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LEGISLACIÓN APLICADA A LA EMPRESA – CICLO PAR 2017

DOCUMENTO Nº 1 – PARA LECTURA COMPRENSIVA Y ANALISIS.

Los Derechos Individuales y Derechos Sociales

Un acercamiento genérico
El abordaje de este tema, implica que se hagan previamente algunas consideraciones

elementales para mejor comprensión. Entre ellas: “La Constitución como norma suprema”

Noción de Constitución de La República.

A partir de sus funciones, puede conceptualizarse a la Constitución, como el estatuto jurídico

fundamental para la limitación y racionalización del poder estatal y la protección de la libertad

individual, para la garantía de un proceso político libre y la regulación de la formación legítima de

la unidad de acción estatal, y para regular la obligación del Estado en favor de la solidaridad y la

justicia social.

Para una mejor comprensión de lo antes dicho, dado que la Constitución de un país tiene una

diversidad de funciones, se vuelve necesario analizar algunas, así:

- Una función jurídica: La Constitución es el estatuto máximo para la creación y, al mismo

tiempo, la limitación del poder estatal, en protección de la libertad de los individuos.

- Una función democrática: la Constitución desempeña la función de garantizar un

proceso político libre

- Una función social: la Constitución regula la obligación del estado relativa a la procura de

las condiciones materiales, culturales y sociales para el goce de los derechos

fundamentales del individuo.

Todas las normas de la Constitución son normas jurídicas vinculantes, pero no todas son del

mismo tipo y rango. El profesor alemán Klaus Stern (Derecho del Estado de la República Federal
de Alemania), sostiene que en una primera clasificación pueden dividirse en normas jurídicas-

organizativas y en jurídico-materiales.

Las primeras (jurídicas-organizativas) dedicadas a la organización y procedimiento del Estado y

sus órganos, mientras que la segunda se ocupa de las relaciones con el ciudadano, fijando así el

programa y límites de la actividad estatal. Esta clasificación es compatible con la tradicional

doctrina de Jellinek de la división del contenido de la Constitución en dos partes, así: a)

Parte Orgánica, que comprende:

- Los principios en los que se enuncian y designan los órganos supremos del Estado

- Las reglas que establecen los modos de elegir, designar o crear tales órganos estatales.

- Los preceptos que regulan las relaciones entre dichos órganos.

- Las normas que establecen las funciones o círculo de actuación de cada uno de los

órganos de Estado.

El tratadista Germán J. Bidart Campos le denomina a esta parte “Derecho Constitucional del

Poder”, que comprendería, la forma de Estado, la forma y titularidad del gobierno, órbita de

acción, sus órganos, sus funciones, la distribución de competencias, las relaciones entre los

órganos, los equilibrios, controles y responsabilidades, modo efectivo de ejercerse el poder,

fenómenos de presión y contra poder, etc.

b) Parte Dogmática: contiene por un lado, las declaraciones de principios básicos que informan

a la Constitución, y por otro, la enumeración de los derechos fundamentales y sus garantías.

Respecto a las declaraciones de principios, la Constitución salvadoreña está precedida de un

preámbulo, en el que los diputados constituyentes reconocieron su calidad de representantes del

pueblo salvadoreño y que se encuentran en ejercicio de la potestad soberana que éste les ha

conferido. En él, los diputados estiman que son considerados como el máximo poder de la

sociedad política y que el pueblo les ha conferido la soberanía, sin necesidad de transferirlas. Así
mismo, se afirma que se desea establecer los fundamentos de la convivencia nacional con base

en el respeto de la dignidad de la persona humana, en la construcción de una sociedad más

justa, los que consideran que es la esencia de la democracia y el espíritu de libertad y justicia

como valores tradicionales de una herencia humanista.

Sí bien es cierto, dicho elemento no es un cuerpo normativo pero constituye una buena base

para la interpretación de las normas de la Constitución y debe ser tenido en cuenta al tratar de

identificar su finalidad.

Los Derechos Fundamentales Individuales.

¿Qué son los derechos humanos?

Los derechos humanos son elementos universales que protegen a los individuos y a los grupos

contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y

con la dignidad humana. La legislación en materia de derechos humanos obliga a los gobiernos

(principalmente) y otros titulares de deberes a hacer ciertas cosas y les impide hacer otras.

Entre las principales características de los derechos cabe citar las siguientes:

 Son universales: derechos inalienables de todos los seres humanos;

 Se centran en la dignidad intrínseca y el valor igual de todos los seres humanos;

 Son iguales, indivisibles e interdependientes;

 No pueden ser suspendidos o retirados (salvo excepcionalidades ya previstas en la ley);

 Imponen obligaciones de acción y omisión, particularmente a los Estados y los agentes

de los Estados;

 Han sido garantizados por la comunidad internacional: Están protegidos por la ley;

 Protegen a los individuos y, hasta cierto punto, a los colectivos.


¿Hay alguna jerarquía entre los derechos humanos?

No. Todos los derechos humanos tienen la misma importancia. La Declaración Universal de

Derechos Humanos de 1948 deja bien claro que los derechos humanos de todo tipo, sean

económicos, políticos, civiles, culturales o sociales, tienen igual validez e importancia. Este

hecho ha sido reafirmado repetidas veces por la comunidad internacional, por ejemplo en la

Declaración del Derecho al Desarrollo de 1986, la Declaración y Programa de Acción de Viena

de 1993, y la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada casi universalmente

Los derechos humanos son propiedad de todos los seres humanos, sin ningún distingo

(nacionalidad, sexo, origen étnico, religión, lengua, estirpe, lugar de habitación, o cualquier otra

condición). Todos tenemos, y adquirimos los mismos derechos humanos. Estos derechos

cuentan con las características de ser: Universales, interrelacionados, interdependientes e

indivisibles (lo resaltado: es tarea de investigación de cada alumn@, entenderlos y plasmarlos

en su cuaderno).

Como docente, vierto criterio sobre el Principio de Universalidad de los Derechos Humanos:

constituye este principio, la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos.

Dicho principio, tal como se acentúo en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”

(Viena, 1993), en la que se establece que todos los Estados están en la obligación,

indistintamente el regímenes políticos, económicos y culturales que sustenten, de promover y

proteger todas las libertades fundamentales y los derechos humanos.

¿Qué tipos de obligaciones hay con relación a los derechos humanos?

Las obligaciones suelen ser de tres tipos: respetar, proteger y hacer efectivos los derechos

humanos:
 Respetar los derechos humanos; significa sencillamente no interferir con su

disfrute. Por ejemplo, los Estados deben abstenerse de llevar a cabo expulsiones

forzosas y de restringir arbitrariamente el derecho a votar o la libertad de asociación.

 Proteger los derechos humanos; significa adoptar medidas para garantizar que

terceras partes no interfieran con su disfrute. Por ejemplo, los Estados deben

proteger el acceso a la educación asegurando que los padres y los empleadores no

impidan que las niñas acudan a la escuela.

 Hacer efectivos los derechos humanos; significa adoptar medidas progresivas que

permitan el disfrute efectivo del derecho de que se trate. Esta obligación en

ocasiones se subdivide en las obligaciones de facilitar y de poner los medios necesarios

para la realización del derecho. La primera se refiere a la obligación del Estado de llevar

a cabo explícitamente actividades que fortalezcan la capacidad de las personas para

satisfacer sus propias necesidades, por ejemplo creando condiciones en las que el

mercado pueda suministrar los servicios de atención sanitaria que demanda la

población. La obligación de “poner los medios necesarios” va un paso más allá, pues

supone la prestación directa de servicios si los derechos de que se trata no pueden

realizarse de otro modo, por ejemplo para compensar las carencias del mercado o para

ayudar a grupos que son incapaces de atender sus propias necesidades. La legislación

de derechos humanos reconoce que la falta de recursos puede impedir la realización de

esos derechos. Por consiguiente, algunas obligaciones de derechos humanos tienen

carácter progresivo mientras que otras son inmediatas

Respecto de los derechos económicos, sociales y culturales, los Estados tienen la obligación

fundamental de satisfacer el nivel mínimo esencial de cada derecho. Ese nivel no puede

determinarse de forma abstracta: se trata de una tarea nacional que hay que emprender de

acuerdo con los principios de derechos humanos.


Comúnmente y en casi todos los Estados, los derechos Humanos Universales están

considerados en las Constituciones de cada Estado, y/o en leyes, pero además, garantizados

por ellas mismas, a través de tratados internacionales (su origen es consuetudinario), de

principios generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional, en este

ámbito, establece las obligaciones a que están sujetos los gobiernos de dictar e implementar

medidas en determinadas situaciones, o incluso de abstenerse de actuar en determinadas

formas en otras situaciones, con el propósito de promover y proteger las libertades

fundamentales y los derechos humanos de los personas o grupos sectoriales.

Con relación a los derechos fundamentales en El Salvador, se puede afirmar que en el Art. 1 de

la Carta Fundamental del Estado, se reconoce a la persona humana como el origen y fin de la

actividad del Estado, al que le señala sus fines: la consecución de la justicia, de la seguridad

jurídica y del bien común. Consecuentemente considera que es obligación del Estado asegurar a

los habitantes de la República el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar común y la

justicia social. Estas normas por ende jurídicas y por consiguiente obligatorias, se aplican sin

necesidad de pasar por el filtro de la Asamblea Legislativa, ni de ningún otro órgano.

Los Estados, así mismo El Salvador; asumen obligaciones y deberes en virtud del derecho

internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. El respetarlos significa que

los Estados deben abstenerse de intervenir en el goce y disfrute de los mismos, o de limitarlos.

La de protegerlos, exige que los Estados impidan o imposibiliten los abusos de los mismos

contra individuos o grupos. La de realizarlos se orienta a que los Estados deben adoptar

medidas positivas para proveer básicamente el disfrute de ellos. Individualmente cada uno de

nosotros debemos hacer respetar nuestros derechos, pero al mismo tiempo estamos en la

obligación de respetar los derechos humanos de los demás. (Mi derecho termina donde

comienza el del otro)


Antecedentes Históricos Universales

Las revoluciones inglesas, norteamericana y francesa fueron los factores profundamente

civilizadores de los respectivos países en que se produjeron, siendo además las fuentes de

inspiración de todos los movimientos constitucionalistas que llevaron a la implantación de la

democracia liberal en muchos otros pueblos, en Europa, en Hispanoamérica y en otros

continentes. Todas las concreciones constitucionales de este tipo, o sea, de democracia liberal,

parten del supuesto de la creencia en unos derechos fundamentales del hombre, que están por

encima del Estado, que tienen valor más alto que éste, y entienden que uno de los fines

principales del Estado consiste en “garantizar la efectividad de tales derechos”. Esta doctrina

sostiene que tales derechos naturales, además de esa naturaleza propia, son inalienables (su

validez no depende de ningún azar de la voluntad humana, ni de la propia ni de la ajena – el

hombre posee tales derechos, no porque un diputado se los haya otorgado, sino sencillamente

en virtud de su condición humana), son imprescriptibles, y superiores al Estado.

En realidad la doctrina habla de “derechos del hombre”, lo que hace es dirigir requerimientos al

legislador, fundados en normas o en principios ideales , en criterios estimativos, en juicios de

valor, para que en el orden jurídico positivo emita preceptos o leyes que vengan a satisfacer

esas exigencias.

El surgimiento de Estados totalitarios de varios tipos, los innumerables ultrajes que estos

cometieron contra la dignidad humana, los atentados contra los más preciados bienes de la

cultura occidental, y la II guerra mundial por ellos desencadenada, abrieron los ojos nuevamente

hacia la importancia de los derechos naturales o fundamentales del hombre. Esto se da de un

modo especial en Alemania y en Italia, ya que es allí donde las gentes sufrieron el infierno del

sinnúmero de monstruosidades de los regímenes nazi y fascista. Es allí donde por largos años

se presenció el ultraje constante y masivo de la justicia y a todos los valores éticos, el mero
imperio de la fuerza bruta puesta al servicio de la degradación del hombre, allí se vuelve la vista

hacia las pautas que deben inspirar el orden jurídico, se vuelve a pensar en el derecho natural,

para salir de la tragedia y evitar que ésta se pueda repetir. Esa devoción renovada a los

principios del derecho natural aparece en muchas de las nuevas constituciones elaboradas

después de la terminación de la II guerra mundial. Finalmente en San Francisco (USA), en 1945,

se elabora y aprueba la Carta de las Naciones Unidas, en ésta “los derechos del hombre”

aparecen mencionados siete veces. Esta preocupación por la protección de los derechos y

libertades fundamentales del hombre revela la opinión de que la salvaguardia y efectividad de los

derechos del hombre es asunto de suprema importancia y, que por lo tanto, no debe ser confiada

sólo a los Estados, sino además, debe estar protegida por una jurisdicción superior –

Internacional, la de las Naciones Unidas, que está por encima de los Estados. Dándole

cumplimiento a dicha Carta se estableció una comisión de derechos del hombre, la que formuló

un proyecto de Declaración Universal de Derechos del Hombre, siendo aprobada y proclamada

solemnemente por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948.

La Constitución Salvadoreña cuenta con derechos individuales, políticos y sociales, así como

algunos derechos de tercera generación o derechos de solidaridad, de acuerdo a la clasificación

del aparecimiento de los derechos en la historia de la humanidad.

Valoración de Algunos Derechos Fundamentales del Individuo

En este apartado sólo se hará una exposición breve de al menos dos derechos fundamentales,

inherentes a la persona humana – el derecho a la vida y el derecho a la libertad – quedándole la

tarea al educando para relacionar lo aquí expresado con los principios constitucionales, pero

además para que busque, lea y analice los otros derechos. (Nota: Será considerado en Prueba

de Conocimiento Nº 1 – 1er. Registro)


Valoración sobre el derecho a la vida: la vida biológica del hombre además de ser un hecho es

un derecho; ya que socialmente el hombre tiene el derecho a no ser privado injustamente de la

vida, a que ésta no sufra ataques injustos del prójimo o del poder público. Incluso, el individuo

tiene el derecho a ser ayudado por la sociedad a defenderse de los peligros procedentes de la

naturaleza, ejemplo, insalubridad, del hambre, etc. Es un hecho cuya realidad y cuya integridad

deben ser protegidas por las normas jurídicas. Se tiene derecho a vivir, porque ya se vive. El

hecho de la vida constituye el título del derecho a la vida. ¿Por qué la vida biológica, que para las

plantas y los animales es un mero hecho, se convierte, además, en el hombre en un derecho?

Porque el ser humano es diferente de todos los otros seres, en virtud de que tiene dignidad

personal, es decir, porque es un sujeto con misión moral.

La extensión o alcance del derecho a la vida, comprende varios aspectos: a) El derecho de todo

ser humano a que los demás individuos, o grupos no atenten injustamente contra su vida, ni

contra su integridad corporal o contra su salud. Se dice injustamente, por 2 razones: i) porque es

obvia la justicia de la legítima defensa. De la autodefensa, cuando eventualmente no está

presente un órgano del derecho para hacer efectiva la protección, y, ii) por el denominado “caso

de necesidad”.

b) El derecho de todo ser humano a que el estado proteja su vida y su integridad corporal contra

cualquier ataque por otras personas.

c) El derecho de todo ser humano a que el Estado respete su vida y su integridad corporal.

d) El derecho de todo ser humano a que la solidaridad social, que debe encarnar en el Estado

máximamente, aunque no de modo exclusivo, provea a dar los necesarios auxilios para su

subsistencia, cuando el individuo sea incapaz de sostenerse a sí mismo por su propio esfuerzo o

por el concurso de sus familiares.


e) El derecho a que esa misma solidaridad social, de la cual el estado es responsable en última

instancia, coopere en la medida posible a defender al hombre de los peligros y daños de la

naturaleza (prestar auxilios en casos de catástrofes físicas, medidas de sanidad o salubridad).

f) El derecho a que el Estado provea a prevenir o, en su caso a remediar situaciones

perjudiciales que son el efecto de la combinación de causas naturales con factores sociales, por

ejemplo: hambres colectivas, accidentes de tránsito, accidentes de trabajo, etc

Valoración sobre el derecho a la libertad individual

La idea de la dignidad personal implica necesariamente el principio de la libertad individual. La

persona humana necesita una esfera de franquía, de libertad, dentro de la cual pueda operar por

si misma. El hombre tiene fines propios que cumplir por su propia decisión, necesita el respeto y

la garantía de su libertad, necesita estar exento de la coacción de otros individuos y de la

coacción de los poderes públicos que le interfieran en la realización de tales finalidades, que le

son privativamente propias.

La libertad jurídica es esencialmente necesaria al ser humano, porque la vida del hombre es la

utilización y el desarrollo de una serie de energías potenciales, de una serie de posibilidades

creadoras, que no pueden ser encajadas dentro de ninguna ruta preestablecida. La libertad

jurídica consiste en hallarse libre de coacciones o injerencias indebidas, públicas o privadas,

abarca múltiples aspectos, entre ellos: a) Libertad consistente en ser dueño del propio destino,

no ser esclavo, ni siervo de nadie, ni de ningún otro individuo, colectividad, ni del Estado; b)

Seguridad de la persona: en sus derechos a la dignidad, a la vida, a la libertad, en su propia vida,

en la integridad física, en la integridad moral y en todas las manifestaciones de la libertad jurídica

individual. Derecho a no ser torturado, ni sometido a penas o tratos crueles o inhumanos, no ser

sometido a tratos degradantes, a no ser objeto de ataques a la honra o a la reputación; a no ser

arbitrariamente detenido, preso ni desterrado; derecho a ser oído públicamente y con justicia por
un tribunal independiente e imparcial para la determinación de sus derechos y obligaciones o

para el examen de cualquier acusación en materia penal; derecho a ser tenido por inocente

mientras no se pruebe la culpabilidad, conforme a ley y en juicio público, dándosele todas las

garantías necesarias para la defensa; derecho a la propiedad en la forma que las leyes

dispongan; c) Libertad de conciencia, conciencia, de pensamiento y de opinión, y libertad de

expresión; d) libertad para contraer o no matrimonio y para contraerlo libremente con otra

persona que dé su consentimiento; e) Libertad para elegir ocupación, profesión, oficio, o trabajo;

f) Libertad de circulación o movimiento; g) Libertad de elección de domicilio; h) Inviolabilidad de

la vida privada, de la familia, del domicilio y de la correspondencia; i) Libertad de reunión y de

asociación pacífica para fines lícitos; j) Libertad para no ser obligado a participan en una reunión,

ni pertenecer a una asociación.

El desenvolvimiento de la persona sólo puede darse por medio de las fuerzas creadoras latentes

en el individuo humano. Aunque la sociedad y la autoridad sean esencialmente necesarias al

hombre, ni la sociedad ni las instituciones son creadoras. Sólo la libertad personal le hace al

hombre desenvolver su propia persona, con la ayuda de la sociedad, del estado y del Derecho;

pero únicamente él mismo en un ámbito de libertad puede desenvolver sus fuerzas creadoras.

¿Hay diferencias entre los derechos individuales y los derechos colectivos?

Sí. A veces el igual valor y dignidad de las personas sólo puede asegurarse mediante el

reconocimiento y la protección de los derechos individuales como miembros de un grupo. La

expresión derechos colectivos o derechos de grupo se refiere a los derechos de esos conjuntos

humanos, incluidas las minorías étnicas y religiosas y las poblaciones indígenas, en las que el

individuo queda definido por su comunidad étnica, cultural o religiosa.

Las reclamaciones en relación con los derechos humanos suelen ser más eficaces cuando las

personas actúan conjuntamente como grupo. Por ejemplo, todos como individuos tenemos

reconocido el derecho a la libertad de asociación, pero sólo cuando ese derecho se afirma de
forma colectiva puede tener sentido su realización. Sin embargo, en algunos casos específicos,

el derecho de que se trata protege un interés común al que tiene derecho el grupo y no sus

miembros por separado. Por ejemplo, los derechos de las poblaciones indígenas a los territorios

tradicionales están reconocidos en el Convenio Nº 169 de la OIT, los derechos de las minorías

están reconocidos en el artículo 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el

derecho a la libre determinación se reconoce a todos los pueblos en el artículo 1 del Pacto

Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos,

Sociales y Culturales.

Los derechos colectivos están sólidamente reflejados en algunos sistemas regionales de

derechos humanos. La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, por ejemplo,

define “los derechos de los pueblos” a la existencia y a la libre determinación, el derecho al

desarrollo económico, social y cultural, y el derecho a un entorno general satisfactorio que

propicie su desarrollo.

Sin embargo, las personas que demandan derechos colectivos a menudo pueden encontrar

obstáculos. Las dificultades son en parte de tipo jurídico, el problema de determinar quién tiene

derecho a pedir qué, y también de tipo político, pues en muchas situaciones los derechos

colectivos se perciben como una amenaza para los intereses de la mayoría o de algunos

individuos pertenecientes al grupo. El derecho a la libre determinación, por ejemplo, puede

plantear difíciles cuestiones relacionadas con el control y la explotación de los recursos, por lo

que a menudo es objeto de grandes controversias. Las estrategias de reivindicación de derechos

colectivos deben tener en cuenta estos tipos de limitaciones y de sensibilidades. Este apartado

se irá desarrollando con otros tópicos en clases presenciales.

Ahora pasemos a lo siguiente: Los contenidos de las Constituciones de un país tienden a

clasificarse de acuerdo a algunos parámetros o criterios, así:


El Dr. Klauss Stern, manifiesta que se puede construir tipificaciones ulteriores de las normas

constitucionales, entre estas están: las Normas sobre Derechos Fundamentales, siendo estas las

que garantizan al individuo derechos subjetivos, como libertad de no interferencia (que no se

produzca una intervención en una determinada posición jurídica o de libertad), libertad de

participación (participación en la formación de la voluntad política), libertad promocional

(concesión de prestaciones por parte del Estado), en esta última incluye también la garantía de

determinadas instituciones jurídico-privada. A través de las normas sobre derechos

fundamentales se asegura un status jurídico material del ciudadano en su más amplio sentido,

mientras que por medio de las normas institucionales – como normas de competencia, de

creación, de procedimientos, de revisión, y disposiciones normativas – se fija la organización y el

modo de proceder del poder del Estado. Las Normas de derechos fundamentales continúan

siendo normas de conducta para la acción estatal y normas de delimitación para la ordenación

de las relaciones Estado-ciudadano.

Las normas de derechos fundamentales garantizan derechos subjetivos y pueden garantizar

instituciones. Las normas de garantía pura aseguran instituciones jurídico-públicas o privadas,

como la autonomía municipal, las escuelas públicas o privadas, así como la situación de las

diferentes iglesias o cultos.}

Vinculadas con éstas, están aquellos preceptos que dirigen determinadas exigencias a los

encargados de funciones estatales y a los administradores de sus órganos, ejemplo, la justicia,

esta vinculada por el derecho y sólo puede ser ejercida por jueces independientes material y

subjetivamente. Debe quedar claro que existen, por un lado, garantías de carácter adjetivo para

proteger el ejercicio de los derechos subjetivos, y por otra, garantías de tipo institucional que

ponen la atención en las instituciones creadas para la consecución del respeto de los derechos

fundamentales, y por ende, de la consolidación de la democracia.


Los derechos fundamentales son aquellos que en un momento histórico específico dado, se

consideran indispensables para asegurar a todo ser humano la posibilidad concreta de vida

vivida con amplia libertad y justicia. Son estos derechos los que le aseguran al ser humano el

desarrollo integral de su personalidad.

El derecho constitucional involucrado directamente con el Estado de derecho, es inseparable de

la formulación y defensa de estos derechos subjetivos, situación concebida así en los orígenes

del constitucionalismo – véase art. 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del

Ciudadano – “Un Estado sin derechos fundamentales y sin división de poderes, no tiene

Constitución”. Las Constituciones tienen un apartado dedicado a enunciar esos derechos que en

cada Estado se consideran fundamentales, y por ende adquieren jerarquía constitucional.

Debe tenerse presente que para que exista un verdadero derecho constitucional, los derechos

fundamentales deben tener vigencia en la realidad social, y debe existir una estructura

institucional que permita su inmediata defensa y reparación. Estos medios destinados a

efectivizar la vigencia de los derechos fundamentales (habeas corpus, acción de amparo, etc),

son las denominadas “garantías”.

El catedrático español Eusebio Fernández, dice que “son derechos fundamentales unos y ciertos

derechos morales que el hombre posee por su propia naturaleza y dignidad y que la sociedad, el

poder político y el derecho deben proteger, sin ninguna clase de discriminación social,

económica, política, jurídica, ideológica, cultural o sexual”, pero también son fundamentales

porque están íntimamente vinculados con la idea de dignidad humana.

Pérez Luño, sostiene que, “los derechos fundamentales constituyen la principal garantía con que

cuentan los ciudadanos en un Estado de Derecho, de que el sistema político y jurídico se

orientará al cumplimiento y respeto a las libertades fundamentales (Estado liberal de Derecho),

es decir a la promoción de la persona humana en su esfera individual y conjugando ésta con la


exigencia de solidaridad, corolario de la competencia social y colectiva de la vida humana

(Estado social de Derecho).

Los derechos fundamentales además de ser categorías filosóficas, son verdaderos derechos

subjetivos que corresponden a la condición humana de persona y a la condición política social de

ciudadano, y sin cuyo reconocimiento al más alto nivel normativo, no podría hablarse con

propiedad de la existencia de un verdadero Estado de Derecho. Son además normas

constitucionales que establecen derechos subjetivos públicos, pero también demuestran rasgos

esenciales del sistema democrático, de modo que la protección efectiva del derecho fundamental

y de su actuación concreta, trasciende el significado individual, para adquirir una dimensión

objetiva.

Pablo Pérez Tremps, expresa, “los derechos fundamentales surgen en el constitucionalismo

básicamente como límite al poder del Estado, como garantía del ámbito de libertad del individuo

frente al poder público. Ello radica en la posición de supremacía que el poder público ocupa en

sus relaciones con el individuo en cuanto a titular de múltiples potestades, incluido el uso de la

fuerza. Son un puente entre sociedad y Estado; éste asegura la libertad y la igualdad. Por medio

de ellos se pretende regular un sistema de valores, de bienes, un sistema cultural, y además, los

regula como un sistema nacional.

Los derechos humanos constituyen un ideal compartido por todas las naciones y a ello han

contribuido mucho los convenios internacionales. Los derechos fundamentales son los derechos

humanos constitucionalizados.

En El Salvador los derechos fundamentales constitucionalizados, se clasifican como Derechos

Individuales y Derechos Sociales; además de estos, están los derechos políticos, los derechos

económicos, derechos del medio ambiente, derechos de género, de los indígenas, muchos de

ellos con una visión muy reducida.


El educando debe leer comprensiva y analíticamente dichos apartados en la Constitución de La

República, para ambientación y discusiones en clases.

Los deberes políticos

Nuestra Carta de Principios Fundamentales, en el art. 73, establece como “Deberes Políticos del

ciudadano” los siguientes:

1°) Ejercer el Sufragio;

2°) Cumplir y velar porque se cumpla la Constitución de la República

3°) Servir al Estado de conformidad con la ley.

El ejercicio del sufragio comprende, además, el derecho de votar en la consulta popular directa,

contemplada en esta Constitución.

El Estado, Forma de Gobierno y sistema político

Antecedentes:

El tratar de delimitar conceptualmente el Estado, nos conduce al momento histórico de su

primera formulación, la sociedad renacentista y el surgimiento de las monarquías autoritarias,

para que a partir de esa organización social y política, surgida a finales del Siglo XV y principios

del XVI, se conceptualice las comunidades preestatales y de la evolución posterior del Estado

hasta la actualidad.

El primero que utilizó el término Estado fue Nicolás Maquiavelo, en una acepción cercana a la

concepción actual, relacionándola con el máximo poder existente como es la soberanía. En su

obra “El Príncipe”, dice: “Cuantos Estados y cuantas denominaciones ejercieron y ejercen
todavía una autoridad soberana sobre los hombres, fueron y son Principados o

Repúblicas”.

Posteriormente otros tratadistas se refirieron al término –entre ellos Bodino (De la República), T.

Hobbes, Montesquieu; hasta la actualidad, y a partir del siglo XVIII, está referido a una

comunidad política y socialmente organizada que habita un territorio determinado y está sujeta a

un conjunto de normas e instituciones. El primer Estado nace como consecuencia de una

formación histórica social, en la que una comunidad requiere de una organización jurídica política

para desarrollarse en un determinado territorio.

El nacimiento del Estado, en su primera acepción de Monarquía Autoritaria tiene su base en la

figura del Rey, como soberano o máximo poder dentro del territorio del reino, que excluye la

existencia de otros poderes dentro del Estado. La existencia de estas primeras formaciones

estatales implica las siguientes características: a) Unificación y centralización del poder en la

figura del rey; b) se institucionaliza el Estado y se desarrolla la administración; c) se le da origen

a un ejército dependiente del rey y no de los poderes locales; d) se crea un ordenamiento jurídico

para todo el Estado, desaparecen los ordenamientos locales.

De lo antes expuesto, se denotan varios elementos o componentes, así: Pueblo, territorio y

poder político. Debe tenerse presente que no es una mera suma aritmética de los tres, sino que

ellos logran una interacción determinada vinculados entre sí, volviéndose una unidad y es lo que

precisamente da sentido al concepto de Estado. No deben confundirse los elementos del Estado

con el Estado.

El Estado salvadoreño existe desde principios del siglo XIX, aunque su proceso de gestación dio

inicio en siglos anteriores.

¿Cuáles son los tres elementos que integran un Estado? El educando deberá definir los

tres elementos que lo conforman.


El Título III de la Carta Magna salvadoreña, establece el Estado, forma de gobierno y Sistema

Político, y en el art. 83, expresa que El Salvador es un Estado soberano y que dicha potestad

soberana reside en el pueblo, o sea que el titular de ella es el pueblo, debe hacerse énfasis que

en la actualidad los Estados deben establecer relaciones de diversa índole con otros de derecho

internacional, lo que significa que su actividad no la ejercen aisladamente de la comunidad

internacional.

Luego hay que hacer las valoraciones sobre el artículo 84.

El gobierno salvadoreño es republicano, democrático y representativo.

El sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos, que son el único

instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno.

En la constitución el constituyente dejo plasmado el carácter constitucional formal y material de

los partidos políticos, como un instrumento del pueblo para ejercer la soberanía; estableciéndose

además, el derecho de crear o ingresar a los partidos ya creados, vinculándose a otros derechos

políticos necesarios para el funcionamiento del poder y la dinámica del Estado y del gobierno, en

el que básicamente participan los ciudadanos y cuyas finalidades son estrictamente de

naturaleza política.