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Dios les bendiga amados hermanos, hermanas televidentes, en esta tarde vamos a

narrar una historia bíblica que trata sobre Jesús y Nicodemo.

Mientras Jesús estaba predicando y sanando a enfermos en Jerusalén, durante la


fiesta de la pascua muchas personas creyeron en su nombre al ver los milagros que
él hacía. Entre otros fariseos había un hombre llamado Nicodemo un principal entre
los judíos, manejaba el poder económico político y muy religioso.

Nicodemo al oír a Jesús ¡como predicaba! sanaba a enfermos, él quería conocerle


conversar con él. Nicodemo no se atrevía ir de día a buscar a Jesús, porque era una
persona de primera clase, maestro en Israel.

Este vino de noche a ver a Jesús y le dijo maestro sabemos que has venido de parte
de Dios como salvador del mundo, porque nadie puede hacer estas señales que tú
haces, si Dios no estuviera contigo. Jesús le respondió de cierto de cierto te digo
que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo muy pensativo le dijo cómo puede un hombre nacer de nuevo siendo
viejo? acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y hacer?

Nicodemo no se daba cuenta que Jesús le estaba hablando acerca del


arrepentimiento de sus pecados y ser bautizado en agua para poder nacer de nuevo,
ser lleno del espíritu santo. Jesús le respondió a ti te digo que el que no nace de
agua y del espíritu santo, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que hace de la carne es; y lo que nacido del espíritu espíritu es. Nicodemo miraba
a Jesús muy sorprendido quedo. Jesús le vuelve decir no te maravilles de que te
dije: os es necesario nacer de nuevo.

Porque el viento sopla a donde quiere y lo puedes oír, pero no sabes de donde
viene, ni a donde va. Así es todo aquel que nace del espíritu. Nicodemo le pregunto
¿y cómo es posible que esto suceda?

Jesús le respondió ¿y tu maestro de Israel y no lo sabes? Desierto, de cierto te digo,


que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no y no recibís
nuestro testimonio.

Yo les hablo de cosas terrenales y no creen, ¿Cómo creerán si les hablo de las
cosas celestiales, porque nadie subiera al cielo sin que el hijo de dios padezca y sea
levan dado para que todo aquel que en él cree no se pierdan, sino que tengan vida
eterna?
Amado amigo y amiga que nos oyen en esta tarde no endurezcan sus corazones
arrepiéntete y entre tu vida a Dios.

Hoy que hay tiempo porque el mañana será muy tarde.

Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo un unigénito para
que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Que la gracia del padre, la dirección del hijo y la unión del espíritu santo quede en
cada corazón

Gracias por el tiempo.