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COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA GUZMÁN AGUILAR ALFONSO 407060111

¿El oficio del Arquitecto?

“El futuro es el pasado, pues no se espera nada del futuro, ya que se le teme, o se le ignora. Ante esto, no es de extrañar
que el arte y la arquitectura actual -salvo raras y valiosas excepciones- repitan, o regurgiten, desde hace ya por lo menos
una década, los hallazgos de las vanguardias del primer tercio de este siglo o intenten resucitar estilos y figuras de siglos
anteriores. Se eluden las dificultades que implica la creación, en favor de la comodidad y la seguridad que ofrece la
copia. No se crea nada… se prefiere recrear.”

-Antonio Toca Fernández-

Criticar sin Producir es tan absurdo como esperar obtener un resultado distinto haciendo lo mismo, así que me permito
tener el poder efímero de mis palabras y “criticar” a Vicente Alonso Ibarra no desde la comodidad de mi posición como
estudiante, sino de un Ente de ciudad como cualquier otro que podría pasar frente a su obra y tan sólo decir mudamente
en mis pensamientos -esto se ve muy caro, aquí hubo buen presupuesto-

Insisto, que demonios puede decir este estudiante entusiasta de la obra publicada, habitada y reconocida de Vicente
Alonso: ¿En realidad Nada Verdad? En efecto, no tengo peso específico en mi opinión, y sin embargo terminé la última
página de su libro publicado por Arquine y mi primera reacción fue verificar que estuviese en la biblioteca y no en un
Sanborns hojeando un libro de Abax, Central o en los últimos proyectos Higuera-Sánchez.

Resulta entonces claro mi desprecio hacia el conservadurismo donde el orden y la lógica de su prudencia arquitectónica
aburren desde su tercer proyecto aleatorio que le mires. La rigidez de su geometrización sólo compite con el tamaño del
presupuesto que sus obras tienen en acabados y detalles constructivos que gustan a “Ese cliente” consumidor de status
que ama la sobriedad estructural-espacial (que se traduce en un diseño simplista barato de construir) de sus propuestas,
contra la pompa y ostentación de sus acabados (que se entiende como caro y de grandes ganancias al venderlo o rentarlo)
que cual maquillaje adorna y atavía una arquitectura seca indistinguible e indiferente.

Por otro lado, me pregunto: ¿Fue, o es académico?, y lo pregunto pues la retórica de su discurso es el triple de exquisita
que se producción arquitectónica. Su claro desaire y menosprecio hacia la “arquitectura del espectáculo” que privilegia
las formas simuladas que seducen visualmente, pero esconden una in-funcionalidad obscena me recordó a un asesor de
cierto taller del edificio C, quien durante las revisiones en el Starbucks de Dr Gálvez jamás se percató de un sinfín de
disparates e irregularidades por reglamento hasta que un día, lleno de frustración saque un escalímetro y aparté su Venti-
moka-capuchinno-latte-light, para medir directamente de un plano (proyecto bellamente ploteado en trapo de algún
rubio compañero sibarita adicto al apple), un cajón de estacionamiento que ostentaba una distribución perfecta, pero
unas medidas de 1.7x4, tras lo cual el joven arquitecto asesor, perplejo, sólo alcanzó a reír, y mirándome a los ojos me
dijo: -ahí está la prueba absoluta que mientras sea bello, lo demás no importa.-
COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA GUZMÁN AGUILAR ALFONSO 407060111

“El gran problema es que, a diferencia de la ciencia donde los fraudes tardan poco en descubrirse, en arquitectura se
pueden sostener un poco más gracias a la falta de flexión”

-Vicente Alonso Ibarra -

-La imagen en sí misma se ha convertido en una nueva realidad donde predominan la simulación y la hiper realidad- Vicente
Alonso me hizo meditar y tener una analogía entre el uso del Render y las obras creadas por el movimiento artístico del
Realismo mágico en el siglo XX, que procuraba un realismo épico y una pretensión de realidad que al final
irremediablemente caía en lo fantástico. Claramente un render será una exaltación de la verdad que abusa de la
ingenuidad del quien lo compra, pero no seamos ingenuos; ¿la contemporaneidad actual no es también una expresión
hiperreal de la verdad? ¿No usamos filtros para mejorarnos con nuestros móviles? ¿No publicamos imágenes en redes
sociales que exaltan una aspiración, más que una verdad? ¿No maquilla con fachadas exteriores e interiores costosas
Vicente Alonso su propia arquitectura? Las nuevas formas de producción arquitectónica irremediablemente vendrán
acompañadas de estas nuevas formas de consumir que privilegian la imagen y la apariencia para ser apropiadas, nos guste
o no.

¿Proponer Arquitectura significativa?

“La licencia de llamar significado al espacio interior y significante al envoltorio se deriva del hecho de que el primero
constituye el lugar donde se vive, la razón práctica del construir, el mismo sentido de la operación, mientras que el
segundo constituye el factor que conforma y realiza materialmente aquel lugar.”

-Renato de Fusco-

Para que sea significativa debe comprender un balance inequívoco entre su interior y exterior, que su discurso plástico
conviva congruentemente con la razón de su oficio y su existencia interior, ¿Cuántos arquitectos podríamos considerar
cumplen ambas características?, Ahora cuántos que cumplan además con las demandas específicas corporativas o
clientelares que encaprichan el resultado arquitectónico. Podría con toda irresponsabilidad dar una lista que te diera
complacencia y a otro lector asco, podría decir Kalach pues en su atrevimiento se ha equivocado y acertado tanto que se
ha logrado centrar en la boca y pensamiento de quienes lo reconocen por nefasto o por creativo. Podría decir Fernando
Romero tan sólo por tener la suerte familiar de tener presupuestos y créditos que le permiten hacer arquitectura que
difícilmente puedas pasar por desapercibida. O podría conciliar en la arquitectura de Bernardo Gómez Pimienta quién ha
conseguido un balance durante su trayectoria entre simplicidad y vanguardia sin temerle a la grandilocuencia que Rojkind
ha usado como estandarte creativo de sus envoltorios. Pero no me digas por favor que la producción de Alonso Ibarra es
significativa cuando sus proyectos amputan la serendipia plástica sustituyéndola por una prótesis de platino que otros
llaman elegantemente: “soluciones correctas de sutilezas compositivas”.

Guzmán Aguilar Alfonso