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APLICABILIDAD DEL PRINCIPIO DE SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL VERSUS EL BLOQUE


DE CONSTITUCIONALIDAD EN LOS FALLOS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL DE 2015 A
2017






PRESENTADO POR:
DAVID JESUS ALVAREZ CARRILLO
HAROLD ANDRES CUELLAR CAICEDO






Monografía Jurídica para optar el título de abogado






UNIVERSIDAD DE LA AMAZONIA
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
FLORENCIA, CAQUETÁ
2018
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“El Director y el Jurado del presente Trabajo, no son responsables de las ideas y
conclusiones expuestas en éste; ellas son exclusividad de sus autores”.

ÍNDICE

Titulo ………………………………………………………………………………………………………………………………. 4

Resumen …………………………………………………………………………………….…………………………………… 5

Abstrac …………………………………………………………………………………………………………..……………….. 7

Introduccion …………………………………………………………………..……………………………………………….. 9

Planteamiento del Problema ………………………………………………………………………………………… 10

Justificacion ………………………………………………………………………………………………….………………. 13

Objetivos ………………………………………………………………………………………………………….…………… 14

Objetivo general ……………………………………………………………………………………………….. 14

Objetivos especificos ………………………………………………………………………………………... 14

Hipotesis ……………………………………………………………………………………………………………………….. 15

Marcos de Referencia ……………………………………………………………………………...…………………... 16

Estado del Arte …………………………………………………………………..……………………………… 16

Marco Teorico ……………………………………………………………………………………………………. 23

Marco Conceptual ……………………………………………………………………………………………... 28

Marco Juridico ………………………………………………………………..…………………………………. 31

Diseño Metodologico ……………………………………………………………………..…………………………….. 32

Conclusiones ……………………………………………………………………………………….………………………... 33

Bibliografia ……………………………………………………………………………………………………………………. 35

Titulo en Español:
APLICABILIDAD DEL PRINCIPIO DE SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL VERSUS EL BLOQUE DE
CONSTITUCIONALIDAD EN LOS FALLOS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL DE 2015 A 2017

Titulo en Inglés:
APPLICABILITY OF THE PRINCIPLE OF CONSTITUTIONAL SUPREMACY VERSUS THE BLOCK
OF CONSTITUTIONALITY ON THE FAILURES OF THE CONSTITUTIONAL COURT FROM 2015
TO 2017

RESUMEN

La supremacía de la Constitución Política sobre el resto de prescripciones del sistema de
derecho nacional, es un principio estructurante del orden jurídico: el conjunto de
prescripciones que integran el derecho positivo, se ordena en un sistema normativo, en
virtud de la unidad y coherencia que le imprimen los valores, principios y reglas
establecidas en la Constitución. En otras palabras, el orden jurídico de la sociedad política
se estructura a partir de la Carta Fundamental. Por eso, ha dicho la Corte: “La posición de
supremacía de la Constitución sobre las restantes normas que integran el orden jurídico,
estriba en que aquélla determina la estructura básica del Estado, instituye los órganos a
través de los cuales se ejerce la autoridad pública, atribuye competencias para dictar
normas, ejecutarlas y decidir conforme a ellas las controversias y litigios que se susciten
en la sociedad, y al efectuar todo esto, funda el orden jurídico mismo del Estado”.
La noción de supremacía constitucional parte de la naturaleza normativa de la
Constitución, que se revela en el carácter de fuente primaria del ordenamiento jurídico.
En tal sentido, el artículo 4 de la Constitución Política indica: “La Constitución es norma de
normas. En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma
jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales”. Así, la naturaleza normativa del
orden constitucional es la clave de la sujeción del orden jurídico restante a sus
disposiciones, en virtud del carácter vinculante que tienen sus reglas. Tal condición
normativa y prevalente de las normas constitucionales, la sitúan en el orden jurídico como
fuente primera del sistema de derecho interno, comenzando por la validez misma de las
normas infraconstitucionales cuyas formas y procedimientos de producción se hallan
regulados en la propia Constitución. De ahí que la Corte haya expresado: La Constitución
se erige en el marco supremo y último para determinar tanto la pertenencia al orden
jurídico como la validez de cualquier norma, regla o decisión que formulen o profieran los
órganos por ella instaurados. El conjunto de los actos de los órganos constituidos -
Congreso, Ejecutivo y jueces- se identifica con referencia a la Constitución y no se
reconoce como derecho si desconoce sus criterios de validez. La Constitución como lex
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superior precisa y regula las formas y métodos de producción de las normas que integran
el ordenamiento y es por ello “fuente de fuentes”, norma normarum. Estas características
de supremacía y de máxima regla de reconocimiento del orden jurídico propias de la
Constitución, se expresan inequívocamente en el texto del artículo 4”.
Ademas de ellos, se debe referencial el bloque de constitucionalidad, el cual esta
determinado dado el rango constitucional que les confiere la carta, las disposiciones que
integran el bloque superior cumplen la cuádruple finalidad que les asigna Bobbio, a saber,
servir de i) regla de interpretación respecto de la dudas que puedan suscitarse al
momento de su aplicación; ii) la de integrar la normatividad cuando no exista norma
directamente aplicable al caso; iii) la de orientar las funciones del operador jurídico, y iv)
la de limitar la validez de las regulaciones subordinadas.


Palabras Clave
Supremacía Constitucional
Constitución Política
Corte Constitucional
Bloque de Constitucionalidad
Jurisprudencia










7

ABSTRAC
The supremacy of the Political Constitution over the other prescriptions of the system of
national law, is a structuring principle of the legal order: the set of prescriptions that make
up the positive law, is ordered in a normative system, by virtue of the unity and coherence
that they print the values, principles and rules established in the Constitution. In other
words, the legal order of political society is structured on the basis of the Fundamental
Charter. Therefore, the Court has said: "The position of supremacy of the Constitution
over the other rules that make up the legal order, lies in that it determines the basic
structure of the State, institutes the organs through which public authority is exercised , it
attributes powers to dictate norms, to execute them and to decide according to them the
controversies and litigations that arise in the society, and when doing all this, founds the
same legal order of the State ". The notion of constitutional supremacy is based on the
normative nature of the Constitution, which is revealed as the primary source of the legal
system. In this regard, Article 4 of the Political Constitution states: "The Constitution is a
norm of norms. In any case of incompatibility between the Constitution and the law or
other legal norm, the constitutional provisions will apply. " Thus, the normative nature of
the constitutional order is the key to the subjection of the remaining legal order to its
dispositions, by virtue of the binding nature of its rules. This normative and prevailing
condition of constitutional norms places it in the legal order as the first source of the
system of domestic law, beginning with the very validity of infra-constitutional norms
whose forms and procedures of production are regulated in the Constitution itself. Hence,
the Court has expressed: The Constitution is set in the supreme and ultimate framework
to determine both the belonging to the legal order and the validity of any rule, rule or
decision formulated or professed by the bodies established by it. The set of acts of the
constituted bodies - Congress, Executive and judges - is identified with reference to the
Constitution and is not recognized as a right if it does not know its validity criteria. The
Constitution as lex superior requires and regulates the forms and methods of production
of the rules that make up the ordering and is therefore "source of sources", normar norm.
These characteristics of supremacy and maximum rule of recognition of the legal order of
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the Constitution, are unequivocally expressed in the text of Article 4. " In addition to
them, the constitutionality block is referential, which is determined given the
constitutional rank that the letter confers, the provisions that make up the upper block
fulfill the fourfold purpose assigned to them by Bobbio, namely, serving as a rule of
interpretation regarding the doubts that may arise at the moment of its application; ii)
that of integrating the regulations when there is no rule directly applicable to the case; iii)
to guide the functions of the legal operator; and iv) to limit the validity of subordinate
regulations.


Keywords:
Constitutional Supremacy
Political constitution
Constitutional court
Constitutionality
Block Jurisprudence














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INTRODUCCIÓN

La supremacía constitucional es un principio inherente a toda forma de
vida constitucional, aunque tambien puede entenderse como un conjunto normativo que
contiene disposiciones, principios o valores materialmente constitucionales, fuera del
texto de la Constitución documental, por tanto, es indispensable advertir su dimensión
real en cuanto a su naturaleza.
Hoy en día parece imposible mantener una visión formalista de la Constitución y de la
supremacía, ya que existen aspectos sustanciales, como la primacía de los derechos
humanos, que se anteponen como factores prioritarios por seguir.
Si bien es cierto que la supremacía formal, como tal, es un concepto incompleto y casi en
extinción, sobre todo con el incremento de los llamados bloques de constitucionalidad, es
un hecho que el ámbito sustancial de la supremacía se ha visto fortalecido, y eso, en
realidad, es lo que permite que la supremacía de la Constitución siga siendo un rasgo
distintivo.
La Constitución no será suprema por su carácter de norma fundante, sino que lo será en la
medida que aloja elementos axiológicos que incidan en la vigencia y protección de los
derechos humanos, armonizados con los criterios internacionales en dicha materia.
La naturaleza dual no conlleva una negación del principio de no contradicción sino, por el
contrario, implica una dimensión real y necesaria para que los contenidos sustanciales de
la Constitución se vean garantizados a través del grado de primacía que solo la supremacía
en su forma óptima puede propiciar.
Su antecedente histórico se remonta a Francia, cuando el Consejo Constitucional
estimó que como el preámbulo de la Constitución de ese país, expedida en 1958, hace
referencia a la Constitución derogada de 1946 y a la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano de 1789, dichos textos eran normas y principios de valor
constitucional que condicionaban la validez de las leyes y considerados como parte del
bloque de normas constitucionales y, como tales, sirven para la elaboración del juicio de
constitucionalidad de cualquier disposición del ordenamiento jurídico; también sostuvo
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que cuando la norma sometida a control es una ley ordinaria el referido conjunto se
adiciona con las leyes orgánicas. Según Gaspar Caballero y Marcela Anzola, la noción
francesa ha tenido últimamente un vigoroso desarrollo, de tal manera, que no se puede
confiar en los textos doctrinales de años muy anteriores.

























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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA



¿En que medida es aplicable la relación del principio de supremacía constitucional versus
el bloque de constitucionalidad por parte de la corte constitucional en sus fallos de 2015 a
2017?

La supremacía constitucional posee en su naturaleza dos vertientes que explican su
funcionamiento. Por una parte está el aspecto formal, sin el cual carecería —en buena
medida— de fuerza y exigibilidad.
Hoy en día este aspecto se ha visto mermado, pues la supremacía del texto constitucional
en aquellos sistemas donde existen bloques de constitucionalidad es compartida con otros
ordenamientos, tal es el caso de los tratados internacionales de derechos humanos.
Por otra parte, está el aspecto material, sustancial o axiológico, el cual expresa lo más
importante que tutela una Constitución: los derechos humanos y la dignidad de la
persona. Ambos aspectos son vitales para un adecuado quehacer constitucional.
El Bloque de Constitucionalidad esta generando una evolucion normativa en materia de
Derechos Humanos, lo que implica que la Corte Constitucional en sus fallos analice la
necesidad de equipararlo a la supremacía constitucional y por medio de su analisis
generar precedente jurisprudencial, el cual a la fecha esta poco desarrollado.










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JUSTIFICACIÓN

Como consecuencia de la visión piramidal del sistema jurídico de KELSEN, en la cual la
Constitución es la fuente de toda la estructura normativa, surgió la visión jerárquica del
Derecho. Esto es, que toda norma jurídica se encuentra inmersa en una relación
jerárquica en donde cada regla guarda un orden de prelación, tanto de forma ascendente
como descendente. Bajo este parámetro, la Constitución encabeza la jerarquía normativa
del sistema jurídico, siguiéndole en orden aquellas normas jurídicas que, según el valor
que se les haya otorgado, poseen un rango gradualmente menor.
Si bien a partir de KELSEN el positivismo adquirió la idea de que los sistemas jurídicos se
componen de modo estructural, el concepto de jerarquía normativa per se puede llevar a
confusiones, por ser una idea —como lo afirma GUASTINI— no unívoca.
En todos los sistemas jurídicos existen múltiples formas de vinculación entre las normas,
sin que haya una forma definida y única de jerarquía.
GUASTINI habla de cuatro tipos de jerarquías: 1) estructurales o formales, 2) materiales, 3)
lógicas y 4) axiológicas.
En primer lugar, bajo un aspecto formal, la Constitución será norma suprema —
jerárquicamente— desde momento en que se le ha conferido un poder facultado para
crear normas de carácter superior: normas constitucionales, ya que es dentro de esta,
donde se prevé qué órgano será el encargado de efectuar las reformas constitucionales,
con independencia de que sea un sistema rígido o flexible.
Desde un punto de vista formal, la Constitución será una norma jerárquicamente superior
al tener en la escala normativa la posición más alta, evitando con ello que otra norma
jurídica pudiera contradecirla.
La Constitución posee esta condición por ser un ordenamiento soberano que califica la
validez o invalidez de todas las normas. Siendo la Constitución el resultado del ejercicio
soberano del poder constituyente, el cual desapareció al momento de cumplir su labor
creadora, subyace como factor supremo, pues no existen poderes o normas que se le
sobrepongan.
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Por último, con base en la clasificación dada por GUASTINI, las normas jerárquicamente
supremas también lo podrán ser, desde una perspectiva lógica y axiológica. Será lógica,
cuando se reconoce a la Constitución como norma suprema, teniendo como consecuencia
lógica que todo acto jurídico tienda a adecuarse a su contenido. En cambio, será
axiológica, si la Constitución se ubica en el orden más alto de la estructura jerárquica, por
ser detentadora de principios y derechos fundamentales.
Es un hecho que la noción de jerarquía normativa ha incidido en diversos sistemas,
aunque en su mayoría se ha combinado con los diferentes tipos, trayendo consigo
esquemas de índole híbrido. En el caso de nuestro país, los criterios jurisprudenciales han
sido cambiantes, predominando en mayor medida la concepción de una norma
jerárquicamente suprema en su sentido formal o estructural.
Un grave error de varios sistemas jurídicos —como el nuestro— ha sido ubicar a la
supremacía constitucional bajo una noción jerárquica, sin advertir que existen otros
modos de distinción, como es el caso de los sistemas de competencias, integrados por
diversos niveles del Gobierno avocados a determinados ámbitos materiales y territoriales.















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OBJETIVOS

1. General

- Analizar la aplicabilidad del principio de supremacía constitucional versus el bloque
de constitucionalidad por parte de la Corte Constitucional en sus fallos de 2015 a
2017

2. Específicos

- Identificar los fallos de la Corte Constitucional emitos entre los años 2015 a 2017
en materia de Primacia Constitucional.

- Establecer la aplicabilidad de la relacion entre el principio de Primacia
Constitucional y el Bloque de Constitucionalidad en los fallos identificados.

- Realizar un análisis teórico sobre la relacion de los principios de Primacia
Constitucional y el Bloque de Constitucionalidad y la ponderacion entre los
mismos.











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HIPÓTESIS

La supremacía constitucional en un sistema jurídico como el nuestro debe representarse
por medio de la seguridad jurídica que otorguen las diferentes entidades jurídicas que lo
representan, debido a que son ellas las llamadas a llevar a cabo un juicio de valor y
ponderación de la normatividad que los lleve a la toma de decisiones ajustadas a derecho
sin desconocimiento de normativa aplicable a los casos en concreto.
Ahora bien, la existencia del bloque de constitucionalidad, es un freno para la
implementación o aplicación de este principio, debido a que el mismo le otorga un valor
constitucional a los tratados ratificados por Colombia en materia de derechos humanos, lo
que implica que el juicio de valor realizado no debe desconocer la existencia de normas
especificas de protección de derechos que benefician directamente a los ciudadanos.
Por lo tanto, la Corte Constitucional no lleva a cabo esta diferenciación y los aplica de
manera independiente en sus fallos, con el animo de no restar importancia jerárquica a la
constitución.














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MARCO REFERENCIAL

1. Marco Jurisprudencial

ü Corte Constitucional. Sentencia C-415 de 2012.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-1290 de 2001.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-058 de 2010.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-049 de 2012.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-739 de 2001.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-1154 de 2008.

ü Corte Constitucional. Sentencia C- 739 de 2001.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-153 de 2002.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-037 de 1996.

ü Corte Constitucional. Sentencia C-497 de 1998


2. Marco Conceptual

ü Bloque de Constitucionalidad
Es aquella unidad jurídica compuesta “por...normas y principios que, sin aparecer
formalmente en el articulado del texto constitucional, son utilizados como
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parámetros del control de constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido
normativamente integrados a la Constitución, por diversas vías y por mandato de
la propia Constitución. Son pues verdaderos principios y reglas de valor
constitucional, esto es, son normas situadas en el nivel constitucional, a pesar de
que puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las normas
del articulado constitucional strictu sensu.” (Sentencia 067 de 2003)

ü Control Constitucional
El control de constitucionalidad es el conjunto de recursos jurídicos diseñados para verificar la
correspondencia entre los actos emitidos por quienes decretan el poder y la Constitución,
1
anulándolos cuando aquellos quebranten los principios constitucionales. Dicho de otra forma,
el control de constitucionalidad es el conjunto de herramientas jurídicas por el cual, para
asegurar el cumplimiento de las normas constitucionales, se realiza un procedimiento de
revisión de los actos de autoridad, incluyendo normas generales, y en caso de contradicción

con la Constitución se procede a la invalidación de las normas de rango inferior que no

hayan sido hechas en conformidad con aquellas. El fundamento de este control es


el mantenimiento del Principio de Supremacía Constitucional. (Sentencia C- 739 de
2001)

ü Primacía Constitucional
El principio de primacía de la constitución alude a que la constitución es la
ley fundamental porque es la base sobre la que descansa todo el ordenamiento
jurídico. En la estructura jerárquica de normas, es la constitución la cúspide,
situada como una norma reguladora de la producción de las normas que regulan al
país. Las leyes ordinarias deben respetar la constitución tanto en su letra como en
sus principios. Dentro del sistema jurídico la actividad administrativa se sitúa bajo
la constitución y la ley.

ü Ponderacion
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La ponderación, como método de resolución de controversias en sede


constitucional, presupone un conflicto o una colisión entre derechos
fundamentales. Al respecto debemos precisar, conforme señala Carlos Bernal
Pulido: “Que los ordenamientos jurídicos no están compuestos exclusivamente por
reglas, como señalaba Kelsen, para quien la única manera de aplicar el derecho era
la subsunción (…) A partir de las investigaciones de Dworkin en el mundo
anglosajón y de Alexy en el germánico, se suman los principios y la ponderación. La
ponderación es la manera de aplicar los principios y de resolver las colisiones que
pueden presentarse entre ellos y los principios o razones que jueguen en sentido
contrario. (Figueroa Gutarra, 2010)

ü Jurisprudencia
Es el conjunto de sentencias o resoluciones judiciales emitidas por órganos
judiciales y que pueden repercutir en sentencias posteriores. En algunos países, la
jurisprudencia puede ser una fuente del Derecho, directa o indirecta.

ü Tratados Internacionales
Aacuerdo de voluntades entre sujetos de Derecho Internacional. No se exige que
conste por escrito.
Las partes en el acuerdo deben ser sujetos con capacidad reconocida para
relacionarse, negociar y establecer decretos y obligaciones entre ellos
(Estados y Organizaciones Internacionales).
Por otro lado los Tratados Internacionales deben estar regidos por reglas
de Derecho Internacional. El Tratado normalmente adopta la forma escrita y por lo
general solo obligan a los estados parte, y solo producen decretos y obligaciones
para terceros en determinadas condiciones requiriéndose para ello la aceptación
del tercero. (OEA, 2011)


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3. Marco Teorico

La afirmación del rango superior de la Constitución Política se traduce en las sentencias


que dicta la Corte Constitucional, a través de las cuales esta Corporación cumple su
función de máximo y auténtico intérprete de la Carta, ejerciendo el control competente a
través de un procedimiento definitivo respecto de la concordancia de ciertas normas
jurídicas con la integridad y primacía de la Carta y de su comparación con otras
disposiciones, las cuales de acuerdo con el mismo Texto Superior, poseen jerarquía
constitucional por ser verdaderos principios y reglas de valor constitucional, los que se
reducen al texto de la Constitución propiamente dicha y a los tratados internacionales que
consagren derechos humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados
de excepción (bloque de constitucionalidad stricto sensu), o a partir de otras normas que
aunque no tiene rango constitucional, representan parámetros para analizar la validez
constitucional de las disposiciones sometidas a su control (bloque de constitucionalidad
lato sensu).
Así pues, según el profesor Ramelli, el bloque lato sensu está integrado por disposiciones
que tienen un rango normativo superior a las leyes ordinarias, aunque a veces no gocen
de rango constitucional. Su función es la de servir de referente necesario para la creación
legal y para el control constitucional y estaría conformado por el articulado de la
Constitución (incluido el preámbulo), las leyes estatutarias, las leyes orgánicas, algunos
tratados y convenios internacionales sobre derechos humanos que admiten ser limitados
bajo estados de excepción, y los instrumentos internacionales sobre límites.
En contrapartida, el segundo (el bloque stricto sensu), comprende aquellos principios y
reglas que han sido normativamente integrados a la Constitución por diversas vías y por
mandato expreso de la Carta, como es el caso de los tratados internacionales de DIH
(artículo 93 de la Constitución) y aquellos sobre derechos humanos que no admiten
suspensión durante situaciones de anormalidad.
El bloque en sentido amplio estaría compuesto por todas aquellas normas, de diversa
jerarquía, que sirven como parámetro para llevar a cabo el control de constitucionalidad
de la legislación. Conforme a esta acepción, el bloque de constitucionalidad estaría
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conformado no sólo por el articulado de la Constitución sino, entre otros, por los tratados
internacionales de que trata el artículo 93 de la Carta, por las leyes orgánicas y, en algunas
ocasiones, por las leyes estatutarias.
Esas dos acepciones al bloque de constitucionalidad tomando como criterio de definición
un sentido estricto y un sentido amplio, fueron explicadas en la citada Sentencia C-708 de
1999, en la cual, el magistrado Tafur quiso explicar la voluntad del constituyente.
El conjunto de normas que hacen parte del bloque de constitucionalidad lato sensu,
forman parámetros para determinar el valor constitucional de las disposiciones sometidas
a control, “…conforme a esta acepción, el bloque de constitucionalidad estaría
conformado no sólo por el articulado de la Constitución sino, entre otros, por los tratados
internacionales de que trata el artículo 93 de la Carta, por las leyes orgánicas y, en algunas
ocasiones, por las leyes estatutarias”.
Sin embargo, el profesor Rodrigo Uprimny es más preciso al referirse a las normas que
integran el bloque de constitucionalidad, recogiendo en una sola descripción doctrinal los
diferentes conceptos de nuestra Corte:
Así, conforme a esa dogmática, habría que concluir que hacen parte del bloque en sentido
estricto (i) el Preámbulo, (ii) el articulado constitucional, (iii) los tratados de límites
ratificados por Colombia, (iv) los tratados de derecho humanitario, (v) los tratados
ratificados por Colombia que reconocen derechos intangibles, (vi) los artículos de los
tratados sobre derechos humanos ratificados por Colombia cuando se trate de derechos
reconocidos por la Carta, y (vii) la doctrina elaborada por los tribunales internacionales en
relación con esas normas internacionales. Como es obvio, esta lista genérica incluye
específicamente los convenios de la OIT y la doctrina elaborada por los órganos de control
de esa organización internacional. Y de otro lado, para integrar el bloque en sentido lato,
habría que agregar a las anteriores pautas normtivas (i) las leyes estatutarias y (ii) las leyes
orgánicas, en lo pertinente.
A esta clasificación de Uprimny, le sumamos las normas del Acuerdo de Cartagena
relativas a los derechos de autor (sin incluir las disposiciones sobre el particular de la
O.M.C.), tal y como se dispone en la Sentencia C-1490 de 2000, siempre y cuando que esas
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normas andinas se relacionen directamente con los derechos humanos, lo cual ratificó en
Sentencia C-988 de 2004, y, a que algunas otras normas del Derecho Comunitario Andino
derivado han servido como criterio auxiliar de interpretación de derechos constitucionales
fundamentales. Este fue el caso de la decisión 391 del Acuerdo de Cartagena, expedida
para regular el régimen común sobre acceso a los recursos genéticos en los Estados parte,
cuyo texto fue empleado por el juez constitucional con el fin de precisar el contenido de la
libertad de investigación.
Al respecto, el ya citado profesor Alejandro Ramelli, agrega en su estudio que “(A) lo largo
de su jurisprudencia, la Corte Constitucional ha intentado establecer con claridad cuáles
son las condiciones o requisitos que debe cumplir una norma internacional para ser
considerada como integrante del bloque de constitucionalidad.
En primer lugar, en lo concerniente a las normas convencionales, el juez constitucional ha
sido enfático en exigir que éstas deben reconocer un derecho humano, con lo cual, prima
facie, estaríamos ante un elenco bastante generoso y variopinto de tratados
internacionales, de carácter universal (por ejemplo, Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos; Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
Convención contra la Tortura de 1984, etcétera) y regional (Pacto de San José de Costa
Rica, Protocolo de San Salvador, etcétera). No obstante, una segunda condición se deriva
del propio texto del artículo 93 de la Constitución: el derecho humano en mención debe
ser de aquellos que no son susceptibles de limitación bajo estados de excepción, con lo
cual, nuestra lista se reduce a los instrumentos internacionales que recoge el derecho
internacional humanitario (DIH), por tratarse precisamente de una normatividad aplicable
a situaciones de grave anormalidad, a unos cuantos derechos consagrados en las
“cláusulas de salvaguardia” (por ejemplo, artículo 27 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos), amén de algunos convenios específicos de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en especial, los Convenios 87 y 98.
Más allá de estas condiciones, la Corte Constitucional ha considerado que la incorporación
de una norma convencional en el bloque de constitucionalidad “debe tener fundamento
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expreso en la Carta”, el cual se encuentre, sin lugar a dudas, en los artículos 93 y 214.2
constitucionales.
El bloque de constitucionalidad actualmente nos permitiría hablar de la Constitución
global del Estado. De ahí que, como lo establece la profesora Bernardita Pérez Restrepo,
por analogía conceptual la doctrina del bloque de constitucionalidad explica toda la
preceptiva que debe entenderse incluida dentro del concepto de Constitución, y que sirve
de parámetro para emitir juicios sobre la constitucionalidad de leyes y de las demás
normas jurídicas; es por tanto, lo que podríamos denominar y que conocemos en nuestro
medio como Constitución en sentido material. La principal virtud de la teoría del bloque es
que tiende a superar la concepción meramente formal o documental de la Constitución,
con lo cual se ensancha también el espectro de herramientas interpretativas al servicio de
los jueces para hacer valer la norma fundamental. Y, en otro escrito, la misma profesora
Pérez agregó que la teoría del bloque de constitucionalidad se torna en fuerte argumento
a favor del carácter normativo de los principios generales del derecho. Si se asume con
criterio reduccionista que todos los principios generales están implícitamente consagrados
en la Constitución Política por estar irrigada de valores fundamentales que inspiran el
orden jurídico, institucional y social de la nación, con mayor razón es posible afirmar el
carácter jurídico-imperativo-constitucional de un principio consagrado en rango legal, que
permita su aplicación directa.
Según el doctor Marco Gerardo Monroy Cabra en la Sentencia C-065 de 2004, el criterio
doctrinal del bloque constitucional hizo su aparición en la jurisprudencia colombiana bajo
la vigencia de la Constitución de 1886, aunque fue de escasa aplicación al no ser bien
aceptada inicialmente; “
La idea de que ciertas normas de Derecho Internacional tienen prelación sobre la
legislación interna no fue suficientemente esclarecida. La inexistencia de una norma
inequívoca que reconociera esa prelación dificultó la admisión de la tesis. Fue esa la razón
por la cual la Corte Suprema de Justicia se negó a ejercer el control de constitucionalidad
de las leyes frente a los textos de derecho internacional”.
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En ese momento se consideraba que “en ejercicio de la jurisdicción constitucional sólo le


es dado confrontar a la Corte la ley con los textos de la Carta, cuya integridad se le ha
confiado. Por tanto, no procede el examen del cargo de violación del artículo 1º de la
citada Ley 74 de 1968 (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales)”. Los textos del derecho internacional no tenían, en ese
sentido, fuerza para determinar la constitucionalidad de las normas legales.
Para entonces la Corte resuelve otorgar a los tratados un rango supraconstitucional y
abstenerse de fallar en los casos de esta naturaleza, aduciendo que como los tratados
podían contradecir a la Constitución sin que por ello pudieran ser anulados, no era de su
competencia conocerlos por estar el derecho interno subordinado al derecho
internacional. Aun cuando hizo este reconocimiento se negó a proteger el contenido de
los Tratados de Derechos Humanos de las posibles violaciones que las disposiciones
legales pudieran acarrear.
Por todo lo anterior se puede concluir que antes de la promulgación de la Constitución de
1991, los Tratados de Derechos Humanos no tenían aplicación práctica en el ámbito
constitucional colombiano”.
En Colombia, precisamente en la década de los 80 del siglo XX, aparecieron
manifestaciones para aceptar valores y principios materiales en el cuerpo de la
Constitución, a partir del concepto que permite incorporar el preámbulo a la Constitución.
Por ejemplo, el profesor Luis Carlos Sáchica Aponte afirmó:
No es descaminado pensar, como lo plantea el actor, que en las definiciones de las
cuestiones de constitucionalidad deben tomarse en cuenta los principios y valores
proclamados en el Preámbulo de la Constitución, pues ellos orientan la interpretación de
la normatividad, al postular los fines y propósitos para los cuales fue expedida.
Y, más tarde los doctores Jaime Sanín Greiffenstein y Fabio Morón Díaz manifestaron:
Los valores consagrados son valores pura y genuinamente jurídicos y políticos y no la
recitación de cláusulas esotéricas o de plegarias ultraterrenas. Entonces, ¿cómo definir en
una misma obra del constituyente un presunto “querer ser” del verdadero “debe ser” y
por qué hacerlo cabalmente con elpreámbulo?
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A partir de 1995, la Corte Constitucional adoptó plenamente el concepto de bloque de


constitucionalidad actual, aunque varios fallos producidos antes de ese año ya habían
reconocido jerarquía constitucional a algunos instrumentos internacionales, como lo
hemos expresado, sin que a ninguna entidad le sea posible decidir qué normas integran el
bloque de constitucionalidad, al que la Corte ha impuesto como límite la propia
Constitución, como lo expresó en la Sentencia C-578 de 1995
…siempre que se habla de bloque de constitucionalidad, se hace porque en la Constitución
una norma suya así lo ordena y exige su integración, de suerte que la violación de
cualquier norma que lo conforma se resuelve en últimas en una violación del Estatuto
Superior, esto significa que la incorporación de una norma al bloque de constitucionalidad
debe tener fundamento expreso en la Carta.
Es lo que ocurre con los tratados de derechos humanos, los cuales fueron integrados
expresamente por la Constitución al bloque de constitucionalidad al señalar que sus
normas prevalecen en el orden interno y al prescribir que los derechos y deberes
constitucionales serán interpretados de conformidad con los tratados de derechos
humanos ratificados por Colombia (C.P. art. 93). Con todo, la Constitución colombiana no
señala en ninguna de sus disposiciones que el conjunto de los tratados ratificados por
Colombia debe ser tenido en cuenta por la Corte al examinar la constitucionalidad de las
leyes. Esto significa, si se sigue el principio que permite identificar la normatividad que
conforma el bloque de constitucionalidad, que no todos los tratados internacionales
forman parte de él. (Subrayado fuera del texto.)
Para la Corte Constitucional, la Constitución le confiere fuerza normativa a los
instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos en varios de sus artículos,
adoptando como criterios para determinar qué normas pueden ser acopladas al
ordenamiento interno los siguientes:
• El artículo 9º, el cual reconoció que las relaciones exteriores del Estado se fundamentan
en la soberanía nacional, en el respeto por la autodeterminación de los pueblos y en el
reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia;
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• El artículo 53 que preceptúa: “Los convenios internacionales del trabajo debidamente


ratificados hacen parte de la legislación interna”.
• El artículo 93, según el cual “Los tratados y convenios internacionales ratificados por el
Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación en los
estados de excepción, prevalecen en el orden interno. Los derechos y deberes
consagrados en esta Carta, se interpretarán de conformidad con los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia”. Es así como dicho
artículo establece que las normas Internacionales de Derechos Humanos prevalecen en el
orden interno y que los derechos y deberes establecidos en ellas siempre se deben
interpretar conforme a los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Es decir que
los tratados ratificados por Colombia que reconocen derechos humanos y que no puedan
ser limitados en estados de excepción, prevalecen en el ordenamiento jurídico interno. La
Corte ha sostenido esta postura y la ratificó en su Sentencia C-033 de 1993, Magistrado
Ponente Alejandro Martínez Caballero, cuando dice que “(…) la Carta reenvía al derecho
internacional sobre derechos humanos. El artículo 93 de la Constitución, en efecto, le
confiere a los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos ratificados por Colombia
el carácter de norma prevalente en el orden interno si se ajustan al orden constitucional;
además les otorga la condición de criterio de interpretación constitucional para buscar el
sentido de los derechos y deberes consagrados en la Carta Fundamental”. Igual
razonamiento realiza, según concepto de Adriana Blanco Cortés, cuando reconoce límites
a los mismos derechos fundamentales, por tratarse de derechos relativos y no absolutos,
al afirmar que “Las limitaciones del derecho de locomoción se encuentran también en los
siguientes instrumentos internacionales, que en virtud del artículo 93 de la Constitución
son fuente de interpretación de los derechos y deberes consagrados en la Carta”.
Se trata, en esencia, de una fórmula que consagra el efecto interpretativo que están
llamadas a producir las normas internacionales en el ordenamiento jurídico interno. Pero,
según se pregunta el Profesor Juan Manuel Charry, ¿cuál debía ser el alcance de esa
prevalencia?, ¿el de una norma supraconstitucional? Una forma de armonizar la
mencionada prevalencia con la supremacía de la Constitución fue acudir a la noción de
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bloque de constitucionalidad. Son normas y principios, que sin aparecer formalmente en


el articulado de la Constitución, sirven de parámetro para el control de constitucionalidad
de las leyes. En pocas palabras, según el Profesor Alejandro Ramelli, el efecto
interpretativo consiste en que el contenido y alcance de las normas constitucionales, y a
fortiori las legales, deben ser fijados tomando en cuenta lo dispuesto en los tratados
internacionales ratificados por Colombia. Nos encontramos, en consecuencia, ante una
aplicación, por mandato constitucional, del método de interpretación sistemático.
• El artículo 94 que establece que “ la enunciación de los derechos y garantías contenidos
en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como
negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente
en ellos.” Este artículo incorpora la llamada cláusula Martens o cláusula de derechos
innominados, y por medio de la cual se busca que, en los casos no previstos por la
legislación vigente, la persona sea tratada bajo los parámetros y principios que rigen la
aplicación universal de los Derechos Humanos, lo cual también comprende el
reconocimiento de los derechos que no estén previstos de manera expresa en el
ordenamiento jurídico. En consecuencia la enunciación de los derechos fundamentales
puede no ser taxativa, porque permite reconocer derechos que no están enunciados en la
Constitución y no implica la negación de otros derechos inherentes a la persona humana.
• El artículo 102 que dice en su inciso 2 que “Los límites señalados en la forma prevista
por esta Constitución, solo podrán modificarse en virtud de tratados aprobados por el
Congreso, debidamente ratificados por el Presidente de la República”.
• El artículo 214 que al regular los estados de excepción dice en su numeral 2: “No podrán
suspenderse los derechos humanos ni las libertades fundamentales. En todo caso se
respetarán las reglas del derecho internacional humanitario”. Así las cosas, este artículo
regula los estados de excepción y afirma que, aun en esos momentos, no se pueden
suspender los derechos y libertades fundamentales, ni mucho menos desconocer el
Derecho Internacional Humanitario, so pena de ser declarados inconstitucionales.
La Corte sostuvo, además, en la Sentencia C-479 de 1992 MM.PP. José Gregorio
Hernández Galindo y Alejandro Martínez Caballero, que el preámbulo de la Constitución
27

también hace parte del bloque de constitucionalidad porque consagra los fundamentos
básicos y define los propósitos que confluyen a la conformación del Estado colombiano. La
Corte sostiene que “la concepción jurídica según la cual el Derecho no se agota en las
normas y, por ende, el Constitucional no está circunscrito al limitado campo de los
artículos que integran una Carta Política”.
El ya citado profesor Ramelli, el haber acordado rango constitucional a determinadas
normas internacionales, merced a la técnica jurídica del bloque de constitucionalidad, ha
servido para que las normas legales puedan ser interpretadas no sólo de conformidad con
la Constitución, sino a la luz de la legalidad internacional. Precisamente es más concreta la
Corte al decir que “Con arreglo a la jurisprudencia de esta Corporación, el bloque de
constitucionalidad está compuesto por aquellas normas y principios que, sin aparecer
formalmente en el articulado del texto constitucional, son utilizados como parámetros del
control de constitucionalidad de las leyes. Ello bien porque se trata de verdaderos
principios y reglas de valor constitucional, como sucede con los convenios de derecho
internacional humanitario, o bien porque son disposiciones que no tienen rango
constitucional pero que la propia Carta ordena que sus mandatos sean respetados por las
leyes ordinarias, tal y como sucede con las leyes orgánicas y estatutarias en determinados
campos”.
Por ser de esencial importancia el bloque de constitucionalidad, ha de tenerse sin
embargo muy en cuenta los requisitos indispensables necesarios para que una norma
forme parte del mismo, a saber: en caso de versar la integración de la norma por emanar
de un tratado internacional se requiere: (i) que sea ratificado por Colombia, (ii) que verse
sobre derechos humanos y fundamentales, y (iii) prohibir su suspensión en estados de
excepción. Cuando no se trate de éstos, es la Constitución misma la que debe en sus
regulaciones sustanciales establecer su correspondencia o inserción al mismo, como el
caso de las leyes orgánicas.
La línea jurisprudencial que ha dado realce y alcance a la integración de normas de
carácter internacional al reconocer e incorporar derechos fundamentales y normas de
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derecho que no aparecen taxativamente en la Constitución, ha sido reiterada, entre otras,


en las sentencias C-574/92, T-426/92, C-295/93 y C-578/95.
Estas calidades de la Corte para interpretar la Constitución y dar validez a la supremacía
de la misma, surgen de su posición institucional como garante de la supremacía de la
Constitución, cuyo sentido y alcance le corresponde inequívocamente establecer frente a
todos y a cada uno de los órganos del Estado, lo mismo que frente a las personas, que
igualmente le deben obediencia.
Así, la función de la Corte Constitucional se mueve en el campo de la interpretación. La
parte resolutiva de las sentencias de la Corte sólo es la consecuencia inexorable y puntual
de las razones y criterios que en ellas se exponen sobre el contenido o alcance de un
determinado precepto constitucional. Por eso la doctrina constitucional, en lo que se
refiere a las sentencias de exequibilidad o inexequibilidad, e incluso en la revisión de los
fallos de tutela, como veremos más adelante, señaló durante nueve años, que la cosa
juzgada se extiende también al argumento que sirve de sustento indubitable al fallo que
se pronuncia, modificando en parte esta interpretación en el año 2001.
Los límites de la jurisdicción constitucional están entonces íntimamente relacionados con
los límites de la interpretación constitucional y determinados por la condición de órganos
constituidos de los tribunales constitucionales, lo que les debería impedir reformar la
Carta mediante procedimientos diversos de los expresamente autorizados al efecto por el
Constituyente.


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METODOLOGIA

Fase heurística. Esta labor consistirá en acopiar y organizar la información genérica
necesaria con el fin de alcanzar el conocimiento acerca de la aplicabilidad del principio de
supremacía constitucional por parte de la Corte Constitucional en Colombia, para permitir
el desarrollo, reflexión y obtención de las conclusiones pertinentes.
Las normas al tener una fuerza vinculante, y obligar su acatamiento, constituye la
primera y más importante fuente para la investigación jurídica. Es fundamental observar
el contenido de las normas aplicables al tema, y por ello constituyó la principal fuente
para la investigación jurídica.
Otras fuentes de información. Además de las fuentes tradicionales y comunes para
recopilar información jurídica, se utilizó el internet para adquirir documentos que por su
contenido y publico específico, no hay una publicación y difusión amplia.
Estrategia metodológica
“La metodología, es el tratado del método” la descripción, el análisis y la valoración
crítica de los métodos de investigación. En su acepción más estricta, llámese metodología,
al estudio sistemático de los medios utilizados por una ciencia en su investigación de la
realidad.
La metodología tiene por objeto, cómo hay que proceder en las diversas normas del
cociente humano, utilizando los variados medios de conocer de qué disponemos para
llegar a conclusiones no solo justas sino verdaderas, es el arte de conocer y aplicar el
método conveniente a una obra determinada.
El presente trabajo de grado es una investigación cualitativa, es “(…) aquella en la que
se recogen y analizan datos cuantitativos sobre variables. La investigación cualitativa evita
la cuantificación.




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CONCLUSIONES

El estado Colombiano cuenta dentro de su texto constitucional con figuras juridicas que le
permiten llevar a cabo un control sobre la legalidad de las normas, dentro de estas figuras
se encunetran el control de constitucionalidad que es ejercido por la Corte Consticuonal y
que su base principal es el principio de supremacía constitucional.
Ademas de ello, se tiene la figura del bloque de constitucionalidad, mediante el cual se le
otorga relevancia a los tratados y convenios internacionales, los cuales tienen una validez
a nivel constitucional al preceptuar que todos aquellos tratados que protejan los derechos
humanos y limiten su ejercicio en los estados de excepcion, priman en el orden juridico
interno.
Esta dicotomia es la que lleva a la corte constitucional a incluir dentro de sus fallos las dos
figuras de manera indistinta, otorgandole a cada una de ella relevancia similar con el
animo de no desvirtuar la validez otrogada por el texto constitucional.
De todo lo anterior se puede concluir que el bloque de constitucionalidad comporta tres
niveles diferentes, que la jurisprudencia ha llamado el bloque en sentido estricto y el
bloque en sentido lato. Estos tres niveles son:

1. Las normas de rango constitucional;


2. Los parámetros de constitucionalidad de las leyes; y
3. Las normas que son constitucionalmente relevantes en un caso específico.
Es importante resaltar el avance de la Corte Constitucional al tomar, en ciertas
circunstancias, las recomendaciones de los comités de monitoreo de los tratados de
derechos humanos como jurisprudencia relevante para la interpretación de los derechos,
pero tal acepción aún no es suficiente. Las interpretaciones de los derechos efectuadas
por los mencionados organismos no se deberían tomar como criterios relevantes o
auxiliares, sino como criterios vinculantes en virtud de la inclusión de los derechos en el
bloque constitucionalidad y teniendo en cuenta que, por su ratificación y por disposición
de su misma Constitución, Colombia se encuentra vinculada a la supralegalidad de dichos
tratados.
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