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Derecho Constitucional I

Unidad 1:

Derecho Constitucional. Conceptos fundamentales:

El derecho constitucional es una disciplina jurídica que estudia los órganos de Poder y la
situación política de los individuos dentro del Estado.

Su campo de estudio de estudio influye el análisis de las leyes fundamentales que definen
un Estado.

El derecho constitucional es el sector del mundo jurídico que se ocupa de la organización


fundamental del Estado.

El contenido de lo que es fundamental o no para un Estado, depende del criterio


jurídico-político de cada comunidad. Por supuesto, se refiere a la estructuración de los
poderes básicos de ese Estado y a la delimitación de las facultades, competencias y
atribuciones de éste, así como al reconocimiento de los derechos personales y sociales que
se reputen esenciales.

Por ocuparse de asuntos Fundamentales, se atribuye al derecho constitucional el


carácter de causalidad del orden jurídico total de un país. En efecto, actúa como causa
formal de ese orden, al indicar quién hace las normas y cómo debe elaborarlas, al mismo
tiempo que fija ciertas directrices mínimas de contenido de esas reglas
subconstitucionales.

La Constitución. Concepto y Contenido:

La constitución es el documento jurídico por excelencia de un país, el máximo en el


derecho público.

Tiene jerarquía por sobre todo el resto del ordenamiento jurídico.

En ella se encuentran reglados los derechos y garantías de los ciudadanos y la


organización y estructuración del Poder Estatal.

Nuestra C.N es federal, escrita, rígida y formal.

Es rígida en razón de que no puede ser modificada por el mismo proceso que una ley
ordinaria.

Se divide en tres partes:


Preámbulo: el resumen de todo el contenido de la constitución, puesto para asegurar y
fijar la inteligencia e interpretación de sus disposiciones, que si bien son parte de
aquélla, operan como fines que determinaron su adopción. Explica de donde surge la
constitución. Ofrece los objetivos de ella y para que se sanciona.

Parte dogmática: está compuesta por los títulos “declaraciones, derechos y garantías” y
“nuevos derechos y garantías”. Su eje gira en torno a la persona humana, hombre que
tiene dignidad, libertad y derechos y que tienen su último fundamento en el orden
natural.

Las declaraciones son las líneas básicas de organización. Por ej: Art. 1.

Los derechos son facultades que tiene el hombre por su condición como tal y que el
estado le reconoce a través de la C.N

Las garantías son mecanismos y procedimientos que se le dan al hombre para hacer
valer sus derechos ante posibles violaciones o abusos. Por ej: Amparo

Parte orgánica: lleva el título de “Autoridades de la Nación”. Regula al poder del


Estado, a sus órganos y funciones.

Breve análisis del desarrollo histórico del constitucionalismo:

El constitucionalismo es un movimiento filosófico- político que realizó una de las


mayores revoluciones en la dialéctica y conflictiva relación entre Sociedad y Estado.
Justificó su origen y desarrollo en la afirmación y protección de la dignidad humana.
Para el desarrollo de tan excelso objetivo, fue imprescindible por un lado, reconocer los
derechos individuales y sus correspondientes garantías. Y por otro lado establecer la
división y equilibrio del poder y sus funciones, que se imputaron a diversos órganos, en
procura de un poder limitado y controlado, para evitar todo abuso que violase la
dignidad humana.

Ver cuadro sobre periodos del constitucionalismo


Concepto de Nación:

Nación son todos los vínculos sociológicos no políticos ni jurídicos, que unen a un grupo
de personas determinado, y le aporta sentido de pertenencia a ella.

Forma de Gobierno y de Estado:

En el art.1 de la C.N se define a la organización del gobierno como representativa,


republicana y federal. Sin embargo esto no quiere decir que sea la única manera posible
de organizar al Gobierno y al Estado, sino que es la que adopta nuestra constitución
para nuestra Nación.

Las formas de gobierno se pueden clasificar según su grado de concentración o


distribución del poder. A su vez las que tienen mayor distribución del poder se pueden
subclasificar en las que tienen equilibrio institucional y las que tienen desequilibrio
institución.

Sistemas de gobierno con distribución de poder y con equilibrio institucional:

Parlamentarismo:

No se caracteriza por la existencia o preponderancia de un Parlamento, sino por la


existencia de un gobierno ministerial responsable ante la representación nacional
(Asamblea) que dirige la política del país con el grado de independencia que esta misión
implica.

Se distingue entre el Jefe de Estado que es el presidente o monarca y el Jefe de


Gobierno. El de Estado es políticamente irresponsable frente al parlamento o asamblea.
Esta irresponsabilidad se haya compensada por la responsabilidad de los ministros que
deben dimitir cuando pierden la confianza del parlamento. En el parlamentarismo
republicano el Jefe de Estado es inamovible en el cargo durante el periodo fijado. Sus
atribuciones son meramente teóricas, pues en realidad las ejercen los ministros.

El Jefe de Gobierno en cambio preside el gabinete ministerial. Es el Primer Ministro. Es


nombrado por el parlamento y no por el cuerpo electoral. La designación normalmente
recae sobre el líder del partido político que tiene mayoría parlamentaria. Este en cambio
si es responsable frente al parlamento por la su actuación de gobierno, ya que si lo cree
necesario el parlamento lo puede remover. Y aunque no es lo que normalmente sucede
puede que se junten los dos cargos en la misma persona, el jefe de estado y de gobierno.

Los ministros integran un órgano colegiado al que se denomina Gobierno, de ahí que el
primer ministro sea el Jefe de Gobierno, del cual es miembro.
El gabinete es designado por el Jefe de Gobierno, pero es necesario que el Parlamento
acepte el Gobierno designado por él.

Medían entre el Gobierno y el Parlamento igualdad teórica, colaboración y mecanismos


de coacción recíprocas. El gabinete necesita confianza del Parlamento y cuando no goza
de ella debe dimitir, El gabinete puede pedir al jefe de Estado la disolución del
parlamento, este controla al P.E y puede hacerlo caer, pero el J.E puede disolver el
parlamento. Esta característica es propia del parlamentarismo puro.

Presidencialismo:

El presidente de la república es a la vez Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, lo que


contribuye a acentuar la trascendencia de aquél que reúne importantísimas atribuciones
como por ej: de iniciativa legislativa, de veto, de dirección de la política exterior, de
indulto, etc.

Predomina el criterio según el cual el P.E es unipersonal, siendo ejercido por el


Presidente.

El presidente no tiene derecho a disolver el Congreso o Parlamento, ni el P.E es


responsable frente a la asamblea, en el sentido que deba dimitir cuando pierda la
confianza de ésta. Pero si puede ser removido a través de un juicio político por ej.

Los ministros son nombrados y separados libremente por el presidente. No constituyen


un consejo de ministros ni un gabinete y sus funciones son esencialmente consultivas y
sin poder de decisión.

El presidente es popularmente elegido, directamente, o indirectamente por electores de


segundo grado que forman el colegio electoral.

Se pueden distinguir tres tipos de presidencialismo:

Presidencialismo puro:

El presidente es plenipotenciario detento del P.E; los ministro son meros ayudantes y
consejeros.

Presidencialismo atenuado:

En los que el P.E es ejercido conjuntamente por el presidente y los ministros


(organizado como consejo o gabinete)

Presidencialismo aproximado:
El P.E es restringido y con influencia del parlamentarismo.

Sistemas con desequilibrio institucional:

En favor de la asamblea:

Sistema directoral: la cabeza del Ejecutivo es un colegio de pocas personas (suiza), se


conforma una Asamblea Federal. Es un órgano complejo constituido por dos órganos
colegiados, que son el Consejo nacional que representa al pueblo de la federación, y el
Consejo de los Estados que representa a los cantones.

La asamblea federal es el órgano supremo de la confederación, tiene competencia


legislativa, administrativa, jurisdiccional y política.

Además hay un consejo federal cuyos miembros son elegidos por la asamblea, este ejerce
la jefatura del Estado y del Gobierno. Hay Presidente y Vicepresidente elegidos por la
asamblea, que dirige los debates del Consejo Federal, decide en cuestiones urgentes,
representa a la federación.

Es la asamblea la que ejerce la autoridad suprema de la confederación. El consejo


Federal ejecuta las decisiones de ella.

En favor del Poder Ejecutivo:

En los Regímenes de Gabinete (en favor del gabinete). El gabinete es el órgano político
fundamental que dirige la orientación política y determina libremente el final de la
legislatura, a éste le corresponde la dirección de la vida política del país.

En favor del Jefe de Estado:

Parlamentarismo con tendencia al presidencialismo:

Se produce un desequilibrio institucional al reforzarse las atribuciones políticas del


Presidente de la República o Jefe de Estado.

Cancillerato o sistema imperial:

Histéricamente se ha dado como forma de transición entre el absolutismo y el


parlamentarismo.

El monarca nombra y separa libremente a los ministros, sin tener en cuenta opiniones
del Parlamento, titularizando la jefatura del Estado y del Gobierno, siendo los ministros
solo consejeros responsables. El monarca tiene con respecto al parlamento atribuciones
de sanción e iniciativa legislativa y puede disolverlo.
Sistemas de concentración del poder:

Las atribuciones son políticas son ejercidas por una sola institución:

Monocracia:

Las atribuciones del poder son ejercidas por un individuo, monarca absoluto, jefe de
estado, dictador.

Las atribuciones se concentran en una sola persona a la cual todos los demás
gobernantes están subordinados. Se concentra la legislación en el individuo y se
confunde legislación y ejecución; además el monocrata nombra y remueve
discrecionalmente a los jueces.

Oligogracia:

Hay concentración en una institución pluripersonal, frecuentemente una asamblea,


considerada como representativa de la “voluntad nacional”.

Formas de Estado:

Se analiza el modo en que actúa el Estado a través de su poder con relación a sus bases
humanas y físicas, se relacionan los elementos que integran al Estado: Población,
Territorio y Gobierno.

En el análisis de las relaciones entre el Territorio y el Gobierno, se visualiza las esferas de


la actividad gubernamental que quedan libradas a unidad locales. Según este criterio un
Estado puede ser Federal, cuando un gobierno central regula todos los aspectos de la
actividad del Estado. Y si no puede ser también un Estado Unitario.

Según las relaciones del gobierno y la población, los Estados pueden ser Autoritarismos,
donde una población pasiva es sometida a una autoridad. O Democracias donde la
población tiene una actividad activa en la dirección de los asuntos del Estado. Esta
puede ser una República, una Monarquía, y a su vez puede ser Directa o Indirecta.

Autoritarismo;

En esta forma de Estado sus miembros tienen un rol meramente pasivo, siendo tratados
como menores, aun cuando la autoridad se comporte benignamente con ellos.

Es diferente al totalitarismo, el punto de partida es desconocer el principio según el cual


cada Estado absorbe la totalidad del hombre y su actividad social y privada.

Democracia;
Democrático es la forma de Estado en la que el poder político se ejercer orientado al bien
común y con participación responsable libre y eficaz del pueblo. Puede tener su
realización tanto en las monarquías como en las repúblicas.

La monarquía es la organización política en la que existe una persona que lleva un título
honorífico, un nombre y un símbolo. Puede ser democrática constitucional, y
parlamentaria, donde el monarca actúa por medio de ministros. O puede ser autoritario
o totalitaria.

La república puede ser democrática, autoritaria o totalitaria.

En la república hay elección popular de los gobernantes. Igualdad de los gobernados.


Responsabilidad de los gobernantes. Control de los gobernantes. Publicidad de los actos
de gobierno. Separación y división de poderes. Renovación periódica de las autoridades.
Soberanía popular. Inamovilidad de los jueces.

Que medie participación responsable, libre y eficaz del pueblo en el ejercicio del poder
político. La democracia debe capacitar intelectualmente y moralmente a los hombres.
La participación debe ser libre para que la democracia sea auténtica, hay diferentes
formas de participación que hacen que ella sea auténticamente eficaz: en los periodos
constituyentes, en el debido proceso, en la democracia directa o indirecta.

Unitarismo:

Es la centralización del poder político, los poderes políticos se hallan concentrados o


reunidos en un solo núcleo de autoridad.

Federalismo:

Descentralización política; los poderes políticos esenciales están distribuidos o repartidos


en órdenes gubernativos diferentes.

Estado federal: compuesto por varios estados miembros, dualidad de poderes. Tiene las
sigs. Características:

Subordinación: expresada en la supremacía federal. (Las autoridades de estados


miembros son agentes del federal y deben acatar sus órdenes)¨

Participación: los Estados miembros tienen derecho a colaborar en la formación de


decisiones del Estado Federal.

Coordinación: delimita las competencias propias del Estado Federal y de los Estados
miembros.
La base jurídica del Estado federal es la Constitución sancionada por voluntad nacional.
Una federación es una nación que en su régimen interno se compone de Estados, pero
que en su conjunto es tan unitaria como un reino o uno de los Estados mismos. Es
indisoluble.

El Estado federal crea un nuevo Estado a costa del sacrificio de soberanía de los Estados
locales, estos solo tienen autonomía y no soberanía.

En el Estado federal, el gobierno federal posee imperium sobre los Estados locales,
dentro de las normas establecidas por la C.N

Los Estados miembros del Estado federal carecen de derecho de Secesión y Nulificación,
por haber perdido su soberanía.

Confederación:

Es el conjunto de Estados que se reúnen bajo la base jurídica de un tratado o pacto


libremente concertado, y conservan su soberanía. Este pacto estipulado entre los Estado
partes puede disolverse.

La confederación, deja subsistente la personalidad y la independencia de los Estados


confederados. En esta los Estados partes, conservan su soberanía.

En la confederación, el poder confederado carece de imperium para imponer sus


decisiones, contra un Estado confederado rebelde, la autoridad solo dispone de la
coacción de la fuerza de las armas.

En la confederación los Estados confederados poseen los derechos de nulificación y de


secesión, que son inherentes a los Estados confederados como resultado del
mantenimiento de su condición de soberanos. El derecho de nulificación es la facultad de
un Estado confederado de juzgar la conveniencia y la oportunidad de los actos del poder
confederado y para negar su aplicación dentro del propio territorio. El derecho de
secesión es la atribución inherente a dichos Estados confederados para separarse en
cualquier momento de la unión confederal.

La democracia representativa. (Relaciones entre sistema representativo, partidos


políticos, régimen electoral y cuerpo electoral). Mecanismos de participación:

El art. 1° declara adoptada la forma “representativa” de gobierno. Y el 22 establece que


“El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades
creadas por esta constitución”. Conforme al sistema inicial planteado en la C.N de 1853-
1860, el pueblo no resultaba órgano de gobierno, sino solamente órgano de designación o
de elección (no adoptaba pronunciamientos en nombre del Estado; no decidía sobre
leyes, paz, guerra, planes económicos, etc).

El sistema era, básicamente representativo y muy escasamente participativo, ya que la


intervención popular en los negocios públicos se limitaba a elegir a los electores de
presidente y diputados de la nación. A esto se suma que la representación de estos
últimos es libre, puesto que la constitución no prevé ningún mandato imperativo que
pueda ligar al representante con el pueblo representado, o que dé derecho a pueblo para
revocar el mandato de los legisladores.

La expresión constitucional de que el pueblo gobierno por medio de sus representantes


puede ser engañosa, en el sentido de que hago suponer que es el pueblo quien
efectivamente gobierna. En realidad este solo elige a muchos de los que gobiernan,
atribución, por cierto, significativa, pero que no implica ni nombrar a todos los que
gobiernan ni adoptar decisiones de gobierno.

El panorama descripto sufrió en la reforma de 1994 una modificación, ya que se


reconoció al pueblo el derecho de proponer leyes, e incluso aprobarlas, además de poder
ser consultado por el Congreso o el Presidente. Y se acentuó la participación popular de
los senadores a partir del año 2001, y disponerse la elección popular del Presidente.

La representación política en la Constitución:

La representación política es un concepto elástico, que importa un fenómeno de


adhesión de los representados hacia el representante. Si se cuenta con esa adhesión se
tiene representatividad. En materia de representación política estatal la Constitución
vincula la idea de representación del pueblo con la de elección.

En la reforma del año 1994, en el art. 38 se estableció la concepción de que los partidos
políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Para Arg. En síntesis
una democracia sin partidos resulta inconstitucional. Además estableció las siguientes
pautas sobre su creación y el ejercicio de sus actividades: libertado de acción dentro de
los límites de la constitución. Organización y funcionamiento democrático.
Representación de las minorías. Competencia para la postulación de candidatos a cargos
público electivos. Acceso a la información pública y a la difusión de sus ideas.
Obligación del Estado de contribuir al sostenimiento económico de los partidos y la
capacitación de sus dirigentes.

Control ideológico:
A la ideología que imparte el partido se la controla para verificar que en la carta
orgánica del partido no haya algo que contraríe a la C.N y a los D.H. En caso de que
exista no se le da reconocimiento.

La ley 26571 regula la actividad de los Partidos Políticos:

Art 1: sostiene el derecho de asociación política para agruparse en P.P democráticos y el


derecho de las asociaciones de constituirse, organizarse, obtener personería jurídica.

Art 2: los P.P son instrumentos necesarios para la formulación y realización de la


política nacional. Su principal objetivo: nominar candidatos para cargos públicos.

Art 3: Condiciones para su existencia:

Que haya un grupo de ciudadanos unidos por vínculos políticos permanentes.

Que haya una organización estable y funcionamiento reglado por la Carta Orgánica,
conforme con el método democrático interno)

Que haya reconocimiento judicial de su personería jurídica- política como partido.

Art 7: Requisitos para que se le reconozca la personería:

Que el nombre sea aprobado por la Justicia Federal. No puede haber dos nombres
iguales. No puede dar lugar a confusión. No puede hablar de su propia inclinación.

Debe tener una declaración de principios y programa político aprobados (control


ideológico)

Debe constituirse con un domicilio partidario.

Art 7 bis: que tiene que tener el partido para que la personería sea definitiva. Un
número de afiliados debe tener una X cantidad mínima.

Art 10: derecho a los P.P para que puedan fusionarse con otro o aliarse con un fin
eleccionario determinado. No pierden la personalidad jurídica. No obtienen un nuevo
reconocimiento, y si quieren mantenerse juntos como partido único deben volver a pedir
reconocimiento.

Art 21: la Carta Orgánica constituye la ley fundamental del partido, que establece el
funcionamiento democrático, dentro del P.P.

Art 23: Requisitos para afiliarse:

Ser domiciliado en el distrito que solicite la afiliación, Demostrar identidad


Art 24: No pueden ser afiliados:

Los excluidos del padrón electoral. Personal superior y subalterno de la F.F.A.A.


Personal superior y subalterno de las fuerzas de seguridad de la Nación o de las Pvcias.
Magistrados del P.J.

Art 25: no se puede tener doble afiliación. La afiliación a 1 partido implicará la renuncia
automática a toda afiliación anterior y su extinción. Para presentarse a candidatura, se
debe estar bajo el nombre de un partido, no necesariamente ser afiliado.

Art 29: Las elecciones dentro del Partido. Se rigen por la Carta Orgánica.

Art 51: Los partidos políticos se extingue por:

Causas que determinen su Carta Orgánica. Por la voluntad de los afiliados. Por delitos
contra la acción pública. Por instrucción militar de afiliados. Por la no realización de
elecciones.

Régimen electoral:

Es fundamental para la democracia representativa. Abarca ¿Quién elige? ¿Quién va ser


elegido? ¿Cómo se elige? ¿Quién juzga la elección?.

Clases de sufragio: Obligatorio o Facultativo. Directo o Indirecto. Publio o Secreto.


Universal o Restringido.

El cuerpo electoral se divide en Activo (quien elige) y Pasivo (el que es elegido).

El art 37 de la C.N establece la formación del cuerpo electoral:

Activo, establece que el sufragio es:

Universal: no es característica del sufragio sino del cuerpo electoral, para todos los
ciudadanos argentinos de ambos sexos desde los 18 años cumplidos. Quedan excluidos
los dementes declarados en juicio, los detenidos por orden del juez competente.

Igual: significa que ningún voto vale más ni menos que cualquier otro, por ningún
motivo.

Secreto: implica que nadie se entere de la elección, los electores no pueden comparecer a
las mesas exhibiendo su voto.

Obligatorio: existe el deber de votar en toda elección, si no se vota hay una sanción.
Están exceptuados los mayores de 70 años, los jueces y sus auxiliares que el día de los
comicios se hallen a más de 500 km, los enfermos o imposibilitados por fuerza mayor.
Pasivo: “la igualdad real entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y
partidarios se garantizará por acciones positivas en la regulación de los partidos
políticos y en el régimen electoral” así lo establece la ley de cupo femenino.

Sistemas electorales:

Mayoritarios: todo aquel que saca más votos, es quien gana. Ventaja: ninguna o solo
para el ganador. Desventaja: no hay representación de la minoría.

Minoritarios: son proporcionales ya que se le dan representación a las minorías. Pueden


ser:

Matemáticos: sistemas del cociente, divisiones para ver cuantas bancas corresponden a
cada partido teniendo en cuenta la cantidad de votos y de representantes a elegir.

Empíricos: el de la ley Saenz Peña: el que gana se lleva 2/3 y la 1° minoría 1/3.

Uninomidad por circunscripciones: Senadores de la provincia. 1 senador por cada dpto.


Solo una mayoría puede ser representada.

Mixtos: diputados en las provincias. Un sistema mayoritario unido o mezclando con uno
minoritario. Otorga mayoría al partido mayoritario y a la vez proporcional para las
minorías.

Mecanismos de participación indirecta:

Incorporados en los art 39 y 40 con la reforma de 1994:

Iniciativa popular:

Art 39 de la C.N: “Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa para presentar


proyectos de ley en la cámara de diputados. El congreso deberá darles expreso
tratamiento dentro del término de 12 meses. El congreso con el voto de la mayoría
absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara, sancionará una ley
reglamentaria que no podrá exigir más del 3 por ciento del padrón electoral nacional,
dentro del cual deberá contemplar una adecuada distribución territorial para suscribir la
iniciativa. No sean objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a reforma
constitucional, tratados internacionales, tributos, presupuestos y materia penal.

Ley de iniciativa popular- N° 24747:

La iniciativa popular requiere firma de un n° de ciudadanos no inferior al 1.5% del


padrón electoral y debe representar por los menos a 6 distritos electorales.
Deberá deducirse por escrito y contendrá: petición redactada en forma de ley.
Exposición de motivos. Nombre y domicilio de promotores. Descripción de gastos y
orígenes de los recursos. Y las firmas correspondientes.

Antes de la iniciativa en cámara de diputados se verificarán la autenticidad de las firmas


(20 días) el rechazo no admite recurso alguno.

Tratamiento preferente, admitido el proyecto el congreso deberá darle expreso


tratamiento dentro de los 12 meses.

Consulta popular o referéndum:

Art 40 de la C.N: “El congreso a iniciativa de la cámara de diputados podrá someter a


consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. El
voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo convertirá en ley y su
promulgación será automática.

El congreso o Presidente de la Nación dentro de sus respectivas competencias, podrán


convocar a consulta popular no vinculante en este caso el voto no será obligatorio. El
congreso con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada
cámara reglamentará las materias, procedimientos y oportunidades de la consulta
popular,”

Ley de consulta popular, n° 25432: Vinculante:

No se aplica a los proyectos cuyo procedimiento de sanción se encuentren reglados por la


C.N. El voto es obligatorio. Consulta válida y eficaz cuando un 35% de la ciudadanía
haya emitido voto al menos. Se convierte automáticamente en ley, deberá ser publicado
en el Boletín Oficial. Cuando el resultado es negativo no se puede reiterar por lapso de 2
años.

No vinculante: El voto no es obligatorio. Cuando obtiene mayoría deberá ser tratado en


el congreso.

Veto popular: proyecto de ley pasa a conocimiento del P.E; luego el pueblo es capaz de
decidir que una ley vigente ya no lo esté más.

Apelación de sentencias: frente a una sentencia judicial se pide al pueblo que decida si es
correcta o no. (esto es inconstitucional y peligroso porque reemplaza a un poder por
otro).

El sistema republicano (la división de poderes, publicidad de los actos de gobierno,


responsabilidad de los funcionarios públicos):
El art. 1° idea una república. Hay ciertas normas estructurales:

División de poderes: la constitución diseña tres poderes: el Legislativo, a cargo de dos


cámaras, la de Diputados y la de Senadores; El Ejecutivo, desempeñado por un
Presidente, y el Judicial, a cargo de los Jueces de la Nación.

La reforma de 1994 introdujo una cuarta sección en el esquema de los poderes, dedicada
al Ministerio Público (Fiscales y Defensores). Aparentemente, éste tiene fisonomía de
“cuarto poder”, aunque en rigor de verdad es un órgano extrapoder, esto es, una nueva
figura institucional, con importantes atribuciones, aunque no equiparable a uno de los
tres poderes clásicos.

La independencia funcional de estos poderes es relativa. Si un partido político domina el


P.E y es mayoría en ambas cámaras, la efectiva división de poderes puede entrar
seriamente en crisis. (Por ej: por falta de control del Legislativo en los actos del
Presidente), máxime cuando el presidente con acuerdo del senado, nombra a los jueces
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y el Congreso mediante el juicio político,
está habilitado para remover a tales magistrados, o para aumentar discrecionalmente e
ilimitadamente su número.

Es decir para que la república funcione correctamente, debe entenderse como una
balanza de contrapesos, en la que los distintos poderes interactúan entre sí, poniendo
límites y restricciones, al accionar de los otros. Siempre y cuando se respeten
adecuadamente las competencias y facultades naturales que la constitución le asigna a
cada poder.

Publicidad de los actos de gobierno:

Es un supuesto indispensable para efectivizar el principio de responsabilidad. Una


república tendría un funcionamiento adecuado, cuando los representantes, es decir
quienes gobiernan, ponen a disposición de los representados, el conocimiento de su
accionar en el ejercicio de las funciones que le encomendaron cuando lo eligieron para
que se desempeñe en ese cargo. Para que así los representados puedan juzgar si
desarrolla correctamente o no el ejercicio de las funciones que le asignaron.

Responsabilidad de los funcionarios públicos:

Ello se evalúa mediante tres mecanismos claves: el juicio político al presidente,


vicepresidente, ministros y jueces de la Corte Suprema (art. 53, 59 y 60); la corrección o
remoción de los legisladores, por decisión de cada cámara (art 66); y el jurado de
enjuiciamiento, para los jueces federales inferiores a la Corte (art 115). Sin embargo los
dos primeros dispositivos han funcionado con muy escaso éxito, ya que ningún
presidente, vicepresidente o ministro fue siquiera acusado por la Cámara de Diputados,
por mal desempeño en su cargo, en toda la historia Arg. Así se refleja el problema que
trae que un mismo partido político tenga la mayoría en el P.L y también sea quien dirija
el P.E.

Periodicidad de los cargos electivos:

Quienes ocupan el P.L y el P.E actúan por periodos limitados de tiempo y determinados
por la C.N, es una característica de estos cargos. No así de para los jueces, que son
vitalicios, mientras conserven una buena conducta (art 110). El fundamento de la
periodicidad de los cargos se encuentra, en que la permanencia por un periodo
demasiado extenso de una persona ocupando el mismo cargo afecta a la
institucionalidad. Es decir puede llegar a suceder que los representantes, no conciban
adecuadamente el funcionamiento de la institución sin la persona que ocupó el cargo
durante un tiempo prolongado.

Igualdad ante la ley:

Es una condición necesaria para la concepción de una república. La igualdad ante la ley
reclama iguales derechos frente a hechos semejantes o igual trato siempre que las
personas se encuentren en idénticas circunstancias y condiciones. Es decir, debe ser igual
la ley para los iguales circunstancias; lo que no se respeta, si la ley contempla en forma
distinta en situaciones que son iguales, pero no si se contempla de manera diversa a
supuestos o casos que son entre si diferentes. Ello implica que la constitución impulse
mecanismo activos para la concreción de la igualdad real, y no sea simplemente un
enunciado formal redactado en ella. En la reforma del 94 se avanzó en ese sentido.

La defensa de la constitución. El derecho de resistencia:

En el artículo 36 de la C.N se establece el imperio de la Constitución y del Sistema


Democrático, aunque la misma se viera interrumpida por actos de fuerza. A ello se ha
llamado sistema de autorreferencia, es decir la C.N rige aunque no rija efectivamente.
Este artículo se incluye en entre aquellos que se relacionan al carácter garantista, en
tanto pretende proteger las instituciones a través de vías eficaces, y en caso de que no lo
logre, conmina con la sanción de nulidad insanable los actos de fuerza que
interrumpieron la vigencia del sistema democrático. La sanción de nulidad para los
actos de fuerza que atentan contra la CN, significa que no producen efectos jurídicos
válidos. Esta nulidad significa que no pueden ser convalidados, como lo ha hecho la
Corte (Acordadas 1930 y 1940), ni ratificadas por el P.L; aunque tales actos pueden
producir ciertos efectos jurídicos.
Cuando se produce la interrupción de la observancia de la constitución, el art 36
establece que los autores de actos de fuerza contra ella, serán pasibles de la sanción
prevista por el art. 29 de la C.N. También los inhabilita a perpetuidad para ocupar
cargos públicos y los excluye de los beneficios del indulto y de la conmutación de penas.
A su vez , hace extensivas dichas sanciones a quienes usurpen funciones previstas para
las autoridades de la Constitución y de las Provincias, los que responderán civil y
penalmente por sus actos. Declara que las acciones respectivas serán imprescriptibles,
esto es, no se extinguen por el paso del tiempo.

Derecho de resistencia:

El art. 36 establece el derecho de resistencia en defensa del orden constitucional y el


sistema democrático. Todos los ciudadanos argentinos o extranjeros tienen el derecho de
resistencia contra quienes ejecutaren los actos de fuerza enunciados en la norma. El
derecho de resistencia incluye el derecho de desobedecer a quienes obtengan el poder de
facto, esto es, fuera de los carriles institucionales o democráticos.

El Estado. Concepto:

Es el pueblo asentado en un determinado territorio sometido a la potestad de un


gobierno. De aquí se deducen los 3 elementos necesarios para su existencia. El Estado
debido a esta condición es un ente jurídico de derecho público que tiene por fin la
realización del bien común en una sociedad determinada. Puede considerarse al Estado
también como la Nación jurídicamente organizada, que a través de ese elemento jurídico
político que determina su organización, como la C.N, estipula el aparto arquitectónico
del poder al cual se somete una población en un territorio determinado.

Hay distintos grados de Poder:

Soberanía que es el que ejerce una Nación. Este concepto tuvo una doble crisis, en lo
interno por el Poder de rango sobre las provincias. Y en lo externo por la imposibilidad
de que el Estado derive o dependa de otro. El Gobierno Federal es el que tiene la
Soberanía en sus potestades.

Autonomía que es el que ejerce una Provincia. El art.5 de la C.N establece que las
provincias dictan sus propias Constituciones y se rigen por ella, esta debe adecuarse a los
preceptos constitucionales que en ese art. se enuncian. Las provincias son entes
originarios, nacieron antes que la Nación y son quienes constituyen el Estado Federal,
delegando determinados poderes en él.
Y Autarquía que es ejercido por los municipios. La Autarquía es la facultad de
autoadministrarse. El art. 5 también establece que las provincias deben asegurar el
régimen municipal.

Elementos Constitutivos del Estado:

Pueblo- Elemento físico:

La C.N se refiere de diferentes maneras al pueblo:

En el Preámbulo dice “Nos los representantes del pueblo argentino”. Esto tiene un
enfoque histórico sociológico.

En el art 22 establece que “el Pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus
representantes”. Aquí parece referirse solo a parte de la sociedad, solo al cuerpo
electoral.

En el art 33 establece que “hay derechos no enumerados que nacen del principio de
soberanía del pueblo”. Aquí parece referirse al pueblo como un todo.

Se refiere a los Habitantes en los arts. 14, 16 y 19. En ese sentido se refiere a cualquier
persona que momentánea o permanentemente transite o se encuentre en el territorio
argentino.

En el art 4 utiliza el término población para determinar quienes deben pagar los
impuestos y contribuciones. Tiene un sentido realmente amplio.

El término ciudadanos es utilizado en el art. 8, 89, 21 y 116. No tiene un sentido muy


claro en la C.N; a veces se aplica en el sentido de persona que goza de ciertos derechos
políticos y otras con ser o no ser argentino.

Extranjeros: Son aquellos que no son argentinos. Nunca obtienen una calidad de
ciudadano pleno. Están protegidos por varias normas constitucionales que se refieren a
ellos, como el art 20 que establece que gozan de derechos civiles, el 25 que hable sobre la
prohibición de restricciones de su entrada.

Ciudadano: Es el nacional argentino que goza de ciertos derechos políticos. La materia


de ciudadanía se rige por diferentes principios. Hay un principio internacional de
Derechos Humanos que establece que nadie puede ser privado de una Nacionalidad, en
caso de duda esa persona adquiere la nacionalidad del país donde nació.

Nuestra Constitución adopta el Principio Ius Solis, según este son nativos todas las
personas nacidas o por nacer en el territorio de la República (depende del lugar donde
nace). Salvo: hijos de diplomáticos e hijos nacidos en barcos extranjeros en territorio
nacional.

Aunque el principio Ius Sanguinis también es admitido por nuestra C.N. Este estipula
que la nacionalidad de los hijos está supeditada a la de los padres- Los hijos de
argentinos, pueden optar, habiendo nacido en país extranjero, elegir la nacionalidad de
sus progenitores.

La naturalización se trata de los extranjeros que obtienen la nacionalidad argentina, el


art 20 la permite luego de dos años continuos residiendo en el territorio.

La ley 346 en su art segundo estable que son ciudadanos por naturalización los
extranjeros mayores de 18 años que residiesen en la República y manifiesten ante jueces
federales su voluntad de nacionalizarse. Los extranjeros que acrediten dichos jueces
haber prestado algún servicio, como haber desempeñado un empleo en la Nación, haber
servido al ejército, haber establecido en el país una nueva industria, cualquiera sea el
tiempo de residencia.

Los requisitos para nacionalizarse son: ser mayores de 18. Residir 2 años continuos en
territorio, aunque puede ser acotado. Manifestar la voluntad de nacionalizarse ante un
juez federal. Contar con medios de subsistencia lícitos. No haber cometido delitos contra
el Estado. Saber expresarse correctamente en idioma castellano.

En el art 8 esta ley establece que los derechos políticos no pueden ser ejercidos por: los
naturalizados en país extranjero. Los que hayan aceptado empleo u honores de
gobiernos extranjeros sin permiso del congreso. Los gobernadores fraudulentos. Los que
tengan sentencia condenatoria que imponga pena permanente infamante.

Territorio- Elemento físico:

Hace la excelencia misma del Estado que tiene derecho sobre este. Está constituido por
un determinado espacio geográfico delimitado sobre el cual el Estado tiene soberanía.
Los límites pueden ser naturales como un río o una cadena montañosa, o artificiales, por
determinación humana como las fronteras, esto es materia del congreso Art 75 inc 15.

El territorio puede ser: Terrestre que está compuesto por el suelo y el subsuelo. Acuático
que lo conforma el marítimo, fluvial, lacustre. Y aéreo.

La ley 23968 de Mar Territorial establece que dentro de las 12 millas marítimas náuticas
hay soberanía absoluta. Que la zona contigua se extiende a 29 millas náuticas, y que
dentro de ella el Estado ejerce jurisdicción y poder fiscal, aduanero o inmigratorio. La
zona económica exclusiva se extiende hasta las 200 millas. Hay soberanía también sobre
la plataforma submarina.

Dominio de recursos naturales en las provincias: la nación ejerce soberanía sobre todo su
territorio, inclusive sobre las provincias porque cumplen objetivos nacionales. Todo lo
que no afecte u obstaculice un fin nacional puede seguir perteneciendo a las provincias.
Para que actúe la justicia nacional sobre territorio provincial deben estar siendo
afectados sus objetivos. En caso de conflicto entre las provincias por límites actúa la
C.S.J.N.

El territorio elimina y excluye de su competencia al poder extranjero; somete a su


jurisdicción a aquel que se encuentra dentro de los límites del territorio.

La soberanía es el poder de imperio que tiene el Estado sobre sus súbditos. Competencia
es jurisdicción en donde ejerce el Estado ejerce Poder, puede ser Federal, Provincial,
Municipal, combinada. La jurisdicción es física, la competencia es abstracta.

Gobierno:

Es el tercer elemento es incorpóreo pero de todas maneras es indispensable para la


realización de cualquier Estado. Lo que en realidad configura el gobierno es el Poder
organizado. Para organizarlo cada Estado construye un elemento jurídico-político como
la constitución. En ella se establece la forma de gobierno y las facultades que tiene el
Estado ya sea frente a los individuos súbditos, o frente a otros Subestados como las
Provincias y Municipios.

Nuestro gobierno es representativo, republicano y federal, según lo establece la C.N.


Pero esto es fruto de un largo proceso y construcción histórica sociológica que se adapta
y adecúa a las realidades de un espacio geográfico determinado que está siendo ocupado
por una población determinada. Esto quiere decir que el gobierno es resultado de esa
construcción y debe ser el adecuado para cada situación en concreto. Es decir cada país
a lo largo de su historia va determinando que gobierno es el que se adecúa a su sociedad.

Federalismo argentino: introducción a los principios generales. Principios constitucionales


de la tributación:
Argentina constituye un Estado Federal pero con federalismo atenuado. Es decir no
llega a ser una confederación porque sus Estado integrantes no poseen el derecho de
secesión ni de nulificación. Además hay gran delegación de facultades hacia el gobierno
central o federal. Aunque hay facultades que las provincias, es decir los subestados
integrantes, no le delegan al gobierno federal y por lo tanto siguen siendo parte de sus
potestades y siguen en condiciones de ejercerlas.

Hay facultades exclusivas del gobierno federal:

A través del congreso puede establecer asignaciones de recursos coparticipables. Puede


emitir moneda a través del B.C.R.A. Y solo este puede dictar leyes sobre Nacionalidad y
Ciudadanía.

Las facultades recurrentes son aquellas que atienden cuestiones que no pueden dejar de
ser cubiertas bajo ninguna circunstancia, por ej. Salud. Si la ejerce la provincia entonces
no la delega a la Nación.

Relación entre las Provincias en un Estado Federal:

De armonía: libertad de tránsito, derechos de ciudadanos, iguales derechos.

De cooperación: por ej. El art 8 de la C.N. que establece que la extradición de criminales
es de obligación recíproca entre las provincias.

De igualdad: por ej. El art 7 de la C.N establece que los actos de una provincia hacen
plena fe en la otra.

Principios constitucionales de la tributación:

El art 4 señala los principios constitucionales de la tributación, ellos son:

Legalidad: es decir que no puede haber impuestos sin ley previa que lo establezca. Solo
el congreso impone las contribuciones que se expresan en el art 4.

Igualdad y generalidad: el art. 16 establece que la igualdad es la base de las cargas


públicas, significa que el impuesto debe ser igual para todos los habitantes del país que
se encuentran en las mismas condiciones, ante iguales circunstancias, y con igual
capacidad contributiva. La generalidad es un derivado de la igualdad, es decir, tributo
debe ser soportado por toda persona que se encuentre incluido en el ámbito de la
capacidad contributiva.

Proporcionalidad y progresividad: la proporcionalidad es en relación de la capacidad


contributiva de las personas y en función del principio de igualdad. La proporcionalidad
puede ser a través de alícuotas fijas, como progresivas, es decir el tributo se va
incrementando de acuerdo a la cuantía de la base contributiva.

No confiscatoriedad: consagrado en el Art 17 de la C.N, en cuanto prohíbe la


confiscación como forma de pena en el código penal, lo que extensible a todo el ámbito
del derecho.

Capacidad contributiva: es el límite en cuanto al contenido material de la norma


tributaria, garantizando su justicia y razonabilidad. La capacidad contributiva es la
base fundamental en donde reposa el tributo y las garantías materiales que la
Constitución reconoce a los habitantes: la generalidad, igualdad, razonabilidad,
proporcionalidad y no confiscatoriedad.

Irretroactividad: las leyes rigen para el futuro, salvo disposición legal en contrario. La
retroactividad en ningún caso podrá afectar derechos amparados en garantías
constitucionales (art 3° del C.C) Las leyes no deben alcanzar a situaciones jurídicas
cumplidas y consolidadas bajo la vigencia de una ley anterior, lo que de suceder se
produce una típica manifestación de arbitrariedad legislativa. Si un hecho no es
imponible conforme a la ley fiscal vigente al tiempo de producirse, hay derecho
adquirido a quedar libre de obligación fiscal respecto del mismo hecho.

Unidad 2:

La supremacía constitucional:

La constitución es suprema. Las normas jurídicas derivadas deben adecuarse a ella, lo


cual es su fundamento de validez. A fin de que ellas no se vean modificadas o alteradas
por los poderes políticos, so pretexto de reglamentación, es que sus cláusulas tienen
rigidez. La adecuación de las normas jurídicas a la Constitución es siempre prenda de
seguridad y paz social, porque la Constitución es el límite a la voluntad humana en el
gobierno y garantía de los gobernados. En ese carácter radica la importancia superlativa
de la Constitución porque sobre todas las cosas, ella es una ley de garantías, una ley de
protección, garantía de la nación contra las usurpaciones de los poderes a los cuales ha
debido confiar el ejercicio de su soberanía.

De la Constitución Nacional surgen tres niveles de supremacía, del art 31 se observan:

En primer lugar la Supremacía de la Constitución Nacional, como norma fundamental


al cual deben adecuarse todas las demás normas que integran el ordenamiento jurídico
argentino (nacional, provincial y municipal).
Luego también surge la supremacía del derecho federal (C.N más leyes federales,
tratados con potencias extranjeras y demás normas federales dictadas en consecuencia
de la norma fundamental) respecto del orden jurídico provincial que debe conformarse a
aquél, igualmente para investir la validez de su existencia. A fin de salvaguardar la
supremacía del derecho federal, la C.N ha previsto una justicia federal que es la
encargada de interpretar aplicar las normas federales, en vista de la delegación
realizada, al tiempo de organizar la Nación Argentina, por las provincias.

A partir de la reforma de 1994, en virtud del art 75 inc. 22, los tratados y concordatos
tienen jerarquía superior a las leyes. Es más, los tratados de derechos humanos
incorporados y a incorporarse según el procedimiento especial allí fijado tienen jerarquía
constitucional, formando la C.N, el bloque federal de constitucionalidad. A partir de allí
nuestro principio de legalidad ya no se basa en la creación unilateral de nuevas normas,
sino que éstas deben estar conformadas con un ordenamiento internacional que impone
pautas de conducta a las que no podemos contradecir.

La incorporación de los T.T.I.I sobre D.D.H.H impone al Estado Argentino el deber de


investigar y sancionar las violaciones de los D.H y los crímenes contra la humanidad. A
través de esta reforma Argentina reafirmó su voluntad de admitir y reconocer el Ius
Cogens. Se rompe la impermeabilidad y aumenta las posibilidades de recurrir a otras
fuentes de derecho.

Con el propósito de asegurar la supremacía de la C.N, en miras que el conjunto de os


actos y actividades que emanan de los tres poderes guarden conformidad con el Texto
Magno, el derecho argentino cuenta con un Recurso Extraordinario Federal a deducir
para ante el más alto tribunal del país y con aptitud para suscitar por parte de éste la
revisión de la sentencia pronunciada por los Tribunales Inferiores, sean nacionales o
provinciales, a fin de que aquél determine con carácter definitivo, el alcance de las
cláusulas y principios constitucionales interpretados o aplicados en esa causa o
controversia judicial.

El principio de supremacía se erige así en una de las garantías más fundamentales del
sistema constitucional, constituyéndose el P.J en su guardiana. El principio de la
supremacía constitucional constituye la más eficiente garantía de la libertad y la
dignidad del individuo, al imponer a los poderes constituidos la obligación de encuadrar
sus actos en las reglas que prescribe la ley fundamental. Si los actos emanados de dichos
poderes tuvieran la misma jerarquía jurídica que las normas constitucionales, la
constitución y todo el sistema de amparo de la libertad y la dignidad humana que ella
consagra podría ser en cualquier momento dejada sin efecto por los órganos
institucionales a los cuales aquella pretende limitar su actuación. Si el sistema
institucional que organiza la Constitución, pudiera ser transgredido impunemente, los
preceptos constitucionales no pasarían de ser principios teóricos o mandamientos éticos.

Ius Cogens.

Ius cogens o, menos frecuentemente, jus cogens, es una locución latina empleada en el
ámbito del Derecho internacional público para hacer referencia a aquellas normas de
Derecho imperativo o perentorio que no admiten ni la exclusión ni la alteración de su
contenido, de tal modo que cualquier acto que sea contrario al mismo será declarado
como nulo. Con el ius cogens se pretende amparar los intereses colectivos fundamentales
de todo el grupo social, por lo que se explica que esta clase de normas se encuentren en
una posición jerárquica superior con respecto al resto de disposiciones del ordenamiento.

Por su parte, en el artículo 53 de la Convención de Viena de 23 de mayo de 1969 sobre el


Derecho de los Tratados, al mismo tiempo que declara la nulidad de cualquier tratado
contrario a una norma imperativa, se codifica por vez primera la noción de ius cogens
desde la perspectiva de la relación entre el Estado y la norma misma. Incluso en el
artículo 64 del mismo cuerpo legal se vuelve a reafirmar el carácter supremo del derecho
imperativo con respecto a la norma convencional. Si bien, en la norma convencional no
se expresa un catálogo de normas de ius cogens, sino que esta determinación se deja a la
práctica y a la jurisprudencia internacional.

Una norma de ius cogens se caracteriza por ser de obligado cumplimiento y no admitir
acuerdo en contrario de los Estados. Esto, la diferencia de la costumbre internacional,
que tradicionalmente ha requerido del consentimiento de los Estados y permite su
alteración mediante tratados. Por el contrario, no cabe que una norma contradiga a otra
de ius cogens, salvo que también tenga esta naturaleza: en tal caso, la nueva norma
reemplazará a la antigua.

Por otra parte, las normas de derecho imperativo obligan frente a todos los Estados:
esto es, generan obligaciones erga omnes. Normalmente se entiende que las normas de
ius cogens son de Derecho internacional general y que no existen normas imperativas
regionales, aunque haya autores que sí lo entiendan así.

El reconocimiento de las normas de ius cogens implica aceptar cierta jerarquía entre las
fuentes del Derecho internacional, jerarquía inexistente en épocas anteriores. Las
normas de ius cogens recogerían un consenso mínimo sobre valores fundamentales de la
comunidad internacional que se impondrían sobre el consentimiento de los Estados
individualmente considerados.

Disposiciones constitucionales e interpretación constitucional (1853/2012):

Previo a 1994:
La constitución de 1853/ 1860 contenía dos disposiciones que regulaba la ubicación de la
constitución en relación con los T.I con las potencias extranjeras: los art. 27 y 32. Este
último determina la subordinación de leyes y tratados internacionales a la Constitución.
El art 27 condiciona el contenido de las disposiciones de los tratados a los principios de
derecho público contenidos en ella.

En 1992 el caso “Edkmejian contra Sofovich”, se funda en art 27 de la Convención de


Viena sobre el derecho de los tratados, que había sido aprobada por Ley del gobierno de
facto en 1986, confiriendo primacía al derecho internacional convencional sobre el
derecho interno.

La convención es un tratado internacional, constitucionalmente válido, donde se


reconoce la primacía del derecho internacional sobre el propio derecho interno. Las
normas internas deben ser constitucionales y convencionales, no pueden contradecir ni a
la constitución ni a las convenciones ratificadas por el Estado Argentino.

Luego de 1994:

Se han internacionalizado los derechos humanos y las dos declaraciones y nueve


convenciones internacionales que el art 75 inc. 22 ha citado, tienen jerarquía
constitucional. No son disposiciones que se han incorporada a la Constitución, sino que
tienen una igualdad de rango con ella. En doctrina se lo reconoce como “principio de
irreversibilidad de los derecho humanos por la que su reconocimiento adquiere carácter
de contenido pétreo.

La solución convencional es que no cierra la lista de declaraciones y tratados a los


consignados en la citada norma sino que es posible lograr que otros tratados de derechos
humanos adquieran jerarquía constitucional.

El constituyente estableció que una vez que el tratado ha sido aprobado por el
Congreso, deberá ser sometido a una nueva votación en la cual será necesario el “voto de
las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar la
jerarquía constitucional”.

Los convencionales ensayaron una nueva escala de supremacía en la Constitución


reformada: 1° En el vértice superior de la pirámide jurídica, la C.N y los tratados sobre
derecho humanos enumerados en el inc. 22 del art 75 y los que en lo sucesivo se
incorporen de conformidad con el procedimiento especial que a esos efectos prevé la
mencionada clausula.

2° los tratados y concordatos en general del inc 22, 2° parte del art. 75, los convenios de
integración y las normas que en su consecuencia se dicten, pero que no hayan adquirido
la jerarquía constitucional.
3° La legislación nacional.

4° Las constituciones provinciales, los convenios internacionales celebrados por las


provincias y las leyes provinciales.

Control de Convencionalidad:

El control de convencionalidad es un control de compatibilidad, realizado en sede


judicial nacional, entre el texto de una norma nacional, provincial o local, su
interpretación o un acto u omisión de autoridad pública o de los particulares, (por un
lado) con relación al texto de un tratado internacional y/o la interpretación judicial o
consultiva de ese texto, realizado por una autoridad internacional competente para
hacerlo.

Cuando el control de constitucionalidad de las leyes se activa ante la jurisdicción


constitucional, con el objeto de restablecer la supremacía de la Constitución, en el
evento de que la ley viole la Constitución, se efectúa un examen de confrontación
normativo de la ley frente a la Constitución. El control de Constitucionalidad “clásico”
en la que el poder judicial procede a la adecuación de las normas inferiores a lo que
establecen las superiores.

Los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos son vinculantes para


nuestro país y el control de convencionalidad s impone como tarea para jueces y
funcionarios de todas las instancias. Los jueces que integran la C.I.D.H, son designados
arbitrariamente por los Estados, siendo absolutamente desconocidos por la voluntad
popular de esos Estados. El control de convencionalidad requiere por lo tanto de dos
instancias:

1° La primera, difusa. La ejecutan todos los funcionarios de cada uno de los poderes y
jueces de cualquier instancia.

2° La segunda, concentrada: cuando quedan cuestiones pendientes de


“anticonvencionalidad” este control deberá ser ejercitado por el órgano supranacional.

El control difuso de convencionalidad, constituye un examen de compatibilidad entre la


norma nacional y el “bloque de convencionalidad”, por lo que se deja sin efectos
jurídicos aquellas interpretaciones inconvencionales o las que sean menos favorables; o
bien, cuando no pueda lograrse interpretación convencional alguna, la consecuencia
consiste en dejar sin efectos jurídicos “la norma nacional, ya sea en el caso particular o
con efectos generales realizando la declaración de invalidez de conformidad con las
atribuciones del juez que realice dicho control. En determinados supuestos, deben
repararse las consecuencias de la norma inconvencional, lo cual solo se puede lograr
teniendo “sin efectos” dicha norma nacional desde su vigencia y no a partir de la
inaplicación de la declaración de inconvencionalidad de la misma. Dicha retroactividad
resulta indispensable en algunos casos para lograr un adecuado goce y disfrute del
correspondiente derecho o libertad.

Control de constitucionalidad. Sus límites. Declaración de Inconstitucionalidad de oficio.


Interpretación judicial. Sistemas de control difuso y concentrado

Control de Constitucionalidad:

Se realiza sobre las leyes, los decretos, las sentencias y los actos no normativos emanados
de la autoridad o de los particulares, se prevé un sistema de control dirigido a asegurar
la supremacía constitucional. Todo el ordenamiento jurídico del Estado, actos públicos
y de particulares debe guardar coherencia y congruencia con la C. N. Cuando la
contradice es un quiebre y se denomina inconstitucional. La constitución establece
límites al Estado a favor de las personas. Ella dice que pueden hacer o no los órganos del
Estado. A partir de la reforma del 94 el control de constitucionalidad aparece expreso en
el art 43 de la C.N.

En nuestro país el control de Constitucionalidad es:

Judicial: lo hacen los jueces, si existe contraposición entre norma y constitución decide
que prevalece la C.N.

Difuso: la declaración de inconstitucionalidad la puede hacer cualquier juez del Estado,


ya sea de 1° o 2° instancia, la corte federal o provincial. Todos los jueces en cualquier
jerarquía y fuero pueden interpretar y aplicar la Constitución y las leyes de la nación en
las causas cuyo conocimiento les corresponde.

El control de constitucionalidad es reparador y a posteriori, es decir se ejerce una vez


dictada la norma sin que llegue al control previo. Es letrado permanente. Actualmente
el control de constitucionalidad opera por vía de acción o de excepción. La Corte no
admitía la impugnación de los preceptos normativos por vía de acción, sólo procedía por
vía de excepción o defensa. Luego se comienza a admitir el control de constitucionalidad
por vía de amparo, para luego admitir la acción declarativa de inconstitucionalidad. Es
incondicionado, en función de los sujetos. Es amplio, procede a instancia de parte o de
oficio.

El control de constitucionalidad es parcial, no se extiende al modo de ejercicio de


facultades que les son privativas a los poderes públicos con arreglo prescripto por la
Constitución. El control en principio tiene efectos decisorios para las partes que están
involucradas en el conflicto; aunque a través de las acciones de clases o difusas, los
efectos de las resoluciones se han extendido a todas aquellas personas comprendidas
dentro de la categoría o clases. El control de constitucionalidad no implica la derogación
de normas, sino solamente de no aplicarlas al caso que se le somete. El control tiene
eventualmente efectos restitutivos y retroactivos, y está sujeto, eventualmente, al
control supranacional, en las materias reguladas por la C.A.D.H, al que Argentina ha
adherido con jerarquía constitucional.

Son materias observables, es decir de control de constitucionalidad:

Todo lo que sea inferior a la Constitución Nacional.

No es observable la materia no justiciable, la que se le reservan a cada poder, no la


decisión en sí, pero sí las consecuencias de ese acto. La ley establece la obligación de los
tribunales federales de sostener la observancia de la C.N.

Vías procesales:

Directa: su fin es declarar la inconstitucionalidad se inicia a esos efectos.

Indirecta: en el trámite de una causa judicial concreta.

Por elevación del caso: el proceso inicial, el juez no la declara sino que la eleva a un
órgano especial.

Produce el efecto de declarar la ineficacia de la norma para el caso concreto, es decir


produce efectos entre las partes. Para casos de D.H la inconstitucionalidad e ineficacia
es erga omnes, en casos ejemplares además de ser entre partes se hace extensivo a otras
personas. El primer caso en donde se declara la inconstitucionalidad de un acto emitido
del Estado, fue el caso Madbury V. Madison.

La declaración de inconstitucionalidad de oficio fue permitida a partir del caso Nil


Pereyra, donde se admite la procedencia de la declaración de oficio solo cuando sea la
incompatibilidad manifiesta e indudable.

Que ese sea el sistema adoptado por nuestro país para regular el control de
constitucionalidad no significa que sea el único. El control de constitucionalidad
también puede ser concentrado. Donde se crea un tribunal constitucional que se encarga
pura y exclusivamente de la declaración de inconstitucionalidad. Este es el sistema
adoptado por la mayoría de los países de Europa.

Este sistema se caracteriza porque los procedimientos ante las Cortes o Tribunales
Constitucionales se pueden iniciar en ocasión de un proceso pendiente, a iniciativa del
juez o de parte. A través de un recurso incidental de inconstitucionalidad, como también
a través de la acción directa y sin la existencia de un proceso judicial, generalmente a
iniciativa del gobierno o por una fracción del órgano representativo, y la sentencia tiene
efectos erga omnes, consistiendo en una anulación de las normas impugnadas,
generalmente, con efectos a partir de la publicación de la sentencia.

Estas cortes o Tribunales Constitucionales son organismos ajenos a la capacidad de


juzgamiento y al P.J y tienen un control de constitucionalidad individualizado, puntual
y exclusivo. Sus decisiones, cuando son positivas, tienen valor legislativo universal.

Unidad 3:

Poder constituyente. Concepto. Clasificación: originario y derivado. El órgano


constituyente:

El poder constituyente es un poder aleatorio, es decir que no está en constante ejercicio,


sino que surge de acuerdo a las necesidades de una época determinada, donde se vive un
ambiente propicio a la reforma constitucional. Poder consiste en la facultad de hacer
algo. Constituyente de constituir algo. El verdadero poder reside en el electorado, que a
través de las elecciones determina quienes serán los que ejerzan la representación del
poder constituyente. Es decir que el poder constituyente surge como la facultad del
pueblo de dictarse su propia norma organizativa como la Constitución.

Todo esto es en base al art. 30 de la C.N que sostiene que “la Constitución puede
reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes”. De esa manera queda abierta la
posibilidad que de acuerdo con las demandas sociales que se viven y si lo considera
necesario el Estado llame a elecciones donde el pueblo elija quienes llevaran adelante la
reforma constitucional.

El art 30 sigue “la necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con el voto
de dos terceras partes, al menos de sus miembros, pero no se efectuará sino por una
convención convocada al efecto”. Esto le da el carácter de rigidez a nuestra Constitución
ya que no puede ser modificada ni reformada por una ley común, sino que se hace a
través de una ley especial, que requiere una mayoría calificada para ser aprobada. Y el
proceso de reforma no es llevado adelante por los legisladores, sino que se crea una
Convención especial a tales efectos.

La doctrina distingue entre el poder constituyente originario o fundacional y el derivado


o reformador. EL primero es aquel ejercido por el poder constituyente, que estableciera
la Constitución primigenia (1853). También se presenta cuando se modifica la
constitución originaria o derivada en forma revolucionaria. Es el que organiza la
estructura del poder y sus relaciones con los individuos que integran la sociedad política
organizada, sin atenerse a reglas positivas preexistentes, o bien cuando se rompe la
lógica de los antecedentes, cortándose la continuidad del orden institucional que es
reemplazada por otro distinto (revolución)

La C.N regula el poder constituyente derivado, permitiendo la reforma de la


Constitución “en el todo o en cualquiera de sus partes”, conforme al procedimiento
especial establecido en ella por el poder constituyente originario. Este poder es
incondicional positivamente, no está sujeto a regla jurídica alguna; en cambio, el poder
constituyente derivado se encuentra sujeto a los límites jurídicos impuestos por el poder
constituyente originario.

El poder constituyente derivado es el que se ejerce teniendo como base una norma
constitucional dictada. Está limitada en cuanto al procedimiento de la reforma
determinado ya en la C.N.

El órgano constituyente:

El proceso de reforma constitucional está compuesto por distintas etapas que se pueden
diferenciar:

Preconstituyente: abarca desde el comienzo de la necesidad de reforma hasta la


declaración de la misma. Requiere de un cierto ambiente político que ponga en agenda
la necesidad de reforma. Puede ser repentino o muy lento. Puede ser que un solo
legislador presente el proyecto, o que lo hagan varios, también puede ser por iniciativa
del P.E. pero no es factible que el Poder Constituyente sea convocado por iniciativa
popular.

Si bien la Constitución habla de que es necesaria una Declaración que determine la


posibilidad de reformar la constitución, las distintas reformas constitucionales que se
llevaron a cabo lo largo de nuestra historia fueron establecidas a través de una ley. Esta
ley no impone un texto reformador, solo declara la necesidad de reforma y establece que
puntos o temas se van a reformar.

Luego de que se finalizan lo trámites legislativos que dan lugar a la reforma se crea la
convención constituyente. Acá interviene el P.E para llamar a elecciones que consagren
a los constituyentes electos. También en esta etapa se determina el número de
constituyentes, su calidad, el período de sesiones, luego se convoca al electorado a elegir
los constituyentes.

Una vez que se crea la convención y están elegidos sus constituyentes comienza la etapa
denominada como “Constituyente”, que es la llevada a cabo por la Convención. Y se
extiende durante todo su periodo de sesiones. Es donde se debaten las reformas que
quedarán impuestas en la nueva Constitución reformada. Cuando se reúne la convención
elabora su reglamento. Luego comienzan a presentarse los proyectos de reforma de cada
constituyente o bloque. Se debate, se vota, y el resultado es lo determinado, para que
pase a la comisión redactora y se elabore el texto de la Constitución reformada. Una vez
que esta comisión termina con su redacción se vota, se jura y se gira al P.E para que se
publique. La convención determina desde que fecha entra en vigencia.

El poder constituyente es autónomo, pero no soberano, porque solo puede actuar dentro
de la normativa que lo creó. Pero si está facultado para decir que no es necesaria la
reforma de alguna de las partes que establece la legislación, que lo creó, o lo puede
superar. Cuando la convención constituyente entra en funcionamiento dicta su propio
reglamento, tiene autonomía para tratar el objeto de la reforma y elige sus propias
autoridades, estas características demuestran el grado de autonomía que tiene. La
acción de la Convención Constituyente tiene un límite temporal, todo lo que elabora
fuera del término, no tiene efecto porque está actuando fuera de su capacidad.

La etapa postconstituyente abarca desde el juramento de la constitución por parte de


los constituyentes, hasta la publicación de la Constitución reformada por parte del P.E.

La convención nacional. La convención de la Provincia de Santa Fe. Su análisis


comparativo. Disposiciones constitucionales y legislativas. Su funcionamiento:

Ver cuadro comparativo sobre Procesos reformadores de la Constitución Nacional y


Provincial de Santa Fe.

Contenidos pétreos:

Son aquellos contenidos herméticos de la Constitución que no son pasibles de


modificación, o que si se modifican se da lugar a una revolución reformadora. Son por
ejemplo: el carácter representativo, republicano y federal de nuestra forma de gobierno.

Unidad 4:

El poder legislativo. Sistema Bicameral. Alcance y finalidad:

Nuestra constitución comienza con el articulado dedicado a la parte orgánica con las
normas sobre el congreso, encabezando la sección 1° del título 1° gobierno federal, de la
segunda parte- Autoridades de la nación” “Del poder legislativo”.

La constitución ha querido denominar al congreso “Poder legislativo”. Este órgano


ostenta con exclusividad la función legislativa en sentido material.
El congreso, detenta la función específica y prioritaria, aunque no exclusiva, de legislar,
sin perjuicio de realizar funciones de los demás órganos del Estado, en aquellas
actividades propias y vinculadas a la misma: formula declaraciones y resoluciones,
investiga, controla, administra, etc.

Los parlamentos participan en la dirección política mediante la función de dirección y la


de control político. La función de dirección se expresa través del dictado de leyes, con la
colaboración del P.E; y la de control, cuando expresa críticas sobre la actuación
gubernamental y puede importar condicionamientos al gobierno. Más específicamente el
control se desarrolla en el procedimiento legislativo y en materia de presupuesto y
tratado, los cuales deben ser aprobados por el Congreso.

La constitución al comenzar con el P.L parece ubicarlo en el centro de gravedad del


poder; debido a la gran importancia que tiene la función legislativa. Empero, en la
praxis, ha sido el P.E quien ha ocupado el centro de poder, quien lo ha acrecentado
dentro del sistema presidencialista que nos rige.

La Constitución adopta una fórmula colegiada y compleja para el P.L. El art. 44 estable
un Congreso de la Nación, de carácter Bicameral. Se Inviste al Congreso de la facultad
que le corresponde primitivamente al pueblo, dueño de la soberanía originaria de hacer
las leyes. En realidad, el Congreso tiene sólo en principio la totalidad de este poder;
porque en la práctica ordinaria, sus leyes no son tales sin la aprobación del P.E, que
participa de su formación, quien las sanciona y promulga.

La norma constitucional al establecer el sistema bicameral, hace patente el carácter


Representativo de ambas cámaras del Congreso.

Nuestro Congreso es bicameral porque el Estado es Federal. El bicamarismo tiene su


modelo en la Constitución de E.E.U.U. Responde a la teoría de que la cámara de
representantes (diputados) representa al pueblo y la senadores a las provincias. Antes de
la reforma del 94 los senadores eran elegidos por las legislaturas provinciales, luego de la
reforma, pasaron a ser elegidos popularmente por voto directo del pueblo de cada
provincia.

En consecuencia dado el carácter bicameral del P.L, una, Cámara de Diputados refleja,
la unidad del Estado nacional representando proporcionalmente a la población
(representación popular) y la otra, Cámara de Senadores, es la expresión de las
autonomías provinciales y de la ciudad de Buenos Aires consideradas en su
individualidad y en un plano de igualdad (representación territorial), sin tener en cuenta
su población ni su extensión resguardando, así, el sistema federal adoptado por la C.N
en su primer art.
El sistema bicameral procura un equilibrio entre la proporcionalidad que delata
diputados con la senadores, que es para todas las provincias por igual.

Las provincias deben al dictar sus constituciones reproducir la división de poderes y


organizar su P.L que se llama legislatura, no quedan obligados a reproducir el
bicamarismo federal. Ambas cámaras son iguales en cuanto a los actos del Congreso que
requieren la aprobación de ambas cámaras.

Los actos del Congreso pueden ser complejos, que son aquellos que exigen competencia
compartida de ambas cámaras. Y pueden ser simples, que son aquellos actos de cada
cámara que no requiere competencia compartida de la otra; no pueden denominarse
actos del Congreso ni tienen naturaleza compleja.

Derecho parlamentario. Disposiciones contenidas en la constitución y en los reglamentos


de las respectivas Cámaras:

El derecho parlamentario es el derecho constitucional del poder dedicado a organizar la


estructura y el funcionamiento del Poder Legislativo. Está compuesto por los principios
y directrices básicas que se enuncian en general en la C.N y por la reglamentación
específica de los reglamentos de funcionamiento interno de cada Cámara.

Integración de la cámara de Diputados: representantes del pueblo de la nación. Se eligen


tomando en cuenta la división en circunscripciones. Son electos en proporción al número
de habitantes. Hoy es 1/85000. Santa Fe tiene 19 diputados. Para los distritos de baja
densidad de población se les fija un piso: 5 diputados.

Integración de la Cámara de Senadores: representante del pueblo de las provincias


(antes del ’94 eran representantes de las provincias, ya que eran elegidos por las
legislaturas. Hoy al ser 3 y elegidos por el pueblo, la situación cambia). Hoy tenemos 72
senadores, 3 p/provincia (2 por la mayoría y uno por la minoría) y por la CABA.

Los Requisitos para ser Diputado son los establecidos en el artículo 48 de la C.N.: Para
ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años, tener cuatro años
de ciudadanía en ejercicio, y ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de
residencia inmediata en ella. Vale resaltar que el requisito dice residencia y no domicilio.
Se refiere a Habitar en un lugar fijo.

Los Requisitos para ser Senador los determina el artículo 55 de la C.N.: Son requisitos
para ser elegido senador: tener la edad de treinta años, haber sido seis años ciudadano de
la Nación, disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada
equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de residencia
inmediata en ella. Es necesario marcar una diferencia, mientras que en diputados se
exige una ciudadanía de 4 años, aquí se pide de 6.

El artículo 75 de la C.N. es el que demuestra que las provincias le han delegado a la


nación un conjunto de facultades, compartidas por las dos cámaras.

El trabajo dentro del congreso lo realizan las Comisiones. Los representantes deben
asistir a las sesiones. Estas son de 4 tipos:

 Preparativas. Los miembros de las Cámaras juran y se fijan los días de sesión.
Generalmente son los miércoles y jueves por la tarde y los viernes por la mañana.
Mientras que hay sesión, las comisiones no pueden sesionar.

 Ordinarias: las que van del primero de marzo, al treinta de noviembre.

 De Prórroga: las que se extiendan más allá del 30/11

 Extraordinarias: las convocadas por el Poder Ejecutivo, fuera de los otros plazos.

El parlamento debate:

- Leyes
- Proyectos de declaración (Son Declaraciones alusivas a Ocasiones o Sucesos Especiales).
A veces se dan declaraciones bicamerales.
- Proyecto de resolución: de contenido Imperativo: se ordena al ejecutivo. El reglamento
de la cámara es un proyecto resolutivo. Todo lo que el congreso investiga es un proyecto
de resolución.

Proyectos:

Un Proyecto Sancionado pasa al Ejecutivo para su promulgación. Para ello, cuanta con
10 Días útiles. Los Días útiles son aquellos en los que sesiona el congreso (a saberse
miércoles, jueves y viernes). Por eso, solo se cuentas esos días. Tras su promulgación, la
Ley entra en Vigencia a partir del octavo día de su publicación (lo cual ha quedado
desvirtuado por los medios tecnológicos. o del día en que esta determine).

Con el proyecto de ley, el ejecutivo puede:

- Promulgarlo dentro del Plazo: dentro de los 10 días, lo que se conoce como promulgación
expresa
- Promulgación tácita: si pasan los 10 días y el ejecutivo NO se expidió, se promulga
automáticamente
- Veto: puede ser parcial o total. Si Veta Totalmente el Proyecto, la CN establece que
vuelve a la Cámara de Origen. Si ésta insiste en la Promulgación de la Ley, debe hacerlo
con el voto de las 2/3 partes de la Cámara.
En caso de Veto Parcial vuelve también a la Cámara de Origen. Ella puede insistir con la
redacción original o, en el caso de que acepte las reformas del P.E., debe verificar que la
Parte NO Vetada sea Independiente de la Vetada para que se pueda Promulgar.

Con la reforma de 1994 se crea la COMISIÓN BICAMERAL PERMANENTE La rige la


ley 26122. Esta tiene que controlar:

 Los D.N.U
 La Delegación Legislativa
 El Veto Parcial.

Delegación Legislativa:

El presidente tiene discrecionalidad en su actuar, pero debe hacerlo legalmente, el cual


es trazado por el poder legislativo, controlado por el poder judicial. Por eso hay que
bregar por el equilibrio de poderes. El problema deviene cuando entramos en el ámbito
de la delegación legislativa. Esta delegación se hace por MAYORÍA SIMPLE.

Artículo 76.- Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en


materias determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para
su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca.

La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no


importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas
en consecuencia de la delegación legislativa.

El congreso puede decidir esa delegación por simple mayoría. En caso afirmativo, el
Congreso le delega al ejecutivo la posibilidad de emitir leyes de esa materia.

Los límites son:

 los plazos fijados


 la base de la delegación.

La CBP debe controlar que se cumplan esos tres requisitos: materia determinada de
administración, dentro del plazo fijado, y según la base determinada. Sin embargo la
CBP no trata estas cuestiones, sin sanción alguna.
Decretos de necesidad y urgencia (DNU): decretos con efectos legislativos. Tienen la
misma naturaleza que una ley, por lo tanto tiene efecto erga omnes. Debe ser derogado
por otra ley.

Art 99 inc3. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las
promulga y hace publicar.

El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable,
emitir disposiciones de carácter legislativo.

(Pero aquí el Ministro del Interior de Menem Carlos Corach, quien a su vez fue el
Redactor de la Ref, dispone la excepción):

Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites


ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de
normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos
políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán
decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con
el jefe de gabinete de ministros.

El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los diez días someterá la


medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición deberá
respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta comisión
elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso
tratamiento, el que de inmediato considerarán las Cámaras. Una ley especial sancionada
con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara regulará el
trámite y los alcances de la intervención del Congreso.

Para la delegación, la C.N. habla de materia determinada de administración: esto


incluye casi todo el artículo 75 salvo: las cuestiones impositivas, la reforma
constitucional, lo penal, el régimen electoral y los partidos políticos.

Otro de los límites a los que fija el artículo: que el congreso esté tratando el tema. Un
ejemplo del uso de los DNU fueron las privatizaciones de los 90.

En ese entonces Alfonsín, en el Pacto de Olivos, dispone que queden Nulas de Nulidad
Absoluta las Delegaciones Legislativas al P.E, pero Corach establece que pueden hacerse
DNU cuando “Le sea imposible al Congreso tratar la Ley en los tiempos fijados”

Es importante acá el Fallo Verrochi, en el cual la CSJN establece que la imposibilidad


que trata el artículo refiere a una hecatombe, a un hecho de la naturaleza que le impide
al legislador ingresar a la cámara y debatir el proyecto.
Dice además que la CBP tiene que controlar que los DNU tengan vigencia y
legitimación. El problema es que la CBP no se reúne. Así existe una norma que establece
que si no se expresa la CBO, el DNU sigue vigente.

Otro fallo importante es el Caso Camaronera, en donde la parte querellante impugna un


DNU alegando que tenía naturaleza impositiva. La CSNJ falla diciendo que ninguna
Norma Impositiva puede ser declarada por DNU, y si así fuese, seria declarada
inconstitucional.

El D.N.U rige desde que el presidente lo firma.

En la C.N actual, NO existe la Sanción Ficta: la norma que sin pronunciamiento de la


cámara tiene vigencia.

En santa Fe si tenemos la sanción ficta: cunado la legislatura está acordando nombrar


jueces, si no hay quórum en la reunión, el candidato queda convalidado como juez.

Veto Parcial:

La CBP tiene que controlar que exista autonomía entre la parte vetada y la que no lo es.

La CBP analiza solamente los vetos parciales, ya que en caso de veto total, el proyecto
vuelve a la cámara de origen en donde sí se vota con 2/3 de los miembros, se logra la
promulgación inmediata.

Si el proyecto no se trata en 2 años, caduca.

El Número de Ley, lo establece el Presidente del Senado, que a la vez es el Vice-Presidente


de la Nación. Una vez que se establece el número queda fijado, sin importar si la ley se
veta o no. En caso de veto, figura la ley como ley vetada, en caso de que después la
legislatura logra sobreponerlo, mantiene el número.

El Congreso y la Asamblea Legislativa

El Congreso está formado por 2 Cámaras que deben contar con un Quorum de la Mitad
más uno para poder sesionar. Diputados está formado por 257 miembros, mientras que
senadores, por 72.

La Asamblea Legislativa es la Unión de las 2 Cámaras con la Totalidad de sus miembros.


El quórum lo conforma el 51% de esa totalidad. Esta se reúne:

- En la Apertura del Congreso;


- Cuando se hace el Escrutinio
- Cuando Juran el Presidente y Vice
- Cuando se recibe una Autoridad Extranjera

El Presidente del Senado es un Órgano Extra Poder, ya que si bien forma parte del Senado,
NO lo Integra, NO presenta Proyectos, NO representa a las Pcias, NO puede impulsar
Proyectos de Ley, declaraciones ni resoluciones, NO forma parte de las Comisiones
Permanentes, No representa al pueblo de las provincias. Solamente Vota en caso de
Empate.

NO cobra la Dieta de los Senadores, sino un SUELDO, determinado en el presupuesto


nacional

Tampoco forma parte del Poder Ejecutivo, ya que solo Ocupa el cargo de Presidente por
Ausencia, Enfermedad o Fallecimiento del Presidente. Ocupa la presidencia DEL
SENADO, siempre y cuando no ocupe la presidencia del Ejecutivo. (La CN histórica,
dice –sigue vigente- que el presidente de la República no puede salir de la Capital
Federal sin autorización del congreso. Hoy esto no es tenido en cuenta y recibe el
nombre de “CÁUSULA ESCRITA NO IMPLEMENTADA”)

Los senadores eligen al Vicepresidente del Senado (Zamora, ex gobernador de Stgo del
Estero), que sí es miembro de la cámara, es representante del pueblo de las provincias,
pero cuando ejerce como presidente, tiene las mismas limitaciones que el titular.

En cambio, en presidente de la cámara de Diputados, es un diputado más, elegido por


sus pares. Hoy en día es Julián Domínguez. Se eligen además los tres vicepresidentes.

El reglamento de la cámara de diputados es el más completo de todos: es una disposición


que reglamenta el proceso legislativo. Contiene:

 Las fórmulas de juramento


 La conformación de las comisiones permanentes. Estas están integradas por 25
miembros, salvo la de Juicio Político que tiene 15 y la de Presupuesto y Hacienda que
tiene 35. Cada comisión tiene un presidente que dura dos años. La composición de los
miembros tiene que respetar la proporción de integrantes de la cámara. El reglamento
determina la competencia de cada comisión.

Camino que recorre un proyecto:

 Llega a mesa de entrada


 Se ingresa a una sesión y se decide que hacer
 Se manda a comisión
 La comisión lo trata y reformula
 La comisión vota y emite el dictamen. Con él, la Comisión tiene que designar: el miembro
relator, el miembro informante (generalmente el Presidente de la Comisión). El dictamen
se publica en el boletín por 7 días hábiles, así cualquier legislador tiene acceso a él. Los
otros legisladores pueden sugerir cambios; las modificaciones se tratan directo en la
sesión. Pasados los 7 días, el proyecto está en condiciones de ser tratado en el parlamento.
 Pasa a la Comisión de labor Parlamentaria, que decide cuando tratarlo.
 Pasa a la cámara. Si los legisladores están de acuerdo, se trata. El Presidente de la Cámara
introduce el tema, y le da la palabra al miembro informante que es el que más tiempo
puede hablar. Responde todas las preguntas que le hagan.
 El debate es En General (el presidente primero ponen en consideración el proyecto en
general). Después se pasa al debate En Particular. La reforma del ’94 estableció que si se
introducen cambios, se permite que se gire el proyecto nuevamente a comisiones.
 Se convoca a la comisión que decide si acepta los cambios o no
 En la próxima sesión se trata si o si con el despacho o sin él.
 Una vez sancionada, pasa a la cámara revisora con media sanción, en la que se repite el
mismo proceso
 Si se cambia algo, el proyecto vuelve a la de origen, de lo contrario, el senado pone el
número de ley.
 Una vez sancionado por el congreso, el proyecto pasa al Ejecutivo. Este tiene diez días
para promulgar o vetar. Pasado este plazo se promulga automáticamente. Si lo veta
totalmente, vuelve a la cámara de origen, que si logra el 2/3 de los votas, el proyecto se
promulga obligatoriamente.
 La ley empieza a regir después del octavo día publicado o del día determinado por ley.
 En casos de Promulgación Parcial (que se permite después del ’94), hay que ver si esa
parte subsiste independientemente de la otra vetada. Lo controla la Comisión Bicameral
Permanente.

Cámara de diputados. El senado. Disposiciones comunes de ambas cámaras: Su normativa


constitucional:

Cámara de Diputados;

La composición de la Cámara de Diputados está establecida en art. 45 de la C.N.


Establece que está conformada por representantes elegidos directamente por el pueblo
de las provincias, de la ciudad de Bs. As y de la Capital Federal en caso de que se
traslade y deje de ser la C.A.B.A. Estos son considerados como distritos electorales y a
simple pluralidad de sufragios.

Establece una proporción mínima de 33.000 habitantes o fracción no menor de 16500


para cada diputado. Pero también el mismo art. estipula que esta proporción se puede
modificar después de la realización de c/ censo, donde el Congreso fijará la
representación; pudiendo aumentar pero no disminuir la base.

Actualmente en materia de cantidad de diputados rige la ley 22847 que establece que
corresponde un Diputado cada 161.000 votos o fracción no menor a 80.500. Al mismo
tiempo esta ley dispone que cada distrito tendrá como mínimo cinco diputados.

Los requisitos para ser Diputado se enuncia en el art. 48 de la C.N que establece: Tener
mínimo 25 años. Gozar de 4 años de ciudadanía en ejercicio. Ser natural de la provincia
que lo elija o con 2 años de residencia inmediata en ella. Estas condiciones fijada en el
art. 48 deben reunirse “para ser diputado”, esto es, al tiempo de aprobarse el diploma
del electo diputado por la Cámara. Por lo que podría presentarse como candidato a
diputado nacional una persona que aún no reúna los requisitos fijados en dicha norma,
con tal que los pueda tener al momento de incorporarse a la Cámara de Diputados.

En el art. 50 la C.N establece que “los diputados durarán en su representación por


cuatro años, y son reelegibles; pero la Sala se renovará por mitad cada dos años”. Este
artículo contiene dos reglas de singular importancia. Por un lado, la duración del cargo
de los diputados, de cuatro años. Por otro lado, la renovación periódica de la Cámara de
Diputados, por mitad cada dos años, por medio de elecciones generales. Los diputados
son reelegibles indefinidamente.

El art. 51 de la C.N estipula que “en caso de vacante el Gobierno de provincia, o de la


Capital, hace preceder a elección legal de un nuevo miembro”. La vacancia en el cargo se
produce cuando un diputado de pertenecer al cuerpo legislativo antes de la expiración
del período constitucional (4 años) o del tiempo en que corresponde practicar elecciones
generales. Las causas de vacancia son: la muerte, la renuncia, la remoción o exclusión.
En dicho caso la C.N atribuye al gobierno de provincia, a cuyo distrito pertenece el
diputado que ha de elegirse, o de la Capital, que proceda a elegir un nuevo miembro del
Congreso, esto es, la elección se practica parcialmente, en los mismos términos y formas
de las elecciones generales, aplicando la legislación nacional. El nuevo diputado electo
no cumple un período íntegro, sino que completa el de su antecesor.

Aunque el Congreso dispuso modificaciones al sistema constitucional en caso de


vacancias de Diputados. El CNE en su art. 164 dispone que “En caso de muerte,
renuncia, separación, inhabilidad o incapacidad permanente de un diputado nacional lo
sustituirán quienes figuren en la lista como candidatos titulares según el orden
establecido. Una vez que ésta se hubiere agotado ocuparán los cargos vacantes los
suplentes que sigan de conformidad con la prelación consignada en la lista respectiva.
En todos los casos los reemplazantes se desempeñarán hasta que finalice el mandato que
le hubiere correspondido al titular”. Es decir el CNE sustituye el sistema de nueva
elección general para cubrir la vacancia, reemplazándolo por el que le sigue en la lista
del partido al que pertenecía el diputado. Este sistema es más práctico pero ciertos
autores lo han tildado de Inconstitucional, por ir en incongruencia con lo establecido por
la C.N.

En art. 52 y 53 se establecen las atribuciones de materias exclusivas que le competen


solo a la Cámara de Diputados y no al Congreso en su conjunto.

El art. 52 establece, que “le corresponde a la Cámara de Diputados exclusivamente la


iniciativa de las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas”. La iniciativa
exclusiva se concede sobre la basa de que los Diputados son levantados por el pueblo, y
conviene que sean ellos mismo, los representantes del pueblo, quienes decidan sobre las
contribuciones. Lo mismo sucede con el reclutamiento de tropas, se sostiene que son
ellos los mejores considerados para regular las obligaciones, los sacrificios de aquellos
que deben prestar servicios a la Patria.

El privilegio de iniciativa permite a la Cámara de Diputados, en caso de que el Senado


modifique el proyecto de ley, insistir por las mayorías que fija el art. 81 de la C.N para
convertirla en ley. De allí la importancia que reviste la Cámara de origen del proyecto en
el proceso de sanción de leyes

El art. 53 establece que “sólo ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al
Presidente, Vicepresidente, Jefe de Gabinete de ministros, a los ministros y a los
miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra
ellos, por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes
comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de
causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes”.

Es decir a la Cámara de Diputados le compete exclusivamente la iniciativa de Juicio


Político. El Juicio Político en su etapa de acusación, importa una investigación hecha
por los representantes del pueblo sobre la conducta de los funcionarios públicos que
ocupan los cargos mencionados.

Se considera al Juicio Político como un instrumento de control del Congreso sobre el P.E
y el P.J. En nuestro país, el Juicio Político ha servido como instrumento de control de
los miembros del P.J; no así, del P.E, tal vez motivado por la generosa condescendencia
que, generalmente, los diputados le dispensan al poder de turno, que integra la mayoría
parlamentaria, quien generalmente integra el partido político, de quien ejerce el P.E. Se
produce un debilitamiento y, hasta, un relajamiento del principio de la división de
poderes, y en consecuencia, la inoperancia de institutos que deberían permitir los
controles de los órganos del Estado.
Cámara de Senadores:

El art. 54 de la C.N establece que habrá 3 senadores por cada provincia y 3 por la ciudad
de Bs. As. El senado es reducido, en comparación con la Cámara de Diputados. El
sistema actual de tres Senadores se funda en la idea de acentuar el pluralismo político
con la necesidad de dar alguna participación a las minorías locales en el Senado.

Igualmente la norma constitucional dispone que los Senadores serán “elegidos en forma
directa y conjunta”, por lo que desecha el sistema de elección indirecta a simple
pluralidad de sufragios realizadas a través de las legislaturas locales, o de colegios
electorales en la Capital Federal, que fueran practicadas conforme a la Constitución
originaria. La idea de elegir popularmente a los Senadores y de acortar su mandato
obedeció al afán de afirmar la presencia de la democracia en nuestro sistema político.

Este art. brinda rango constitucional a la representación de la primer minoría, conforme


a los postulados del sistema democrático, al establecer que dos bancas corresponden “al
partido político que obtenga mayor número de votos” y que la restantes banca
corresponde “al partido político que le siga en número de votos”.

Aclara esta norma constitucional que cada senador tendrá un voto en el Congreso. Las
provincias y la ciudad de Buenos Aires son iguales como entidad política en el Senado, a
los fines de su representación. Sin perjuicio de ello, debido a la autonomía de criterio de
cada Senador; puede llevar a que cada provincia o la ciudad de Buenos Aires, tengan
voces dispares y hasta contrapuestas.

En el art 55 de la C.N se establecen los requisitos necesarios para ser elegido Senador y
se enumera:

-Tener al menos 30 años de edad

-Haber sido 6 años ciudadano de la Nación

-Ser natural de la provincia que lo elija, con 2 años de residencia inmediata en ella.

-Disponer de una renta anual de 2000 pesos fuerte o de una entrada equivalente.

La norma constitucional trae una mayor exigencia para ser elegido senador respecto a
los diputados. La norma pretende un Senado con mayor experiencia, que haga de poder
moderador y revisor de las decisiones que tome la Cámara de Diputados.

En el art. 56 la C.N establece que el mandato de los senadores dura seis años, que son
reelegibles indefinidamente, y que el Senado se renovará a razón de una tercera parte de
los distritos electorales cada dos años.
En el art. 57 la C.N dispone que el Vicepresidente de la Nación será presidente del
Senado; pero no tendrá voto sino en el caso de que haya empate en la votación. Esta
disposición tiene su fuente en la Constitución de los E.E.U.U. En virtud de la
representación igual de los senadores en el Senado, respecto de las provincias y de la
ciudad de Buenos Aires, aquellos no podían, sin desmedro de la señalada igualdad,
presidir la Cámara alta. Quien ejerce la presidencia del Senado no tiene voto, por lo que
se dejaría a la provincia con un voto menos, salvo en el caso de empate, en donde
tendría un voto más. Por ello, debió quedar a cargo de un tercero, quien haría de árbitro
frente a las cuestiones controvertidas de los entes políticos referidos, decidiendo de los
proyectos de leyes con su voto, en el caso de que haya empate en la votación.

En el art 58 de la C.N se establece que en caso de ausencia del vicepresidente, o cuando


éste ejerce las funciones del Presidente de la Nación el Senado nombrará un presidente
provisorio. Este funcionario tiene derecho a participar de los debates en el Senado,
teniendo voto en caso de empate, de lo contrario, la provincia, o Ciudad de Buenos Aires
a quien representa pierde un voto. En caso de acefalía o de ausencia del presidente y
vicepresidente de la Nación, el presidente provisional del Senado, pasa a desempeñar
transitoriamente el P.E. El reglamento del Senado prevé, también, la designación de un
vicepresidente 1° y un vicepresidente 2°, más tres secretario nombrados por la Cámara,
de fuera de su seno y tres prosecretarios.

El art 59 de la C.N establece “al senado corresponde juzgar en juicio público a los
acusados por la Cámara de Diputados, debiendo sus miembros prestar juramento para
este acto. Cuando el acusado sea el presidente de la Nación, el Senado será presidido por
el presidente de la Corte Suprema. Ninguno será declarado culpable sino a mayoría de
los dos tercios de los miembros presentes”.

A los funcionarios acusados por la Cámara de Diputados en juicio público, corresponde


que sean juzgados por el Senado. Se atribuye esta importante responsabilidad a los
senadores, atento a la naturaleza moderador del órgano legisferante, con mayor
experiencia. Según nuestro sistema constitucional, el Senado es el juez en los juicios
políticos de los funcionarios públicos que sean alcanzados por él.

La CN dispone que el juicio será público. Ello hace al sistema republicano, de la


publicidad de los actos de los funcionarios. Todas las etapas del proceso deben ser
públicas. Ello no quiere decir que no se admitan sesiones secretas en el Senado,
especialmente, en oportunidad de las deliberaciones, a fin de tomar una decisión
definitiva. Los actos de introducción de la acusación y defensa, las probanzas, deben ser
públicos, permitiéndose, por su intermedio el control de la sociedad. También es pública
la sesión del Senado, en donde se practica la votación por si y no, respecto de los cargos
formulados en contra del acusado.
El art 60 de la C.N se relaciona con su predecesor en cuanto a que determina que efectos
tendrá el juicio político y establece: “su fallo no tendrá más efectos que destituir al
acusado, y aun declararle incapaz de ocupar ningún empleo de honor; de confianza o a
sueldo en la Nación. Pero la parte condenada quedará, no obstante, sujeta a acusación,
juicio y castigo conforme a las leyes ante los tribunales ordinarios”.

El fallo que dicte el Senado en el juicio político no tendrá más efecto que destituir al
acusado. Atento a la finalidad política del juicio, de resguardar las instituciones públicas
de funcionarios que las afecten en el ejercicio de sus funciones, la sentencia recae sobre la
permanencia o no del acusado en su cargo. En caso de que el Senado encuentre causa
fundada en contra del acusado, la sentencia que dicte dispondrá la destitución. Como
sanción accesoria, el art. 60 dispone que el Senado podrá declararle incapaz de ocupar
ningún empleo de honor, de confianza o a sueldo de la Nación, es decir inhabilitarlo al
funcionario para ocupar cargos públicos. Esta inhabilitación puede ser permanente o
por el tiempo que fije el Senado.

El art 61 de la C.N establece que le corresponde al Senado autorizar al presidente de la


Nación para que declare es Estado de Sitio, uno o varios puntos de la República en caso
de ataque exterior.

El art 61 prevé otra facultad privativa del Senado, eso es, autorizar al presidente de la
Nación para que declare el Estado de Sitio en caso de ataque exterior o conmoción
interior. En este caso el Senado no actúa como cuerpo legislativo, sino como una especie
de Consejo de Estado, que no sólo asesora al P.E, sino que, incluso completa la voluntad
de éste con la propia, en un típico acto interórganos. El Senado tiene la competencia
para aprobar o rechazar la mediad dispuesta por el P.E, como de controlar si tal
declaración tiene plazo determinado de vigencia.

El art. 62 de la C.N establece que cuando vacase alguna plaza de senador por muerte,
renuncia u otra causa, el Gobierno a que corresponda la vacante hace proceder
inmediatamente a la elección de un nuevo miembro.

Disposiciones comunes de ambas cámaras. Su normativa constitucional:

Este capítulo establece reglas orgánicas y disposiciones referentes a la composición y


funcionamiento combinado de las Cámaras del Congreso y son las siguientes:

En el art. 63 la C.N establece “ambas cámaras se reunirán por si mismas en sesiones


ordinarias todos los años desde 1° de marzo hasta el 30 de noviembre. Pueden también
ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogar sus
sesiones. Distintos tipos de sesiones:
Sesiones preparatorias: estas nos están previstas en la C.N, aunque sí en el Reglamento
Interno de las Cámaras del Congreso. Las mismas tienen por objeto elegir a las
autoridades de las Cámaras; examinar, verificar, y calificar los poderes de los
legisladores electos y sus suplentes, salvo sobre los diplomas impugnados, que deben ser
evaluados por las comisiones especiales de las Cámaras y sobre los que se decide en
sesión ordinaria o especial; tomar juramento a los legisladores incorporados; y organizar
el trabajo parlamentario, fijando días y horas para el desarrollo de las sesiones
ordinarias. Una vez constituidas ambas Cámaras, con el nombramiento de sus
autoridades internas, se hacen las comunicaciones mutuas, y al P.E, a éste último para
que haga la apertura de las sesiones ordinarias.

Sesiones ordinarias: en estas mediante la actuación simultánea de ambas Cámaras el


Congreso está habilitado para ejercer todas sus competencias constitucionales. Tienen
facultad para convocarse a sí mismas, a sesiones ordinarias: del 1 de marzo al 30 de nov.
La formalidad de que sea el P.E quien inaugure las sesiones ordinarias del Congreso, no
es ningún impedimento para que las Cámaras comiencen a sesionar en la fecha indicada,
en caso de que el P.E no haga la apertura correspondiente.

Sesiones de prórroga: Las Cámaras del Congreso pueden necesitar de un período mayor
para sesionar, a fin de tratar temas parlamentarios pendientes, que exigen una
inmediata respuesta legislativa. El art. 63 relativo al Congreso, establece la facultad de
prorrogar las sesiones ordinarias. En el período de prórroga el Congreso está facultado
para ejercer cualquiera de sus competencias constitucionales, al igual que, en el período
de sesiones ordinarias, el cual al ser prorrogado, simplemente es ampliado en el tiempo.

Sesiones extraordinarias: es facultad exclusiva del P.E convocar a sesiones


extraordinarias del Congreso “cuando un grave interés de orden o de progreso lo
requiera”. La evaluación de tales circunstancias queda reservada al P.E. En las sesiones
extraordinarias se trata de los temas de convocatoria propuesto por el P.E. Este puede
determinar el lapso en que deberá sesionar, en forma extraordinaria.

El art. 64 de la C.N establece “cada Cámara es juez de las elecciones, derechos y títulos
de sus miembros en cuanto a su validez. Ninguna de ellas entrará en sesión sin la
mayoría absoluta de sus miembros; pero un número menor podrá compeler a los
miembros ausentes a que concurran a las sesiones, en los términos y bajo las penas que
cada Cámara establecerá”.

Esta norma tiende a prevenir de personas elegidas a través de fraudes electorales. Cada
cámara es el tribunal de última resolución acerca de las elecciones populares, en donde se
eligen representantes del pueblo. No es posible confiar a otro poder la decisión última de
las elecciones del pueblo, porque careciendo cualquier otro de la soberanía del Congreso
y de su representación popular, habría sido poner en peligro su independencia,
conservación y funcionamiento. Ello hubiera significado dar a un poder extraño
superioridad sobre él, destruyendo la armonía y el equilibrio entre los que componen el
gobierno.

En nuestro país, el sistema de control de las elecciones, derechos y títulos de los


miembros del Congreso viró hacia un examen previo de tipo judicial. A partir de la Ley
Saénz Peña, se fueron trasladando competencias de control y resolución de cuestiones
electorales al Poder Judicial.

Actualmente, el C.E.N establece una seria de pautas para las elecciones de diputados y
senadores. Por ello a un representante le basta para incorporarse a la Cámara, con
presentar el Diploma expedido por la Junta Electoral del distrito por el cual ha sido
elegido. Presentado el diploma ante la Cámara del Congreso, éste realiza el examen sobre
el cumplimiento de los requisitos constitucionales para ser diputados y senadores, y si el
candidato electo no está sujeto a alguna incompatibilidad o inhabilitación legal
sobreviniente al control judicial.

Las cámaras no entran en sesión sin la mayoría absoluta de sus miembros, a los que se
los puede compeler para que acudan.

En el art. 65 de la C.N se establece “ambas cámaras empiezan y concluyen sus sesiones


simultáneamente. Ninguna de ellas, mientras se hallen reunidas, podrá suspender sus
sesiones más de tres días, sin el consentimiento de la otra”

Las Cámaras del Congreso empiezan y concluyen sus sesiones en forma simultánea. Este
art. se basa en que ambas Cámaras forman un único cuerpo legislativo. Ambas forman
el P.L y, en consecuencia, ambas deben obrar en forma coordinada, según las normas de
procedimiento que establece la C.N.

La segunda parte de este art. sostiene que ninguna de las Cámaras, mientras se hallen
reunidas, podrá suspender sus sesiones más de tres días, sin el consentimiento de la otra.
Debido a que la facultad de aplazar las sesiones por un tiempo mayor al determinado
corresponde al Congreso y no a una Cámara en particular.

El art. 66 de la C.N establece “cada Cámara hará su reglamento, y podrá con dos tercios
de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio
de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su
incorporación, y hasta excluirle de su seno; pero bastará la mayoría de uno sobre la
mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren de sus
cargos”.
Corresponde a cada Cámara del Congreso la prerrogativa de dictar su reglamento
interno, regulando todo lo atinente a la vida interna de cada Cámara. Estos reglamentos
son verdaderos Códigos de procedimiento parlamentario, dictados a fin de hacer más
adecuado el funcionamiento de las Cámaras. Son además necesarios para asegurar los
derechos y deberes de la mayoría y de la minoría parlamentaria, para mantener el orden
en las discusiones en las leyes, etc. No bastan, a ese respecto, las reglas generales de
procedimiento fijadas en la C.N es preciso que las mismas Cámaras determinen, con
sobria minuciosidad, cuáles serán las demás normas que observarán en sus
deliberaciones.

En el final de este art. 66 se enuncia sobre el poder disciplinario de las Cámaras, sostiene
cuatro hipótesis:

-Corrección disciplinaria: procede por desorden de conducta (del legislador) en el


ejercicio de sus funciones, esto es, por cualquier hecho que altere o perturbe el normal
trabajo parlamentario (incurrir en insultos, agravios, interrupciones reiteradas, etc).

-La remoción está prevista por causa de inhabilidad física o moral sobreviniente a su
incorporación. La causa puede funcionar, en casos en que no se haya incurrido en faltas
disciplinarias, como en el caso afectaciones físicas (por ej. Parálisis) que impiden al
legislador ejercer sus funciones normales.

-La exclusión no lleva, en la norma constitucional, especificación de causa, lo que


denota que queda sujeto a la discrecionalidad de cada Cámara. No es necesario, que esa
falta constituya un delito de derecho criminal, sea una injuria o una calumnia, basta que
un miembro se haya hecho indigno, por cualquier motivo, de formar parte de la
asamblea, basta que haya ejecutados actos que rebajen su decoro, basta que con
propósito premeditado impida las reuniones parlamentarias, para que la mayoría que
reclama la CN, pueda hacer sentir su autoridad, expulsando a quien de tal manera se
conduce.

Las Cámara también tienen poder disciplinario sobre terceros ajenos al P.L, que afecten
o perturben sus sesiones, ordenando, por ej: el desalojo de la sala, puediendo hacer uso
de la fuerza pública, o de imponer arrestos de hasta 72 horas a quien obstaculizara o
impidiera a los miembros de la Cámara el ejercicios de su actividad parlamentaria”, lo
que se encuentra contemplado en sus reglamentos internos.

En el art. 67 se establece que los senadores y diputados prestarán, en el acto de su


incorporación, juramento de desempeñar debidamente el cargo, y de obrar en todo en
conformidad a lo que prescribe la Constitución.
En el art. 68 de la C.N queda establecido que “ninguno de los miembros de las Cámara
del Congreso puede ser acusado, interrogado judicialmente, ni molestado por las
opiniones o discursos que emita desempeñando su mandato de legislador.

Este art. consagra una de las más trascendentales prerrogativas personales que asiste la
C.N hacia los miembros del Congreso, que es la Inmunidad de Expresión, que les
garantiza que no podrán ser acusados, interrogados, ni molestados, judicialmente o por
cualquier otro procedimiento, por las opiniones, discursos, juicios, gestos y/o actitudes
que emita en ejercicio de sus funciones, dentro o fuera del parlamento.

Se garantiza a través de la inmunidad de expresión del legislador, la independencia del


cuerpo legislativo. Se garantiza al legislador que, en ejercicio de su mandato, pueda
defender sus ideas y juicios sobre temas que hacen al ámbito parlamentario y al interés
de la sociedad, sin que pueda verse, por ello, sujeto a eventual responsabilidad civil o
penal.

El art. 69 de la C.N establece “ningún senador o diputado, desde el día de su elección


hasta el de sus cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser sorprendido in fraganti
en la ejecución de algún crimen que merza pena de muerte, infamante, u otra aflictiva;
de lo que se dará cuenta a la Cámara respectiva con la información sumariada del
hecho”.

Este art. por lo tanto consagra la inmunidad al arresto, que es otra prerrogativa
personal de los legisladores. Esta norma protege la libertad personal del legislador.

El art. 70 de la C.N establece “Cuando se forme querella por escrito ante las justicias
ordinarias contra cualquier senador o diputado, examinado el mérito del sumario en
juicio público, podrá cada Cámara, con dos tercios de votos, suspender en sus funciones
al acusado, y ponerlo a disposición del juez competente para su juzgamiento”.

Se consagra así la figura del Desafuero. El art. 70 es complementario con el art. anterior.
Como en el art. 69, la prerrogativa de los miembros del Congreso no va más allá de la
exención de arresto, y no impiden que los jueces averigüen la verdad de los hechos
criminales imputados, para que una vez descubiertos, se pida el desafuero a la Cámara
que corresponda.

En el art. 71 de la C.N se establece que “cada una de las Cámaras puede hacer venir a su
sala a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir las explicaciones e informes que
estime convenientes”.

En este art. se consagra otra importante prerrogativa que es el Poder de Información o


derecho a la información. Es una prerrogativa colectiva de las Cámaras, esto es, el
derecho a pedir información directa sobre los actos del P.E, o de la administración en
general, por medio de sus Ministros. El pedido de informes es un medio de control
político de los actos del P.E y de la administración pública en general. El pedido de
información es necesario para que las Cámaras puedan informarse adecuadamente
acerca de la situación de los negocios públicos, y así, poder dictar leyes; o sobre el
cumplimiento o incumplimiento de las leyes que sancione y, las causas del mismo; como
de cualquier otra circunstancia que sean necesarias para cumplir con su tarea
parlamentaria.

En los arts. 72 y 73 se establecen las incompatibilidades que afecta a los miembros de


ambas Cámaras del Congreso, esto la imposibilidad legal para ejercer las funciones del
mandato parlamentario. Ellos establecen, el 72: “ningún miembro del Congreso podrá
recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo, sin previo consentimiento de la Cámara
respectiva, excepto los empleos de escala” y el 73 “los eclesiásticos regulares no pueden
ser miembros del Congreso, ni los gobernadores de provincia por la de su mando”.

Atribuciones del Congreso: desarrollo del art. 75 de la C.N:

La C.N ha organizado un gobierno federal con poderes limitados, definidos y delegados,


y de poderes conservados, reservados, indefinidos y residuales en los gobiernos
provinciales, en consecuencia, el poder federal sólo ostenta las atribuciones concedidas
por la Constitución. Las más importantes atribuciones del gobierno federal que surgen,
encabeza de cada poder del Estado, se encuentran previstas en los Arts. 72, 99 y 116.

La C.N ha otorgado una competencia sumamente amplia al P.L. La extensión de las


atribuciones del Congreso depende, en gran manera, de las concepciones ideológicas
imperantes en el Estado, al tiempo de consagrar o reformar una Constitución, en cuanto
aquellas puedan justificar, en mayor o menor medida, la actuación del Estado, quien lo
hace generalmente a través de una ley, regulando minuciosamente las actividades
intersubjetivas, en pro de satisfacer el bien común, o, dejando a la libre creación del
individuo, con un mínimo marco normativo de referencia.

El art. 75 de la Constitución enumera las atribuciones del Congreso y establece:


“Corresponde al Congreso:

1. Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los


cuales, así como las avaluaciones sobre las que recaigan serán uniformes en toda la
Nación.
2. Imponer contribuciones indirectas como facultad concurrente con las provincias.
Imponer contribuciones directas, por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en
todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, seguridad común y bien general
del Estado lo exijan. Las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de la
parte o el total de las que tengan asignación específica son coparticipables.

Una ley convenio, sobre la base de acuerdos entre la Nación y las Provincias, instituirá
regímenes de coparticipación de estas contribuciones, garantizando la automaticidad en
la remisión de los fondos.

La distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas,
se efectuará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de
ellas contemplando criterios objetivos de reparto; será equitativa, solidaria y dará
prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de
oportunidades en todo el territorio nacional.

La ley convenio tendrá como cámara de origen el Senado y deberá ser sancionada con la
mayoría de la totalidad de los miembros de cada Cámara, no podrá ser modificada
unilateralmente ni reglamentada y será aprobada por las provincias.

No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva


reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por las
provincias interesadas o la ciudad de Buenos Aires en su caso.

Un organismo fiscal federal tendrá a su cargo el control y fiscalización de la ejecución de


lo establecido en este inciso, según lo determine la ley, la que deberá asegurar la
representación de todas las provincias y la ciudad de Buenos Aires en su composición.

3. Establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables, por tiempo


determinado por la ley especial aprobada por la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara.
4. Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación.
5. Disponer del uso y de la enajenación de las tierras de propiedad nacional.
6. Establecer y reglamentar un Banco Federal con facultad de emitir moneda, así como
otros bancos nacionales.
7. Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación.
8. Fijar anualmente, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inciso 2 de
este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración
nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas y
aprobar o desechar la cuenta de inversión.
9. Acordar subsidios del Tesoro nacional a las provincias cuyas rentas no alcancen, según
sus presupuestos, a cubrir sus gastos ordinarios.
10. Reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que
considere convenientes, y crear o suprimir aduanas.
11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras; y adoptar un sistema
uniforme de pesos y medidas para toda la Nación.
12. Dictar los códigos, Civil, Comercial, Penal, de Minería, y del Trabajo y Seguridad Social,
en cuerpos unificados o separados, sin que tales códigos alteren las jurisdicciones locales,
correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o provinciales, según que las
cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones; y especialmente leyes
generales para toda la Nación sobre naturalización y nacionalidad, con sujeción al
principio de nacionalidad natural y por opción en beneficio de la Argentina; así como
sobre bancarrotas, sobre falsificación de la moneda corriente y documentos públicos del
Estado y las que requiera el establecimiento del juicio por jurados.
13. Reglamentar el comercio con las naciones extranjeras, y de las Provincias entre sí.
14. Arreglar y establecer los corres generales de la Nación.
15. Arreglar definitivamente los límites del territorio de la Nación, fijar los de las
provincias, crear otras nuevas, y determinar por una legislación especial la organización,
administración y gobierno que deben tener los territorios nacionales, que queden fuera
de los límites que se asignen a las provincias.
16. Proveer a la seguridad de las fronteras.
17. Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.
Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y
propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega
de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable,
transmisible ni susceptible de gravámenes o embargo. Asegurar su participación en la
gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las
provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.
18. Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las
provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y
universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de
ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la
introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales
extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y
por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo.
19. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a
la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación
profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y
al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.
Proveer al crecimiento armónico de la Nación, y al poblamiento de su territorio;
promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo
de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara de origen.

Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad


nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la
responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la
promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades
sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la
educación pública estatal y la autonomía y la autarquía de las universidades nacionales.

Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y


circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y
audiovisuales.

20. Establecer tribunales inferiores a la Corte Suprema de Justicia; crear y suprimir


empleos, fijar sus atribuciones, dar pensiones, decretar honores, y conceder amnistías
generales.
21. Admitir o desechar los motivos de dimisión del Presidente o Vicepresidente de la
República, y declarar el caso de proceder a nueva elección.
22. Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones
internaciones y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superior a las leyes.
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración
Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos;
el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Políticos y su Protocolo
Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
Racial; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la mujer; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los Derechos del Niño; en las
condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno
de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los
derechos y garantías reconocidos por ella. Solo podrán ser denunciados en su caso, por el
Poder Ejecutivo nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de
los miembros de cada Cámara.
Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos, luego de ser aprobados por
el Congreso, requerirán del voto de las dos terceras partes de la totalidad de los
miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquía constitucional.
23. Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta
Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en
particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos, y las personas con
discapacidad.
Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en
situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de
enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia.
24. Aprobar tratados de integración que deleguen competencias y jurisdicción a
organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e igualdad, y que respeten
el orden democrático y los derechos humanos. Las normas dictadas en su consecuencia
tienen jerarquía superior a las leyes.
La aprobación de estos tratados con Estados de Latinoamérica requerirá la mayoría
absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara. En el caso de tratados con
otros Estado, el Congreso de la Nación, con la mayoría absoluta de los miembros
presentes de cada Cámara declarará la conveniencia de la aprobación del tratado y sólo
podrá ser aprobado con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros
de cada Cámara, después de ciento veinte días del acto declarativo.
La denuncia de los tratados referidos en este inciso, exigirá la previa aprobación de la
mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara.
25. Autorizar al P.E para declarar la guerra o hacer la paz.
26. Facultar al P.E para ordenar represalias y establecer reglamentos para las presas.
27. Fijar las Fuerzas Armadas en tiempo de paz y guerra y dictar las normas para su
organización y gobierno.
28. Permitir la introducción de tropas extranjeras en el territorio de la Nación, y la salida de
las fuerzas nacional fuera de él.
29. Declarar en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de conmoción
interior, y aprobar o suspender el estado de sitio declarado, durante su receso, por el
P.E.
30. Ejercer una legislación exclusiva en el territorio de la capital de la Nación y dictar la
legislación necesaria para el cumplimiento de los fines específicos de los establecimientos
de utilidad nacional en el territorio de la República. Las autoridades provinciales y
municipales conservarán los poderes de policía e imposición sobre estos
establecimientos, en tanto no interfieran en el cumplimiento de aquellos fines.
31. Disponer la intervención federal de una provincia o a la ciudad de Buenos Aires.
Aprobar o revocar la intervención decretada, durante su receso, por el P.E.
32. Hacer todas las leyes y reglamentos que sean convenientes para poner en ejercicio los
poderes antecedentes, y todos los otros concedidos por la presente Constitución al
Gobierno de la Nación Argentina.
Prerrogativas del Congreso:

Son aquellas garantías y protecciones tanto de carácter personal de cada legislador,


como de carácter general otorgadas al Congreso en su conjunto, para que esté asegurado
su normal y óptimo funcionamiento.

Garantías del cuerpo, relativas al congreso:

Facultad para reglar su propia organización, la facultad que tiene cada cámara de emitir
su reglamento de funcionamiento interno. Esta garantía está consagrada en el art. 66 de
la Constitución Nacional.

En el art. 64 de la C.N se establece otra prerrogativa para el funcionamiento del


Congreso, ya que establece “Cada Cámara es juez de las elecciones, derecho y títulos de
sus miembros en cuanto a su validez. Ninguna de ellas entrará en sesión sin la mayoría
absoluta de sus miembros; pero un número menor podrá compeler a los miembros
ausentes a que concurran a las sesiones, en los términos y bajo las penas que cada
Cámara establecerá.

Facultad disciplinaria, también está consagrada en el art. 66 de la C.N que establece


“cada Cámara podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por
desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física
o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno”. Esta facultad
quiere garantizar el orden interno y/o externo de la sesión.

Las facultades administrativas, que constituyen otra prerrogativa para el


funcionamiento del Congreso, consisten en la capacidad de las Cámaras de manejar y
dirigir su propio presupuesto.

Facultades cuasi jurisdiccionales, consiste en la capacidad del Congreso de asignar


comisiones de investigación, que se dediquen al estudio de un determinado tema.

Tiene derecho de acceso a la información que crea necesaria y correspondiente para su


funcionamiento. Esta importante prerrogativa se consagra en el Art. 71 de la C.N que
establece “Cada una de las Cámaras puede hacer venir a su sala a los ministros del Poder
Ejecutivo para recibir las explicaciones e informes que estime convenientes”. Esta es
una prerrogativa directa sobre los actos del P.E y de la administración en general.

Garantías personales de los legisladores, es decir de los componentes del Congreso. Los
legisladores para garantizar el normal desenvolvimiento y cumplimiento de sus
funciones poseen de las siguientes prerrogativas:
Inmunidad de expresión y opinión: El art. 68 de la C.N consagra una de las más
trascendentales prerrogativas personales que asiste a los miembros del Congreso, por
cuanto les garantiza que no podrán ser acusador, interrogados, ni molestados
judicialmente o por cualquier otro procedimiento, por las opiniones, discursos, juicios,
gestos y/o actitudes, que emita en ejercicio de sus funciones, dentro o fuera del
parlamento. Esta funciona desde entra en ejercicio de sus funciones y subsiste de por
vida (aun habiendo terminado su mandato) sobre los temas que haya intervenido en él,
y no de los futuros.

Límites al arresto: El art. 69 de la C.N consagra otra prerrogativa, esto es, la inmunidad
de arresto del legislador, por cuanto dispone que “Ningún Senador o diputado, desde el
día de su elección hasta el de su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser
sorprendido in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte,
infamante, u otra aflictiva; de lo que se dará cuenta a la Cámara respectiva con la
información sumaria del hecho.” La norma constitucional protege la libertad personal
del legislador. El legislador sin embargo puede ser arrestado si es encontrado in fraganti,
es decir, en el acto mismo de la comisión del delito y el crimen debe ser grave, la pena de
muerte fue abolida, pero quedó de la antigua Constitución.

Antejuicio: es la prerrogativa de los legisladores que permite estudiar las razones por las
cuales el legislador es privado de sus fueros, está conformado como un juicio por las
Cámaras, donde analizan si hay razones suficientes para desafuerar al legislador. Es
necesario alcanzar dos tercios de votos, para dar lugar al desafuero, y en este proceso se
garantiza la defensa que puede darse el legislador. El art. 70 de la C.N establece
“Cuando se forme querella por escrito ante las justicias ordinarias contra cualquier
senador o diputado, examinado el mérito del sumario en juicio público, podrá cada
Cámara, con dos tercios de votos, suspender en sus funciones al acusado, y ponerlo a
disposición del juez competente para su juzgamiento”.

El art. 76. Legislación e interpretación judicial. Delegación legislativa:

El art. 76 de la Constitución Nacional establece:

“Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materia


determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para su
ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el congreso establezca.

La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no


importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas
en consecuencia de la delegación legislativa”.
Se llama delegación legislativa al proceso en el cual el P.E colabora con el P.L en
algunas materias en las que el legislador observa la necesidad o conveniencia de que el
P.E las resuelva a pesar de ser facultad exclusiva y excluyente del Congreso. La regla y
principio general es la prohibición de la delegación.

Está regulada por el Art. 76 y el inc. 12 del art. 100, que establece “Corresponde al jefe
de gabinete de ministros refrendar los decretos que ejercen facultades delegadas por el
Congreso, los que estarán sujetos al control de la Comisión Bicameral Permanente”.

La reforma de 1994 incorpora el instituto de la delegación legislativa a la C.N. Los


términos en los cuales se lo incorpora a la C.N es imprecisa y contradictoria. En primer
lugar, sienta la regla de que “se prohíbe la delegación legislativa en el P.E”. Pero a
renglón seguido se consagran dos excepciones amplias e imprecisas, esto es, se permite la
delegación legislativa al P.E “en materias determinadas de administración o de
emergencia pública” Es decir, la posibilidad de delegación legislativa abarca
prácticamente, toda la actividad del Estado, cuando ella se encuentre en crisis, como a
determinadas materias de administración, no precisadas por el constituyente
reformador. El permiso de la delegación legislativa, puede arrasar con la prohibición y
convertirse en regla, según la interpretación que hagan de las cláusulas los poderes
constituidos.

Los límites de la delegación legislativa, se deben buscar en otras normas y principios de


la C.N, como ser la prohibición al P.E de “ejercer funciones judiciales, arrogarse el
conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas” (art. 109), “prohibición
de otorgarle la suma de poderes o facultades extraordinarias al P.E” (art. 29), “la
prohibición de la confiscación de la propiedad de las personas” (art. 18), “la prohibición
de legislar en materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos”
(art 99. Inc 3), etc.

El congreso debe definir la materia de la delegación y suministrar un patrón o criterio


claro para guiar al organismo administrativo al cual se transfieren facultades. Dura un
tiempo limitado, pasado el cual las facultades concedidas son recuperadas por el
Congreso. La caducidad resultante del transcurso del plazo prescripto en el párrafo
anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las
normas dictadas en consecuencia de la delegación legislativa. El sentido de esta
previsión es aclarar que los efectos de los actos del Poder Ejecutivo cumplidos en
ejercicio de atribuciones delegadas por leyes, no podrán ser revisados en cuanto al uso de
la delegación legislativa.

Unidad 5:
El Poder Ejecutivo: Su naturaleza y duración. De la forma y tiempo de elección del
Presidente y Vicepresidente de la Nación:

A partir del art. 87 la Constitución Nacional comienza a reglamentar al Poder


Ejecutivo. Se sostiene que este poder tiene preeminencia sobre los demás, que hay una
hegemonía de este frente al resto. Por eso en nuestro país se configura un sistema
presidencialista.

En el art. 87 de la C.N se establece “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado


por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación Argentina”.

En nuestro país, después de pasar por la experiencia de P.E plurales, como en la


Primera Junta de Gobierno, se fue consolidando un P.E unipersonal acompañado de un
directorio.

El Presidente, como personificación del P.E, es igualmente soberano que el P.L y P.J, y
salvo los casos en que sus actos se cominan o ayudan, ninguno de ellos puede intervenir
en él con su autoridad, sino cuando la Constitución misma lo ha establecido. El gabinete
presidencial es un órgano colegiado, presidido por el Presidente de la Nación, pero sin
relevancia constitucional autónoma, ya que las funciones de gobierno son consideradas
por la Constitución solo presidenciales. Por ello distintos autores, por ej. Bidart Campos
sostienen que el P.E es de carácter unipersonal, y que es ejercido solo por el Presidente
de la Nación.

Sin embargo, cabe aclarar que una parte de la doctrina entiende que el P.E es un órgano
colegiado, ya que la C.N reclama que los decretos que emita el presidente sean
refrendados y legalizados con la firma de los ministros, so pena de ineficacia. Esta
opinión es la menos adoptada y más desacertada, debido al simple hecho de que por ej.
En el art. 99 inc 7 se faculta al Presidente para por sí solo, nombrar y remover a los
ministro, incluido el Jefe de Gabinete, ello evidencia el carácter unipersonal del P.E. Si
bien es cierto que los decretos deben llevar el refrendo ministerial, ello no genera un P.E
colegiado porque el Presidente puede remover cualquier obstáculo que le pongan los
ministros.

El art. 90 de la C.N establece “El presidente y vicepresidente duran en sus funciones el


término de cuatro años y podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente por un solo
período consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente no pueden
ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período”

El art. 91 de la C.N establece “El presidente de la Nación cesa en el poder el mismo día
en que expira su período de cuatro años; sin que evento alguno que lo haya
interrumpido, pueda ser motivo de que se le complete más tarde”.
La reforma constitucional del año 1994 redujo el mandato a cuatro años y con la
posibilidad de reelección por otro período consecutivo más, en la constitución originaria
era de seis años y sin posibilidad de reelección. La reelección no es forma indefinida, ya
que quien fuera reelecto debe, para proseguir en el poder, esperar un intervalo o período.
Y la prohibición es para el binomio presidencial, aplicable a la sucesión recíproca, lo que
impide que la norma se vea burlada.

La reforma constitucional de 1994 pretende brindar estabilidad y continuidad a la


gestión administrativa, posibilitando por la confianza desplegada en el pueblo con quien
ha cumplido con su cometido, para lo cual se permite la reelección por un período.

Es deseable que el puedo pueda a los cuatro años de gobierno analizar si las políticas son
exitosas o no. Por lo tanto, la posibilidad de un mandato abreviado en el tiempo
representa un mayor contralor por parte de la opinión pública respecto de las políticas
de gobierno. Además permitirá a los gobiernos exitosos acceder a un nuevo mandato y a
los que no lo son, dejar paso a un nuevo presidente.

La prohibición de la reelección presidencial no viola ni el derecho a ser elegido ni a elegir


de los que desearían la reelección, ni los derechos humanos, ni el poder electoral del
pueblo. Tampoco las normas que vedan la reelección para cargos electivos obedecen a
una razón persecutoria o discriminatoria sino que tienden a preservar el principio
republicano, garantizado la necesaria periodicidad de los mandatos.

En el art. 89 de la C.N se establece “Para ser elegido presidente o vicepresidente de la


Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano
nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser
elegido senador”.

Este art. estipula las condiciones para ser presidente o vicepresidente de la Nación.
Determina que para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación se requiere
haber nacido en el país o habiendo nacido en país extranjero, que sea hijo de ciudadano
nativo. Además se agregan los requisitos para ser elegido Senador, esto es, poseer treinta
años de edad, haber sido seis años ciudadano de la Nación, tener una renta de dos mil
pesos fuertes anuales o entrada equivalente.

La reforma de 1994 eliminó la exigencia de pertenecer a la comunión católica apostólica


romana. Ello se debe a que tal exigencia era la contrapartida del ejercicio del derecho del
patronato, cuando el presidente intervenía en la designación de obispos de la referida
iglesia. Al borrar la reforma dicha institución, en interés de la misma iglesia, la exigencia
de ser católico perdía sentido, y a la vez, al no reclamar una determinada
confesionalidad empalma mejor con los principios de libertad de cultos y de respeto a
todas las creencias.

El art. 92 establece “El presidente y vicepresidente disfrutan de un sueldo pagado por el


Tesoro de la Nación, que no podrá ser alterado en el período de sus nombramientos.
Durante el mismo período no podrán ejercer otro empleo, ni recibir ningún otro
emolumento de la Nación, ni de provincia alguna”.

Esta norma se propone garantizar la independencia del P.E. Si el Congreso pudiera


conceder o negar sueldos al presidente durante el período de su mandato, el P.E se
encontraría seguramente supeditado por la acción gubernativa. Las ventajas que el
presidente esperaría del Congreso con el aumento de su sueldo, el temor de que
disminuyera, serían los móviles de su conducta. Por ello este art. garantiza la
inalterabilidad de las remuneraciones que se abone al presidente y vicepresidente de la
Nación mientras dure su mandato.

El art. 94 de la C.N establece “El presidente y el vicepresidente de la Nación serán


elegidos directamente por el pueblo, en doble vuelta, según lo establece esta
Constitución. A este fin del territorio nacional conformará un distrito único”.

La reforma de 1994 modificó sustancialmente el sistema de elección de presidente y


vicepresidente de la Nación, adecuando el sistema de gobierno representativo y
republicano, al carácter democrático que en la mentada reforma se consagró.

La reforma constitucional reemplazó el sistema de elección indirecta, por el sistema de


elección directa con doble vuelta conocido como “ballotage”. Se deja así sin efecto los
colegios o juntas electorales, formados por funcionarios especiales y transitorios,
denominados “electores”, que eran elegidos por el pueblo, y quienes, a su vez, eran los
que elegían al presidente y vicepresidente de la Nación, sin tener un mandato
imperativo al respecto.

En el art. 95 de la C.N se establece “La elección se efectuará dentro de los dos meses
anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio”

El art. 96 establece “La segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará, entre


las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la
anterior”.

Si la fórmula presidencial con más sufragios no obtuvo los porcentajes que fijan los arts.
97 y 98 de la C.N, se realiza otro escrutinio entre las dos fórmulas más votadas; esto es,
cuando ninguna fórmula presidencial llegue al 45% con una diferencia mayor de 10
puntos porcentuales sobre el segundo candidato. Es lo que se denomina “segunda
vuelta” o “ballotage”, el que debe realizarse dentro de los treinta días de celebrada la
anterior elección.

La existencia del ballotage previene la situación en el caso de que nuestro régimen


constitucional tuviera que afrontar en el futuro una característica menos bipartidista.
El piso del cuarenta por ciento y la diferencia de diez puntos entre el primero y el
segundo está destinado principalmente a dotar al presidente que sea electo de la fuerza y
el respaldo suficiente de la ciudadanía para gobernar. El mismo propósito cumple la
banda entre el cuarenta y cuarenta y cinco por ciento”.

La elección entre ambas fórmulas es a mayoría simple, es decir, resulta electa la fórmula
presidencial que más votos válidos consiga. En caso de que previo a la segunda vuelta,
se produzca la renuncia de una fórmula presidencial, se proclama inmediatamente a la
otra.

El art. 97 establece “Cuando una fórmula que resultare más votada en la primera
vuelta, hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de los votos afirmativos
válidamente emitidos, sus integrantes serán proclamados como presidente y
vicepresidente de la Nación”.

El art. 98 establece “Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta
hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de los votos afirmativos
válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos
porcentuales respecto del total de los votos afirmativos válidamente emitidos obre la
fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados como
presidente y vicepresidente de la Nación”.

Atribuciones del Poder Ejecutivo. Los decretos de Necesidad y Urgencia:

El esquema de atribuciones del P.E tiene por fuente el proyecto de Alberdi. Este
proyecto un P.E fuerte y vigoroso, pero con poderes delimitados por la Constitución.

El estudio de las atribuciones del P.E hace conocer su índole y su carácter especial. Si
son extensas en exceso, la presidencia en los países republicanos se destaca sobre los
otros departamentos del gobierno y entraña grandes peligros para las libertades; si son
demasiado restringidas, fomentan el desorden. El justo medio es difícil de encontrar, y
entre nosotros se ha creído prudente terminarlo, dando vigor y energía al Jefe de
Estado. Las atribuciones reales del P.E son amplias e inabordables, como consecuencia
de su extensión a la gestión y administración de los asuntos públicos, a la conducción de
las relaciones internacionales, al ejercicio de funciones colegislativas y de muchas otras
que no superan los límites constitucionales.
En el art. 99 de la C.N se detallan las atribuciones del P.E, este establece:

“El Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:

1. “Es el jefe supremo de la Nación, jefe de gobierno y responsable político de la


administración general del país.”

De este primer inciso del art. 99 se desprende que el Presidente tiene a su cargo tres
jefaturas:

Jefe de Estado: cuando este inc. se refiere a “jefe supremo” no significa que el P.E sea la
autoridad suprema del país, ni un poder superior a los otros poderes del Estado, ni se lo
convierte en un gobernante omnipotente, ni se despoja a los demás órganos de su
independencia.

La supremacía, en este caso, no es sinónimo de superioridad, sino exclusivamente


expresión de la calidad de ser el “único” jefe del Estado, conforme al sistema
presidencialista que nos rige. El presidente es quien representa al país en sus relaciones
con las naciones extranjeras y organismo internacionales y es el que preside el Estado
como jefe del mismo.

Jefe de la Administración Pública: el presidente es la cabeza de la administración


pública, o como dice este inc. es el “responsable político de la administración general del
país”. Es decir, dentro de la administración pública nacional, el presidente es su máxima
autoridad; aunque en la práctica, el presidente, por sí solo, no ejerce la función
administrativa integral, el cual se encuentra a cargo de distintos órganos, que se le
subordinan jerárquicamente.

Jefe de las Fuerzas Armadas: el inc. 12 del art. 99 establece que el presidente “Es
comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación”. En virtud de tal
investidura, el presidente “dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y
distribución según las necesidades de la Nación.” (art. 99 inc. 14). Tal jefatura no
excluye los poderes militares del Congreso de la Nación.

2. “Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las
leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias”

Distinto tipos de decretos: El P.E se manifiesta jurídicamente por medio de decretos, no


obstante a que este inciso se refiere a instrucciones y reglamentos. Se conocen cinco
clases de decretos que emite el P.E:
De ejecución o reglamentarios: son complementario de las leyes que dicte el Congreso, a
los fines de posibilitar su aplicación, sin poder alterar su espíritu con excepciones
reglamentarias.

Del dictado por el P.E de decretos reglamentarios, muchas veces, depende la eficacia de
la ley, teniendo especial trascendencia a los fines de la ejecución de las medidas políticas
adoptadas por el legislador. Si bien el decreto es complementario y accesorio a una ley
dictada, ella participa de su misma naturaleza legislativa.

El límite de tales decretos es el espíritu o sustancia de la ley a reglamentar, el cual no


puede verse alterado o desnaturalizado, so pretexto de reglamentación.

No siempre es fácil determinar cuándo un decreto reglamentario desenvuelve o


desarrolla una ley, y cuando, en realidad legisla. En los casos difíciles, la Corte reclama
para la constitucionalidad de tales decretos que exista una política “claramente
definida” por el congreso. Habrá que realizar un juicio de compatibilidad entre la ley y
el decreto reglamentario.

Decretos autónomos: son los dictados por el presidente en ejercicio de sus funciones
propias, en particular, en virtud de la jefatura del Estado y administrativa. Se trata de
un ámbito de reserva de la administración a cargo del Presidente de la Nación. El P.E
ejerce estas facultades que le son privativas, con la misma independencia que los otros
poderes.

Decretos delegados; son los decretos que dicta el P.E en ejercicio de funciones que son
propias del Congreso, que éste le delega, en casos especiales y excepcionales de
emergencias públicas y en determinadas materias de administración pública,
estableciendo un plazo para su ejercicio, dentro de un marco o base de delegación, sobre
los cuales el P.E puede legislar.

Decretos de promulgación parcial de leyes: son los que dicta el P.E en los casos en que
veta parcialmente una ley, pero promulga las partes no observadas, siempre y cuando
éstas tengan autonomía normativa y su promulgación no altere el espíritu ni la unidad
del proyecto sancionado por el Congreso. Estos decretos se encuentran sujetos al control
parlamentario y judicial.

3. Participa en la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace
publicar.
El poder ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable,
emitir disposiciones de carácter legislativo.
Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposibles seguir los trámites
ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de
normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos
políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán
decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con
el jefe de gabinete de ministros.
El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los diez días someterá la
medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición deberá
respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta comisión
elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso
tratamiento, el que de inmediato considerarán las Cámaras. Una ley especial sancionada
con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara regulará el
trámite y los alcances de la intervención del Congreso.

Facultad legislativa: el P.E es un colegislador, al intervenir en el procedimiento de


formación y sanción de las leyes. En este inciso se especifica claramente, que puede
participar en la etapa inicial del procedimiento parlamentario, remitiendo al Congreso
proyectos del ley, y necesariamente, en la etapa final, al tener que promulgar y publicar
una ley. También puede hacer uso del veto suspensivo de un proyecto de ley o
promulgarlo parcialmente.

Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso de la Nación, reunidas al


efecto ambas Cámaras en asamblea, dando cuenta en esta ocasión del estado de la
Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su
consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes; puede prorrogar las
sesiones ordinarias del Congreso, o las convoca a sesiones extraordinarias, cuando un
grave interés de orden o de progreso lo requiera.

Respetando el principio republicano de la división de poderes se establece en este inciso


que el P.E no podrá en ningún caso, bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir
disposiciones de carácter legislativo. Se consagra la regla de que el P.E por sí solo no
puede actuar dictando normas legislativas, de carácter general, ya que ello es
incumbencia del P.L. y una garantía de los derechos de los ciudadanos en un sistema
representativo y republicano de gobierno.

La regla no es absoluta, sino que admite excepciones, cuando el P.L le encomienda al


P.E la tarea de legislar, dentro de un marco o base de delegación (art. 76); también
cuando circunstancias excepcionales requieran el dictado de decretos legislativos, a
través de los DNU, con intervención posterior del Congreso.

Decretos de Necesidad y Urgencia:


A partir de la reforma de 1994 de habilitó al P.E al dictado de decretos legislativos para
solucionar cuestiones de “necesidad y urgencia”, Así lo establece el 3° párrafo del Inc. 3
del Art. 99.

Con anterioridad a dicha reforma, existía controversia sobre la posibilidad del P.E de
dictar D.N.U, triunfando en definitiva la postura que, ante la ausencia de norma
expresa, el administrados estaba habilitado para dictarlo.

En el seno de la Convención Constituyente de 1994 se sostuvo que correspondía discernir


si era conveniente que los decretos de necesidad y urgencia se mantuviesen como una
práctica paraconstitucional, reconocida por sectores importantes de la doctrina y de la
jurisprudencia o si deberían ser reglamentados por la Constitución. Se optó por esta
segunda solución, porque parece lógico que aún las cuestiones que ofrecen dificultades
para su tratamiento constitucional, sean previstas en la ley fundamental, pese a los
conflictos que se generen. La ventaja de reglamentar los decretos de necesidad y
urgencia en la Constitución es que permite delinearlos sujetos a determinados
procedimientos que importarán profundas modificaciones respecto de las prácticas
anteriores.

De la norma constitucional, surge claro que el instituto legislativo a cargo del P.E, tiene
carácter excepcional, ya que solamente se lo habilita cuando “circunstancias
excepcionales” hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la C.N
para la sanción de las leyes.

Para que el P.E pueda ejercer legítimamente facultades legislativas que, en principio, le
son ajenas, es necesaria la concurrencia de alguna de estas dos circunstancias:

1) que sea imposible dictar la ley mediante el trámite ordinario previsto por la
Constitución, vale decir, que las Cámaras del Congreso no puedan reunirse por
circunstancias de fuerza mayor que lo impidan, como ocurriría en el caso de acciones
bélicas o desastres naturales que impidiesen su reunión o el traslado de los legisladores a
la Capital Federal;

2) que la situación que requiere solución legislativa sea de una urgencia tal que deba ser
solucionada inmediatamente, en un plazo incompatible con el que demanda el trámite
normal de las leyes.

Ahora bien la habilitación que se le realiza al P.E de dictar decretos legislativos es


relativa, ya que no lo puede hacer en determinadas materias, que fueran señaladas:
penal, tributaria, electoral, o el régimen de los partidos políticos.
El P.E con el dictado de los DNU debe respetar los derechos fundamentales, el cual no
los puede alterar, ni desconocer. No pueden derogarse, modificarse, o de alguna forma
alterar los derechos que consagra la parte dogmática de la Constitución por medio de
este instrumento.

La C.N impone que el decreto sea decidido en acuerdo general de ministros, quienes lo
deberán refrendar juntamente con el jefe de gabinete. La ausencia de tal requisito
formal, lleva a la nulidad absoluta del DNU, por ser un recaudo esencial que hace a la
validez del decreto.

Control Parlamentario: En el 4° párrafo de este inciso se fija un procedimiento especial


de control parlamentario de los DNU. Se dispone que el jefe de gabinete de ministros,
personalmente, dentro de los diez días deberá someter el DNU a consideración de la
Comisión Bicameral Permanente. Dicho órgano de control deberá estar formado
respetando la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta
comisión debe elevar su despacho (dictamen no vinculante) en un plazo de diez días al
plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento, el que de inmediato será
considerado por las Cámaras.

En definitiva la C.N dispone que una ley especial, sancionada con la mayoría absoluta
de la totalidad de los miembros de cada Cámara, regulara el trámite y los alcances de la
intervención del Congreso.

La intervención del Congreso es determinante para la vigencia del DNU, ya que se exige
la manifestación expresa de la voluntad del Congreso, en uno u otro sentido,
confirmando o rechazando el decreto.

Así como existe una etapa ejecutiva, en donde se decide el dictado del decreto de
necesidad y urgencia y tiene ejecutoriedad. Existe también una etapa legislativa porque
el Congreso debe, necesariamente, aprobarlo o revocarlo. Si falta la segunda etapa que
quede claro que el decreto será nulo de nulidad absoluta.

4. Nombra a los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios
de sus miembros presentes, en sesión pública, convocada al efecto.
Nombra los demás jueces de los tribunales federales inferiores en base a una propuesta
vinculante en terna del Consejo de la Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión
pública, en la que se tendrá en cuenta la idoneidad de los candidatos.
Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en
el cargo a cualquiera de esos magistrados una vez que cumplan la edad de setenta y
cinco años. Todos los nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor
se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.
5. Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos a jurisdicción federal, previo
informe del tribunal correspondiente, excepto en los casos de acusación por la Cámara
de Diputados.
6. Concede jubilaciones, retiros, licencias y pensiones conforme a las leyes de la Nación.
7. Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de
negocios con acuerdo del Senado; por sí solo nombra y remueve al jefe de gabinete de
ministros del despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes consulares y los
empleados cuyo nombramiento no está reglado de otra forma por esta Constitución.
8. Hace anualmente la apertura de las Sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas
Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas
prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que
juzgue necesarias y convenientes.
9. Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias,
cuando un grave interés de orden o progreso lo requiera.
10. Supervisa el ejercicio de la faculta del jefe de gabinete de la Nación y de su inversión,
con arreglo a la ley o presupuesto de gastos nacionales.
11. Concluye y firma tratados, concordatos y otras negociaciones requeridas para el
mantenimiento de buenas relaciones con las organizaciones internacionales y las
naciones extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cónsules.
12. Es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación.
13. Provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los
empleos o grados de oficiales superiores de las fuerzas armadas y por sí solo en el campo
de batalla.
14. Dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución según las
necesidades de la Nación.
15. Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.
16. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y
por un término limitado, con acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo
tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución que
corresponde a este cuerpo. El presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el
artículo 23.
17. Puede pedir al jefe de gabinete de ministros y a los jefes de todos los ramos y
departamentos de la administración, y por su conducto, a los demás empleados, los
informes que crea convenientes, y ellos están obligados a darlos.
18. Puede ausentarse del territorio de la Nación, con permiso del Congreso. En el receso de
éste, sólo podrá hacerlo sin licencia por razones justificadas de servicio público.
19. Puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que
ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al
fin de la próxima legislatura
20. Decreta la intervención federal de una provincia o a la ciudad de Buenos Aires en caso
de receso del Congreso y debe convocarlo simultáneamente para su tratamiento.

La acefalía. El vicepresidente. Jefe de gabinete y los demás ministros del Poder ejecutivo.

El art. 88 de la C.N establece “En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte,


renuncia o destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vicepresidente de
la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la
Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la inhabilidad o un nuevo presidente sea
electo”.

Acefalía: La norma constitucional prevé la designación de un vicepresidente, encargado


de sustituir al titular del P.E en los casos de enfermedad, ausencia, muerte, renuncia,
destitución o inhabilidad, y a la vez, deja en manos del Congreso determinar las reglas
que han de observarse en los casos de acefalía.

La causa de “enfermedad” debe ser grave para habilitar el procedimiento de acefalía;


debe tratarse de un mal que impida al titular del P.E ejercer el cargo. Si el presidente
padece de una enfermedad, corresponde que lo haga saber al Congreso, y se habilita la
línea de sucesión de su cargo. La “ausencia de la capital” ha sido reinterpretada como
ausencia de la Nación, para que dé lugar al traspaso de poder, porque el Presidente se
ausenta seguido la Capital Federal, sin que por ello deje de ser el titular en ejercicio del
P.E.

La norma también prevé la causal de “inhabilidad” del presidente y del vicepresidente


de la Nación, lo que debe ser entendido como imposibilidad física del desempeño del
cargo. Esto permite al Congreso recurrir a dicho procedimiento sin necesidad de llegar al
juicio político, en caso de que exista alguna enfermedad o accidente que impida el
ejercicio del cargo por el titular del P.E o del vicepresidente. El propio afectado en dicho
caso se puede dimitir a través de la renuncia. En caso de producirse la muerte del
presidente o vicepresidente, la causal es definitiva habilitando de por sí el procedimiento
de sustitución.

El vicepresidente de la Nación no integra el P.E, que es unipersonal, empero está


llamado a ejercerlo en los enunciados casos en que no lo pueda ejercer el titular de dicho
poder. La función constitucional asignada al vicepresidente es la de presidir el Senado,
sin voto, salvo el caso de empare. Preside también la Asamblea Legislativa.

La acefalía puede ser definitiva o transitoria. En el primer caso (muerte), el


vicepresidente ejerce el P.E por el resto del período presidencial. Para ello debe jurar
como Presidente porque asume un cargo nuevo, quedando vacante la vicepresidencia.
En el segundo vaso (enfermedad) el vicepresidente asume la titularidad del P.E por el
tiempo que dure la ausencia del titular de dicho poder.

La constitución también prevé el caso en tampoco el vicepresidente lo pueda ejercer, en


las enunciadas hipótesis. En dicho caso el Congreso de la Nación determina quién
ejercerá el cargo de presidente de la Nación; que lo puede hacer: a) siguiendo una ley
general prevista al efecto (ley n° 20.972); o b) designando al sucesor en cada caso
concreto. Ambas alternativas son igualmente constitucionales.

Según la ley 20.972, en caso de acefalía transitoria, en primer lugar, el P.E lo asume el
presidente provisorio del Senado; de no ser ello posible le corresponde asumir al
presidente de la Cámara de Diputados; y de seguir siendo ello imposible debe asumir el
presidente de la Corte. Estas personas deben reunir las condiciones para ser presidente.

Cuando la acefalía es definitiva la ley 20.972 dispone que el Congreso pueda elegir para
cubrir la presidencia, entre los legisladores nacionales y los gobernadores de provincia.
La misma se debe realizar dentro de las 48 hs producida la acefalía, reunido el Congreso
en Asamblea legislativa, con un quórum necesario de dos terceras partes de los
miembros de cada Cámara; y de no obtenerse, se reúne a las 48 hs siguientes, con simple
mayoría de miembros de cada Cámara. La elección recae en quien obtenga la mayoría
absoluta de votos de los presentes.

El elegido por la Asamblea Legislativa dura hasta la finalización del mandato faltante o
un nuevo presidente o vicepresidente sean electos, según lo determine el Congreso. Éste
puede ordenar que el elegido llame a una elección popular de inmediato o en su
oportunidad, esto es, cuando termine al mandato faltante a completar. La facultad del
Congreso acordad por el art. 88 de la C.N es amplia, pudiendo adoptar cualquiera de
tales variantes.

Desde el momento que se produce la acefalía definitiva hasta que se designa al


funcionario sustituto, el P.E será ejercido provisoriamente por el funcionario que debe
hacerlo en los casos de acefalía.

Vacancia del vicepresidente; En caso de vacancia por renuncia, la CN prevé la elección


de un nuevo vicepresidente por orden del Congreso. La no cobertura de la vacancia lleva
a que se afecte el sistema federativo, porque el presidente provisorio del Senado ocupa
definitivamente la presidencia del cuerpo, con doble voto en caso de empate, llevando a
que una provincia tenga una ventaja representativa sobre las demás en una de las
Cámaras del Congreso. Igualmente, se afecta el sistema, en los casos ordinarios, empero
al revés, ya que el presidente del Senado no tiene voto, quedando la provincia con una
representación menos. Empero, la situación no deja de ser compleja, ya que la elección
popular de un nuevo vicepresidente que se aliste con el partido opositor puede llevar a
generar tensiones en el gobierno, afectando la gobernabilidad.

Jefe de Gabinete y los demás Ministros del Poder Ejecutivo:

El 100 de la C.N establece: “El jefe de gabinete de ministros y los demás ministros
secretarios cuyo número y competencia será establecida por una ley especial, tendrán a
su cargo el despacho de los negocios de la nación, y refrendarán y legalizarán los actos
del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia”.

La reforma de 1994 al crear un nuevo sujeto político llamado jefe de gabinete de


ministros pretendió atenuar el poder presidencial. Para ello, sacó el ejercicio de la
función administrativa que ostentaba el P.E, atribuyéndole al jefe de gabinete; empero
aquél siguió siendo el responsable político de la administración pública nacional,
manteniendo la jefatura y su control, convirtiéndose, el nuevo sujeto, en un secretario
privilegiado del Presidente, o, si se prefiere un ministro más o un ministro sin cartera.

A través del jefe de gabinete de ministros, el constituyente no sólo pretendió limitar el


poder presidencial, sino que lo consideró “un instrumento de la eficacia en la gestión
pública” y un lazo de mayor comunicación entre los poderes políticos, todo lo cual
quedó neutralizado, en la práctica, con un P.E que mantiene las jefaturas y la
concentración de poder.

Si bien se evidencia una supremacía de funciones del jefe de gabinete respecto del resto
de los ministros, a través de las atribuciones propias que le asigna la C.N o las que les
delegue el P.E, las mismas no la colocan en situación equiparable a la que revisten en los
sistemas parlamentarios el primer ministro o jefe de gobierno, actor de la función
ejecutiva y responsable político.

El constituyente de 1994 pretende la dedicación exclusiva del jefe de gabinete a la


administración general del país, eliminando la posibilidad de que ocupe
simultáneamente otro ministerio.

En nuestro sistema, la función de gobierno sigue siendo ejercicio sólo por el Presidente,
quien nombra y remueve a su exclusivo arbitrio tanto al jefe de gabinete como a los
restantes ministros; sin perjuicio del derecho que cabe a las Cámaras para destituirlos
por vía de juicio político. El hecho de que el jefe de gabinete, además, tenga
responsabilidad política ante el Congreso (moción de censura), no impide, por cierto, que
el Presidente pueda destituirlo. La ocasión lo determinan las circunstancias políticas que
atraviese el país.
El jefe de gabinete de ministros no tiene una relación jerárquica respecto de los demás
ministros, sino que todos se encuentran en las mismas condiciones. El jefe de gabinete
no puede destituir o sancionar a un ministro, o sustituirlo por otro, por lo que como dice
el art. 100, todos (el jefe de gabinete de ministros y los demás ministros secretarios)
tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación.

El art. 100 continúa “Al jefe de gabinete de ministros, con responsabilidad política ante
el Congreso de la Nación, le corresponde:”

1. “Ejercer la Administración general del país.”


Ello no implica una transferencia de la jefatura administrativa, que sigue a cargo del
Presidente.
2. “Expedir los actos y reglamentos que sean necesarios para ejercer las facultades que le
atribuye este artículo y aquellas que le delegue el presidente de la Nación, con el
refrendo del ministro secretario del ramo al cual el acto o el reglamento se refiera”.
La facultad reglamentaria del jefe de gabinete es una especie de reglamento autónomo,
similar al que ostenta el P.E respecto de la administración pública, necesarios para
ejercer las facultades propias que le atribuye la C.N o que le delegue el Presidente.
Los actos y reglamentos que dicte el jefe de gabinete se denominan “decisiones
administrativas”, para diferenciarlos de los “decretos” que dicta el Presidente. El jefe de
gabinete puede dictar actos y reglamentos relativos a los asuntos internos de la propia
jefatura, que se denominan “resoluciones”, sin necesidad de refrendo de otro ministro.
3. “Efectuar los nombramientos de los empleados de la administración, excepto los que
correspondan al presidente.”
4. “Ejercer las funciones y atribuciones que le delegue el Presidente de la Nación, y en
acuerdo de gabinete resolver sobre las materias que le indique el P.E, o por su propia
decisión, en aquellas que por su importancia estime necesario, en el ámbito de su
competencia”.
Se distinguen dos tipos de atribuciones en cabeza del jefe de gabinete. Por un lado,
puede ejercer las atribuciones que le delegue el Presidente realizar por sí solo o en
acuerdo de gabinete, y por otro, las que decida autoadjudicarse en el ámbito de la
competencia administrativa que se le asigna.
La delegación de facultades del Presidente en el jefe de gabinete debe recaer sobre las
facultades propias del P.E, distintas a las atribuciones específicas que la C.N le confiere
al jefe de gabinete. Sin embargo, hay materias que el Presidente no podrá delegar en el
jefe de gabinete, por ser actos personalísimos e institucionales en cabeza de aquél (art.
99 inc 7, 8, 9). El jefe de gabinete no puede subdelegar las competencias que le delegue el
Presidente.
5. “Coordinar, preparar y convocar las reuniones de gabinete de ministros, presidiéndolas
en caso de ausencia del presidente”.
6. “Enviar al Congreso los proyectos de ley de Ministerios y de Presupuesto nacional,
previo tratamiento en acuerdo de gabinete y aprobación del Poder Ejecutivo”.
7. “Hacer recaudar las rentas de la Nación y ejecutar la ley de Presupuesto nacional.
8. “Refrendar los decretos reglamentarios de las leyes, los decretos que dispongan la
prórroga de las sesiones ordinarias del Congreso o la convocatoria de sesiones
extraordinarias y los mensajes del presidente que promuevan la iniciativa legislativa.”
9. “Concurrir a las sesiones del Congreso y participar en sus debates, pero no votar”
10. “Una vez que se inicien las sesiones ordinarias del Congreso, presentar junto a los
restantes ministros una memoria detallada del estado de la Nación en lo relativo a los
negocios de los respectivos departamentos”.
11. “Producir los informes y explicaciones verbales o escritos que cualquiera de las Cámaras
solicite al Poder Ejecutivo”.
12. “Refrendar los decretos que ejercen facultades delegadas por el Congreso, los que
estarán sujetos al control de la Comisión Bicameral Permanente”
13. “Refrendar conjuntamente con los demás ministros los decretos de necesidad y urgencia
y los decretos que promulgan parcialmente leyes. Someterá personalmente y dentro de
los diez días de su sanción estos decretos a consideración de la Comisión Bicameral
Permanente”

“El jefe de gabinete no podrá desempeñar simultáneamente otro ministerio”.

El art. 101 de la C.N establece “El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al
Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para
informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 71. Puede ser
interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la
mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras”.

Esta norma constitucional reclama al jefe de gabinete un informe mensual obligatorio


que brinde a las Cámaras del Congreso, en forma alternativa. Empero, no establece
ninguna sanción en caso de que tal obligación no se cumpla, corriendo el serio riesgo de
transformarse en letra muerta, salvo que los legisladores decidan sancionarlo con la
moción de censura.

A través de esta norma se pretende introducir, características del sistema parlamentario,


de la información y comunicación del ministro coordinador con el parlamento sobre la
gestión de gobierno.

El ministerio del P.E:

Los negocios del Estado, por ser tan complejo, jamás han podido ser atendidos en sus
infinitos pormenores por una sola persona. La importancia de los ministros varía según
los distintos regímenes. Es grande y trascendente en los países en donde rige el sistema
parlamentario; es más reducida en los países presidencialistas.

Los sistemas ministeriales se clasifican en 1) parlamentario; 2) presidencial o ejecutivo);


3) mixto.

En el sistema parlamentario, los ministros son designados de entre los miembros del
P.L, principalmente de la Cámara baja o Comunes, como sucede en Inglaterra, por
cuanto se supone que ellos expresan mejor la voluntad del pueblo. Duran en sus
funciones cuanto tengan la confianza del Parlamento.

En el sistema presidencial o ejecutivo, los ministros dependen principalmente del


Presidente. Su nombramiento y remoción se encuentra sujeto a la voluntad del P.E,
aunque también pueden ser destituidos por el Congreso, a través del juicio político. El
P.E es unipersonal, por lo que los ministros no integran dicho poder; sino que son
simples consejeros del Presidente y controladores intraórganicos de él cuya voluntad no
puede suponerse a aquel.

En el sistema mixto, el ministerio tiene características comunes a ambos sistemas


expuestos. Por ej. los ministros son nombrados en forma exclusiva por el P.E, pero se
encuentran sujetos al voto de censura o destitución del parlamento; o son agentes
presidenciales con participación en los debates del Congreso en representación del
Presidente. Este sistema trata de suplir las deficiencias de los otros dos, como ser la
excesiva dependencia del ministro al parlamento o al presidente, según sea el caso.

La función de los ministros, junto al jefe de gabinete, en el gobierno es trascendente, ya


que tienen “a su cargo el despacho de los negocios de la Nación, y refrendarán y
legalizarán los actos del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de
eficacia”. Esto es, aunque su nombramiento y remoción dependa del P.E, no son
servidores personales del Presidente, sino que son funcionarios de la Nación, con un
objeto compartido en la búsqueda y realización del bien común. Pero, como no son los
ministros, sino el Presidente, quien representa y desempeña el P.E, los actos en que
obran como tal poder no pueden tener validez por su sola autoridad. La C.N dice “los
ministros no pueden por sí solos, en ningún caso, tomar resoluciones, a excepción de lo
concerniente al régimen económico y administrativo de sus respectivos departamentos”.

La necesidad de que los actos del Presidente sean refrendados y legalizados por los
ministros, incluido el jefe de gabinete, sin cuya firma carece de eficacia, significa que no
deben aceptar ciegamente los actos de aquél, debiendo disentir y mejorar sus ideas a fin
de lograr el bien común, aunque en definitiva, tendrá la última palabra el Presidente.
La cuestión de la naturaleza jurídica de los ministros se relaciona con el carácter
unipersonal del P.E. Al no ser el P.E un órgano colegiado, son simples secretarios de
dicho órgano.

El art. 102 de la C.N establece “Cada ministro es responsable de los actos que legaliza y
solidariamente de los que acuerda con sus colegas”.

La responsabilidad ministerial es política y común. La primera se hace efectiva por el


juicio político, o el pedido de informes por parte del Congreso, y la segunda ante los
tribunales de justicia. La responsabilidad de los ministros es individual y colectiva,
según que los actos de gobierno lleven una sola firma o la de los demás ministros.

El art. 103 establece “Los ministros no pueden por sí solos, en ningún caso, tomar
resoluciones, a excepción de lo concerniente al régimen económico y administrativo de
sus respectivos departamentos”.

Las funciones de los ministros son varias. La primera función es la de tener a su cargo el
despacho de los negocios de la Nación. Una de las más importantes funciones de los
ministros es la activa participación en la preparación, estudio y debate de las leyes y en
continuar relaciones sobre asuntos administrativos.

Esta norma dispone que los ministros no pueden por sí solos, en ningún caso tomar
resoluciones, salvo en “lo concerniente al régimen económico y administrativo de sus
respectivos departamentos”; o los que por ley les competa realizar. También las que el
P.E les delegue ejercer, según lo determine expresa y taxativamente el decreto
respectivo. El P.E en principio, no podría subdelegar tareas en los ministros que el P.L
le haya encomendado hacer, por delegación porque aquél es el órgano encargado de
cumplirla y no sus ministros o secretarios.

El art. 104 establece “Luego que el Congreso abra sus sesiones, deberán los ministros del
despacho presentarle una memoria detalla del estado de la Nación en lo relativo a los
negocios de sus respectivos departamentos”.

La idea de esta obligación, es completar el informe general anual que da el Presidente en


la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, con otros informes más
particularizados de cada ministro, sobre sus respectivos departamentos.

El art. 105 sostiene “No pueden ser senadores, ni diputados, sin hacer dimisión de sus
empleos de ministros”.

Esta incompatibilidad es propia del sistema presidencialista que nos rige, en donde los
ministros deben ejercer sus funciones subordinadas y coordinadas con el P.E. En los
sistemas parlamentarios, las funciones ministeriales no son incompatibles con las
legislativas, porque son un brazo del Parlamento. En cambio, en nuestro sistema, si el
ministro pudiera ejercer simultáneamente su cargo con la del legislador, afectaría la
independencia recíproca de los poderes políticos.

El art. 106 establece “Pueden los ministros concurrir a las sesiones del Congreso y tomar
parte en sus debates, pero no votar”.

Los ministros llevan la voz del Presidente y, a través de la facultad que le reconoce la
C.N de concurrir a las sesiones del Congreso y tomar parte en sus debates, aunque sin
voto, puede exponer y defender las ideas expresadas de un proyecto legislativo que
hubiere remitido al Congreso como en cualquier otro que estuviere siendo tratado por
éste.

Por último el art. 107 establece “Gozarán por sus servicios de un sueldo establecido por
la ley, que no podrá ser aumentado ni disminuido en favor o perjuicio de los que se
hallen en ejercicio”.

Actualmente la Organización de los ministerios está regulada por el decreto n° 2082 del
año 2011. Este decreto establece que el despacho de los negocios de la Nación y la
administración general del país le corresponden al Jefe de gabinete (actualmente Jorge
Capitanich) y quince ministros más. Los quince ministerios restantes son:

- Del Interior. (actualmente Florencio Randazzo).


- De Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. (actualmente Hector
Timerman).
- De Defensa. (actualmente Agustín Rossi).
- De Economía y Finanzas Públicas. (actualmente Axel Kicillof).
- De Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. (actualmente Julio De Vido).
- De Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. (actualmente Julio Alak).
- De Trabajo, Empleo y Seguridad Social. (actualmente Carlos Tomada).
- De Desarrollo Social. (actualmente Alicia Kirchner).
- De Salud. (actualmente ocupado por Juan Luis Manzur).
- De Educación. (actualmente Alberto Sileoni).
- De Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. (actualmente Lino Barañao).
- De Seguridad (actualmente Maria Cecilia Rodriguez).
- De Industria (actualmente Debora Giorgi).
- De Agricultura, Ganadería y Pesca (actualmente Carlos Casamiquela).
- De Turismo (actualmente Enrique Meyer).

Unidad 6:
El poder judicial. Su organización Constitucional y Legislativa. Las garantías de
independencia de los magistrados judiciales, su inamovilidad. Inmunidades penales y
civiles. La intangibilidad de los salarios. Alcance de las garantías. Pago de tributos.

El poder judicial:

Dentro de la Segunda Parte: Autoridades de la Nación, Título Primero: Gobierno


Federal, en la Sección Tercera, el constituyente diagrama y regula el tercer poder de la
Nación, esto es, el Poder Judicial.

El P.J no es un poder neutro, ni es sólo un poder árbitro que resuelve disputas o


entuertos jurídicos entre particulares o entre éstos y el Estado u organismos para-
estatales; es más que eso, es un Poder del Estado y como tal es un co-gobernante, y a la
vez, condiciona la actividad de los poderes políticos, cuya manifestación se observa a
través del ejercicio del control judicial de constitucionalidad.

La dimensión política del P.J es inevitable, ya que la política es parte del derecho, como
lo es de la vida, por lo que los jueces no deben ni puede renegar de ella ni negarse a
analizarla, cuando se encuentra en cuestión una política del Estado impugnada de
inconstitucional. No hay un poder del Congreso, del Presidente o de las Provincias; no
hay una sola libertad individual que no pueda ser materia de decisión de los tribunales
federales, y es en esta extensión del poder judiciario que se ha encontrado la mejor
salvaguardia de las instituciones. Al ser la magistratura judicial la custodia del principio
de legalidad, característico del Estado de Derecho, en mérito al cual toda actividad
gubernamental debe estar basada en la ley, cualquier cuestión vinculada con una
resolución sobre la constitucionalidad o la inconstitucionalidad de una norma creada por
los representantes del pueblo no puede en consecuencia eludir la connotación política,
porque transforma la elasticidad legislativa en materia individual.

El P.J puede considerarse el más débil de los tres poderes, por ejemplo, porque necesita
de la colaboración de los demás poderes, a fin del fin cumplimiento de sus sentencias, ya
que éstas se pueden ver incumplidas, cuando la decisión cuestione decisiones políticas
consideradas de importancia.

El ejercicio de la función judicial es una función silenciosa, en donde los jueces solo
hablan por medio de sus sentencias. La autoridad de la decisión judicial reposa en que se
encuentre motiva en la C.N, entendida a ésta como marco que regula las conducta de los
poderes públicos, quien debe respetar las libertades individuales y sociales.

La sociedad pregona por un P.J independiente, ya que en ello radica su protección


frente a los continuos avances del poder respecto de los derechos individuales y
colectivos. La sociedad ha depositado en los jueces el trascendente rol del control del
poder. De su cabal ejercicio, depende que los individuos no pierdan, y de haberla perdido
que la recupere, credibilidad en la justicia.
La primera característica del P.J, es la de servir de árbitro. Para que tenga lugar la
actuación de los tribunales, es indispensable que haya litigio. Para que haya juez es
necesaria la existencia de un proceso. En tanto que una ley no dé lugar a una demanda,
el P.J no tiene ocasión de ocuparse de ella.

La segunda característica del P.J es la de pronunciarse sobre casos particulares y no


sobre principios generales. Cuando un juez decide una cuestión particular, destruye un
principio general por la certidumbre que tiene sobre él. Pero si el juez ataca
directamente el principio general y lo destruye sin tener en cuenta un caso particular, se
sale de su esfera.

La tercer característica del P.J es la de no poder actuar más que cuando se acude a él o,
según la expresión legal, cuando se le somete a una causa. Esta característica no se
encuentra tan generalmente como las otras dos.

El constituyente diagramó la cabeza del P.J, que es la Corte, dejando librado al


legislador la creación y puesta en escena de los demás tribunales de la Nación. Se puede
colegir de ello, que la Corte, como órgano máximo del P.J, le cabe mayor
responsabilidad, a la hora de decidir, siendo por lo tanto, el resorte y garante final del
sistema constitucional.

Organización Constitucional:

A partir del art. 108 la C.N se dedica a la organización y estructuración del P.J.

El art. 108 de la C.N establece “El poder judicial de la Nación será ejercido por una
Corte Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso
estableciere en el territorio de la Nación”.

La corte es el órgano máximo de la justicia nacional, órgano supremo de la organización


judicial de la República e intérprete final de la C.N. La corte es suprema es decir,
superior en el orden nacional, en el ejercicio de sus facultades enumeradas, y en la
representación y el árbitro real de la supremacía de la Constitución y leyes nacionales,
con exclusión, en este sentido, de cualquier otro tribal o poder de la Nación o de las
Provincias. La misión de la Corte es verdaderamente trascendental dentro del edificio
institucional argentino, en cuanto ella debe actuar como guardián de la Constitución
Nacional, manteniendo siempre la efectividad del fundamental principio de la
supremacía de esta última.

Ahora bien, la reforma de 1994 ha producido una sustancial modificación en tal


estructura piramidal de la justicia, al introducir tratados con jerarquía constitucional y
por lo tanto la CADH permite revisar una sentencia de la Corte, con lo cual ésta ha
perdido, en la materia sujeta a la revisión de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Si observamos que, los derechos consagrados en la CADH, son prácticamente
los mismos que se reconocen en la primera parte de la C.N, se hace prácticamente
imposible no lesionar el pacto internacional, cuando se viola la C.N, lo que lleva a que la
última instancia la tenga la Corte Interamericana de D.H.

La Corte tiene competencia sobre la totalidad del territorio y mediante vías recursivas,
puede conocer en asuntos sometidos a la resolución de cualquiera de los tribunales de la
República.

La Corte es la única, cuya existencia está expresamente prevista en la C.N, aun cuando
no la forma como se compone, que es materia de la ley.

Según nuestro sistema federal, a las provincias les cabe organizar su P.J, por lo que la
organización de la justicia nacional y federal rige para la Capital Federal y territorios
nacionales, sin perjuicio de que en el territorio de las provincias existan jueces federales
para la tutela de los intereses nacionales.

Las provincias le delegaron a la Nación interpretar la supremacía constitucional, y las


sentencias de la Cortes provinciales. También le delegó en razón de materia, lugar y
personas.

En Razón del Lugar significa que todo lo que tiene jurisdicción federal competerá al
Juez Federal, por ej. la UNR, los Ríos Navegables y sus Márgenes, los Puertos. El Cauce
y el Espacio Aéreo de un Rio Navegable tiene Jurisdicción Federal, mientras que el
Lecho (la tierra por donde pasa el agua) es de Jurisdicción Provincial.

En Razón de las Personas significa que las personas también determinan la Jurisdicción

En Razón de la Materia significa que le compete todo lo referente a Narcotráfico,


Contrabando, Tráfico de Armas

Así, podemos decir que hay dos ámbitos jurisdiccionales:

Ámbito provincial:

 Conflictos entre habitantes de una misma provincia


 Ámbito federal:
 Jurisdicciones federales
 Por la materia, todo lo referente al contrabando, narcotráfico, tenencias de
estupefacientes.
 Personas jurídicas federales, vecinos de distintas provincias, empresas federales.

No hay que confundirse justicia FEDERAL O PROVINCIAL, con jurisdicción


ORIGINAL O APELADA.
Actualmente la ley 26.183 (BO, 18/12/2006) retoma el criterio de la ley 16.895.
Modificando y reduciendo la integración de la Corte a cinco miembros. Y dispuso que la
entra en vigencia de la ley de reducción del número de jueces de la Corte operará en
forma progresiva. Desde la entrada en vigencia de la ley, la reducción es a siete
miembros de la Corte, y las decisiones se adoptad por mayoría de cuatro de sus
miembros. Luego, producida una vacante definitiva, el número de miembros de la Corte
se reduce a seis, y en dicho período, las decisiones se adoptan por el voto mayoritario de
cuatro de sus miembros. Producida una nueva vacante definitiva se reducirá a cinco el
número de jueces que la componen. Las decisiones se adoptarán por el voto de la
mayoría absoluta de sus miembros.

La jurisprudencia que emana de las decisiones de la Corte no es vinculante, porque es


una norma individual con efectos inter partes y no erga omnes, pero el valor de los
procedentes es considerado como un imperativo moral y hasta institucional para los
magistrados inferiores (sean nacionales y provinciales), en beneficio de la economía
procesal y celeridad, resaltando la obligación y necesidad de acatarlos a fin de preservar
la seguridad jurídica y evitar el escándalo jurídico producto de resoluciones
contradictorias. Se deja a salvo que los jueces inferiores se aparten del criterio de la
Corte dando fundamentos suficientes y siempre que ese alejamiento no signifique
desconocimiento deliberado de la autoridad y prestigio del Alto Tribunal. El juez o
tribunal disidente de la Corte debe dar nuevos fundamentos que justifiquen modificar la
posición sentada por ella.

En el art. 109 de la C.N se establece “En ningún caso el presidente de la Nación puede
ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer
las fenecidas”.

El art. 100 establece “Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la
nación conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta, y recibirán por sus
servicios una compensación que determinará la ley, y que no podrá ser disminuida en
manera alguna, mientras permaneciesen en sus funciones”

Este art consagra la garantía de la inamovilidad es decir, la imposibilidad de mover o de


quitar de sus empleos a los jueces.

En la segunda parte de la norma, se garantiza a los jueces la intangibilidad de las


remuneraciones que percibiesen por sus funciones.

El sistema constitucional argentino consagra, como garantías de la independencia del


P.J –y, por consiguiente, de la seguridad jurídica del pueblo de la República-, la
inamovilidad de los jueces y la irreductibilidad de sus remuneraciones. Son garantías de
garantías, ellas preservan a los jueces de la injerencia de los poderes Ejecutivos y
Legislativos y les aseguran la independencia objetiva y subjetiva necesarias para
desempeñar sus funciones. Estas dos garantías no son solo valiosas y fundamentales
para la organización social y política de la Nación, sino también piedras angulares, de
valor talismático, para la vida institucional de la República. La independencia del P.J
tiene profundas relaciones de conexidad con la existencia de un verdadero Estado. El
poder de los jueces proviene del pueblo de modo indirecto y en segundo grado. Dotados
en plenitud de independencia son los guardianes de la Constitución y del ordenamiento
jurídico, que deciden conforme a las leyes las causas sometidas a su conocimiento y que,
custodios de las garantías constitucionales, tienen a su cargo el control de
constitucionalidad de las leyes sancionadas por el Congreso y los actos y decretos
dictados por el Presidente. De este modo mantienen a los poderes políticos dentro de la
órbita que la C.N les asigna, siendo los intérpretes finales de la C.N.

La inamovilidad no sólo protege al magistrado con relación a su carácter de juez, sino


también protege el grado y la sede del tribunal que integra. Esto significa que un juez no
puede ser removido de su cargo ni siquiera para ser ascendido, ni para ser trasladado a
otra jurisdicción, sin su consentimiento.

Dicha garantía de inamovilidad de los jueces “mientras dure su buena conducta”, que
hace, como se dijo, a la independencia del P.J, pretendió ser afectada por el
constituyente de 1994, al establecer la caducidad de los nombramientos de los jueces, a
los 75 años de edad, sujetándolos a un proceso de revalidación del cargo cada cinco años.
Si los miembros del poder judicial tuvieran una duración fija y su nombramiento
emanara del presidente, aunque con acuerdo del Senado, cuando estuviere próximo a
fenecer el plazo de sus funciones, su independencia sería más que dudosa, porque
estarían, casi siempre, obligados a halagar al primer magistrado, para obtener su
retribución. El medio de impedir hasta donde sea posible, que el jefe del Estado ejerza su
presión sobre el ánimo de los jueces, es declarar que ellos son inamovibles en sus puestos,
mientras dure su buena conducta.

La norma constitucional garantiza la inamovilidad de los jueces mientras dure su buena


conducta, por lo que en caso de falta a la misma, puede ser destituido mediante el
procedimiento de juicio político a los miembros de la Corte, como a través del jurado de
enjuiciamiento para los jueces de tribunales inferiores de la Nación. Las causales de
remoción son las mismas que las de los funcionarios que pueden ser pasibles del juicio
político.

Respecto de la segunda parte del art. esto es, de la garantía de intangibilidad o


irreductibilidad de las remuneraciones de los jueces, en nuestro país se planteó a luz de
dos cuestiones: 1) como consecuencia de los efectos producidos sobre los sueldos de los
jueces por la depreciación monetarias; y 2) con relación a los efectos causados sobre
dicha cláusula por la aplicación de impuestos federales generales iguales a toda la
población.

La garantía de irreductibilidad de los sueldos está conferida en común al órgano


institución y al órgano individuo, no para exclusivo beneficio personal o patrimonial de
los magistrados, sino para resguardar su función en el equilibrio tripartito de los poderes
del Estado. La pérdida no compensada del valor monetario real configura un supuesto
de disminución de aquellas retribuciones, que transgrede el art. 110.

Con relación al otro carril por el cual se interpretó la cláusula constitucional en


comentario, ha sido la prohibición absoluta de que los jueces deban abonar el “impuesto
a las ganancias”, se encuentren aquellos en actividad o jubilados; lo que ha dado lugar a
Acordadas de la Corte declarando la inconstitucionalidad de oficio de leyes que
establecían dicha obligación para los magistrados, lo violaría la garantía de la igualdad
ante la ley.

Los jueces teniendo igual medio o capacidad contributiva que los demás ciudadanos –
que se encuentran a abonar el impuesto a las ganancias- se ven eximidos de hacerlos, en
virtud de la garantía de la intangibilidad de sus remuneraciones. Estos estipendios no
pueden verse disminuidos, so pretexto del pago o retención del señalado impuesto
aunque no reniegan del deber de pagar otros impuestos de carácter general, que gravan
sus bienes o consumo.

La Corte Suprema. Requisitos para integrarla. Disposiciones legales que la reglamentan:

El art. 111 de la C.N establece “Ninguno podrá ser miembro de la Corte Suprema de
Justicia, sin ser abogado de la Nación con ocho años de ejercicio, y tener las calidades
requeridas para ser senador”.

El art. 111 fija en forma imperfecta las condiciones requeridas para ser miembro de la
Corte. Lo hace, al igual que en el caso del Presidente, requiriendo las calidades para ser
senador, esto es, tener 30 años de edad, haber sido seis años ciudadano de la Nación y
además, debe ser abogado de la Nación con ocho años de ejercicio profesional.

El art. 113 de la C. N establece “La corte Suprema dictará su reglamento interior y


nombrará a sus empleados”.

La corte tiene, a su vez, facultades inherentes o implícitas que le corresponde a todo


poder del Estado para el ejercicio de la función constitucional encomendada; empero, a
través de ella, no se puede alterar el reparto de competencias ni asumir competencias
signadas a los otros poderes.

La Corte tiene facultades de superintendencia sobre todos los tribunales nacionales.


Tiene a su cargo el nombramiento y remoción de los funcionarios y empleados que
dependan del P.J. Por acordad del 17/12/1952, la Corte ha delegado en los tribunales
inferiores de la Nación el ejercicio de la superintendencia, específicamente, en las
Cámaras nacional de Casación Penal, sin perjuicio de que lo pueda reasumir a través de
avocación.
El poder de superintendencia, no es un poder de juzgar –no lo autoriza para rever los
autos y procedimiento de los tribunales inferiores, que no le sean sometidos por lo
recursos legales y por personas que tengan derecho para ello-, sino solamente de
vigilancia para la mejor administración de la justicia y cumplimiento de la Constitución
y las leyes que establecen.

La reforma de 1994 ha transferido las atribuciones disciplinarias al Consejo de la


Magistratura, aunque se prevé un recurso de apelación por ante la Corte sobre las
decisiones que aquélla dicte en la materia.

El Consejo de la Magistratura en la Nación. Disposiciones constitucionales y legislativas.


El jurado de Enjuiciamiento y la remoción de los jueces inferiores a la Corte Suprema.
Causales, procedimientos y efectos del fallo.

El art. 114 de la C.N establece:

“El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial sancionada por la mayoría
absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la selección
de los magistrados y la administración del Poder Judicial.

El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la


representación de los órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de
todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal. Será integrado, asimismo,
por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que la ley
lo indique.

Serán sus atribuciones:

1. Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas inferiores.


2. Emitir propuestas en terna vinculantes, para el nombramiento de los magistrados de los
tribunales inferiores.
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración
de justicia.
4. Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados.
5. Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la
suspensión, y formular la acusación correspondiente.
6. Dictar los reglamentos relacionados con la organización judicial y todos aquellos que
sean necesarios para asegurar la independencia de los jueces y la eficaz prestación de los
servicios de justicia.

El art. 114 fue incorporado por la reforma de 1994, comienza diciendo que el Consejo de
la Magistratura- regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la
totalidad de los miembros de cada Cámara- tendrá a su cargo la selección de los
magistrados y la administración del P.J.
En la convención de 1994 el miembro informante por la mayoría Paixáo sostuvo que “si
existe un poder del Estado que necesita una profunda reforma que desde la Constitución
apunte a la recuperación de la confianza pública en su sistema institucional, es el poder
crítico de ese sistema: el Judicial. La crisis judicial… se sintetiza en tres conceptos
centrales: una crisis técnica, una crisis institucional, y una crisis política, originada en la
pérdida de la confianza pública en quienes ejercen ciertas magistraturas. La sociedad
argentina apetece mayor transparencia en el nombramiento de sus jueces, mayor
eficiencia en la remoción de magistrados respecto de los cuales se acrediten actos de
inconducta y mayor confiabilidad en la administración de la cosa judicial mientras los
jueces desempeñan su función específica, que es la de resolver casos contenciosos. Para el
constituyente el órgano central de esta reforma es el Consejo de la Magistratura.

La ley 24.397 (B.O 06/01/1998)- corregida por la ley 24.939-, fijó la integración del
Consejo de la Magistratura en veinte miembros:

1. El presidente de la Corte.
2. Cuatro jueces nacionales.
3. Ocho legisladores.
4. Cuatro abogados con matrícula federal.
5. Un representante del P.E
6. Dos representantes del ámbito académico y científico.

Si bien el número de representantes de los poderes políticos era elevado –en nuevo- no
hacían mayoría, por lo que la reglamentación era aceptable, respetando el equilibrio y la
pluralidad representativa exigida por la norma constitucional.

La ley 26.080 (B.O, 27/02/2006) vino a modificar dicha composición del Consejo
reduciéndolo a trece miembros:

1. Tres jueces nacionales.


2. Seis legisladores.
3. Dos abogados de la matrícula federal.
4. Un representante del PE
5. Un representante del ámbito académico y científico.

Con dicha composición el equilibrio se quebró, ya que los poderes políticos ostentan siete
representantes contra seis de otros ámbitos, haciendo mayoría aquellos, por lo que se
desconoce el mandato del constituyente.

Los miembros del Consejo de la Magistratura duran cuatro años en sus cargos, pudiendo
ser reelegidos con intervalo de un período. Para ser miembro de dicho órgano se
requieren las mismas condiciones exigidas para ser juez de la Corte. Los miembros del
consejo están sujetos a incompatibilidades e inmunidades que rigen para sus calidades
funcionales. No podrán concursar para ser designados magistrados o ser promovidos si
lo fueran, mientras dure su desempeño en el Consejo y hasta después de transcurrido un
año del plazo en que debieron ejercer funciones.

En el año 2013 la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner a través de la ley 26.855 y


del decreto 577/13 intentó realizar una nueva reforma a la composición del Consejo de la
magistratura, y a la forma de la elección de sus integrantes. Esta reforma disponía la
elección popular y no corporativa de los representantes de los profesionales, es decir de
los abogados, de los representantes del ámbito académico y científico, también disponía
el sufragio universal en la elección de los representantes de los jueces. La composición
del consejo establecida era:

1. Tres jueces nacionales (elegido por el voto del pueblo. Dos por la mayoría, uno por la
primer minoría)
2. Tres representantes abogados (elegidos por sufragio popular)
3. Seis representantes del ámbito académico y científico (también elegidos por sufragio
popular)
4. Seis representantes legisladores (tres senadores y tres diputados, dos por la mayoría y
uno por la primera minoría en ambos casos).
5. Un representante del P.E.

Pero se presentaron distintos recursos para declarar la inconstitucionalidad de esta


reforma. Hasta que el El 18 de junio de 2013 la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
en la sentencia conocida como "Caso Rizzo", con el voto de seis de sus siete miembros,
declaró inconstitucional la reforma en cuanto determinaba que los representantes de los
jueces, abogados y académicos en el Consejo de la Magistratura fueran elegidos por voto
popular en lugar de serlo por sus pares. Además, consideró inconstitucional la nueva
composición del Consejo de la Magistratura que prevé la reforma. El único voto en
disidencia fue el de Eugenio Zaffaroni. La inconstitucionalidad alcanza a los artículos 2º,
4º, 18 y 30 de la ley 26.855, y del decreto 577/13. También declara inaplicables las
modificaciones de la ley 26.855 con relación al quórum previsto en el artículo 7º, al
régimen de mayorías y a la composición de las comisiones del Consejo de la
Magistratura, de conformidad con lo previsto en el artículo 29 de dicha ley y deja sin
efecto la convocatoria a elección de consejeros.

Jurado de enjuiciamiento y la remoción de los jueces inferiores a la Corte Suprema.


Causales, procedimiento y efectos del fallo:

El art. 115 de la C.N establece

“Los jueces de los tribunales inferiores de la Nación serán removidos por las causales
expresadas en el artículo 53, por un jurado de enjuiciamiento integrado por legisladores,
magistrados y abogados de la matrícula federal.
Su fallo, que será irrecurrible, no tendrá más efecto que destituir al acusado. Pero la
parte condenada quedara no obstante sujeta a acusación, juicio u castigo conforme a las
leyes ante los tribunales ordinarios.

Corresponderá archivar las actuaciones, y en su caso, reponer al juez suspendido, si


transcurrieren ciento ochenta días contados desde la decisión de abrir el procedimiento
de remoción, sin que haya sido dictado el fallo.

En la ley especial a que se refiere el art. 114, se determinará la integración y


procedimiento de este jurado”.

La reforma del año 1994 modificó el sistema de remoción de los jueces que integran los
tribunales inferiores de la Nación, para que ello se obtenga a través de un “jurado de
enjuiciamiento”, integrado por legisladores, magistrados y abogados de la matrícula
federal.

La norma constitucional dispuso que sea la misma ley sobre el Consejo de la


Magistratura, la que determinará la integración y procedimiento de este jurado.

En el procedimiento de remoción señalado, el órgano acusador es el Consejo de la


Magistratura, y el fallo del jurado de enjuiciamiento será irrecurrible- solo cabe frente a
ella el pedido de aclaratoria, y también cabe el R.E.F, por violación al debido proceso y
la garantía de la defensa en juicio.

La decisión del jurado es política, similar a lo fijado en los arts. 53, 59 y 60 de la C.N,
para los ministros de la Corte. Funciona como un ante-juicio, para ser sometido a los
tribunales ordinarios. El magistrado goza de la garantía de inmunidad de fuero. A
diferencia de lo que ocurre con el juicio político, el jurado de enjuiciamiento no está
facultado por la C.N reformada para declarar al acusado incapaz de ocupar empleo de la
Nación. En el supuesto de algún delito que dé lugar a la inhabilitación sea el juez penal
el que resuelva sobre el particular y no el jurado de enjuiciamiento, por la menor entidad
que tiene de juzgar a los miembros de los tribales inferiores, dejando la inhabilitación
para los altos funcionarios en el caso del juicio político.

El art. 115 en cuanto a las causales de remoción de los jueces federales remite al art. 53
de la C.N. La ley asegura a los magistrados “la garantía de independencia de los jueces
en materia del contenido de las sentencias”

En este caso, el jurado de enjuiciamiento perfilando el instituto de remoción de


magistrados a su cargo, sostuvo que el proceso de remoción es un juicio de
responsabilidad política con sujeción a las reglas del debido proceso legal, en el que el
fallo debe tener fundamentación suficiente por exigencia constitucional y que son los
hechos objeto de acusación los que determinan el objeto procesal sometido al jurado y
sus causales las que taxativamente estable el art. 53 de la Carta Magna: mal desempeño,
delito cometido en el ejercicio de las funciones o crímenes de razonabilidad y justicia con
miras a la protección de los interés públicos.

El error de derecho de los jueces en sus sentencias, no funciona como causal de remoción
porque se afectarían la independencia de criterio, pero no es una garantía absoluta, ya
que sí configuraría la causal de mal desempeño, cuando la decisión constituya delitos
reprimidos por las leyes traduzcan ineptitud moral o intelectual que lo inhabilite para el
desempeño del cargo.

La ley del Consejo de la Magistratura, en dicha línea interpretativa, fija como causales
de remoción “el desconocimiento inexcusable del derecho”, “el incumplimiento reiterado
de la Constitución Nacional, normas legales o reglamentarias”, “la realización de actos
de manifiesta arbitrariedad en el ejercicio de sus funciones”.

Se puede afirmar con el constituyente del “mal desempeño”, es una fórmula flexible y
amplia, en donde caben “todos aquellos casos de negligencia grave, impericia, ineptitud,
e ineficiencia del funcionario público, que afecte el correcto funcionamiento de las
instituciones dela República, como el ejercicio de los derechos y garantías que consagra
la C.N.

La ley 26.080 dispone que el jurado estará integrado por siete miembros: dos jueces de
cámara, cuatro legisladores, y un abogado de la matrícula federal. No rige aquí el
equilibrio exigido por la Constitución para formar el Consejo de la Magistratura, ya que
sólo exigió una conformación en donde se encuentren representados legisladores,
magistrados y abogados de la matricula federal, por lo que el legislador puede, dispone el
número necesario que formará su estructura.

Finalmente, el art. 115 dispone “corresponderá archivar las actuaciones y, en su caso,


reponer al juez suspendido, si transcurrieren ciento ochenta días contados desde la
decisión de abrir el procedimiento de remoción, sin que haya sido dictado el fallo”. Esta
cláusula se ha establecido en resguardo de la función judicial que desempeña el juez
sospechado, y a la vez, tiende a impedir la prolongación indefinida del procedimiento de
remoción, la que debe estar sujeta a un plazo razonable. También surge que la
Constitución le ha conferido al Consejo, en forma expresa, la facultad de suspender al
magistrado acusado y llevado ante el jury, si ello resultare justificado.

El jurado de enjuiciamiento ha sido creado por la ley como un tribunal ad hoc. Los
integrantes del jury duran en sus cargos mientras se encuentren en trámite los
juzgamientos de los magistrados que les hayan sido encomendados y solo con relación a
estos (art. 23 de la ley 26.080)

Atribuciones del Poder judicial. Competencia federal ordinaria y extraordinaria.


Competencia discrecional de la Corte Suprema.
El art. 116 de la C.N establece:

“Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el


conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la
Constitución, y por las leyes de la Nación, con la reserva hecha en el inc. 12 del art. 75; y
por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores,
ministros públicos y cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y jurisdicción
marítima; de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas que se susciten entre
dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de
diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano
extranjero”.

Competencia federal: el constituyente de 1853/60 ha seguido el modelo norteamericano


en cuanto a la organización del P.J y sus atribuciones. La competencia federal es una
consecuencia de haberse adoptado el “sistema federal” como forma de gobierno.
Teniendo propósitos distintos y poderes diferentes, lógicamente la Nación y las
provincias deben tener jurisdicciones separadas.

No puede concebirse la existencia de un gobierno central que carezca de una justicia


federal que es, precisamente, la garantía última que asegura la vigencia, la preservación
del orden jurídico y la supremacía del derecho federal. Esta supremacía está,
expresamente consagrada por el art. 31 de la C.N.

En virtud del sistema federal adoptado por nuestra C.N, se impone la coexistencia
dentro del Estado, de dos órdenes judiciales: el “federal”, que ejerce una competencia
limitada a los casos enunciados en los arts. 116 y 117 de la C.N, en todo el territorio
nacional; y el “provincial”, que tiene competencia en todos aquellos asuntos que no se
encuentren especialmente atribuidos a la justicia federal en los mencionados artículos
constitucionales, ejerciendo su jurisdicción en sus respectivos territorios locales.

La regla es que todo el derecho común lo aplican las justicias locales de provincia, y sólo
en casos excepcionales y enumerados lo haga la justicia federal. La mencionada
distribución de competencia de poderes delegados, definidos y limitados en el gobierno
federal, de poderes conservados, reservados, indefinidos y residuales en los gobiernos
provinciales, surgen de la regla prescripta en el art. 121 de la C.N.

La justicia federal se fundamenta en la necesidad jurídica- política de la existencia de un


órgano judicial nacional que cumple la función de defensa y resguardo de las
instituciones e intereses federales.

La competencia federal es “constitucional”, ya que los casos en los cuales el P.J es


llamado a conocer y decidir se encuentran expresamente enumerados en la C.N (art. 116
y 117). Dicha enumeración de casos es taxativa, limitada, inmodificable, inderogable, y
no susceptible de ser ampliada por voluntad del legislador y de las partes, por ser las
normas constitucionales de orden público, y por haberse delegado por las provincias los
casos en los cuales el P.J debe entender.

La competencia federal es privativa y excluyente en los casos en que procede según la


materia, por hacer a la esencia de la justicia federal, no pudiendo ser juzgados por los
tribunales provinciales. Es, además, improrrogable por voluntad de las partes y su
aplicación debe ser sostenida de oficio cuando sea alterada voluntaria o
inconscientemente por las partes o tribunales provinciales. Su incompetencia debe ser
declarada en cualquier estado de la causa.

La competencia federal es “prorrogable” en los casos que proceden en razón de las


personas, hacia los tribunales provinciales, por aquellas personas a favor de quien se ha
establecido la jurisdicción federal.

La competencia federal es contenciosa, ya que el art. 116 de la C.N exige para habilitar
la jurisdicción federal que exista “causa judicial” o “casos contenciosos”, o lo que es lo
mismo: un conflicto o controversia inter partes, que respectivamente afirmen o
contradigan sus pretendidos derechos, en la que pueda existir un derecho lesionado que
el pronunciamiento deba reparar.

La competencia federal es, en principio, “inalterable”, porque una vez que se trabe la
Litis, resulta definitivamente fijada ante el tribunal federal, siempre que se den en el
caso las circunstancias atributivas de competencia.

Dentro de la jurisdicción federal, según prescribe la C.N y sus reglamentaciones, existen


dos órdenes de conocimiento por los jueces federales. En instancia única y originaria
conoce la Corte, los casos taxativamente enumerados en la Carta Magna, y en doble
instancia, salvo excepciones, conocen los jueces federales inferiores, en los demás casos
enumerados en la C.N.

La competencia federal surge en razón de las cosas o materia objeto de los mismos
(ratione materiae); en razón de las personas que intervienen en el litigio (ratione
personae); en razón del lugar donde los actos tengan ejecución (ratione loci); y del valor
cuestionado.

Competencia federal ratione materiae:

Corresponde a la Corte el conocimiento y decisión de “todas las causas que versen sobre
puntos regidos por la Constitución”. Teniendo presente que, no hay derecho o garantía
que no tenga su fundamente en la C.N, se requiere para que surja la competencia federal
que en el pleito el fundamento jurídico esencial de la pretensión del actor se incruste en
una cláusula constitucional, dependiendo de su interpretación y aplicación para la
decisión del juicio. Es decir, es necesario que esté directa e inmediatamente fundada en
un artículo de la Constitución.
El conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre “las leyes de la Nación,
con la reserva hecha en el inc. 12 del art. 75”. Las leyes federales son aquellas que dan
lugar a la competencia federal en razón de la materia, cuando en un pleito se encuentran
“especialmente en disputa”. Son leyes federales, aquellas que reglamentan servicios,
instituciones o actividades que se extienden a todo el territorio de la Nación.

El conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre o “por los tratados con
las naciones extranjeras”. La C.N no diferencia entre las cláusulas del tratado, sean éstas
de derecho común o federal, dando lugar a que la discusión en un litigio sobre un tratado
sea la competencia federal. Cualquiera sea la cláusula del tratado en discusión reviste
naturaleza federal, la que es intrínseca a la misma, cuyo desconocimiento puede generar
la responsabilidad internacional del Estado argentino. Cualquier discusión en un pleito
sobre un tratado, sin discriminación alguna, da lugar a la competencia federal.

El conocimiento y decisión de “actos administrativos del gobierno nacional”. Si bien


estas causas no surgen directamente del art. 116 de la C.N, sí se encuentran previstas en
las distintas leyes federales atributivas de competencia de la justicia federal, las cuales se
pueden agrupar en tres subtipos:

La competencia federal por juicios entre particulares que tengan su origen en actos
administrativos del gobierno federal.

Las causas contencioso-administrativas, ya sean que originen en un acto unilateral de la


administración nacional, un contrato administrativo, o en normas de derecho
administrativo.

Las causas originadas en recursos contencioso-administrativos, contra actos de


autoridades nacionales. Estos casos son de jurisdicción federal “apelada”.

Competencia federal rationae personae:

Aquí la competencia federal surge por encontrarse en litigio una persona aforada, esto
es, la persona debe tener derecho a la justicia federal, con indiferencia de la naturaleza
de la cuestión o derecho debatido. Procede en los siguientes casos:

1. Cuando la Nación sea parte.


2. Vecino de una provincia contra vecino de otra.
3. Vecino de una provincia contra Estado extranjero.
4. Vecino de una provincia contra ciudadanos extranjeros.
5. Cuando una provincia sea parte.
6. Cuando el asunto concierna a embajadores, ministros y cónsules extranjeros en
funciones públicas.

Competencia federal ratione loci:


Los jueces federales conocen en razón del territorio o lugar, es decir, cuando el pleito
versa sobre hechos ocurridos en establecimientos de utilidad nacional y si se afecta un
interés federal. Por ello, para establecer la competencia federal ratione loci (por el
territorio) en el interior del país, debe verificarse si existe afectación de los derechos
federales o de intereses nacionales, en aquellos lugares que sean de propiedad del Estado
nacional y que estén sujetos a su legislación.

El art. 117 de la C.N establece “En estos casos la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción
por apelación según las reglas y excepciones que prescriba el Congreso; pero en todos los
asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en los que
alguna provincia fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente”.

Este art. sostiene que en todos estos casos- los mencionados en art. 116 de la C.N- la
Corte ejercerá su jurisdicción por apelación según las reglas y excepciones que prescriba
el Congreso de la Nación, salvo en las causas que son de su competencia originaria y
exclusiva que la misma norma in fine determina. Ello significa que el P.L puede crear
las diferentes instancias judiciales, salvo en materia penal que necesariamente y por
disposición internacional debe contener una “doble instancia”, distribuir la competencia
federal entre los tribunales inferiores en razón de la materia, personas y lugar, y
disponer las excepciones al principio de apelación ordinaria ante la Corte.

El recurso extraordinario. Es indudable que el REF hace a la esencia de la fisiología de


la Corte, a través del cual se interpreta la Constitución. El REF pone en ejercicio la
función jurisdiccional más relevante (en calidad y cantidad) de la corte. Mediante él, la
Corte ratifica su rol de custodio e intérprete final de la Constitución. El R.E.F
constituye la vía procesal por excelencia del control de constitucionalidad. Es en última
instancia, el mecanismo que lo hace posible.

El REF es un recurso de esencia política, presentado y proveído jurídicamente”. De allí


que la Corte, cabeza del Poder judicial, cumpla una función de cogobierno, al
determinar el alcance y límites del ordenamiento jurídico vigente. Y de ese modo
impacta, y al impactar, condiciona sobre la comunidad a la que va dirigido el mensaje.
La corte a través de sus fallos indica, esclarece, desenvuelve, compatibiliza, integra y
hasta adapta las normas o actos, dictados por el poder político, a la Constitución. Dicho
aspecto político del REF tiene sus riesgos y puede llevar a un uso ambivalente del
instrumento, extendiendo o restringiendo el análisis de políticas públicas, con peligro
para la supremacía constitucional.

Para la tutela de los derechos fundamentales, hay procesos constitucionales (amparo)


que se convierten en un instrumento esencial. En cada uno de estos procesos, tramitados
ante los tribunales inferiores, es posible llegar a la Corte, a través de un proceso
constitucional o de otro tipo.
Con el propósito de asegurar la supremacía de la Constitución Nacional, en miras a que
el conjunto de los actos y actividades que emanan de los tres poderes guarden
conformidad con el texto Magno, el derecho argentino cuenta con un REF a deducir
para ante el más Alto Tribunal del país.

El art. 118 de la C.N establece “Todos los juicios criminales ordinarios, que no se deriven
del derecho de acusación concedido a la Cámara de Diputados se terminarán por
jurados, luego que se establezca en la República esta institución. La actuación de estos
juicios se hará en la misma provincia donde se hubiere cometido el delito, pero cuando
este se cometa fuera de los límites de la Nación, contra el derecho de gentes, el Congreso
determinará por una ley especial el lugar en que haya de seguirse el juicio”.

Delitos contra el derecho de gentes: La corte ha entendido por ej. en el caso “Simón" que
ella, no es solamente, una regla distributiva de competencia- del lugar en donde debe
seguirse el juicio-, sino que la norma constitucional establece una directiva sustancia, ya
que obliga al Estado nacional, a través de sus poderes constituidos, a perseguir e
investigar los delitos contra el derecho de gentes, en base al ius cogens, como lo son los
delitos de lesa humanidad, cometidos por una persona en territorio extranjero (principio
de extraterritorialidad), por lo que en una interpretación a fortiori la misma directiva se
debe seguir en caso de delitos cometidos en el país que sean considerados atentatorios del
ius cogens.

El art. 119 establece “La traición contra la Nación consistirá únicamente en tomar las
armas contra ella, o en unirse a sus enemigos prestándoles ayuda o socorro. El Congreso
fijará por una ley especial la pena de este delito; pero ella no pasará de la persona del
delincuente, ni la infamia del reo se transmitirá a sus parientes de cualquier grado”.

Unidad 7:

De los órganos de Control. La auditoría General de la Nación. Organización y funciones.


Disposiciones constitucionales y legislativas:

El art. 85 de la C.N establece:

“El control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales,
económicos, financieros y operativos, será una atribución propia del Poder Legislativo.

El examen y la opinión del Poder Legislativo sobre el desempeño y situación general de


la administración pública estarán sustentados en los dictámenes de la Auditoría General
de la Nación.

Este organismo de asistencia técnica del Congreso, con autonomía funcional, se


integrará del modo que establezca la ley que reglamenta su creación y funcionamiento,
que deberá ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de cada Cámara. El
presidente del organismo será designado a propuesta del partido político de oposición
con mayor número de legisladores en el Congreso.

Tendrá a su cargo el control de la legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de


la administración pública centralizada y descentralizada cualquiera fuera su modalidad
e organización, y las demás funciones que la ley le otorgue. Intervendrá necesariamente
en el trámite de aprobación o rechazo de las cuentas de percepción e inversión de los
fondos públicos”.

La reforma del año 1994 dio jerarquía constitucional a la A.G.N. Dicho órgano había
sido creado por la ley 24.156.

La incorporación por el constituyente de 1994 de la A.G.N al texto constitucional


obedeció a la necesidad de que el Congreso, a través de la asistencia de aquel, realice el
control de legalidad y de gestión de cualquier sector de la Administración Pública,
centralizada y descentralizada, cualquiera sea su modalidad de organización, porque el
único órgano que puede estar en condiciones políticas e institucionales de controlar la
gestión del órgano ejecutivo, es precisamente, órgano parlamentario, es decir, el
Congreso de la Nación. Ningún sector del funcionamiento de la cosa pública queda fuera
de su capacidad de inspección y control, porque como órgano del Congreso debe tener
ese sentido todas las atribuciones que posee el Congreso. No solamente está redactada la
norma que sometemos hoy a la consideración del cuerpo, de modo tal que no quede
sector público estatal fuera de control, sino que además ella incluye la posibilidad de que
el Congreso amplíe por la ley su campo de acción.

Se pretende afianzar el principio de la división de poderes, con controles mutuos y


poderes restringidos, limitados y eficaces, en donde el P.L ejerce el control externo- en
sus aspectos patrimoniales, económicos, financieros y operativos- del P.E. Ello reclama
de un Congreso con independencia funcional y técnica del P.E, para que el control sea
eficaz. De lo contrario, el control será meramente formal.

La A.G.N es un organismo de asistencia técnica del P.L, funcionando autónomamente


dentro de él, de ahí que no configura un órgano extrapoder.

Según el art. 85 el control externo sobre el sector público nacional en sus diversos
aspectos señalados en una atribución del P.L, cuyo examen y opinión sobre el
desempeño y situación general de la Administración Pública estarán sustentados en los
dictámenes de la A.G.N. Este dictamen no es vinculante para el P.L, quien no puede
limitar su discrecionalidad política, sus dictámenes podrán servir para atribuir
responsabilidades políticas y jurídicas a los poderes controlados.

La integración y el funcionamiento de la A.G.N tendrán que ser establecidos por una ley
que dicte el Congreso, que deberá ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de
cada Cámara. El presidente del organismo será designado a propuesta del partido
político de oposición con mayor número de legisladores en el Congreso.

Valores:
 Independencia: con respecto a la entidad fiscalizada y otros grupos de intereses
externos.
 Objetividad: en el tratamiento de las cuestiones o los temas sometidos a revisión.
 Compromiso Institucional: en el cumplimiento de sus funciones.
 Probidad: observando una conducta y un desempeño honesto y leal de la función o
cargo, con preeminencia del interés general sobre el particular.
 Profesionalismo: en la realización del trabajo con el objeto de desempeñar sus
responsabilidades de manera competente y con imparcialidad.
 Ética: en relación al conjunto de valores y principios que guían la labor cotidiana.
A quienes audita:
- Administración Nacional: conformada por la administración central y los organismos
descentralizados, comprendiendo a las Instituciones de Seguridad social.
- Empresas y sociedades del estado nacional: empresas del estado, sociedades, sociedades
anónimas con participación estatal mayoritaria, sociedades de economía mixta, y todas
las organizaciones donde el estado tenga participación mayoritaria en el capital y en la
formación de las sociedades mayoritarias
- Entes Públicos excluidos expresamente de la Administración Nacional, que abarca a
cualquier organización estatal no empresarial, con autarquía financiera, personalidad
jurídica y patrimonio propio, donde el Estado nacional tenga el control mayoritario del
patrimonio o de la formación de las decisiones, incluyendo aquellas entidades públicas
no estatales donde el Estado nacional tenga el control de las decisiones.
- Fondos Fiduciarios integrados total o mayoritariamente con bienes y/o fondos del
Estado nacional.
- Otros: Serán aplicables las normas de esta ley, en lo relativo a la rendición de cuentas de
las organizaciones privadas a las que se hayan acordado subsidios o aportes y a las
instituciones o fondos cuya administración, guarda o conservación está a cargo del
Estado nacional a través de sus Jurisdicciones o Entidades.
La AGN investiga todo ente en donde el Estado tenga participación, aunque sea
mínima. Puede actuar de oficio o a pedido de parte.
Composición y duración:
Artículo 121.- La Auditoría General de la Nación estará a cargo de siete (7) miembros
designados cada uno como Auditor General, los que deberán ser de nacionalidad
argentina, con título universitario en el área de Ciencias Económicas o Derecho, con
probada especialización en administración financiera y control
Duran 8 años en su función y podrán ser reelegidos.
El Art 122 establece los Mecanismos de Elección. Se elegirán 3 miembros por el Senado
y 3 por Diputados
 ARTICULO 122.- Seis de dichos auditores generales serán designados por resoluciones
de las dos Cámaras del Congreso Nacional, correspondiendo la designación de tres (3) a
la Cámara de Senadores y tres (3) a la Cámara de Diputados, observando la composición
de cada Cámara.
El 123 establece que la Elección del 7mo Miembro estará a cargo del Presiente y ambas
cámaras en su conjunto.
 ARTÍCULO 123.- El séptimo Auditor General será designado por resolución conjunta
de los presidentes de las Cámaras de Senadores y de Diputados y será el presidente del
ente.
Es el órgano de representación y de ejecución de las decisiones de los auditores.
El 124 dispone las Sanciones ante el Incumplimiento de los miembros
 ARTÍCULO 124: Los auditores generales podrán ser removidos, en caso de inconducta
grave o manifiesto incumplimiento de sus deberes, por los procedimientos establecidos
para su designación.
Hoy en día el Auditor General es Leandro Despouy.
El Auditor Gral dura 8 años en su cargo y debe ser miembro del 2do partido de la
minoría. En caso de que cambie el Partido Político que Gobierna durante su cargo, este es
removido.
El Defensor del Pueblo. Alcance de su competencia. Legitimación. Disposiciones
constitucionales y legislativas. Precedentes judiciales sobre su legitimación y alcance de
sus atribuciones.
El art. 86 de la C.N establece:
“El Defensor del Pueblo es un órgano independiente instituido en el ámbito del
Congreso de la Nación, que actuará con plena autonomía funcional, sin recibir
instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es la defensa y protección de los derechos
humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados en esta Constitución y las
leyes, ante hechos, actos u omisiones de la Administración; y el control del ejercicio de
las funciones administrativas públicas.
El Defensor del Pueblo tiene legitimación procesal. Es designado y removido por el
Congreso con el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de cada una de
las Cámaras. Goza de las inmunidades y privilegios de los legisladores. Durará en su
cargo cinco años, pudiendo ser nuevamente designado por una sola vez.
La organización y funcionamiento de esta institución serán regulado por una ley
espcial.”
La reforma de 1994 constitucionaliza al Defensor del Pueblo. Esta figura había sido
creada en el ámbito nacional por ley 24.248.
El Defensor del Pueblo es un funcionario elegido por el Congreso, quien actuará como
órgano independiente instituido “en el ámbito del Congreso de la Nación”, con plena
autonomía funcional y sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Es entonces un
órgano intrapoder (del Congreso), requirente, más no tiene potestades decisorias.
La inclusión del Defensor del Pueblo obedece a la idea de efectivizar los controles del
poder gobernante, para lo cual el constituyente lo creó para actuar fuera del P.E, a fin
de obtener la confianza del pueblo, quien reclama de mayor control del poder. Se lo
concibió como un lungamanus del Parlamento. Es más, como el abogado de la sociedad,
siendo su actividad: “informar, inspeccionar, investigar, exhortar, influir, criticar,
censurar, accionar judicialmente, encuestar, proyectar y programar.”
Su creación dentro de la órbita del P.L obedecía a la necesidad de darle mayor
independencia e imparcialidad en el ejercicio de sus funciones que las pudiera tener
funcionando en el ámbito del P.E, que es precisamente a quien debe controlar; y
además, que su nombramiento por medio de una mayoría calificada tiende a evitar
actitudes, como sería el caso de que el partido gobernante nombrara a un
correligionario, a un amigo o a un compañero, con el propósito básico de simular una
gestión de control o practicarla sólo con aquellos que no estén con el oficialismo. Por eso,
se lo dota de una mayor autonomía funcional con las máximas facultades para que este
instituto pueda actuar en la defensa de los intereses de los ciudadanos.
La C.N le atribuye al Defensor del Pueblo claramente dos misiones:
La defensa y protección de los derechos humanos, garantías e intereses tutelados en la
C.N y las leyes, ante hechos, actos u omisiones de la Administración, para lo cual se le
asigna legitimación procesal, lo que debe ser compatibilizado con el art. 116 de la C.N
que reclama la existencia de una causa judicial para que se habilite la jurisdicción. El
Defensor del Pueblo está legitimado para plantear acciones de amparo en defensa de los
derechos de incidencia colectiva
El control del ejercicio de las funciones administrativas públicas. La función del
Defensor del Pueblo es detectar irregularidades, investigar, difundir a la opinión pública
lo detectado. Dentro de esta competencia es importante remarcar que es el
representante social y cuya función es dar respuesta rápida, ágil, a los problemas que se
le plantean, a las denuncias que se le presentan, con la facultad, incorporada a la
constitución, de poseer legitimación procesal.
El Defensor del Pueblo es designado y removido por el Congreso con el voto de las dos
terceras partes de los miembros presentes de cada una de las Cámaras.
El Defensor del Pueblo goza de las inmunidades y privilegios de los legisladores, de
opinión y de arresto (para poder enfrentar al gobierno sin problemas). Estas son
garantías de independencia (de los otros poderes) y de eficacia (de realización de su
trabajo). Los requisitos para ser D.P son los mismos que para ser senador: tener al
menos 30 años de edad y ser argentino, por naturaleza o por opción.
Tiene dos competencias:
Preventiva: brinda opiniones respecto de las diferentes leyes.
Reparadora: defender el resguardo de los derechos de incidencia colectiva. Debe remover
lo que impide el normal ejercicio de los derechos.
Su función no cesa con las sesiones del Congreso. No decide nada, solo interviene. El
defensor también actúa contra la discriminación. El defensor controla la conducta del
Estado, planteando pautas y a veces también cumple una función mediadora.
Lo acompañan adjuntos en el ejercicio de sus funciones, deben ser abogados con 8 años
de ejercicio de la profesión. Estos son propuestos por el Defensor y aprobados por la
Comisión bicameral creada al efecto. A su vez también existe el consejo de la
administración, que está conformado por el Defensor, los adjuntos, y el secretario
general.
En Santa Fe, el defensor del pueblo lo establece la ley 10396: es un organismo
descentralizado, unipersonal, independiente y extrapoder.
Sus competencias son:
- Sobre la administración pública centralizada
- Contra organismos descentralizados (EPE, IAPOS)
Tiene jurisdicción en toda la provincia. Persigue cualquier acto que merezca ser
esclarecido y puede llevar proyectos de ley y modificación al ejecutivo.
Los requisitos son los mismos, a lo que se agrega, ser nativo de la provincia o con dos
años de ciudadanía y que goce de derechos civiles y políticos. Tiene las mismas
inmunidades que el legislador, salvo actúe por dolo agravado.
El defensor de Sta. Fe ha actuado, por ejemplo, contra aumentos de gas, tasas
municipales, en protección de la comunidad.
En ambos casos, el defensor actúa: por queja, de oficio, y a pedido del congreso.
El artículo 43 de la CN legitima al defensor para actuar en defensa de:
- Los derechos del usuario
- Los derechos del ambiente
- Los derechos del consumidor
Ellos son los denominados derechos de incidencia colectiva, es decir, rigen para toda la
comunidad y entran en ese ámbito de jurisdicción para todos los sujetos.

El Ministerio Público. Disposiciones constitucionales y legislativas.


El art. 120 de la C.N establece:
“El Ministerio Público es un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía
financiera, que tiene por función promover la actuación de la Justicia en defensa de la
legalidad, de los intereses generales de la sociedad, en coordinación con las demás
autoridades de la República
Está integrado por un procurador general de la Nación y un defensor general de la
Nación y los demás miembros que la ley establezca.
Sus miembros gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de remuneraciones”.
La Constitución de 1853 estableció que la Corte Suprema de Justicia estaría integrada
por nueve jueces y dos fiscales
La reforma de 1860 elimino a los dos fiscales, o sea, elimino toda referencia al Ministerio
Público.
En 1862 se sanciona la ley n°27, que estableció que la Corte Suprema estaría integrada
por cinco ministros y un Procurador General, por lo que el Ministerio Publico quedaba
en la órbita del Poder Judicial.
Sin embargo en 1891 la Corte Suprema llamó al Procurador General como consejero
legal del presidente de la República.
Pese al cruce de leyes que hacían a su organización y funciones, una fuerte tradición
ubico al Ministerio Publico en la órbita del Poder Judicial, rescatándolo de la órbita del
poder ejecutivo.
Si bien el Procurador General era designado por el Presidente de la Nación, precisaba
acuerdo del Senado y prestaba juramento ante la Corte Suprema.
Esta tradición quedo suspendida durante la presidencia de Carlos Menem que no solicito
acuerdo del Senado para designar al nuevo Procurador General y por imperio de la ley
n° 24309 el Ministerio Publico cayó bajo la dependencia del poder ejecutivo.
La reforma establece que el Min Publico es un ente bicéfalo independiente y con
autonomía financiera, (por lo tanto es un EXTRAPODER) que está integrado por:
+ El Defensor General de la Nación: jefes de los defensores.
+ El Procurador General de la Nación: jefe de los fiscales.
Luego de la reforma de 1994, el ministerio Público es un órgano independiente, con
autonomía funcional y autarquía financiera. Se trata de un órgano extrapoder
vinculado al poder judicial de la Nación.
Función: Promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad y de los
intereses generales de la sociedad.
Con atribuciones propias de defensa de la legalidad, ejercida en todo tipo de proceso
judicial que incluye la actuación en casos que se cuestionen la constitucionalidad de las
leyes y decretos.
Funciones:
 Promueve la Actuación de la Justicia
 Defiende la Legalidad de la Sentencia

Las 2 cabezas las designa el P.E con el acuerdo del Senado (con los 2/3 de los votos de los
presentes); y a los Fiscales y Defensores Inferiores, también los nombra el ejecutivo, pero
a raíz de una terna de los mejores puntajes de un concurso de oposición y antecedentes,
con acuerdo del senado (con ½ de los votos de los presentes).
El Procurador y el Defensor General tienen a su cargo en las áreas respectivas el
gobierno y administración general y financiera del Ministerio Público (art. 21°)
Cuentan con crédito presupuestario propio a los efectos de asegurar su autarquía
financiera (art. 22°)
Se relaciona con el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Justicia y con el Poder
Legislativo a través de una Comisión Bicameral (art. 23°)

EL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION (P.G.N)


Requisitos para ser Procurador Gral:
 Ser Ciudadano Argentino
 Tener 8 años en el Ejercicio de la Profesión
 Las mismas calidades para ser Senador de la Nación
Goza de Inmunidades, es Inamovible en su cargo salvo por Juicio Político.
Se remueve por las causales de juicio político.
Artículo 53.- Sólo ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente,
vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la
Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal
desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes, después
de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de causa por la
mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes.
Artículo 59.- Al Senado corresponde juzgar en juicio público a los acusados por la
Cámara de Diputados, debiendo sus miembros prestar juramento para este acto. Cuando
el acusado sea el presidente de la Nación, el Senado será presidido por el presidente de la
Corte Suprema. Ninguno será declarado culpable sino a mayoría de los dos tercios de los
miembros presentes.
El resto por medio de un jury de enjuiciamiento propio del mismo ministerio público.
Funciones:
- Ejerce la acción penal pública
- Dictaminan las causas que tramitan ante la corte
- Impulsa la acción pública
- Le da las instrucciones a los fiscales. Es su Jefe
- Diseña la política criminal y persecución penal.

EL DEFENSOR GENERAL DE LA NACION:


Ejercer ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación las facultades del Ministerio
Público de la Defensa.
Disponer instrucciones generales o particulares, a los integrantes del Ministerio Público
de la Defensa, la adopción de todas las medidas que sean necesarias y conducentes
Realizar todas las acciones conducentes para la defensa y protección de los derechos
humanos.
Promover y ejecutar políticas para facilitar el acceso a la justicia de los sectores
discriminados.
Asegurar en todas las instancias y en todos los procesos en que se ejerza la
representación y defensa oficial, la debida asistencia de cada una de las partes con
intereses contrapuestos, designando diversos defensores cuando así lo exija la naturaleza
de las pretensiones de las partes
El Estado debe darle defensores a todos los que no puedan pagarlo.

MINISTERIO PULICO FISCAL:


El rol que le corresponde a los fiscales que conforman el MPF tiene fines y objetivos
muy claros: defender los intereses generales de la sociedad.
El MPF tiene a su cargo las causas federales en todo el país. Es por eso que los fiscales
federales sólo se ocupan de determinadas causas: aquellas que versan sobre cuestiones
tratadas en nuestra Constitución y en leyes federales.
Emiten dictámenes en algunas causas. Los dictámenes son una parte esencial del
proceso que elabora el fiscal para que el juez decida la cuestión que están tratando. Un
dictamen es mucho más que una simple opinión fundamentada: en ese documento, el
fiscal representa el interés general de perseguir delitos -en materia penal- o de tutelar los
intereses generales -en los fueros no represivos- sobre el punto del conflicto que se esté
discutiendo.
Áreas en las que interviene (fueros): penal, civil, comercial, administrativo, del trabajo,
de la seguridad social y de menores.

MINISTERIO PÚBLICO DE LA DEFENSA:


El Ministerio Público de la Defensa es la institución encargada de asegurar la efectiva
asistencia y defensa judicial de los derechos de las personas.
El servicio es brindado por los defensores públicos, tutores y curadores públicos, que
integran el organismo, a nivel nacional, en el ámbito de la Capital Federal, y a nivel
federal, en todo el país.
FUNCIONES:
 Ejercer la defensa del imputado y el condenado en causas penales.
 Patrocinar a las personas en situación de pobreza, a los ausentes y a los menores e
incapaces para garantizar sus derechos ante la Justicia.
 Velar por la defensa de los derechos humanos, promoviendo las acciones
correspondientes cuando se verifique su violación.
 Diseñar y ejecutar políticas para facilitar el acceso a la justicia de los grupos
especialmente vulnerables.
 Defensa penal: en materia penal, asume la defensa de toda persona imputada de un
delito, siempre que no haya designado abogado particular.
El derecho de defensa es un derecho del imputado, quien tiene la facultad de elegir quién
será el abogado que lo defienda. Si dentro de un plazo determinado no lo hiciera, el
Tribunal debe designarle de oficio al defensor público.
El servicio es gratuito. Sin embargo, si el imputado resulta condenado y tiene medios
suficientes al momento de la sentencia, debe abonar al servicio de defensa pública –a la
institución y no al defensor individual- los honorarios que se regulen judicialmente
El ministerio público Fiscal, es diferente, del ministerio público de la defensa. El
primero, defiende los intereses de la, sociedad. El segundo, defiende los intereses de los
imputados y condenados, solo para los que no pueden pagarlos.
Estos organismos de control están íntimamente relacionados con las leyes de
transparencia (presentación de las declaraciones juradas), que entre otras cosas obliga a
publicar los actos de gobierno, los fallos y votos de la CSNJ, la presentación de
Declaraciones Juradas del P.E, entre otras cosas. Esto amplia el derecho a la
información, que es aquel que permite reclamar información de la administración
pública.
Unidad 8:
Federalismo. Principios Generales. Los recursos del Estado Federal:
Descentralización política; los poderes políticos esenciales están distribuidos o repartidos
en órdenes gubernativos diferentes.

Estado federal: compuesto por varios estados miembros, dualidad de poderes. Tiene las
sigs. Características:

Subordinación: expresada en la supremacía federal. (Las autoridades de estados


miembros son agentes del federal y deben acatar sus órdenes)¨

Participación: los Estados miembros tienen derecho a colaborar en la formación de


decisiones del Estado Federal.

Coordinación: delimita las competencias propias del Estado Federal y de los Estados
miembros.

La base jurídica del Estado federal es la Constitución sancionada por voluntad nacional.
Una federación es una nación que en su régimen interno se compone de Estados, pero
que en su conjunto es tan unitaria como un reino o uno de los Estados mismos. Es
indisoluble.

El Estado federal crea un nuevo Estado a costa del sacrificio de soberanía de los Estados
locales, estos solo tienen autonomía y no soberanía.
En el Estado federal, el gobierno federal posee imperium sobre los Estados locales,
dentro de las normas establecidas por la C.N

Los Estados miembros del Estado federal carecen de derecho de Secesión y Nulificación,
por haber perdido su soberanía.

La C.N en su art. 4 establece

“El Gobierno Federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional
formado del producto de derecho de importación y exportación, del de la venta o
locación de tierras de propiedad nacional, de las rentas de Correos, de las demás
contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población imponga el Congreso
General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso
para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.”

El art. 5 de la C.N establece:

“Cada Provincia dictará para sí una constitución bajo el sistema representativo


republicano, de acuerdo con los principio, declaraciones y garantías de la Constitución
Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la
educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada
provincia el goce y ejercicio de sus instituciones”.

Este art. junto con el 31 constituye una manifestación de la supremacía del Derecho
Federal, pes subordina la capacidad normativa de las provincias al respeto del
denominado bloque federal de constitucionalidad, en general, y a los principio que
aquella normativa impone especialmente. Cumplidas con dichas condiciones
normativas, se le garantiza a las provincia su autonomía y su poder constituyente
derivado.

El art. 5 constituye una declaración general que informa el espíritu de todo el Estatuto,
define con más claridad la naturaleza de la unión federativa, que no sólo es de existencia
común sino de ayuda y protección del poder general hacia cada Provincia, conforme con
el propósito expreso de los constituyentes. No significa, por lo tanto, aquí, una
concesión de poder o recurso especial para determinado órgano del Gobierno Federal,
sino fijar bases, puntos de partida, condiciones a llenar en la Constitución de los
Gobiernos Provinciales, para gozar de los beneficios que la unión le ofrecía a todas ellas.

Sistema de gobierno: al organizar sus instituciones, las provincias deben hacerlo bajo el
sistema representativo republicano que, según el art. 1° de la C.N, la Nación Argentina
ha adoptado para su gobierno.
La Corte sostiene que los deberes impuestos a las provincias por el art. 5° imponen una
adecuación de las instituciones locales al diseño constitucional; empero no exige que
sean idénticas a éste, pudiendo aquéllas consagrar una diversidad de modelos
compatibles, por lo que puede prohibir el derecho a reelección del gobernador como lo
establece la C.P de Santa Fe. También pueden establecer un sistema legislativo
bicameral (Corrientes, Santa Fe) o unicameral (Tucumán, Córdoba); pueden omitir al
vicegobernador (Tucumán); etc sin violar el art. 5 de la C.N.

Declaración de derechos: las provincias deben respetar el “piso” de derecho,


declaraciones y garantías fijados en la C.N, pero nada impide que, en el orden local, esa
declaración sea “ampliada”, como ha ocurrido.

Administración de justicia: la obligación de las provincias de asegurar su administración


y justicia comprende la creación de establecimientos de tribunales justicia. Una
provincia no se reputaría constituida, si en su ley fundamental no organizase un Poder
Judicial originado en grado directo o indirecto del pueblo, y distinto del de legislar y el
de ejecutar las leyes.

Los poderes públicos provinciales deben asignar a la justicia provincial competencia y, a


la vez, dictar los códigos procesales que fijen el procedimiento a seguir por el juez y los
justiciables.

Las provincias pueden crear las instancias judiciales que consideren pertinentes, pero no
pueden vedar a ninguna de ellas y menos a la más alta, la aplicación preferente de la
C.N, ni menos impedir que las Cortes Provinciales conozcan cuestiones federales, en
virtud del principio de supremacía constitucional

Régimen municipal “autónomo”: este art. obliga a las provincias a asegurar “su régimen
municipal”. La expresión es imprecisa. Ello, daba lugar entender que los municipios
eran una institución propia y exclusivamente local derivada de las provincias, esto es,
que su existencia, forma y poderes deriva de lo que disponga discrecionalmente el
legislador constituyente provincial; identificándose Municipio con descentralización
administrativa de las provincias y, en consecuencia, tenían autarquía. Empero, también
se podía interpretar que los poderes constituidos provinciales tenían el deber, por el art.
5, de proyectar la “autonomía” municipal en sus constituciones y leyes locales, por
haberlo ostentado y ejercido históricamente desde nuestros municipios, y ser la cláusula
constitucional amplia y no restrictiva. En esta línea interpretativa, se entiende al
municipio como órgano político de gobierno, con facultades de gobernarse a sí mismo,
sin injerencia ni interferencia de los poderes provinciales, siendo la postura que terminó
prevaleciendo en la reforma de 1994.
La autonomía municipal que reconoce la C.N es amplia y abarca el orden: institucional,
político, administrativo, económico y financiero, las que deberán ser contempladas en
las constituciones provinciales, según los grados que determine cada pueblo provincial.
Educación primaria: es deber ineludible de las provincias al proveer la educación
primaria a sus habitantes. La educación primaria debe respetar los postulados de la
libertad de enseñar y aprender, la igualdad de oportunidades, sin discriminación alguna.
Algunas provincias garantizan el derecho a la educación y el acceso a la cultura de sus
habitantes, como en el caso de Córdoba. La educación es una potestad legislativa
concurrente entre Nación y provincias, sujeto a la responsabilidad indelegable del
Estado, en donde la Nación y provincias, sujeto a la responsabilidad indelegable del
Estado, en donde la Nación, a través del Congreso tiene la potestad de sancionar leyes
de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando
las particularidades provinciales y locales.
La intervención Federal. Su control judicial. La declaración del Estado de Sitio.
Disposiciones constitucionales y legislativas e interpretación judicial de sus alcances.
El art. 6 de la C.N establece:
“El gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma
republicana de gobierno, o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus
autoridades constituidas para sostenerlas o restablecerlas, si hubiesen sido depuestas por
la sedición, o por invasión de otra provincia.”
El instrumento de la intervención federal reviste carácter excepcional, en manos del
gobierno federal, a fin de que las provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires,
respeten las condiciones enumeradas en el art. 5° y el bloque federal de
constitucionalidad.
La intervención federal es una institución extraordinaria para preservar el federalismo y
no para vulnerar las autonomías provinciales.
La constitución material demuestra que el artículo en comentario ha sido desvirtuado,
con sustento en el concepto amplio de garantizar la forma republicana de gobierno, el
que ha sido utilizado discrecionalmente por el poder político de turno, como una
herramienta ordinaria, a fin de imponer su ideología partidaria y/o totalitaria en las
provincias.
El sentido del precepto constitucional ha sido otorgar al Gobierno federal autoridad
suficiente para defender el sistema de gobierno establecido, contra innovaciones que
pudieran introducir en él principios incompatibles.
Atribuciones para declarar la intervención federal:
La reforma constitucional de 1994 determinó que la competencia de decretar la
intervención federal corresponde al Congreso (art. 75 inc. 31), pudiendo hacerlo el P.E
en caso de receso de aquél, debiendo en este caso, convocarlo simultáneamente para el
tratamiento de la medida (art. 99 inc. 20). La corte había determinado, igualmente, que
la facultad de declarar la intervención le corresponde al Congreso (“orfila”, Fallos:
154:192), aunque ha permitido que lo declare el P.E, encontrándose en funcionamiento
el Congreso, con posterior conocimiento de éste en “Rossi Cibils” (Fallos 315:2074). Del
art. 75 inc 31, y 99 inc. 20, de la C.N, surge que el P.E no puede disponer intervenciones
federales fuera del período de receso del Congreso, ya que su facultad se acota a dicho
período de inactividad legislativa.
Causales de intervención Federal:
El art. 6 dispone cuatro causales de intervención federal; dos de ellas nacidas de la
decisión del gobierno federal (motu proprio), para reconstituir o restaurar la forma
republicana de gobierno o repeler invasiones exteriores y, dos a pedido de las
autoridades locales, para sostenerlas o restablecerlas, en caso de que hubieran sido
destituidas por la sedición o por invasión de otra provincia. Las causales de intervención
de tipo represivo (reconstruir, restablecer, restaurar) o preventiva, que actúa en caso de
amenaza, a fin de evitar la destitución de las autoridades locales legítmas.
Atribuciones y responsabilidad del interventor federal:
Los poderes del interventor federal quedan sujetos a la ley, que declare la intervención
en cuestión y, en su caso, al decreto del P.E.
El interventor debe prestar acatamiento a la C.N y a las constituciones locales, en
consecuencia, no puede asumir facultades delegadas por las provincias en donde actúan,
sus actos obligan a la provincia en donde interviene, siempre y cuando no excedan el
marco de la intervención dispuesta, y no pierden el carácter de actos locales por el origen
de su investidura.
La responsabilidad del interventor se debe juzgar en el marco de intervención federal,
como mandatario del Estado federal. Las provincias no son responsables por los excesos
del interventor o actuaciones fuera del marco de la intervención.
Control judicial:
La corte sostuvo en “Cullen c/ Llerna” (fallos 53:420) que la intervención federal es
materia no justiciable, por ser una cuestión reservada a los poderes políticos. Para la
corte no es justiciable la declaración de intervención federal, pero sí los actos que realice
el interventor en el ámbito de las provincias.

La declaración del Estado de Sitio:


El art. 23 de la C.N establece:

“En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio
de esta Constitución y de las autoridades creadas por ella, se declarará en Estado de
Sitio la Provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden, quedando
suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el
Presidente de la República condenar por sí ni aplicar penas. Su poder se limitará en tal
caso respecto de las personas, a arrestarlas o trasladarlas de un punto a otro de la
Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino.”

El Estado de sitio es una garantía constitucional de carácter extraordinaria y


excepcional, a fin de preservar la vigencia del sistema constitucional frente a situaciones
de graves emergencias. La corte sostiene en “Alem” (Fallos: 54:432) “el estado de sitio
que este artículo autoriza es un arma de defensa extraordinaria que la Constitución ha
puesto en manos de poderes políticos de la Nación, para que, en épocas también
extraordinarias, puedan defenderse de los peligros que amenacen, tanto a la
Constitución, como a las autoridades que ella crea.”

El estado de sitio es una medida excepcional, porque sólo es posible en situaciones de


reales emergencias de la vida del Estado; es preventivo o represivo, a fin de evitar la
quiebra de la C.N; está sujeto al control judicial de razonabilidad, aunque en cuanto al
acto declarativo del estado de sitio, la Corta a ha aplicado su clásico criterio, de
considerarlo una cuestión política no justiciable; es restrictivo, en caso de duda, durante
su aplicación, debe estarse a favor de los derechos individuales (principio in dubio pro
libertatis); es transitorio, pues sólo puede durar mientras exista la emergencia que
justificó su establecimiento.

Causales de estado de sitio:

Dos son los motivos contemplados en la C.N, que dan lugar a la declaración de estado de
sitio: conmoción interior y ataque exterior. Ambas causas deben poner en peligro el
ejercicio de la Constitución y de las autoridades creadas por ella; por lo que no toda
perturbación interior o ataque externo da lugar a que se declare el estado de sitio; debe
tener la magnitud y gravedad señalada en la propia C.N.

Competencia:

La declaración de estado de sitio es una facultad del gobierno federal, por expresa
delegación de las provincias. La C.N distingue según se trate de conmoción interior o
ataque exterior. En el primer caso, el organismo competente es el Congreso de la Nación
(art. 75 inc. 29, art. 99, inc. 16). El Presidente de la Nación lo puede declarar durante el
receso del Congreso, quien debe luego aprobarlo o suspenderlo. En el segundo caso, el
organismo competente es el Presidente de la Nación, con acuerdo del Senado y por un
término limitado (arts. 61 y 99 inc 16 C.N). La facultad del P.E de decretar el estado de
sitio durante el receso del congreso, en el caso de conmoción interior, se ha extendido, en
la práctica a los períodos ordinarios, de prórroga y extraordinario del P.L. En nuestro
país son numerosos los casos en que se ha decretado el Estado de sitio por causa de
conmoción interna; en cambio, por la causal de ataque exterior, sólo en una
oportunidad.

Duración:

Como el Estado de sitio se justifica a fin de restablecer la situación de excepción que lo


generó, debe ser limitado en el tiempo, lo que se encuentra expresamente contemplado
en la C.N, para el caso de ataque exterior. La corte ha sostenido en “Granada” y
“Rodriguez” que la fijación del término condiciona la validez del estado de sitio, él debe
ser breve, pues siempre cabe la posibilidad de disponer una prórroga. La duración fijada,
expresa o implícitamente, no es óbice para el control judicial de razonabilidad de las
restricciones de las libertades públicas, en caso de ser irrazonables o cuando han
cambiado las circunstancias de hecho que avalaban el establecimiento del estado de
sitio.

Lugar:

En la C.N se contempla una declaración parcial del estado de sitio, para la “provincia o
territorio donde exista la perturbación del orden”; aunque la expresión territorio
permite interpretar que la declaración se circunscriba a una parte de una provincia, a
una o más provincias, una zona del país, la Capital Federal, etc.

Efectos de la declaración de estado de sitio:

1. El art. 23 prevé la suspensión de las garantías constitucionales. Se suspenden


aquellas garantías y derechos constitucionales que tengan directa o verosímil
relación con las circunstancias de excepción que dieron lugar al estado de sitio. Si
bien la C.N permite la suspensión de las garantías constitucionales, ella debe ser
interpretada restrictivamente. La corte ha sostenido que el recurso del art. 23 de
la C.N suspende los derechos esenciales que ella garantiza sólo hasta el punto de
la necesidad real u objetiva de los hechos y acciones que alteran el orden
constitucional o la paz y seguridad social.
2. En virtud del art. 23, el P.E puede arrestar o trasladar a las personas de un
punto a otro de la Nación. La detención que efectúe el P.E, en virtud del estado
de sitio, no implica una pena ni una prisión preventiva, sino una medida de
seguridad política, aplicada a título preventivo, con objeto de resguardad la paz
interna y externa de la Nación. La facultad de arrestar es indelegable del
presidente de la Nación. El arresto presidencial no necesita autorización judicial
ni la existencia de un proceso penal contra el detenido, quien pasa a ser un
detenido político.
3. La suspensión de las garantías constitucionales se aplica sobre las personas y las
cosas, y no las autoridades creadas por la Constitución. El art. 23 no autoriza a
violar las inmunidades parlamentarias y judiciales. La facultad de arresto no
puede extenderse a los legisladores, ni a los magistrados.
4. El presidente de la Nación no puede condenar por sí ni aplicar penas. Cláusula
que es concordante con el art. 109 de la C.N, porque aquello implicaría, ejercer
funciones judiciales, lo que se encuentra vedada al presidente por la norma
citada.
5. Derecho de opción. Los arrestados o trasladados pueden optar por salir del
territorio argentino, en dicho caso cesa la detención dispuesta por el P.E. La
solicitud de opción debe presentarse ante el P.E, y no ante la justicia. Este
derecho corresponde a la persona que se encuentra en esa situación, y no depende
del arbitrio del P.E, ya que claramente la norma dispone que el arresto o traslado
de las mismas tendrá lugar “si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio
argentino”. En caso de denegatoria del P.E o cuando este no se expida, podrá
discutirse la decisión o la omisión por ante la justicia vía hábeas corpus. Obsta al
ejercicio del derecho de opción, la circunstancia de encontrarse el peticionario
sometido a un proceso penal en trámite, ya que ello implicaría la potestad de
presentarse o no ante la citación del juzgado interviniente; aunque sí es posible el
ejercicio de tal derecho, cuando el tribunal penal manifieste que no es necesario
la permanencia en el país del encausado.

Poderes reservados. Poderes Concurrentes entre el Estado Federal y las provincias.


Poderes delegados por las Provincias en la Nación;

El art. 121 de la C.N establece:

“Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno
Federal, y el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su
incorporación.”

Las provincias son las unidades orgánicas e indestructibles –con poderes inherentes,
amplios y residuales-, que concurrieron a componer la Nación, con capacidad absoluta
para gobernarse según las formas establecidas por sí mismas dentro de las condiciones
fundamentales determinadas en la C.N (art. 5), y con todo el poder que no han delegado
al gobierno de la Nación.
En virtud del sistema federal, las provincias tienen “autonomía” y no soberanía, lo que
es una característica de los Estados confederados. Tampoco tienen los derechos
inherentes al sistema de confederación: derecho de secesión o separación y el de
nulificación. La autonomía provincial consiste en la facultad de organizarse, en las
condiciones de la C.N, dictando sus instituciones con absoluta prescindencia de todo
otro poder y de ejercer dentro de su territorio el poder absoluto y exclusivo de
legislación y jurisdicción, con relación a todo asunto no comprendido en las atribuciones
delegadas por la Constitución al gobierno federal, respetando las garantías y
limitaciones que establece.

De la C.N surge la siguiente distribución de competencias entre la Nación y las


Provincias:

Poderes Conservados: puede ser expresa o implícitamente, por las provincias, tienen
autonomía institucional, política y económica: dictan sus propias constituciones (art.
123); su régimen electoral; eligen sus propias autoridades (art. 122); detentan el poder de
policía local (art. 14); el territorio y el dominio de los recursos naturales (art. 124) y la
imposición de la capacidad económica local (tributos directos, con excepción y por
tiempo determinado los percibe la Nación y lo redistribuye a las provincias a través del
sistema de coparticipación, art. 75 inc. 2); pueden crear regiones para el desarrollo
económico social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines
(art. 124); pueden gestionar y celebrar tratados interprovinciales (art. 125), gestionar y
celebrar convenios internacionales (art. 124), con conocimiento del Congreso, etc.

Poderes delegados;

El art. 126 de la C.N establece:

“Las provincias no ejercen el poder delegado a la nación. No pueden celebrar tratados


parciales de carácter político, ni expedir leyes sobre comercio, o navegación interior o
exterior, ni establece aduanas provinciales: ni acuñar moneda: ni establecer bancos con
facultad de emitir billetes sin autorización del Congreso Federal; ni dictar los Código
Civil, Comercial, Penal, y de Minería, después que el Congreso los haya sancionado, ni
dictar especialmente leyes sobre ciudadanía y naturalización, bancarrota, falsificación
de moneda o documento del Estado; ni establecer ejércitos, salvo el caso de invasión
exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilación dando luego cuenta al
Gobierno Federal; ni nombrar o recibir agentes extranjero.”

Delegado por las provincias, o mejor dicho, por la Constitución, a través de los
representantes del pueblo de la Nación Argentina, al gobierno federal, pueden ser: los
derechos de importación y exportación (art. 75, inc. 1); la inversión y deuda pública
nacional; la política monetaria (art. 75. Inc. 11); la política cambiaria y arancelaria; la
legislación exclusiva en los establecimientos de unidad nacional (art. 75, inc. 30; dictar
una legislación uniforme para todo el país (art, 75, inc. 12); la representación
internacional del Estado (art. 99, inc. 11); establecer juicio por jurado (art. 24), etc.

Poderes concurrentes: entre la Nación y las Provincias. En materia de educación, salud,


promoción industrial, desarrollo humano, inmigración, construcción de ferrocarriles y
canales navegables, importación de capitales extranjeros, exploración de los ríos
interiores, medio ambiente, contribuciones indirectas, etc. Son poderes concurrentes los
que autorizan la gestión del gobierno federal y las provincias sobre las mismas materias,
especialmente, la promoción del desarrollo humano y bienestar económico-social del país
y las provincias.

Poderes prohibidos: a las provincias, por ejemplo dictar leyes sobre ciudadanía y
naturalización, etc.

Poderes prohibidos a ambos gobiernos: federal y provincial, por ej. otorgar facultades
extraordinarias y la suma del poder público al P.E.

Poderes compartidos; por el Estado federal y las provincias, que no deben confundirse
con las concurrentes porque reclaman para su ejercicio una doble decisión integratoria:
del Estado federal y de cada Provincia participante, por ej. la fijación de la Capital
Federal, la creación de nuevas provincias.

El art. 122 de la C.N establece:

“Se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas. Eligen sus gobernadores,
sus legisladores y demás funcionarios de provincia, sin intervención del Gobierno
Federal.”

El art. 123 de la C.N establece:

“Cada provincia dicta su propia Constitución, conforme a lo dispuesto por el artículo 5°


asegurando la autonomía municipal y reglando su alcance y contenido en el orden
institucional, político, administrativo, económico y financiero”

La atribución provincial para crear regiones y celebrar convenios internacionales. El


dominio sobre los recursos naturales. Conflictos entre provincias: resolución.

El art. 124 de la C.N establece:

“Las podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos
con facultades para el cumplimiento de sus fines, y podrán también celebrar convenios
internacionales en tanto no sean compatibles con la política exterior de la Nación y no
afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o el crédito público de la Nación,
con conocimiento del Congreso nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el régimen
que se establezca a tal efecto.

Corresponde a las provincias el dominio originarios de los recursos naturales existentes


en su territorio.”

Para una parte de la doctrina la región es una persona jurídica pública estatal, con base
territorial, “intermedia” entre la Nación y las provincias, de instancia sustantiva de
decisión, esto es, puede tomar decisiones políticas y jurídicas a los fines de su creación y
desarrollo. Para otra parte de la doctrina las regiones son una persona jurídica pública
estatal, concebidas como instancia adjetiva e instrumental de decisión, sin sustituir a las
provincias, a quien se la considera el cuerpo intermedio por excelencia, esto es, no
constituye otro nivel de decisión política o de gobierno.

En virtud de la reforma de 1994, las regiones no modifican la distribución de


competencias entre la Nación y las provincias, ni sus decisiones pueden ser sustituidas
por aquél. Las provincias si quieren fusionarse y crear órganos que los sustituyan, con
carácter decisorio sustantivo, deben, inexorablemente, seguir el procedimiento fijado en
el art. 13 de la C.N.

La creación de regiones es una potestad de las provincias en virtud de lo dispuesto por


este artículo. Solamente las provincias tienen aptitud y legitimidad para crear regiones
provinciales. Esto no puede venir de ningún otro orden jurídico, ni del Congreso de la
Nación, ni de ninguna otra institución que sean las propias provincias; tampoco ninguna
de ellas puede ser obligada a formar parte de una región.

Se puede entender por región a un área territorial caracterizada por elementos que le
confieren cierta homogeneidad.

Convenios internacionales por las provincias:

El fenómeno de los convenios internacionales por las provincias no es nuevo. Es una


práctica cotidiana, desde hace tiempo, por las provincias, especialmente, de aquellas
situadas en áreas fronterizas.

Antes de la reforma constitucional de 1994, las provincias suscribían acuerdos


internacionales, en materia de radicación de industrias; contratación de bienes y
servicios; promoción de turismo o de sus productos en el exterior; préstamos de los
organismos internacionales, etc. Varias constituciones tenían disposiciones al respecto
(Constitución de La Rioja de 1986, por ej.)
Según el art. 124, las provincias pueden asumir la gestión y convenio internacional de
sus poderes conservados y concurrentes, siempre y cuando:

1- No afecten la política exterior de la Nación;


2- Las facultades delegadas al gobierno federal; y
3- El crédito público de la Nación

La norma sujeta a estrictos límites el convenio internacional a concertar por las


provincias, lo que impide un eventual atentado contra el sistema federal.

La referencia al crédito público nacional significa que hay dos clases de tesoros: un
Tesoro Nacional y Tesoros Provinciales. Cuando existe un convenio internacional de
este tipo lo que la provincia no puede hacer es comprometer financieramente al gobierno
federal.

Es correcta la expresión “Convenios” en lugar de tratados que corresponde concertarlos


a la Nación (arts. 27, 75, inc. 22) como entidad soberana. Los convenios tienen un
alcance más limitado y están direccionados a un fin específico provincial.

Este art. impone a las provincias dar conocimiento del convenio internacional celebrado
al Congreso Nacional, a fin de que pueda analizar si el convenio se adecua a los límites
impuestos por la Constitución. La norma constitucional no requiere el consentimiento
del Congreso. La constitución no reclama la aprobación del Congreso y su rechazo
significa solamente la desaprobación del convenio concertado por las provincias, sin
afectar su validez.

El convenio quedará sujeto al control judicial de constitucionalidad; como el gobierno


federal podrá disponer la intervención federal, si se dieran las causales que fija el art. 6°
de la C.N.

Recursos naturales:

El art. 124, 2° párr. establece que “corresponde a las provincias el dominio originario de
los recursos naturales existentes en su territorio.”

Las provincias tienen el dominio de todo su territorio: suelo, subsuelo, espacio aéreo y
sobre el litoral marítimo. Por supuesto que también el dominio se hace extensivo a todos
los recursos naturales, renovable o no. Lo más propicio es que existan formas de
jurisdicción concurrente para un explotación racional de los recursos entre gobierno
federal y provincias, a través de empresas federales que naturalmente logren el mejor
aprovechamiento posible.
La norma constitucional ha traído luz a favor del federalismo, permitiendo a las
provincias, que obtengan recurso de su explotación, lo que requerirá, en casos de
recursos estratégicos, de la correspondiente concertación con el Estado Nacional. Este
ya no podrá seguir disponiendo por sí solo de los recursos provinciales. Tal práctica
deviene inevitablemente inconstitucional. El Estado federal deberá necesariamente dar
participación a las provincias en el régimen que fije sobre la explotación de los recursos
naturales provinciales.

Conflictos entre provincias:

El art. 127 de la C.N establece:

“Ninguna provincia puede declarar, ni hacer la guerra a otra provincia. Sus quejas
deben ser sometidas a la Corte Suprema de Justicia y dirimidas por ella. Sus hostilidades
de hecho son actos de guerra civil, calificados como sedición o asonada, que el Gobierno
federales debe sofocar y reprimir conforme a la ley.”

El Régimen Municipal.

Municipio: Institución Natural y necesaria, basada en relaciones de vecindad, con un


SUSTRACTUM político incuestionable y con fines de bien común hacia la sociedad
local.

Los municipios son creados por la provincia. HOY LOS MUNICIPIOS SON
AUTÁRQUICOS.

Autarquía significa que un ente u organismo determinado tiene capacidad para


administrarse a sí mismo, de acuerdo a una norma que le es impuesta.

Los aspectos que caracterizan a un ente autárquico son:

- Tiene personalidad jurídica propia.

- Cuenta con una asignación legal de recursos.

- Su patrimonio es estatal.

- Tiene capacidad de administrarse a sí mismos.

- Está sometido al control estatal.

- Es creado por el Estado. Es decir que un municipio autárquico es una mera creación
legal del Estado, que sólo ejerce las atribuciones concedidas por éste.
Artículo 5º.- Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema
representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de
la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen
municipal, y la educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal,
garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.

Artículo 123.- Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a lo dispuesto por
el Artículo 5° asegurando la autonomía municipal y reglando su alcance y contenido en
el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.

Fallos:

- «DoreteoGarcia C/ Pcia de Sta Fe»: Los municipios son entes delegados de los
poderes provinciales, sigue lineamientos de doctrina sobre la autarquía Municipal

De parecida manera, en

- «Municipalidad de La Plata C/ Ferrocarril Sud»: Los Municipios constituyen


entes territoriales de las Pcias y eran delegaciones de los mismos poderes Pciales.
Circunscriptos a fines y limites administrativos que la Constitución ha previsto
como entidades delrégimen provincial y sujetas a la propia legislación

Así ambos sostienen la autarquía plena.

Sin embargo en:

- Municipalidad de General Pueyrredón c/ sociedad Jockey club Mar del Plata”:


La CSJN expresamente agrega que “las municipalidades constituyen organismos
de gobierno que la constitución ha tenido en cuenta como entidades esenciales
para el régimen constitucional establecido en la República.

Se complementa ese aporte en:

- «SebastianCartagenova»: El Municipio tiene un ámbito propio para administrar


y que debe estar munido de atribuciones suficientes para regular la vida vecinal,
que le permitan establecer los detalles reglamentarios que hacen al gobierno de
propios (empieza a cambiar la Doctrina)

Se produce un retroceso en:

- «Ambros – Palmegiani S.A y Gennaro y Fernandez S.A Empresas Asociadas» se


vuelve a decir que las municipalidades no son mas que delegaciones de los
poderes provinciales, circunscriptas a fines y limites administrativos que la
constitución ha previsto como entidades del Régimen provincial y sujetas a su
propia legislación

En ese contexto de discrepancias doctrinarias y fluctuaciones jurisprudenciales,


la CSJN aporta tres fallos claves, ANTES de 1994:

- « Rivademar, Angela C/ Municipalidad de Rosario» La CSJN modifica su


criterio. Ella era una pianista que trabajaba en el gobierno de facto, que tras la
vuelta de la democracia, la querían despedir. La CSJN dice que NO SE LA
PUEDE DESPEDIR. En este caso se discutían las atribuciones de la
Municipalidad de Rosario, para revisar el nombramiento del personal efectuados
por un Gobierno Provincial de facto.La corte no utiliza la palabra «autonomía»
para calificar a los municipios, queda claro que no son meras autárquicas ni
delegaciones de los poderes provinciales.
- La CSJN fijó las características específicas para los municipios Autónomos.
1- El origen constitucional de los municipios.
2- La existencia de una base sociológica constituida por la población de la
comuna, ausente en entidades autárquicas.
3-La imposibilidad de la supresión de los municipios.
4- El carácter de la legislación local de las ordenanzas municipales, frente al de
resoluciones
Administrativas de las emanadas de entidades autárquicas.
5- El carácter de personas jurídicas de derecho público y de carácter necesario de
los municipios
Establecido por el art. 33 del Código Civil, frente al carácter contingente de las
entidades autárquicas.
6- El alcance de las resoluciones municipales que comprende a todos los
habitantes de su circunscripción.
7- La posibilidad de creación de entidades autárquicas en los municipios.
8- La elección popular de sus autoridades.

- «Promenade SRL C/ Municipalidad de San Isidro»: La Municipalidad de San


Isidro por medio de una ordenanza revoca el permiso de construcción de un
centro habitacional, comercial y cultural, “paseo de Fátima”, obra que se
encontraba parcialmente ejecutada y la constructora requiere daños y perjuicios.
En dicha causa, se afirma que las ordenanzas municipales son actos normativos
de sustancia legislativa y al emanar de un órgano de gobierno elegido por el
sufragio popular son, como la ley, una expresión soberana de la voluntad
popular, de la voluntad comunitaria organizada. Claramente se puede observar
que reafirma a «Rivademar» y completa las diferencia entre municipios y las
entidades autárquicas locales
- «Municipalidad de Rosario C/ Provincia de Santa Fe»:La corte Falla divida. El
voto mayoritario afirma la constitucionalidad de las normas provinciales
acatadas y reiteran que la CN se limita a ordenar el establecimiento del régimen
municipal, como requisito esencial para la efectividad de la autonomía de las
provincias, pero en manera alguna, les ha prefijado un sistema económico
financiera al cual deban ajustar la organización comunal. Es decir, son las
provincias, las que conforme a la constitución tienen esa facultad.
Luego afirman que la necesaria existencia de un régimen municipal impuesta por
la CN, determina que las Leyes provinciales no solo deben imperativamente
establecer los municipios sino que no pueden privarlo de las atribuciones
mínimas necesarias para desempeñar su cometido.
Entienden que la Municipalidad de Rosario no ha invocado ni demostrado que
las normas provinciales cuya constitucionalidad se cuestiona, comprometan la
existencia del municipio ya que NO BASTA LA SIMPLE MANIFESTACIÓN
de que el gobierno provincial, mediante los actos legislativos atacados, ponga en
peligro la subsistencia de la comuna, pues el interesado en la declaración de
inconstitucionalidad de una norma debe demostrar claramente de qué manera
ésta contraría la CN, causándole de ese modo un gravamen y debe probar,
además, que ello ocurre en el caso concreto.
La sentencia introduce expresamente la palabra «Autonomía» predicada en
forma genérica para todos los municipios.
Utilizan Autonomía, Autonomía Gubernamental y Unidad Política Autónoma”.
La minoría entiende que las normas provinciales en cuanto detraen de la libre
disposición del municipio las partidas asignadas al fondo de Asistencia
Educativa, importan la asunción por parte de la autoridad provincial de
funciones que hacen a la administración directa de los intereses municipales,
cuales son las atenientes a la elaboración del presupuesto y el destino de sus
recursos.
- «Municipalidad de La Plata S/ Inconstitucionalidad»: En el caso, La
Municipalidad acciona contra la Pcia de Bs As impugnando la atribución legal
que a la demandada le permitía retener fondos que la provincia debía transferir a
la municipales de la plata a fin de pagar las tarifas a una sociedad del Estado que
se ocupaba de los residuos.
El municipio alegó que el sistema por el que se lo obligaba a disponer de sis
residuos era más oneroso que el que podía implementar por sí mismo.
La CSJN considero:
-Que la Municipalidad no había demostrado que la norma cuestionada
comprometía su existencia patrimonial
-El Sistema creado por la Pcia de Bs As no lucía desproporcionado ni irrazonable
-La Constitución Nacional obligaba a establecer la autonomía municipal pero
dejando el «Alcance y contenido» de ella a la reglamentación que le dieran las
Provincias.

Cuando hay Autonomía Municipal:

Los aspectos de la autonomía municipal enumerados en la Constitución Nacional,


significan:

• Institucional: se refiere la posibilidad de dictar su propia Carta Orgánica


obteniendo "plena autonomía" o si no puede hacerlo es una "autonomía
semiplena", siendo este último el caso de la provincia de La Pampa. Se dan
también casos donde las cartas orgánicas deben ser aprobadas por las
Legislaturas provinciales, Chubut requiere que la primera carta orgánica de un
municipio sea aprobada por la legislatura provincial, mientras
que Neuquén y Salta también todas sus reformas.

• Político: se refiere a la capacidad de elección de sus propias autoridades locales.

• Administrativo: se refiere a la capacidad de gestionar servicios públicos, obras


públicas, poder de policía, etc.

• Económico: se refiere a la capacidad de gerenciar el gasto público municipal.

• Financiero: se refiere a la posibilidad de establecer impuestos.

Situación en Santa Fe:

Nuestra constitución en conjunto con la de Bs As y Mendoza no denomina a los


municipios como autónomos y tampoco están autorizados para dictar sus cartas
orgánicas. Son las únicas constituciones que establecen a sus municipios como
autárquicos, los otros son autónomos.

La Corte provincial afirma que “El Municipio deber ser autónomo en los límites, con los
alcances y modalidades que cada Constitución provincial determine. Vale decir que ha
de ser esta la que fije los límites la autonomía consagrada.”