Vous êtes sur la page 1sur 103

TEMA 1

CONTROL DE LA CONSTITUCION

1.1.-PRINCIPIO DE SUPREMACÍA

Casi todas las constituciones escritas señalan que la Constitución es la norma superior

del país, es decir, dentro de ese orden jurídico es la norma de mayor jerarquía. La

supremacía constitucional implica que la Constitución sea el ordenamiento cúspide de todo

el derecho positivo del Estado hecho que la convierte en el índice de validez formal de

todas las leyes secundarias u ordenamientos que forman el sistema jurídico estatal, en

cuanto que ninguno de ellos debe oponerse, violar o apartarse de las disposiciones

constitucionales. Por ende, si se llega a dar esta oposición, violación o apartamiento, la ley

que provoque estos fenómenos carecerá de validez formal, siendo susceptible de declararse

nula, inválida, inoperante o ineficaz por la vía jurisdiccional o política que establezca el

orden constitucional.

La legislación constitucional es, pues la cristalización originaria y primera de la soberanía

popular, no dependiendo, por ende, de ningún otro ordenamiento; el articulo 133 de la

Constitución Federal, que consagra el principio de la supremacía de la ley fundamental,

está compuesto de dos partes: una en que se contiene dicho principio por modo

eminentemente declarativo y otra en la que impone de manera expresa la observancia del

mismo a los jueces de cada Estado. El principio de supremacía constitucional implica que

la Constitución tiene en todo caso preferencia de aplicación sobre cualquier disposición de

índole secundaria que la contraríe, principio que tiene eficacia y validez absolutas, tanto por

lo que respecta a todas las autoridades del país, como por lo que atañe a todas las leyes no

constitucionales.
1.2.-PRINCIPIO DE RIGIDEZ

El principio de rigidez constitucional indica que para llevar a cabo alguna

modificación o reforma a la Constitución, es necesario seguir un procedimiento especial

en el que las diversas autoridades y organismos que tienen injerencia integran un poder

extraordinario, al que se ha denominado por algunos autores, Constituyente. Como se ve, el

principio de rigidez constitucional evita la posibilidad de que la ley fundamental sea alterada

en forma análoga a las leyes secundarias, estos es, por el Congreso de la Unión cuando se

trate de leyes federales o por las legislaturas de los Estados cuando sean locales,

poniendo de esta manera a la Constitución General a salvo de las actividades legislativas

del poder ordinario respectivo.

Este principio se encuentra contenido en el articulo 135 constitucional que expresa: “La

presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que las adiciones o

reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el Congreso de la Unión, por

el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes acuerde las reformas o

adiciones y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados. El

Congreso de la Unión o la Comisión Permanente, en su caso, harán el computo de los votos

de las legislaturas y la declaración de haber sido aprobadas las adiciones o reformas. “.


El principio de rigidez en una Constitución garantiza la efectividad de la supremacía de la

misma, son por lo tanto, los principios de supremacía y rigidez constitucional los que

deben concurrir para hacer efectivo el imperio de la Constitución.

1.3.-CONTROL DE LA CONSTITUCION

En un sistema de derecho es imprescindible la consignación de un sistema de control

de la constitucionalidad de los actos de la autoridad estatal. Para Eduardo Pallares1, por

control constitucional se entiende el sistema establecido por la ley, la mayoría de las

veces por los legisladores constituyentes para mantener incólume el orden constitucional c

on el respeto debido a la ley fundamental de un país, así como su exacto cumplimiento.

1.3.1.-CAUSAS

El respeto debido a la Constitución tiene que ser, en principio espontáneo y natural, solo

como excepción cabe considerar la existencia de violaciones constitucionales, dentro de un

orden jurídico regular. Esto quiere decir que, aparte de la manera normal de preservar la

Constitución, que es observándola voluntariamente, tiene que haber en todo régimen

constitucional un medio de protegerla contra las transgresiones, ya provengan éstas de un

mal entendimiento de los preceptos o ya del propósito deliberado de quebrantarle.

Por tanto, no basta la consignación de normas fundamentales en un documento supremo

para que se limiten los excesos del poder estatal, es necesario que las normas

constitucionales que limiten los excesos de poder estén garantizados por un medio de

control que vuelva a los cauces constitucionales cualquier acto de autoridad violador de los

cánones consagrados en la ley fundamental.


1.3.2.-ORGANO DE CONTROL DE LA CONSTITUCION

En el género control de la constitucionalidad existen diversas especies de control de

los actos de las diversas autoridades, estos han existido y existen en la mayoría de los

sistemas jurídicos. En el medio mexicano es el juicio de amparo, consignado por los

artículos 103 y 107 constitucionales, el instrumento jurídico y constitucional que permite a

los gobernados intervenir directamente en el control de la constitucionalidad de los actos de

la autoridad estatal, para defenderse de ellos y para que se preserve el documento supremo.

El control de la constitucionalidad de los actos de autoridad estatal tienen como cauces

las tres fracciones del articulo 103 constitucional, que establece: Los tribunales de la

federación resolverán toda controversia que se suscite:

1.-Por leyes o actos de la autoridad que violen las garantías individuales;

II.- Por leyes o actos de la autoridad federal que vulneren o restrinjan la soberanía de los

Estados o esfera de competencia del D.F;

III.- Por leyes o actos de las autoridades de los Estados o del D.F que invadan la esfera de

competencia de la autoridad federal.


A)FUNCION

Las diversas especies de control de los actos de las autoridades o medios de control

constitucional tienen como función primordial proteger los derechos del gobernado y el

orden constitucional. En México, el juicio de amparo como medio jurídico de control de la

constitucionalidad tiene como objetivo fundamental el mantener el orden establecido por la

ley fundamental en los diversos casos de procedencia que ésta señala, la doctrina

mexicana sobre el amparo apunta como objetivo fundamental del amparo, el control de la

constitucionalidad de los actos de autoridad estatal.

B)ORGANO POLITICO

Dentro de los diversos regímenes que han estado vigentes, podemos descubrir la

existencia de dos sistemas de control o preservación del orden constitucional: el ejercido

por órgano político y el realizado por órgano jurisdiccional.

El sistema de control constitucional por órgano político, generalmente revela la

existencia de un cuarto poder, distinto de los otros tres, al cual está encomendada la

protección del orden establecido por la Constitución. Este sistema se caracteriza porque la

petición o solicitud de declaración de inconstitucionalidad de un acto o de una ley la

hacen las mismas autoridades contra aquella o aquellas responsables de la violación,

por otra parte, el procedimiento observado para hacer la declaración mencionada no es

contencioso, es decir, no se entabla una verdadera controversia entre el órgano peticionario y

la autoridad contraventora de la Constitución, sino que estriba en un mero estudio hecho por

el poder controlador acerca de la ley o acto reclamado, con el fin de concluir si son

constitucionales o no. Por último, la resolución pronunciada no reviste el carácter de una

sentencia, ya que ésta recae únicamente en los procedimientos de contención, teniendo

aquella efectos generales y absolutos.


Las consecuencias prácticas que se derivan de este sistema consisten en crear una

serie de pugnas y enemistades entre las distintas autoridades. El derecho comparado

ofrece como ejemplos del sistema de control constitucional por órgano político al Jurado

Constitucional ideado por Sieyes y al Supremo Poder Conservador Mexicano de la

Constitución centralista de 1836.

C)ORGANO JURISDICCIONAL

El sistema de control constitucional por órgano jurisdiccional se caracteriza porque la

petición de inconstitucionalidad de una ley o acto la hace la persona física o moral afectada

por la violación o las violaciones a la Constitución, por otra parte, la controversia judicial

que se suscita en el juicio o procedimiento seguido ante un órgano jurisdiccional de control,

tiene como opositores al individuo agraviado y a la autoridad responsable del acto o la ley

que viola garantías individuales. Por último, las resoluciones o sentencias que se dictan

tienen efectos relativos de cosa juzgada, es decir, vinculan exclusivamente a quienes

intervienen en la controversia. Ejemplos de este sistema de control son: el juicio

constitucional norteamericano y nuestro juicio de amparo, cuyo fundamento legal lo

establece el artículo 103 Constitucional.

D) VIA DE ACCION:
El ejercicio del sistema de control por órgano jurisdiccional puede asumir dos formas: se

realiza por vía de acción o bien por vía de excepción.

En el régimen de control jurisdiccional por vía de acción, su funcionamiento se desarrolla en

forma de verdadero proceso judicial, con sus respectivas partes integrantes y en el que el

actor, o sea, el afectado por el acto violatorio del orden constitucional, persigue como

objetivo la declaración de su inconstitucionalidad que deba dictar una autoridad judicial

distinta de la responsable y que en nuestro derecho es generalmente la federal, salvo

cuando se trate de lo que se llama jurisdicción concurrente en materia de amparo, por

medio de la cual pueden conocer del juicio constitucional indistintamente a elección del

agraviado, el superior jerárquico del juez que cometió la violación o un Juez de Distrito,

siempre y cuando se trate de contravenciones a los artículos 16, 19 y 20 constitucionales y

sólo en materia penal.

El ejercicio de control en un régimen en que éste se desarrolla por vía de acción,

adopta la forma de un procedimiento sui géneris, seguido ante una autoridad

jurisdiccional distinta de aquella que incurrió en la violación y en el que el agraviado tiende

a que se declare inconstitucional la ley o acto reclamado. La precitada declaración se pide en

forma de demanda.

Nuestro juicio de amparo es un medio de control constitucional ejercido por órganos

jurisdiccionales en vía de acción.

E) VIA DE EXCEPCION

En el régimen de control por vía de excepción la ley o acto que se impugna no se hace

directamente ante una autoridad judicial distinta, sino que se lleva a cabo a titulo de defensa

en un juicio previo en el que uno de los litigantes invoca la ley que se reputa

inconstitucional y que el juez del conocimiento ha aplicado. En consecuencia, el


ejercicio del control no asume la forma de juicio sui géneris en un sistema por vía de

excepción, sino que se traduce en una mera defensa alegada por uno de los litigantes en un

proceso cualquiera siendo, por ende, la misma autoridad judicial la que conoce de la

inconstitucionalidad de la ley y del acto de aplicación correspondiente y en la cual una de

las partes apoya sus pretensiones y la que ha aplicado esa ley, sistema que trae consigo

desventajas e inconvenientes debidos principalmente a la interferencia de jurisdicciones

en cuanto al ejercicio general del medio de control, pues aquel puede ser desplegado tanto

por autoridades federales o por locales. El país típico en donde existe un régimen de

control constitucional por órgano jurisdiccional en vía de excepción, son los Estados Unidos

de Norteamérica.

1.4.-CONTROL DE LA CONSTITUCION MEXICANA DE 1917

1.4.1.-ORGANO DE CONTROL

En nuestra Constitución vigente, el sistema de control constitucional que se adopta, es el

ejercido por órgano jurisdiccional encargado de ejercer el control, de esta forma se

faculta a los Tribunales de la Federación (Suprema Corte de Justicia de la Nación,

Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y Jueces de Distrito)


para llevar a cabo la defensa de la Constitución, el mantenimiento de su efectividad,

previniendo o, en su caso, reparando las violaciones a dicha ley suprema (articulo 103

constitucional).

1.4.2.-MEDIO DE CONTROL

En los artículos 103 y 107 de la Constitución Federal vigente, se consagra al juicio de

amparo como medio de control constitucional ejercido por órganos jurisdiccionales, el

amparo es un medio jurídico que preserva las garantías constitucionales del gobernado

contra todo acto de autoridad que las viole, que garantiza a favor del gobernado el sistema

de competencias entre las autoridades federales y las de los Estados y que, por último

protege toda la Constitución, así como toda la legislación secundaria , en base a la

garantía de legalidad consignada en los artículos 14 y 16 de la ley fundamental, de esta

forma, el amparo se traduce como un medio jurídico de tutela directa de la Constitución y de

tut

ela indirecta de la ley secundaria, preservando así, todo el derecho positivo mexicano.

1.4.3.-AUTOCONTROL (ARTICULO 133 DE LA CONSTITUCION)

El auto control de la constitucionalidad implica que todas las autoridades del país,

independientemente de su categoría, tienen el deber o la obligación de aplicar la

Constitución con preferencia a cualquier otra ley que se oponga al ordenamiento

fundamental, conforme al principio de supremacía constitucional consagrado en su artículo

133.Además dicha obligación se corrobora si se toma en cuenta que todo funcionario, sin

excepción alguna antes de tomar posesión de su cargo, debe protestar guardar la


Constitución y las leyes que de ella emanen, conforme a lo establecido por el artículo 128

de la Constitución Federal.

El problema del auto control de la constitucionalidad está, pues, íntimamente ligado al

principio de la supremacía constitucional, es decir, al ser la Constitución suprema, toda

autoridad tiene la obligación de normar sus actos por las disposiciones constitucionales, a

pesar de reglas contrarias que pueda haber en las leyes secundarias.

1.4.4.-CRITERIO DE PODER JUDICIAL FEDERAL

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de algunas ejecutorias ha

considerado al juicio de amparo como medio de protección de la Constitución, así la

Suprema Corte ha establecido que, es la Ley de Amparo el ordenamiento legal que debe

regir la interpretación de los mandatos constitucionales y de las leyes reglamentarias para

no hacer nugatorio el juicio de amparo, esto es, para que éste proteja las disposiciones

constitucionales contra interpretaciones de leyes que no estén en armonía con la primera,

lo que equivale a conceptuar tácitamente a nuestro medio de control como tutelador de la

constitucionalidad, en función de la supremacía de la ley fundamental, ya que de lo contrario

estaría a merced de la legislación secundaria.

La parte conducente de la ejecutoria establece: ”No puede aceptarse, dentro de los

principios y textos que consagra la Constitución, estableciendo el juicio de amparo como

suprema garantía para la justicia, que sus preceptos relativos y los de las leyes

reglamentarias se subordinen a la interpretación de las leyes que no se consideran en

armonía con la ley de amparo, pues los mandatos de ésta en relación con las

prevenciones
constitucionales, son los que deben regir la interpretación de cualquier otra ley para no hacer

nugatorio el juicio constitucional de garantías”.

TEMA 2

ANTECEDENTES HISTORICOS DEL JUICIO DE AMPARO

Antes de pasar a citar los antecedentes mexicanos del juicio de amparo, vamos a

mencionar algunos antecedentes históricos generales, sobre todo de países como Inglaterra,

Francia, España y Estados Unidos, a fin de saber si en los diversos sistemas sociales y

políticos, históricamente dados, podemos hallar alguna institución que pudiera constituir un

índice preexistente de nuestro juicio de amparo.

I.-ESPAÑA:

Hasta antes de la Constitución de Cádiz de 1812, ninguno de los principales

ordenamientos que integraron el derecho positivo español (fuero juzgo, fuero viejo de

Castilla, las Siete Partidas, Ordenanzas Reales de Castilla, Novísima Recopilación de

leyes de España), consagraron a titulo de derechos subjetivos públicos, las fundamentales

potestades libertarias del gobernado frente al poder público radicado en la persona del

Rey y emanado de su autoridad, por ende, es lógico inferir que en los diferentes reinos que

en el decurso del tiempo formaron el Estado Español, no descubrimos antecedentes

históricos de nuestras garantías individuales, sin embargo, no debe creerse que, por no

haberse consagrado derechos individuales públicos en beneficio del gobernado en los

distintos ordenamientos, el poder del monarca debiese ser tiránico o despótico, pues a pesar

de que en ellos se registra la Institución de un régimen absoluto, el derecho natural,


concebido con un contenido ideológico cristiano, no dejaba de ser la norma suprema que

regía la actuación real.

Pero independientemente de los Códigos señalados, el derecho positivo español se

localizaba en múltiples fueros o estatutos particulares, que en los distintos reinos de la

península Ibérica y en diferentes épocas expedían los Reyes. Uno de los fueros que más

significación tiene para la antecedencia hispánica de algunas de nuestras garantías

individuales, es sin duda el llamado Privilegio General que en el reino de Aragón expidió don

Pedro III en el año de 1348, estatuto que ya consagraba derechos fundamentales a favor

del gobernado oponibles a las arbitrariedades del poder público en lo que concierne a la

libertad personal, las garantías de seguridad jurídica que dicho fuero general contenía en

beneficio de dicha libertad, se hacían respetar a través de distintos medios procesales que

el mismo instituía conocidos como procesos formales, constituyendo algu- nos de ellos

verdaderos antecedentes hispánicos de nuestro juicio de amparo.

La limitación de las funciones reales encontró en España su consagración definitiva en

la Constitución de 1812 que contiene ya declaraciones terminantes que involucran sendas

garantías individuales, sin embargo, omitió implantar un medio jurídico para preservar tales

garantías.

II.-INGLATERRA:

Es en Inglaterra donde la proclamación legal de la libertad humana y su protección

jurídica alcanzaron admirable grado de desarrollo, a tal extremo que su sistema es uno

de los antecedentes más nítidos del régimen de control constitucional y, en especial, del

de protección al supradicho derecho fundamental del


individuo. En Inglaterra existía, a virtud del common law, una supremacía consuetudinaria

respecto del poder del monarca y en general de cualquier autoridad inferior, cuyo contenido

era la seguridad personal y la propiedad. A principios del siglo XIII los barones ingleses

obligaron al Rey Juan Sin Tierra a firmar el documento político base de sus derechos y

libertades de Inglaterra y origen de varias garantías constitucionales de diversos países,

principalmente de América, nos referimos a la famosa Magna Charta. Por otra parte, el writ

of habeas corpus, que era el procedimiento consuetudinario que permitía someter a los

jueces el examen de las órdenes de aprehensión ejecutada y la calificación de la legalidad de

sus causas, fue elevado a la categoría de ley en el año de 1679. A diferencia de la Charta

Magna y demás estatutos legales que se fueron expidiendo en Inglaterra, que contienen

meros derechos declarativos, el writ of habeas corpus implica ya un derecho garantizado,

puesto que no se concreta a enunciar las garantías individuales, sino que se traduce en un

procedimiento para hacerlas efectivas contra las autoridades que las vulneren. Por lo tanto,

en el Sistema Constitucional Inglés, sólo el habeas corpus, por ser éste, como el amparo,

un medio directo, autónomo, de impugnación de los actos autoritarios ilegales, que en

suma contiene un derecho garantizado, implica un antecedente de nuestro medio de

control.

III.-FRANCIA:

Uno de los documentos jurídico- político más importantes del mundo es la declaración de

los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, la cual instituyó la democracia como

sistema de gobierno, afirmando que el origen del poder público y su fundamental sustrato

es el pueblo. El sistema de mención y definición legal y escrita de los Derechos del

Hombre instituido en la declaración francesa de 1789 fue adoptado por casi la totalidad de

los países civilizados, principalmente por México desde que nació a la vida jurídica como

Estado independiente. La declaración constituía el Código Fundamental en Francia,


producto de la Revolución, las autoridades estatales debían respeto y sumisión a sus

normas, sin embargo, se siguieron cometiendo atropellos y violaciones, en tales

circunstancias, Siéyes, jurista francés concibió la idea de crear un organismo, cuyas

atribuciones constituyeran una garantía jurídica y política a los meros derechos declarados

contenidos en la declaración de 1789 y, en general del régimen constitucional, así en la

Constitución del año VIII (1799) implanto el llamado Senado Conservador a ejemplo del

Jurado Constitucional.

En el sistema de control ideado por Siéyes encontramos un verdadero antecedente de

nuestro juicio de amparo, aún cuando específicamente ambos pertenezcan a regímenes

de control distintos, coincidiendo, sin embargo, en su finalidad genérica, a saber, proteger

un orden superior de derecho contra actos de las autoridades estatales que lo violen o

pretendan violarlo.

IV.-ESTADOS UNIDOS:

El sistema de derechos fundamentales del individuo, declarados en la Constitución

Federal de los Estados Unidos y en general del orden jurídico positivo que ella misma

contiene, encuentran su preservación en diversos medios de derecho ejercitables contra

actos violatorios de autoridades. Existe como procedimiento tutelador de la libertad

humana el habeas corpus, cuyo conocimiento y tramitación son exclusivos de las

autoridades judiciales de las distintas entidades federativas, que lo heredó del sistema

jurídico tradicional inglés, sólo cuando la autoridad que ordena o ejecuta la prisión

arbitraria es federal, la competencia para


conocer del recurso del habeas corpus corresponde a los jueces federales. Además del

habeas corpus funciona lo que Rabasa denomina Juicio Constitucional, cuyo objetivo

estriba en proteger la Constitución y demás cuerpos legislativos investidos de

supremacía, como son las leyes federales y los Tratados Internacionales, juicio que no es

unitario como nuestra institución de amparo, sino que se fracciona o se divide en los

diversos recursos procesales, dentro de los que ocupa singular importancia el Writ of

error,que es un medio de impugnar las resoluciones judiciales en que no se haya

respetado la supremacía legal. En el juicio constitucional americano se ha pretendido hacer

consistir un antecedente histórico inmediato de nuestro juicio de amparo, lo cual tiene

mucho de verdad por la similitud de ambas instituciones jurídicas, sin embargo, nuestro

medio de control constitucional es en muchos aspectos superior al estadounidense y si

bien es cierto que el mexicano se inspiró en el americano, no por eso es semejante

únicamente, sino superior.

2.1.-EN LA EPOCA PRECOLONIAL Y COLONIAL

Los regímenes sociales en que estaban estructurados los principales pueblos

prehispánicos se vaciaron en formas primitivas y rudimentarias y conforme a las cuales la

autoridad suprema, con facultades omnímodas, era el rey o emperador, en los regímenes

precoloniales se traducía en un cumulo de reglas consuetudinarias que establecían la

manera de designar al jefe supremo, así como en una especie de conciencia jurídica

que, atendiendo sobre todo a factores religiosos, consideraba al soberano investido de un

poder ilimitado. Tales circunstancias nos inducen a creer que en los regímenes políticos y

sociales primitivos el gobernado no era titular de ningún derecho frente al gobernante.

Tomando en consideración esta situación, resulta aventurado tratar de descubrir en el

régimen social mexicano prehispánico un precedente de nuestra institución tuteladora, por


razones obvias, en un medio en el que la autoridad del rey era absoluta, como lo era la de

los señores en sus respectivas provincias. Debemos concluir que en el suelo de México

antes de la colonización española, nunca podremos hallar un precedente de nuestro juicio de

amparo, ni siquiera con una semejanza muy relativa.

En la época colonial, en la Nueva España el derecho colonial se integró con el derecho

español propiamente dicho en sus formas legal y consuetudinario y por las costumbres

indígenas, principalmente. Así, pues, en la Nueva España estuvo vigente en primer término

la legislación dictada exclusivamente para las colonias de América, dentro de la que

ocupan un lugar preeminente las célebres “Leyes de Indias”, verdadera síntesis del derecho

hispánico y las costumbres indígenas aborígenes. Por otra parte, las leyes de Castilla

tenían también aplicación en la Nueva España con un carácter supletorio, pues la

recopilación de 1681 dispuso que “en todo lo que no estuviere ordenado en particular para

las Indias, se aplicaran las leyes de Castilla”.

En un régimen jurídico- político como el español y, por extensión, como el de la Nueva

España, en el que la autoridad suprema del rey descansaba sobre el principio del origen

divino de la investidura soberana de los monarcas, sería inútil descubrir en el sistema de

derecho que lo estructuraba alguna institución que proclamase las prerrogativas inherentes

al gobernado como contenido de una potestad jurídica. Sin embargo, el absolutismo de

los reyes de España, en cuanto el ejercicio de sus funciones gubernativas en las Indias y

a pesar de que su propia naturaleza político- jurídica traduce ausencia de barreras

legales que detuvieran la


actuación del soberano frente a sus súbditos, siempre se vio suavizado por los principios

morales y religiosos derivados de los postulados cristianos , pues bajo el designio de

cumplir con las enseñanzas evangélicas, los monarcas españoles generalmente se

inspiraron en móviles humanitarios y piadosos para desempeñar su función legislativa y

prueba de ello es que en múltiples prescripciones de las Leyes de Indias se encuentra esa

tendencia en beneficio del aborigen.

Consiguientemente, en el Derecho Español existía una auténtica jerarquía jurídica en

la que la norma suprema era el Derecho Natural, cuyos mandatos debían prevalecer

sobre las costumbres y las leyes. Así, pues, cuando existía una oposición con el Derecho

Natural, las leyes no debían ser cumplidas, esto es, no debían ser acatadas sus

disposiciones ni ejecutadas, sino, que solamente debían escucharse, asumiendo una actitud

pasiva (obedecer). Cuando se pretendía aplicar una ley, una ordenanza, etc., contraviniendo

la prelación jurídica con que estaba investido el Derecho Natural en el sistema español, el

agraviado o afectado por tal pretendida aplicación, podía acudir al rey, solicitando su

protección contra actos de su directa autoridad o de los inferiores. Este recurso tutelaba, por

ende, la supremacía jurídica del Derecho Natural en primer lugar, y en segundo término,

las costumbres que no podían ser contravenidas por disposición autoritaria alguna y dentro

de esta teleología protectora, también encontraban su preservación los derechos

fundamentales del hombre, consagrados por el Derecho Natural y contenidos en las

prácticas sociales. Por tal motivo, es pertinente afirmar que en el recurso de “obedézcase

pero no se cumpla” de que hemos hablado, hallamos un precedente histórico español de

nuestro juicio de amparo, aunque técnicamente considerada ambas instituciones ofrezcan

profundas diferencias por su diversa estructura jurídica, que nos hace inclinar a creer que

específicamente el mencionado recurso hispánico, en su funcionamiento, es un origen de la


reconsideración administrativa, aunque genéricamente, en su aspecto teleológico, puede

serlo del amparo.

El recurso de “obedézcase pero no se cumpla” no se consignó expresamente, por medio

de una regulación sistemática, en ninguno de los estatutos que integraron el Derecho

Español, sino que fue producto de la costumbre jurídica, traducida en prácticas

inveteradas que comenzaron a observarse desde la época en que nació el Derecho Foral

en pleno medioevo.

2.2.-CONSTITUCION FEDERAL DE 1824 (OCTUBRE DE 1824)

Esta tuvo el mérito de ser el primer ordenamiento que estructuró al México que

acababa de consumar su independencia. Siendo la principal preocupación de los autores de

la Constitución de 1824 organizar públicamente a México y establecer las bases del

funcionamiento de los órganos gubernamentales, fue natural que colocaran en plano

secundario los derechos del hombre, comúnmente llamados garantías individuales. Sólo

en preceptos aislados, cuyo contenido dispositivo no concuerda con el rubro del capitulo

en que están insertadas , podemos encontrar algunos derechos del individuo frente al

Estado, que generalmente se refieren a la materia penal, aunque el articulo 152 encierra

una garantía de legalidad. Esta Constitución estableció un sometimiento de todo

funcionario público a la Constitución y a la Acta Constitutiva, según lo dispuesto por el

artículo 163, además los Estados de la República quedaron sujetos al Pacto Federal,

cuyas disposiciones estaban por encima de las legislaciones de los Estados. En cuanto a la

defensa de la Constitución, el Congreso


Federal estaba facultado para ello, así, el artículo 38 establecía: “Cualquiera de las dos

Cámaras podrá conocer en calidad de gran jurado sobre las acusaciones:

IV.-De los Gobernadores de los Estados, por infracciones de la Constitución, leyes de la

Unión, a órdenes del Presidente de la Federación, que no sean manifiestamente contrarias a

la Constitución y leyes Generales de la Unión y también por la publicación de leyes y

decretos de las legislaturas de sus respectivos Estados, contrarias a la misma Constitución

y leyes.”

Por supuesto que, este era un medio de control político pero, al fin y al cabo era un

medio de tutela Constitucional.

2.3.-ORGANO DE CONTROL EN LA CONSTITUCION DE 1836

Las Siete Leyes Constitucionales del año de 1836, cambian el régimen federativo por el

centralista, manteniendo la separación de poderes. La característica de este cuerpo legal, es

la creación de un superpoder, llamado “El Supremo Poder Conservador”, su primordial

función consistía en velar por la conservación del régimen constitucional, más su ejercicio

dista mucho de asemejarse al desplegado por el Poder Judicial Federal en la Constitución de

1857 y vigente, puesto que el control ejercido por el Supremo Poder Conservador, no era de

índole jurisdiccional, sino meramente político y cuyas resoluciones tenían validez erga

omnes. El funcionamiento del Supremo Poder Conservador no tenía todas aquellas virtudes

que se descubren en el juicio de amparo, principalmente a las que conciernen a los efectos

relativos de la cosa juzgada, dando sus resoluciones motivo a que se crearan, dentro del

propio régimen constitucional rupturas, dificultades y enemistades entre las diversas

autoridades, máxime que eran estas mismas las que se atacaban mutuamente al ejercer la

excitación ante el mencionado órgano de control.


2.4.-ORGANO Y MEDIO DE CONTROL EN LA CONSTITUCION DE YUCATAN DE 1840

La Constitución Yucateca de diciembre de 1840, cuyo autor principal fue el

jurisconsulto y político don Manuel Crescencio Rejón, constituye uno de los más grandes

adelantos que en materia de Derecho Constitucional ha experimentado el régimen jurídico

mexicano, por la inserción en su carta política de varios preceptos, conteniendo diversas

garantías individuales, tales como la libertad religiosa, de pensamiento, de imprenta, etc.,

más lo que verdaderamente constituyó un progreso en el Derecho Público Mexicano fue

la creación del medio controlador o conservador del régimen constitucional o amparo,

como el mismo lo llamó, ejercido o desempeñado por el Poder Judicial, con la ventaja de

que dicho control se hacía extensivo a todo acto anticonstitucional.

Los lineamientos generales esenciales del juicio de amparo establecidos por las

constituciones de 1857 y 1917 se encuentran en la obra de Rejón, con la circunstancia

ventajosa, como ya dijimos, de que lo hacía procedente contra cualquier violación o

cualquier precepto constitucional, que se resolviera en un agravio personal. Daba Rejón

competencia a la Suprema Corte para conocer de todo juicio de amparo contra actos del

Gobernador del Estado (Poder Ejecutivo) o leyes de la legislatura (Poder Legislativo) que

entrañara una violación al Código Federal. A los jueces de primera instancia también

Rejón los reputaba como órganos de


control, pero sólo por actos de autoridades distintas del gobernador y de la legislatura que

violaran las garantías individuales, siendo los superiores jerárquicos de los propios jueces

quienes conocían de los amparos interpuestos contra sus actos por análogas violaciones

constitucionales.

2.5.-PROYECTO DE MINORIA Y MAYORIA DE 1842

En el año de 1842 se designa una comisión integrada por siete miembros, cuya misión era

la de elaborar un proyecto constitucional para someterlo posteriormente a la consideración

del Congreso. Figuraban en dicha Comisión don Mariano Otero, quien en unión de

Espinosa de los Monteros y de Muñoz Ledo, disintió del parecer de las personas

restantes que constituían la mayoría. El proyecto de la minoría de 42 era de carácter

eminentemente individualista y liberal, a tal punto de declarar que los derechos del

individuo debían ser el objeto primordial de protección de las instituciones constitucionales

y consagraba una especie de medio de control del régimen establecido por la

Constitución jurisdiccional y político, combinación de caracteres que engendraba un

sistema híbrido.

Daba el proyecto de Otero competencia a la Suprema Corte para conocer de los reclamos

intentados por los particulares contra actos de los poderes ejecutivo y legislativo de los

Estados, violatorios de las garantías individuales. El sistema establecido por Otero era

inferior, jurídicamente hablando al instituido por Rejón pues, además de que en este caso

las autoridades responsables sólo podían ser el ejecutivo y legislativo locales, quedando

por ende fuera del control jurisdiccional el poder judicial local y los tres poderes federales,

sólo se contraía el reclamo a las violaciones a las garantías individuales, a diferencia del

sistema de Rejón que lo hacia extensivo a toda infracción constitucional. En cuanto a la


suspensión del acto reclamado, ésta estaba encomendada a los Tribunales superiores de los

Estados.

El sistema de Otero no solamente consagraba un medio de control jurisdiccional, sino que

en él se conservó el político de la Constitución de 1836 ya no ejercido por el Poder

Conservador, sino por las legislaturas de los Estados, a las cuales incumbía hacer la

declaración de inconstitucionalidad de las leyes del Congreso General, a petición no ya del

particular afectado sino del Presidente de acuerdo con su Consejo, de diez y ocho

diputados, seis senadores o tres legislaturas, fungiendo la Suprema Corte como mero órgano

de escrutinio, es decir, su ingerencia en el control político se reducía a computar los votos

emitidos por los diversos poderes legislativos en los Estados.

El gran mérito de Otero consistió en que fue el autor de la fórmula jurídica que encierra

los efectos de la sentencia recaída en un juicio de amparo y que implica al mismo tiempo

la característica de un régimen de control jurisdiccional, fórmula que se contiene tanto en la

Constitución de 57 como en la vigente y que dice: “La sentencia será siempre tal, que sólo

se ocupe de individuos particulares, limitándose a ampararlos y protegerlos en el caso

especial sobre el que verse la queja, sin hacer una declaración general respecto de la ley o

acto que la motivare”.

2.6.-BASES ORGANICAS DE 1843


El proyecto constitucional elaborado por vía de transacción entre los grupos minoritario y

mayoritario de la Comisión del Congreso Extraordinario Constituyente de 1842, no

obstante haberse comenzado a discutir, no llegó a convertirse en Constitución, merced a

que por decreto de 19 de diciembre de dicho año, expedido por don Antonio López de

Santa Ana, se declaro disuelto, nombrándose en su sustitución a una Junta de Notables.

Esta Junta, se encargó de elaborar un nuevo proyecto constitucional, que se convirtió en las

bases de organización política de la República Mexicana, expedidas el 12 de junio de 1843.

En estas bases se suprimió el desorbitado Poder Conservador de la Constitución de 1836,

sin que se colocara al Poder Judicial en el rango de órgano tutelar del régimen

constitucional, ya que propiamente sus funciones se reducían a revisar las sentencias

que en los asuntos del orden civil y criminal pronunciaban los jueces inferiores. Dicho

documento constitucional adoptó abiertamente el régimen central, sin implantar ningún

sistema de preservación constitucional por órgano político aunque en preceptos aislados,

como en el 66, fracción XVII, permaneció latente un resabio del control por órgano político

que ejercía en forma omnipotente el Supremo Poder Conservador, al establecerse en la

disposición invocada que eran facultades del Congreso reprobar los decretos dados por las

asambleas departamentales que fuesen contrarios a la Constitución o a las leyes

2.7.-ACTA DE REFORMAS DE 1847

En 1847 se promulgó el Acta de Reformas que vino a restaurar la vigencia de la

Constitución Federal de 1824, con las modificaciones conducentes, de acuerdo con los

progresos que en materia de Derecho Público se habían observado en México.

El artículo 5 del Acta de Reformas probablemente ya se haya referido a la creación de un

medio de control constitucional al esbozar la idea de implantar un sistema que hiciera

efectiva las garantías individuales. Por su parte, el articulo 25 del cuerpo legislativo a que
nos estamos refiriendo cristaliza las ideas de don Mariano Otero acerca del amparo,

otorgando competencia a los Tribunales de la Federación para proteger a cualquier habitante

de la República en el ejercicio y conservación de los derechos que le conceden esta

Constitución y las leyes constitucionales, contra todo ataque de los poderes legislativo y

ejecutivo, ya de la Federación o de los Estados, limitándose dichos tribunales a impartir su

protección en el caso particular sobre el que verse el proceso, sin hacer ninguna

declaración general respecto de la ley o acto que la motivare.

Esta disposición encierra el sistema de control jurisdiccional ideado por Otero, las ideas de

Otero que , como ya se dijo, fueron acogidas en sus perfiles cardinales en el Acta de

Reformas de 18 de mayo de 1847, se contienen en su célebre voto particular de 5 de abril

del propio año. Dicho voto además de entrañar un valioso documento en la historia del

Derecho Constitucional de nuestro país, encierra muy importantes enseñanzas en esta rama

jurídica, implicando un estudio penetrante de sus diversos aspectos, que legitima a su

autor como uno de los más brillantes juristas mexicanos.

2.8.-CONSTITUCION FEDERAL DE 1857

La Constitución de 1857, emanada del Plan de Ayutla, que fue la bandera política del

partido liberal en las guerras de reformas, implanta el liberalismo e individualismo puros,

como regímenes de relaciones entre el


Estado y los miembros de éste. Puede afirmarse, pues, que dicha Constitución fue el

reflejo auténtico de las doctrinas imperantes en la época de su promulgación,

principalmente en Francia, para las que el individuo y sus derechos eran el primordial, si no

el único, objeto de las instituciones sociales,. Que siempre debían respetarlos como

elementos superestatales. Pero además, la Constitución de 1857 no sólo adopta una

posición francamente individualista en los términos ya apuntados, sino que implanta también

el liberalismo como régimen de relaciones entre el Estado y los gobernados.

Contrariamente a lo que acontecía con otros ordenamientos jurídicos mexicanos y

extranjeros, que consagraban los derechos del hombre en forma meramente declarativa, sin

brindar un medio para su protección, la Constitución de 57 instituye el juicio de amparo,

reglamentado por las distintas leyes orgánicas que bajo su vigencia se fueron expidiendo,

tal como genérica y básicamente subsiste en nuestra Constitución vigente, cuyos artículos

101 y 103 respectivamente, son iguales con toda exactitud. En la Constitución de 57

desaparece el sistema de control por órgano político que estableció el Acta de Reformas de

1847, documento que lo combinó con el sistema jurisdiccional. El proyecto de Constitución

de 57, en su artículo 102 estableció el sistema de protección constitucional por vía y por

órgano jurisdiccional, considerando competentes para conocer de los casos por infracción

a la ley fundamental, tanto a los tribunales federales como a los de los Estados, previa la

garantía de un jurado compuesto de vecinos del Distrito respectivo, cuyo jurado calificaría el

hecho (acto violatorio), de manera que dispusiese la ley orgánica. Sin embargo, al

expedirse ésta se suprimió dicho jurado, para atribuir la competencia exclusiva de conocer

de todas las controversias que se suscitaren por leyes o actos de cualquier autoridad que

violaran las garantías individuales o que vulnerasen el régimen federal, a los Tribunales

de la Federación (artículo 101), eliminándose así la injerencia en dicha materia por parte

de los tribunales de los Estados y consignándose en el articulo 102 los principios cardinales
que informan al sistema de protección constitucional por órganos y por vía jurisdiccionales,

como son los de iniciativa de la parte agraviada, la substanciación judicial del procedimiento

y la relatividad de los fallos correspondientes.

2.9.-CONSTITUCION FEDERAL DE 1917

La Constitución vigente se aparta ya de la doctrina individualista, pues a diferencia de

la de 57 ya no considera a los derechos del hombre como la base y objeto de las

instituciones sociales, sino que las reputa como un conjunto de garantías individuales que

el Estado concede u otorga a los habitantes de su territorio. A diferencia de ésta, que

únicamente consagraba garantías individuales, la Constitución vigente, además consigna las

llamadas garantías sociales, o sea, un conjunto de derechos otorgados a determinadas

clases sociales que tienden a mejorar y consolidar su situación económica, contenidos

principalmente en los artículos 123 y 127 constitucionales.

En el régimen jurídico instituido por la Constitución de 17, opera con notoriedad el

sistema de intervencionismo de Estado, alternando con otros regímenes, como son el

liberal individualista en cuanto a varias de las garantías individuales y el nacionalista por lo

que respecta al artículo tercero constitucional.

En cuanto al sistema de control constitucional, se retoma lo establecido por la Constitución

de 57, así, en los artículos 103 y 107 consagra al juicio de amparo como el medio de

control constitucional ejercido por órganos


Jurisdiccionales. El artículo 103 establece los casos de procedencia del juicio de amparo y la

competencia para conocer de éste y el artículo 107 establece los principios cardinales que

rigen a nuestro juicio de amparo.

TEMA 3

PROTECCION DEL JUICIO DE AMPARO

3.1.-PROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO

Al implantar el amparo, la Constitución señala los casos o hipótesis en que es procedente,

los que, por ende, configuran su procedencia constitucional, determinada en el artículo 103

de nuestra ley suprema vigente, que establece:

Los Tribunales de la Federación resolverán toda controversia

que se suscite: I.- Por leyes o actos de la autoridad que violen

las garantías individuales;

II.- Por leyes o actos de la autoridad federal que vulneren o restrinjan la soberanía de los

Estados o la esfera de competencia del D.F;

III.- Por leyes o actos de las autoridades de los Estados o del D.F que invadan la esfera de

competencia de la autoridad federal.

De lo anterior puede colegirse que el juicio de amparo solamente procede contra los

actos de autoridades, no siendo admisible contra los actos de particulares.


3.2.- PROTECCION DEL JUICIO DE AMPARO CUANDO ES UN MEDIO DE AMPARO

La protección del juicio de amparo se refiere, tanto al alcance protector del amparo por

lo que atañe a los derechos públicos individuales específicos, que son el contenido de las

garantías individuales (artículo 103 fracción I de la Constitución Federal), a aquellas

situaciones jurídicas del gobernado, inafectables tanto por la federación o por los Estados

(artículo 103 fracciones II y III), es decir, aquellos actos que constitucionalmente no deben

cometer en perjuicio de persona alguna, ya sea la Federación o los Estados; como a la

protección de los ordenamientos y del régimen de legalidad en sentido amplio que se vean

contravenidos por las autoridades del Estado en detrimento de los particulares.

3.3.-EXTENSION DE PROTECCION DEL JUICIO DE AMPARO

A)EXTENSION PROTECTORA DEL JUICIO DE AMPARO SEGÚN EL SENTIDO LIMITATIVO

DEL ARTICULO 103 CONSTITUCIONAL:

Atendiendo al sentido del artículo 103 constitucional que fija la procedencia del juicio,

la extensión de la protección legal de éste abarca únicamente parte de la ley

fundamental, o sea, aquella que se refiere a las garantías individuales y a la que atañe a

todas aquellas disposiciones que establecen la competencia federal y local. En vista de esto,

del sentido limitado en que esta concebido el artículo 103 constitucional, se infiere que el

juicio de amparo no tiene como objeto legal en nuestro Derecho Constitucional positivo,

tutelar íntegramente la Constitución, sino que se contrae a la protección de preceptos

determinados.

B) EXTENSION TUTELAR DEL JUICIO DE AMPARO DE ACUERDO CON EL

CONCEPTO DE AUTORIDAD COMPETENTE DEL ARTICULO 16 CONSTITUCIONAL:


A través del concepto de autoridad competente, la extensión protectora legal del juicio de

amparo se puede ampliar considerablemente. Cuando dicho precepto establece que: “Nadie

puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud

de mandamiento escrito de autoridad competente que funde y motive la causa legal del

procedimiento”, se está refiriendo a la necesidad de que la autoridad ejecutora de dichos

actos de molestia esté expresamente facultada para ello y que no exista prohibición

constitucional para el efecto, en una palabra, que tenga competencia a virtud de la

Constitución. En consecuencia, si cualquier autoridad ejecuta un acto que produzca las

consecuencias que el mismo articulo 16 señala fuera de su competencia constitucional, con

violación de los artículos que se la fijan y que origine un agravio personal, surge la

posibilidad de que el perjudicado deduzca su acción de amparo, la que como se puede ver,

tiende a proteger no sólo el mencionado artículo 16, sino también aquellas que se

infringieron por la autoridad responsable al no haberse ceñido a la competencia que le

fijaban o extralimitarse en la que le atribuían.

C)EXTENSION DEL JUICIO DE AMPARO DE ACUERDO CON LOS PARRAFOS TERCERO

Y CUARTO DEL ARTICULO 14 CONSTITUCIONAL:

Al analizar los dos últimos párrafos del articulo 14 de la Constitución que respectivamente

se contraen a los negocios penales y civiles, dentro de los que por analogía pueden

incluirse los administrativos, mercantiles y del trabajo, para los efectos a que alude el

propio precepto, tal como lo hace la ley reglamentaria de los artículos 103 y 107

constitucionales, se llega a la conclusión de que el objetivo tutelar del juicio de amparo no

sólo se refiere a los 29 primeros artículos de la ley fundamental, de acuerdo con la fracción

I del artículo 103 constitucional, sino que se hace extensivo a las legislaciones

secundarias , circunstancia que revela a dicho juicio como medio de control de legalidad.
D)EXTENSION DEL JUICIO DE AMPARO A TRAVES DEL CONCEPTO LEYES DEL

ARTICULO 14 CONSTITUCIONAL SEGUNDO PARRAFO:

La Constitución no puede autorizar en ninguna de sus disposiciones la posibilidad de

que ninguna ley secundaria que la contradiga, produzca las consecuencias que ella misma

tiende a evitar, en beneficio de los gobernados. Por ende, la ley fundamental en su

artículo 14, segundo párrafo, excluye la posibilidad de que

cualquier persona sea privada de su vida, libertad, propiedades, posesiones o derechos,

conforme a una ley secundaria que esté en pugna con alguna o algunas de las

disposiciones constitucionales. Por tanto, si se llega a dar, el perjudicado puede deducir su

acción de amparo, solicitando la protección de la justicia federal por violación del artículo 14

constitucional, al haber sido víctima de una ley, que por no reunir los caracteres de tal,

propiamente no es ley.

E) EXTENSION DEL JUICIO DE AMPARO A TRAVES DEL CONCEPTO CAUSA LEGAL

DEL ARTICULO 16 CONSTITUCIONAL:

El concepto más útil para concebir al juicio de amparo como medio tutelar del régimen de

legalidad íntegro, tanto de los preceptos constitucionales, como de la legislación ordinaria,

hasta en los reglamentos que tienen el carácter de leyes desde el punto de vista material, es

el contenido en el articulo 16, es decir, el de causa legal. Para que una autoridad pueda, sin

violar el artículo 16 constitucional, causar una molestia a una persona, se requiere, entre

otras causas, que obre no sólo de acuerdo con una ley, sino que en el caso concreto hacia

el cual va encaminada su actuación se encuentren los extremos previstos o contenidos

en aquella. De esta manera, el juicio de amparo tiene como finalidad proteger toda la

legislación mexicana, cuando las autoridades estatales no ciñen su conducta a alguna


disposición legal, obligación que se constata como consecuencia directa y necesaria del

principio de legalidad y que ha confirmado la jurisprudencia de la Suprema Corte en los

siguientes términos: “Las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les permite”.

Si la Constitución es la ley suprema del país, nuestro medio de control también protege a

ésta íntegramente, ya que a ella debe sujetarse, sin excepción, la actuación de todos los

poderes y autoridades, por lo que, cuando éstos no observan los mandatos constitucionales

surge la posibilidad para el afectado de promover el juicio de amparo, de acuerdo con el

artículo 103, fracción I de la Constitución, por violación evidente del artículo 16

constitucional, al faltar, el requisito de la causa legal.

Los aspectos anteriores demuestran la extensión del juicio de amparo, el cual no sólo

se concreta a la protección de los preceptos o disposiciones constitucionales y que se

deriva de la interpretación literal del artículo 103 de la Constitución vigente, que especifica

tres casos de procedencia del juicio de amparo, sino que, dicha finalidad es de un alcance

mucho mayor.

3.4.-JUCIO DE AMPARO MEDIO DE CONTROL DE LA CONSTITUCION

El juicio de amparo se ha revelado como un medio o factor jurídico de protección o tutela

de la constitucionalidad. Originariamente las instituciones, que preceden en la historia al

juicio de amparo, tenían como objetivo principal, la protección o tutela de ciertas

prerrogativas o derechos que los gobernados exigieron al gobernante, posteriormente se

fueron ensanchando sus objetivos, haciendo extensiva su tutela al régimen constitucional

íntegro.

El juicio de amparo, desde su creación hasta nuestros días ha observado una notable

evolución teleológica que lo distingue en la actualidad como el medio más perfecto de

tutela constitucional. Su objetivo de


preservación se ha ido ensanchando hasta convertirlo en un elemento jurídico de

protección a todo el orden establecido por la ley fundamental.

En la Constitución de 1857 y en la vigente, el juicio de amparo no se presenta, desde el

punto de vista del texto y aparente alcance de ambos preceptos, como un medio de tutela

constitucional integral, pues su objetivo de preservación se encuentra fraccionado conforme

lo establece el articulo 103 de la Constitución vigente, el amparo persigue dos finalidades

diferentes, que, a su vez, importan dos casos específicos distintos de su procedencia: a)

cuando por leyes o actos de cualquier autoridad se viole alguna garantía individual

(fracción I); y b)cuando por leyes o actos autoritarios se altere el régimen competencial

establecido por la Constitución entre las autoridades federales y las de los Estados

(fracciones II y III). Por lo tanto, atendiendo a la literalidad de tales preceptos, el orden

constitucional parece no protegerse por el amparo contra cualquier ley o acto que no se

comprenda en alguno de dichos casos, sin embargo, nuestro juicio de amparo, a través de

la garantía de legalidad consagrada en el artículo 16 constitucional, tutela la ley fundamental

no únicamente en los casos específicos a que se refiere el artículo 103, sino en relación con

todas sus disposiciones, por lo que, sin género de duda, es un verdadero medio de control

constitucional.

3.5.-JUICIO DE AMPARO MEDIO DE CONTROL DE LA LEGALIDAD

La esencia teleológica del amparo radica en proteger o preservar el régimen

constitucional, la cual deriva no solamente de su naturaleza misma, sino de sus

antecedentes históricos, en nuestro régimen, dicha finalidad del juicio de amparo se ha

ampliado palpablemente. Uno de ellos, el artículo 14 constitucional, en sus párrafos tercero y

cuarto, indirectamente ha ensanchado la teleología del amparo al consagrar la garantía de


legalidad en asuntos penales y civiles, respecto de cuyas violaciones es procedente el

ejercicio del medio de control, de conformidad con la fracción primera del artículo 103 de

nuestra ley fundamental vigente. Por consiguiente, de esta manera el amparo no sólo tutela

el régimen constitucional en los casos previstos por este último precepto, sino que, su

objetivo preservador se extiende a los ordenamientos legales secundarios.

Ahora bien, no solamente el artículo 14 constitucional opera la ampliación teleológica del

juicio de amparo, sino también el artículo 16 en su primera parte, que establece: “Nadie

puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud

de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del

procedimiento”. Este articulo, a través de los conceptos causa legal del procedimiento y

fundamentar y motivar la misma, contiene una garantía de legalidad frente a las autoridades

en general, haciendo consistir los actos violatorios ya no en una privación, como lo hace el

artículo 14, sino en una mera molestia, por lo que su alcance es mucho mayor. De esta

forma, siendo procedente el amparo por violación de las garantías individuales llevada a

cabo por cualquier autoridad (artículo 103 fracción I), y conteniendo el artículo 16

constitucional en su primera parte la de legalidad, en los términos ya apuntados, resulta

que dicho medio de control tutela, a través de la preservación de dicha garantía, todos los

ordenamientos legales, ensanchando así su naturaleza teleológica, que no solamente estriba

en controlar el orden constitucional. El juicio de amparo protege, pues, tanto la Constitución

como la legislación ordinaria en general.

TEMA 4

AUTORIDAD Y ACTO RECLAMADO EN EL AMPARO


4.1.-CONCEPTO DE AUTORIDAD RESPONSABLE :

La palabra autoridad proviene del sustantivo latino “autorictas”, “autorictatis” y tiene varias

acepciones, dentro de ellas podemos mencionar: potestad, facultad, persona revestida de

algún poder, mando o magistratura.

La palabra responsable proviene del latín “responsum”, supino de “respondere”, que

es un adjetivo que alude al sujeto obligado a responder de alguna cosa o por alguna

persona.

Por lo tanto, desde el punto de vista de su significación gramatical, la autoridad

responsable debe ser una persona revestida de poder para el dictado de leyes, para la

aplicación de las mismas o para administrar justicia y que esta obligada a responder de

alguna cosa o por alguna cosa. Por autoridad responsable desde el punto de vista lógico,

gramatical y jurídico, podemos concebirla también como la entidad que tiene poder, en el

caso del juicio de amparo de que se trata, sobre los gobernados con respecto a los actos

violatorios que ejecute en contra de ellas, respondiendo acerca de la inconstitucionalidad que

tales actos atentatorios entrañan o entrañen. La autoridad responsable es la parte contra la

cual se demanda la protección de la justicia federal, es el órgano del Estado, que forma

parte de su gobierno de quien proviene el acto que se reclama (ley o acto en sentido

estricto) que se impugna por estimar el quejoso que lesiona sus garantías individuales.

La autoridad responsable en el amparo es el órgano estatal, bien federal, local o

municipal a quien el quejoso le atribuye el acto o ley reclamados, presuntamente violatorios

de garantías individuales o del sistema de distribución entre Federación y Estados.

La Ley de Amparo en su artículo 5 establece que es autoridad responsable, la que dicta,

promulga, publica, ordena, ejecuta o trata de ejecutar la ley o el acto reclamado. De la

definición legal que da la Ley de Amparo respecto de autoridad responsable se desprende

claramente que hay dos tipos de autoridades: a) las que ordenan, las que mandan, las que
resuelven, las que sientan las bases para la creación de derechos y obligaciones

(autoridades ordenadoras) y; b)las que obedecen, las que ejecutan o llevan a la

práctica el mandato de aquellas (autoridades ejecutoras).

4.1.1.-ORGANO AUXILIAR,ORGANO DE AUTORIDAD:

Los órganos de la Administración pueden separarse en dos categorías: unos que

tienen el carácter de autoridades y otros que tienen el carácter de auxiliares. Cuando la

competencia otorgada a un órgano implica la facultad de realizar actos de naturaleza jurídica

que afectan la esfera de los particulares y la de imponer a éstos sus determinaciones, es

decir, cuando el referido órgano está investido de facultades de decisión y ejecución, se

esta frente a un órgano de autoridad. Los órganos de la administración que tienen el

carácter de autoridad, pueden concentrar en sus facultades las de decisión y ejecución, pero

también puede suceder que sólo tengan la facultad de decisión y que la de ejecución de sus

determinaciones se lleve a cabo por otro órgano diferente.

En este orden de ideas, órgano autoritario es aquel órgano estatal, investido de

facultades de decisión o ejecución, cuyo desempeño conjunto o separado, produce la

creación, modificación o la extinción de situaciones generales o específicas, públicas o

privadas, dadas dentro del Estado, todo ello en forma imperativa.

Organo auxiliar es aquel que carece de las facultades de decisión y ejecución, no

tiene potestad para imponer sus determinaciones, pues su actividad estriba en

coadyuvar, en diversa y variada forma, con las autoridades, bien sea preparando

técnicamente el negocio que ante ellas se ventila, proporcionándoles su consulta o bien

prestándoles una colaboración general que no en todos los casos es obligatoria.

4.1.2.-AUTORIDADES DE DERECHO Y DE FACTO:


Las autoridades responsables investidas de poder estatal con base en la Constitución

o en la ley, se denominan autoridades de derecho.

Son autoridades responsables de hecho, aquellas que, carentes de investidura

constitucional o legal, forman parte del aparato estatal, bien federal, local o municipal y

realizan presuntamente una conducta que se ha impugnado en amparo. Se permite al

quejoso señalar como autoridades responsables a autoridades de facto.

4.1.3.-CRITERIO DE PODER JUDICIAL FEDERAL DE AUTORIDAD PARA LOS EFECTOS

DE AMPARO:

La Suprema Corte de Justicia de la Nación para determinar la procedencia del juicio de

amparo desde hace ya mucho tiempo ha ampliado el concepto de autoridades, considerando

que dentro de él se hallan comprendidos no sólo aquellas que tienen el carácter de

órganos del Estado y que se encuentran facultados para decidir y ejecutar sus

resoluciones, sino que, como expresa en una de sus sentencias, el término de

“autoridades” para los efectos del amparo, comprende a todas aquellas personas que

disponen de la fuerza pública, en virtud de circunstancias ya legales, ya de hecho y que por

lo mismo, estén en posibilidad material de obrar como individuos que ejercen actos

públicos por el hecho de ser pública la fuerza de que disponen.

4.1.4.-AUTORIDADES RESPONSABLES PARA LOS EFECTOS DE AMPARO:

Para los efectos de amparo, autoridades responsables lo son, no solamente la

autoridad superior que ordena el acto, sino también los subalternos, que lo ejecutan o

tratan de ejecutar y contra cualquiera de ellos procede el amparo.


Son autoridades responsables federales los que integran centralizada o

descentralizadamente , el sistema federal, en alguno de los tres poderes: legislativo,

ejecutivo u judicial; son autoridades responsables locales las que pertenecen al sistema de

organización interno de alguna entidad federativa, de cualquiera de sus tres poderes:

legislativo, ejecutivo y judicial; son autoridades responsables municipales las que pertenecen

al sistema de organización interno de alguna entidad municipal por la realización de

actos administrativos y judiciales.

La autoridad responsable que dicta la ley u ordena el acto que se combate en el amparo

es una autoridad ordenadora. A su vez, la autoridad responsable que ejecuta o trata de

ejecutar la ley o acto que se reclama, es una autoridad ejecutora.

4.2.-ACTO RECLAMADO:

4.2.1.-CONCEPTO:

La palabra acto deriva del vocablo latino “actus” y significa en su acepción común

“hecho o acción”, el término acción de “actio, actionis” es el efecto de hacer.

A su vez la expresión reclamado es el participio pasado de reclamar, “reclamar” del latín

“reclamare”, que quiere decir clamar contra una cosa, oponerse contra ella de palabra o por

escrito.

Por tanto desde el punto de vista gramatical, el acto reclamado alude a una conducta

contra la que hay una oposición que puede ser verbal o escrita. En el amparo se formula

una oposición, normalmente escrita, pero que excepcionalmente puede ser verbal, contra

una conducta positiva u omisiva que es el acto reclamado.

El acto reclamado es la conducta imperativa, positiva u omisiva, de una autoridad

estatal federal, local o municipal, presuntamente violatoria de garantías individuales o de


la distribución de competencias entre la Federación y los Estados de la República, a la que

se opone el quejoso.

4.2.2.-ACTOS RECLAMADOS EN EL AMPARO:

Ignacio Burgoa en primer término distingue entre los actos reclamados leyes y los actos en

sentido estricto. La ley es el acto de autoridad general que afecta, abstracta e

impersonalmente a los gobernados. El acto en sentido estricto es el hecho voluntario,

intencional, negativo o positivo de un órgano del Estado, que afecta una situación especial,

éste puede ser violatorio por si mismo o violatorio por ser aplicatorio de una ley contraria a la

Constitución. Así mismo,utiliza varios criterios para clasificar los actos en sentido estricto:

desde el punto de vista de la autoridad de que proviene pueden ser administrativos o

judiciales, desde el punto de vista de la naturaleza del acto éstos pueden ser

administrativos o judiciales, pueden ser aislados o procesales, pueden ser omisivos,

negativos o positivos, desde el punto de vista cronológico pueden ser pasados, futuros,

de tracto sucesivo, continuados, continuos y momentáneos.

Carlos Arellano Garcia distingue: actos legislativos y actos en sentido estricto,

clasificación que tiene como origen el propio artículo 103 constitucional que se refiere a

leyes u actos; desde el punto de vista de la materia jurídica en la que se desarrollan los

actos reclamados los clasifica en : penales, administrativos, fiscales, agrarios, civiles,

mercantiles y laborales, clasificación que resulta importante porque existen reglas de

competencia, de tutela especial, de suplencia de la queja deficiente o reglas especiales en

cuanto a lo que hace a la suspensión del acto reclamado. Igualmente considera este autor:

-Actos politícos y actos de la Suprema Corte contra los cuales es improcedente el amparo;

-Actos anteriores y actos nuevos, la demanda de amparo contra actos anteriores es

improcedente y es procedente respecto de actos nuevos;


-Actos reglados y actos discrecionales,actos reglados son aquellos en los que la hipótesis

normativa establece los diversos elementos integrantes del supuesto legal y dado ese

supuesto deben producirse las correspondientes consecuencias jurídicas, sin que la

autoridad aplicadora de la norma jurídica pueda aplicar o dejar de aplicar, según su criterio

esas consecuencias jurídicas, son actos discrecionales aquellos en los que la autoridad

aplicadora ha de resolver conforme a su personal criterio sobre la produción de

consecuencias jurídicas en un determinado sentido;

-Actos clasificados cronológicamente:pasados, presentes y futuros, pasados son aquellos en

los que el amparo se interpone cuando el acto reclamado ya ha producido todos los efectos

que era suceptible de producir cuando el amparo se ha solicitado (actos consumados),

siempre y cuando no sea un acto consumado de un modo irreparable, de lo contrario es

improcedente el juicio de amparo (artículo 61 fracción XVI de la ley de amparo); presentes

son aquellos que en el momento en que se solicita el amparo ya se realizan los efectos

del acto reclamado y no se han terminado de producir todos los efectos de ese acto

reclamado; futuros, aquellos que con posterioridad a la demanda de amparo producirán sus

consecuencias jurídicas presuntamente de violación de garantías individuales o de

vulneración al sistema de distribución de competencias entre Federación y Estados,

estos a su vez se clasifican en: futuros ciertos o inminentes y futuros inciertos o remotos.

El amparo procede contra actos reclamados futuros ciertos o inminentes;

-Actos clasificados por su naturaleza: Negativos, positivos, prohibitivos y declarativos.

Negativos, aquellos en los que la autoridad responsable se rehusa expresamente a

conceder el quejoso lo que a éste le corresponde presuntamente o bien, se abstiene de

resolver, adoptando una conducta de omisión o abstención. El artículo 77 de la ley de

amparo establece que cuando el acto reclamado sea de carácter negativo, el efecto del

amparo será obligar a la autoridad responsable a que obre en el sentido de respetar la


garantía de que se trata y a cumplir con lo que la garantía exija; positivo, consisten en

un hacer de la autoridad responsable, que se traducen en actos que vulneran garantías

individuales; prohibitivos, aquel que ordena al gobernado un no hacer, una abstención, los

actos prohibitivos son positivos; declarativos, la autoridad responsable ha constatado la

existencia de un derecho y de un deber y así lo manifiesta, sin crear derechos y obligaciones,

sin extinguirlos, sin modificarlos y sin transmitirlos;

-Actos clasificados por el consentimiento, el gobernado frente a los actos de autoridad

puede adoptar una actitud de aceptación o de rechazo en forma tácita o expresa, de ahí

se clasifican en: actos expresamente

Consentidos, actos tácitamente consentidos, actos derivados de actos consentidos, casos en

los que es improcedente el amparo (artículo 61 fracción XIII y XIV de la ley de amparo) y

actos no consentidos en donde el gobernado ha hecho valer con oportunidad los recursos

ordinarios anteriores al amparo para combatir el acto reclamado y dentro del término legal

ha interpuesto el juicio de amparo;

-Actos clasificados por su conservación: actos subsistentes, aquellos en los que las

autoridades responsables mantienen existentes al considerar que existen elementos para

obtener una declaración de constitucionalidad o de legalidad en la sentencia de amparo;

actos insubsistentes, aquellos en los que la autoridad responsable, o bien, otra superior o

substituta, revocan los actos reclamados;

-Actos clasificados por su acreditamiento, pueden ser existentes, cuando ha quedado

probado en el juicio de amparo e inexistentes, cuando no se han rendido pruebas

suficientes para acreditar que el acto reclamado existe, lo cual provoca el sobreseimiento.

TEMA 5
AMPARO CONTRA LEY,REGLAMENTO O TRATADO INTERNACIONAL

5.1.- AMPARO CONTRA LEY AUTOAPLICATIVA

5.1.1.-CONCEPTO:

La expresión “auto” de origen griego es un elemento compositivo que entra en la formación

de algunas voces españolas con el significado de propio o uno mismo. De esta manera

cuando denominamos “autoaplicativas” a algunas leyes nos referimos a la circunstancia de

que la ley produce efectos jurídicos frente a algunos de sus destinatarios, por sí misma, sin

requerir un acto intermedio de aplicación.

Respecto de las leyes autoaplicativas al iniciarse la vigencia de las normas en ellas

contenidas se produce el fenómeno de que hay gobernados que inmediatamente derivan

deberes jurídicos de tales o normas o leyes. Por tanto, si esos deberes afectan sus

garantías individuales o sus derechos derivados de distribución de competencias entre

Federación y Estados, procede el juicio de amparo.

La ley autoaplicativa interfiere en la esfera jurídica de los gobernados desde que

inicia su vigencia sin requerir algún acto aplicativo que actualice su hipótesis normativa.

5.1.2.-PROCEDENCIA DEL AMPARO:

La Constitución Federal expresamente establece la procedencia del amparo contra

leyes. El artículo 103 establece: Los Tribunales de la Federación resolverán toda

controversia que se suscite por leyes o actos de la autoridad que violen las garantías

individuales y por leyes o actos de autoridad que alteren el régimen competencial


establecido por la Constitución entre las autoridades federales y las de los Estados,

corroborado por el artículo 1 de la ley de amparo.


Por su parte, la ley de amparo establece en el artículo 107 fracción I la procedencia del

amparo INDIRECTO contra leyes federales o locales que por su sola entrada en vigor

causen perjuicios al quejoso, es decir, se trata de leyes autoaplicativas.

5.1.3.-OPORTUNIDAD PARA PROMOVER EL AMPARO:

Las leyes autoaplicativas son impugnables en amparo a partir de su vigencia, sin que

se requiera de su aplicación. El artículo 17 de la ley de amparo establece el término

genérico para interponer la demanda de amparo, que es de 15 días y, el artículo 17 en su

fracción I señala: “Cuando se reclame una norma general autoaplicativa, o el procedimiento

de extradición, en que será de treinta días”

Por tanto, el término para promover el amparo contra una ley autoaplicativa será de

treinta días contados a partir de que entre en vigor dicha ley.

5.1.4.-INTERES JURIDICO:

En las leyes autoaplicativas, quien los impugna tiene interés jurídico en hacerlo pues, de

forma inmediata, por la sola iniciación de la vigencia de la norma jurídica, ha derivado

deberes o ha visto extinguidos o restringidos sus derechos. No se requiere el

correspondiente acto de aplicación para que la norma jurídica produzca sus

consecuencias de derecho y afecte la esfera jurídica del gobernado, de ahí deriva el

interés jurídico de gobernado para promover el juicio de amparo contra la ley autoaplicativa.

5.1.5.-AUTORIDADES RESPONSABLES CONTRA LEY AUTOAPLICATIVA DESDE QUE

ENTRA EN VIGOR:

En El amparo contra leyes autoaplicativas han de señalarse como autoridades

responsables a la autoridad legisladora, la autoridad refrendadora y la autoridad


promulgadora, ya que ellas son las que dictan la disposición legislativa que se impugna, sea

federal o local.

Establece la ley de amparo en el artículo 5: Es autoridad responsable la que dicta,

promulga, pública, ordena, ejecuta o trata de ejecutar la ley o el acto reclamado. La

autoridad que dicta la ley es la autoridad legisladora propiamente dicha, que cuenta con

la intervención de la autoridad refrendadora y la autoridad promulgadora de la ley.

En lo que atañe a la ley federal, la autoridad legisladora es el Congreso de la Unión, la

autoridad refrendadora está constituida por el Secretario de Estado o Jefe de departamento

administrativo a que el asunto corresponda que suscriben la ley con el Presidente de la

República, quien es la autoridad que promulga la ley.

Respecto de la ley local, la legislatura del Estado o Congreso Local es la autoridad

legisladora, el Gobernador del Estado es la autoridad promulgadora y los funcionarios que a

nivel local refrenden la ley serán la autoridad refrendadora.

5.1.6.-COMPETENCIA DEL AMPARO:

El artículo 107 fracción I de la ley de la materia previene la procedencia del amparo ante

Jueces de Distrito cuando se impugnen leyes autoaplicativas. En forma resumida, el citado

artículo dispone “Contra normas generales que por su sola entrada en vigor………. causen

perjuicio al quejoso”, por lo tanto, se trata, sin lugar a duda de leyes autoaplicativas.

5.1.7.-PRINCIPIO DE DEFINITIVIDAD DEL AMPARO CONTRA LEYES AUTOAPLICATIVAS:

En el juicio de amparo contra leyes autoaplicativas no opera el principio de definitividad,

puesto que puede intentar tal medio, aún cuando la disposición tildada de
inconstitucional consigne medios comunes que el afectado puede hacer valer contra su

aplicación. La razón de esta excepción fundamental al principio de definitividad está

plasmada en la jurisprudencia de la Suprema Corte, que dice: “Antes de acudir al amparo

no existe la obligación de agotar los recursos ordinarios establecidos en la ley del acto,

cuando se reclama principalmente la inconstitucionalidad de ésta, ya que sería contrario

a los principios de derecho el que se obligará a los quejosos a que se sometieran a las

disposiciones de esa ley, cuya obligatoriedad impugnen por conceptuarla contraria a los

textos de la Constitución”.

Existe otra razón aducida también por la Suprema Corte para excluir el principio de

definitividad del juicio de amparo contra leyes autoaplicativas que se estime inconstitucional,

consistente en afirmar que sería contrario a nuestro régimen constitucional, en el que el

supremo intérprete de la Ley Fundamental es el Poder Judicial Federal y, en especial

nuestro máximo tribunal de justicia, que a una autoridad estatal, distinta de dicho poder, le

fuera dable decidir si una disposición normativa legal es contraria o no a nuestro

ordenamiento supremo, lo cual acontecería si el quejoso estuviera obligado a interponer

todos los medios ordinarios que la ley impugnada consagrase para impedir su aplicación a

los diversos casos concretos que se fueren presentado, mediante la previa calificación de la

ley.

5.1.8.-PRINCIPIO DE RELATIVIDAD DEL AMPARO CONTRA LEYES AUTOAPLICATIVAS:

El amparo contra leyes solo produce efectos particulares y no derogatorios. El Poder

Judicial de la Federación controla la constitucionalidad de los actos del Poder Legislativo,

como son las leyes pero no es superior a él pues, cuando determina que una ley es

inconstitucional a través del amparo, no puede hacer declaración general de


inconstitucionalidad y tampoco podrá derogar esa ley. Así lo determina el primer párrafo de la

fracción II del artículo 107 constitucional.

5.2.-LEY HETEROAPLICATIVA Y AUTOAPLICATIVA (ACTO DE APLICACIÓN)

5.2.1.-CONCEPTO:

Las leyes heteroaplicativas son aquellas que, por sí solas cuando se inicia su vigencia no

afectan la esfera jurídica de los gobernados, creando deberes a su cargo o extinguiendo o

transformando sus derechos, sino que es menester la aplicación de la norma jurídica

mediante un acto de aplicación posterior.

La expresión “hetero” a manera de prefijo significa “otro”, ello quiere decir que la

actualización de los efectos jurídicos de la ley, requieren que otro sujeto realice actos de

aplicación. La ley por sí misma no produce efectos jurídicos inmediatos, requiere del acto

de aplicación o de ejecución que actualiza los efectos jurídicos de la norma jurídica.

5.2.2.-PROCEDENCIA:

La procedencia del amparo contra leyes heteroaplicativas se consagra en el artículo 107

fracción I de la ley de amparo, que en resumen establece: “El amparo se pedirá ante el

Juez de Distrito: contra leyes federales o locales que con motivo del primer acto de

aplicación, causen perjuicios al quejoso”. Aunado además de que el amparo contra leyes se

encuentra previsto en la Constitución Federal en el artículo 103.


5.2.3.-OPORTUNIDAD PARA PROMOVER EL AMPARO:

Las leyes heteroaplicativas no son impugnables en amparo mientras no se realiza el

acto de aplicación correspondiente, si el juicio de amparo se promueve sin esperar el acto

de aplicación, será improcedente, en términos del artículo 73 fracción XII de la Ley de

Amparo.

Por tanto, las leyes heteroaplicativas son impugnables a partir de que se da el acto de

aplicación correspondiente, causando perjuicios al quejoso y el término para interponer la

demanda de amparo será de 15 días (artículo 17 de la ley de amparo).

5.2.4.-COMPETENCIA DEL AMPARO:

Los Jueces de Distrito están facultados para conocer de los juicios de amparo que se

promuevan contra leyes heteroaplicativas, conforme a lo dispuesto por el artículo 107

fracción I de la ley de amparo.

5.2.5.-INTERES JURIDICO:

El interés jurídico reputado como un derecho reconocido por la ley, es lo que la doctrina

jurídica conoce con el nombre de derecho subjetivo, es decir, como facultad o potestad de

exigencia cuya institución consigna la norma objetiva, existe pues, interés jurídico cuando

tienen una tutela jurídica, por eso, solamente cuando hay interés jurídico hay acción de

amparo, o lo que es igual, sin interés jurídico no hay acción. En este sentido, si se impugna

una ley heteroaplicativa sin que se realice el acto de aplicación, faltaría el

correspondiente interés jurídico en el quejoso, pues, por sí misma no ha restringido,

extinguido, ni engendrado deberes jurídicos a cargo de éste, por el contrario, cuando se


realiza el acto de aplicación, el quejoso que la impugna tiene interés jurídico, puesto que

afecta su esfera jurídica.

5.2.6.-AUTORIDADES RESPONSABLES EN EL AMPARO:

Cuando se interpone amparo contra leyes heteroaplicativas, se deben señalar como

autoridades responsables a la autoridad legisladora (Congreso de la Unión o Congreso

Local), la autoridad refrendadora y la autoridad promulgadora (Presidente de la República o

Gobernador del Estado); además se debe señalar a la autoridad que realiza el acto aplicativo

de la ley.

5.2.7.-PRINCIPIO DE DEFINITIVIDAD DEL AMPARO

CONTRA LEY HETEROAPLICATIVA O AUTOAPLICATIVA

(ACTO DE APLICACIÓN):

En el juicio de amparo contra leyes heteroaplicativas no rige el principio de definitividad, es

decir, el agraviado no esta obligado a agotar ningún recurso o juicio antes de acudir al

amparo, constituyendo una excepción al principio de definitividad. Al respecto, la Ley de

Amparo en su artículo 61 fracción XIV párrafo tercero establece que, “ Cuando contra el

primer acto de aplicación proceda algún recurso o medio de defensa legal por virtud del cual

pueda ser modificado, revocado o nulificado, será optativo para el interesado hacerlo valer o
impugnar desde luego la norma general en juicio de amparo…”., es decir, no es una

obligación para el quejoso agotar algún recurso o medio de defensa legal.

5.2.8.-PRINCIPIO DE RELATIVIDAD EN EL AMPARO

CONTRA LEY HETEROAPLICATIVA O AUTOAPLICATIVA

(ACTO DE APLICACIÓN):

Las sentencias que se dicten en el amparo contra leyes heteroaplicativas no producen

efectos generales, solamente se limitan a amparar y proteger a la persona o personas que

hubiesen promovido el juicio de amparo.

5.3.-REGLAMENTOS,TRATADOS INTERNACIONALES AUTOAPLICATIVOS

5.3.1.-CONCEPTO:

El artículo 103 de la Constitución Federal reitera la distinción entre leyes o actos. La ley

es un acto jurídico, dado que entraña una manifestación de voluntad que se hace con el fin

lícito de producir efectos de derecho, un acto es legislativo desde el punto de vista formal

cuando emana del Poder Legislativo, desde el punto de vista material es legislativa cuando

crea, transmite, modifica o extingue situaciones jurídicas generales, abstractas e

impersonales, independientemente de que emane de cualquiera de los tres poderes;

legislativo, ejecutivo y judicial. Desde el punto de vista material, el Reglamento es

legislativo aunque emane del Poder Ejecutivo, desde el punto de vista formal el Reglamento

será administrativo, porque emana del Poder Ejecutivo. La ley es legislativa desde el punto

de vista material y formal.

Los Reglamentos son los actos procedentes del Poder Ejecutivo, que son

materialmente legislativos, en cuanto a que, dentro de los márgenes de las leyes que
tienden a desarrollar y detallar para facilitar su aplicación, crean, modifican, extinguen y

transmiten situaciones generales, abstractas e impersonales; el Reglamento es un acto de

trascendencia en cuanto a que, desde el punto de vista material se puede asimilar a la ley.

Esta facultad del Ejecutivo deriva del artículo 89 fracción I Constitucional, complementada

por el artículo 92 que establece el requisito del refrendo ministerial para la validez de la

facultad reglamentaria ejercida por el Presidente.

Por lo que respecta a los Tratados Internacionales, estos son actos jurídicos consistentes

en el acuerdo de voluntades de dos o más sujetos de derecho internacional, con la intención

lícita de crear, modificar, conservar o extinguir derechos y obligaciones, son celebrados por

el Ejecutivo con aprobación del Senado.

Los Reglamentos y Tratados Internacionales son autoaplicativos cuando por su sola

entrada en vigor causan perjuicios al gobernado que se encuentra en el supuesto

establecido en ellas, lo que da lugar a que sean reclamables en la vía de amparo, sin

esperar el primer acto de aplicación.

5.3.2.-PROCEDENCIA DEL AMPARO:

La ley de amparo en su artículo 107 fracción I establece la procedencia del amparo ante el

Juez de Distrito contra Tratados Internacionales, Reglamentos expedidos por el Presidente

de la República de acuerdo con la fracción I del artículo 89 constitucional, Reglamentos de

leyes locales expedidos por los Gobernadores de los Estados u otros reglamentos, que por

su sola entrada en vigor causen perjuicios al quejoso, es decir, contra Reglamentos y

Tratados Internacionales autoaplicativos.

5.3.3.-OPORTUNIDAD PARA PROMOVER EL AMPARO:

Los Reglamentos y Tratados Internacionales autoaplicativos son impugnables en

amparo a partir de su vigencia sin que se requiera del acto de aplicación y el término
para promover el amparo será de 30 días contados a partir de que entre en vigor,

conforme a lo establecido por el artículo 17 fracción I de la ley de amparo, o bien, dentro

del término de quince días (normas heteroaplicativas) contados a partir de la notificación

del primer acto de aplicación del Reglamento o Tratado Internacional.

5.3.4.-INTERES JURIDICO:

El agraviado que impugna mediante el amparo un Reglamento o Tratado Internacional

autoaplicativo tiene interés jurídico en hacerlo pues, por la sola iniciación de la vigencia de

estas, afecta su esfera jurídica , creando deberes a su cargo o extinguiendo o restringiendo

sus derechos.

5.3.5.-AUTORIDADES RESPONSABLES EN EL AMPARO:

En el amparo contra Reglamentos y Tratados Internacionales autoaplicativos han de

señalarse como autoridades responsables al Presidente de la República, quien es el que

expide el Reglamento a nivel federal y al Secretario de Estado o Jefe de Departamento

administrativo como autoridad refrendadora; a nivel local el Gobernador del Estado.

Tratandose de Tratados Internacionales se debe señalar como autoridad responsable al

Presidente de la República, quien es el facultado para celebrar dichos tratados y al Senado

de la República, quien los aprueba.

5.3.6.-PRINCIPIO DE DEFINITIVIDAD EN EL AMPARO CONTRA REGLAMENTOS Y

TRATADOS INTERNACIONALES AUTOAPLICATIVOS DESDE QUE ENTRA EN VIGOR:


En el juicio de amparo contra Reglamentos y Tratados Internacionales autoaplicativos no

opera el principio de definitividad, ya que el agraviado no está obligado a agotar ningún

recurso o juicio antes de acudir al amparo, constituyendo una excepción al principio de

definitividad.

5.4.-REGLAMENTOS Y TRATADOS INTERNACIONALES HETEROAPLICATIVOS Y

AUTOAPLICATIVOS (PRIMER ACTO DE APLICACIÓN)

5.4.1.-CONCEPTO:

Los Reglamentos y Tratados Internacionales son heteroaplicativos cuando requieren de un

acto posterior de aplicación para que originen perjuicios al quejoso. Si el juicio de

amparo en el caso de éstas normas se promueve sin esperar el acto de aplicación,

habrá de considerarse improcedente, toda vez que por su sola entrada en vigencia no

causan perjuicios al quejoso.

5.4.2.-PROCEDENCIA DEL AMPARO:

La procedencia del juicio de amparo contra Reglamentos y Tratados Internacionales

heteroaplicativos se encuentra prevista en la ley de amparo en el artículo 114 fracción I,

artículo que consagra la procedencia del amparo tanto de Reglamentos y Tratados

Internacionales autoaplicativos como heteroaplicativos.

5.4.3.-COMPETENCIA DEL AMPARO:


Conforme a lo dispuesto por el artículo 107 fracción I de la ley de amparo es competente

para conocer del juicio de amparo contra Reglamentos y Tratados Internacionales

autoaplicativos y heteroaplicativos, los Jueces de Distrito.

5.4.4.-INTERES JURIDICO:

El quejoso que impugna un Reglamento o Tratado Internacional heteroaplicativo tiene

interés jurídico cuando se afecta su esfera jurídica con el acto de aplicación

correspondiente. Si se impugnan dichas normas jurídicas sin que se realice el acto de

aplicación correspondiente faltaría el interés jurídico por no causar perjuicios al quejoso.

5.4.5.-AUTORIDADES RESPONSABLES EN EL AMPARO

En el amparo contra Reglamentos y Tratados Internacionales heteroaplicativos deben

señalarse como autoridades responsables a la autoridad que expide el Reglamento

(Presidente de la República O Gobernador del Estado) y a la autoridad que realiza el acto

aplicativo del Reglamento. En cuanto a los Tratados Internacionales se deben señalar como

autoridades responsables a la autoridad que lo celebra (Presidente de la República), a la

autoridad que lo aprueba (Senado de la República) y a la autoridad que realiza el acto de

aplicación del Tratado Internacional.


5.4.6.-PRINCIPIO DE DEFINITIVIDAD EN EL AMPARO CONTRA EL REGLAMENTO

HETROAPLICATIVO Y AUTOAPLICATIVO CONTRA EL PRIMER ACTO DE APLICACIÓN:

Cuando se impugna en amparo un Reglamento o Tratado Internacional heteroaplicativo no

opera el principio de definitividad, ya que el agraviado no está obligado a agotar ningún

recurso antes de acudir al amparo.

Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que, cuando se

combate por su inconstitucionalidad un Reglamento administrativo expedido por el

Presidente de la República con fundamento en la fracción I del artículo 89 de la Constitución

Federal, el que constituye dados los caracteres de generalidad y abstracción una ley desde

el punto de vista material y al mismo tiempo se impugna los actos de aplicación del mismo,

no es necesario agotar previamente los recursos ordinarios procedentes, para acudir al juicio

de amparo, porque las autoridades comunes carecen de competencia para resolver si una

ley es o no contraria a la Constitución General de la República, lo que es cuestión de la

incumbencia de la justicia federal.

TEMA 6

CONCEPTO Y NATURALEZA JURIDICA DEL AMPARO

6.1.-CONCEPTO DEL JUICIO DE AMPARO:

La institución del juicio de amparo ha sufrido todos los cambios necesarios para

mantener su eficacia y lograr su perfeccionamiento, constituyendo la mejor garantía para el

goce de los derechos fundamentales del hombre en nuestra nación. Ignacio Burgoa define
al juicio de amparo como un medio de control de constitucionalidad, ejercitado por órganos

jurisdiccionales en vía de ación que tiende a proteger al quejoso o agraviado en particular,

en los casos a que se refieren el artículo 103 constitucional.

Igualmente al juicio de amparo lo podemos definir como la institución jurídica por la que

una persona física o moral, denominada quejosa, ejercita el derecho de acción, ante un

órgano jurisdiccional federal o local, para reclamar de un órgano del Estado federal, local o

municipal, denominada autoridad responsable, un acto o ley que, el citado quejoso estima,

vulnera las garantías individuales o el régimen de distribución competencial entre

Federación y Estados, para que se le restituya o mantenga en el goce de sus presuntos

derechos, después de agotar los medios de impugnación.

De los conceptos anteriores, podemos apreciar que el juicio de amparo tiene por finalidad

el verificar si, en el caso concreto denunciado, la actuación de la autoridad se ha ajustado o

no a las exigencias de la Constitución Federal. Si se comprueba que la ley o el acto de la

autoridad son inconstitucionales por no encontrar apoyo en las disposiciones de nuestra ley

fundamental o anticonstitucionales por contravenirla expresamente, en la sentencia que se

dicte en dicho juicio se tomarán las medidas pertinentes para restituir al agraviado en el

pleno goce de la garantía individual violada, obligando a la autoridad a cumplir lo que la

propia garantía exige.

6.2.-NATURALEZA JURIDICA DEL AMPARO:

Desde los primeros tratadistas de amparo se ha debatido la cuestión relativa a

determinar la naturaleza del amparo, sobre todo, para pronunciarse sobre si es un recurso o

un juicio; al respecto autores como: Ignacio L. Vallarta, Romeo León Orantes, Héctor Fix

Zamudio e Ignacio Burgoa han coincidido en afirmar que el amparo es un juicio y no un

recurso.
Sobre el tema, Eduardo Pallares expone: “Se ha discutido si es un recurso o un juicio y la

respuesta a esta cuestión depende necesariamente de lo que se debe entender por

recurso y por juicio. Si por recurso se comprende, en general, a cualquier medio de

impugnación de naturaleza judicial, que tenga por objeto revocar, modificar o nulificar una

resolución judicial, el amparo podrá incluirse en esta categoría, pero si se entiende por

recurso al medio de impugnación que se ejercita en un juicio con el objeto mencionado, sin

dar nacimiento a un nuevo proceso y por ende a un nuevo juicio, entonces hay que resolver

que el amparo no es un recurso porque no cabe la menor duda de que se promueve fuera

del juicio cuyas resoluciones se impugnan y mediante un nuevo proceso.” Más adelante,

Pallares indica diversos argumentos de los que deriva que el amparo no es un recurso,

tales argumentos son los siguientes:

a) El amparo no tiene finalidad que corresponde a los recursos de revocar, modificar o

confirmar las resoluciones impugnadas,

b) En el amparo no se examina otra vez la cuestión debatida, se analiza el aspecto de

constitucionalidad del acto reclamado,

c) No figuran en el amparo las mismas partes,

d) La autoridad jurisdiccional se convierte en autoridad responsable y deja de ser la

juzgadora,

e) Los recursos se interponen contra resoluciones del órgano jurisdiccional, el amparo

puede hacerse valer contra actos diversos de una resolución judicial,

f) En el amparo interviene una jurisdicción distinta que es la federal.

Mariano Azuela atribuye al amparo el carácter de recurso extraordinario. Carlos Arellano

García establece que el amparo es un juicio y no un recurso, por las siguientes razones:
A)El recurso es un medio de impugnación de una resolución judicial o administrativa para

que el propio órgano de autoridad o su superior jerárquico confirme, revoque o modifique la

resolución combatida. El amparo no es un recurso pues de él no conocerá ni la propia

autoridad ni su superior jerárquico.

B)El amparo no es un recurso, en atención a que el objeto del amparo no es confirmar,

revocar o modificar la determinación impugnada, sino que su objeto es analizar la

constitucionalidad del acto o resolución reclamada en el amparo,

C)El amparo no es un recurso en atención a que, compete conocer de él a un órgano

especialmente encargado del control de la Constitucionalidad de los actos de autoridad

estatal, que es el Poder Judicial de la Federación, D)El amparo es un juicio en atención a que

se ejercerá en su respectiva tramitación del derecho de acción por un nuevo actor, que es el

quejoso, en contra de un nuevo demandado, que es la autoridad responsable, autora del

acto reclamado,

E)El amparo es un juicio en atención a que, en su correspondiente procedimiento se

ejercerá la función jurisdiccional, se dirá el derecho, respecto de una nueva litis planteada

y que consistirá en resolver si el acto reclamado de la autoridad responsable es

constitucional o no dentro de los límites del artículo 103 de la Constitución Federal,

F)En el procedimiento que corresponda al juicio de amparo, son partes el quejoso, la

autoridad responsable, el tercero perjudicado (si lo hay) y el Ministerio Público Federal. En

cambio, en el recurso son partes los mismos sujetos que intervinieron en el procedimiento

del que emanó el recurso,

G)El recurso es una porción del procedimiento del que emana. En cambio, el amparo es

un juicio diverso al procedimiento del que emana.

H)El amparo está regulado por los artículos 103 y 107 Constitucionales, así como por su ley

reglamentaria. A su vez, los recursos están regulados por las leyes que regulan el
procedimiento del que emanan esos recursos, I)El amparo tiene sus propios recursos, si se

índica que el amparo es un recurso se produce una confusión entre el todo y la parte,

J)Para evitar confusiones, el propio legislador dejó de llamarle al amparo recurso y le llamó

juicio,

K)En un juicio, como sucede en el amparo, sus etapas estan bien definidas, en cambio,

en el recurso sólo existe un trámite para revisar una determinación a efecto de resolver si

procede su confirmación, revocación o modifcación. El recurso es una parte del juicio, el

juicio es el todo,

L)Aún en el supuesto del amparo directo no hay un recurso sino un verdadero juicio de

amparo pues las partes son diferentes y el objeto del amparo es decidir sobre la

Constitucionalidad de los actos de autoridad judicial,

M)Si bien es verdad que, antes del amparo, salvo los casos de excepción, han de

agotarse los recursos ordinarios que procedan , ello no le da el carácter al amparo de

recurso extraordinario, simplemente porque es un juicio y no un recurso, según las

diferencias antes anotadas,

N)El amparo tiene sus propias reglas procesales en cuanto a notificaciones y términos.

En cambio, en los recursos, las reglas procesales que regulan el proceso del que emana

la resolución son las que rigen los recursos.

Silvestre Moreno Cora en su obra: Tratado del juicio de amparo conforme a las sentencias

de los Tribunales Federales, al preguntarse sobre “¿ Cuál es la verdadera naturaleza del

juicio de amparo?", dedujo que ella proviene de los caracteres propios del Poder Judicial

ante el que se tramita. El primero de los caracteres de tal

poder es ser esencialmente pasivo, esto es, que no puede obrar sino a instancia de parte; el

segundo de estos caracteres es la legitimidad, esto es, que la potestad de juzgar ha de

derivarse de la ley exclusivamente, sin que se le pueda señalar otro origen.


En conclusión, podemos decir que la naturaleza jurídica del amparo es un juicio de

orden constitucional, puesto que el juicio de amparo es el instrumento procesal creado

por nuestra Constitución Federal en sus artículos 103 y 107 para que los gobernados

puedan hacer proteger sus garantías constitucionales de las violaciones que al respecto

cometan las autoridades.

6.2.1.-JUICIO:

El amparo es un verdadero juicio, pues dentro de la tramitación que le corresponde,

se producen los elementos propios de la función jurisdiccional. Se produce a través de la

demanda y el informe justificado un planteamiento de litis, puede haber pruebas y alegatos y

se concluye el amparo con una sentencia. Además se realizan otros actos y figuras jurídicas

procesales como notificaciones, términos, incidentes y recursos; existe una aplicación del

derecho frente a dos situaciones concretas en posición de antagonismo.

6.2.2.-NATURALEZA JURIDICA DEL AMPARO INDIRECTO:

El amparo indirecto y su procedencia tiene su origen en la fracción VII del artículo 107

Constitucional que establece: “El amparo contra actos en juicio, fuera de juicio o después

de concluido o que afectan a personas extrañas al juicio, contra leyes o actos de autoridad

administrativa, se interpondrá ante el juez de Distrito bajo cuya jurisdicción se encuentre el

lugar en el que el acto reclamado se ejecute o trate de ejecutarse.....”.

Por su parte, la ley de amparo en el artículo 107establece el amparo indirecto y su

procedencia ante el Juez de Distrito. El amparo indirecto es conocido también como

biinstancial, puesto que en primera instancia conocen los Jueces de Distrito y en segunda
instancia, cuando se interpone el recurso de revisión, conoce los Tribunales Colegiados de

Circuito o la Suprema Corte.

6.2.3.-NATURALEZA JURIDICA DEL AMPARO DIRECTO:

El amparo directo o uniinstancial es aquel respecto del cual los Tribunales Colegiados de

Circuito conocen en única instancia o en jurisdicción originaria. El acto reclamado en el

amparo directo no puede ser otra cosa que una sentencia civil o penal o un laudo que en lo

principal define una controversia obrero- patronal, es decir, el amparo directo procede

contra resoluciones que pongan fin al juicio, respecto de los cuales no proceda recurso

ordinario alguno.

El amparo directo tiene su origen en la Constitución Federal, el cual lo consagra en el

artículo 107 fracciones V y VI, artículo donde se precisan las diversas hipótesis en que el

amparo directo se tramita ante el Tribunal Colegiado de Circuito. Por su parte, la ley de

amparo en el artículo 179 contempla el amparo directo al establecer : “El presidente del

tribunal colegiado de circuito deberá resolver en el plazo de tres días si admite la demanda,

previene al quejoso para su regularización, o la desecha por encontrar motivo manifiesto e

indudable de improcedencia.” en los términos establecidos por las fracciones V y VI del

artículo 107 constitucional y procede contra sentencias definitivas o laudos o resoluciones

que pongan fin al juicio....”.

6.2.4.-CRITERIO DEL PODER JUDICIAL FEDERAL:

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene establecido en diversas ejecutorias que

por juicio, para los efectos de amparo debe entenderse el procedimiento contencioso

desde que se inicia en cualquiera forma, hasta que queda ejecutada la sentencia definitiva.
TEMA 7

PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL JUICIO DE AMPARO

7.1.-PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL AMPARO:

Principio significa, el punto de partida y el fundamento de un proceso cualquiera, un

principio tratándose de las cuestiones jurídicas, no es otra cosa que una regla o norma

empírica, sustraída de la experiencia porque así ha convenido para fijar los límites de una

institución jurídica.

Los principios que rigen al juicio de amparo se encuentran establecidos en el artículo

107 constitucional y que son los siguientes:

 Principio de instancia de parte,

 Principio de prosecución judicial,

 Principio de agravio personal y directo,

 Principio de definitividad,

 Principio de estricto derecho,


 Principio de relatividad de las sentencias.

7.2.-PRINCIPIO DE LA INSTANCIA DE PARTE:

La protección de los Tribunales no opera en forma automática, es necesario que la

persona que resienta un ataque a sus derechos fundamentales por parte de la autoridad,

solicite dicha protección en los términos establecidos por la ley de amparo.

El juicio de amparo se sigue a petición de parte agraviada y por medio de

procedimientos y formas que determina la ley. Los juicios de amparo deben seguirse

precisamente a petición de la parte agraviada, ya sea que promueva por sí o por medio de

apoderado, defensor o representante legítimo, no pueden pues, incorporarse de oficio no

continuar cuando la parte se desista.

Este principio se consagra en el artículo 107 fracción I constitucional que establece: “El

juicio se seguirá siempre a instancia de parte agraviada”.

7.3.-PRINCIPIO DE PROSECUCION JUDICIAL:

El procedimiento debe revestir la forma de un juicio en el que el quejoso pueda exponer

los razonamientos y pruebas que sean necesarias en apoyo de su demanda y la autoridad

responsable tenga la oportunidad de demostrar que sus actos se encuentran ajustados a las

prescripcionbes constitucionales.

Esta institución jurídica se tramita como un juicio, se tramita ante órgano jurisdiccional y

adopta la forma de un juicio. El amparo es judicial desde el punto de vista formal o del

órgano del Estado, porque está encomendada al Poder Judicial Federal, desde el punto

de vista material el amparo es un verdadero juicio pues, dentro de la tramitación que le

corresponde se produce los elementos propios de la función jurisdiccional. En el primer


párrafo del artículo 107 constitucional se encuentra este principio, que señala: “Todas las

controversias de que habla el artículo 103 se sujetarán a los procedimientos y formas del

orden jurídico que determine la ley...”.

7.4.-PRINCIPIO DE AGRAVIO PERSONAL Y DIRECTO:

El principio de la existencia del agravio personal y directo se desprende de los

artículos 107 fracción I constitucional y 6 de la ley de amparo que, como se ha visto,

respectivamente se estatuyen que el juicio se seguirá siempre a instancia de parte

agraviada y que únicamente puede promoverse por la parte a quien perjudique el acto o

la ley que se reclama. Debe ser directo el agravio, es decir, que la afectación que en su

detrimento aduzca el quejoso debe ser real y no de carácter simplemente subjetivo. Y ese

agravio debe recaer en una persona determinada, concretarse en ésta, no ser abstracto,

genérico y ser de realización pasada, presente o inminente, es decir, haberse producido,

estarse efectuando en el momento de la promoción del juicio o ser inminentemente, no

simplemente eventual, aleatorio, hipotético (en esto estriba lo directo del agravio).

7.4.1.-AGRAVIO EN EL DERECHO COMUN:

Agravio en el derecho común implica ofensa o perjuicio que se hace a uno en sus

derechos e intereses. También significa privación de cualquiera ganancia lícita, que pudiera
haberse obtenido o un menoscabo en el patrimonio. Agravio debe entenderse todo

menoscabo, toda ofensa a la persona física o moral, menoscabo que puede ser o no

patrimonial, siempre que sea material, apreciable objetivamente.

7.4.2.-AGRAVIO EN EL JUICIO DE AMPARO:

Agravio para los efectos de amparo significa la presunta afectación a los derechos de

una persona física o moral, dentro de las hipótesis del artículo 103 Constitucional,

menoscabo que puede o no ser patrimonial.

7.4.3.-CLASES DE AGRAVIO:

A)DIRECTO.- Desde el punto de vista del tiempo en que el acto se realiza, el agravio

puede ser pasado, cuando ya sus efectos han concluido, presente, cuando se están

realizando los efectos y futuros, cuando aún no se inician, pero existen datos que hacen

presumir una proximidad temporal en la producción de efectos del acto reclamado, por lo

tanto, para que el agravio sea directo se requiere que sea de realización presente,

pasada o inminentemente futura y que la violación de garantías afecte directamente a la

parte agraviada.

B) INDIRECTO.- Aquellas posibilidades o eventualidades que cualquier autoridad estatal

cause a una persona determinada pero que la producción del daño o perjuicio no sea

inminente o pronta a suceder y que la violación de garantías no afecte directamente a la

persona. La Suprema Corte de Justicia de la Nación sostiene que el agravio indirecto no da

ningún derecho al que lo sufre para recurrir al juicio de amparo.

7.5.-PRINCIPIO DE DEFINITIVIDAD:
7.5.1.-EXPLICACION:

Antes de promoverse el juicio de amparo debe agotarse el juicio, recurso o medio de

defensa legal,mediante el cual pueda impugnarse el acto de autoridad estatal que se

reclama en el amparo. Conforme a este principio, para que el juicio de amparo sea

procedente, el acto reclamado debe ser atacado previamente por todos los recursos o

medios de defensa establecidos en la ley que rige ese acto. Si el acto que se reclama pudo

tener un remedio ante las autoridades del orden común y ese remedio no fue seguido por el

promovente, el amparo es improcedente, así lo ha establecido la Suprema Corte de

Justicia de la Nación (jurisprudencia número 1577, segunda parte, apéndice de 1988). Por

su parte, la Constitución Federal consagra este principio en el artículo 107.

7.5.2.-EXCEPCION AL PRINCIPIO:

El principio de definitividad no es absoluto, es decir, no opera en todos los casos ni en

todas las materias, pues su aplicación tiene excepciones importantes consignadas en la

Constitución Federal, Ley de Amparo como en la jurisprudencia.


A)CONSTITUCION:

- Artículo 107 fracción IV.-El agraviado no esta obligado a entablar ningún recurso o

juicio o medio de defensa legal establecido contra el acto de autoridad si la ley que lo

rige exige mayores requisitos que la ley de Amparo para la suspensión o no suspensión

de los efectos del acto reclamado.

- Artículo 107 fracción III párrafo cuarto del inciso a) y incisos b) y c).-Contiene una

excepción al principio de definitividad que dispone, que respecto de terceros extraños al

juicio no es necesario agotar recursos ni medios de defensa, antes de interponer el

juicio de amparo.

B) LEY DE AMPARO:

 Artículo 61 segundo párrafo de la fracción XVIII INCISO a) de la ley de amparo.- No es

necesario agotar el recurso o medio de defensa cuando el acto reclamado importe

peligro de privación de la vida, deportación o destierro o cualquiera de los actos

prohibidos por el artículo 22 de la Constitución Federal , por lo tanto, el agraviado no está

obligado a agotar previamente al amparo ningún recurso o medio de defensa legal

ordinario.

 En relación al amparo contra leyes no opera el principio de definitividad.

C)PODER JUDICIAL FEDERAL:

La jurisprudencia de la Suprema Corte ha establecido diversas excepciones al

principio de definitividad, dentro de los cuales se encuentran los siguientes:

 No opera el principio de definitividad del juicio de amparo cuando el acto reclamado viole

las garantías que otorgan los artículos 16, 19 y 20 constitucionales, como sucede,
verbigracia, tratándose de órdenes de aprehensión o de cualquier contravención

procesal en un juicio de carácter penal. (tesis número 162 del apéndice al tomo CXVIII)

 Cuando el quejoso no ha sido emplazado legalmente en un determinado procedimiento,

no tiene obligación de interponer los recursos ordinarios que la ley del acto consigna,

para impugnar éste en la vía de amparo (tesis número 428 del apéndice al tomo CXVIII).

 En materia administrativa, la jurisprudencia de la Suprema Corte ha establecido como

excepción al principio de definitividad cuando el acto autoritario sea susceptible de

impugnarse por dos o más recursos cuyo


ejercicio se seleccione por el agraviado, no es necesario que se agote ambos antes de

entablar la acción constitucional.

7.6.-PRINCIPIO DE ESTRICTO DERECHO:

7.6.1.-EXPLICACION:

Este principio exige que el juzgador de amparo limite la función jurisdiccional a

resolver sobre los actos reclamados y conceptos de violación hechos valer en la

demanda, sin hacer consideraciones de inconstitucionalidad o ilegalidad que no haya

planteado el quejoso. El principio de estricto derecho tiene una consignación constitucional

que se deriva de lo regulado por el artículo 107 fracción II, párrafos segundo, tercero y

cuarto, los cuales no establecen expresamente el principio de estricto derecho pero este

principio se deriva de tales dispositivos, con una interpretación a contrario sensu ya que, se

puede suplir la deficiencia de la queja en las hipótesis de esos párrafos y a contrario sensu,

fuera de esos supuestos no cabe la suplencia de la queja, por lo que allí regirá el principio de

estricto derecho.

La ley de amparo reitera el principio de estricto derecho en el artículo 79, ya que

interpretado a contrario sensu este dispositivo, en los casos en que no se autoriza la

suplencia de la queja, opera el principio de estricto derecho. El principio de estricto derecho

es general pero no absoluto, ya que admite excepciones, tales excepciones están

constituidas por los supuestos en que la Constitución y la ley de amparo permiten que opere

la suplencia de la queja deficiente.

7.6.2.-CONCEPTO DE VIOLACION:
A)EXPLICACION:

El concepto de violación según la Suprema Corte de Justicia de la Nación, debe ser la

relación razonada que el quejoso ha de establecer entre los actos desplegados por las

autoridades responsables y los derechos fundamentales que estime violados, demostrando

jurídicamente la contravención de estos por dichos actos, expresando, en el caso, porque

la ley impugnada, en los preceptos citados, conculca sus derechos públicos individuales.

Por tanto, el concepto de violación debe ser un verdadero silogismo, siendo la premisa

mayor los preceptos constitucionales que se estimen infringidos, la premisa menor los actos

reclamados y la conclusión, la contrariedad entre ambas premisas.

B)CONCEPTO EFICAZ:

El concepto de violación es eficaz cuando el promovente, mediante hechos, argumentos

y razonamientos, establece las violaciones de garantías que le causan los actos

reclamados, es decir, el agraviado formula una relación razonada entre los actos reclamados

de las autoridades responsables y las garantías constitucionales que estime violadas,

demostrando jurídicamente la contravención de éstos por dichos actos.


C)CONCEPTO DEFICIENTE:

El concepto de violación es deficiente cuando los razonamientos que formula el

promovente para establecer las violaciones de garantías que le causan los actos

reclamados no son claros o no están debidamente desenvueltos. De ahí que no basta

señalar como violados los preceptos constitucionales sino se expresa porqué se violan

dichos preceptos.

D)CONCEPTO OMISO:

El concepto omiso se presenta cuando el promovente del amparo no expresa en la

demanda ningún concepto de violación enderezado a impugnar el procedimiento que

reclama. Se da una falta total de los conceptos de violación, lo que constituye una causa de

improcedencia al no ser posible jurídicamente hacer el examen de la constitucionalidad de

dicho acto, en que el asunto es de estricto derecho.

7.6.3.-SUPLENCIA DE LA DEFICIENCIA DE LA QUEJA:

La suplencia de la deficiencia de la queja es una institución jurídica en virtud de la cual se

faculta al juzgador de amparo para otorgar la protección de la justicia federal a un quejoso,

cuyos conceptos de violación o cuyos agravios formulados en los recursos que establece la

ley de amparo, adolecían de omisiones, errores o imperfecciones. S e autoriza al órgano

de control constitucional a que en ciertas materias y determinadas circunstancias, supla

las omisiones, imperfecciones o irregularidades de la demanda de amparo, así como en los

recursos.

La facultad de suplir la deficiencia de la queja es una excepción al principio general de

estricto derecho y se encuentra prevista en el artículo 107 fracción II, párrafo quinto
constitucional, que dispone: “En el juicio de amparo deberá suplirse la deficiencia de la

queja de acuerdo con lo que dispone la ley reglamentaria de los artículos 103 y 107 de

esta Constitución”.

A)MATERIAS:

El artículo 79 de la ley de amparo establece las materias o los casos en que procede la

suplencia de la deficiencia de la queja, que se enuncian a continuación:

Artículo 79. La autoridad que conozca del juicio de amparo deberá suplir la deficiencia de los

conceptos de violación o agravios, en los casos siguientes:

I. En cualquier materia, cuando el acto reclamado se funde en normas generales que han sido

consideradas inconstitucionales por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la

Nación y de los Plenos de Circuito. La jurisprudencia de los Plenos de Circuito sólo obligará a

suplir la deficiencia de los conceptos de violación o agravios a los juzgados y tribunales del

circuito correspondientes;

II. En favor de los menores o incapaces, o en aquellos casos en que se afecte el orden y

desarrollo de la familia;

III. En materia penal:

a) En favor del inculpado o sentenciado; y

b) En favor del ofendido o víctima en los casos en que tenga el carácter de quejoso o

adherente;

IV. En materia agraria:

a) En los casos a que se refiere la fracción III del artículo 17 de esta Ley; y

b) En favor de los ejidatarios y comuneros en particular, cuando el acto reclamado afecte sus

bienes o derechos agrarios.


En estos casos deberá suplirse la deficiencia de la queja y la de exposiciones, comparecencias

y alegatos, así como en los recursos que los mismos interpongan con motivo de dichos juicios;

V. En materia laboral, en favor del trabajador, con independencia de que la relación entre

empleador y empleado esté regulada por el derecho laboral o por el derecho administrativo;

VI. En otras materias, cuando se advierta que ha habido en contra del quejoso o del particular

recurrente una violación evidente de la ley que lo haya dejado sin defensa por afectar los

derechos previstos en el artículo 1o de esta Ley. En este caso la suplencia sólo operará en lo

que se refiere a la controversia en el amparo, sin poder afectar situaciones procesales

resueltas en el procedimiento en el que se dictó la resolución reclamada; y

VII. En cualquier materia, en favor de quienes por sus condiciones de pobreza o

marginación se encuentren en clara desventaja social para su defensa en el juicio.

A favor de los menores de edad o incapacitados. En este aspecto, la Suprema Corte en

jurisprudencia, sentó criterio en el sentido de que la suplencia de la queja respecto de

menores o incapaces, comprende toda clase de juicios de amparo y no solamente en cuanto

a derechos de familia (jurisprudencia número 1153, visible a fojas 1857 a 1858 de la segunda

parte del apéndice de 1988).

B) MOMENTO DE LA SUPLENCIA:

La exposición de los conceptos violatorios, es parte medular en la demanda, el artículo

108 de la ley de amparo, en su fracción VIII establece, que la demanda de amparo

contendrá entre otros, el concepto o conceptos de violación, por lo tanto, si el quejoso no

expresa en la demanda, ningún concepto de violación, es causa de improcedencia al no

ser posible jurídicamente hacer el examen de la constitucionalidad de dicho acto, en

asuntos de estricto derecho, sin embargo, si se trata de alguna materia donde es procedente

la suplencia de la queja, el órgano de control constitucional deberá suplir las omisiones o


irregularidades de la demanda de amparo o del recurso y darle el trámite correspondiente,

conforme a la ley de amparo.

C)COMO SE SUPLE:

La suplencia de la deficiencia de la queja opera a iniciativa del propio juzgador, es decir, de

oficio. El artículo

79 de la ley de amparo ordena suplir la deficiencia, se debe hacer con carácter obligatorio y

esta obligatoriedad abarca no sólo los conceptos de violación de la demanda, sino también

las deficiencias de los agravios al examinarse los recursos.

Una demanda de amparo o un recurso pueden ser deficientes por omisión o por

imperfección, en donde se infiere que suplir la deficiencia de la queja, significa llenar las

omisiones en que hayan incurrido la demanda o el recurso, sin embargo, aunque la

suplencia de la queja opera de oficio, no hay impedimento legal para que el quejoso en el

amparo, en el que proceda la suplencia de la queja, solicite que se supla la deficiencia de

la queja, sin señalar específicamente algún punto en el que pudiera operar la suplencia de la

queja.

7.7.-PRINCIPIO DE RELATIVIDAD:

7.7.1.-EXPLICACION:

En virtud de este principio, la sentencia de amparo que se dicte, en sus puntos resolutivos

ha de abstenerse de hacer declaraciones generales y ha de limitarse ha conceder el

amparo y protección de la justicia federal al quejoso que instauró la demanda de amparo,

respecto del acto o ley de la autoridad estatal responsable que constituyó la materia de
amparo, sin abarcar otras autoridades que no fueron parte, no otros actos reclamados que

no fueron ventilados en el amparo.

Este principio se encuentra consagrado en el artículo 107 fracción II de la Constitución

Federal y en el artículo 76 de la ley de amparo, los que respectivamente señalan:

Artículo 107 fracción II.- La sentencia será siempre tal, que solo se ocupe de individuos

particulares, limitándose a ampararlos y protegerlos en el caso especial sobre que verse la

queja sin hacer una declaración general respecto de la ley o acto que la motivare.

Artículo 73 Ley de amparo Las sentencias que se pronuncien en los juicios de amparo sólo

se ocuparán de los individuos particulares o de las personas morales, privadas u oficiales que

lo hubieren solicitado, limitándose a ampararlos y protegerlos, si procediere, en el caso

especial sobre el que verse la demanda.

7.7.2.-MARIANO OTERO:

En el medio mexicano de amparo, se ha conocido el principio de relatividad de las

sentencias de amparo con el nombre de “fórmula Otero”, en atención a que Mariano Otero

consignó tal principio en el artículo 25 del Acta de Reformas de 1847, que establecía: “La

sentencia será siempre tal que sólo se ocupe de individuos particulares, limitándose a

ampararlos y protegerlos en el caso especial sobre el que verse la ley o acto que la

motivare”.

7.7.3.-EN EL AMPARO CONTRA LEY,REGLAMENTO Y TRATADOS INTERNACIONALES:

En el amparo contra leyes, reglamentos y tratados internacionales solo produce efectos

particulares y no derogatorios, es decir, cuando el Poder Judicial de la Federación

determina que una ley, reglamento o tratado internacional es inconstitucional a través del
amparo, no puede hacer declaración general de inconstitucionalidad ni tampoco podrá

derogarlos.

TEMA 8

ACCION EN EL AMPARO

8.1.-ELEMENTOS DE LA ACCION:

La acción es el medio procesal para hacer valer ante los Tribunales los derechos

violados o desconocidos, Rafaél de Pina Vara define a la acción procesal como la facultad

de los particulares y del Ministerio Público de promover la actividad de un órgano

jurisdiccional y mantenerla en ejercicio hasta lograr que éste cumpla su función característica

en relación con el caso concreto que se le haya planteado. La acción procesal se traduce

en la posibilidad legal de realizar actos procesales, conferida a los particulares, en

interés propio y en la obligación de realizarlos impuesta al Ministerio Público en los casos

expresamente señalados por el legislador. La acción se integra de varios componentes que

son los siguientes:

A)SUJETOS: Formado por:

I.- El titular de la acción, denominado actor o demandante, que es quien acude o tiene el

derecho de acudir ante el órgano jurisdiccional, estatal o arbitral a reclamar la prestación de

la función jurisdiccional, con la pretensión de obtener una conducta forzada determinada del

demandado.
II.- El sujeto pasivo último del derecho de acción, que como destinatario va a soportar los

efectos del derecho de acción, primero para quedar sometido a un juzgador, después

para soportar las cargas y obligaciones procesales y quedar sometido a una serie de

riesgos que pudieran culminar o no con una sentencia desfavorable, que le engendrará

nuevos deberes a su cargo.

III.- El órgano jurisdiccional, arbitral o estatal, dotado de facultades para decir el derecho, que

será el intermediario imparcial que habrá de resolver la situación controvertida que a él le ha

sido sometida,

B)OBJETO: Está constituido por la prestación o prestaciones que se reclaman por el actor al

demandado. Es la conducta que se exige. Se pueden mencionar dos objetos de la acción:

I.- La acción tiene por objeto que el órgano jurisdiccional despliegue todos los actos

tendientes a decir el derecho.

II.- La acción tiene por objeto que se ejerza la función jurisdiccional para ajustar al

demandado a una conducta pretendida por el actor.

C)CAUSA: Podemos mencionar dos causas:

I.- La primera causa está integrada por el presunto derecho sustantivo o material que el actor

pretende tener.

II.- Una segunda causa está integrada por la presunta violación a ese presunto derecho

que el actor pretende tener.

8.2.-ELEMENTOS DE LA ACCION DEL JUICIO DE AMPARO:


La acción de amparo esta integrada por los siguientes elementos: sujetos, objeto y causa,

que se explican a continuación:

A)SUJETOS: Integrado por:

I.- El titular de la acción, denominado quejoso o agraviado, quien en el juicio de amparo

tiene el carácter de actor o demandante. Ese titular de la acción es la persona física o

moral gobernada, quien acude ante el órgano jurisdiccional a reclamar la prestación de la

función jurisdiccional, mediante el ejercicio de la acción de amparo en una demanda, con

la pretensión de obtener una restitución de su garantía individual o de su derecho a la

distribución competencial entre Federación y Estados, presuntamente violados

Artículo 1o. El juicio de amparo tiene por objeto resolver toda controversia que se suscite:

I. Por normas generales, actos u omisiones de autoridad que violen los derechos humanos

reconocidos y las garantías otorgadas para su protección por la Constitución Política de los

Estados Unidos Mexicanos, así como por los tratados internacionales de los que el Estado

Mexicano sea parte;

II. Por normas generales, actos u omisiones de la autoridad federal que vulneren o restrinjan la

soberanía de los Estados o la esfera de competencias del Distrito Federal, siempre y cuando

se violen los derechos humanos reconocidos y las garantías otorgadas para su protección por

la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y

III. Por normas generales, actos u omisiones de las autoridades de los Estados o del Distrito

Federal, que invadan la esfera de competencia de la autoridad federal, siempre y cuando se


violen los derechos humanos reconocidos y las garantías otorgadas por la Constitución Política

de los Estados Unidos Mexicanos.

El amparo protege a las personas frente a normas generales, actos u omisiones por parte de

los poderes públicos o de particulares en los casos señalados en la presente Ley.

B) OBJETO: Tiene dos objetos, uno mediato y otro inmediato. Será objeto inmediato de la

acción de amparo, provocar el ejercicio de la función jurisdiccional, el juzgador de amparo

deberá decidir sobre la admisión de la demanda o rechazo de la misma, sobre la

aceptación o rechazo de pruebas y después resolverá sobre la operancia de la acción de

amparo, concediendo, negando o sobreseyendo.

Será objeto mediato, ajustar a la autoridad responsable, verdadera demanda a la conducta

pretendida por el actor, es decir, al respeto a los derechos humanos o garantías para su

protección el acatamiento a sus derechos derivados de la distribución competencial entre

Federación y Estados.

C) CAUSA: Tiene dos causas:


I.- Por el presunto derecho derivado de la distribución competencial entre Federación y

Estados o derivado de una garantía individual. Dadas las garantías comprendidas en

cuanto a legalidad en los artículos 14 y 16 constitucionales, puede haber un presunto

derecho derivado de la Constitución o de la ley.

II.-Por la presunta violación a ese derecho que el actor pretenda tener.

TEMA 9

PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO

9.1.-PARTES DEL JUICIO DE AMPARO

9.1.1.-CONCEPTO DE PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO:

Parte en un juicio es toda persona a quien la ley le da facultad para deducir una acción,

oponer una defensa en general o interponer cualquier recurso o a cuyo favor o contra quien

va a oponerse la actuación concreta de la ley.

Carlos Arellano García establece que parte en el juicio de amparo es la persona física

o moral que, en relación con el desempeño de la función jurisdiccional, recibirá la dicción del

derecho, respecto a la constitucionalidad o inconstitucionalidad de los actos de autoridad

estatal impugnados.
9.1.2.-LAS PARTES DEL JUICIO DE AMPARO:

La ley de amparo en su artículo 5 especifica con claridad qué sujetos son partes en él,

reputando al efecto como tales a los siguientes:

 Al agraviado o agraviados,

 La autoridad o autoridades responsables,

 El tercero o terceros interesados,

 El Ministerio Público

Federal. 9.2.-AGRAVIADO:

9.2.1.-CONCEPTO:

El quejoso o agraviado es la persona física o moral que ejercita la acción de amparo para

reclamar un acto o ley de la autoridad estatal, por presunta violación de garantías

individuales o de distribución competencial entre Federación y Estados de la República,

incluyéndose ahora al D.F, atento a la reforma llevada a cabo en el artículo 103

constitucional, contenido en el decreto relativo publicado en el Diario Oficial de la Federación

el 31 de diciembre de 1994.

La idea de quejoso o titular de la acción de amparo se resuelve en tres conceptos,

formulados en razón de cada una de las hipótesis de procedencia del medio de control,

consignadas en el artículo 103 constitucional:

a) El gobernado, a quien cualquier autoridad estatal ocasiona un agravio personal y

directo, violando para ello un derecho humano o garantía para su protección, bien, por medio

de un acto en sentido estricto o de una ley (fracción I).

b) El gobernado, a quien cualquier autoridad federal ocasiona un agravio personal y

directo, contraviniendo para ello la órbita constitucional o legal de su competencia respecto


de las autoridades locales, bien sea mediante un acto en sentido estricto o de una ley

(fracción II).

c) El gobernado, a quien cualquier autoridad local origina un agravio personal y directo ,

infringiendo para ello la órbita constitucional o legal de su competencia frente a las

autoridades federales, bien sea mediante un acto en sentido estricto o de una ley (fracción

III).

9.2.2.-QUIENES PUEDEN SER AGRAVIADOS:

El elemento personal que integra el concepto de quejoso, está constituido por cualquier

gobernado, en este sentido, como gobernados, es decir, como sujetos cuya esfera jurídica

puede ser afectada total o parcialmente

por un acto de autoridad, pueden ostentarse tanto las personas físicas (artículo 5 fracción I

de la ley de amparo) como las personas morales de derecho privado (artículo 6 de la ley de

amparo), organismos descentralizados y personas morales de derecho público (artículo 7 de

la ley de amparo), llamadas también personas morales oficiales.

9.2.3.-AGRAVIADOS EN EL JUICIO DE AMPARO:

La condición de quejoso o agraviado que puede tener toda persona física, se deriva de

la titularidad que tiene de las garantías individuales consagradas en la ley fundamental y

dada su condición de gobernado (artículo 103 fracción I Constitucional y artículo I fracción I

de la ley de amparo), por su parte la titularidad de la acción de amparo a favor de las

personas morales de derecho privado y su condición de agraviados se consigna en el

artículo 6 de la ley de amparo, en donde se establece que podrán solicitar la protección de

la justicia federal mediante sus legítimos representantes.


Por lo que se refiere a las personas morales oficiales, la procedencia del juicio de amparo

en su favor, y por ende, su carácter de agraviado, proviene del artículo 7 de la ley de amparo.

9.2.4.-POSICION EN EL JUICIO DE AMPARO:

El agraviado como titular de la acción de amparo, asume el carácter de actor o

demandante o sujeto activo en el juicio de amparo, es decir, es la persona en cuyo perjuicio

se lleva a cabo el acto reclamado y por lo tanto, acude ante el órgano jurisdiccional a

reclamar la prestación de la función jurisdiccional y obtener una restitución de su garantía

individual o de su derecho a la distribución de competencias entre la Federación y

Estados, presuntamente violados.

9.3.-AUTORIDAD RESPONSABLE

9.3.1.-AUTORIDAD RESPONSABLE:

La autoridad responsable en el amparo es el órgano estatal, bien federal, local o

municipal a quien el quejoso le atribuye la ley o el acto reclamado, presuntamente

violatorios de garantías individuales o del sistema de distribución de competencias entre la

Federación y Estados. La ley de amparo en su artículo 5 da una definición de autoridad

responsable y establece: “La autoridad responsable, teniendo tal carácter, con

independencia de su naturaleza formal, la que dicta, ordena, ejecuta o trata de ejecutar el

acto que crea, modifica o extingue situaciones jurídicas en forma unilateral y obligatoria; u

omita el acto que de realizarse crearía, modificaría o extinguiría dichas situaciones jurídicas.”
Por autoridad responsable debe entenderse también a la entidad que tiene poder, en el

caso del juicio de amparo de que se trata, sobre los gobernados con respecto a los actos

violatorios que ejecuten en contra de ella, respondiendo acerca de la inconstitucionalidad

que tales actos atentatorios entrañan o entrañen.

9.3.2.-LAS AUTORIDADES RESPONSABLES EN EL JUICIO DE AMPARO:

Para que la autoridad sea responsable en el amparo, además de órgano estatal

encargado de una función o servicios públicos, se requiere:

a) Que esté sujeto al control de amparo (ni la Suprema Corte ni los juzgadores de amparo lo

están);

b) Que su conducta sea controlable (aunque algunas autoridades sean responsables por

la mayor parte de sus conductas , pueden afectar actos u omisiones incontrolables en

amparo, porque no sean atinentes a la función o al servicio, como sucede con sus

relaciones privadas y, porque siéndolo estén excluidos del amparo);

c) Que su conducta afecte la esfera jurídica del gobernado.

Por lo tanto, la función o servicio público, controlable en amparo, conducta igualmente

controlable en amparo y afectación de la esfera jurídica individual, tales son las

condiciones que permiten identificar a la autoridad responsable.

Una vez que se ha determinado a una autoridad como susceptible de ser demandada

en un juicio de garantías, es decir, como autoridad para los efectos de amparo, entonces se

le señala como autoridad responsable, pudiendo ser federal, local o municipal.

9.3.3.-POSICION EN EL JUICIO DE AMPARO:


La posición de la autoridad responsable en el juicio de amparo es el de parte

demandada o sujeto pasivo, quien deberá en cumplimiento de la sentencia de amparo,

restituir al quejoso en el goce de la garantía individual violada o en el goce de su derecho

derivado de la distribución de competencias entre Federación y Estados.

9.4.-TERCERO O TERCEROS INTERESADOS

9.4.1.-CONCEPTO:

Dada la diversidad de sujetos que pueden ostentar este carácter, es difícil formular un

concepto unitario de tercero perjudicado, sin embargo, se pueden desprender dos factores,

cuya concurrencia indispensable hace reputar a una persona como tercero perjudicado en

un juicio de amparo, primero que tenga la diversa personalidad a que aluden las diferentes

hipótesis contenidos en la fracción III del artículo 5 de la ley de amparo y segundo, que

tenga interés legítimo y directo en la persistencia o subsistencia del acto reclamado y de

sus consecuencias. Por lo tanto, podemos considerar a la autoridad responsable como la

persona física o moral a quien en su carácter de parte , la ley o la jurisprudencia le permiten

contradecir las pretensiones del quejoso en el juicio de ampaicio de amparo, primero que

tenga la diversa personalidad a que aluden las diferentes hipótesis contenidos en la fracción

III del artículo 5 de la ley de amparo y segundo, que tenga interés legítimo y directo en la

persistencia o subsistencia del acto reclamado y de sus consecuencias. Por lo tanto,

podemos considerar a la autoridad responsable como la persona física o moral a quien en

su carácter de parte , la ley o la jurisprudencia le permiten contradecir las pretensiones del

quejoso en el juicio de amparo.


9.4.2.- ARTICULO 5 LEY DE AMPARO FRACCION III. El tercero interesado, pudiendo tener tal

carácter:

a) La persona que haya gestionado el acto reclamado o tenga interés jurídico en que subsista;

b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado emane de un juicio o controversia del

orden judicial, administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose de persona extraña al

procedimiento, la que tenga interés contrario al del quejoso;

c) La víctima del delito u ofendido, o quien tenga derecho a la reparación del daño o a reclamar

la responsabilidad civil, cuando el acto reclamado emane de un juicio del orden penal y afecte

de manera directa esa reparación o responsabilidad;

d) El indiciado o procesado cuando el acto reclamado sea el no ejercicio o el desistimiento de

la acción penal por el Ministerio Público;

e) El Ministerio Público que haya intervenido en el procedimiento penal del cual derive el acto

reclamado, siempre y cuando no tenga el carácter de autoridad responsable.

IV. El Ministerio Público Federal en todos los juicios, donde podrá interponer los recursos que

señala esta Ley, y los existentes en amparos penales cuando se reclamen resoluciones de

tribunales locales, independientemente de las obligaciones que la misma ley le precisa para

procurar la pronta y expedita administración de justicia.

Sin embargo, en amparos indirectos en materias civil y mercantil, y con exclusión de la

materia familiar, donde sólo se afecten intereses particulares, el Ministerio Público Federal

podrá interponer los recursos que esta Ley señala, sólo cuando los quejosos hubieren

impugnado la constitucionalidad de normas generales y este aspecto se aborde en la

sentencia.
9.4.3.-POSICION EN EL JUICIO DE AMPARO:

A) EL AMPARO PROMOVIDO POR UNA DE LAS PARTES DEL JUICIO:

Si el amparo es promovido por una de las partes en un procedimiento judicial o del

trabajo, el tercero interesado será la contraparte del quejoso, es decir, el actor o el

demandado en su caso, o bien, una persona que, sin tener esta categoría procesal, es decir,

sin ser actor o demandado, intervenga en dicho procedimiento ejercitando un derecho propio

y distinto, como lo es el caso del tercerista.

B) AMPARO PROMOVIDO POR UN TERCERO EXTRAÑO:

Si el amparo es promovido por un extraño al juicio, el tercero interesado serán cualquiera

de las partes del juicio, es decir, el actor o el demandado, quienes tendrán intereses

opuestos al agraviado.

C) UN TERCERO QUE INTERVINO O NO EN EL JUICIO Y TIENE INTERES EN QUE

SUBSISTA EL ACTO:

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha interpretado extensivamente el concepto de

tercero perjudicado contenido en el inciso “a” de la fracción III del artículo 5 de la ley de

amparo, al considerar no solamente como tal a la contraparte del agraviado o cualquiera

de las partes en el juicio o procedimiento no penal del que emane el acto reclamado, sino
a todas las personas que tengan derechos opuestos a los del quejoso e interés, por lo

mismo, en que subsista el acto reclamado. (Apéndice al tomo CXVIII, tesis 1074).

9.4.5.-TERCERO INTERESADO EN EL AMPARO PENAL:

El inciso “b” de la fracción III del artículo 5 de la ley de amparo establece que, se reputa

tercero perjudicado al ofendido o las personas que, conforme a la ley tengan derecho a

la reparación del daño o a exigir la responsabilidad civil proveniente de la comisión de un

delito, en su caso, en los juicios de amparo promovidos contra actos judiciales del orden

penal, siempre que éstos afecten dicha reparación o responsabilidad.

9.4.6.-TERCERO PERJUDICADO EN EL AMPARO ADMINISTRATIVO,FISCAL Y AGRARIO:

El artículo 5 fracción de la ley de amparo alude a quienes son los terceros interesados

en los amparos que versen sobre materia administrativa , estableciendo que se reputan tales

a la persona o personas que hayan gestionado a su favor el acto contra el que se pide el

amparo.

Por lo tanto, para que una persona sea considerada como tercero interesado en un

amparo administrativo, se requiere que haya hecho una gestión expresa ante las autoridades

responsables para obtener la realización a su favor del acto o de los actos reclamados, por

ende, cuando una persona no haya gestionado éstos, sino sólo resulte directa o

indirectamente beneficiada con ellos, no puede estimarse como tercero interesado en el

amparo entablado contra una resolución administrativa. En materia fiscal, la Secretaria de

Hacienda y Crédito Público es parte, con el carácter de tercero interesado en los juicios de

garantías entablados contra actos del Tribunal Fiscal de la Federación (actualmente


Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa) y en los juicios que interesen al fisco

federal (apéndice 1975, segunda sala, tesis 187 y 188, p. 324).

En el amparo en materia agraria pueden tener el carácter de tercero interesado los

núcleos de población ejidal o comunal, ejidatarios y comuneros y quienes pertenezcan a la

clase campesina.

9.5.-MINISTERIO PUBLICO FEDERAL:

9.5.1.-FUNCION:

El Ministerio Público Federal es una institución que tiene como finalidad general

defender los intereses sociales o del Estado, su intervención en los juicios de amparo se

basa en el fin primordial de velar por la observancia del orden constitucional y

específicamente vigilar y propugnar el acatamiento de los preceptos constitucionales y

legales, que consagran las garantías individuales y que establecen el régimen de

competencia entre Federación y Estados.

El Ministerio Público Federal tiene a su cargo la representación y defensa de los

intereses de la sociedad y puede abstenerse de intervenir si considera que el caso carece de

interés público.

9.5.2.-POSICION EN EL JUICIO DE AMPARO:

El Ministerio Público Federal no es como la autoridad responsable y el tercero interesado,

la contraparte del quejoso en el juicio de amparo, sino una parte equilibrada de las

pretensiones de las demás, desde el punto de vista constitucional y legal.


Como parte autónoma en el juicio de amparo, el Ministerio Público Federal tiene una

propia intervención procesal, por lo que le competen todos y cada uno de los actos

procesales referibles a la actividad de las partes, con el fin de velar por los intereses de la

colectividad.

TEMA 10

CAPACIDAD, LEGITIMACIÓN Y REPRESENTACION EN EL AMPARO

10.1.-CAPACIDAD: GOCE Y EJERCICIO:

Según el derecho civil, existen dos especies de capacidades: la de goce y la de ejercicio.

La primera de ellas equivale, conceptualmente a la idea de persona jurídica, es decir, a un

conjunto de facultades, consistentes en poder ser sujetos de derechos y obligaciones, la

capacidad de ejercicio es, en cambio, la posibilidad o facultad jurídicas de poner en juego los

derechos de que se es titular, de actualizarlos o desempeñarlos, en una palabra, de ponerlos

dentro del comercio jurídico, en su aspecto sustantivo y adjetivo.

La capacidad de goce la tienen todas las personas físicas por el mero hecho de ser

personas y consiste en la aptitud para tener y disfrutar derechos, la capacidad de ejercicio

consiste en la posibilidad jurídica en el sujeto de hacer valer directamente sus derechos,

de celebrar en nombre propio actos jurídicos, de contraer y cumplir sus obligaciones y de

ejercitar las acciones conducentes ante los Tribunales.


10.1.1.-INCAPACIDAD EN EL DERECHO COMUN:

Las incapacidades establecidas por la ley restringen la personalidad jurídica de las

personas físicas que las padezcan, sin embargo, no deben menoscabar la dignidad de la

persona ni atentar contra la dignidad de la familia. Lo incapaces pueden ejercitar sus

derechos o contraer obligaciones por medio de sus representantes.

El Código Civil Federal en el artículo 23 contempla como incapacidades a la minoría de

edad, el estado de interdicción y demás incapacidades establecidas en la ley.

10.1.2.-CAPACIDAD EN EL AMPARO:

La capacidad en el amparo se traduce en la posibilidad de comparecer en el juicio a

nombre propio o en representación de otra persona, en términos de lo dispuesto por el

artículo 6 de la ley de amparo. La capacidad de ejercicio, considerada como la facultad de

ejercitar los derechos y cumplir obligaciones por sí mismo o por conducto de un

representante legal, se equipara a la capacidad procesal en el amparo.

10.1.3.-INCAPACIDAD EN EL AMPARO:

En el amparo existen varios casos de incapacidades, que se mencionan a continuación:

Los menores de edad pueden, sin la intervención de su legítimo representante deducir la

acción de amparo, tal como lo dispone el artículo 8 de la ley de amparo, sin embargo,

una vez entablada ésta, deja de tener capacidad jurídica, puesto que el juez le debe

nombrar una persona que lo represente en el juicio.

Tratándose de personas que se encuentran en estado de interdicción no pueden intentar la

acción de amparo ni comparecer a juicio, sino a través de sus representantes legales,

aplicándose la regla del derecho común, ya que la ley de amparo no lo consigna.


el ofendido o las personas que conforme a la ley tengan derecho a la reparación del daño

no tienen capacidad para promover el juicio de amparo contra resoluciones de carácter

penal, diversas de los autos de libertad o la sentencia definitiva que se dicte a favor del autor

del delito.

Las sociedades extranjeras están incapacitadas para ejercitar la acción de amparo sino

comprueban su existencia en la República Mexicana, por lo tanto, para acudir al juicio de

amparo deben comprobar dicha existencia, así lo ha establecido la jurisprudencia de la

Suprema Corte de Justicia de la Nación. (Apéndice 1975, tercera Sala, pp. 1072-1073)

10.2.-LEGITIMACION

10.2.1.-LEGITIMACION:

Rafael de Pina Vara, en su diccionario de derecho define a la legitimación como la

situación jurídica en que se encuentra un sujeto y en virtud de la cual puede manifestar

válidamente su voluntad respecto a una determinada relación de derecho, afectándola en

algún modo

La legitimación consiste en demostrar interés jurídico en el juicio, para legitimarse es

indispensable demostrar que se está en la relación jurídica que establece una norma

sustancial.

10.2.2.-LEGITIMACION DEL AGRAVIADO EN EL JUICIO DE AMPARO:

En el juicio de amparo, el quejoso se legitima al demostrar que le afecta de manera directa

el acto violatorio de garantías que reclama. Si el quejoso es la persona agraviada por algún
acto de autoridad, estimado como violatorio de la Constitución y específicamente de las

garantías individuales o sociales, es lógico y jurídico entender que el mismo esté o está

legitimado para hacer valer la acción de amparo. Por tanto, es suficiente el sólo agravio que

dicho acto cause al gobernado para que éste se convierta en quejoso al promover el juicio

constitucional, pues el mencionado acto se considera lesivo de los derechos públicos

subjetivos, derivados a favor del agraviado de la relación sustantiva que entraña la garantía

individual o social, relación que es la causa remota de la acción de amparo como vínculo

jurídico entre el gobernado y cualquier autoridad del Estado.

La legitimación del quejoso en el proceso constitucional se desprende específicamente de

lo dispuesto en el artículo 5 de la ley de amparo, que considera a todo sujeto perjudicado

por la ley o actos reclamados habilitado para ejercer la acción respectiva.

10.2.3,.LEGITIMACION DE LA AUTORIDAD RESPONSABLE PARA EFECTOS DEL

AMPARO:

La autoridad responsable se encuentra legitimada por su conducta violatoria de derechos

humanos y garantías para su protección en el juicio de amparo. Conforme a lo que

establece la fracción I del artículo 103 constitucional, cualquier autoridad del Estado que

contravenga en perjuicio de una persona física o moral los derechos humanos, estará

legitimada para comparecer en el juicio de amparo, en las fracciones II y III del citado

artículo, que se traduce en la posibilidad genérica de producir una alteración al sistema legal

y constitucional de competencias federal y local, estará legitimada para actuar en el juicio de

amparo las autoridades federales o bien, las locales, por los actos o leyes que vulneren

dicho sistema de distribución de competencias.

10.2.4.-LEGITIMACION DEL TERCERO PERJUDICADO EN EL JUICIO DE AMPARO:


A) AMPARO CIVIL,LABORAL Y MERCANTIL:

Al ser el tercero perjudicado en el amparo civil, laboral y mercantil la contraparte del

quejoso o cualquiera de las partes en el mismo juicio, cuando el amparo sea promovido

por persona extraña al procedimiento, su legitimación deriva del interés que tiene en

contradecir las pretensiones del quejoso en el juicio de amparo y que subsista el acto

reclamado, toda vez que en su carácter de parte, está colocado en una situación de

antagonismo respecto del quejoso, es decir, su intervención es opuesta a la de éste.

B) AMPARO PENAL:

El ofendido o las personas que conforme a la ley, tengan derecho a la reparación del

daño o a exigir la responsabilidad civil proveniente de la comisión de un delito, en su

carácter de parte en el juicio de amparo, se legitima al demostrar que los actos judiciales del

orden penal impugnados en amparo, afectan dicha reparación o responsabilidad. Si los

actos no afectan estos derechos, carecerá de legitimación para actuar en el juicio de

amparo como tercero perjudicado.

C)AMPARO ADMINISTRATIVO, FISCAL Y AGRARIO:

La legitimación del tercero perjudicado en el amparo administrativo se desprende al

demostrar que gestionó en su favor el acto contra el que se pide amparo y por lo tanto, tiene

interés en que subsista el acto reclamado, por el contrario, si no gestionó dicho acto, no

estará legitimado para ser parte en el juicio de amparo con el carácter de tercero

perjudicado.
En el amparo fiscal, la legitimación de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público como

tercero perjudicado en el juicio de amparo, deriva precisamente del interés fiscal,

actuando en el juicio en defensa de dichos intereses. En el amparo agrario los núcleos de

población ejidal o comunal, ejidatarios y comuneros y quienes pertenezcan a la clase

campesina, como terceros perjudicados, se legitiman al demostrar que los actos impugnados

en amparo afectan sus derechos agrarios.

10.2.5.-LEGITIMACION DEL MINISTERIO PUBLICO FEDERAL:

Al ser el Ministerio Público Federal una institución que tiene como finalidad primordial

defender los intereses sociales, su legitimación como parte en el juicio de amparo, deriva

precisamente del interés jurídico, es decir, el representar y defender los intereses de la

sociedad, sin embargo, puede abstenerse de intervenir si considera que el caso carece de

interés público.

10.3.-REPRESENTACION

10.3.1.-CONCEPTO;

En la celebración de un acto jurídico, puede actuar el propio interesado, sobre el que

recaerán los efectos, u otra persona, en nombre y por cuenta de aquél, es decir, que una

persona puede ser parte en un acto jurídico sin haber concurrido personalmente a su

otorgamiento. Cuando ello ocurre se dice que hay representación.

La representación es la situación jurídica en cuya virtud alguien emite una declaración de

voluntad para realizar un fin cuyo destinatario es otro sujeto, de modo que hace conocer a

los terceros a quienes va dirigida esa declaración de voluntad, que el actúa en interés
ajeno, con la consecuencia de que todos los efectos jurídicos de la declaración de

voluntad se produzcan respecto del sujeto en cuyo interés ha actuado.

La representación es la figura jurídica que consiste en la facultad otorgada al

representante para que haga determinados actos jurídicos en nombre del representado.

10.3.2.-CLASES DE REPRESENTACION:

A) ORIGINARIA:

Cuando es el propio interesado quien desempeña los distintos actos procesales que le

incumban, podemos hablar de una representación originaria, es decir, cuando el titular del

derecho subjetivo público actúa por si mismo en un juicio o bien, realizando un acto jurídico,

éste originalmente tiene la representación.

B) DERIVADA:

Cuando el titular del derecho subjetivo público o interesado no es quien interviene

directamente en el juicio o en el acto jurídico, sino un tercero el cual actúa a nombre suyo,

hablamos de una representación derivada. Este tipo de representación puede ser de dos

formas que son: convencional y legal.

10.3.3.-REPRESENTACION ORIGINARIA EN EL AMPARO DEL QUEJOSO O TERCERO

PERJUDICADO:

La ley de amparo prevee que el quejoso puede promover el amparo por sí, esto es,

intervenir directamente en el juicio de amparo, así lo establece el artículo 6 de la citada ley.


10.3.4.-REPRESENTACION DERIVADA CONVENCIONAL Y LEGAL:

La representación derivada convencional es aquella autorización que se puede

conferir a una persona cualquiera por medio de una especie de contrato verbal o escrito

de mandato, con el fin de que sustituya al representado en un juicio o en un determinado

acto jurídico. Este tipo de representación se encuentra en los casos en que una persona,

aún estando en situación de gestionar por sí misma los propios negocios y declarar por sí su

voluntad, quiere confiar a otro (representante) el efectuar negocios en su nombre.

La representación derivada legal es aquella facultad que otorga la ley a determinada

persona para que actúe en negocios jurídicos a nombre de otra persona. La representación

legal existe en los casos de imposibilidad

jurídica en que se encuentra un sujeto de declarar la propia voluntad y de estipular por sí un

negocio, porque el es incapaz de obrar, la ley suple su incapacidad confiando a otro sujeto

el poder de declarar en el negocio la voluntad propia, en nombre y en interés del incapaz, de

manera tal que los efectos recaigan sobre éste.

Es una caracteristica de la representación legal el hecho de que los poderes del

representante nacen y son fijados por la ley y, generalmente la persona del representante

legal está preindicada en la ley.

10.3.5.-FORMA DE REPRESENTACION DERIVADA CONVENCIONAL QUE PREVEE LA

LEY DE AMPARO PARA EL AGRAVIADO Y TERCERO PERJUDICADO:

Tanto el quejoso como el tercero perjudicado pueden autorizar a cualquier persona para que

los represente en el juicio, de esta forma, la ley de amparo en el artículo 10 establece que,

tanto el agraviado como el tercero perjudicado podrán constituir apoderado para que los

represente en el juicio de amparo.


10.3.6.-REPRESENTACION LEGAL EN EL AMPARO

A) PERSONA MORAL PRIVADA:

El artículo 7 de la ley de amparo faculta a las personas morales privadas a solicitar el

amparo de la justicia de la Unión, sin embargo, al carecer las personas morales de una

materialidad psicofísica, su voluntad se exterioriza a través de personas físicas que las

representen. Las personas morales obran y se obligan por medio de los órganos que las

representen, sea por disposición de la ley o conforme a las disposiciones relativas de su

escritura constitutiva y de sus estatutos.

La ley de amparo les da capacidad jurídica a las personas morales privadas para pedir

amparo y al mismo tiempo determina que pueden hacerlo por conducto de las personas que

las representen, así el artículo 7 de la citada ley dispone: “El juicio de amparo puede

promoverse por la persona física o moral a quien afecte la norma general o el acto reclamado

en términos de la fracción I del artículo 5o. de esta Ley. El quejoso podrá hacerlo por sí, por

su representante legal o por su apoderado, o por cualquier persona en los casos previstos en

esta Ley.” Son legítimos representantes de las personas morales privadas los órganos

previstos en la ley, en las escrituras constitutivas o en los estatutos de esas sociedades.

B)NUCLEO DE POBLACION:

para interponer el juicio de amparo en nombre de un núcleo de población:

I.-Los comisariados ejidales o de bienes comunales;


II.-Los miembros del comisariado o del Consejo de Vigilancia o cualquier ejidatario o

comunero perteneciente al núcleo de población perjudicado, sí después de transcurridos

quince días de la notificación del acto reclamado, el comisariado no ha interpuesto la

demanda de amparo;

III.-Quienes la tengan, en los términos de la ley Agraria, en los casos de restitución, dotación

y de ampliación de ejidos, de creación de nuevos centros de población y en los de

reconocimiento y titulación de bienes comunales.

C)PERSONA MORAL PÚBLICA:

Respecto a la representación de las personas morales oficiales, rige para ellos el principio

general de que no pueden comparacer a juicio por ser entes inmateriales. En

consecuencia, su situación en el juicio de amparo sólo se verificará por medio de los

funcionarios que los representen o los mandatarios constituidos para ese efecto.

La ley de amparo en el artículo 7 establece que las personas morales oficiales podrán

ocurrir en demanda de amparo por conducto de los funcionarios o representantes que

designen las leyes, cuando el acto o la ley que se reclamen afecten los intereses

patrimoniales de aquellas.

10.3.7.-REPRESENTACION DE LA AUTORIDAD RESPONSABLE EN EL

AMPARO A)SIN REPRESENTACION:

Las autoridades responsables no pueden ser representadas en el juicio de amparo, sólo el

Presidente de la República puede ser o estar representado en dicho juicio, sin embargo, las

autoridades responsables pueden, por medio de simple oficio acreditar delegados en las
audiencias para el efecto de que en ellas rindan pruebas, aleguen y hagan promociones. Al

establecer el primer párrafo del artículo 9 de la ley de amparo que las autoridades

responsables no pueden ser representadas en el juicio de amparo, se refiere a la

representación voluntaria, es decir, al acreditamiento de apoderados, no obstante, si se

permite la representación parcial a base de delegados para realizar tareas concretas en

relación con el procedimiento.

B)DELEGADOS:

Las facultades específicas y concretas que tienen encomendadas los delegados se

sustantiviza en un solo acto procesal como lo es el de la audiencia de ley, en la cual pueden

rendir pruebas, alegar y hacer promociones. Respecto a lo anterior, Eduardo Pallares dice

que, cabe preguntar si hay una diferencia substancial entre el cargo de delegado y el de

procurador judicial o representante, estableciendo que no existe tal diferencia porque la

representación jurídica consiste en la facultad otorgada al representante para que haga

determinados actos jurídicos en nombre del representado. Ahora bien, expresa Pallares,

de acuerdo con lo prescrito por el artículo 19 de la ley de amparo, el delegado goza de

esa facultad porque la producción de pruebas, formulación de alegatos y de hacer

promociones son actos jurídicos, de lo cual se sigue que al ejecutarlos el llamado

delegado, es en realidad un auténtico representante. Las únicas diferencias, hace incapié

entre las dos figuras jurídicas consisten en que el delegado se le puede nombrar mediante

simple oficio y al representante se requiere poder en forma, además concluye, la

delegación se contrae exclusivamente para

efectuar los mencionados actos procesales en la audiencia constitucional, mientras que el

representante tiene facultades mucho más amplias.


C)REPRESENTACION DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA:

El Presidente de la República es, en los términos del artículo 80 de la Constitución

Federal, el depositario del Poder Ejecutivo de la Unión, dada su alta investidura tiene en

materia de amparo un tratamiento diferencial como se deriva del párrafo segundo del

artículo 9 de la ley de amparo. La regla general es que las autoridades responsables no

pueden ser representadas en el juicio de amparo, la excepción esta establecida respecto

del Presidente de la República, quien puede ser representado en todos los trámites del

amparo, en los términos que determine el propio Ejecutivo Federal por el conducto del

Procurador General de la República, por los Secretarios de Estado y Jefes de

Departamento Administrativo a quienes en cada caso corresponda el asunto, según la

distribución de competencias establecidas en la Ley Orgánica de la Administración Pública

Federal.

D)POR AUSENCIAS:

Durante las ausencias de los titulares de las Secretarias o Departamentos Administrativos

de acuerdo con la organización de éstas, el Presidente de la República puede estar

representado por los Subsecretarios, Secretarios Generales y Oficiales Mayores de las

Secretarias y Departamentos.

E)AUTORIDAD SUSTITUTA:

Es importante dejar asentado que, la autoridad responsable puede ser sustituida. En este

caso, la autoridad responsable sustituta no actúa en representación de la sustituida sino

que actúa como autoridad directamente responsable. Sobre este particular, la Suprema

Corte de Justicia de la Nación ha emitido criterio jurisprudencial definido que establece: “Si
aquella contra quien se pidió el amparo cesa de tener jurisdicción en el negocio, por

impedimento, excusa o cualquiera otra causa, tiene el carácter de responsable la que se

avoca al conocimiento del asunto, por ser la única que está en condiciones de cumplir con

todas las determinaciones dictadas en el amparo y de ejecutar la sentencia que se dicte en

el juicio constitucional, independientemente de la responsabilidad que en el caso pueda

corresponder personalmente a la autoridad que haya dictado la resolución, materia de

demanda.” Apéndice 1975, Pleno y Salas, tesis 57, p.102, rubro: Autoridad responsable,

substitución de la.).

10.4.-REPRESENTACION DEL MINISTERIO PÚBLICO EN EL AMPARO

En un juicio de amparo, puede intervenir directamente, en representación del Ministerio

Público Federal el Procurador General de la República, toda vez que el artículo 107

constitucional fracción XV le da el carácter de parte al establecer que el Procurador General

de la República o el Agente del Ministerio Público Federal que al efecto designare, será parte

en todos los juicios de amparo.

10.5.-REPRESENTACION COMUN:

En el amparo se puede producir el fenómeno de litis consorcio, es decir, la

circunstancia de que haya pluralidad de actores o una pluralidad de demandados, puede

haber varias personas como quejosos, varias autoridades responsables y varios terceros

perjudicados. Cuando son varios los quejosos se produce una litis consorcio activa, en este

caso, los quejosos han de litigar unidos bajo una misma representación, así lo dispone el
artículo 13 de la ley de amparo al establecer que: “Cuando en un juicio de amparo la

demanda se interponga por dos o más personas, deberán designar un representante común

que eligirán de entre ellas mismas.” Como el citado artículo solo obliga a la representación

común cuando hay litis consorcio activa, debemos entender que no se requiere la

representación común respecto de autoridades responsables ni de terceros perjudicados.

Por lo tanto, las autoridades responsables y los terceros perjudicados formularán sus

intervenciones procesales en el amparo aisladamente y no de manera conjunta, mientras

que los quejosos si están obligados a litigar unidos, bajo un representante común, es un

deber jurídico para los quejosos designar representante común.

Tal representante común deberá designarse en el propio escrito de demanda de

amparo, la designación habrá de recaer en alguno de los quejosos y no en persona extraña

a ellos. Si no se cumple con ese deber en el escrito de demanda, ésta es irregular y el

juzgador de amparo en el auto recaido a la demanda, prevendrá a los quejosos para que,

dentro del término de tres días hagan la designación y si no lo hicieren en ese término la

designación la hará el Juez entre alguno de los quejosos.

La designación de representante común produce el efecto jurídico de que todas las

diligencias futuras se entiendan exclusivamente con ese representante común y no con

cada uno de los quejosos, al representante común se harán las notificaciones y

requerimientos dentro del juicio de amparo, tendrá el representante común una actuación

que es imputable a todos los quejosos.