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Heidegger: Nazismo y Política

del Ser (I)

Por Nicolás González Varela

“Por oscuras y cuestionables que parezcan muchas


cosas,
cada vez siento en mayor medida que estamos
introduciéndonos
en una nueva realidad y que se ha terminado toda
una época obsoleta.
Todo depende de si sabemos prepararle a la
Filosofía
un punto de ataque justo y si contribuimos a
ayudarle en esta tarea.”
(Carta de Heidegger a Karl Jaspers, 3 de abril,
1933)

¿Heidegger un nazi típico? ¿Heidegger como Platón en Syracusa? El


filósofo Karl Jaspers recordaba en sus memorias parciales Notizen la siguiente
anécdota: “En mayo de 1933… le dije: ¿Cómo puede gobernar a Alemania un
hombre inculto como Hitler? ‘La educación es algo totalmente indiferente’ (ist
ganz gleichgültig)–, me respondió Heidegger: ‘¡Vea usted sus maravillosas
manos!’”. Son bien conocidas y documentadas las relaciones íntimas, las
afinidades profundas entre el filósofo y el nacionalsocialismo. Sin embargo
tanto él como sus hagiógrafos y los heideggériannes en general, así como el
Mainstream académico, han tratado de negar, obturar o minimizar los rastros
de este compromiso político que cuestiona el núcleo de su analítica existencial y
de la dimensión ética de su filosofía. Es ya legendario el debate mal planteado
de las relaciones del filósofo Martín Heidegger con el Nacionalsocialismo, con
su estado racista y en especial con Adolf Hitler. En su resonancia internacional,
la discusión fue estimulada por la aparición, en Francia, del libro del filósofo
chileno Víctor Farías: Heidegger et le Nazisme, en la casa editorial Verdier en
1987.1 Aunque la discusión viene de mucho más atrás, casi contemporánea a su
engagement nacionalsocialista.2 Sería demasiado fácil y burdo esconder las
1
Farías, Víctor; Heidegger et le Nazisme, Editions Verdier, Paris, 1987. Víctor Ernesto Farías
Soto, un filósofo chileno-alemán, Se graduó en la Universidad Católica de Chile en Filosofía y
Germanística en 1961. Continuó sus estudios en Freiburg, Alemania donde se doctoró en
Filosofía. Durante su estadía en Alemania fue alumno de Heidegger, participando en el famoso
seminario sobre Heráclito, dado con Fink en 1966/1967; se graduó en 1967 en Freiburg con G.
Schmidt, discípulo de Fink, con una tesis sobre F. Brentano; le hizo una propuesta a Heidegger
para realizar una edición crítica de Sein und Zeit al español, para mejorar la deficiente
traducción de Gaos, recibiendo como respuesta que sería un trabajo inútil, dada la evidente
inferioridad de la lengua española, con respecto de la alemana, para expresar su pensamiento e,
incluso, el discurso filosófico en general. Farías vuelve a Chile en 1971 y retorna a Alemania
después del Golpe Militar de 1973. Farías fue investigador y profesor en la Universidad Libre de
Berlín hasta 2006. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad Andrés Bello. Su
investigación sobre Heidegger y el Nazismo, publicada por primera vez al francés en 1987, fue
escrita en español y alemán, y el manuscrito estaba finalizado a fines de 1985 y no fue retocado.
2
Los textos más políticos y nacionalsocialistas de Heidegger fueron rescatados del polvo y el
olvido por un ex alumno Guido Schneeberger, dentro de un compendio heterogéneo pero muy
rico y poco utilizado por los investigadores de Heidegger, titulado: Nachlesse zu Heidegger.
verdaderas motivaciones de esta discusión si sólo hacemos un enfoque estrecho
sobre las limitaciones o en torno a los méritos y desméritos del libro de Farías
(que tiene muchos), o el más moderno y reciente de Faye, y no alcanzamos a ver
que el Fall Heidegger, la Heidegger-Kontroverse, nos permite la posibilidad de
intentar realizar una constructiva re-examinación de la perspectiva filosófica de
la obra heideggeriana entre los años 1919 y 1945, así como la conexión interna
con la decisión política, que nos permitiría hablar de una verdadera filosofía
práctica.
Aún, tal como los heideggerianos franceses hicieron reiteradas veces,
remarcando los errores evidentes, la exégesis externa o las conclusiones
apresuradas de la investigación de Farías, surgen hechos incuestionables que ya
no se pueden obviar: Martin Heidegger no era sólo un simpatizante naive, ni un
abogado defensor de la nationalsozialistische Revolution, más allá de estar de
moda o de satisfacer algunas reivindicaciones generales de la pequeña burguesía
de provincias, sino que en la mayoría de los casos podría afirmarse con
seguridad que Heidegger era plus royaliste que le Roi, donde le Roi era nada
menos que el Führer Adolf Hitler. Y no sólo apoyó “ruidosamente” al NS-Staat y
su “despertar de Alemania”, sino que la elección valorativa y la extrema opción
por el NSDAP emana, sin dudas, de premisas internas de su Ontología y
Filosofía de la Existencia, en especial de su concepto de Cura (Sorge), de su idea
radical de la Historicidad así como del desarrollo de una auténtica Filosofía de
la Historia, la denominada Seinsgeschichte, “Historia del Ser”, como lo supieron
intuir tempranamente discípulos muy cercanos a él, como Karl Löwith y
Herbert Marcuse.
¿Puede una opción política vulgar ser un acto filosófico?... Sin dudas. El
compromiso militante de Heidegger con el Nacionalsocialismo fue un
compromiso filosófico, aunque en realidad fuera una abdicación de la Filosofía
como tal. En el Fall Heidegger, sobretodo después de las investigaciones
fundamentales de Theodor Kisiel3, Richard Wolin4, Emmanuel Faye5 y los

Dokumente zu seinem Leben und Denken, publicado por el autor en Berna, Suiza, en 1962, y de
circulación privada. El libro contiene once textos que pertenecen a Martin Heidegger y 217
fragmentos, en su mayoría artículos de periódicos que expresan la opinión de diversos autores
sobre Heidegger y sus posiciones políticas y filosóficas, narrando acontecimientos provinciales y
locales e información pertinente sobre la Universidad de Freiburg y la vida académico-
estudiantil entre 1933 y 1937. Schneeberger en su momento no encontró editor por razones
obvias. Hemos consultado esta selección y traducido la mayoría de sus textos.
3
Enumeramos algunos de sus trabajos fundamentales: “Translator´s Introduction”, en: Marx,
Werner, Heidegger and the Tradition, Northwestern University Press, Evanston, 1970; p. XVII-
XXXIII; “Heidegger´s Apology: Biography as Philosophy and Ideology”, Graduate Faculty
Philosophy Journal 14/2-15/1, 1991, p. 363-404; “Why Students of Heidegger Will Have to
Read Emil Lask”, en: Emil Lask and the Search for Concreteness, D.B. Chaffin (Comp.), Ohio
U.P., Athens, 1993; Reading Heidegger from the Start: Essays in His Earliest Thought, SUNY
Press, Albany, 1994; una obra decisiva en el aspecto exegético y filológico: The Genesis of
Heidegger’s ‘Being and Time’, University of California Press, Berkeley, 1995.
4
De Wolin puede consultarse: Introduction to ‘Martin Heidegger and Politics: A Dossier’, en:
New German Critique, N° 45, Fall 1988, p. 91-96; “The French Heidegger Debate”, en: ibidem,
p. 135-162.; sobre la filosofía política en Sein und Zeit su libro The Politics of Being. The
Political Thought of Martin Heidegger, Columbia U.P., New York, 1990; su trabajo como
compilador en el libro The Heidegger Controversy: A Critical Reader, MIT Press, Cambridge,
1993, que presenta al lector inglés el debate sobre Heidegger y el Nazismo. Y como derivado de
su trabajo sobre Heidegger su Heidegger's Children: Hannah Arendt, Karl Löwith, Hans
Jonas, and Herbert Marcuse, Princenton University Press, Princenton, 2001; en español: Los
hijos de Heidegger: Hannah Arendt, Karl. Löwit, Hans Jonas, y Herbert Marcuse, Ediciones
Cátedra, Madrid, 2003.
profundos estudios biográficos de Hugo Ott6, queda muy claro que el sentido de
su decisión por el nacionalsocialismo y su Weltanschauung política tiene sus
raíces en el mismo Sein und Zeit, en su particular “re-working” de Aristóteles
desarrollado entre los años 1919 y 1933, que le posibilitaron contar con una
filosofía práctica desarrollada, tan desarrollada como para que Heidegger no
tuviera dudas en que orilla ubicarse desde 1929 en adelante y qué decisión
tomar en el fatídico enero de 1933.7 La base de esta re-lectura de la phrónesis
aristotélica se va a efectuar desde el cuadro de la reaccionaria
Lebensphilosophie, influencias de Lask, Natorp y de algunos tópicos de Dilthey
y Husserl, además de toda la influencia del Kultur pessimismus de la derecha,
también de la llamada globalmente como Kriegsideologie, desde Ostwald
Spengler, Gottfried Benn, Ernst Jünger, Stefan George y otros. Heidegger
mismo reconocerá, en esas típicas autointerpretaciones canónicas de su propio
desarrollo filosófico, que sus primeras reflexiones profundas sobre el Ser y el
Tiempo, así como su propia filosofía práctica, tuvieron como eje crucial el
concepto de ousia (Οὐσία) de Aristóteles.8 Es obvio que en el subsuelo de las
afinidades electivas con el Nacionalsocialismo funge la “Historia del Ser” como
una verdadera Metapolítica, en el sentido en que los conceptos y proposiciones
que Heidegger presenta no proceden de la Política como ciencia práctica, sino
que trascienden el ámbito del argumento político cotidiano. En Heidegger se
puede establecer el entrelazamiento entre Política y Metafísica a través, como
veremos, de su labor hermeneútica sobre el corpus aristotélico. Y en su
particular recepción, apropiación y trastocamiento.
La tarea de reconstrucción de la filosofía práctica de Heidegger, trazar sus
puntos nodales genealógicos, un trabajo hace unos años casi imposible, ha sido
enormemente facilitada por la publicación de sus lecturas y seminarios
desarrollados entre 1919-1945, sus intervenciones en la política del momento y
por las Nachschriften, las transcripciones (verdaderos Zusätze de la obras
completas) de los estudiantes de los seminarios y lecturas de Heidegger, como el
caso de la filósofa Helene Weiss.9 Para el investigador aún continúan

5
Aunque limitado a un período de tiempo y sin profundizar en Sein und Zeit, es útil su
investigación Heidegger, l'introduction du nazisme dans la philosophie : Autour des
séminaires inédits de 1933-1935, Albin Michel, Paris, 2005; en español: Heidegger. La
introducción del nazismo en la filosofía. En torno a los seminarios inéditos de 1933-1935, Akal,
Madrid, 2009. Véase también el artículo “Wie die Nazi-Ideologie in die Philosophie einzog”, en:
Die Zeit 34, August 18, 2005, ahora on-line: http://www.zeit.de/2005/34/AntwortHeidegger.
6
Martin Heidegger: Unterwegs zu seiner Biographie, Campus, Frankfurt, 1988. Traducción al
español de Helena Cortés Gabaudan como: Martin Heidegger. En camino hacia su biografía,
Alianza Editorial, Madrid, 1992. Ott tiene además numerosos trabajos de investigación local
sobre Heidegger y su vida político-académica en Freiburg.
7
La influencia de Aristóteles (y autores escolares filoaristotélicos como Braig y Brentano) ha
sido señalada por Theodore Kisiel. Uno de los primeros en llamar la atención fue Werner Marx
en su obra pionera, señalando la profunda influencia del re-working de Heidegger sobre
Aristóteles en su propia obra madura; véase: Marx, Werner; Heidegger and the Tradition,
Northwestern University Press, Evanston, 1971.
8
Prefacio de Heidegger al libro hagiográfico de William J. Richardson; Heidegger: Trough
Phenomenology to Thought, Martinus Nijhoff, The Hague, 1963, pp. XII-XIII.
9
Se trata de las lecciones sobre Lógica del semestre de verano de 1934, Logik, Sommer Semester
1934; en español: Heidegger, M., H. Weiss (et al.); Lógica : lecciones de M. Heidegger
(semestre verano 1934) en el legado de Helene Weiss, Anthropos, Madrid, 1991. El legado de
Helene Weiss y su Nachlass, que incluye valiosas transcripciones en clase, se encuentra a cargo
del filósofo Ernst Tugendhat. Muchos de estos manuscritos fueron consultados por el mismo
Víctor Farías. El mismo año, 1934, Heidegger la rechazó como candidata al doctorado por el
hecho de ser judía (“weil Sie Jüdin war”) según el testimonio del propio Tugendhat. Weiss había
inaccesibles la nutrida correspondencia de Heidegger con figuras claves del polo
“nacionalrevolucionario” de la derecha de Weimar, tales como Ernst y Georg F.
Jünger; con cuadros de estatura del NSDAP, como Ernst Fischer, Joseph
Goebbels, Ernst Krieck o Erik Wolff; o incluso con intelectuales de la extrema
derecha como el jurista Carl Schmitt, o del ámbito jungkonservative, como E.
Jung. En este campo con Heidegger sucede el mismo fenómeno de
manipulación de textos que con el infame Nietzsche-Archiv: sus documentos,
con el mismo Heidegger en vida, son un campo de batalla en torno a su imagen,
su herencia y el pasado de Alemania, donde todo vale, desde la falsificaciones
lisa y llanas, como la del famoso paréntesis de 195310 hasta las versiones
aggiornadas y retocadas al estilo posmoderno, o la desaparición u ocultamiento
de manuscritos.11

estudiado con Heidegger desde 1920 y en la famosa entrevista a Der Spiegel aquél la calificó
como una de las alumnas más antiguas y capaces, señalando simplemente que su doctorado en
Freiburg “no fue posible”. Weiss se fue de Alemania y se doctoró en 1942 en Basilea con el
profesor Schmalenbach, con una tesis sobre la causalidad y la caída en la filosofía de Aristóteles,
en la que deja constancia de su deuda intelectual con el trabajo de hermenéutica que Heidegger
había practicado sobre el corpus aristotélico en los años ’20 y ‘30. Véase: Weiss, Helene;
Kausalität und Zufall in der Philosophie des Aristoteles, Verlag Haus zum Falken, Basel, 1942.
Weiss finalmente emigró al Reino Unido donde falleció en 1951. El testimonio de Weiss no es el
único: se pueden encontrar alusiones positivas al SS-Staat y a la guerra desatada en el Este
contra el Comunismo durante el dictado de los seminarios y cursos entre 1933 y 1945, en, por
ejemplo, las memorias publicadas de Leopoldine Weizmann, estudiante de Heidegger, véase:
Weizmann, L. (1988), “Heidegger, etait-il nazi?”, en: Etudes, N°368, 5, mayo de 1988, pp. 637-
650. Weizmann incluso sostiene que Heidegger efectivamente prohibió la entrada a la
Universidad de Freiburg de su mentor y maestro Husserl por el hecho de ser judío
10
Se trató de la re-edición del curso de 1935: Introducción a la Metafísica, en 1953, donde se
descubrió que el propio Heidegger añadió, entre corchetes, una aclaración sobre el
nacionalsocialismo que no figuraba en las pruebas originales del manuscrito, ahora en GA 40,
p.233; cambiando Nationalsozialismus por Bewegung (Movimiento). Sobre esta edición
retocada se puede consultar una recensión del entonces desconocido doctorando Jürgen
Habermas, aparecida originalmente en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el 25 de julio de
1953. El mismo retoque ex post facto, de las manos de Heidegger, sufrieron las lecciones sobre
Nietzsche y Schelling editadas en los años ’60.
11
Muchos investigadores, como Farías, Kisiel, Martin, Sheehan u Ott, han señalado la
manipulación, desaparición u ocultamiento de correspondencia, cursos y conferencias de
Heidegger. Podemos enumerar entre otros los siguientes: la conferencia sobre Enseñanza e
investigación dada entre el 10 y 11 de junio de 1933 en Berlín; el curso de noviembre de 1933
titulado: Über Wessen und Begriff von Natur, Geschichte und Staat; en el semestre de verano
de 1934 la lección: Der Staat und die Wissenschaft, la conferencia del 8 de abril de 1936 en el
Institut Kaiser-Wilhelm de Roma, titulada: Europe und der deutsche Philosophie; el seminario
sobre Der Arbeiter, el libro de E. Jünger, dado en los años 1939-1940. Esta actitud ha sido
complementada con una política consciente de encubrimiento de los propios herederos del
legado literario de Heidegger, que impiden por tiempo indeterminado todo acceso a los
manuscritos del filósofo conservados en el Deutsches Literaturarchiv de Marbach. Martin
denunció como en el archivo de Karlsruhe manos anónimas habían adulterado textos de
Heidegger del período 1933-1945 a fin de presentarlos como documentos “clave” de descargo y
prueba de su espíritu de resistencia al NS-Staat, véase: Martin, B.; “Das vermeintliche
Schlüsseldokumente war verfälicht”, en: Badische Zeitung, 28-XII-88. Sobre las implicancias
ideológicas y filosóficas de la política editorial de las obras completas de Heidegger, las
incompletas Gesamtausgabe, véase a Kisiel; The Genesis of Heidegger’s ‘Being and Time’,
University of California Press, Berkeley, 1995, p. 2 y ss. Sobre el autoritarismo de la política
editorial de y sobre la obra de Heidegger, véase su paper: “Edition und Übersetzung: Unterwegs
von Tatsachen zu Gedanken, von Werken zu Wegen”, en: Papenfuss, Dietrich/ Pöggeler, Otto
(ed.); Zur philosophischen Aktualität Heideggers, vol. 3, Vittorio Klostermann, Frankfurt, 1992,
pp. 89-107.
Se puede sostener la idea, como lo hacen los heideggerianos franceses y los
revisionistas y hagiógrafos alemanes12, que la obra de Heidegger no produjo, ni
siquiera mediatamente, ningún germen de filosofía práctica o filosofía política
pura y que, sin embargo, dentro de los diferentes estadios evolutivos, su magno
Denkweg oficial, fue siempre un filósofo profesional políticamente
comprometido con la coyuntura de su tiempo según los parámetros de los
universitarios y mandarinado alemán en la época de Weimar. 13 Con esta
operación hermenéutica, muy sofisticada por cierto, sus trabajos filosóficos más
abstractos estarían impregnados de manifestaciones y posiciones con respecto a
lo político, pero esta “espuria” lógica de la época sobre la obra sería
esencialmente periféricas al Kern, al núcleo más puro de su pensar. La
proximidad, incluso léxica, al universo ideológico völkische y del
Nationalbolschewismus del movimiento nacionalista alemán, ya muy obvio,
tendría referencia no tanto a las orientaciones fundamentales que Heidegger le
imprimió a su intento de “abrir brecha” en la historia acontecida desde la
aparición de Sein und Zeit, sino a una suerte de “enredos” en compromisos en
los cuales el filósofo “carne-y-hueso” arrastró al filósofo “Guardián-del-Ser”. La
obra filosófica de Heidegger sería así apolítica por definición, y es justamente
este apoliticismo visceral lo que la hace negativamente responsable de la serie
de traspiés políticos del Heidegger humano, demasiado humano, cuyas ideas y
visión del mundo en 1933 se deben a la psicología de la frustración, a la
geografía o al resentimiento provinciano o a cualquier cosa.14
La síntesis de todos los argumentos sería más o menos la siguiente: en su
confusión por re-encontrar el verdadero destino de Occidente, en una época de
crisis personal profunda, donde se estaba extinguiendo el Heidegger
christlicher Theologe15 y coincidiendo con el derrumbe de la república de
Weimar, al profesor pequeño burgués pobre de provincias el ascenso del
Nacionalsocialismo en 1933 “se le vino encima”.16

12
El revisionismo en lengua alemana en cuanto a la relación Heidegger- Nacionalsocialismo se
basa en tres autores: Silvio Vietta, Heideggers Kritik am Nationalsozialismus und an der
Technik, Niemeyer, Tübingen, 1989; Ernst Nolte, Martin Heidegger. Politik und Geschichte im
Leben und Denken, Propyläen, Berlin, 1992; en español: Heidegger: política e historia en su
vida y pensamiento, Editorial Tecnos, Madrid, 1998; y el hagiógrafo Rüdiger Safranski: Ein
Meister aus Deutschland. Heidegger und seine Zeit, Hanser, München, 1994; en español: Un
maestro de Alemania. Martin Heidegger y su tiempo, Túsquets Editores, Barcelona,
13
Aquí la posición clásica es la de Otto Pöggeler, la más moderna y sofisticada es la de Pierre
Aubenque y Richard Rorty. Sobre el universo ideológico del mandarinado académico alemán
entre 1918 y 1933, sigue siendo insustituible el decisivo y ya clásico trabajo de Franz Ringer,
The Decline of the German Mandarins, Harvard University Press, Harvard, 1969; en español:
El ocaso de los mandarines alemanes. La comunidad académica alemana, 1890-1933,
Ediciones Pomares-Corredor, Barcelona, 1995. Además el monumental y má actual trabajo de
Christian Tilitzki: Die deutsche Universitätsphilosophie in der Weimarer Republik und im
Dritten Reich, Akademir Verlag, Berlin, 2002.
14
Sobre este punto en especial, son los gastados argumentos en orden lexicográfico de los
heideggerianos franceses de primera, segunda y tercera generación: Pierre Aubenque, Jean
Michel Palmier, Jacques Derrida, Philippe Lacoue-Labarte y en los últimos años la
representante más destacada de la jeune garde heideggérienne Catherine Malabou.
15
Sobre el tema de la relación entre Heidegger y la Teología cristiana, un tema subestimado por
la hagiografía heideggeriana, véase el libro de Macquarrie, J.; Heidegger and the Christianism,
Continuum, Oxford, 1995.
16
Son las palabras deel heideggeriano Otto Pöggeler en el epílogo a la segunda edición alemana,
1983, de su libro clásico Philosophie und Politik bei Heidegger. Alber, Freiburg / München
1972, 2. Auflage 1974.; en español: Filosofía y política en Heidegger, Alfa, Barcelona, 1984,p.
349.
Pese a toda su miopía política, la ontología de Heidegger, en sus preguntas
esenciales, habría cruzado incólume el Mar de los Sargazos de la experiencia
nacionalsocialista, incluso habría tenido energía oculta para realizar una feroz
crítica clandestina desde 1934, lo que demostraría, en negativo, que existía in
nuce en la filosofía de Heidegger una posibilidad real de “uso” o aplicación y
retraducción en el ámbito de lo político. Pero las ideas centrales de su filosofía
no habrían sufrido mella post o ex-ante de 1933, no habrían sido la causa
esencial o eficiente, de las debilidades psicológicas, de la “ataraxia” del hombre
Martin Heidegger, uno más de los miles de alemanes confundidos y arrastrados
en el torbellino político del ascenso meteórico del NSDAP, como piadosamente
Pierre Aubenque nos recuerda.
Al finalizar esta manipulación interpretativa, esta exégesis insostenible, se
reconoce que la Ontología heideggeriana efectivamente se estacionó en la
vecindad de la política, o sea: Heidegger mismo “urbanizó” su provincia del ser
al trasladar categorías de Sein und Zeit al campo político, pero todo ello se
realizó sin sufrir “afinidades electivas”, sin ser su “soporte” al NS-Staat motivo
de sospecha ni recoger en su seno “prejuicios” de la empiria política. En suma:
no sería posible encontrar ningún punto de partida firme para la solución de
problemas de una agenda de filosofía práctica en 1933, ni siquiera algún criterio
utilizable para guiar en la práctica o ponderar la toma de decisión de un
compromiso político resuelto.17 Los heideggériannes sólo conceden a
regañadientes la posibilidad de preguntar, en la dimensión de lo político,
utilizando la cuestión de la Technik, por lo que el pensamiento heideggeriano
podría converger elípticamente con las cuestiones candentes de la Historia
Universal, pero su relación es inesencial a ella y al reino de la Política.
Así pues, como falta el análisis exacto de cómo en el ámbito político tiene
que ser construida la verdad del Seyn, del Ser, no puede suceder que,
precisamente desde esta manera específica del acontecer del Wahrheit y de la
estructura del mundo, se aclare la estructura misma donde “acontece” la
Verdad. La obvia conclusión es que es imposible que la Ontología heideggeriana
pudiera orientar o colaborar en la toma de decisión política al Martin Heidegger
mortal entre las tendencias políticas oscuras y confusas de la Alemania de los
años ’20, y menos de manera “ideológico-crítica”. Al no existir posibilidad de
encontrar un esbozo de filosofía práctica en el pensar heideggeriano, ni siquiera
en estado latente, es improbable que el año 1933, el Jahre der Entscheidung, el
año de la decisión según lo bautizó Spengler, se haya podido relacionar
esencialmente a la sustancia central de su espiritual camino del pensar, de su
Denkweg.
Esta rigurosa y autoritaria concepción de la no-unidad entre obra y autor,
donde el contenido de verdad de una corpus filosófico no tiene que reflejarse
necesariamente en la mentalidad y en la ética de la vida del filósofo, exacerba y
agudiza de tal forma la autonomía “débil” de la filosofía, que cualquier
17
El sostenedor in extremis de esta postura es Pierre Aubenque y Jean Michel Palmier, aunque
con cautela se aproxima en sus conclusiones Jacques Derrida. En cambio, Pöggeler, cree que
desde la filosofía de Heidegger se podría intentar una rehabilitación de la filosofía práctica
moderna. Hans-Georg Gadamer, su sucesor más exitoso, curiosamente clamaba por la llegada
de un Karl Marx para Heidegger, en relación que in nuce existía negativamente una filosofía
práctica en Sein und Zeit, esperando una situación hermenéutica eficaz y una Umkehrung
radical.
10. Aquí son paradigmáticos Derrida, Granel, Palmier, Rorty y, más recientemente lo repite
Hans Sluga en su libro Heidegger’s Crisis: Philosophy and Politics in Nazi Germany, Harvard
University Press, Cambridge, 1993.
comportamiento o acción en el ámbito de lo político, de por sí despreciable y
relegada a mera nota biográfica, no puede arrojar ningún cono de sombra sobre
su opus magnum o ser utilizado como via regia para nuevas lecturas
interpretativas. Dicho secamente: no puede desacreditarse, al realizar la
conexión entre Política y Filosofía, la Ontología heideggeriana, ni ninguna otra,
poniéndola a trasluz con asuntos que resultan, por definición, “externos”, como
lo es una decisión resuelta en política. A lo sumo se reconoce que Heidegger
tuvo que “distorsionar”, la famosa inflamación e inflación repentina de la
palabra “Geist” en el estudio de Derrida, su filosofía pre-1933 para poder reducir
la disonancia cognitiva ideológica con el universo léxico del NSDAP; esta
distorsión fue producida por elementos absorbidos de la cosmovisión de su
época, y tanto la caución con respecto al Nacionalsocialismo como el gesto
metafísico se remitirían a medios retóricos de expresión o la Weltanschauung
nihilista o la ideología de mandarines “apolíticos” del universitario alemán, que
finalmente conllevan a una incoherencia terminológica, un ajuste de cuentas
verbal (Derrida) que finalizará en 1935 con la lección Einführung ...,18 una
verdadera retirada de su corto compromiso político y punto de inicio de la
fantástica y heroica geistige Widerstand, la resistencia espiritual contra el NS-
Staat.19
Nosotros plantearemos la cuestión inversa: no la clásica pregunta, a esta
altura del debate carente de sentido, si se dio una “relación interna y necesaria”
entre la analítica de Sein und Zeit y sus percepciones y valoraciones políticas,
sino que, por el contrario, demostraremos que en la Ontología heideggeriana
existe indicios suficientes para hablar de una filosofía política in nuce, una
filosofía práctica viva, que lo llevará, desde años anteriores a 1933, en primer
término a las proximidades del polo “nacionalconservador” y, en segundo
término, esta filosofía práctica, con su particular “re-working” de Aristóteles, fue
la que le permitió valorar y compartir tanto ideales como objetivos con el NS-
Staat, incluso con varios grupos e intelectuales del llamado antidemokratischen
Denken de la República de Weimar, la amplia herradura ideológica del
movimiento nacionalista alemán, desde los Jungkonservative hasta el
movimiento Landsvölkische. Creemos que hay que invertir la cuestión: explicar
cómo en la Ontología heideggeriana existen indicios suficientes para hablar de
una filosofía política madura y reaccionaria. Y tal como Platón, esta filosofía
como reclamo, existía en sus líneas generales desarrollada mucho antes del
ascenso al poder de Hitler en enero de 1933. En suma: lo que aquí hacemos no
es otra cosa que, ad pedem litterae, seguir la propia autointerpretación de
Martin Heidegger, que en confesión al filósofo Karl Löwith, afirmaba que en su
concepto de “Historicidad” (Geschichtlichkeit) estaba el verdadero fundamento
(Grund) de su compromiso político con el Nacionalsocialismo y, en especial, con
el Führer Adolf Hitler.20
18
Como lo intenta demostrar el heideggeriano Julian Young, profesor de Filosofía en la
Universidad de Tasmania, en su libro Heidegger, Philosophy, Nazism, Cambridge University
Press, Cambridge, 1997., incluso clama que Heidegger habrá hecho una “courageous critique of
National Socialism” desde posiciones de la democracia liberal. Las investigaciones de Hugo Ott
ya ha demostrado la total falsedad de este tipo de hagiografía con pátina académica.
19
“Resistencia espiritual” es el nombre con el que el hijo de Heidegger, Hermann, utilizó para
defender, por enésima vez, a su padre de las acusaciones sobre su actividad en el Nazismo. La
última intervención pública puede leerse en un “interview” aparecido en el diario La
Reppublica, el 30 de mayo de 1996.
20
Löwith, Karl; Mein Leben in Deutschland vor und nach 1933; Metzler, Stuttgart, Metzler,
2007, p. 29. Hemos hecho una traducción propia con un estudio preliminar de este texto que
puede consultarse en el libro del filósofo Enrique Meler; El Camino del Cisne Estudios Sobre
Heidegger, Ediciones del Signo, Buenos Aires, 2010, p. 279 y ss.