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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
TEORÍA ATÓMICA

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En el siglo v, a.C, el filósofo griego Demócrito expreso la idea que toda la
materia estaba formada por muchas partículas pequeñas e indivisibles que
llamo átomos (que significa indestructible o indivisible). A pesar de la idea
de Demócrito no fue aceptado por muchos de sus contemporáneos. En
1808, el científico inglés, profesor John Dalton, formuló una definición
precisa de las unidades indivisibles con la que estaba formada la materia y
que llamamos átomos.
El trabajo de Dalton marco el principio de la era de la química moderna. Las
hipótesis sobre la materia son:

 HIPÓTESIS 1: ”TODA LA MATERIA ESTÁ HECHA DE ÁTOMOS”


Dalton hipotetizó que la ley de la conservación de masa y la ley de las
proporciones constantes podían explicarse con el concepto de átomo.
Propuso que toda la materia está hecha de pequeñas partículas indivisibles
llamadas átomos, que imaginó como "partículas sólidas, masivas, duras,
impenetrables y en movimiento".

La primera hipótesis establece que los átomos de un elemento son


diferentes de los átomos de todos los demás elementos.

 HIPÓTESIS 2: “TODOS LOS ÁTOMOS DE UN ELEMENTO DADO SON


IDÉNTICOS EN MASA Y EN PROPIEDADES”
Dalton propuso que cada uno de los átomos de un elemento, como el oro, es
idéntico a cualquier otro átomo de ese elemento. También observó que los
átomos de un elemento difieren de los átomos de los demás elementos. En
la actualidad, todavía sabemos que este hecho es verdadero en su mayor
parte. Un átomo de sodio es diferente de un átomo de carbono. Los
elementos pueden compartir similares puntos de ebullición, puntos de

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fusión y electronegatividades, pero no existen dos elementos con
exactamente el mismo conjunto de propiedades.
 La segunda parte de la teoría de Dalton tuvo que ser modificada
después de que experimentos de espectroscopía de masas
demostraron que átomos del mismo elemento pueden tener
diferentes masas, debido a que el número de neutrones puede variar
para distintos isótopos de dicho elemento. Para más sobre isótopos,
puedes mirar este video sobre el número atómico, el número másico
y los isótopos.

 HIPÓTESIS 3: “LOS COMPUESTOS SON COMBINACIONES DE DOS O


MÁS TIPOS DE ÁTOMOS”
En la tercera parte su teoría atómica, Dalton propuso que los compuestos
son combinaciones de dos o más tipos diferentes de átomos. Un ejemplo de
tales compuestos es la sal de mesa, que es una combinación de dos
elementos distintos, con propiedades físicas y químicas únicas. El primero,
el sodio, es un metal altamente reactivo; el segundo, el cloro, es un gas
tóxico. Cuando reaccionan, sus átomos se combinan en una razón 1:1 para
formar cristales de NaCl, que podemos espolvorear sobre nuestra comida.
Ya que los átomos son indivisibles, siempre se combinarán en razones
sencillas de números enteros. Por lo tanto, no tendría sentido escribir una
fórmula como Na0.5Cl0.5, pues, no podemos tener medio átomo.

 HIPÓTESIS 4: “UNA REACCIÓN QUÍMICA ES UN REORDENAMIENTO DE


ÁTOMOS”
En la cuarta y última parte de su teoría, Dalton sugirió que las reacciones
químicas no crean ni destruyen átomos, simplemente los reordenan. Usando
de nuevo la sal de mesa como ejemplo, cuando el sodio se combina con el
cloro para hacer sal, ambos, el sodio y el cloro, siguen existiendo.
Simplemente se reordenan para formar un nuevo compuesto.

 A pesar de sus deficiencias, la teoría atómica de Dalton sigue


siendo en su mayor parte verdadera, y conforma el marco
teórico de la química moderna.

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MODELO ATÓMICO DE
THOMSON

El modelo atómico de Thomson, también llamado “budín de pasas”, fue


propuesto por Joseph John Thomson en 1897. El físico británico Thomson,
descubrió el electrón, al deducir que los rayos catódicos estaban formados
por partículas negativas. Dedujo que los rayos catódicos no estaban
cargados, ni eran átomos, así que eran fragmentos de átomos, o partículas
subatómicas, a estas partículas les dio el nombre de electrones. A Thomson
también se le atribuye el descubrimiento de los isótopos, así como el
invento del espectrómetro de masa.

J.J. Thomson, propuso el modelo que


lleva su nombre para explicar la
estructura atómica. Este consistía en
una esfera de materia no uniforme
cargada positivamente, donde se
encontraban insertadas las partículas
negativas, es decir, los electrones, de
ahí que también se le conozca a este
modelo como “budín de pasas”, por
la semejanza con éste dulce inglés.
El físico inglés realizó una serie de
tres experimentos con tubos de rayos
catódicos, en su tercera prueba
Thomson llegó a conclusiones
avanzadas, llamando “corpúsculos” a las partículas que procedían del
interior de los átomos de los electrodos, formando los rayos catódicos. Un
tubo catódico era un tubo de vidrio vacío cerrado, al que se le extraía el aire
y se le introducía un gas a una presión reducida. Tras esta observación, llegó
a la conclusión de que los átomos son divisibles.

Gracias a estos experimentos también pudo estudiar la relación de masa


entre las partículas que eran atraídas por el polo positivo del tubo catódico.

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Llegó así a imaginar que los átomos se componían de éstas partículas
bautizadas como corpúsculos dentro de un lago lleno de cargas positivas, o
lo que es lo mismo, modelo de budín de pasas.
Esta estructura explicaba que la materia era neutra eléctricamente
hablando, ya que en los átomos, según Thomson la carga positiva estaba
neutralizada por la negativa. Estas cargas negativas se encontraban algunas
veces uniformemente distribuidas en torno al núcleo, y en otros casos se
usaba el ejemplo de nube positiva de carga. Gracias a este descubrimiento
Thomson recibió el premio Nobel de Física en 1906.
Microscópicamente, a este modelo se le puede decir que tiene una
estructura abierta, ya que los protones o cargas positivas, se sitúan
introducidos en la masa que define la neutra carga del átomo.

Este modelo fue el primero realmente atómico, aunque pronto se vio que
era muy limitado.
El modelo de Thomson fue discutido después del experimento
de Rutherford, al descubrirse el núcleo, ya que este modelo no puede
explicar que el átomo esté formado por un núcleo denso y una parte
entorno a él llamada corteza, así que científicos como Ernst Rutherford y
Niels Bohr continuaron investigando, y dando teorías sobre los átomos.
A modo anecdótico se puede decir, que Rutherford fue alumno de J.J
Thomson, en la Universidad de Cambridge, en los laboratorios Cavendish,
donde más tarde ocuparía su puesto. El hijo de Thomson, también destacó
en física, recibiendo el premio Nobel en 1937, por su estudio de las
propiedades ondulatorias de los electrones. El físico inglés también llegó a
ser presidente de la Royal Society.

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TEORÍA ATÓMICA DE
RUTHERFORD

El modelo de Thomson presentaba un átomo estático y macizo. El modelo


planteado por Rutherford sugiere que la carga positiva del átomo está
concentrada en un núcleo estacionario de gran masa, mientras que los
electrones negativos se mueven en órbitas alrededor del núcleo, ligadas por
la atracción eléctrica entre cargas opuestas.

Historia
En 1911, el físico británico nacido en Nueva Zelanda Ernest
Rutherford estableció la existencia del núcleo atómico. A partir de los datos
experimentales de la dispersión de partículas alfa por núcleos de átomos
de oro, las partículas alfa empleadas por Rutherford, muy rápidas y con
carga positiva, se desviaban con claridad al atravesar una capa muy fina
de materia.
Para explicar este efecto era necesario un modelo atómico con un núcleo
central pesado y cargado positivamente que provocara la dispersión de las
partículas alfa. Demostrando que el anterior modelo atómico de Thomson,
con partículas positivas y negativas uniformemente distribuidas, era
insostenible.

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Evolución del modelo atómico
A medida en que los científicos fueron conociendo la estructura del átomo a
través de experimentos, modificaron su modelo atómico para ajustarlos a
los datos experimentales.
El físico británico Joseph John Thomson observó que los átomos tenían
cargas positivas y negativas, presentando su modelo un átomo estático y
macizo, las cargas positivas y negativas estaban en reposo neutralizándose
mutuamente, los electrones estaban incrustados en una masa positiva como
las pasas en un pastel de frutas, mientras su compatriota Ernest
Rutherford descubrió que la carga positiva del átomo está concentrada en
su núcleo y dedujo que el átomo debía estar formado por una corteza con
los electrones girando alrededor de un núcleo central cargado
positivamente, este modelo era dinámico y hueco, pero de acuerdo con las
leyes de la física clásica, inestable.
El físico danés Niels Bohr propuso un nuevo modelo atómico, según el cual
los electrones giran alrededor del núcleo en unos niveles u orbitas bien
definidas y su colega austriaco Edwin Schödinger descubrió que, de hecho,
los electrones de un átomo se comportan más como ondas que como
partículas.

Modelo Atómico de Rutherford


Para Ernest Rutherford, el átomo era un sistema planetario de electrones
girando alrededor de un núcleo atómico pesado y con carga eléctrica
positiva.

El modelo atómico de Rutherford puede resumirse de la siguiente manera:


1. El átomo posee un núcleo central pequeño, con carga eléctrica
positiva, que contiene casi toda la masa del átomo.
2. Los electrones giran a grandes distancias alrededor del núcleo en
órbitas circulares.
3. La suma de las cargas eléctricas negativas de los electrones debe ser
igual a la carga positiva del núcleo, ya que el átomo es
eléctricamente neutro.

Limitaciones del modelo atómico de


Rutherford

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Este modelo de sistema solar propuesto por Rutherford no puede ser estable
según la teoría de Maxwell ya que, al girar, los electrones son acelerados y
deberían emitir radiación electromagnética, perder energía y como
consecuencia caer en el núcleo en un tiempo muy breve.
La explicación de cómo los electrones pueden tener órbitas estables
alrededor del núcleo y por qué los átomos presentaban espectros de
emisión característicos y discretos son dos problemas que no se explican
satisfactoriamente por este modelo.

Modelos posteriores
El modelo atómico de Rutherford fue sustituido muy pronto por el de Bohr.
Bohr intentó explicar fenomenológicamente que solo algunas órbitas de los
electrones son posibles. Lo cual daría cuenta de los espectros de emisión y
absorción de los átomos en forma de bandas discretas.
El modelo de Bohr "resolvía" formalmente el problema, proveniente de la
electrodinámica, postulando que sencillamente los electrones no radiaban,
hecho que fue explicado por la mecánica cuántica según la cual la
aceleración promedio del electrón deslocalizado es nula.

ISÓTOPOS, NÚMEROS
ATÓMICOS Y NÚMEROS
MÁSICOS

Los átomos de cada elemento tienen un número característico de protones.


De hecho, este determina qué átomo estamos viendo (por ejemplo, todos

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los átomos con 6 protones son átomos de carbono); el número atómico es el
número de protones de un átomo. En cambio, el número de neutrones de un
elemento dado puede variar. Los isótopos son las formas del mismo átomo
que difieren solo en el número de neutrones. En conjunto, el número de
masa de un elemento es el número de protones y de neutrones que lo
determinan (número de masa = protones + neutrones).

Una propiedad estrechamente relacionada con el número de masa de un


átomo es su masa atómica. La masa atómica de un átomo individual es
simplemente su masa total y generalmente se expresa en unidades de
masa atómica (uma). Por definición, un átomo de carbono con seis
neutrones (carbono-12) tiene una masa atómica de 12 uma. Otros tipos de
átomos generalmente no tienen masas atómicas de números redondos. Sin
embargo, la masa atómica de un átomo en general será muy cercana a su
número de masa aunque tendrá algunas diferencias en los decimales.

Debido a que los isótopos de un elemento tienen diferentes masas


atómicas, los científicos también pueden determinar la masa atómica
relativa (denominada algunas veces peso atómico) de un elemento. La
masa atómica relativa es un promedio de las masas atómicas de los
diferentes isótopos en una muestra y la contribución de cada isótopo al
promedio se determina por medio de la cantidad que representa dentro de
la muestra. Las masas atómicas relativas que aparecen en la tabla periódica
(como la del hidrógeno, que se muestra a continuación) se calculan en todos
los isótopos naturales de cada elemento, los cuales se ponderan con base
en su abundancia en la Tierra. Los objetos extraterrestres, como los
asteroides o meteoritos, pueden tener abundancias de isótopos muy
distintas.

A = masa atómica del


elemento natural

Ai = masa atómica de cada


isótopo

xi = porcentaje de cada
isótopo en la mezcla

Veamos una serie de ejemplos:

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Para el carbono Z=6. Es decir, todos los átomos de carbono tienen 6
protones y 6 electrones.
El carbono tiene dos isótopos: uno con A=12, con 6 neutrones y otro con
número másico 13 (7 neutrones), que se representan como:

El carbono con número másico 12 es el más común (~99% de todo el


carbono). Al otro isótopo se le denomina carbono-13.
El hidrógeno presenta tres isótopos, y en este caso particular cada uno tiene
un nombre diferente

Hidrógeno Deuterio Tritio

La forma más común es el hidrógeno, que es el único átomo que no tiene


neutrones en su núcleo.

Otro ejemplo son los dos isótopos más comunes del uranio:

Los cuales se denominan uranio-235 y uranio-238.


En general las propiedades químicas de un elemento están determinadas
fundamentalmente por los protones y electrones de sus átomos y en
condiciones normales los neutrones no participan en los cambios químicos.
Por ello los isótopos de un elemento tendrán un comportamiento químico
similar, formarán el mismo tipo de compuestos y reaccionarán de manera
semejante.

Isótopos y decaimiento radiactivo

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Como se mencionó anteriormente, los isótopos son diferentes formas de un
elemento que tienen el mismo número de protones pero diferente número
de neutrones. Muchos elementos, como el carbono, potasio y uranio, tienen
varios isótopos que ocurren de forma natural.
Algunos isótopos son estables, pero otros pueden emitir, o desprender,
partículas subatómicas para lograr una configuración más estable de menor
energía. Dichos isótopos se denominan radioisótopos y el proceso en el cual
liberan partículas y energía se conoce como decaimiento. El decaimiento
radiactivo puede causar un cambio en el número de protones en el núcleo;
cuando esto sucede, la identidad del átomo cambia (por ejemplo, el
carbono-14 decae a nitrógeno-14).
El decaimiento radiactivo es un proceso aleatorio pero exponencial, y la vida
media de un isótopo es el periodo durante el cual la mitad del material
decaerá para convertirse en un producto diferente y relativamente más
estable. La proporción entre el isótopo original, su producto de decaimiento
e isótopos estables varía de manera predecible: esto permite que la
abundancia relativa del isótopo sea utilizada como un reloj que mide el
tiempo desde la incorporación del isótopo (a un fósil, por ejemplo) hasta el
presente.

Gráfica de decaimiento radiactivo del carbono-14. La cantidad de carbono-


14 disminuye exponencialmente con el tiempo. El tiempo en que la mitad
del carbono-14 original ha decaído —y la mitad que permanece— se
designa como t 1/2. Este tiempo también es conocido como la vida media
del radioisótopo y, en el caso del carbono-14, equivale a 5,730 años.
Por ejemplo, el carbono normalmente está presente en la atmósfera en
forma de gases, como el dióxido de carbono, y existe en tres formas
isotópicas: carbono-12 y carbono-13, que son estables, y carbono-14, que
es radiactivo. Estas formas de carbono se encuentran en la atmósfera en

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proporciones relativamente constantes, donde el carbono-12 es la forma
principal en casi 99%, el carbono-13 es una forma menor en casi 1% y el
carbono-14 está presente solo en cantidades ínfimas. Dado que las plantas
consumen dióxido de carbono del aire para formar azúcares, la cantidad
relativa de carbono-14 en sus tejidos será igual a la concentración de
carbono-14 en la atmósfera. Como los animales comen plantas (o a otros
animales que comen plantas), las concentraciones de carbono-14 en sus
cuerpos también coincidirán con la concentración atmosférica. Cuando un
organismo muere, deja de consumir carbono-14, así que la proporción entre
carbono-14 y carbono-12 en sus restos (como huesos fosilizados) disminuirá
gradualmente conforme el carbono-14 decaiga a nitrógeno-14.

Después de una vida media de aproximadamente 5,730 años, la mitad del


carbono-14 que estaba presente inicialmente se habrá convertido en
nitrógeno-14. Esta propiedad puede utilizarse para datar objetos que
anteriormente eran seres vivos, como huesos o madera viejos. Comparando
la proporción de concentraciones entre el carbono-14 y el carbono-12 en un
objeto con la misma proporción en la atmósfera (equivalente a la
concentración inicial de carbono en el objeto), se puede determinar la
fracción de isótopo que todavía no ha decaído. Con base en esta fracción,
puede calcularse la edad del material con precisión si no tiene mucho más
de 50,000 años. Otros elementos tienen isótopos con diferentes vidas
medias y, por lo tanto, pueden utilizarse para medir la edad en diferentes
escalas de tiempo. Por ejemplo, el potasio-40 tiene una vida media de 1,250
000 000 de años y el uranio-235 tiene una vida media de alrededor de 700
millones de años y ha sido utilizado para medir la edad de rocas lunares.

Masa atómica
La masa atómica relativa de un elemento, es la masa en gramos de 6.02
·1023 átomos (número de Avogadro, NA) de ese elemento, la masa relativa
de los elementos de la tabla periódica desde el 1 hasta el 105 está situada
en la parte inferior de los símbolos de dichos elementos. El átomo de
carbono, con 6 protones y 6 neutrones, es el átomo de carbono 12 y es la
masa de referencia para las masas atómicas. Una unidad de masa atómica
(u.m.a), se define exactamente como 1/12 de la masa de un átomo de
carbono que tiene una masa 12 u.m.a. una masa atómica relativa molar de
carbono 12 tiene una masa de 12 g en esta escala. Un mol gramo
(abreviado, mol) de un elemento se define como el numero en gramos de
ese elemento igual al número que expresa su masa relativa molar. Así, por
ejemplo, un mol gramo de aluminio tiene una masa de 26.98 g y contiene
6.023 ·1023 átomos.

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LA NATURALEZA ONDULATORIA
DE LA LUZ

La luz emitida por las fuentes luminosas es capaz de viajar a través de


materia o en ausencia de ella, aunque no todos los medios permiten que la
luz se propague.
Desde este punto de vista, las diferentes sustancias materiales se pueden
clasificar en opacas, traslúcidas y transparentes. Aunque la luz es incapaz
de traspasar las opacas, puede atravesar las otras. Las sustancias
transparentes tienen, además, la propiedad de que la luz sigue en su
interior trayectorias definidas. Éste es el caso del agua, el vidrio o el aire. En
cambio, en las traslúcidas la luz se dispersa, lo que da lugar a que a través
de ellas no se puedan ver las imágenes con nitidez. El papel vegetal o el
cristal esmerilado constituyen algunos ejemplos de objetos traslúcidos.
En un medio que además de ser transparente sea homogéneo, es decir, que
mantenga propiedades idénticas en cualquier punto del mismo, la luz se
propaga en línea recta. Esta característica, conocida desde la antigüedad,
constituye una ley fundamental de la óptica geométrica.
Dado que la luz se propaga en línea recta, para estudiar los fenómenos
ópticos de forma sencilla, se acude a algunas simplificaciones útiles. Así, las
fuentes luminosas se consideran puntuales, esto es, como si estuvieran
concentradas en un punto, del cual emergen rayos de luz o líneas rectas
que representan las direcciones de propagación. Un conjunto de rayos que
parten de una misma fuente se denomina haz. Cuando la fuente se
encuentra muy alejada del punto de observación, a efectos prácticos, los
haces se consideran formados por rayos paralelos. Si por el contrario la
fuente está próxima la forma del haz es cónica.
La naturaleza de la luz ha sido objeto de la atención de filósofos y científicos
desde tiempos remotos. Ya en la antigua Grecia se conocían y se manejaban
fenómenos y características de la luz tales como la reflexión, la refracción y
el carácter rectilíneo de su propagación, entre otros. No es de extrañar
entonces que la pregunta: ¿qué es la luz?, se planteara como una exigencia
de un conocimiento más profundo. Los griegos primero y los árabes después
sostuvieron que la luz es una emanación del ojo que se proyecta sobre el
objeto, se refleja en él y produce la visión. El ojo sería, pues, el emisor y a la
vez el receptor de los rayos luminosos.

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A partir de esa primera explicación conocida, el desarrollo histórico de las
ideas sobre la naturaleza de la luz constituye un ejemplo de cómo
evolucionan las teorías y los modelos científicos a medida que, por una
parte, se consolida el concepto de ciencia y, por otra, se obtienen nuevos

datos experimentales que ponen a prueba las ideas disponibles.

El modelo corpuscular de Newton


Isaac Newton (1642-1727) se interesó vivamente en los fenómenos
asociados a la luz y los colores. A mediados del siglo XVII, propuso una
teoría o modelo acerca de lo que es la luz, cuya aceptación se extendería
durante un largo periodo de tiempo. Afirmaba que el comportamiento de la
luz en la reflexión y en la refracción podría explicarse con sencillez
suponiendo que aquélla consistía en una corriente de partículas que
emergen, no del ojo, sino de la fuente luminosa y se dirigen al objeto a gran
velocidad describiendo trayectorias rectilíneas. Empleando sus propias
palabras, la luz podría considerarse como «multitudes de inimaginables
pequeños y velocísimos corpúsculos de varios tamaños».
Al igual que cualquier modelo científico, el propuesto por Newton debería
resistir la prueba de los hechos experimentales entonces conocidos, de
modo que éstos pudieran ser interpretados de acuerdo con el modelo. Así,
explicó la reflexión luminosa asimilándola a los fenómenos de rebote que se
producen cuando partículas elásticas chocan contra una pared rígida. En
efecto, las leyes de la reflexión luminosa resultaban ser las mismas que las
de este tipo de colisiones.

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Con el auxilio de algunas suposiciones un tanto artificiales, consiguió
explicar también los fenómenos de la refracción, afirmando que cerca de la
superficie de separación de dos medios transparentes distintos, los
corpúsculos luminosos sufren unas fuerzas atractivas de corto alcance que
provocan un cambio en la dirección de su propagación y en su velocidad.
Aunque con mayores dificultades que las habidas para explicar la reflexión,
logró deducir las leyes de la refracción utilizando el modelo corpuscular.

El modelo ondulatorio de Huygens


El físico Christian Huygens (1629-1695.) dedicó sus esfuerzos a elaborar una
teoría ondulatoria acerca de la naturaleza de la luz que con el tiempo
vendría a ser la gran rival de la teoría corpuscular de su contemporáneo
Newton.
Era un hecho comúnmente aceptado en el mundo científico de entonces, la
existencia del «éter cósmico» o medio sutil y elástico que llenaba el espacio
vacío. En aquella época se conocían también un buen número de fenómenos
característicos de las ondas.
En todos los casos, para que fuera posible su propagación debía existir un
medio material que hiciera de soporte de las mismas. Así, el aire era el
soporte de las ondas sonoras y el agua el de las ondas producidas en la
superficie de un lago.

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Huygens supuso que todo objeto luminoso produce perturbaciones en el
éter, al igual que un silbato en el aire o una piedra en el agua, las cuales
dan lugar a ondulaciones regulares que se propagan a través en todas las
direcciones del espacio en forma de ondas esféricas. Además, según
Huygens, cuando un punto del éter es afectado por una onda se convierte,
al vibrar, en nueva fuente de ondas.
Estas ideas básicas que definen su modelo ondulatorio para la luz le
permitieron explicar tanto la propagación rectilínea como los fenómenos de
la reflexión y la refracción, que eran, por otra parte, comunes a los
diferentes tipos de ondas entonces conocidas. A pesar de la mayor sencillez
y el carácter menos artificioso de sus suposiciones, el modelo de Huygens
fue ampliamente rechazado por los científicos de su época.
La enorme influencia y prestigio científico adquirido por Newton se aliaron
con la falta de un lenguaje matemático adecuado, en contra de la teoría de
Huygens para la luz.
El físico inglés Thomas Young (1772-1829) publicó en 1781 un trabajo
titulado «Esbozos de experimentos e investigaciones respecto de la luz y el
sonido». Utilizando como analogía las ondas en la superficie del agua,
descubrió el fenómeno de interferencias luminosas, según el cual cuando
dos ondas procedentes de una misma fuente se superponen en una
pantalla, aparecen sobre ella zonas de máxima luz y zonas de oscuridad en
forma alternada.
El hecho de que, en diferentes zonas, luz más luz pudiese dar oscuridad, fue
explicado por Young en base a la teoría ondulatoria, suponiendo que en ellas
la cresta de una onda coincidía con el valle de la otra, por lo que se producía
una mutua destrucción.
Aunque las ideas de Young tampoco fueron aceptadas de inmediato, el
respaldo matemático efectuado por Agustín Fresnel (1788-1827) catorce
años después, consiguió poner fuera de toda duda la validez de las ideas de
Young sobre tales fenómenos, ideas que se apoyaban en el modelo
ondulatorio propuesto por Huygens.
El modelo corpuscular era incapaz de explicar las interferencias luminosas.
Tampoco podía explicar los fenómenos de difracción en los cuales la luz
parece ser capaz de bordear los obstáculos o doblar las esquinas como lo
demuestra la existencia de una zona intermedia de penumbra entre las
zonas extremas de luz y sombra. Las ideas de Huygens prevalecían, al fin,
sobre las de Newton tras una pugna que había durado cerca de 2 siglos.

Diferencia gráfica entre Newton y Huygens:

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Modelo de la composición de la
luz de Isaac Newton

Modelo de la composición de la
luz de Christian Huygens

El modelo de Thomas Young

Thomas Young nació el 13 de junio de 1773 en Milverton, al sudoeste de


Inglaterra, en el seno de una familia cuáquera. Era el mayor de diez
hermanos y recibió una educación estricta. Fue un niño prodigio. A los dos
años ya leía y a los seis había leído dos veces la Biblia de principio a fin.
Conocía una docena de lenguas incluidas el latín y el griego antiguo y
estudió Medicina, aunque a la larga no tuvo éxito como médico, en parte
por su poca habilidad para reconfortar a los pacientes. Con veintiocho años
abandonó la práctica médica para unirse a la Royal Institution de Londres.
En dos años ya había impartido 91 conferencias. Fue uno de los primeros en
descifrar jeroglíficos egipcios y desempeñó un papel esencial en la
descodificación de la piedra de Rosetta. Fue un lingüista fenomenal, el
primero en identificar similitudes entre numerosos idiomas a los que
denominó indoeuropeos.
Realizó estudios sobre la visión y el ojo humano y propuso la teoría
tricromática de la visión confirmada ciento cincuenta años después.
Investigó sobre el sonido, la audición y la voz humana y fue entonces

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cuando se preguntó si el sonido y la luz no tendrían la misma naturaleza
ondulatoria. La Enciclopedia Británica define a Young como «médico y físico
inglés que estableció el principio de la interferencia de la luz resucitando la
teoría ondulatoria de la luz abandonada en el siglo anterior. También fue un
egiptólogo que ayudó a descifrar la Piedra de Rosetta». De hecho, Young
realizó descubrimientos en prácticamente todos los campos que estudió,
incluyendo física (la teoría ondulatoria de la luz), ingeniería (el módulo de
elasticidad), fisiología (el mecanismo de la visión), egiptología, lingüística,
etc. Para muchos Young es «el último hombre que lo sabía todo».
Su contribución fundamental al campo de la luz es el experimento de la
doble rendija, considerado no sólo como «uno de los experimentos más
bellos de la física», sino también «el experimento favorito con luz». Con este
experimento Young desafió las teorías de Isaac Newton y demostró que la
luz es una onda, que probaba que la luz sufre el fenómeno de las
interferencias que es propio de las ondas. Entre 1801 y 1803 presentó una
serie de conferencias en la Royal Society subrayando la teoría ondulatoria
de la luz y añadiendo a la misma un nuevo concepto fundamental, el
principio de interferencia. El experimento de la doble rendija es
maravillosamente simple y permitió a Thomas Young demostrar de forma
convincente y por primera vez la naturaleza ondulatoria de la luz. Cuando
las ondas provenientes de dos rendijas estrechas se superponen sobre una
pantalla colocada a cierta distancia paralela a la línea que conecta estas
rendijas, aparece en la pantalla un patrón de franjas claras y oscuras
espaciadas regularmente (patrón de interferencia). Esta es la primera
prueba clara de que luz más luz puede dar lugar a oscuridad. En la
interferencia tiene lugar una redistribución espacial de la intensidad
luminosa sin que se viole la conservación de la energía. Este fenómeno se
conoce como interferencia y con este experimento se corroboraron las ideas
intuitivas de Huygens respecto al carácter ondulatorio de la luz. Thomas
Young esperaba este resultado pues creía firmemente en la teoría
ondulatoria de la luz y su juicio éste había sido el más importante de sus
muchos logros científicos.

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Experimento de la doble rendija mostrando el
diagrama interferencial de la luz:
El 12 de noviembre 1801 presentó ante la Royal Society la Bakerian Lecture
titulada “On the Theory of Light and Colours” (Sobre la Teoría de la Luz y los
Colores) y el 24 de noviembre de 1803 también la Bakerian Lecture
“Experiments and Calculations relative to Physical Optics” (Experimentos y
cálculos relativos a la óptica física). En esta última presentaba la
«demostración experimental de la ley general de la interferencia de la luz» y
una «inferencia argumentativa sobre la naturaleza de la luz», concluyendo
que la luz era una onda. Como todas las ondas conocidas necesitaban un
medio material para su propagación, como sucede con las ondas sonoras o
las ondas en el agua, Young consideró que la luz se propagaba en un medio,
el éter aluminífero, concluyendo que «A luminiferous Ether pervades de
Universe, rare and elastic in high degree» (Un éter luminífero impregna todo
el Universo, raro y elástico en alto grado) y afirmó de forma contundente
que «Radiant light consists in Undulations of the luminiferous Ether» (la luz
radiante consiste en ondulaciones del éter aluminífero). Asimismo señaló
que la sensación de los diferentes colores depende de la distinta frecuencia
de las vibraciones de la luz que excita la retina.

Diagrama interferencial
observado por Young.

Sin embargo, en el año 1803 casi nadie aceptó de forma inmediata las ideas
radicales de Young sobre la naturaleza de la luz. Young publicó en 1807 su
magnus opus, A Course of Lectures on Natural Philosophy and the
Mechanical Arts, consistente en dos volúmenes con más de mil quinientas
páginas y que fue descrito por el físico Joseph Larmor (1857-1942) como «el
más grande y el más original de todos los cursos publicados». En la Lección
39 se describe el experimento de la doble rendija y además el libro incluye
una serie de diagramas sobre el experimento en la Lámina XXX.

20
Gracias a las contribuciones realizadas por Augustin Fresnel, la teoría
ondulatoria de la luz –que Young demostró en su famoso experimento– fue
finalmente aceptada.

CUANTIZACIÓN DE LA ENERGÍA
Y FOTONES
En física, una cuantización es un procedimiento matemático para construir un
modelo cuántico para un sistema físico a partir de su descripción clásica.
Esta teoría se resume en 2 grandes descubrimientos científicos:
 El efecto fotoeléctrico (Einstein y Hertz)
 Radiación del cuerpo negro (Planck)

I. Efecto fotoeléctrico.
El efecto fotoeléctrico consiste en la emisión de electrones por un material
al incidir sobre él una radiación electromagnética (luz visible o ultravioleta,
en general).1 A veces se incluyen en el término otros tipos de interacción
entre la luz y la materia:
El efecto fotoeléctrico fue descubierto y descrito por Heinrich Hertz, en
1887, al observar que el arco que salta entre dos electrodos conectados a
alta tensión alcanza distancias mayores cuando se ilumina con luz
ultravioleta que cuando se deja en la oscuridad. La explicación teórica fue
hecha por Albert Einstein, quien publicó en 1905 el revolucionario artículo
“Heurística de la generación y conversión de la luz”, basando su formulación
de la fotoelectricidad en una extensión del trabajo sobre los cuantos de Max
Planck. Más tarde Robert Andrews Millikan pasó diez años experimentando
para demostrar que la teoría de Einstein no era correcta, para finalmente
concluir que sí lo era. Eso permitió que Einstein y Millikan fueran
galardonados con Premios Nobel en 1921 y 1923, respectivamente.
Se podría decir que el efecto fotoeléctrico es lo opuesto a los rayos X, ya
que el efecto fotoeléctrico indica que los fotones pueden transferir energía a
los electrones. Los rayos X (no se sabía la naturaleza de su radiación, de ahí
la incógnita "X") son la transformación en un fotón de toda o parte de la
energía cinética de un electrón en movimiento. Esto se descubrió
casualmente antes de que se dieran a conocer los trabajos de Planck y
Einstein (aunque no se comprendió entonces).

21
Introducción
Los fotones tienen una energía característica determinada por la frecuencia
de onda de la luz. Si un átomo absorbe energía de un fotón y tiene más
energía que la necesaria para expulsar un electrón del material y además
posee una trayectoria dirigida hacia la superficie, entonces el electrón
puede ser expulsado del material. Si la energía del fotón es demasiado
pequeña, el electrón es incapaz de escapar de la superficie del material. Los
cambios en la intensidad de la luz no modifican la energía de sus fotones,
tan sólo el número de electrones que pueden escapar de la superficie sobre
la que incide y por tanto la energía de los electrones emitidos no depende
de la intensidad de la radiación que le llega, sino de su frecuencia. Si el
fotón es absorbido, parte de la energía se utiliza para liberarlo del átomo y
el resto contribuye a dotar de energía cinética a la partícula libre.
En principio, todos los electrones son susceptibles de ser emitidos por
efecto fotoeléctrico. En realidad los que más salen son los que necesitan
menos energía para ser expulsados y, de ellos, los más numerosos.
En un aislante (dieléctrico), los electrones más energéticos se encuentran
en la banda de valencia. En un metal, los electrones más energéticos están
en la banda de conducción. En un semiconductor de tipo N, son los
electrones de la banda de conducción los que son más energéticos. En un
semiconductor de tipo P también, pero hay muy pocos en la banda de
conducción. Así que en ese tipo de semiconductor hay que tener en cuenta
los electrones de la banda de valencia.
A la temperatura ambiente, los electrones más energéticos se encuentran
cerca del nivel de Fermi (salvo en los semiconductores intrínsecos en los
cuales no hay electrones cerca del nivel de Fermi). La energía que hay que
dar a un electrón para llevarlo desde el nivel de Fermi hasta el exterior del
material se llama función de trabajo, y la frecuencia mínima necesaria, de
radiación incidente, para sacar un electrón del metal, recibe el nombre

22
de frecuencia umbral. El valor de esa energía es muy variable y depende del
material, estado cristalino y, sobre todo, de las últimas capas atómicas que
recubren la superficie del material. Los metales
alcalinos (sodio, calcio, cesio, etc.), presentan las más bajas funciones de
trabajo. Aún es necesario que las superficies estén limpias a nivel atómico.
Una de las mayores dificultades en los experimentos de Millikan era que
había que fabricar las superficies de metal en el vacío.

Explicación
Los fotones del rayo de luz tienen una energía característica determinada
por la frecuencia de la luz. En el proceso de fotoemisión, si
un electrón absorbe la energía de un fotón y este último tiene más energía
que la función de trabajo, el electrón es arrancado del material. Si la energía
del fotón es demasiado baja, el electrón no puede escapar de la superficie
del material.
Aumentar la intensidad del haz no cambia la energía de los fotones
constituyentes, solo cambia el número de fotones. En consecuencia, la
energía de los electrones emitidos no depende de la intensidad de la luz,
sino de la energía de los fotones.

Los electrones pueden absorber energía de los fotones cuando son


irradiados, pero siguiendo un principio de "todo o nada". Toda la energía de
un fotón debe ser absorbida y utilizada para liberar un electrón de un enlace
atómico, o si no la energía es re-emitida. Si la energía del fotón es
absorbida, una parte libera al electrón del átomo y el resto contribuye a
la energía cinética del electrón como una partícula libre.
Einstein no se proponía estudiar las causas del efecto en el que los
electrones de ciertos metales, debido a una radiación luminosa, podían
abandonar el metal con energía cinética. Intentaba explicar el
comportamiento de la radiación, que obedecía a la intensidad de la
radiación incidente, al conocerse la cantidad de electrones que abandonaba
el metal, y a la frecuencia de la misma, que era proporcional a la energía
que impulsaba a dichas partículas.

23
Leyes de la emisión fotoeléctrica
1. Para un metal y una frecuencia de radiación incidentes dados, la
cantidad de fotoelectrones emitidos es directamente proporcional a la
intensidad de luz incidente.2
2. Para cada metal dado, existe una cierta frecuencia mínima de
radiación incidente debajo de la cual ningún fotoelectrón puede ser
emitido. Esta frecuencia se llama frecuencia de corte, también conocida
como "Frecuencia Umbral".
3. Por encima de la frecuencia de corte, la energía cinética máxima del
fotoelectrón emitido es independiente de la intensidad de la luz
incidente, pero depende de la frecuencia de la luz incidente.
4. La emisión del fotoelectrón se realiza instantáneamente,
independientemente de la intensidad de la luz incidente. Este hecho se
contrapone a la teoría Clásica: la Física Clásica esperaría que existiese
un cierto retraso entre la absorción de energía y la emisión del electrón,

inferior a un nanosegundo.

Formulación Matemática

24
Para analizar el efecto fotoeléctrico cuantitativamente utilizando el método
derivado por Einstein es necesario plantear las siguientes ecuaciones:
Energía de un fotón absorbido = Energía necesaria para liberar
1 electrón + energía cinética del electrón emitido.
Algebraicamente:

Que también puede escribirse como:

Donde h es la constante de Planck, f0 es la frecuencia de corte o frecuencia


mínima de los fotones para que tenga lugar el efecto fotoeléctrico, Φ es
la función de trabajo, o mínima energía necesaria para llevar un electrón del
nivel de Fermi al exterior del material y Ek es la máxima energía cinética de
los electrones que se observa experimentalmente.

 Nota: Si la energía del fotón (hf) no es mayor que la función de


trabajo (Φ), ningún electrón será emitido. Si los fotones de la
radiación que inciden sobre el metal tienen una menor energía que
la de función de trabajo, los electrones del material no obtienen
suficiente energía como para emitirse de la superficie metálica.

En algunos materiales esta ecuación describe el comportamiento del efecto


fotoeléctrico de manera tan sólo aproximada. Esto es así porque el estado
de las superficies no es perfecto (contaminación no uniforme de la
superficie externa).

Historia
 Heinrich Hertz
25
Las primeras observaciones del efecto fotoeléctrico fueron llevadas a cabo
por Heinrich Hertz, en 1887, en sus experimentos sobre la producción y
recepción de ondas electromagnéticas. Su receptor consistía en una bobina
en la que se podía producir una chispa como producto de la recepción de
ondas electromagnéticas. Para observar mejor la chispa Hertz encerró su
receptor en una caja negra. Sin embargo la longitud máxima de la chispa se
reducía en este caso comparada con las observaciones de chispas
anteriores. En efecto la absorción de luz ultravioleta facilitaba el salto de los
electrones y la intensidad de la chispa eléctrica producida en el receptor.
Hertz publicó un artículo con sus resultados sin intentar explicar el
fenómeno observado.

 Joseph John Thomson

En 1897, el físico británico Joseph John Thomson investigaba los rayos


catódicos. Influenciado por los trabajos de James Clerk Maxwell, Thomson
dedujo que los rayos catódicos consistían de un flujo de partículas cargadas
negativamente a los que llamó corpúsculos y ahora conocemos
como electrones.
Thomson utilizaba una placa metálica encerrada en un tubo de vacío
como cátodo exponiendo este a luz de diferente longitud de onda. Thomson
pensaba que el campo electromagnético de frecuencia variable producía
resonancias con el campo eléctrico atómico y que si estas alcanzaban una
amplitud suficiente podía producirse la emisión de un "corpúsculo"
subatómico de carga eléctrica y por lo tanto el paso de la corriente eléctrica.
La intensidad de esta corriente eléctrica variaba con la intensidad de la luz.
Incrementos mayores de la intensidad de la luz producían incrementos
mayores de la corriente. La radiación de mayor frecuencia producía la
emisión de partículas con mayor energía cinética.

 Philipp Lenard

En 1902 Philipp Lenard realizó observaciones del efecto fotoeléctrico en las


que se ponía de manifiesto la variación de energía de los electrones con la
frecuencia de la luz incidente.
La energía cinética de los electrones podía medirse a partir de la diferencia
de potencial necesaria para frenarlos en un tubo de rayos catódicos. La
radiación ultravioleta requería por ejemplo potenciales de frenado mayores
que la radiación de mayor longitud de onda. Los experimentos de Lenard
arrojaban datos únicamente cualitativos dadas las dificultades del equipo
instrumental con el cual trabajaba.

26
Cuantos de luz de Einstein
En 1905, el mismo año que formuló su teoría de la relatividad
especial, Albert Einstein propuso una descripción matemática de este
fenómeno que parecía funcionar correctamente y en la que la emisión de
electrones era producida por la absorción de cuantos de luz que más tarde
serían llamados fotones. En un artículo titulado "Un punto de vista heurístico
sobre la producción y transformación de la luz" mostró cómo la idea de
partículas discretas de luz podía explicar el efecto fotoeléctrico y la
presencia de una frecuencia característica para cada material por debajo de
la cual no se producía ningún efecto. Por esta explicación del efecto
fotoeléctrico Einstein recibiría el Premio Nobel de Física en 1921.
Según las investigaciones de Einstein, la energía con que los electrones
escapaban del cátodo iluminado aumentaba linealmente con la frecuencia
de la luz incidente, siendo independiente de la intensidad de iluminación.
Sorprendentemente este aspecto no se había observado en experiencias
anteriores sobre el efecto fotoeléctrico. La demostración experimental de
este aspecto la llevó a cabo en 1915 el físico estadounidense Robert
Andrews Millikan.

Dualidad onda-corpúsculo
El efecto fotoeléctrico fue uno de los primeros efectos físicos que puso de
manifiesto la dualidad onda-corpúsculo característica de la mecánica
cuántica. La luz se comporta como ondas pudiendo producir interferencias y
difracción como en el experimento de la doble rendija de Thomas Young,
pero intercambia energía de forma discreta en paquetes de energía,
fotones, cuya energía depende de la frecuencia de la radiación
electromagnética. Las ideas clásicas sobre la absorción de radiación
electromagnética por un electrón sugerían que la energía es absorbida de
manera continua. Este tipo de explicaciones se encontraban en libros

27
clásicos como el libro de Millikan sobre los electrones o el escrito por
Compton y Allison sobre la teoría y experimentación con rayos X. Estas
ideas fueron rápidamente reemplazadas tras la explicación cuántica de
Albert Einstein.

Efecto
fotoeléctrico en la Actualidad
El efecto fotoeléctrico es la base de la producción de energía solar
fotovoltaica. Este principio se utiliza también para la fabricación de células
utilizadas en los detectores de llama de las calderas de las grandes
centrales termoeléctricas, así como para los sensores utilizados en las
cámaras digitales. También se utiliza en diodos fotosensibles tales como los
que se utilizan en las células fotovoltaicas y
en electroscopios o electrómetros. En la actualidad los materiales
fotosensibles más utilizados son, aparte de los derivados del cobre —ahora
en menor uso—, el silicio, que produce corrientes eléctricas mayores.
El efecto fotoeléctrico también se manifiesta en cuerpos expuestos a la luz
solar de forma prolongada. Por ejemplo, las partículas de polvo de la
superficie lunar adquieren carga positiva debido al impacto de fotones. Las
partículas cargadas se repelen mutuamente elevándose de la superficie y
formando una tenue atmósfera. Los satélites espaciales también adquieren
carga eléctrica positiva en sus superficies iluminadas y negativa en las
regiones oscurecidas, por lo que es necesario tener en cuenta estos efectos
de acumulación de carga en su diseño.

28
II. Radiación del cuerpo negro.
El término radiación se refiere a la emisión continua de energía desde la
superficie de cualquier cuerpo, esta energía se denomina radiante y es
transportada por las ondas electromagnéticas que viajan en el vacío a la
velocidad de 3·108 m/s. Las ondas de radio, las radiaciones infrarrojas, la luz
visible, la luz ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma, constituyen las
distintas regiones del espectro electromagnético.

Propiedades de la superficie de un cuerpo


Sobre la superficie de un cuerpo incide constantemente energía radiante, tanto desde el
interior como desde el exterior, la que incide desde el exterior procede de los objetos que
rodean al cuerpo. Cuando la energía radiante incide sobre la superficie una parte se refleja y la
otra parte se transmite.

29
Consideremos la energía radiante
que incide desde el exterior sobre
la superficie del cuerpo. Si la
superficie es lisa y pulimentada,
como la de un espejo, la mayor
parte de la energía incidente se
refleja, el resto atraviesa la
superficie del cuerpo y es
absorbido por sus átomos o
moléculas.
Si r es la proporción de energía
radiante que se refleja, y ala
proporción que se absorbe, se debe
de cumplir que r+a=1.

La misma proporción r de la energía


radiante que incide desde el
interior se refleja hacia dentro, y se
transmite la proporción a=1-r que
se propaga hacia afuera y se
denomina por tanto, energía
radiante emitida por la superficie.

En la figura, se muestra el
comportamiento de la superficie de
un cuerpo que refleja una pequeña
parte de la energía incidente. Las
anchuras de las distintas bandas
corresponden a cantidades
relativas de energía radiante
incidente, reflejada y transmitida a
través de la superficie.

Comparando ambas figuras, vemos que un buen absorbedor de radiación es


un buen emisor, y un mal absorbedor es un mal emisor. También podemos
decir, que un buen reflector es un mal emisor, y un mal reflector es un buen
emisor.

Una aplicación práctica está en los termos utilizados para mantener la


temperatura de los líquidos como el café. Un termo tiene dobles paredes de
vidrio, habiéndose vaciado de aire el espacio entre dichas paredes para
evitar las pérdidas por conducción y convección. Para reducir las pérdidas
por radiación, se cubren las paredes con una lámina de plata que es

30
altamente reflectante y por tanto, mal emisor y mal absorbedor de
radiación.

El cuerpo negro

La superficie de un cuerpo negro es


un caso límite, en el que toda la
energía incidente desde el exterior es
absorbida, y toda la energía incidente
desde el interior es emitida.

No existe en la naturaleza un cuerpo negro, incluso el negro de humo refleja el 1% de la energía


incidente.

Sin embargo, un cuerpo negro se puede


sustituir con gran aproximación por una
cavidad con una pequeña abertura. La
energía radiante incidente a través de la
abertura, es absorbida por las paredes en
múltiples reflexiones y solamente una
mínima proporción escapa (se refleja) a
través de la abertura. Podemos por tanto
decir, que toda la energía incidente es
absorbida.

La radiación del cuerpo oscuro


Consideremos una cavidad cuyas paredes están a una cierta temperatura.
Los átomos que componen las paredes están emitiendo radiación
electromagnética y al mismo tiempo absorben la radiación emitida por otros
átomos de las paredes. Cuando la radiación encerrada dentro de la cavidad
alcanza el equilibrio con los átomos de las paredes, la cantidad de energía
que emiten los átomos en la unidad de tiempo es igual a la que absorben.
En consecuencia, la densidad de energía del campo electromagnético
existente en la cavidad es constante.

A cada frecuencia corresponde una densidad de energía que depende


solamente de la temperatura de las paredes y es independiente del material
del que están hechas.

31
Si se abre un pequeño agujero en el
recipiente, parte de la radiación se escapa y
se puede analizar. El agujero se ve muy
brillante cuando el cuerpo está a alta
temperatura, y se ve completamente negro
a bajas temperaturas.

Históricamente, el nacimiento de la Mecánica Cuántica, se sitúa en el


momento en el que Max Planck explica el mecanismo que hace que los
átomos radiantes produzcan la distribución de energía observada. Max
Planck sugirió en 1900 que

1. La radiación dentro de la cavidad está en equilibrio con los átomos de


las paredes que se comportan como osciladores armónicos de
frecuencia dada f .
2. Cada oscilador puede absorber o emitir energía de la radiación en
una cantidad proporcional a f. Cuando un oscilador absorbe o emite
radiación electromagnética, su energía aumenta o disminuye en una
cantidad hf .

La segunda hipótesis de Planck, establece que la energía de los osciladores


está cuantizada. La energía de un oscilador de frecuencia f sólo puede
tener ciertos valores que son 0, hf , 2hf ,3hf ....nhf .

La distribución espectral de radiación es continua y tiene un máximo


dependiente de la temperatura. La distribución espectral se puede expresar
en términos de la longitud de onda o de la frecuencia de la radiación.

dEf /df es la densidad de energía por unidad de frecuencia para la


frecuencia f de la radiación contenida en una cavidad a la temperatura
absoluta T. Su unidad es (J·m-3)·s.

Donde k es la constante de Boltzmann cuyo valor es k=1.3805·10-23 J/K.

dEl /dl es la densidad de energía por unidad de longitud de onda para la


longitud de onda l de la radiación contenida en una cavidad a la
temperatura absoluta T. Su unidad es (J·m-3)·m-1.

32
MODELO
ATÓMICO
DE BOHR
El modelo atómico de Bohr es un modelo clásico del átomo, pero fue el
primer modelo atómico en el que se introduce una cuantización a partir de
ciertos postulados. Dado que la cuantización del momento es introducida en
forma ad hoc, el modelo puede considerarse transicional en cuanto a que se
ubica entre la mecánica clásica y la cuántica. Fue propuesto en 1913 por el
físico danés Niels Bohr, para explicar cómo los electrones pueden
tener órbitas estables alrededor del núcleo y por qué los átomos
presentaban espectros de emisión característicos (dos problemas que eran
ignorados en el modelo previo de Rutherford). Además el modelo de Bohr
incorporaba ideas tomadas del efecto fotoeléctrico, explicado por Albert
Einstein en 1905.

Postulados:
 Primer Postulado: Los electrones giran alrededor del núcleo en órbitas
estacionarias sin emitir energía.

 Segundo Postulado: Los electrones solo pueden girar alrededor del


núcleo en aquellas órbitas para las cuales el momento angular del
electrón es un múltiplo entero de h/2p. Siendo "h" la constante de
Planck, m la masa del electrón, v su velocidad, r el radio de la órbita y

33
n un número entero (n=1, 2, 3,...) llamado número cuántico principal,
que vale 1 para la primera órbita, 2 para la segunda, etc.

 Tercer postulado: Cuando un electrón pasa de una órbita externa a


una más interna, la diferencia de energía entre ambas órbitas se
emite en forma de radiación electromagnética.
Mientras el electrón se mueve en cualquiera de esas órbitas no radia
energía, sólo lo hace cuando cambia de órbita. Si pasa de una órbita
externa (de mayor energía) a otra más interna (de menor energía)
emite energía, y la absorbe cuando pasa de una órbita interna a otra
más externa. Por tanto, la energía absorbida o emitida será:

En resumen podemos decir que los electrones se disponen en diversas


órbitas circulares que determinan diferentes niveles de energía.

/Cada órbita se corresponde con un nivel energético que recibe el nombre


de número cuántico principal, se representa con la letra " n " y toma valores
desde 1 hasta 7.

La teoría de Bohr predice los radios de las órbitas permitidas en un átomo


de hidrógeno.

rn=n2a0, dónde n= 1, 2, 3, ... y a0=0.53 Å (53 pm)

La teoría también nos permite calcular las velocidades del electrón en estas
órbitas, y la energía. Por convenio, cuando el electrón está separado del
núcleo se dice que está en el cero de energía. Cuando un electrón libre es
atraído por el núcleo y confinado en una órbita n, la energía del electrón se
hace negativa, y su valor desciende a
/
Normalmente el electrón en un átomo de hidrógeno se encuentra en la
órbita más próxima al núcleo (n=1). Esta es la energía permitida más baja, o
el estado fundamental. Cuando el electrón adquiere un cuanto de energía
pasa a un nivel más alto (n=2,3, ...) se dice entonces que el átomo se
encuentra en un estado excitado. En este estado excitado el átomo no es
estable y cuando el electrón regresa a un estado más bajo de energía emite

34
una cantidad determinada de energía, que es la diferencia de energía entre
los dos niveles.

/La energía de un fotón, bien sea absorbido o emitido, se calcula de acuerdo


con la ecuación de Planck.

Representación de los
N Distancia
Orbitales

1 0,53 A

2 2,12A

3 4,76 A
/
4 8,46 A

5 13,22 A

6 19,05 A

DUALIDAD ONDA-PARTÍCULA

La hipótesis de la dualidad onda-


partícula formulada por el físico francés Louis V.
De Broglie en 1924 permitió abrir nuevos
horizontes a la naciente mecánica cuántica. Unos
años antes, A. Einstein había conseguido resolver
la controversia que durante más de dos siglos
había rodeado la naturaleza de la luz, aunando la
naturaleza ondulatoria y la corpuscular en su
interpretación del efecto fotoeléctrico (1905). L.
De Broglie especuló con la idea de que al igual
que los fotones, que componen la radiación
electromagnética, los electrones también podrían
presentar una dualidad onda-partícula. De este modo, formuló una hipótesis
afirmando que toda la materia presenta características tanto ondulatorias
como corpusculares, comportándose de un modo u otro dependiendo del
experimento específico. Louis V. De Broglie recibió el premio Nobel de Física
en 1929.

La energía de un fotón puede expresarse en función de su frecuencia u,


según la ecuación:

35
siendo h la constante de Planck (h = 6.626 10-34 J s).

Según la hipótesis relativista, la energía de un fotón, como partícula


material, puede expresarse como:

Igualando ambas ecuaciones, y teniendo en cuenta que la frecuencia puede


expresarse en función de la longitud de onda (n = c/l), se llega a:

Despejando la longitud de onda: l= h/mc

En el caso de un electrón considerado como onda y partícula material,


puede establecerse una equivalencia entre energía y momento
lineal, obteniendo un valor para la longitud de onda asociada al movimiento
del electrón:

Siendo l la longitud de onda de De Broglie asociada a cualquier partícula en


movimiento con velocidad v y momento lineal p.

La hipótesis de la dualidad onda-partícula de la materia se extendió en años


posteriores a todos los tipos de partículas. En general los cuerpos
macroscópicos en movimiento también tendrían asociada una onda pero,
debido a lo elevado de su masa, la longitud de onda resulta tan pequeña
que no se aprecian las propiedades ondulatorias.

Esta nueva concepción teórica acerca de la naturaleza de la radiación y la


materia pronto encontró una contrastación experimental. En 1927 físicos
como C.J. Davisson y L.H Germer demostraron que los electrones
experimentan fenómenos característicos de las ondas, como la difracción o
la interferencia. Gracias a estos experimentos, C. J. Davisson fue
galardonado, junto a G. P. Thomson, con el Premio Nobel de Física en 1937.

36
PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
DE HEINSENBERG

Con el descubrimiento del comportamiento ondulatorio de los electrones


surgió otro problema: ¿Cómo se podía precisar la “posición” de una onda? Es
imposible saber su posición exacta debido a que se extiende en el espacio.
Para describir el problema que significa localizar una partícula subatómica
que se comporta como onda. Werner Heisenberg formuló una teoría que
ahora se conoce como principio de incertidumbre de Heisenberg: es
imposible conocer con certeza el momento p (definido como la masa por la
velocidad) y la posición de una partícula simultáneamente. Expresado en
forma matemática:

37
Donde Δp y Δx son las incertidumbres en las mediciones de la posición y el
momento, respectivamente. La ecuación expresa que cuando se mide con
mayor precisión el momento de una partícula (esto es si Δp se hace una
cantidad pequeña), su posición se va estimar con menor precisión (es decir,
Δx se hará mayor). De igual modo, si la posición de una partícula se conoce
con más precisión, la medición de su momento será menos precisa. Al
aplicar el principio de incertidumbre de Heisenberg al átomo de hidrógeno,
se ve que en realidad el electrón no viaja en la órbita alrededor del núcleo
con una trayectoria bien definida, como suponía Bohr. Si así fuera, podría
ser factible determinar simultáneamente, y con exactitud, la posición del
electrón (a partir del radio de la órbita) y su momento (mediante la energía
cinética), con lo cual se violaría el principio de incertidumbre.

38
MECÁNICA
CUÁNTICA Y
ORBITALES
ATÓMICOS

En 1926 Erwin Schrödinger formula la ecuación de onda de Schrödinger, que


describe el comportamiento y la energía de las partículas sus microscópicas.
Es una función análoga a las leyes de Newton para los sólidos
macroscópicos que incorpora tanto el carácter de partícula (en función de la
masa) como el carácter de onda en términos de una función de onda Y (psi).

La ecuación de Schrödinger inició una nueva era para la física y la química,


y abrió un nuevo campo: El de la mecánica cuántica también conocido como
mecánica ondulatoria.

Actualmente, el modelo atómico que se admite es el modelo propuesto por


la mecánica cuántica (modelo de Schrödinger).

El modelo de Bohr es un modelo unidimensional que utiliza un número


cuántico (n) para describir la distribución de electrones en el átomo. El
modelo de Schrödinger permite que el electrón ocupe un espacio
tridimensional. Por lo tanto requiere tres números cuánticos para describir
los orbitales en los que se puede encontrar al electrón. La descripción del
átomo mediante la mecánica ondulatoria está basada en el cálculo de las
soluciones de la ecuación de Schrödinger; está es una ecuación diferencial
que permite obtener los números cuánticos de los electrones.

En esta ecuación:

39
es la llamada función de onda. Contiene la información sobre la
posición del electrón. También se denomina orbital, por analogía con
las órbitas de los modelos atómicos clásicos.
El cuadrado de la función de onda | | 2 es la llamada densidad de
probabilidad relativa del electrón y representa la probabilidad de
encontrar al electrón en un punto del espacio (x, y, z).

E es el valor de la energía total del electrón.

V representa la energía potencial del electrón un punto (x, y, z). Por


tanto, E-V es el valor de la energía cinética cuando el electrón está en
el punto (x, y, z).

Las soluciones, o funciones de onda, , son funciones matemáticas que


dependen de unas variables que sólo pueden tomar valores enteros. Estas
variables de las funciones de onda se denominan números cuánticos:
número cuántico principal, (n), angular (l) y número cuántico magnético
(ml). Estos números describen el tamaño, la forma y la orientación en el
espacio de los orbitales en un átomo.

El número cuántico principal (n): describe el tamaño del orbital, por


ejemplo: los orbitales para los cuales n=2 son más grandes que
aquellos para los cuales n=1. Puede tomar cualquier valor entero
empezando desde 1: n=1, 2, 3, 4, etc.
El número cuántico del momento angular orbital (l): describe la forma
del orbital atómico. Puede tomar valores naturales desde 0 hasta n-1
(siendo n el valor del número cuántico principal). Por ejemplo si n=5,
los valores del pueden ser: l= 0, 1, 2, 3, 4. Siguiendo la antigua
terminología de los espectros copistas, se designa a los orbitales
atómicos en función del valor del número cuántico secundario, l,
como:

l=0 orbital s (sharp)

l=1 orbital p (principal)

l=2 orbital d (diffuse)

l=3 orbital f (fundamental)

El número cuántico magnético (ml), determina la orientación espacial


del orbital. Se denomina magnético porque esta orientación espacial

40
se acostumbra a definir en relación a un campo magnético externo.
Puede tomar valores enteros desde -l hasta +l. Por ejemplo, si l=2, los
valores posibles para m son: ml=-2, -1, 0, 1, 2.
El número cuántico de espín (s), sólo puede tomar dos valores: +1/2 y
-1/2.

Capas y Subcapas principales


Todos los orbitales con el mismo valor del número cuántico principal n se
encuentran en la misma capa electrónica principal o nivel principal, y todos
los orbitales con los mismos valores de n e l están en la
misma subcapa o subnivel.

El número de subcapas en una capa principal es igual al número cuántico


principal, esto es, hay una subcapa en la capa principal con n=1, dos
subcapas en la capa principal con n=2, y así sucesivamente. El nombre
dado a una subcapa, independientemente de la capa principal en la que se
encuentre, está determinado por el número cuántico l, de manera que como
se ha indicado anteriormente: l=0 (subcapa s), l=1 (subcapa p), l=2
(subcapa d) y l=3 (subcapa f).
El número de orbitales en una subcapa es igual al número de valores
permitidos de ml para un valor particular de l, por lo que el número de
orbitales en una subcapa es 2l+1. Los nombres de los orbitales son los
mismos que los de las subcapas en las que aparecen.

orbitales s orbitales p orbitales d orbitales f


l=0 l=1 l=2 l=3
ml=-2, -1, 0, ml=-3, -2, -1,
ml=0 ml=-1, 0, +1
+1, +2 0, +1, +2, +3
tres orbitales cinco siete
un orbital s
p orbitales d orbitales f
en una
en una en una en una
subcapa s
subcapa p subcapa d subcapa f

Forma y tamaños de los orbitales


La imagen de los orbitales empleada habitualmente por los químicos
consiste en una representación del orbital mediante superficies límite que
engloban una zona del espacio donde la probabilidad de encontrar al
electrón es del 99%. La extensión de estas zonas depende básicamente del

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número cuántico principal n mientras que su forma viene determinada por
el número cuántico secundario l.

Los orbitales s (l=0) tienen forma esférica. La extensión de este orbital


depende del valor del número cuántico principal, así un orbital 3s tiene la
misma forma pero es mayor que un orbital 2s.

Los orbitales p (l=1) están formados por dos lóbulos idénticos que se
proyectan a lo largo de un eje. La zona de unión de ambos lóbulos coincide
con el núcleo atómico. Hay tres orbitales p (m=-1, m=0 y m=+1) de
idéntica forma, que difieren sólo en su orientación a lo largo de los ejes x, y
o z.

Los orbitales d (l=2) también están formados por lóbulos. Hay cinco tipos
de orbitales d (que corresponden a m=-2, -1, 0, 1, 2).

Los orbitales f (l=3) también tienen un aspecto multilocular. Existen siete


tipos de orbitales f (que corresponden a m=-3, -2, -1, 0, +1, +2, +3).

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Una vez descritos los cuatro números cuánticos, podemos utilizarlos para
describir la estructura electrónica del átomo de hidrógeno:

El electrón de un átomo de hidrógeno en el estado fundamental se


encuentra en el nivel de energía más bajo, es decir, n=1, y dado que la
primera capa principal contiene sólo un orbital s, el número cuántico orbital
es l=0. El único valor posible para el número cuántico magnético es m l=0.
Cualquiera de los dos estados de spin es posible para el electrón. Así
podríamos decir que el electrón de un átomo de hidrógeno en el estado
fundamental está en el orbital 1s, o que es un electrón 1s, y se representa
mediante la notación:

1s1

En donde el superíndice 1 indica un electrón en el orbital 1s. Ambos estados


de espín están permitidos, pero no designamos el estado de espín en esta
notación.

Átomos multielectrónicos
La resolución de la ecuación de Schrödinger para átomos con más de un
electrón es un proceso matemático muy complejo que obliga a realizar
cálculos aproximados. En los átomos multielectrónico aparece un nuevo
factor: las repulsiones mutuas entre los electrones. La repulsión entre los
electrones se traduce en que los electrones en un átomo multielectrónico
tratan de permanecer alejados de los demás y sus movimientos se enredan
mutuamente.

Configuraciones electrónicas
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Escribir la configuración electrónica de un átomo consiste en indicar cómo
se distribuyen sus electrones entre los diferentes orbitales en las capas
principales y las subcapas. Muchas de las propiedades físicas y químicas de
los elementos pueden relacionarse con las configuraciones electrónicas.

Esta distribución se realiza apoyándonos en tres reglas: energía de los


orbitales, principio de exclusión de Pauli y regla de Hund.

1. Los electrones ocupan los orbitales de forma que se minimice la


energía del átomo. El orden exacto de llenado de los orbitales se
estableció experimentalmente, principalmente mediante
estudios espectroscópicos y magnéticos, y es el orden que
debemos seguir al asignar las configuraciones electrónicas a los
elementos. El orden de llenado de orbitales es:

1s22s22p63s23p64s23d104p65s24d105p66s24f145d106p67s
2 14
5f 6d107p6

Para recordar este orden más fácilmente se puede utilizar el diagrama


siguiente:

Empezando por la línea superior, sigue las flechas y el orden obtenido es el


mismo que en la serie anterior. Debido al límite de dos electrones por
orbital, la capacidad de una subcapa de electrones puede obtenerse
tomando el doble del número de orbitales en la subcapa. Así, la
subcapa s consiste en un orbital con una capacidad de dos electrones; la
subcapa p consiste en tres orbitales con una capacidad total
de seis electrones; la subcapa d consiste en cinco orbitales con una

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capacidad total de diez electrones; la subcapa f consiste en siete orbitales
con una capacidad total de catorce electrones.

En un determinado átomo los electrones van ocupando, y llenando, los


orbitales de menor energía; cuando se da esta circunstancia el átomo se
encuentra en su estado fundamental. Si el átomo recibe energía, alguno de
sus electrones más externos puede saltar a orbitales de mayor energía,
pasando el átomo a un estado excitado.

2. Principio de exclusión de Pauli.

En un átomo no puede haber dos electrones con los cuatro números


cuánticos iguales.

Los tres primeros número cuánticos, n, l y ml determinan un orbital


específico. Dos electrones, en un átomo, pueden tener estos tres números
cuánticos iguales, pero si es así, deben tener valores diferentes del número
cuántico de espín. Podríamos expresar esto diciendo lo siguiente: en un
orbital solamente puede estar ocupado por dos electrones y estos
electrones deben tener espines opuestos.

3. Regla de Hund.

Al llenar orbitales de igual energía (los tres orbitales p, los cinco orbitales d,
o los siete orbitales f) los electrones se distribuyen, siempre que sea posible,
con sus espines paralelos, es decir, desapareados.

Ejemplo:

La estructura electrónica del 7N es: 1s2 2s2 2px1 2py1 2pz1

El principio aufbau o de construcción

Para escribir las configuraciones electrónicas utilizaremos el principio


aufbau. Aufbau es una palabra alemana que significa "construcción
progresiva"; utilizaremos este método para asignar las configuraciones
electrónicas a los elementos por orden de su número atómico creciente.
Veamos por ejemplo como sería la configuración electrónica para Z=11-18,
es decir, desde Na hasta el Ar:

Cada uno de estos elementos tiene las subcapas 1s, 2s y 2p llenas. Como la
configuración 1s22s22p6 corresponde a la del neón, la denominamos
"configuración interna del neón" y la representamos con el símbolo químico
del neón entre corchetes, es decir, [Ne]. Los electrones que se sitúan en la

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capa electrónica del número cuántico principal más alto, los más exteriores,
se denominan electrones de valencia.
La configuración electrónica del Na se escribe en la forma
denominada "configuración electrónica abreviada interna del gas noble" de
la siguiente manera:

Na: [Ne]3s1 (consta de [Ne] para la configuración interna del gas


noble y 3s1 para la configuración del electrón de valencia.

De manera análoga, podemos escribir la configuración electrónica para Mg,


Al, Si, P....

 Mg: [Ne]3s2
 Al: [Ne]3s23p1
 Si: [Ne]3s23p2
 P: [Ne]3s23p3
 S: [Ne]3s23p4
 Cl: [Ne]3s23p5
 Ar: [Ne]3s23p6

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BIBLIOGRAFÍA

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