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CAPITULO DE LA NOBLEZA

Es el primer capítulo de la obra presentando una extensión de cuarenta y cuatro páginas de


contenidos polisémicos, que abarcan desde filosofía, historia, religión hasta la etnología y otras.
En lo que nos concierne, sus primeras siete líneas nos envían de inmediato a un problema
candente entre dos corrientes filosóficas de actualidad en el campo gnoseológico en cuanto al
origen de la vida. Sin embargo, lo más importante del capítulo se encuentra en el área de la
ontología donde Montalvo expone:

…” Dios es uno, la unidad es el infinito del cual nacen todas las cosas; y remontando hacia el
origen de ellas, siempre vamos a parar en el uno, germen fecundo que llena el universo con su
multiplicación infatigable...” Pagina 23.

Lo anterior nos plantea el debate más enconado de toda la historia de la filosofía sostenido entre
dos corrientes filosóficas desde la antigüedad: jónicos y plutonistas.

La escuela Jónica o de Mileto, floreció a fines del siglo VII y VI antes de nuestro calendario, en
las costas del mar Egeo; se consideran fundadores Anaxímenes, Tales de Mileto y Anaximandro.
Ellos establecieron un método de observación rigurosa cuyos resultados era el material con el
cual elaboraban sus abstracciones. Por esto, hoy se les denomina filósofos científicos y por el
uso de la idea de apeiron; algo que existe pero que no puede verse o tocarse, atomistas intuitivos.

A los anteriores se les puede agregar Heráclito de Éfeso, ciudad de Jonia. Nacido en 535 y
muerto en el 484 antes de nuestra era. Las tesis de Heráclito son brillantes y siempre de
actualidad. El fue el primer dialectico que tiene la filosofía, apenas seguido en Roma por el poeta
Lucrecio. Tema tratado por dos gigantes de la filosofía alemana, Hegel y Marx.

El nos dice: …” todo está en constante movimiento y trasformación en un proceso continuo de


nacimiento y destrucción del que nadie ni nada puede escapar”,

Todas sus obras las desaparecieron sus enemigos llegando hasta nosotros escasos fragmentos,
lo mismo sucedió con los jonios. Si la escuela jónica hubiera logrado vencer a los ontologistas
con Platón a la cabeza, hoy estaríamos viviendo en el cosmos con un nivel de vida impensable
por haber descubierto el átomo y la técnica de ponerlo a nuestro servicio en todas las direcciones.

Aristocles, mejor conocido como Platón por tener las espaldas anchas, nació en Egina
probablemente en el 427 y murió en Atenas en 347 antes de nuestro calendario. Hijo de una
familia riquísima, aristocrática y esclavista. Descendiente por línea directa de Solón y
posiblemente de Codro, el último rey de Atenas, jactándose de esto cada vez que tenía la
oportunidad de recalcarlo. Fundador de la academia que sobre vivió 900 años. Tuvo un ejército
de seguidores en vida y luego de su muerte igualmente, hoy hay organizaciones e instituciones
en torno de su nombre para defender y promulgar su filosofía. Espeusipo sucesor en la dirección
de la academia; Plotino el más sobresaliente, Proclo, Porfirio, Agustín de Hipona, Dionisios…
Sus tesis filosóficas son ontologistas; en Fedon sostiene la naturaleza divina e imperecedera del
alma; parte de su obra es una apología a los dioses.

La controversia hoy ha quedado plenamente resuelta por la epistemología a favor de los jonios,
a causa del impresionante avance de la técnica y la ciencia, particularmente de las ciencias
espaciales, donde la información que acumulamos en un solo día, necesita 25 años para
clasificarla. Además, la muerte va a dejar de ser lo inexorable, para convertirse apenas en una
enfermedad. Son muy prometedoras las investigaciones actuales en los descubrimientos para
prolongar la vida humana. Es posible que nuestros descendientes vivan 200, 500, 1.000, 10.000
años, ya se está pensando en nuestra condición imperecedera. El resultado de los veloces y
profundos cambios del pensamiento, hacen que el teísmo sea hoy ajeno a la filosofía, porque
todas las religiones sin excepción, desde las hindúes que adoran a los ratones, mandriles hasta
las llamadas ciento lógicas, se sustentan en el en el mito. A causa de esto, son analizadas en el
campo de la cultura, donde cada sociedad la trata de acuerdo a sus concepciones en el plano
del pensar.
ORIGEN DE LA VIDA

El evolucionismo y el creacionismo se centran en el Darwinismo por una parte, mientras que por
la otra se encuentra el teísmo. Charles Darwin naturalista inglés, demostró científicamente el
origen del hombre y de la vida. La vida entendida en sus primeros pasos en la manifestación
simple de micro-organismos hace miles de millones de años. Fenomenología expresada en
conocimiento objetivo. El teísmo se sustenta en la idea. Idea cuyo pilar fundamental es Deus
(dios), el concepto encierra los cientos de miles de religiones que han existido y existente en la
tierra. Fenomenología cuyo pilar es la imaginación y en consecuencia es abstracción, puesto que
no es posible la experiencia que exige el conocimiento directo. A causa de esto, es conocimiento
subjetivo.

Como vemos, hay dos visiones distintas sobre una misma fenomenología. Aquí, el proceso de la
cognición, es distinto en cada caso, el evolucionismo parte de la comprobación concluyente.
Mientras que los creacionistas se sustenta en la ontología, en la idea; suposición trascendental
para superar el estado irrisorio del sujeto.

Avanzando en la lectura en la primera página y también en toda la obra, en razón de que


Montalvo va y viene sobre el mismo tema; y abandonando la lectura de superficie, para recurrir
a los niveles de segundo y tercer grado, por interrelación dialéctica; entonces el lector encontrará
la piedra angular causa de la disputa entre las dos percepciones del mundo circundante que nos
ocupa; que no es otra distinta, a la categoría de VERDAD. Desde el punto de vista de la filosofía,
como el de la ciencia de hoy, la verdad muestra un rasgo relativo. En razón de esto, la verdad
absoluta es una inexistencia. La verdad es y no es, para poder serlo tiene que conllevar su
negación.

Pero lo enunciado por el autor nos envía a una mayor profundidad cognitiva, tanto espacial como
temporal y de contenido; donde el uno deja de ser el uno para ser el otro. Esto es comprensible
mediante la aprehensibilidad histórica donde el Teísmo es verdad objetiva. La idea de Deus es
necesidad intelectiva, única explicación que el sujeto puede hacer del Ser, puesto que no existe
ni la ciencia ni la técnica. Por ello, el hombre primitivo ante los fenómenos de la naturaleza, que
son para él, intricados e inexplicables, fuerza superior a la suya, los convierte en deidad. Diosa
lluvia, dios sol, etc. Lógica de la intuición, verdad incuestionable porque es objetivación del Ser,
verdad de lo circundante. Elaboración elemental del pensamiento en tanto que principio de la
certeza, saber a la escala primitiva. Este conocimiento que el sujeto tiene sobre el Ser, empieza
a debilitarse con el nacimiento de la técnica y la ciencia. Hecho de un interés fundamental porque
se presenta una ruptura entre el hombre y la naturaleza; la categoría del antagonismo se hace
presente. El sujeto comienza a separarse del Ser o naturaleza mediante la acción cognitiva. Esta
cognición entra en un proceso por movimiento del pensamiento a causa de que el sujeto inicia la
comprensión de los fenómenos naturales logrando explicarlos de manera racional, descubre que
el sol es un astro, un cuerpo en el espacio cósmico, la lluvia un fenómeno igualmente natural y
así sucesivamente. Conocimiento que se trasforma en antítesis de la concepción teística, a causa
del avance indetenible de la naciente ciencia. La consecuencia es que la idea teológica deja de
ser objetiva para convertirse en lo contrario, subjetiva; mientras que el concepto epistémico,
científico; es hoy objetivo, o sea verdad.
LUZ, LUZ, PARA ESE INMENSO DEPÓSITO DE SOMBRAS.

Desde La primera página con la citación de Johann Walfgang Von Goethe, el más destacado
poeta alemán, y uno de los fundadores del romanticismo; hasta en el último capítulo, hay un eje
filosófico categorial presente en toda la obra refiriéndose al campo de la estética. Este tema fue
preocupación para los pensadores de las variadas disciplinas desde la antigüedad. En cuanto a
los filósofos, a partir del siglo XVIII se convirtió en una fatalidad, en razón de que Aristóteles,
uno de los fundadores de la filosofía occidental, escribió un bello texto, sobre lo que nos ocupa,
conocido como la Poética. Por esto, cualquier filósofo de notoriedad se siente con obligación de
tratar el tema. Emmanuel Kant lo hace en la crítica del juicio trabaja la idea de lo bello, Arthur
Schopenhauer nos explica lo bello en Voluntad y Representación. Martín Heidegger nos dice en
qué consiste la obra de arte. Teodoro Adorno en su teoría sobre la estética y así sucesivamente…

Juan Montalvo nos envía a la estética refiriéndose a varias actividades artísticas. En el capítulo
IV, página 573 nos habla de las pinturas del Vaticano y alude a la pintura de caballete. En cuanto
a poesía la obra está empedrada de elogios tanto a los poetas como a sus obras. En materia de
ficción escribió un texto dedicado al tema titulado “El Buscapié, página 555, y con subtítulo
aludiendo a los capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Igualmente hay Muchas alusiones
literarias.

La sola alusión estética, por sí misma, no necesariamente remite al plano de la filosofía. A sí


como tampoco puede afirmarse que una obra que no trate la filosofía o la mencione, carezca de
sus contenidos. En el primer caso, lo que envía al campo filosófico es cómo el escritor trata la
esencia del vocablo. Cómo construye la frase o concepto. De esto depende todo. Montalvo
mediante el tratamiento que le da al tema, no deja duda, si no que en ocasiones se adentra en
el área. Lo anterior lo encontramos claramente en las páginas 378 y 379, donde establece una
categoría propia entre Ingenio y Genio. Metro que mide la calidad de su juicio. En su juicio, es
muy visible el movimiento de cualificación puesto que es diáfano el movimiento ascendente,
Veamos: “Sófocles, ordenando en su cabeza la trama prodigiosa de Edipo Rey, no es
simplemente poeta de ingenio como todos; es un genio.” Fin de la p. 378.

Haciendo uso del método de Martín Heidegger en origen de la obra de arte para develar la
esencia, encontramos que Montalvo nos conduce a la lectura filosófica directa cuando afirma “es
un genio”. Qué origina este genio, interrogaría Heidegger, de dónde ha salido y por qué. Es
aquello del por qué una cosa es, siendo tal como es. Veamos siguiendo a Heidegger. El origen
de Edipo rey es Sófocles. El origen de Sófocles está en Edipo Rey. Por ello, los dos son una y la
misma cosa, puesto que no puede existir el uno sin el otro.

El uno sin el otro no quiere decir que sean iguales. Categorialmente son distintos, inclusive son
opuestos. Sófocles es un sujeto, mientras que Edipo rey es una cosa. Sófocles es una
objetividad, mientras que Edipo Rey es una subjetividad, debido a que es una abstracción. En el
plano de la fenomenología Sófocles sin Edipo Rey no tiene existencia, o a la inversa. Sin
embargo, el asunto es más profundo. Tomados en conjunto o separados, tampoco tienen
existencia. Para poder ser, necesitan de un tercero, con el cual se interrelacionan formando una
unidad. El tercero es la esencia, tanto para Sófocles como para Edipo Rey.

Esto es sencillo de comprender. El tercero les agrega a cada uno un algo diferente que los
particulariza, que los hace distintos, con lo cual no vuelven hacer lo mismo que eran antes, ahora
son otros. Sófocles se ha convertido en un artista, y Edipo Rey en una obra de arte. Entonces
el arte al realizarse como un tercero cumple un objetivo, es por una parte conocimiento, mientras
que por la otra es esencia. El arte en su sentido gnoseológico es un saber, es pensamiento.
Pensamiento distinto al de la ciencia. Es un saber sensible que nace en la subjetividad humana
y no en la objetividad de la certeza, en la comprobación científica.

Conocimiento de qué, esencia de qué, es siempre lo que interroga el filósofo. El arte en su sentido
gnoseológico, es un saber, es pensamiento. Pensamiento distinto al de la ciencia, porque es un
saber sensible que nace en la subjetividad humana, y no en la objetividad de la certeza derivada
de la comprobación científica que establece la ley. El conocimiento de Sófocles para poder ser
él, él en el ahora y en el ahí, en su nuevo estado; hace parte del conocimiento general que
tiene la idea de arte. Mediante el arte el sujeto da un salto cualitativo al acceder al nuevo
conocimiento antes explicado.

En cuanto a la esencia, tomando el sujeto dentro de lo general, el contiene una sola esencia, la
que contenemos todos los seres humanos por el hecho de ser humanos. Donde no hay diferencia
de esencia. La diferencia se presenta cuando Sófocles tiene un algo distinto, o como se dice en
el leguaje de la sociedad de marcado, un agregado.

Un agregado que se lo da el arte, porque es artista. Y lo es, porque ha producido una obra de
teatro; pero una obra de teatro que va más allá, ha traspasado un límite, no un límite cualquiera,
el límite de la calidad trascendente, aquél que exige la esencia para ascender al concepto de
obra maestra. Podríamos continuar en el análisis porque el tema todavía está lejos de
ser agotado; lo tratado es suficiente para aclarar el concepto empírico de ingenio y genio de
Juan Montalvo en el área de la filosofía.

BELLEZA

Juan Montalvo se hamaca en milenio y medio de historia para aflorarnos el cuerpo,


fundamentalmente el femenino, mediante los distintos paradigmas que codifican el cuerpo del
sujeto desde varios ángulos a través del registro de memoria enviándonos al plano de la filosofía.
Empezando porque él considera que en la definición de belleza se presenta la visión de
obstáculo cognitivo, que impide acceder a la categoría estética de la esencia de lo que
entendemos por bello.

En la pagina 113 nos dice: “…así nadie será capaz de manifestar en lo que consiste la belleza.
Belleza material es lo que simpatiza con los ojos y llena el corazón, pudiéramos decir, pero éstos
son efectos de la belleza y no la belleza misma. ¿Por qué son bellas una pintura, una estatua,
una mujer? Porque nos agrada…”

Lo anterior nos plantea de inmediato un interrogante, ¿qué es un cuerpo, y por qué es un cuerpo
bello?

La noción de cuerpo de la filosofía analizada en su forma más elemental o sencilla, se expresa


mediante la idea de que todo cuerpo, entendido éste en el concepto general, no es algo distinto
a una manifestación del Ser. Sea el cuerpo de un árbol, de un animal, de un humano… Todo
cuerpo es conocible mediante la percepción. El primer movimiento de la percepción para asir el
cuerpo es veritativo. Lo logra, porque él es visible al ojo humano. Y es visible porque es una
cosa u objeto. Es cosa porque es palpable, y lo es, a causa de que es material, cualidad esencial
de la cosa. Lo determinante en la noción de cosa u objeto, es su esencia. La fenomenología de
la esencia del objeto, es su cualidad material. Sin embargo, la esencia material, ella no lo es, y
no lo puede ser en el plano de la generalidad. La cosa no puede serlo en lo general, puesto que
los objetos generales no existen. Los objetos cobran existencia sólo en la categoría de lo
particular, en condición de unidad, en el objeto en el ahí. El objeto en el ahí, ocupa un lugar en
el tiempo y otro en el espacio. El lugar en el tiempo es asible, porque el objeto comienza en un
día y en otro deja de existir. En cuanto al espacio, es asible en razón de que todo objeto es finito,
tiene límites. Para dejar de serlo en el tiempo y dejar de ser en el espacio, cuando eso sucede,
deja de existir, desaparece. Entonces los objetos son fenomenologías particulares; unidades
mediante lo material y lo finito que expresan una calidad singular. El cuerpo de un árbol presenta
calidades distintas a las de un caballo, y este a las de un cuerpo humano. No obstante la idea de
cuerpo humano sigue siendo una idea general, Teodoro Adorno en crítica a la cultura y sociedad
nos dice que el sujeto es mediado por el concepto, la idea. Su particularidad, se hace inteligible,
sólo frente a la idea de árbol o animal, pero nada más. Cuerpo humano resulta entonces ser un
concepto. Para que ascienda a su existencia real, tiene que hacer uso de la categoría de lo
particular, dejar de ser generalidad siendo particularidad. Veamos: Unos paseantes por un
parque avanzan alegres cuando de pronto uno de ellos descubre un cuerpo exánime. Se acercan
y dicen,” es un hombre” Lo particular hace presencia en el tránsito de lo animado a lo inanimado,
es decir, en la muerte. Es un cuerpo muerto. La segunda particularidad es de género a causa de
que es un hombre y no una mujer; y así sucesivamente hasta ascender a ser único e irrepetible.
La categoría de lo particular expresa que, en el universo no hay dos cuerpos humanos
absolutamente iguales, esa diferencia es la que construye lo individual.

Antes sosteníamos que un cuerpo humano es una cosa, un objeto. Lo es en razón de la


cognición, la que nos ha develado su esencia. Juan Montalvo siguiendo a Platón, nos dice que
Alcibíades es el hombre más bello de todos los griegos. Para sostenerlo Platón nos describe la
belleza del cuerpo de Alcibíades. Pero Alcibíades es por una parte cosa, pero por la otra no lo
es. ¿Entonces que es Alcibíades? Hemos tratado la esencia del objeto la cual corresponde a su
materialidad, la que no difiere de la materialidad de Alcibíades. Al analizarlo encontramos que
Montalvo nos dice que era muy inteligente. He ahí la diferencia, una diferencia de calidad, que
permite que, Alcibíades deje de ser una cosa para convertirse en algo muy distinto al cuerpo
material suyo, algo que no es materia, en razón de que no se puede ver ni tampoco tocar, no es
perceptible mediante uso de los órganos de los sentidos. Nos encontramos frente a un
movimiento cualitativo, modificador; en una distancia que asciende permitiendo alcanzar la
condición de sujeto. Entonces tenemos que Alcibíades es ahora un sujeto en razón de que es
pensamiento. Su inteligibilidad hacen de él un cuerpo de un sujeto y no solo de un objeto.

LA BELLEZA DEL CUERPO

Tratamos la belleza del cuerpo del sujeto, porque la del objeto carece de interés dentro el texto
que nos ocupa. No significa que no existe la belleza de las cosas. La gnoseología de la belleza
del sujeto difiere de la belleza del objeto en una manifestación categorial que aquí carece de
interés. ¿qué es entonces un cuerpo bello? Para responder a este interrogante que nos hace
Juan Montalvo, es necesario saber ¿qué es belleza y qué la origina? Dada la complejidad del
interrogante y por razones de espacio trataremos el tema de manera asequible y breve. La idea
de belleza le es connatural al sujeto, porque se la imprime el Ser, la naturaleza; éste es el primer
movimiento cognitivo. El Ser es el origen de la belleza y no el sujeto. El sujeto origina la belleza
canónica la cual es episódica y anecdótica. Lo connatural del sujeto lo es porque la idea de
belleza no es idea, es una de sus intrinsidades, es un sentir del individuo. El cual se realiza
frente a la fenomenología de su opuesto, lo feo. La Belleza y lo feo, en el primer movimiento de
la cognoción son categorías estables, no cambian debido a que es una cualidad que tienen todos
los individuos al margen de su voluntad y deseo. Es una belleza o feura instintiva que difiere en
la naturaleza de cada sujeto, manifestándose en la aceptación o rechazo ante una fenomenología
concreta de manera distinta.

La belleza del cuerpo en su manifestación canónica, no la origina el Ser, sino el sujeto a través
de su voluntad y deseo, el momento en que el arte satisface el espíritu, según el decir de Hegel
en su estética. La obra de arte plasma su gusto. Gusto que no es estable ni uniforme, sino
diferente en cada individuo, colectividad y época. Al ser así, tanto la belleza como lo feo, son de
esencia relativa. Fenomenología que hacen de lo bello y feo un producto de contenido
intrascendente. Lo intrascendente aparece entonces como una accidentalidad fenomenológica a
causa de lo efímero. A éste respecto Montalvo en la pagina 125 nos dice: “Cada edad tiene su
belleza, dijimos, la infancia, la puericia, la adolescencia, la juventud y la vejez mismas presentan
modelos que excitan admiración y simpatía…” Lo efímero nos envía a lo episódico, banal y
anecdótico. Al individuo en su condición irrisoria, que en últimas, su cuerpo es apenas ruinas en
la puerta de lo inanimado y su pasado un recuerdo fugaz que a nadie puede interesar. De esto
no escapa ni siquiera el Bello Hipólito, del que nos habla Montalvo en la pagina 121. Su presencia
la anunciaba el oráculo de Delfos debido a que era el preferido de los dioses por sus encantos.
Belleza que es patrimonio de las divinidades, las que pasando el tiempo son igualmente
perecibles, y por ello igualmente banales.

La belleza real del cuerpo mediante los distintos cánones de valoración establecidos por el
sujeto, en su sentido perenne, en lo imperecedero e inmutable. Belleza estable capaz de trasmitir
un registro comunicador de valores pretéritos, sólo se encuentra en la estética, en la obra de arte
de un estadio dado de un grupo social, no como expresión tangible ni como concepto. Sino en
tanto que valor sensitivo codificado por cánones mediadores que revelan los insondables de la
interioridad del sujeto y del grupo.
El cuerpo del arte encierra la belleza suprema, es la cima del gusto de un pueblo y una época,
es aquello que es capaz de trascender dice cualquier filósofo. Es un cuerpo idealizado pero no
de cualquier manera; sigue un camino normatizado, el se cumple por mediación del canon, y al
hacerlo no es un cuerpo real, es un cuerpo sublimado producto del deseo y de la imaginación y
por eso es perfecto, como lo es la Venus de Botticelli o la del milo. Obras maestras de la pintura
y escultura de sus épocas y sus sociedades, y de las nuestras también, en el sentido en que nos
extasían al observarlas y conmocionan nuestra interioridad sensitiva.

CUERPO ERÓTICO

Juan Montalvo dedica varios espacio al tema en forma directa, en la paginas 123 nos dice: …”
Pero el amor de la bella Morna es puro y suave, sus pechos son como los globos de mármol
que están medio hundidos en las orillas de las cascadas de Bramo y su corazón palpita de
pasión inocente ajeno a todo impulso material. Ducomar, dice, guerrero feroz, no te amo;
Cairbar, el joven Cairbar viene a mis ayes cuando estoy dormida soñando en él al borde de la
fuente…”

Lo núbil aparece diáfano frente a la pasión inquieta que incita y excita, donde el erotismo es
ensoñación dormida; y como en filosofía es la interrogación la que permite la iluminación del
texto; entonces qué es erotismo. Antes de responder a la interrogación conviene volver al autor
quien sobre el tema escribe: …”Dalís no deja el centro sin pleitearlo palmo a palmo; Dalís tiene
ojos para ver y como ellos son azules, del color más limpio de la bóveda celeste, cada mirada
suya es una inspiración divina. Su mata de pelo, admirable, aunque en orden, ni los dioses
incorpóreos pudieran romper por esa perfumada maraña; así es de tupida y abundante. Dalis no
ostenta en sus miembros el volumen de una turca vencedora; pero está lejos de pecar por esa
delgadez helada de que huye esa divinidad golosa que se llama lascivia…” pagina 117.

El erotismo aparece en las dos citas en forma directa porque es nítido; sin embargo, para que
aflore diáfano a la superficie es indispensable elucidar la interrogación anteriormente formulada.
El primer paso para comprender el erotismo, es aislarlo de la idea de amor, del que habla Platón.
Amor y erotismo son dos fenomenologías diferentes, puesto que, para la realización del amor, el
cuerpo no es indispensable, debido a que el amor es un sentimiento inmaterial donde el cuerpo
no decide nada. Lo mismo le ocurre al amor respecto de la sexualidad; para la realización de la
sexualidad el amor le es indiferente. Aclarado de que el amor carece de interés para la
sexualidad y el erotismo, retomamos el concepto de sexualidad y erotismo. La sexualidad se
consume en el cuerpo, por fuera de este, es imposible el acto sexual. Para la realización del acto
sexual es determinante la presencia del otro. La sexualidad es instintiva, es también una forma
de ser del cuerpo. Un cuerpo sin sexualidad ha perdido parte de su calidad. La sexualidad vista
gnoseológicamente es un recurso por el cual el Ser, asegura la continuación del sujeto, o como
afirma la biología, perennización de la especie. Pero no solamente la del ser humano, sino la de
todas las especies vivientes. Hecho que permite comprender que la sexualidad en su primer
movimiento cognitivo, es una fenomenología inherente al Ser y no al sujeto. La sexualidad del
sujeto está marcada por la exigencia de reproducción. Esa es su esencia; cualquier otra
consideración le es ajena. La sexualidad del ser humano por esencia, no difiere en nada de la
sexualidad de los equinos, porcino, bovinos, es decir, de los vivíparos y placentarios. La
sexualidad nos aúna con los animales. Copulando el ser humano es un animal como cualquier
otro. Su cuerpo está aherrojado por las cadenas de la reproducción. Si hay alguna diferencia es
de forma, mas no de contenido. La sexualidad está por fuera de todas las codificaciones sociales.
Le es ajena la moral, la política, la cultura. Ninguna elemento es exterior está en capacidad de
penetrarla. Ni siquiera la reproducción artificial, porque se hace al margen de ella. Volviendo a la
idea de erotismo, antes sosteníamos que entre el amor y el erotismo no se da ninguna conexidad,
no ahondamos en el amor en razón de que está por fuera del tema. El primer acercamiento sobre
la idea de erotismo se encuentra en la relación, interrelación; diferencia o distancia que pueda
existir con el acto sexual. Para saberlo, se hace indispensable conocer el carácter de cada uno
analizados en su unicidad y antagonismo. Sexualidad como erotismo son conceptos generales
que se realizan mediante categorías generales, algunas usadas antes en el presente trabajo. La
generalidad no revela la esencia del erotismo; ese yo erótico de Morna y Dalís, del que nos habla
Juan Montalvo, o del que se sucede en este instante en cualquier parte del mundo o se sucederá
mañana. Antes anotamos que la sexualidad era una acción autosuficiente; significa que se da al
margen del erotismo. Sin embargo, el erotismo, desde la perspectiva cognitiva, es una
fenomenología de vital interés en la expresión cualitativa de la cualificación del sujeto. La acción
erótica, es un acto intelectivo, es una concepción derivada de la cultura del individuo en el ahí;
significa que de la perspectiva social es una categoría del movimiento de la historia en el plano
de la cultura, es bien simple comprender esto. Cuando la especie humana, no había alcanzado
el estadio de la sedentarización, sino que se movía en manadas, el apareamiento se hacía
indistintamente entre los miembros varias veces al día en presencia del rebaño, cuyos miembros
permanecían indiferentes, como sucede todavía hoy en la manada de mamíferos. A causa de
esto, cada pueblo y cada época tienen un erotismo específico. Por ello el erotismo no es estable,
como si lo es la sexualidad. Primera diferencia de esencia. Una segunda diferencia se manifiesta
en el hecho de que la sexualidad se ejerce en el cuerpo sin liberarse de éste. Mientras que el
erotismo se sostiene en el acto sexual, no siendo copulación sino el sumo, condensación de ella,
no material. El erotismo es asible como refinamiento sensible del individuo, el grupo y su época.
Hay una unidad entre sexualidad y erotismo, que los dos son solamente posibles en el acto. En
el acto sexual obviamente. En la particularidad del ahí fenomenológico. En la acción donde el
primero no trasciende en el tiempo, mientras el segundo sí. La sexualidad es objetividad por la
mediación del encuentro de cuerpos. No así, el erotismo. El erotismo se objetivisa mediante
movimiento de lo abstracto a lo concreto. El, primero es una concepción, una idea, es
pensamiento. Incluyendo las novísimas invenciones del erotismo virtual. Sin embargo, el
erotismo por la mediación de la sexualidad su cumple, es plenitud, sólo frente a la muerte. En lo
tanático se consume el eros. Más no así el cuerpo. Cada acción erótica intensa y plena, es un
pasar por la puerta de lo inanimado. Tal como lo afirma Georges Bataille. Cada acción erótica es
un encuentro con la muerte, porque desaparece la conciencia individual. Al desaparecer el
individuo en su yo singular, ¿quién es entonces?, ha habido un cambio, porque dejado de ser
unidad para convertirse en una parte. Parte que constituye la otra parte para ascender a una
nueva unidad indispensable que es la base del erotismo.

LA POLITICA

Es un eje indirecto y directo que atraviesa todo el libro al igual que otros ejes analizados. En el
primer capítulo se encentran registros valiosos desde el ángulo de la historia política de
Latinoamérica, hoy diluidos en el tiempo, los que resultan determinantes para comprender
nuestro pasado y observar nuestro retrato de las instituciones políticas vigentes hoy en la región.
Usando el sarcasmo para zaherir a la clase dirigente por sus inclinaciones nobles, en contra del
interés republicano y fundamentalmente el democrático, mientras que en otros contenidos nos
envía a contenidos complejos para poder entender lo que somos desde la mirada gnoseológica
nos tropezamos con criterios etnológicos, políticos y de pensamiento, en relación con el pretérito
por fuera de lo habitual sobre el tema, como es el caso de las razones de la presencia africana
en el nuevo continente, veamos:

“…El obispo de Chiapa cometió un error criminal, con sustituir unos esclavos a otros, como si
de encadenar negros sacara más provecho el reino de Dios y la filosofía, que el de desatar las
cadenas de los indios. Error de la conmiseración, error de la virtud, error, criminal no. Los negros
le deben en mal a santo Casas lo que los indios en bien, su intención respecto de los primeros
no fue perversa;…” p. 23

Montalvo nos coloca de una manera escueta y contundente frente a un acto político del gobierno
colonial, emanado de las políticas de gobierno de la corona española, cuyas consecuencias
resultaron trascendentales para el nuevo mundo. En cuanto a la esencia de lo que nos concierne,
en ese por qué de la acción de la política que para favorecer el interés de los unos, tiene que
perjudicar el interés de los otros, nos resulta indispensable recurrir a la causa que origina dicha
fenomenología desmenuzando el hecho.
El tema político ha sido de gran interés para la filosofía desde la época de los pensadores
fundadores, entre los que sobresalen se encuentran Platón y Aristóteles. En los tiempos
modernos Marx, Hegel, Kant, Hobbes, Habermas… El pensar filosófico se objetivisa en
corrientes del pensamiento. La modernidad ha sido prolifera, citaremos algunas:
descostrucionistas, contractualistas… en el plano del pensamiento político; anarquistas,
socialistas, liberales, nobleza, nazismo etc. Lo anterior se mueve en el campo del pensar, es una
abstracción y consecuencialmente concepto, idea. Para visibilizarse tiene que objetivizarse, es
decir, ser una realidad. La idea política, en tanto que tal, se objetiviza sólo mediante el poder.
Ese es su fin y esa es su esencia. Sin embargo aquí, aún continuamos en la generalidad; el
vocablo poder, es igualmente idea. El poder político no es cualquier poder, es el poder más
poderoso que ha construido el hombre. Su poder es tal, que anula en ocasiones la condición
humana del sujeto, aplastándolo, aniquilándolo, borrándolo, lo mismo hace y puede hacer, con
una clase o grupo social. Para ejercer esa fuerza omnímoda, necesita de una estructura enorme
que no es abstracción, sino realidad, a la cual denominamos Estado.

El estado es una institución omnímoda, a tal grado que Paul Ricoeur, en su texto Historia de la
Verdad sostiene: “Toda gran filosofía requiere comprender la realidad política, para
comprenderse así misma”. Federico Engels escribió en 1884 un texto bajo el título El Origen de
la Familia la propiedad Privada y el Estado, que ayuda aclarar el tema del estado para quienes
desean dominarlo plenamente. La complejidad que presenta hoy, que se nos hace inaccesible y
también incomprensible, se originó por el principio de necesidad. Clave fundamental para
entender el por qué del estado. El no es la creación de nadie, ni siquiera fue una idea, en el
campo de la filosofía su origen es empirismo puro, a causa de que es sólo práctica. Práctica que
es el basamento para ascender a la idea, al concepto, convirtiéndose en teoría. Teoría que
comprime la acción del estado en el conflicto, que emana lo social a través de todos los tiempos
y todos los espacios de su existencia de estado. La necesidad hizo de él, lo que es hoy, por lo
siguiente: Cuando el hombre logra la sedentarización, por haber abandonado su estado de
nomadismo. Se sedentariza, porque ha inventado el anzuelo, el que lo convierte en pescador y
herramientas de sílice que le permitieron domesticar las plantas para ascender a agricultor, y
luego avanzar en la domesticación de animales. Semejante progreso material le permitió al
hombre primitivo; producir sobrantes por primera vez en la historia. Estos sobrantes en productos
alimenticios tuvieron enormes repercusiones, entre las cuales se cuenta la aceleración de la
natalidad permitiendo el crecimiento de los primeros poblados. Al crecer los poblados aparecen
los conflictos interpersonales, que son más complejos que los personales en la agrupación
humana simple; para resolver el problema nació la norma reguladora de las relaciones del grupo.
Este fue el principio de necesidad como lo hemos anotado, siendo la columna sustentadora sobre
la cual se fundó el estado. Sin embargo, por si sola es insuficiente. En su seno se forjó una
segunda categoría a través del principio de autoridad, sin el cual el estado no es posible. Sobre
el principio de autoridad descansa el principio de poder desde los albores del nacimiento del
estado hasta hoy. El estado es entonces, en primer lugar, una fuerza coercitiva que se ha
abrogado el derecho a ejercer el monopolio la violencia como sostienen los teóricos del tema.
Violencia legitimida mediante una red compleja de justificaciones empezando por la idea moral,
el principio de justicia, etcétera, etcétera. Hemos diseccionado la idea, el concepto de estado.

Un estado en la mera abstracción resulta ser una utopía, pero en la práctica, no hay nada más
real que el estado, él no queda en la abstracción, en la solo idea; sino que se objetiviza, se hace
palpable. Tiene la categoría de lo asible. Es lo que se puede ver y tocar, pero no como un todo;
él es aprehensible en la parte. En la parte que lo constituye, no existe la continuación, lo
homogéneo, y menos la unidad en el sentido de lo particular. Contrariamente, si partimos una
naranja encontramos en sus diferentes trozos contenidos semejantes, iguales. Si la unimos
vuelve hacer la misma naranja presentando una leve alteración por las cortadas. No sucede lo
mismo en la infraestructura del estado; Qué similitud tienen un aeropuerto, con una institución
educativa, apenas una de concepto general, que las dos son construcción; la constitución y los
códigos con un puesto de aduanas en la frontera de la nación. Ninguna; sin embargo la distancia
exhibida por la diferencia, entre los códigos y el puesto de aduanas, no es absoluta, ni tampoco
total. A pesar de ser particularidades distintas, existe entre ellas una unicidad de esencia que las
convierte en una entidad para ser una y la misma cosa. Las dos son el estado. Ellas presentan
la relación de nexo mediante la interrelación dialéctica que es la fenomenología del cambio
permitiendo establecer que una cosa no sea para ser otra. En la infraestructura hace presencia
el Ser mediante el objeto. La presencia del objeto determinan que el estado sea una cosa.
Tenemos entonces que el estado en su materialidad no puede expresarse sino mediante la cosa.
La cosa es su mediación, que por una parte le permite ser, mientras que por la otra le impide que
sea. Noción de impedimento de realización. Verdadera paradoja. Significa que la cosa es
insuficiente para la realización del estado como totalidad. Al no poder ascender a la totalidad
aparece la nulidad. En el espacio de la nulidad hace la presencia del sujeto, quien es la parte
que le permite el ascenso a la totalidad fenomenológica de lo que entendemos por estado. El
sujeto para integrarse al estado está determinado por este, y a la vez, el sujeto determina el
estado. Nos detendremos únicamente en la última parte. Sin sujeto no hay estado, porque él es
lo determinante y también es su la fatalidad. Al ser el sujeto la otra parte del estado, para poderlo
ser, desciende de lo general para expresarse en particularidades objetivizadas por la función en
el marco de la institución. Lo anterior lo encontramos bien visible en una de las entidades
emblemáticas del estado; en el monopolio de la violencia; en el vigilar y castigar, del que habla
Michel Foucault. Para ejercer la vigilancia y el castigo se necesita de la presencia de dos sujetos:
el juez y el policía. Ellos son los que hacen posible la vida y existencia de una entidad de la
infraestructura; la cárcel. En la cárcel se consume, se realiza una parte de la idea de justicia
mediante la aplicación de la norma, mejor conocida como ley. El sujeto en tanto que estado, no
se realiza en su condición individual, en el ejerció de individuo en un ahí. Sino en el interés de la
función estatal que lo convierte en una parte suya, parte del estado. De ahí que un juez, es juez,
y únicamente es eso y nada más, careciendo de interés la persona que lo sea. Otro de los
aspectos del estado en el ejercicio del sujeto, es que él refleja la sociedad a la que pertenece.

La explicación sobre el estado la hicimos para poder llegar a éste punto para sacar a flote el
planteamiento de Juan Montalvo sobre fray Bartolomé de las Casas en el problema de indios y
negros. Bartolomé de las Casas llegó al nuevo mundo al igual que cualquier otro colonizador
1502. Era un hombre que leí y escribía y había tenido formación intelectual correspondiente a su
época, estudiando teología, filosofía y derecho. La teología lo encamino hacia la religión
ordenándose sacerdote en 1512 en la española. El fue el primer cura ordenado en el nuevo
mundo y también encomendero como los demás. Renunció a la encomienda que le había
concedido el gobernador de Cuba y en 1515 Denunció dicha institución como ignomiosa para el
indígena. Como el aborigen prefería el suicidio antes que someterse al invasor, de ahí que se
negara a trabajar para él. La necesidad de mano de obra obligó al gobierno colonial a buscar
una solución, encontrándola en la esclavitud. Por ello los barcos llenos de africanos. Casas
conocedor de la realidad social en el sentido de la reproducción entre conquistadores e
indígenas, propuso a la corona un estatuto que legalizaba la reproducción entre españoles e
indios, e institucionalizando una nueva sociedad agraria basada en el cultivo de la tierra en
detrimento de la minería defendida por el colonizador. Ante el fracaso ingreso a la orden de los
Dominicos en 1523, quienes desde el inicio de la colonia defendían el interés indígena, en contra
de los franciscanos que estaban completamente a favor del colonizador y quienes resultaron
ganadores. Como queda esclarecido lo que se impuso fue el interés de estado noble en beneficio
de un sector minoritario de la población; donde Bartolomé de las Casas jugó un papel humanista,
que desde luego, el humanismo también tiene su rasgo filosófico. Lo que acabamos de analizar
nos lleva a otro punto del rol del sujeto en tanto que estado. El sujeto reproduce en el seno del
estado el reflejo de la sociedad por trasmutación. El estado es de cierta manera la sociedad que
él norma. La sociedad primitiva fue una sociedad horizontal, y era horizontal porque era
igualitaria. La apropiación de bienes por parte de los individuos y los grupos dieron espacio al
surgimiento de las desigualdades; en razón de ella hicieron presencia variadas fenomenologías,
entre las cuales se cuenta la sociedad piramidal. El estado por intereses de los sujetos que lo
conforman también es piramidal. Piramidal de arriba hacia abajo y no a la inversa. En términos
de filosofía se presenta una lectura profunda que nos aparta de la temática. Sin embargo, de
manera breve diremos que la construcción del estado de arriba hacia abajo ha sido hasta hoy
una constante; ejemplo: En el estado esclavista eran las castas o déspotas los dueños del poder;
Estado de la nobleza los reyes, estado capitalista la clase capitalista y en estado socialista una
élite burocrática mediante un partido.
RAZA

Montalvo en la extensión de su ensayística toca el fenómeno directa o indirectamente usando el


vocablo raza en la acepción de la biología clásica como era normal en su tiempo; además, porque
para el latinoamericano este no es un problema, sino más bien, un camino para encontrar su
identidad. El mexicano José Vasconcelos publicó en 1925 la famosa obra, de contenidos
filosóficos, La Raza Cósmica y en ese orden otros han escrito en el mismo sentido. Sin embargo,
para otros, el término es un juicio hoy inapropiado por las connotaciones que conlleva, sobre
todo porque científicamente resulta inexacto. En biología sea animal o vegetal, la especie
presenta subespecie con diferencias muy marcadas, a tal grado que en algunas ocasiones llegan
a separase del género, mientras que en el género de los humanos la diferencia es de forma. La
forma la en encontramos únicamente en su fenotipia por color y volúmenes carnosos. Es más
un problema de cultura en su primera significación. De otra parte continuando con el mismo hilo,
Juan Montalvo defiende haciendo uso del mestizaje al indígena sobre el cual nos habla: “:..Los
indios que habitan las faldas de Cotacachi dan la ley de la gentileza a los demás, blancos no,
pero despercudidos, cabello liso, lacio, luengo, ojos profundamente oscuros, mirada soberana,
nariz recta, de finos perfiles, dientes de divinidad mitológica; porte señorial, paso regio…” pagina
15. Al recalcar los valores de este grupo humano, no solamente desde el ángulo corporal, sino
en otros valores como lo hace más adelante; su posición es por una parte política, mientras que
por la otra es filosófica. En lo político avizora la importancia que para legión latinoamericana tiene
el proyecto de república burguesa en su rasgo liberal. Montalvo es un antimonárquico en lo que
se relaciona con la región, vapulando los brotes de casta de ciertos sectores con la saeta y el
hazme reír. Su ideal republicano y democrático no tiene resquicios. En el campo de lo filosófico
nos envía a varias corrientes.

En el plano de la gnoseología de hoy, en esos avances marcados de la epistemología,


consecuencia de los pasos gigantescos de la ciencia que cuestiona hasta la idea de
pensamiento, en razón de la acción técnica que han permitido el surgimiento del pensamiento
virtual; no tiene gran interés para la filosofía la idea de raza. Ella corresponde a otro tipo de
disciplinas del área de humanidades. Para la filosofía no hay diferencia entre la clonación o
reproducción in-vitro, de un animal llamado oveja y otro animal llamado hombre. En el espacio
del erotismo aclaramos lo concerniente a la reproducción humana. No obstante, la idea de raza
tiene un contenido del que se ocupa la filosofía planteado ya en el siglo XIX por uno de los
grandes filósofos que influenciaron más su siglo y el siguiente. Friedrich Wilhelm Nietzsche, quien
en su obra Así Habló Saratrustra, en la categoría del yo singular, expone la voluntad de poder.
La voluntad de poder del individuo en su ahí real, se expresa como el deseo de un cualificación
ascendente; es un ir más allá de sus necesidades, superar la uniformidad del sujeto como ser
social para lograr lo distinto, la diferencia modifica el carácter de lo anónimo creando una nueva
calidad definida como una especie de súper hombre. Esta concepción fue asimilada por intereses
de tipo político lejanas al planteamiento filosófico, dando lugar a un pensamiento del cual se
alimentaron el partido Nazi y fascista. El racismo cuyo pensamiento es la superioridad del blanco
se alimenta de dicha idea.

La obra presenta otros contenidos de carácter filosófico en áreas secundarias, que omitimos
tratar para no hacernos ampulosos. Ellos pueden tener vivo interés para especialistas en dichas
disciplinas. De nuestra parte esperamos haber alcanzado el propósito.