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Rodríguez, I. (2009). Subalternismo. En M.

Szurmuk y R. M. Irwin, (coord.), Diccionario


de estudios culturales latinoamericanos (pp.
255-260). México: Siglo XXI, México: Siglo
XXI. Instituto Mora. Recuperado de

https://www.unila.edu.br/sites/default/file
s/files/diccionario-de-estudios-culturales-
latinoamericanos.pdf


Robert McKee Irwin
DICCIONARIO DE

Mónica Szurmuk
ESTUDIOS CULTURALES DICCIONARIO DE
LATINOAMERICANOS
ESTUDIOS CULTURALES

coordinación de
coordinación de LATINOAMERICANOS
MÓNICA SZURMUK Y ROBERT MCKEE IRWIN
coordinación de
MÓNICA SZURMUK Y ROBERT MCKEE IRWIN

CULTURALES LATINOAMERICANOS
DICCIONARIO DE ESTUDIOS
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editores editores

  
siglo xxi editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, MÉXICO, D.F.

siglo xxi editores, s.a.


GUATEMALA 4824, C1425BUP, BUENOS AIRES, ARGENTINA

siglo xxi de españa editores, s.a.


MENÉNDEZ PIDAL 3 BIS, 28036, MADRID, ESPAÑA

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D53
2009 Diccionario de estudios culturales
latinoamericanos / coordinación de
Mónica Szurmuk y Robert McKee
Irwin ; colaboradores, Silvana
Rabinovich ... [et al.]. — México :
Siglo XXI Editores : Instituto Mora,
2009.
332 p. — (Lingüística y teoría
literaria)

ISBN: 978-607-03-0060-8

1. Cultura — Diccionarios.
2. Cultura — América Latina —
Diccionarios. I. Szurmuk, Mónica,
ed. II. Irwin, Robert McKee, ed. III.
Rabinovich, Silvana, colab. IV. Ser.

primera edición, 2009


© siglo xxi editores, s. a. de c. v.
en coedición con el instituto mora

isbn 978-607-03-0060-8

derechos reservados conforme a la ley


impreso y hecho en méxico

se imprimió en
litográfica tauro
andrés molina enríquez 4428
col. viaducto piedad,
08200, méxico, d. f.
subalternismo Ranajit Guha pide prestado el concepto
gramsciano y lo utiliza para construir una
DESARROLLO GENERAL DEL TÉRMINO. A finales del relectura de la historia e historiografía de la
siglo XX, el término “subalterno” fue puesto India y proponer una nueva mirada sobre
en escena por el grupo de subalternistas de las relaciones entre hegemonía y dominan-
la India y su grupo de “Subaltern Studies”. cia. Su punto de partida es la definición del
Pero la genealogía del término se traza a diccionario conciso de Oxford, según la cual
Antonio Gramsci, el primero que lo utilizó en “subalterno” representa “al de rango infe-
un sentido teórico para referirse a la relación rior”. Guha lo usa para nombrar “el atribu-
entre hegemonía (gobierno por consenso) y to general de subordinación en las socieda-
dominancia (gobierno por la fuerza). Para des del Sureste Asiático ya sea que ésta se
Gramsci, subalterno es un término usado exprese en términos de clase, casta, edad,
en sentido colectivo, “grupo subalterno”. Un género, oficio o de alguna otra manera”
grupo subalterno es aquel que todavía no (Guha y Spivak: 35, traducción mía). El tras-
cobra conciencia de su fuerza y posibilida- paso de conceptos de entornos europeos a
des de desarrollo político y, por lo tanto, no otras regiones (que se debate como teorías
escapa la fase primitivista, entendida ésta viajeras) ocasiona grandes polémicas, pero
como el nexo entre ideología librecambista en este caso se explica en base a que la di-
y sindicalismo teórico, evidente particular- visión entre la Italia desarrollada y la sub-
mente en el ámbito italiano. Según Gramsci, desarrollada representa un caso idóneo para
es en el contexto sindicalista donde emerge teorizar los efectos desiguales del impacto
el concepto grupo subalterno, una vez más del desarrollo capitalista. Los frutos que rin-
concebido como aquel que dentro de esta de este traspaso se pueden palpar en el cam-
teoría no puede devenir grupo dominante o bio radical que experimenta la noción de
desarrollarse más allá de la etapa económica historia e historiografía cuando éstas se leen
corporativa para llegar a la fase hegemónico- desde lo subalterno –lo que Guha llama leer
política en la sociedad civil. Este impedimen- “en reverso” o “a contrapelo”– y la diferencia
to se debe a que en el movimiento sindicalis- que los conceptos de hegemonía y dominan-
ta teórico, la autonomía del grupo subalterno cia hacen palpables cuando se examinan a
se sacrifica a la hegemonía intelectual de la trasluz de la colonización y la poscoloniza-
clase dominante. La idea de la autonomía del ción. No sólo producen éstos cambios en la
grupo subalterno es sólo, para Gramsci, un noción disciplinaria sino que también po-
aspecto del liberalismo librecambista, pero a nen en cuestión el ejercicio mismo de la
él le sirve para desarrollar varios conceptos dominancia al hacer visibles las expectati-
importantes a su teoría política, tales como vas que ésta tiene de los grupos subalternos
el concepto de hegemonía (que ha de tener sobre los cuales se ejerce.
en cuenta los intereses y las tendencias de Dos definiciones de subalternidad que re-
aquéllos sobre los cuales se ejerce), el de li- velan el uso del término por las generacio-
brecambismo y sindicalismo, y la relación nes subsiguientes son, en el subalternismo
que ellos guardan respecto a la sociedad ci- asiático, la de Gyan Prakash que sostiene
vil y política, considerando la última como que: “debemos entender la subalternidad
trascendencia de la primera. como una abstracción usada para identifi-

[255]
256 SUBALTERNISMO

car lo intratable que emerge dentro de un propios límites de impensabilidad […] La


sistema dominante X, y que significa aquello subalternidad es, por lo tanto, el nombre
de lo que el discurso dominante no puede de los varios puntos de exceso dentro de
apropiarse completamente, una otredad que las historias nacionales y posnacionales del
resiste ser contenida. Pero precisamente por- desarrollismo latinoamericano. Este es el lí-
que la dominancia fracasa al apropiarse la mite en el cual las narrativas hegemónicas y
incomensurabilidad radical del subalterno, los modos sociales e intelectuales de repro-
ella sólo registra la presencia recalcitrante ducción dominante encuentran sus puntos
de la subalternidad, graba las impresiones de radicales de disfuncionalidad. Como resul-
aquello que no puede abarcar; nunca cap- tado, esto lleva el pensamiento hegemónico
tura la subalternidad en sí que puede ser (y en Latinoamérica esto invariablemente
rescatada por el estudioso subalternista […] significa pensamiento hegemónico criollo)
La subalternidad irrumpe dentro del siste- cara a cara a su inminente ruina. Y al hacer
ma de dominancia y marca sus límites desde esto, mantiene viva la demanda de reflexión
dentro […] Su externalidad a los sistemas y de una sostenida política cultural (10-11,
dominantes del conocimiento y poder emer- traducción mía).”
ge dentro del sistema de dominancia, pero Hay otras maneras de concebir la subal-
solamente como una intimidación, como un ternidad, por ejemplo, Juan Zevallos consi-
trazo de aquello que elude el discurso domi- dera “que los inmigrantes tienen una posi-
nante. Es esta existencia parcial, incomple- ción subalterna. La subalternidad de los
ta, distorsionada lo que separa al subalterno inmigrantes andinos radica en el hecho de
de la élite. Esto significa que el subalterno que la mayoría de ellos carecen o disfrutan
presenta posibilidades contrahegemónicas de un nivel mínimo de trabajo, vivienda, ali-
no como una otredad inviolable desde el mentación y escolarización para alcanzar
exterior, sino desde dentro del funciona- un bienestar humano” (368). Para Walter
miento del poder, forzando contradicciones Mignolo, “la idea de la “subalternidad” no
y dislocaciones en el discurso dominante, es simplemente una cuestión de dominación
y proporcionando fuentes para una crítica de unos grupos sociales por otros, sino que
inmanente (62).” tiene repercusión global más amplia, en el
En el subalternismo latinoamericano, sistema interestatal analizado por Guha y
Gareth Williams dice: “entiendo la categoría [Aníbal] Quijano (“Colonialidad”: 179). La
de subalternidad en los términos articulados subalternidad conecta historias locales y es-
por Guha y Spivak. La considero como el a tructuras de dominación mundiales. En esto
menudo violento efecto-de-sujeto de los pro- consiste la colonialidad del poder.
cesos nacionales y posnacionales de subor- El término subalterno se presenta como
dinación social, pero también como el límite múltiplemente articulado. Por un lado es un
epistemológico en el cual lo no-hegemónico concepto que se usa como metáfora de una
anuncia los límites del pensar hegemónico y o varias negaciones, límite o tope de un co-
del pensamiento hegemónico. En mi uso del nocimiento identificado como occidental,
término […] no hay resolución a la relación dominante y hegemónico, aquello de lo que
entre las definiciones de Guha y de Spivak. la razón ilustrada no puede dar cuenta. Por
No se privilegia una definición sobre la otra. otro, subalterno es una posición social que
Simplemente me aproximo a la cuestión de la cobra cuerpo y carne en los oprimidos, o
subalternidad como el sitio de tensión prác- aquella condición que genera la coloniali-
tica y teórica entre la historia materialista y dad del poder a todos niveles y en todas las
la filosofía desconstructivista. Como resul- situaciones coloniales que estructuran el po-
tado, leo la subalternidad como la traza del der interestatal. Subalterno es, así, aquel
telos político dentro de los campos sociopo- concepto que recorre el campo de los estu-
líticos y epistémicos y, por lo tanto, dentro y dios subalternos en estas múltiples articula-
en los límites de nuestro sistema conceptual ciones.
de hoy, cuya reflexión hegemónica (y en el
caso de Latinoamérica esto significa predo- USO ESPECÍFICO DEL TÉRMINO EN LOS ESTUDIOS
minantemente desarrollista) es confrontada CULTURALES LATINOAMERICANOS. Después de la
y desestabilizada por la emergencia de sus derrota de los sandinistas en las elecciones
SUBALTERNISMO 257

presidenciales nicaragüenses de 1990, un participaban activamente en los debates


grupo de intelectuales preocupados por la disciplinarios sobre género y etnicidad.
situación política mundial y por las políticas Viniendo del marxismo, les incomodaba el
de las instituciones académicas se reunieron “multiculturalismo triunfante” que hablaba
en la ciudad de Washington. Ése fue un mo- poco de la descentralización de la riqueza
mento de cambios importantes de paradig- y la democratización del poder político.
ma y por eso la propuesta fue discutir el Más adelante, el grupo se expandió y los
proyecto emprendido por el colectivo de es- primeros invitados fueron Walter Mignolo,
tudios del subalterno del sudeste asiático. María Milagros López y Michael Clark. En
La intuición compartida era que esto podía la conferencia realizada en Puerto Rico en el
ser productivo para los latinoamericanistas. año 1996, se unieron al grupo Sara Castro-
Formaban el grupo John Beverley, Robert Klarén, Fernando Coronil, Gareth Williams,
Carr, José Rabasa, Javier Sanjinés, Patricia John Kraniauskas, Alberto Moreiras, Abdul
Seed e Ileana Rodríguez. Muchos otros cien- Mustafa, Marcia Stephenson y María Jose-
tistas sociales y críticos culturales fueron fina Saldaña. La última conferencia fue
invitados a participar pero aunque no acu- realizada en Duke en el año 1998. El grupo
dieron al encuentro, algunos de ellos como produjo como colectivo una serie de publi-
Norma Alarcón y Mónica Szurmuk, firma- caciones que definieron el campo como el
ron el manifiesto original. número monográfico de Boundary 2 (1993,
Siguiendo el modelo de los subalternis- publicado como Beverley, et al. (eds.), The
tas asiáticos, la decisión era transformar Postmodernism Debate in Latin America),
el grupo en un colectivo democrático con el Latin American Subaltern Studies Reader
un proyecto académico que continuara el (2001, Ileana Rodríguez, ed.), Convergencia
legado del trabajo intelectual políticamen- de tiempos (2001, Ileana Rodríguez, ed.),
te comprometido. La percepción domi- LASA FORUM 33.2 (2002) y Dispositio/N (2005,
nante era que el trabajo del grupo del su- Gustavo Verdesio, ed.).
deste asiático, su propuesta de un “nuevo El uso específico del término se hace pal-
humanismo”, definido por la existencia de pable en las discusiones que giran, primero,
una sensibilidad social combinada con un en torno al significado actual de los estudios
compromiso y testarudez teórica y una mi- subalternos y sus rumbos diversos; segundo,
litancia académica, sería de gran utilidad en la relación entre estudios latinoamerica-
al campo latinoamericano. El deseo era nos y surasiáticos subalternos; tercero, en
expresar una solidaridad posrevolucionaria las relaciones entre estado, cultura y subal-
con los sufrimientos de los pobres en una ternidad. Y los aportes son: 1] mostrar cómo
época en que el colapso del socialismo ha- las aporías del conocimiento que presenta
bía transformado a esta actitud en dudosa como agenda teórica de trabajo el subalter-
e impopular. Como el colectivo del sudeste nismo se ven reproducidas en todos los ám-
asiático, los subalternistas latinoamericanos bitos: el del conocimiento, la teoría, la polí-
estaban profundamente insatisfechos con la tica, el Estado, la globalización; 2] discutir
ausencia de los pobres en su propia histo- la dinámica bipolar con la que el pensa-
ria. Sin embargo, mientras que los subalter- miento occidental articula sus saberes y de-
nistas asiáticos criticaban el estado liberal mostrar, en la práctica del análisis, que la
poscolonial y los movimientos nacionalistas misma lógica que da cuenta de la relación
y anticolonialistas desde la izquierda, los la- entre élite y subalterno, ayuda a entender la
tinoamericanistas criticábamos los Estados relación entre local y global, estado y socie-
de izquierda y las organizaciones partidistas dad, particularismos y universalismos; 3]
por su liberalismo. diagnosticar el impasse en que se encuentra
La mayoría de los miembros del grupo el conocimiento humanista en la alta mo-
fundador había tenido experiencias políti- dernidad. El trabajo teórico se dedica a exa-
cas formativas, unos en la Revolución san- minar la articulación de las lógicas de la
dinista, otros en el gobierno de Michael hegemonía; el trabajo de campo, a entender
Manley, en las guerrillas y el movimiento las prácticas sociales del subalterno; el tra-
estudiantil mexicanos, o en los movimien- bajo cultural, a analizar la cotidianeidad, la
tos de solidaridad en Estados Unidos. Todos solidaridad y los estigmas; el trabajo sobre
258 SUBALTERNISMO

la cuestión indígena, a explorar los temas res, atrapados entre fuerzas opuestas. Dada
del multiculturalismo, la diferencia como esta polaridad los frentes populares tienen
práctica social y hermenéutica y el debate que mediar y elegir respuestas insatisfacto-
sobre la poscolonialidad. rias a las fuerzas que representan—tal el
Para Walter Mignolo, subalternismo sig- caso del Frente Sandinista nicaragüense que
nifica la posibilidad de establecer un víncu- ella estudia. Propone que los frentes popu-
lo teórico con las diferentes regiones perifé- lares tienen que disolverse como frentes
ricas afectadas por la colonialidad del poder; para ser partidos y tomar partido por uno
cruzar fronteras y poner a conversar a los de sus componentes. Así, los frentes popu-
afines, quienes añaden matices a la misma lares tan caros a Gramsci para lograr la he-
discusión central. Sus puntos de debate son: gemonía de lo popular, no pueden ser polí-
1] recuperar las especificidades históricas ticamente radicales en situaciones de
continentales; 2] reconocer el trabajo de los polarización de fuerzas. Son coaliciones co-
latinoamericanos en referencia a la colonia- yunturales que sirven para efectuar transi-
lidad del poder; 3] poner en escena que la ciones de poder.
modernidad no empieza en el siglo XVIII sino Alberto Moreiras habla de los estudios
en el XVI (Darker Side). subalternos en relación con la discusión en-
Para Florencia Mallon el encanto de los tre lo global y lo local, lo particular y lo uni-
estudios subalternos es que la propuesta vie- versal. Propone, con Žižek que “cada polo
ne de intelectuales basados en el “tercer mun- del antagonismo es inherente a su opuesto”
do”, y que ofrece una posibilidad de diálogo (71). De ahí la noción de doble articulación
transregional, en el que hay que prestarle o registro doble que “permita al subalternis-
atención a los contextos específicos. Advierte ta comprometerse simultánea y distinta-
de la peligrosidad de los préstamos y propo- mente con la negatividad radical y con la
ne una reflexión sobre los mismos campos positividad estratégica” (“Hegemonía”: 77).
disciplinarios. Cuestiona en el subalternismo El reto de esta posición es cómo relacionar
la mirada desconstruccionista por considerar los campos hermenéuticos con los políticos;
que destruye las suposiciones centrales del cómo demostrar que la noción de subalter-
propósito político del grupo, como la autono- nidad, no se confina al horizonte dialéctico
mía de las prácticas subalternas respecto de entre lo local y lo global.
la cultura de élites (Campesinado). José Rabasa expone: 1] cómo la necesi-
John Beverley examina: 1] la relación en- dad de habitar mundos múltiples es una
tre capitalismo y socialismo en conexión con característica de los espacios y discursos
la modernidad –y argumenta que ésta es pro- subalternos; 2] cómo la coexistencia de di-
ductora de subalternidades–; 2] la “heteroge- ferentes mundos en los discursos subalter-
neidad radical”, que contrapone a la “razón” nos implica un iluminismo desiluminador;
del estado moderno o razón comunicativa de 3] cómo toda postulación de un sistema o
Jürgen Habermas –y argumenta la imposibi- ideología dominante constituye en última
lidad de pensar al subalterno dentro de la instancia una engañifa –una ilusión óptica–.
sociedad civil–; 3] la subalternidad dentro de Propone que los estudios subalternos son
la noción de hegemonía de Antonio Gramsci desaprendizajes teóricos, por ejemplo, el del
–y argumenta la posibilidad de que el subal- subcomandante Marcos y los ladinos en las
terno acceda al poder–; 4] la posición del selvas lacandonas. Mundos múltiples presu-
subalterno dentro de la discusión de la mul- men coexistencia de espacios híbridos; no
ticulturalidad. Beverley muestra que desde celebración de síntesis cultural, sino incon-
ninguna posición de poder se puede pensar mensurabilidades. No es lo mismo pensar
al subalterno. Subalterno es un sujeto eva- en una lengua que en otra, no es lo mismo
nescente que se escabulle en cuanto se quie- escribir que pintar. Diferentes lenguas par-
re apresar en una representación. Subalterno ticipan de diferentes lógicas y grados de ra-
es, por lo tanto, un aparato heurístico que cionalidad.
sirve para mostrar las aporías del pensa- Javier Sanjinés considera la represen-
miento hegemónico (subalternismo). tación étnica en Bolivia y las maneras de
María Josefina Saldaña propone una lec- pensar lo nacional étnico en relación con
tura élite/subalterna de los frentes popula- la articulación que las clases letradas e in-
SUBALTERNISMO 259

telectuales (élites) hacen de lo europeo y de la sociedad postrabajo hay que mirar desde
lo autóctono indio, mestizo, criollo, cholo. la óptica de la marginalidad, desde la dro-
Las tres categorías a diferenciar son indio, gadicción, desde la historia sin futuro, des-
mestizo y cholo (subalterno). No se confun- de la comida grasosa, desde el mercado que
de mestizo y cholo, pero sí se funde mestizo gratifica. ¿Qué propósito sirve permanecer
y criollo. Despensar, desleer, negociar, son en el dolor cuando el placer es una de las
los métodos recomendados. Lo fundamen- armas con las que el subalterno responde a
tal es la “representación de lo autóctono”. lo hegemónico?
¿La mirada es siempre señorial, o es posi- Los trabajos subalternistas muestran cla-
ble una mirada subalterna? La primera es ramente que la integración del subalterno es
clásica y la segunda barroca y carnavalesca. imposible, que el mandato de las élites es
Sus cuerpos grotescos y dislocados provie- mantener lo hegemónico y que esto significa
nen de sensibilidades populares “preñadas producir y reproducir las heterogeneidades
de opuestos”. constitutivas de un mundo en el que pre-
Robert Carr muestra la desconstrucción domina el “lag-time” de Homi Bhabha, los
del sujeto en la posmodernidad. Carr em- desencuentros de la modernidad y las tem-
pieza su trabajo con un acontecimiento: un poralidades desfasadas. Pero, ¿quiere decir
hombre joven entra a una carnicería en un esto que el trabajo de los subalternistas se
pueblo, pone la cabeza bajo la hoja afilada limitará entonces a subrayar las aporías de
del cuchillo del carnicero y se suicida. Este la modernidad? ¿Es posible volver a la uto-
evento habla de la imposibilidad del sujeto pía? ¿El subalternismo está también atra-
de sentirse o hacerse su mundo e implica pado en esa dialéctica de las élites y pre-
que la modernidad es una relación de in- gunta desde arriba, desde la modernidad,
conformidad entre el mundo y el sujeto. La el desarrollo, el capitalismo, el socialismo,
modernidad expulsa al sujeto de su casa y las hegemonías, el estado, la sociedad civil
sentirse de nuevo en casa es uno de los re- o la colonialidad del poder cómo ver, oír, y
tos de la posmodernidad. Mientras que la hasta sentir a los subalternos? ¿Cuáles son
constitución del sujeto en la modernidad es los espacios del pensamiento sobre la sub-
ilustrada y se establece dentro del campo alternidad? ¿Desde dónde pensar una socie-
de relaciones signadas por la afabilidad y la dad raigalmente heterogénea e igualitaria?
comunicación, en la posmodernidad la ac- ¿Desde dónde organizar el pensamiento y
tuación de género confiere gravedad a la ya la vida que no sea el de la heterogeneidad
álgida situación de un cero positivo, y es el contenida de los guetos? Éstos son algunos
cuerpo mismo el que padece la injusticia de los retos.
por mano propia o la de los vecinos.
María Milagros López articula la rela- OBRAS DE CONSULTA. Beverley, John, Subalternity
ción intelectuales/subalternos, ciudadanía/ and Representation: Arguments in Cultural
gobernabilidad. Habla de la sociedad “pos- Theory, Durham-Londres, Duke University
trabajo” –en Puerto Rico, la mitad de la Press, 1999 [Subalternidad y representación:
población adulta está estructuralmente des- debates en teoría cultural (trad. Marlene Bei-
empleada– y de la ingobernabilidad que se za y Sergio Villalobos-Ruminott), Madrid/
predica sobre un sujeto opaco, carente de Frankfurt am Main, Iberoamericana/Vervuert,
intereses en común, situado más allá de la 2004]; Gramsci, Antonio, A Gramsci Reader:
racionalidad comunicativa. López propone Selected Writings, 1916-1935, Londres, Law-
repensar la insurgencia desde la persuasión; rence and Wishart, 1988; Guha, Ranajit,
de ahí la invención del placer como forma “Dominance without Hegemony and its
de justicia. El placer es uno de los lugares Historiography”, Subaltern Studies VI, Delhi/
desde donde la rebelión es posible. López Londres, Oxford University Press, 1989, pp.
opone ideas como alienación, conciencia 210-309; Guha, Ranajit, Elementary Aspects of
falsa o de clase que no mitigan el sufri- Peasant Insurgency in Colonial India, Delhi,
miento humano. La alienación, único lugar Oxford University Press, 1992; Guha, Ranajit
asignado a la subjetividad, la revolución y y Gayatri Spivak, Selected Subaltern Studies,
la negación son formas élites de mirar hacia Oxford, Oxford University Press, 1988; Latin
abajo, son técnicas de subalternización. En American Subaltern Studies Group, “Founding
260 SUBALTERNISMO / SUBJETIVIDADES

Statement”, en John Beverley et al. (eds.), jeto –y su proyección reflexiva, la subjetivi-


The Postmodernism Debate in Latin America, dad– ha sido definido como “sujeto moder-
Durham, Duke University Press, 1995, pp. 135- no”, unívoco y certero, de límites
146; Mignolo, Walter, “Colonialidad del poder (aparentemente) decibles y verificables en
y subalternidad”, en Ileana Rodríguez (ed.), función del paradigma que le diera entidad
Convergencia de tiempos: estudios subalternos/ y legitimidad teórica.
contextos latinoamericanos: estado cultura, sub- La perspectiva posestructualista y los de-
alternidad, Amsterdam/Atlanta, Rodopi, 2001, bates sobre la posmodernidad y la poscolo-
pp. 155-184; Moreiras, Alberto, “Hegemonía nialidad hicieron estallar esos presupuestos,
y subalteridad” en Ileana Rodríguez (ed.), planteando una mirada no afirmativa con
Convergencia de tiempos: estudios subalter- respecto a las subjetividades: en verdad,
nos/contextos latinoamericanos: estado cultu- poniendo en cuestión la noción misma de
ra, subalternidad, Amsterdam/Atlanta, Rodopi, “sujeto” y su capacidad de significación. En
2001, pp. 91-102; Prakash, Gyan, “La impo- ese sentido, la reflexión sobre las subjetivi-
sibilidad de la historia subalterna”, en Ileana dades desplazadas, heterogéneas, esquivas a
Rodríguez (ed.), Convergencia de tiempos: es- toda definición reduccionista, entronca con
tudios subalternos/contextos latinoamericanos: la ensayística latinoamericana de la primera
estado cultura, subalternidad, Amsterdam/ mitad del siglo XX y con las miradas que,
Atlanta, Rodopi, 2001, pp. 61-70; Rodríguez, desde la crítica literaria y la sociología de
Ileana (ed.), Convergencia de tiempos: estudios la cultura, comenzaron tempranamente a
subalternos/contextos latinoamericanos estado colocar en primer plano la experiencia pe-
cultura, subalternidad, Amsterdam-Atlanta, culiar del continente. No obstante, como
Rodopi, 2001; Spivak, Gayatri Chakravorty, señala Gayatri Spivak, “parte de la crítica
The Spivak Reader: Selected Works of Gayatri más radical que surge en Occidente duran-
Chakravorty Spivak, Nueva York, Routledge, te los años ochenta es el resultado de un
1996; Verdesio, Gustavo (ed.), Latin American interés en conservar al sujeto de Occidente,
Subaltern Studies Revisited. Dispositio, núm. o al Occidente como Sujeto. La teoría de
52, vol. XXV, 2005; Williams, Gareth, The hacer plurales los ‘efectos de sujeto’ le creó
Other Side of the Popular: Neoliberalism and con frecuencia una cubierta a este sujeto del
Subalternity in Latin America, Durham, Duke conocimiento. A pesar de que la historia de
University Press, 2002; Zevallos, Juan, “Baile, Europa como Sujeto se ha hecho narrativa
comida y música en la construcción de una en la ley, la economía política y la ideolo-
identidad cultural subalterna andina en el exi- gía de Occidente, este Sujeto oculto preten-
lio norteamericano”, en Ileana Rodríguez (ed.), de ‘no tener determinaciones geopolíticas’.
Convergencia de tiempos: estudios subalternos/ De este modo, la crítica al sujeto soberano,
contextos latinoamericanos: estado cultura, a la cual se le ha hecho tanta publicidad,
subalternidad, Amsterdam/Atlanta, Rodopi, en realidad inauguraba un nuevo Sujeto”
2001, pp. 365-380. (“Historia”: 759).
Este problema –que excede los límites
[ILEANA RODRÍGUEZ] disciplinares y los debates de campo– ha
sido, también, una de las preocupaciones
centrales de los estudios culturales desde
subjetividades sus inicios, en el marco de las revisiones
de la teoría marxista clásica en virtud de
La cuestión del sujeto y la conformación de su falta de adecuación teórica y empírica.
subjetividades es una preocupación de larga Ya en su libro The Uses of Literacy (1959),
data; problema teórico, filosófico, epistemo- Richard Hoggart alude a la cuestión de las
lógico, que reúne subjetividad, identidad y subjetividades populares estableciendo una
alteridad en intentos de definiciones totali- definición identitaria a partir de una posi-
zantes. Articulado en la tradición humanis- ción binaria nosotros-ellos, que definiría
ta, la razón ilustrada y la experiencia de la también uno de los modos de autonomi-
modernidad (como “proyecto incompleto” o nación y autorreconocimiento. Concepción
como logro universal, siempre desde una deudora, empero, de cierta dicotomía iden-
perspectiva occidental y etnocéntrica), el su- tidad-alteridad que tanto constituye la epis-