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Estimados,

Se ha entendido el ordenamiento jurídico como un conjunto unitario, coherente e íntegro de


normas que van a regir en un momento y territorio determinado. Como sistema, tiene ciertas
características básicas:

•Se entiende dentro de un contexto, dentro de un lugar y tiempo determinado. He ahí la


importancia de estudiar los modos de creación, la vigencia de las normas, la derogación, etc.

•Es coherente; de aquí que resulta importante estudiar el tema de las algunas y de las posibles
antinomias que pueden existir dentro de un ordenamiento.

•Existe una cierta jerarquía de normas: hay normas fundantes y fundadas. Esto es lo que hace operar
al ordenamiento jurídico de modo coordinado en función de todas las normas que lo componen.

•Es dinámico, por cuanto contiene fórmulas para autogenerarse. Establece quiénes, cómo y bajo
qué límites se pueden establecer normas jurídicas.

Para que una norma jurídica forme parte del ordenamiento se requiere, ciertamente, que esta sea
válida (concepto bastante pensado dentro de la dogmática). Basta decir, para estos efectos, que una
norma es válida, y por tanto, obligatoria, cuando cumple con tres requisitos (conocido también
como el triple contenido de las normas): emanar de autoridad competente para crear normas, que
se hayan utilizado los procedimientos que el mismo ordenamiento establece el ordenamiento para
la creación de las normas y, por último, que se cumpla con un nivel de materialidad mínimo, es decir,
velar por el contenido de una norma, el cual no debe ser contrario a nuestra Constitución, siendo
necesario que las normas que se creen estén en armonía con ella. Esto último se observa en el
artículo 6º y 7º de la CPR, al establecer el “principio de legalidad” o “reserva de ley”. En efecto,
estos artículos establecen que:

Artículo 6º.- Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas
dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República.

Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos órganos
como a toda persona, institución o grupo. La infracción de esta norma generará las
responsabilidades y sanciones que determine la ley.

Artículo 7º.- Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus
integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.

Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse, ni aun a pretexto
de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les hayan
conferido en virtud de la Constitución o las leyes.

Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las responsabilidades y sanciones que
la ley señale.

Saludos.