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! UNIDAD I: ASPECTOS BÁSICOS DE LAS EMOCIONES.
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Bibliogra)a  y  referencias.    
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Capítulo    12.  
Reeve   M.   (2010)   MoIvación   y   Emoción.   McGRAW-­‐HILL/INTERAMERICANA   EDITORES,   S.A.  
DE  C.V.    
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Capítulo  11  
Clark  D;  Boutros  N  y  Mendez  M.  (2012)  Editorial  El  Manual  Moderno  S.  A.  de  C.  V.  
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Capítulo  12  
Clark  D;  Boutros  N  y  Mendez  M.  (2012)  Editorial  El  Manual  Moderno  S.  A.  de  C.  V.  
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Capítulo  13  
Clark  D;  Boutros  N  y  Méndez  M.  (2012)  Editorial  El  Manual  Moderno  S.  A.  de  C.  V.  
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2  (diciembre),  223-­‐240  
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crónico:   su   efecto   en   el   eje   hipotálamo-­‐hipófisis-­‐adrenal   y   la   memoria.   Univ.   Méd.   ISSN  
0041-­‐9095.  Bogotá  (Colombia),  54  (4):  472-­‐494.  
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A Parte Rei 47, Septiembre 2006

Un breve recorrido por la concepción de las emociones


en la Filosofía Occidental.

Cristina Casado y Ricardo Colomo


Universidad Complutense de Madrid y Universidad Carlos III de Madrid.

Introducción

El estudio de las emociones y pasiones humanas constituye un tema clásico en


la historia del pensamiento filosófico. Disciplinas como la Psicología, heredera de la
Filosofía, ha aceptado, entre otros, el legado de la exploración de los sentimientos y
las emociones. Dicha herencia ha sido y es muy relevante para el desarrollo de las
teorías psicológicas sobre emoción, sin embargo es una herencia que, en su mayor
parte, se desconoce. Por esa razón, los psicólogos interesados en las emociones no
sólo debemos conocer el pasado filosófico sino entenderlo como una permanente
fuente de inspiración para el presente y futuro desarrollo de la psicología de las
emociones.
El presente artículo representa un breve recorrido por las aportaciones de los
máximos exponentes del pensamiento occidental, haciendo hincapié en aquellos
pensadores que han tenido una especial influencia en el desarrollo posterior de teorías
psicológicas sobre la emoción.
En una primera aproximación advertimos que los preceptos filosóficos sobre las
emociones/pasiones ha sido muy amplia: Algunos han proclamado que debe buscarse
una armonía de las emociones; otros consideran que deben cultivarse solamente
aquellas emociones que causan alegría o placer; otros, por su parte, afirman que
cualesquiera que sean las emociones, éstas han de experimentarse con moderación y
otros plantean que es mejor negar o descartar las emociones 1. A grandes rasgos y
como señala Abbagnano 2, el planteamiento de los filósofos a lo largo de la historia del
pensamiento se puede dividir en dos grandes orientaciones: la primera de ellas se
correspondería con las doctrinas que dotan de significado a las emociones; y la
segunda estaría representada por aquellas que niegan dicho significado.
Las teorías que reconocen un significado a las emociones, consideran a éstas
como los valores de las situaciones con referencia a las posibilidades de conservación,
de desarrollo, de realización de los intereses o deberes que ofrecen al individuo.
Desde esta orientación, por tanto, se reconoce que el significado de las emociones se
liga por sistema con la negación, implícita o explícita, de la naturaleza necesariamente
racional del mundo en el que el hombre vive.
Por otra parte, aquellas doctrinas que niegan el significado de las emociones,
consideran que el mundo es una totalidad perfecta, que garantiza de modo absoluto la
existencia del individuo y la realización de sus intereses legítimos, es decir, de la parte
racional del hombre. Desde esta perspectiva la noción de “pensamiento confuso”
aplicada a las emociones aparece en autores como Spinoza, Leibniz, Wolff, entre
otros. Un “pensamiento confuso“ es equivalente a la noción de “opinión vana”

1
Ferrater Mora, J. Diccionario de Filosofía. Barcelona: Ariel Referencia, 1994.
2
Abbagnano, N. Diccionario de Filosofía. FCE. México-Buenos Aires. 1963.

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Cristina Casado y Ricardo Colomo

perteneciente a la filosofía estoica. Un pensamiento confuso es un pensamiento que


no es tal en verdad y, por tanto, está destinado a desaparecer como una opinión falaz
o un error provisional frente a la verdad. El mundo, al ser racional no contiene
amenaza alguna para el hombre, con lo que no tienen sentido las experiencias
emocionales que conduzcan a la superación de esa amenaza.
Desde esta misma perspectiva algunos filósofos reducen las emociones a
“accidentalidades empíricas”, a particularidades insignificantes, es el caso de Hegel.
Es un concepto igualmente basado en la idea de que el mundo no representa una
amenaza real para el hombre.
Sin embargo, estos pensadores que consideran que el mundo es
racionalmente perfecto, no explican por qué el ser humano que constituye la parte más
racional del mundo, se caracteriza por la manifestación de errores, de estereotipos,
prejuicios, en definitiva, determinaciones capaces de perturbar dicha racionalidad.
En la actualidad, tanto el pensamiento filosófico, como el psicológico,
sociológico o biológico asumen que para aprehender la conducta y existencia del
hombre es imprescindible la exploración y conocimiento de las emociones. De hecho,
en los últimos años el interés e importancia de las emociones se ha dejado sentir
igualmente en el ámbito aplicado.

Lo que cuenta la Historia: De Platón a Sartre.

Será un viaje fugaz por la historia del pensamiento occidental, pero esperamos
clarificador. Nuestro itinerario comienza, como es lógico, por la filosofía griega clásica.
La primera teoría de la emoción fue enunciada por Platón en el Filebo3
contraponiendo en el diálogo entre Sócrates y Protarco el dolor y el placer. Dividió la
mente o alma en los dominios cognitivo, afectivo y apetitivo, la trilogía básica de Platón
es razón, apetito y espíritu, que en actualidad se corresponde en Psicología con la
cognición, motivación y emoción. Platón utiliza la metáfora del auriga que representa el
componente racional, y los dos caballos que éste debe conducir, simbolizan los
componentes afectivo y apetitivo. Un caballo es bueno (componente afectivo),
mientras que el otro es malo (el aspecto apetitivo).
Pero quizá la teoría clásica más completa es la desarrollada por Aristóteles en
su obra “Retórica”4. Para Aristóteles la emoción es toda afección del alma
acompañada de placer o de dolor, y en la que el placer y el dolor son la advertencia
del valor que tiene para la vida el hecho o la situación a la que se refiere la afección
misma. Así las emociones pueden considerarse como la reacción inmediata del ser
vivo a una situación que le es favorable o desfavorable; inmediata en el sentido de que
está condensada y, por así decirlo, resumida en la tonalidad sentimental, placentera o
dolorosa, la cual basta para poner en alarma al ser vivo y disponerlo para afrontar la
situación con los medios a su alcance.
A su vez Aristóteles, al considerar el placer relacionado con la realización de
un hábito o de un deseo natural le atribuyó la misma función de restitución de una
condición natural y, en consecuencia, consideró doloroso lo que aleja violentamente la
condición natural y, por lo tanto, es contrario a la necesidad y a los deseos del ser
vivo. Así pues, para Aristóteles al contrario que Platón, las dos dimensiones del alma,
racional e irracional, forman una unidad y entiende que las emociones poseen
elementos racionales como creencias y expectativas, razón por la que es considerado

3
Platon, Diálogos, VI: Filebo, Timeo, Critias, Gredos, Madrid 1992.
4
Aristóteles, Retórica, Gredos, Madrid 1999.

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Un breve recorrido por la concepción de las emociones en la Filosofía Occidental

un precursor de las teorías cognitivas de la emoción, como pone de manifiesto Magda


Arnold en su obra Emotion and Personality5
Platón y Aristóteles mantienen una concepción funcionalista de las
emociones. Sin embargo, para los estoicos las emociones no tienen significado ni
función alguna. Según ellos, la naturaleza ha proveído de modo perfecto a la
conservación y al bien de los seres vivos, dando a los animales el instinto y al hombre
la razón. Las emociones son consideradas como perturbaciones del ánimo, como
opuestas a la razón. Las emociones no son provocadas por ninguna fuerza natural,
son opiniones o juicios dictados a la ligera y, por tanto, fenómenos de estulticia y de
ignorancia.
Los estoicos distinguen cuatro emociones fundamentales: el anhelo de los
bienes futuros y la alegría por los bienes presentes (originadas por bienes presuntos);
y el temor a los males futuros y la aflicción por los males presentes (originadas por
males presuntos). A tres de estas emociones, el anhelo, la alegría y el temor, les
correspondían tres estados normales propios del sabio, es decir, la voluntad, la alegría
y la precaución, respectivamente, todos ellos estados de calma y de equilibrio racional.
Los estoicos reducían las demás emociones a las cuatro fundamentales, consideradas
todas como enfermedades crónicas, capaces a su vez de generar otras emociones de
aversión y de deseo. Para estos filósofos, el hombre sabio no puede más que tomar
conocimiento y vivir conforme a la razón, es el ser racionalmente perfecto, el mundo
como orden racional no puede amenazar al sabio. Por consiguiente, la aflicción o el
temor, tanto como el anhelo o la alegría constituyen un bien fuera de la razón o un
mal que pueda amenazar a la razón. Por lo tanto, para el estoicismo, las emociones
son juicios errados, opiniones vacías y privadas de sentido.
El pensamiento cristiano vuelve a dotar de importancia a las emociones. San
Agustín subraya el carácter activo y responsable de las emociones, cobrando
importancia la noción de voluntad. Dice al respecto en su obra “La ciudad de Dios”6:

“La voluntad se halla en todos los movimientos del alma (...) ¿qué son la
codicia y la alegría sino consciente voluntad por las cosas deseadas? ¿Y qué otra
cosa sino la voluntad que rechaza las cosas no queridas, el miedo y la tristeza? (...) la
voluntad humana ora atraída ora rechazante, se cambia y se transforma en esta o en
aquella emoción”

Por su parte, Santo Tomás restablece el concepto de la emoción como


afección, es decir, modificación súbita, y la refiere a ese aspecto del alma por el cual
ésta es potencialidad y puede recibir o padecer una acción. Para este autor, y en
especial en su obra “Suma Teológica”7 (en la que en su parte segunda y en las
cuestiones 22 a 48 se analizan las pasiones del alma, utilizando un encabezamiento
idéntico al que posteriormente utilizaría Descartes) las emociones pertenecen más a
la parte apetitiva del alma que a la aprehensiva y específicamente al apetito sensible
más que al apetito espiritual, ya que a menudo están unidas a mutaciones corporales.
Para Santo Tomás hay emociones que se refieren a la parte irascible y otras que se
refieren a la parte concupiscible. Las emociones que se refieren al bien y al mal
tomados por si pertenecen a la facultad concupiscible, por ejemplo, la alegría, la
tristeza, el amor, el odio, etc. En cambio, las emociones que pertenecen al bien o al
mal en cuanto éstos son difíciles de conseguir o evitar respectivamente, pertenecen a
la facultad irascible, por ejemplo, la audacia, el temor, la esperanza, la desesperación,
etc.

5
Arnold, M. Emotion and Personality, Nueva York: Columbia University Press, 1960.
6
San Agustín, Obras completas, 41 volúmenes; Editorial BAC: Madrid.
7
Aquino, T., Suma Teológica. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid. 1969.

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Cristina Casado y Ricardo Colomo

Las emociones que pertenecen a la parte concupiscible se refieren al


movimiento por el cual se obtiene un bien o se aleja un mal, las que pertenecen a la
parte irascible condicionan la realización de emociones concupiscentes. Así, en un
mundo donde el bien es difícil de obtener y el mal difícil de evitar, la anticipación de
bien o del mal y el esfuerzo para conseguirlo o evitarlo respectivamente median para
las otras emociones.
Este mismo planteamiento funcionalista de las emociones es defendido por las
doctrinas naturalistas (Telesio, Patrizzi, Giordano Bruno…) formuladas en los siglos
XVI y XVII. Un ejemplo de ello lo constituye Telesio que reconoce la función biológica
del placer y del dolor. Al cuerpo y al espíritu vital aportan dolor las cosas, que dotadas
de fuerzas prepotentes y contrarias, los sacan de su posición y los corrompen y, en
cambio, llevan placer las cosas que dotadas de fuerzas similares y afines los
favorecen, los vivifican y les restituyen a la propia disposición.
De este modo, las emociones nacen de la situación difícil en que el espíritu vital
y el cuerpo se encuentran en el mundo. En efecto, el espíritu se encuentra situado en
un lugar extraño y en medio de acontecimientos contrarios, de los cuales el cuerpo no
llega a protegerlo a punto de evitar que se canse o que disminuya, y el cuerpo mismo,
que lo reviste y protege, es continuamente modificado y corrompido no solamente por
las fuerzas ambientales sino también por su mismo calor, ya que en breve tiempo
perecería si no se reparara mediante el alimento.
En esta situación el espíritu vital, para poder sobrevivir, necesita percibir y
entender las fuerzas de todas las otras cosas y desear y perseguir a aquellas que le
dan la manera y la facultad de protegerse del calor excesivo, del frío intenso y de
nutrirse y reponerse nuevamente y que en general, lo conmuevan y lo lleven a su
nueva operación. Al tener estas cosas a su disposición las goce y que quiera y sienta
veneración por los que se las procuran, en tanto que, por el contrario, se entristezca
cuando le faltan y sienta odio e intente destruir a los que intentan privarle de ellas. De
tal manera se generan las emociones fundamentales, el amor y el odio, que por lo
tanto tienen su origen en la situación en que el espíritu humano llega a encontrarse
ante el mundo natural.
El hombre es llevado a la convivencia, no sólo por la necesidad de satisfacer
los deseos que no podría satisfacer por si mismo, sino también por la tendencia a
gozar de la compañía de sus semejantes, y por esta tendencia es llevado a las
relaciones sociales y a desear la familiaridad y la benevolencia. Tales relaciones
determinan, por lo tanto, otro grupo de emociones, como temor, dolor, placer,
satisfacciones inherentes al comportamiento recíproco de los hombres. Así pues,
Telesio establece una interesante categoría de emociones sociales.
Por fin, un tercer grupo de emociones nace del sentimiento de orgullo y de
satisfacción que el espíritu prueba al sentirse íntegro y al reconocer en los otros la
integridad y la pureza que para si mismo desea. Se determina así el sentimiento del
honor y su contrario, que es el de desprecio y otros semejantes, todos los cuales se
relacionan también con la situación natural del espíritu humano en el mundo. En la
Psicología la emoción de desprecio es considerada por parte del modelo neurocultural
o universalista8, una de las emociones básicas.
El planteamiento de Telesio es similar al de Hobbes. Para éste último, las
emociones constituyen una de las cuatro facultades humanas fundamentales, junto a
la fuerza física, la experiencia y la razón. Hobbes relaciona en su obra cumbre
“Leviathan”9 las emociones con los “principios invisibles del movimiento del cuerpo
humano” que preceden a las acciones visibles y que por lo común se denominan

8
Ekman, P. Basic emotions. En Dalgleish, Tim (Ed); Power, Mick J. (Ed). (1999). Handbook of
cognition and emotion. (pp. 45-60). New York, NY, US: John Wiley & Sons Ltd.
9
Hobbes, T., Leviatán, Madrid, Alianza, 1989.

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Un breve recorrido por la concepción de las emociones en la Filosofía Occidental

tendencias. Las tendencias se llaman deseos o apetitos, o bien aversiones respecto a


los objetos que las producen y que como tales son los integrantes de todas las
emociones humanas. Así, deseo y amor, aversión y odio, son lo mismo excepto que
las palabras “deseo “y “aversión” implican la ausencia del objeto, en tanto las palabras
“odio” y “amor”, implican la presencia.
Lo que no se desea ni se odia se dice que se desprecia, y el desprecio es una
especie de inmovilidad del corazón, retraerse a sufrir la acción de determinadas cosas.
La tonalidad placentera o dolorosa de una emoción garantiza su función vital. Hobbes
dice que las emociones que causan deleite ayudan a fortalecer la moción vital y las
emociones molestas y ofensivas obstaculizan y perturban dicha moción vital.
Entendidas así, las emociones controlan la total conducta del hombre y la voluntad
misma.
Por su parte, David Hume efectúa uno de los análisis de las emociones más
transgresores planteados hasta el momento porque aboga por la exploración y
medición de los sentimientos en la misma forma que pueden medirse los fenómenos
físicos: “el origen y juego de las pasiones están sometidos a un mecanismo regular; y
de esta manera son tan susceptibles de un análisis exacto como lo son las leyes del
movimiento”10. Además, para Hume, las ideas y creencias representan un destacado
papel en la génesis de la emoción, que es entendida como un tipo de sensación
caracterizada por la agitación física (impresión), generada por la agitación de los
espíritus animales. Las emociones pueden derivarse tanto del dolor como del placer
causado por acontecimientos presentes y directos; otras se producirían de manera
indirecta por dolor o placer con la presencia de ciertas creencias sobre el objeto que
las causa. Por tanto, Hume introduce una dimensión cognitiva además de la
fisiológica.
El discurso sobre las emociones que propone Descartes comparte aspectos
fundamentales con las doctrinas de Telesio y Hobbes. Según Descartes en su obra
“Las Pasiones del Alma”11, las emociones son afecciones, es decir, modificaciones
pasivas causadas en el alma por el movimiento de los espíritus vitales, es decir, de las
fuerzas mecánicas que obran en el cuerpo. En la glándula pineal reside el alma y es
también la sede de las emociones. La función de las emociones es incitar al alma a
permitir y contribuir a las acciones que sirven para conservar el cuerpo o hacerlo más
perfecto.
Por ello, la tristeza y la alegría son las emociones fundamentales. Por la
tristeza el alma queda advertida de las cosas que dañan al cuerpo y así toma odio a
las cosas que le causan tristeza y desea librarse de ello. En cambio, por la alegría el
alma queda advertida de las cosas útiles al cuerpo y de tal manera toma amor por
ellas y deseo de adquirirlas y conservarlas.
El planteamiento de Descartes es obviamente dualista, ya que alma y cuerpo
son sustancias distintas. Considera que existen seis emociones simples y primitivas: el
asombro, el amor, el odio, el deseo, la alegría y la tristeza y que todas las demás están
compuestas de estas seis o son derivados de ellas.
Rechaza la distinción tomista entre pasiones que pertenecen a la parte
concupiscible y pasiones que no pertenecen a tal parte, y no admite el temor ni la
esperanza en el número de las emociones fundamentales. En cambio, incluye entre
ellas el asombro. Ésta es la única emoción que no va acompañada de movimientos
corporales porque no tiene por objeto el bien o el mal sino solamente el conocimiento
de aquello que nos asombra. Lo que no quiere decir que esté privada de fuerza, ya
que el asombro de la novedad, que es inherente a esta emoción, refuerza

10
Hume, D. Tratado de la naturaleza humana, Madrid, Tecnos, 2005.
11
René Descartes, Las pasiones del alma, Traducción de José Antonio Martínez Martínez y
Pilar Andrade Boué, Tecnos, Madrid 1997.

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Cristina Casado y Ricardo Colomo

enormemente todas las demás. El modelo universalista actual también establece seis
emociones básicas parcialmente coincidentes con las emociones cartesianas, y la
sorpresa es una de ellas12.
El dualismo cartesiano mente-cuerpo ha influido en el pensamiento occidental
hasta nuestros días, y en especial en el pensamiento psicológico. Por ejemplo, la
influencia de Descartes en el desarrollo de la teoría psicofisiológica sobre emoción de
William James13 o en el modelo universalista sobre emoción ya mencionado ha sido
muy notable.
Para Spinoza 14 la emoción comprende al alma y al cuerpo, a diferencia de
Descartes, ya que alma y cuerpo, son dos aspectos de una misma realidad. Spinoza
hace derivar las emociones del esfuerzo (conatus) de la mente para perseverar en el
propio ser por un tiempo indefinido. Este esfuerzo se denomina voluntad cuando sólo
se refiere a la mente y se denomina deseo (appetitus) cuando se refiere al mismo
tiempo a la mente y al cuerpo. Así, el deseo es la emoción fundamental. A él se unen
las otras dos emociones primarias: la alegría y el dolor. La alegría es la emoción por la
cual la mente por sí sola o unida al cuerpo logra una mayor perfección, y el dolor es la
emoción por la que la mente desciende a una perfección menor.
El amor y el odio no son más que la alegría y el dolor acompañados por la idea
de sus causas externas. De esta forma, el que ama se esfuerza necesariamente en
tener y conservar la cosa amada y el que odia en alejar y destruir la cosa odiada.
Las emociones se relacionan con el esfuerzo de la mente y el cuerpo hacia la
perfección, ya que, siendo dos manifestaciones de la Sustancia son eternas como ésta
y, por lo tanto, no pueden ser amenazadas por nada, y de esta forma, las emociones
no pueden ser la advertencia de esta amenaza. Spinoza, pues, niega la función de las
emociones, como lo hacen los estoicos, y como aparece reflejado en los presupuestos
de Leibniz que ve en las emociones signos de imperfección, que impiden al alma ser
un dios. Las emociones como “pensamientos confusos” llegan al alma a través de su
relación con el cuerpo y constituyen la imperfección del espíritu finito y creado. Este
planteamiento implica que las emociones tienen un carácter propio en relación con las
representaciones cognoscitivas y, por ello no poseen tampoco un significado, excepto
el de representar la imperfección del alma.
Una línea de pensamiento que va desde Pascal, a través de los moralistas
franceses e ingleses (La Rochefoucauld, Vauvenargues, Shaftesbury, Butler),
hasta Rousseau y Kant ha considerado la categoría “sentimiento” como principio
autónomo de las emociones, asimismo aportaron la noción moderna de pasión,
entendiéndola como emoción dominante, capaz de penetrar y dominar toda la
personalidad del individuo.
Por primera vez Pascal, ha insistido acerca del valor y la función del
sentimiento, que también es fuente de conocimientos específicos y ha mantenido que
el conflicto entre razón y emoción no se puede solucionar mediante la eliminación de
alguna de las dos partes en conflicto. En cualquier caso, existe un antecedente de este
planteamiento en la obra de Hobbes, donde la acción voluntaria pasaba a través de
las emociones y están determinadas por ellas: "no excluyamos pues la razón del amor
ya que son inseparables"15.
Kant es otro representante de este planteamiento novedoso iniciado en
Pascal. Kant introdujo por primera vez y de forma explícita la noción o categoría de
sentimiento como autónoma y mediadora entre las tradicionalmente admitidas de la
razón y de la voluntad. Ha reconocido el significado y la función biológica de las

12
Ekman, P. op. cit.
13
James, W. Principios de Psicología. Buenos Aires: EMECE Editores, 1947.
14
Spinoza, B. Ética. Madrid, Sarpe, 1984.
15
Pascal, B. Discurso sobre las pasiones del amor. Editorial Renacimiento, Sevilla, 2003.

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Un breve recorrido por la concepción de las emociones en la Filosofía Occidental

emociones, sin embargo se observa una actitud estoicista en sus planteamientos:


“Sustine et abstine”. El filósofo alemán, una vez finalizada la mayor parte de su obra
crítica, conecta con el estoicismo romano en una obra tardía, 1798, titulada “El Poder
de las Facultades afectivas”16. El autor mismo señala: “las emociones son un
predominio de las sensaciones, al punto que llega a suprimirse el dominio del alma (...)
crece rápidamente hasta hacer imposible la reflexión”. Sin embargo, Kant considera la
pasión difiere notablemente de la emoción, considerando la primera “lenta y reflexiva”.
En cualquier caso para Kant la emoción desde un punto de vista moral, tiene
cierta función, aun cuando sea subordinada y provisional. Desde un punto de vista
biológico, no duda acerca de la importancia de la emoción. La alegría y la tristeza se
ligan al placer y al dolor, respectivamente, y éstos tienen la función de impulsar al
sujeto a permanecer en la condición en la que está o a abandonarla. La alegría
excesiva (es decir, no atenuada por la preocupación del dolor) y la tristeza oprimente o
angustia (no mitigada por ninguna esperanza), son emociones que amenazan la
existencia. Pero la mayoría de las veces las emociones ayudan y sostienen la
existencia y algunas de ellas, como la risa y el llanto, favorecen mecánicamente la
salud
Al igual que en el planteamiento kantiano, la noción de dolor es central en la
propuesta filosófica de Schopenhauer, que se desarrolla en su obra “El mundo como
voluntad y representación”17. Para este autor vivir significa querer, querer significa
desear y el deseo implica la ausencia de lo que se desea, y por tanto deficiencia y
dolor. Por ello, la vida es dolor y la voluntad de vida es el principio del dolor. De la
satisfacción del deseo o de la necesidad, surge un nuevo deseo o necesidad o el
fastidio de la satisfacción prolongada. En esta oscilación continua, el placer sólo
representa un momento de tránsito, negativo e inestable, ya que es el simple cese del
dolor.
Hegel establece una distinción, que aún hoy en día no se ha planteado en
Psicología, y es la distinción entre “emoción”, “sentimiento” y “pasión” 18. Ésta recibe
un trato privilegiado, mientras que el sentimiento y la emoción se reducen a un “trato
estoico”.Para Hegel el sentimiento constituye la forma o categoría universal y, por lo
tanto, las emociones son calificadas como “particularidades accidentales” y como
“contenido accidental, subjetivo, particular”, expresiones que designan
determinaciones provisionales o aparentes que encuentran su realidad solamente en
la sustancia racional. En cuanto a los “sentimientos prácticos”, pueden ser
considerados como tales sólo los egoístas, ya que sólo ellos pertenecen a la
individualidad que se mantiene contra la universalidad; el contenido de tales
sentimientos, se determina sólo en antítesis al de los derechos y deberes.
Tanto la noción de “vana opinión” de los estoicos y de “pensamiento confuso”
de Spinoza y de Leibniz, así como la propuesta de Hegel que acabamos de apuntar,
hacen referencia a las emociones como estados que no tienen significación propia,
sino sólo el significado negativo de no ser perfectamente reducibles al juicio o, en
general, a las determinaciones racionales.
Scheler es un pensador contemporáneo especialmente interesado en el
análisis de la emoción. Para este autor la vida emocional no es una especie inferior en
la vida intelectual19. Tampoco se encuentra fundada en procesos fisiológicos (aunque
se vea acompañada por ellos), ni es un simple estado más o menos pasivo. La vida
emocional posee su propia autonomía. Parte de la distinción entre estados emotivos y

16
Kant, E. El Poder de las Facultades afectivas, Aguilar, Buenos Aires, 1980.
17
Schopenhauer, A. El mundo como voluntad y representación, Editorial Trotta. Madrid, 2003.
18
Hegel, G.W.F. Lecciones sobre historia de la filosofía, FCE ,México, 1977.
19
Scheler, M. Esencia y formas de la simpatía. Losada, Buenos Aires, 1957.

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Cristina Casado y Ricardo Colomo

funciones emotivas: los estados son afecciones (modificaciones de naturaleza pasiva)


y las funciones son en cambio, actividades, reacciones a los estados emotivos.
Según Scheler, los estados emotivos no tienen por sí mismos un carácter
intencional, esto es, no se refieren inmediatamente a objetos o situaciones. Tal
referencia siempre es para ellos, indirecta o sea mediata a través de una asociación
perceptiva o representativa. Pero la relación simbólica entre el estado emotivo y sus
objetos tiene siempre como mediadores a la experiencia y al pensamiento. El estado
emotivo, en otros términos, puede estar ligado con una situación de hecho o
simbolizarla, pero no contiene en si la referencia intencional a su propio objeto
Para Scheler la diferencia entre estados y funciones emotivas es de
profundidad y desde este punto de vista pueden distinguirse cuatro grados de las
emociones que corresponden a la estructura de la existencia humana, y que son los
siguientes: 1) Emociones sensibles; 2) Emociones corpóreas (estados) y sentimientos
vitales (funciones); 3) Sentimientos psíquicos (sentimientos del yo); 4) Sentimientos
espirituales (sentimientos de la personalidad). Las emociones sensibles y las vitales
resultan estados o funciones del yo sólo en cuanto penetramos los datos corporales y
aprehendemos el cuerpo como nuestro, como perteneciente al yo psíquico. Los
sentimientos psíquicos, en cambio, son ya originariamente una cualidad del yo.
Scheler considera el sentimiento como un acto intencional cuyo objeto
específico es el valor y, por lo tanto, distingue cuatro especies de valores
correspondientes a los cuatro grados del sentimiento.
Heidegger 20 ve en las emociones no ya simples fenómenos que acompañan a
los actos de conocimiento y de voluntad, sino más bien modos de ser fundamentales
de la existencia precisamente en cuanto es una existencia en el mundo. Este autor
analiza el fenómeno del temor, que considera constitutivo de la existencia inauténtica,
es decir, de la existencia en cuanto es “ser yecto” y abandonada a sus vicisitudes.
Como tal, el temor no es un fenómeno temporal parcial, sino un modo de ser esencial
y permanente.
Según este autor la angustia no es suscitada, como el temor, por un particular
hecho o evento amenazador, sino por el simple encontrarse en el mundo, por la
situación originaria y fundamental de la existencia humana. La angustia es, por lo
tanto, la situación emotiva fundamental. La amenaza que plantea la angustia es
indeterminada, y en la tonalidad emotiva de la angustia se ve la comprensión última,
decisiva, que la existencia humana puede tener de si misma.
Heidegger considera a la angustia como la “única emoción” propia del hombre,
porque es la única emoción que hace comprender al hombre su misma existencia y,
por lo tanto, su ser en el mundo. No obstante, Heidegger no ha negado el resto de las
emociones. Éstas emociones pertenecen al nivel de la existencia “impropia” o
“anónima”, de la existencia dirigida no a comprenderse sino a vivir cotidianamente en
la cura, es decir, en la preocupación sugerida por las necesidades propias de los otros.
En cualquier caso, para este autor, la “existencia impropia” no es apariencia,
ilusión o realidad disminuida o empobrecida, sino un necesario modo de ser de la
existencia misma.
El planteamiento de Sartre 21 a este respecto es parecido al de Heidegger,
pero con un matiz más psicológico. Para este autor la emoción es “una cierta manera
de aprehender el mundo”, es por lo tanto, “conciencia del mundo”, aun cuando se trate
de conciencia inmediata y no refleja.
Pero, el mundo, al cual se refiere la emoción, es un mundo difícil. La dificultad
es una cualidad objetiva del mundo que se ofrece a la percepción y es ella la que
determina la naturaleza de las emociones. Según Sartre, ésta es una transformación

20
Heidegger, M. El ser y el tiempo. Editorial Universitaria, 2005.
21
Sartre, J. P. ,Bosquejo de una teoría de las emociones, Alianza, Madrid, 1999.

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Un breve recorrido por la concepción de las emociones en la Filosofía Occidental

del mundo, y precisamente una transformación a través de la magia. Para este autor el
desmayo de una persona, por ejemplo, frente a un peligro inminente no es más que la
negación del peligro, la voluntad de alejarlo. En la emoción, la conciencia tiende a
combatir los peligros o a modificar los objetos, sin distancia y sin utensilios, mediante
modificaciones absolutas y masivas del mundo. Este aspecto del mundo es
enteramente coherente, se trata del mundo mágico en la terminología sartriana. Dice
el propio autor: “Denominaremos emoción a la caída brusca de la conciencia en lo
mágico (...). Por lo tanto, no es necesario ver en la emoción un desorden pasajero del
espíritu, que vendría a perturbar desde fuera la vida psíquica. Al contrario, se trata del
retorno de la conciencia a la actitud mágica, una de las grandes actitudes que le son
esenciales (...). La emoción no es un accidente, es un modo de existencia de la
conciencia, una de las maneras por las que comprende su ser en el mundo”

Conclusiones

Tras este breve recorrido por el pensamiento occidental sobre emoción


advertimos planteamientos muy diversos: unos niegan significado y función a las
emociones; otros aún otorgándoles funciones adaptativas, enfatizan su cualidad
negativa y la necesidad de su control; y por último y en representación más modesta
los que hay que igualan o priorizan los procesos emocionales a los racionales e
incluso llegan a subordinar éstos a los primeros.
Pero lo que parece mantenerse a lo largo de los siglos y es por tanto común, es
el dualismo emoción-razón. Si bien el pensamiento filosófico y psicológico actuales
atribuyen significado y función a las emociones humanas, éstas siguen constituyendo
procesos opuestos a los procesos racionales. Ambos pensamientos siguen siendo
fieles a la tradición clásica originada en el pensamiento griego de Platón o Aristóteles.
La tradición ha considerado a las emociones experiencias impredecibles e
incompatibles con los juicios sensatos e inteligentes. Hablamos con tono despectivo
de tomar decisiones basadas en las emociones o en los sentimientos. Cuando las
personas reaccionan emocionalmente, consideramos que están experimentando una
regresión y mostrando sus naturalezas primitivas y animales. Esta forma de
pensamiento originada hace milenios, se mantiene en el pensamiento occidental
actual y como consecuencia en la concepción cotidiana que todas las personas
poseen sobre el funcionamiento de los procesos emocionales.
No obstante, desde el pensamiento psicológico actual existen algunas
concepciones que suponen una ruptura con respecto al pensamiento clásico. Desde la
perspectiva cognitiva, se mantiene que las emociones poseen tanta importancia como
los procesos racionales y que su influencia puede ser positiva. No obstante, se sugiere
que las emociones siempre dependen sustancialmente de la razón. No existe emoción
sin pensamiento o razón y nuestras emociones son realmente producto de la forma en
que interpretamos lo que está ocurriendo a nuestro alrededor22,23. Por tanto la
perspectiva cognitiva, no supone una ruptura completa con respecto al pensamiento
tradicional porque aunque se perciba a las emociones como procesos de posible
influencia benéfica y no se les considere independientes y excluyentes, siguen siendo
dependientes de los procesos racionales. Otras orientaciones, como la representada

22
Smith, C. A & Lazarus, R.S. (1993). Appraisal components, core relational themes, and the
emotions. Cognition & Emotion. Special Issue: Appraisal and beyond: The issue of cognitive
determinants of emotion, 7(3-4), pp. 233-269
23
Lazarus, R. S. (1999). The cognition-emotion debate: A bit of history. In T. Dalgleish, & M. J.
Power (Eds.), Handbook of cognition and emotion. (pp. 3-19). New York, NY, US: John Wiley &
Sons.

http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/ 9
Cristina Casado y Ricardo Colomo

por autores como Zajonc (198424, 199825) no sólo constituyen una ruptura con
respecto al pensamiento occidental tradicional, sino también con respecto al
todopoderoso paradigma cognitivo. Esta perspectiva sugiere que algunas reacciones
afectivas tienen lugar en momentos muy tempranos, bastante antes de que se alcance
una elaboración completa de su significado. Se considera que algunas reacciones
afectivas pueden tener lugar fuera de conciencia y pueden influir sobre el propio
procesamiento cognitivo por vías independientes, es decir, el planteamiento contempla
la posibilidad de desvincular los afectos de las cogniciones.
Sobre lo que conocemos de los estudios centrados en la exploración de teorías
implícitas sobre emociones y procesos cognitivos como la toma de decisiones26, éstos
apuntan a una consideración más positiva de la influencia y consecuencias de las
emociones, pero siguen respondiendo a una concepción tradicional de oposición entre
emoción y razón. Las emociones se siguen percibiendo como procesos
independientes de los procesos reflexivos o racionales, y como consecuencia se
consideran experiencias negativas y disruptoras que malogran las conductas o las
actitudes de los individuos.

24
Zajonc, R B. (1984). On the primacy of affect. American Psychologist, 39(2), pp. 117-123
25
Zajonc, R. B. (1998). Emotions. In D. T. Gilbert; S.T. Fiske & G. Lindzey (Eds.). The
handbook of social psychology, Vol. 1 (4th ed.). (pp. 591-632). New York, US: McGraw-Hill
26
Casado, C.; Colomo, R. & Gómez, J.M. (e.p.). The Influence of Emotions in Making Hard
Decisions in Organizational Contexts, In F. Adam & P. Humphreys (Eds.), Encyclopedia of
Decision Making and Decision Support Technologies. Idea Group Publishers.

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Motivación
 y emoción
Quinta edición

Johnmarshall Reeve
University of Iowa

ERRNVPHGLFRVRUJ
Revisión técnica:
Jesús Estrada Salas
Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS)
Instituto Politécnico Nacional

Dolores Mercado Corona


Facultad de Psicología
Universidad Nacional Autónoma de México

MÉXICO • BOGOTÁ • BUENOS AIRES • CARACAS • GUATEMALA • MADRID • NUEVA YORK


SAN JUAN • SANTIAGO • SÃO PAULO • AUCKLAND • LONDRES • MILÁN • MONTREAL
NUEVA DELHI • SAN FRANCISCO • SINGAPUR • ST. LOUIS • SIDNEY • TORONTO
Capítulo 11
Naturaleza de las emociones:
las cinco eternas preguntas

Según las galletas chinas de la fortuna, los grandes filósofos, la Biblia, los discursos de Roosevelt
(Franklin Delano Roosevelt), los vulcanos y el Dalai Lama, las emociones como el enojo y el temor rara
vez producen un beneficio. La mayor parte del tiempo, dicen estas fuentes, las emociones conducen a
resultados destructivos. En contraste, los estudiosos de la emoción consideran en general que todas las
emociones son respuestas constructivas a actividades fundamentales de la vida. El enojo y el temor po­
drían sentirse como algo desagradable y a veces podrían conducir a modos problemáticos de compor­
tamiento, pero incluso la emoción más intensa existe como un mal necesario en la emotiva búsqueda
por la supervivencia en los seres humanos.
Los investigadores de la emoción son un grupo muy liberal, de modo que decidieron empacar
sus maletas, abordar un avión a Dharamsala y visitar al Dalai Lama para escuchar una segunda opi­
nión sobre las “emociones destructivas” (véase Goleman, 2003). Después de todo, tiene mucho sentido
considerar que algunas emociones son potencialmente peligrosas. Usted no querría estar en el mismo
automóvil que un conductor propenso al enojo que resopla, acelera, va de un carril al otro y toma el
volante como si estuviera estrangulando a quienes conducen los otros coches. Este conductor podría
beneficiarse de una charla con el Dalai Lama.
Entonces, ¿qué tanta sabiduría tiene por ofrecer el Dalai Lama? Resulta ser que mucha. El pen­
samiento budista está organizado alrededor de la meta de reconocer y luego aminorar las emociones
destructivas, en particular las tres principales: anhelo (apetito), agitación y odio. En apariencia, estas
emociones son las más dañinas para uno mismo y para los demás. Tienen su sitio dentro de la supervi­
vencia y la adaptación a situaciones amenazantes, pero dado que los tigres dientes de sable ya no están
en las cercanías, el enojo, el temor y emociones parecidas pueden costarnos cuando menos tanto como
lo que nos proporcionan.
Luego de años de meditación, los budistas aprenden a transformar sus anhelos en satisfacción, su
agitación en tranquilidad e incluso su odio en compasión. En Occidente, las personas reducen sus emo­
ciones negativas principalmente con fármacos (por ejemplo, una pastilla para la ansiedad, un medica­
mento para la depresión). En Oriente, aquellos que practican la meditación convierten sus emociones
negativas en positivas, así que, en potencia, el enojo puede traducirse en compasión y el resentimiento
puede convertirse por fuerza de voluntad, en amor y respeto hacia los demás. De hecho, nuestra bio­
logía nos ha preparado para actuar de manera emocional ante los sucesos importantes de la vida, de
modo que todos nos sentimos tristes con una pérdida y temerosos ante una amenaza. Pero muchas
cosas suceden en el instante que transcurre entre el principio de una amenaza y el inicio de una res­
puesta emocional constructiva o destructiva. El descubrimiento de lo que sucede en ese instante abre la
posibilidad de tener la capacidad de traducir una reacción biológicamente destructiva en un modo de
afrontamiento más constructivo.

Cinco preguntas
Las emociones surgen de manera típica como reacciones ante sucesos vitales importantes. Una vez
estimuladas, las emociones generan sentimientos, activan al cuerpo para la acción, generan estados
motivacionales y producen expresiones faciales reconocibles. Para comprender las emociones y cómo
generan la acción motivada, el capítulo 11 analiza la naturaleza de la emoción, en tanto que el capítulo
12 se enfoca en comprender los sucesos y procesos emocionales que ocurren en el instante entre el
acontecimiento vital y la respuesta emocional. Aquí, el capítulo 11 estudia y responde las cinco eternas
preguntas en el estudio de la emoción:
222 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

1. ¿Qué es una emoción? son fenómenos sociales. Cuando estamos en un estado


2. ¿Qué causa una emoción? emocional, enviamos señales faciales, posturales y voca­
3. ¿Cuántas emociones existen? les reconocibles que comunican a los demás la calidad e
4. ¿Qué tienen de bueno las emociones? intensidad de nuestra emoción.
5. ¿Cuál es la diferencia entre emoción y estado de Dado el carácter de cuatro aspectos de la emoción, es
ánimo? evidente que el concepto eludirá una definición franca. La
dificultad para definir la emoción podría confundirle al
principio porque las emociones parecen tan explícitas en
¿Qué es una emoción? nuestras experiencias diarias. Todo el mundo sabe cómo
Las emociones son más complejas de lo que parecen a es experimentar alegría y enojo, así que el lector podría
simple vista. En una primera observación, todos conoce­ preguntar: “¿Cuál es el problema al definir francamente
mos las emociones como sentimientos; conocemos la ale­ a la emoción?”. El problema es el siguiente: “Todos saben
gría y el temor debido a que el aspecto sentimental de es­ qué es la emoción, hasta que se les pide dar una defini­
tas emociones es muy prominente en nuestra experiencia. ción” (Fehr y Russell, 1984). Ninguna de estas dimensio­
Es casi imposible no percatarse del aspecto sentimental nes independientes —subjetiva, biológica, intencional o
de la emoción cuando enfrentamos una amenaza (temor) social— define en forma adecuada a la emoción. No se
o logramos progresar hacia una meta (alegría). Pero, de la puede equiparar un sentimiento con una emoción más de
misma manera que la nariz sólo es una parte del rostro, lo que se puede equiparar una expresión facial simulada
los sentimientos son sólo una parte de la emoción. con una emoción (Russell, 1995). En la emoción hay más
Las emociones son multidimensionales. Existen como que sólo un sentimiento o sólo una expresión. Cada una
fenómenos sociales subjetivos, biológicos e intencionales de estas cuatro dimensiones resaltan simplemente un as­
(Izard, 1993). En parte, las emociones son sentimientos pecto diferente de la emoción. Para comprender y definir
subjetivos, ya que nos hacen sentirnos de un modo par­ este concepto, es necesario estudiar cada una de sus cua­
ticular, como en el caso del enojo o la alegría. Pero las tro dimensiones y cómo interactúan entre sí.
emociones también son reacciones biológicas, respues­ Las cuatro dimensiones (o componentes) de la emo­
tas movilizadoras de la energía que preparan al cuerpo ción se presentan en la figura 11.1. Esta figura muestra
para adaptarse a cualquier situación que uno enfrente; cuatro apartados y cada uno de ellos corresponde a un
son agentes intencionales, en mucho como el hambre, aspecto diferente de la emoción. El componente senti­
que tiene una finalidad. Por ejemplo, el enojo crea un de­ mental proporciona a la emoción su experiencia subjeti­
seo motivacional de hacer aquello que no haríamos en va, que tiene tanto un significado como importancia per­
otras circunstancias, como luchar contra un enemigo o sonal. Tanto en intensidad como en calidad, la emoción
protestar contra una injusticia. Asimismo, las emociones se siente y experimenta a nivel subjetivo (o fenomenoló­

Sentimientos Estimulación corporal


•  Experiencia subjetiva. •  Activación fisiológica.
•  Concienciación fenomenológica. •  Preparación corporal para la acción.
•  Cognición. •  Respuestas motoras.

EMOCIÓN

Sentido de intención Social-expresivo


Suceso vital
•  Estado motivacional dirigido a significativo •  Comunicación social.
metas. •  Expresión facial.
•  Aspecto funcional. •  Expresión vocal.

Figura 11.1  Los cuatro componentes de la emoción.


¿Qué es una emoción? 223

gico). El aspecto sentimental está enraizado en procesos experiencia dentro de un patrón sincronizado. Ésta es la
cognitivos o mentales. razón por la que el término “emoción” aparece en la figu­
El componente de estimulación corporal involucra ra 11.1 como un constructo independiente de sus com­
nuestra activación neural y fisiológica (biológica), e in­ ponentes individuales. La emoción es lo que concierta los
cluye la actividad de los sistemas autónomos y hormo­ componentes de sentimiento, estimulación, intención y
nales mientras se prepara y regula la conducta adaptativa expresión dentro de una reacción coherente ante un suce­
de afrontamiento del organismo durante la emoción. La so provocador. Por ejemplo, en el caso del temor, el suceso
activación cerebral, la estimulación corporal y la activi­ provocador para un esquiador podría ser tener que des­
dad fisiológica están tan entrelazadas con la emoción que lizarse por inclinadas pendientes de esquí, en tanto que
cualquier intento de imaginar a una persona enojada o la reacción incluye los sentimientos, estimulación cor­
asqueada que no presente una respuesta corporal es casi poral, deseos dirigidos a metas y las comunicaciones no
imposible. Cuando está en un estado emocional, nuestro verbales demasiado evidentes. De este modo, el esquia­
cuerpo se prepara para la acción, lo mismo en términos dor amenazado se siente asustado (aspecto sentimental),
de nuestra fisiología cerebral (frecuencia cardiaca, epine­ está “acelerado” (aspecto de estimulación corporal), tiene
frina en el torrente sanguíneo) como de la musculatura fuertes deseos de protegerse a sí mismo (aspecto de in­
(postura de alerta, puños cerrados). tención) y muestra tensión en los ojos y estiramiento de
El componente intencional da a la emoción su carác­ las comisuras de los labios (aspecto expresivo). Estos ele­
ter dirigido a metas para realizar las acciones necesarias mentos sincronizados, que se apoyan mutuamente, for­
a fin de afrontar las circunstancias del momento. El as­ man un patrón de reacciones ante un peligro ambiental
pecto intencional explica por qué la gente quiere hacer lo que constituye la emoción de temor.
que quiere hacer y por qué se beneficia de sus emociones. Esta definición de la emoción destaca la forma en que
La persona sin emociones estaría en una importante des­ los diferentes aspectos se complementan y coordinan en­
ventaja social y evolutiva respecto del resto de los seres tre sí (Averill, 1990; LeDoux, 1989). Por ejemplo, aquello
humanos. Imagine, por ejemplo, la incapacidad física y que las personas sienten se correlaciona con la manera
social de la persona que no tuviese la capacidad de expe­ en que mueven los músculos de la cara. Por ejemplo, en el
rimentar temor, vergüenza, interés o amor. momento en que usted ve y huele comida podrida, la sen­
El componente social-expresivo es el aspecto comu­ sación que tiene y el modo en que arruga su nariz y frunce
nicativo de la emoción. A través de posturas, gesticula­ el labio superior se coordinan como un sistema coherente
ciones, vocalizaciones y expresiones faciales, nuestras de sentimiento y expresión (Rosenberg y Ekman, 1994).
experiencias privadas se vuelven expresiones públicas. De modo similar, la forma en que usted mueve su rostro
Durante la expresión de emociones, comunicamos de se coordina con su reacción fisiológica, de modo que ba­
manera no verbal a los demás cómo nos sentimos y cómo jar las cejas y cerrar fuertemente los labios coinciden con
interpretamos la situación presente. Por ejemplo, a me­ un aumento en la frecuencia cardiaca y elevación de la
dida que alguien abre una carta personal, observamos su temperatura de la piel (Davidson, Ekman, Saron, Senulis
rostro y escuchamos su tono de voz para interpretar sus y Friesen, 1990).
emociones. Por ende, las emociones involucran a la per­ Estas interrelaciones y la coordinación entre los cua­
sona completa, con sus sentimientos, estimulación cor­ tro componentes diferentes de la emoción se muestran
poral, intención y comunicaciones no verbales. en forma gráfica en la figura 11.1 con las líneas curvas
delgadas que conectan cada aspecto de la emoción con
cada uno de los otros tres componentes. Las flechas bi­
  Definición de emoción direccionales comunican que, por ejemplo, los cambios
Una vez dada esta introducción sobre los cuatro compo­ en sentimientos influyen y ocurren de manera conjunta
nentes de la emoción, podemos ofrecer una definición con la estimulación corporal, del mismo modo que los
introductoria. Las emociones son fenómenos de corta cambios en la estimulación corporal influyen y ocurren
duración, relacionados con sentimientos, estimulación, conjuntamente con los sentimientos.
intención y expresión, que nos ayudan a adaptarnos a las La figura 11.2 proporciona un ejemplo concreto del
oportunidades y retos que enfrentamos durante los suce­ principio abstracto en otros sentidos que se muestra en
sos significativos de la vida. Debido a que las emociones la figura 11.1. La separación o fracaso es un frecuente
surgen en respuesta a los sucesos importantes de nuestras suceso vital provocador que ilustra adecuadamente la
vidas, la figura 11.1 incluye una flecha que va de “suceso emoción de la tristeza. Con el inicio de la tristeza, sur­
vital significativo” a “emoción”. ge el sentimiento aversivo, que influye y ocurre en forma
La definición de emoción es más complicada que una simultánea con una estimulación corporal letárgica, con
“suma de sus partes”. La emoción es el constructo psi­ una sensación de intención (superar o revertir la separa­
cológico que une y coordina estos cuatro aspectos de la ción o el fracaso) y la expresión facial que es distintiva de
224 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

Sentimientos Estimulación corporal


Sentimiento aversivo Descenso en la frecuencia cardiaca,
y negativo de angustia bajo nivel de energía

TRISTEZA

Sentido de intención Social-expresivo


Separación de un ser
Esperar para tomar acción Elevación de la parte interna
amado, fracaso en
para superar o revertir de las cejas, descenso de las comisuras
una tarea importante
la separación o fracaso de los labios, llanto, temblor

Figura 11.2  Cuatro componentes de la tristeza.

la tristeza. De aquí que las emociones sean los sistemas 1943, 1952). La privación de aire proporciona un ejem­
sincronizados que coordinan el sentimiento, la estimu­ plo. Sufrir privación de aire genera una pulsión fisiológica
lación, la intención y la expresión, para alistar al indivi­ que puede captar toda la atención de la persona, energizar
duo a adaptarse con éxito a las circunstancias de la vida. la más vigorosa de las acciones y dirigir francamente la
Emoción es el término que emplean los psicólogos para conducta hacia un solo propósito. De conformidad con
nombrar este proceso coordinado y sincronizado. ello, parecería lógico concluir que la privación de aire
produce un motivo homeostático potente y primario para
realizar cualquier acción necesaria a fin de obtener el aire
  Relación entre emoción y motivación indispensable para restablecer la homeostasis (véase capí­
Las emociones se relacionan de dos maneras con la mo­ tulo 4). No obstante, el investigador de la emoción Silvan
tivación. Primero, las emociones son un tipo de motivo. Tomkins considera que este razonamiento, aparentemen­
Como los otros motivos (p. ej., necesidades, cogniciones), te obvio, es un “error radical”. Según Tomkins (1970), la
las emociones energizan y dirigen la conducta. El enojo, pérdida de aire produce una fuerte reacción emocional;
por ejemplo, energiza los recursos subjetivos de naturale­ es decir, miedo y terror; es este terror lo que proporciona
za fisiológica, hormonal y muscular (es decir, energiza la la motivación para actuar. En consecuencia, el terror, y no
conducta) para lograr una meta o intención específica (es la privación de aire o la amenaza para la homeostasis del
decir, dirige la conducta), como superar un obstáculo o organismo, es la fuente causal e inmediata que motiva la
enmendar una injusticia. Segundo, las emociones sirven acción consiguiente. Si se quita la emoción, se eliminará
como sistema “indicador” continuo para señalar qué tan la motivación.
bien o mal está yendo la adaptación. Por ejemplo, la ale­
gría señala la inclusión social y el progreso hacia metas, Emoción a manera de indicador
en tanto que la angustia indica exclusión social y fracaso. Las emociones revelan los estados motivacionales en
constante cambio y el estado de adaptación personal del
Emoción a modo de motivación individuo (Buck, 1988). Las emociones positivas indican
La mayoría de los investigadores de la emoción concuer­ que “todo está bien”, reflejan la conexión y satisfacción de
dan en que las emociones funcionan como un tipo de mo­ nuestros estados emocionales y evidencian nuestra adap­
tivo. No obstante, algunos de ellos van más allá. Afirman tación exitosa a aquello que ocurre en nuestro entorno;
que las emociones constituyen el sistema motivacional las emociones negativas funcionan como señal de alarma
primario (Izard, 1991; Tomkins, 1962, 1963, 1984). A de que “no todo está bien”, reflejan la indiferencia y frus­
lo largo de los cien años de historia de la psicología, las tración de nuestros estados motivacionales y evidencian
pulsiones fisiológicas (hambre, sed, sueño, sexo y dolor) la adaptación malograda a aquello que nos rodea (Frijda,
se consideraban como los principales motivadores (Hull, 1986; Oatley y Jenkins, 1992).
¿Qué causa la emoción? 225

Desde este punto de vista, las emociones no necesa­ deben emanar de una esencia causal biológica, como los
riamente son motivos en el mismo sentido que las necesi­ circuitos neuroanatómicos cerebrales. Por el contrario, si
dades y cogniciones, sino que, en lugar de ello, reflejan el las emociones son principalmente cognitivas, entonces
estado de satisfacción, en contraposición con el de frus­ deben emanar de sucesos causales mentales, como esti­
tración, de nuestros motivos. Consideremos la motiva­ maciones subjetivas de qué significa la situación.
ción sexual y la manera en que la emoción proporciona
un informe continuo de progreso (“indicador”) que faci­   Biología y cognición
lita algunas conductas e inhibe otras. Durante los inten­
tos de gratificación sexual, las emociones positivas, como En conjunto, las perspectivas cognitiva y biológica pro­
el interés y la dicha, indican que todo está bien y facilitan porcionan una imagen relativamente amplia del pro­
el comportamiento sexual adicional. Las emociones ne­ ceso de la emoción. No obstante, el reconocimiento de
gativas como el asco, el enojo y la culpa señalan que no qué tanto los aspectos cognitivos como biológicos están
todo está bien e inhiben un comportamiento sexual adi­ sujetos a la emoción hace surgir la pregunta: ¿cuáles de
cional. Las emociones positivas (interés, alegría) durante ellos son los principales: los factores biológicos o los
la acción motivada proporcionan una luz verde metafó­ cognitivos? (Lazarus, 1982, 1984, 1991a, 1991b; Scherer
rica para continuar siguiendo ese curso de acción; por el y Ekman, 1983; Zajonc, 1980, 1981, 1984). Aquellos que
contrario, las emociones negativas (asco, culpa) durante afirman la primacía de la cognición señalan que los indi­
la acción motivada proporcionan una luz roja metafórica viduos no pueden responder emocionalmente, a menos
en contra de proseguir en ese curso de acción. que primero evalúen a nivel cognitivo el significado y la
importancia personal de un hecho. ¿El hecho es relevante
para el bienestar? ¿Es relevante para el bienestar de un ser
¿Qué causa la emoción? querido? ¿Es importante? ¿Benéfico? ¿Dañino? Primero
Cuando enfrentamos un suceso vital importante, surge se establece el significado y luego surge la emoción con­
una emoción, como se muestra en la figura 11.3. Como comitante; la estimación del significado causa la emoción.
se presenta más adelante, la mente (procesos cognitivos) Aquellos que están en favor de la importancia primaria
y cuerpo (procesos biológicos) reaccionan de manera de la biología señalan que las reacciones emocionales no
adaptativa; es decir, enfrentar un suceso vital significativo necesariamente requieren tales valoraciones cognitivas.
activa procesos cognitivos y biológicos que, de manera Sucesos de un tipo diferente, como la actividad neural
colectiva, activan los componentes esenciales de la emo­ subcortical o las expresiones faciales espontáneas, acti­
ción, incluyendo sentimientos, estimulación corporal, in­ van la emoción. Para un teórico biológico, las emociones
tenciones dirigidas a metas y expresión. ocurren sin un suceso cognitivo previo, pero no pueden
Una pregunta central en el estudio de la emoción es: suceder sin un suceso biológico previo. Por ende, la bio­
¿qué la causa? En este análisis causal entran en juego mu­ logía, y no la cognición, es esencial.
chos puntos de vista, incluyendo aquellos psicoevoluti­
vos, cognitivos, del desarrollo, psicoanalíticos, sociales, Perspectiva biológica
sociológicos, culturales y antropológicos. A pesar de esta Los tres representantes de la perspectiva biológica inclu­
diversidad, la comprensión de qué causa la emoción gira yen a Carroll Izard (1989, 1991), Paul Ekman (1992) y
en torno a un debate central: biología o cognición. En Jaak Panksepp (1982, 1994). Izard (1984) ha encontrado
esencia, este debate inquiere si las emociones son fenó­ que los lactantes responden de manera emocional hacia
menos principalmente biológicos o cognitivos. Si la fuen­ ciertos sucesos, a pesar de sus deficiencias cognitivas
te más importante de las emociones es la biología, éstas (p. ej., limitaciones en vocabulario y en capacidad de

Procesos cognitivos Sentimientos


Sentido de intención
Suceso vital significativo
Estimulación corporal
Procesos biológicos Social-expresivo

Figura 11.3  Causas de la experiencia emocional.


226 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

memoria). Por ejemplo, un lactante de tres semanas de Perspectiva cognitiva


edad sonríe en respuesta a una voz humana con un tim­ Entre los principales representantes de la perspectiva cog­
bre agudo (Wolff, 1969) y un bebé de dos meses expresa nitiva se incluye a Richard Lazarus (1984, 1991a, 1991b),
enojo en respuesta al dolor (Izard, Hembree, Dougherty y Klaus, Scherer (1994a, 1994b, 1997) y Bernard Weiner
Spizzirri, 1983). Para el momento en que el niño adquie­ (1986). Para cada uno de estos teóricos, la actividad cogni­
re el lenguaje y comienza a utilizar sus capacidades más tiva es un prerrequisito necesario para la emoción. Si se eli­
avanzadas de memoria a largo plazo, la mayoría de los su­ mina el procesamiento cognitivo, la emoción desaparece.
cesos emocionales implican entonces una gran cantidad Lazarus afirma que sin una comprensión de la im­
de procesamiento cognitivo. Sin embargo, a pesar de la portancia personal del impacto potencial de un aconte­
riqueza de la actividad cognitiva en el proceso de la emo­ cimiento para el propio bienestar, no hay razón para res­
ción, Izard (1989) insiste en que gran parte del procesa­ ponder emocionalmente. Los estímulos que se estiman
miento emocional de los acontecimientos de la vida sigue como irrelevantes no provocan reacciones emocionales.
siendo no cognitivo, automático, inconsciente y mediado Para Lazarus (1991a, 1991b), la evaluación cognitiva del
por las estructuras subcorticales. Debido a que tienen un individuo acerca del significado de un suceso (más que el
sistema biológico complejo, pero una cognición limitada, suceso en sí) establece las condiciones para la experiencia
los lactantes son los que mejor demuestran el predominio emocional. Es decir, no es probable que un auto que lo
de la biología en la emoción. rebase en el tránsito haga surgir su temor, a menos que
Ekman (1992) señala que las emociones tienen un la manera de rebasarlo le haga pensar que su bienestar
inicio muy rápido, duraciones breves y pueden ocurrir ha sido puesto en riesgo de algún modo. El proceso ge­
en forma automática e involuntaria. De este modo, las nerador de la emoción no comienza con el hecho ni con
emociones son algo que nos sucede y actuamos emocio­ la reacción biológica que se tenga, sino con la estimación
nalmente incluso antes de tener conciencia de esa emo­ cognitiva de su significado.
cionalidad. Las emociones son biológicas porque han Scherer (1994a, 1997) concuerda con Lazarus en que
evolucionado debido a su valor adaptativo para lidiar algunas experiencias vitales producen emociones, en tan­
con las tareas vitales fundamentales. Al igual que Izard, to que otras no lo hacen. Scherer identifica varias eva­
Ekman reconoce las contribuciones cognitivas, sociales y luaciones cognitivas específicas que generan experiencias
culturales a la experiencia emocional, pero concluye que emocionales, que incluye: ¿este suceso es bueno o malo?,
la biología —más que los antecedentes de aprendizaje, ¿puedo afrontar con éxito esta situación? y ¿este suce­
interacción social o socialización— reside en el núcleo so está bien en un sentido moral? Las respuestas a estas
causal de la emoción. preguntas sobre la manera en que evaluamos la situación
Para Panksepp (1982, 1994), las emociones proceden constituye el tipo de procesamiento cognitivo que da lu­
de circuitos neurales que proceden de un origen genético gar a las emociones.
y que regulan la actividad cerebral (p. ej., sucesos bioquí­ En su análisis de la atribución relacionada con la emo­
micos y neurohormonales). Panksepp reconoce que es ción, Weiner (1986) se concentra en el procesamiento de
más difícil estudiar los rincones ocultos de los circuitos información que ocurre luego de los resultados vitales; es
cerebrales que los sentimientos que se etiquetan verbal­ decir, la teoría de la atribución se enfoca en el pensamien­
mente. A pesar de ello, insiste en que los circuitos cere­ to y reflexión personal que realizamos después de los éxi­
brales proporcionan las bases biológicas esenciales de la tos y fracasos en la vida. Después de tener éxito, creer
experiencia emocional. Por ejemplo, nosotros (y otros que éste ha sido causado por uno mismo produce una
animales) heredamos un circuito cerebral del enojo, uno emoción (orgullo), en tanto que creer que fue producto
del temor, uno de la tristeza, y otros más de estos circui­ de un amigo produce una emoción diferente (gratitud).
tos. La fundamentación que sustenta la perspectiva bioló­ Nótese que tanto el resultado como el hecho vital son los
gica de Panksepp proviene de tres hallazgos importantes: mismos, pero la atribución es diferente, entonces también
1. Debido a que es frecuente que los estados emocio­ lo es la experiencia emocional. Así, la atribución, y no el
nales sean difíciles de verbalizarse, en consecuencia suceso o el resultado, es lo que da vida a la emoción.
deben tener un origen que no es cognitivo (no está Entonces, ¿cuál de estas posturas es la correcta? O
basado en el lenguaje). ¿cuál de ellas es más correcta? Los investigadores de la
emoción se han esforzado en responder a esta pregunta y
2. La experiencia emocional se puede inducir a través
han surgido dos respuestas útiles.
de procedimientos no cognitivos, como estimula­
ción eléctrica del cerebro o actividad de la muscula­
tura facial.   Perspectiva de dos sistemas
3. Las emociones ocurren en lactantes y en animales no Una respuesta a la pregunta “¿qué causa la emoción?” es
humanos. que tanto la cognición como la biología son sus causas.
¿Qué causa la emoción? 227

Según Buck (1984), los seres humanos tienen dos siste­ añade que algunas emociones surgen principalmente del
mas sincrónicos que activan y regulan la emoción. sistema biológico, en tanto que otras provienen de mane­
Uno de ellos es un sistema innato, espontáneo, fisioló­ ra principal del sistema cognitivo. Las emociones como el
gico que reacciona de manera involuntaria a los estímulos temor y el enojo provienen en primer lugar de los circui­
emocionales. El segundo es un sistema cognitivo basado tos neurales de control en áreas subcorticales (de las es­
en la experiencia, que reacciona en forma interpretativa tructuras y vías subcorticales, en la terminología de Buck
y social. El sistema fisiológico de la emoción se presen­ [1984]). Sin embargo, otras emociones, como la gratitud
tó primero en la evolución humana (es decir, el sistema y la esperanza, no pueden explicarse bien con fundamen­
límbico), en tanto que el sistema cognitivo de la emoción to en los circuitos neurales subcorticales. En lugar de ello,
surgió posteriormente a medida que los seres humanos surgen principalmente de la experiencia personal, el mo­
se fueron volviendo cada vez más cerebrales y sociales delamiento social y los contextos culturales. Esta catego­
(es decir, la neocorteza). En conjunto, el sistema bioló­ ría de emociones proviene en primer término de las esti­
gico primitivo y el sistema cognitivo contemporáneo se maciones, expectativas y atribuciones (de las estructuras
combinan para proporcionar un mecanismo sumamente y vías corticales, según la terminología de Buck).
adaptativo de emoción con dos sistemas.
La perspectiva de los dos sistemas se presenta en la
figura 11.4 (Buck, 1984). El sistema inferior es el biológi­   El problema del huevo y la gallina
co y tiene su origen en la historia evolutiva antigua de la Robert Plutchik (1985) considera que el debate entre
especie. La información sensorial se procesa en forma rá­ cognición y biología es un dilema del tipo del huevo y
pida, automática e inconsciente a través de las estructuras la gallina. La emoción no debería conceptuarse como un
y vías subcorticales (es decir, límbicas). El segundo siste­ fenómeno causado por la cognición o la biología, sino,
ma es cognitivo y depende de los antecedentes sociales y más bien, como un proceso, una cadena de eventos que
culturales únicos del individuo. La información sensorial se suman dentro de un complejo sistema de realimenta­
se procesa de manera valorativa, interpretativa y cons­ ción. Los elementos en el circuito de realimentación de
ciente a través de las vías corticales. Los dos sistemas de la Plutchik son cognición, activación, sentimientos, pre­
emoción son complementarios (más que competitivos) y paración para la acción, demostraciones expresivas y
trabajan en conjunto para activar y regular la experiencia actividad conductual explícita (recuérdense los aspectos
emocional. multidimensionales de la emoción de las figuras 11.1 y
Robert Levenson (1994a) lleva la perspectiva de los 11.2). Una posible representación del circuito de reali­
dos sistemas un poco más allá al proponer la hipótesis mentación de la emoción de Plutchik se presenta en la
de que los sistemas biológico y cognitivo de la emoción figura 11.5. El sistema de realimentación comienza con
tienen una interacción. En lugar de existir como sistemas un suceso vital importante y concluye con la emoción.
paralelos, ambos se influyen entre sí. Panksepp (1994) Entre el suceso y la emoción interviene una compleja

Evaluación valorativa,
interpretativa
Antecedentes socio-
Estructuras y consciente
culturales aprendidos
y vías corticales del significado e
del individuo
importancia personal
de un suceso estímulo Respuesta
paralela,
Suceso interactiva y
estímulo coordinada
significativo para activar
y regular la
Reacción instantánea, emoción
automática e
Historia evolutiva,
Estructuras inconsciente a
filogenética
y vías subcorticales las características
de la especie
sensoriales del suceso
estímulo

Figura 11.4  Perspectiva de dos sistemas de la emoción.


228 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

Activación Preparación
para la acción

Suceso
estímulo Cognición Emoción
importante Sentimientos

Actividad
Demostraciones
conductual
expresivas
explícita

Figura 11.5  Circuito de realimentación en la emoción.

cadena interactiva de acontecimientos. Para influir en psicólogos sociales y sociólogos se enfocan en su mayo­
la emoción se puede intervenir en cualquier punto del ría en sus aspectos cognitivos y socioculturales. Éste es
circuito. Si se cambia la evaluación cognitiva de “esto es precisamente el esquema organizacional que se adopta en
benéfico” a “esto es dañino”, la emoción cambiará; si se el capítulo 12. Allí se analizan primero los aspectos bio­
cambia la calidad de la activación (como a través del ejer­ lógicos de la emoción y después los aspectos cognitivos.
cicio, un fármaco o droga, o un electrodo en el cerebro), El capítulo también agrega una sección sobre las contri­
la emoción cambiará; si se cambia la expresión corporal buciones sociales y culturales a la experiencia emocional.
(p. ej., musculatura facial, postura corporal), la emoción
cambiará, y así sucesivamente.
La solución de Plutchik (1985) al debate entre cogni­ ¿Cuántas emociones existen?
ción y biología se incorpora dentro del complejo mundo El debate entre cognición y biología plantea de manera
de la dialéctica en el que cada aspecto de la emoción se indirecta otra pregunta importante: ¿cuántas emociones
convierte tanto en causa como en efecto y el resultado fi­ existen? La orientación biológica enfatiza las emociones
nal es producto de la interacción dinámica entre las seis primarias (p. ej., enojo, temor) y le resta importancia a las
fuerzas de la figura. El tema más importante que se deriva emociones secundarias o adquiridas. La orientación cog­
del análisis del huevo y la gallina es que las cogniciones nitiva reconoce la importancia de las emociones prima­
no causan directamente las emociones más de lo que lo rias, pero destaca que gran parte de lo que es interesante
hacen los sucesos biológicos. En conjunto, la cognición, de las vivencias emocionales proviene de las experiencias
activación, preparación para la acción, sentimientos, de­ individuales, sociales y culturales. Una orientación cog­
mostraciones expresivas y actividad conductual explícita nitiva enfatiza las emociones complejas (secundarias,
constituyen el caldero de experiencia que causa, influye y adquiridas). En última instancia, cualquier respuesta a la
regula la emoción. Otros teóricos hacen eco de esta pers­ pregunta ¿cuántas emociones existen? depende de si uno
pectiva de la emoción como proceso al resaltar que todas favorece la orientación biológica o la cognitiva.
las experiencias emocionales existen como episodios que
ocurren a lo largo del tiempo, a medida que los diversos   Perspectiva biológica
componentes suben y bajan y ejercen influencia unos en
otros de manera continua (Scherer, 1994b). Es típico que la perspectiva biológica enfatice las emocio­
nes primarias, con un límite inferior de dos (Solomon,
1980) o tres (Gray, 1994) emociones hasta un límite su­
  Modelo amplio de biología-cognición perior de 10 (Izard, 1991). Cada teórico biológico tiene
Las emociones son fenómenos complejos (e interactivos). una muy buena razón para proponer un número especí­
Como ocurre con otros fenómenos complicados, tiene fico de emociones, aunque cada propuesta se basa en un
sentido trabajar con una pieza del rompecabezas a la vez. interés diferente. Las ocho principales tradiciones de la
En términos generales, los biólogos, etólogos y neurofi­ investigación dentro del estudio biológico de las emocio­
siólogos se enfocan mayormente en los aspectos biológi­ nes se presentan en la figura 11.6. Esta figura identifica el
cos de la emoción, en tanto que los psicólogos cognitivos, número de emociones que sugieren los hallazgos empíri­
Tradiciones de investigación en la orientación
biológica en el estudio de las emociones

Circuitos Sistemas separados


Procesos cerebrales Funciones
Sistemas cerebrales neuroanatómicos Estatus posibles Patrones Expresiones faciales de motivación
hedonistas psicoevolutivas
preprogramados en áreas de metas valiosas de descarga neural universales basados en la
oponentes independientes
subcorticales emoción

Solomon Gray Panksepp Stein y Trabasso Tomkins Ekman Plutchik Izard


(1980) (1994) (1982) (1992) (1970) (1994) (1980) (1991)

2 3 4 4 6 6 8 10

Figura 11.6  Ocho tradiciones de investigación en el estudio biológico de la emoción.


¿Cuántas emociones existen?
229
230 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

cos dentro de cada tradición, explica la fundamentación   Perspectiva cognitiva


en la que se basó cada teórico para proponer ese número
de emociones y ofrece una referencia documental como La perspectiva cognitiva señala de manera firme que los
apoyo para lecturas posteriores. seres humanos experimentamos un número mayor de
Richard Solomon (1980) identifica la existencia de emociones que las 2 o 10 indicadas por la tradición bio­
dos sistemas cerebrales hedonistas e inconscientes, de lógica. Los teóricos cognitivos conceden que sí, por su­
modo que cualquier experiencia agradable tiene, en for­ puesto, sólo existe un número limitado de circuitos neu­
ma automática y refleja, una experiencia aversiva con­ rales, expresiones faciales y reacciones corporales (p. ej.,
la reacción de pelea o huida). No obstante, indican que
traria, de la misma manera que cualquier experiencia
varias emociones diferentes pueden surgir de la misma
aversiva se contrarresta en forma automática y refleja a
reacción biológica. Por ejemplo, una sola respuesta fisio­
través de un proceso placentero contrario (p. ej., el te­
lógica, como la rápida elevación de la presión arterial,
mor se contrarresta, y reemplaza con rapidez, a través
puede funcionar como base biológica para el enojo, los
del “proceso oponente” de la euforia, como al lanzarse en
celos o la envidia. La presión arterial alta y la estimación
paracaídas). Jeffrey Gray (1994) propone tres emociones
de una injusticia producen enojo; la presión arterial alta
básicas que se localizan en circuitos cerebrales indepen­
con una estimación de que un objeto debería ser nues­
dientes: el sistema de aproximación conductual (alegría),
tro en lugar de ser de otra persona produce celos y una
el sistema de pelea o huida (enojo/temor) y el sistema de
presión arterial alta con una estimación de que otro tie­
inhibición conductual (ansiedad). Jaak Panksepp (1982)
ne una posición más favorable que uno produce envidia.
propone cuatro emociones —temor, ira, pánico y ex­ Para los teóricos cognitivos, los seres humanos experi­
pectativa— con base en la existencia de cuatro vías neu­ mentan una rica diversidad de emociones porque las si­
roanatómicas independientes generadoras de emoción tuaciones pueden interpretarse de modos muy diferentes
dentro del sistema límbico. Nancy Stein y Tom Trabasso (Shaver, Schwartz, Kirson y O’Connor, 1987) y debido a
(1992) destacan las cuatro emociones de felicidad, triste­ que la emoción surge de una mezcla de evaluaciones cog­
za, enojo y temor, debido a que estas emociones reflejan nitivas (Lazarus, 1991a), lenguaje (Storm y Storm, 1987),
las reacciones ante las búsquedas esenciales de la vida: conocimiento personal (Linville, 1982), antecedentes de
obtención (felicidad), pérdida (tristeza), obstrucción socialización (Kemper, 1987) y expectativas culturales
(enojo) e incertidumbre (temor). Silvan Tomkins (1970) (Leavitt y Power, 1989).
distingue seis emociones —interés, temor, sorpresa, eno­ En la figura 11.7 se presentan nueve tradiciones de
jo, angustia y alegría— debido a que ha encontrado que investigación dentro del estudio cognitivo de las emo­
seis patrones claros de descarga neural producen estas ciones. La figura explica la fundamentación sobre la que
emociones diferentes (p. ej., el incremento rápido en la cada teórico propone que surgen las emociones y ofrece
tasa de descarga neural instiga sorpresa). Paul Ekman una referencia documental de apoyo para lectura poste­
(1992, 1994a) propone seis emociones diferentes —te­ rior. La figura muestra que todos los teóricos cognitivos
mor, enojo, tristeza, asco, gozo y desprecio— ya que con­ responden a la pregunta “¿cuántas emociones existen?”
sidera que cada una de estas emociones se asocia con una con la misma respuesta; a saber, que existe un número
expresión facial universal (transcultural) correspondien­ casi ilimitado de emociones. Esto se debe a que todos es­
te. Robert Plutchik (1980) lista ocho emociones —enojo, tos teóricos comparten la suposición de que “las emocio­
asco, tristeza, sorpresa, temor, aceptación, alegría y anti­ nes se dan en respuesta a las estructuras de significado
cipación— porque cada una corresponde a un síndrome de situaciones determinadas: diferentes emociones sur­
emocional-conductual común a todos los organismos gen en respuesta a diferentes estructuras de significado”
vivos (p. ej., el temor corresponde a la protección). Por (Frijda, 1988). La diferencia entre las teorías cognitivas
último, Carroll Izard (1991) enumera 10 emociones con de la emoción reside en cómo interpretan la manera en
base en su teoría de las emociones diferenciales: enojo, que los individuos generan e interpretan el significado
temor, angustia, alegría, asco, sorpresa, vergüenza, culpa, de una situación. La situación puede dar el contexto para
interés y desprecio. interpretar el propio estado de activación (Schachter,
Cada una de estas ocho tradiciones concuerdan en 1964), el individuo puede interpretar su propio estado de
que 1) existe un pequeño número de emociones básicas, activación (Mandler, 1984) y la gente puede estar socia­
2) las emociones básicas son universales para todos los lizada para interpretar su estado de activación (Kemper,
seres humanos (y animales) y 3) las emociones básicas 1987). Además, las personas realizan estimaciones de si
son productos de la biología y la evolución. Las divergen­ su relación con el ambiente afecta su bienestar personal
cias entre las ocho tradiciones tienen que ver con sus es­ (Lazarus, 1991a), el significado y recuerdos de las situa­
pecificaciones de qué constituye el núcleo biológico pre­ ciones que enfrentan (Frijda, 1993) y sus atribuciones de
ciso que organiza la experiencia emocional. por qué han ocurrido resultados buenos y malos (Weiner,
Tradiciones de investigación en la orientación
cognitiva en el estudio de las emociones

Cogniciones Análisis del Respuesta Estimación Estimación


Roles
emocionales significado socializada de la relación del significado Emoción Atribuciones Identidades
y construcciones
durante estados durante estados ante el estado persona- de los sucesos en el lenguaje de resultados sociales
sociales
de activación de activación de activación ambiente ambientales

Schatchter Mandler Kemper Lazarus Fridja Schaver et al. Averill Weiner Heise
(1964) (1984) (1987) (1991a) (1993) (1987) (1982) (1986) (1989)

Casi un número ilimitado de emociones depende del significado situacional, importancia del suceso,
antecedentes de socialización, conocimiento de la emoción y otras influencias cognitivas, sociales y culturales

Figura 11.7  Nueve tradiciones de investigación en el estudio cognitivo de la emoción.


¿Cuántas emociones existen?
231
232 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

1986). Las experiencias emocionales están enclavadas el propio lenguaje y cognición conduce a variaciones del
profundamente dentro del lenguaje (Shaver et al., 1987), temor como emociones secundarias adquiridas.
las maneras socialmente construidas de actuar (Averill,
1982) y los roles sociales, como el de la “animadora de­   Emociones básicas
portiva” y el bravucón (Heise, 1989).
Cualquier respuesta para la pregunta de cuántas emo­
ciones existen nos obliga a comprometernos con cierto
  Ajuste en cuestión de números nivel de especificidad (Averill, 1994), lo cual implica que
Todos los investigadores —con una postura biológica o las emociones se pueden conceptuar en un nivel general
cognitiva— coinciden en que existen docenas de emo­ como una familia o prototipo (p. ej., enojo) o en un ni­
ciones. Por ende, el debate se centra en si algunas emo­ vel específico de la situación (p. ej., hostilidad, envidia,
ciones son más fundamentales o más básicas que las otras frustración). En esta sección, las emociones se consideran
(Ekman y Davidson, 1994). Una perspectiva intermedia en un nivel general. Las emociones llamadas básicas son
consiste en discutir si cada emoción básica no es una aquellas que cumplen con los siguientes criterios (Ekman
emoción única, sino más bien una familia de emocio­ y Davidson, 1994):
nes relacionadas (Ekman, 1994a). Por ejemplo, el enojo 1. Son innatas más que adquiridas o aprendidas a través
es una emoción básica, pero también es una familia de de la experiencia o socialización.
emociones que incluye hostilidad, ira, furia, indignación, 2. Surgen de las mismas circunstancias para todos
molestia, resentimiento, envidia y frustración. De manera los individuos (la pérdida personal hace que todos nos
similar, la alegría es una emoción básica, pero también sintamos tristes, sin importar edad, género o cultura).
es una familia de emociones que incluye diversión, ali­ 3. Se expresan de maneras únicas y distintivas (como a
vio, satisfacción, felicidad y orgullo. Cada miembro de través de una expresión facial universal).
una familia comparte muchas de las características de la 4. Evocan una pauta de respuesta fisiológica distintiva y
emoción básica —su fisiología, su estado de sentimiento sumamente fácil de predecir.
subjetivo, sus características expresivas y demás (recuér­
dese la figura 11.2)—. Existe un número limitado de estas Algunos investigadores se declaran en contra de la
familias de emoción básica enraizadas en la biología y la idea de las emociones básicas (Ortony y Turner, 1990)
evolución (como afirmarían los teóricos orientados a la y otros ofrecen una lista de emociones básicas que es
biología en la figura 11.6), pero también existen diversas diferente de la que se presenta en este libro. A pesar de
variaciones en estas emociones básicas debido al aprendi­ esta diversidad de opiniones, ninguna lista de las emo­
zaje, la socialización y la cultura (como afirmarían los teó­ ciones básicas variará en gran medida de las que se in­
ricos inclinados a la cognición en la figura 11.7). Existen cluyen aquí: temor, enojo, asco, tristeza, alegría e interés
cuando menos cinco de tales familias de emoción: enojo, (de Ekman, 1992; Ellsworth y Smith, 1988a; Izard, 1991;
temor, asco, tristeza y alegría (Ekman, 1993, 1994a). Shaver et al., 1987; Weiner, 1986).
Las familias de emoción se pueden entender desde
una perspectiva más cognitiva. Un análisis del idioma in­ Temor
glés condujo a un grupo de investigadores a concluir que El temor es una reacción emocional que surge de la inter­
el conocimiento de la emoción implica cinco prototipos pretación que hace una persona acerca de si la situación
básicos de la emoción: enojo, temor, tristeza, alegría y que enfrenta es peligrosa y constituye una amenaza para
amor (Shaver et al., 1987). Según este grupo de investiga­ su bienestar. Los peligros y amenazas percibidos pueden
dores, la gente aprende a realizar distinciones más finas de ser psicológicos o físicos. Las situaciones más comunes
manera progresiva dentro de las causas y consecuencias que activan el temor son aquellas que se relacionan con la
de estas cinco emociones básicas. Por ejemplo, el reper­ anticipación de un daño físico o psicológico, la vulnerabi­
torio emocional de un niño pequeño podría incluir sólo lidad ante el peligro o una expectativa de que las propias
enojo, temor, tristeza, dicha y amor, pero, después de una capacidades de afrontamiento no pudieran estar a la al­
buena cantidad de experiencia y socialización, el niño tura de las circunstancias que se avecinan. La percepción
aprende que diferentes situaciones dan lugar a diversas de que se puede hacer poco para afrontar una amenaza o
variaciones de la emoción básica. Por ejemplo, se requiere peligro ambiental es tan importante como fuente de te­
aprendizaje, experiencia y socialización para comprender mor como cualquier característica real de la amenaza o
las variedades del temor: alarma, conmoción, susto, es­ peligro en sí (Bandura, 1983). Por ende, el temor se refie­
panto, terror, pánico, histeria, mortificación, ansiedad, re en su mayor parte a una vulnerabilidad percibida que
nerviosismo, tensión, intranquilidad, aprensión, preocu­ provoca sentirse abrumado ante una amenaza o peligro.
pación, espanto, y quizás otras. De este modo, el temor es El temor motiva la defensa. Funciona como señal
la emoción básica; en tanto que la mayor complejidad en de advertencia de un daño físico o psicológico próximo
¿Cuántas emociones existen? 233

que se manifiesta en la activación del sistema nervioso heridos, discutir las cosas o evitar del todo a la otra per­
autónomo (como en la parte de huida de la respuesta de sona (Fehr et al., 1999). Cuando los individuos actúan su
pelea o huida). El individuo tiembla, transpira, mira al­ enojo, la investigación muestra una sorprendente tasa de
rededor y siente tensión nerviosa que le inclina a prote­ éxito (Tafrate, Kassinove y Dundin, 2002). A menudo el
gerse. Es a través de la experiencia de temor que nuestro enojo aclara los problemas de relación, da energía a los
sistema emocional nos informa de nuestra vulnerabilidad intereses políticos y atiza a una cultura a mejorar, como
(a menudo de manera más que obvia). La motivación de ocurrió con el movimiento de los derechos civiles, el mo­
protección se manifiesta ya sea a través de escapar o re­ vimiento para el sufragio femenino y la respuesta nacio­
trayéndose del objeto u objetos. La huida establece una nal de los estadounidenses ante los ataques terroristas del
distancia física (o psicológica) entre el sujeto y aquello 11 de septiembre de 2001 (Tavris, 1989). No obstante, en
que se teme. Si la huida no es posible, el temor motiva el todos estos casos en los que el enojo satisface una función
replegarse, como quedarse quieto y tranquilo. positiva, casi siempre es la expresión asertiva y pacífica de
Sin embargo, el temor puede también, de manera más esta emoción, en lugar de su expresión violenta, lo que re­
positiva, dar el apoyo motivacional para aprender nuevas sulta redituable, porque el enojo puede cumplir con una
respuestas de afrontamiento que alejen a la persona del función importante de alerta (“¡tómame en serio!”) que
enfrentamiento inicial con el peligro. Por ejemplo, mu­ conduce a los demás a una comprensión más profunda de
chos conductores en carreteras durante una lluvia torren­ la otra persona y del problema que causó el enojo.
cial necesitan que se les recuerde que deben prestar aten­ El enojo no sólo es la emoción más exaltada, sino
ción al piso resbaloso (el temor activa los esfuerzos de que también es la más peligrosa, ya que su propósito es
afrontamiento), y los conductores experimentados tienen destruir las barreras en el ambiente. Cerca de la mitad de
mayor capacidad de afrontar este peligro que los novatos los episodios de enojo incluyen exclamaciones y gritos,
(el temor facilita el aprendizaje de respuestas adaptati­ y cerca de 10% de estos episodios conducen a agresión
vas). En consecuencia, el temor nos advierte de nuestra (Tafrate et al., 2002). Cuando el enojo estimula la agre­
vulnerabilidad y también facilita el aprendizaje y activa sión, produce destrucción y lesiones innecesarias, como
el afrontamiento. cuando empujamos a un rival, insultamos a un compañe­
ro de equipo o dañamos de manera insensata la propie­
Enojo dad ajena. Un ataque de cólera también aumenta la pro­
El enojo es una emoción omnipresente (Averill, 1982). babilidad de sufrir un infarto. Pero, de nuevo, de manera
Cuando la gente describe su respuesta emocional más más positiva, el enojo también puede ser una emoción
reciente, el enojo es la emoción que con más frecuencia productiva; es fructífero cuando energiza el vigor, la fuer­
viene a la mente (Sherer y Tannenbaum, 1986). El eno­ za y la resistencia en nuestros esfuerzos por afrontar la
jo proviene de la restricción, como en la interpretación situación en forma productiva a medida que cambiamos
de que alguna fuerza externa (p. ej., barreras, obstáculos, el mundo que nos rodea a como debiera ser. Y la gente (p.
interrupciones) ha interferido con los propios planes, ej., los políticos) que expresan enojo adquieren en gene­
metas o bienestar. El enojo también surge en respuesta a ral un mayor respeto y estatus cuando quieren corregir
una traición, rechazo, críticas injustificadas, falta de con­ una injusticia que las personas que expresan tristeza o
sideración de los demás y molestias acumulativas (Fehr, culpa (Tiedens y Linton, 2001). Cuando las circunstan­
Baldwin, Collins, Patterson y Benditt, 1999). La esencia cias cambian de aquello que no debería ser (injusticia) a
del enojo es la creencia de que la situación no es como como deberían ser (justicia), el enojo se va desvaneciendo
debería ser; es decir, la restricción, interferencia o crítica de manera apropiada (Lerner, Goldberg y Tetlock, 1998).
es ilegítima (De Rivera, 1981).
El enojo es la emoción más vehemente. La persona Asco
que está enojada se vuelve más fuerte y tiene más ener­ El asco implica librarse o alejarse de un objeto contamina­
gía (como en la parte de pelea, de la respuesta de pelea o do, deteriorado o podrido. El objeto en cuestión depende
huida). El enojo también incrementa la sensación de con­ del desarrollo y la cultura (Rozin, Haidt y McCauley, 1993;
trol (Lerner y Keltner, 2001). El enojo hace que la gente Rozin, Lowery y Ebert, 1994). En la lactancia, la causa del
esté más sensible y sintonizada contra las injusticias que asco se limita a los sabores amargos o agrios. En la infancia,
el resto de las personas (Keltner, Ellsworth y Edwards, las reacciones de asco se amplían más allá de la aversión
1993) y la pelea y la sensación de control se dirigen a a las repulsiones psicológicamente adquiridas y, en gene­
superar o corregir la restricción ilegítima. Este ataque ral, a cualquier objeto que se considera ofensivo (Rozin y
puede ser verbal o no verbal (gritar o azotar la puerta) y Fallon, 1987). En la adultez, el asco surge de los encuen­
directo o indirecto (destruir el obstáculo o simplemente tros con cualquier objeto que se considera contaminado
lanzar objetos a todas partes). Otras respuestas comunes de algún modo, como en la contaminación corporal (falta
motivadas por el enojo son la expresión de sentimientos de higiene, sangre coagulada, muerte), contaminaciones
234 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

interpersonales (contacto físico con gente indeseable) y a la persona a restaurar el ambiente a como era en su es­
contaminaciones morales (abuso sexual infantil, incesto, tado anterior a la situación angustiante. Después de una
infidelidad). El aprendizaje cultural determina gran parte separación, el amante rechazado se disculpa, envía flores y
de lo que el adulto considera como contaminación corpo­ telefonea en un esfuerzo por reparar una relación destro­
ral, interpersonal o moral, pero las personas de la mayoría zada. Después del fracaso, el ejecutante practica para res­
de las culturas califican como repugnantes aquellas cosas taurar la confianza y prevenir otro fracaso similar. Es decir,
que son de origen animal y que se diseminan para con­ al sentirnos tristes es más probable que nos disculpemos e
taminar otros objetos (p. ej., una cucaracha muerta que intentemos reparar los agravios hechos; pero, por desgra­
toque la comida detona un asco esencial y contamina en cia, muchas separaciones y fracasos no pueden repararse.
términos emocionales el platillo completo). Bajo condiciones desesperanzadoras, la persona no se
La función del asco es el rechazo. A través del asco, el comporta en forma activa y vigorosa, sino de una manera
individuo rechaza y desecha activamente algún aspecto inactiva y letárgica que conduce en esencia al retraimiento.
físico o psicológico del ambiente. Considere las siguientes Un aspecto benéfico de la tristeza es que facilita
invasiones ambientales que las personas buscan rechazar en forma indirecta la cohesión de los grupos sociales
a través de la emoción de asco (Rozin, Lowery y Ebert, (Averill, 1968). Debido a que separarse de personas sig­
1994): comer algo amargo (mal sabor), oler amoniaco o nificativas causa tristeza y ésta es una emoción tan incó­
comida podrida (mal olor), comer una manzana con un moda, su anticipación motiva que la gente permanezca
gusano dentro (alimentos contaminados), observar una cohesionada con sus seres queridos (Averill, 1979). Si la
disección médica (violación del cuerpo), pensar en al­ gente no extrañara a los demás, entonces estaría menos
guien que tiene relaciones incestuosas (violación moral) motivada a hacer un esfuerzo adicional para mantener la
y dormir en una cama de hotel a la que no se le han cam­ cohesión social. En forma similar, si un estudiante o un
biado las sábanas (contaminación interpersonal). atleta no anticipara la posibilidad de sufrir angustia indu­
Debido a que el asco es aversivo en un sentido feno­ cida por el fracaso, estaría menos motivado a prepararse
menológico, extrañamente representa un papel motiva­ y practicar. De este modo, aunque la tristeza es una sen­
cional positivo en nuestras vidas. Al sentirnos asqueados, sación muy desagradable, puede motivar y conservar las
deseamos evitar los objetos contaminados y aprendemos conductas productivas.
las conductas de afrontamiento necesarias para prevenir
los encuentros (o la creación) de condiciones que provo­ Emociones básicas negativas: amenaza y daño
quen asco. En consecuencia, debido a que la gente tiene el Los temas que organizan las emociones por demás diver­
deseo de evitar verse en situaciones repugnantes, cambia sas del temor, tristeza, enojo y asco son la amenaza y el
sus hábitos y atributos personales, desecha los desperdi­ daño. Cuando se presagian o anticipan sucesos amena­
cios y limpia su entorno, y reevalúa sus pensamientos y zantes o dañinos, sentimos temor. Durante la lucha por
valores; lavan los platos, se lavan los dientes, toman du­ combatir o rechazar la amenaza o el daño, sentimos enojo
chas y hacen ejercicio para evitar un cuerpo fuera de for­ y asco. Una vez que ha ocurrido la amenaza o daño, sen­
ma o que “provoque asco”. timos tristeza. En respuesta ante la amenaza y el daño, el
temor motiva la conducta de evitación (huir de la amena­
Tristeza za). El enojo motiva la lucha y defensa vigorosas. El asco
La tristeza (o angustia) es la emoción más negativa y aver­ motiva el rechazo de un suceso u objeto nocivo. La triste­
siva. La tristeza surge principalmente de las experiencias za conduce a inactividad y retraimiento y es eficaz cuan­
de separación o fracaso. La separación —la pérdida de un do nos conduce a dejar los esfuerzos de afrontamiento en
ser querido por muerte, divorcio, ciertas circunstancias (p. situaciones que no podemos rechazar, contra las que no
ej., un viaje) o disgusto— produce angustia. Además de podemos luchar o de las que no somos capaces de huir.
estar separados de aquellos que amamos, también experi­ Por ende, el temor, el enojo, el asco y la tristeza trabajan
mentamos separación respecto de un lugar (pueblo natal) de manera colectiva para dotar al individuo con un sis­
o un trabajo, posición o estatus valiosos. El fracaso tam­ tema de emoción que le permite lidiar eficazmente con
bién conduce a la tristeza, como al reprobar un examen, todos los aspectos de la amenaza y el daño.
perder un concurso o ser rechazado de la membresía a un
grupo. Incluso el fracaso que está fuera del propio control Alegría
volitivo puede causar angustia, como en la guerra, enfer­ Los sucesos que provocan alegría incluyen resultados de­
medad, accidentes y depresión económica (Izard, 1991). seables, como éxito en una tarea, logro personal, progre­
Debido a que la sensación es tan aversiva, la tristeza so hacia una meta, conseguir lo que deseamos, obtener
motiva al individuo a iniciar cualquier comportamiento respeto, recibir amor o afecto, recibir una sorpresa agra­
necesario para aliviar las circunstancias provocadoras de dable o experimentar sensaciones placenteras (Ekman y
angustia antes que ocurran de nuevo. La tristeza motiva Friesen, 1975; Izard, 1991; Shaver et al., 1987). La alegría
¿Qué tienen de bueno las emociones? 235

es la evidencia emocional de que las cosas están yendo las personas se sientan competentes de que finalmente
bien (p. ej., obtener éxito, logro, progreso, respeto, amor). podrán entender la novedad, originalidad y complejidad
Las causas de alegría —resultados deseables relacionados que tienen enfrente, como con el arte moderno o una cá­
con el éxito personal y la afinidad interpersonal— son, en tedra (Silvia, 2005).
esencia, lo contrario de las causas de tristeza (resultados El interés crea el deseo de explorar, investigar, buscar,
indeseables relacionados con el fracaso y la separación o manipular y extraer información de los objetos que nos ro­
pérdida). La manera en que nos afecta la alegría parece dean. El interés motiva los actos de exploración y es en es­
ser contraria a cómo nos afecta la tristeza. Cuando esta­ tos actos de voltear las cosas al revés, de cabeza, de un lado
mos tristes, nos sentimos aletargados y retraídos; cuando a otro y por todas partes que adquirimos la información
estamos dichosos, nos volvemos optimistas. que buscamos. El interés también sustenta nuestro deseo
La función de la alegría es doble. Primero, facilita de ser creativos, aprender y desarrollar nuestras capaci­
nuestra disposición a participar en actividades sociales. dades y habilidades (Renninger et al., 1992). El interés de
Las sonrisas de dicha alegría facilitan la interacción social una persona en una actividad determina cuánta atención
(Haviland y Lelwica, 1987), y si las sonrisas continúan, dirige a ella y qué tan bien se procesa, comprende y recuer­
entonces ayudan a la relación a formarse y fortalecerse a da la información pertinente (Hidi, 1990; Renninger et al.,
lo largo del tiempo (Langsdorff, Izard, Rayias y Hembree, 1992; Renninger y Wozniak, 1985; Schiefele, 1991; Shirey
1983). Pocas experiencias recompensan tanto como la y Reynolds, 1988). En consecuencia, el interés mejora el
sonrisa y la inclusión interpersonal. En consecuencia, aprendizaje (Alexander et al., 1994). Es difícil aprender un
la alegría es un pegamento social que sella las relacio­ idioma extranjero, asignar tiempo a la lectura de un libro
nes, como entre lactante y madre, amantes, compañeros o realizar cualquier actividad de aprendizaje sin el apoyo
de trabajo y compañeros de equipo. Segundo, la alegría emocional del interés. Como ejemplo, cuando están inte­
tiene una “función tranquilizadora” (Levenson, 1999). resados, los estudiantes persisten más tiempo en las activi­
Es el sentimiento positivo que hace agradable la vida y dades de aprendizaje, pasan más tiempo estudiando, leen
que equilibra las experiencias vitales de frustración, de­ a mayor profundidad, recuerdan más de lo que han leído
cepción y afecto negativo general. La alegría nos permite y obtienen mejores calificaciones (Silvia, 2006).
conservar el bienestar psicológico, incluso ante los su­
cesos angustiantes que se cruzan en nuestro camino. La Emociones básicas positivas: involucramiento
alegría también logra deshacer los efectos inquietantes de en el motivo y satisfacción del motivo
las emociones aversivas, como cuando los padres cantan
El involucramiento en el motivo y la satisfacción del mo­
y hacen gestos graciosos para tranquilizar a un niño an­
tivo son los temas que unen las emociones positivas de
gustiado o cuando los amantes se muestran afecto para
interés y alegría. Cuando se anticipa un suceso benéfico
aliviar un intercambio que de otro modo resulta conflic­
relacionado con nuestras necesidades y bienestar, senti­
tivo (Carstensen, Gottman y Levenson, 1995).
mos interés. Si ese suceso se materializa en una satisfac­
Interés ción del motivo, sentimos alegría (o gozo). El interés mo­
tiva las conductas de aproximación y exploración necesa­
El interés es la emoción más predominante en el funcio­
rias para promover el contacto con el suceso potencial­
namiento cotidiano (Izard, 1991). Siempre está presente
mente satisfactor del motivo. El interés también prolonga
cierto nivel de interés. Debido a esto, el aumento y dismi­
nuestra participación en la tarea, de modo que podamos
nución del interés generalmente implica cambiar el inte­
colocarnos en una posición en la que experimentemos sa­
rés de un suceso, pensamiento o acción a otro. En otras
tisfacción del motivo. La alegría se suma y reemplaza en
palabras, es típico que el interés no se detenga e inicie,
cierto grado al interés una vez que ocurre la satisfacción
sino más bien que se redirija de un objeto o suceso a otro.
(Izard, 1991). En ese momento la alegría promueve la
Los acontecimientos vitales que dirigen nuestra atención
persistencia continua en la tarea y los comportamientos
incluyen aquellos que implican nuestras necesidades o
subsiguientes de reinicio de la interacción con el suceso
bienestar (Deci, 1992b). Otros sucesos que dirigen nues­
que satisface el motivo. En conjunto, el interés y la alegría
tra atención son aquellos que instigan un incremento
proporcionan el apoyo emocional para participar plena y
moderado en la tasa de descarga neural cortical, como
voluntariamente en una actividad (Reeve, 1989).
los asociados con cambios en el estímulo, novedad, in­
certidumbre, complejidad, enigmas y curiosidades, re­
tos, pensamientos de aprendizaje, pensamientos de logro ¿Qué tienen de bueno
y actos de descubrimiento (Berlyne, 1966; Izard, 1991).
En pocas palabras, aquello que le resulta interesante a la
las emociones?
gente tiene que ver con las cosas que se estiman como Cuando ocurren el sentimiento de congoja de la tristeza,
novedosas o complejas, aunque además es necesario que el enojo o los celos, es comprensible que la gente se haga
236 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

la siguiente pregunta: “¿Qué propósito satisfacen las emo­ porcionan a los animales maneras inherentes y automáti­
ciones; qué tienen de bueno?”. No es raro que las personas cas de afrontar los retos y amenazas principales hacia su
que sienten emociones aversivas deseen que simplemente bienestar (Tooby y Cosmides, 1990).
éstas desaparezcan y las dejen en paz. ¿Quién se quiere Como se muestra en el cuadro 11.1, las emociones
sentir triste? cumplen, cuando menos, con ocho propósitos diferentes:
El trabajo acerca de la utilidad o función de la emo­ protección, destrucción, reproducción, reunión, afilia­
ción comenzó con el libro La expresión de las emociones ción, rechazo, exploración y orientación (Plutchik, 1970,
en el hombre y en los animales de Charles Darwin (1872), 1980). Para el propósito de protección, el temor ener­
un trabajo menos famoso que el de 1859 sobre la evo­ giza y dirige al cuerpo para replegarse y escapar; y para
lución de las especies. En su obra acerca de las emocio­ destruir algún aspecto del ambiente (p. ej., un enemigo,
nes, Darwin afirmaba que éstas ayudan a los animales a obstáculo, restricción), el enojo prepara al cuerpo para
adaptarse a su entorno. Las demostraciones de emoción el ataque. Para explorar el ambiente, la anticipación des­
ayudan tanto a la adaptación como las demostraciones de pierta el interés y alista al cuerpo para la investigación.
las características físicas (p. ej., estatura). Por ejemplo, el Para cualquiera de las tareas importantes de la vida, los
perro que muestra sus dientes en defensa de su territorio seres humanos han desarrollado una reacción emocional
afronta las situaciones hostiles (al amenazar a sus contra­ adaptativa correspondiente. En consecuencia, la función
rios). Tal expresividad es funcional y, en consecuencia, las de la emoción es prepararnos con una respuesta automá­
emociones son candidatas para la selección natural. tica, muy rápida e históricamente exitosa hacia las tareas
vitales fundamentales.
Esta línea de razonamiento nos lleva a la siguiente
  Funciones de afrontamiento conclusión: no existen las emociones “malas”. La alegría
Las emociones no se dan en el vacío; ocurren por una no necesariamente es una emoción buena, y el enojo y
razón. Desde un punto de vista funcional, las emociones el temor no necesariamente son emociones malas (Izard,
evolucionaron porque ayudaron a los animales a lidiar con 1982). Todas las emociones son benéficas porque dirigen
las tareas fundamentales de la vida (Ekman, 1994a). Para la atención y canalizan el comportamiento hacia donde
sobrevivir, los animales deben explorar su entorno, vomi­ se requiere, dadas las circunstancias que uno enfrenta. Al
tar sustancias nocivas, desarrollar y mantener relaciones, hacer esto, cada emoción proporciona una disposición
atender de inmediato a las urgencias, evitar lesiones, re­ única a responder ante una situación específica. Desde
producirse, luchar y tanto recibir como proporcionar cui­ este punto de vista, el temor, enojo, asco, tristeza y to­
dados. Cada uno de estos comportamientos es producido das las otras emociones son buenas. Esto se debe a que
por la emoción y cada uno facilita la adaptación del indi­ el temor facilita en forma óptima la protección, el asco
viduo a los ambientes físicos y sociales cambiantes. facilita en forma óptima la repulsión hacia objetos con­
Las tareas vitales fundamentales son conflictos hu­ taminados, y así sucesivamente. Por ende, las emociones
manos universales, como la pérdida, frustración y logro son organizadores positivos, funcionales, deliberados y
(Johnson-Laird y Oatley, 1992). La emoción durante las adaptativos del comportamiento.
tareas de la vida energiza y dirige la conducta de modos Otros investigadores de la emoción que tienen una
adaptativos (p. ej., luego de una separación, el llanto de orientación biológica destacan una mayor flexibilidad
ayuda ha resultado ser más eficaz que otros cursos de ac­ en los modos emocionales de afrontamiento de lo que
ción). Es decir, la emoción y la conducta emocional pro­ sería aparente en el cuadro 11.1 (Frijda, 1994); es decir,

Cuadro 11.1  Perspectiva funcional de la conducta emocional.


Emoción Situación estímulo Conducta emocional Función de la emoción
Temor Amenaza Correr, volar Protección
Enojo Obstáculo Morder, golpear Destrucción
Alegría Pareja potencial Cortejar, aparearse Reproducción
Tristeza Pérdida de una persona Llanto de ayuda Reunión
valiosa
Aceptación Membresía de grupo Acicalarse, compartir Afiliación
Asco Objeto desagradable Vomitar, hacerse a un lado Rechazo
Anticipación Nuevo territorio Examinar, mapear Exploración
Sorpresa Objeto novedoso repentino Detenerse, alertarse Orientación
Fuente: R. Plutchik, “Functional View of Emotional Behavior”, en Emotion: A Psychoevolutionary Syntesis, 1980, Nueva York, Harper y Row, 1980, p.289. Adaptado
con autorización.
¿Qué tienen de bueno las emociones? 237

aunque el temor motiva en esencia la conducta de pro­ está en mucha mayor probabilidad de conservar el jugue­
tección, también nos prepara para tomar acciones adi­ te que el niño que no expresa tales emociones (Camras,
cionales y más flexibles, incluyendo la prevención inicial 1977; Reynolds, 1982). La expresión emocional comunica
de un suceso peligroso o la supresión de una actividad de modo no verbal a otros la conducta que probablemen­
hasta que pase la amenaza. De la misma manera, el enojo te emitirá a continuación el individuo. Si se le quita el ju­
motiva en esencia una acción destructiva, pero también guete, el niño que expresa enojo comunica un probable
nos prepara para imponer normas sociales o a desalentar ataque próximo, en tanto que el niño que expresa tristeza
los sucesos productores de enojo antes de que ocurran comunica la probable explosión de llanto. Con frecuencia,
(p. ej., desalentar la injusticia, las restricciones e insultos la señal de que uno está en probabilidad de atacar o llorar
con comportamientos preparatorios como la negociación tiene éxito para recuperar el juguete perdido (o prevenir
de reglas). La experiencia individual y el aprendizaje cul­ que se retire el juguete en primer lugar). De aquí que, en
tural expanden en gran medida a lo largo del tiempo las el contexto de la interacción social, la emoción satisface
entradas en la columna “Conducta emocional” del cua­ múltiples funciones, incluyendo las informativas (“esto
dro 11.1. Esta flexibilidad cada vez mayor es importante es lo que siento”), de advertencia (“esto es lo que estoy a
porque deja claro que las respuestas emocionales son más punto de hacer”) y directivas (“esto es lo que quiero que
flexibles que los reflejos (Scherer, 1984b). hagas”) (Ekman, 1993; Schwartz y Clore, 1983). De este
modo, las expresiones emocionales comunican incentivos
sociales (sonrisa de alegría), disuasiones sociales (rostro
  Funciones sociales enojado) y mensajes tácitos (rostro de vergüenza) que
Además de tener una función en el afrontamiento, las allanan y coordinan las interacciones sociales (Fernald,
emociones satisfacen funciones sociales (Izard, 1989; 1992; Keltner y Buswell, 1997; Tronick, 1989).
Keltner y Haidt, 1999; Manstead, 1991). Las emociones: Muchas expresiones emocionales están motivadas
por factores sociales, en lugar de biológicos. Esta ase­
1. Comunican nuestros sentimientos a los demás.
veración suena extraña porque en general la gente son­
2. Influyen en la interacción de las otras personas con
ríe cuando está alegre y frunce el ceño cuando se siente
nosotros.
triste. No obstante, es frecuente que las personas sonrían
3. Invitan y facilitan la interacción social.
aunque no estén dichosas; en lugar de ello, con frecuencia
4. Crean, mantienen y disuelven las relaciones.
sonríen cuando quieren facilitar la interacción social.
Las expresiones emocionales son mensajes no ver­ Los etólogos que estudian la sonrisa en los primates
bales poderosos que comunican nuestros sentimientos a han encontrado que a veces los chimpancés utilizan una
las otras personas. A través de las expresiones emocio­ sonrisa voluntaria para desviar el comportamiento poten­
nales, los lactantes comunican de modo no verbal lo que cialmente hostil de animales dominantes y que en otras
no pueden decir verbalmente, como a través del rostro ocasiones lo hacen para mantener o aumentar las interac­
(Fridlund, 1992), voz (Scherer, 1986) y conducta emo­ ciones amistosas (Van Hooff, 1962, 1972). De la misma
cional en general (Huebner e Izard, 1988). Al nacer, los manera que los chimpancés sonríen (muestran los dien­
lactantes tienen la capacidad de expresar alegría, interés tes) para apaciguar a los machos dominantes, los niños
y asco; a los dos meses de edad, también pueden expresar pequeños sonríen cuando se acercan a un desconocido,
tristeza y enojo; y para los seis meses, pueden expresar y es más probable que los niños se acerquen a un desco­
temor (Izard, 1989). A lo largo de la lactancia, el interés, nocido que sonríe que a uno que no lo hace (Connolly y
alegría, tristeza, asco y enojo representan casi el total Smith, 1972). Los adultos que se sienten avergonzados en
de las expresiones faciales relacionadas con la emoción un sentido social también están en probabilidad de son­
(Izard et al., 1995). Los cuidadores reconocen de mane­ reír (Kraut y Johnston, 1979). Además, la sonrisa es una
ra confiable e interpretan con precisión estas expresiones demostración universal de bienvenida (Eibl-Eibesfeldt,
faciales (Izard, Huebner, Risser, McGinner y Dougherty, 1973; Van Hooff, 1972) que parece expresar en términos
1980). De este modo, las expresiones faciales del lactante no verbales, “soy amigable; me gustaría que fuéramos
guían la atención específica de la emoción que proporcio­ amigos”. En cada uno de estos casos, la sonrisa tiene una
nan los cuidadores (Huebner e Izard, 1988). motivación social y no biológica.
Las demostraciones de emoción influyen en cómo in­ La idea de que una sonrisa puede tener una motiva­
teractúa la gente, de modo que la expresión emocional de ción social conduce a la pregunta de si ésta es típicamen­
un individuo puede estimular las reacciones conductuales te una expresión emocional de alegría o una expresión
selectivas de otra persona (Camras, 1977; Coyne, 1976a, social de amistad (Fernandes-Dols y Ruiz-Belba, 1995;
1976b; Frijda, 1986; Klinnert, Campos, Sorce, Emde y Kraut y Johnston, 1979). Para contrastar esta hipótesis,
Suejda, 1983). Por ejemplo, en una situación de conflicto Robert Kraut y Robert Johnston (1979) observaron a per­
acerca de un juguete, un niño que expresa enojo o tristeza sonas que sonreían mientras jugaban boliche, mientras
238 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

veían un partido de hockey y mientras caminaban por la la vida. Debido a que sólo unas cuantas de estas tareas
calle. Los investigadores se preguntaron si la gente son­ son realmente fundamentales, el sistema de la emoción
reía con más frecuencia cuando participaba en una inte­ responde de una manera estereotipada que utiliza y or­
racción social o cuando experimentaba una reacción de ganiza un conjunto limitado, pero sumamente apropiado,
felicidad hacia un suceso positivo (una buena puntuación de respuestas. Esta forma de responder se puede catalo­
en boliche, un gol de su equipo de hockey, clima soleado). gar más bien como una “receta probada” (para tomar un
En términos generales, los jugadores de boliche, los es­ ejemplo de Levenson, 1999). Estas maneras prototípicas
pectadores del deporte y los transeúntes tuvieron mayor de respuesta hacia las tareas vitales fundamentales son
probabilidad de sonreír socialmente (para allanar las in­ las mismas que las que se enumeran en el cuadro 11.1.
teracciones sociales) que emocionalmente (en respuesta a Cuando son apropiadas para la situación, estas maneras
resultados positivos). automáticas de responder a los problemas pueden ser
muy adaptativas. Pero también pueden ser inapropiadas
para el contexto cuando se activan dentro de otras cir­
  ¿Por qué tenemos emociones? cunstancias (p. ej., atacar a los contrarios no siempre es
La vida está llena de retos, tensiones y problemas a resol­ el mejor modo de manejar una situación). Para que las
ver. Las emociones existen como soluciones a tales retos, emociones sean adaptativas en muchas situaciones dife­
tensiones y problemas (Ekman, 1992; Frijda, 1986, 1988; rentes, necesitan regularse y controlarse.
Lazarus, 1991a; Scherer, 1994b). Al coordinar y dirigir Como señala Robert Levenson (1999), en el mundo
los sentimientos, la activación, el propósito y la expresión moderno es raro que un tigre nos salte encima, la gente
(los procesos de la emoción señalados en la figura 11.1), rara vez roba nuestros alimentos y muy pocas veces las
las emociones “establecen nuestra posición en relación bestias amenazan con matar a nuestras crías. Las amena­
con el ambiente” (Levenson, 1999) y “nos equipan con zas actuales son en menor escala y, en consecuencia, no
respuestas específicas, eficientes, que están diseñadas es­ requieren el mismo tipo de movilización masiva de nues­
pecialmente para los problemas de la supervivencia física tros sistemas de emoción. Adquirir competencia para
y social” (Keltner y Gross, 1999). regular las propias emociones generalmente es algo que
Algunos autores discuten que las emociones no tie­ mejora con la experiencia y constituye una labor de toda
nen un propósito útil. Afirman que alteran la actividad la vida (Carstensen, 1995; Gross, Cartensen, Pasupathi y
continua, desorganizan la conducta y nos privan de la Tsai, 1997). Al final, el que las emociones nos sirvan de­
racionalidad y la lógica (Hebb, 1949; Mandler, 1984). pende de qué tan capaces seamos de autorregular nues­
Estos investigadores conceden que aunque las emocio­ tros sistemas de emoción, de modo que experimentemos
nes cumplieron con funciones evolutivas importantes la regularización de la emoción en lugar de ser regulados
hace miles de años, ya no lo hacen en el mundo moder­ por nuestras emociones (Gross, 1999).
no. Esta postura se encuentra en agudo contraste con la
afirmación de que las emociones priorizan la conducta ¿Cuál es la diferencia entre
de modos que hacen óptima la adaptación a las deman­
das que enfrentamos (Lazarus, 1991a; Levenson, 1994a, emoción y estado de ánimo?
1999; Oatley y Jenkins, 1992; Plutchik, 1980). Todos los Una quinta pregunta fundamental sobre la naturaleza
investigadores concuerdan en que las emociones afectan de la emoción es: ¿cuál es la diferencia entre emoción
nuestro modo de pensar, sentir y comportarnos. Así que y estado de ánimo? (Ekman y Davidson, 1994; Russell y
la duda estriba en si las emociones son adaptativas y fun­ Barrett, 1999). Se pueden enumerar varios criterios para
cionales o si son inadaptativas y disfuncionales (véase el esta distinción (Goldsmith, 1995), pero tres de ellos pa­
apartado 11). recen especialmente informativos: diferentes anteceden­
La causa por la que ambas partes del dilema “funcio­ tes, diferente especificidad de acción y diferente curso
nal contra disfuncional” tienen sentido es porque las dos temporal.
son correctas. Las emociones existen al mismo tiempo Primero, en cuanto a los antecedentes diferentes, las
como una obra maestra del esquema evolutivo (como lo emociones y los estados de ánimo provienen de causas
señalan los teóricos de la emoción) y como un exceso de distintas. Las emociones se derivan de situaciones vita­
equipaje en la edad de la razón (como lo indican los estoi­ les significativas y de las estimaciones de su importancia
cos, los budistas y otras personas). para nuestro bienestar. Por el otro lado, los estados de
La emoción humana opera dentro de un esquema de ánimo surgen de procesos indefinidos y que a menudo se
dos sistemas (Levenson, 1999). El núcleo biológico del desconocen (Goldsmith, 1995). Segundo, en cuanto a la
sistema de la emoción es algo que compartimos los hu­ diferente especificidad de acción, las emociones influyen
manos con otros animales y ésta es la parte del sistema mayormente en el comportamiento y dirigen cursos es­
que evolucionó para resolver las tareas fundamentales de pecíficos de acción. Por el contrario, los estados de ánimo
¿Cuál es la diferencia entre emoción y estado de ánimo? 239

A partado 11

y adquirir una mayor sociabilidad con otras personas fuera de la


Papel de la emoción en el desarrollo relación entre lactante y cuidador (Colin, 1996).
El enojo durante los “terribles primeros dos años” ayuda a
fomentar la sensación de autosuficiencia del preescolar (Dunn y
Munn, 1987). Imagine al niño vulcano sin la capacidad de eno-
Pregunta: ¿Por qué es importante esta información? jo cuando sus metas se obstruyen o bloquean. Mostraría poca
Respuesta: Para apreciar por qué los vulcanos nunca serán o ninguna protesta contra las restricciones e incomodidades.
más listos que los humanos. Tendría poca motivación para utilizar el pensamiento y la bús-
queda de soluciones de problemas necesarios para descubrir
cómo afrontar mejor la situación a fin de eliminar o superar los
En la ciencia ficción (es decir, Viaje a las estrellas), los vulcanos obstáculos.
son una raza de personas que niegan y rechazan sus emocio- La tristeza, vergüenza, culpa, compasión y empatía son in-
nes. Buscan de manera constante superar sus emociones. Los gredientes emocionales para el desarrollo de la conducta pro-
vulcanos también son una raza muy perspicaz, llena de lógica, social. Sin la información que proveen estas emociones, el niño
inteligencia, pensamiento abstracto y sorprendente desarrollo vulcano sería lento para aprender qué tendría de malo tomar el
cognitivo. Según piensan ellos, han alcanzado estos elevados preciado juguete de otro niño. La empatía y la tristeza proporcio-
logros cognitivos porque rechazan sus emociones. nan al niño las maneras de comprender las consecuencias dañi-
Decir que el rechazo de las emociones enriquece el desa- nas de su conducta para el otro niño (Davidson, Turiel y Black,
rrollo cognitivo es más ficción que ciencia. El sistema de las 1983). La vergüenza y la culpa hacen dolorosa la violación de las
emociones es un aliado esencial para el desarrollo del sistema reglas sociales (vergüenza) y de los estándares morales (culpa).
cognitivo. ¿Qué pasaría si un lactante vulcano se negara a son- La vergüenza nos dice que estamos actuando de un modo que
reír o a mostrar interés espontáneo? La cantidad y calidad de es inadecuado o inaceptable para otros (Barrett, 1995). La culpa
interacción social de este pobre niño con sus cuidadores sería nos dice que se está violando un estándar moral y, por ende,
ínfima. La sonrisa social atrae los cuidados y acercamiento de motiva comportamientos de restitución que ayudan a conser-
los demás. Sin una multitud de sonrisas, el lactante vulcano no var nuestras relaciones con los demás (Baumeister, Stillwell y
tendría medio de obtener el constante flujo de estimulación y Heatherton, 1995).
desafío de otros individuos que es necesario para un desarrollo Las emociones facilitan y alimentan el desarrollo cognitivo
cognitivo óptimo, adquirir la capacidad para asumir la perspec- (Abe e Izard, 1999; Larson y Asmussen, 1991). Un análisis in-
tiva ajena, role-playing e internalización de normas. teresante de este proceso se presenta en El diario de Ana Frank.
El interés es una emoción que surge de la novedad y comple- Sus escritos mostraban de manera consistente que las experien-
jidad ambiental. Sin interés, el vulcano carecería de un recurso cias de intensa emoción eran seguidas de niveles superiores de
motivacional interno para explorar su entorno físico: recoger co- razonamiento (Haviland y Kramer, 1991). Las experiencias emo-
sas, compartirlas, arrojarlas y realizar todo tipo de pequeños cionales (p. ej., temor, enojo, asco, tristeza) contribuyen en un
experimentos con el mundo. Los lactantes que expresan emo- sentido motivacional en los adolescentes a la construcción men-
ciones positivas como interés y alegría logran el acercamiento tal activa del autoconcepto, al descubrimiento del significado,
de sus cuidadores, y la relación con una figura de apego es el a la consideración personal ideal y potencial, y al pensamiento
trampolín que necesita un recién nacido para aumentar la explo- abstracto en general. De este modo, las emociones alimentan el
ración y el juego, reducir la desconfianza hacia los desconocidos desarrollo cognitivo.

influyen en mayor medida en la cognición y dirigen aque­ en realidad una emoción prototípica como enojo, temor
llo en lo que piensa la persona (Davidson, 1994). Tercero, o alegría (Clark, Watson y Leeka, 1989; Watson y Clark,
con relación al curso temporal diferente, las emociones 1994). En contraste, la persona promedio experimenta en
emanan de eventos breves con duración de unos cuantos general un flujo constante de estados de ánimo o “afecto”.
segundos o quizá minutos, en tanto que los estados de Aunque las emociones son relativamente poco comunes
ánimo emanan de sucesos mentales que duran horas o en la experiencia diaria, la gente siente algo todo el tiem­
quizá días. Por tanto, los estados de ánimo tienen mayor po. Lo que siente de manera típica es un estado de ánimo,
duración que las emociones (Ekman, 1994a). un modo de sentirse que a menudo existe como efecto
posterior a un episodio emocional experimentado ante­
riormente (Davidson, 1994).
  Estado de ánimo cotidiano El estado de ánimo existe como un estado de afecto po­
La mayoría de la gente tiene cerca de 1 000 minutos de sitivo o un estado de afecto negativo (es decir, buen estado
vigilia durante el día, pero sólo unos cuantos incluyen de ánimo, mal estado de ánimo [Watson, Clark y Tellegen,
240 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

30

28

Puntuación del estado de ánimo


26

24
Estudio I AP
22 Estudio II AP
Estudio I AN
Estudio II AN
20

18

16

14
6 a.m. 9 a.m. Mediodía 3 p.m. 6 p.m. 9 p.m. Media- 3 a.m.
noche
Hora del día

Figura 11.8  Niveles de afecto positivo (AP) y de afecto negativo (AN) en función de la hora del día en dos estudios.

1988; Watson y Tellegen, 1985]). Sin embargo, el afecto po­ bajo son tranquilos y relajados. En lugar de los estados
sitivo y el negativo no son modos diferentes del sentimien­ emocionales prototípicos como alegría y temor, estos sen­
to. Más bien, estos estados de ánimo son modos indepen­ timientos de alerta por encima del aburrimiento (afecto
dientes, no contrarios (Diener y Emmons, 1984; Diener e positivo) y de irritabilidad en vez de relajación (afecto ne­
Iran-Nejad, 1986). Por ejemplo, durante una entrevista de gativo) constituyen la naturaleza esencial de la experien­
trabajo, es frecuente que las personas informen sentir de cia afectiva de todos los días: nuestro estado de ánimo
manera simultánea tanto afecto positivo como negativo. Es cotidiano.
típico que el entrevistado se sienta tanto entusiasta como El afecto positivo y negativo se relacionan no sólo
nervioso al mismo tiempo. El afecto positivo también varía con los estados de ánimo sino también con los sistemas
de manera sistemática en relación con el ciclo de sueño- cognitivo, motivacional, biológico y conductual en ge­
vigilia, en tanto que el afecto negativo no lo hace (Watson, neral (Clark, Watson y Mineka, 1994). El afecto positivo
Wiese, Vaidya y Tellegen, 1999). Como se muestra en la refleja un sistema motivacional apetitivo y dirigido a la
figura 11.8, el nivel del afecto positivo es bastante bajo al recompensa (Fowles, 1988), en tanto que el afecto nega­
despertar. Aumenta con rapidez a lo largo de la mañana tivo refleja un sistema motivacional aversivo y dirigido
y continúa elevándose en forma gradual durante la tarde al castigo (Gray, 1987a, 1987b). Básicamente, el afecto
hasta alcanzar su cima entre las 6.00 p.m. y las 9.00 p.m. A positivo y un buen estado de ánimo apoyan la conduc­
partir de este momento el afecto positivo disminuye rápi­ ta de aproximación, mientras que el afecto negativo y un
damente hasta las últimas horas de la noche, cuando regre­ mal estado de ánimo apoyan el retraimiento (Watson et
sa al nivel bajo de la mañana (Clark et al., 1989). al., 1999). Este sistema de afecto positivo tiene su propio
El afecto positivo refleja una interacción placente­ sustrato neural: las vías dopaminérgicas. Estas vías se ac­
ra. Existe como el nivel actual de placer, entusiasmo y tivan por la expectativa de sucesos deseables (Ashby et al.,
progreso hacia metas en una persona. Es típico que los 1999; Wise, 1996); y el sistema de afecto negativo tiene
individuos que sienten un afecto positivo elevado se su propio sustrato neural: las vías serotoninérgicas y no­
muestren entusiastas y que experimenten energía, alerta radrenérgicas. Estas vías se activan por la expectativa de
y optimismo, en tanto que quienes presentan un afecto resultados negativos (MacLeod, Byrne y Valentine, 1996).
positivo bajo típicamente se sientan letárgicos, apáticos De nuevo, estos hallazgos llevan a la conclusión de que
y aburridos. los afectos positivo y negativo son más formas indepen­
El afecto negativo refleja una interacción desagra­ dientes del sentimiento que opuestos emocionales o neu­
dable. Las personas con afecto negativo elevado experi­ rales. La expectativa de sucesos deseables activa las vías
mentan por lo común insatisfacción, nerviosismo e irri­ dopaminérgicas que generan afecto positivo y conducta
tabilidad, en tanto que quienes tienen un afecto negativo de aproximación (y no tienen impacto sobre los proce­
¿Cuál es la diferencia entre emoción y estado de ánimo? 241

sos afectivos negativos), en tanto que la expectativa de barra de chocolate (Isen, Daubman y Nowicki, 1987; Isen,
sucesos negativos activa las vías serotoninérgicas y nora­ Johnson, Mertz y Robinson, 1985), enterarse de que nues­
drenérgicas que generan el afecto negativo y la conducta tro desempeño fue exitoso (Isen, 1970), recibir una galleta
de retraimiento (y no tienen impacto sobre los procesos (Isen y Levin, 1972), recibir una bebida como un jugo de
afectivos positivos). naranja (Isen et al., 1985), una muestra fortuita de ama­
bilidad (Wilson, Centerbar, Kermer y Gilbert, 2005), re­
cibir realimentación positiva (Isen, Rosenzweig y Young,
  Afecto positivo 1991), pensar en acontecimientos positivos (Isen et al.,
El afecto positivo refleja el estado general diario, de bajo 1985), experimentar un clima soleado (Kraut y Johnston,
nivel, de sentirse bien (Isen, 1987). Es la sensación cálida 1979), ver una película divertida (Isen y Nowicki, 1981) o
que con tanta frecuencia acompaña a las experiencias pla­ elegir las caricaturas preferidas (Carnevale e Isen, 1986).
centeras cotidianas como caminar por el parque en un día Una vez instigada por el suceso provocador (p. ej., re­
soleado, recibir un regalo inesperado o buenas noticias, cibir un pequeño obsequio), la sensación cálida del esta­
escuchar música o lograr progreso en una tarea. Aunque do de ánimo positivo continúa hasta por veinte minutos
nos enfocamos en el paisaje del parque, las buenas noti­ (Isen et al., 1976). Debido a que disfrutamos sentirnos
cias, la música agradable o la realimentación positiva, el bien, las personas felices toman decisiones y actúan de
sentimiento positivo leve surge de manera inconsciente. tal modo que pueden conservar esos estados de ánimo
Es posible que sonriamos más, que silbemos al caminar, positivos durante más de veinte minutos (Forest, Clark,
que tengamos fantasías sobre recuerdos felices o que Mills e Isen, 1979; Isen, Shalker, Clark y Karp, 1978). No
hablemos con más emoción, pero típicamente los senti­ obstante, es más frecuente que algún suceso rival o una
mientos positivos permanecen fuera de nuestra atención tarea interruptora distraigan nuestra atención del hecho
consciente. De hecho, si alguien nos hace dirigir la aten­ que indujo el afecto; es decir, perdemos nuestro estado
ción hacia ese estado de ánimo agradable (“¡Vaya, hoy es­ de ánimo positivo al involucrarnos en sucesos neutros o
tamos de buen humor! ¿No es cierto?”), paradójicamente aversivos (p. ej., un trabajo aburrido, congestionamientos
esa atención es el inicio del final del afecto positivo. de tránsito, malas noticias, un riesgo que salió mal).
Esta falta de conciencia del afecto positivo contrasta
con las emociones positivas más intensas y que captan la Beneficios de sentirse bien
atención, como la alegría. El propósito de una emoción es En comparación con las personas que tienen un estado
atraer la atención y dirigir la conducta de afrontamiento de ánimo neutro, los individuos expuestos a condiciones
(de modo que la persona pueda adaptarse con eficiencia que les permiten sentirse bien tienen mayor probabilidad
a las demandas situacionales). El afecto positivo es más de ayudar a otros (Isen y Levin, 1972), actuar de manera
sutil. No afecta la atención ni el comportamiento. En sociable (es decir, iniciar conversaciones; Batson, Coke,
lugar de ello, el afecto positivo influye sutilmente en el Chard, Smith y Taliaferro, 1979), expresar mayor agrado
flujo del procesamiento de información —aquello en que hacia los demás (Veitch y Griffith, 1976), ser más gene­
pensamos, las decisiones que tomamos, la creatividad, los rosos con otros (Isen, 1970) y consigo mismos (Mischel,
juicios, y así sucesivamente (Isen, 1987, 2000)—. Coates y Raskoff, 1968), asumir riesgos (Isen y Patrick,
1983), actuar en forma más cooperativa y menos agresi­
Condiciones que nos hacen sentir bien va (Carnevale e Isen, 1986), resolver problemas de modo
La gente tiene dificultad para explicar por qué se siente creativo (Isen et al., 1987), persistir ante una realimenta­
bien. Si se les presiona, es típico que las personas digan ción de fracaso (Chen e Isen, 1992), tomar decisiones con
que su vida en general está yendo bien. Por otro lado, mayor eficiencia (Isen y Means, 1983) y mostrar mayor
los investigadores del estado de ánimo han descubierto motivación intrínseca en actividades interesantes (Isen y
qué condiciones conducen a la gente a sentirse bien y la Reeve, 2005). Consideremos dos ejemplos.
mayoría de estas condiciones crean un afecto positivo de El afecto positivo facilita nuestra disposición a ayudar
tal manera que los individuos no están conscientes de la a los demás (Isen y Levin, 1972). Un grupo de investiga­
fuente causal de su buen estado de ánimo (Isen, 1987). dores realizó un estudio de campo en un centro comercial
Consideremos las siguientes manipulaciones experi­ local en el que en forma aleatoria colocaron dinero en el
mentales inductoras de afecto relacionadas con obtener depósito de monedas devueltas de un teléfono público.
una pequeña ganancia, divertirse o experimentar placer: Su hipótesis era que todas las personas que revisan la ra­
encontrar dinero en el receptáculo de monedas devuel­ nura de dinero después de hacer su llamada telefónica y
tas de un teléfono público (Isen y Levin, 1972), recibir que encontraran el cambio se sentirían bien, en tanto que
como regalo una bolsa de dulces (Isen y Geva, 1987; Isen, aquellos que no lo encontraran continuarían teniendo el
Neidenthal y Cantor, 1992), recibir una muestra gratis de mismo estado de ánimo de todos los días. Después de que
un producto (Isen, Clark y Schwartz, 1976), recibir una cada participante dejaba la casilla telefónica, los investi­
242 CAPÍTULO 11 Naturaleza de las emociones: las cinco eternas preguntas

Cuadro 11.2  Efecto del afecto positivo sobre la ayuda a los demás.

Mujeres Varones
Condición Ayudaron No ayudaron Ayudaron No ayudaron
Afecto positivo (Sí recibió diez centavos) 8 0 6 2
Afecto neutro (No recibió diez centavos) 0 16 1 8
Fuente: A. M. Isen y P. F. Levin, “The effect of feeling good on helping: Cookies and kindness”, en Journal of Personality and Social Psychology, 21, 1972, pp. 384-388.
Copyright 1972 American Psychological Association. Reproducido con autorización.

gadores hacían que una joven se acercara al participante y también dieron respuestas rutinarias y estereotipadas en
que “accidentalmente” dejara caer un montón de libros. Si la RAT. En consecuencia, existen ventajas inherentes de
el afecto positivo facilita ayudar a los demás, entonces los procesamiento que se obtienen de sentirse bien, ya que el
participantes que encontraron el dinero tendrían signifi­ afecto positivo actúa como un recurso para resolver pro­
cativamente mayor probabilidad de ayudar a la mujer que blemas y alcanzar metas (Aspenwall, 1998).
los participantes que no encontraron nada (los resultados La explicación de cómo y por qué el afecto positi­
se presentan en el cuadro 11.2). La gente en su estado de vo facilita la creatividad, eficiencia en la toma de deci­
ánimo diario, regular y normal (que no encontraron el siones, sociabilidad, conducta prosocial, persistencia y
dinero) casi nunca ayudaban (sólo 1 de 25 proporcionó otras cosas por el estilo no es tan sencilla como parecería
ayuda). Las personas en un buen estado de ánimo (que a primera vista. Al ser un estado de ánimo en lugar de
sí recibieron el dinero) casi siempre ayudaron (14 de 16 una emoción, el afecto positivo influye en los procesos
proporcionaron ayuda). Estos resultados muestran que cognitivos, como los recuerdos, juicios y estrategias de
un muy ligero sentimiento agradable aumenta en forma solución de problemas. En consecuencia, influye en los
notable la disposición de la gente a ayudar a un descono­ contenidos de la memoria de trabajo (a corto plazo) al
cido necesitado. predisponer aquello en lo que piensa el individuo y qué
El afecto positivo facilita la flexibilidad cognitiva (Isen recuerdos y expectativas vienen a su mente (Isen, 1984,
et al., 1992) y la solución creativa de problemas (Estrada, 1987, 2002). Cuando uno se siente bien, el afecto positi­
Isen y Young, 1994, 1997; Isen et al., 1987). Alice M. Isen vo sirve en esencia como una señal de recuperación para
y sus colaboradores (1987) indujeron afecto positivo o traer a primer plano el material positivo almacenado en
neutro en grupos de estudiantes universitarios y después la memoria (Isen et al., 1978; Laird, Wagener, Halal y
les pidieron que resolvieran una de dos tareas de solución Szegda, 1982; Nasby y Yando, 1982; Teasdale y Fogarty,
de problemas que requerían creatividad: la tarea de la vela 1979). Como resultado, la gente que se siente bien tiene
(Dunker, 1945) o la prueba de asociados remotos (RAT; fácil acceso a los pensamientos felices y a los recuerdos
Mednick, Mednick y Mednick, 1964). En la tarea de la positivos (en comparación con las personas cuyos sen­
vela, los participantes reciben una pila de tachuelas, una timientos son neutros). Con los pensamientos felices y
vela y una caja de cerillos con las instrucciones de fijar recuerdos agradables en un lugar prominente de su men­
la vela a la pared (un tablero de corcho), de modo que la te, las personas muestran un aumento en la creatividad,
vela pueda quemarse sin tirar cera en el piso. En la RAT, ayudan más a los demás, muestran persistencia ante el
el participante ve tres palabras (fango, bosque, costa) y se fracaso, toman decisiones con más eficiencia, muestran
le pide que genere una cuarta palabra que se relacione una motivación intrínseca más elevada, y así en forma
con las otras tres (en este caso, guarda). Los participantes sucesiva. Esto ayuda a explicar por qué los efectos a corto
con afecto positivo resolvieron la tarea de la vela y die­ plazo del afecto positivo ayudan a la gente a tener éxito en
ron respuestas creativas (inusuales o “remotas”) para la un amplio rango de áreas de sus vidas, incluyendo matri­
RAT (Isen et al., 1987). En contraste, la tarea de la vela monio, amistad, ingresos, trabajo y salud (Lyubomirsky,
desconcertó a los participantes con afecto neutro, quienes King y Diener, 2005).
Resumen 243

Resumen
Este capítulo expone cinco preguntas esenciales para sales, funciones evolutivas y patrones específicos de reali-
comprender la naturaleza de la emoción. La primera pre- mentación facial. Según la perspectiva cognitiva, los seres
gunta es “¿qué es una emoción?”. Las emociones se carac- humanos poseen un repertorio emocional mucho más rico
terizan por cuatro aspectos que representan dimensiones y diverso que sólo las emociones básicas. Los investigado-
del sentimiento, activación, intención y expresión. Los sen- res afirman que un número casi ilimitado de emociones
timientos dan a las emociones un componente subjetivo secundarias se adquieren a través de experiencias perso-
que tiene significado personal. La activación incluye la ac- nales, antecedentes del desarrollo, influencias de sociali-
tividad biológica, como la frecuencia cardiaca, que prepa- zación y reglas culturales. A pesar de esta diversidad de
ra al cuerpo para la conducta adaptativa de afrontamiento. opiniones, la mayoría de las listas de emociones incluyen
El componente de intención da a la emoción un sentido las seis que se analizan aquí en cierto detalle: temor, eno-
de motivación dirigida a metas para tomar un curso de jo, desconfianza, tristeza, alegría e interés.
acción específico. El componente social de la emoción es La cuarta pregunta es “¿qué tienen de bueno las emo-
su aspecto comunicativo, como ocurre a través de una ex- ciones?”. Esta pregunta destaca que las emociones satis-
presión facial. La emoción es el constructo psicológico que facen un propósito. Desde un punto de vista funcional, las
coordina y unifica estos cuatro aspectos de la experiencia emociones evolucionaron como reacciones biológicas que
en un patrón adaptativo sincronizado. nos ayudaron a adaptarnos con éxito a las tareas funda-
La segunda pregunta es “¿qué causa una emoción?”. mentales de la vida, como enfrentarse a una amenaza.
Expresada en otros términos, esta pregunta cuestiona si La emoción que surge durante una tarea vital importante
la emoción es principalmente un fenómeno biológico o cumple con un propósito dirigido a una meta que tiene
cognitivo. Según la perspectiva biológica, las emociones intenciones sociales y de afrontamiento. Sin un reperto-
provienen de influencias corporales como las vías neurales rio emocional complejo, la gente funcionaría de manera
en el sistema límbico del cerebro. Según la perspectiva deficiente en sus ambientes físico y social. Aun así, los
cognitiva, las emociones provienen de sucesos mentales seres humanos necesitan regular sus emociones. El que
como las evaluaciones del significado personal del acon- las emociones nos sirvan dependerá de qué tan capaces
tecimiento que causa la emoción. Ambos lados del deba- seamos de regular la emoción en lugar de ser regulados
te entre biología y cognición presentan un impresionante por ella.
conjunto de evidencias para apoyar su postura. Tanto la La pregunta final plantea: “¿cuál es la diferencia entre
biología como la cognición representan un papel funda- emoción y estado de ánimo?”. Las emociones se dan en
mental en la activación y regulación de la emoción y los respuesta a un suceso específico, motivan comportamien-
investigadores especifican dos maneras en que la biología tos adaptativos determinados y tienen una duración breve.
y la cognición causan las emociones. La primera afirma la Los estados de ánimo provienen de fuentes indefinidas,
existencia de dos sistemas paralelos de emoción: un sis- procesos cognitivos relacionados con el afecto y son de
tema biológico, innato, espontáneo y primitivo y un siste- larga duración. El estado de ánimo existe como un estado
ma adquirido, interpretativo y sociocognitivo. La segunda afectivo positivo o negativo. El afecto positivo se refiere al
señala que la emoción ocurre como un proceso dinámico, estado cotidiano, general y de bajo nivel asociado con sen-
dialéctico, más que como un resultado lineal, ya sea de un tirse bien. Cuando la gente se siente bien, es más sociable,
sistema biológico o uno cognitivo. cooperativa, creativa, persistente ante el fracaso, eficiente
La tercera pregunta es “¿cuántas emociones existen?”. en su toma de decisiones e intrínsecamente motivada du-
La respuesta depende de la perspectiva que se tenga. rante tareas interesantes. El afecto positivo ejerce sus efec-
Según el punto de vista biológico, los seres humanos po- tos al influir en procesos cognitivos como los recuerdos y
seen entre 2 y 10 emociones básicas. Los investigadores juicios. Como resultado, las personas que se sienten bien
ilustran la manera en que surgen las emociones primarias tienen más pensamientos felices y recuerdos positivos y,
a partir de vías neurales integradas en el sistema límbico, por ende, se comportan de modos que reflejan esos pen-
patrones de descarga neural, expresiones faciales univer- samientos felices (p. ej., son más creativas, ayudan más).
Este texto puede utilizarse y divulgarse libremente, siempre que se cite la fuente:
Mariano Chóliz (2005): Psicología de la emoción: el proceso emocional
www.uv.es/=choliz

PSICOLOGÍA DE LA EMOCIÓN:
EL PROCESO EMOCIONAL

Mariano Chóliz Montañés


Dpto de Psicología Básica
Universidad de Valencia
Mariano Chóliz Montañés 2
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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN........................................................................................................ 3
2. FUNCIONES DE LAS EMOCIONES ........................................................................ 4
2.1. Funciones adaptativas............................................................................................ 4
2.2. Funciones sociales. ................................................................................................ 5
2.3. Funciones motivacionales ..................................................................................... 6
3. EMOCIONES BÁSICAS ............................................................................................. 7
4. ANÁLISIS DIMENSIONAL DE LAS EMOCIONES ................................................ 9
5. DINÁMICA DE LA REACCIÓN AFECTIVA......................................................... 20
6. VARIABLES IMPLICADAS EN LA EMOCIÓN (teorías sobre la emoción) ......... 23
6.1. Posiciones evolucionistas. ................................................................................... 23
6.2. Variables psicofisiológicas. ................................................................................. 24
6.3. Estructuras neurológicas centrales....................................................................... 26
6.4. Aspectos conductuales......................................................................................... 28
6.5. Variables cognitivas. ........................................................................................... 29
a. Procesos de valoración cognitiva........................................................................ 30
b. Atribución de causalidad. ................................................................................... 30
c. "Control de evaluación de los estímulos" ........................................................... 31
d. Imágenes mentales.............................................................................................. 32
e. Procesamiento de información emocionalmente relevante ................................ 32
6. EMOCIONES Y SALUD........................................................................................... 33

2
Psicología de la Emoción: el proceso emocional 3
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1. INTRODUCCIÓN

"Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla.
En ese momento prácticamente nadie afirma poder entenderla" (Wenger, Jones y Jones,
1962, pg. 3).
La psicología de la emoción es una de las áreas de la psicología en la que existe un
mayor número de modelos teóricos, pero quizás también un conocimiento menos
preciso. Posiblemente sea debido a que se trata, por las propias características del objeto
de estudio, de un campo difícil de investigar, en el que los estudios sistemáticos son
recientes y quizá hasta hace unas décadas mucho más escasos que en cualquier otro
proceso psicológico, al tiempo que la metodología utilizada es, si cabe, mucho más
variada y diversa.
En la exposición de los aspectos conceptuales de la motivación vamos a seguir la
misma lógica que en lo que se refiere a la motivación, esto es, centrarnos en las
variables principales que están incidiendo sobre la emoción y relacionar en ese contexto
las aportaciones teóricas y experimentales de diferentes autores.
Habitualmente se entiende por emoción una experiencia multidimensional con al
menos tres sistemas de respuesta: cognitivo/subjetivo; conductual/expresivo y
fisiológico/adaptativo. Este planteamiento coincide con el modelo tridimensional de la
ansiedad propuesto por Lang (1968). Para entender la emoción es conveniente atender a
estas tres dimensiones por las que se manifiesta, teniendo en cuenta que, al igual que en
el caso de la ansiedad, suele aparecer desincronía entre los tres sistemas de respuesta.
Además, cada una de estas dimensiones puede adquirir especial relevancia en una
emoción en concreto, en una persona en particular, o ante una situación determinada. En
muchas ocasiones, las diferencias entre los distintos modelos teóricos de la emoción se
deben únicamente al papel que otorgan a cada una de las dimensiones que hemos
mencionado.
Cualquier proceso psicológico conlleva una experiencia emocional de mayor o
menor intensidad y de diferente cualidad. Podemos convenir que la reacción emocional
(de diversa cualidad y magnitud) es algo omnipresente a todo proceso psicológico.
Desde el advenimiento de la psicología científica ha habido sucesivos intentos por
analizar la emoción en sus componentes principales que permitieran tanto su
clasificación, como la distinción entre las mismas. Quizá la más conocida sea la de
teoría tridimensional del sentimiento de Wundt (1896), que defiende que éstos se
pueden analizar en función de tres dimensiones: agrado-desagrado; tensión-relajación
y excitación-calma. Cada una de las emociones puede entenderse como una
combinación específica de las dimensiones que hemos mencionado.
A partir del planteamiento de Wundt se han propuesto diferentes dimensiones que
caracterizarían las emociones (Schlosberg, 1954; Engen, Levy y Schlosberg, 1958). No
obstante, las únicas que son aceptadas por prácticamente todos los autores y que además
son ortogonales son la dimensión agrado-desagrado y la intensidad de la reacción
emocional (Zajonc, 1980), si bien atendiendo únicamente a éstas no puede establecerse
una clasificación exahustiva y excluyente de todas las reacciones afectivas, puesto que

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Mariano Chóliz Montañés 4
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emociones como la ira o el odio pueden ser desagradables e intensas y no se trata del
mismo tipo de emoción.
Es difícil, entonces, lograr una clasificación exahustiva de todas las emociones
posibles en base a dimensiones independientes. No obstante, la dimensión agrado-
desagrado sería exclusiva y característica de las emociones, de forma que todas
reacciones afectivas se comprometerían en dicha dimensión en alguna medida. Esta
dimensión alguedónica de placer-displacer sería la característica definitoria de la
emoción respecto a cualquier otro proceso psicológico. De forma similar, Oatley (1992)
señala que lo realmente definitorio y diferenciador de las emociones es la disposición
para la acción y la "cualidad fenomenológica". Así, una emoción podría definirse como
una experiencia afectiva en cierta medida agradable o desagradable, que supone una
cualidad fenomenológica característica y que compromete tres sistemas de respuesta:
cognitivo-subjetivo, conductual-expresivo y fisiológico-adaptativo.

2. FUNCIONES DE LAS EMOCIONES

Todas las emociones tienen alguna función que les confiere utilidad y permite que el
sujeto ejecute con eficacia las reacciones conductuales apropiadas y ello con
independencia de la cualidad hedónica que generen. Incluso las emociones más
desagradables tienen funciones importantes en la adaptación social y el ajuste personal.
Según Reeve (1994), la emoción tiene tres funciones principales:
a. Funciones adaptativas
b. Funciones sociales
c. Funciones motivacionales

2.1. Funciones adaptativas.


Quizá una de las funciones más importantes de la emoción sea la de preparar al
organismo para que ejecute eficazmente la conducta exigida por las condiciones
ambientales, movilizando la energía necesaria para ello, así como dirigiendo la conducta
(acercando o alejando) hacia un objetivo determinado. Plutchik (1980) destaca ocho
funciones principales de las emociones y aboga por establecer un lenguaje funcional que
identifique cada una de dichas reacciones con la función adaptativa que le corresponde.
De esta manera será más fácil operativizar este proceso y poder aplicar
convenientemente el método experimental para la investigación en la emoción. La
correspondencia entre la emoción y su función se refleja en el siguiente cuadro:

4
Psicología de la Emoción: el proceso emocional 5
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Tabla 1: Funciones de las emociones (tomado de Plutchik, 1980)

Lenguaje subjetivo Lenguaje funcional


Miedo Protección
Ira Destrucción
Alegría Reproducción
Tristeza Reintegración
Confianza Afiliación
Asco Rechazo
Anticipación Exploración
Sorpresa Exploración

La relevancia de las emociones como mecanismo adaptativo ya fue puesta de


manifiesto por Darwin (1872/1984), quien argumentó que la emoción sirve para facilitar
la conducta apropiada, lo cual le confiere un papel de extraordinaria relevancia en la
adaptación. No obstante, las emociones son uno de los procesos menos sometidos al
principio de selección natural (Chóliz y Tejero, 1995), estando gobernados por tres
principios exclusivos de las mismas. Los principios fundamentales que rigen la
evolución en las emociones son el de hábitos útiles asociados, antítesis y acción directa
del sistema nervioso.
Los autores más relevantes de orientación neo-darwinista son Plutchik (1970),
Tomkins (1984), Izard (1984) y Ekman (1984). Como veremos más adelante, los
investigadores que se centran en el análisis de las funciones adaptativas de las
emociones ponen especial interés en el estudio de la expresión de las emociones,
análisis diferencial de las emociones básicas, estudios transculturales de las mismas y
funciones específicas que representan.

2.2. Funciones sociales.


Puesto que una de las funciones principales de las emociones es facilitar la aparición
de las conductas apropiadas, la expresión de las emociones permite a los demás predecir
el comportamiento asociado con las mismas, lo cual tiene un indudable valor en los
procesos de relación interpersonal. Izard (1989) destaca varias funciones sociales de las
emociones, como son las de facilitar la interacción social, controlar la conducta de los
demás, permitir la comunicación de los estados afectivos, o promover la conducta
prosocial. Emociones como la felicidad favorecen los vínculos sociales y relaciones
interpersonales, mientras que la ira pueden generar repuestas de evitación o de
confrontación. De cualquier manera, la expresión de las emociones puede considerarse
como una serie de estímulos discriminativos que facilitan la realización de las conductas
apropiadas por parte de los demás.
La propia represión de las emociones también tiene una evidente función social. En
un principio se trata de un proceso claramente adaptativo, por cuanto que es socialmente

5
Mariano Chóliz Montañés 6
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necesaria la inhibición de ciertas reacciones emocionales que podrían alterar las


relaciones sociales y afectar incluso a la propia estructura y funcionamiento de grupos y
cualquier otro sistema de organización social. No obstante, en algunos casos, la
expresión de las emociones puede inducir el los demás altruismo y conducta prosocial,
mientras que la inhibición de otras puede producir malos entendidos y reacciones
indeseables que no se hubieran producido en el caso de que los demás hubieran
conocido el estado emocional en el que se encontraba (Pennebaker, 1993). Por último, si
bien en muchos casos la revelación de las experiencias emocionales es saludable y
beneficiosa, tanto porque reduce el trabajo fisiológico que supone la inhibición
(Pennebaker, Colder y Sharp, 1990) como por el hecho de que favorece la creación de
una red de apoyo social ante la persona afectada (House, Landis y Umberson, 1988), los
efectos sobre los demás pueden llegar a ser perjudiciales, hecho éste que está constatado
por la evidencia de que aquéllos que proveen apoyo social al afligido sufren con mayor
frecuencia trastornos físicos y mentales (Coyne, Kessler, Tal, Turnbull, Wortman y
Greden, 1987).

2.3. Funciones motivacionales


La relación entre emoción y motivación es íntima, ya que se trata de una experiencia
presente en cualquier tipo de actividad que posee las dos principales características de la
conducta motivada, dirección e intensidad. La emoción energiza la conducta motivada.
Una conducta "cargada" emocionalmente se realiza de forma más vigorosa. Como
hemos comentado, la emoción tiene la función adaptativa de facilitar la ejecución eficaz
de la conducta necesaria en cada exigencia. Así, la cólera facilita las reacciones
defensivas, la alegría la atracción interpersonal, la sorpresa la atención ante estímulos
novedosos, etc. Por otro, dirige la conducta, en el sentido que facilita el acercamiento o
la evitación del objetivo de la conducta motivada en función de las características
alguedónicas de la emoción.
La función motivacional de la emoción sería congruente con lo que hemos
comentado anteriormente, de la existencia de las dos dimensiones principales de la
emoción: dimensión de agrado-desagrado e intensidad de la reacción afectiva.
La relación entre motivación y emoción no se limitan al hecho de que en toda
conducta motivada se producen reacciones emocionales, sino que una emoción puede
determinar la aparición de la propia conducta motivada, dirigirla hacia determinado
objetivo y hacer que se ejecute con intensidad. Podemos decir que toda conducta
motivada produce una reacción emocional y a su vez la emoción facilita la aparición de
unas conductas motivadas y no otras.

6
Psicología de la Emoción: el proceso emocional 7
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3. EMOCIONES BÁSICAS

Una de las cuestiones teóricas actuales más relevantes, al mismo tiempo que más
controvertidas, en el estudio de la emoción es la existencia, o no, de emociones básicas,
universales, de las que se derivarían el resto de reacciones afectivas. La asunción de la
existencia de tales emociones básicas deriva directamente de los planteamientos de
Darwin y significaría que se trata de reacciones afectivas innatas, distintas entre ellas,
presentes en todos los seres humanos y que se expresan de forma característica
(Tomkins, 1962, 1963; Ekman, 1984; Izard, 1977). La diferencia entre las mismas no
podría establecerse en términos de gradación en una determinada dimensión, sino que
serían cualitativamente diferentes.
Según Izard (1991), los requisitos que debe cumplir cualquier emoción para ser
considerada como básica son los siguientes:
-Tener un sustrato neural específico y distintivo.
-Tener una expresión o configuración facial específica y distintiva.
-Poseer sentimientos específicos y distintivos.
-Derivar de procesos biológicos evolutivos.
-Manifestar propiedades motivacionales y organizativas de funciones adaptativas.
Según este mismo autor, las emociones que cumplirían estos requisitos son: placer,
interés, sorpresa, tristeza, ira, asco, miedo y desprecio. Considera como una misma
emoción culpa y vergüenza, dado que no pueden distinguirse entre sí por su expresión
facial. Por su parte, Ekman, otro de los autores relevantes en el estudio de la emoción,
considera que son seis las emociones básicas (ira, alegría, asco, tristeza, sorpresa y
miedo), a las que añadiría posteriormente el desprecio (Ekman, 1973; 1989, 1993;
Ekman, O'Sullivan y Matsumoto, 1991a y b).
En general, quienes defienden la existencia de emociones básicas asumen que se trata
de procesos directamente relacionados con la adaptación y la evolución, que tienen un
sustrato neural innato, universal y un estado afectivo asociado único. Para Izard (1977),
así como para Plutchik (1980), las emociones son fenómenos neuropsicológicos
específicos fruto de la selección natural, que organizan y motivan comportamientos
fisiológicos y cognitivos que facilitan la adaptación.
Como hemos comentado, la cuestión de la existencia de emociones básicas es un
tema controvertido, sobre el que no existe todavía el suficiente consenso entre los
investigadores. Ortony y Turner (1990) señalan que no existen tales emociones básicas
a partir de las cuales puedan construirse todas las demás, ya que cada autor propone un
número y unas emociones determinadas que no suelen coincidir con las que proponen
otros investigadores. Si realmente existieran emociones basicas claramente distintivas
no debería existir tal desconcierto. Para Ortony y Turner (1990) existen dos corrientes
principales que abordan las emociones básicas. Una biológica, que defiende que las
emociones básicas han permitido la adaptación al medio, se encuentran en diferentes
culturas y debe haber un sustrato neurofisiológico común entre las emociones básicas de
los mamíferos, e incluso de los vertebrados. La otra corriente, psicológica, defiende que
todas las emociones se pueden explicar en función de emociones irreducibles. Ambas
concepciones están muy relacionadas y su distinción es fundamentalmente didáctica.

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Mariano Chóliz Montañés 8
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Ekman (1992) sale al paso de las críticas de Ortony y Turner para defender la
existencia de emociones básicas a nivel fisiológico corroborado por la existencia de una
serie de universales en la expresión emocional demostrados transculturalmente, así
como por un patrón fisiológico que caracterizaría a cada una de ellas. Las diferentes
manifestaciones de actividad del sistema nervioso autónomo estarían a la base de las
conductas motoras apropiadas para las distintas emociones, tales como miedo, ira o
aversión. Tales emociones estarían directamente relacionadas con la adaptación del
organismo, y por lo tanto es consecuente que tengan un patrón de actividad autonómica
específica, no así otras emociones tales como felicidad o desprecio.
No obstante, los resultados en este particular no son concluyentes, y la existencia de
patrones fisiológicos de respuesta característicos de cada reacción afectiva es más un
ideal que una realidad. El argumento que se ha esgrimido con mayor vehemencia para
demostrar la existencia de emociones básicas es el hecho de que tanto la expresión
como el reconocimiento sea un proceso innato y universal. Este argumento darwinista
fue expuesto inicialmente por Tomkins (1962) y ha sido desarrollado especialmente por
Ekman e Izard (Ekman, 1994; Izard, 1994). No obstante, tampoco sobre esta cuestión
existe consenso, más bien al contrario aparecen estudios experimentales que no
corroboran la hipótesis de la universalidad en la expresión y reconocimiento de la
expresión facial de las emociones y que ponen de manifiesto que se trata de una
conclusión producto de importantes sesgos metodológicos (Russell, 1994; Chóliz,
1995c).

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 9
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4. ANÁLISIS DIMENSIONAL DE LAS EMOCIONES

Si bien algunas de las principales discusiones teóricas actuales giran en torno a si


existen emociones básicas y si el reconocimiento de las mismas es universal (y esto es
un hecho controvertido, tal y como hemos puesto de manifiesto), lo cierto es que existen
ciertos patrones de reacción afectiva distintivos, generalizados y que suelen mostrar una
serie de características comunes en todos los seres humanos. Se trata de las emociones
de alegría, tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco. Podemos defender incluso que se
caracterizan por una serie de reacciones fisiológicas o motoras propias, así como por la
facilitación de determinadas conductas que pueden llegar a ser adaptativas. En este
apartado vamos a repasar algunas de las características principales de dichas emociones,
que son sobre las que existe un mayor consenso a la hora de considerarlas como
distintivas.

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Mariano Chóliz Montañés 10
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Felicidad
Características La felicidad favorece la recepción e interpretación positiva de los
diversos estímulos ambientales. No es fugaz, como el placer, sino
que pretende una estabilidad emocional duradera (Delgado, 1992).
Instigadores -Logro, consecución exitosa de los objetivos que se pretenden.
-Congruencia entre lo que se desea y lo que se posee, entre las
expectativas y las condiciones actuales y en la comparación con los
demás (Michalos, 1986)

Actividad -Aumento en actividad en el hipotálamo, septum y núcleo amigdalino


fisiológica (Delgado, 1992)
-Aumento en frecuencia cardiaca, si bien la reactividad
cardiovascular es menor que en otras emociones, como ira y miedo
(Cacioppo y cols., 1993).
-Incremento en frecuencia respiratoria (Averill, 1969)

Procesos -Facilita la empatía, lo que favorecerá la aparición de conductas


cognitivos altruistas (Isen, Daubman y Norwicki, 1987)
implicados -Favorece el rendimiento cognitivo, solución de problemas y
creatividad (Isen y Daubman, 1984), así como el aprendizaje y la
memoria (Nasby y Yando, 1982).
-Dicha relación, no obstante, es paradójica, ya que estados muy
intensos de alegría pueden enlentecer la ejecución e incluso pasar por
alto algún elemento importante en solución de problemas y puede
interferir con el pensamiento creativo (Izard, 1991).
Función -Incremento en la capacidad para disfrutar de diferentes aspectos de
la vida.
-Genera actitudes positivas hacia uno mismo y los demás, favorece el
altruismo y empatía (Isen, Daubman y Norwicki, 1987).
-Establecer nexos y favorecer las relaciones interpersonales (Izard,
1991)
-Sensaciones de vigorosidad, competencia, trascendencia y libertad
(Meadows,1975)
-Favorece procesos cognitivos y de aprendizaje, curiosidad y
flexibilidad mental (Langsdorf, Izard, Rayias y Hembree, 1983).

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 11
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Experiencia -Estado placentero, deseable, sensación de bienestar.


subjetiva -Sensación de autoestima y autoconfianza (Averill y More, 1993).

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Mariano Chóliz Montañés 12
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Ira
Características. La ira es el componente emocional del complejo AHI (Agresividad-
Hostilidad-Ira). La hostilidad hace referencia al componente
cognitivo y la agresividad al conductual. Dicho síndrome está
relacionado con trastornos psicofisiológicos, especialmente las
alteraciones cardiovasculares (Fdez-Abascal y Martín, 1994a,b).
Instigadores -Estimulación aversiva, tanto física o sensorial, como cognitiva
(Berkowitz, 1990)
-Condiciones que generan frustración (Miller, 1941), interrupción de
una conducta motivada, situaciones injustas (Izard, 1991), o
atentados contra valores morales (Berkowitz, 1990).
-Extinción de la operante, especialmente en programas de
reforzamiento continuo (Skinner, 1953
-Inmovilidad (Watson, 1925), restricción física o psicológica
(Campos y Stenberg, 1981)

Actividad -Elevada actividad neuronal y muscular (Tomkins, 1963).


fisiológica -Reactividad cardiovascular intensa (elevación en los índices de
frecuencia cardiaca, presión sistólica y diastólica) (Cacioppo y cols.,
1993).

Procesos -Focalización de la atención en los obstáculos externos que impiden


cognitivos la consecución del objetivo o son responsables de la frustración
implicados (Stein y Jewett, 1986).
-Obnubilación, incapacidad o dificultad para la ejecución eficaz de
procesos cognitivos.

Función -Movilización de energía para las reacciones de autodefensa o de


ataque (Averill, 1982).
-Eliminación de los obstáculos que impiden la consecución de los
objetivos deseados y generan frustración. Si bien la ira no siempre
concluye en agresión (Lemerise y Dodge, 1993), al menos sirve para
inhibir las reacciones indeseables de otros sujetos e incluso evitar una
situación de confrontación.

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 13
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Experiencia -Sensación de energía e impulsividad, necesidad de actuar de forma


subjetiva intensa e inmediata (física o verbalmente) para solucionar de forma
activa la situación problemática.
-Se experimenta como una experiencia aversiva, desagradable e
intensa. Relacionada con impaciencia.

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Mariano Chóliz Montañés 14
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Miedo
Características. El miedo y la ansiedad quizá sean las emociones que han generado
mayor cantidad de investigación y sobre las que se han desarrollado
un arsenal de técnicas de intervención desde cualquier orientación
teórica en psicología. El componente patológico son los trastornos
por ansiedad están relacionados con una reacción de miedo
desmedida e inapropiada. Es una de las reacciones que produce
mayor cantidad de trastornos mentales, conductuales, emocionales y
psicosomáticos. La distinción entre ansiedad y miedo podría
concretarse en que la reacción de miedo se produce ante un peligro
real y la reacción es proporcionada a éste, mientras que la ansiedad es
desporporcionadamente intensa con la supuesta peligrosidad del
estímulo (Bermúdez y Luna, 1980; Miguel-Tobal, 1995).

Instigadores -Situaciones potencialmente peligrosas o EC's que producen RC de


miedo. Los estímulos condicionados a una reacción de miedo pueden
ser de lo más variado y, por supuesto, carecer objetivamente de
peligro.
-Situaciones novedosas y misteriosas, especialmente en niños
(Schwartz, Izard y Ansul, 1985).
-Abismo visual (Gibson y Walk, 1960) en niños, así como altura y
profundidad (Campos, Hiatt, Ramsay, Henderson y Svejda, 1978)
-Procesos de valoración secundaria que interpretan una situación
como peligrosa (Lazarus, 1977, 1991a).
-Dolor y anticipación del dolor (Fernández y Turk, 1992)
-Pérdida de sustento (Watson, 1920) y, en general, cambio repentino
de estimulación.

Actividad -Aceleración de la frecuencia cardiada, incremento de la


fisiológica conductancia y de las fluctuaciones de la misma (Cacioppo y cols.,
1993).
Procesos -Valoración primaria: amenaza. Valoración secundaria: ausencia de
cognitivos estrategias de afrontamiento apropiadas (Lazarus, 1993).
implicados -Reducción de la eficacia de los procesos cognitivos, obnubilación.
Focalización de la percepción casi con exclusividad en el estímulo
temido.

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 15
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Función -Facilitación de respuestas de escape o evitación de la situación


peligrosa. El miedo es la reacción emocional más relevante en los
procedimientos de reforzamiento negativo (Pierce y Epling, 1995).
-Al prestar una atención casi exclusiva al estímulo temido, facilita
que el organismo reaccione rápidamente ante el mismo.
-Moviliza gran cantidad de energía. El organismo puede ejecutar
respuestas de manera mucho más intensa que en condiciones
normales. Si la reacción es excesiva, la eficacia disminuye, según la
relación entre activación y rendimiento (Yerkes y Dodson, 1908).

Experiencia -Se trata de una de las emociones más intensas y desagradables.


subjetiva Genera aprensión, desasosiego y malestar.
-Preocupación, recelo por la propia seguridad o por la salud.
-Sensación de pérdida de control.

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Mariano Chóliz Montañés 16
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Tristeza
Características -Aunque se considera tradicionalmente como una de las emociones
displacenteras, no siempre es negativa (Stearns, 1993). Existe gran
variabilidad cultural e incluso algunas culturas no poseen palabras
para definirla.
Instigadores -Separación física o psicológica, pérdida o fracaso (Camras y
Allison, 1989)
-Decepción, especialmente si se han desvanecido esperanzas puestas
en algo.
-Situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Según
Seligman (1975) la tristeza aparece después de una experiencia en la
que se genera miedo debido a que la tristeza es el proceso oponente
del pánico y actividad frenética.
-Ausencia de actividades reforzadas y conductas adaptativas
(Lewinsohn, 1974)
-Dolor crónico (Sternbach, 1978, 1982)

Actividad -Actividad neurológica elevada y sostenida (Reeve, 1994).


fisiológica -Ligero aumento en frecuencia cardiaca, presión sanguínea y
resistencia eléctrica de la piel (Sinha, Lovallo y Parsons, 1992).

Procesos -Valoración de pérdida o daño que no puede ser reparado (Stein y


cognitivos Levine, 1990).
implicados -Focalización de la atención en las consecuencias a nivel interno de
la situación (Stein y Jewett, 1986).
-La tristeza puede inducir a un proceso cognitivo característico de
depresión (tríada cognitiva, esquemas depresivos y errores en el
procesamiento de la información), que son, según Beck, los factores
principales en el desarrollo de dicho trastorno emocional (Beck,
1983)

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 17
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Función -Cohesión con otras personas, especialmente con aquéllos que se


encuentran en la misma situación (Averill, 1979).
-Disminución en el ritmo de actividad. Valoración de otros aspectos
de la vida que antes de la pérdida no se les prestaba atención (Izard,
1991).
-Comunicación a los demás que no se encuentra bien y ello puede
generar ayuda de otras personas (Tomkins, 1963), así como
apaciguamiento de reacciones de agresión por parte de los demás
(Savitsky y Sim, 1974), empatía, o comportamientos altruistas
(Huebner e Izard, 1988).

Experiencia -Desánimo, melancolía, desaliento.


subjetiva -Pérdida de energía

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Mariano Chóliz Montañés 18
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Sorpresa
Características -Se trata de una reacción emocional neutra, que se produce de forma
inmediata ante una situación novedosa o extraña y que se desvanece
rápidamente, dejando paso a las emociones congruentes con dicha
estimulación (Reeve, 1994).
Instigadores -Estímulos novedosos débiles o moderadamente intensos,
acontecimientos inesperados.
-Aumento brusco de estimulación.
-Interrupción de la actividad que se está realizando en ese momento.

Actividad -Patrón fisiológico característico del reflejo de orientación:


fisiológica disminución de la frecuencia cardiaca,
-Incremento momentáneo de la actividad neuronal.

Procesos -Atención y memoria de trabajo dedicadas a procesar la información


cognitivos novedosa.
implicados -Incremento en general de la actividad cognitiva.

Función -Facilitar la aparición de la reacción emocional y conductual


apropiada ante situaciones novedosas. Eliminar la actividad residual
en sistema nervioso central que pueda interferir con la reacción
apropiada ante las nuevas exigencias de la situación (Izard, 1991).
-Facilitar procesos atencionales, conductas de exploración e interés
por la situación novedosa (Berlyne, 1960).
-Dirigir los procesos cognitivos a la situación que se ha presentado
(Reeve, 1994).

Experiencia -Estado transitorio. Aparece rápidamente y de duración momentánea


subjetiva hasta para dar paso a una reacción emocional posterior.
-Mente en blanco momentáneamente.
-Reacción afectiva indefinida, aunque agradable. Las situaciones que
provocan sorpresa se recuerdan no tan agradables como la felicidad,
pero más que emociones como ira, tristeza, asco o miedo (Izard,
1991).
-Sensación de incertidumbre por lo que va a acontecer.

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 19
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Asco
Características El asco es una de las reacciones emocionales en las que las
sensaciones fisiológicas son más patentes. La mayoría de las
reacciones de asco se generan por condicionamiento interoceptivo.
Está relacionado con trastornos del comportamiento, tales como la
anorexia y bulimia, pero puede ser el componente terapéutico
principal de los tratamientos basados en condicionamiento aversivo,
tales como la técnica de fumar rápido (Becoña, 1985).

Instigadores -Estímulos desagradables (químicos fundamentalmente)


potencialmente peligrosos o molestos.
-EC´s condicionados aversivamente. Los EI's suelen ser olfativos o
gustativos.

Actividad -Aumento en reactividad gastrointestinal


fisiológica -Tensión muscular

Función -Generación de respuestas de escape o evitación de situaciones


desagradables o potencialmente dañinas para la salud. Los estímulos
suelen estar relacionados con la ingesta de forma que la cualidad
fundamental es olfativa u olorosa (Darwin, 1872/1984), si bien los
EC's pueden asociarse a cualquier otra modalidad perceptiva (escenas
visuales, sonidos, etc.)
-A pesar de que algunos autores restringen la emoción de asco a
estímulos relacionados con alimentos en mal estado o potencialmente
peligrosos para la salud (Rozin y Fallon, 1987), lo cierto es que esta
reacción emocional también se produce ante cualquier otro tipo de
estimulación que no tenga por qué estar relacionada con problemas
gastrointestinales. Incluso puede producirse reacción de asco ante
alimentos nutritivos y en buen estado.
-Potenciar hábitos saludables, higiénicos y adaptativos (Reeve,
1994).

Experiencia -Necesidad de evitación o alejamiento del estímulo. Si el estímulo es


subjetiva oloroso o gustativo aparecen sensaciones gastrointestinales
desagradables, tales como náusea.

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Mariano Chóliz Montañés 20
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5. DINÁMICA DE LA REACCIÓN AFECTIVA

La reacción afectiva no es estática, sino que manifiesta un curso temporal


característico, en función de si el estímulo que la elicita está presente, o ausente, así
como del tiempo en que dicho estímulo haya estado incidiendo. La dinámica de dicha
reacción afectiva puede explicarse según dos modelos complementarios: la teoría
motivacional del proceso oponente (Solomon y Corbit, 1974; Solomon, 1977) y la
teoría de la transferencia de la excitación (Zillmann, 1978, 1983). La teoría de la
motivación del proceso oponente asume que en la respuesta del organismo ante un
instigador existen dos procesos afectivos: proceso-a y proceso-b. El proceso-a es la
respuesta primaria, natural, de reacción ante dicho instigador (RI en el caso de un EI).
Tiene las siguientes características:
a) Tiempo de reacción corto.
b) Establece su amplitud máxima rápidamente.
c) Una vez que el instigador ha desaparecido, decae rápidamente.
Cada proceso-a es seguido por un proceso-b, oponente. Los procesos-b tienen
cualidad afectiva opuesta a la del proceso-a y son:
a) De latencia o tiempo de reacción largo.
b) Lentos para establecer su amplitud máxima.
c) Lentos para decaer una vez que el instigador y su reacción primaria (proceso-
a) han cesado.
La emoción experienciada consiste en la suma del proceso-a y del b y varía en
función de la presencia o ausencia del instigador de la reacción emocional y de la
evolución de los procesos a y b
Con las presentaciones repetidas del instigador de la reacción emocional los
procesos-a se debilitan, mientras que los procesos-b se fortalecen y duran más tiempo.
Los procesos-b se fortalecen con el uso y se debilitan con el desuso.
La dinámica de la reacción afectiva sería la siguiente: cuando un estímulo aparece se
desencadena rápida e intensamente el proceso-a (agitación, por ejemplo). El proceso-b
(calma) aparece más lentamente. Exteriormente se manifiesta el estado-A (fase 1). Si el
estímulo que produce la reacción afectiva se mantiene, la intensidad del proceso-a
disminuye y se produce la fase de adaptación (fase 2). Cuando los dos procesos a y b
(agitación y calma) tienen la misma fuerza se produce la fase de estabilidad (fase 3).
Cuando el instigador desaparece, el proceso-a se desvanece rápidamente, mientras que
el proceso-b todavía se mantiene un tiempo, por lo que es cuando realmente se
manifiesta exteriormente el estado-B, contrario al estado-A (fase 4). En el ejemplo que
estamos comentando, es el momento en el que después de desaparecer la situación que
producía una intensa agitación el organismo se encuentra en un estado de hipoactivación
y atonía generalizada. Si no vuelve a aparecer el instigador emocional poco a poco se va
volviendo a la normalidad (fase 5).
El patrón estándar de la dinámica afectiva tiene 5 fases:
1) techo de A

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 21
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2) adaptación de A
3) nivel estable de A
4) techo de B y
5) descenso de B y vuelta a la línea base
Como hemos puesto de manifiesto, ante la exposición repetida de la situación que
produce la reacción afectiva primaria, el proceso-b se fortalece, mientras que el proceso-
a permanece inalterado. Ello explica el hecho de que cuando se presenta con frecuencia
dicho instigador emocional, el organismo manifiesta cada vez con más frecuencia
reacciones típicas de estado-B, es decir, la reacción afectiva se habitua, por lo que para
producir una emoción de la misma intensidad hace falta estímulos de mayor magnitud.
La teoría de la motivación del proceso oponente consiste en una explicación
homeostática, que describe un proceso útil para mantener una estabilidad emocional y
evitar desviaciones excesivas. Para ello, ante los estímulos que provocan una emoción,
que generan una reacción que hacen salir de la neutralidad al organismo (procesos-a), se
requieren otras respuestas de signo contrario (procesos-b) que restablezcan el equilibrio.
Las emociones que aparecen externamente en cada momento son fruto de la
combinación de los dos procesos.
No obstante, no todas las emociones producen semejante patrón de respuesta afectiva
oponente. Así, Mauro (1988) produjo felicidad y tristeza mediante hipnosis, pero
sólamente en la felicidad se constataron los fenómenos oponentes, no así en tristeza.
Según Solomon (1980), la reacción emocional de algunos estímulos consiste en
procesos-b, por lo que no se producen procesos oponentes. El problema estriba,
entonces en indentificar qué tipo de emociones son las que producen procesos-a y
cuáles sólamente procesos-b. Parece que en humanos son las emociones que generan
activación autonómica (tales como felicidad e ira), las que producirán procesos
oponentes. Mauro (1992) interpreta que no es que los procesos-a débiles no produzcan
procesos oponentes, sino que su desvanecimiento es más lento una vez que ha
desaparecido el estímulo que lo elicitaba, por lo que compensa los efectos del proceso
oponente y no se manifiesta la postreacción afectiva. El hecho de que desaparezcan más
lentamente puede ser debido a que los efectos que produce no son tan inmediatos, o a
que el estímulo que los elicita no desaparece repentinamente. Así, la tristeza puede ser
una reacción ante la pérdida, y ésta no desaparece. Muchos de los estímulos que
producen reacciones emocionales son estímulos psicológicos, más que físicos, lo que
hace difícil determinar cuándo desaparecen para el individuo. Esto explicaría el hecho
de que en esos casos el proceso-a desapareciera lentamente.
La teoría de la transferencia de la excitación (Zillman, 1978, 1983) establece que un
evento determinado produce una activación simpática, que se generaliza a diferentes
funciones fisiológicas y que se mantiene de forma difusa durante un cierto tiempo. Si en
ese periodo de tiempo aparecen otros eventos ambientales, el individuo atribuye que el
arousal que padece es debido a dichos estímulos y la respuesta a los mismos puede
incrementarse. La lógica sería la siguiente: un estímulo produce un estado difuso de
activación que irá disminuyendo poco a poco. Si antes de que desaparezca aparece un
estímulo (supuestamente relevante) que produce una activación determinada, tal
respuesta se suma a los efectos del arousal anterior que estaba disminuyendo, de forma
que el individuo aprende a reaccionar con una mayor intensidad ante este estímulo
nuevo. Ello explicaría por qué es importante la activación en la generación de respuestas

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Mariano Chóliz Montañés 22
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agresivas, la relación entre las mismas y los delitos sexuales, aumento de la respuesta
emocional debido al ejercicio físico, etc.
Los postulados básicos de este modelo son los siguientes:
a) Los estímulos emocionales generan un estado de activación simpática difuso.
b) Cuando dos estímulos acontecen juntos, o cercanos en el tiempo, los efectos
sobre dicho arousal se suman.
c) El individuo interpreta el arousal producido por la adición de ambos estímulos
como responsabilidad del más saliente (generalmente el último de ellos).
Respecto al primer punto, la cuestión es controvertida, puesto que existen
investigaciones que defienden la hipótesis de la especificidad en la reacción fisiológica
de las emociones. Respecto a la sumación del arousal, también existen investigaciones
contradictorias, pero ello puede ser debido precisamente a que no todos los estímulos
emocionales producen la misma reacción fisiológica. Sólamente en el caso de que
produjeran la misma respuesta tendría sentido que se sumaran los efectos.
Según Mauro (1992), la teoría de la motivación del proceso oponente y la de la
transferencia de la activación son corolarios de un modelo general de la dinámica
afectiva basado en tres principios generales: homeostasis, consolidación afectiva en
base a la regulación de procesos oponentes y variación temporal de la respuesta
emocional.
En lo que se refiere a la homeostasis, la teoría de la motivación del proceso oponente
se basa en los efectos compensatorios de las dos ramas del sistema nervioso autónomo.
La reacción simpática es la responsable de la reacción emocional primaria, mientras que
la parasimpática daría cuenta del proceso oponente. Existen dos reacciones oponentes,
una inmediata, reacción nerviosa, y otra lenta, hormonal.
Respecto a la consolidación afectiva, los efectos de dos estímulos emocionales
pueden producir aumento o disminución de la respuesta inicial, en función de si
producen las mismas respuestas o si éstas son incompatibles.
Así, podemos predecir la respuesta emocional en diferentes situaciones, teniendo en
cuenta ambas teorías (proceso oponente y transferencia de la excitación), en función del
momento (proceso oponente) puesto que pueden acontecer procesos-a o procesos-b, y
de los estímulos que acontezcan que produzcan otra activación adicional (transferencia
excitación).
Mauro (1988) demostró que cuando se presentaban un EC relacionado con estado de
felicidad al mismo tiempo que otro asociado a tristeza, los efectos se compensaban y el
sujeto no mostraba reacción emocional ninguna. De la misma manera, los efectos
pueden sumarse si los dos tienen la misma dirección.

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 23
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6. VARIABLES IMPLICADAS EN LA EMOCIÓN (TEORÍAS SOBRE


LA EMOCIÓN)

Al igual que en el caso de la motivación, una de las razones de la variedad de


modelos teóricos acerca de la emoción se debe al hecho de que cada orientación incide
especialmente sobre algunas de las variables que la componen, sobre las cuales se
establecen los diversos desarrollos conceptuales y procede al estudio de las mismas
mediante procedimientos metodológicos alternativos. Vamos a centrarnos en algunos de
los aspectos que consideramos de interés, recordando en cada caso los acercamientos
teóricos más representativos.
De una forma similar a la clasificación de Plutchik (1980), las principales variables
que vamos a describir se han abordado desde perpectivas: a) evolucionistas (con
Darwin como principal punto de referencia), b) psicofisiológicas (seguidoras de la
tradición de James), c) neurológicas (cuyos desarrollos teóricos arrancan de Cannon), d)
conductistas (que enfatizan procesos de condicionamiento como Watson pusiera de
manifiesto a principios de siglo), e) teorías de la activación (con diferentes autores, de
los que Lindsley quizá sea uno de los más representativos) y f) cognitivas (desarrolladas
a partir de los experimentos de Schachter y, en la actualidad, unas de las más
representativas).

6.1. Posiciones evolucionistas.


Una de las características principales de la emoción, como bien han puesto de
manifiesto las teorías evolucionistas, es la función adaptativa de las emociones, tanto
como facilitadoras de la respuesta apropiada ante las exigencias ambientales, como
inductoras de la expresión de la reacción afectiva a otros individuos. Así, según la
primera de estas funciones, la cólera facilitaría el ataque, mientras que el miedo
favorecería la huída o la inmovilidad corporal defensiva, por ejemplo. Respecto a la
segunda de las funciones, la expresión de cólera puede servir para amedrentar a otro
individuo en una situación comprometida, mientras que la expresión de miedo podría
ser útil para apaciguar una reacción intensa por parte de un agresor.
Uno de los postulados principales de esta orientación es el de la existencia de
emociones básicas, necesarias para la supervivencia y que derivan de reacciones
similares en los animales inferiores. El resto de emociones ("emociones derivadas") se
generan por combinaciones específicas de aquéllas (Plutchik, 1984). En las emociones
básicas el componente innato es mucho más patente, lo que se refleja en la similitud de
expresión en todos los individuos de la misma especie.
En lo que se refiere a la expresión emocional, tanto histórica como teóricamente, el
objeto de estudio de mayor interés ha sido la expresión facial de las emociones. La
universalidad de la expresión y el reconocimiento facial de las emociones se ha tomado
como indicador de la existencia de patrones innatos de respuesta emocional, evidencia
de la continuidad filogenética de las emociones (Darwin, 1872/1984) y, principalmente,
como constatación de la existencia de una serie de emociones básicas cuyo
reconocimiento sería universal en la especie humana y fruto de las cuales derivarían el
resto de reacciones afectivas (Ekman, 1989, 1992, 1993, 1994; Ekman y Friesen, 1978;
Izard, 1977, 1992, 1993, 1994).

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Mariano Chóliz Montañés 24
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En este aspecto el legado de Darwin es palpable tanto a nivel conceptual como


metodológico (Chóliz y Tejero, 1995). Las teorías evolucionistas asumen los principios
darwinistas de que a) la emociones cumplen un papel fundamental en la evolución,
facilitando las respuestas adaptativas que exigen las condiciones ambientales, b) que
existen una serie de emociones fundamentales de las cuales derivan el resto de las
emociones secundarias y c) que dichas emociones aparecen en todos los seres humanos
y tanto la expresión como el reconocimiento de las mismas es innato y universal. Para
demostrar tales asertos los procedimientos experimentales son los mismos que ya
utilizara Darwin hace más de cien años, a saber, el estudio de la expresión emocional en
niños y ciegos de nacimiento (que no han podido aprenderlo de otras personas), o el
estudio de la expresión y reconocimiento de las emociones en individuos de diferentes
culturas.
Según Plutchik (1991), las implicaciones de la teoría de Darwin respecto a la
psicología de la emoción podrían resumirse en cinco preguntas relativas a la expresión
de las emociones: a) ¿cuál es la naturaleza precisa de la expresión que estamos
observando?; b) ¿de qué otras respuestas se ha desarrollado a nivel ontogenético? c)
cuál es el origen filogenético de la misma?; d) ¿qué estados internos y estímulos
específicos interaccionan para producir tal conducta (causa proximal)? y e) ¿qué
implicaciones tiene para la supervivencia (causa final)?. Según el propio Plutchik,
aquellas disciplinas que pretenden dar respuesta a alguna de estas cuestiones
representan la herencia de Darwin.
No obstante, tal y como hemos comentado anteriormente, es un hecho controvertido
tanto la existencia de emociones básicas como el que la expresión y reconocimiento de
las mismas sea innato y universal (Ekman, 1994; Izard, 1994; Ortony y Turner, 1990;
Russell, 1994).

6.2. Variables psicofisiológicas.


La importancia de las variables psicofisiológicas arranca de la concepción de James
(1884) de que la emoción aparece como consecuencia de la percepción de los cambios
fisiológicos producidos por un determinado evento. En el caso de que no existan tales
percepciones somáticas la consecuencia principal sería la ausencia de cualquier reacción
afectiva. Además, las emociones similares se caracterizarían por un patrón visceral y
fisiológico similar, bien es cierto que dando pie a cierta especificidad individual.
El postulado principal de los modelos psicofisiológicos, que se derivan de la
hipótesis de James-Lange, presupone que cada reacción emocional se podría identificar
por un patrón fisiológico diferenciado (Ax, 1953), o al menos existirían algunos de ellos
que caracterizarían a las emociones similares entre sí. Esta pretensión se fundamenta
teóricamente en el fraccionamiento direccional (Lacey, 1967; Lacey y Lacey, 1980),
fenómeno caracterizado por el hecho de que ante una reacción determinada unas
variables autonómicas manifiestan los efectos de activación simpática, mientras que la
reacción de otras se distingue por una respuesta parasimpática, lo que favorece la
aparición de patrones de respuesta diferenciados para cada reacción afectiva.
Las investigaciones sobre este particular han sido numerosas y todavía son de
actualidad, algunas de las cuales han puesto de relieve patrones fisiológicos de respuesta
característicos de diferentes emociones (Levenson, Ekman y Friesen, 1990; Cacioppo y
cols., 1993). Así, por ejemplo, en lo que se refiere a la frecuencia cardiaca, las

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 25
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emociones negativas (miedo e ira) producen incrementos mayores en la misma que las
positivas, como la alegría. Si analizamos las diferencias entre las propias emociones
negativas, las reacciones de ira, miedo y tristeza suelen manifestar incrementos más
elevados en frecuencia cardiaca que las de asco. Por su parte, y referente a la
conductancia, los incrementos más significativos aparecen en las reacciones de tristeza,
miedo, ira y asco, mientras que emociones como la alegría producen variaciones
mínimas en dicha respuesta. Por último, en cuanto a la temperatura digital, la ira es la
que suele generar incrementos más elevados, mientras que el miedo se caracteriza por
un descenso en esta respuesta.
El hecho de que no hayan podido establecerse diferencias entre todas las emociones
puede ser reflejo de que se precisan otro tipo de registros fisiológicos menos utilizados
en la investigación experimental en este campo, tales como respiración, o porque de
hecho sea posible distinguirlas por la expresión facial, pero no en base a las reacciones
vegetativas. Estos resultados podrían explicarse mediante la hipótesis de la
especificidad autonómica, en concreto, mediante la existencia de programas
psicobiológicos para cada emoción que, una vez puestos en marcha, activan los
diferentes componentes (motores, autonómicos, etc.). La existencia de tales programas
psicobiológicos facilitaría la realización de conductas adaptativas relacionadas con cada
una de las emociones, tal y como hemos señalado anteriormente.
No obstante, los resultados no son concluyentes, además de que los estudios
presentan serias dificultades metodológicas (Schmidt-Atzert, 1981). Sólamente
podemos argumentar que es posible que existan patrones fisiológicos diferentes de
respuesta en función de las reacciones emocionales, pero no podemos concluir que
dichos patrones de respuesta sean consistentes para un tipo de reacción emocional
determinada.
Otro de los tópicos relevantes en este área es la asunción de que existen diferencias
individuales en el patrón de respuesta fisiológico, de forma que la reacción individual
característica ante distintas exigencias ambientales puede ser la responsable de la
susceptibilidad a determinados trastornos. Wenger y Cullen (1972) señalaron que puede
establecerse un índice del equilibrio entre las dos ramas del sistema nervioso autónomo,
al que denominó balance autonómico, que estaría directamente relacionado con la
aparición de trastornos psicosomáticos. Muy relacionado con este índice está el
concepto de estereotipia individual, la evidencia de que cada individuo puede mantener
de forma consistente patrones fisiológicos de respuesta característicos ante
determinadas exigencias ambientales o estados emocionales. Si se trata de patrones de
respuesta excesivos (por su elevada intensidad o frecuencia) y potencialmente
peligrosos (por la disfunción que generan), ello puede conducir a la aparición de
trastornos orgánicos si es expuesto frecuentemente a dichas situaciones, a pesar de que
tales condiciones no generen alteración alguna en otras personas que no manifiestan este
patrón de respuesta. Un ejemplo de estereotipia individual es el modelo de
predisposición psicobiológica de Bakal y Kaganov (1977), del que una de las
derivaciones más interesantes es la explicación de la génesis de cefaleas. Según esta
hipótesis, quienes padecen cefaleas tienden a presentar un patrón de respuesta de
evitación no sólo ante los estímulos potencialmente peligrosos, o aversivos, sino
también ante los neutros (que deberían generar una respuesta de orientación) (Vallejo y
Labrador, 1983). El procedimiento de investigación de dicha predisposición que se ha
realizado más frecuentemente es exponer a diferentes personas (con trastornos

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Mariano Chóliz Montañés 26
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psicosomáticos y sin trastornos psicosomáticos) a diferentes estímulos que produzcan


característicamente, bien una respuesta de orientación, bien una de defensa. El patrón
psicofisiológico desadaptativo que generaría las disfunciones somáticas debería ser el
hecho de reaccionar desadaptativamente, manifestando respuesta de evitación en los
casos en que debiera responder simplemente con reacciones de orientación. A pesar de
lo sugerente de esta hipótesis, nosotros no obtuvimos resultados concluyentes en un
estudio similar (Chóliz, Ibáñez, Capafóns, Aliaga y Sáez, 1989).
La metodología utilizada en las investigaciones de tradición psicofisiológica consiste
en evaluar los cambios producidos a nivel de la actividad del sistema nervioso central,
autónomo o somático en diferentes condiciones experimentales de inducción de
reacciones emocionales. Los sistemas de respuesta más utilizados han sido la respuesta
electrodermal (Shagass, 1972; Palmero y Jara, 1993), actividad gastrointestinal (Davis,
1986), reactividad cardiovascular (Blascovich y Katkin, 1993), actividad muscular, o
respiratoria (Chóliz, 1993). En la misma línea, Andreassi (1995) analiza recientemente
la asimetría en el EEG durante la experiencia de diversas emociones. Palmero (1993)
ofrece una descripción más extensa de las modalidades de evaluación psicofisiológica
más utilizadas en Psicología de la Motivación y Psicología de la Emoción.

6.3. Estructuras neurológicas centrales.


Es de sobras conocida la controversia que generó la teoría de James-Lange y las
críticas de Cannon a las mismas, fundamentalmente en lo que se refiere al papel de las
vísceras en la reacción emocional, así como al hecho de que la ausencia de sensaciones
visceroceptivas no produce ausencia de reacción emocional y a la evidencia de que las
sensaciones son mucho más lentas que la emoción evocada. Todo ello cuestionaría el
hecho de que dichas reacciones fisiológicas fueran un antecedente de la reacción
emocional. Las reacciones fisiológicas y viscerales no definirían la cualidad de la
reacción emocional, sino en todo caso la intensidad de la misma, preparando al
organismo para una eventual respuesta que requiriera un gasto energético de
importancia. Se trataría de una respuesta similar a todas las emociones, en la que la
única diferencia entre las mismas sería la intensidad con la que reaccionan, pero no en
un patrón de respuesta diferenciado. La rama simpática del sistema nervioso autónomo
sería la responsable de preparar al organismo para un gasto energético elevado, mientras
que el parasimpático restablecería el equilibrio. Es lo que se ha venido a denominar
teoría emergentista de las emociones (Cannon, 1931), que establece que lo
verdaderamente relevante en la génesis de la emoción es la actividad del sistema
nervioso central, en concreto la regulación que establece el tálamo, tanto sobre la
corteza en la génesis de la experiencia cualitativa de la emoción, como sobre el sistema
nervioso periférico, para la movilización de energía.
Las aportaciones teóricas más relevantes que se derivan de esta concepción se
agrupan en torno a la teoría de la activación general, que argumenta que existe un único
estado de activación general que caracterizaría a todas las emociones. Las diferencias
entre unas y otras sería cuestión de grado. Aunque posteriormente los estudios de Lacey
(1967) pondrían de manifiesto que puede existir disociación entre los principales
sistemas de respuesta (fraccionamiento de respuesta, especificidad individual y
estereotipia individual), la teoría de la activación general ha servido como marco
teórico de diferentes modelos de la emoción, de los que los de Lindsley (1951), Hebb

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 27
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(1955), o Malmo (1959) son algunos de los más representativos. Según estas primeras
aproximaciones teóricas, la relación entre activación y emoción vendría definida por la
existencia de un proceso único de activación en el que los sistemas cortical, autonómico
y somático estarían perfectamente coordinados y que sería el responsable de la cualidad
de las diferentes reacciones afectivas. Consecuentemente con estos planteamientos
teóricos, a nivel metodológico los estudios se han caracterizado por la selección de
alguna variable fisiológica (generalmente respuesta electrodermal o frecuencia cardiaca)
como indicadora del nivel de activación general y registrar la relación entre ésta y las
diferentes reacciones emocionales (Fenz y Epstein, 1967; Lader, 1975).
Los modelos neurológicos han evolucionado desde los planteamientos iniciales de la
unidimensionalidad de la activación, a la existencia de al menos dos sistemas de
activación (Swerdlow y Koob, 1987). El primero de ellos estaría organizado por el
córtex cerebral, implicaría a las estructuras cerebrales superiores y determinaría
especialmente procesos cognitivos y rendimiento. El otro sistema de activación
implicaría estructuras subcorticales y estaría directamente relacionado con el estado
emocional. Algunas de las aportaciones más relevantes del sistema emocional de
activación han puesto de manifiesto tanto la relevancia de determinados centros
cerebrales en la producción de reacciones emocionales, tales como el cerebro reptiliano
y cerebro mamífero antiguo (MacLean, 1949, 1986; Leven, 1992), como de las
estructuras responsables de las cualidades hedónicas del refuerzo en el sistema límbico
(Olds y Milner, 1954), o en el hipotálamo (Rosenzweig y Leiman, 1992).
En la actualidad parece asumido que, pese a que las estructuras subcorticales son de
especial relevancia en los sistemas emocionales básicos, el papel del córtex no
sólamente se ciñe a ejercer efectos inhibidores sobre dichas reacciones afectivas, sino
que está involucrado principalmente en la experiencia emocional, especialmente en lo
que hace referencia a los procesos cognitivos característicos de la emoción (Panksepp,
1991; Pribram, 1973). De hecho, actualmente se conocen con precisión la relación entre
los parámetros de condicionamiento de reacciones emocionales tales como el miedo y
los procesos neurales implicados que pueden ser de utilidad para establecer modelos
neurológicos mucho más completos de la experiencia emocional (LeDoux, 1995).
Como puede suponerse, los procedimientos metodológicos de estudio utilizados
desde las orientaciones neurológicas de la emoción han ido evolucionando conforme se
desarrollaban técnicas de registro cada vez más sofisticadas en biomedicina. En general,
tienen como objetivo el registro de la actividad de las diferentes estructuras nerviosas
involucradas en una determinada reacción emocional de diferente intensidad, con la
finalidad de establecer las regiones concretas responsables de cada emoción en
particular. Los dos procedimientos habituales son la inducción experimental de la
reacción emocional que pretendamos, al tiempo que se registra la actividad de las áreas
del sistema nervioso, o bien el estudio de dicha actividad en sujetos con alteraciones o
trastornos afectivos (depresión, trastornos por ansiedad, etc.). En ambos casos se valen
de las técnicas propias de la neuropsicología, tal y como hemos comentado
anteriormente, con las que encontramos estudios que utilizan tanto el registro eléctrico
de áreas corticales mediante EEG, potenciales evocados, o magnetoencefalografía (Hari
y Lounasmaa, 1989), como la aplicación de las más modernas técnicas de neuroimagen,
tales como Tomografía Axial Computerizada, Tomografía por Emisión de Positrones y
Resonancia Magnético Nuclear (Martin y Brust, 1985).

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Mariano Chóliz Montañés 28
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6.4. Aspectos conductuales.


En la tradición conductista las emociones se entienden como respuestas
condicionadas que se generan cuando un estímulo neutro se asocia con un EI que es
capaz de elicitar una respuesta emocional intensa. Las primeras elaboraciones teóricas,
puestas de manifiesto por Watson (Watson y Rayner, 1920; Watson, 1925), dieron pie a
otras aportaciones como la teoría de los dos factores (Mowrer, 1947) en la que se
defiende que la adquisición y consolidación de la respuesta emocional (en este caso
fobias) se desarrolla en dos etapas, una primera de adquisición de la RC mediante
condicionamiento clásico y una segunda de consolidación, en la que la conducta de
evitación de los EC's produce un alivio de la RC, respuesta que se mantiene mediante
reforzamiento negativo. Posteriormente, Rescorla y Solomon (1967) desarrollan la
teoria moderna de los dos procesos, en la que se pone de manifiesto cómo puede
producirse una reacción emocional tanto en el proceso de condicionamiento clásico,
como en el operante, en función de si los Ed's, o EC's indican presencia o ausencia de
contingencias aversivas o apetitivas. El valor de este modelo estriba en que pueden
establecerse predicciones acerca de los efectos de dicha reacción emocional en la
conducta operante, concretamente cómo la reacción emocional puede fortalecer o
debilitar la conducta establecida previamente. Las predicciones de este modelo se han
corroborado a nivel experimental con los paradigmas de estudio de la respuesta
emocional condicionada (REC) y automodelamiento (Rachlin, 1988).
Estas investigaciones son especialmente relevantes por cuanto se circunscriben a un
área de investigación de gran relevancia y actualidad en condicionamiento, como es la
interacción entre condicionamiento clásico y operante y los efectos que ambos
procedimientos de aprendizaje ejercen el uno sobre el otro. En dicha interacción las
reacciones emocionales juegan un papel de extraordinaria relevancia, puesto además de
manifiesto por el hecho de que desde las formulaciones teóricas del aprendizaje se
asuma que dicha interacción no sólamente se produce a nivel externo, sino también a
nivel interno (Millenson y de Villiers, 1972).
En la tradición conductista, el hecho de poder predecir cómo puede verse afectada la
operante en función de la reacción emocional, hace que las emociones pierdan la
consideración (para dicha orientación) de causas internas, ficticias e imaginarias de la
conducta, para convertirse en un proceso digno de estudio por sus efectos en el
comportamiento (Chóliz, 1994d).
Para finalizar, debemos destacar que, ni la respuesta emocional condicionada ejerce
su influencia sólamente como inhibidora del condicionamiento (si bien la supresión
condicionada es posiblemente el área experimental donde se han realizado mayor
número de investigaciones), ni el papel del condicionamiento operante se ciñe
exclusivamente a la reducción de la RC de miedo o de ansiedad. Por poner sólamente
unos ejemplos, el hecho de que puedan reforzarse positivamente las respuestas
emocionales viene constatándose desde las primeras investigaciones sobre biofeedback
y condicionamiento de respuestas emocionales (Kimmel, 1967; Miller, 1969). la
respuesta emocional puede aprenderse incluso por aprendizaje vicario (Bandura y
Rosenthal, 1966), mantenerse aún en condiciones que debieran producir extinción de la
RC, tal y como se pone de manifiesto en el modelo de incubación de ansiedad
(Eysenck, 1968, 1985; Chorot, 1989), al tiempo que las modificaciones en el proceso de
contingencia pueden acarrear severas alteraciones emocionales, como se evidencia en

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 29
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las investigaciones sobre indefensión aprendida (Seligman, 1975: Abramson, Seligman


y Teasdale, 1978).
A nivel metodológico, los trabajos desde esta perspectiva han utilizado como
paradigma experimental los procesos de condicionamiento, especialmente el
condicionamiento clásico. Digamos que hasta la aparición de las técnicas de
biofeedback (Miller, 1969) uno de los axiomas fundamentales era que el operante y el
respondiente diferían incluso en los procesos implicados. Uno de los ejemplos
paradigmáticos era la suposición de que las respuestas viscerales y glandulares,
reguladas por el sistema nervioso autónomo no son susceptibles de ser condicionadas de
forma operante (Skinner, 1938; Mowrer, 1947). Dada la relación entre la actividad de
dichas respuestas y las reacciones afectivas, así como el hecho de la incomodidad del
concepto de emoción en el análisis experimental de la conducta (Skinner, 1953), durante
décadas el condicionamiento clásico, y no el operante, ha sido el procedimiento de
elección en la investigación sobre emoción y condicionamiento.
Todo cambió cuando a principios de la década de los sesenta, Neal E. Miller y su
equipo de la Universidad de Rockefeller realizaron una serie de experimentos que
supusieron un hito en la comprensión de la relación entre procesos de
condicionamiento, emociones y salud. Independientemente de si la modificación de la
respuesta se establecía con la mediación del sistema nervioso central y de la
musculatura esquelética, o no, lo cierto es que se puso de evidencia el hecho de que
podía condicionarse de forma operante respuestas gobernadas por el sistema nervioso
autónomo, tales como frecuencia cardiaca, presión sanguínea, temperatura, o nivel de
secreción de orina. Por otro lado, las técnicas de biofeedback demostraron su utilidad no
sólamente en la modificación de trastornos somáticos, sino también en alteraciones
emocionales. Según Vila (1984), la aplicación de las técnicas de biofeeback en la
intervención ante alteraciones emocionales se basa en el hecho de que es el
procedimiento más eficaz en la modificación del patrón fisiológico de la reacción
emocional. Servirá tanto para modificar o eliminar las reacciones fisiológicas
características de las alteraciones emocionales, como para la inducción de patrones
fisiológicos propios de estados emocionales adaptativos.

6.5. Variables cognitivas.


Según algunos autores la emoción es una consecuencia de los procesos cognitivos.
Las diferencias entre los diferentes acercamientos teóricos estriba en el papel que le
otorgan a determinado proceso en la génesis de la reacción emocional (Cano, 1995a,
1995b) como, por ejemplo, la evaluación de la situación y de las estrategias de coping
(Lazarus, 1991a, 1991b), expectativas y conformidad con normas sociales (Scherer,
1984, 1992), a la atribución de causalidad (Weiner, 1986), o a las diferencias en
procesamiento de la información emocionalmente relevante (Mathews y MacLeod,
1994).
En las aproximaciones cognitivas iniciales de la emoción se defendia que la reacción
ante una situación es de tipo fisiológico, consistente en un incremento difuso y
generalizado de la activación. Posteriormente, la interpretación cognitiva de dicha
reacción fisiológica es la que determinará la cualidad de la emoción (Marañón, 1924;
Schachter y Singer, 1962; Mandler, 1975). En cualquier caso la emoción
necesariamente surgiría como consecuencia de los dos factores que hemos señalado:

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Mariano Chóliz Montañés 30
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activación e interpretación cognitiva. La magnitud de la reacción fisiológica


determinaría la intensidad de la reacción emocional, mientras que los procesos
cognitivos darían razón de la cualidad de la misma.
Posteriormente, Arnold (1960) señalaría que los procesos cognitivos no surgen
sólamente después de haberse producido una reacción fisiológica y como interpretación
de la misma, sino que se produce una evaluación primaria de la situación ambiental
antes incluso de la propia reacción fisiológica. Se trata de una primera interpretación
global del estímulo como bueno o malo (es decir, agradable/desagradable,
beneficioso/peligroso, etc.). Más recientemente, Mandler (Mandler, 1982; MacDowell y
Mandler, 1989) argumenta que, si bien las dos variables principales implicadas en la
génesis de la reacción emocional son el arousal y la interpretación cognitiva, son estas
últimas las que determinan la emoción. El arousal sólamente sería el sustrato. La
relevancia del arousal sería muy limitada, ya que las personas sólamente son capaces de
distinguir entre un arousal elevado y otro bajo, pero no el nivel de otras variables
fisiológicas concretas, de forma que el grado de activación ejercería un papel
indiferenciado únicamente en el grado de intensidad de la emoción. Incluso la propia
activación podría producirse por una incongruencia en los esquemas cognitivos
(ocurrencia de un hecho inesperado o no ocurrencia de un evento previsto). Esta
activación, a su vez, instiga a una interpretación cognitiva de la situación que es la que
determinaría la cualidad de la emoción.
Así pues, desde Marañón a Mandler, los autores que defienden posiciones cognitivas
han ido otorgando progresivamente un papel de mayor relevancia a los procesos
cognitivos que el simple etiquetado de una reacción fisiológica, e incluso han destacado
que lo verdaderamente necesario para que se produzca una emoción son los procesos
cognoscitivos implicados.
De entre todos los procesos cognitivos, los más destacables son los siguientes:

a. Procesos de valoración cognitiva.


Lazarus (1977, 1993) desarrolla su modelo teórico de las emociones basándose en la
teoría cognitiva del estrés que había establecido con anterioridad (Lazarus, 1966).
Según postula este modelo, en un primer momento se evalúan las consecuencias
positivas o negativas de una situación determinada (valoración primaria).
Posteriormente se analizan los recursos que se poseen para hacer frente a dicha
situación (valoración secundaria). La cualidad de la reacción emocional es
consecuencia directa de los procesos de valoración cognitiva (Lazarus, 1982) y cada
evaluación conduce a un tipo de emoción, manifestada por una tendencia a acción y
expresión características.
Para Lazarus no es adecuado plantear si la emoción precede a la cognición o si es
consecuencia de la misma. La relación es bidireccional y ambas están intrínsecamente
unidas, ya que la cognición es una parte fundamental de la emoción, que le proporciona
la evaluación del significado

b. Atribución de causalidad.
Según Weiner (1980, 1985, 1986; 1992, 1993) la reacción emocional puede
analizarse siguiendo la secuencia atribución-emoción-acción. Específicamente, después

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 31
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de la ejecución conductual acontece una valoración primaria ceñida a las consecuencias


agradables o desagradables de la misma. Surgiría una primera emoción preliminar. En
un segundo momento, y esto es lo verdaderamente relevante para Weiner, se analizan
las causas de dicho resultado. En función de dicha atribución de causalidad emerge la
emoción más elaborada. Dicha emoción será la que ejerza ulteriormente un papel
motivacional en la conducta posterior.
A continuación resumimos las atribuciones causales más importantes y el estado
emocional evocado en función de la consecución, o no, del objetivo de la conducta.

A. Éxito, consecución del objetivo pretendido


Atribución causal Estado emocional evocado
Esfuerzo Relajación
Habilidad Sentirse orgulloso
Suerte Sorpresa
Exito es responsabilidad de otros Gratitud
Dificultad de la tarea Sentirse orgulloso
B. Fracaso, no consecución del objetivo pretendido

Atribución causal Estado emocional evocado


Esfuerzo Vergüenza, culpa.
Habilidad Incompetencia
Suerte Sorpresa
Fracaso es responsabilidad de otros Ira
Dificultad de la tarea Resignación

c. "Control de evaluación de los estímulos"


Según Scherer (Scherer, 1984, 1988, 1992; Pittam y Scherer, 1993) los estímulos
internos o externos se evalúan jerárquica y organizadamente en una serie de pasos, o
fases. Como consecuencia de dicho proceso de evaluación emergen las emociones
correspondientes. Dado el valor adaptativo de las emociones y el papel que ejercen en la
supervivencia, se entiende que dicho control se ejecute de forma jerárquica y ordenada.
La secuencia es la siguiente: 1) novedad del estímulo (lo que supone una primera
valoración de la peligrosidad del evento), 2) dimensión placentera-displacentera, 3) si
propicia la consecución de una meta o una necesidad, 4) capacidad de enfrentarse a la
situación y consecuencias sobre el organismo y 5) la compatibilidad con las normas
sociales o personales. Cada una de las emociones puede analizarse en función de esta
secuencia de evaluación. Las que han sido estudiadas con mayor profundidad de
acuerdo con este esquema son: alegría, tristeza, vergüenza, ira, asco y miedo.

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Mariano Chóliz Montañés 32
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d. Imágenes mentales.
Lang (1977, 1979, 1990) postula que las imágenes mentales pueden entenderse como
una estructura proposicional que incluye componentes perceptivos y semánticos.
Semejante estructura proposicional de la imagen es la que induce las reacciones
fisiológicas que acompañan a las emociones, de forma que puede utilizarse el
entrenamiento en imaginación para el control de diferentes procesos o alteraciones
emocionales (Lang, 1979), dado que las respuestas fisiológicas inducidas están
directamente relacionadas con el tipo de imagen entrenada.

e. Procesamiento de información emocionalmente relevante


(Mathews y MacLeod, 1994). Los estados emocionales (tanto normales como
patológicos) están relacionados con patrones característicos de procesamiento de la
información emocionalmente relevante (Mathews y MacLeod, 1994). Así, por ejemplo,
la excesiva atención a la información amenazante puede generar reacciones de ansiedad,
de la misma forma que la incapacidad para eliminar los pensamientos intrusivos
negativos autorreferentes genera episodios depresivos. Las diferencias individuales en el
procesamiento de información emocionalmente relevante es el componente cognitivo de
la vulnerabilidad diferencial a trastornos emocionales, de las cuales el fracaso de las
técnicas que intentan eliminar la información amenazante bajo condiciones de estrés es
una de las principales causas originarias de las alteraciones afectivas.
Para finalizar centraremos nuestra atención en una de las controversias teóricas más
destacables en el estudio de la emoción, como es el debate generado acerca de la
relevancia de la cognición y de los fundamentos fisiológicos en la génesis de
emociones, o de la primacía de una sobre otra. Quienes defienden posturas cognitivistas
argumentan que los procesos cognitivos son necesarios para que se produzca una
emoción, que sin dicha actividad cognoscitiva no se produciría emoción alguna y que
cualquier reacción que se evocara carecería del componente afectivo (Schachter y
Singer, 1962; Lazarus, 1984; Averill, 1982; Arnold, 1960). Para quienes defienden
posturas biologicistas, la emoción puede evocarse sin tener en cuenta los aspectos
cognitivos, y ello se pone de manifiesto en los casos en los que se estimulan ciertas
estructuras subcorticales, como el sistema límbico, o en los que se generan emociones
por el mero hecho de una expresión facial característica, tal y como defiende la
hipótesis del feedback facial (Tomkins, 1962, 1963, 1980).
En este aspecto, la controversia más conocida quizá sea la que se estableció entre
Zajonc (1980, 1984) y Lazarus (1982, 1984), en lo que se refiere a la relevancia de los
procesos cognitivos en la emoción. Mientras que para Lazarus lo esencial son los
procesos de valoración y reevaluación, para Zajonc los procesos cognitivos no siempre
son necesarios y pueden producirse reacciones afectivas sin el concurso de los mismos,
apelando simplemente a reacciones fisiológicas. Después de una lectura de réplicas y
contrarréplicas, convenimos con Cano (1995a) que en ocasiones en sus
contraargumentos parece que no están tratando de los mismos fenómenos, que manejan
conceptos distintos y metodologías de estudio diferentes, pero que cuando abordan una
misma cuestión las coincidencias son mucho más abundantes que las discordancias, al
tiempo que la diferencia fundamental estriba simplemente en la relevancia que otorgan a

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Psicología de la Emoción: el proceso emocional 33
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cada uno de los procesos, primando en un caso los aspectos cognitivos y en otro los
fisiológicos y conductuales.

6. EMOCIONES Y SALUD

Una de las áreas de mayor interés en la investigación experimental y la actividad


profesional es el papel de la emoción tanto en la promoción de la salud y génesis de la
enfermedad, como en las consideraciones terapéuticas implicadas. Los procesos
emocionales han demostrado su relevancia en alteraciones del sistema inmunologico
(Irwin, Daniels, Smith, Bloom y Weiner, 1987; Herbert y Cohen, 1993a,b), trastornos
coronarios (Fernández-Abascal y Martín, 1994a,b), diabetes (Goetsch, Van Dorsten,
Pbert, Ullrich y Yeater, 1993), trastornos del sueño (Chóliz, 1994b), enfermedad de
Graves (Sonino, Girelli y Boscaro, 1993), o dolor (Chóliz, 1994c), por poner sólamente
algunos ejemplos. La disciplina científica que recoge estas aportaciones es la actual
Psicología de la Salud (Matarazzo, 1982), heredera de la Medicina Conductual y
Medicina Psicosomática.
La relación entre procesos mentales y orgánicos es una cuestión presente no sólo en
los orígenes de la psicología, sino también en el inicio de la medicina. Desde que
Hipócrates estableciera una tipología que relacionaba temperamento con enfermedad, la
relación entre procesos psicológicos y reacciones fisiológicas (mente-cuerpo, psique-
soma) ha sido uno de los problemas conceptuales de mayor envergadura. Podemos
afirmar que se trata de las cuestiones filosóficas que todavía quedan sin resolver en la
actual psicología experimental.
A pesar que se trate de una cuestión tan antigua como la propia medicina, sólo muy
recientemente se ha abordado su estudio de forma experimental. No obstante, desde el
acta fundacional de la Psicología de la Salud en la American Psychological Association
en 1978 (División 38 del APA), los avances en este ámbito han sido ciertamente
notorios. De entre todos los procesos psicológicos que inciden en la salud y enfermedad,
las emociones son, sin duda, uno de los más relevantes (Adler y Matthews, 1994).
La investigación sobre la relación entre emoción y salud se ha centrado, entre otros,
en dos grandes aspectos. En primer lugar, en establecer la etiopatogenia emocional de
ciertas enfermedades, intentando relacionar la aparición de determinadas emociones
(ansiedad, ira, depresión, etc.) con trastornos psicofisiológicos específicos (trastornos
coronarios, alteraciones gastrointestinales, o del sistema inmunológico, por ejemplo).
En segundo lugar, en el papel que ejerce la expresión o inhibición de las emociones en
la salud y en el enfermar.
Respecto a la relación entre reacciones afectivas y enfermedad y en lo que se refiere
a los trastornos coronarios, quizá uno de los tópicos más interesantes sea el del patrón
de conducta Tipo A. Concebido tradicionalmente como uno de los factores psicológicos
más relevantes en la inducción de trastornos cardiovasculares, investigaciones más
recientes vinieron a demostrar que tal relación no era consistente, justo cuando iba a ser
considerado por el Ministerio de Sanidad de Estados Unidos como uno de los factores
de riesgo de los trastornos coronarios. La explicación de la discrepancia entre las
distintas investigaciones estriba en que el patrón de conducta Tipo A es un concepto

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Mariano Chóliz Montañés 34
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multidimensional que abarca diferentes aspectos conductuales, cognitivos y


emocionales y debería ser alguna característica específica de este complejo la
responsable de la génesis de los trastornos cardiovasculares. Parece que la dimensión
especialmente relacionada con la enfermedad coronaria es la hostilidad (Smith, 1992).
En cuanto a la hipertensión, Markovitz, Matthews, Kannel, Cobb y D'Agostino
(1993) en el prestigioso Framingham Heart Study lograron predicciones
extraordinariamente elevadas de la incidencia de hipertensión en base a las
puntuaciones en ansiedad, con independencia de la edad, obesidad, consumo de alcohol
o tabaco y hematocrito.
Depresión, ansiedad y estrés son, con toda seguridad, las reacciones emocionales
sobre las que más se ha estudiado su relación en la génesis de alteraciones en la salud.
Tanto el estrés como depresión están relacionados con el descenso de la actividad
inmunológica, manifestada por una disminución de la respuesta de linfocitos ante
diferentes mitógenos, así como una menor cantidad de células T, B, o linfocitos
granulares en sangre (Kiecolt-Glaser, Cacioppo, Malarkey y Glaser, 1992; Herbert y
Cohen, 1993a, b). Además, cuanta mayor reactividad simpática se muestre ante
condiciones de estrés, mayor grado de inmunosupresión se producirá ante dicha
situación estresora (Zakowski, McAllister, Deal y Baum, 1992). No obstante, no han
podido demostrarse relaciones significativas entre depresión y cáncer, a pesar de que en
esta enfermedad ejerza un papel de extraordinaria relevancia las alteraciones
inmunológicas (Zonderman, Costa y McCrae, 1989)
En lo que se refiere a la inhibición de las emociones, desde que Freud pusiera de
manifiesto la relevancia de la represión emocional en la génesis de alteraciones
psicosomáticas, la inhibición de las emociones ha sido considerada como una de las
variables principales que inciden en la enfermedad. No obstante, debemos decir que la
inhibición por sí sola no causa indefectiblemente alteraciones somáticas, ni es
inherentemente insana. De hecho en ocasiones puede ser un mecanismo adaptativo
(Pennebaker, 1993). Sólo en el caso que confluyan otras características, como una
excesiva activación somática, o interferencia con las estrategias de afrontamiento
adecuadas, la inhibición puede ir en menoscabo de la salud y ser un agente
etiopatogénico de envergadura. Así pues, las relaciones significativas que se han
constatado en ocasiones entre inhibición emocional y trastornos psicofisiológicos
posiblemente sean debidas al hecho de que la inhibición es un proceso activo que, lejos
de disminuir la activación autonómica, la incrementa durante periodos de tiempo
prolongados, interfiere con los procesos cognitivos implicados en la asimilación del
problema y estrategias de resolución, al tiempo que produce con facilidad
condicionamiento de las reacciones de inhibición (Wegner, Shortt, Blake y Page, 1990;
Pennebaker, 1993).

34
Capítulo 12
Aspectos de la emoción
Trate de verse triste, de producir una expresión de tristeza. Mientras lo hace, preste atención a las di-
ferentes sensaciones que experimenta a partir de los movimientos de su musculatura facial. Si sólo
empujó su labio inferior hacia fuera y jaló las comisuras de su boca hacia abajo, es probable que no se
haya sentido muy triste. De modo que inténtelo de nuevo.
Produzca una segunda expresión de tristeza. Pero esta vez, no sólo mueva su labio inferior y las
comisuras de su boca, sino también junte sus cejas hacia dentro al mismo tiempo, lo que requerirá de
cierta destreza; así que imagine que tiene un par de palillos anclados en las esquinas internas de sus
cejas. Imagine que estos palillos se encuentran como a 2.5 cm de distancia entre sí y que están dirigidos
hacia fuera en forma paralela (la base de cada palillo descansa en el interior de la ceja y las puntas se
extienden hacia fuera). Ahora, mueva sus cejas hasta que se toquen las puntas externas de los palillos.
Ahora, trate de mover los tres conjuntos de músculos a un mismo tiempo: una las puntas exteriores de
los palillos, empuje su labio inferior hacia fuera y voltee las comisuras de su boca hacia abajo (Larsen,
Kasimatis y Frey, 1992).
¿Sintió algo al intentar hacer esta expresión facial? ¿Detectó algún atisbo de tristeza incipiente? ¿Su
frecuencia cardiaca descendió un poco? ¿No sintió un vago impulso de llorar? De ser así, la sensación
fue leve porque una expresión facial fingida no es tan auténtica ni produce una emoción tan real como
la expresión facial espontánea. Pero el leve sentimiento de tristeza expresado a través de una expresión
facial ensayada es una buena manera de introducir uno de los muchos aspectos de la emoción que se
discutirán en el presente capítulo; en este caso, la hipótesis de la realimentación facial.
A medida que nos ocurren sucesos vitales importantes, se activan reacciones biológicas y cognitivas
en nosotros. Los procesos biológicos y cognitivos resultantes generan emociones que nos preparan
para lidiar de manera adaptativa con el suceso vital importante al que nos enfrentamos. En el cuadro
12.1 aparece un esquema de los procesos biológicos y cognitivos involucrados en las emociones. En la
primera mitad de este capítulo se mostrará una perspectiva general de los procesos biológicos implica-
dos en la emoción (lado izquierdo), mientras que la segunda mitad dará una perspectiva general de los
procesos cognitivos implicados en la emoción (lado derecho).

Aspectos biológicos de la emoción


En parte, las emociones son reacciones biológicas a sucesos vitales importantes. La lista de sucesos
biológicos del cuadro 12.1 es importante porque los elementos listados identifican las reacciones bioló-
gicas relacionadas con la emoción que el cuerpo experimenta ante los sucesos vitales significativos. Al
enfrentarse a una situación de importancia personal (por ejemplo, una amenaza), el cuerpo se prepara
para afrontarla de manera efectiva (por ejemplo, se prepara para correr) mediante la activación de lo
siguiente: 1) corazón, pulmones y músculos (sistema nervioso autónomo); 2) glándulas y hormonas
(sistema endocrino); 3) estructuras cerebrales límbicas como la amígdala (circuitos neurales del ce-
rebro); 4) actividad neural y ritmo del procesamiento de información (tasa de descargas neurales); y

Cuadro 12.1  Aspectos biológicos y cognitivos de la emoción.


Aspectos biológicos Aspectos cognitivos, sociales y culturales

1. Sistema nervioso autónomo 1. Valoraciones


2. Sistema endocrino 2. Conocimientos
3. Circuitos neurales del cerebro 3. Atribuciones
4. Tasa de descargas neurales 4. Antecedentes de socialización
5. Realimentación facial 5. Identidades culturales
246 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

5) patrones discretos de musculatura facial (realimenta- perceptuales y que la experiencia emocional es la forma
ción facial). Al activarse estos sistemas biológicos, la per- que la persona tiene de darle sentido a cada pauta distinta
sona experimenta emociones y está significativamente de reacciones corporales. Si no ocurrieran estos cambios
más preparada para afrontar la amenaza inminente. en el cuerpo, no se presentaría la emoción resultante.
El estudio de las emociones se inició hace cerca de La teoría James-Lange de las emociones adquirió po-
cien años cuando se planteó la interrogante del papel que pularidad con rapidez, pero también se vio sometida a
realizaba el sistema nervioso autónomo en la experien- críticas (Cannon, 1927).1 Los críticos razonaban que el
cia subjetiva de la emoción. La primera teoría de la emo- tipo de reacciones corporales a las que James hacía refe-
ción, la teoría James-Lange, preguntaba si las distintas rencia en realidad eran parte de la respuesta general de
emociones tenían reacciones corporales únicas que se les movilización corporal de pelea-huida que no varía de una
asociaran o no. Todos sabemos que el temor y la alegría emoción a otra (Cannon, 1929; Mandler, 1975; Schachter,
se sienten diferentes, pero, ¿el temor y la alegría también 1964).2 También argüían que la experiencia emocional
tienen reacciones corporales diferentes entre sí? ¿Nuestro era más veloz que las reacciones fisiológicas; es decir,
corazón, pulmones y hormonas se comportan de una mientras que una persona siente enojo en una décima
manera cuando estamos temerosos y de otra cuando de segundo, le lleva todo un segundo al sistema nervio-
experimentamos alegría? Y, de ser así, ¿estas diferencias so de la persona activar glándulas importantes y enviar
biológicas explican por qué son distintas las emociones hormonas excitatorias por el torrente sanguíneo. Estos
que experimentamos? De hecho, ¿la pauta de actividad de críticos afirmaban que el papel de la activación fisiológica
nuestro corazón, pulmones y hormonas es la que ocasio- era aumentar la emoción, más que ocasionarla (Newman,
na el temor y la alegría experimentados? Perkins y Wheeler, 1930). Los críticos concluyeron que la
contribución de los cambios fisiológicos a la experiencia
emocional era pequeña, complementaria y relativamente
  Teoría James-Lange insignificante. Una década después de que se propuso, la
La experiencia personal sugiere que experimentamos primera teoría principal de la emoción estaba en tela de
una emoción y que cambios corporales siguen rápida- juicio.
mente a la emoción experimentada. Tan pronto como
vemos luces rojas que parpadean y escuchamos la sire-   Perspectiva contemporánea
na de una patrulla de policía, surge el temor y este sen-
timiento de temor hace que nuestro corazón se acelere Ante las críticas, las ideas de James cayeron en el recha-
y que nos suden las palmas de las manos. La secuencia zo y surgieron teorías rivales de la emoción que obtuvie-
de eventos parece ser estímulo → emoción → reacción ron mayor popularidad (por ejemplo, véase Schachter
corporal. William James (1884, 1890, 1894) argumenta- y Singer, 1962). No obstante, sus discernimientos con-
ba contra esta perspectiva común. Sugirió que nuestros tinúan guiando el estudio contemporáneo (Ellsworth,
cambios corporales no siguen a la experiencia emocional; 1994; Lang, 1994) y las investigaciones modernas sus-
más bien, la experiencia emocional sigue y depende de tentan la especificidad fisiológica en algunas emociones
nuestras respuestas corporales a las luces parpadeantes (Buck, 1986; Levenson, 1992; Schwartz, 1986). Por ejem-
y los sonidos de la sirena. Así, son los cambios corporales plo, Paul Ekman, Robert Levenson y Wallace Friesen
los que ocasionan la experiencia emocional: estímulo → (1983) estudiaron si cada una de las diversas emociones
reacción corporal → emoción. tiene o no una pauta única de cambios corporales. Estos
La teoría de James descansaba en dos suposiciones: investigadores reclutaron personas que pudieran expe-
1) el cuerpo reacciona de manera única y diferenciada a
distintos sucesos evocadores de la emoción y 2) el cuerpo 1 Al mismo tiempo que James presentó sus teorías, el psicólogo
no reacciona a sucesos que no evocan emociones. A fin danés, Carl Lange (1885) propuso lo que en esencia era la misma
de apreciar la hipótesis de James, piense en las respuestas teoría (aunque más limitada). Es por esta razón que la idea de que
fisiológicas de su cuerpo ante una ducha que se enfría de las emociones emanan de nuestra interpretación de los patrones de
activación fisiológica tradicionalmente se denomina teoría James-
manera sorpresiva e inesperada. La reacción fisiológica
Lange (Lange y James, 1922).
—el aumento en frecuencia cardiaca, la aceleración de la 2 Por ejemplo, ¿una persona experimenta emociones específicas
respiración y los ojos abiertos— empieza antes de que us- después de ingerir un fármaco estimulante que se sabe induce
ted tenga tiempo de pensar acerca de las razones por las cambios corporales, como aumento de la frecuencia cardiaca,
que su corazón está acelerado y sus ojos se están abriendo. minimización de la actividad gastrointestinal y dilatación de los
bronquios? La estimulación visceral inducida por fármacos conduce
El cuerpo reacciona y las reacciones emocionales resul-
a las personas a sentirse “como con temor” o “como si fuera a llorar
tantes ocurren en nosotros antes de que nos demos cuen- sin saber por qué”, más que temerosas o tristes en sí (es decir, por lo
ta de lo que está sucediendo. James argumentaba que es- general las personas se sienten estimuladas pero no específicamente
tas reacciones corporales instantáneas suceden en pautas temerosas).
Aspectos biológicos de la emoción 247

rimentar emociones a voluntad (actores profesionales) regula y prepara el marco para la emoción, pero no es
y les pidieron a cada uno de ellos que revivieran cinco causante directa de la misma. La perspectiva moderna es
emociones distintas -enojo, temor, tristeza, alegría y que las emociones reúnen el apoyo biológico y fisiológi-
asco- al tiempo que los investigadores realizaban medi- co para hacer posibles las conductas adaptativas de pelea,
ciones en busca de pautas específicas de la emoción en huida y crianza (Levenson, 1994b).
la actividad fisiológica. Surgieron diferencias claras en
la frecuencia cardiaca (FC) y en la temperatura cutánea Circuitos neurales específicos
(TC). En el caso del enojo, hubo aumentos tanto en la Del mismo modo en que los primeros investigadores
FC como en la TC. Con el temor, la FC aumentó al tiem- buscaron patrones específicos para las emociones en la
po que la TC disminuyó. En el caso de la tristeza, la FC actividad fisiológica, los investigadores contemporáneos
aumentó al tiempo que la TC permaneció estable. Con la buscan patrones específicos de la emoción en la activi-
alegría, la FC fue estable, mientras que aumentó la TC. dad cerebral (Gray, 1994; LeDoux, 1987; Panksepp, 1982,
Y en el caso del asco, disminuyeron tanto la FC como la 1986). Por ejemplo, los hallazgos neuroanatómicos de
TC. Justo como lo había sospechado James, las diferentes Jeffrey Gray (1994; trabajos con animales no humanos)
emociones realmente sí producían pautas distinguibles documentan la existencia de tres circuitos neurales dife-
de actividad corporal. renciados dentro del cerebro, cada uno de los cuales re-
Existe evidencia convincente de actividad en el sis- gula un patrón específico de conducta emocional: 1) un
tema nervioso autónomo (SNA) que se asocia con el sistema de aproximación conductual que prepara al ani-
enojo, el temor, el asco y la tristeza (Ekman y Davidson, mal para buscar e interactuar con oportunidades ambien-
1993; Ekman et al., 1983; Levenson, 1992; Levenson, tales atractivas, 2) un sistema pelea-huida que prepara al
Carstensen, Friensen y Ekman, 1991; Levenson, Ekman animal para huir de sucesos aversivos, pero también para
y Friensen, 1990; Sinha y Parsons, 1996; Stemmler, 1989). defenderse de manera agresiva en contra de otros y 3) un
Estas pautas de actividad del SNA supuestamente emer- sistema de inhibición conductual que dispone al animal
gieron porque podían movilizar formas de comporta- para inmovilizarse ante sucesos aversivos. Estos circuitos
miento que resultaron ser adaptativas. Por ejemplo, en neurales subyacen a las cuatro emociones: alegría, temor,
una pelea que despierta el enojo, un aumento en la fre- rabia y ansiedad.
cuencia cardiaca y en la temperatura cutánea facilitan un
comportamiento fuerte y asertivo. Algunas de las impli- Áreas específicas del cerebro
caciones de la actividad específica de las emociones del El capítulo 3 trató acerca de las bases neurológicas (cere-
SNA se discuten en el apartado 12. brales) de la emoción. Distintas partes de la amígdala ge-
Sin embargo, sólo algunas emociones tienen pautas neran emociones negativas diferentes, incluyendo temor,
distintivas de actividad del SNA. Si ninguna pauta especí- enojo y ansiedad. La corteza prefrontal izquierda genera
fica de conducta tiene un valor adaptativo para una emo- alegría y afecto positivo; la corteza prefrontal derecha ge-
ción, hay pocas razones para que se desarrolle un patrón nera temor y afecto negativo. En términos más genera-
específico de actividad en el SNA (Ekman, 1992, 1994a). les, las vías dopaminérgicas a lo largo del sistema límbico
Por ejemplo, ¿cuál sería el patrón conductual más adap- subyacen al afecto positivo. La idea básica es que las áreas
tativo para los celos? ¿Para la alegría? ¿La esperanza? En cerebrales subcorticales (no cognitivas), al activarse, son
el caso de estas emociones, ninguna actividad adaptativa totalmente capaces de generar y regular emociones espe-
única parece ser universalmente más apropiada, ya que cíficas.
el afrontamiento adaptativo depende más de las especifi-
cidades de una situación que de la emoción misma. Por Activación neural
ende, hay poca razón para esperar que evolucione una Las diferentes emociones se activan por distintas tasas de
pauta específica única de actividad en el SNA. descargas neurales corticales (Tomkins, 1970). La descar-
Al discutir la teoría James-Lange de la emoción, la ga neural se refiere al patrón de actividad electrocortical
pregunta fundamental es si la activación fisiológica causa, (en el cerebro) en cualquier momento dado. Según Silvan
o sigue a, la activación emocional. Esta pregunta es im- Tomkins, existen tres patrones básicos de descarga neural:
portante porque si la activación ocasiona la emoción, en- la actividad aumenta, la actividad disminuye o la actividad
tonces el estudio de la activación fisiológica se convierte permanece constante. El que la tasa de descarga neural
en la piedra angular de cualquier comprensión de la emo- aumente, disminuya o permanezca constante depende
ción. Pero si la activación únicamente sigue y aumenta principalmente de sucesos ambientales. Por ejemplo, si
la emoción, la actividad fisiológica es, por ende, mucho usted está durmiendo (tasa baja de descarga neural, me-
menos importante; digna de mención, pero no vital. En dida por medio de un electroencefalograma o EEG) y un
términos generales, los investigadores contemporáneos gato le brinca a la cara (un evento estimulante), la tasa
concuerdan en que la activación fisiológica acompaña, de descarga neural aumentará. Si usted se encuentra en
248 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

A partado 12

Computación afectiva emotividad del usuario. Así, un juego de computadora puede ha-
cerse más o menos desafiante. Un programa de tutoría se puede
ajustar para disminuir el temor, digamos, al volver a presentar
Pregunta: ¿Por qué es importante esta información? información familiar en lugar de información nueva y estresante.
Respuesta: Porque lo ayudará a prepararse para las tecnolo- Una sesión de orientación en línea puede proporcionar realimen-
gías futuras que leerá y se adaptarán a sus emociones. tación emocional en cuanto a los sentimientos de un cliente en
distintos puntos de la conversación. Esta realimentación sería
El hallazgo de que las emociones muestran una especificidad de particular utilidad durante una orientación a distancia (el
en el SNA tiene implicaciones intrigantes para la tecnología ve- cliente se encuentra en un sitio mientras que el terapeuta está
nidera. Si los cambios en la presión sanguínea y la temperatu- en un lugar distinto).
ra de la piel pueden distinguirse de manera confiable entre las Pero aun el mejor ratón emocional seguirá estando limita-
emociones como enojo, temor, tristeza, felicidad y asco, de tal do al monitoreo de las cinco emociones: enojo, temor, tristeza,
forma que un estetoscopio y un termostato electrónicos pueden alegría y asco (es decir, sólo aquellas emociones que muestran
detectar estos cambios corporales, entonces podemos construir una especificidad en el SNA). A fin de expandir la capacidad
máquinas que sabrán cómo nos sentimos. Las máquinas que de la computadora para rastrear y analizar emociones adicio-
lean nuestras emociones no tardan en llegar. nales, una cámara digital, teléfono celular o cámara de video
Imagine sensores electrónicos integrados a volantes, teléfo- podría monitorear y, con el software adecuado, analizar las
nos móviles y manubrios de bicicletas, simuladores de vuelo, expresiones faciales. Este tipo de cámara podría rastrear los
palancas de mando y palos de golf que constantemente monito- movimientos de la cara del usuario: sus músculos frontal, su-
reen la activación del SNA del usuario mientras conduce, habla y perciliar, orbicular de los párpados, cigomáticos, nasal, depre-
demás actividades. Imagine sensores electrónicos en un dispo- sores, orbicular de los labios y cuadrados de los labios (véase
sitivo sostenido por los miembros del público durante obras de la figura 12.3). Con estos movimientos faciales, la computado-
teatro, conferencias, conciertos y debates políticos. ra obtiene los datos necesarios para inferir tanto la presencia
Dentro de poco usted no tendrá que imaginarse tal tecnolo- como la intensidad del enojo, temor, angustia, asco, alegría,
gía ya que los científicos en el nuevo campo de la “computación interés y desprecio.
afectiva” están dedicados a la construcción de estos dispositivos Las computadoras pueden analizar e interpretar los múscu-
(Azar, 2000; véase también “Soon: Computers that know that los faciales del usuario porque algunos investigadores ya han
you hate them”, en Pronto: computadoras que saben que usted las desarrollado un sistema complejo de codificación que se deno-
odia, New York Times, 6 de enero, 2000). Una invención particu- mina sistema de codificación de acción facial o FACS, por sus
larmente interesante es el “ratón emocional”. Funciona como siglas en inglés (facial action coding system) (Ekman y Friesen,
ratón de cómputo ordinario, sólo que tiene sensores especiales 1978). Ya existe un software basado en el FACS. Las computa-
que miden la frecuencia cardiaca, la temperatura cutánea, los doras que utilizan estos programas son casi tan precisas (y mu-
movimientos de las manos y la respuesta galvánica de la piel. cho más veloces) que las personas que califican estos mismos
La computadora monitorea los datos reunidos por el ratón emo- movimientos faciales (Cohn, Zlochower, Lien y Kanade, 1999). El
cional y analiza estos datos como medio para inferir el estado que las computadoras sean capaces de reconocer las expresio-
emocional del usuario. nes emocionales de las personas en forma instantánea parece
Si la computadora puede leer las emociones del usuario, ser sólo cuestión de tiempo (Ekman y Friesen, 1975; Ekman y
entonces tendrá la capacidad de ajustar su programación a la Rosenberg, 1997).

un concierto de rock (otro suceso estimulante) y sale a → temor, aumento dramático → sorpresa). Si la descar-
una calma relativa, la tasa de descarga neural disminuirá. ga neural alcanza y se sostiene en un nivel elevado, esta
En otras ocasiones, la actividad neural es constante, como descarga constante (y elevada) activa ya sea la angustia o
cuando hay un esfuerzo cognitivo persistente al leer el pe- el enojo, dependiendo de la magnitud de la estimulación
riódico. neural (es decir, continuamente elevada → angustia, con-
Con estos tres patrones básicos de descarga neural, la tinuamente muy elevada → enojo). Por último, si la des-
persona está equipada para casi cualquier suceso vital im- carga neural disminuye, se activa la alegría, mientras el
portante. Si la descarga neural aumenta de manera súbita, individuo se ríe y sonríe de alivio. La relación entre cada
la persona experimenta una clase de emoción —sorpresa, uno de estos cambios en la tasa de descarga neural y su
temor o interés—, y la emoción específica depende de la emoción asociada aparecen en la figura 12.1
brusquedad del aumento en la tasa de la descarga neural Considere la actividad neural de un público que mira
(es decir, aumento ligero → interés, aumento moderado una película de terror. Primero, al público se le presentan
Aspectos biológicos de la emoción 249

Sorpresa Temor Interés

Tasa de descarga neural


Enojo

Angustia

Alegría

Tiempo (segundos)

Figura 12.1  Activación de la emoción en función de los cambios en la tasa de descarga neural.
Fuente: Tomado de S.S. Tomkins, “Affect as the Primary Motivational System”, en M.B. Arnolds, ed., Feelings and emotions 1970, Nueva York, Academic Press, pp.
101-110.

lentamente los personajes, el entorno y las circunstancias Las diez emociones discretas que se adecuan a estos
de la trama. La exposición a toda esta nueva información cinco postulados aparecen en el cuadro 12.2. Cada emo-
aumenta la tasa de descarga neural de manera gradual, y ción, según la teoría de las emociones diferenciales, opera
el público muestra interés. Repentinamente, un loco con como sistema que coordina componentes de sentimiento
un hacha salta de detrás de unos arbustos, un suceso que (postulado 2), expresión (postulado 3), actividad neu-
aumenta la descarga neural del público en forma drástica ral (postulado 4) y propósito/motivación (postulado 5).
y que activa la sorpresa. Más adelante, el público observa Nótese la correspondencia tan cercana que existe entre
mientras el protagonista se mueve a través de un bosque estos cuatro aspectos de la emoción y los cuatro aspectos
oscuro y ve cosas extrañas. La descarga neural del público de la emoción que se introdujeron al inicio del capítulo 11
se acelera y despierta temor; si la descarga neural perma- (véase la figura 11.1)
nece elevada, genera angustia. De modo que el escritor se La teoría de las emociones diferenciales argumenta
asegura de incluir una broma o dos y hace que el héroe y que estas diez emociones discretas actúan como sistemas
la heroína sometan al loco en la parte final, sucesos que motivacionales que preparan al individuo para actuar en
disminuyen la tasa de descarga neural y producen alegría. forma adaptativa (Izard, 1989, 1991, 1992). Cada emo-
ción existe para proporcionarle al individuo una heurís-
tica organizada para lidiar de manera eficaz con tareas y
  Teoría de las emociones diferenciales problemas vitales que son tanto importantes como re-
La teoría de las emociones diferenciales toma su nombre currentes (por ejemplo, establecimiento de lazos sociales,
de la importancia que da esta teoría a las emociones bási- confrontación de amenazas).
cas que sirven a propósitos motivacionales únicos o dife- Al ver la lista de emociones del cuadro 12.2 segu-
rentes (Izard, 1991, 1992, 1993; Izard y Malatesta, 1987). ramente surgirá la siguiente pregunta: ¿dónde están las
La teoría plantea los siguientes postulados (Izard, 1991): emociones como los celos, la esperanza, el amor, el odio,
1. Existen diez emociones que constituyen el sistema la presuntuosidad y la preocupación? En términos gene-
motivacional principal de los seres humanos. rales, las teorías de orientación biológica no cuentan a
las experiencias de este tipo entre las emociones básicas.
2. Sentimiento único: cada emoción tiene su propia
Paul Ekman (1992) ofrece siete razones para explicar el
cualidad fenomenológica subjetiva única.
porqué:
3. Expresión única: cada emoción tiene su propio pa-
trón expresivo-facial único. 1. Existen familias de emoción, de tal suerte que mu-
4. Actividad neural única: cada emoción tiene su propia chas emociones no básicas son derivados basados en
tasa específica de descarga neural que la activa. la experiencia de una única emoción básica (p. ej., la
5. Propósito/motivación única: cada emoción genera­ ansiedad es un derivado del temor).
propiedades motivacionales diferenciadas y tiene 2. Muchos términos emocionales en realidad describen
funciones adaptativas. estados de ánimo (p. ej., irritación).
250 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

CUADRO 12.2  Las diez emociones fundamentales incluidas en la teoría de las emociones diferenciales de Izard.

Emociones positivas Emociones neutrales Emociones negativas


Interés Sorpresa Temor
Alegría Enojo
Asco
Angustia
Desprecio
Vergüenza
Culpa

3. Muchos términos emocionales en realidad describen programas mandan impulsos a los ganglios basales y ner-
actitudes (p. ej., odio). vios faciales a fin de generar expresiones faciales discretas
4. Muchos términos emocionales en realidad describen (núm. 3). Unos microsegundos después de la presenta-
rasgos de personalidad (p. ej., hostilidad). ción de la expresión facial de temor (núm. 4), el cerebro
5. Muchos términos emocionales en realidad describen interpreta la estimulación propioceptiva (cuáles múscu-
trastornos (p. ej., depresión). los se contraen, cuáles músculos se relajan, los cambios
en el flujo sanguíneo, cambios en la temperatura cutánea,
6. Algunas emociones no básicas son combinaciones de
secreciones glandulares [núm. 5]). Este patrón particular
emociones básicas (p. ej., el amor romántico combina
de realimentación facial se integra a nivel cortical —se
interés, alegría y el impulso sexual).
le interpreta— para dar lugar al sentimiento subjetivo de
7. Muchas palabras emocionales se refieren a aspectos temor (núm. 6). Sólo entonces es que el lóbulo frontal de
específicos de una emoción básica (p. ej., lo que evoca la corteza se percata del estado emocional a nivel cons-
una emoción [añoranza] o la manera en que se com- ciente. Casi inmediatamente después, el cuerpo comple-
porta la persona [agresión]). to se une a la realimentación facial para involucrarse en
la emoción del temor mientras los sistemas glandular-
hormonal, cardiovascular y respiratorio se activan para
  Hipótesis de la realimentación facial amplificar y preservar la experiencia activada de temor.
De acuerdo con la hipótesis de la realimentación facial, el La realimentación facial lleva a cabo un trabajo: la ac-
aspecto subjetivo de la emoción se deriva de los sentimien- tivación emocional (Izard, 1989, 1994). Una vez que se
tos engendrados por: 1) los movimientos de la muscu- activa la emoción, es el programa emocional, no la reali-
latura facial, 2) los cambios en la temperatura facial y mentación facial, el que entonces recluta la participación
3) los cambios en la actividad glandular de la piel de la cognitiva y corporal adicional para mantener la experien-
cara. Por ende, las emociones son “conjuntos de respues- cia emocional a lo largo del tiempo. Es entonces que la
tas musculares y glandulares localizadas en el rostro” persona toma conciencia y monitorea no su realimenta-
(Tomkins, 1962). En otras palabras, la emoción es tomar ción facial, sino sus cambios en frecuencia cardiaca, res-
conciencia de la realimentación propioceptiva de la con- piración, tono muscular, postura y demás.
ducta facial. La acción facial también cambia la temperatura del
Es posible que al presentársele la hipótesis de que cerebro, de tal forma que los movimientos faciales aso-
la emoción es información proveniente de la realimen- ciados con emociones negativas (tristeza) constriñen la
tación facial, el lector se sienta un tanto escéptico: “por respiración, aumentan la temperatura cerebral y produ-
favor… ¿sonreír te hace feliz?” Pero considere la siguiente cen sentimientos negativos, mientras que los movimien-
secuencia de eventos que se presenta en la figura 12.2 para tos faciales asociados con emociones positivas (felicidad)
comprender cómo las sensaciones de la cara realimentan aumentan la respiración, disminuyen la temperatura
a la corteza del cerebro para producir la experiencia emo- cerebral y producen sentimientos positivos (McIntosh,
cional (Izard, 1991). La exposición a un suceso externo Zajonc, Vig y Emerick, 1997; Zajon, Murphy e Inglehart,
(ruido estrepitoso) o interno (el recuerdo de haber sufri- 1989). Para darle sentido a lo anterior, haga una expre-
do algún daño) aumenta la tasa de descarga neural con sión facial de tristeza y vea si la acción facial alrededor
la suficiente velocidad como para producir un programa de su nariz no limita el flujo de aire hasta cierto punto.
subcortical de emoción tal como temor (núm. 1 en la fi- Asimismo, haga una expresión facial de alegría y vea si
gura 12.2). El cerebro subcortical (sistema límbico) posee esa acción facial (p. ej., levantar las mejillas) no alienta y
programas específicos de emoción innatos y preprogra- abre el flujo de aire nasal. Los cambios en la temperatura
mados de manera genética (núm. 2). Al activarse, estos cerebral sí tienen consecuencias emocionales (leves).
Aspectos biológicos de la emoción 251

Neocorteza 2. Sistema límbico


Suceso interno
• Hipotálamo
o externo 1. Tasa de descarga neural • Ganglios basales

6. Integración cortical
de la información de la
realimentación facial:
experiencia

5. Recepción de la información 3. Impulsos generados


de la acción facial en la corteza motora
en la corteza sensorial y enviados al rostro

Nervio trigémino; Nervio facial;


nervio craneal V nervio craneal VII

4. Acción facial
• Cambios en la musculatura facial
• Cambios en la temperatura facial
• Cambios en las glándulas faciales

Figura 12.2  Secuencia de los sucesos activadores de emoción según la hipótesis de la realimentación facial.

Musculatura facial adicionales que se asocian con un patrón particular de


Existen 80 músculos faciales, 36 de los cuales están in- conducta facial: interés (Reeve, 1993) y desprecio (Ekman
volucrados en la expresión facial. No obstante, para pro- y Friesen, 1986). La expresión de interés se ilustra en die-
pósitos de exposición, los ocho músculos faciales que se ciocho de las diecinueve caras que se muestran en la figu-
muestran en la figura 12.3 son suficientes para diferenciar ra 12.5 (en todas a excepción de la del niño en la esquina
entre las emociones básicas (para mayor información, inferior derecha). Para expresar interés, el orbicular de los
véase Ekman y Friesen, 1975; Izard, 1971). La parte supe- párpados los abre y el orbicular de los labios hace que la
rior del rostro (los ojos y la frente) tienen tres músculos boca se abra ligeramente (observe las posiciones únicas
principales: el frontal (cubre la frente), el superciliar (de- de los ojos y la boca). En el caso del desprecio, el cigomá-
bajo de cada ceja) y el orbicular de los párpados (rodea a tico levanta la comisura de los labios en forma unilateral.
cada ojo). La parte media de la cara tiene dos músculos Al expresar desprecio, la persona “gruñe” levantando un
principales: el cigomático (se extiende desde las comisu- lado de la boca. El orgullo también se puede reconocer
ras de la boca y hasta el pómulo) y el nasal (arruga la na- universalmente, aunque el orgullo se expresa con mucho
riz). La parte inferior de la cara cuenta con tres músculos más que la cara (es decir, mediante sonrisa pequeña, ca-
principales: el depresor (arrastra las comisuras de la boca beza inclinada ligeramente hacia atrás, postura expan-
hacia abajo), el orbicular de los labios (músculo circular dida, brazos en jarras con las manos sobre las caderas;
que rodea los labios) y el cuadrado de los labios (jala las Tracy y Robins, 2008).
comisuras de la boca hacia atrás).
Las pautas de conducta facial producen emociones Comprobación de la hipótesis
discretas. Por ejemplo, el enojo, el temor, el asco, la an- de la realimentación facial
gustia y la alegría tienen expresiones faciales reconoci- La hipótesis de la realimentación facial (HRF) afirma que
bles. Estas expresiones faciales se describen músculo por la realimentación proveniente de la conducta facial, al
músculo en palabras en la figura 12.3 y en imágenes en la volverse activamente consciente, constituye la experien-
figura 12.4 (Ekman y Friesen, 1975). Hay dos emociones cia de la emoción (Laird, 1974; Tomkins, 1962, 1963).
252 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Frontal

Superciliar

Orbicular
de los párpados
Nasal

Cigomático

Cuadrado
Orbicular de los labios
de los labios
Depresor

Músculo facial Enojo Temor Asco Tristeza Alegría


Frontal n/a contrae, n/a n/a n/a
(Frente) produciendo
arrugas en la frente
Superciliar mueve las cejas levanta los extremos n/a levanta y junta las n/a
(Cejas) hacia dentro internos de las cejas comisuras internas
y abajo de los párpados
Orbicular tensa los párpados levanta los párpados n/a levanta las relaja, mostrando arrugas
de los párpados inferiores hacia superiores, tensa comisuras internas debajo de los ojos
(Ojos) arriba los párpados superiores de los
inferiores párpados
Nasal n/a n/a arruga la nariz n/a n/a
(Nariz)
Cigomático n/a n/a levanta n/a 1. jala las comisuras de los
(Mejillas) las mejillas labios hacia atrás y arriba
2. levanta las mejillas,
mostrando patas de gallo
debajo de los ojos
Orbicular presiona los labios n/a levanta el labio n/a n/a
de los labios firmemente superior
(Labios)
Cuadrado n/a jala los labios n/a n/a n/a
de los labios hacia atrás
(Quijada)
Depresor n/a n/a n/a jala las comisuras n/a
(Boca) de los labios hacia
abajo

Figura 12.3  Los ocho músculos faciales principales involucrados en la expresión de emociones.
Aspectos biológicos de la emoción 253

Temor Enojo

Asco Alegría Angustia

Figura 12.4  Expresiones faciales para cinco emociones.

Las investigaciones para comprobar la validez de la HRF un cuestionario. Las investigaciones han estado susten-
han utilizado dos metodologías distintas, porque existen tadas (Laird, 1974, 1984; Larsen et al., 1992; Rutledge y
dos versiones comprobables de la HRF: la versión fuer- Hupka, 1985; Strack, Martin y Stepper, 1988), como re-
te y la versión débil (McIntosh, 1996; Rutledge y Hupka, futadas (McCaul, Holmes y Solomon, 1982; Tourangeau
1985). y Ellsworth, 1979) la versión fuerte de la HRF. Un área de
En su versión fuerte, la HRF propone que manipular consenso coincide en que una musculatura facial fingida
la propia musculatura facial en una forma que corres- produce cambios confiables en las reacciones fisiológicas,
ponda a una exhibición de emoción (p. ej., véase la figu- como cambios en las tasas cardiovascular y de respiración
ra 12.4) activará dicha experiencia emocional. En otras (Ekman et al., 1983; Tourangeau y Ellsworth, 1979). Aún
palabras, arrugar los labios y levantar la parte interior de se sigue debatiendo si la musculatura facial fingida pro-
las cejas activa la tristeza (recuerde el ejemplo al inicio duce una experiencia emocional, pero la mayoría de los
del presente capítulo). En pruebas empíricas, el experi- estudios sugieren que sí produce al menos un efecto pe-
mentador instruye al participante para contraer y relajar queño (Adelman y Zajonc, 1989; Izard, 1990; Laird, 1984;
músculos específicos de la cara y, con una expresión fa- Matsumoto, 1987; Rutledge y Hupka, 1985).
cial ensayada, que conteste un cuestionario para la eva- En su versión débil (más conservadora), la HRF pro-
luación de la experiencia emocional. Por ejemplo, en un pone que la realimentación facial modifica la intensidad
estudio, a los participantes se les indicó: 1) “levante las de la emoción (en lugar de ocasionarla). Así, manipular
cejas y júntelas”, 2) “ahora, levante sus párpados superio- la musculatura facial propia en una exhibición emocio-
res” y 3) “ahora jale sus labios en forma horizontal, hacia nal particular aumentará (exagerará), pero no necesaria-
sus orejas” (Ekman et al., 1983). Una vez que mostraran mente activará (ocasionará) la experiencia emocional.
la expresión indicada, a los participantes se les preguntó En otras palabras, si de manera deliberada usted sonríe
acerca de su estado emocional (en este caso, temor) en cuando ya siente alegría, entonces experimentará una
254 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Una serie de investigaciones transculturales sometie-


ron a prueba la propuesta de que los seres humanos exhi-
ben expresiones faciales similares independientemente
de las diferencias culturales (Ekman, 1972, 1994b; Izard,
1994). En cada uno de estos estudios, representantes de
diversas nacionalidades miraron tres fotografías, cada
una de las cuales mostraba una expresión facial distin-
ta (Ekman, 1972, 1993; Ekman y Friesen, 1971; Ekman,
Sorenson y Friesen, 1969; Izard, 1971, 1980, 1994). De
entre estas fotografías, los participantes elegían, por me-
dio de un formato de opción múltiple, la fotografía que
pensaban expresaba mejor una emoción particular. Por
ejemplo, a los participantes se les mostraron fotografías
de tres caras, una que expresaba enojo, otra que expresa-
ba alegría y otra que expresaba temor. Los participantes
seleccionaban la imagen que pensaban mostraba la forma
en que se vería la cara si la persona se topara con una
Figura 12.5  Dieciocho expresiones faciales de interés. injusticia o con un obstáculo frente a su meta (es decir,
enojo). La pregunta de investigación es si personas de
diversas culturas estarían de acuerdo en cuanto a qué ex-
presión facial corresponde con qué experiencia emocio-
alegría más intensa. En un experimento, los participan- nal. El hallazgo de que las personas de culturas distintas
tes exageraron o suprimieron sus expresiones faciales es- (culturas distintas, idiomas diferentes, nacionalidades di-
pontáneas al ver un video que presentaba una situación versas) equiparan las mismas expresiones faciales con las
agradable, neutra o desagradable (Zuckerman, Klorman, mismas emociones es evidencia de que el comportamien-
Larrance y Spiegel, 1981). La exageración de expresiones to facial es universal en términos transculturales (Ekman,
faciales de ocurrencia natural sí aumentó la experiencia 1994b; Ekman y Friesen, 1971; Izard, 1971).3 Esto es evi-
tanto emocional como fisiológica, justo del mismo modo dencia de que la conducta facial relacionada con la emo-
que suprimir las expresiones faciales de ocurrencia natu- ción tiene un componente innato no aprendido.
ral atenuó la experiencia tanto emocional como fisiológi- A fin de examinarse a sí mismo de la misma manera
ca (Lanzetta, Cartwright-Smith y Kleck, 1976). en que se hizo con los participantes de los experimentos
A diferencia de su versión más fuerte, la versión dé- transculturales, observe las fotografías que se muestran
bil de la HRF ha recibido mayor apoyo (McIntosh, 1996; en la figura 12.6. Las fotografías muestran cuatro expre-
Soussignan, 2002). Estos resultados destacan la doble vía siones distintas de un nativo de Nueva Guinea (alguien
entre las emociones que sentimos y las emociones que ex- perteneciente a una cultura distinta a la suya). Su tarea es
presamos; las emociones activan las expresiones faciales identificar la cara de alguien que acaba de toparse con un
y las expresiones faciales, a su vez, se realimentan para objeto contaminado (es decir, de asco).
exagerar y suprimir las emociones que sentimos. No obs-
tante, los críticos argumentan que la contribución de esta ¿Podemos controlar nuestras emociones
realimentación facial es pequeña y que hay otros factores
en forma voluntaria?
más importantes (Matsumoto, 1987).
Una pregunta fascinante que se plantean los investiga-
¿Las expresiones faciales de emoción son dores de la emoción es: ¿es posible controlar nuestras
universales en distintas culturas?
emociones en forma voluntaria? (Ekman y Davidson,
La hipótesis de la realimentación facial supone que las
3 Las investigaciones con lactantes sustentan la idea de que el
expresiones faciales son innatas. Pero, seguramente, gran
comportamiento facial tiene un poderoso componente innato (Izard
parte de la conducta facial es aprendida. Es raro el indivi- et al., 1980) ya que los lactantes presocializados exhiben expresiones
duo que no ha aprendido a expresar una sonrisa educada faciales diferenciadas e identificables. Los niños ciegos, que no
y a inhibir el rostro enojado cuando habla con su jefe. tienen la oportunidad de aprender las expresiones faciales de los
Pero el hecho de que parte de la conducta facial es apren- otros a través del modelamiento y la imitación, exhiben las mismas
expresiones faciales reconocibles que niños videntes de la misma
dida (y, por tanto, bajo control voluntario) no descarta
edad (Goodenough, 1932). Los niños con alteraciones mentales
la posibilidad de que la conducta facial también tiene un graves, que tienen dificultades para aprender nuevas conductas
componente genético e innato, como lo plantean los pro- motoras, también muestran expresiones completas de sus emociones
ponentes de la HRF. (Eibl-Eibesfeldt, 1971).
Aspectos cognitivos de la emoción 255

1994). ¿Podemos sentirnos felices o no sentir miedo a


voluntad? La dificultad para proporcionar una respues-
ta definitiva emerge cuando se recuerda que las emo-
ciones tienen cuatro aspectos: sentimientos, activación,
propósito y expresión. La naturaleza multidimensional
de la emoción nos lleva a preguntarnos si los sentimien-
tos, frecuencia cardiaca y estados fisiológicos, deseos
motivacionales y expresiones faciales son controlables.
Sin embargo, al tratar de responder a la pregunta más
general, es claro que algunas emociones sencillamente
nos suceden y que, por ende, no se nos puede respon-
sabilizar por los sentimientos, fisiología, deseos y con-
ductas involuntarias que de allí surgen (Ekman, 1992,
1994a).4 Por otra parte, todos tenemos cierta dificultad
para evocar ciertas emociones en forma deliberada: va-
lentía, amor, optimismo, interés, y otras. Es muy difícil
decir, “muy bien, ahora voy a experimentar alegría”. Más
bien, se necesita una exposición a un suceso generador
de emoción capaz de evocar ese estado emocional espe-
cífico. En gran medida, las emociones son reacciones y
se necesita algún suceso al cual reaccionar antes de que
se evoque la emoción.
Si, en gran parte, las emociones son fenómenos bio-
lógicos gobernados por estructuras y vías subcorticales,
tendría sentido que mucho de lo que son las emociones
escapará a nuestro control voluntario. Sin embargo, si
en gran medida las emociones son fenómenos cogniti-
vos que están gobernados por pensamientos, creencias
y formas de pensar, lo que tendría sentido es que una
buena parte de la experiencia emocional se pueda con-
Figura 12.6  ¿Cuál expresión facial expresa asco? La fotografía
trolar en forma voluntaria, al menos al grado en que se
del nativo de Nueva Guinea que está expresando asco aparece
pueden controlar voluntariamente nuestros pensamien- en la esquina inferior derecha. En el sentido de las agujas
tos, creencias y formas de pensar. Esta perspectiva nos del reloj, desde la esquina inferior izquierda, se encuentran
introduce a la discusión de los aspectos cognitivos de la expresiones de enojo, alegría y angustia.
emoción.

Aspectos cognitivos de la emoción


Para aquellos que estudian la emoción desde un punto de la emoción. Las emociones sí emergen a partir de proce-
vista cognitivo, social o cultural, los sucesos biológicos sos biológicos. Pero también surgen a partir del procesa-
no son, por necesidad, los aspectos más importantes de miento de la información, la socialización y los contex-
tos culturales. Por ejemplo, un análisis puramente bioló-
4 La experiencia cotidiana confirma que podemos regular las gico que se centre en los circuitos cerebrales subcortica-
emociones de forma voluntaria una vez que nos suceden, al les, la actividad autónoma y del sistema endocrino y las
menos hasta cierto grado. De manera intencional, enmascaramos expresiones faciales no puede llevar a una comprensión
y ocultamos nuestro temor antes de saltar en paracaídas y de emociones como esperanza, orgullo y alienación.
suprimimos nuestro aburrimiento al escuchar la conversación de
La decepción no surge de la actividad del SNA o de los
otra persona. Debido a que sí podemos regular nuestras emociones,
principalmente a través de la inhibición (Levenson, 1994a), somos cambios en la expresión facial, sino, en lugar de esto, de
un tanto responsables de nuestra emotividad (p. ej., lo enojados o una comprensión cognitiva, social y cultural de no ob-
tristes que nos ponemos y el tiempo que estaremos así). Por ende, tener lo que uno había esperado (Van Dijk, Zeelenberg
la aparición inicial de la emoción es lo difícil de controlar. Pero y Van der Pligt, 1999). Lo mismo se podría decir de la
nuestra capacidad de regulación emocional nos permite tener
vergüenza (no haber hecho lo que se esperaba de uno)
cierto control sobre la intensidad del aumento y disminución de
nuestras emociones una vez que las experimentamos (Ekman, 1992; y de muchas otras emociones complejas (a diferencia de
Levenson, 1994a). las básicas).
256 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

  Valoración la culpa (“si tan sólo no hubiera…”) (Niedenthal, Tangney


y Gavanski, 1994). Las emociones siguen a las valoracio-
El constructo central en la comprensión cognitiva de la nes. Al cambiar la valoración, cambia la emoción. Una de
emoción es la valoración (Frijda, 1993; Scherer, Schorr y las primeras teóricas cognitivas fue Magda Arnold (1960,
Johnstone, 2001; Smith, Haynes, Lazarus y Pope, 1993). 1970). Ella especificó la forma en que las valoraciones, la
Una valoración es un cálculo de la importancia personal neurofisiología y la activación trabajan en conjunto para
de un suceso: ¿es significativo este suceso vital?, ¿este su- producir la experiencia y expresión de la emoción al en-
ceso tiene implicaciones para mi bienestar? focarse en tres preguntas: 1) ¿cómo es que la percepción
Todos los teóricos cognitivos de la emoción ratifican de un objeto o suceso produce una valoración buena o
las siguientes dos creencias interrelacionadas (Frijda, mala?; 2) ¿cómo es que la valoración genera emoción? y;
1986; Lazarus, 1991a; Ortony et al., 1988; Roseman, 1984; 3) ¿cómo es que la emoción sentida se expresa en accio-
Scherer, 1984a; Smith y Ellsworth, 1985; Weiner, 1986): nes? La innovadora teoría de la valoración para la emo-
1) las emociones no suceden sin una valoración cognitiva ción de Arnold se resume en la figura 12.7.
antecedente del suceso y 2) es la valoración, no el suceso
mismo, lo que ocasiona la emoción. De la percepción a la valoración
Considere a una niña que ve venir a un hombre. De Según Arnold, las personas valoran sucesos y objetos
manera inmediata y automática, la niña valora el acer- estímulo de manera categórica como positivos o negati-
camiento del hombre como probablemente “bueno” o vos. A fin de corroborar sus ideas, Arnold prestó especial
“malo”. La valoración se basa en las características sobre- atención a las vías neurológicas del cerebro. En todo en-
salientes del hombre que se acerca (género, expresión fa- frentamiento con el ambiente, las estructuras cerebrales
cial, paso al que se acerca), en las expectativas de quién es del sistema límbico (p. ej., la amígdala) de manera auto-
el hombre que se acerca, en las creencias acerca de lo que mática valoran el tono hedónico de la información sen-
típicamente hacen las personas que se acercan y en los re- sorial. Por ejemplo, un sonido discordante se valora de
cuerdos de personas que se le han acercado en el pasado. manera instantánea como intrínsecamente desagradable
No es el hombre que se acerca en sí lo que explica la cuali- (malo), mientras que el perfume de una rosa se valora
dad de la reacción emocional de la niña, sino, más bien, lo como intrínsecamente agradable (bueno). La investiga-
que ella cree acerca de la manera en que se verá afectado ción neuroanatómica reciente confirma las afirmaciones
su bienestar que da vida a su emoción. Si ve que el hom- de Arnold acerca de que el sistema límbico (y la amíg-
bre que se acerca sonríe y la saluda con la mano y, ade- dala en particular) es el centro cerebral principal que
más, ella recuerda que el hombre es su amigo, es probable valora la importancia emocional de un estímulo sensorial
que valore el suceso como bueno. Si ve que el hombre está (LeDoux, 1992a, 1992b). Además, la mayoría de los estí-
dando gritos y recuerda que es el bravucón del vecindario, mulos se valoran aún más en un nivel cortical al añadir el
lo más seguro es que valore el suceso como malo. Estas procesamiento de información y, por ende, las expecta-
valoraciones ocasionarán que experimente emociones (y tivas, memorias, creencias, metas, juicios y atribuciones.
también cambios corporales fisiológicos). Si la niña no Por ende, una valoración completa se sirve tanto de in-
hubiese valorado la relevancia personal del hombre que terpretaciones y evaluaciones subcorticales (del sistema
se acerca, no hubiese tenido una reacción emocional ante límbico) como corticales.
él porque los sucesos que no son pertinentes a nuestro
bienestar no generan emociones (Lazarus, 1991a; Ortony De la valoración a la emoción
y Clore, 1989; Ortony et al., 1988). Una vez que el objeto se ha valorado como bueno o
Las valoraciones preceden y evocan emociones. Las malo (como benéfico o dañino), de manera inmediata y
situaciones y desenlaces no ocasionan emociones en la automática se sigue la experiencia de agrado o desagrado.
forma en que lo hacen las valoraciones (interpretaciones) Para Arnold, el agrado o desagrado es la emoción sentida.
de dichas situaciones y desenlaces. A fin de reforzar esta
idea, considere el hallazgo contrario a la lógica de que los De la emoción experimentada a la acción
medallistas olímpicos de bronce experimentan una mayor El agrado genera una tendencia motivacional a aproxi-
felicidad posterior a la competencia que los medallistas marse al objeto generador de emociones; el desagrado
olímpicos de plata. Para que esto sea cierto, la valoración genera una tendencia motivacional a evitarlo. Durante
del atleta acerca de lo que pudo haber sido es al menos tan la valoración, el individuo depende de la memoria y la
importante como lo que sucedió en realidad (p. ej., “pude imaginación para generar un número de posibles cursos
haber ganado la medalla de oro”, en lugar de “pude no ha- de acción para lidiar con el objeto que ocasionó agrado
ber ganado nada”) (Medvec, Madey y Gilovich, 1995). El o desagrado. Cuando se toma una decisión en cuanto al
mismo tipo de interpretación también obra en emociones curso de acción, el circuito cerebral hipocámpico activa la
tales como la vergüenza (“si tan sólo no fuera tan…”) y en corteza motora, lo que conduce a una acción conductual.
Aspectos cognitivos de la emoción 257

Valoración Emoción Acción


Situación
Bueno frente a malo Agrado frente a Aproximación
Suceso vital
(Benéfico frente a dañino) desagrado frente a evitación

Figura 12.7  Teoría de la valoración de Arnold para la emoción.

Las investigaciones contemporáneas añaden que el siste- las situaciones como tipos específicos de daño, tipos espe-
ma límbico también tiene acceso directo a los músculos cíficos de amenaza o tipos específicos de beneficio (véase
que controlan las expresiones faciales (Holstedge, Kuypers Lazarus, 1991a, 1994).
y Dekker, 1977), a las reacciones de los sistemas autóno- Este proceso de valoración no acaba con el análisis de
mo y endocrino (Kapp, Pascoe y Bixler, 1984; LeDoux, pertinencia personal, congruencia con las metas y parti-
Iwata, Clicchetti y Reis, 1988) y a los sistemas generales cipación del yo. Las capacidades percibidas de afronta-
de activación (tallo cerebral; Krettek y Price, 1978). Las miento continúan alterando la forma en que las personas
emociones producen acción a través de sus efectos sobre interpretan (valoran) la situación a la que se enfrentan
estos sistemas biológicos.5 (Folkman y Lazarus, 1990; Lazarus, 1991a, 1991b). La
persona se pregunta a sí misma, ¿puedo afrontar el be-
neficio, amenaza o daño potencial al que me enfrento?
  Valoración compleja ¿Puedo concretar el beneficio y puedo evitar el daño o
Al igual que Arnold, Richard Lazarus enfatizó los pro- amenaza? El afrontamiento anticipado cambia la forma
cesos cognitivos que intervienen entre los sucesos vitales en que se valora la situación (si puedo afrontar la amena-
importantes (condiciones ambientales) y la reacción fisio- za, entonces no es de gran importancia). Una valoración
lógica y conductual. Al mismo tiempo que siguió las ideas alterada conduce a un cambio de emoción. Entonces, en
de Arnold como guía, extendió su idea de la valoración términos generales, las personas primero valoran su rela-
general bueno/malo antes de una emoción a una concep- ción con el suceso vital (“valoración primaria”) y después
tuación más compleja del proceso de valoración (Lazarus, valoran su potencial de afrontamiento dentro del mismo
1968, 1991a; Lazarus y Folkman, 1984). Como se mues- suceso (“valoración secundaria”).
tra adelante, las valoraciones “buenas” se conceptuaron
en diversos tipos de beneficio, mientras que las valora- Valoración primaria
ciones “malas” se diferenciaron en varios tipos de daño y La valoración primaria implica la estimación de si hay
diversos tipos de amenaza. El marco de las valoraciones algo en juego para uno dentro del encuentro (Folkman,
complejas de Lazarus (1991a) aparece en la figura 12.8. Lazarus, Dunkel-Schetter, DeLongin y Gruen, 1986). En
Al articular una visión más amplia de la valoración, la valoración primaria, se encuentra en juego de mane-
Lazarus señaló que las personas evalúan si la situación a ra potencial lo siguiente: 1) salud, 2) autoestima, 3) una
la que se enfrentan tiene una relevancia personal para su meta, 4) el estado financiero, 5) respeto y 6) el bienestar de
bienestar. Cuando el bienestar está en juego, las personas un ser amado. En otras palabras, las valoraciones prima-
evalúan el daño, amenaza o beneficio potencial al que se rias preguntan si el bienestar físico o psicológico, metas
enfrentan. Para Lazarus (1991a), estas valoraciones toman y estado financiero o relaciones interpersonales propios
la forma de preguntas como: ¿Este suceso es pertinente a están en juego durante un encuentro en particular. Tan
mi bienestar? ¿Este suceso es congruente con mis metas? pronto como uno de estos seis desenlaces se encuentra en
¿Qué tan profundamente afectará mi autoestima? Dadas juego, un “suceso vital común” se convierte en un “estado
estas valoraciones de pertinencia personal, congruencia vital significativo” generador de emociones. Por ejemplo,
con las metas y participación del yo, las personas valoran si al conducir un automóvil éste repentinamente se derra-
pa sobre el hielo, el sistema cognitivo de inmediato gene-
5 Una característica importante de la teoría de Arnold es que la emoción ra la valoración primaria de que hay mucho en juego: la
se define en términos de motivación. La tendencia a la aproximación salud personal, la reputación como conductor hábil, una
o a la evitación le da una fuerza direccional a la emoción, mientras posesión valiosa (el automóvil) y el bienestar físico y psi-
que los cambios fisiológicos en los músculos y en las vísceras le dan cológico del pasajero.
energía. Una segunda característica importante de la teoría de Arnold
trata a la emoción como constructo unitario, ya que esta teórica Valoración secundaria
prefería hablar acerca de las fuerzas emocionales de aproximación y
evitación, de atracción y repulsión y de agrado y desagrado más que La valoración secundaria, que sucede después de cierta
de emociones específicas tales como el enojo, la tristeza o el orgullo. reflexión, incluye la valoración de la persona en cuanto a
258 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Valoración Emoción
Tipo de beneficio
•  Progreso hacia una meta •  Felicidad
•  Atribuirse el mérito por un logro •  Orgullo
•  Mejorar una condición angustiante •  Orgullo
•  Creer que un desenlace deseado es posible •  Esperanza
•  Desear o participar en una relación de afecto •  Amor
•  Conmoverse por el sufrimiento de otro •  Compasión
•  Apreciar un regalo altruista •  Gratitud

Tipo de daño
•  Verse menospreciado por una ofensa personal •  Enojo
Situación •  Transgredir un imperativo moral •  Culpa
Suceso vital •  No estar a la altura de un ideal del yo •  Vergüenza
•  Experimentar una pérdida irrevocable •  Tristeza
•  Aceptar un objeto o idea inasimilable •  Asco

Tipo de amenaza
•  Enfrentarse a una amenaza incierta e inespecífica •  Ansiedad
•  Enfrentarse a un peligro inmediato y abrumador •  Susto
•  Querer lo que otro posee •  Envidia
•  Resentir a un rival por la propia pérdida •  Celos

Figura 12.8  Valoraciones complejas de Lazarus: tipos de beneficio, daño y amenaza.

su afrontamiento del posible beneficio, daño o amenaza Por ende, no se presenta una hiperactividad del sistema
(Folkman y Lazarus, 1990). El afrontamiento involucra nervioso autónomo (SNA). La falta de descarga del SNA
los esfuerzos cognitivos, emocionales y conductuales de indica que no se requiere un afrontamiento para este su-
la persona para manejar el beneficio, daño o amenaza. ceso vital en particular; los sucesos benignos no generan
Por ejemplo, imagine las opciones de afrontamiento para episodios emocionales. Si se percibe que el suceso vital es
un músico programado a tocar frente a un público. El un beneficio potencial, un daño potencial o una amena-
músico podría pedir consejo a un mentor, practicar a lo za potencial, entonces se activa una emoción específica
largo de la noche, encontrar un medio para escapar, reali- (véase la figura 12.8) y se presenta una hiperactividad del
zar un plan de acción y llevarlo a cabo, imitar el estilo de SNA que ayuda a la persona a prepararse para adaptarse
otro músico, bromear y tomar a la ligera la importancia al suceso vital significativo (Tomaka, Blascovich, Kelsey
del suceso, y así sucesivamente. La experiencia emocional y Leitten, 1993). La activación del SNA prepara al indivi-
del músico dependerá no sólo de su valoración inicial del duo para iniciar conductas de aproximación o evitación y
beneficio, daño o amenaza potencial de la actuación de la también activa o estimula una valoración secundaria don-
noche, sino también de su reflexión acerca de la eficacia de el individuo considera el grado en el que puede afrontar
potencial de sus estrategias de afrontamiento para con- el suceso vital de manera exitosa. La activación del SNA
cretar el beneficio o para evitar el daño o la amenaza. indica la necesidad de una valoración secundaria. Si los
esfuerzos de afrontamiento de aproximación o evitación
Modelo de valoración de la emoción del individuo son exitosos, la hiperactividad del SNA em-
El modelo completo de la emoción de Lazarus aparece en pieza a calmarse y el suceso generador de emoción pierde
la figura 12.9. Dado un encuentro con el ambiente —un su estatus como episodio emocional porque el beneficio se
suceso vital— lo primero que hace el individuo es rea- concreta o la amenaza o daño se disipan. No obstante, si
lizar una valoración primaria relacionada con la perti- las respuestas de afrontamiento fracasan, la hiperactividad
nencia e importancia personal del suceso. Si no se prevé del SNA continúa en un nivel elevado y la persona expe-
que el suceso es un beneficio, daño o amenaza potencial, rimenta estrés o ansiedad porque el beneficio se disipa o
entonces se percibe que es irrelevante para el bienestar. porque suceden el daño o la amenaza.
Valoración primaria
¿Este suceso es pertinente a mi
bienestar?
¿Hay algo en juego en este suceso vital?
No se requiere de afrontamiento
Suceso vital •  ¿El suceso representa un beneficio No hay un episodio emocional
porque no se presentó una
potencial? En caso entonces
hiperactividad del SNA
•  ¿El suceso representa un daño negativo
potencial?
•  ¿El suceso representa una amenaza
potencial?

En caso afirmativo

Se presenta hiperactividad del SNA a fin


de generar un impulso a la acción
•  Aproximación a un beneficio potencial
•  Evitación de un daño o amenaza
potencial
Si el afrontamiento tiene
entonces éxito, se disminuye Finaliza el episodio emocional
la hiperactividad del SNA

Valoración secundaria
¿Puedo afrontar de manera exitosa el
beneficio, daño o amenaza potencial a
los que me enfrento?

Si el afrontamiento
fracasa, se conserva Estrés, ansiedad
la hiperactividad del SNA

Figura 12.9  Conceptuación de Lazarus de la emoción como proceso.


Aspectos cognitivos de la emoción
259
260 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Motivación ende, el orgullo). A la larga, si uno conociera la pauta


La descripción de la emoción que hace Lazarus es mo- total de las valoraciones de la persona, sería una tarea
tivacional. Una persona trae motivos personales (metas, bastante clara predecir la emoción resultante que expe-
bienestar) a una situación. Cuando hay motivos perso- rimentaría.
nales en juego, se siguen las emociones. Además, las A fin de explicar la complejidad total de las emocio-
emociones cambian de manera constante a medida que nes, los teóricos han argumentado en favor de la impor-
se modifican las valoraciones primarias y secundarias. tancia tanto de: 1) las valoraciones compuestas como de
El proceso total de la emoción se caracteriza no tanto las 2) dimensiones adicionales de la valoración. Las di-
por la secuencia lineal de suceso vital → valoración → mensiones de la valoración empiezan con la valoración
emoción, sino por el cambio constante en el estatus de agradable-desagradable de Arnold y también con la im-
los motivos propios. Los sucesos vitales ofrecen benefi- portancia personal y potencial de afrontamiento (valora-
cios, daños o amenazas potenciales al bienestar y los es- ciones primaria y secundaria) de Lazarus. Pero una lista
fuerzos continuos de afrontamiento tienen implicaciones más amplia de éstas podría añadir aún más valoraciones
importantes para el grado en el que se concretan dichos acerca de la precipitación del suceso y de su compatibili-
beneficios, daños y amenazas. De modo que los motivos dad con estándares internalizados (Scherer, 1997). Otras
personales del individuo (metas, bienestar) se encuentran valoraciones podrían incluir la certeza del suceso, su legi-
al centro del proceso de la emoción, y así el individuo timidad y el esfuerzo propio anticipado requerido (Smith
continuamente lleva a cabo valoraciones primarias y se- y Ellsworth, 1985). Es difícil decir cuántas dimensiones
cundarias acerca del estado de los motivos personales a de valoración existen o cuáles valoraciones son las más
medida que se desarrollan los sucesos y se realizan los importantes y cuáles son sólo de importancia periférica.
esfuerzos de afrontamiento. No obstante, la siguiente lista de valoraciones adicionales
Lazarus categoriza su teoría de la emoción como cogni- representa las ideas de la mayoría de los teóricos cogniti-
tiva-motivacional-relacional (Lazarus, 1991b). Lo cognitivo vos de la emoción (estas dimensiones son una combina-
comunica la importancia de la valoración; lo motivacio- ción de las propuestas por Roseman, 1984, 1991; Scherer,
nal, la importancia de las metas y el bienestar personales; 1984a, 1997; Smith y Ellsworth, 1985):
y lo relacional comunica que las emociones surgen a par-
tir de la relación del sí mismo con las amenazas, daños y Valoración de Arnold:
beneficios del ambiente. Complacencia ¿El suceso es bueno
o malo?
  Proceso de valoración Valoraciones de Lazarus:
Continuando con el trabajo de Arnold y Lazarus, los Pertinencia personal ¿El suceso es relevante
teóricos de enfoque cognitivo procedieron a desarrollar al bienestar personal?
una comprensión cada vez más sofisticada del proceso de Capacidad de ¿Puedo afrontar el suceso
valoración (de Rivera, 1977; Frijda, 1986; Johnson-Laird afrontamiento con éxito?
y Oatley, 1989; Oatley y Johnson-Laird, 1987; Ortony, Otras valoraciones posibles:
Clore y Collins, 1988; Roseman, 1984, 1991; Scherer,
1984a, 1997; Smith y Ellsworth, 1985; Weiner, 1986). Expectancia ¿Esperaba que el suceso
Cada teórico adopta la secuencia suceso vital → valora- ocurriera?
ción → emoción, pero difiere en cuanto al número de di- Responsabilidad ¿Quién ocasionó el
mensiones de valoración que son necesarias para explicar suceso? ¿El sí mismo?
la experiencia emocional. Arnold utilizaba la valoración ¿Otros?
para explicar dos emociones (agrado y desagrado), las ¿Las circunstancias?
valoraciones primaria y secundaria de Lazarus explican Legitimidad ¿Es justo lo que sucedió?
cerca de quince emociones (véase la figura 12.8), pero, ¿Es algo merecido?
en última instancia, los teóricos cognitivos de la emoción
Compatibilidad con ¿El suceso es adecuado
buscan utilizar las valoraciones para explicar todas las
los estándares del sí en el nivel moral?
emociones.
mismo, de la sociedad
Estos teóricos cognitivos creen que cada emoción se
puede explicar mediante una pauta única de valoracio-
nes compuestas. Una valoración compuesta consiste en Considere cómo una combinación de múltiples va-
la interpretación de múltiples significados dentro de un loraciones distintas puede producir una emoción espe-
suceso ambiental, de tal suerte que un suceso puede ser cífica. Por ejemplo, el enojo es una combinación de las
tanto agradable como ocasionado por el sí mismo (por siguientes cuatro valoraciones: 1) una meta valorada se
Aspectos cognitivos de la emoción 261

encuentra en juego (pertinencia personal); 2) la meta se Un árbol de decisión de valoraciones como el que se
pierde (disgusto); 3) alguien bloqueó la obtención de mi muestra en la figura 12.10 nunca predirá las emociones
meta (irresponsabilidad); y 4) la pérdida fue inmerecida resultantes de manera correcta 100% de las veces (Oatley
(ilegitimidad). Esto es, pertinencia personal + disgusto + y Duncan, 1994). En general, los teóricos de la valoración
irresponsabilidad + ilegitimidad = enojo. Como segundo concuerdan en que conocer la configuración particular
ejemplo, el “sentimentalismo” se encuentra en función de valoraciones de la persona les concede cerca de 65-
de las siguientes valoraciones: pertinencia personal, alto 70% de precisión en la predicción de las emociones de
potencial de afrontamiento, expectancia, complacencia y las personas (Reisenzein y Hofman, 1993). Existen cinco
compatibilidad con estándares. Sin embargo, si se cam- razones de por qué la teoría de la valoración no puede
bia cualquiera de estas valoraciones, también cambiará la explicar las reacciones emocionales con una precisión de
emoción experimentada; es decir, cambie la alta capaci- 100% (Berkowitz y Harmon-Jones, 2004; Fischer, Shaver
dad de afrontamiento por una baja capacidad de afronta- y Carnochan, 1990; Reisenzein y Hofman, 1993; Scherer,
miento (al tiempo que se mantienen constantes las otras 1997):
cuatro valoraciones) y el “sentimentalismo” cambiará por
“anhelo”. 1. Existen procesos distintos a la valoración que con-
Es posible que ahora sea más que aparente la meta fi- tribuyen a la emoción (como se discutió en la pri-
nal de los teóricos de la valoración para la emoción. Están mera mitad del presente capítulo).
dedicados a la construcción de un árbol de decisión en el 2. A menudo, las valoraciones sirven para intensifi-
que todos los patrones posibles de valoración conduzcan car (más que ocasionar) la emoción (p. ej., el bajo
a una sola emoción (Scherer, 1993, 1997); es decir, si la potencial de afrontamiento intensifica el enojo,
persona lleva a cabo las valoraciones X, Y y Z, es seguro e pero no lo causa).
inevitable que seguirá la emoción A. 3. Mientras que cada emoción específica tiene un
patrón único de valoraciones que se asocia con la
Diferenciación de emociones misma, los patrones de valoración para muchas
El fuerte de una teoría de valoración para la emoción es emociones se traslapan y ocasionan cierta confu-
su capacidad para explicar los procesos de diferenciación sión (p. ej., la culpa y la vergüenza tienen patrones
de la emoción (p. ej., la manera en que distintas perso- similares de valoración).
nas experimentan emociones diferentes ante el mismo 4. Existen diferencias de desarrollo entre las per-
suceso). La figura 12.10 presenta un posible árbol de de- sonas, de tal suerte que los niños generalmente
cisión para mostrar cómo seis dimensiones de valoración experimentan emociones básicas generales (p. ej.,
pueden diferenciar entre diecisiete emociones distintas alegría), mientras que los adultos socializados por
(Roseman, Antoniou y Jose, 1996). Las dimensiones de lo general experimentan una variedad más amplia
valoración se muestran en el margen de la figura, mien- de emociones con valoraciones específicas (p. ej.,
tras que las emociones diferenciadas aparecen en las ca- orgullo, alivio, gratitud).
sillas dentro de la figura. Las dimensiones de valoración 5. El conocimiento y atribuciones de la emoción (los
en el margen izquierdo de la figura son responsabilidad siguientes dos temas del presente capítulo) repre-
(ocasionadas por las circunstancias, ocasionadas por sentan factores cognitivos adicionales a la valora-
otros, ocasionadas por el sí mismo), expectancia (ines- ción que afectan la emoción.
peradas) y certeza (inciertas, seguras). Las dimensiones
de valoración al tope de la figura son meta/necesidad en
juego (consistentes con el motivo, inconsistentes con el
  Conocimiento emocional
motivo) y complacencia (apetitivas, aversivas). La di- Los lactantes y los niños pequeños comprenden y distin-
mensión de valoración del lado derecho de la figura es guen entre sólo algunas emociones básicas. Aprenden a
la capacidad de afrontamiento (baja frente a alta). Y la nombrar las pocas emociones básicas de enojo, temor,
dimensión de valoración en la parte baja de la figura es la tristeza, alegría y amor (Kemper, 1987; Shaver et al., 1987).
fuente del suceso aversivo (no caracterológico, caractero- A medida que las personas obtienen experiencia con di-
lógico). Es cierto que la figura es algo difícil de descifrar, ferentes situaciones, aprenden a discriminar entre las to-
pero sí comunica una idea de manera bastante adecua- nalidades de una sola emoción. Por ejemplo, los tonos de
da; a saber, que en un episodio emocional, las personas la alegría incluyen felicidad, alivio, optimismo, orgullo,
llevan a cabo una buena cantidad de valoración cogniti- complacencia y gratitud (Ellsworth y Smith, 1988b). Los
va a fin de interpretar lo que les está sucediendo y que a matices del enojo incluyen furia, hostilidad, revanchis-
medida que cambia cualquiera de estas interpretaciones mo, rabia, fastidio e ira (Russell y Fehr, 1994). Estas dis-
(valoraciones), también cambia la experiencia emocional tinciones se almacenan de manera cognitiva en jerarquías
de la persona. de emociones básicas y sus derivados. Así, el número de
262 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Emociones positivas Emociones negativas


Consistentes con el motivo Inconsistentes con el motivo
Ocasionadas por Apetitivas Aversivas Apetitivas Aversivas
las circunstancias
Inesperadas Sorpresa

Inciertas Esperanza Temor Baja


Seguras Control
Alegría Alivio Tristeza Angustia
Potencial
Inciertas
Esperanza Alta
Seguras
Frustración Asco Control
Alegría Alivio Potencial
Ocasionadas por otros Baja
Inciertas Desagrado Control
Potencial
Seguras Agrado
Inciertas Alta
Enojo Desprecio Control
Seguras Potencial
Ocasionadas Baja
por el sí mismo Arrepentimiento Control
Inciertas Potencial
Seguras Orgullo Alta
Inciertas Culpa Vergüenza Control
Potencial
Seguras
No caracterológico Caracterológico

Figura 12.10  Árbol de decisión de seis dimensiones de valoración para diferenciar entre diecisiete emociones.
Fuente: Tomado de I. J. Roseman, A. A. Antoniou y P. E. Jose, “Appraisal Determinants of Emotions: Constructing a More Accurate and Comprehensive Theory”, en
Cognition and Emotion, 10, 1996, pp. 241-277. Reimpreso con autorización de Psychology Press, Ltd.

emociones diferentes entre las que puede distinguir una entre las emociones y las situaciones específicas que las
persona constituye su conocimiento emocional (Shaver et ocasionan. Los teóricos de la valoración creen que existen
al., 1987). A través de la experiencia, construimos una re- tantas emociones como posibilidades de valoración cog-
presentación mental de las diferentes emociones y de la nitiva de una situación (Ellsworth y Smith, 1988a; Smith
manera en que cada emoción individual se relaciona con y Ellsworth, 1985, 1987). Por ejemplo, un individuo que
otras emociones y con las situaciones que las producen. acaba de perder frente a un rival podría, en potencia, ex-
En la figura 12.11 aparece el conocimiento emocional perimentar angustia, enojo, temor, asco y celos (Hupka,
hipotético (generado por computadora) de una persona. 1984). Uno aprende que estas emociones pueden coin-
El nivel al tope de la figura incluye las categorías de emo- cidir y que, por tanto, están relacionadas entre sí (como
ciones básicas: amor, alegría, sorpresa, enojo, tristeza y te- en el complejo de los celos; Hupka, 1984; White, 1981).
mor. Para esta persona, éstas son sus seis emociones bási- También se aprende que otras emociones (p. ej., alegría,
cas (o familias de emociones). A través de la experiencia, amor) están lejos de este agrupamiento de experiencia
el individuo aprende matices de estas emociones básicas emocional. Por último, uno aprende las diferencias entre
(listadas en la parte inferior de la figura). Por ejemplo, matices de enojo; las diferencias entre celos, odio, irrita-
el individuo señalado en la figura abarca tres matices de ción y demás. A la larga, una vida entera de este apren-
amor —afecto, lujuria y anhelo— y seis tonalidades de dizaje produce un conocimiento emocional altamente
tristeza —sufrimiento, depresión, decepción, vergüenza, personal. Es esta reserva de conocimiento emocional la
abandono y lástima—. El asterisco en cada columna de que permite que el individuo valore situaciones con gran
palabras emocionales denota el prototipo dentro de los discriminación y que, por ende, responda con emociones
matices de dicha emoción. situacionalmente adecuadas (más que con emociones ge-
Gran parte de la diversidad de experiencias emocio- nerales). Así, mientras más fino y sofisticado sea el cono-
nales proviene del aprendizaje de las distinciones precisas cimiento emocional propio, mayor es la capacidad para
0

10

Emociones generales
20
Sorpresa
Alegría
Enojo
Amor
Temor
30 Tristeza

40

Emociones específicas a la situación


50

Adoración Excitación Anhelo Diversión Entusiasmo Complacencia Orgullo Avidez Fascinación Alivio Asombro Fastidio Exasperación Rabia Asco Envidia Tormento Agonía Depresión Consternación Culpa Alienación Alarma Ansiedad
Afecto Deseo Encanto Celo Placer Triunfo Esperanza Apasionamiento Sorpresa Irritación Frustración Indignación Repulsión Celos Sufrimiento Desesperación Decepción Vergüenza Aislamiento Conmoción Nerviosismo
Estima Lujuria Simpatía Brío Optimismo Estupefacción Agitación Furia Desprecio Dolor Desesperanza Displacer Arrepentimiento Abandono Susto Desasosiego
Agrado Pasión Alborozo Emoción Molestia Ira Desconsuelo Pesimismo Remordimiento Soledad Horror Intranquilidad
Atracción Encaprichamiento Regocijo Estremecimiento Enfado Hostilidad Desánimo Rechazo Terror Aprehensión
Cariño Jocosidad Arrebato Hosquedad Fiereza Infelicidad Añoranza Pánico Preocupación
Ternura Jovialidad Amargura Pesar Derrota Histeria Angustia
Compasión Deleite Odio Aflicción Abatimiento Mortificación Zozobra
Sentimentalismo Gozo Detestación Desolación Inseguridad
Contento Desdén Miseria Turbación
Felicidad Despecho Melancolía Humillación
Júbilo Revanchismo Agravio
Exaltación Desagrado
Satisfacción Resentimiento
Éxtasis
Euforia

Figura 12.11  Representaciones hipotéticas del conocimiento emocional de una persona.


Fuente: Tomado de P. Shaver, J. Schwartz, D. Kirson y C. O’Connor, “Emotion knowledge: Further exploration of a prototype approach”, en Journal of Personality and Social Psychology, 52, 1987, pp. 1061-1086. Copyright © 1987,
American Psychological Association. Adaptado con autorización.
Aspectos cognitivos de la emoción
263
264 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

responder a cada evento vital con una reacción emocio- Gratitud Atribuir un desenlace positivo a una
nal especializada y altamente apropiada. causa externa.
“Tuve éxito gracias a la ayuda de mis
  Atribuciones compañeros de equipo”.
La teoría de la atribución se basa en la suposición de que Esperanza Atribuir un desenlace positivo a una
las personas tienen un gran deseo por explicar por qué causa estable.
han experimentado un desenlace vital particular (Heider, “Me desempeño bien en deportes por-
1958; Jones y Davis, 1965; Kelley, 1967, 1973; Weiner, que soy atlético por naturaleza”.
1980, 1985, 1986). Después de un desenlace, nos pre- Enojo Atribuir un desenlace negativo a una
guntamos, por ejemplo: ¿Por qué reprobé el examen de causa externamente controlable.
química? ¿Por qué los Yankees ganaron la Serie Mundial? “Perdí porque mi oponente hizo tram-
¿Por qué Juan abandonó la escuela? ¿Por qué esta persona pa”.
es rica mientras que esta otra es pobre? ¿Por qué no obtu- Lástima Atribuir un desenlace negativo a una
ve ese trabajo? ¿Por qué no me regresó la llamada Frank? causa externamente incontrolable.
Una atribución es la razón que la persona utiliza para (Compasión) “Perdí mi empleo por culpa de la mala
explicarse un desenlace vital importante (Weiner, 1985, economía”.
1986). Es la explicación causal que aclara la ocurrencia de
un desenlace. Por ejemplo, si respondemos a la pregunta Culpa Atribuir un desenlace negativo a una
¿por qué reprobé el examen de química?, diciendo “por- causa internamente controlable.
que no estudié”, entonces “el esfuerzo insuficiente” es la “Perdí porque no hice el esfuerzo su-
atribución que explica el mal resultado. Las atribuciones ficiente”.
son importantes porque la explicación que utilizamos Vergüenza Atribuir un desenlace negativo a una
para esclarecer nuestros desenlaces normalmente genera causa internamente incontrolable.
reacciones emocionales. Después de un desenlace positi- “Me rechazaron porque soy feo”.
vo, por lo general las personas se siente felices y, después
de un desenlace negativo, las personas generalmente se Nótese que en cada una de estas siete emociones (tres
sienten tristes o frustradas. En su teoría atribucional de positivas, cuatro negativas) el análisis atribucional de por
la emoción, Bernard Weiner (1985, 1986) se refiere a la qué se dio el desenlace es causalmente anterior a la emo-
reacción emocional dependiente del desenlace como “va- ción específica. Por ejemplo, la afirmación fundamental
loración primaria del desenlace”. Las emociones básicas de un análisis atribucional de la emoción es que si la atri-
de alegría y tristeza sencillamente siguen a los desenlaces bución cambiase, entonces la emoción también cambiaría
buenos y malos (Weiner, Russell y Learman, 1978, 1979). (es decir, al cambiar la atribución se cambia la emoción).
La teoría de la atribución propone que en adición a estas Si una estudiante está orgullosa porque siente que su ca-
reacciones emocionales primarias generadas por desen- pacidad le ganó una beca y se entera de que la verdadera
laces, las personas explican aún más las razones de sus razón por la que ganó la beca es por el fuerte apoyo que
éxitos y fracasos. Una vez que se ha explicado el desen- alguien dio a su petición durante una junta, entonces la
lace, surgen nuevas emociones para diferenciar entre la emoción experimentada fluye de orgullo a gratitud. El
reacción emocional inicial de felicidad-tristeza, como las desenlace es el mismo (ganó la beca), pero al cambiar la
emociones secundarias específicas. La atribución de por atribución también cambió su reacción emocional.
qué sucedió el desenlace constituye la “valoración secun- Los teóricos atribucionales empiezan su análisis con
daria del desenlace”. La secuencia de sucesos de la teoría valoraciones relativamente sencillas, como cuando un
atribucional de la emoción de Weiner aparece en la figura suceso implica daño, amenaza o peligro (Lazarus, 1991a)
12.11. y continúan con valoraciones cada vez más complejas,
Como se muestra en la figura 12.12, siete emociones como la legitimidad (Ellsworth y Smith, 1988a). De esta
ocurren de manera confiable en función del flujo de pro- manera, los teóricos cognitivos añaden el conocimiento
cesamiento de información atribucional (Weiner, 1985, emocional para explicar la forma en que las personas rea-
1986; Weiner y Graham, 1989). Las raíces atributivas de lizan valoraciones más perfeccionadas. En su análisis atri-
las siete emociones son las siguientes: bucional, Bernard Weiner (1982, 1986) añade otro tipo
más de valoración para ayudar a explicar los procesos
Orgullo Atribuir un desenlace positivo a una emocionales: la valoración posdesenlace de por qué ha
causa interna. sucedido dicho resultado. Así, el papel de la cognición no
“Tuve éxito a causa de mis capacida- es sólo evaluar el significado del suceso vital (valoración),
des sobresalientes”. sino también analizar por qué el desenlace vital resultó
Valoración primaria del desenlace Valoración secundaria del desenlace

Orgullo Si el desenlace positivo se atribuye


a una causa interna
Felicidad Gratitud Si el desenlace positivo se atribuye
Si el desenlace es positivo a una causa externa
Esperanza Si el desenlace positivo se atribuye
a una causa estable

Desenlace

Enojo Si el desenlace negativo se atribuye


a una causa externa controlable
Lástima Si el desenlace negativo se atribuye
Tristeza o frustración a una causa externa incontrolable
Si el desenlace es negativo Culpa Si el desenlace negativo se atribuye
a una causa interna controlable
Vergüenza Si el desenlace negativo se atribuye
a una causa interna incontrolable

Figura 12.12  Teoría atribucional de la emoción.


Aspectos cognitivos de la emoción
265
266 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

de la manera en que lo hizo (atribución). Al considerarse (“amor triste”) como una emoción negativa, este punto
en su totalidad, las valoraciones anteriores al desenlace, ayudará a ejemplificar las bases culturales de la emoción.
como beneficio, daño y amenaza potenciales explican al- En la cultura tradicional china, los padres arreglan los
gunos procesos emocionales, como también lo hacen las matrimonios de sus hijos. Los matrimonios funcionan
valoraciones posteriores al resultado (atribuciones) que como unión entre dos familias extensas, al mismo tiem-
explican los procesos emocionales y desenlaces adiciona- po que unen a dos personas. Cuando uno contempla un
les (León y Hernández, 1998). matrimonio arreglado, el amor romántico adquiere el
significado de fuerza potencialmente alteradora que pue-
de separar a un hijo o hija de sus padres (Potter, 1988).
Aspectos sociales y culturales Por ende, si se le acoge, el amor romántico tiene el po-
de la emoción tencial de destruir el respeto y deferencia apropiados que
Del mismo modo en que una valoración contribuye a la se espera que hijos e hijas demuestren hacia sus padres
comprensión cognitiva de la emoción, las relaciones so- (Russell y Yik, 1996). Así, la experiencia del amor ro-
ciales contribuyen a la comprensión social de la emoción. mántico adquiere una valencia negativa y se representa
Además, el contexto sociocultural en el que uno vive de mejor forma mediante la experiencia del “amor triste”.
contribuye a la comprensión cultural de la emoción. Los Los teóricos que estudian la construcción social de
psicólogos sociales, sociólogos, antropólogos y otros pro- las emociones señalan que si cambiara la situación en la
fesionales argumentan que la emoción no es necesaria- que uno se encuentra, las emociones también cambia-
mente un fenómeno privado biológico intrapsíquico. Más rían. Piense acerca de las emociones típicas que se expe-
bien, arguyen que muchas emociones se originan dentro rimentan en el patio de juegos, en el trabajo, en una fiesta
tanto de la socialización como de un contexto cultural de fin de semana, en un evento deportivo, al limpiar el
(Averill, 1980, 1983; Kemper, 1987; Manstead, 1991). baño, durante una pelea a puño limpio, y así sucesiva-
Aquellos que estudian la construcción cultural de las mente. Las situaciones definen las emociones que son
emociones señalan que si uno cambiara la cultura en más apropiadas y esperadas y, debido a que las personas
la que vive, también cambiaría el repertorio emocional saben cuáles emociones tienen mayor probabilidad de
propio (Mascolo, Fischer y Li, 2003). Por ejemplo, con- suceder en qué entornos, pueden seleccionar un entorno
sidere el repertorio emocional de personas de Estados y así “construir” una experiencia emocional específica
Unidos y China. Los lactantes chinos son menos reac- para sí mismos. Por ejemplo, si usted desea “construir”
tivos emocionalmente y expresivos que los lactantes es- alegría, acudirá a una fiesta de fin de semana; si quiere
tadounidenses, probablemente porque los padres chinos “construir” asco, limpia la regadera. Así, también piense
resaltan y esperan el control emocional, mientras que los en las emociones típicas que se experimentan cuando
padres estadounidenses resaltan y esperan la expresión se relaciona con una persona de estatus superior (jefe, pa-
emocional. dre), con alguien de estatus equivalente (amigo, cónyuge),
En el mismo ánimo, la figura 12.13 ilustra de manera o con alguien de estatus inferior (hijo, empleado nuevo).
gráfica las emociones básicas similares y disímiles de las Las diferencias en estatus entre las personas definen las
personas en ambas culturas. Las líneas sólidas al enojo, emociones apropiadas y esperadas y, debido a que las per-
tristeza, temor y felicidad indican que los miembros de sonas saben qué emociones van con cada quien, pueden
ambas culturas ven esencialmente el mismo significado seleccionar parejas de interacción y, por ende, “construir”
en estas experiencias emocionales. Las líneas punteadas una experiencia emocional particular. Así, mediante la
a la vergüenza y el amor ilustran que los miembros de selección estratégica de situaciones en las cuales estar y de
las dos culturas dan diferentes significados a estas mismas personas con quienes relacionarse, cada uno de nosotros
emociones. Para los chinos, el amor no es una emoción tiene los medios de construir socialmente qué emociones
positiva; el significado del amor se acerca mucho más al estamos en mayores probabilidades de experimentar.
del “amor triste” y se considera que es una emoción nega-
tiva. Para las personas en China, la vergüenza se considera
una emoción básica. Así, los estadounidenses encuentran
  Relaciones interpersonales
significado en dos emociones positivas y tres emociones Típicamente, las demás personas son nuestra fuente más
negativas, mientras que las personas en China encuentran frecuente de emoción cotidiana (Oatley y Duncan, 1994).
significado en una emoción positiva y en cinco emociones Experimentamos un mayor número de emociones con
negativas. (Las diecisiete emociones subordinadas —ce- otros que cuando estamos a solas.
los, ira, asco, etc.— son de los participantes chinos, no de Si usted llevara la cuenta de los sucesos y experiencias
los participantes estadounidenses.) que ocasionan sus reacciones emocionales —las acciones
Si usted es un lector de origen occidental y le sor- de otra persona o las propias o algo que haya leído o vis-
prende que los participantes chinos consideren el amor to— es casi seguro que descubriría que sus relaciones con
Aspectos sociales y culturales de la emoción 267

Emociones

Negativas Positivas Supraordinadas

os
nid
Ch

os U
ina

C hi

ad
na

Est
Enojo Tristeza Temor Vergüenza (Triste) Amor Felicidad Familias BÁSICAS

Ira Aflicción Pánico VergüenzaAmor Alegría Subordinadas


Asco afligido;
Celos Angustia Ansiedad Amor no Agrado
Soledad correspondido Excitación
Descorazonamiento Anticipación Culpa/ exuberante
nerviosa Arrepentimiento

Figura 12.13  Análisis en racimo de familias de emociones básicas en chino e inglés.


Fuente: Tomado de P. R. Shaver, S. Wu y J. C. Schwartz, “Cross-cultural similarities and differences in emotion and its representation: a prototype approach”, en
M. S. Clark, ed., Review of Personality and Social Psychology, volumen 13, 1992, pp. 231-251. Thousand Oaks, CA: Sage.

otros son las que dispararon la mayoría de sus emociones ciales, voces, posturas, movimientos
(Oatley y Duncan, 1994). Las emociones son intrínsecas y conductas instrumentales de otras
a las relaciones interpersonales. También representan un personas.”
papel central en la creación, preservación y disolución
Realimentación: “La experiencia emocional se ve afec-
de relaciones interpersonales, ya que las emociones nos
tada, momento a momento, por la
unen y nos separan (Levenson, Carstensen y Gottman,
activación de la realimentación de
1994; Levenson y Gottman, 1983). Por ejemplo, la alegría, la imitación facial, vocal, postural y
la tristeza y el enojo trabajan en conjunto para afectar el de movimientos.”
entramado social de las relaciones. La alegría promueve
el establecimiento de las relaciones. La tristeza preserva Contagio: “En consecuencia, las personas tien-
las relaciones en tiempos de separación (al motivar la den a `infectarse´ de las emociones de
reunión). Y el enojo motiva la acción necesaria para rom- otras personas.”
per las relaciones dañinas.
Las demás personas no sólo ocasionan que se des- Al estar expuestos a las expresiones emocionales
pierten las emociones en nuestro interior, sino que tam- de los demás, tendemos a imitar sus expresiones facia-
bién nos afectan de manera indirecta a través del contagio les (Dimberg, 1982; Strayer, 1993), su estilo de hablar
emocional. El contagio emocional es “la tendencia a imi- (Hatfield, Hsee, Costello, Weisman y Denney, 1995) y su
tar y sincronizar expresiones, vocalizaciones, posturas y postura (Bernieri y Rosenthal, 1991). Una vez que suce-
movimientos con los de otra persona y, en consecuencia, de esta imitación, la hipótesis de la realimentación facial
converger en sentido emocional” (Hatfield, Cacioppo y ilustra la forma en que esta imitación (no sólo del rostro,
Rapson, 1993a). Las tres propuestas de imitación, rea- sino también de la voz y la postura) puede afectar la expe-
limentación y contagio explican cómo, durante las re- riencia emocional del observador y, así, llevar a un efecto
laciones interpersonales, las emociones de otros causan de contagio.
emociones en nosotros (Hatfield, Cacioppo y Rapson, Durante el intercambio social, no sólo nos vemos
1993b): expuestos a los efectos del contagio emocional, sino que
también nos colocamos en un contexto conversacional
Imitación: “Al conversar, las personas automá- que proporciona la oportunidad de reexperimentar y re-
ticamente imitan y sincronizan sus vivir experiencias emocionales pasadas, un proceso que
movimientos con las expresiones fa- se conoce como “reparto social de emociones” (Rimé,
268 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

Mesquita, Philippot y Boca, 1991). El reparto social de Niña (varias veces): Mi mamá está retrasada.
conversaciones emocionales normalmente se lleva a cabo Miembro del personal: ¿Eso te hace sentir enojada?
tarde en el día y cuando nos encontramos en compañía
de nuestros íntimos (amigos cercanos, parejas amorosas, Niña: Sí.
compañeros de equipo). Cuando las personas comparten Miembro del personal: A veces los niños se enojan
sus emociones, normalmente lo hacen mediante el re- cuando sus mamás se retrasan
cuento completo de lo que sucedió durante el episodio y los recogen tarde.
emocional, lo que significó y cómo se sintió la persona a Considere un ejemplo de manejo de expresión; la for-
lo largo del mismo (Rimé et al., 1991). Durante este repar- ma en que los adultos les dicen a los niños cómo expresar
to social de emociones, un escucha empático puede ofre- sus emociones (Pollak y Thoits, 1989):
cer apoyo o asistencia, fortalecer las respuestas de afron-
tamiento, ayudar a darle sentido a la experiencia emo- Miembro del personal: Robert, veo que estás muy eno-
cional y reconfirmar el autoconcepto (Lehman, Ellard y jado.
Wortman, 1986; Thoits, 1984). Es durante estos momen- (Mientras sostiene a un niño que grita y patalea en el tiempo
tos en los que compartimos nuestras emociones que cons- de descanso.)
truimos y mantenemos las relaciones que son centrales en
nuestras vidas (Edwards, Manstead y MacDonald, 1984), Considere un ejemplo de control emocional; la mane-
como las relaciones maritales (Noller, 1984). ra en que los adultos les enseñan a los niños a controlar
sus expresiones de emoción (Pollak y Thoits, 1989):
Durante una actividad que se realiza en círculo, Alec tra-
  Socialización emocional tó de subírsele a John, un voluntario.
La socialización emocional sucede cuando los adultos John: Si quieres estar cerca, hay algunas cosas que
les indican a los niños lo que deberían saber acerca de puedes hacer… Puedes sentarte junto a mí y
las emociones. También se presenta entre adultos, pero nos podemos tomar de las manos, o puedo
el proceso se ilustra de mejor manera cuando los adul- poner mi brazo en tus hombros o podrías sen-
tos interactúan con los niños con el propósito explícito tarte en mi regazo.
de impartirles información de socialización (Pollack y
Thoits, 1989). Los adultos les cuentan a los niños sobre Las distintas sociedades enseñan a socializar a sus
las situaciones que provocan emociones, acerca de la ma- niños en formas diferentes. Considere, por ejemplo, los
nera en que la emoción se manifiesta y sobre las palabras distintos mensajes de socialización comunicados por los
o etiquetas para sus sentimientos y conductas. Por su par- padres de un niño en Estados Unidos (primera cita) o por
te, los niños aprenden que una emoción básica se puede los padres de un niño en China (cita inferior):
diferenciar en emociones específicas (conocimiento emo- Danny, de tres años de edad, y su madre están armando
cional; Shaver et al., 1987), que ciertas muestras expresi- un rompecabezas. El niño coloca una pieza en el sitio co-
vas deberían controlarse (manejo de expresiones; Saarni, rrecto. Inmediatamente mira a su madre, sonríe y dice:
1979) y que las emociones negativas se pueden manipu- “¡Oh! ¡Lo logré!”. Levantando la mirada de su trabajo,
lar de manera deliberada para convertirlas en emociones su madre sonríe y dice: “¡Lo lograste!”. Danny aplaude,
neutras o positivas (control emocional; McCoy y Masters, después de lo cual su madre hace lo mismo y dice “¡exce-
1985). Cuando los niños aprenden acerca de las emocio- lente!”.
nes de parte de los adultos, lo que aprenden básicamente
cae bajo las categorías de conocimiento emocional, ma- La madre de Lin, de tres años de edad, le pide a su hija
nejo de expresiones y control emocional. que cante para los invitados. Al terminar, con sonrisas y
Considere la socialización que ocurre en entornos expresiones exageradas, los invitados dicen “¡Maravilloso!
como guarderías, instituciones preescolares y escue- ¡Cantas mejor que mis hijos!”. La madre responde:
las de educación básica (Denham, Mitchell-Copeland, “Haihao, está bien. Sin embargo, su voz es algo desento-
Strandberg, Auerbach y Blair, 1997; Pollak y Thoits, 1989). nada. Pero le gusta cantar”. A Lin le dice: “Lo hiciste bien,
Durante un episodio emocional del niño, un cuidador o pero ahora necesitas practicar más. ¡No le des tanta im-
maestro puede explicar los sentimientos del niño, señalar portancia a tu éxito!” (Mascolo et al., 2003, p. 375).
las causas de una emoción e instruir al niño en cuanto a Este par de citas muestra las diferentes formas en que
qué muestras de expresión son las más apropiadas y bien- los agentes de la socialización responden a los logros de
venidas y cuáles otras muestras de expresión no lo son. sus hijos. Como lo sugieren estas citas, los padres de niños
Considere un ejemplo de conocimiento emocional, la estadounidenses tienden a elogiar los logros de sus hijos y
forma en que los adultos les cuentan a los niños acerca de alientan la expresión propia positiva. Los padres de niños
las causas de la emoción (Pollak y Thoits, 1989). en China tienden a hacer comentarios que menosprecian
Aspectos sociales y culturales de la emoción 269

los logros de sus hijos ante los demás. Sin embargo, por mamas y que realice cirugías, disecciones y autopsias. Es
lo general, los invitados, familiares y otros alaban efusiva- evidente que tales situaciones generan emociones, pero
mente al niño, e incluso restan importancia a sus propios los médicos necesitan aprender una neutralidad afectiva
hijos. Después de algunos años, los estadounidenses con- profesional, aun cuando la sangre salga a borbotones por
ducen a los niños a enorgullecerse de sus logros con este una arteria o tengan que hundir sus manos en los intesti-
tipo de socialización, mientras los chinos conducen a los nos de un paciente. La manera en que los médicos apren-
niños a la armonía entre su yo y el de los demás a través den esta neutralidad afectiva proporciona una ilustración
de la modestia (Chen, 1993; Stipek, 1999).6 de la forma en que el resto de nosotros aprende a manejar
Los miembros de las diversas culturas ofrecen libros nuestras emociones.
de cuentos a sus niños. Sin embargo, los niños estadouni- Durante un periodo de dos años, unos investigado-
denses prefieren los cuentos emocionantes, mientras que res observaron y entrevistaron a estudiantes de medicina
los preescolares chinos prefieren otros más tranquilos. para identificar las estrategias de manejo de emociones
Además, esta literatura emocionante es parte de lo que que habían aprendido durante sus estudios a fin de lograr
conduce a los niños estadounidenses a preferir un tipo de una neutralidad afectiva (Smith y Kleinman, 1989). Los
afecto similar como ideal, mientras que las historias apa- estudiantes de medicina aprendieron a manejar sus emo-
cibles forman parte de lo que conduce a los niños chinos a ciones mediante la internalización de las siguientes cinco
preferir un afecto calmado como ideal (Tsai, Louie, Chen estrategias:
y Uchida, 2007).
Transformar el contacto emocional en algo más.
Transformar mentalmente el contacto corporal ínti-
  Manejo de las emociones mo en un procedimiento impersonal paso a paso.
La forma en que las personas aprenden a manejar sus Acentuar lo positivo.
emociones se puede ver en los profesionales que inte- Identificar la satisfacción al aprender o la oportuni-
ractúan de manera frecuente, cercana e íntima con el dad de ejercer la medicina.
público, como sobrecargos (Hochschild, 1983), estilistas
(Parkinson, 1991) y médicos (Smith y Kleinman, 1989). Usar al paciente.
En estos campos, las presiones por la socialización y el Cambiar la concienciación de los sentimientos incó-
manejo de las emociones propias principalmente se cen- modos al paciente, p. ej., mediante proyección o in-
tran en torno a un tema de afrontamiento de sentimien- culpación.
tos aversivos de maneras que son tanto socialmente de- Reírse al respecto.
seables como personalmente adaptativas (Saarni, 1997). Hacer bromas, ya que las bromas eximen al médico
Por ejemplo, no se supone que los médicos sientan ya sea de admitir sus debilidades.
atracción o asco por sus pacientes, sin importar qué tan
Evitar el contacto.
bella o repulsiva sea su apariencia. Por tanto, durante su
Mantener al paciente cubierto, desviar la mirada o
capacitación profesional, los médicos deben aprender
apresurarse a hacer el procedimiento.
una neutralidad afectiva, una preocupación desprendida
por sus pacientes. Estas cinco estrategias de manejo de emoción ilustran
Imagine que usted es un estudiante de medicina al que la cultura que refleja la medicina occidental. Cuando los
se le pide que lleve a cabo exámenes pélvicos, rectales y de estudiantes dependen de dicha cultura para guiarlos en
cómo pueden manejar sus emociones, de hecho están
6 reproduciendo la cultura para la siguiente generación de
Es claro que las sociedades socializan las experiencias y expresiones
emocionales de sus miembros. Aun así, existen límites para el grado estudiantes (Smith y Kleinman, 1989).
en el que una cultura puede socializar ciertas emociones en sus También considere a los estilistas (Parkinson, 1991).
participantes. Considere la afirmación de que en algunas culturas se A fin de obtener éxito profesional, los estilistas necesitan
comparten las parejas románticas sin celos. Los teóricos de enfoque desarrollar un estilo comunicacional abierto que se ca-
biológico argumentan que compartir la pareja sexual seguramente
racteriza por la expresividad, intensidad del afecto, em-
produciría celos y los teóricos de la valoración podrían plantear un
argumento similar (véase el cuadro 12.2). Pero, ¿es posible socializar patía, aplomo, expresiones faciales positivas frecuentes y
a las personas a no experimentar celos durante un intercambio de ocultamiento de emociones negativas. Además, mientras
parejas románticas? La respuesta breve es, básicamente, no (Reis, más natural y espontáneo aparente ser el estilista ante sus
1986). Las culturas sí varían en cuanto a las conductas que indican clientes, mejor trabajo hace. ¿Cómo es que los estilistas
celos, las señales de afecto que justifican los celos y la manera en que
aprenden a manejar sus emociones de esta forma? En
las personas expresan sus celos, pero la ansiedad emocional de los celos
sexuales sucede en todas las culturas (Reis, 1986). Al igual que muchas esencia, el problema al que se enfrentan los estilistas es
otras emociones básicas, los celos son universales, aunque muchos de cómo adquirir un estilo abierto de relación con clientes
sus matices (causas, expresiones) varían de una cultura a otra. que a menudo son quisquillosos y distintos en el aspecto
270 CAPÍTULO 12 Aspectos de la emoción

sociocultural. Parte del trabajo de ser estilista es encon- les durante una presentación de dos horas. Por medio del
trar la manera de hacerlo, y aquellos que logran desa- uso de los métodos de actuación profunda, el sobrecargo
rrollar estas habilidades de manejo de sus emociones reemplaza sus reacciones emocionales naturales y espon-
mencionan que tienen una mayor satisfacción laboral. táneas con un repertorio emocional que se caracteriza por
Los estilistas que no logran desarrollar estas habilidades una constante cortesía hacia los pasajeros (Hochschild,
de manejo de emociones mencionan que tienen una sa- 1983). En todos estos casos —estudiantes de medicina,
tisfacción laboral inferior. estilistas y sobrecargos— las personas aprenden a mane-
Los sobrecargos necesitan adoptar un estilo de rela- jar sus sentimientos privados y espontáneos y a expresar-
ción abierto similar al de los estilistas. Para hacerlo, es fre- los en formas de actuación públicamente determinadas y
cuente que utilicen métodos de “actuación profunda” que socialmente deseables. Hacerlo facilita las relaciones pro-
no son muy distintos a los que utilizan los actores teatra- fesionales llanas con su clientela (Manstead, 1991).

Resumen
Existen tres aspectos centrales de la emoción: biológico, riencias emocionales naturales mediante la exageración o
cognitivo y sociocultural. El capítulo empieza con un aná- supresión de sus acciones faciales.
lisis biológico de la emoción porque, en parte, las emocio- El constructo central de la comprensión cognitiva de
nes son reacciones biológicas a sucesos vitales importan- la emoción es la valoración. Dos tipos de valoraciones: pri-
tes. Tienen funciones de afrontamiento que permiten que maria y secundaria, regulan el proceso emocional. La va-
el individuo se prepare para adaptarse de manera efectiva loración primaria analiza si algo importante está en juego
a las circunstancias vitales significativas. Las emociones dentro de una situación o no —bienestar físico, autoesti-
energizan y dirigen las acciones del cuerpo (p. ej., correr, ma, una meta, el estado financiero, respeto o el bienestar
pelear) al afectar: 1) al sistema nervioso autónomo y su de una persona amada—. La valoración secundaria sucede
regulación del corazón, pulmones y músculos; 2) al sis- después de cierta reflexión y gira en torno de la evaluación
tema endocrino y su regulación de glándulas, hormonas de cómo afrontar el beneficio, daño o amenaza potencia-
y órganos; 3) a los circuitos neurales del cerebro como les. Los teóricos de la valoración se han propuesto la meta
aquellos en el sistema límbico; 4) la frecuencia de descar- de construir un árbol de decisión en el que conocer todas
gas neurales y, por tanto, el ritmo del procesamiento de las diferentes valoraciones que la persona realiza durante
información; y 5) la realimentación facial y los patrones un episodio emocional arrojará una predicción de la emo-
discretos de la musculatura facial. ción que la persona experimentará de manera inevitable
La investigación acerca de las bases biológicas de la (p. ej., si hay algo en juego y se perdió a causa de una
emoción identifica que la activación y preservación de fuerza externa e ilegítima → enojo).
cerca de diez emociones distintas se puede comprender La emoción también está integrada en la cognición a
desde una perspectiva biológica: interés, alegría, temor, través del conocimiento emocional y las atribuciones. El
enojo, asco, angustia, desprecio, vergüenza, culpa y sor- conocimiento emocional implica aprender las distinciones
presa. Por ejemplo, hay cuatro emociones que muestran finas entre las emociones básicas y aprender qué situacio-
un patrón único de especificidad fisiológica en el sistema nes provocan qué emociones. Un conocimiento emocional
nervioso autónomo y el sistema endocrino. La teoría de las sofisticado permite que el individuo valore una situación
emociones diferenciales indica que diez emociones pro- con alta discriminación y que, por ende, responda con
ducen expresiones faciales transculturales únicas. Y hay emociones altamente apropiadas. Un análisis atribucio-
seis emociones que se asocian con tasas específicas de nal se enfoca en las atribuciones posteriores al desenlace
descarga neural en la corteza. para explicar cuándo y por qué las personas experimen-
La hipótesis de realimentación facial afirma que el as- tan orgullo, gratitud o esperanza después de desenlaces
pecto subjetivo de la emoción en realidad es la conciencia- positivos, y culpa, vergüenza, enojo y lástima después de
ción de la realimentación propioceptiva de la acción facial. desenlaces negativos.
La hipótesis de la realimentación facial aparece en dos En un análisis social y cultural de las emociones, las
formas: débil y fuerte. Según la versión fuerte, las expre- demás personas son nuestras fuentes más ricas de expe-
siones faciales ensayadas activan emociones específicas, riencias emocionales. Durante las relaciones interpersona-
de tal suerte que sonreír activa la alegría. Según su versión les, es frecuente que nos “infectemos” de las emociones
débil, las expresiones faciales exageradas y suprimidas de los otros a través de un proceso de contagio emocional
aumentan y atenúan las emociones de ocurrencia natural. que inicia con imitación, realimentación y, a la larga, con el
Las investigaciones no son concluyentes para la versión “contagio” en sí. También compartimos y revivimos nues-
fuerte, y la evidencia confirma la validez de la versión dé- tras experiencias emocionales recientes durante nuestras
bil. El manejo facial modera la experiencia emocional, ya conversaciones con otros, un proceso que se denomina
que las personas pueden intensificar o reducir sus expe- reparto social de la emoción. Y la cultura socializa a sus
Lecturas adicionales 271

miembros para experimentar y expresas sus emociones en ciones (conocimiento emocional), la forma en que debería-
formas particulares. En general, otras personas y la cultu- mos expresarlas (manejo de expresiones) y el momento en
ra nos instruyen en cuanto a las causas de nuestras emo- que es necesario controlarlas (manejo emocional).

LECTURAS ADICIONALES

Aspectos biológicos de la emoción


Ekman, P. (1993). Facial expression and emotion. American Lazarus, R. S., y Smith, C. A. (1988). Knowledge and apprai-
Psychologist, 48, 384-392. sal in the cognition-emotion relationship. Cognition and
Izard, C.E. (1989). The structure and functions of emotions: Emotion, 2, 281-300.
Implications for cognition, motivation, and persona- Scherer, K. R. (1993). Studying the emotion-antecedent
lity. En I. S. COHEN (Ed.), The G. Stanley Hall lecture appraisal process: An expert system approach. Cognition
series (vol. 9, pp. 39-73). Washington, DC: American and Emotion, 7, 325-355.
Psychological Association. Shaver, P., Schwartz, J., Kirson, D., y O’Connor, C. (1987).
Levenson, R. W. (1992). Autonomic nervous system differences Emotion knowledge: Further exploration of a prototype
among emotions. Psychological Science. 3, 23-27. approach. Journal of Personality and Social Psychology,
McIntosh, D. N. (1996). Facial feedback hypotheses: Evidence, 52, 1061-1086.
implications, and directions. Motivation and Emotion,
20, 121-147.
Aspectos culturales de la emoción
Pollak, L. H., y Thoits, P. A. (1989). Processes in emotional so-
Aspectos cognitivos de la emoción cialization. Social Psychology Quarterly, 52, 22-34.
Lazarus, R.S. (1991). Progress on a cognitive-motivational- Smith, A. C., III, y Kleinman, S. (1989). Managing emotions in
relational theory of emotion. American Psychologist, 46, medical school: Students’ contacts with the living and the
819-834. dead. Social Psychology Quarterly, 52, 56-69.
CAPÍTULO

11
Sistema límbico:
lóbulo temporal

Anatomía es una corteza de tres capas que se encuentra entre la


corteza entorrinal y el hipocampo propiamente dicho,
El lóbulo temporal se divide en dos partes; la más re-
ciente porción lateral (neocortical), responsable de la
capacidad auditiva, del habla y de la integración de
la información sensorial desde sus diversas modali-
dades; la otra división, la porción ventromedial, es la
más antigua corteza (arquicorteza y paleocorteza) y
la conforman regiones que se reconocen como com-
ponentes del sistema límbico: la circunvolución pa-
rahipocámpica (figuras 5-4 y 13-1), la corteza entorri-
nal, la formación hipocámpica (figura 11-1), el uncus
(figura 13-2) y la amígdala (Martin, 1996). Toda in-
formación sensorial externa pasa a través de áreas de H

asociación unimodal y multimodal antes de converger A

finalmente y la amígdala en el hipocampo.


El hipocampo, importante en la memoria decla-
rativa y para conocer estímulos externos específicos; y
la amígdala, importante en la asignación de las emo-
ciones a los estímulos, incluyen el condicionamiento Figura 11-1. Se indica la localización aproximada de la amígda-
la (A) e hipocampo (H) en el lóbulo temporal. Comparar con la
emocional y el aprendizaje de la relación entre las se- figura 2-2.
ñales internas y externas relacionadas con la emoción
y el afecto (Bechara et al., 1995), por lo que estas es-
tructuras se consideran centros supramodales. Ventrículo lateral

Célula piramidal Fimbria del fórnix


Formación hipocámpica CA2 CA3
CA4 Giro dentado
La formación hipocámpica ocupa una posición central CA1 Surco
en el sistema límbico (figuras 11-1 a 11-3), consiste en parahipocámpico
el subículo, el propio hipocampo y la circunvolución Subículo
dentada. Vista desde la superficie ventral al surco co-
lateral, la corteza medial es la circunvolución parahi-
pocámpica (figura 5-4). Cuyo término anterior es la
al

in
orr
corteza entorrinal, correspondiente al área de Brod- ent
Cor teza
mann 28 (figuras 13-1 y 13-2). La circunvolución
parahipocámpica se liga a la superficie con profundi- Figura 11-2. Un corte esquemático a través del lóbulo tempo-
ral ventromedial y la corteza entorrinal del giro parahipocámpi-
dad medial para producir el surco parahipocámpico, co. La formación del hipocampo consiste en el subículo, el giro
dentro del que se halla profundamente la formación dentado y el hipocampo propiamente dicho. Este último está
conformado por tres zonas longitudinales, CA1-CA3. La informa-
176 hipocámpica y forma una porción de la pared medial ción entra a la formación hipocámpica a través de la corteza
del cuerno temporal del ventrículo lateral. El subículo entorrinal y sale por el fórnix.
Sistema límbico: lóbulo temporal

proporcionan la entrada al hipocampo, también con-


Corteza de asociación visual
Corteza de asociación auditiva tienen una cantidad significativa de fibras eferentes.
Corteza de asociación somatosensorial El hipocampo es más primitivo que la corteza en-
torrinal y consiste sólo de tres capas de células, dentro
de las cuales la célula piramidal es la más distintiva de
Tallo cerebral
Corteza entorrinal
Locus ceruleus su formación, donde cantidades moderadas de dopami-
Núcleos rafe na, noradrenalina y acetilcolina están presentes; ade-
Área tegmental
Amígdala Hipocampo ventral más de la corteza entorrinal, otras fuentes de entrada
a la formación hipocámpica son los núcleos septales,
Fórnix el hipotálamo, el tálamo y el tallo cerebral (figura
11-3).
Dos circuitos funcionales separados involucran
Hipotálamo Tabique a los tres sectores hipocámpicos: un circuito directo
entorrinal CA1 es importante para la memoria de re-
Figura 11-3. Diagrama de las principales conexiones del hipo- conocimiento basado en recolección, mientras que el
campo. La información sensorial procesada llega al hipocampo circuito CA3 junto con el CA1 es necesario para el re-
a través de la corteza entorrinal. Los eferentes hipocámpicos cuerdo (Brun et al., 2002). Las células piramidales en
mayores se proyectan a la amígdala, el hipocampo y el tabi-
que. CA1 (sector de Sommer) son altamente sensibles a
anoxia e isquemia, incluyendo daño inducido por ata-
que epiléptico.
en tanto que el presubículo y el parasubículo son co- Las señales salen del hipocampo a través de los
lumnas anteroposteriores que se hallan entre la cor- axones de las células piramidales (figura 11-2), los cua-
teza parahipocampal y el subículo. El hipocampo se les se acumulan medialmente para formar las fimbrias
divide en cuatro campos importantes representados del fórnix (figuras 11-2 y 11-3). A su vez, las fibras efe-
por las columnas celulares CA1-4 (figura 11-2), zo- rentes del hipocampo se proyectan al área septal y
al hipotálamo, por lo que existen conexiones recípro-
nas que orientadas longitudinalmente son CA1, CA2,
cas (en uno y otro sentido) entre el hipocampo y la
CA3 y CA4 (donde CA se refiere al cornu ammonis
amígdala.
o cuerno de Ammón, uno de los primeros nombres
La formación hipocámpica es bien conocida por
del hipocampo). CA1 en particular se encuentra ven- su papel en la memoria al ser responsable de la for-
trolateralmente y limita con el subículo, mientras que mación declarativa, que es la memoria de los hechos,
CA4, medialmente cerca del fórnix y limita con el experiencias e información sobre acontecimientos. El
giro dentado, cuya capa principal está poblada por cé- hipocampo retendrá la memoria por semanas o me-
lulas granulares y por una pequeña población de ses antes de consolidarse en otra parte de la corteza.
células madre. Una hipótesis de memoria que involucra información
La corteza entorrinal es la entrada a la formación hipocámpica se basa en el concepto de “mapa cogniti-
hipocámpica (figura 11-3), se forma hasta de seis ca- vo” (Jacobs y Schenk, 2003); es decir, se propone que
pas, recibe señales del bulbo olfativo, el área prepiri- la necesidad original de la memoria es un mecanismo
forme, la amígdala y áreas de asociación multimodal que proporcionará la habilidad de regresar a casa. El
de los lóbulos temporal y frontal. Su estructura celu- hipocampo parece contener un mapa del mundo cen-
lar difiere de las otras regiones neocorticales de seis trado en comparación con el mapa egocéntrico que
capas y probablemente es una forma de corteza de se localiza en el lóbulo parietal posterior, mecanis-
transición. Dos senderos conducen señales de la corte- mo desde el que creció la memoria declaratoria de la
za entorrinal a la formación hipocámpica; los axones que gran parte se basa en una secuencia escalonada
de eventos similares a los experimentados durante las
pasan de la parte medial de la primera a la segunda
jornadas fuera de casa. En una exploración espacial,
y forman la vía alvear, la cual termina en el subículo y
Wilson y McNaughton (1993) encontraron en una
CA1; en tanto, los axones de la corteza entorrinal la-
rata el registro de grandes conjuntos de neuronas de la
teral forman la vía perforante, que termina en la cir- región CA1, con lo que pudieron determinar la loca-
cunvolución dentada y conforma a todos los sectores lización de la rata analizando el patrón de activación
del hipocampo. Se ha descrito la vía perforante como del conjunto, puesto que la expresión de un gen en el
el “único circuito más vulnerable en la corteza cere- hipocampo promueve la consideración de memoria 177
bral” (Morrison y Hof, 1997). Aunque estas dos rutas en ratas (Kjelstrup et al., 2008). En cuanto al sueño,
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

que puede ser importante para consolidar los recuer- Figura 11-4. A. Cor-
te coronario de un
dos, es de destacar que el hipocampo se activa durante área de hiperinten-
éste con movimientos oculares rápidos (MOR), y es sidad en el lóbulo
probable que contribuya a la realización de este fe- temporal medial en
imagen de resonan-
nómeno. Parece que la activación límbica podría ser cia magnética pe-
necesaria a fin de atraer un nivel consciente de ideas sada T2. B. Una vista
que estén siendo procesadas en el lóbulo temporal. horizontal reveló el
Asimismo, se cree que los cambios observados en se- efecto masivo de
la inflamación tem-
siones de entrenamiento se deben al incremento de poral medial. (Re-
conexiones sinápticas formadas cuando se repitieron producida con auto-
en el hipocampo de animales que dormían (Skaggs y rización de Mendez,
M.F., y Cummings,
McNaughton, 1996). J.L. (2003). Dementia:
A Clinical Approach,
3 ed. New York: Bu-
tterworth-Heinemann,
Viñeta clínica p. 206.)

Un hombre diestro de 40 años fue hospitalizado por delirio


y crisis convulsivas generalizadas. En el examen estaba
confundido, desorientado y febril. Se le trató por supuesta
encefalitis herpética simple con aciclovir y fenitoína. Imá-
genes posteriores de resonancia magnética mostraron le-
siones hiperintensas en el lóbulo temporal medial izquierdo
con tumefacción consistente en encefalitis herpética (figura
11-4). Después de su recuperación, el paciente permane-
ció con grave desorden amnésico por daño en la formación
hipocámpica izquierda y circunvolución parahipocámpica.
Tenía dificultades para aprender información nueva e in-
capacidad para recordar objetos en pruebas de recuerdo
retrasado. Sin embargo, su memoria remota permaneció
intacta.

Maguire et al. (2000) encontraron que el volu-


men de materia gris hipocámpica posterior es mayor
en experimentados taxistas londinenses en compara-
ción con sujetos control; esta diferencia parece ser el
resultado de la experiencia y no de la habilidad innata ficit en la memoria declarativa (Squire et al., 1990);
del manejo (Maguire et al., 2003). no obstante, ninguna de estas lesiones resulta tan des-
Las estructuras del hipocampo han sido implica- tructora de la memoria como un daño que involucre
das tanto en el proceso cognitivo como en el emocio- a todas las anteriores más la corteza temporal circun-
nal. Su formación, en particular, trata con dos tipos dante (Delis y Lucas, 1996). Además de las lesiones a
de información; la primera, proviene de otras áreas de las estructuras del lóbulo temporal, las que involucran
la corteza, es de naturaleza cognitiva y entra por la el fórnix, el cuerpo mamilar y el tálamo medial pue-
corteza entorrinal; la segunda, viene del tabique, la amíg- den producir amnesia, caso de pacientes que se pre-
dala, el hipotálamo y el tallo cerebral, y se relaciona sentan con amnesia severa sin demencia y que tienen
con el estado conductual/emocional. Se cree que el lesiones en el lóbulo temporal medial. La amnesia es
“corredor” hipocámpico septal tiene un efecto modu- anterógrada, esto es que la capacidad para almacenar
lador en las estructuras hipotálamo-tallo cerebrales y recordar información se pierde subsecuentemente
involucradas en aspectos endocrinos, autónomos y al momento del daño del lóbulo temporal medial, de
somatomotores del comportamiento emocional (Al- modo tal que los sucesos que tuvieron lugar años an-
heid y Heimer, 1996). La activación límbica puede ser tes de la lesión podrían ser confusos, mientras que los
necesaria para traer recuerdos a nivel de consciencia recuerdos de la niñez permanecen intactos.
antes de ser procesados por el lóbulo temporal. El volumen hipocámpico disminuido se ha repor-
178 Lesiones restringidas al hipocampo, el fórnix, el tado también en otros desórdenes psiquiátricos como
subículo o la circunvolución dentada producen dé- depresión unipolar (Sheline et al., 1996), trastorno
Sistema límbico: lóbulo temporal

magnitud es mayor durante las primeras etapas de la


Viñeta clínica
adquisición. La activación simultánea de la amígdala
y el hipocampo es importante en la formación de la
Ama de casa de 68 años, madre de cuatro, no tenía proble-
mas psiquiátricos ni neurológicos hasta tres años previos
memoria y el recuerdo, e inhibe la actividad en la pri-
a su hospitalización. Durante ese tiempo notó dificultad mera (Milad et al., 2007). Se considera que la acción
progresiva para recordar las cosas y al presentarse para de la corteza prefrontal medial suprime la emoción
hospitalización mostró profunda pérdida de memoria, es- asignada a la situación actual si se determina que la
pecialmente de hechos recientes. Era incapaz de cuidarse emoción elegida es incorrecta.
a sí misma y a veces se agitaba. Un examen por tomogra-
fía computarizada (TC) expuso meningioma esfenoidal de
ala grande del lado derecho. De un flujo sanguíneo dismi- Viñeta clínica
nuido a las regiones temporales mediales durante un ata-
que isquémico pasajero resultaron periodos amnésicos. La Una mujer de 30 años con coeficiente intelectual normal
actividad epiléptica en esta área podría resultar también en sufrió pérdida bilateral de la amígdala. Las pruebas reve-
sintomatología similar (Pritchar et al., 1985). laron que era capaz de reconocer la identidad personal de
rostros y además podía aprender la identidad de rostros
nuevos (Adolphs et al., 1994). Era capaz de reconocer el
por estrés postraumático (Gurvits et al., 1996), de- temor prototípico de la expresión facial, pero incapaz de
mencia cíclica (Hirayasu et al., 1998) y dependencia evaluar la intensidad de éste. Había experimentado fraca-
al alcohol (De Bellis et al., 2000). so en sus relaciones sociales y maritales, no podía con-
servar un trabajo estable, aunque no era una paria social,
La acetilcolina es importante en la operación del
como es el caso de los monos con pérdida de amígdala
hipocampo. Durante la actividad colinérgica alta, se (Adolphs et al., 1995).
recuerda la memoria vieja, mientras que en la acti-
vidad colinérgica baja, se forma la memoria nueva
(Hasselmo et al., 1995). Se propone que un defecto Las conexiones entre la corteza prefrontal y la cir-
en un receptor colinérgico resulta en dificultades de cunvolución cingulada permiten la apreciación de la
percepción como las que se ven en la esquizofrenia emoción, esto es, la memoria emocional ha formulado
(Adler et al., 1998). respuestas somáticas y autónomas adecuadas; por su
parte, las conexiones con el núcleo central proporcio-
nan la base de control directo del tallo cerebral y los
Amígdala núcleos autónomos.
La amígdala es un complejo nuclear que se localiza Es conveniente reconocer tres áreas nucleares
en el lóbulo temporal, muy dentro del uncus (figuras dentro de la amígdala, aunque cada una podría sub-
5-4 y 11-1). Es una de las estructuras límbicas más dividirse (Price et al., 1987), son los núcleos laterales
estudiadas, y la evidencia acumulada indica que su (basolateral), el núcleo central y los núcleos media-
función se relaciona con nuestra vida emocional, por les (corticomediales) (figura 11-5).
tanto, ha sido apodada “el corazón y alma de la red
Núcleos laterales (basolaterales)
emocional del cerebro” (LeDoux, 1992).
Por su entrada puede vigilar las claves sensoriales La activación sensorial de los núcleos laterales de la
internas y externas actuales, con particular sensibili- amígdala se origina en la corteza sensorial unimodal
dad a las de naturaleza social, y hace que correspon- de tercer orden, especialmente en la corteza de aso-
da la entrada sensorial con las emociones, lo que se ciación visual del lóbulo temporal. Asimismo, otras
genera por los estrechos vínculos con el hipocampo. áreas sensoriales que se proyectan a la amígdala son las
Aunque la amígdala se ha asociado con la ansiedad y sensoriales multimodales del lóbulo frontal, y con
éstas las particularmente densas del lóbulo temporal
el temor, ahora se reconoce que se activa igualmen-
(Amaral et al., 1992; figuras 5-2, 11-5 y 11-6). Es por
te por emociones positivas y negativas (Fitzgerald esta ruta que la información sensorial del ambiente
et al., 2006); por ejemplo, al presentar el rostro de un externo alcanza a la amígdala, mientras que otras fibras
individuo nuevo, la amígdala hace que correspondan llegan de la corteza insular, proporcionando infor-
las características faciales del nuevo individuo con las mación sensorial del ambiente interno (capítulo 5).
experimentadas en el pasado y asigna una emoción, y Las fibras sensoriales del nervio vago se retransmiten
así se prejuzga al individuo (figura 6-9). al núcleo solitario, el cual se proyecta directamente
La amígdala se activa en los humanos durante la a la amígdala lateral proporcionando una entrada de 179
adquisición del temor condicionado, activación cuya noradrenalina, lo que también hace el locus ceruleus
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

Corteza prefrontal
Corteza orbital

Núcleo talámico
mediodorsal
Bulbo olfatorio Estriado ventral
Circunvolución
cingulada

Hipotálamo

Núcleos mediales Núcleos laterales

Señales
Núcleo central sensoriales
Dolor, gusto
internas y externas

Tallo del cerebro Áreas sensoriales


GPA
uni y multimodales
Núcleos motores autónomos
y
corteza insular
Tallo del cerebro
Núcleos sensoriales autónomos

Figura 11-5. Conexiones mayores de los núcleos individuales de la amígdala (laterales, central y medios). Las vías prominentes del
comportamiento se resaltan en líneas gruesas. Los núcleos laterales evalúan información sensorial integrada referente al contenido
emocional, y se interconectan con la corteza prefrontal, la circunvolución cingulada y el estriado ventral para respuesta somática y
apreciación emocional. Los núcleos medios asocian señales de gusto y dolor con emociones. El núcleo central se conecta con cen-
tros autónomos del tallo cerebral para respuesta motora y autónoma a estímulos emocionales. Los tres núcleos de la amígdala tienen
conexiones con el hipotálamo para expresión de emoción a través de los sistemas autónomo y endocrino. GAP, gris periacueductal.

Figura 11-6. Estructuras neuroanató-


Prevención fóbica micas relacionadas con el trastorno
y de pánico, en el que se cree que la
pánico cognitivo amígdala juega un papel central.
generado Las señales sensoriales que activan
Corteza prefrontal Estímulos que
producen situaciones el pánico podrían originarse inter-
de pánico na o externamente (lado derecho
Hipotálamo Ansiedad MD
Huida, de la figura), en tanto que la ansie-
combate, apretón Área multimodal de dad es el resultado de excitación
Amígdala convergencia de la amígdala. La evitación fóbi-
de manos GPA
sensorial ca podría originarse en los lóbulos
prefrontales. Los comportamientos
Núcleos rafe somáticos y motores típicos del pá-
LC nico son efectuados por el gris pe-
riacueductal (GAP) y los núcleos
autónomos del tallo cerebral. LC,
Núcleos
autónomos del Receptores locus ceruleus; LPGi, núcleo para-
LPGi PB
tallo cerebral instintivos gigantocelular lateral; MD, núcleo
PrH Sol
Cambio en: periféricos talámico mediodorsal; PB, núcleo
respiración, tasa parabraquial; PrH, núcleo prepósito
cardiaca, etc hipogloso; Sol, núcleo solitario.

entre tanto, el núcleo basal constituye una fuente de y al hipocampo; por su parte, la ruta amigdalofugal
acetilcolina. Sobre la corticosterona (cortisol en los ventral lo hace al hipotálamo, el hipocampo, el tála-
humanos) de la corteza suprarrenal, cabe mencionar mo mediodorsal, la ínsula anterior y el cuerpo estria-
que al entrar en el cerebro influye en la actividad de do ventral, que incluye al núcleo accumbens. Esta ruta
la amígdala lateral. también contiene conexiones recíprocas directas con
180 Dos rutas importantes salen de la amígdala late- la corteza prefrontal orbital y medial, lo mismo que
ral; la estría terminal se proyecta a los núcleos septales con el giro cingulado anterior.
Sistema límbico: lóbulo temporal

La amígdala lateral es importante en la adqui- soriales autónomos del tallo cerebral (núcleos soli-
sición y retención de recuerdos de experiencias emo- tario y parabraquial; capítulo 10), y es el canal de
cionales (Chávez et al., 2009; McGaugh, 2004). Las salida para la amígdala (Bohus et al., 1996). Las
evidencias indican que la memoria no se almacena en eferentes del núcleo central terminan en el núcleo
la amígdala, sino que la actividad dentro de ésta la dorsal del vago, así como en otros núcleos motores
consolida en alguna otra parte del cerebro, y la forma, parasimpático y en la formación reticular del tallo
al parecer, por la acción crucial de la liberación de no- cerebral, incluyendo el gris periacueductal (capítulo
radrenalina, misma que, proveniente de la médula su- 10 y figura 10-3). Otras eferentes también contro-
prarrenal, activa los receptores del nervio vago, lo que lan la actividad al hipotálamo (figura 11-5).
envía señales al núcleo solitario en el tallo cerebral Las señales se procesan sobre vías paralelas a tra-
(figura 10-1); este núcleo proyecta fibras noradrenér- vés de la amígdala, éstas convergen en el núcleo cen-
gicas a los núcleos laterales de la amígdala, y también tral (Pitkanen et al., 1997), que tiene relación con la
lo hace al locus ceruleus, el cual realiza lo propio con
sensibilidad emocional del tono parasimpático y trata
sus fibras noradrenérgicas a la amígdala (Williams y
con retos ambientales promoviendo respuestas que
Clayton, 2001; Chang et al., 2005; Miyashita y Wi-
han sido exitosas en el pasado, asignándoles signifi-
lliams, 2006). En lo que respecta al núcleo basal, éste
cado emocional a eventos comunes (Hatfield et al.,
proporciona la entrada colinérgica, que, aunque posi-
1996). Las respuestas de huida o pelea o los compor-
blemente no produzca la consolidación de la memo-
tamientos de congelamiento defensivo pueden ser
ria, desempeña una función moduladora que mejora
este proceso, iniciado por la actividad noradrenérgica. producidos por un núcleo central y sus conexiones
El cortisol también desempeña una función impor- con el gris periacueductal (capítulo 10 y figura 10-3),
tante, pues activa núcleos del tallo cerebral como el núcleo que juega un papel clave en la vigilancia del
solitario, y puede que también actúe en forma directa tono autónomo por la retroalimentación de ansiedad.
en la amígdala lateral (Buchanan y Adolphs, 2003). Las conexiones con los núcleos motores autónomos
Las regiones cerebrales en las que influye la amíg- del tallo cerebral proporcionan una ruta por la cual la
dala lateral para la consolidación de la memoria inclu- amígdala modifica directamente al sistema nervioso
yen el hipocampo, el núcleo accumbens y el núcleo autónomo. Kreindler y Steriade (1964) encontraron
caudado. Las fibras eferentes de la amígdala influyen que la estimulación del núcleo central en el gato pro-
la memoria relacionada con claves visuales en el nú- ducía cambios electroencefalográficos (EEG) indica-
cleo caudado (Packard et al., 1994; Grahn et al., 2009). tivos de excitación. Las ratas con lesión en el núcleo
central no pueden beneficiarse de procedimientos
Núcleos mediales que normalmente mejoran la respuesta a estímulos
condicionados (Holland y Gallagher, 1993).
La fuente más importante de fibras que entran en la
división medial de la amígdala es el bulbo olfativo (fi- Uncus
gura 11-5); otras, aferentes, surgen del tallo cerebral
y se relacionan con sensaciones instintivas, gusto y El uncus se encuentra superficial a la amígdala en
dolor. el aspecto ventromedial del lóbulo temporal (figura
Estas conexiones pueden contribuir a los aspec- 5-1). Es caudalmente continuo con el área entorrinal
tos emocionales del olor, dolor y gusto. Las eferentes y está rostral con las áreas periamigdaloide y prepiri-
del núcleo intermedio terminan en el hipotálamo, forme. Su superficie dorsal es la circunvolución amig-
especialmente en el núcleo ventromedial, el cual se daloide (semilunar). La amígdala está por debajo del
vincula con el comportamiento de la alimentación; cuerpo (figura 11-1 y 13-2). El uncus representa la
en tanto, las eferentes hipotalámicas, influidas por la mayor parte del cuerpo de la “pera”, por lo cual se
amígdala medial, incluyen aquellas que regulan la pi- nombra piriforme (en forma de pera) al lóbulo.
tuitaria anterior (capítulo 8).
Consideraciones funcionales
Núcleo central y de comportamiento
El núcleo central de la amígdala recibe señales de los La función total de la amígdala es asociar el significa- 181
núcleos lateral y medial, así como de los núcleos sen- do emocional con una experiencia común, especial-
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

mente cuando ésta se relaciona con ansiedad o miedo que la imagen sea observada tan rápido que el sujeto
(Deakin y Graeff, 1991), ayuda, además, a enfocar la no advierte conscientemente haberlo hecho (Morris
atención en el estímulo crítico a costa de estímulos et al., 1998; Whalen et al., 1998; Killgore y Yurgelun-
irrelevantes. La pérdida de temor observada en el Todd, 2004). La activación de la amígdala propor-
síndrome Kluver-Bucy se atribuye a la destrucción ciona evidencia para la habilitación contextual de
bilateral de la amígdala (ver abajo). La sensación de objetivos visuales, ya que envía proyecciones retroali-
ansiedad se aprecia en la corteza orbital prefrontal y, mentadas a la senda visual para atraer la atención de
posiblemente, en la circunvolución cingulada a través objetivos emocionales (figura 4-6). Además, la amíg-
de proyecciones de la amígdala, éstas, de la amígdala dala izquierda más que la derecha responde cuando
al hipotálamo, así como a las conexiones recíprocas observa imágenes visuales sexualmente explícitas y es
hipotalámicas-prefrontales son la base de las reaccio- más notoria la activación en varones que en mujeres
nes endocrinas, autónomas y de comportamiento a si- (Hamann et al., 2004). Junto con el hipocampo, es
tuaciones emocionales. La localización de la amígdala responsable del condicionamiento al miedo, es decir,
con respecto a la corteza prefrontal y a los centros es la asociación de un estímulo neutral con otro que
autónomos es consistente con el papel que juega en el evoca temor (Dolan, 2002); por otro lado, no parece
aprendizaje de relaciones entre estímulos y compor- ser crítica para el comportamiento social típico de las
tamientos sociales importantes (Aggleton, 1993). especies, pero es importante para inhibir dicho com-
De los 5 a 7 años de edad es un periodo crítico portamiento al evaluar a individuos nuevos y buscar
para el desarrollo del reconocimiento facial relacio- señales de amenaza (Amaral, 2003). La amígdala está
nado con las emociones (Tremblay et al., 2001); en lateralizada con base en el sexo. La memoria intensifi-
tanto, en la edad adulta se presta menor atención a es- cada para películas emocionales vistas en un ambiente
tímulos emocionales negativos que a positivos. Otros experimental se correlacionó con alta actividad en la
hallazgos demostraron que tanto en adultos jóvenes amígdala derecha para los varones, mientras que
como en mayores la amígdala se activaba al observar la misma situación, pero en mujeres, se relacionó con
imágenes emocionales, pero la activación fue mayor incremento de la actividad en la amígdala izquierda
en los segundos al presentar fotografías emociona- (Cahill et al., 2001).
les positivas (Mather et al., 2004). Por el contrario, Morris et al. (1998) especularon que la amígdala
Schwartz et al. (2003) demostraron que infantes con derecha se involucra más en la detección inconscien-
temperamento social inhibido tienden a madurar te de estímulos emocionales significativos, al tiempo
como adultos con una personalidad similar; entonces, que la izquierda lo hace, pero con el procesamiento
muestran una activación mayor de la amígdala bilate- consciente. Hay evidencia de que la amígdala derecha
ral a rostros nuevos de lo que lo hacen los individuos es crítica en el procesamiento del contenido emo-
no inhibidos. Aunque la amígdala parece responder cional inherente de estímulos (Phelphs et al., 2001;
a expresiones de temor, la estimulación de su lado Nomura et al., 2004); asimismo, mostró habituación
izquierdo se relacionó de forma positiva con el gra- más rápida a estímulos de temor que la amígdala
do de extroversión (Canli et al., 2002), aspecto de la izquierda, especialmente al procesar expresiones fa-
personalidad que puede influir la respuesta cerebral a ciales (Hariri et al., 2002).
estímulos emocionalmente importantes. En humanos, la estimulación eléctrica de la amíg-
La amígdala responde a rostros emocionalmente dala produce sentimientos de temor y ansiedad, así
expresivos y a otras imágenes emocionales, al margen como reacciones autónomas consistentes en miedo
del foco real de atención (figura 11-7) (Vuilleumier (Gloor et al., 1981). En mamíferos hembras, dicha es-
et al., 2001, 2002; Morris et al., 2002). La evidencia timulación en la división medial de la amígdala produ-
indica que no sólo detecta amenazas faciales sino que ce ovulación y contracción uterina e induce erección
determina también si dichas amenazas son hacia un fálica en el macho. Otro aspecto a considerar es la
sujeto o hacia otro lado (Adams et al., 2003). Pa- actividad sexual exagerada e indiscriminada que pue-
rece haber al menos dos rutas por las cuales las se- de ocasionar el daño bilateral de la amígdala (Sachs
ñales sensoriales alcanzan la amígdala: una cortical, y Meisel, 1994). La vía espinal rafe descendente que
que involucra la corteza estriada, y otra más directa que regula las señales de dolor recibidas es también otra
implica una senda extraestriada subcortical que in- fibra de la amígdala.
cluye el colículo y el pulvinar superiores (capítulo 9) Las proyecciones de ésta a los núcleos motor
182 (Morris et al., 1999). La amígdala discrimina entre y autónomo del tallo cerebral median las reaccio-
objetivos visuales emocionales y no emocionales, aun- nes autónoma y facial a estímulos de miedo. En ga-
Sistema límbico: lóbulo temporal

Figura 11-7. Imágenes funcionales de re-


sonancia magnética demuestran acti-
vación de ambas amígdalas: izquierda y
derecha al procesar expresiones faciales
de terror (verde) así como durante temor
condicionado (rojo) (ver lámina de color).
Las expresiones de terror producen más ac-
tividad del lado izquierdo de la amígdala
superior que del lado derecho, mientras
que la respuesta al temor condicionado
tiene una distribución más equidistante.
(Reproducido con autorización de Vass,
2004). Ver también lámina de color al final
del capítulo 12.

tos, la estimulación eléctrica del núcleo central de la Como la incidencia más alta de complicaciones
amígdala provoca cambios conductuales y de auto- psiquiátricas entre pacientes con epilepsia en el ló-
nomía que semejan un estado de temor, incluyendo bulo temporal está en aquéllos con clavos foci en el
aumento en la tasa cardiaca y respiratoria y en la pre- área temporal anterior, se asume que éstos causan ac-
sión sanguínea; aunque se debe ser cuidadoso, pues tivación anormal en el complejo amigdaloide. Sin em-
una estimulación severa genera úlceras estomacales bargo, se debe observar que la evidencia no apoya la
en ratas, a más de que un estímulo de este tipo en noción de que la agresión dirigida u organizada pue-
la división medial produce también altos niveles de de ser una consecuencia directa o una manifestación de
plasma de la corticosterona, posiblemente por medio actividad de un ataque apopléjico en proceso. Entre
de proyecciones al hipotálamo. Las fibras dopaminér- tanto, la amigdalectomía quirúrgica se ha realizado
gicas que se proyectan de la amígdala al hipocampo para aliviar agresión severa e intratable.
son parte de un sistema de recompensa significativo Donde la destrucción bilateral de la amígdala y
para el comportamiento (Blum et al., 1996). de las estructuras circundantes produce síndrome de
Hermann et al. (1992) encontraron que en 13 de Kluver-Bucy (capítulo 13), desorden caracterizado
15 pacientes con temor ictal (epiléptico), la actividad por docilidad excesiva, falta de respuesta al miedo e hi-
EEG anormal se originó desde las estructuras límbicas persexualidad (Delis y Lucas, 1996). Un daño tempo-
del lóbulo temporal derecho, especialmente desde la rolímbico bilateral en los humanos produce un patrón
amígdala. Es fácil especular cómo la actividad ictal en de comportamiento similar, acompañado frecuente-
esta región puede ocasionar aumento de la ansiedad mente de amnesia, afasia y agnosia visual (Aggleton,
y manifestaciones psiquiátricas, lo que se observa en 1992); además, los pacientes presentan pocas respues-
ataques de pánico o agresión patológica. tas fuertes a estímulos provocativos, y la agresión es
Durante la estimulación del lóbulo temporal, se rara (Saver et al., 1996).
han experimentado alucinaciones, sus formas más com- En lo que respecta a la ansiedad, el grado que de
plejas se asocian con lesiones en la porción anterior del ésta experimentaron los adictos a la cocaína igualó el
lóbulo temporal, el cual contiene la amígdala, el uncus aumento del metabolismo de glucosa cerebral en la
y el hipocampo anterior. Por su parte, la actividad epi- corteza frontal y la amígdala (London et al., 1996),
léptica en las diferentes regiones límbico-temporales
puede resultar en la generación de síndromes muy si-
milares a otros desórdenes psiquiátricos “funcionales”. Viñeta clínica
Un papel “debe leerlo” de Mesulam (1981) describe en
detalle 12 de dichos casos; en esta serie los pacientes Un hombre de 40 años con historia de epilepsia postrau-
exhibieron personalidades múltiples, ataques de páni- mática desarrolló comportamiento hiperoral y otros cam-
co y delirios de posesión. En la mayoría de los casos, bios después de un ataque epiléptico. Por resolución de
la imagen estructural (tomografía computarizada o la actividad epileptiforme anormal, mostró apetito voraz y
imágenes por resonancia magnética) fue normal, y la hábitos alimenticios indiscriminados que incluían comer 183
EEG reveló la actividad eléctrica anormal. toallas de papel, plantas, vasos de unicel y heces; incluso
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

cuerpo estriado (Bedard et al., 2006; Luzzatti et al.,


Viñeta clínica (continuación)
2006), la amígdala (Fowler et al., 2002) y el hipotá-
lamo (Fowler et al., 2002). Así pues, la neurogéne-
en alguna ocasión bebió orina de la bolsa del catéter, tam-
bién vagó por la habitación palpando muchos objetos y
sis se ha establecido completamente en los humanos
frecuentemente anduvo por los cuartos de otros pacien- y en los animales (Ericksson et al., 1998; Manganas
tes tocándolos. Aunque agresivo al principio, se volvió muy et al., 2007).
agradable y dócil; presentaba desde síndrome de Kluver- Jacob (2002) sugiere que las células nuevas po-
Bucy hasta daño en la amígdala. Su comportamiento hi- drían mantenerse siguiendo un proceso llamado
peroral le ocasionó muerte por asfixia. El individuo tuvo un “úsalo o piérdelo”. Incluso se ha estimado que en la
paro respiratorio después de rellenarse la boca con gasa rata adulta cada día se agregan más de 10 000 célu-
quirúrgica. La neuropatología reveló ausencia virtual del las nuevas a la circunvolución dentada (Cameron y
complejo amigdaloide izquierdo y atrofia de la amígdala McKay, 2001). Las neuronas nacientes son excitadas
derecha (Mendez y Foti, 1997). por el ácido γ-aminobutírico (GABA), para activar los
receptores GABAérgicos que controlan el crecimien-
to y la diferenciación de las dendritas y las sinapsis
en la que el incremento en los niveles de glutamato (Overstreet-Waldiche et al., 2005; Ge et al., 2006,
podría mediar en dicha ansia (Kalivas et al., 1998). 2007); producido un excedente de neuronas, las que
En tanto, el flujo de sangre a la amígdala izquier- no se utilizan al cabo de 2 o 3 semanas se pierden
da creció significativamente en pacientes con depre- mediante una muerte celular programada (apoptosis)
sión unipolar mayor. Al respecto, se ha propuesto un (Biebl et al., 2000; Kempermann et al., 2003). Luego
circuito que incluya la corteza prefrontal, la amígdala entonces, la neurogénesis ocurre durante toda la vida,
y partes relacionadas de los ganglios basales y del tála- como se percibe en los roedores, pero disminuye en
mo medial para describir la neuroanatomía funcional forma significativa con la edad (Kempermann, 2005),
de la depresión (Drevets et al., 1992). En otros estu- lo que ocurre de igual manera en los humanos (Man-
dios, se encontró que la amígdala era mayor en pa- ganas et al., 2007).
cientes con desorden bipolar que en sujetos control. Hay varios factores del crecimiento que se aso-
Otras estructuras (el tálamo, el pálido y el estriado) cian con diferentes etapas de la neurogénesis adulta;
presentaron modesto alargamiento (Strakowski et al., por ejemplo, la proliferación, la diferenciación y la su-
1999). pervivencia de las neuronas nuevas se basan en el fac-
tor 2 de crecimiento de fibroblasto (FCF-2) (Rai et al.,
Neurogénesis 2007), el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (FCI-1)
(Alberg et al., 2003; Trejo et al., 2008) y el factor de
Las figuras mitóticas que reflejan la división celular crecimiento endotelial vascular (FCEV) (Jim et al.,
de las neuronas se observaron desde hace mucho en 2002; Schanzer et al., 2004). Una buena neurogéne-
la pared del ventrículo lateral de la rata (Allen, 1912); sis también depende de factores neurotrópicos como
hoy, se acepta en general que nuevas neuronas (neu- el derivado del cerebro (FCNDC) (Scharfman et al.,
rogénesis) se dan en dos regiones del cerebro adul- 2005) y el factor de crecimiento nervioso (FCN)
to; una es el sistema olfatorio, donde las neuronas se
(Frielingsdorf et al., 2007). Incluso se ha demostrado
forman en la pared del prosencéfalo anterior, en la
que choques electroconvulsivos la promueven (Madsen
zona subventricular que se halla en las profundidades
et al., 2000).
de la cavidad del ventrículo lateral, cuando las célu-
las maduran y migran al lóbulo olfatorio, en el que Las fibras glutamatérgicas que surgen en la corte-
se diferencian en neuronas granulares o inhibitorias za entorrinal, pasan por la ruta perforante y terminan
periglomerulares (Doetsch et al., 1999). La segunda en el giro dentado regulan la neurogénesis en el hipo-
región neurogénica es la zona subgranular del giro campo. Por otro lado, se ha demostrado que la entrada
dentado la cual es una capa delgada que mide sólo excitatoria que actúa en los receptores de N-metil-D-
tres células de profundidad (Seri et al., 2004); cuando aspartato (NMDA) la inhiben (Bursztain et al., 2007;
estas células maduran, migran a la zona de las células Nacher et al., 2007); en cambio, la estimulación del
granulares en donde se diferencian en neuronas granu- ácido α-amino-5-hidroxi-3-metil-4-isoxalona propió-
lares excitatorias y células gliales en el giro dentado, nico (AMPA) y los receptores de kainato aumentan la
lo mismo que en el CA1 del hipocampo (Ambrogini neurogénesis hipocampal (Bai et al., 2003; Jessberger
et al., 2004; Jin et al., 2004; Verwer et al., 2007). Se et al., 2007). Se ha examinado el efecto de la activa-
184 sospecha que otras áreas sustentan la neurogénesis: la ción de otras rutas de neurotransmisores, resultados que
neocorteza (Gould et al., 2001; Dayer et al., 2005), el Balu y Lucki analizaron exhaustivamente (2009).
Sistema límbico: lóbulo temporal

En otro tema, es necesario mencionar que se ha ló con mejora en los delirios y desórdenes del pensa-
documentado que el estrés afecta el aprendizaje y la miento (Gur et al., 1998).
memoria (Stranahan et al., 2008), y que posiblemente Se cree que en la esquizofrenia la organización de
opere bajo otros mecanismos; mas lo que sí se ha de- las células piramidales en el hipocampo está pertur-
mostrado es que ejerce un fuerte efecto negativo en bada. Al compararse con sujetos normales de control,
la neurogénesis hipocampal adulta (Mirescu y Gould, el grado de reducción en el volumen del tejido del
2006; Airan et al., 2007). Por el contrario, varios es- hipocampo y la amígdala en pacientes con esquizo-
tudios experimentales han revelado que el ejercicio frenia se correlaciona con la severidad de síntomas
voluntario y un ambiente enriquecido aumentan la psicóticos positivos (Guze y Gitlin, 1994): delirios,
neurogénesis hipocampal en los animales (van Praag alucinaciones e ideas paranoicas (síntomas positivos
et al., 1999; Brown et al., 2003; Bruel-Jungerman et al., de esquizofrenia) están asociados con disfunciones
2005, 2007). temporolímbicas (Bogerts, 1998); por su parte, la
Asimismo, el aprendizaje y la memoria se dete- distorsión de la realidad (delirios y alucinaciones) se
rioran en pacientes con depresión (Austin et al., 2001; relaciona con aumento de flujo sanguíneo en las es-
Fossati et al., 2002), quienes manifiestan un menor tructuras del lóbulo mesiotemporal izquierdo (Liddle
volumen hipocampal (Bremner et al., 2000; Sheline et al., 1992).
La hipótesis glutamatérgica de la esquizofrenia
et al., 2003). Las evidencias indican que la reducción se
sugiere que hay una interrupción en la transmisión del
debe a menores arborización dendrítica y cantidad de
glutamato al hipocampo. El antagonismo del ácido re-
células gliales más que a la pérdida neuronal (Reif et al., ceptor glutamatérgico N-metil-D-aspartato (NMDA)
2006), misma que posiblemente no contribuya a la de- ha producido en sujetos normales efectos conduc-
presión; en tanto que la neurogénesis corresponde a los tuales y cognitivos similares a los de la esquizofrenia
efectos benéficos de la terapia afectiva con fármacos (Krystal et al., 1999). Se propone que una reducción
antidepresivos. El tiempo de acción de los fárma- en la transmisión excitadora, especialmente en CA1,
cos antidepresivos empata con el necesario para un in- disminuirá la estimulación glutamatérgica de la cor-
cremento en la neurogénesis en roedores (Nakagawa teza cingulada anterior, del núcleo accumbens y de la
et al., 2002). corteza temporal (Tamminga, 1998, 1999). En tanto,
La neurogénesis disminuye en pacientes con esqui- las neuronas del hipocampo parecen ser especialmen-
zofrenia (Reif et al., 2006), aunque la aplicación de me- te vulnerables después de daño cerebral traumático
dicamentos antipsicóticos muestra efectos mixtos en (McCarthy, 2003).
el mejoramiento de este proceso neuronal (Halim Estudios de imágenes han revelado en numerosas
et al., 2004; 2004; Kodama et al., 2004; Schmitt et al., regiones corticales diferencias entre sujetos control
2004; Wang et al., 2004). y pacientes esquizofrénicos. Los hallazgos más con-
tundentes están en el lóbulo temporal medial (Kotrla
Esquizofrenia y Weinberger, 1995). En la histología, las anomalías
de la corteza entorrinal han jugado un papel impor-
En la esquizofrenia se ha reportado alargamiento ven- tante en discusiones de sustratos neuroanatómicos
tricular de hasta 33% (Pakkenberg, 1987), el mayor de esquizofrenia. Se reporta una reducción bilateral
registro se da en el cuerno temporal del ventrículo en el volumen total del hipocampo en pacientes con
lateral (Brown et al., 1986), en tanto que el alarga- esquizofrenia (Nelson et al., 1998), así como dismi-
miento ventricular es un reflejo de la pérdida del nuciones en la densidad media neuronal (Krimer
tejido cerebral, la cual, en el padecimiento en cues- et al., 1997) junto con destrucción de capas cortica-
tión, se da en mayor medida en la formación y la les y reducción en el tamaño neuronal medio (Hec-
circunvolución hipocámpicas y la amígdala (Bogerts kers y Heinsen, 1991; Jacob y Beckmann, 1994). Si
et al., 1985; Nelson et al., 1998; Velakoulis et al., es verdad que el número de neuronas se mantiene
1999). En comparación con sujetos normales control, constante mientras el volumen de tejido se reduce,
se han reportado volúmenes más bajos en los lóbulos entonces quiere decir que hay conectividad anormal
temporales de esquizofrénicos; mientras que en ejer- (“cableado”); en estos casos, las áreas más afectadas
cicios longitudinales en un promedio de 15 (esquizo- incluyen la corteza entorrinal, el subículo y las regio-
frénicos) y 68 meses (controles), los volúmenes de los nes anterior izquierda y media de CA1 y CA2 en el
lóbulos temporales de ambos grupos disminuyeron. hipocampo (Arnold et al., 1995; Narr et al., 2004).
Esta reducción se relacionó con la edad y con una Estas anomalías son compatibles con modelos del de-
disminución neurocognitiva en los sujetos control. sarrollo neuronal de esquizofrenia que describen corte
Resulta interesante que la reducción del volumen del sináptico anormal y migración embriológica anor- 185
lóbulo temporal en el grupo esquizofrénico se vincu- mal de neuronas (Arnold et al., 1997); no obstante,
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

también hay reportes de disminución selectiva en el hipocampo (Ongür et al., 2003; Drevets, 2007;
el número actual de células no piramidales de CA2 Drevets et al., 2008). También se ha informado de
en esquizofrénicos y maniaco-depresivos, que indica una reducción en el volumen del hipocampo de hasta
que la pérdida de células en el hipocampo podría ser 19%, pérdida que al parecer se correlacionó con el
un factor que contribuye en la fisiopatología de psico- tiempo en que se estuvo deprimido (Sheline et al.,
sis mayores (Benes et al., 1998). 2003; Neumeister et al., 2005). Drevets y Price (2005)
Heckers (2001) resume los hallazgos del hipo- y Hasler et al. (2008) descubrieron que la actividad de
campo sobre la esquizofrenia en tres puntos. Primero, la amígdala, lo mismo que la de la corteza cingulada
la mayoría de los estudios comprobaron disminución anterior subgenual y la corteza prefrontal ventrome-
del volumen del hipocampo en pacientes esquizofré- dial, aumentó proporcionalmente a la gravedad de la
nicos (descenso sutil y en el orden de 4% comparado depresión. Hasler et al. (2008, 2009), lo mismo que
con controles saludables). Siendo esto significativa- Neumeister et al. (2004), también descubrieron que
mente diferente de la reducción pronunciada del vo- la tasa de metabolización y de flujo sanguíneo dismi-
lumen en desórdenes neurodegenerativos como en el nuyó con un tratamiento antidepresivo exitoso, pero
Alzheimer. Segundo, la reducción se percibe con ma- se incrementó de nuevo con el regreso de los síntomas
yor prontitud en el proceso de la enfermedad, con depresivos. Otros investigadores informaron que, en
evidencia de la subsecuente lenta progresión de pér- un estudio, se vio afectada la actividad de la amígdala
dida de peso. Tercero, la pérdida de volumen podría izquierda en los sujetos deprimidos al ver rostros te-
estar afectando ciertas partes del hipocampo más que merosos y palabras tristes (Thomas et al., 2001; Siegle
a otras (algunos estudios informan que la pérdida de et al., 2002; Drevets, 2003). Además, estudios histo-
volumen afecta principalmente a la mitad anterior del patológicos han demostrado una menor cantidad de
hipocampo). Esto indica que no todas las funciones células gliales en la amígdala, pero no una pérdida
del hipocampo están dañadas durante la esquizofrenia. de neuronas o sinapsis (Eastwood y Harrison, 2000;
Estudios recientes extendieron los hallazgos a ni- Cotter et al., 2002); Hamidi et al. (2004), por su parte,
ños en riesgo (hijos de padres esquizofrénicos). Pante- plantearon que la pérdida de células gliales se debió a
lis et al. (2003), por ejemplo, analizaron a 75 sujetos la pérdida de oligodendrocitos productores de mielina.
de alto riesgo durante un año: los pacientes con for-
mación hipocámpica derecha, prefrontal y regiones Trastorno por estrés postraumático
corticales cinguladas más pequeñas (23 sujetos) de-
sarrollaron síntomas psicóticos, que no presentaban al En los estudios se ha descubierto que el flujo san-
inicio del estudio. En cambio, otros 52 pacientes con guíneo que corre a las estructuras límbicas y para-
volúmenes corticales más normales (también sujetos límbicas derechas, incluida la amígdala, aumentó en
con alto riesgo) no desarrollaron dichos síntomas du- pacientes con TEPT en condiciones provocadas. Se
rante el seguimiento. especula que la activación de estas áreas cerebrales
refleja emociones o recuerdos emocionales intensos
y posiblemente no sea específica del TEPT (Rauch
Depresión y trastorno bipolar et al., 1996). Hay evidencias de una reducción en el
El trastorno de depresión mayor y el trastorno bipo- volumen del hipocampo en los adultos que se vieron
lar tienen en común el episodio depresivo mayor, en expuestos a estrés infantil, pero no en niños y adolescen-
el que son comunes los síntomas de ansiedad, mis- tes con TEPT (DeBellis et al., 2002; Bremner, 2003).
ma que forma parte del trastorno de pánico, la fobia Hendler et al. (2003) y Lindauer et al. (2004) in-
social, el síndrome de estrés postraumático y el tras- formaron que los pacientes (en comparación con los
torno obsesivo-compulsivo (Kessler et al., 2005). Se sujetos control) expuestos a recordatorios de sucesos
considera que los trastornos anímicos reflejan una dis- traumáticos manifestaron una mayor respuesta en la
función en todos los circuitos y no en una estructura amígdala y una menor activación de la corteza pre-
cerebral aislada (Drevets et al., 2004). Uno de éstos es frontal medial ventral. Estos resultados soportan un
el circuito límbico-cortical-estriado-palidal-talámico, modelo que comprende una mayor reactividad de la
cuyas estructuras límbicas incluyen la amígdala y el amígdala y el temor asociado. Esto se aúna a una su-
subículo hipocampal (Ongür et al., 2003). presión inadecuada de la amígdala por parte de la cor-
En el caso del trastorno depresivo mayor de apa- teza prefrontal medial ventral (Rauch et al., 2006).
rición temprana recurrente y/o en el trastorno bipo- La exposición al estrés activa simultáneamente
lar, se han visto anormalidades neuroanatómicas en muchos sistemas (adrenalina, acetilcolina, corticoste-
las estructuras límbicas, donde se han informado re- roides, etc.), éstos, para producir sus resultados finales,
186 ducciones en el volumen, los conteos de células, el actúan concertadamente y no en forma individual, y
metabolismo y el flujo sanguíneo en la amígdala y si bien tienen efectos mixtos, en su mayor parte ejer-
Sistema límbico: lóbulo temporal

cen una influencia excitatoria en las neuronas de la poral superior y la corteza parietal anterior, quizá re-
amígdala y el hipocampo. No sólo inician un aumento flejen una vulnerabilidad genética a la esquizofrenia
en los patrones de disparo neuronal, sino que también y al trastorno esquizotípico. En un estudio, estas re-
facilitan la respuesta de largo plazo (potenciación de ducciones fueron mayores en el giro temporal supe-
largo plazo) (Lynch 2004), la cual se estima impor- rior y la amígdala (Yuii et al., 2009), de la que, por el
tante en el proceso de codificación de la información contrario, se ha informado que su volumen aumenta
(Joëls et al., 2008). en los niños autistas más pequeños (3 A 4 años), pero
Los niveles de corticosteroides aumentan en un no en los mayores (13 a 19 años) (Sparks et al., 2002;
periodo de entre 30 y 60 minutos en contraposición Schumann et al., 2004). Asimismo, se han apreciado
a la casi instantánea respuesta neural, lo que conlleva reducciones en el volumen de la amígdala en adultos
una fase tardía de reacción al estrés. Los receptores con autismo (Aylward et al., 1999; Pierce et al., 2001).
de glucocorticoides en CA1 son los más estudiados
Munson et al. (2006) descubrieron que el incremento
(Joëls, 2009). Debido a una cascada de sucesos, se ate-
núa la transmisión de las señales excitatorias a través en el volumen de la amígdala derecha entre los 3 y
de CA1 junto con la potenciación de largo plazo en el 4 años se correlacionó con un funcionamiento social
hipocampo (Wiegert et al., 2006). La fase inicial de la deficiente a los seis años de edad.
excitación termina y la actividad hipocampal regresa En un estudio de Mosconi et al. (2009), entre los
a los niveles previos al estrés (Joëls et al., 2008). Todo 2 y 4 años de edad el volumen de la amígdala aumen-
esto tiene un efecto rector en el eje hipotalámico-pi- tó bilateralmente en 16% de los sujetos autistas, en
tuitario-suprarrenal. comparación con los sujetos control; sin embargo, la
La exposición a sucesos, que suponen una ame- tasa de crecimiento no difirió entre ambos grupos, y el
naza para la vida, activa significativamente las neuro- volumen de la amígdala derecha en el grupo autista se
nas de la amígdala. Según propone un modelo sobre alargó en forma desproporcionada. Las puntuaciones
el TEPT, los individuos vulnerables tienen una disfun- que representaban el contacto visual social mostraron
ción en el eje pituitario-suprarrenal combinado con una asociación positiva significativa con el volumen
una mayor actividad simpática (Yehuda, 2006). Estos de la amígdala, aun cuando los niños autistas expresa-
individuos expresan la fase excitatoria temprana, en ron menos contacto visual social. También se ha infor-
la que rige la pulsión simpática, y carecen del efecto
mado que la reducción en el contacto visual se asocia
inhibitorio completo de la segunda fase. En conse-
con una reducción en el volumen de la amígdala en
cuencia, la excitación central continúa y, posiblemente,
adolescentes y adultos con autismo (Nacewicz et al.,
aumente sin limitación por parte de los mecanismos
de adaptación normales en los que median las hormo- 2006). Se ha propuesto un modelo del autismo por
nas corticosteroides (Joëls et al., 2008). “carga alostática” según el cual la exposición repetida
a un suceso sumamente estimulante genera una res-
puesta compensatoria (alostasis) que se percibe como
Trastorno de personalidad limítrofe una arborización dendrítica creciente en la amígdala.
En varios estudios, se ha informado una reducción en Una vez que se alcanza un umbral (carga alostática),
el volumen de la amígdala en sujetos con el trastor- la producción excesiva de las hormonas del estrés ge-
no de personalidad limítrofe (TPL) en comparación nera la muerte celular en la amígdala (Nacewicz et al.,
con los sujetos control (Schmahl et al., 2003; Tebartz 2006; Shumann y Amaral, 2006).
et al., 2003), lo cual no se ha replicado en otros estu- Bauman y Kemper (1985) descubrieron en niños
dios (Zetzsche et al., 2006; New et al., 2007), pues en con autismo un aumento en la densidad neuronal y
uno de ellos, por ejemplo, se descubrió que la exposi- una reducción en el tamaño de las neuronas en el hi-
ción a imágenes que provocaban emociones negativas pocampo y en algunas partes de la amígdala.
produjo un aumento en la actividad en los sujetos con
TPL superior a la de los sujetos control, pero ninguna Trastorno de pánico
diferencia cuando se les presentó imágenes neutrales
(Herpertz et al., 2001). Se interpretó que la hipersen- Se ha informado un menor volumen de la amígdala
sibilidad en la respuesta de la amígdala era resultado en el trastorno de pánico (Massana et al., 2003) y en la
de la disminución en la inhibición por parte de la cor- aparición temprana del trastorno bipolar (Dickstein et
teza prefrontal medial (New et al., 2008). al., 2005), a lo que es posible que contribuya un mal
funcionamiento de la neurogénesis (MacKinnon y Za-
moiski, 2006). En cambio, en estudios con pacientes
Autismo adultos con trastorno bipolar no se han encontrado
En los niños, las reducciones en el volumen de la reducciones similares (Strakowski et al., 2005). Shar- 187
amígdala y el hipocampo, así como en el giro tem- ma et al. (2003) informaron reducción en el volumen
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 11

en la corteza prefrontal medial y el giro cingulado an- hippocampal progenitor cells. Mol. Cell. Neurosci.
terior subgenual, la cual está estrechamente ligada a 24:23-40.
la amígdala. Adams, R.B. Jr., Gordon, H.L, Baird, A.A., Ambady, N., y
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que en los individuos bipolares (Young et al., 1994; nia, sensory gating, and nicotinic receptors. Schizophr.
Joyce et al., 1995). Por otro lado, se ha informado que Bull. 24:189-202.
la activación de la corteza prefrontal aumenta y dis- Adolphs, R., Tranel, D., Damasio, H., y Damasio, A.R.
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196
CAPÍTULO
Sistema límbico:
12 corteza cingulada

Introducción Los primeros estudios dividían al giro cingula-


do sólo en una parte anterior y en una posterior. No
Recientemente, diversas regiones han surgido como las obstante que se continúe con el uso de este modelo
de mayor participación en el sistema psicológico huma- bipartita, cada vez más investigadores han adoptado
no; un ejemplo es la corteza cingulada. Observaciones ahora un modelo cuatripartita. El “viejo” giro cingula-
que datan de principios de los años 30 revelaron que, do anterior se divide ahora en el giro cingulado ante-
en el caso de los gatos, lesiones en la corteza cingulada
los tornan mudos y acinéticos. Sin embargo, fue hasta
rior y el giro mediocingulado; además, en su superficie
1950 que la circunvolución cingulada se examinó con posterior esta circunvolución ya se divide en el giro
más cuidado, la cual junto con la circunvolución pa- cingulado posterior y la corteza cingulada retroespi-
rahipocámpica, que se encuentra debajo (figura 12-1), nal. En tanto, el “nuevo” giro cingulado anterior se
forma un largo pliegue arqueado que rodea el tallo subdivide en el giro cingulado anterior pregenual y el
cerebral rostral y constituye lo que Broca mencionó giro cingulado subgenual.
como el grande lobe limbique (figura 13-1).
Corteza cingulada anterior
Anatomía y consideraciones La corteza cingulada anterior (CCA) consta de la cor-
conductuales teza del giro cingulado, que se encuentra en forma an-
La corteza cingulada yace profundamente en la fisu- terior e inferior al extremo anterior del cuerpo calloso
ra cerebral longitudinal y se extiende sobre el cuerpo (figura 12-1). La CCA recibe la entrada de los núcleos
calloso como un gran arco (figura 12-1); se separa de talámicos intralaminares y mediales y tiene conexio-
las cortezas frontal y parietal sobre el surco cingulado, nes recíprocas con la corteza prefrontal medial y la-
en el cual se encuentra gran parte de ella. Se pueden teral. Sobresale en comparación con el resto del giro
identificar cuatro subdivisiones mayores de la corteza cingulado para la entrada masiva desde la amígdala, y
cingulada y un haz conector. se ve afectada en la depresión mayor (ver abajo).

Surco cingulado
Figura 12-1. La corteza cingulada es la parte
Corteza motora sombreada, consta de la corteza cingulada
CCPd complementaria anterior pregenual (CCAp), la corteza cingu-
lada anterior subgenual (CCAs), la corteza
mediocingulada anterior y posterior (CMCa y
CCPv CMCp), la corteza cingulada posterior dorsal y
CMCp ventral (CCPd y CCPv), la corteza retroespinal
CMCa CCAp (CRE) y el área paraesplenial (PE). G, genu del
Cuerpo calloso cuerpo calloso; E, esplenio del cuerpo calloso.
Para una orientación general, ver figura 1-1.
E G Polo
Polo frontal
occipital
PC
CRE
CCAs

Puente
Cerebelo
Médula
197
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

La CCA se halla en una posición en la que filtra


y controla la relación entre el sistema límbico emo-
cional y las partes autónomas del sistema nervioso,
mientras que las respuestas esqueletomotoras pueden
ser mediante conexiones con la corteza mediocingu-
lada. Su cercanía con los ganglios basales y la cor-
teza orbitofrontal la convierten en una parte del
circuito córtico-basal de los ganglios del tálamo cor-
tical (Mega y Cummings, 2001; Middleton y Strick,
2001). Se trata de un componente clave del sistema
límbico (rostral) anterior, importante en la detec-
ción de errores y en la apreciación y expresión de
emociones. Los estudios indican que la CCA recibe
información sobre un estímulo que provoca emocio-
nes, elige una respuesta apropiada, vigila la CCAión
y adapta el comportamiento si hay una alteración de
la expectativa (Haznedar et al., 2004). Al parecer, la
CCA rostral se activa después de cometer un error Figura 12-2. El estudio en resonancia magnética funcional de-
muestra activación de la circunvolución cingulada anterior en
y genera una respuesta a éste; por su parte, la dor- la observación de conflicto (ensayos incongruentes). (Reprodu-
sal lo hace tras cometer un error y permanece activa cida con autorización de Kerns et al., 2004). Ver también lámina
durante la retroalimentación, generando una función al final capítulo 12.
más evaluadora (Bush et al., 2002; Polli et al., 2005; que el flujo disminuyó cuando la tarea requería que
Taylor et al., 2006), dicha evaluación es de naturale- se suprimiera información almacenada internamente
za emocional y refleja el grado de angustia asociado (Deary et al., 1994).
con un determinado error (Drevets et al., 1997). La
actividad en la CCA se da mucho antes de la ejecu-
Corteza cingulada anterior pregenual
ción de la conducta, lo que indica que funciona en
una capacidad ejecutiva y de planeación; y también La CCA se subdivide en una región pregenual
desempeña un papel importante al cambiar la aten- (CCAp) y una región subgenual (CCAs); la primera
ción durante la operación de la memoria de trabajo. se encuentra sobre la parte anterior al cuerpo calloso
Las conexiones entre la CCA y la corteza prefrontal y comprende partes anteriores de AB 24, 33 y partes
izquierda (áreas de Brodmann 46, 44 y 9) son par- de AB 32. La CCAp, por su parte, participa en las sen-
ticularmente importantes (Kondo et al., 2004). La saciones emocionales y es responsable del almacena-
CCA incorpora mecanismos de control de conflictos miento de recuerdos de esta clase. Se activa mediante
que puede que tengan lugar en la corteza prefrontal emociones generadas internamente y es importante
dorsolateral (figura 12–2) (Kerns et al., 2004). en la recuperación de recuerdos de temor (Frankland
Las proyecciones talámicas que llevan señales et al., 2004). Por ejemplo, cuando a un paciente se
del hipocampo y del cuerpo mamilar del hipotála- le estimuló en esta área, informó lo siguiente: “Tenía
mo (figuras 12-3, 12-5 y 12-6) se dirigen a ambas miedo y el corazón empezó a latirme”. Bancaud y
porciones de la corteza cingulada: anterior y poste- Talairach (1992) también dieron cuenta de sensacio-
rior. En lo que respecta a la CCA, se piensa que está nes de euforia, placer y agitación durante la estimu-
involucrada en la adquisición temprana de memoria lación de la CCAp, ésta se activa durante la toma de
en situaciones nuevas (Raichle et al., 1994), donde la decisiones basadas en recompensas (Bush et al., 2002),
corteza pregenual parece ser especialmente impor- y es sensible al contacto placentero, en contraste con
tante. Grasby et al. (1993) formularon la hipótesis la corteza mediocingulada, la cual lo es al contacto
doloroso (Rolls et al., 2003). Bartels y Zeki (2000)
de que la CCA responde a las demandas de atención de
descubrieron que la CCAp se activaba con imágenes
selección de respuesta a tareas de memoria y que
de los individuos con quienes sus sujetos tenían en ese
puede servir a la función de memoria a corto y largo momento una relación romántica. En tanto que Vogt
plazo, puesto que juega un papel activo durante ta- et al. (2003) hallaron que se activó cuando los suje-
reas que requieren memorización de palabras, rostros tos informaron que habían experimentado emociones
o de una serie de hechos conectados en una historia. alegres, caso contrario a lo ocurrido con la CCAs, que
Se observó incremento de flujo sanguíneo ce- se activó al experimentar emociones tristes. Sin em-
rebral regional en la CCA en sujetos que realizaron bargo, en otro estudio, la CCAp también se puso en
la prueba de adición auditiva que requería atención. funcionamiento cuando a los sujetos se les expuso a
198 Parece que el incremento ocurrió cuando las reservas estímulos dolorosos, y los autores señalaron que esto
de la información interna fueron dirigidas, mientras se asocia con el componente del “sufrimiento” del do-
Sistema límbico: corteza cingulada

Áreas motoras
del lóbulo frontal Figura 12-3. Algunas de las principales
proyecciones eferentes de la corte-
za cingulada. Las fibras que van a las
áreas motoras del lóbulo frontal surgen
de la región de control esqueletomoto-
Precúneo ra de la corteza mediocingulada. Las
flechas gruesas dentro de la corteza
cingulada representan conexiones de
po calloso
C u er la red cerebral por defecto, que in-
Polo cluye a la corteza cingulada anterior
Polo frontal subgenual y a la corteza retroesplenial;
occipital GPA, gris periacueductal.

GPA
Estriado
Núcleos Centros
pontinos, autónomos
médula espinal del tallo cerebral
Cíngulo Formación Cíngulo
hipocámpica

lor (Ploner et al., 2002). Cabe destacar que la CCAp el núcleo rojo, el putamen, la sustancia gris pontina y
también se ha relacionado con los aspectos motivacio- la médula espinal: todos centros de control motores.
nales del dolor (Sewards y Sewards, 2003), lo mismo La CMC anterior (CMCa) participa en la detec-
que con la empatía por el dolor que experimentan los ción de errores (vigilancia de conflictos); detecta los
demás (Hein y Singer, 2008). conflictos en el procesamiento de la información y
señala la incidencia de otras áreas en donde posible-
Corteza cingulada anterior subgenual mente se den las respuestas motoras, sobre lo cual
Botvinick et al. (1999) informaron que la actividad
La región subgenual de la CCA se encuentra bajo el aumentaba con niveles elevados de conflicto. Se especu-
genu (o rodilla) del cuerpo calloso y consta principal- la que la CMCa determina la opción más rentable y
mente de AB 25 junto con pequeñas partes inferiores elige la que juzga óptima (Assadi et al., 2009).
y posteriores de AB 12, 32 y 33. La CCAs se reconoce Ahora bien, la CMC posterior (CMCp) contie-
como un centro de control autónomo, responde a las ne dos áreas motoras; es importante en la planeación
emociones y determina las expresiones autónomas de de las reacciones esqueletomotoras a las sensaciones
la emoción. Tiene proyecciones con el núcleo central emocionales (Durn y Strick, 1991; Morecraft y Van
de la amígdala, el núcleo parabraquial y la materia gris Hoesen, 1992), pues, por ejemplo, se activa duran-
periacueductal, que envían señales para la expresión te los movimientos de rechazo en anticipación a un
del tono autónomo; al tiempo que las proyecciones estímulo aprendido doloroso (Yágüez et al., 2005).
directas al núcleo solitario, el núcleo dorsal del vago Sin embargo, llega a iniciar actividades cognitivas
y el cuerno lateral de la médula espinal proporcio- que no necesariamente exigen movimiento (Bush
nan una ruta para el control directo de la expresión et al., 2002), como la anticipación del movimiento, la
de emociones en términos de las divisiones simpática imaginería motora, la detección de desequilibrios y el
y parasimpática. Vogt (2005) sostiene que la CCAs establecimiento de cambios en los nuevos programas
es una verdadera corteza límbica y no infralímbica, motores. Entre los comportamientos motores asocia-
como se define en ocasiones. dos con la CMC se halla el hecho de prestar atención
a estímulos externos específicos, los movimientos de
Corteza mediocingulada orientación de los ojos y la cabeza hacia un estímulo
significativo, lo mismo que la inhibición de la aten-
La corteza mediocingulada (CMC) ocupa partes pos- ción hacia estímulos internos y externos menos re-
teriores de AB 24, 32 y 33; consta del tercio intermedio levantes. Es importante tener en cuenta que la CMC
del giro cingulado y, como sucede con la CCAp, reci- está vinculada con el trastorno obsesivo compulsivo
be la entrada de la amígdala y registra las sensaciones (ver más adelante).
emocionales, aunque en lugar de entrar en contacto Los primeros estudios que describían los com-
con los centros autónomos envía proyecciones hacia portamientos que se aprecian durante la estimulación
las áreas motoras, conexiones recíprocas que vincu- de la CCA posiblemente reflejen la estimulación de
lan la CMC con la corteza motora. Las proyecciones la CCA posterior, que ahora se conoce como CMC; 199
de la CMC también comprenden fibras que van hacia se han descrito movimientos simples y complejos
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

similares a los que se aprecian tras la estimulación recompensas de valor similar, pero que diferían en
de las áreas premotoras ubicadas en el aspecto la- cuanto a la certeza. La respuesta neuronal se corre-
teral del lóbulo frontal (capítulo 6; Luppino et al., lacionaba con el tamaño de la recompensa (McCoy
1991); también se han visto cambios conductuales, et al., 2003; McCoy y Platt, 2005).
lo que comprende gestos primitivos como masajear- Tanto la CCP como la corteza retroespinal tie-
se o apretarse las manos, relamerse los labios y picar nen conexiones con el surco temporal superior y el
las sábanas. Devinsky et al. (1995) descubrieron que giro temporal superior. Estas conexiones posiblemen-
estos movimientos se modificaban con estimulación te desempeñen una función importante en la locali-
sensorial y podían resistirse mediante esfuerzos vo- zación de los sonidos (Seltzer y Pandya, 2009).
luntarios de los pacientes, conductas de las que es Por otro lado, Maddock et al. (2001) demos-
posible que sean la base las conexiones entre la CMC traron que la CCP presentó una fuerte activación
y la corteza suplementaria, de las cuales las lesiones durante la recuperación exitosa de recuerdos pro-
que las interrumpen tal vez expliquen la negligencia vocados por remembranzas en las que había pistas
motora que se aprecia en ocasiones tras un daño en de nombres de familiares y amigos (figura 12-4). De
esta región. este modo, los autores especularon que la disfunción
La CMC toma decisiones con base en el valor de de esta área posiblemente se relacione con la enfer-
recompensa del resultado que se anticipa de una de- medad de Alzheimer, vinculada intrínsecamente con
terminada respuesta motora. La CMCp forma parte la formación hipocampal. La reducción simultánea
del sistema de dolor medial que participa en las di- del flujo sanguíneo en este padecimiento temprano,
mensiones afectivas y/o cognitivas del procesamiento tanto en el área entorrinal como en la CCP, ofrece
del dolor; además, mediante sus centros motores, es algunas evidencias que dan sustento a la afirmación
responsable de las respuestas de orientación rápida anterior (Hirao et al., 2006).
y retraimiento motor a las entradas sensoriales rela- El daño cognitivo se correlaciona con alteracio-
cionadas con el dolor (Frot et al., 2009). El aspecto nes en la corteza cingulada posterior (Martinez-Bis-
emocional del dolor, lo mismo que la empatía con bal et al., 2004), como el reducido flujo sanguíneo
quienes sufren dolor, activa la CMC (Vogt, 2005; en ésta para el caso de sujetos con daño aislado de
Hein y Singer, 2008). la memoria junto con pequeños daños verbales y/o
visoespaciales; quienes, estaban en alto riesgo por el
Corteza cingulada posterior Alzheimer (Elfgren et al., 2003), ya que los individuos
La corteza cingulada posterior (CCP) comprende con un ligero daño cognitivo tienen alto riesgo de de-
AB 23 y 31 y a veces se divide en un componente sarrollar este mal, como los de un grupo de estudio
dorsal (CCPd) y otro ventral (CCPv); junto con la que, desarrollándolo, dos años antes presentaron des-
corteza retroespinal adyacente conforma el “área cin- censo en el flujo sanguíneo cerebral relativo (FSCr)
gulada posterior” (Takahashi, 2004). La CCP recibe en la corteza cingulada posterior izquierda (Huang
la entrada sensorial del núcleo talámico anterior y las et al., 2002).
cortezas parietales frontal, occipital y posterior, así Se observó reducida actividad en la corteza
como una entrada pesada de la formación hipocam- cingulada posterior derecha cuando los varones re-
pal (Kobayashi y Amaral, 2003); y, en contraste con portaron deseo sexual en respuesta a fotografías sexu-
la CCA, casi nada de entrada de la amígdala. La CCP almente estimulantes. También se activaban las áreas
tiene un fuerte nexo con el sistema de circuitos sacá- parietales (atención) y las frontales (preparación mo-
dicos y participa en la orientación visoespacial en res- tora y creación de imágenes) (Mouras et al., 2003).
puesta a la entrada somatosensorial. En estudios con Asimismo, la CCP mostró desactivación en sujetos
animales, sus neuronas se activaron cuando los monos en respuesta a fotografías de personas de quienes
tenían que elegir, por generación de sacadas, entre dos estaban enamorados(as) (Bartels y Zeki, 2002).

Figura 12-4. Estudio de resonancia magnética funcional que muestra activación de la región de la circunvolución cingulada posterior
200 (incluida la corteza retrosplenial) en la evaluación de la familiaridad de una persona (rostros o voces). (Reproducida con autorización
de Shah et al., 2001.)
Sistema límbico: corteza cingulada

Corteza retroesplenial (CRE) cados en cualquier parte del cuerpo, activan las neu-
ronas, por lo que la región parece no tener valor de
La corteza retroesplenial (CRE) que, en mayor me- localización. Esta activación generalizada junto con el
dida se halla en el aspecto inferior del giro cingulado, hecho de que la CMC recibe proyecciones de núcleos
comprende AB 29 y 30, que se extienden alrededor talámicos difusos localizados medialmente, como de
del esplenio del cuerpo calloso. En tanto, CCP/CRE núcleos transmisores opuestos laterales (capítulo 9; cua-
y AB 23 se encuentran adyacentes y están conectadas dro 9-1), hace de la CMC parte del sistema medial
recíprocamente, y también hay fuertes conexiones del dolor (Vogt, 1993). CCA/CMC parecen estar
entre la CCAp y AB 23, lo que constituye un íntimo relacionadas con el contenido afectivo de estímulos
nexo entre la CRE y la CCAs (figura 12-3). La CCP perjudiciales, al seleccionar una respuesta motriz a és-
y la CRE forman parte de la red cerebral por defec- tos, y con el aprendizaje asociado con la predicción y
to (capítulos 4 y 6) (Buckner et al., 2008; Hayden evitación de dichos estímulos. Se ha especulado que
et al., 2009), las cuales se activan durante la divagación la CMC responde apropiadamente al dolor, respues-
mental en estado de reposo, cuando los niveles de glu- ta que es la inhibición de la actividad en la corteza
cosa en el área en cuestión estaban aproximadamente prefrontal durante los estímulos nocivos (Devinky
20% por encima de otras regiones cerebrales, y duran- et al., 1995). La CMC se proyecta al mesencéfalo y al
te las divagaciones mentales. Los recuerdos asociados gris periacueductal (GPA en la figura 12-3), un área
con los estados emocionales almacenados en la CCAp que se sabe regula la percepción del dolor (capítu-
puede que se liberen a la consciencia por la activi- lo 10). Estos hallazgos son consistentes con los datos
dad en la CCP o la CRE; por ejemplo, Maddock et al. que muestran que la cingulotomía podría ser espe-
(2003) informaron que la CCP/CRE se activó bilate- cialmente efectiva en dolor que, de otro modo, sería
ralmente en forma significativa al oír palabras tanto refractario.
agradables como desagradables, aunque la activación La CMC se activa por la aplicación de estímulos
más fuerte se observó en la CCAs izquierda. perjudiciales (Casey et al., 1994); esto es, en sujetos
Una lesión en la CRE puede producir un síndrome humanos la respuesta al calor dañino incrementa
amnésico que se caracteriza por la pérdida anterógra- la actividad en la CMC contralateral (Talbot et al.,
da de recuerdos verbales y no verbales, acompañada 1991). También se observó que durante la aplicación
por una amnesia retrógrada leve. A su vez, una lesión de estímulos perjudiciales aumenta el flujo sanguíneo
en la CRE derecha genera la amnesia de característi- en la CMC, mientras que en la corteza prefrontal dis-
cas topográficas: se reconocen edificios y paisajes fa- minuía (Derbyshire et al., 1994). Una lesión introdu-
miliares, pero se pierde la relación de posición entre cida quirúrgicamente en el cíngulo anterior bilateral
dos sitios conocidos. Es posible que la CRE desem- es referida como cingulotomía, pacientes con dolor
peñe una función importante en la codificación de los crónico y quienes fueron tratados con ésta informa-
sitios novedosos y sus relaciones (Takahashi, 2004). ron que seguían sintiendo el dolor pero que éste no
los molestaba y no activaba una reacción emocional
Cíngulo adversa (Foltz y White, 1962). Individuos psiquiátri-
El cíngulo es un haz de fibras largas que corren en for- cos con lesiones quirúrgicas en la corteza cingulada, el
ma paralela al arco del giro cingulado (figuras 12-3 y cíngulo o ambos, reportaron alivio del dolor crónico
12-5). Aparece en algunas publicaciones como el “haz intratable (Ballantine et al., 1967). En muchos estu-
sagital del giro fornicato”, y se trata, en efecto, de un dios se han encontrado resultados diversos (Cetas
haz de asociación que contiene fibras cortas que inter- et al., 2008).
conectan diferentes áreas de la corteza cingulada. Las
fibras largas localizadas dentro del cíngulo se proyec- Interacciones sociales
tan hacia la corteza occipital y al hipocampo (figuras
12-3 y 12-5). También contiene fibras que conectan Las interacciones sociales requieren procesamiento
la corteza cingulada recíprocamente con las áreas pre- complejo de información (número de fuentes), inclu-
frontal, temporal y parietal (figura 12-6). yendo la memoria de sucesos pasados. Parece que la
CCA juega un papel importante en la generación de
comportamiento apropiado socialmente, esto es, eva-
Nocicepción (dolor) lúa las consecuencias de comportamiento futuro por la
La CMC es un componente importante del sistema corteza prefrontal con respuestas motoras y autóno-
medial del dolor, es decir, está involucrada con el do- mas a comportamiento social progresivo.
lor por detrás y debajo de la región esqueletomotora Las lesiones de la CCA en animales resultan
(figura 12-1; NCC, y figura 12-7). Las neuronas de la comúnmente en agresividad reducida, timidez dis- 201
zona responden a estímulos nocivos, los cuales, apli- minuida, rudeza emocional, interacciones materno-
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

Corteza Figura 12-5. Una revisión de las conexiones


asociadas con la circunvolución cingulada. El
Frontal Parietal Temporal Occipital
circuito de Papez está resaltado con flechas
gruesas (comparar con la figura 13-8). El cín-
Cíngulo gulo es una asociación que interconecta una
Cíngulo Circunvolución del Circunvolución del
parte de la circunvolución cingulada con la
cíngulo posterior cíngulo anterior
otra, así como otras áreas corticales. Muchas
fibras recorren ventrocaudalmente el cíngulo y
Cíngulo el núcleo mamilar para terminar en la corteza
entorrinal (derecha). Otras discurren rostroven-
NA
tralmente para terminar en la corteza orbital, el
núcleo caudado y otras estructuras (izquierda).
La mayoría de las fibras del hipocampo al hipo-
tálamo terminan en el núcleo mamilar. Muchas
Corteza entorrinal Hipotálamo Corteza orbital conexiones corticales son recíprocas (ver texto).
NA, núcleo anterior del tálamo, el componente
mayor del “tálamo límbico”.
Fórnix

Formación Núcleo caudado


hipocámpica

Corteza parietal Áreas motoras Figura 12-6. Algunas de las proyecciones ma-
del lóbulo frontal yores de la corteza cingular. El área servida por
la amígdala está restringida a la porción del
“afecto” de la corteza cingulada y no se tras-
lapa con el área servida por la corteza parietal
(figura 12-2).

rpo calloso
Polo C ue Polo
occipital frontal

Áreas
auditivas

Tálamo límbico
estructuras límbicas
del lóbulo temporal, Amígdala
corteza prefrontal

NCC FECC
to Figura 12-7. La corteza cingulada puede dividir-
ien se funcionalmente en regiones que ayudan a la
SM cim
no vocalización (VOCC), las funciones visceromo-
Co ct o
Afe toras (VMCC), las funciones esqueletomotoras
(FECC), y a la nocicepción (NCC), así como
una región posterior que parece funcionar en
Cuer po calloso orientación espacial y memoria espacial (ME).
Polo Polo La corteza cingulada anterior puede dividirse
occipital frontal en regiones que ayudan al afecto y al conoci-
VMCC
miento. La frontera entre estas dos áreas está in-
dicada por la línea de guiones (según Devinsky
et al., 1995).

VOCC
VMCC

infantiles dañadas y comportamiento social intraes- ción, psicosis y comportamiento agresivo (Devinsky
pecies inapropiado. El hecho de que en animales la et al., 1995).
conducta agresiva se reduzca después de cinguloto- Pacientes con lesiones del cíngulo o con epilepsia
202 mía bilateral condujo al uso de este proceso en hu- del cíngulo podrían expresar impulsividad, apatía,
manos en un intento por reducir la agresión, agita- comportamiento agresivo o desviación sexual, psico-
Sistema límbico: corteza cingulada

sis, así como obsesiones y compulsiones. Se especu-


Viñeta clínica (continuación)
la que el hipometabolismo observado en la CCA de
pacientes con desorden de personalidad limítrofe, sociopático (15 años) que inició aproximadamente un año
podría estar relacionado con impulsividad, una carac- después de una leve lesión en la cabeza. Durante los ata-
terística de este desorden (De la Fuente et al., 1997). ques el paciente exhibía grotescas contorsiones faciales,
La cingulotomía quirúrgica, que retira la corteza en enrollamiento de lengua, grito estrangulado y extensiones
AB 24 y 32 y el cíngulo, podría producir comporta- bilaterales de brazos y piernas con golpes de lado a lado.
Este individuo no tenía problemas pre o postictales. La
miento social perjudicial. En algunos casos el com-
consciencia era preservada a menos que hubiera ataque
portamiento de pacientes con lesiones en el cíngulo generalizado. Interictalmente, el paciente era irritable y de-
ha dado como resultados la institucionalización (Ban- mostraba pobre control de impulsos con preocupación o
caud y Talairach, 1992). La conductancia de la piel de desviación sexuales. Un registro EEG mostró que los ata-
un paciente después de cirugía del cíngulo bilateral y ques provenían de la región cortical del cíngulo derecho.
corteza orbitofrontal no presentó respuesta a estímu- Después de cirugía, su familia informó que su irritabilidad
había disminuido y mostraba mejor conducta social. En el
los emocionales (Damasio et al., 1990).
último seguimiento estaba empleado y casado (Devinsky
et al., 1995).

Viñeta clínica

Las tres fichas clínicas siguientes demuestran la rela-


Conexiones de la corteza cingulada
ción entre aspectos neurológicos y psiquiátricos del El tálamo límbico proporciona entrada a todas las
procesamiento de un cerebro anormal, el cual involucra regiones de la corteza cingulada (figura 12-3; Ben-
regiones que son responsables de regulación emocional tivoglio et al., 1993), su componente principal es el
y cognitiva.
núcleo talámico anterior (capítulo 9), el cual es com-
Caso 1
plejo nuclear que consiste en los núcleos ventral ante-
Una niña de 11 años había empezado a tener ataques rior, medial anterior y dorsal anterior. Las proyecciones
desde los dos años y medio de edad; a los tres desarrolló de los núcleos ventral anterior y dorsal anterior fa-
características obsesivas y a los ocho estaba preocupa- vorecen la CCP, mientras que el medial anterior se
da por Satán; tenía castigo por comportamientos reales o proyecta a la CCA. El complejo nuclear anterior es par-
imaginarios, y pasaba largo tiempo lavándose las manos, te del circuito de Papez y se encuentra entre el cuerpo
cepillándose los dientes y bañándose. Un registro electro- mamilar y la corteza cingulada (figuras 12-5 y 13-8,
encefalográfico (EEG) documentó inicios de ataque en la capítulo 13), la cual también recibe aferentes del
región cingulada anterior derecho. La destrucción quirúrgica núcleo talámico dorsal lateral, pues el núcleo dorsal
de 4 cm de corteza afectada eliminó sus ataques y redujo sus
lateral, parte del tálamo límbico, tiene por objetivo
comportamientos obsesivo-compulsivos durante los prime-
ros 15 meses postoperatorios (Levin y Duchowny, 1991).
preferente la CCP, y es un núcleo de paso que trans-
fiere información sensorial, sobre todo aquélla que es
Caso 2 visual del cuerpo geniculado lateral del tálamo y del
Un hombre de 43 años tenía historial de ataques comple- pretecto del mesencéfalo, el cual es un área donde la
jos no tratables médicamente, éstos estaban estereotipa- visión, el tacto y la capacidad auditiva convergen. Por
dos y se caracterizaban por risas, repetición de la frase tanto, la conexión pretecto-lateral del núcleo dorsal
“oh, Dios mío”, y extensiones bilaterales del brazo seguidas es una ruta por la cual las señales visuales, táctiles
por tocarse repetidamente la frente y la boca; eran cortos (somestésicas) y auditivas pueden alcanzar la corteza
(<10 s) y sin auras o confusión postictal. En consecuencia, cingulada.
el paciente estaba amnésico. Finalmente, se volvió solitario
El núcleo ventral anterior y el núcleo ventrome-
y perdió su trabajo. Un registro EEG mostró que los ata-
ques se originaban en la región del cíngulo anterior de-
dial son parte de la región talámica motora. Proyeccio-
recho. Después de la resección, el paciente fue capaz de nes de ambos núcleos motores talámicos favorecen la
vivir independientemente e inició una relación romántica CMC, la cual contiene la región esquelotomotriz de
(Devisnky et al., 1995). la corteza cingulada. Los núcleos talámicos de la línea
media e intralaminar, considerados núcleos “difusos”,
Caso 3 se proyectan a todas las regiones de la corteza cingu-
Un hombre de 42 años presenta similar historia de ataques lada con una preferencia por la CCA. Son estructuras 203
parciales complejos intratables y además comportamiento significativas en el sistema medial del dolor y tienen
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

un papel en las respuestas afectivas a estímulos dolo- Durante las dos últimas décadas, han surgido
rosos (Vogt et al., 1993). procedimientos neuroquirúrgicos altamente refi-
La CMC recibe gran número de fibras del lóbulo nados que pueden aliviar algunos de los síntomas
parietal y del área somestésica primaria, lo que impli- psiquiátricos más recalcitrantes (Rapoport e Inoff-
ca que la CMC coordina actividades entre el sistema Germain, 1997). Los procedimientos actuales se cla-
límbico y áreas motoras (Van Hoesen et al., 1993). sifican como “neurocirugía funcional” y dependen de
Los objetivos de las fibras de la CMC son similares a la habilidad para realizar procedimientos microqui-
los de la CCA salvo algunas excepciones. La CMC tie- rúrgicos guiados por conocimientos estereotácticos.
Los procedimientos son diferentes de la “lobotomía”,
ne conexiones recíprocas con la corteza motora, pero
en donde las lesiones quirúrgicas son extremadamen-
éstas son menos extensas que las de la CCA. Ambas te pequeñas y son realizadas de forma bilateral en es-
regiones del cingulado se proyectan al neoestriado tructuras muy específicas. La cirugía puede efectuarse
(núcleo caudado y putamen), pero las de la CMC bajo anestesia local, aunque la general es más utiliza-
favorecen el núcleo caudado, que se conoce por su da. Tales procedimientos han sido desarrollados para
función en comportamientos emocionales (capítulo el tratamiento de depresión, ansiedad y dolor crónico.
7). Considerando las conexiones con el hipocampo Actualmente, se usan cuatro procedimientos.
y los cuerpos mamilares, no es de sorprender que los La cingulotomía es el procedimiento psicoqui-
estudios hayan mostrado que tanto la CMC como la rúrgico más reportado que se utiliza en EUA y Ca-
CCA están involucradas en la memoria, en particular nadá. Ha resultado efectivo para el alivio del dolor,
la parte inferior de la CMC (AB 29) en la memoria ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y depresión,
espacial (Sutherland y Hoesing, 1993). con mínima morbilidad psiquiátrica, neurológica
Las fibras eferentes de la circunvolución cingula- o médico general (Ballantine et al., 1987; Jenike et al.,
1991; Cosgrose y Rauch, 1995; Marino y Cosgrove,
da contribuyen en mucho al cíngulo (figuras 12-3 y
1997). Tras seis meses o un año del procedimiento
12-5), del que muchas fibras se curvan centralmente
inicial, a menudo es necesaria una segunda operación,
en una dirección caudal para terminar en la corte- aunque su efectividad es alta, pues cerca de 75% de
za entorrinal (figura 11-2). El cíngulo se representa los pacientes deprimidos mostraron una mejora par-
a menudo en diagramas del circuito de Papez, el cual cial o sustancial (Shields et al., 2008). Se producen
enfatiza el vínculo entre la circunvolución cingulada lesiones bilaterales de cerca entre 8 y 10 mm de diá-
y el hipocampo (figuras 12-5 y 13-8); sin embargo, metro lateral y se extienden 2 cm dorsalmente desde
un número igual de fibras, que también ser curvan el cuerpo calloso. La lesión destruye la circunvolución
de manera central, cursa rostralmente en el cíngulo cingulada anterior e interrumpe el cíngulo (Ovsiew y
para formar conexiones con otras estructuras cere- Frim, 1997).
brales. Muchas de estas fibras se abren en abanico La tractotomía subcaudada, desarrollada en el
para terminar en la corteza orbital del lóbulo fron- Reino Unido, se usa para tratar el desorden de in-
tal, otras continúan arqueándose ventrocaudalmente diferencia afectiva (Poynton et al., 1995). Lesiones
para hacerlo en el estriado, los núcleos anterior y me- bilaterales se muestran en la materia blanca debajo y
enfrente de la cabeza del núcleo caudado utilizando
diodorsal del tálamo y el hipotálamo (capítulo 8).
varillas radiactivas o termocoagulación. Durante las
Estas conexiones elaboradas entre la corteza cingu- semanas posteriores a la cirugía, los pacientes mues-
lada y todas las áreas del sistema límbico resaltan el tran un significativo, pero pasajero déficit de des-
papel central que tiene ésta al mediar entre, por un empeño en pruebas de memoria de reconocimiento
lado, nuestra emoción y función cognitiva y la res- (Kartsounis et al., 1991).
puesta motora por el otro. La capsulotomía se desarrolló en Suecia y, en
ocasiones, se lleva a cabo en EUA. Se recurre a ella
Desórdenes conductuales y neurocirugía para desórdenes de ansiedad intratables incluyen-
do el trastorno obsesivo-compulsivo. La lesión pro-
No hay un síndrome que claramente se asocie con ducida en el tercio anterior de la cápsula interna es
lesiones del cíngulo. Se ha reportado que la estimu- aproximadamente de 4 mm de ancho y 16 mm de
lación eléctrica de la corteza cingulada en humanos largo (Ovsiew y Frim, 1997).
produce una gama de comportamientos como inte- La leucotomía límbica se desarrolló en el Reino
rrupción del habla y vocalización involuntaria, al igual Unido (figura 12-8); consiste en una tractotomía sub-
204 que fenómenos afectivos y psicológicos (Devisnky y caudada bilateralmente acompañada de cingulotomía
Luciano, 1993). (Mindus y Jenike, 1992).
Sistema límbico: corteza cingulada

cantidad de terminales axónicas (Benes et al., 1991;


Benes, 1996, 1998). Los autores especulaban que
las interneuronas perdidas son neuronas inhibitorias
GABAérgicas y las terminales axónicas son de neu-
ronas glutamatérgicas localizadas en la corteza pre-
frontal (Benes et al., 1991; Benes, 1996, 1998). La
concentración de receptores de serotonina [5-hidroxi-
triptamina (HT)1A] aumentó en AB 24 en pacientes con
esquizofrenia, en tanto que la concentración de recep-
tores de serotonina (5-HT2A,C) disminuyó en la misma
área. Estos hallazgos se correlacionan con la hipofron-
talidad (Gurevich y Joyce, 1997).
En un estudio sobre la esquizofrenia, se apreció
inicialmente una pérdida de corteza cingulada du-
rante la adolescencia en comparación con la pérdida
de corteza frontal que se vio después de dicha etapa
(Vidal et al., 2006). En otro estudio, los conductos de
la materia blanca en la CCA también se alteraron en la
esquizofrenia de aparición temprana (Kumra et al.,
2005; White et al., 2008). El aumento en la actividad
en la CCAp (AB 32) coincidió con la disminución en
la actividad en la corteza prefrontal dorsolateral, lo
cual hizo que los autores propusieran una especie de
síndrome de desconexión o de alteración de la co-
nexión (Glahn et al., 2005).
Los pacientes esquizofrénicos también mues-
tran metabolismo reducido de la glucosa en la CCA,
lo que se relaciona con su disfunción de la atención
(Tamminga et al., 1992; Carter et al., 1997). Tanto
la corteza prefrontal como la CCA están implicadas
en el síndrome de pobreza psicomotora de la esqui-
Figura 12-8. Imágenes de resonancia magnética (IRM) sagital
zofrenia (Liddle et al., 1992), éste y la catatonía son
(A) y axial baja (B) de lesiones leucotómicas límbicas agudas. consistentes con una disminución en el aspecto moti-
La lesión dorsal (A, flecha arriba) involucra la circunvolución vacional de la función de la CCA.
cingulada anterior en la misma locación que una cingulotomía. Junto con otras estructuras, la CCA izquierda se
La lesión ventral (A, flecha de abajo) se localiza similarmente a
aquellas producidas en tractotomía subcaudada. (Reproducida
activó cuando pacientes esquizofrénicos experimen-
y modificada con autorización de Ovsiew, F., y Frim, D. M. 1997. taron alucinaciones auditivas, mientras que la CMC se
“Neurocirugía para desórdenes psiquiátricos.” Journal of Neuro- activó notablemente cuando un paciente esquizofré-
logy, Neurosurgery & Psychiatry 63:701-705.) nico experimentó alucinaciones visuales (Sillbersweig
et al., 1995).
Pacientes esquizofrénicos muestran anomalías
Esquizofrenia oculomotoras durante movimientos de seguimien-
to ocular, ya que la región motora de la CCA se proyec-
Muchos estudios han revelado anormalidades en la ta a los campos oculares frontales. El campo ocular
CCA, lo mismo que en otras áreas, entre las que se frontal de la corteza prefrontal es bien conocido por
hallan el hipocampo y la corteza prefrontal dorsola- su involucramiento en movimientos oculares (rápidos),
teral, en pacientes con esquizofrenia, como reducción pero también está presente en movimientos suaves
total del volumen de materia gris y blanca (Hazne- de los ojos, como al leer (MacAvoy et al., 1991).
dar et al., 2004; Choi et al., 2005), lo mismo que en
el volumen de la materia gris de la CCA (Crespo- Depresión y trastorno bipolar
Facorro et al., 2000; Job et al., 2003a; Yamasue et al.,
2004) en el caso de pacientes con esquizofrenia. Job Se han informado reducciones en el volumen de la
et al. (2003b) descubrieron diferencias entre los suje- materia gris del cíngulo en pacientes con depresión
tos control y los sujetos que tenían un riesgo elevado mayor (Ballmaier et al., 2004; Pezawas et al., 2005),
de sufrir esquizofrenia, así como en los pacientes de la que se reconoce que la CCAs forma parte de su
con un primer episodio. Se ha informado que se re- red neural (Seminowicz et al., 2004; Ressler y May- 205
dujo la cantidad de interneuronas, pero aumentó la berg, 2007). Mayberg et al. (1999) descubrieron que la
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

tristeza provocada aumentaba la actividad metabólica CMC o a la corteza orbitofrontal (Mega y Cumming,
en la CCAs y la ínsula, y disminuía la actividad en la 2001; Middleton y Strick, 2001). Hay, a través de los
CMCp y la CCP. Un tratamiento farmacológico exi- ganglios basales, dos rutas: una ruta directa y otra indi-
toso de pacientes deprimidos generó una disminución recta; la primera es excitatoria, la segunda, inhibitoria
en la actividad en la CCs y la ínsula y aumentos en (capítulo 7).
CMCp y CCP; otro tratamiento, mediante la estimu- Ambas están en equilibrio en condiciones nor-
lación del nervio vago, revirtió la actividad metabólica males, por lo que los pensamientos obsesivos pueden
anormal (Zobel et al., 2005). En otros estudios, se ha derivarse de un desequilibrio entre éstas, con una ex-
descubierto que en pacientes deprimidos resistentes ceso de actividad en la ruta directa (Saxena y Rauch,
al tratamiento la estimulación directa de la CCAs 2000).
(estimulación cerebral profunda) generó mejoras en Con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se
los síntomas de la depresión, al igual que una menor han relacionado tres áreas: la corteza orbitofrontal, la
actividad en la CCAs (Hauptman et al., 2008; Lozano CCA/CMC y la cabeza del núcleo caudado-. Estas
et al., 2008). Los cambios vistos en el metabolismo áreas son hiperactivas en estado de reposo en el TOC,
del giro cingulado en la depresión se relacionaron con se vuelven aún más activas con la provocación de los
los cambios de la corteza del lóbulo frontal. síntomas, pero muestran menos actividad en estado
En el caso del trastorno bipolar, se informan re- de reposo después de un tratamiento exitoso, ya sea
ducciones en el volumen de la materia gris de la CCAs con medicación o con terapia cognitivo conductual
(Wilke et al., 2004; Houenou et al., 2007) y la CCP (Saxena y Rauch, 2000; Whiteside et al., 2004; Maia
(Lochhead et al., 2004; Farrow et al., 2005; Kaur et al., 2008). Se desconoce si estas áreas son hiperac-
et al., 2005), pero sin pérdida de neuronas (Öngür et al., tivas como consecuencia de alguna anormalidad en
1998), aunque, en otro estudio, se comunicó de pér- otra parte o reflejan un intento de inhibición de los
dida de células gliales (Todtenkopf et al., 2005). Hay pensamientos obsesivos (Shafran y Speckens, 2005;
algunas evidencias en el sentido de que la reducción Roth et al., 2007).
en el volumen de la materia gris aumenta con la du- Se ha descubierto que el volumen de la materia
ración de la enfermedad (Farrow et al., 2005; Kaur gris de la CCA/CMC es mayor en los niños con TOC
et al., 2005; Lyoo et al., 2006). Dunn et al. (2002) que en sujetos control (Rosenberg y Kashavan, 1998;
informaron que el metabolismo de la CCAs aumentó Szeszko et al., 2004). En contraste, la disminución de
durante la fase depresiva, mientras que se tienen no- la materia gris en la CCA/CMC es un hallazgo que
ticias de una menor respuesta en la CCAp ventral a se repite en los adultos con TOC (Pujol et al., 2004;
los rostros (procesamiento emocional) en los pacien- Valente et al., 2005; Yoo et al., 2008).
tes bipolares eutímicos en comparación con sujetos Los dos síntomas principales del TOC son: com-
control (Shah et al., 2009); en contraste, en dichos portamientos obsesivo-compulsivos y ansiedad; de
pacientes se ha comprobado que las tareas ideadas ésta se cree que es mediada a través del hipocampo,
para provocar respuestas emocionales generan una la amígdala, los núcleos septales, cuerpos mamilares
mayor activación de la CCA y la CCP (Malhi et al., (hipotálamo), los núcleos talámicos anteriores y el
2007; Wessa et al., 2007). Por otro lado, se registra cíngulo, de modo tal que se ha recurrido a la cingu-
que personas maniacas tuvieron una menor actividad lotomía en el tratamiento de TOC resistente. El cín-
en la CCAs y una mayor en la CCP en respuesta a gulo contiene fibras que se proyectan desde la CCA
imágenes de rostros tristes. Los pacientes medicados a la corteza orbital y al núcleo caudado (figura 12-5).
no manifestaron este patrón, lo que indica que los Lesiones psicoquirúrgicas, limitadas a la CCA han
fármacos estabilizadores del estado anímico revier- resultado en ansiedad reducida (Chiocca y Martuza,
ten esa actividad anormal (Blumberg et al., 2005; 1990). Los pensamientos y sensaciones obsesivo-
Strakowski et al., 2005). compulsivos es probable que estén mediados a través
de la interacción entre la corteza orbital y el núcleo
caudado (Baxter, 1992). Existe la teoría de que un ci-
Trastorno obsesivo-compulsivo clo que conecta la región frontal con el núcleo cauda-
La CCA/CMC y la corteza orbitofrontal se conectan do y que pasa a través del tálamo y de regreso al área
estrechamente con los ganglios basales y entre sí. Cada frontal genera síntomas obsesivo-compulsivos (figura
una participa en un circuito que corre paralelamente 7-9). Una lesión que interrumpe los axones fronta-
uno a otro; éstos se originan en áreas variables de la les caudados (tractotomía subcaudada) se esperaría
206 corteza, atraviesan la cabeza del núcleo caudado, el que disminuyera directamente esta clase de síntomas
núcleo anterior del tálamo y luego van hacia la CCA/ (Martuza et al., 1990).
Sistema límbico: corteza cingulada

Trastorno por estrés postraumático Síndrome de Tourette (GTS)


El trastorno por estrés postraumático (TEPT) se ca- La patogénesis y la base anatómica exacta del GTS si-
racteriza por un estado de sensibilidad acentuado a guen siendo desconocidas (capítulo 7). Se ha sugerido
los estímulos amenazadores y/o un estado de control que la CCA puede jugar un papel central en el GTS,
inhibitorio insuficiente sobre una sensibilidad exa- pues la estimulación de ésta en animales produce vo-
gerada a las amenazas (Liberzon y Sripada, 2008). calizaciones, los objetivos de las proyecciones de CCA
Refleja una desregulación del eje hipotalámico-pitui- incluyen áreas involucradas en dicho proceso, y la hi-
tario-suprarrenal, la amígdala, la corteza prefrontal peractividad dopaminérgica se ha postulado como
medial y la CCA. Varios estudios han informado que una causa principal del GTS. Además, la utilización
los estímulos preactivos (imágenes emocionales y pa- de glucosa en la CCA de pacientes con GTS dismi-
labras negativas) produjeron una mayor activación de nuye, y la cingulotomía ha reducido exitosamente
la CCA, la amígdala y la corteza prefrontal medial en comportamientos obsesivo-compulsivos en estos pa-
sujetos con TEPT (Rauch et al., 1996; Lanius et al., cientes (Devisnky et al., 1995; Anandan et al., 2004).
2002; Protopopescu et al., 2005). Se han informado anormalidades en los volúmenes de
Los estudios también han demostrado que, en la materia gris y blanca en la corteza prefrontal y el
los sujetos con este padecimiento, la actividad en la mesencéfalo (Peterson et al., 2001; Fredericksen et al.,
amígdala aumentaba, según la gravedad de los sín- 2002; Kates et al., 2002; Garraux et al., 2006).
tomas, en respuesta a sonidos de combate (Liber- Se sabe de una disminución en la materia gris en
zon et al., 1999b; Protopopescu et al., 2005). Lanius los pacientes con síndrome de Tourette en los giros
et al. (2001, 2003) descubrieron que la actividad frontal medio (superficie lateral) y medial (superfi-
en la CCA y la corteza prefrontal medial disminuía cie medial) (AB 4, 6 y 8) y en la CMC, así como en
en respuesta a estímulos provocadores, disminución el núcleo caudado y el giro postcentral izquierdos
que en la CCA, al parecer, es específica de TEPT. (Müller-Vahl et al., 2009). La gravedad de los sínto-
Otros investigadores han informado que un compo-
mas se correlacionó con reducciones en el volumen
nente emocional de la prueba de Stroop (p. ej., decir
frontal. También se descubrieron reducciones en la
el color de la palabra violación) generaba periodos
materia blanca localizadas en lo profundo del giro
de respuesta más lentos en el TEPT relacionado con
frontal inferior derecho y el giro frontal superior iz-
antecedentes de abuso o de combate (McNally et al.,
1990; Foa et al., 1991). Bremner et al. (2004) demos- quierdo. Los autores especularon que las anormalida-
traron que esto se asociaba con un menor funciona- des en los circuitos de los ganglios basales frontales
miento de la CCAp (AB 24 y 32) en las mujeres con generan una disfunción del núcleo caudado que, a su
TEPT que habían sido víctimas de abuso, pero no vez, produce la desinhibición del giro cingulado.
en las mujeres sin TEPT (aun habiendo sufrido el
abuso). Ataques en la corteza cingulada
El eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal se ve
La descripción de ataques que se originan en la corte-
afectado en el TEPT (Liberzon et al., 1999a; Phan za cingulada proporciona relación de esta región con
et al., 2004). Ottowitz et al. (2004) demostraron que la regulación afectiva. Un número de características
la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) y los nive- comunes parece tener los sucesos ictales con origen
les de cortisol durante la inducción anímica en suje- en la corteza cingulada. Mientras se pueda conservar la
tos con TEPT se correlacionaban positivamente con conciencia a pesar del involucramiento motor bilate-
la actividad en la CCA, pero lo hacían en forma ne- ral, en la mayoría de los pacientes el nivel de atención
gativa en los sujetos control. La actividad en la CCA o de consciencia se ve afectado. Los automatismos
y la corteza prefrontal medial al parecer interviene (movimientos orales complejos, faciales o apendicu-
en las respuestas del cortisol y simpáticas al estrés lares) ocurren temprano en el ataque. Los pacientes
(Liberzon y Sripada, 2008). pueden inclusive asumir una posición fetal, pronun-
ciar frases breves como “oh, Dios mío”, o presentar
Mutismo acinético movimientos para golpear (Devinsky et al., 1995).
Interictalmente, se ha reportado que los indivi-
El mutismo acinético puede ser observado después de duos con ataques cingulados muestran marcado com-
daño bilateral a la CCA o a la corteza motora com- portamiento aberrante e intermitente como episodios
plementaria adyacente, o en ambas. Una paciente que de explosiones o psicóticos fijo. Pacientes con ataques
mostró recuperación después de un mes reportó cingulados presentan ataques agresivos paroxísticos,
que durante el periodo de mutismo “ella no hablaba mayor sociabilidad y menos logorrea (aumento en el
porque no tenía nada qué decir”, su mente estaba “vacía”, y habla) que aquellos con epilepsia en el lóbulo tempo- 207
“no quería contestar” (Damasio y Van Hoesen, 1983). ral. Estas aberraciones del comportamiento mejoran
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 12

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214
A. Lesiones en el sujeto DF

B. Localización del LOC en sujetos neurológicamente intactos

p <10-5 p <10-20

Figura 4.3. A, B. Se comparan las lesiones en la corriente visual ventral de una paciente con agnosia visual (sujeto DF) con la región es-
perada (complejo occipital lateral) para el reconocimiento de objetos. A. Lesiones en el sujeto DF. Sus lesiones se exploraron en cortes
que indicaban un daño a los tejidos y aparecieron en azul pálido en la superficie pial. Se muestran las vistas laterales de los hemisferios
izquierdo y derecho, lo mismo que una vista ventral de la parte inferior del cerebro. B. La ubicación esperada del complejo occipital
lateral sobre la base de una imagen por resonancia magnética funcional pertenece a siete pacientes neurológicamente intactos. La
activación del corte se muestra en color anaranjado en el panel A con las lesiones en el cerebro de la paciente DF. (Reproducida con
autorización de Oxford University Press, James et al., 2003.)

1
Figura 5-5. Esta imagen por resonancia magnética funcional
muestra la activación del “área fusiforme para la cara”, que res-
ponde a los rostros humanos. El hemisferio izquierdo aparece a la
izquierda. Las imágenes cerebrales de la izquierda muestran los
vóxeles que produjeron una intensidad de señal en la resonan-
cia magnética significativamente superior durante los periodos
que contenían rostros que durante los que contenían objetos.
Esta imagen se sobrepone a una imagen anatómica cargada
en T1 de la misma lámina. En cada una, la región de interés se
muestra trazada en verde. (Reproducida con autorización de
Kanwisher et al., 1997.)

I D

Figura 6-5. Imágenes por resonancia magnética funcional que demuestran una mayor activación ante palabras que ante series de
letras consonantes durante una tarea de detección de características visuales no lingüísticas. Las imágenes ilustran una red lingüística
para la lectura en el hemisferio izquierdo, la cual probablemente incluya regiones temporales-occipitales léxicas y para formas de pa-
labras visuales, una región parietal inferior para la codificación fonológica y el área de Broca en el lóbulo frontal inferior. El hemisferio
derecho también participa, aunque en un grado mucho menor que el hemisferio izquierdo. (Reproducida con autorización de Price
et al., 1998.)

2
Figura 11-7. Imágenes funcionales de resonancia magnética demuestran activación de ambas amígdalas: izquierda y derecha al
procesar expresiones faciales de terror (verde) así como durante temor condicionado (rojo). Las expresiones de terror producen más
actividad del lado izquierdo de la amígdala superior que del lado derecho, mientras que la respuesta al temor condicionado tiene una
distribución más equidistante. (Reproducida con autorización de Vass, 2004.)

3
Figura 12-2. El estudio en resonancia magnética funcional de-
muestra activación de la circunvolución cingulada anterior en
la observación de conflicto (ensayos incongruentes). (Reprodu-
cida con autorización de Kerns et al., 2004.)

Figura 12-4. Estudio de resonancia magnética funcional muestra activación de la región de la circunvolución cingulada posterior
(incluida la corteza retrosplenial) en la evaluación de la familiaridad de una persona (rostros o voces). (Reproducida con autorización
de Shah et al., 2001.)

4
CAPÍTULO
Sistema límbico:
13 revisión

Introducción sensibles a NMDA se encuentra en el hipocampo y en


la corteza cingulada anterior.
El término “lóbulo límbico” fue usado por el médico
francés Paul Broca para designar a las estructuras en
el limbo o en el margen de la neocorteza. Estas es-
tructuras aparecen en arco con forma de C en las su-
Anatomía
perficies medial y basilar de los hemisferios cerebrales Los componentes anatómicos básicos del sistema lím-
que rodean los ventrículos laterales (figura 13-1). Bro- bico son:
ca definió al lóbulo límbico como la circunvolución
parahipocámpica cingulada le grand lobe limbique. – Estructuras corticales:
Además de la corteza límbica, cierto número de es-  t$JSDVOWPMVDJØOQBSBIJQPDÈNQJDB
tructuras subcorticales conforman el sistema límbico,  t$JSDVOWPMVDJØODJOHVMBEB
dichas estructuras incluyen el hipocampo, la amígdala – Estructuras subcorticales:
y los núcleos septales. Dependiendo del autor, la lista  t'PSNBDJØOIJQPDÈNQJDB
de estructuras límbicas puede expandirse para incluir  t"NÓHEBMB
porciones del hipotálamo y del tálamo, la habénula,  t/ÞDMFPTTFQUBMFT
los núcleos rafe, el núcleo tegmental ventral, el núcleo – Estructuras que están vinculadas estrechamente
accumbens, los núcleos basales (de Meynert), la corte- con el sistema límbico:
za orbital frontal posterior y otras (Trimble, 1991; Van  t4JTUFNBPMGBUJWP
Hoesen et al., 1996).  t$PSUF[BTEFBTPDJBDJØOTFOTPSJBM
El sistema límbico funciona en colaboración con  t)JQPUÈMBNP
otros sistemas cerebrales, por tanto, sólo se puede de-  t/ÞDMFPaccumbens.
sarrollar una teoría más completa de la función del  t$PSUF[BPSCJUBMQSFGSPOUBM
sistema límbico si se cuenta con datos más precisos
del cerebro completo. El sistema límbico proporciona
al animal los medios para arreglárselas con el ambien-
te y con otras especies que se encuentran en ese lugar;
en su mayor parte, se ocupa de las actividades pri-
mordiales (p. ej., comida y sexo), mientras que otras
están relacionadas con sentimientos y emociones, en
c in g u la d a
tanto que partes más sofisticadas combinan las entra- lu c
ió n
o
das externas e internas en una realidad total. Este u nv
rc
Ci A
capítulo intenta presentar una visión general del P
CC
sistema límbico. Ci
rcu
nv
Estudios de imágenes muestran que la localiza- olu
ción
parah
ción del funcionamiento patológico en la esquizofre- ipocámpica
nia (relacionada con la dopamina) está en las cortezas
cingulada anterior e hipocámpica/parahipocámpica
(Tamminga, 1998), cuyo objetivo mayor son los do-
paminérgicos (ver capítulo 3). Además, la concentra- Figura 13-1. El lóbulo límbico consiste en la circunvolución pa-
rahipocámpical y la circunvolución cingulada, la cual forma
ción más elevada de receptores de glutamato (impli- un arco alrededor del cuerpo calloso (figura 12-1). A, anterior; 215
cado también en la esquizofrenia, Tamminga, 1998) P, posterior; CC, cuerpo calloso.
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 13

El sistema límbico es el sustrato anatómico que La formación hipocámpica


incluye comportamientos sociales que aseguran la y estructuras relacionadas
supervivencia del individuo y de las especies, inte-
racción que en la mayoría de las especies se da con La circunvolución parahipocámpica
señales olfativas, y aunque éstas son menos importan-
tes para los humanos, las emociones y los compor- La circunvolución parahipocámpica rostral incluye
tamientos controlados por el sistema límbico siguen porciones del lóbulo piriforme, recibe información
siendo esenciales para la supervivencia humana. Las olfatoria, y su parte caudal está representada por
interconexiones complejas que le permiten al sistema la corteza entorrinal (figuras 11-2 y 13-2), a la que la
límbico realizar sus funciones pueden ser simplifica- principal entrada son las áreas de asociación multi-
das en dos subsistemas; el hipocampo (asociado con modal, y que representa el puerto de entrada en la
la memoria) y el núcleo septal constituyen el primero; formación hipocámpica (capítulo 11).
el segundo, gira en torno de la amígdala y está invo-
lucrado con la ansiedad a estímulos sensoriales. Tras
una breve discusión del sistema olfativo, se presen- La formación hipocámpica
ta una visión general de la interacción de las estructuras La formación hipocámpica está constituida por el pro-
límbicas con otras estructuras. pio hipocampo junto con la circunvolución dentada
y el subículo (figura 11-3). Las señales sensoriales se
dirigen hacia el hipocampo a través de estaciones de
Estructuras olfativas relevo en la corteza entorrinal y en la circunvolución
El sistema olfativo es importante en la función lím- dentada (figuras 11-3 y 13-4). Además de la informa-
bica de muchos animales. Las estrías olfatorias están ción que llega de la corteza entorrinal, ingresan desde
formadas por fibras que surgen del bulbo olfativo y el hipotálamo los núcleos septales y las amígdalas.
terminan en ciertas estructuras límbicas (figura 13-2; Las proyecciones salientes de la formación hipo-
núms. 1 y 2, figura 13-3). Los objetivos de estas fi- cámpica están representadas por los axones de las neu-
bras son las áreas prepiriforme y piriforme, la corteza ronas piramidales del hipocampo, así como por axo-
entorrinal y, fundamentalmente, la amígdala (figuras nes del subículo, los cuales se distribuyen a través del
11-1 y 13-2), conexiones que llevaron a los autores a fórnix (figura 13-5); éste se proyecta a los núcleos
considerar que el sistema límbico procesaba señales septales, al hipotálamo ventromedial y a los cuerpos
olfatorias. mamilares del hipotálamo (figura 13-5), y sus fibras,
Las conexiones olfatorias con las estructuras lím- que terminan en los núcleos septales, forman el fórnix
bicas sustentan los aspectos emocionales del olfato. precomisural (figura 13-5). Las fibras del hipocampo
Así pues, las señales olfativas son vitales en muchos o los núcleos septales contribuyen al “eje septohipo-
animales para la interacción social apropiada y para cámpico”, el cual es importante para los mamíferos no
su comportamiento afiliativo, aunque en los humanos primates. Otras fibras se proyectan directamente a la
son de poca importancia. BNÓHEBMB $BOUFSBTZ4XBOTPO 
.

Figura 13-2. El lóbulo tempo-


ral ventromedial está hacia
atrás (flecha) y agrandado
para mostrar los componen-
3 1 tes del lóbulo piriforme (com-
4 parar con la figura 5-2), éstos
5 son: el área prepiriforme (1),
6 el área periamigdaloide (2)
y el área entorrinal (3). Otras
7 estructuras incluyen las es-
trías olfativas laterales (4), es-
trías olfativas mediales (5), el
216 8 uncus (6), el nervio óptico (7)
y el quiasma óptico (8).
Sistema límbico: revisión

Formación hipocámpica

Hipocampo

Circunvolución dentada Subículo

Señales sensoriales
Corteza entorrinal
integradas

Figura 13-4. La formación hipocámpica consiste en la circunvo-


lución dentada, el subículo y el propio hipocampo. Las señales
sensoriales entran a la formación hipocámpica vía la corteza en-
torrinal. Existe un ciclo de retroalimentación entre el hipocampo
y la corteza entorrinal, dicho ciclo facilita la función de la memo-
ria del hipocampo.

Figura 13-3. Vista dorsal de algunas de las conexiones de la


amígdala. 1-4, estructuras olfativas; 5, comisura anterior; 6, tubércu-
lo olfatorio; 7, limen insular; 8, banda diagonal (de Broca); 9, pe-
dúnculo talámico inferior; 10, fascículo telencefálico medial; 11,
vía amigdalofungal ventral; 12-17, amígdala; 18, área hipotalá-
mica lateral; 19-20, núcleo y estría medular; 21, estría terminal;
22, comisura habenular; 23, núcleos habenulares; S, núcleos sep-
tales. (Reproducida y modificada con autorización de Nieuwen-
huys, R., Voogd, J., y Van Huijzen, C. 1988. The human nervous
system. New York; Springer-Verlag.)

Figura 13-5. Estructuras del sistema límbico localizadas cerca de


la línea media. 1, estría terminal; 2-3, fórnix y comisura; 4, estría
Núcleos septales y núcleo accumbens medular; 6, núcleos talámicos mediales; 8, extensión mamilotalá-
mica; 9, núcleos habenulares; 10, comisura habenular; 11, exten-
sión habenulointerpeduncular; 12, pedúnculo talámico inferior;
El septo pelúcido es una estructura delgada de la lí- 13, comisura anterior; 14, fórnix precomisural; 15, estría terminal;
nea media membranosa, que separa los ventrículos 17, lámina terminal; 18, haz frontal medial; 20, cuerpo mamilar;
laterales izquierdo y derecho (figura 7-1); el espacio 21, núcleo rojo; 22, extensión mamilotegmental; 23, núcleo in-
terpeduncular; 24, núcleo tegmental dorsal; 25, núcleo superior
entre sus dos hojuelas se llama cavidad del septo pe- central (rafe); A, complejo nuclear amigdaloide; P, pineal. (Re-
lúcido, la cual se puede observar durante el desarrollo producida y modificada con autorización de Nieuwenhuys, R.,
fetal, pero desaparece en la infancia. Los núcleos que Voogd, J., y Van Huijzen, C., 1988. The human nervous system.
New York: Springer-Verlag.)
forman el complejo septal están situados debajo del
cuerpo calloso y justo enfrente de la comisura ante-
rior; asimismo, el núcleo septal lateral está en la cara ral está el núcleo septal medial. Ambos núcleos son
lateral de la base del septo pelúcido (figura 7-1). Justo relativamente pequeños. El núcleo de la banda dia- 217
debajo y ligeramente al medio del núcleo septal late- gonal de Broca está incluido como parte del comple-
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 13

Viñetas clínicas
,BXBNVSB  
 -BT åCSBT EPQBNJOÏSHJDBT MMFHBO
EFMÈSFBUFHNFOUBMWFOUSBM åHVSB
FOUBOUPRVF
Caso 1
otras conexiones enlazan a la amígdala directo con
Un paciente de 35 años con historial de esquizofrenia re- la corteza orbital del lóbulo frontal (figura 13-6). La
fractaria al tratamiento desde la edad de 21 años fue read- amígdala extendida se forma por un corredor de célu-
mitido por una exacerbación aguda. Presentaba severo las hacia adelante hasta el núcleo accumbens (Alheid y
desorden del pensamiento formal con debilitamiento de Heimer, 1996), pero además existe una relación entre
asociación y discurso tangencial, y el examen neurológico la amígdala y la formación hipocámpica (figura 13-7).
reveló dismetría sutil y disdiadococinesia del brazo izquier- Hay fibras directas entre estas dos estructuras límbi-
do. Un escaneo con tomografía computarizada (TC) reveló cas y un vínculo indirecto entre la amígdala de regreso
una estructura grande, similar a un quiste interpuesto entre a la formación hipocámpica a través de la corteza en-
los cuerpos de los ventrículos laterales (Wolf et al., 1994). torrinal (figuras 11-3, 13-6 y 13-7).
La agenesia del septo pelúcido se ha descrito en algunos Un grupo de fibras que sale de la amígdala for-
casos de psicosis crónica, pero es menos frecuente que ma la estría terminal, la cual se arquea dorsalmente
la agenesia de la cavidad del septo pelúcido. Vías directas y termina en el hipotálamo, el tálamo y el núcleo
del cerebelo al septo podrían estar relacionadas con la dis- accumbens (21, figura 13-3; 1, figura 13-5). Un se-
metría (Heath et al., 1978).
gundo grupo de fibras se proyecta centralmente de la
Caso 2
Un paciente masculino de 31 años se presentó con largo Corteza orbital
historial de esquizofrenia paranoica. No respondía al trata- Figura 13-6. El nú-
cleo septal y la
miento. Tenía historial de enuresis y ataques febriles entre amígdala interac-
las edades de 2 y 4 años; además, se reportó que de niño túan directamente
había sido notablemente torpe en los deportes. También con la corteza or-
Hipotálamo
había desarrollado polidipsia después del inicio de la psi- bital. El hipocampo
tiene entrada con
cosis. Al ser examinado, presentó dificultad para caminar la corteza orbital y
en línea recta. Tenía coeficiente intelectual de 120 con 136 el hipotálamo.
para verbal y 95 para desempeño. Las imágenes obteni- Núcleo septal Amígdala
das por resonancia magnética (IRM) revelaron ausencia
del septo pelúcido y dilatación marcada de los ventrículos
laterales (Wolf et al., 1994). Lesiones de disgenesia de la Fórnix
región septal podrían tener manifestaciones cognitivas o Formación
emocionales, o ambas, dado el papel clave de esta región hipocampical
en el sistema límbico.

jo septal nuclear. Todos estos núcleos son fuentes de


acetilcolina (Gaykema et al., 

En tanto, el núcleo accumbens se encuentra inme-
diatamente lateral a los núcleos septales y, general- Corteza cingulada
mente, se considera parte del cuerpo estriado (capítulo
7). El núcleo accumbens consta de una zona central y
una corteza localizada en forma más medial, estruc- Núcleo talámico anterior
turas a las que se les ha asignado funciones distintas
(Ito et al 

Cuerpo mamilar
Amígdala
Los núcleos de la amígdala se resumieron en el capí- Núcleo septal Amígdala
tulo 11 (figura 13-3), pero cabe mencionar que, en
general, la amígdala tiene acceso a la información sen- Fórnix
sorial integrada de áreas corticales de orden más ele- Formación
vado; esta información, que alcanza la amígdala, pro- hipocampical
porciona detalles que ayudan a identificar al objeto
más que a determinar su lugar (Amaral et al., 1992), Figura 13-7. La amígdala se proyecta desde la circunvolución
cingulada pasando por las estrías terminales y la vía amigda-
218 mientras que las señales auditivas pueden transmitirse lofungal ventral. La amígdala interactúa con el núcleo septal y
directamente del cuerpo geniculado medial (Norita y con el hipocampo por el circuito de Papez.
Sistema límbico: revisión

amígdala a los núcleos septales, el núcleo accumbens y Circunvolución cingulada


la corteza orbital, así como al hipotálamo y al tálamo
(figura 8-11, figura 13-3; Gloor, 1997).

Consideraciones conductuales Núcleo talámico anterior

El sistema límbico tiene conexiones extensas dentro


de sí mismo y con casi todas las áreas del cerebro (los
datos que en su mayoría apoyan estos circuitos pro- Cuerpo mamilar
viene del trabajo con animales). Debe anotarse que
aunque se han identificado gran parte de los circuitos
del sistema límbico, aún se desconocen las contribu-
Hipocampo
ciones específicas de cada uno dentro de los compor-
tamientos emocionales.
El circuito conformado por el hipocampo, el fór-
nix, los cuerpos mamilares, el sistema mamilotalámi- Corteza entorrinal
co, los núcleos talámicos anterior, la circunvolución
cingulada y las proyecciones de regreso al hipocampo Figura 13-8. El clásico circuito de Papez proporciona retroalimen-
forman el circuito de Papez (figuras 12-3 y 13-8). Pa- tación a través de la circunvolución cingulada (comparar con
la figura 12-3). El fórnix se conecta al hipocampo con el cuerpo
pez (1937) describió este circuito como el sustrato mamilar. El tracto mamilotalámico asciende al núcleo talámico
de un “mecanismo armonioso que puede elaborar las anterior. El cíngulo contiene los eferentes desde la circunvolu-
funciones de emociones centrales”. ción a la corteza entorrinal.
En un reciente artículo de revisión (altamente
recomendado para lectores que deseen expandir su
comprensión sobre la conectividad límbica), se sugi- depende de las áreas neocorticales y puede coincidir
rieron dos divisiones funcionales del sistema límbico con las áreas de asociación sensorial que proporciona-
(Mega et al., 1997); la paleocortal, más vieja, tiene ron primero la información a la formación hipocám-
como centro al hipocampo y a la corteza cingulada, QJDB 4F×BMFT EF SFUSPBMJNFOUBDJØO EFM IJQPDBNQP B
ésta funciona en la integración del afecto, el impul- áreas de asociación sensorial pueden ser importantes
so y la asociación de objetos; por su parte, la división en la consolidación de la memoria nueva. El circuito
más nueva funciona en procesamiento sensorial ex- hipocámpico-entorrinal proporciona una vía de re-
plícito, codificación y control de atención. Los autores troalimentación y, según una hipótesis, es un circuito
sugieren que la distinción orbital prefrontal/amígdala de refuerzo que baja el umbral de las neuronas de la
(asociaciones emocionales e impulsos de apetito) y la corteza entorrinal a fin de reconocer más rápido un
división hipocámpica/cingulada (procesos mnémicos patrón de señales sensoriales (figura 13-4) (Buzsaki et al.,
y de atención) pueden favorecer la interpretación de 

EFTØSEFOFTEFMTJTUFNBMÓNCJDP4VHJFSFORVFMPTEFTØS 4FDSFFRVFMBNFNPSJBSFýFKBVONBQBDPHOJUJWP
denes psiquiátricos pueden ser reinterpretados den- conceptual que es inherente a la formación hipocám-
tro de un marco cerebral, de disfunción límbica y pica y, posiblemente, al hipocampo (Jarrard, 1993).
dividido en tres grupos generales: síndromes límbicos La memoria verbal y contextual puede haberse desa-
disminuidos (p. ej., depresión, Kluver-Bucy), aumen- rrollado de mecanismos de la formación hipocámpica.
tado (p. ej., manía, trastorno obsesivo-compulsivo), y El concepto de mapeo ha sido extendido por algunos
disfuncional (p. ej., psicosis). autores para incluir relaciones lingüísticas y semánti-
cas (Gloor, 1997).
Formación hipocámpica y Un daño bilateral a la formación hipocámpica
tiene efecto devastador sobre la capacidad de alma-
estructuras seleccionadas cenar y recordar información nueva; aun la lesión
La formación hipocámpica, que retiene información más pequeña al hipocampo puede producir daño sig-
nueva por corto tiempo, es importante en el alma- nificativo y duradero a la memoria (Zola-Morgan y
cenamiento y recuerdo de información nueva en la 4RVJSF 
&OMPRVFSFTQFDUBBVOEB×PBMMØCVMP
memoria declarativa (capítulo 11), la cual se basa en temporal izquierdo, éste afecta el aprendizaje verbal,
el aprendizaje de espacio y tiempo (p. ej., habilida- mientras que una lesión en el lóbulo temporal dere-
des motoras, hábitos, emociones) y es independien- cho afecta al no verbal.
UFEFMIJQPDBNQP 4RVJSF 
1PSFMDPOUSBSJP FM Las proyecciones de la formación hipocámpica 219
almacenamiento a largo plazo de nueva información forman el fórnix, y muchas de las fibras de éste termi-
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 13

nan en los núcleos septales y en los cuerpos mamilares


4  åHVSB   Z   åHVSB  Z åHVSBT  Z

4FSFQPSUØRVFMFTJPOFTFOFMGØSOJY 7BO$SB-
NPOZ4DIVSJ 
ZMBTPCTFSWBEBTFOMPTDVFSQPT
mamilares en el síndrome de Korsakoff (Kopelman,
1995) se correlacionan con la amnesia; en tanto que el
daño en otras estructuras, incluyendo el tálamo medial
(ver capítulo 9), también puede producir amnesia.
El ritmo theta es un patrón electroencefalográfi-
co (EEG) que varía de 4 a 12 Hz, registrados en el hi-
pocampo de conejos y otros roedores durante ciertas
DPOEJDJPOFTEFMDPNQPSUBNJFOUP 7BOEFSXPMG 

4FIBFTQFDVMBEPRVFFMSJUNPUIFUBFTJNQPSUBOUFFO
la vivacidad y creación de un mapa espacial que sea
conducido al aprendizaje, aunque parece que está
ausente en primates y humanos (Huh et al., 1


Núcleos septales y núcleo accumbens


Los núcleos septales han sido implicados en la me-
NPSJB 4 åHVSB
ÏTUPT KVOUPDPOFMOÞDMFPCBTBM
(de Meynert), son núcleos colinérgicos y presentan
degeneración en el mal de Alzheimer (Arendt et al.,
1983; Coyle et al., 1983). Lesiones en humanos, que
incluyan el área septal, pueden producir pérdida de
memoria junto con hiperemocionalidad (Bondi et al.,
1993).
4FIBSFQPSUBEPRVFFYJTUFVOBDBWJEBEEFUBNB-
ño variable en el septo pelúcido hasta en 85% de la
población (figura 13-9; Nopoulos et al., 1996, 1997);
la presencia o ausencia de esta cavidad no diferencia
entre pacientes control y psiquiátricos; sin embargo,
sólo se encontró un número de estas cavidades de Figura 13-9. Una cavidad del septo pelúcido se encuentra en
moderados a largos (grado 3-4) en un esquizofréni- poblaciones tanto normales como esquizofrénicas; sin embargo,
es más grande en esta última. La cavidad del septo pelúcido en
DP 4IJPJSJet al,. 1996) y en pacientes con desorden condiciones normales es clasificada como “pequeña” (flecha
afectivo y desorden de personalidad de tipo esquizo- superior) al ser observada en dos resonancias magnéticas (RM)
GSÏOJDP ,XPO et al., 1998). El cierre de la cavidad contiguas con tajadas coronales de 1.5 mm. En tanto, es clasi-
ficada como “larga” cuando se ven al menos cuatro tajadas
está determinado en su desarrollo por el alargamiento coronales contiguas (RM) de 1.5 mm (flecha inferior). (Reprodu-
del cuerpo calloso y el hipocampo. La cavidad larga cida y modificada con autorización de Nopoulos P., Swaze, V.,
QVFEFSFýFKBSFMBQBSFOUFQFRVF×PUBNB×PEFMDVFSQP Flaum, M., Ehrhardt. J. C., Yuh, W. T., y Andreasen, N. C. 1997. La
cavidad del septo pelúcido en normales y pacientes con esqui-
calloso y del hipocampo durante el periodo de desa- zofrenia como lo detecta la creación de imágenes por resonan-
rrollo en el que normalmente se cierra la cavidad. Esto cia magnética. Biol. Psychiatry 41:1102-1108.)
parece coincidir con lo que se suponía de la severidad
del alargamiento de la cavidad del septo pelúcido, que 4FMG Z /FTUMFS  
 QVFT MBT OFVSPOBT accumbens
se cree se correlaciona con esquizofrenia iniciada en la aumentaron su actividad con la administración de
niñez (Nopoulos et al., 1998; Takahashi, et al.,
 cocaína (Peoples et al., 
 &O DPNQBSBDJØO  MPT
El núcleo accumbens, por su parte, es reconoci- fármacos que bloquean a los receptores de dopamina
do como centro de recompensas del cerebro (figuras dan como resultado aumento en el consumo de alco-
Z
ZTFBTPDJBDPOMBBDUJWJEBEMPDPNPUPSB hol en ratas (Dyr et al., 1993). El retiro de kis fñarna-
y las acciones reforzadoras de los psicoestimulantes y cis se correlaciona con la disminución en la liberación
otros fármacos adictivos; incluso la función de los de dopamina y el aumento en la liberación de acetil-
220 fármacos elevadoras del humor se cree que coincide coilna en el núcleo accumbens (Rossetti et al., 1992);
con la liberación de dopamina liberada en este núcleo por su parte, la ansiedad coincidente con el retiro de
Sistema límbico: revisión

Corteza orbital
su disponibilidad (Di Chiara, 1998). Este aprendi-
Comportamiento socialmente aceptable zaje se describe como patológico porque no sufre
una habituación como el aprendizaje asociado con
el alimento (Bassareo et al &WFSJUUZ3PCCJOT 

4FDPOTJEFSBRVFMB[POBDFOUSBMEFMaccumbens
opera junto con la corteza prefrontal proporcionando
Núcleos la motivación para buscar una recompensa y convier-
accumbens Amígdala
te la motivación en acción (Di Chiara, 1999).
Sensación Ansiedad Las mujeres presentaron poca activación del sis-
de bienestar
tema μ-opioide en el núcleo ipsilateral accumbens a
un estímulo de dolor al compararse con los varones
(Zubieta et al., 
 UFØSJDBNFOUF  FTUB SFEVDDJØO
Lóbulo temporal
Hipotálamo
anteroinferior
permitiría una transmisión más eficiente del dolor y
es consistente con estudios que demuestran que las
Núcleos autónomos NVKFSFT QSFTFOUBO SFTQVFTUBT NÈT BMUBT BM EPMPS 'J-
Endocrinas Corteza de asociación llingham y Maixner, 1995; Coghill et al., 1999); aun-
del tallo cerebral
que también se les diagnostica frecuentemente en
condiciones persistentes de dolor (Unruh, 1996).
Figura 13-10. Un esquema general de los elementos del sistema
límbico sugiere que normalmente existe un balance entre los nú-
cleos septales (contentamiento) y la amígdala (ansiedad). Las
sensaciones recibidas son identificadas por áreas de asociación
La amígdala y estructuras relacionadas
cortical y están etiquetadas con grado de familiaridad por el Las señales sensoriales recibidas que llegan a las corte-
lóbulo temporal anterior inferior, incluyendo el hipocampo. La
corteza orbital sirve como experiencia pasada con situaciones
zas de asociación sensorial quedan simultáneamente
sociales. La asignación emocional del complejo septal-amígda- para la amígdala y el hipocampo, el cual tiende a re-
la es influenciado por el estado autónomo. Los efectos del com- cordar facetas específicas de la experiencia sensorial y
plejo septal-amígdala se realizan por respuestas emocionales
del hipotálamo y los centros autónomos del tallo cerebral.
las vincula con detalles de hechos pasados, especial-
NFOUFDPOSFGFSFODJBBTF×BMFTWJTVBMFT4FIBTVHFSJ-
do que la información sensorial alcanza a la amígdala
fármacos puede deberse a un aumento en la actividad por dos rutas; una se dirige a través del hipotálamo y
de la amígdala tras una disminución de dopamina del permite una respuesta emocional rápida, primitiva; la
ÈSFB UFHNFOUBM WFOUSBM 1JMPUUF Z 4IBSQF  
 4F segunda es indirecta por la corteza y resulta en una
ha teorizado que la reducción de la dopamina en la respuesta más lenta, más cognitiva (Kandel y Kupfer-
amígdala y el hipocampo genera ansiedad, antojo o mann, 1995).
ambos, por sustancias que proporcionan alivio tempo- Una vez que el estímulo llega a la amígdala es
ral liberando dopamina (Blum et al., 1996). reconocido y se le asocia con una dimensión afecti-
La corteza del núcleo accumbens es un objetivo va. La evidencia sugiere que la amígdala representa el
importante de los fármacos psicoactivos, pues al pare- sistema central del miedo y que es crítica en la adqui-
cer ésta fortalece las asociaciones de estímulo-recom- sición y expresión del miedo condicionado, así como
pensa en respuesta a la dopamina, cuyo aumento en de la ansiedad (Davis, 1992). El significado emocional
el espacio extracelular de la corteza accumbens, y no apropiado es asociado si el hecho actual ocurre en
en la zona central en el caso tanto de las ratas como de una atmósfera psicoafectiva aprendida, previamen-
MPTIVNBOPT %J$IJBSB 
TFEFCFBGÈSNBDDPT te relacionada con hechos sociales y otras formas de
adictivos. El núcleo del lecho de la estría terminal, par- comportamiento de afiliación. La amígdala responde
te de la amígdala extendida, también es sensible a los activando grupos de conexiones. Así pues, primero, la
fármacos psicoactivos. En este sentido, la cafeína es amígdala recluta respuestas autónomas y endocrinas
un fármacos no adictivo y, por ende, no aumenta la apropiadas por medio de sus conexiones con el hi-
dopamina en la corteza accumbens (Acquas et al., potálamo y el tallo cerebral; segundo, envía señales
*LFNPUP 
NJFOUSBTRVFMBTSFDPNQFOTBT de regreso al hipocampo para reafirmar el significa-
alimenticias (p. ej., el chocolate) también producen do emocional de las que entraron simultáneamente
la liberación de dopamina en la corteza accumbens al hipocampo; finalmente, tanto el hipocampo como
(Bassareo et al %J$IJBSBZ#BTTBSFP 
4F la amígdala proyectan señales de regreso al primero
percibió una menor activación de ambas en la zona para reafirmar el significado emocional de las señales
central. La liberación de dopamina en la corteza desem- que han entrado a éste: tanto el hipocampo como la
peña un papel decisivo en el aprendizaje de la asocia- amígdala proyectan señales de regreso a las cortezas 221
ción entre los fármacos y los estímulos que predicen de asociación sensorial, donde, con el tiempo, proba-
El cerebro y la conducta. Neuroanatomía para psicólogos Capítulo 13

blemente se crea la memoria del suceso. La próxima geribles (p. ej., vasos de unicel, gasa quirúrgica, papel
vez que lleguen las mismas señales sensoriales a la TBOJUBSJP FUD.FOEP[BZ'PUJ 
-PTQBDJFOUFT
corteza de asociación sensorial la respuesta emocional examinaron oralmente todos los objetos. La hiper-
BQSFOEJEBTFSÈFWPDBEBDPONÈTFåDJFODJB4JFOFMGV- sexualidad es rara; sin embargo, son comunes los comen-
turo se experimentan menos señales sensoriales, el eje tarios sexuales inapropiados (Trimble et al., 1997).
amígdala-hipocampo podría activarse para responder
con las mismas emociones (Kesner, 1992).
Las conexiones entre la amígdala y la corteza or- Epilepsia del lóbulo temporal
bital prefrontal son importantes en las reacciones a
estímulos socialmente significativos y en el control de Un ataque total al lóbulo temporal es precedido por
DPNQPSUBNJFOUPBHSFTJWP %F#SVJO 
&OBMHV- un aura que indica compromiso límbico, ésta puede
nos casos un conjunto mínimo de estímulos puede ser incluir alucinaciones olfatorias, sensaciones instinti-
capaz de reactivar una vaga experiencia pasada sin los vas, temor, déjà vu y automatismos motores, a más
detalles de esa vivencia, produciendo la sensación de de que se pueden observar desórdenes del comporta-
déjà vu (Gloor, 1997). Las conexiones con la circun- miento interictal (Trimble et al., 1997); éstos incluyen
volución cingulada posterior han sido importantes en depresión, psicosis esquizofreniforme y un síndrome
la apreciación de la ansiedad (McGuire et al., 1994); de comportamiento interictal que consiste en pertur-
sin embargo, otros creen que la corteza prefrontal es baciones afectivas y cambios de personalidad a largo
indispensable en la apreciación de emociones genera- plazo. Pueden aparecer delirios varios años después
das en la amígdala (Kandel y Kupfermann, 1995). del inicio de los ataques.
Una lesión bilateral del lóbulo temporal anterior Un subgrupo de estos pacientes presentó el sín-
produjo cambio en el comportamiento del normal- ESPNFEF(BTUBVU(FTDIXJSE FMDVBMDPOTJTUFFOVOB
mente agresivo mono rhesus (Kluver y Bucy, 1939), serie de comportamientos que incluyen hiperreligio-
pero animales lesionados que eran notablemente dó- sidad, hiperestesia, preocupaciones filosóficas, dis-
ciles perdieron el miedo y la agresión; aunque al ser li-
función sexual e irritabilidad. Este síndrome ha sido
berados en ambiente silvestre no mostraron respuesta
subdividido en tres subgrupos de comportamiento
agresiva al ser atacados por extraños. Estaban alejados
(Bear, 1986); el primero, una alteración de impulsos
del grupo y perdieron su estatus social. Mas en el labo-
incluyendo comportamiento sexual, agresión y mie-
ratorio presentaron comportamiento sexual anormal
con aumento de actividad autoerótica homosexual o do; el segundo, preocupación por conceptos religio-
heterosexual, y no se comprometieron sexualmente sos, morales y filosóficos, y, el tercero, el paciente es
en ambiente silvestre. Además, vale destacar que las incapaz de terminar una idea, a menudo durante una
madres perdieron interés en sus crías, exagerando el conversación y cambia radicalmente a otro tema.
comportamiento oral y examinando todo, volviéndose Pacientes con epilepsia en el lóbulo temporal
indiscriminadas en sus preferencias dietéticas. Comie- pueden presentar hiperemotividad y bastante agresivi-
ron alimentos previamente desechados y cosas que no dad. De los individuos con explosiones intermitentes
eran propiamente alimentos, incluyendo heces. Exhi- EFWJPMFODJBUJFOFFQJMFQTJBEFMMØCVMPUFNQPSBM
bieron hipermetamorfosis, la cual es una tendencia a (Elliot, 1992). Las proyecciones del área temporolím-
prestar atención y a reaccionar a cada estímulo visual. bica al gris periacueductal del tallo cerebral y los nú-
Al mismo tiempo presentaron agnosia visual. Estos DMFPTSBGF åHVSBTZ
TFQVFEFODPOTJEFSBS
síntomas constituyen el síndrome Kluver-Bucy. para los niveles disminuidos de serotonina reportados
como asociados con comportamiento violento y sui-
cidio (Marazzoti y Conti, 1991).
Otras consideraciones conductuales Las alucinaciones y delirios están asociados con
disfunción límbica que involucra estructuras tanto
Síndrome Kluver-Bucy superficiales como profundas del lóbulo temporal
El síndrome completo de Kluver-Bucy se observa (Elliott et al., 
 -PT EFMJSJPT TPO B NFOVEP EF
rara vez en humanos (Yilmaz et al.,,JMFet al., tipo paranoide y se observan en aproximadamen-

TØMPBRVFMMPTDPOEB×PFOFMMØCVMPUFNQPSBM UF  EF QBDJFOUFT RVF TVGSFO FQJMFQTJB EFM MØCVMP
son quienes lo presentan y son muy plácidos y no dis- temporal. El reclutamiento del lóbulo frontal y la ac-
222 criminan en sus preferencias dietéticas: incluso varios tividad del lóbulo temporal podrían ser requisitos del
han muerto por atiborrar sus bocas con objetos indi- delirio (Trimble et al., 1997).
Sistema límbico: revisión

Otras consideraciones conductuales Alheid, G.' Z)FJNFS - 


5IFPSJFTPGCBTBMGPSF-
brain organization and the “emotional motor system”.
Episodios de tristeza temporal reportados en un gru- *O ( )PMTUFHF  3 #BOEMFS  BOE $# 4BQFS FET

po de mujeres saludables activaron las estructuras The Emotional Motor System. Amsterdam: Elsevier,
límbica, bilateral y paralímbica, tal como se demostró pp. 461-484.
BMNFEJSFMýVKPTBOHVÓOFPSFMBUJWP&ODPNQBSBDJØO  Amaral, D.G., Price, J.L., Pitkanen, A., y Carmichael,
la felicidad pasajera no correspondió con actividad 45 
 "OBUPNJDBM PSHBOJ[BUJPO PG UIF QSJNB-
aumentada, sino más bien con reducciones extendidas te amygdaloid complex. In: J.P. Aggleton (ed.). The
EFM ýVKP TBOHVÓOFP  FTQFDJBMNFOUF FO SFHJPOFT UFN- Amygdala: Neurobiological Aspects of Emotion, Me-
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et al., 1995). pp. 1-66.
La procaína intravenosa activa las estructuras
Arendt, T., Bigl, V, Arendt, A., y Tennstedt, A. (1983).
límbicas en animales; en humanos, evoca experiencias
Loss of neurons in the nucleus basalis of Meynert in
emocionales y psicosensoriales, incluyendo disforia,
Alzheimer’s disease, paralysis agitans and Korsakoff’s
euforia, temor y alucinaciones, estas últimas en el
disease. Acta Neuropathol. 61
sentido auditivo se correlacionan con activación tem-
#BTTBSFP  7  %F -VDB  ."  Z %J $IJBSB  ( 

poral superior; las visuales, por su parte, se correlacio-
Differential expression of motivational stimulus
nan con el lóbulo occipital mesial y la activación de la
properties by dopamine in nucleus accumbens
amígdala emparejada con el lóbulo frontal cingulado
shell versus core and prefrontal cortex. J. Neurosci.
anterior y frontal lateral (Ketter et al., 
4FIBO
22
reportado aumentos en la actividad cerebral bilateral
Bassareo, V., De Luea, M.A., Aresu, M., Aste, A., Ariu, T.,
en áreas límbicas incluyendo las circunvoluciones hi-
pocámpicas, ínsula y corteza cingulada anterior des- Z%J$IJBSB ( 
%JGGFSFOUJBMBEBQUJWFQSPQFS-
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anales de psicología © Copyright 2004: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. Murcia (España)
2004, vol. 20, nº 2 (diciembre), 223-240 ISSN edición impresa: 0212-9728. ISSN edición web (www.um.es/analesps): 1695-2294

Amigdala, corteza prefrontal y especializacion hemisferica en


la experiencia y expresion emocional
Juan Pedro Sánchez-Navarro* y Francisco Román

Universidad de Murcia

Resumen: Los datos provenientes de la neurociencia seña- Title: Amygdala, prefrontal cortex, and hemispheric spe-
lan a varias estructuras, tanto subcorticales como corticales, cialization in emotional experience and expression.
relacionadas con la conducta emocional. Tanto los datos Abstract: Data coming from neuroscience studies point to
derivados de la investigación con sujetos normales como several structures, both subcortical and cortical, related to
los procedentes de estudios que han empleado pacientes emotional behavior. Either the data deriving from research
con daño cerebral y técnicas de neuroimagen funcional en employing non-damaged subjects and those coming from
sujetos normales, señalan a la amígdala como una estructu- brain damage studies and functional neuroimage tech-
ra fundamental en la emoción, particularmente en la res- niques point to the amygdala as a key structure in emotion,
puesta a estímulos de contenido negativo. Además, una particularly in the response to negative stimuli. In addition,
creciente cantidad de estudios han encontrado que diferen- a growing body of research has found that different re-
tes regiones de la corteza prefrontal, concretamente la or- gions of the prefrontal cortex (e.g., orbitofrontal and me-
bital y medial, participan en distintos aspectos de la emo- dial) are implied in emotion. Hence, we will review in this
ción. En este artículo revisaremos los datos que se tienen paper the data about the relationship of these structures in
en la actualidad acerca de la implicación de estas estructu- the emotional behaviour and the hemispheric specializa-
ras en la conducta emocional así como la especialización tion.
hemisférica. Key words: Neuropsychology; emotion; amygdala; pre-
Palabras clave: Neuropsicología; emoción; amígdala; cor- frontal cortex; hemispheric specialization; brain damage.
teza prefrontal; especialización hemisférica; daño cerebral.

Distintos trabajos han tratado de mostrar cuá- encuentran implicadas en la conducta emocio-
les son las estructuras cerebrales implicadas en nal.
la conducta emocional. Clásicamente se enten-
día que la vida emocional dependía de las es- Hipotálamo y conducta emocional
tructuras que formaban el sistema límbico, re-
cibiendo una atención especial el hipotálamo y El hipotálamo es una estructura que clásica-
la amígdala. En los últimos años también se ha mente se ha relacionado con la emoción. Bard
visto que otras estructuras corticales se encuen- (1928) sustituye la propuesta de Cannon (1927)
tran implicadas en la emoción, como es la cor- acerca del papel central que tenía el tálamo en
teza prefrontal. Así mismo, los estudios realiza- la conducta emocional, proponiendo al hipotá-
dos con pacientes con daño cerebral adquirido lamo como la principal estructura cerebral rela-
así como de neuroimagen funcional en sujetos cionada con la emoción. La propuesta de
normales, muestran que tanto la amígdala co- Cannnon provenía de estudios que mostraban
mo la corteza prefrontal se encuentran impli- que la lesión del hipotálamo anterior en ratas
cadas en la conducta emocional de uno u otro provocaba reacciones parecidas a la ira, aunque
modo. En las siguientes secciones revisaremos se trataba de conductas desorganizadas y sin ir
las principales estructuras cerebrales, en con- dirigidas a un objeto concreto (“falsa ira”). Pos-
creto la amigdala y la corteza prefrontal, que se teriormente se vio que la estimulación del hipo-
tálamo posterior y de las regiones mesencefáli-
* Dirección para correspondencia [Correspondence cas adyacentes provocaba reacciones de ira y
address]: Juan Pedro Sánchez Navarro. Departamento ataque, acompañadas de reacciones de tipo
de Anatomía Humana y Psicobiología. Facultad de simpático como taquicardia, hipertensión,
Psicología. Campus de Espinardo. Universidad de
Murcia. 30100 Murcia (España). hiperpnea, secreción de adrenalina e inhibición
E-mail: jpedro@um.es de la motilidad intestinal, lo que dio lugar a

- 223 -
224 Juan Pedro Sánchez-Navarro y Francisco Román

pensar que el hipotálamo estaría implicado en mostraron que tras la extirpación bilateral del
el inicio de la respuesta de defensa (Hess, lóbulo temporal anterior en estos animales
1957). De las diferentes regiones citoarquitec- provocaba reacciones de ira, miedo, manse-
tónicas en las que se encuentra dividido el hi- dumbre, hiperoralidad, cambios en los hábitos
potálamo (periventricular, infundibular, lateral, alimenticios e hipersexualidad. Fue algunos
medial y rostral o preóptica), el área que se ha años más tarde cuando Weiskrantz (1956) atri-
relacionado con la conducta defensiva es el nú- buyó dichos cambios a la lesión de la amígdala.
cleo ventromedial del hipotálamo medial, el Funcionalmente, la amígdala está conside-
cual presenta abundantes conexiones con la rada como una estructura esencial para el pro-
sustancia gris central (LeDoux, 1987). Sin em- cesamiento emocional de las señales sensoria-
bargo, algunos estudios han indicado que la re- les, ya que recibe proyecciones de todas las
gulación de las respuestas de tipo agresivo re- áreas de asociación sensorial. Es esta conver-
quiere también la participación del hipotálamo gencia de proyecciones anatómicas la que sitúa
anterior, atribuyéndole a esta región un papel a la amígdala como la estructura responsable
esencial en la expresión de la conducta de de- para la formación de asociaciones entre los es-
fensa afectiva (Fuchs, Edinger y Siegel, 1985a, tímulos y el refuerzo o el castigo (Jones y
1985b). Mishkin, 1972; Rolls, 1986). Además de las
No obstante, la consideración de que el hi- proyecciones corticales procedentes de las dis-
potálamo desempeña una función clave en el tintas áreas de asociación sensorial, la amígdala
inicio de la respuesta de defensa ha sido cues- también recibe aferencias talámicas (Le Doux,
tionada. Así, en los trabajos de Bandler (1982) y 1987). Este conjunto de proyecciones, tanto ta-
Bandler y McCulloch (1984), por ejemplo, se lámicas como corticales, hacia la amígdala es lo
observa que la inyección de glutamato en el ce- que posibilita que se dote de un significado
rebro medio provoca la aparición de la respues- afectivo a las características estimulares. Me-
ta de defensa, mientras que la estimulación del diante las conexiones tálamo-amigdalinas se
hipotálamo mediante este agente neuroquímico producirá un procesamiento del significado
no la provoca, lo que lleva a estos autores a su- afectivo de las características estimulares senso-
gerir que la respuesta de defensa se encuentra riales muy simples (ej. un pitido o un flah lumi-
mediada por eferencias hacia la sustancia gris noso), mientras que a través de las conexiones
central provenientes de otras regiones distintas tálamo-corticales se produciría el procesamien-
al hipotálamo, en concreto de la amígdala. Co- to estimular complejo sin componentes afecti-
mo veremos a continuación, es la amígdala y vos. Por el contrario, mediante las conexiones
no el hipotálamo la estructura implicada en el córtico-amigdalinas se dota a la información
inicio de la respuesta de defensa, mientras que compleja, elaborada en corteza, del componen-
el hipotálamo constituye la estructura respon- te emocional. El orden temporal en el que tiene
sable de los cambios vegetativos que acompa- lugar la activación de cada una de estas proyec-
ñan a la emoción, pero no de su inicio. ciones es diferente, sugiriéndose que puesto
que la vía tálamo-amigdalina es más corta y se
Amígdala y conducta emocional activa antes que la tálamo-cortical, las caracte-
rísticas estimulares más simples activarían pre-
De todas las estructuras subcorticales, la amíg- viamente los circuitos emocionales amigdali-
dala es la que se ha relacionado de un modo nos, preparando a esta estructura para recibir la
más consistente con la emoción, tanto en ani- información más compleja y elaborada proce-
males como en humanos (LeDoux, 1993). La dente de la corteza y, entonces, dotarla de su
identificación de la amígdala como una región componente emocional (LeDoux, 1989).
relacionada con la emoción se inicia a partir de En humanos, la participación de la amígdala
los trabajos, ya clásicos, realizados en monos en la conducta emocional se ha estudiado a
por Klüver y Bucy (1937, 1939). Estos estudios partir tanto de pacientes con afectación amig-

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


Amigdala, corteza prefrontal y especializacion hemisferica en la experiencia y expresion emocional 225

dalina como de sujetos neurológicamente nor- (1997) muestra que la lesión bilateral de la
males mediante el empleo de técnicas de neu- amígdala produce una alteración en la identifi-
roimagen funcional. A continuación presen- cación del tono emocional, particularmente de
tamos la información proporcionada por cada las expresiones verbales de ira y de miedo. Pe-
uno de estos métodos. ro, sin embargo, estos hallazgos no han sido
replicados sistemáticamente. Un ejemplo de
Identificación de la participación la ello lo encontramos en el estudio llevado a ca-
amígdala en la conducta emocional bo por Adolphs y Tranel (1999) quienes no en-
mediante el estudio de pacientes con contraron una participación de la amígdala en
afectación cerebral. la identificación del tono emocional en la pro-
sodia.
La extirpación de la amígdala se ha emplea- Los estudios con pacientes con lesión
do en humanos con fines terpeúticos, en con- amigdalina también han puesto de manifiesto la
creto para reducir la agresividad, violencia e hi- implicación de esta estructura en el condicio-
peractividad (Aggleton y Mishkin, 1986). Tras namiento emocional. A este respecto, Bechara
la extirpación de esta estructura es más difícil et al., (1995), empleando la respuesta electro-
provocar miedo y agresividad en el paciente, dérmica en un paradigma de miedo condicio-
apareciendo una disminución significativa de la nado similar al utilizado en la investigación
hiperactividad, la cual alcanza niveles similares animal, observan que en los pacientes con le-
a los observados en sujetos normales, y un au- sión bilateral de la amígdala se produce un blo-
mento del control emocional (Halgren, 1981). queo completo en la capacidad para adquirir
En este sentido, Lee et al. (1998) informaron respuestas electrodérmicas condicionadas a un
que la extirpación bilateral de la amígdala redu- estímulo de sobresalto. Este hecho sugiere que
cía el número de episodios agresivos en dos la amígdala, no siendo la estructura responsable
pacientes que padecían una agresividad intrata- de la aparición de la respuesta electrodérmica,
ble farmacológicamente aunque, no obstante, tal y como demostraron Tranel y Damasio
continuaban presentando dificultades para con- (1989), es esencial para el condicionamiento
trolar algunos de estos episodios, y una dismi- emocional. En este sentido, la amígdala podría
nución del arousal vegetativo. El hecho de que ser vista como una estructura necesaria para
la lesión bilateral de la amígdala produjese un que pueda producirse una asociación entre los
efecto tanto de docilidad y sosiego como una estímulos sensoriales y el afecto. Además, pues-
reducción en el nivel de activación vegetativo, to que el condicionamiento emocional no se
es interpretado en el sentido de considerar a la bloquea completamente tras la lesión unilateral
amígdala como una estructura encargada de de la amígdala (LaBar et al., 1995), puede pen-
mediar estos efectos en humanos. También se sarse que ambas amígdalas se encuentran im-
ha visto que la lesión amigdalina produce una plicadas en este proceso de aprendizaje emo-
alteración del reconocimiento de expresiones cional.
faciales emocionales (Young et al., 1995), redu- Dentro del ámbito psicofisiológico, otros
ciendo la capacidad de los pacientes para iden- autores (p.e., Angrilli et al.. 1996; Bradley et al.
tificar tanto la emoción de miedo como su in- 2001 y Lang, Bradley y Cuthbert, 1997, 1999)
tensidad en imágenes de caras humanas han empleando como índice de medida la mo-
(Adolphs et al., 1994; 1995. Para una revisión dulación emocional el parpadeo reflejo de so-
ver Adolphs, 2002). bresalto, índice este que se ha configurado en
Por otra parte, aunque los resultados no los últimos años como una medida muy sensi-
son concluyentes, se ha sugerido que la amígda- ble para el estudio de la emoción (Bradley et al.
la podría participar en el reconocimiento de la 2001). Lang et al. (1997, 1999) demostraron ex-
prosodia emocional (Torras, Portell y Morgado, perimentalmente que durante la visión de imá-
2001). En este sentido, el trabajo de Scott et al. genes de contenido afectivo agradable, la mag-

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


226 Juan Pedro Sánchez-Navarro y Francisco Román

nitud de la respuesta de parpadeo reflejo de De los estudios realizados con pacientes


sobresalto, es menor que cuando se está visua- con lesión amigdalina se desprende que esta es-
lizando una imagen de contenido neutro y, por tructura es necesaria para la asociación de estí-
el contrario, cuando se está visualizando una mulos sensoriales con el afecto, para la genera-
imagen de contenido afectivo desagradable la ción de distintas emociones, especialmente de
magnitud de dicha respuesta es mayor que ante tipo desagradable o negativo (como el miedo, la
la visualización de imágenes neutras y agrada- ira o el asco), así como para mediar el nivel de
bles. Es precisamente esta especial sensibilidad arousal vegetativo e identificar las expresiones
para discriminar entre estímulos agradables, faciales emocionales.
neutros y desagradables lo que ha permitido
que esta técnica se esté introduciendo de mane- Identificación de la participación de la
ra importante en el estudio de la emoción. Los amígdala en la conducta emocional
primeros autores en emplear esta técnica en mediante el empleo de técnicas de neu-
pacientes con daño cerebral fueron Angrilli et roimagen funcional.
al. (1996), quienes observaron una ausencia de
la potenciación del reflejo de sobresalto ante En estudios con sujetos neurológicamente
estímulos de carga emocional desagradable en normales en los que se han empleado técnicas
un paciente con lesión amigdalina. Más recien- de neuroimagen funcional, se ha observado que
temente, Buchanan, Tranel y Adolphs (2004) la amígdala se activa durante la respuesta de
han corroborado estos datos empleando el miedo condicionado (LaBar et al. 1995), duran-
mismo paradigma en una muestra de pacientes te el procesamiento de caras emocionales (Mo-
con lesión en esta estructura. En general, los rris et al.,1996) y durante la visión de imágenes
resultados de los estudios que utilizan la modu- de contenido desagradable (Lane et al., 1997b).
lación emocional del parpadeo reflejo de sobre- En este sentido, en el estudio de Morris et al.
salto indican que la lesión amigdalina bloquea (1996), en el que los sujetos observaban caras
la potenciación de dicha respuesta ante estímu- con contenido emocional, se identificó una ac-
los de miedo y asco, lo que es una prueba más tivación diferencial de la amígdala, obtenida
de la participación de la amígdala en el control mediante Tomografía por Emisión de Positro-
emocional. nes (PET), en función del tipo de emoción que
En cuanto a la participación diferencial de expresaban las caras. La mayor activación ante
la amígdala derecha e izquierda en la función expresiones de miedo se producía en la amíg-
emocional, se ha sugerido la existencia de una dala izquierda y la corteza periamigdalina. Re-
posible asimetría. A la amígdala izquierda se le cientemente, Sato et al., (2004) han encontrado
ha relacionado con la codificación y extracción una relación similar, pero en este caso con la
de las características estimulares de la emoción emoción de ira. Por su parte, Tabert et al.,
así como con los procesos del lenguaje emo- (2001), en un estudio en el que registraban la
cional, mientras que la amígdala derecha se en- actividad amigdalina mediante resonancia mag-
contraría implicada en los mecanismos de re- nética nuclear funcional (RMNf) durante una
cuperación de la información emocional, espe- tarea en la que los sujetos tenían que seleccio-
cialmente la de tipo visual (Markowitsch, 1998). nar cuál de entre tres palabras era la más des-
Pero el hecho de que no siempre se haya en- agradable o la más neutra, encontraron mayor
contrado esta lateralización en pacientes con le- activación de la amígdala derecha durante la
siones amigdalinas unilaterales ha llevado a su- evaluación de las palabras desagradables. Ade-
gerir que no existe una especialización laterali- más, estos autores observaron una mayor acti-
zada de la función emocional en las amígdalas, vación de la corteza occipital ante las palabras
sino más bien que ambas contribuyen del mis- emocionales que correlacionaba con la activa-
mo modo en los procesos emocionales y de ción de la amígdala, por lo que los autores sugi-
condicionamiento (Peper et al., 2001). rieron que este hecho podría deberse a la mo-

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


Amigdala, corteza prefrontal y especializacion hemisferica en la experiencia y expresion emocional 227

dulación emocional ejercida por la amígdala Corteza prefrontal y conducta emo-


sobre esta región cortical, resultado éste que cional
también se ha observado empleando otros es-
tímulos de contenido afectivo, como imágenes Aunque el estudio neurobiológico de la emo-
(Lane et al., 1997b; Lang et al., 1998b). En otros ción se ha centrado clásicamente en estructuras
trabajos en los que se han empleado estímulos subcorticales, diferentes trabajos experimenta-
pertenecientes a otras modalidades sensoriales, les y clínicos han asociado la corteza prefrontal
en concreto la auditiva, también se ha hallado humana con la emoción. En este sentido, a di-
una activación amigdalina ante la presentación cha región cerebral se le ha atribuido una fun-
de estímulos con carga emocional. Sander y ción importante relacionada tanto con la expe-
Scheich (2001) observan que los estímulos au- riencia como con la expresión emocional. (Bo-
ditivos de risa y llanto producen activación rod, 1992; Damasio, 1998; Damasio y Van
amigdalina, siendo mayor dicha activación en la Hoesen, 1984; Davidson, 1995, 2003; Davidson
amígdala derecha que en la izquierda para am- e Irwin, 1999; Davidson, Jackson y Kalin, 2000;
bos tipos de estímulos. En general, los resulta- Phillips et al., 2003; Sánchez-Navarro, Martí-
dos obtenidos mediante técnicas de neuroima- nez-Selva y Román, 2004).
gen funcional indican que la amígdala, por lo La región prefrontal es la parte más anterior
menos ante estímulos aversivos, interviene de de la corteza cerebral, ubicada en la parte in-
forma significativa en el procesamiento de los mediatamente anterior a la corteza motora y
mismos, no siendo posible, al menos en la ac- premotora, ocupando la porción más grande de
tualidad, poder atribuir con cierta certeza una los lóbulos frontales. Distintos autores señalan
especialización lateralizada a cada amígdala. que esta corteza prefrontal se puede distinguir
Tomados en conjunto, los resultados pro- de las restantes regiones frontales atendiendo a
cedentes tanto de estudios de pacientes con le- diversos indicadores tales como su composi-
siones amigdalinas como de estudios de neu- ción celular, su inervación dopaminérgica o sus
roimagen funcional en sujetos normales pare- aferencias talámicas (ver Davidson et al., 2000;
cen indicar que la amígdala se encuentra impli- Fuster, 1980; Groenewen, Wright y Uyling,
cada en el procesamiento de la información 1997). En función de su topografía puede divi-
emocional, especialmente de la información dirse en tres regiones claramente diferenciadas
emocional exteroceptiva, con independencia de (Kaufer y Lewis, 1999): prefrontal dorsolateral,
la modalidad sensorial de la misma (Lane et al., órbitofrontal y medial. De estas tres regiones la
1997a; Reiman et al., 1997; Sander y Scheich, corteza órbitofrontal y la medial son las que se
2001; Tabert et al., 2001). Así mismo, aunque han relacionado de uno modo más concreto
en algunos trabajos se sugiere la participación con la emoción.
diferencial de cada amígdala en el procesamien- La región orbitofrontal es una región poli-
to de estímulos con diferente carga emocional, modal que recibe aferencias de todas las áreas
no existe por el momento un consenso. Lo que sensoriales, además de la amígdala, corteza en-
sí parece estar bastante claro es que la amígdala torrinal y circunvolución del cíngulo (Barbas,
es necesaria para responder de un modo este- 2000). A su vez, envía proyecciones a la córteza
reotipado y universal a los estímulos que en- temporal inferior, corteza entorrinal, circunvo-
gendran o señalan peligro, siendo su finalidad lución del cíngulo, hipotálamo lateral, amígdala,
la de preparar al organismo de forma rápida pa- área tegmental ventral, cabeza del núcleo cau-
ra entrar en acción, sin necesidad de que éste dado y a la corteza motora (Kemp y Powell,
deba realizar un procesamiento cognitivo com- 1970; Nauta, 1964; Van Hoesen, Pandya y But-
plejo (Paradiso et al., 1999). ters, 1975). Esta región se encuentra involucra-
da en la respuesta emocional particularmente
cuando ésta implica contingencias aprendidas

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


228 Juan Pedro Sánchez-Navarro y Francisco Román

de refuerzo, constituyendo una zona de con- Identificación de la participación la cor-


vergencia de la estimulación exteroceptiva e in- teza prefrontal en la conducta emocio-
teroceptiva (Derryberry y Tucker, 1992; Rolls, nal mediante el estudio de pacientes
1986). De este modo, esta región inhibe a otras con afectación cerebral.
áreas cerebrales cuando un estímulo deja de
predecir el refuerzo (Thorpe, Rolls y Maddison, Puesto que la corteza prefrontal se encuen-
1983), lo que explicaría las conductas perseve- tra relacionada con la emoción, la lesión de dis-
rativas observadas en sujetos con lesión órbito- tintas localizaciones en dicha corteza conlleva
frontal. Además, los estudios animales mues- la aparición de diversas alteraciones emociona-
tran que la lesión de la corteza órbitofrontal en les. Estudios llevados a cabo con monos, mues-
monos produce una alteración del control tran que la lesión órbitofrontal produce la apa-
emocional inhibitorio, incapacitándolos para rición de respuestas emocionales inapropiadas
cambiar su conducta cuando el significado relacionadas con la comunicación con sus con-
emocional de los estímulos cambia (Días, Rob- géneres (Barbas, 2000), así como una disminu-
bins y Roberts, 1996). ción de la agresividad (Rolls, 1986), mientras
Por su parte, la corteza prefrontal medial que la lesión de la circunvolución del cíngulo
recibe proyecciones de las mismas regiones que (región medial) produce la eliminación del llan-
la órbitofrontal (Barbas, 2000), aunque existen to por separación de la madre en monos jóve-
algunas diferencias. Mientras que la región ór- nes y altera la conducta de apego en adultos,
bitofrontal recibe una mayor cantidad de pro- despreocupándose del cuidado de las crías
yecciones amigdalinas, la región prefrontal me- (MacLean, 1986, 1993).
dial recibe una mayor cantidad de aferencias En humanos, se ha establecido una asocia-
hipocámpicas y una mayor cantidad de proyec- ción directa entre la región prefrontal de la cor-
ciones sensoriales auditivas (Barbas, 1988, teza cerebral y la emoción (Stuss y Benson,
2000; Barbas et al., 1999). Esta región, a dife- 1984; Stuss, Gow y Hetherington, 1992).
rencia de la órbitofrontal que estaría relaciona- Cummings (1985) señala que en función de la
da con el control emocional inhibitorio permi- región prefrontal dañada se producirán diferen-
tiendo el cambio de conducta en función del tes alteraciones de tipo emocional. En general,
significado emocional de los estímulos, parece se ha observado que mientras que la lesión or-
estar relacionada con la comunicación emocio- bitofrontal produce desinhibición, la lesión
nal, modulando los aspectos emocionales de la frontomedial produce acinesia y la dorsolateral
voz, tal y como han mostrado los estudios con apatía. Hecaen y Albert (1978) señalan que la
monos (MacLean, 1985). Además, se ha com- lesión órbitofrontal produce un síndrome de
probado que las neuronas del cingulado ante- desinhibición, caracterizado por un aumento de
rior responden ante la significación y la nove- la impulsividad y la aparición de un comporta-
dad de los estímulos, por lo que se le ha atri- miento social inapropiado. La mayoría de estos
buido un papel relacionado con la tendencia a pacientes presentan comportamientos pueriles
la acción (Gabriel, Sparenborg y Stolar, 1986). y eufóricos, son incapaces de disfrutar de estí-
En general se considera que la corteza prefron- mulos agradables, en especial cuando los re-
tal medial es una región relacionada tanto con fuerzos son de tipo social o intelectual, presen-
la experiencia como con la expresión emocio- tan una pérdida de apreciación de las normas
nal, y es crítica para el procesamiento de emo- sociales y suelen mostrar un bajo nivel de afec-
ciones asociadas con situaciones sociales y per- to, por lo que algunos autores han clasificado a
sonales complejas (Damasio, 1997; Damasio y estos pacientes como pseudopsicopáticos
Van Hoesen, 1984). (Blumer y Benson, 1975; Damasio y Van Hoe-
sen, 1984). De forma específica, en cuanto a la
localización de la lesión orbital Chow y Cum-
mings (1999) observaron que cuando ésta se

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


Amigdala, corteza prefrontal y especializacion hemisferica en la experiencia y expresion emocional 229

focaliza en la porción orbital lateral los pacien- anticipación de una elección que supone un
tes suelen presentar incontinencia emocional, riesgo (para una revisión ver Bechara, 2004;
impulsividad, irritabilidad, conductas de utiliza- Bechara, Damasio y Damasio, 2000). Para ex-
ción y de imitación, trastornos del estado de plicar estos resultados se ha propuesto la
ánimo de tipo depresivo o maníaco, y trastor- “hipótesis del marcador somático”, según la
nos obsesivo-compulsivos. Por el contrario, cual las emociones guiarían los procesos de
cuando la lesión se focaliza a nivel orbital basal toma de decisiones, constituyendo la corteza
las alteraciones estarían más relacionadas con prefrontal ventromedial la estructura crítica en
conducta antisocial, alteración en el reconoci- este proceso (ver Damasio, 1994).
miento de estímulos con un valor de refuerzo, Por último, las lesiones prefrontales dorso-
alteraciones en la extinción conductual y altera- laterales suelen producir una pérdida de impul-
ciones en sus respuestas vegetativas ante estí- so y motivación en los pacientes, presentando
mulos de naturaleza social, y, al igual que ocu- bajo interés e indiferencia por los estímulos y
rría en la lesión orbital lateral, también presen- altos niveles de apatía, por lo que Blumer y
tarían incontinencia emocional e impulsividad. Benson (1975) los han denominado pseudode-
En relación a las lesiones de la región fron- presivos. Estos pacientes muestran con fre-
tal medial, estas se han asociado con una dis- cuencia pobres estrategias organizativas, de-
minución de la expresividad facial emocional, pendencia ambiental y un deterioro en el man-
tanto fingida como espontánea, que no puede tenimiento y cambio conductual, además de
ser explicada por un trastorno motor (Borod, una reducción de la reactividad vegetativa
1992). De este modo, se ha establecido una (Chow y Cummings, 1999; Lee et al., 1998).
asociación entre la lesión bilateral de la porción En cuanto a los cambios que se producen
anterior de la circunvolución del cíngulo y la en los índices psicofisiológicos asociados a le-
presencia de un síndrome acinético, caracteri- siones prefrontales, se ha identificado una alte-
zado por la presencia de una expresión facial ración de la activación vegetativa relacionada
neutra y una falta de movimiento y de comuni- con estímulos emocionales. Así, la lesión en la
cación (Damasio y Van Hoesen, 1984; Macchi, circunvolución del cíngulo o en la corteza ven-
1989). A este respecto, Chow y Cummings tromedial produce una reducción de la respues-
(1999) señalan que la lesión del cingulado ante- ta electrodérmica a estímulos emocionales. En
rior produce una alteración de la motivación, este sentido, Tranel y Damasio (1994) observa-
indiferencia, reducción del pensamiento creati- ron que los pacientes con lesión bilateral fron-
vo y pobre inhibición de respuesta. Por otra tal ventromedial presentaban respuestas elec-
parte, las alteraciones emocionales producidas trodérmicas de menor magnitud que los sujetos
como consecuencia de lesiones muy localizadas normales a imágenes de contenido emocional.
en la región ventromedial se han asociado con Sin embargo, observaron que la lesión restrin-
la incapacidad para anticipar consecuencias fu- gida a esta sola estructura no es suficiente para
turas de la propia conducta. Los trabajos reali- producir esta alteración de la respuesta, ya que
zados por el grupo de Damasio (Bechara et al., aquellos pacientes que presentaban una lesión
1994; Bechara et al.,; Bechara et al., 1997; bilateral frontal ventromedial pero que tenían
1996Bechara et al., 1999;) han mostrado que los preservadas la región frontal dorsolateral y el
pacientes con lesiones bilaterales de la corteza cingulado anterior no presentaban disminución
prefrontal ventromedial presentan dificultades de la respuesta electrodérmica. En un estudio
para anticipar consecuencias futuras tanto posi- posterior, Zahn, Grafman y Tranel (1999)
tivas como negativas. Estos pacientes, además comprobaron que la lesión del cingulado ante-
de mostrar un rendimiento anormal en una ta- rior producía una disminución de la respuesta
rea de toma de decisiones (“Iowa Gambling electrodérmica provocada por estímulos de
Task”), también presentan una disminución de contenido emocional, mientras que los pacien-
la respuesta electrodérmica provocada por la tes mostraban una respuesta normal ante estí-

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


230 Juan Pedro Sánchez-Navarro y Francisco Román

mulos que carecían de contenido emocional En general, los resultados obtenidos a partir
(como tonos puros). Este resultado podría estar de los diferentes trabajos que han relacionado
indicando la existencia de una disociación en las lesiones de la corteza prefrontal con la ex-
las respuestas vegetativas relacionada con dife- periencia y respuesta emocional, indican que, si
rentes estructuras cerebrales en función de la bien esta región interviene en dichos aspectos
complejidad y significación que los estímulos emocionales, es posible establecer una vincula-
tengan para el sujeto. Recientemente, este re- ción entre diferentes sectores prefrontales (or-
sultado ha sido corroborado en nuestro labora- bital, medial y dorsolateral) y distintos tipos de
torio (Sánchez-Navarro, Martínez-Selva y Ro- manifestaciones emocionales (deshinhibición,
mán, 2004) en una muestra heterogénea de pa- expresión facial emocional reducida, alteracio-
cientes con lesión frontal (medial, lateral y orbi- nes en la reactividad vegetativa y dificultad para
tal). Cuando estos pacientes se comparaban anticipar consecuencias futuras).
con sujetos sin daño cerebral, los primeros
mostraban una reducción de la respuesta elec- Identificación de la participación la cor-
trodérmica provocada por estímulos de conte- teza prefrontal en la conducta emocio-
nido emocional (agradable, desagradable y neu- nal mediante el empleo de técnicas de
tro), mientras que la respuesta electrodérmica registro funcional.
provocada por estímulos simples (ruido blanco)
no difería de la mostrada por los sujetos de Los estudios realizados con técnicas de
control. Otro resultado derivado de nuestro es- neuroimagen funcional, aunque son relativa-
tudio fue que los pacientes no mostraron una mente escasos en comparación a los llevados a
modulación emocional de la respuesta de so- cabo en muestras con pacientes con daño cere-
bresalto. Esta ausencia de modulación se debía, bral, han puesto de manifiesto que la región
principalmente, a la ausencia de atenuación de prefrontal se encuentra activa durante todos los
la respuesta ante imágenes de contenido agra- estados emocionales, es decir, participa en los
dable (a diferencia de los sujetos normales que distintos aspectos emocionales con indepen-
sí presentaban dicha atenuación). Este resulta- dencia de la valencia afectiva de los estímulos
do es congruente con los datos procedentes de (Lane et al., 1997a; Reiman et al., 1997). En par-
otros estudios que sugieren que la corteza pre- ticular, Teasdale et al., (1999) encontraron una
frontal se encuentra implicada en el procesa- mayor activación de las áreas 9 (prefrontal me-
miento de los estímulos emocionales de valen- dial), 24 y 32 (circunvolución anterior del cín-
cia agradable o positiva (Lane et al., 1997b; Pa- gulo) de Brodmann durante la visión de imáge-
radiso et al., 1999). Sin embargo, a pesar de esta nes de contenido emocional positivo y negativo
ausencia de modulación de la respuesta de so- que durante la visión de imágenes neutras, es-
bresalto, los pacientes eran capaces de etiquetar pecialmente en el hemisferio derecho, sugirien-
correctamente la valencia o tono afectivo de las do que estas áreas se encuentran relacionadas
imágenes emocionales, lo que sugiere, además, con el procesamiento del significado emocional
la existencia de una disociación entre la res- de los estímulos con independencia de su va-
puestas psicofisiológica y cognitiva provocadas lencia afectiva. Sin embargo, Kesler/West et al.,
por estímulos emocionales. Este último aspecto (2001), empleando caras con diferentes expre-
estaría sugiriendo que la respuesta psicofisioló- siones emocionales, encontraron una cierta es-
gica ante estímulos emocionales dependería, al pecialización para el procesamiento de la emo-
menos en parte, de la integridad de las estruc- ción según su valencia afectiva. En concreto
turas frontales, mientras que el procesamiento identificaron que el surco de la circunvolución
perceptivo y cognitivo de estos estímulos de- anterior del cíngulo se activaba en mayor grado
penderían de estructuras corticales posteriores ante expresiones de felicidad, mientras que la
(Bradley et al., 2003; Lang et al., 1998; Sánchez- región medial de la circunvolución frontal su-
Navarro, Martínez-Selva y Román, 2004). perior lo hacía ante expresiones de ira. No obs-

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Amigdala, corteza prefrontal y especializacion hemisferica en la experiencia y expresion emocional 231

tante, al igual que Teasdale et al. (1999), encon- cara izquierda sobre la derecha para la expre-
traron también una mayor activación de estas sión emocional, indicando, por tanto, una ma-
estructuras en el hemisferio derecho, indepen- yor implicación del hemisferio derecho (Borod,
dientemente de la valencia afectiva de los estí- 1992). Así, cuando los sujetos observan expre-
mulos. siones hemifaciales emocionales tienden a valo-
rar como más expresivas las emociones expre-
Emoción y lateralización hemisféri- sadas en la hemicara izquierda que en la dere-
ca cha (Asthana y Mandal, 1997, 2001). En una
revisión de 49 estudios llevada a cabo por Bo-
El primer autor que hizo referencia a una espe- rod, Haywood y Koff (1997), los autores con-
cialización hemisférica de la emoción fue Jack- cluyen que la hemicara izquierda es juzgada por
son en 1879. Tras observar que los pacientes los sujetos experimentales como más intensa o
afásicos conservaban el lenguaje emocional, expresiva que la hemicara derecha, apuntando
Jackson indicó que el hemisferio derecho era el hacia una superioridad del hemisferio derecho.
responsable de la expresión emocional. Poste- Además de medidas subjetivas acerca de la ex-
riormente, diversos trabajos realizados con pa- presividad mostrada por rostros emocionales,
cientes con daño cerebral hemisférico unilateral también se han realizado trabajos que han me-
han llegado a la misma conclusión, así como dido la actividad electromiográfica de la mus-
trabajos de corte más experimental empleando culatura facial durante la expresión de emocio-
sujetos normales. El estudio de los mecanismos nes. Dimberg y Petterson (2000) registraron la
corticales relacionados con la lateralización de actividad facial de los músculos corrugador super-
la emoción ha planteado dos hipótesis acerca ciliar y cigomático mayor de ambas hemicaras
de la participación diferencial de ambos hemis- mientras los sujetos observaban imágenes de
ferios cerebrales (Borod, 1992; Canli, 1999; pa- expresiones faciales emocionales, encontrando
ra una revisión ver Silberman y Weingartner, que tanto la mayor actividad del músculo cigo-
1986). La primera de las hipótesis considera mático mayor ante las imágenes de felicidad, co-
que el hemisferio no dominante (derecho) pre- mo la mayor actividad del músculo corrugador
senta una superioridad para el reconocimiento superciliar ante las caras de ira, se producían en
de la información emocional así como para la la hemicara izquierda.
regulación del estado de ánimo y del afecto. La segunda hipótesis sobre la especializa-
Los resultados de los estudios que han emplea- ción hemisférica de la emoción plantea que tan-
do medidas electrofisiológicas de la actividad to el reconocimiento como la regulación emo-
cortical han mostrado una mayor activación del cional es bilateral, pero que el hemisferio dere-
hemisferio derecho en distintas condiciones cho se encuentra especializado para el proce-
experimentales como, por ejemplo, durante la samiento de las emociones de carácter negati-
autoinducción de estados emocionales (David- vo, mientras que el izquierdo lo está para el
son y Schwartz, 1976), durante la visión de ma- procesamiento de las emociones positivas. De
terial visual emocional (Müller et al., 1999) y du- este modo, en un cerebro normal el balance en
rante el recuerdo de experiencias emocionales la función emocional de ambos hemisferios se
(Tucker y Dawson, 1984). Otro conjunto de mantendría mediante inhibición recíproca
datos que encuentran una superioridad del (Gainotti, 1989). Dentro de esta hipótesis algu-
hemisferio derecho en el procesamiento emo- nos autores han planteado que aunque existe
cional proviene de estudios acerca de la expre- esta diferenciación hemisférica en función de la
sión facial con significado emocional. Estos es- valencia afectiva de los estímulos, el hemisferio
tudios, partiendo de la existencia de un control derecho sería dominante para la percepción de
contralateral de la musculatura facial inferior, las emociones en general, con independencia
señalan que existe una superioridad de la hemi- de su valencia (Davidson, 1985). Sin embargo,
dado que las investigaciones realizadas no son

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 2 (diciembre)


232 Juan Pedro Sánchez-Navarro y Francisco Román

del todo concluyentes, apareciendo datos tanto hemisferio derecho en sujetos en los que pre-
a favor como en contra de esta hipótesis, algu- domina el afecto positivo, y una mayor activa-
nos autores (p.e., Davidson, 1995; Davidson et ción EEG del hemisferio izquierdo en aquellos
al., 2000) cuestionan la dicotomía entre emo- en los que predomina el afecto negativo (Jones