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Módulo VII

Lógica Proposicional Y Lógica Deóntica

Unidad 8

 Lenguaje Artificial: Variables, Conectivos Y Tablas De Verdad.


 Implicación Y Equivalencia.

Octava Parte

1. Lenguaje Artificial: “Variables, Conectivos Y Tabla De Verdad”

Para ciertos fines especiales, el lenguaje ordinario puede resultar inadecuado debido a
la imprecisión y ambigüedad del vocabulario, a la multiplicidad de reglas de formación,
etc.

Los lenguajes naturales, si bien son suficientes para la comunicación normal, resultan
insuficientes para comunicaciones que exigen mayor precisión. Por ello, la ciencia
apela a artificios consistentes tanto en la incorporación de términos técnicos al
lenguaje natural, como en la elaboración de lenguajes formales para transmitir en
forma más precisa conocimientos sobre temas específicos.

Los términos técnicos que incorpora a sus discursos cada disciplina científica, son
abreviaturas de expresiones más complejas. El discurso jurídico, por ejemplo,
introduce términos como “Propiedad”, “Hipoteca”, “Prenda” y tantos otros, para
hacer más operativa, económica y precisa la comunicación entre los miembros de la
comunidad jurídica.

Los lenguajes formales son los que poseen mayor grado de artificiales y sirven para
exhibir con mayor claridad relaciones abstractas entre enunciados. Un lenguaje
formalizado como el de la ecuación;

(a + b) ² = a² + 2ab + b²

Sirve para exhibir las propiedades del cuadrado de una suma, sin prestar atención a
cuáles son los números sumados. Con esa misma finalidad, la lógica apela al uso del
lenguaje formal.

En párrafos anteriores decíamos que un enunciado debe constituir una oración


gramaticalmente bien formuladas para tener algún sentido en el lenguaje en que se
elabora. El enunciado “El cielo está nublado” satisface dicha condición y hace
referencia a un hecho, un estado del mundo y en consecuencia, tiene un sentido
informativo o declarativo. La lógica abrevia la referencia a enunciados mediante el uso
de letras denominadas variables proporcionales tales como, p, q, r, s.

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Dichas letras son símbolos o representaciones de enunciados o proposiciones, no de
palabras. También tiene sentido la negación de dichos enunciado, esto es “El cielo no
está nublado” que se simboliza con – p (Léase “No es el caso que p). Se afirma que “p”
es una proposición atómica y que ‘– p’ es una proposición compuesta o molecular
formada a partir de p, mediante la operación lógica que se denomina negación. Para
negar una proposición simboliza por la letra p, anteponemos al símbolo proposicional
p el signo ‘–‘. La negación es una operación lógica funcional varitativa, esto es, permite
inferir falsedad de verdad y viceversa. De ese modo, se ‘p’ representa una proposición
atómica verdadera, ‘– p’ es falsa y viceversa.

La verdad de una proposición atómica señala la correspondencia entre dicha


proposición y el estado de cosas al cual hace referencia.

La combinación de proposiciones atómicas, verdaderas o falsas, producen


proposiciones compuestas o moleculares que también poseen sentido y la verdad o
falsedad de estas, depende tanto de la verdad o falsedad de las proposiciones simples
que la componen como de las relaciones que se establecen entre ellas (Negación,
conjunción, disyunción, etc.).

Recapitulando diremos que la lógica proposicional es un sistema simples cuyos


operadores lógicos son la negación que, como vimos, opera sobre un único enunciado
atómico o molecular y los conectivos que vinculan dos enunciados atómicos o
moleculares para formar un nuevo enunciado molecular para formar un nuevo
enunciado molecular, conjunción, disyunción, condicional y bicondicional. El principio
de composicionalidad del significado requiere que el valor de verdad de un enunciado
compuesto dependa del valor de verdad de los enunciados que lo componen. A modo
de ilustración consideramos los siguientes enunciados:

Si suponemos que de hecho María tiene un fuerte dolor y que, efectivamente, está
llorando, entonces (1) resulta verdadero. En lugar de (3) podría haberse escrito
cualquier otra oración verdadera, por ejemplo “Afuera está lloviendo” que en este
momento en que la escribo es verdadera, o cualquier otra oración verdadera. La
oración resultante de la situación “María tiene un fuerte dolor y afuera está lloviendo”
también seria verdadera. En el caso (2), en cambio, puede ser que de hecho María
tenga un fuerte dolor y efectivamente este llorando, con lo cual (2) seria verdadera,
pero no es necesario que lo sea, tal vez está llorando porque su;

(1) María tiene un fuerte dolor y está llorando;

(2) María está llorando porque tiene un fuerte dolor;

(3) María está llorando;

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Novio la dejo. Por el contrario, si (2) es verdadero, entonces “María tiene un fuerte
dolor porque afuera está lloviendo, aunque efectivamente afuera este lloviendo. El
ejemplo muestra claramente la diferencia entre el comportamiento de ‘y’ y el de
‘porque’. El enunciado (1) es verdadero si (3) y (4) son ambas verdaderas, y falsa si al
menos una de ellas es falsa. El valor de verdad de un enunciado con ‘y’ depende solo
del valor de verdad de un enunciado como ‘y’ depende solo del valor de verdad de los
enunciados que lo componen. Pero esto no se aplica al enunciado (2) cuyo valor de
verdad no depende únicamente de la verdad de los enunciados (3) y (4) que la
componen, sino también de cómo son los hechos. De los operadores que dan lugar a
enunciados compuestos o moleculares se dice que son veritativo – funcionales. Del
ejemplo se extrae que ‘y’ es un conectivo veritativo funcional e tanto ‘porque’ no lo es.

 Enunciados Compuestos Y Sus Significados, En La Tabla: “Símbolo Oración


Compuesta Significado”

– (Negación) – p (Negación de p)

No es el caso que p

_ (Conjunción) (p _ q) (Conjunción de p y q) p y q

_ (Disyunción) (p _ q) (Disyunción de p y p) p o q

_ (Condicional) (p _ q) (Condicional de p y q) si o entonces q

_ (Bicondicional) (p _ q) (Bicondicional de p y q) p si y solo si q

Los miembros p y q de la conjunción se denominan conjuntivos. La misma


denominación se aplica a los miembros de los condicionales, disyunciones y
bicondicionales, aunque el primer y segundo miembro de la implicación o condicional
se les denomina también antecedente y consecuente, respectivamente. A su vez, a los
miembros de la disyunción se denominan disyuntivos. La notación de los conectivos
también suele variar, por ejemplo como signo de la negación suele emplearse también
‘¬’, entre otros.

Cada variable o letra proposicional se denomina formula atómica. Las reglas sintácticas
permiten vincular, mediante conectivos y el uso de paréntesis, no solo formulas
atómicas, sino también moleculares.

Los paréntesis permiten eliminar ambigüedades. Por ejemplo enunciados como p _ q _


r podrían tener significados distintos. Podría ser como se expresa abajo en lenguaje
natural en (5): (p _ q) _ r – condición de la disyunción de p y q, por un lado y r por otro,
o como expresamos en (6): p (q _ r) – la disyunción de p, por un lado y la conjunción de
q y r por el otro ¿Cómo podríamos ver con mayor claridad lo que venimos planteando?

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Interpretando las formulas puede notarse que tienen diferentes significados: ¿Puede
advertir lo que hemos realizado? Que las formulas representativas de los enunciados
(5) y (6) expresan diferentes significados, puede comprobarse elaborando las
correspondientes tablas de verdad. Al hacerlo se comprueba que ambos enunciados
poseen diferentes condiciones de verdad. La justificación de lo afirmado respecto de
(5) y (6) nos conduce en consecuencia a las tablas de verdad que determinan los
significados de los conectivos lógicos.

a) Conectivos Y Tabla De Verdad:


 Conectivos: “Significados De Los Conectivos”

Lo que interesa resaltar, es la forma en que el valor de verdad de una oración


compuesta, depende del valor de verdad de las oraciones simples o atómicas que la
componen y del conectivo empleado. El significado de cada conectivo está
determinado por una tabla de verdad correspondiente, que prescribe sus condiciones
de verdad. Pero lo que es necesario para una comprensión precisa de la negación, la
conjunción y la disyunción incluyente viene determinado por los siguientes principios:

‘– p’ es verdadero si, y solamente si, ‘p’ es falso.

‘p _ q _…. _ s’ es verdadero si, y solamente si ‘p’ y ‘q’ y….y ‘s’ son todos verdaderos.

‘p _ q _…._ s’ es verdadero sí, y solamente si ‘p’ y ‘q’ y… y ‘s’ no son todos falsos.

Esto se confirma consultando las correspondientes tablas de verdad para cada uno de
estos conectivos en lógica, proposición y norma.

En cuanto a la conjunción, aunque a simple vista puede parecer que el


comportamiento lógico de ‘_’ es concordante con el de ‘y’ del lenguaje natural, este no
es siempre el caso, por ejemplo:

(7) María se caso y tuvo un hijo.

(8) María tuvo un hijo y se caso.

El hecho de colocar una oración después de la otra puede sugerir que ese fue el orden
en que sucedieron los hechos descriptos. En cambio, la conjunción ‘_’ tiene la
propiedad de ser asociativa, la agrupación interna carece de efecto y además, es
conmutativa porque el orden en que figuren sus conjuntivos es irrelevante no
habiendo, en consecuencia, necesidad de distinguir entre por ejemplo, ‘p _ q’ y ‘q _ p’.

(5) Pérez está ausente o García está presente y la clase fue interesante.

(6) Pérez está ausente, o García está presente y la clase fue interesante.

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El único caso en que caso en que una disyunción, por ejemplo ‘p _ q’, es falsa es aquel
en el que tanto ‘p’ como ‘q’ son falsos. Casi todas las funciones veritativas son
traducibles a la notación de la negación y de la conjunción, esto se ilustra si
observamos que p _ q es falso cuando – p _ - q´ escribiendo ‘– (– p _ – q)’. La
equivalencia entre ambas formulas puede ser demostrada mediante la construcción de
una tabla de verdad.

 Tabla De La Verdad: ¿Qué deberíamos considerar a la hora de elaborar una


Tabla de Verdad? La elaboración de dicha tabla requiere descomponer todos
sus elementos, desde los más simples a lo más complejos y establecer sus
valores de verdad posibles. La combinaciones posibles de valores de verdad se
determinan elevando las dos posibilidades de valor de verdad, verdad o
falsedad, al número de variable proposicionales que intervienen en las
formulas cuya equivalencia se desea demostrar. En este caso, las variables son
dos ‘p’ y ‘q’, por tanto, las combinaciones posibles serán 2² = 4, que se ordenan
en columnas y alternando verdad o falsedad como se observa en el siguiente
grafico:

p q –p –q p _ q p _ q –p _ –q – ( – p _ –q )

1 V V F F V V F V
2 F V V F V F F V
3 V F F V V F F V
4 F F V V F F V F

Las columnas demarcadas con una elipse demuestra que las dos formulas involucradas
son equivalentes porque poseen idénticos valores de verdad en todas sus
combinaciones o en todas las filas.

En cuanto al condicional material, cabe señalar que una aserción de la forma ‘Si p
entonces q’ se la interpreta como la aserción condicionada de su consecuente, en el
sentido que si el antecedente resulta ser verdadero, entonces nos veríamos en la
obligación de considerar verdadero el consecuente, y habría que reconocer que
estábamos equivocados si el consecuente fuera falso. Si el antecedente fuera falso es
como si no hubiésemos llevado a cabo nuestra aserción condicionada. Cuando el
antecedente es verdadero, el valor de verdad de todo el condicional es el valor de
verdad del consecuente, por tanto, un condicional con un antecedente verdadero y en
consecuente verdadero es verdadero y un condicional con un antecedente verdadero y
un consecuente falso es falso. Cuando el antecedente es falso el condicional es
siempre verdadero. En función de las condiciones de verdad del condicional material
se dice que la verdad el consecuente es condición necesaria de verdad del
antecedente y la verdad del antecedente es solo condición suficiente de verdad del
consecuente.

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En síntesis, se considera que ‘p _ q’ es verdadero cuando ‘p’ y ‘q’ son verdaderos,
cuando ‘p’ es falso es verdadero y también cuando tanto ‘p’ son falsos; y se lo
considera falso en el único caso en que ‘p’ es verdadero y ‘q’ es falso. Respecto de la
verdad del condicional cabe afirmar en términos de negación y conjunción que ‘No es
el caso que ‘p’ sea verdadero y ‘q’ falso, según la notación lógica: – (p _ – q) ’.

Por último, el bicondicional material ‘p si, y solamente si, q’ equivale a la conjunción de


estos dos condicionales: ‘si p, entonces q’ y ‘si q, entonces p’ como una abreviatura de
‘(p _ q) _ (q _ p)’. De esto se obtiene que el bicondicional será falso en dos casos: en el
caso de que ‘q’ sea verdadero y ‘p’ sea falso. Un bicondicional material es verdadero si
sus componentes son idénticos en cuanto a su valor de verdad y será falso si sus
componentes difieren en su valor de verdad. De ello se infiere que cada término del
bicondicional es condición necesaria y suficiente de verdad del otro.

A su vez, se dice que un esquema veritativo funcional es consistente o contingente


cuando es verdadero para alguna interpretación de sus variables proposiciones, en el
caso contrario se dice que es inconsistente. Además, se denomina valido o tautológico
todo esquema veritativo funcional cuando es verdadero para toda interpretación de
sus variables o letras proposicionales. Por ejemplo, el esquema ‘p _ – q’ es consistente,
porque resulta verdadero si interpretamos ‘p’ como verdadero y ‘q’ como falso; pero
dicho esquema no es válido, porque hay otras interpretaciones de ‘p’ y ‘q’ bajo las
cuales resulta ser falso.

2. Implicación Y Equivalencia.

Habiendo desarrollado algunas cuestiones centrales de este modulo, ¿Cuál es el


objetivo principal de la lógica en su aplicación a la ciencia y al discurso ordinario. La
lógica se ocupa principalmente de indagar las técnicas que demuestren que un
enunciado se “Sigue lógicamente”, o no se sigue, de otro enunciado. El enunciado
“Casio no está arruinando y hambriento” se sigue lógicamente del enunciado “Casio no
está hambriento”. Las formas lógicas respectivas de estos enunciados es ‘– (p _ q)’ y ‘–
q’. (En lugar de ‘p’ y de ‘q’ que hagan verdadero ‘– q’ y falso ‘– (p _ q)’.

Mediante la elaboración de la correspondiente tabla de verdad se demuestra que: ‘– q’


implica ‘– (p _ q)’.

p q –q p _ q – ( p _ q ) – q _ – ( p _ q )

1 V V F V F V
2 F V F F V V
3 V F V F V V
4 F F V F V V

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Se dice que es un esquema veritativo funcional implica otro, si no hay forma de
interpretar las variables o letras proposicionales de ambos de modo tal que el primer
esquema sea verdadero y el segundo sea falso. De otro modo, no hay ninguna
interpretación que haga verdadero al primer esquema y falso al segundo.

Si aplicamos los métodos tablas de verdad para probar la presencia o ausencia de


implicación, validez y consistencia, se comprueba la vigencia de cuatro leyes generales:

1) Cualquier esquema se implica a sí mismo;


2) Si un esquema implica un segundo esquema y este un tercero, entonces el
primero implica el tercero;
3) Un esquema inconsistente implica todo esquema y a su vez solo lo implican
esquemas que sean inconsistente;
4) Cualquier esquema implica un esquema valido y cualquiera de este tipo implica
únicamente esquemas validos;

La implicación se halla íntimamente relacionada con el condicional. La implicación es


validez del condicional como queda demostrado en el grafico precedente que
demuestra la relación de implicación.

La equivalencia, a su vez, es la validez del bicondicional. Si dos enunciados tienen


siempre el mismo valor de verdad se dice que son equivalentes en el sentido de que
con ellos puede formarse un bicondicional tautológico, esto es, valido. Dicho de otro
modo, dos esquemas veritativo – funcionales son equivalentes si coinciden entre sí en
sus valores de verdad bajo toda interpretación de sus variables proposiciones; o si
concuerdan entre sí caso por caso cuando son analizados por medio de tablas de
verdad. De su definición y comprobación se sigue:

1) La equivalencia es implicación reciproca;


2) Cualquier esquema es equivalente a sí mismo;
3) Si un esquema es equivalente a un segundo y este lo es a un tercero, entonces el
primero es equivalente al tercero;
4) Si un esquema es equivalente a un segundo, entonces este es equivalente al
primero (Nótese que no ocurre con la implicación);
5) Los esquema validos son únicamente equivalente entre sí; lo mismo vale para
los esquemas inconsistentes;

Por ejemplo, la equivalencia demostrada en la primera tabla de verdad, elaborada


precedentemente, puede ser representada en la tabla de verdad correspondiente al
bicondicional tautología resultante, tomado la tabla del siguiente grafico como una
continuación de aquella:

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p_qp_q_–(–p–q)–(–p_–q)

1 V V V
2 V V V
3 V V V
4 F V F

Unidad 9

 Modalidades Aléticas Y Deónticas: Analogías Y Desanalogías. Ley De Hume.


 Interdefinibilidad De Operadores Deónticos.
 Lógica De Normas Y Lógica De Proposiciones Normativas.

Novena Parte

1. Modalidades Aléticas Y Deónticas: Analogías Y Desanalogías. Ley De Hume.


 Modalidades Aléticas Y Deónticas: “Analogías Y Desanalogías”

El lenguaje, como sistema de comunicación es un instrumento al servicio de diversas


funciones. Hemos visto que los enunciados declarativos o proposiciones tienen una
función informativa, afirman o niegan eventos o estados de cosas del mundo.

Pero, por medio del uso del lenguaje, se pueden satisfacer otras finalidades por
ejemplo cuando escribimos un poema lo que hacemos es expresar o intentar provocar
una cierta actitud por ejemplo, estética.

Por medio de la emisión de una orden, por ejemplo no se informa nada sobre el
mundo sino, por el contrario se intenta modificarlo en un determinado aspecto en
función de lo que se considera que debe ser el mundo. Este es el uso prescriptivo del
lenguaje que nos interesa analizar por su estrecha relación con el derecho como
técnica de motivación de la conducta social.

Es importante distinguir entre el enunciado “La ventana está abierta” y el enunciado


imperativo ¡Cierre la ventana! Este último no es informativo y por ende, no es ni
verdadero ni falso, primariamente no hace referencia a un hecho, sino que ordena una
determinada acción, tiene una función motivadora de la conducta.

En el mismo sentido, las normas que conforman el derecho positivo de un país, por
ejemplo la que expresa que “El propietario debe pagar el impuesto a la renta”, son
enunciados prescriptos y por tanto, ni verdaderos ni falsos. Afirma que la acción del
propietario de pagar el impuesto es obligatoria en ciertas circunstancias.

En consecuencia, una norma enuncia que cierta clase de acción es obligatoria para
ciertos sujetos en ciertas circunstancias. La norma indica que es lo que corresponde
hacer en ciertas circunstancias, si se desea actuar como la sociedad espera que la

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gente actué. No informa sobre la situación de hecho, no informa si los propietarios
efectivamente pagaron el impuesto o no lo hicieron.

La finalidad de todo enunciado prescriptivo es lograr que las personas que lo


entienden actúen de cierta manera y no de otra. Si el enunciado prescriptivo es un
enunciado con sentido, entonces cabe sostener que una norma, secundariamente nos
informa sobre el modo en que es estimada socialmente una clase de acción.

En relación a las modalidades, ya desde la lógica aristotélica se advirtió que no todos


los enunciados de la ciencia son simplemente verdaderos. Con frecuencia, la ciencia,
en lugar de sostener la verdad de un enunciado que informa sobre la existencia de
algún hecho, se limita a indicar que su existencia es posible. Además, de la verdad de
un enunciado que describe la existencia de un hecho, puede inferirse la verdad del
enunciado que afirma que ese hecho es posible.

En conclusión, cabe afirmar que si algo es verdadero, entonces es posible y también si


algo es necesario por ejemplo un enunciado tautológico, podemos correctamente
afirmar que, en consecuencia es verdadero.

En síntesis, puede afirmarse que de la necesidad se infiere la verdad y de la verdad, la


posibilidad. Necesidad y posibilidad son modalidades de los enunciados; un enunciado
posiblemente verdadero es algo menos que el enunciado verdadero.

Estos modos, como se ha tratado de mostrar, están en estrecha relación lógica con la
verdad.

Dichas modalidades son denominadas aleticas (Es decir; de la verdad). Estas


modalidades lógicas aleticas no valen sin reservas cuando tratamos con enunciados
prescriptivos. Fue Hume que indicó que el hecho que una proposición sea verdadera,
necesaria o posible nada puede inferirse con respecto a su obligatoriedad.

Inversamente de que una norma prescriba la obligatoriedad de una conducta, nada


puede inferirse sobre la verdad, posibilidad o necesita aletica del hecho de que se dé
efectivamente esa conducta, el sujeto puede transgredir su obligación u omitir hacer lo
que debe hacer.

No obstante, una norma puede ser también analizando como un enunciado


modalizado, es decir como un enunciado que establece que una conducta es
obligatoria, prohibida o permitida. Estas modalidades se denominan modalidades
deónticas: modos de obligación o deber.

La estructura de una norma puede pensarse como la combinación de un enunciado


declarativo como el enunciado: “El propietario paga el impuesto a la renta” y un giro
lingüístico que exhibe la modalidad deóntica: “Es obligatorio que el propietario pague
el impuesto o la renta”. Simbolizando la modalidad “Es obligatorio que” con la letra O,
una norma puede representarse formalmente como “Op” el enunciado representado
por a variable ‘p’ es descriptivo del contenido de la norma, o bien de la clase de acción
prescripta. El moralizador deóntico O se antepone a una variable proposicional para

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formar una norma o enunciado normativo. Op se lee “Es obligatorio que p”. Estos
giros modalizadores carecen de sentido independiente y operan modificando el
sentido de los enunciados a los que se anteponen.

Suponiendo que ‘p’ es interpretado como el enunciado “El propietario paga el


impuesto a la renta”. Anteponiendo a dicho enunciado un operador modal aletico,
obtenemos un enunciado modalizado aleticamente: “Es posible que el propietario
pague el impuesto a la renta”. Si le anteponemos un operador modal deóntico
obtenemos un enunciado modal deóntico: “Es obligatorio que el propietario pague el
impuesto a la renta”.

La regla de formación de una norma consiste en la aplicación de un operador modal


deóntico a un enunciado; el enunciado resultante es una norma. Esta regla de
formación corresponde solo al análisis lógico de las normas. En su expresión lingüística
corriente, los enunciados normativos pueden asumir diferentes formas. No hay
característica gramatical en un lenguaje ordinario, por ejemplo el castellano, que
permita distinguir un enunciado normativo de uno que no lo es; las normas pueden
ser expresadas en forma imperativa o en oraciones indicativas, etc. Cuando el jefe se
dirige a su empleado diciendo: “Ud. ira al correo mañana a primera hora y enviara esta
correspondencia” no está haciendo una profecía de lo que hará su empleado, sino que
está emitiendo una directiva a su empleado.

 Ley De Hume: La Ley de Hume y la crítica a la falacia naturalista de Moore han


sido usadas como base del no cognoscitivismo ético, para afirmar que los
valores no se pueden conocer racionalmente, sino solamente intuirlos o
circunscribirlos a la esfera subjetiva de las emociones.

Sobreentendida en la dicotomía hechos/valores de la Ley de Hume, hay una


concepción reductiva de la realidad, considerada sólo como el conjunto de hechos
cuantificables, mesurables, incluso verificables (principio de verificación
neopositivista). Relacionada con la dicotomía hechos/valores se ha impuesto siempre
en el ámbito analítico la dicotomía analítico/sintético: las proposiciones analíticas
(Lógicas) no tienen necesidad de verificación (Siempre son verdaderas), mientras que
las proposiciones sintéticas se deben verificar con la experiencia y pueden ser
verdaderas o falsas. De este esquema rígido emergen las proposiciones éticas que, por
lo mismo, no pueden ser ni verdaderas ni falsas.

Según H Putnam, los mismos descubrimientos científicos que han planteado


hipotéticamente aspectos de la realidad no directamente verificables, han causado el
final de la dicotomía analítico/sintético, y la dicotomía hecho/valor, pues, como ya ha
resaltado Quine, no se puede hacer ciencia sin valores epistémicos.

En el ámbito analítico, las proposiciones neo positivistas han sido superadas con el
pragmatismo, por el que no hay separación entre hechos y valores y se puede hablar
de objetividad en ética, pero se trata de una cierta objetividad débil, construida de
modo intersubjetivo, con el riesgo de cambiar lo bueno por lo útil. El dogma de la
dicotomía hechos/valores ha sido superado, pero no el del rechazo de la metafísica
(Con excepción del así llamado "Tomismo Analítico").

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La bioética, teniendo como ámbito las problemáticas de la vida sometida a la tecno
ciencia, puede ayudar no sólo a ir más allá de la dicotomía hechos/valores, sino a
recuperar una unidad de sentido en el que la razón existencial no se opone a la
metafísica, pues para entender la complejidad de la vida es necesario tener los
instrumentos para ver su forma y su finalidad.

2. Interdefinibilidad De Operadores Deónticos.

Los operadores deónticos usuales son, además del operador O: Es obligatorio que, los
operadores

Ph: Está prohibido que….., y

P: Esta permitido que…..

Supongamos que ‘p’ sea el enunciado “Pedro fuma”:

Op seria la norma: “Es obligatorio que Pedro fume”, pero supongamos que lo
obligatorio no sea la acción indicada, fumar sino su omisión, o sea no fumar. La norma
correspondiente diría: “Es obligatorio que Pedro no fume”. Pero si “Pedro fuma” es
simbolizado por ‘p’ “Pedro no fuma” será “– p”, la norma que obliga a Pedro a no
fumar será: O – p. Pero obligar a Pedro a omitir fumar es lo mismo que prohibirle
fumar. Prohibido es otro operador modal deóntico que se simboliza habitualmente con
letras Ph y se lee: “Esta prohibido que”. Debe ese modo obtenemos la equivalencia:

(1) Php = O–p

A su vez, decir que una acción está prohibida: Php, significa que no está permitido
realizarla. Así, “Está prohibido que Pedro fume” es equivalente a “No está permitido
que” con la letra P simbolizamos el operador modal deóntico “Esta permitido que” y
obtenemos:

(2) Php = – Pp

A la inversa, puede decirse que lo que no está prohibido, – Php, está permitido:

Pp.

(3) –Php = Pp

Si negamos la equivalencia mencionada en (1 arriba) se obtiene:

(4) – Php = – O–p

De lo dicho surge la siguiente ecuación:

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(5) Pp = –Php = –O–p

Decir que un acto p es permitido equivale a afirmar que no está prohibido, o que no es
obligatorio omitirlo. Dicha ecuación señala que los operadores deónticos pueden ser
interdefinidos por medio del uso de la negación.

A su vez, de (2) y (1) se obtiene la equivalencia:

(6) –Pp = O–p que puede leerse como: si no está permitido el acto p, es obligatorio no
hacerlo.

Si en ambos lados del signo = reemplazamos el acto enunciado por p, por su negación:
– p, tendremos una nueva equivalencia:

(1) –P–p = O– –p

Como las dobles negación se anulan (Ver lógica, proposición y normas, ley lógica de la
doble negación) la equivalencia se simplifica:

(2) –P–p = Op

Si no está permitido que se omita un acto, ese acto es obligatorio. (Cotejar con tabla
de interdefinición de operadores deónticos que figura en lógica, proposición y
normas).

Hay otro modalizador deóntico de uso habitual en ciencias jurídicas: facultad o libre
permisión. Un acto es facultativo o libre cuando no es obligatorio, ni está prohibido,
sino que está permitida no solo su realización, sino también su omisión. Este operador
compuesto se simboliza con la letra F. un ejemplo de actos facultativos seria el
determinado por normas que confieren potestades privadas para contraer
matrimonio, efectuar contratos o testar.

(3) Fp = (Pp _ P–p)

(4) Fp = –Op _ –O–p

Algunos juristas utilizan como operadores deónticos básicos O, Ph y F siendo, en este


caso, las interdefiniciones reciprocas las siguientes:

(5) Op = –Fp _ –Php

(6) Fp = –Op _ –Php

(7) Php = –Op _ –Fp

De (10), (11) y (12) se obtiene el siguiente esquema de modalidades mutuamente


excluyentes:

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Lo permitido será, en este análisis, o bien lo que es obligatorio (Si un acto es
obligatorio, entonces será permitido realizarlo), o bien lo que es facultativo (Lo
facultativo siempre está permitido). En lenguaje formal:

(8) Pp = Fp _ Op

(9) se lee: Todo acto obligatorio o facultativo es permitido.

Cabe distinguir dos sentidos en el uso del término permisión: permiso fuerte para
hacer referencia a la conducta facultativa u obligatoria, según una norma jurídica
positiva y, permisión débil que describe una conducta que no está regulada
jurídicamente (Permisión como ausencia de prohibición).

Luego del análisis precedente es oportuno explicar clasificaciones relevantes de las


normas jurídicas, a saber;

- Normas positivas y negativas;


- Normas categóricas e hipotéticas;
- Normas generales y particulares;

Las normas se clasifican en positivas y negativas por su contenido, esto es por la


conducta sujeta a regulación. Este contenido, o enunciado descripto de una clase de
acción, es el que simbolizamos con una letra correspondiente a una variable
proposición: p, q, r, s, etc.

 Por acción entendemos tanto un acto que produce un cambio en el mundo,


como una omisión que impide un cambio en el mundo. La omisión, en tanto
modo de acción, no constituye un simple no hacer, sino un no hacer un acto
cuya realización es posible para un sujeto (Por ejemplo; no auxiliar a quien está
ahogando sabiendo nadar);
 Norma Positiva es la que regula actos y que se representa simbólicamente Op,
Php, etc.;
 Norma Negativa es la que regula omisiones y se representa negando la variable
afectada por el operador deóntico (Negación Interna), por ejemplo, O – P, Ph –
p, etc.;
 La Negación Externa es la que afecta al modalizador deóntico y no a la variable
proposicional;

Op Fp

Php

En síntesis, la acción deónticamente modalizado es la que denominamos el contenido


de la norma. En cuanto a la división de las normas en categorías e hipotecas, se

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sostienen que una norma es categórica cuando regula un cierto contenido
incondicionalmente: Op, Pp, Php, serian normas categóricas.

Se sostienen que la mayoría de las normas jurídicas son hipotéticas o condicionadas,


establecen que una cierta acción es obligatoria, está prohibida o es permitida dada
ciertas condiciones.

Según V. Wright (Norma y Acción: Una investigación lógica) toda norma tiene ciertas
condiciones de aplicación: si es obligatorio cerrar la ventana, la circunstancia de que la
ventana este abierta es una condición de aplicación de la norma. Pero si las
condiciones de aplicación son aquellas condiciones implícitas, no mencionadas
expresamente en las normas por ser aquellas condiciones que tienen que darse para
que sea posible la realización del contenido de la norma, y no se hace explicar ninguna
otra condición, se dice que la norma es categórica.

Por el contrario, una norma es hipotética o condicional cuando la acción u omisión


regulada por la norma es O, p o Ph bajo la condición de que se produzca algún otro
hecho. Por ejemplo, “Si se encuentra dentro de la institución, entonces está prohibido
fumar”. Se presentan simbólicamente bajo la forma de un condicional: Si se da p – está
dentro de la institución, entonces prohibido q – prohibido fumar, en símbolos: p _ Phq.

Por último, para explicar la distinción de las normas en generales y particulares hay
que tener presente la clasificación de los enunciados en generales, particulares e
individuales.

Un enunciado, como “Todos los hombres son mortales” en general porque atribuye la
propiedad que se predica, ser mortal a todos los hombres. Si con la letra x
representamos cualquier entidad (x es una variable), resulta que el significado del
enunciado expresado es “Para todo x, si x es hombre, entonces x es mortal”. El
enunciado general se refiere a todos los individuos o elementos de un dominio o
universo de discurso”. Un enunciado particular, como “Algunos hombres son griegos”
dice que hay algunos x, tales que x es hombre y x es griego. Hay algunos x respecto de
los cuales se conjugan las propiedades de ser hombre y ser griego.

Por último, un enunciado es individual cuando nos referimos a un ente individual por
su nombre, por ejemplo: “Sócrates es un hombre” donde Sócrates ya no es una
entidad cualquiera, sino un individuo único designado por su nombre.

 Una Nueva Notación Para Tomar En Cuenta: Surge aquí una nueva notación
consistente en el símbolo x, y, z, etc., que funcionan como variables que
representan un término, sea nombre o palabra y no proposiciones como en el
caso de las variables proposicionales, p, q, r, etc.

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“x es hombre” es un enunciado, pero x es una variable que representa un término o
palabra contenida en la proposición “Juan”, “Pedro”, etc.

Las normas son enunciados compuestos de varios elementos. Además del carácter
obligatorio, prohibido o permitido (Operador modal) y el contenido (Acción
modalizada deónticamente), determina el sujeto al cual va dirigida y las circunstancias
de tiempo y lugar de realización del contenido – ocasión. El sujeto y la ocasión pueden
permanecer indeterminados, como variables, o ser particularizados o individualizados.
Por ejemplo:

a. “Es obligatorio que todo sujeto x pague sus impuestos en toda ocasión” sería
un caso de norma general;
b. “Es obligatorio que algunos sujetos que mantienen relación de subordinación
hagan ejercidos cuando se da la ocasión de que un superior se los ordene”,
sería un caso de norma particular, vale para algunos sujetos y algunas
ocasiones;
c. “Es obligatorio que Fulano envié una correspondencia, tal día y hora, en tal o
cual lugar”, en un caso de norma individual porque vale para un sujeto y una
ocasión especifica;

La mayoría de las normas jurídicas son generales en el sentido que se dirigen a una
clase de sujetos determinables por alguna propiedad o característica, por ejemplo,
edad, sexo, rol o función social, estado civil, etc., y regulan una clase de acción de
modo permanente, o en toda ocasión, en tanto no sea derogada.

 Leyes Lógicas Normativas: Las Leyes Lógicas son enunciados, en general


moleculares, que tienen la característica de ser verdaderos en todos los casos,
esto es, nunca pueden ser falsos. Se suelen denominar tautologías. Un
enunciado contingente es aquel cuya verdad depende de cómo sea el mundo
en un determinado respecto, por ejemplo “El cielo está nublado”. Pero, en
cambio, el enunciado disyuntivo “El cielo está nublado o el cielo no está
nublado”. Pero, en cambio, el enunciado disyuntivo “El cielo está nublado o el
cielo no está nublado” es verdadero en todos los casos posibles, esto es, no
puede ser falso. Sabemos que la verdad de unos de los enunciados atómicos
hace verdadera la disyunción y en el caso que nos ocupa, o el primer enunciado
atómico es verdadero, o lo será segundo, con lo cual la disyunción siempre será
verdadera. Esta tautología de lógica proposicional es contenida
tradicionalmente como:

1.- Principio de tercero excluido: p _ –p.

En rigor, una tautología no afirma nada sobre el mundo, en este caso el cielo; en tal
sentido se dice que es siempre verdadera, pero vacía o formal. Otros ejemplos de leyes
lógicas bien conocidas son los siguientes:

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2.- El principio de no contradicción: p _ –p.

3.- El principio de identidad: p _ p.

4.- La ley del modus ponens: ((p _ q) _ p) _ q.

Por ejemplo: “Si la temperatura se eleva, entonces el volumen del gas aumenta, la
temperatura efectivamente se elevo, entonces también es verdad que el volumen del
gas aumenta”. Si sustituimos las variables precedidas por un operador deóntico
descubrimos que las leyes lógicas valen también para las normas. Así, por ejemplo, Pp
_ – Pp, todo acto está permitido o no lo está. Reemplazando – Pp por su equivalente
Php, obtenemos: Pp _ Php, que podemos traducir como: “Todo acto está permitido o
está prohibido”.

El principio de Hume indica que no se puede inferir un enunciado normativo de un


enunciado declarativo, y viceversa. De tal modo que un hecho p se dé efectivamente
no podemos inferir que p está permitido, o es obligatorio. Dicho principio no se
extiende a las leyes lógicas, como hemos corroborado en el caso de la ley de tercero
excluido, porque las tautologías son vacuas. Así como una tautología nada afirma, la
norma derivada de ella nada regula (Por ejemplo: Pp _ Php no regula conducta
alguna).

La ley de contradicción deóntica también es derivable de la correspondiente ley de


lógica proposicional, sustituyendo las variables proposicionales por variables
precedidas por un operador deóntico, obteniéndose: Pp _ – Pp o, por su equivalente
Php: Pp _ Php. Es una contradicción deóntica que un acto sea prohibido y permitido
simultáneamente, sea obligatorio y este permitida su omisión, o sea obligatorio y
prohibido de consumo. No es posible determinar el carácter deóntico de una acción
regulada por un enunciado normativo contradictorio.

Una ley lógica deóntica considerada axiomática es la denominada ley de


subalternación deóntica que se simboliza como: Op _ Pp dice que “Si una acción es
obligatoria, entonces es permitida”. Dicha ley se obtiene del principio deóntico del
tercero excluido y de la equivalencia lógica entre la afirmación de una disyunción y la
afirmación de un condicional con el antecedente negado. El procedimiento es el
siguiente:

(1) p _ –p (principio de tercero excluido). Si reemplazamos p por Pp, obtenemos:

(2) Pp _ P–p. Si transformamos una disyunción ‘p _q’ en un enunciado condicional


equivalente ‘–p _q’ y, efectuamos las sustituciones uniformes de p por P–p y de q por
Pp, se obtiene:

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(3) –P–p _Pp o su equivalente:

(4) Op _Pp

Dicha ley parece una verdadera de lógica deóntica indiscutible, sería absurdo pensar
que si un acto es obligatorio entonces está prohibido. En cambio, sería incorrecto
afirmar que si un acto está permitido, entonces es obligatorio. Ello así porque puede
ocurrir que ese acto sea facultativo y no obligatorio. En consecuencia, se afirma que la
relación conversa de la implicación citada en (4) no resulta valida. Tampoco es posible,
por esa misma razón, aceptar como formula deóntica valida una norma de la forma: –
Php _Op.

De la ley de subalternación deóntica (4) puede obtenerse otra ley de subalternación


sustituyendo ‘p’ por ‘–p’:

(5) O–p _ P–p que dice “si es obligatorio no hacer algo, entonces está permitido
omitirlo” y, como O–p _ Php, puede por sustitución obtenerse:

(6) Php _ P–p lo que expresa “si está prohibido un acto, entonces está permitida su
omisión, que constituye la otra forma del principio de subalternación deóntica.

Otra ley de lógica deóntica es la ley de contrariedad, según la cual: Ningún acto
puede ser simultáneamente obligatorio y prohibido.

(7) – (Op _ Php). Si negamos esta conjunción obtenemos una fórmula equivalente
por aplicación de la ley de De Morgan:

(8) –Op _ –Php y, según sus equivalentes en términos de permisión:

(9) P–p _ Pp, que dice: “toda acción es permitida hacerla u omitirla” la cual es
denominada ley de subcontrariedad deóntica.

(Cotejar lo analizado con los cuadrados de oposición de modalidades aleticas y


deónticas que figuran en Lógica, Proposición y Normas).

3. Lógica De Normas Y Lógica De Proposiciones Normativas.

Los enunciados normativos, aquellos que contienen palabras típicamente normativa


como obligatorio, prohibido o permitido, además de tener una función prescriptiva,
como técnica de motivación de la conducta, tienen una función informativa cuando
son usados para describir como es apreciada socialmente una conducta, o informar
cual es la conducta socialmente debida en ciertas circunstancias.

 En el primer caso, es decir cuando se usan para prescribir conductas, los


enunciados normativos expresan normas;

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 En el segundo caso, decimos que expresan proposiciones normativas;

Pero si se acepta que las normas no son enunciados ni verdaderos ni falsos, no se


puede admitir que haya relaciones lógicas entre normas, por ejemplo, que haya
normas contradictorias, subalternas, etc., las relaciones lógicas solo se darían entre
enunciado verdaderos o falsos.

Algunos autores, por esa razón niegan que haya una lógica de normas y estiman que
las leyes lógico normativas solo rigen para las proposiciones normativas, no para las
normas. Claro está que admitir que hay una lógica de proposiciones normativas
presupone una lógica de normas. Las conductas no son obligatorias, permitidas o
prohibidas independiente de una norma que les atribuye esa propiedad.

Otros autores, por ejemplo Von Wright, indican que el lenguaje prescriptivo o
normativo tiene un sentido racional o lógico. Ello así, seria irracional que un legislador
formulara simultáneamente normas contradictorias con una pretensión motivadora
¿Qué sentido puede tener obligar a un sujeto a hacer algo y simultáneamente,
prohibirle que lo haga?

Lo cierto es que tanto las normas, como las proposiciones normativas, pueden ser
expresadas por los mismos enunciados, pero sus propiedades son visiblemente
diferentes. Las normas no son ni verdaderas ni falsas, aunque pueden ser validas o
invalidas, obedecidas o desobedecidas, justas o injustas, etc. Las proposiciones
normativas, en cambio, son verdaderas o falsas, pero no pueden ser justas o injustas,
obedecidas o desobedecidas y carece de sentido afirmar que son validas. Una
proposición normativa es verdadera con independencia de quien la formule, su verdad
depende del hecho que describe, esto es, de que exista una norma valida que
prescriba tal o cual obligación, permisión, etc. Por el contrario, la validez de una norma
puede depender de quien sea la persona que la formula si es o no una autoridad
normativa competente para dar la norma. Hay proposiciones de diferente tipos,
algunas describen la validez de una norma, otras su eficacia o su aplicabilidad.

 Las Proposiciones Normativas Que Producen Un Interés Especial: Son aquellas


que no se refieren a normas, sino a acciones o estados de cosas resultantes de
acciones y describen la propiedad que poseen de ser obligatorias, permitidas o
prohibidas. Por supuesto que, como vimos, no se trata de propiedades que
puedan predicarse que puedan predicarse con independencia de las normas.

Estas proposiciones, cuya expresión lingüística suele ser muy parecida a la formulación
de una norma, pueden ser analizadas como proposiciones relativas a la existencia de
normas.

Afirma que ‘p’ es obligatoria, equivale a decir que existe una norma que obliga a hacer
‘p’. Muchos autores no han notado las diferencias importantes que existen, en relación
a sus comportamientos lógicos, entre normas y proposiciones normativas del tipo
mencionado.

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 En primer lugar, cabe señalar que la verdad o falsedad de dichas proposiciones
normativas es relativa a un sistema de normas.

Una proposición que afirma que una cierta conducta es obligatoria, por ejemplo, es
verdadera cuando hay una norma valida, de un sistema normativo dado, que prescribe
esa conducta como obligatoria;

 En segundo lugar, surge la cuestión de la ambigüedad de las proposiciones que


afirman que una cierta conducta ‘p’ está permitida, debido a los diferentes
sentidos en que usamos el término “Permitido”. En efecto, hay un sentido
descriptivo o débil de “Permitido” que hace referencia a la ausencia de una
norma prohibitiva y un sentido prescriptivo o fuerte que alude a la propiedad
de ser una conducta facultativa en virtud de una norma.
 En tercer lugar, las proposiciones normativas, a diferencia de las normas,
conceden dos clases de negación:
- Externa;
- Interna;

Esta característica de las proposiciones combinada con el problema de ambigüedad del


término “Permisión” genera algunas dificultades.

 La negación externa de una proposición que afirma “’p’ está permitido” es una
proposición que dice que “No existe una norma que permite p”;

En cambio, su:

 Negación interna equivale a decir que existe una norma que prohíbe o no
permite ’p’;

Ambas negaciones son expresadas con las mismas palabras “p no está permitido”,
pero sus significados difieren.

 En cuarto lugar, y como una consecuencia de lo anterior, la Interdefinibilidad


que se da entre operadores deónticos cuando figuran en normas, no se da sin
reservas cuando dichos operadores figuran en proposiciones normativas. Ello
así debido a los dos modos en que es posible negar una proposición normativa
y al problema de ambigüedad de “Permisión”.

La prohibición es interdefinibilidad con la permisión en sentido descriptivo o débil,


pero no lo es respecto de la permisión fuerte.

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