Vous êtes sur la page 1sur 9

INTRODUCCIÓN

La mayoría de nosotros participa en el sistema de la moda inexorablemente cada día.


Todos tenemos un estilo particular y difícilmente se puede estar al margen de ello.
Algunos definimos cuidadosamente nuestra indumentaria mientras a otros nos importa
poco la apariencia. Sin embargo, siempre hay implicada una elección al escoger
nuestras prendas.

El calzado es parte de la moda y escogí este tema porque desde pequeña me sentí
atraída por los zapatos. Como muchas niñas, me ponía los zapatos de tacón de mi
madre y disfrutaba disfrazarme como una mujer oficinista de los ochenta. Así, los
zapatos están presentes a lo largo de mi historia y me he dado cuenta que al analizar el
tipo de zapato que usaba en determinada época de mi vida, podía deducir otros
aspectos relacionados a mi identidad.

Podría reconocer rápidamente mis zapatos cuando trabajaba como ingeniera


agrónoma: eran toscos, marrones de suela gruesa y era difícil que no se encontraran
llenos de barro. En el ámbito de la agricultura, es complicado ganarse un espacio
siendo mujer. En el imaginario de los agricultores un ingeniero agrónomo debe de ser
varón, por lo que despojarse de los elementos femeninos en el vestir era necesario para
ganar autoridad.

Cuando me convertí en madre, me importaba poco la imagen que proyectaba y prefería


mi comodidad. Es probable que gran parte de mis días cuidando a un recién nacido,
haya usado chancletas; encajando perfectamente en el estereotipo de la ama de casa.
Estos breves ejemplos dan cuenta que la elección de un zapato implica la creación de
una identidad colectiva. Mis elecciones estaban condicionadas a los contextos y
convenciones sociales propias de cada momento. Ya sea la necesidad de identificarme
con un género a través de la imitación de mi madre, o la necesidad de aceptación en un
ambiente laboral. Mis elecciones no fueron libres como pensaba y estaban
condicionadas a fenómenos sociológicos que me sobrepasaban como individuo.

De esta manera, a través de este ensayo busco dilucidar desde un aspecto sociológico
cómo la moda es un fenómeno que reproduce imaginarios sociales y a través de una
propuesta visual planteo mi propia identidad a través de los zapatos.
Los objetos son radicalmente indefinidos en sus significados.

(Derrida 1978:99)

Desde tiempos prehistóricos el hombre aprendió a confeccionar calzado con fines de


protección. Sin embargo, las culturas a lo largo del tiempo tuvieron sus propias
peculiaridades, significados y modos de usarlo. Para los griegos, los zapatos eran arte
en tanto que eran hechos con técnica y destreza, aunque no tenían la cualidad estética
que tienen ahora y su belleza estaba supeditada a su utilidad. Posteriormente los
zapatos fueron adquiriendo otros usos, que iban más allá de la mera funcionalidad. Se
dice que los zapatos de tacón alto fueron creados por Leonardo da Vinci para un uso
masculino a inicios de 1500. Tenían una función práctica y era la de facilitar el montado
del caballo. Sin embargo, el estilismo fue adoptado por mujeres y ya a mediados del
XVI, el zapato de tacón alto había dejado de tener un fin práctico para convertirse en
una prenda cuyo propósito principal era estético, asociado a la belleza. Jhon Dewey se
refiere a este fenómeno en El arte como experiencia:

Así el objeto tiene una forma en un sentido definitivo cuando esta forma se libera de la
limitación a un fin especializado y sirve también a los propósitos de una experiencia
inmediata y vital, la forma es estética y no simplemente útil. (Dewey 1994)

La moda ha cambiado a lo largo del tiempo, pero siempre ha sido un aspecto inherente
a la sociedad humana, un reflejo de la sociedad y de su cultura. Es un elemento de
identidad pues refleja cómo las personas se definen a sí mismas. He utilizado la palabra
identidad varias veces, considero que antes de seguir debería recordar su definición
según la Real Academia:

Identidad

Del lat. tardío identĭtas, -ātis, y este der. del lat. idem 'el mismo', 'lo mismo'.

Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los


caracterizan frente a los demás. (RAE 2018)

Una de las características más recurrentes en el estudio de la moda es el antagonismo.


La moda está llena de paradojas. Una de las principales está fuertemente ligada a la
definición de identidad que he dado. A través de la moda las personas buscamos
diferenciarnos, sentirnos individuos únicos. Sin embargo, también tenemos una
necesidad de unión y de pertenencia, por lo que al seleccionar nuestra indumentaria
buscamos estar acorde a las normas y convenciones de la cultura, subcultura o grupo al
que queramos pertenecer. Queremos parecernos sin llegar a ser clones.

Un ejemplo de esto es el vestir masculino. Salvo se trate de chimpunes, el calzado del


grupo hegemónico hombres-heterosexuales, debe de ser de color marrón, negro o azul
noche. Esta norma implícita es estrictamente cumplida y hace que los hombres se
autocensuren al momento de escoger colores en su vestuario. Caso contrario
probablemente serían objeto de burlas homofóbicas. En los últimos años este
paradigma está cambiando. Sin embargo, no dejan de escucharse bromas entre amigos
si alguno de ellos
decidió innovar con
algún estilismo en su
calzado.

Imagen 1. Apellido, Nombre. Título en cursivas. (año)

Otras subculturas se han autodefinido por tener determinadas ideologías, gustos


musicales, preferencias políticas, creencias religiosas y sumado a todo ello, han
determinado sus propios códigos de vestimenta.
Por ejemplo, el movimiento musical punk que adopta ideologías anárquicas y
antihegemónicas, propuso en los años setenta el uso de botines negros
preferentemente con púas.

Desde el punto de vista axiológico la moda es valorada positivamente al ser percibida


como atractiva y útil, pero también de forma negativa percibiéndose como banal y
engañosa. Como nuestra sociedad se configura en base a pensamientos binarios, se ve
contrapuesta injustamente a lo espiritual e intelectual. En el imaginario social se cree
que alguien que viste a la moda difícilmente podría llevar una conversación intelectual.

No le faltan verdad a las afirmaciones que critican a la moda como un mecanismo de


validación del estatus social. La moda muchas veces sirve para reproducir las
estructuras de poder establecidas por los grupos hegemónicos. Al ser una expresión de
la identidad, también reproduce e incluso refuerza las jerarquías interculturales y de las
razas asociadas a dichas identidades. En Lima, una mujer de rasgos indígenas,
proveniente de un pueblo altoandino, será probablemente menos invisibilizada cuando
su calzado deje de ser una ojota para pasar a ser un zapato de tacón .

Esto lo retrata la artista bellasartina Paloma Alvarez en su obra ganadora de un


concurso nacional de pintura Mamachay (imagen 1), expuesta en la muestra
Conexiones del museo de la Nación. El mismo problema heredado de la colonialidad
puede verse sobre la comunidad afro descendiente igualmente subalternizada a lo largo
de la historia.

El problema lo cuenta en su poesía Nicomedes Santa Cruz y podría ser muy bien
ilustrado por Francisco Laso (imagen 2) quien además retrata el zapato de la esclava.

“Cómo has cambiado, pelona,

cisco de carbonería.

Te has vuelto una negra mona

con tanta huachafería.

Te cambiaste las chancletas

por zapatos taco aguja

Ilustración 2. Laso, Francisco (1859).


Las tres razas.
Museo de Arte de Lima
…Imitando a tu patrona

has aprendido a fumar…”

Estos ejemplos además de reflejar la necesidad de pertenencia a un grupo reflejan la


necesidad de pertenencia al grupo vencedor. Nadie quiere identificarse con el grupo
subalternizado. Como dice Heidegger, los relatos nunca se cuentan desde la historia de
los vencidos. La industria de la moda reproduce este criterio a la perfección. Ninguna
colección está inspirada en retratar a un colectivo subalternizado y si se toman de
referencia sus elementos estéticos, se hace descontextualizándolos y desvinculándolos
de su cultura creadora. Este es el caso de muchas colecciones de moda que
actualmente se autoproclaman embajadoras de las culturas andinas, la contradicción
está en que para ser validadas requieren utilizar modelos blancas y rubias en sus
publicidades.

Pero la moda como dadora de un estatus, también se refleja al interior de grupos que
están lejos de ser subalternos. Por ejemplo, al interior de un estudio de abogados, un
abogado que quiere demostrar su éxito y estatus, elegirá un zapato de diseñador
europeo antes que uno de tienda por departamento.

Estas jerarquías en la industria de la moda, favorecen a los grandes intereses del


capitalismo, esclavizando al consumidor, haciéndolo trabajar más para así poder
solventar el costo de pertenecer al grupo deseado.

Pero la moda es mucho más que un mandato hegemónico, para Umberto Eco, es un
elemento de comunicación social y afirmó que él mismo utiliza las prendas como
unidades lingüísticas:

Si la comunicación se extiende a niveles verbales y no verbales, no hay que


extrañarse de que pueda existir una ciencia de la moda como comunicación y
del vestir como lenguaje articulado. (Eco 2018)

De esta forma, se entiende cómo en el mencionado caso del punk, la moda acompaña a
un colectivo para rebelarse contra un sistema, para hablar a través de las prendas,
contra los parámetros hegemónicos establecidos y proclamarse como un movimiento
contracorriente.

Nos encontramos en la era del post estructuralismo. Dejamos de buscar una verdad
única y de calificar en pares binarios, bueno o malo, banal o profundo. Los criterios
homogeneizadores en teoría son obsoletos y desde este punto de vista la moda está
dada por un eclecticismo nunca visto antes. Esto se ve favorecido por las redes
sociales.

Sin embargo, en nuestro país aún se viven las estructuras jerarquizadas, el machismo,
el juzgamiento y el vístete como quieres que te traten. Existe el grupo que aún refuerza
estas estructuras como también el grupo que las rechaza, que defiende la diversidad
cultural y que propone romper con las estructuras establecidas. Dada mi adherencia a
este último grupo y a que mi propuesta en la moda siempre ha sido la de utilizarla como
un medio de comunicación personal que hable de una identidad propia, no podría
enfocar mi tema creando una identidad nacional.

En base a estas reflexiones mi trabajo plástico consistió en explorar desde el dibujo, mi


propia identidad a través de los zapatos que más me representen y que ellos hablen de
quién soy.

Mis exploraciones implicaron el armado de distintos bodegones con algunos de los


zapatos que uso, los que ya no uso, los que me representan y los que ya no. Un
elemento importante fue la disposición de los mismos, así como la iluminación. Algunas
exploraciones consistían en armarlos de manera poco pensada y fluida de modo que
reflejen mi inconsciente al momento de valorar determinado zapato, el que iba al centro
o el que iba iluminado era probablemente con el que yo quería identificarme.

Es importante recalcar el caso del estileto, un tipo de zapato de taco aguja que me
generó contradicciones. Me pareció interesante incluirlos en mi bodegón final, y tocar el
tema porque su ambigüedad está relacionada a una lucha muy actual, la del feminismo,
de la que me siento parte.

Según la tesis de Aslin Sancaktar el zapato tipo estileto que nace en los sesentas es el
mayor ejemplo de ambigüedad. Por un lado, ha sido ampliamente criticado como un
elemento de subordinación al condicionar a la mujer a adoptar unos zapatos
ergonómicamente incomodos con el fin de hacerla encajar en un prototipo de belleza
para la satisfacción masculina. Por otro lado, es un ícono de femineidad y tomada por el
feminismo como símbolo de liberación sexual y de empoderamiento.

Mi dibujo tiene un estileto, que refleja mi lado femenino, con las contradicciones
mencionadas. Es pretencioso y se erige como el más importante al estar en una caja de
zapatos que a manera de podio lo ubica por sobre los demás zapatos. Sin embargo,
con el uso de la perspectiva lo pongo paradójicamente en tercer plano,
dimensionalmente más pequeño demostrando que ha dejado de ser el zapato más
importante o el que más me identifica.
En segundo plano coloco unos zapatos de tipo alpargatas, son planos y son los que
utilizo en mi casa cuando desempeño mis funciones de madre a cargo del hogar. Su
disposición simula haber sido tirados con rapidez y reflejan muy bien este aspecto de mi
vida que sigue vigente y que me identifica. Como madre me dejó de preocupar mi
apariencia, solo quiero estar cómoda y ligera para cumplir con este trabajo con
prontitud.

Finalmente, las botas se encuentran en primer plano y reflejan mi identidad como


artista. Son planas y me dan comodidad para asistir a mis clases. La disposición la tomé
de las botas de Van Gogh que fueron estudiadas por el filósofo Heidegger. Quien
sostenía que hay toda una historia detrás de unas botas de un agricultor quien se
encuentra presente en la ausencia misma. Creo que hay muchas reflexiones personales
sobre lo que hay detrás de mis botas y lo que validan verdaderamente, sin embargo,
eso quizás sería objeto de otro análisis.
CONCLUSIONES

Los zapatos como parte de la moda son un elemento de identidad pues reflejan cómo
las personas se definen a sí mismas en relación a su entorno social.

Se puede utilizar la moda como un código de lenguaje en el cual los códigos estén
dados por las prendas y nos permitan expresarnos y decir quiénes somos.

Es posible a través del dibujo evidenciar mi(s) identidad(es) a través de los zapatos.

BIBLIOGRAFÍA

Eco, Umberto

2018 Definición de la moda. En: ABC. Consultado 12 de julio de 2018. URL:

http://abcblogs.abc.es/laboratorio-de-estilo/2018/03/07/umberto-eco-y-su-
definicion-de-la-moda/

RAE

2018 Definición de Identidad. Consultado 12 de julio de 2018.


ANEXO

TRABAJO FINAL DE DIBUJO