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A∴ T∴ D∴ L∴ V∴ y A∴ P∴ D∴ G∴ H∴

En el Or∴ de la Ciudad de México, a los siete días de abril de 2018 de la E∴ V∴, a los 171 años de la Inic∴
Mas∴ del Il∴ y P∴ H∴ Benito Pablo Juárez García. Traz∴ que presenta el M∴ M∴ Osiris Torres Gómez,
miembro activo de la R∴ L∴ S∴ “Terror de los Tiranos”, jurisdiccionada a la M∴ R∴ G∴ L∴ N∴ M∴ “La
Luz”, del R∴ N∴ M∴, para Prim∴ Cám∴.

El triangular

La masonería es una escuela iniciática, es decir, todos los miembros para ingresar requieren pasar por una ceremonia llamada
iniciación. Si leemos acerca de las diferentes escuelas iniciáticas, veremos que hay muchas similitudes entre sus ceremonias de
iniciación, ya sea en pruebas, juramentos o como se transmiten los secretos. Cada una de estas prácticas tienen como objeto
indicar que el profano reúne las condiciones exigidas por dicha escuela.

En la masonería, esta iniciación se desarrolla en torno a cuatro viajes simbólicos, un viaje por cada elemento de la antigüedad:
tierra, aire, agua y fuego; no en otro orden.

Los HH∴ EExp∴ en un momento nos hacen entrar en el cuarto de reflexiones, el elemento tierra. Dentro, se nos pide que
llenemos una hoja llamada triangular, que contiene las siguientes preguntas: ¿Qué deberes tiene el hombre para con sus
semejantes?, ¿Qué deberes tiene el hombre para consigo?, y la última se refiere al testamento que dejaríamos si nuestra hora de
morir llegase.

Nuestros semejantes, los miembros de la sociedad, empezando por nuestra familia, comenzando por aquellos a los que les
debemos nuestra educación y felicidad, siendo los seres más privilegiados y venerables. Nuestros primeros años roban a nuestros
padres toda su tranquilidad y privan a cada paso de los goces y comodidades de la vida social.

Durante aquel periodo, la naturaleza nos niega la capacidad de atender por nosotros mismos nuestras necesidades, y apenas
descubren en nosotros un destello de razón, ellos se apresuran a dar principio a la ardua e importante tarea de nuestra educación
moral e intelectual; y son ellos quienes imprimen en nuestra mente las primeras ideas y conocimientos, para valernos en la vida.
No podemos deberles a ellos nada que tenga sentimientos de envidia, hipocresía o egoísmo, sino amarlos, honrarlos, respetarlos
y obedecerlos.

Nuestra educación continua y nos volvemos parte activa de la sociedad. Las ciudades, los pueblos, los edificios, los campos
cultivados, y todos los demás signos y monumentos de la vida social, nos representan a nuestros antepasados y sus esfuerzos
generosos por el bienestar y a dicha de su prosperidad. Los deberes que le debemos a nuestra patria son altos, guardando y
vigilando que sus leyes se cumplan, participando en los puestos que se nos sea solicitados y en todo aquello que necesite nuestras
luces y conocimientos; contribuir con una parte de nuestros bienes parte del sistema tributario, y en general en todas aquellas
necesidades que requieren la cooperación de todos los ciudadanos.
Pero en momentos de conflicto, cuando la seguridad pública está amenazada, cuando la patria nos llama en su auxilio, nuestros
deberes aumentan. Entonces, la patria (clan, familia), cuenta con todos sus hijos sin limitación ni reserva, defendiendo la patria,
defendemos nuestras familias, el legado de nuestros antepasados y cultura.

En cuanto a los deberes para con nosotros mismos, tiene que ver con los que ya he mencionado, para cumplirlos totalmente.
En consecuencia, el primer deber es el de instruirnos, conservarnos y de moderar nuestras pasiones y vicios.

Ilustrar nuestro entendimiento, ya que el hombre ignorante es un ser esencialmente limitado en todo lo que mira a las funciones
de la vida exterior, y completamente nulo para los goces del alma, cuando replegada está sobre si misma y a solas con las
inspiraciones de la ciencia, medita, reflexiona, rectifica sus ideas y abandonando el error, causa eficiente de todo mal, entra en
posesión de la verdad, que es el principio de todo bien. La mayor parte de las desgracias que afligen a la humanidad tienen su
origen en la ignorancia.

La ignorancia corrompe con su hálito impuro todas las fuentes de la virtud, todos los sentimientos del corazón, y convierte
muchas veces en daño del individuo y de la sociedad las mas bellas disposiciones naturales.

También, nos debemos nuestra propia conservación, la naturaleza misma nos lo indica por medio del instinto. El dolor, y otros
síntomas y signos. Sumado al deber de conocernos, pare vernos reflejados en los demás.

Para terminar, el testamento. Tiene un doble objetivo para dar a entender al candidato, que muere para el mundo profano, para
nacer a una vida nueva y para conocer los más íntimos sentimientos de su alma. Lo que más valora, aquello que ha construido
durante su corta o larga vida y a quienes serán los que hereden todo lo que construyo, y en caso de que lo que construyó haya
sido escaso, invitarlo a que es momento de dedicarse a construir y que su existencia tenga un significado en la sociedad.

Mis HH∴, hago este traz∴ por que he visto poca participación en las IInic∴, en diferentes LLog∴, quiero pensar que no es por
apatía, no veo la forma en que la llegada de un nuevo H∴ sea motivo de flojera o descontento. Pienso que esa apatía esta
relacionada con nuestra falta de comprensión sobre los rituales, y lo que se espera de cada paso. Siéntanse libres de preguntar
todo lo que se les ocurra, aunque suene hueco o infundado. Siéntanse seguros que las mismas dudas que tienen, nos han surgido
a nosotros.
“Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. BPJG.

Fraternalmente
Osiris Torres Gómez
Bibliografía consultada.
 Frau-Abrines L. Diccionario enciclopédico de la masonería, Tomo II
 Carreño, M. A. Manual de Urbanidad y buenas maneras.
 Liturgia de Primer Grado del RNM.