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Derecho

UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA


FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS
POLITICAS
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

DERECHO A LA VIDA, IGUALDAD ANTE LA LEY, DERECHO


A LA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y DE RELIGIÓN

Docente: Mag. Gina Pamela Tapia Liendo


Integrantes:
Camila Perca Colquehuanca
Magaly Lombardi Álvarez
Curso: Derecho Constitucional
Ciclo: IV
Aula: 204

Tacna – Perú

2018

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
1. Definición de Derechos Humanos
2. Característica de los Derechos humanos
3. Declaración Universal de los Derechos Humanos.
3.1 Marco histórico
3.2 Estructura y contenidos
3.3 Importancia de la declaración
4. Los Derechos Humanos en el Perú
4.1 Marco Histórico
4.2 Violación de los Derechos Humanos
4.3 Principales violaciones de los Derechos Humanos.
5. Derechos a la vida
5.1 Concepto
5.2 Amparo Civil del Derecho a la Vida
5.3 Problemáticas frente al Derecho a la Vida
5.3.1 El aborto
5.3.2 La eutanasia
5.3.3 El suicidio
5.3.4 La pena de muerte
6. Derecho a la igualdad
6.1 Antecedentes Históricos
6.2 ¿Qué es la igualdad?
6.3 Amparo Civil del Derecho a la igualdad
6.4 La igualdad ante la ley
6.5 Discriminación en el Perú
7. Derecho a la Libertad de Conciencia y de Religión
7.1 Definición de Derecho a la Libertad de conciencia
7.2 Definición de Derecho a la Libertad de religión
7.3 Jurisprudencia Constitucional Peruana

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INTRODUCCIÒN

La presente investigación se refiere al tema de los derechos humanos punto


a tratar el Derecho a la vida, igualdad ante la Ley, Derecho a la libertad de
conciencia y de religión que se puede definir como a las normas que se
ocupan de poner todos sus recursos y esfuerzos en asegurar todos los medios
posibles el bienestar de todas las personas sin disfunción alguna.

Para analizar esta problemática es necesario mencionar sus causas. Una de


ellas es la ignorancia sobre los derechos de cada persona. Se entiende por
ignorancia el desconocimiento de algo concreto en este caso el
reconocimiento de los Derechos Humanos a tratar.

Esta falta de conocimiento lo evidenciamos en el Perú tanto en las zonas de


pobreza donde no se posee la información necesaria, como en las zonas
donde la información abunda, pero existe poco interés por parte de muchas
personas.

La investigación de este tema social se realizó por el interés de conocer cómo


ha ido progresando las leyes sobre los Derechos Humanos, quienes los
respetan y quienes lo infringen.

El presente trabajo comprende de siete capítulos, conclusiones y


recomendaciones siendo elaborado en base a una investigación previa,
sintética y didáctica.

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1. DEFINICIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Los Derechos Humanos son derechos inherentes, inalienables, sin ninguna


distinción de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico,
color, religión, lengua o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos
derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son
interrelacionados, interdependientes e indivisibles.

Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y


garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional
consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho
internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las
obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas
situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin
de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales
de los individuos o grupos.

Algunos de los derechos que se pueden mencionar:

 A la vida.
 A la libertad personal.
 A la libertad de expresión.
 A la protección de la libertad de conciencia y de religión.
 A la identidad y la nacionalidad.
 A trabajar.
 A no ser discriminado.
 A la salud.
 A la cultura.
 A la asistencia de niños y adolescentes.
 A la autodeterminación de los pueblos.

2. CARACTERÍSTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Como dijo, el Secretario General de las Naciones Unidas (Boutros Boutros-


Ghali), cuando se desarrollo la conferencia de Viena: “Si bien los derechos
humanos son comunes a todos los miembros de la sociedad internacional y
todo el mundo se reconoce en su naturaleza, cada era cultural puede tener su
forma particular de contribuir a la aplicación de esos derechos. Los derechos
humanos, vistos a escala universal, nos plantean la dialéctica más exigente:
la dialéctica de la identidad y de la alteridad, del "yo" y del "otro". Nos enseñan
que somos a la vez idénticos y diferentes... Como proceso de síntesis, los
derechos humanos son, por su misma naturaleza, derechos en evolución.
Quiero decir con esto que tienen a la vez por objeto expresar mandamientos
inmutables y enunciar un momento de la conciencia histórica. Así pues, son,
a un tiempo, absolutos y puntuales”.

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Las principales características que se nos atribuyen son:

 Inherentes: Porque son innatos a todos los seres humanos sin


distinción alguna, pues se asume que nacemos con ellos. Por tanto,
estos derechos no dependen de un reconocimiento por parte del
Estado.

 Universales: Por cuanto se extienden a todo el género humano en


todo tiempo y lugar; por tanto, no pueden invocarse diferencias
culturales, sociales o políticas como excusa para su desconocimiento
o aplicación parcial.

 Absolutos: Porque su respeto se puede reclamar indistintamente a


cualquier persona o autoridad.

 Inalienables: Por ser irrenunciables, al pertenecer en forma indisoluble


a la esencia misma del ser humano; no pueden ni deben separarse de
la persona y, en tal virtud, no pueden trasmitirse o renunciar a los
mismos, bajo ningún título.

 Inviolables: Porque ninguna persona o autoridad puede actuar


legítimamente en contra de ellos, salvo las justas limitaciones que
puedan imponerse de acuerdo con las exigencias del bien común de la
sociedad.

 Imprescriptibles: Porque no se pierden por el transcurso del tiempo,


independientemente de sí se hace uso de ellos o no.

 Indisolubles: Porque forman un conjunto inseparable de derechos.


Todos deben ser ejercidos en su contenido esencial, al tener igual
grado de importancia

 Indivisibles: Porque no tiene jerarquía entre sí, es decir, no se permite


poner unos por encima de otros ni menos sacrificar un tipo de derecho
en menoscabo de otro.

 Irreversibles: Porque todo derecho formalmente reconocido como


inherente a la persona humana queda irrevocablemente integrado a la
categoría de derecho humano, categoría que en el futuro no puede
perderse.

 Progresivos: Porque dado el carácter evolutivo de los derechos, en la


historia de la humanidad, es posible que en el futuro se extienda la
categoría de derecho humano a otros derechos que en el pasado no
se reconocían como tales o aparezcan otros que en su momento se
vean como necesarios a la dignidad humana y, por tanto, inherentes a
toda persona.

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3. DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.

3.1. MARCO HISTÓRICO

Antes de que la Organización atendiera el asunto de los derechos humanos,


éste se consideraba un asunto exclusivamente interno de los Estados. La
ONU ha fijado su atención en el tema desde su fundación, ya que en la "Carta
de las Naciones Unidas" se resuelve "reafirmar la fe en los derechos
fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana,
en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes
y pequeñas", además de buscar como uno de sus propósitos el de lograr "el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión".

Asimismo, no sólo se han establecido códigos de derechos humanos, sino


que también se han establecido mecanismos para su promoción y protección
así como de asistencia para que los gobiernos asuman sus responsabilidades.

Es por ello que, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las


Naciones Unidas, proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos
(DUDH).

A partir de ese momento, la comunidad internacional asume que todo


individuo, por el solo hecho de ser miembro de la especie humana, tiene un
conjunto de derechos que le son fundamentales y que obligan a todos los
demás individuos y agrupaciones humanas a respetarlos, como también de
oponerse a las leyes estatales injustas o a las costumbres agresivas.

Desde que se adoptó la "Declaración Universal de Derechos Humanos", este


tema ha sido objeto de atención o apoyo mundiales sin precedentes,
enfocándose en grupos vulnerables tales como niños, mujeres, trabajadores
migrantes, minorías, indígenas, discapacitados y otros, además de enfocarse
en tópicos tales como el apartheid, el racismo y la administración de justicia.

"... (La DUDH) como Pacto que es, es fruto del diálogo, la cesión y el
compromiso. Es, por tanto, además, modificable. Tal vez dentro de unos años
estaremos inmersos en un proceso de cambio de alguno de sus enunciados.
Tal vez las sociedades nos obliguen a reconsiderar determinados aspectos de
su contenido. Tal vez tendremos que añadir algunos artículos (...) Su
universalidad, interculturalidad y atemporalidad son discutibles. No están en
absoluto garantizadas. Es más: es posible que su revisión permanente sea la
mejor garantía de su continuidad (...) Las condiciones del Pacto son mutables,
es cierto, pero no su necesidad." Miquel Osset, Los fundamentos de los
derechos humanos desde la filosofía y el derecho. EDAI, (1998).

3.2. ESTRUCTURA Y CONTENIDOS

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La DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos) se compone de


un preámbulo y treinta artículos, que recogen derechos de carácter civil,
político, social, económico y cultural.

Artículos 1 y 2

Los artículos 1 y 2 recogen principios básicos en los que se sustentan los


derechos: libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y,


dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente
los unos con el otro (Artículo 1).

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta


Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará
distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del
país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de
un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no
autónoma o sometida a cualquier otra limitación de soberanía. (Artículo 2).

Artículos 3 al 27

Los derechos quedan enunciados en los artículos del 3 al 27, y pueden


clasificarse, según René Cassin, como sigue; los artículos del 3 al 11 recogen
derechos de carácter personal:

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata


de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o


degradantes.

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia


mientras no se pruebe su culpabilidad [...] (Artículos 4, 5 y 11.1)

Los artículos 12 a 17 recogen derechos del individuo en relación con la


comunidad:

Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a
regresar a su país.

Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.


(Artículos 13.2 y 17.1)

Los artículos 18 a 21 recogen derechos de pensamiento, de conciencia, de


religión y libertades políticas:

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Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de


religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de Creencia,
así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la
práctica, el culto y la observancia.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este


derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de
investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación
de fronteras, por cualquier medio de expresión. (Artículos 18 y 19)

Y los artículos 22 a 27 derechos económicos, sociales y culturales.

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así
como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el
vestido, la vivienda, la asistencia médica [...] (Artículo 25).

Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita,


al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La
instrucción elemental será obligatoria [...] (Artículo 26).

Artículos del 28 al 30

Recogen las condiciones y límites con que estos derechos deben ejercerse.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e


internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta
Declaración se hagan plenamente efectivos. (Artículo 28).

3.3. IMPORTANCIA DE LA DECLARACIÓN

Para poder saber la importancia que tienen los Derechos Humanos es


necesario que primero sepamos que todos somos de una manera, diferentes
de otros, esto no quiere decir que exista alguien inferior a otro, y por eso es
que existen los siguientes documentos, con el fin de que nos demos cuenta
de cómo somos y si sabemos respetarnos.

 La Declaración Universal de los Derechos Humanos


 Los Derechos de la Mujer
 Los Derechos de los Niños

Según La Declaración de los Derechos Humanos, nos dice que: ”Todos los
seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, tienen derecho
a la vida, a la libertad y a la seguridad, nadie será sometido a esclavitud, a
tratos inhumanos, todos son iguales ante la ley, no puede ser desterrado, tiene
derecho a la libre expresión, tienen derecho de buscar asilo en cualquier país,
tienen derecho a un trabajo, al disfrute de su tiempo libre, al derecho a la
educación, pero estos también tienen deberes a la comunidad.”

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4. LOS DERECHOS HUMANOS EN EL PERÚ

4.1. MARCO HISTÓRICO

En el Perú fue aprobado por resolución legislativa 13282 del 9 de diciembre


de 1959, en el gobierno de presidente Manuel Prado Ugarteche.

Los grupos de derechos humanos del Perú nacieron en su mayoría para


afrontar las inmensas violaciones a los derechos humanos que se cometieron
durante el conflicto interno entre el gobierno, Sendero Luminoso y el MRTA.
Están asociados bajo una Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, que
coordina el trabajo de los grupos a nivel nacional e internacional. Con la caída
de Fujimori los grupos han sumado el trabajo en temas puntuales tales como
la corrupción, los derechos económicos y sociales y la impunidad.

El Estado es el responsable de respetar, garantizar y promover el ejercicio de


los derechos humanos. Respetarlos significa no interferir con áreas
específicas de la vida individual; garantizarlos implica adoptar las medidas
necesarias para lograr su satisfacción en la población, y asegurar la
prestación de determinados servicios. (Solo hablado).

4.2. VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Aunque la situación de los derechos humanos en el Perú ha mejorado mucho


en los últimos años, las violaciones a los derechos humanos siguen siendo un
problema grave y permanente. Cientos de presos inocentes continúan en las
cárceles, condenados por tribunales sin rostro, sin las garantías procesales
más mínimas, y generalmente sin pruebas válidas. Las condiciones
carcelarias son pésimas, y los derechos de los familiares a visitar a los presos
comúnmente violados. La tortura y los malos tratos siguen siendo comunes, y
el sistema judicial carece de independencia y eficiencia. Gran parte de la
población del país sigue viviendo bajo estados de emergencia, donde los
derechos civiles más básicos, tales como la inviolabilidad de la
correspondencia, no existen.

En el Perú se dan muchos casos terribles de violación de derechos humanos,


empleando para este propósito normas derogadas, normas de menor
jerarquía, normas obsoletas, como arma, para ignorar lo que normas
superiores disponen para bien de los administrados, de los ciudadanos.

Hans Kelsen (1993): nos enseña en su obra "La Teoría Pura del Derecho", lo
que es la jerarquía de las normas, nos explica que en los estados hay un
conjunto de normas, pero que entre ellas hay unas que son menores y otras
que son de mayores.

En Perú como en cualquier parte del mundo civilizado existe la Jerarquía de


Normas, para que se pueda definir que normas son de obligatorio
cumplimiento, cuales prevalecen sobre otras.

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Un país que respeta los derechos humanos, la constitución y las leyes, no


aplica a sus administrados, para privarlos de los derechos que le reconoce la
Ley, una norma de menor jerarquía.

En Perú si se aplican normas de menor jerarquía, para desconocer lo que


disponga una norma mayor.

Formas de violación de los derechos humanos

 Por acción: Cuando se cometen actos que vulneran directamente los


derechos humanos. La detención arbitraria, la tortura, la ejecución
extrajudicial, la desaparición forzada de personas, el cierre de fuentes
de trabajo, el impedimento del acceso a la educación o la salud, son
algunos casos de violación de los derechos humanos por acción.

 Por omisión: Cuando el estado o sus instituciones se muestran


indiferentes frente a situaciones que reclaman su intervención. La
pasividad frente a la discriminación racial o la violencia contra la mujer,
el no garantizar el derecho a un nivel de vida digna o a la educación
intercultural, son algunos casos de una violación de los derechos
humanos por omisión.

 Por exclusión: Cuando determinados grupos sociales son


explícitamente marginados del goce de sus derechos. La violación de
los derechos humanos por exclusión puede ser sufrida a causa del
género, la religión, la raza, la nacionalidad, la clase social, la edad,
etcétera.

4.3. PRINCIPALES VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS

En el Perú de hoy, la violencia se manifiesta de múltiples formas, siendo una


de las principales la que se da debido a las diferencias socio-culturales. Los
pueblos y comunidades indígenas sufren cotidianamente violaciones a sus
derechos, sobre todo por la falta de información, no sólo de quienes ejercen
dicha violencia, sino también de las víctimas.

Estas violaciones a los derechos humanos son la expresión de un largo


proceso histórico marcado por un sistema de opresión de los pueblos
indígenas. Este sistema aún no ha sido superado, ya que, si bien iniciamos
nuestra vida republicana hace casi doscientos años, las formas coloniales de
dominación han mostrado una gran capacidad de adaptación; la última de
ellas es el modelo económico neoliberal, vigente a nivel mundial, que ha
agudizado las brechas económicas y sociales entre países y al interior de los
mismos.

Las violaciones de los derechos humanos se producen en todo el mundo. Son


muchos los temas a tratar, entre las principales violaciones de los derechos
humanos podemos destacar:

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 La violencia sexual contra la mujer


 La violencia contra la niñez
 La privación de libertad
 La denegación de justicia
 La libertad de expresión
 Las violaciones a los derechos de existencia, integridad e identidad
cultural de los pueblos indígenas
 El desplazamiento forzoso
 Las masacres
 El genocidio

5. EL DERECHO A LA VIDA

Morillo, A (2002) “La Vida es el derecho elemental y primigenio, empieza con


la fecundación del nuevo ser en el vientre de la madre y termina con la
muerte…

5.1. CONCEPTO

El Derecho a la vida es de carácter irrenunciable y resulta inherente a la


persona humana, en tal sentido resulta primordial y sobre todo ejerce un
presupuesto sobre los demás derechos (derecho a la vida es la fuente de
donde emergen todos los derechos inherentes de la persona humana). El
reconocimiento del derecho a la vida que efectúan los ordenamientos no sólo
radica en impedir que los demás atenten contra el individuo, pues
comprenderlo así sería una visión parcial de su concepción, es por ello que
otros autores se inclinan por señalar además que este derecho debe ser
comprendido además como un derecho a vivir de tal manera que el ser
humano pueda realizar su proyecto de vida vital, es decir, que se den ciertas
condiciones de vida , situación esta última que diferentes ordenamientos lo
están tomando ya en cuenta y que ha originado encontrados debates en los
distintos órganos jurisdiccionales quienes protegen el derecho a la vida en su
más pura acepción como un derecho indisponible y quienes conciben ya al
mismo como un derecho disponible. Doc. M. Miranda (artículos cristianos,
2007).
5.2. AMPARO CIVIL DEL DERECHO A LA VIDA.

Diez Picazo y Gullón señalan que la vida: "Es el bien básico y esencial de la
persona, fundamento y asiento de todos los demás. Pero el hombre no tiene
un poder sobre su propia vida total y absoluto, que en su formulación
consiguiente legitimaría el suicidio. La vida no posee un valor puramente
individual, sino familiar y social. De ahí que el ordenamiento jurídico debe
negar a la persona poder de quitarse la vida"

Artículo 2º. Constitución Política del Perú


Toda persona tiene derecho:

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1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre


desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le
favorece.

Artículo 3º. De la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

"Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su


persona".

5.3. PROBLEMÁTICAS FRENTE AL DERECHO A LA VIDA

El Derecho a la Vida, al igual que otros derechos humanos, no es un derecho


absoluto o ilimitado; puede sufrir restricciones al colisionar o entrar en conflicto
con otros derechos. Esto puede ocurrir en determinadas circunstancias
“límite”. En tales circunstancias corresponde al legislador establecer cuáles
serán los derechos que deben prevalecer. Los límites que el sistema jurídico
ha recogido en relación al derecho a la vida de las personas, son la pena de
muerte, la legítima defensa y el estado de necesidad; en el caso del derecho
a la vida del concebido, el límite es el aborto”.

Efectivamente la concepción, el nacimiento y la muerte han sido justamente


denominadas por ilustres tratadistas como "fronteras extremas de la vida”.
Dichas fronteras o límites, se encuentran en constante delimitación, y que en
muchas ocasiones ha originado un problema arduo e incluso difícil de resolver
por sus complejas connotaciones e implicancias.

5.3.1. EL ABORTO

El aborto es la segunda causa de muerte materna, la TMM (tasa de mortalidad


materna) es de 410 por 100.000 nacidos vivos.

Frente a esta situación existen dos posiciones:

A. Posición Mortícola.- La cual afirma que la madre tiene pleno derecho sobre
la vida de sus hijos. Esta posición nacida del Derecho Romano sustenta la
teoría que el concebido es "viscerum matris", es decir, víscera de la madre.

Del Castillo Murrugarra expresa que "el aborto legal viene a constituir un
medio de control de la natalidad, tornándose en el equilibrador entre
crecimiento demográfico y el factor económico”.
Esta posición sostiene que como el ser humano tiene derecho de procrear, es
decir, es libre de tener relaciones sexuales, en consecuencia también es libre
de determinar si esa relación tiene como fin la concepción o solamente la
satisfacción del instinto sexual, decir partiendo de la antiquísima concepción
que el feto es víscera de la madre se lleva a sostener bajo una expresión
mucho más refinada, que al ser la persona libre en sus decisiones y sobre
todo en tener o no relaciones sexuales en consecuencia también podrá decidir

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libremente si esa relación sexual sostenida debe llegar a su fin es decir a la


concepción o al nacimiento del ya concebido.

B. Posición Vitalista.- Considera que, al considerarse al concebido como


sujeto de derecho "para todo cuanto le favorece" (Cfr. Artículo 1º del Código
Civil Peruano), éste es titular, único e incondicional, del derecho a la vida, es
decir es un ser independiente y separado de la madre, y por tanto la madre
no puede decidir ya sobre él.

5.3.2. LA EUTANACIA

Otra dificultad vinculada al derecho a la vida es la eutanasia, proviniendo de


las voces griegas eu (bueno) y thanatos (muerte), es decir “muerte buena”.
Este concepto se degeneró a tal forma que se pensaba que la población en
exceso debía eliminarse, así como los miembros menos necesarios, lo que
recaía lógicamente en los viejos y los infantes.

El cristianismo se ha enfrentado a esta desviación y actualmente el problema


de la eutanasia conduce de manera directa a una controversia fundamental
de la existencia humana, el de propagar o no la suspensión de la vida de quien
se encuentra afectado de un mal irreversible y/o dolor insoportable (situación
que en los últimos años ha causado encendidos debates con rotundas
manifestaciones tanto a favor como en contrario); esta puede ser: a)
Eutanasia Pasiva o Indirecta: Cuando se deja que el enfermo muera y b)
Eutanasia Activa o Directa: Cuando se mata al paciente.

Frente a la problemática de la eutanasia, debemos precisar entre la aplicación


de un tratamiento médico donde es inadmisible la eutanasia; y la prolongación
artificial de la vida humana, en donde lo único que cabe es que la naturaleza
siga su proceso normal. El ser humano nace, crece y muere. Es contrario al
más elemental sentimiento de lo justo y lo bueno prolongar la agonía de un
enfermo, pero para proceder a ello, es necesaria, previamente, una
autorización judicial. Tal posición ha asumido la jurisprudencia comparada.

Para el caso peruano en nuestro Código Penal se regula el “homicidio


piadoso” y lo tipifica en su art. 112º del modo siguiente:

"El que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera
expresa y consciente para poner fin a sus intolerables dolores, será reprimido
con pena privativa de libertad no mayor de tres años".
Este tipo legal resulta una figura delictiva bastante atenuada, si la
comparamos con el homicidio simple (art. 106 del mismo cuerpo normativo) el
cual condena al sujeto activo con una pena privativa de libertad no menor de
seis, ni mayor de veinte años.

Las legislaciones penales han abordado el problema de la muerte buena


desde dos ángulos primordialmente, ya sea sancionándola o eximiendo de
responsabilidad. Actualmente muchas tratadistas han contemplado que el
derecho a la vida no se limita solamente al estado biológico de la existencia,

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sino al de vivir con ciertas condiciones mínimas, y es por ello que en


determinadas circunstancias, la persona puede decidir tener una muerte
digna, evitando la prolongación artificial de la agonía.

Sin embargo, esto no resulta tan sencillo pues no siempre se puede hablar de
sufrimiento del enfermo, que es uno de los presupuestos del acto eutanásico;
al respecto solo basta imaginarse el caso referido al estado de coma
prolongado donde el enfermo no está consciente, y no es posible admitir si
existe o no sufrimiento, y por lo tanto, poner fin a un coma prolongado e
irreversible no debería ser definido como "eutanasia”.

Se afirma que: "de hecho, parece legítimo hablar de "derecho a la muerte",


expresión que no designa el derecho de procurarse o de hacerse procurar la
muerte como se desea, sino el derecho de morir con toda serenidad, con
dignidad humana y cristiana”.

La finalidad del acto eutanásico es aquel de provocar la muerte, mientras el


dejar morir significa no poner en obra aquellos medios terapéuticos que
podrían sólo prolongar la agonía del paciente, sin una razonable esperanza
de suceso.

5.3.3. SUICIDIO

La palabra suicidio proviene de las voces latinas: sui "sí mismo" y caedere
"matar", lo cual significa, ultimarse deliberadamente.

a) Suicidio Indirecto.- Consiste en no querer y procurar la muerte propia,


sino en permitirla, siendo denominada "sacrificio de la vida". Tal es el
caso de los Kamikazes japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

b) Suicidio Directo.- Es el más importante porque es realizado y querido


por el propio individuo., sostienen que, si el hombre tiene derecho a
la vida, también tiene derecho a morir, por la facultad que goza de
disponer de ella.

Otros, sostienen que el individuo carece de la facultad de quitarse la vida por


dos razones:

a) La vida representa un bien no sólo para el hombre, sino también para


la sociedad, familia y el Estado.

b) Si bien la ley no pena el suicidio, lo considera un acto ilícito,


demostrándolo al tipificar la instigación o ayuda al suicidio (artículo 113º
del Código Penal Peruano).

Más allá de toda elucubración teórica, debemos recordar que la vida es un


valor que todos debemos respetar, incluso por aquel que pretenda matarse.

5.3.4. LA PENA DE MUERTE

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Solís Espinoza (Política penal y política penitenciaria, septiembre, 2008)


apunta que: "La pena es la restricción o eliminación de algunos derechos,
impuesta conforme a ley por los órganos jurisdiccionales competentes, al
culpable de una infracción penal”. Otros opinan que la pena es un mal jurídico
con el que se amenaza a todas las personas, y se aplica a los que delinquen
en calidad de retribución de los actos cometidos, cuyo fin primordial es el
impedir la comisión de otro delito.

Dentro de la variedad de penas existentes encontramos la de muerte, que ha


sido objeto de porfiadas discusiones, creyéndose que la seguridad social se
puede lograr por otros medios compatibles con la vida de los criminales. El
mencionado problema no puede ser resuelto en un plano puramente jurídico
y técnico, pues además se trata de una discusión moral cuya solución servirá
para la aceptación o no de la pena capital.

En nuestros días encontramos dos posiciones contradictorias:

1) Los mortícolas, entre ellos Ruiz Funes (1965: 99) expresa: "Al analizar
el fin básico de la pena nos daremos cuenta que es su carácter
expiatorio, significando que el malhechor merezca, antes que otra cosa,
un castigo, proporcionado al mal que cometió, afirmando una
equiparidad entre el delito y la pena por ser justo, no cabiendo duda
que ante la gravedad de ciertos delitos la muerte aparece, según ellos,
como lo más lícito logrando de esta manera la defensa social, explicado
por el criterio de peligrosidad".

2) Los abolicionistas, en contra de la pena capital. Quintiliano dice: "Si los


culpables pueden corregirse... será más útil a la República salvarlos
que castigarlos con la muerte”. Esta teoría ha ido ganando terreno y en
la actualidad la tendencia de los países democráticos es abolirla, por
esta razón las NN.UU., con la resolución No. 2857 del 20 de diciembre
de 1971, vio la conveniencia de abolir la pena de muerte en todos los
países.

En nuestra Carta Magna la pena de muerte, tal como lo prescribe el art. 140,
"sólo puede aplicarse por el delito de traición a la patria en caso de guerra, y
del terrorismo, conforme a las leyes y a los tratados de los que el Perú es parte
obligada".

Es conocido que la finalidad de las penas debe dirigirse a la readaptación del


criminal. Es del todo inadmisible sostener que la seguridad social de un Estado
reposará sobre los cadáveres de los ejecutados por esta pena, que no debe
pasar de la oscura historia de la sociedad y del Derecho. La pena de muerte
no readapta al criminal.

6. DERECHO A LA IGUALDAD

6.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

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Desde una perspectiva histórica su génesis se remonta al acta de


Independencia de los Estados Unidos de fecha 4 de Julio de 1776, en donde
se proclamo lo siguiente:

«Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres han sido
creados iguales...»

«Ningún hombre o grupo de hombres tiene derecho, privilegio o ventajas


exclusivas o separadas de la comunidad"

Asimismo, en el artículo 1 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del


ciudadano (Francia, 1789) se estableció que:

"Todos los hombres nacen y viven libres e iguales en derechos; las


distinciones sociales solo pueden fundarse en la utilidad común"

Igualmente en el artículo 6 del citado texto se señalo que: "La ley es la


expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen el derecho de
concurrir a su formación personalmente o por representantes. Ella debe ser la
misma para todos, lo mismo cuando proteja como cuando castigue. Siendo
todos los ciudadanos iguales ante ella, son igualmente admisibles a todas las
dignidades, cargos y empleos públicos, según su capacidad, sin otra distinción
que la de su virtud o la de su talento".

En ese contexto, el principio de igualdad quedo subsumido dentro del principio


de legalidad. Por consiguiente, se consideraba como iguales a aquellos a
quienes la ley considera como tales y diferentes a aquellos otros a quienes
ella misma diferenciara.

En ese sentido se consideraba que la ley era igual para todos, porque esta
reunía las características de universalidad y generalidad.

6.2. ¿QUÉ ES LA IGUALDAD?

La igualdad, como definición práctica, podría ser: “ausencia de total


discriminación entre los seres humanos, en lo que respecta a sus derechos”.
Pero consideramos que no basta con esto, sino que es un tema mucho más
amplio, y que abarca tantos factores, que puede, en muchos casos, llegar a
determinar nuestras vidas.

La desigualdad ha estado presente desde el principio de los tiempos, y los


pueblos han mantenido una lucha constante contra ella aunque en muy pocas
ocasiones consiguieron la igualdad propuesta, y fue durante la Revolución
Francesa, cuando se alcanzó su integridad como concepto y empezó a ser
un valor defendido globalmente, representado en el lema: “Libertad, igualdad
y fraternidad”.

6.3. AMPARO CIVIL DEL DERECHO A LA IGUALDAD

16
Derecho

Este derecho se encuentra previsto en nuestra carta magna en el inciso 2 del


Artículo 2 de la Constitución vigente que a la letra dice. "Que toda persona
tiene derecho a la igualdad ante la Ley. Nadie debe ser discriminado por
motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o
de cualquiera otra índole".

De manera concordante y con sujeción a lo establecido en la cuarta


disposición final y transitoria de la constitución, el derecho objeto de
comentario se encuentra contemplado en los artículos 1,2,13 y 24 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos En nuestro país su
regulación constitucional se inicia en la constitución de 1823.

6.4. LA IGUALDAD ANTE LA LEY

A la denominada igualdad ante la ley, hay que confrontarla en la praxis con la


denominada igualdad real; lo que se traduce en la verificación efectiva de todo
aquello que la primera enuncia. Se trata de comprobar de qué modo ello se
cumple en función de una serie de condicionamientos de carácter económico,
social cultural, etc. (Shikry Gama 1986).

Nuestra constitución Política del estado, que reconoce una cláusula general
que establece la igualdad de todos los peruanos ante la ley y prohíbe realizar
discriminaciones por razones personales o sociales. Esta cláusula se
encuentra recogida en el art. 2 de la Constitución Política del Estado que
recoge los derechos fundamentales de la persona Humana.

El derecho a la igualdad reviste, por ello, un carácter genérico en la medida


que se proyecta sobre toda las relaciones jurídicas y, muy en particular sobre
lo que se realizan entre los ciudadanos y los poderes públicos.

El dato real es el hecho incontestable de que los ciudadanos se hallan, en


realidad, en una situación de desigualdad: Podrán ser iguales ante la ley pero
no lo son en la realidad.
En tal sentido la igualdad es un principio que intenta colocar a las personas
en situaciones idénticas, que viene a ser el atributo que tiene toda persona
para ser tratado ante la Ley con las mismas condiciones que a sus semejantes
que se encuentren en las mismas situaciones. Esto es que a toda persona el
estado le otorga derechos y obligaciones de manera que de igual forma se lo
trata ante la Ley sin distinción alguna.

Sin embargo la igualdad ante la Ley no impide otorgar un trato desigual a los
ciudadanos de acuerdo a determinadas circunstancias o condiciones lo que
puede ser por situaciones de hecho, por la finalidad, lo cual implica que dicha
finalidad sea razonable, es decir, admisible desde la perspectiva de los
preceptos, valores y principios constitucionales, que al concurrir estas
circunstancias, el trato desigual será admisible y por ello constitutivo de una
diferenciación constitucional legítima.

6.5. DISCRIMINACIÓN EN EL PERÚ

17
Derecho

Es difícil creer que hoy en día en un mundo tan globalizado como en el que
vivimos, siga existiendo gente que no tolera a personas diferentes a ellas.

Y con diferentes nos referimos a religión, origen, raza, forma de ser y de


hablar, costumbres, edad, sexo, etc. y parece increíble que pase sobretodo
en nuestro país que tiene, desde la época colonial, una enorme diversidad
cultural y étnica.

Lo peor es que esta discriminación y separación entre razas y grupos socio-


económicos hace que nuestro país no pueda avanzar. Hoy en día el Perú tiene
una de las economías más fuertes, ya que como a otros 3 países más la crisis
mundial financiera no nos afectara mucho. Pero estos buenos momentos de
la economía peruana no se ven reflejados en la sociedad por este gran
problema. Y es que nadie hace nada por nadie y las clases sociales no se
juntan y unen para poder sacar este país, que es de todos, adelante. Y
progresar juntos.

En el Perú se ve y hay discriminación en todos lados. Todos hemos sido


discriminados y hemos discriminado alguna vez, por distintas razones y
motivos. Se escucha los insultos cholo, gringuito, pitucos, serrano, etc.

Todos estos términos que se ah mencionado son muy ofensivos para las
personas que las reciben. Ya que al ser discriminado ya sea consciente o
inconscientemente se crea un odio o un resentimiento contra la persona o el
tipo de persona que lo trato así.

7. DERECHOS A LA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y DE RELIGION

7.1. DEFINICION DE LIBERTAD DE CONCIENCIA

Se sabe que libertad es la facultad y derecho de las personas para elegir de


manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad.
Conociendo que es libertad, definiremos la conciencia para luego desarrollar
un contenido jurídico de la misma, en la línea del concepto jurídico de libertad
de conciencia.

Desde que la libertad que tratamos es de conciencia, hay que comenzar


caracterizando a esta última. El Diccionario de la Lengua Española dice sobre
el vocablo conciencia:
La conciencia es, por tanto, la propiedad del espíritu humano de percibirse a
sí mismo en el mundo, como un ser que trabaja con ideas y, específicamente,
con contenidos de conocimiento de la realidad, de la ética y de su propia
existencia. La conciencia es un acto: existe si nos percibimos en el mundo. Si
no, no existe. Puede ser interrumpida cuando se pierde la conciencia, es decir,
se cae en la inconsciencia.

Partimos de la premisa que la conciencia es el sustento en el que se


desarrollan dos tipos de actos, los propiamente de conciencia y los actos

18
Derecho

religiosos; por ello, las libertades que se despliegan, tienen como sustrato
necesario a la conciencia. Según el profesor Hervada, "lo que llamamos
conciencia es el dictamen de lo que moralmente puede hacerse u omitirse en
una situación concreta en la que se encuentra el hombre. El rasgo
fundamental de la conciencia reside en que aparece en la actuación singular
y concreta. No consiste en enunciados generales, sino en el juicio de deber
respecto de la conducta concreta que el sujeto está en trance de realizar...
está realizando... o ha realizado".

La conciencia hace posible que la persona ponga atención a sus sensaciones,


las organice de manera congruente y aprenda a tomar responsabilidad por las
acciones derivadas de estas y sus respectivas consecuencias ,es posible
afirmar que la persona posee conciencia y que esta cumple, por decirlo de
alguna manera, diversas funciones, siendo una de ellas la de discernir entre
lo que está bien y lo que está mal… esta conciencia actúa como órgano de
sentido en tanto que le permite a la persona juzgar su comportamiento y la
congruencia del mismo en relación con los principios éticos y morales. Cuando
la persona elige debe hacerlo de manera consciente, pues al optar por algo
no solo están en juego los valores y principios que defiende en relación con la
elección que hace, también es responsable por las consecuencias que dicha
elección implica.

El juicio de la conciencia es un juicio práctico, o sea, un juicio que ordena lo


que el hombre debe hacer o no hacer, o bien, que valora un acto ya realizado
por él. Es un juicio que aplica a una situación concreta la convicción racional
de que se debe amar, hacer el bien y evitar el mal.
El juicio de la conciencia muestra en última instancia la conformidad de un
comportamiento determinado respecto a la ley; formula la norma próxima de
la moralidad de un acto voluntario, actuando «la aplicación de la ley objetiva
a un caso particular».

El ser humano debe estar en la capacidad de asumir las consecuencias de


sus propios actos, de ser responsable en las decisiones que toma, pero esas
decisiones deberían surgir de un juicio de conciencia, que tome en cuenta su
propia realidad pero también la realidad de los otros. “Lo que determina las
conductas del sujeto, tanto de cara a sí mismo como en relación a lo otro y a
los otros, viene necesariamente predeterminado por la percepción tanto de la
propia identidad como de la propia historia”.
En tal sentido, la conciencia es una dimensión de la persona en donde radican
una serie de actos denominados juicios, que implican un discernimiento, una
ponderación de valores, creencias, intereses, necesidades y ese juicio se
forma en libertad, pues solo así la persona puede ser responsable.

El Tribunal Constitucional ha optado por un principio formal de definición.


Decisión en conciencia es “aquella decisión seriamente moral (esto es,
orientada conforme a las categorías de lo bueno y lo malo) que el individuo en
una situación determinada experimenta como vinculante para sí e
incondicionalmente obligatoria en su interior, de modo que no podría actuar
en contra de ella sin forzar seriamente su conciencia.

19
Derecho

Respecto al segundo punto sobre un contenido jurídico de conciencia,


coincidimos con Prieto Sanchís cuando señala que: “Tal vez el más primario
o radical de los derechos humanos sea aquel que corresponde a toda persona
para poder escoger o elaborar por si misma las respuestas que estime más
convenientes a las interrogantes que le plantea su vida personal y social, de
comportarse de acuerdo con tales respuestas y de comunicar a los demás lo
que considere verdadero. Esta es la que suele llamarse libertad de
pensamiento o de conciencia, que no es obviamente una mera facultad interna
o psicológica, esfera en la que por fortuna el Derecho y el poder se muestran
incompetentes sino una facultad practica y plenamente social que protege al
individuo frente a las coacciones o interferencias externas que pudiera sufrir
por comportarse de acuerdo con sus creencias o convicciones”.

A propósito de una sentencia del Tribunal Constitucional Español del año


1982, en donde se define a la “libertad conciencia como aquella que supone
no solamente el derecho a formar libremente la propia conciencia, sino
también a obrar de manera conforme a los imperativos de la misma", señala
este autor que “aunque resulte obvia, esta perspectiva confiere a la libertad
de conciencia un contenido extraordinariamente amplio que convierte a este
derecho fundamental en un "derecho expansivo" una cláusula abierta
dispuesta a brindar tutela ius-fundamental a un número casi ilimitado de
conductas.

Por lo tanto, existirán casos, como la objeción de conciencia, en donde lo que


atañe al derecho no será solo la conducta exteriorizada sino el juicio que la
persona haya hecho, de manera que en virtud del mismo el Estado le exonere
de determinada conducta legal, para justamente garantizarle esa dimensión
interior y con ello su despliegue y auto – determinación.

Con ello, se desprende que la conciencia está estrechamente ligada a la


persona, a la moral y a la racionalidad de la misma, en cuanto a su juicio-
discernimiento. Sin embargo, esa racionalidad no se opone a lo natural de ser
persona. La conciencia además de los elementos objetivantes, tiene una
connotación de auto – referencia, como volver sobre uno mismo, sobre la
propia condición, esencia e identidad.

Algunas instituciones diferencian la libertad de conciencia de la religiosa,


señalando que la primera versa solo sobre ideas mientras que la segunda
sobre creencias. Esta distinción no nos parece adecuada pues, como hemos
visto, las ideas pueden tener connotación religiosa o no, y en ello radica la
diferencia. Asimismo, una creencia o convicción en la mayoría de los casos
suele tener un trasfondo religioso, una relación con lo divino, aunque puedan
existir casos que no tengan dicho trasfondo; sin embargo, ello nos remite
necesariamente a definir lo que consideramos como religioso y, como
veremos, el contenido de ambas libertades es distinto.

La libertad de conciencia se funda en la de pensamiento pues la conciencia


humanamente hablando no se forma en imágenes o valores abstractos sino

20
Derecho

que se categoriza y digiere a través del pensamiento como actividad


intelectiva de la persona. En esa línea, “la libertad de pensamiento seria la
libertad que todo individuo tiene de ejercitar libremente su pensamiento y
dirigirlo hacia la búsqueda de la verdad esencial, de un conocimiento particular
sobre ciertas materias sobre todo aquello que sea objeto de su interés”. No
obstante, la libertad de pensamiento puede versar sobre conocimientos que
no tienen que ver con lo moral, ético y religioso. Este es el punto gravitante
que hemos mencionado, para atender a la libertad de conciencia: “la libertad
de conciencia ofrece un elemento adicional (respecto a la libertad de
pensamiento y de religión) que aparece perfilado por su dimensión ética. Se
trata, por tanto, de la proyección de esa libertad radical, la libertad de
creencias, que se manifiesta en el comportamiento personal y que cabria
interpretar como la libertad de actuar con las propias creencias o
convicciones”.

Así, la libertad de conciencia es un derecho individual, constitucional “que


protege la facultad de disponer de un espacio de privacidad totalmente
sustraído a la imperatividad del Derecho”. Esto no significa que, en algunas
ocasiones, la libertad de conciencia sea imperativa frente al Derecho haciendo
que ese espacio personalísimo impere, por lo que significa para la persona la
custodia del mismo. Aunque la importancia de esta libertad este ligada al libre
desarrollo de la personalidad e identidad, no significa que la libertad de
conciencia se confunda con estos derechos; por el contrario, en la esfera de
la libertad de conciencia se forman estos dos últimos, pues “la conciencia no
es otra cosa que la percepción por el sujeto de sí mismo como radical libertad
que solo tiene una forma posible de desarrollarse: en libertad”.

7.2. DEFINICION DE LIBERTAD DE RELIGION

Hasta este punto hemos definido la libertad de conciencia, pero también


hemos adelantado que la libertad religiosa tiene como sustrato a la conciencia,
es decir, las creencias de orden religioso (porque queda claro que pueden
existir creencias que no tengan connotación religiosa, lo cual deberá ser
determinado en el caso concreto). Estas creencias nacen y prosperan en la
conciencia de la persona, con lo cual habrá que determinar qué es lo
“religioso”, en otras palabras, qué implica que algo tenga connotación o
trasfondo religioso y pueda ser reconocido dentro del ejercicio de la libertad
religiosa. Como dice Llamazares, “toda cosmovisión o sistema de ideas y
creencias puede ser religiosa o no religiosa (teológica o no): el género es el
sistema de ideas y creencias y la especie su carácter teológico o no”.

La libertad religiosa como derecho fundamental de todo ser humano va a ser


el eje sobre el que la Iglesia articulará su posición jurídica en el Estado,
propiciando y buscando que el Estado garantice ambientes y espacios para
su ejercicio. Así, como dice Mosquera, se entiende que “la libertad de religión
comporta el derecho fundamental de todo individuo de formar parte de una
determinada confesión religiosa, de creer en el dogma y la doctrina propuesta

21
Derecho

por dicha confesión, de manifestar pública y privadamente las consecuentes


convicciones religiosas y de practicar el culto”.
Esta libertad se desarrolla cuando la persona tiene como posible la formación
de su propia conciencia, de sus ideologías, postulados y creencias, de tal
manera que estas no deben ser impuestas por la fuerza.

Algunos autores señalan que la libertad religiosa no es un solo un derecho


fundamental sino a la vez un principio, sin embargo, no vamos a desarrollar el
tema de los principios y su relación con los derechos fundamentales. Solo
diremos, siguiendo a Palomino, que “en tanto principio, la libertad religiosa es
un principio social de configuración estatal que plantea determinadas
directrices a los poderes públicos en su relación con las manifestaciones
individuales y colectivas de religiosidad. El derecho es anterior al principio y
está orientado hacia la persona humana sobre el Estado; esto en virtud de la
primacía de la persona humana sobre el Estado. En consecuencia, siendo el
derecho de libertad religiosa el fundamento del principio de libertad religiosa,
y siendo que la primacía de la persona humana es el fundamento del derecho
de libertad religiosa, entonces dicha primacía es el fundamento ultimo del
principio de libertad religiosa”.

Un punto importante sobre la libertad religiosa es que, así como ella está
plenamente garantizada constitucionalmente y dotada de contenido a través
de reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional, no es menos cierto que
como toda libertad está sujeta a los limites que le son propios, es decir, el
orden público y las buenas costumbres, pues “toda libertad puede y debe tener
límites por razón del bien común”.

La libertad religiosa es un derecho constitucional y fundamental que se


condice con la estructura propia de ser persona, por ser un ser que busca o
tiene un anhelo de trascendencia pues, en la línea de lo desarrollado en
puntos previos, “la libertad religiosa no se basa en la disposición subjetiva de
la persona, sino en su naturaleza misma”. Pero, además, es un derecho de
naturaleza subjetiva en tanto que se predica de la persona humana, en
concreto y no de un grupo pues, aunque puedan compartir las mismas
creencias, la religiosidad se manifiesta de distintas maneras.

Por ello consideramos que la libertad religiosa contiene elementos de


intersubjetividad y externalidad, es decir, que es propia de los seres humanos
individualmente hablando y se exterioriza en actos de fe, como un acto intimo
de la persona. De allí que la libertad religiosa contenga estos dos atributos;
más que facultades porque profesar la fe mediante actos de culto son atributos
personales con incidencias comunitarias, al exteriorizarse. Como dice Busso,
“el derecho a la libertad religiosa no es el derecho que otorga la verdad que
posee una persona, sino que es un derecho de la persona… La libertad
religiosa ubicada como derecho subjetivo, exige una doble obligación: primero
buscarla racionalmente y luego adherirse a la verdad conocida ordenando
toda su vida según esas exigencias de la verdad”.

22
Derecho

Coincidimos con Llamazares cuando afirma que el derecho de libertad


religiosa es derecho para tener fe religiosa y para no tenerla, lo que ha hecho
pensar a algunos que, como incluido en la no fe religiosa, también estaría
comprendido en el derecho de libertad religiosa el derecho a tener
convicciones o creencias no religiosas e incluso anti religiosas (ateísmo),
invirtiendo así la relación lógica: desde este punto de vista, el género seria
justamente la libertad religiosa y la libertad de conciencia (ideológica o de
pensamiento) la especie; la regulación de la libertad religiosa el Derecho
común y la regulación de la libertad de conciencia el Derecho especial. Pero
esta argumentación es artificiosa, retorcida y contraria a las leyes más
elementales de la lógica. Lo incluido en el derecho de libertad religiosa es el
derecho a no tener creencias religiosas, pero nada más, no a tener otras
convicciones y otro sistema de ideas y creencias. Lo incluido en el derecho de
libertad religiosa, aparte del derecho a tener religiosas, es la pura negatividad:
a no tener creencias religiosas y a no ser obligado a tenerlas; pero no a tener
unas u otras ideas y creencias no religiosas, que es parte del contenido del
derecho de libertad de conciencia (ideológica o de pensamiento), en el que
ambas alternativas, religiosas y no religiosa, tienen contenido positivo.

Siguiendo la cita, la libertad religiosa no solo permite creer u optar por una
serie de creencias o credo de orden religioso o teológico, en sentido amplio,
sino además la posibilidad de no tener creencias, como por ejemplo sería el
caso del ateo o el agnóstico, ya que la libertad de religión “ampara el libre
ejercicio de creencias, incluyendo aquí la libertad de tener o no tener una
creencia –aspecto esencial de este derecho que protege tanto a la
manifestación positiva de religiosidad como a la opción agnóstica o atea”.

En tal sentido, la libertad religiosa opera necesariamente sobre la base de la


conciencia, de allí que la búsqueda de la verdad y su relación con la moral
sean parte de la misma. Sin embargo, la respuesta a la que se llegue
dependerá de la persona, en la medida que si ésta decide acogerse y
adherirse a una creencia de tipo religioso, es decir, en lo divino, dicha libertad
se expande a “formar parte de una determinada confesión religiosa, de creer
el dogma y la doctrina propuesta por dicha confesión, de manifestar pública y
privadamente las consecuentes convicciones religiosas y de practicar el culto.
Como todo derecho de libertad, el derecho a la libertad religiosa tiene una
vertiente negativa, que garantiza la libertad de cada persona para decidir en
conciencia que no desea tomar parte en actos de naturaleza antes descrita”.

7.3. JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL PERUANA

La objeción de conciencia y la sentencia N° 0895-2001-AA/TC


Con fecha 19 de agosto de 2002, el señor Lucio Valentín Rosado interpuso
recurso de agravio contra la sentencia de la Primera Sala Civil de la Corte
Superior de Justicia de Lambayeque, que declaró improcedente la acción de
amparo que interpuso contra el Hospital Nacional Almanzor Aguinaga,
solicitando que no se le obligue a prestar servicios los días sábados, por
vulnerar sus derechos constitucionales a la libertad de conciencia y religión.

23
Derecho

El Tribunal Constitucional declaró fundada la acción de amparo ordenando


que el demandante no trabaje los días sábados, debiendo la demandada
adoptar las medidas necesarias para compensar las inasistencias. Sin
embargo, la sentencia contó con dos votos singulares de los magistrados Rey
Terry y Marsano Revoredo, quienes votaron en el sentido de declarar
infundada la demanda. Para efectos del presente trabajo nos interesan los
fundamentos en los que el Tribunal Constitucional reconoce la objeción de
conciencia como parte del contenido de la libertad de conciencia.

En síntesis, la sentencia puede resumirse en los siguientes puntos:

 El Tribunal Constitucional establece que la libertad de conciencia se da


en virtud de ideas mientras que la de religión tiene como contenido las
creencias lo cual, como hemos desarrollado, no es el planteamiento
más certero si se considera a la persona como una unidad y no una
entidad de compartimientos estancos.

 Afirma que la libertad de conciencia y la libertad de religión tienen


contenidos distintos pero no desarrolla un contenido del concepto
conciencia; más bien el Tribunal relaciona en sus fundamentos la
libertad de conciencia con el libre desarrollo de la personalidad y,
cuando se refiere al contenido de la libertad religiosa, se señala que la
vertiente negativa de dicho derecho garantiza una decisión “en
conciencia”.

 El caso recurrido se trataba de un caso de libertad religiosa, para no


laborar los días sábados, en virtud a un mandato religioso del
recurrente, que no le permitía laborar dichos días.

 El Tribunal señala que “existen determinadas circunstancias que


pueden importar el dictado de una obligación cuya exigencia de
cumplimiento riñe con los dictados de la conciencia o de la religión que
se profesa”; las que pueden provenir de un mandato legal o
constitucional.

 El Tribunal acude prima facie a la doctrina de los derechos no


enumerados para fundamentar la creación de la objeción de
conciencia, argumentando la finalidad del artículo 3° de la Constitución
que reconoce dicha doctrina y distinguiendo los contenidos nuevos de
los implícitos de un derecho, para determinar cuándo se debe
configurar un derecho nuevo; sin embargo, el Tribunal termina
señalando que el uso del artículo 3° no debe hacerse cuando exista
algún derecho cuyo contenido pueda abarcar esa nueva manifestación
que se presenta, a fin de no desvirtuar la aplicación de la cláusula
contenida en el artículo 3° de la Constitución, debiendo quedar está
reservada para reconocer derechos que requieran protección del más
alto nivel.

24
Derecho

 Se afirma que la libertad de conciencia tiene un contenido nuevo, cual


es, la objeción de la misma y de no reconocerse esta, se afectaría la
psique y dignidad de la persona. El razonamiento del Tribunal enlaza
las convicciones personales con criterios de conciencia kque pueden
provenir de la particular confesión religiosa.

 Señala que el ejercicio de la objeción de conciencia es de carácter


excepcional por tratarse de un permiso para el no cumplimiento de un
mandato general, de lo contrario, a criterio del Tribunal, se estaría
relativizando la fuerza de los mandatos jurídicos, por lo que se exige
una comprobación fehaciente de la causa alegada.

Sobre los votos discordantes, conviene destacar algunos fundamentos. El


magistrado Guillermo Rey Terry, sostiene la posición que no es
constitucionalmente compatible con la libertad de conciencia y de creencia
solicitar un trato privilegiado, que consiste en no trabajar un día de la semana
por opciones de carácter religioso. Si bien reconoce como atributos
fundamentales, no alcanzarían para la exoneración del trabajo solicitado.

Por su parte, la magistrada Delia Revoredo Marsano sostuvo en dicha


sentencia, que el hospital no impidió al accionante ejercer sus derechos de
conciencia y de optar por una determinada religión, siendo que la exigencia
del hospital es que justamente labore algunos días sábados, lo cual es
precisamente el punto neurálgico de la cuestión, pues si el accionante
pertenece a la Iglesia Adventista, parte del problema es que no puede laborar
dicho día, y esa solicitud de exoneración la realiza como un ejercicio de la
libertad religiosa.

CONCLUSIONES

Con el presente trabajo llegamos a dos conclusiones:


1. Que no hay respetos a derechos humanos en los lugares más alejados
del Perú y de menos recursos, pero sí para aquellos que hacen las
normas, los que están en el poder y quienes tienen poder económico
cuántos niños, jóvenes, madres, etc. (de bajos recursos) han
desaparecido por la acción armada que sufrió el Perú, sin hacer nada por
ellos la clase gobernantes, y si lo hacen es por hacer aparentar que están
cumpliendo su labor como gobernante. Pero sí que se entera todo el país,
y ponen en zozobra al Perú cuando una persona de altos recursos es
secuestrada o está perdida, esto no quiere decir que no se debe de
respetar los derechos de ellos, sino que si estamos en una sociedad

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Derecho

democrática donde hay igualdad entre todos debe haber igualdad y


protección para todos los súbditos del Estado.
Asimismo creemos que este reconocimiento tiene que ser parte de todos,
no solo de quien está constituido como autoridad. Porque sería muy fácil
exigir el cumplimiento por parte de las autoridades y evitar aludir al propio.
2. Que la democracia es la mejor forma de vida. Esta requiere eliminar toda
clase de violaciones a los derechos humanos, ya que se basa en su
respeto, defensa y promoción de desarrollo, de paz y de seguridad para
todos los hombres.

RECOMENDACIONES

La manera de lograr que nuestros derechos sean conocidos y respetados, es


a través de:

1. Da a conocer brindando información masiva sobre los procesos


nacionales e internacionales que se están dando para el reconocimiento
de los derechos fundamentales como el de la vida, igualdad tanto zonas
indígenas como de todos los ciudadanos peruanos siendo así posible que
se eviten diferentes abusos y poder denunciar los mismos.

26
Derecho

Habría que tomar conciencia que para que el Perú avance y no vayamos
en retroceso, tiene gran importancia respetar la dignidad del otro y
reconocer en cada uno aquellos derechos que brotan de su propia
condición natural de persona humana.

2. Reconocer que es un acto de violación a los derechos humanos como el


de la libertad de conciencia siendo eta posible se estaría respetando y
protegiendo la libertad, igualdad, las costumbres, etc. Daríamos un gran
paso en la democracia y conllevaría al desarrollo del Perú.

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