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Cuentos prohibidos

.. _por la ..abuela
M ireya Tabuas
l lustraciones de Wa lther Sorg

P6B
Cuentos prohibidos
© 2009, MIREYA TABUAS
por la abuela ·:·, ;.
© De esta edición
2015, Santillana de Ediciones S.A.
Calle 13 No. 8078, Calacoto M ireya Tabuas
La Paz - Bolivia
Teléfono: (591-2) 2774242 Ilustraciones de Walther Sorg
La Paz, Bolivia

Depósito Legal: 4-1-2210-14


ISBN: 978-99905-2-660-8
Impreso en Bolivia - Printed in Bolivia
Primera impresión: noviembre 2014

Edición:
ADRIANA RODRÍGUEZ R.

llustraciones de cubierta y de interiores:


WALTHER SORG

Impreso en Bolivia por


Gráfica Conceptual

Todos los derechos reservados.


Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte,
ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de
información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico,
fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia,
o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.

_ SANTILLANA
Para la abuela Trina
que nunca prohibió nada.
Indice

Hay un monstruo horrible en mi cuarto 11

Palito mantequillero 21

La fórmula de la felicidad 37

Asaltacuna y plancharrugas 47
,/ Hay un monstruo horrible ..
en mi cuarto

De verdad que lo intento. Quiero ser va­


liente en la noche. No tener miedo. Pero
es difícil.
Mi mamá se acuesta conmigo a las
ocho. La luz está prendida. Me lee un
cuento. En este de hoy hay una bruja
que está enamorada de un p!incipe azul,
pero es una bruja buena porque no hace
hechizos para convertir a nadie en sapo,
sino que hace magia para que las rosas
sean azules o para que las naranjas sean
moradas. Poco a poco voy entrando en
el cuento y me hago amigo de la bruja
y hacemos juntos una sopa con sabor a
chupichupi de fresa derretido. Entonces
me quedo con la bruja en ese castillo que
va creando la voz bonita de mi mamá.
Y creo que me duermo. No siento que
mamá se ha ido.
13
12

De verdad que lo intento. Quiero ser


Cuando despierto, es tarde y está os­
valiente en la noche. No tener miedo.
curo. Allí está la sombra. El monstruo
Pero es difícil.
horrible que hay en mi cuarto. Salgo co­
Mi mamá no me leyó ningún cuento
rriendo para la habitación de mis papás.
esta vez. Me contó una historia inventada
Mi mamá me acepta en la cama grande,
de un muchacho que es valiente y vence
pero mi papá se pone bravo y empieza a
al monstruo que hay en el cuarto. No me
gritar que ya tengo diez años, que hasta
convence mucho. Me dice que no voy a
cuándo, que desde hace rato pasé la edad
ver ningún dragón porque esta vez no apa­
de dormir solo.
gará la luz completa sino que pondrá esa
Me manda para mi cuarto. Le dice a
lamparita con la cabeza del pato Donald.
mi mamá que no me acompañe esta vez.
Me quedo mirando el bombillo luminoso
Me prometo a mí mismo que sí, que voy
y así empiezo a imaginar que estoy en la
a entrar solito, que estoy grande. Abro la
playa y hace sol y no sé, no me doy cuen­
puerta. Allí está la sombra. El monstruo
ta cuando se va mi mamá.
horrible que hay en mi cuarto. Su figura
Me despierto y es medianoche. La luz
se refleja detrás de las cortinas. Parece un
está prendida y ha asustado al monstruo de
dragón que echa fuego por la boca y que
la ventana, ese dragón horrible con cuatro
quiere entrar por la ventana.
cabezas y cuatro lenguas de fuego. Sin
Yo tiemblo y salgo corriendo y regre­
embargo, no todo está bien. Bajo mi cama
so a la cama de mis papás. Mi mamá me
h�y u? misterio oscuro. Seré valiente y
recibe y me calma con su voz bonita. Mi
rrurare, pero de lejos, desde la puerta.
papá se pone aún más furioso y se va a
Allá abajo se ve, es un león furioso lle­
dormir al sofá.
no de pelos con unos dientes redondos y
grandotes. Yo sé que fue él, y no el dragón
de la ventana, quien se tragó a mi oso de
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peluche, a mi pelota blan�a y a los ocho De verdad que lo intento. Quiero ser
soldaditos. valiente en la noche. No tener miedo.
Corro al cuarto de mis papás. Mi mamá Pero es difícil.
me abraza y mi papá le dice que me tiene Mamá no me lee un libro ni me inven­
muy mimado y que no permitirá que duerma ta ningún cuento. Hoy dice que me va a
en la cama grande. Me lleva para mi habi­ contar una historia real de cuando ella era
tación obligado y me dice que mire, que no pequeña y le tenía miedo a dormir sola en
hay nada en ese cuarto, que hay luz y todo el cuarto. Dice que ella antes de dormir
y que va a dejar la puerta abierta. Entonces siempre rezaba al ángel de la guarda y que
se va y me quedo parado y empiezo a llorar su mamá le amarraba un hilo en el dedo
con todos mis pulmones porque yo sé que meñique, un hilo azul que era del traje del
va a venir de un momento a otro el ángel de la guarda para que se sintiera to­
león furioso que habita deba- davía más protegida. Tomó el hilo azul y
jo de mi cama. Me voy a la me lo pu o, dejó la lucecita prendida y me
sala y me quedo en el sofá cantó esa canción que me cantaba de bebé
con la televisión pren­ y fue como una trampa porque ni me di
dida en el canal de cuenta cuando me dormí.
comiquitas. Me desperté y la luz del bombillo iba y
se venía intermitente. Seguro que son los
vampiros chupasangredeniños que viven
en el techo. No me atrevo a mirar para arri­
ba pero seguro que ellos están allí comién­
dose la luz antes de venir y comerme a mí.
Salí corriendo para el cuarto de mis papás.
Mi mamá me dio un montón de besi­
tos. Mi papá me dijo cobarde y mujercita
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y que pronto me va a salir barba y ac­


túo como un bebecito. Mi mamá se puso
brava con él porque me llamó cobarde y
mujercita y dijo que aún me faltaba mu­
cho para tener barba, y se vino conmigo
al cuarto, cambió el bombillo y se acostó
en mi cama conmigo abrazados los dos, Después de tanto
acurrucados. Ella se durmió antes que yo que lo pedí, por fin voy
y pude ver a mi papá entrar al cuarto y a tener un hermanito o
vi que besó a mamá en la frente y sentí una hermanita.
cómo me acarició la cabeza y se fue con Yo quiero un hermanito para poder
pasos lentos y silenciosos. enseñarle a jugar con los soldados, para
que me acompañe en todos mis juegos de
De verdad que lo intento. Quiero ser computadora que son de guerra. Yo quie­
valiente en la noche. No tener miedo. ro un hermanito, se lo digo, pero ella me
Pero es difícil. dice que puede ser una hermanita, que
Mamá no me lee un libro ni me inven­ eso no se sabe todavía porque está muy
ta ningún cuento ni me cuenta ninguna chiquito o chiquita. Supongo que el pipí
historia de cuando era pequeña. Me dice será microscópico y puede confundirse
�l".l!ll'P.'l�'"""' quetodavía
me contará un secreto que
no sabe ni siquiera
con una totona.
Y me pongo a pensar en todos los jue­
mi papá. gos que voy a jugar con Ezequiel, sí, así se
va a llamar mi hermano. Jugaremos a los
guerreros conquistadores del espacio, ju­
garemos al escondite y a la ere paralizada
y a los piratas descubridores de tesoros.
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Y también a los espantafantasmas.


Me despierto porque empiezo a pen­
sar en esos fantasmas que voy a tener que
atrapar con mi hermanito.
Mi hermanito va a estar tranquilo. No
tendrá miedo. Yo lo voy a proteger de to­
dos esos monstruos que no existen en mi
cuarto, pero también voy a prevenir que
ningún monstruo se atreva a venir jamás.
Mi hermanito dormirá en paz aquí en
nuestro territorio.
Bueno, también puede ser una herma­
nita. Mariana es un bonito nombre.
Palito mantequillero ..

A Federico le gusta la profe Gabriela.


Nuestra maestra de sexto grado no es
como las anteriores, y no sólo por su
sonrisa blanca ni porque usa pantalones
a la cadera y zapatos de goma, sino por
sus chistes malos de los que todos nos
reimos en clase porque, de lo malos que
son, son buenísimos.
Además siempre nos está hablando de
lo que nos viene, o sea, la adolescencia, de
que nos saldrán granos en la cara, de que
a los varones les saldrá barba y a las niñas
senos (algunas ya tienen), de que iremos
a fiestas y empezaremos a criticarlo todo.
Pero nos habla de eso, no como hablan
los papás, que ponen un tono solemne,
sacan un libro recién comprado y mues­
tran el proceso de la polinización de las
plantas y de cómo un perrito masculino
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conoce a una perrita femenina y se casan Fede y yo siempre hemos sido los me­
y viene el espermatozoide varón a la casa jores amigos del mundo. Jugábamos fút­
del óvulo hembra y un tiempo después bol en el patio de recreo y nos contábamos
nacen los perritos. No, ella nos habla de los secretos de la clase, por ejemplo que
la gente común y corriente, como ella, Alejandra y Manuel estaban empatados,
como nosotros. o que los papás de Raquel se divorciaron
A Federico le gusta la profe. Y a la pro­ y por eso ella siempre salía llorando de
fe le gusta Federico. No hay duda. Pasa la clase. Como los papás de Raquel esta­
mucho tiempo con él, le brillan los ojos ban tan enredados en sus cosas, ni le ce­
en clase cuando interviene en Castellano lebraron cumpleaños, entonces nosotros
y lee esos poemas que él escribe. Bueno, dos creamos el plan XWZ: "Ayudemos
a mí también me brillan los ojos. Es que a Raquel". Entre todo el salón y con la
a mí, desde Kinder, me gusta Federico. Y complicidad del profesor de inglés -la
esto parece ya una telenovela de las que maestra de aquel entonces no era buena
ve mi mamá a las 9 de la noche. gente- le hicimos una fiesta sorpresa
con pastel de cumpleaños y todo. Raquel
lloró mucho, pero se reía y lloraba y des­
pués de eso no volvió a llorar más en cla-
se y jugaba con todos en el recreo.
Éramos tan amigos Federico y yo que
nuestras mamás los fines de semana se
ponían de acuerdo y un sábado una nos
llevaba al Parque del Este y otra nos ha­
cía un almuerzo el domingo o nos llevaba
a la Galería de Arte Nacional (porque a
nosotros nos gustaba meternos en "el pe-
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netrable" de Jesús Soto, que es una escul­ Lo que Federico no sabe es que el día
tura de cuerdas que tú entras y es como que me quedé en la tarde en clases de flauta
una selva), y al Museo de Ciencias a ver descubrí que la profe tiene novio. Vino a
los animales disecados. Mi preferido era buscarla en esa moto dorada. Tiene el pelo
el jaguar, el de él un venado triste. catire y rizado y usa chaqueta de cuero. Le
Fede y yo siempre hemos sido amigos, gritó Gabriela y ella salió corriendo como
dije. Claro, nosotros nunca hablamos de ser tonta, como hacen las protagonistas de las
novios. Yo nunca le dije lo mucho que me telenovelas, todo muy cursi. Y él la besó
gusta y que a veces, cuando la maestra habla en la boca y ella lo besó más. Y se fueron
de la adolescencia y del primer beso, pienso juntos y a ella su pelo largo y marrón clari­
en Federico. Y lo imagino más alto y con su to (como el mío) le volaba al viento. Pensé
pelo negro más largo y con la voz gruesa y en Federico llevándome en una moto como
con su boca cerca de la mía, muy cerca. esa a comer pizza o a mirar el atardecer en
Pero desde que entramos a sexto él se el mar allá en La Guaira.
la pasa más con la maestra que conmigo. Al día siguiente Federico leyó una poe­
Desde hace dos semanas pasan todo el re­ sía en clase. Hablaba justo de su cabello
creo hablando. Tienen un secreto, es un marrón clarito y que parecía un venado,
secreto de amor porque yo veo que Fede ese venado triste que no volvió a ver más
se pone muy rojo y después cuando se nunca en el Museo de Ciencias. A la maes­
acerca a rrú evita hablar del tema. Desde tra se le aguaron los ojos y a rrú también.
que empezó el año escolar no salimos los Fede me miró y se puso rojo. Yo creo que
fines de semana. No me confía sus secre­ él sabe que yo sé lo mucho que le gusta
tos cuando antes me lo decía todo. Y he la maestra. Pero sé que nunca me lo va a
oído a mi mamá hablar con la suya por te­ decir. Él es tan tímido como yo para esas
léfono: "Es de entender, son grandes, ya cosas. Nunca ha tenido novia. Nunca le he
las cosas no son como antes", dice. podido sacar si la que le gustaba en cuarto
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grado, cuando empezó c9n beso y que será con la maestra? Recuerdo
lo de escribir poemas, era al hombre rubio de la moto y su chaqueta
Alejandra, que en ese mo- de cuero. Podría golpear muy fuerte a Fe­
1nento era novia de Ricar­ derico que es flaco y debilucho. Debería
do, o Cristina, la grandota de decirle la verdad.
quinto grado, que siempre andaba Quisiera ser un poco como la maestra
en minifalda y todos los varones es­ Gabriela que siempre sonríe con su risa
taban locos por ella. blanca. Claro, ella tiene los dientes mucho
En el recreo, Fede y la maestra más bonitos que los míos que están todos
se fueron al patio de atrás. Yo traté torcidos. Los de ella son unos dientes para
de acercarme pero me daba pena decirles poesías. No le tengo rabia porque
estar de espía. Entonces vi que la es la mejor profe que hemos tenido. Nos
maestra tenía una flor, no era una cuenta cuentos de miedo sentados en el
rosa, era una margarita, como las piso del patio y todos acurrucados y luego
que a mí me gustan. Él le dio un nos empieza a hacer cosquillas. Nos habla
papel que ella leyó. La maestra de la vida futura y no nos dice, como hacen
sonrió como nunca, lo abrazó y los papás, que es un camino difícil y que
le dijo -eso sí lo oí- que era debemos prepararnos para las adversida­
un hombre hermoso, que él -así des. No, ella nos dice que la vida es una
dijo- se merecía todo el amor. sorpresa, que siempre está dando regalos,
Entonces le dio la margarita y lo pero que hay que aprender a verlos. Como
besó en el cachete. Y le dijo que se cuando uno juega a "Palito Mantequille­
fuera, que era tarde. ro", hay que saber buscar, entre los miles
¿Será que Fede creció antes de rincones, hasta hallar la piedra que al­
que yo y no me di cuenta? ¿Será guien procuró esconder muy bien. Siem­
que le llegó la hora de su primer pre aparece el "Palito Mantequillero", pero
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hay que saber ver y buscar y sólo así uno Se acerca y me dice:
puede encontrarlo. -Hola Eloísa
Entiendo por qué Federico ama a la Y yo le digo "Hola Federico", no más
profe. Y me da celos, pero no la odio, y me pongo roja. No tengo agallas para
como las mujeres de las telenovelas que entristecerlo. Como no las tuve aquella
son rivales. Ella me cae bien, me parece vez, en segundo grado, cuando murió
buena gente, me encanta como se viste el pez que él había traído para el acua­
y esos zapatos con plataforma que usa rio de la clase. Lo que hice fue comprar
son lo máximo. Además, ella siempre uno y sustituirlo y él nunca se enteró de
me mira bonito y me felicita porque soy que Efraín -así se llamaba su pez- ya
buena en matemática y asegura que yo no era Efraín sino un otro sin nombre
de grande voy a dar de qué hablar en el que lo suplantó. Yo creo que Fede sintió
mundo, porque seguro que seré una cien­ algo distinto porque empezó a decir que
tífica inventora porque tengo talento para
eso. No tiene celos de mi amistad desde
Kinder con Fede, más bien un día me dijo
que le hubiese encantado tener un amigo
varón en la primaria, pero ella estudió en
un colegio de puras niñas.
Pero tampoco puedo engañar a Fede
que allá viene, después de hablar con la
maestra, con cara de bobo y la marga­
rita en la mano. Quiero salir corriendo,
pero tengo que enfrentarlo, decirle que la
maestra tiene un novio más grande que él
y que seguro pega fuerte.
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Efraín estaba últimamente muy activo, -Ella dice que sí, que es mentira eso
que parecía más joven y mejor dispues­ que dicen mis papás de que los niños no
to a ganarse su espacio entre los demás se enamoran y que como a los veinte años
peces. Y es que Efraín, el verdadero, es que se empieza con eso. Ella dice que
era como Fede y yo: tímido. Seguro que sí, que lo que tengo yo adentro es amor y
tampoco sabe bailar, ni canta porque de­ que eso hay que decirlo. Ella me entiende
safina, ni es bueno para los deportes. y lo aprueba.
-Hola Eloísa-volvió a decir porque No quería seguir oyéndolo. Era ahora
se quedó varado en el saludo. o nunca. Tenía que decirle lo del tipo de
-Ya se va a acabar el recreo -dije, la moto, de sus botas vaqueras y que se­
por cambiar de tema. guro era cinta negra en kárate. Pero no
-Es corto el recreo -respondió él y me dejó hablar:
se quedó mirándome-. Él seguro sabe -Yo pensé que sólo era por ese pelo
que yo sé lo de la maestra y no quiere marrón tan bonito, por todas las cosas
hablar del tema. No le voy a decir nada. que hablábamos, por esa complicidad en
Aunque tengo que decirle la verdad los recreos. Pero es más. Porque cuando
verdadera. pienso en el primer beso ...
-Yo hablé con la maestra Gabriela - Lo imaginaba montándose en las es­
confesó. caleras del patio para darle el beso a ella
-Sí, ¿de qué? -y pienso que es una que debe medir como uno setenta. Y que
pregunta tonta, pero ¿qué le digo? en ese momento llegara el tipo de la moto
-De ... amor-titubeó y se puso cien con su cara de matón.
por ciento color rojo. -Eres muy chiquito -alcancé a decir
Yo me quedé callada y tuvo que seguir. para advertirle.
Habló rápido, como si tuviera un cohete -Soy un preadolescente -me dijo se­
en la garganta. guro de sí mismo-. Y me dio el papelito.
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-Léelo. -¿A Gabriela? Sí, a ella le gustó mu­


-No quiero -dije-. No quería sa- cho. ¿Y a ti?
ber más, no quería esa verdad. -Bueno ... sí, claro que me gustó -le
-Yo te lo leo -dijo y no me dejó sa­ respondo mientras pienso que tengo que
lir corriendo porque me agarró con una contarle la verdad, que ella no se merece
mano el brazo. ese poema, aunque sea tan chévere y bue­
Y leyó el poema. Era hermoso. Habla­ na gente.
ba de la belleza de su amada. De sus ojos, -¿Y entonces? -me pregunta y eso
de sus manos, y sobre todo de su sonrisa. es el colmo, porque no sé qué quiere.
La maestra Gabriela debió sentirse muy Tengo que decirle. Pero no. Mejor no.
feliz y por eso le dio la flor. Pero ella tie­ -Tienes razón en el poema -le co­
ne novio y eso debe saberlo Fede. mento.
-¿ Qué piensas? -me preguntó-. -¿De qué? -me mira sin entender y
Y en ese momento él no estaba rojo, se pone rojo.
sino morado fu cia, ca i parecía una -Gabriela es bonita. Y tiene una gran
bomba a punto de explotar de esas de las sonnsa.
comiquitas. Él me mira sin entender.
-¿ Qué pienso de qué? -le pregun­ -¿Y eso qué tiene que ver con el
to indiferente, porque no é qué decirle, poema?
porque si le digo que la maestra tiene no­ Y ahora la que no entiende soy yo.
vio se va a poner muy triste. Y no quiero -Bueno, que Gabriela, la profe, sus ojos,
verlo triste. su cabello, ya sabes ... --digo nerviosa.
-Del poema -responde y esconde Entonces él acerca su dedo índice a
los ojos. mi boca para hacerme callar. Y antes
-Pues que le debió gustar mucho a la de que él hable ya lo he entendido todo.
maestra. Y quiero como saltar o meterme diez
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metros bajo tierra o dispararme en un poco de celos de mí porque nunca tuvo


cohete a la luna. un amigo así como Fede. O un novio
-Pero este poema es para ti. como Fede.
Hubo un silencio.
-Pero los dientes de Gabriela son tan
bonitos.
-Sí, pero la sonrisa más bella es la
tuya-dijo.
Otro silencio. Y hubiese sido la opor­
tunidad perfecta para el primer beso y las
maripositas y el final de película. Pero no.
Sonó el timbre para volver a clases.
-La profe me consiguió esta flor por­
que a ti no te gustan las rosas -me dijo y
me dio la margarita.
Y le dio pena y a mi también porque
siempre hemos sabido ser los mejores
amigos del mundo. Ahora no
sabemos qué somos.
-Yo ahora también voy a
tener que hablar con la maes­
tra Gabriela para que me ayude
-le dije-. Agarré la margarita
y el poema y salí corriendo.
A lo lejos la profe sonreía
y a lo mejor hasta tenía un
,/ La fórmula de la felicidad ..

Quiero hacer una bomba. Lo confieso


públicamente. Si me arrestan, lo diré
ante los policías y lo repetiré ante el juez
si es preciso. Quiero hacer una bomba,
señores. Si quieren lo pongo por escrito.
Hago mi testamento, qme quede certifi­
cado ante la ley de la selva. No vayan a
acusar a nadie más, yo soy el autor in­
telectual. Quiero hacer una bomba, sí
señor. Pero no deseo que muera nadie.
En realidad los quiero. A ambos. Sólo
quiero hacer una bornlba para que me
dejen tranquilo. No quiero más crisis en
Ciudad Gótica. No quiero estar más en
medio de la tercera guerra mundial. No
quiero hacerme más ... (pipí, qué pena)
en la cama por eso. Ya tengo nueve años.
Tengo que tornar las riendas de mi vida.
Soy grande.
38 39

Quiero fabricar un arma para volver­ los niños y los perros chiguaguas y las
los buenos. En realidad, no sé, eso hay señoras que venden chucherías en la ave­
que explicarlo mejor. Ellos son buenos, nida. Se morirían mis pericos y las vacas
superbuenos, tienen trabajos importantes, -no habría hamburguesas-, y eso sería
les gusta comer sushi, compran galletas muy malo porque no me ganaría los ju­
de las que me gustan, saben nadar, sólo guetes que vienen con las hamburguesas.
que no se pueden juntar porque estallan. Sólo sobrevivirían las cucarachas.
Quiero fabricar un arma para que sean A mí me da igual salvar a las cuca­
pacíficos, para que saquen la banderita rachas, uno no puede jugar con ellas
blanca y se saluden, como saludan a los porque le dicen a uno cochino. Claro,
vecinos aunque les caigan mal o a mis mi mamá me agradecería. Las odia. Ah,
abuelos aunque a veces les fastidien por­ probablemente también sobreviviría mi
que siempre hablan del dolor de espalda. bisabuela porque tiene casi cien años y
Un arma que no estalle, pero que ella dice que es inmortal y yo le creo.
los aleje. Que los calme. Que haga Yo le pedí su secreto porque también
shhhhhhhhhh. quiero ser inmortal y saludar a mis ta­
No quiero una bomba nuclear. No quie­ taranietos. Se lo dije la última vez que
ro acabar con el mundo entero. Con las fui a verla a la casa ésa donde ella vive,
bombas nucleares se mueren los ma- donde guardan a los viejitos. Casi todos
los, eso sí y está muy bien porque uno allí están chuecas. Menos mi bisabuela,
podría acabar de una buena vez con el porque ella es inmortal, ya lo dije. Ella
Guasón para que deje de fastidiar a me explicó, me dijo que era inmortal
Batman, pero también se mueren porque había vivido la guerra española
y también porque después comió mucho
jamón serrano. Yo como mucho jamón
serrano. Y también sé de guerras. Así
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que puedo ser inmortal como ella. Yupi. hay razones para acabar con la humani­
Quiero ser inmortal cúando crezca. dad porque ella le ponga a uno 06 en los
Claro, con una bomba nuclear moriría exámenes y lo dejen a uno castigado en el
de una vez por todas el coyote y dejaría cuarto todo el fin de semana por eso.
tranquilo al correcaminos y eso es bue­ El mundo vale la pena. Claro que sí.
no para la salud de la naturaleza y para Tengo a mi tortuga Arena, por ejemplo,
hacer fracasar el negocio de Acme. Pero que es la reencarnación de un pirata porque
insisto. No quiero acabar con el mundo. tiene un ojo sí y el otro no. Suerte que tiene
Es un bonito lugar. Por ejemplo están las Arena que carga su propia casa a cuestas y
cebras, rayadas, libres, vegetarianas, co­ se encierra dentro de ella y no se entera de
rriendo por la selva sin meterse con na­ nada de lo que aquí pasa. Claro, ella no es
die. Me caen bien las cebras. Los seres inmortal. Mi bisabuela y yo sí.
humanos deberían venir así, a rayas. Es­ Quiero crear una fórmula para evitar la
tán los helados de chocolate, preferible­ guerra. Una bomba sólo frena-rabiosos.
mente con una cereza arriba, que prepara­ Que se queden como si estuviesen jugan­
mos en casa. Y también están los carritos do a la ere paralizada pero sin que nadie
que venden helado con su musiquita y les toque jamás. Paralizadas las bocas,
está el abuelo Lelé que le compra a uno eso es importante. Paralizadas las bocas.
la barquilla más grande. Están los dien­ Quizás si uno junta miel y leche conden­
tes blanquitos de Eloísa, la muchacha del sada y crema batida y todo lo mete en una
tercer piso que ya está en bachillerato, y pistola de agua y va y los inunda con esa
que me saluda en las mañanas aunque yo mezcla, pase algo -aparte del castigo-.
sólo esté en cuarto grado. Claro, están las Algo muy dulce debería acabar con las
clases de inglés de la ticher Jelen que le batallas, porque las batallas son saladas,
echan a perder a uno el amor por el plane­ estoy seguro, porque se parecen a cuando
ta Tierra y sus alrededores, pero tampoco uno llora, que también es salado. Entonces
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no habría guerra aquí. Y todo olería a torta aguacate, pimientos picantes, ensalada de
recién salida del horno como cuando voy palmito. Eso sí, cero cigarrillos. Prohibi­
a casa de la abuela Tina. Ya sé, eso sonó do fumar.
como a fantasía de niñito de primer grado. O una fórmula para que huyan de mí.
A quién se le va a ocurrir que el azúcar es Para que no me metan en sus cosas. Po­
tan poderoso, que acaba con el odio que dría llamarse la fórmula guácatela. Puedo
sabe a remedio para la fiebre. Y a caca. comprar peo líquido en la ca a de bromas
Aunque nunca he probado la caca. Asco. y echármelo encima para que no aguan­
Una fórmula para que no se vean. Eso ten el olor y salgan espantados. O regar
puede ser. Una goma de borrar gigante sobre mí el pipote de basura que está en
que borre a uno del mapa cuando aparez­ la cocina y frotarme duro los
ca el otro. Un muro alto como una mon­ pedazos de cebolla podrida
taña donde no puedan trepar. Una cárcel o de huevo. O mejor dejo de
de ésas donde encierran a los criminales bañarme. Más nunca. E o sí
más buscados y les ponen la comida por me gusta. Dejo correr la rega­
debajo de la puerta -claro, una celda dera y espero afuera y listo.
para cada uno-. Una jaula de zoológi­ Comenzaré a oler. Así no que­
co y que haya público y los vea y les dé rrán estar conmigo. Así no me
pena, o meJor una pecera, para que halarán del brazo. Así no me
no puedan hablar. Sobre todo para preguntarán ni me pondrán a es­
eso, para que no hablen. Yo los coger. Claro, son tan torpes que
iría a visitar, lo prometo. Les se pueden confundir y echarme
llevaría eso tan asque­ por el bajante del edificio con las
roso que tanto les sobras de la comida.
gusta: salsa inglesa, �� O una fórmula para la invisibili­
dad. A veces quisiera ser sordo.
44 45

No oírlos, porque ya lo otro lo logré, ya Sólo quiero que ella deje de llorar y
ni hablo, así que en mudo sí me conver­ de culparlo. Sólo quiero que él deje de
tí, soy un mudo tan buenísimo que nadie gritar y de acusarla. Que al menos hoy
se entera ni cuando me hago pipí encima pueda soplar las velas y picar la torta de
(qué pena) ni cuando estoy llorando. Pero mi cumpleaños con ellos. Quiero que mi
no quiero escucharlos. Inventaré unos ta­ papá y mi mamá dejen de pelear por un
paoidos especiales, que transformen los día. Por un solo día.
gritos en notas musicales. Y ya no pueda Quiero inventarme la fórmula de la
oírlos decir esas palabras que yo no puedo felicidad.
decir y que cuando José Alfredo las dijo
en la clase, la maestra lo mandó a la Direc­
ción. Esa palabra con "c" que suena con
rabia podría ser un do sostenido, esa pala­
bra con "p" que da como un golpe podría
ser un si bemol. Porque ahora pa a que yo
también ya las quiero decir a veces, y esa
palabras se meten hasta en la clase de mú­
sica y transformo la melodía en rabia y el
profesor me llama malcriado. Pero claro,
siempre me han gustado sus voces, bue­
no, la verdad es que entonces, cuando me
gustaban, era chiquito y me dormía con
cosas como esas, ya saben, las canciones
de cuna, los cuentos, esas cosas que ya no
escucho. Que no me hacen falta porque es­
toy muy grande. Creo.
Asaltacunas ..
y plancharrugas

Lunes 8:00 am

Quisiera decirle que me gusta. Es tan lin­


da. Su piel es marrón oscuro y debe ser
suavecita porque se ve que es suavecita.
Es alta y no lleva tacones porque al co­
legio no e puede ir en tacones. Tiene el
cabello ha ta la cintura. Es negro y está
siempre enredado. Seguro que si le pon­
go una maripo a adentro se queda a vivir
para siempre en esa selva de pelo. Pero,
claro, yo no voy a ponerle una maripo­
sa, más bien me gustaría que mi mano se
quedara enredada en esa montaña de rizos
sin peinar. Tiene los ojos más grandes del
mundo. Unos ojos enormes y más negros
que su pelo negro y que sus cejas negras.
Unos ojos que nunca me miran de frente
pero que son bellos porque siempre están
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brillando en los recreos. Brillan más que quitos y se esconden detrás de unos lentes
el papel plateado que envuelve al choco­ gruesos. Parece un profesor con esos len­
late y más que la bolsa de papitas fritas. tes, pero un profesor bonito, no como el
Brillan como su cerebro que siempre está que nos da deportes y me obliga a hacer
pensando y por eso todas las niñas están a parada de manos para reírse de mí por­
su alrededor para que ella piense los jue­ que soy malísima para la gimnasia. Él en
gos que van a jugar, la obra de teatro que cambio es bueno enfútbol y en natación y
van a hacer en el final de curso, el cuento baila finísimo en las fiestas y toca batería
que le van a echar a la maestra porque no porque está en las clases de batería de
hicieron la taTea y las mentiras que les van las tardes. Es bello.
a decir a sus mamás para escaparse al cen­
tro comercial a ver tiendas. Es tan linda. 9:15 am

Quisiera decirle que me gusta. Es be­ Pero tal vez yo no le guste. Tan pálido que
llo. Su pelo rubio casi no se le ve, segu­ oy que parezco un fantasma, una ábana
rito que su mamá lo obliga a cortarse el recién comprada, un pote de talco del que
cabello con afeitadora. Su cabeza debe se echa mi abuela en lo pies. Y lo peor es
pinchar como un puercoespín. Es blan­ cuando me pongo rojo. No lo puedo evi­
quísimo y se pone rojo si va a la playa y tar. Mis amigos lo saben y se aprovechan:
también se pone rojo si alguien le dice co­ hablan de esas cosas que los adultos creen
sas como para ponerse rojo, como la vez que nosotros no hablamos y enseguida me
aquella que Julián le preguntó si había pongo tipo tomate. Además tengo estos
visto una mujer desnuda de las que salen lentes y mis ojos parecen unos átomos de
en las revistas de mujeres desnudas. Los ojos, hay que buscar un microscopio para
ojos son azules, pero para darse cuenta encontrarlos en mi cara aplastada. Y soy
hay que acercarse, porque son ojitos chi- bajito, le debo llegar como a las rodillas a
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ella, y eso que siempre anda sin tacones. todas el pelo liso y rubio y largo y nunca se
Y ni canto, sólo sé tocar batería que no desordena. Y estos ojos míos parecen unas
sirve para dar una serenata porque en se­ bolas de boliche de lo grandes, mi cara se
guida los vecinos del edificio de ella van ve miniatura al lado de estos ojos como los
a empezar a tirarme agua. Y con este pelo muñequitos de las comiquitas japonesas. Y
cocopelado parezco el señor calvo que tra­ en vez de estar utilizando mi tiempo para
baja en la panadería. Si ella sabe que fue aprender a maquillarme o a peinarme boni­
por los piojos que me pegaron en la escuela to, como siempre me reclama mi mamá, no
más horrible le voy a parecer. Y para colmo puedo dejar de estar organizándolo todo.
de males, tengo diez años, estoy en quinto No he aprendido a bailar porque no voy a
grado y ella tiene once, casi doce, está en fiestas, porque soy del comité de relaciones
sexto y se la pasa con todas las muchachas con la comunidad, miembro del grupo de
que tienen tetas, aunque ella no tiene teta , defensa de las mascotas abandonadas en la
bueno sí, tiene una pequeñitas que ella di­ calle, presidenta de la asociación de niños
simula con la camisas anchas. Meno mal que visitan ancianato los fines de semana,
porque si tuviera las teta como Carolina, soy delegada de mi salón y dirijo el grupo
entonces parecería mi mamá de teatro. Pero además tengo que llegar a
de lo grande. casa para hacer las tareas con mi herma­
na chiquita y esperar a mi hermano gran­
Pero tal vez yo no le de que está en bachillerato para ayudarlo
guste. Este pelo mío tan a cocinar si mamá llega tarde ese día. A
enmarañado, que no lo mejor hago todo eso porque no consigo
se acomoda con nin­ novio, como me dice siempre Claudia. Soy
gún champú acon­ demasiado alta, parezco una palmera. Alta
dicionador. Mis y fiaca. Él me debe llegar por la nariz pero
amigas tienen es que yo crecí demasiado rápido, soy una
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gigante. Y lo peor: estoy en sexto grado el fútbol. Tengo unos lentes modernos y
y él en quinto. Es decir, pronto no soy ningún niñito de quinto. Viene y
voy a llegar a bachillerato. me saca conversación, cree que no me he
Ninguna de mis amigas ve a dado cuenta, pero es ella la que viene y
los de quinto. Todas quie­ me saca conversación. Eso que yo sepa
ren ser novias de los que no lo hace ninguna de las de sexto con los
van al liceo porque son de quinto. Me pregunta por la batería, por
grandes, los papás les el fútbol, me pregunta si yo voy al centro
dan plata para ir al cine comercial como hacen sus amigas y como
en el centro comercial y hacen los de bachillerato, aunque ellos
se las echan de adoles­ siempre dicen que van solos yo sé que es
centes. Él no se va a mentira porque los llevan us mamás en
fijar en una grando­ carro y luego Jos van a buscar. Ella me in­
ta aburrida que no vitó a participar en el evento "Adopta una
baila, que tiene los ma cota" (aunque mi mamá me prohibe
senos chiquitos y a las ma cotas) y también me dijo que po­
la que pronto le sal­ día ser actor de su grupo de teatro y que si
drá acné. tenía ropa usada de adulto para darle a los
abuelitos que no tienen familia -yo le di
una blusa nueva de mi mamá sin que ella
10:20 am me diera permiso, ahora mi mamá está
todo el tiempo preguntando que qué paso
Pero tal vez yo le con su blusa de florecitas-. Ella me pre­
gusto. Soy bue­ gunto qué pienso del director del colegio
no con la ba­ y hasta un día me dijo que qué pensaba
tería, con de la política de nuestro país, porque los
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papás de ella viven hablando de eso y se ta que le hable de política, pero también
pelean. Yo le dije que la política era una de las cosas que yo invento para que las
trampa para los adultos, porque siempre otras chamas de mi salón engañen a sus
había unos señores que decían blablabla, mamás para ir al centro comercial. Él se
ellos les creían y luego se arrepentían y ríe y me dice que soy cómica. Me pide
los llamaban mentirosos. Ella se puso que le cuente sobre el libro que estoy le­
contenta con la respuesta y me dijo que yendo y se pone serio y me dice que soy
yo era inteligente. muy seria. Y le gustan mis opiniones so­
bre lo que está pasando en el país: yo le
Pero tal vez yo le gusto. Tampoco es digo que me da rabia que existan tantas
que mis ojos sean feos, son enormes y bri­ peleas por la política, que haya familias
llan tanto que parece que lloran, pero son enteras que no se hablen, que nadie se
como los de mi papá y mi abuela y seguro ponga de acuerdo y que haya gente que
también como los de mis bisabuelos y ta­ prefiera ser indiferente a todo. Es un en­
tarabuelos africanos que vinieron a este redo pero, bueno, él entiende.
país como esclavos. Y soy inteligente. Él
no se la pasa con las chamitas de su sa­ 11:02 am
lón en el recreo y veo que se queda como
esperando en la cantina y cuando yo lle­ Le voy a decir que me gusta. Me voy a ir
go entonces se pone en la cola conmigo donde está ella con una rosa roja y le voy
y pide la empanada y eso, nos ponemos a a decir que me gusta y que ella se parece
hablar y él dice que le gusta hablar con­ demasiado a la rosa roja. O me monto en el
migo porque yo siempre ando preocupa­ techo del colegio y grito que ella me gusta
da por la gente y no pienso en maquillaje burda, así alto para que escuchen todos los
ni quiero ser la reina de carnaval como de primero, segundo, tercero, cuarto, quin­
las otras muchachas del colegio. Le gus- to y sexto. O hago un graffiti que diga TE
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AMO en mayúsculas para que no quede diciéndole que no me importa que esté en
ninguna duda al respecto. O le mando un e­ quinto, porque él es maduro y piensa so­
mail anónimo diciéndole que es la mucha- bre las cosas de la vida. También puedo
cha más bonita de todo el colegio. Mejor mandarle un mensaje de texto a su celu­
le escribo un poema que diga algo de sus lar, porque él tiene celular, porque como
ojos negros y su pelo negro y sus cejas es hijo único su mamá lo tiene consentido.
negras. O, no sé, puedo brindarle un Eso dice él, yo creo que lo que quiere es
helado o un chupichupi a la salida del controlarlo todo el tiempo. Puedo comprar
colegio, mientras ella espera el trans­ un montón de globos y escribir en ellos
porte y cuando se lo coma decirle' que él me gusta y lanzarlos en el re­
como dice Ramón cuando quiere creo cuando todo el mundo vea. O tal
levantarse una chama, "quién fuera vez puedo ser más atrevida y esperar­
helado". O puedo poner un aviso lo a la salida y darle un beso en el ca­
en el periódico escolar. O escri­ chete, o -por qué no- en la boca
birlo en el pizarrón de su clase y después que él pregunte por qué
antes de que llegue la maestra. hice eso le diré tú me gustas. O si
Decirle te quiero es fácil, son dos le escribo un poema que diga "me
palabras, se dicen rapidito y uno gustas cuando callas porque estás
sale corriendo. como ausente", y le digo te quiero, es
fácil, son dos palabras, se dicen rapi­
Le voy a decir que me gusta. dito y uno sale corriendo.
Puedo ir caminando con un montón
de libros y hacer que se me caigan 12:33 pm
cuando él esté frente a mí, entonces él
me los recogerá y yo le diré que me gus­ Y si le digo que me gusta se me pon­
ta. Puedo dejarle una carta en su morral drán los cachetes calientes calientes
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que es lo que yo siento por dentro cuan­ Y si le digo que me gusta capaz y se
do por fuera me estoy poniendo colorado me queda viendo como diciendo ¿ qué
como una manzana. Me veré ridículo rojo, te pasa, qué te has creído tú grandoto­
pequeño, tonto, un niño de quinto grado ta? Eres muy vieja para mí. Todos dirán
queriendo ser novio de una de sexto, a que soy una asaltacunas, una muchacha
quién se le iba a ocurrir. Y ya sé, los de grande con cerebro de mosquito enamo­
mi salón son así: me dirán el plancharru­ rada de un niñito. Y a besarlo no me voy
gas porque ella es más grande, una vieja a atrever, voy a temblar de pies a cabeza,
de sexto. Pero lo peor es que ella me pue­ me voy a desmayar, o me va a dar asma
de dar una cachetada muy duro y decir­ y voy a tener que sacar la bombita con
me ¿qué te has creído tú? Se va a reir de el remedio ahí delante de todo el mundo.
mí (sobre todo si llego con la rosa roja) y Y a su celular no puedo mandar ningún
me dirá que sólo soy un niñito de quinto mensaje porque resulta que el celular en
grado. Irá a donde sus amigas y todo el verdad es de su mamá y ella se lo pres­
mundo se va a enterar de lo mucho que ta, y si después ella revisa los mensajes
me gusta. Y si le mando el e-mail anó­ y se entera de la verdad, seguro que lo
nimo tampoco vale, porque puede pensar castiga. Y no puedo esperarlo a la salida
que se lo escribió Alexander, el fuertote porque el señor del transporte me va a
de sexto C del que todas las de quinto es­ tocar corneta y todos van a salir por las
tán enamoradas, así que no vale, le estoy ventanillas a decir fiu fiu, son novios: la
haciendo el trabajo a él, que es fuerte y vieja de sexto y el chamito de quinto ... El
alto, pero bruto. Lo del poema tampoco poema que pensé no sirve, ese lo escribió
sirve porque no sé qué decir además de Neruda, un poeta chileno que le gusta a
que su pelo y sus ojos y sus cejas son ne­ mi tía abuela. Además, a mí también me
gros ¿con qué rima negros? gusta él también cuando habla, no sólo
cuando calla, así que no funciona.
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12: 58 pm ayude con las tareas o con los novios. Se


lo voy a decir de un sopetón, así: tú me
No importa, se lo digo ahora que gustas, vale, no me importa que estés en
es la hora de la salida. Es ahora quinto ni que voltees los ojos cuando te
o nunca. Allá viene por el pa­ miro porque a lo mejor tú también me es­
sillo con las amigas alrededor tabas mirando y lo que hiciste fue disimu­
pidiéndole ayuda en la tarea de lar. Me detengo. Él se detiene. Levanto la
matemáticas. Ahora se queda mano. Hablo. Le digo la frase: Me...
sola. Es el momento. La miro.
No me pondré rojo. Le diré 1:00 pm
que me gusta aunque yo sea un
enano, le diré que quisiera dar- Creo que me iba a decir algo. Hablamos
le un beso aunque tenga que al mismo tiempo y no completamos la
montarme en un pupitre. Me oración. Es como si u frase y la mía se
detengo. Ella se detiene. hubiesen hecho un lío. El latido del co­
Levanto la mano. Hablo. razón me sonaba más fuerte y era como
Le digo la frase: Me... si todo el pasillo se hubiese pue to muy
rojo. De mi boca salió su voz y de la de
No importa, se lo digo, ella salió mi voz. ¿Me qué...? Pregunté y
ya va a ser la hora de la sa­ ella me preguntó ¿me va a decir algo?
lida. Si él me rechaza pues Total es que me atoré, se me enredó la
saldré corriendo y más nadie lengua, me puse rojo, me reí, me que­
me va a ver en este colegio. dé callado y me fui. Cuando caminaba
Ya viene por el pasillo, es hora por la vía contraria a ella, me volteé, ella
de decirle adios a estas chamas también, pero no sé, la frase se me quedó
que sólo me buscan para que las en el cuello como un presentimiento de
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que sí le gusto, de que tal vez mañana si Martes 8:00 am


lo intento funcione.
Quisiera decirle que me gusta. Es linda.
Creo que me iba a decir algo, los dos Su piel es marrón oscuro y debe ser sua­
hablamos y los dos dejamos de hablar. Los vecita. Hoy le tocó izar la bandera cuan­
dos preguntamos y los dos dejamos de pre­ do cantábamos el Himno Nacional y pude
guntar. Él me dijo ¿Me qué? Yyo también quedarme todo el tiempo viéndola. Lleva
le pregunté que qué me iba a decir. Todo una cola de caballo azul para domar ese
estaba dando vueltas, el colegio era un cabello sin orden como si tuviera que po­
parque de diversiones lleno de luces. Lue­ sar para la foto de fin de curso. Hoy, a la
go me quedé callada, él también se quedó salida de clases, le digo.
callado y se fue. Yo no me atreví a decirle
lo que le iba a decir porque a lo mejor él Quisiera decirle que me gusta. Es be­
iba a decirme otra cosa, que le caigo mal llo. Su pelo rubio casi no se le ve, segu­
o yo qué sé. Y nos fuimos en sentido con­ rito que su mamá lo obliga a cortarse el
trario y al caminar me volteé y él volteó al cabello con afeitadora. Lleva una correa
mismo tiempo y me dio un golpe en el co­ de cuero con un escudo de vaquero, si se
razón y creo que algún ángel de la guarda la ve el profesor de inglés lo manda a la
me dijo al oído que no cerrara la puerta, Dirección por no respetar el uniforme.
que tal vez mañana, mañana sí. Aunque no Me miró y lo miré. Hoy, a la salida de
le creo mucho a ese ángel de la guarda. clases, le digo.
Mentiroso. No, mejor sí le creo, va a ser
más bonita la tarde de hoy si espero a ma­ Miércoles 8:05 am
ñana contenta.
Hoy sin falta le digo.
Hoy sí me atrevo y le digo.
.. ESTE LIBRO SE TERMINÓ E IMPRI-
?
• MIR EN LOS TALLERES GRAFICOS DE
GRÁFICA NCEPTUAL EN EL MES
DE NOVlEMBRE DE 2014.
Cuentos prohibidos
por la abuela
Mireya Tabuas
Ilustraciones de Walther Sorg

Este libro lo conforman cuatro cuentos:


Hay un monstruo horrible en mi cuarto,
Palito mantequillero, La fórmula de la
felicidad y Asaltacunas y plancharrugas,
cada uno de ellos, a su manera,
se conecta con tus miedos, necesidades
y deseos... una vez leídas estas historias
ya nada será igual ...

ISBN: 978-99905-2-660-8

AL A

INFANTIL JUVENIL 9 789990 526608

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