Vous êtes sur la page 1sur 4

POEMAS

Grupo Surrealista de Madrid

poesfla

S a l a m a n d r a 15 - 16
poesfla

Poemas
J u l i o M o n t eve rd e

Una presión muy suave en las falanges


señala el borde de una playa entre la niebla.

La luz multicolor que brilla en tu muñeca


extiende nuevas líneas en la palma de la mano.

Las noches que vivimos...


La nave de los paralíticos
Así comienza la reconstrucción.
llega atravesando los muelles
y se detiene frente a los arrecifes luminosos
A donde vayas
(su belleza incontrolable me dispone a la negación).
siempre encontrarás abiertas las puertas de la lluvia.

¿Sabéis por qué debemos aguantar tanto silencio?

Abandonados en la boca del tiempo Nuestros corazones de piedra


Como niños en los límites del bosque. se consumen en la dulzura de la música.
Caminado como sonámbulos
Simples en la ayuda de los simples por la verticalidad de los umbrales.

Coherentes con la vida Sí, tenéis razón:


Y la confusión de las lenguas El mío es un carácter demasiado impresionable.

Para el futuro. ¿Pero quién, en base a qué, dónde está escrito


Dispuestos a todo lo que se relacione que debamos aguantar toda esta farsa?
con la noche.

Radiantes y nuevos.
Con nuestro rostro finalmente
En el lugar de nuestro rostro.

S a l a m a n d r a 15 - 16
POEMAS
Grupo Surrealista de Madrid

poesfla
Adiós a las maravillas de la tierra. La mujer se despierta y abre los ojos en su casita
rodante. Los colores complementarios de la gran noche se expanden dentro de su jaula.
Una sensación de naturaleza salvaje se me adhiere a las sienes, en el momento en que
ella, sonriendo, abre la mano y deja caer una plomada que se sumerge en mi sangre. La
ondulación permanece un segundo. Y ahora yo también sonrío, pues he comprendido.
Adiós, adiós, maravillas de la tierra. Adiós también, terrores de la noche.

Espacio diferente en los gestos, cuando estos se desquician. Mis nervios agotados por
el trabajo de ver, oír y callar. De ver, OÍR, y callar. Sucedía allí una ceremonia detrás
de todas las ventanas. Unas manos enormes acariciaban cuerdas de instrumentos ya
olvidados. Y en las vigas del tejado, sobre el desván, llamaba nuestra atención el dibujo
de un pequeño gallo. Soy consciente que os parecerá ingenuo, pero aún hay noches
en las que, para llegar a dormirme, recorro paso a paso todas aquellas habitaciones,
asciendo y desciendo por las escaleras oscuras. Abro todos los cajones, cierro todas
las puertas. Tan sólo para asegurarme de que, cuando llegue el sueño, me encuentre
dentro y me mantenga allí toda la noche.

El horizonte, seguro de sí mismo, se ríe de esos hombres que todavía creen que es una
línea. Con su mirada oblicua despierta las sospechas. Y habla para los que no escuchan:
Yo soy un círculo cuya circunferencia está en todas partes y su centro en ninguna.
Te digo que aquello era una nota de suicidio de Dios padre en persona.

Ah, qué bello debe ser estar dentro de un edificio en el instante en que este se derrum-
ba. Observar los muros, la doblez de las ventanas, sentir estallar el tiempo y el placer de
la liquidación. Ah sí, y que nada de lo que nos rodea vuelva a existir en una dirección
determinada. Sí, qué bello, qué bello debe ser estar dentro de un edificio en el instante
en que este se derrumba.

JULIO MONTEVERDE

Del Libro La llama bajo los escombros (Gens, 2009)

S a l a m a n d r a 15 - 16
POEMAS
Javier Gálvez
poesfla

poesfla

JAVIER GÁLVEZ

S a l a m a n d r a 15 - 16 S a l a m a n d r a 15 - 16

Centres d'intérêt liés