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Sóstenes Ortega (1881- 1968) Los Saltimbanquis , 1910 Óleo sobre tela 180 x 215 cm

Sóstenes Ortega (1881-1968) Los Saltimbanquis, 1910 Óleo sobre tela 180 x 215 cm Colección privada Rafael y Francisco Ortega

Los Saltimbanquis de Sóstenes Ortega

Por Cometa

En el texto “El circo de los pintores en México” 1 (http://bit.ly/1Pco3lL), la historiadora y curadora Beatriz Zamorano Navarro, identifica a Los Saltimbanquis (1919) como la primera pintura en México que incorpora al circo como tema. Dicha obra fue realizada por el artista guanajuatense Sóstenes Ortega 2 (1881-1968). En Los Saltimbanquis podemos observar una escena de la vida cotidiana en donde un joven dedicado al circo callejero acaba de sufrir un accidente y se encuentra tendido en el suelo, con un charco de sangre debajo de una de sus piernas. Lo rodean varios personajes de la urbe de inicios del siglo XX, además de su compañera de acrobacia: una niña. La acción sucede en un patio de vecindad o patio de maroma. En el libro La fabulosa historia del circo en México, el autor Julio Revolledo señala que “para 1880 existían patios de maroma en casi todos los barrios de la ciudad de México, Guadalajara, San Luis Potosí, Querétaro, Morelia, Guanajuato” 3 , y eran espacios populares donde se presentaban funciones de circo al aire libre, utilizando como escenario el espacio interior de las vecindades, de ahí su nombre. Perduraron a lo largo de los siglos XIX y XX. Durante estas presentaciones, generalmente se contaba con acróbatas, alambristas -quienes realizaban destrezas de equilibro sobre un alambre que pendía de los techos de la vecindad- un gracioso, payaso o versificador. Dentro de las destrezas que se desarrollaban durante las funciones al aire libre los saltimbanquis eran aquellos que realizaban acrobacias: saltos, piruetas, equilibrios en “doble altura” (cuando un cirquero carga sobre hombros a otro). Sin embargo, el término también era utilizado para denominar a cualquier artista callejero que realizara alguna actividad circense. Es así como cabe la posibilidad de que el joven de la pintura, más que haber estado realizando acrobacias en el piso, pueda haber caído al intentar mantener el equilibro sobre un alambre. La pista para esta suposición descansa en la presencia de un objeto: una silla rota tirada sobre el piso, muy cerca del joven y la niña. No obstante, este mismo objeto podría haber sido utilizado al mismo tiempo por ambos cirqueros para realizar alguna acrobacia.

1 Beatriz Zamorano, “El circo de los pintores de México”, en Fronteras circenses: antecedentes, desarrollo y arte del circo, (México: INBA, 2012) 99-127 2 En una nota publicada en el periódico La Jornada (17 de septiembre de 2007) el curador Gustavo Curiel señala “que no existe una monografía sobre Sóstenes Ortega, sólo noticias esparcidas, sobre todo en periódicos de mano de la crítica de arte”. 3 Julio Revolledo, La fabulosa historia del circo en México (México: Coed. Conaculta-Escenología, 2004), 160

Tampoco es muy claro si el joven ha perdido o no la vida. Se podría pensar que el hombre moreno de sombrero alto está pasando a la mujer que sostiene la cabeza del joven un sarape rojo con franjas negras para cubrir el cuerpo.

Acerca del pintor Bajo la tutela del pintor paisajista José María Velasco, el artista Sóstenes Ortega ingresó en 1897 a la Academia de San Carlos donde fue compañero de generación de figuras destacadas como Ángel Zárraga, Diego Rivera, Francisco Goitia y Gerardo Murillo. Durante su paso por San Carlos -donde dio clases por más de 53 años- contrajo matrimonio con la pintora zacatecana Otilia Rodríguez (1876-1959), quien también era discípula de José María Velasco.

La pintura Los Saltimbanquis pertenece a una colección privada, sin embargo de abril a junio de 1993 se mostró al público durante la exposición “Un Matrimonio de Arte: Sóstenes Ortega y Otilia Rodríguez”, realizada en el Palacio de la Canal, San Miguel de Allende.