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REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

TITULO X

De la reforma constitucional

Artículo 166.

La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en los


apartados 1 y 2 del artículo 87.

Artículo 167.

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de
tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará
obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados
y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior. y


siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del
Senado, el Congreso por mayoría de dos tercios podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su
ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación,
una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Artículo 168.

1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o de una parcial que afecte


al Título Preliminar, al Capítulo Segundo, Sección 1ª del Titulo I, o al Título II, se
procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a
la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo
texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas
Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su
ratificación.

Artículo 169.

No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de


alguno de los estados previstos en el artículo 116.
Jurisprudencia Constitucional:

En relación a la reforma constitucional el Tribunal Constitucional se ha pronunciado en


pocas ocasiones; al margen de las Declaraciones 1/1991, sobre la compatibilidad con la
Constitución del Tratado de Maastricht, que dio origen a la única reforma constitucional
llevada a cabo hasta ahora en España, y 1/2004, sobre el Tratado por el que se establece
una Constitución para Europa, en la que entendió que su ratificación no exigía previa
reforma constitucional, puede mencionarse la STC 76/1994, sobre iniciativa legislativa
popular en la reforma de la Constitución.

Como consecuencia de los procesos de reforma de los Estatutos de Autonomía que se


han producido, el TC se ha pronunciado a este respecto en varias ocasiones: una en
relación a la reforma del Estatuto de Autonomía del País Vasco (TC-Pleno. Auto
135/2004, de 20 de abril); y otra, en relación al proyecto de reforma del Estatuto de
Autonomía de la Generalitat de Cataluña (TC-Pleno. Auto 85/2006, de 15 de marzo de
2006 .

Reforma del artículo 13, apartado 2, de la Constitución Española

JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren,
SABED: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la
siguiente Reforma de la Constitución:
Exposición de motivos
Desde el momento mismo del ingreso de España en las Comunidades
Europeas, las Cortes Generales han dotado, paulatinamente, al ordenamiento jurídico
de los instrumentos normativos necesarios para acompasar la realidad legal y política
española al ritmo del cambio histórico de institucionalización de la idea de Europa.
En el marco de ese proceso de desarrollo gradual y creciente consolidación
de la Unidad Europea -eficazmente acogido en la vertiente del derecho interno español
por la moderna perspectiva aportada por el artículo 93 de la Constitución española- el
Congreso de los Diputados y el Senado aprobaron, en vísperas de la reunión de
Maastricht, sendas resoluciones en las que, una vez más, se alentaba firmemente la
perseverancia en ese proceso histórico. De entre los amplios contenidos de dichas
resoluciones, es oportuno destacar ahora el decidido apoyo de las Cortes Generales en
favor de la institucionalización de una incipiente "ciudadanía comunitaria".
En efecto, el artículo G, C del Tratado de la Unión Europea propone una
nueva redacción para el artículo 8.B, apartado 1, del Tratado Constitutivo de la
Comunidad Europea. En él se establece que todo ciudadano de la Unión que resida en
un Estado miembro del que no sea nacional tendrá derecho a ser elector y elegible en
las elecciones municipales del Estado miembro en que resida; y ello, en las mismas
condiciones que los nacionales de dicho Estado. Sin embargo, el artículo 13.2 de la
Constitución española que fija los criterios para el ejercicio por los extranjeros del
derecho de sufragio activo en las elecciones municipales, no menciona el derecho de
sufragio pasivo.
Advertida la posible contradicción entre ambos preceptos y las razonables
dudas de validez que se suscitaban, el Gobierno de la Nación, en su reunión del 24 de
abril de 1992, acordó requerir del Tribunal Constitucional, por la vía prevista en el
artículo 95.2 de la Constitución, para que se pronunciase, con carácter vinculante,
sobre la existencia o inexistencia de la mencionada antinomia.
El Tribunal Constitucional, en respuesta al requerimiento del Gobierno, ha
declarado que la estipulación contenida en el futuro artículo 8.B, apartado 1, del
Tratado Constitutivo de la Comunidad Económica Europea, tal y como quedaría
redactado por el Tratado de la Unión Europea, es contraria al artículo 13.2 de la
Constitución en lo relativo a la atribución del derecho de sufragio pasivo en las
elecciones municipales a los ciudadanos de la Unión Europea que no sean nacionales
españoles; y, asimismo, que el procedimiento para obtener la adecuación de dicha
norma convencional a la Constitución es el establecido en su artículo 167.
La ratificación del Tratado supondría, entre otras cosas, un primer paso
hacia la futura configuración de la ciudadanía europea y exige, pues, la reforma previa
del citado precepto constitucional. Las Cortes Generales se encuentran, en
consecuencia, en la necesidad de ejercer el fondo de poder constituyente que les
confiere el artículo 167 de la Constitución para hacer posible que el ordenamiento
jurídico español incorpore las normas sobre el derecho de sufragio pasivo en las
elecciones municipales de los ciudadanos comunitarios residentes en España.
Cualesquiera que sean las legítimas diferencias que separen a las fuerzas
políticas parlamentarias, que representan al pueblo español en las Cortes Generales,
los proponentes entienden deseable respetar el principio de consenso que presidió la
elaboración constitucional y que ha sido pauta permanente en las decisiones
parlamentarias relativas a la incorporación de España a la Comunidad Europea y a su
posición en el seno de ella. En una ocasión como la presente, en la que se unen la
decisión constitucional y la decisión europea, parece muy aconsejable subrayar ese
principio de consenso político. Porque la sencillez formal de la reforma que se aborda
no debe ocultar que se trata de una genuina reforma constitucional que implica una
decisión de amplias consecuencias para el espíritu de la unidad europea.

Artículo Único.
El apartado 2 del artículo 13 de la Constitución española queda redactado
como sigue:
"Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el
artículo 23, salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por
Tratado o ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales."

Disposición final única.


La presente reforma del artículo 13, apartado 2, de la Constitución española
entrará en vigor el mismo día de la publicación de su texto oficial en el "Boletín Oficial
del Estado". Se publicará también en las demás lenguas de España.

Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y
hagan guardar esta Reforma de la Constitución como norma fundamental del Estado.
Madrid, 27 de agosto de 1992.
Reforma del artículo 135 de la Constitución Española

JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la
siguiente Reforma de la Constitución:
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Más de treinta años después de la entrada en vigor de la Constitución,
formando parte España de la Unión Económica y Monetaria Europea, que consolida y
proyecta sus competencias en el marco de una creciente gobernanza común, y siendo
cada vez más evidentes las repercusiones de la globalización económica y financiera, la
estabilidad presupuestaria adquiere un valor verdaderamente estructural y
condicionante de la capacidad de actuación del Estado, del mantenimiento y desarrollo
del Estado Social que proclama el artículo 1.1 de la propia Ley Fundamental y, en
definitiva, de la prosperidad presente y futura de los ciudadanos. Un valor, pues, que
justifica su consagración constitucional, con el efecto de limitar y orientar, con el
mayor rango normativo, la actuación de los poderes públicos.
Para llegar hasta aquí, la salvaguarda de la estabilidad presupuestaria ya
supuso un instrumento imprescindible para lograr la consolidación fiscal que nos
permitió acceder a la Unión Económica y Monetaria y fue posteriormente recogida en
normas de rango legislativo.
En el mismo sentido, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento tiene como finalidad
prevenir la aparición de un déficit presupuestario excesivo en la zona euro, dando así
confianza en la estabilidad económica de dicha zona y garantizando una convergencia
sostenida y duradera de las economías de los Estados Miembros.
La actual situación económica y financiera, marcada por una profunda y
prolongada crisis, no ha hecho sino reforzar la conveniencia de llevar el principio de
referencia a nuestra Constitución, al objeto de fortalecer la confianza en la estabilidad
de la economía española a medio y largo plazo.
La presente reforma del artículo 135 de la Constitución Española persigue, por
tanto, garantizar el principio de estabilidad presupuestaria, vinculando a todas las
Administraciones Públicas en su consecución, reforzar el compromiso de España con la
Unión Europea y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad económica y social de
nuestro país.
Artículo único.
El artículo 135 de la Constitución Española queda redactado como sigue:
«1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio
de estabilidad presupuestaria.
2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit
estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea
para sus Estados Miembros.
Una ley orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las
Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades
Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.
3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por ley
para emitir deuda pública o contraer crédito.
Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las
Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus
presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser
objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la ley de
emisión.
El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en
relación con el producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de
referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán
superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de
emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen
considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del
Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los
Diputados.
5. Una ley orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así
como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de
coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política
fiscal y financiera. En todo caso, regulará:
a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas
Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y
la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran
producirse.
b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.
c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de
incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y
dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que
procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y
decisiones presupuestarias.»
Disposición adicional única.
1. La Ley Orgánica prevista en el artículo 135 de la Constitución Española
deberá estar aprobada antes del 30 de junio de 2012.
2. Dicha Ley contemplará los mecanismos que permitan el cumplimiento del
límite de deuda a que se refiere el artículo 135.3 de la Constitución Española.
3. Los límites de déficit estructural establecidos en el artículo 135.2 de la
Constitución Española entrarán en vigor a partir de 2020.
Disposición final única.
La presente reforma del artículo 135 de la Constitución Española entrará en
vigor el mismo día de la publicación de su texto oficial en el «Boletín Oficial del
Estado». Se publicará también en las demás lenguas de España.
Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan
guardar esta Reforma de la Constitución como norma fundamental del Estado.
Madrid, 27 de septiembre de 2011.