, por cierto bastante
esperado, esta vez llevó a padres y seminaristas a tierra paisa. Este
día, pasando por Villa Paúl para el desayuno, los viajeros llegaron a
Medellín y se hospedaron en el Seminario La Milagrosa de los padres
vicentinos.

25 de noviembre. Viaje por el oriente antioqueño: visita al aeropuerto


internacional y al parque Tutucán, en Rionegro. Una oportunidad para
recorrer la región más próspera de Antioquia y para acercarse a la
emprendedora cultura paisa a través de los personajes del pueblo de
Tutucán.

26 de noviembre. Visita a la ciudad. Fue una jornada bastante


agotadora por el amplio itinerario: catedral metropolitana, paseo Junín,
parque Berrío, Museo de Antioquia, Plaza de Botero, mercado el
Hueco, recorrido en metro, metrocable, Edificio Inteligente, Parque de
los pies descalzos, La Alpujarra, Estadio Girardot, Pueblito Paisa, el
Poblado.

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27 de noviembre. Este día se reservó para la visita a El Peñol: todos
escalaron la imponente piedra y después, un recorrido en Yate por el
embalse de Guatapé. Esto último fue quizás lo que más emocionó a
los muchachos que jamás habían hecho travesía por agua. De allí se
salió hacia la histórica población de Mariquita (Tolima), donde los
esperaba la mamá de un padre vicentino en su pequeño hotel, que los
albergó la última noche antes de regresar a las tierras llaneras.
Con este paseo de final de año queda cerrada la faena formativa del
2007. Los comentarios de los mismos seminaristas resumen el
alcance de esta actividad: estímulo vocacional, recompensa por el
trabajo del año, acercamiento a la realidad del país, promoción del
turismo, lección de ecología, conocimiento de la variada geografía
nacional, valoración de benefactores y personas que hacen posible
esta salida, contacto con otras culturas y otros modelos de Iglesia, el
ingenio humano en las obras de Antioquia y la mano de Dios en todo
lo anterior. A.M.D.G.

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CRONICAS DEL 2008

Por: Carlos Albeiro Velásquez B., CM

Después de la “dispersión vacacional” de final de año, se dio a


conocer la noticia del nombramiento de Monseñor Oscar Urbina como
segundo Arzobispo Metropolitano de Villavicencio. De inmediato el
rector se comunicó con el nuevo Pastor para augurarle fecundidad
pastoral en el ejercicio de su nuevo ministerio episcopal, y con los
mayoristas para anunciarles, con un mensaje de navidad, que la fecha
de entrada se veía forzosamente adelantada unos tres días, de suerte
que se prepare todo lo relacionado con la toma de posesión de la sede
episcopal.

Este año, el Seminario llega a la cima de los tres lustros. La cifra de


años no es elevada cuantitativamente hablando, pero sí deja ver que
la obra que se abrió en 1993 para la formación de los pastores del
oriente colombiano ha ido tomando forma y dando óptimos frutos en el
surco de estas iglesias particulares de Colombia.

El equipo de formación quedó conformado así: Carlos Albeiro


Velásquez (Rector), Álvaro Panqueva, Blas Samir Lemos (Ecónomo),
Héctor Manuel Farfán (Director Propedéutico y Director de Estudios).
Este último vicentino fue canjeado –para emplear un término de moda-
por Gregorio García, quien pasó al Seminario de Arauca. Se suma al
equipo vicentino un quinto formador: Luis Eduardo Mora, octogenario
misionero que llega a apoyar la dirección espiritual, procedente de la
casa de Chinauta. Los dos sacerdotes diocesanos, Hernando Olaya y
Sigifredo Tocasuche, continúan como formadores. Así, queda el
número completo –por no decir perfecto- de formadores.

24 de enero. Muy diligentemente fueron llegando los mayoristas a las


instalaciones del Seminario. El mensaje que les había enviado el
Padre Rector y la comunicación entre ellos, les permitió enterarse del
adelanto en la fecha de llegada por los motivos ya expuestos.

Al otro día, por supuesto después de arreglar sus bártulos, se


prepararon para las gestiones de matrícula. Quedaron registrados 71,
incluidos los dos seminaristas de año de pastoral.

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28 a 31 de enero. Bajo tres miradas: al pasado, al presente y al futuro,
se adelantó la planeación y programación del año. La mirada al
pasado se fundamentó en la evaluación del año anterior que fue
retomada e incluso ampliada. La mirada al presente, con una reflexión
en torno a la realidad nacional, ubicó en el contexto desafiante con el
que se comienza este nuevo año de formación. Y el futuro quedó
fraguado en las convicciones y compromisos que enseguida se
programaron. Esta vez se añadió como novedad en el trabajo de las
cuatro dimensiones (discipulado, comunión, misión y estudio), un
proyecto por cada equipo, con miras a enriquecer la casa con ocasión
de sus quince años.

El último día de la planeación los formadores y mayoristas se


dedicaron a trabajar en comisiones para organizar los detalles de la
celebración del aniversario, el 16 de febrero.

1º de febrero. El Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis, P. William Gil,


predicó el retiro de inicio de año. La temática en torno a los consejos
evangélicos permitió, en un ambiente de muchísimo silencio, que los
seminaristas aprovecharan la fecundidad de esta cita con Dios.

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