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FACULTAD DE INGENIERIA

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE INGNIERIA CIVIL

INFORME ACADÉMICO

2018-1

CURSO:
FILOSOFÍA
TEMA:

SEGURIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN

ALUMNO:
GUMER PINTADO MENDOZA

DOCENTE:

Mag. JOSÉ WILSON CABRERA ARTEAGA

MOYOBAMBA-SAN MARTIN
PERU
JUNIO
CONTENIDO
I. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 3
II. ARGUMENTACIÓN ................................................................................................................ 5
III. CONCLUSIONES ................................................................................................................... 13
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .......................................................................................... 15

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I. INTRODUCCIÓN

En los últimos 10 años, el Perú viene experimentando un crecimiento económico sostenido con
cifras muy alentadoras, dentro de este escenario, el desarrollo del sector constructivo viene
generando un dinamismo en la economía nunca antes visto. Es por tanto la construcción es uno
de los principales sectores de la economía nacional, tanto por su contribución a la riqueza de
nuestro país, como por la generación de puestos de trabajo.

Pero a su vez es uno de los sectores donde existe mayor riesgo de accidentes de trabajo, además
uno de los principales puntos a tratar en la industria de la construcción es sin duda la seguridad
desde el inicio hasta el final de todo proyecto. Actualmente, la seguridad en la construcción civil
es un tema de gran preocupación ya que su relevancia abarca varios sectores de la población,
tanto a los trabajadores de construcción, a las inmobiliarias, a las autoridades competentes y en
especial a nosotros, quienes somos los consumidores finales. El tema de la seguridad y salud en
la construcción es importante por ser ésta una actividad especialmente peligrosa.

Visto desde la perspectiva moderna, el tema de la construcción está enfocado primordialmente


hacia el “resultado”, mientras que los medios y las personas involucradas en el proceso suelen
ser reducidas a simples factores de producción, reemplazables y dispensables. Lo cierto es que,
en realidad, el problema más serio lo constituyen los efectos de los accidentes y enfermedades
originadas en los sitios de trabajo durante su construcción. Estos efectos involucran secuelas
sobre los trabajadores como lesiones, incapacidad y hasta la muerte, ello también puede
generar daños materiales a las maquinas, equipamiento y plantas; perdidas asociadas a la
calidad de vida del trabajador, a la organización del trabajo, a la baja en la productividad de la
empresa, y a la economía del país entero.

Por otro lado, los accidentes ocurridos recientemente en ciertas obras del Perú han desnudado
las condiciones bajo las cuales trabajan muchos obreros de construcción civil, ante ello entonces
¿Están las obras constructivas en nuestro país cumpliendo con las normativas de seguridad
adecuadas? ¿Están siendo fiscalizadas de manera adecuada?

Se busca informar la problemática que se viene dando en torno a la seguridad en las obras de
nuestro país puesto que en los últimos 12 meses más de 700 obreros peruanos sufrieron
accidentes, lo cual constituye a una grave problemática.

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La seguridad en las obras de la construcción se refiere a la ausencia de riesgo, o al proceso en el
que los trabajadores de laboran dentro de una construcción se encuentren libres de cualquier
peligro o daño.

Si bien es cierto en los países del primer mundo, se planifica la seguridad y salud desde la
concepción del proyecto, lo que unido al avance tecnológico, hace que disminuyan los índices
de frecuencia que se producen en un lugar. En estos países se aplican por lo general, sistemas
de gestión de seguridad y salud ocupacional. En nuestro país, las condiciones de seguridad en
las obras de construcción son deficientes. De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Trabajo
y Promoción del empleo del primer semestre del 2012, la segunda actividad económica con
mayor número de accidentes de trabajo es el sector construcción.

Es importantísimo que como futuros profesionales nos enfaticemos en promover que nuestro
Perú desarrolle y avance hacia una internacionalización de sus estándares de gestión
empresarial, y especialmente en la Seguridad en el Trabajo.

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II. ARGUMENTACIÓN

Tradicionalmente, los programas de seguridad y salud en el trabajo de construcción han puesto


el énfasis en el ámbito de la seguridad, es decir en la prevención de los accidentes. Lo cual se
explica por la visibilidad inmediata de los accidentes (lesiones, y daños materiales) en
comparación con las enfermedades cuyas consecuencias tardan tiempo en aparecer. El
problema es que la salud de los trabajadores puede verse afectada muchos años después de
haber estado expuestos a un determinado agente o contaminante en la obra, por lo que la
información estadística referente a enfermedades profesionales, especialmente en una fuerza
laboral tan móvil y eventual como es la de la construcción, es difícil de obtener.

Sin embargo, la verdadera dimensión del problema de las enfermedades profesionales en la


construcción está empezando a conocerse. Así, por ejemplo, se estima que en el Reino Unido,
uno de cada 20 trabajadores que están trabajando (o que han trabajado recientemente) en la
construcción han sufrido trastornos musco-esqueléticos, especialmente lumbares. En Francia,
por su parte, el 20% de las enfermedades profesionales reconocidas como tales por la seguridad
social ocurren en el sector de la construcción, es decir una de cada cinco; destacándose entre
ellas, por su frecuencia, el higroma de rodilla, la tendinitis, la dermatitis producida por cemento,
y la sordera profesional (hipoacusia) 1

En nuestro país, las condiciones de seguridad y salud en las obras de construcción son aún
deficientes, en países del primer mundo, se planifica la seguridad y salud desde la concepción
del proyecto. Gran parte de los riesgos que surgen con los trabajos de construcción son el
resultado de una mala planificación de los mismos; de ahí que pueda afirmarse que una obra
bien organizada es, en general, una obra segura, y en un sentido más amplio, que una obra bien
gestionada (es decir, bien planificada, organizada, dirigida y controlada) es asimismo una obra
segura.

Por ello entonces, la organización de una obra requiere siempre de una planificación previa.
Cada una de las unidades de obra (excavación, estructura, etc.), cada una de las operaciones de
los trabajos (almacenamiento de materiales, suministro de los mismos, desescombrado, etc.)
debería planificarse con anterioridad.

Por otra parte, la productividad, la calidad, la seguridad de un trabajador sólo podrá asegurarse
si se dispone, en el momento preciso, de suficiente número de trabajadores con las aptitudes
necesarias, con las herramientas y el equipo adecuado, y en buen estado, y con suficiente
cantidad y calidad de material dispuesto para su uso. Son muchos los factores que dificultan la

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planificación en la construcción: diversidad de las tareas, poca uniformidad de las
construcciones, escaso tiempo entre la licitación y el inicio de la obra, falta de definición o
reformas en el proyecto, cambios climatológicos imprevistos; sin embargo, es siempre posible
planificar mínimamente los trabajos desde el punto de vista de la seguridad, de modo que
puedan eliminarse las causas de muchos de los accidentes; es decir, es siempre posible hacer
prevención.

En relación a la seguridad en el trabajo, la mejor manera de realizar dicha planificación es


estableciendo por escrito las previsiones, respecto a la prevención de riesgos, que se han hecho
para una determinada obra; y es, este sentido es que se recurre cada vez más al denominado
proyecto de seguridad y salud (Plan de Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional), como una
forma eficaz de planificar y controlar la Seguridad y Salud en el Trabajo en la obra. El Plan de
Gestión de seguridad establece, define, cuantifica, y valora las medidas preventivas
(protecciones colectivas, señalización, protecciones personales, formación, primeros auxilios,
etc.) y las instalaciones de higiene y bienestar (servicios higiénicos, vestuarios, comedores, etc.),
que se han planificado para una determinada obra. En general, el Plan de Gestión de Seguridad
y Salud Ocupacional se compone de una memoria, un pliego de condiciones, unos planos y una
serie de actividades relacionadas con la Seguridad y Salud de los Trabajadores de la Obra.

Asimismo, en la industria de la construcción es habitual encontrarnos a varias empresas


trabajando en simultáneo en una misma obra, de modo que trabajadores pertenecientes a una
de estas empresas pueden estar expuestos a riesgos generados por las demás; sucede, del
mismo modo, que las medidas de prevención y protección adoptadas por una empresa, pueden
también afectar a los trabajadores de otras empresas que operan en la misma obra; en otro
orden de cosas, a veces aparece también el problema de que ninguna empresa se responsabiliza
del control de los riesgos que haya podido dejar un contratista al concluir sus trabajos y
abandonar la obra. Con frecuencia se pretende improvisar la coordinación sin disponer de un
plan, programa o proyecto de seguridad previamente asumido por las empresas que participan
en la obra, y esto no suele dar buenos resultados; ya que la buena coordinación nace, en general,
de una buena planificación.

A pesar de todo, la relevancia del tema de la seguridad y salud en el trabajo de construcción no


solo hay que buscarla en el hecho de ser ésta una de las actividades con mayores tasas de
siniestralidad; sino que también viene dada por el hecho de que la prevención de los accidentes
de trabajo en las obras exige de una gran especificidad, tanto por la naturaleza particular de los

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riesgos del trabajo de construcción, como por el carácter temporal de los centros de trabajo (las
obras) del sector.

Pero la naturaleza particular del trabajo de construcción conlleva una serie de riesgos específicos
del sector como son, por ejemplo, el trabajo en altura (utilización de andamios, pasarelas y
escaleras de obra; trabajo en cubiertas de materiales; el trabajo de excavación (utilización de
explosivos, máquinas de movimiento de tierra, desprendimientos de materiales, caídas en la
excavación); y el izado de materiales (utilización de grúas, montacargas de obra, etc.). Pero lo
que verdaderamente determina la especificidad de la seguridad y salud en el trabajo de
construcción es el carácter temporal de sus centros de trabajo. La temporalidad de los trabajos
de construcción implica la “provisionalidad” de las instalaciones de higiene y bienestar (servicios
higiénicos, aseos, comedores, vestuarios, agua potable); de las instalaciones y servicios de
producción (iluminación, electricidad, montacargas); de las protecciones colectivas (entibados,
barandillas, andamios, redes de protección); y de la señalización de seguridad en obra.

A causa del cambio continúo de centro de trabajo, exige que el sistema de gestión de la
seguridad y salud ocupacional en el trabajo en la construcción, sea diferente del que se aplica
en otros sectores, y en el cual la planificación, la coordinación y el presupuesto de la prevención
de las obras adquieren una enorme significación.

De ahí que en un estudio sobre la situación de la seguridad y salud en los trabajos de


construcción en los países de la Unión Europea (UE), se estimaba que “dos tercios de los
accidentes mortales ocurridos en las obras de construcción de estos países eran atribuibles a
malas decisiones de diseño (en relación a la elección de materiales, equipo de construcción y
diseño arquitectónico), y a la mala organización del trabajo.”2

De la misma manera, en el preámbulo de la Directiva Europea sobre seguridad y salud en la


construcción (DIRECTIVA 92/57/CEE) se afirma “que más de la mitad de los accidentes de trabajo
en las obras de construcción en la Comunidad Europea está relacionada con decisiones
arquitectónicas y/o de organización inadecuadas o con una mala planificación de las obras en su
fase de proyecto”3

Ante lo mencionado, la Organización de Internacional de Trabajo siempre ha reconocido la


necesidad de un tratamiento diferenciado del tema de la seguridad y salud en la construcción y
ya en 1937 adoptó el Convenio 62 que trata de aquellas prescripciones de seguridad en la
industria de la construcción, que fue el segundo convenio de seguridad y salud en trabajo de la
OIT específicamente dirigido a un sector de actividad económica. En la actualidad el Convenio

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62 cuenta con 30 ratificaciones, correspondiendo tres de ellas a países de América Latina:
Honduras, Perú y Uruguay.

Aunque la seguridad y salud en el trabajo debe ser, sobre todo, considerada como un derecho
de los trabajadores; esto no debería ocultar el hecho de que la prevención de los accidentes de
trabajo es también un recurso más con el que cuentan las empresas constructoras para mejorar
su competitividad. En todo caso, el paso definitivo en la integración de la seguridad y salud en
el trabajo en las obras de construcción solamente se habrá dado cuando todas las partes
involucradas en el proceso (trabajadores, empresarios, proyectistas y clientes) se convenzan de
que los imperativos de la seguridad y salud en el trabajo, por un lado, y los de la competitividad,
por el otro, no solamente no son contradictorios sino que, por el por el contrario, son
convergentes.

Si bien la industria de la construcción se destaca de otros empleos por tener los índices de
accidentabilidad más altos. La construcción comprende un porcentaje muy pequeño de la mano
de obra en general; sin embargo, la tasa de incidencia de las lesiones no fatales y enfermedades
supera a la de muchas otras industrias, tiene la mayor cantidad de muertes de cualquier otro
sector industrial (Estadísticas Bureau of Labor 2004)4.

Algunos estudios han mostrado que un porcentaje bastante elevado de accidentes en la


construcción podría haber sido eliminado, reducido o evitado tomar mejores decisiones en el
diseño y la planificación de las etapas de un proyecto (Hecker, 2005)5. Abordar la seguridad de
la construcción en la fase de diseño y planificación, por lo tanto, puede tener un impacto
sustancial en la reducción de las lesiones y el costo asociado con retrasos de seguridad
relacionados con el proyecto.

Es importante reconocer el papel que tiene los contratistas en la construcción para que esta se
dé de una forma segura. En cierto modo la Seguridad en la construcción (la fase intermedia entre
un diseño acabado y un edificio terminado) es en gran parte la responsabilidad de los
contratistas y otros profesionales del lugar. El éxito de un proyecto depende de la planificación
compleja y las decisiones que se hacen en el sitio. La mayoría de los accidentes de la construcción
resulta de las causas como la falta de formación adecuada, la aplicación deficiente de la
seguridad, equipos peligrosos, métodos inseguros, o secuencia, las condiciones del lugar
inseguro, no usar el equipo de protección personal de seguridad que se proporcionan, y una
mala actitud hacia la seguridad. Muchas veces el papel de los distintos contratistas no está claro,
ya que algunos contratistas pueden tratar de transferir la responsabilidad de la seguridad a los
demás.

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Del mismo modo al igual que los contratistas, el papel de los profesionales del diseño en la
repercusión sobre Seguridad en la Construcción de la Obra. El papel del profesional en diseño
ha sido tradicionalmente el diseño de un edificio, instalación o estructura que se ajusta a las
prácticas de ingeniería aceptadas, códigos de construcción locales, y es seguro para el público.
La seguridad de los trabajadores de la construcción se deja a los contratistas. Sin embargo, los
profesionales del diseño pueden influir en la seguridad de la construcción con una toma de
decisiones en el diseño y la planificación de las etapas de un proyecto. La investigación
presentada por Behm (en el 2005)6 sugiere que los diseñadores de hecho pueden tener una
fuerte influencia sobre la seguridad en la construcción.

Por otro lado, el diseño para la seguridad es el proceso formal que incorpora el análisis de
peligros en el comienzo de un diseño por lo cual es de crucial importancia. Este proceso se inicia
con la identificación de los peligros. Las medidas técnicas se aplican luego para eliminar los
peligros o reducir los riesgos. La jerarquía de las medidas de diseño se inicia con la eliminación
del peligro por el diseño de ingeniería. Si el peligro no puede ser eliminado por el diseño de
ingeniería, se incorporan dispositivos de seguridad, se utilizan los últimos recursos como: las
advertencias, la instrucción y la formación. Este proceso se ha aplicado al diseño de productos,
equipos, máquinas, instalaciones, edificios, y las tareas de trabajo. La fabricación, montaje y
mantenimiento se consideran durante el proceso de diseño. El Diseño para la Seguridad de
Trabajadores de la Construcción es una extensión del proceso para proyectos de construcción.
Este proceso se aplica al diseño de un edificio permanente, instalación o estructura. El proceso
no aborda los métodos para hacer la construcción más segura, pero ¿cómo hacer un proyecto
más seguro para construir? Por ejemplo, el uso de sistemas de protección contra caídas no es
parte del proceso de diseño en la seguridad. Donde el diseño entraría en juego sería en influir
en las decisiones de diseño que podrían eliminar o reducir significativamente la necesidad de
sistemas de protección contra caídas durante la construcción y mantenimiento.

Por lo expuesto, el Diseño para la Seguridad de Trabajadores de la Construcción es una extensión


del proceso de diseño para proyectos de construcción. El potencial de reducir los accidentes de
construcción, abordando la seguridad de la construcción en la fase de diseño y la planificación
es un incentivo para seguir adelante con este concepto.

Según el numeral 1.6 de la Norma G.050 Seguridad durante la Construcción, del Reglamento
Nacional de Edificaciones (Ref. 1)7, se obliga a hacer un Plan de Seguridad y Salud, pero no se
detalla lo suficiente, ni en su contenido, ni en la metodología a seguir.

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No obstante, con la Norma G.050 Mediante D.S. 011-2006-VIVIENDA, se aprobó el RNE en el que
se incluyó la norma G.050 Seguridad durante la construcción, luego mediante D.S. 010-2009-
VIVIENDA, se actualizó la norma G.050 adecuándola al Reglamento de Seguridad y Salud en el
Trabajo (MINTRA), estando vigente hasta la actualidad. Para el caso de la industria de la
construcción, complementa la Ley 29783- 2011 lo dispuesto en el la Norma G.050. Esta última
señala que toda obra de construcción debe contar con un Plan de Seguridad y Salud en el Trabajo
(PSSO) que contenga los mecanismos técnicos y administrativos necesarios para garantizar la
integridad física y salud de los trabajadores, así como de terceras personas, durante la ejecución
de las actividades previstas en el contrato de obra. También se menciona el uso de los equipos
de protección individual (EPI) y su modo de uso son contemplados en la Norma G.50. Se trata
del empleo correcto de calzado fortalecido o punta de acero, casco, protectores auditivos,
protectores visuales, protectores respiratorios, guantes, arnés, entre otros aparatos. El EPI debe
cumplir con las Normas Técnicas Peruanas de Indecopi; o, a falta de estas, con normas técnicas
internacionalmente aceptadas. Esta Norma hace referencia a las protecciones colectivas, las
cuales consisten en señalización, redes de seguridad, barandas perimetrales, tapas y sistemas
de vida horizontal y vertical. El diseño de las protecciones colectivas debe cumplir con requisitos
de resistencia y funcionalidad, y estar sustentado en planos de la instalación que se anexan a los
planos de estructuras del proyecto de construcción. Por último, los propios obreros debieron
ser informados de los riesgos involucrados con su trabajo y de las medidas preventivas para los
mismos.

En este sentido, es necesaria la verificación visual diaria de la zona comprometida antes de


iniciar el trabajo. La presencia de muchos accidentes han motivado a las autoridades a realizar
inspecciones en las obras de construcción para verificar las condiciones de seguridad en el
trabajo. Ante esto, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) indicó en Junio del
2008 que “(…) entre el 25% y 30% de las obras de construcción inspeccionadas a la fecha
presentan incumplimiento en observancia en el tema de normas de seguridad y salud.” Cabe
resaltar que las inspecciones no sólo buscan que el personal cuente con el equipo de protección
personal adecuado, “(…) sino que también implica identificación de riesgos, contar con
adecuada maquinaria y equipo, así como con insumos no dañinos”8.

En resumen, hasta el 5 de Junio del 2008, “(…) el MTPE ha inspeccionado 500 obras en Lima y
Callao, donde al menos el 20 por ciento se ha paralizado por infracciones”. 9

Estas inspecciones sacan a la luz la realidad en gestión y ejecución en materia preventiva de las
empresas constructoras en el Perú. Sin embargo, las empresas no son las únicas responsables.

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La cultura preventiva es también un factor importante, del cual los propios obreros son
responsables. Este aspecto se detalla en un artículo del diario “El Comercio”, en el cual se
realizaron inspecciones a obras en la ciudad de Lima, observándose que: “(…) los operarios no
utilizan por completo los equipos de seguridad que les asignan o son necesarios para desarrollar
sus labores dentro de una construcción, (…) les resulta incómodos al momento de realizar sus
tareas.”10 Los propios supervisores en estas obras tampoco tienen claro cuáles son sus
responsabilidades respecto a la prevención. Por ejemplo, si bien reconocen que algunos obreros
no utilizan los implementos de seguridad por incomodidad, creen que la solución es que “Si
alguien no cumple (con utilizar los implementos de seguridad), debe ser sancionado”11. La
sanción es una salida fácil ante el problema, que no soluciona su raíz.

A primera instancia la reacción de las autoridades ha sido realizar inspecciones y paralizar obras.
Es evidente que el marco normativo para el desarrollo de la prevención de riesgos en las obras
existe, sin embargo, se requiere mayor participación de instituciones gubernamentales y locales,
las cuales, requieren de recursos que actualmente no poseen.

A diario se observa que el sector construcción tiene un alto índice de riesgo, por lo tanto requiere
de una gestión preventiva a la medida que garantice minimizar este índice. Sin embargo, un
estudio reciente demuestra que en nuestro país esto no ocurre.

Sin duda los accidentes reflejan la eficacia de la gestión preventiva y representan un índice del
resultado de implementar estas medidas y evaluar, por tanto, las condiciones de seguridad.

Por parte de las empresas, se puede indagar sobre el incumplimiento del artículo 7 de la norma
G.050 y el artículo 76 del DS-009 en donde las empresas están obligadas a notificar los accidentes
de trabajo al MTPE. Las empresas constructoras no sólo estarían cumpliendo con la
reglamentación existente sino que también se permitiría brindar conocimiento sobre la realidad
del sector construcción.

Respecto al nivel de gestión en prevención de riesgos, el interés de las empresas de construcción


en aplicar medidas de gestión preventiva no guarda relación con los altos índices de crecimiento
del sector y riesgo de accidentes.

Además, el reglamento dice que los inspectores de Seguridad y Salud en el Trabajo pueden
ingresar e inspeccionar cualquier parte del centro de trabajo. Además, el fiscalizador es capaz
de paralizar los trabajos de encontrar disconformidades con lo establecido en el Reglamento.

Por su parte El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo es el encargado de publicar


mensualmente en su página web las estadísticas parciales en materia de accidentes de trabajo,

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enfermedades ocupacionales e incidentes sobre la base de los datos que se le notifiquen. Esta
información es de dominio público y se guarda reserva del nombre de las personas afectadas.
(DS-009- 2005-TR: Artículo 85)12

Pero esto no ocurre en la realidad, pues cuando se busca información sobre accidentes laborales
en el sector construcción, es grande la sorpresa ya que no posible acceder a esta información,
dicha información requería de un trámite para ser entregada. Este es uno de los puntos sobre
los cuales el Reglamento no concuerda con la realidad.

En conclusión, el sector de la construcción en el Perú ha crecido considerablemente en los


últimos años, y continuará haciéndolo en el futuro. Respecto a esto, se ha determinado que las
empresas, al contar con mayores ingresos y mejores oportunidades de mercado, deberían haber
mejorado sus condiciones y procedimientos de trabajo. Sin embargo, esto no ha ocurrido, como
se puede observar a partir del nivel en gestión preventiva que poseen y la escasa información
disponible sobre accidentes.

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III. CONCLUSIONES

Han ocurrido varios incidentes graves en los últimos tiempos en el sector de la construcción, a
nivel de todo el Perú. Todos estos incidentes tienen un aspecto en común; la previsión de la
supervisión de las obras en ellos fue deficiente. Además de la evidencia obtenida a partir de los
sucesos mencionados, se notó una disminución en el número de profesionales de seguridad en
las obras, muchas encuestas respaldan ello.

Es notorio que existe un mayor número de empresas que no gestionan la seguridad y salud en
sus obras, y mucho menos cuentan con un sistema. Incluso, aquellas que si lo hacen, no cuentan
con un sistema apropiado, lo cual se traduce en deficiencias en el aspecto operativo. Dichas
deficiencias se pueden corroborar al visitar una construcción local.

A pesar de lo mencionado anteriormente, el hecho de que existan accidentes causados por


negligencias en la construcción no responde únicamente a una reducción en los gastos sino
también a un problema de ideología tanto por parte de los empleados (obreros) como de los
constructores (dueños). Entonces el problema radica en la visión que tienen los dueños de las
constructoras sobre la importancia de quienes trabajan en las obras. Si los reducen a simples
factores de producción, reemplazables y dispensables, la seguridad e integridad física de los
obreros se verá siempre comprometida. Es importante que estos jefes tomen conciencia de la
enorme responsabilidad que han asumido, puesto que de su gestión depende la vida de muchos
hombres y el bienestar de sus familias (esto ocurre para cualquier persona que está a cargo de
muchos empleados, pero en mayor medida para quienes realizan trabajos que implican riesgos
inherentes a la actividad). Sin embargo, dicha responsabilidad también está en manos de los
propios trabajadores, quienes deben saber valorar su propia vida y reclamar, ante cualquier
injusticia, que se les brinde un sitio de trabajo seguro con todos los implementos necesarios para
no comprometerse físicamente. Hay un compromiso moral entre empleador y empleado que se
debe cumplir.

Asimismo, el problema raíz viene dado por la ética. Si los agentes de este conflicto tuvieran
dentro de su mentalidad la constante búsqueda del servicio a los demás, especialmente a los
más próximos, entonces el problema de inseguridad sólo vendría dado por el riesgo inherente
de la actividad que se realiza, mas no por el lado de negligencias humanas conscientes.

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Con respecto al Estado y la Política sabemos que la participación del Estado es mejor y más
eficiente si el este ejerce una función de suplencia ante las necesidades desatendidas (principio
de subsidiariedad), si se reduce a lo que la sociedad civil no puede alcanzar por sí misma.

Por otro lado, las municipalidades son las encargadas de otorgar las licencias para la
construcción de obras, pero no siempre encontramos resultados agradables cuando estas
entividades no realizan su labor como se debe, al recibir coimas y “hacerse los ciegos” por
dinero, no se preocupan por revisar los planos, papeles, zonas e incluso el lugar específico de la
construcción para saber si el terreno es apto para construcción. Al no tomar en cuenta estas
medidas básicas, los obreros y las personas que habitarán en las edificaciones finales correrán
un gran peligro. En conclusión, el tener material no debe ser una prioridad al momento de tomar
decisiones en nuestra vida. Los jefes de construcción deben poner delante de sus intereses
económicos la seguridad de las PERSONAS que tienen a su cargo, y los obreros deben priorizar
su salud frente a la necesidad de un sueldo a costa de su seguridad.

A pesar de todo ello, no podemos dejar de reconocer las buenas prácticas de ciertas empresas
de construcción que responden al compromiso que estas tienen con sus empleados. Es
necesario que más empresas tomen éste ejemplo y se preocupen más por sus trabajadores,
especialmente las empresas que se dedican al negocio de la construcción ya que los obreros
arriesgan su vida cada día.

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IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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complejidad y siniestralidad [En línea] [fecha de consulta: 02 de julio] Disponible en:
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OIT, Programa Saferwork. Ginebra [Fecha de consulta: 27 de Junio 2017] Disponible en:
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