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1.

VIDA Y OBRA

Arístocles de Atenas, apodado Platón («el de anchas espaldas»), nace, probablemente, el año 428-
427 a.n.e. en Atenas. Pertenecía a una familia noble. Su padre, Aristón, se proclamaba descendiente
del rey Codro, el último rey de Atenas. Su madre Períctiona, descendía de la familia de Solón, el
antiguo legislador griego. Era además hermana de Cármides y prima de Critias, dos de los treinta
tiranos que protagonizaron un golpe de estado oligárquico el año 404. Platón tuvo dos hermanos,
Glaucón y Adimanto, y una hermana, Potone.

Platón tuvo una educación esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. Es posible que
se iniciara en la filosofía con las enseñanzas del heracliteano Cratilo. A los veinte años (407) tiene
lugar el encuentro con Sócrates, acontecimiento decisivo para Platón. Sócrates contaba entonces 63
años y se convertirá en su único maestro hasta su muerte. Tanto por sus relaciones familiares, como
por vocación, Platón tuvo la intención de adentrarse en la vida política. Pero, según narra en la
Carta VII, dos sucesos decisivos le hicieron desistir de ello: durante el régimen de los treinta tiranos
sus parientes (Critias, Cármides) y conocidos le invitan a colaborar con el gobierno: «Yo me hice
unas ilusiones que nada tenían de sorprendente a causa de mi juventud. Me imaginaba, en efecto,
que ellos iban a gobernar la ciudad, conduciéndola de los caminos de la injusticia a los de la
justicia». Pero las acciones criminales iniciadas por el nuevo gobierno desilusionaron a Platón;
sobre todo por el intento de mezclar a Sócrates («el hombre más justo de su tiempo») en el
prendimiento de León de Salamina (un exiliado del partido demócrata) para condenarlo a muerte.
Sócrates no se dejó involucrar. Los exiliados del partido democrático se rehicieron bajo la dirección
de Trasíbulo y, con el apoyo del pueblo ateniense, derrotaron a los oligarcas.

Al principio los hombres del nuevo gobierno utilizaron una gran moderación, votando
incluso una amnistía, para poner fin a la guerra civil. De nuevo Platón se siente inclinado a
mezclarse en los asuntos del estado; pero ocurre que bajo el nuevo gobierno tiene lugar el proceso y
condena de Sócrates: «he aquí que gentes poderosas llevan a los tribunales a este mismo Sócrates,
nuestro amigo, y presentan contra él una acusación de las más graves, que él ciertamente no
merecía de manera alguna: fue por impiedad por lo que los unos le procesaron y los otros lo
condenaron,...».

La injusticia del orden oligárquico 1 y los errores de la democracia conducen a Platón a


orientar su pensamiento en el sentido de encontrar un fundamento sólido para poder instaurar un
orden justo: «Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a

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La oligarquía, en ciencia política, es una forma de gobierno en la que el poder supremo está en manos de unas pocas
personas.Los escritores políticos de la antigua Grecia emplearon el término para designar la forma degenerada y
negativa de aristocracia (literalmente, gobierno de los mejores).

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proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la
vida privada. Así, pues, no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza de los
puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia
de la divinidad no se pongan verdaderamente a filosofar» (ideal del rey filósofo).

El año 399 tiene lugar la condena y muerte de Sócrates. Temiendo ser molestado por su
condición de amigo y discípulo de Sócrates, Platón inicia una serie de viajes. Se refugia en Megara
donde permaneció probablemente tres años, entrando en relación con la escuela y con Euclides de
Megara. Hacia el año 388 se dirige a Sicilia. En Siracusa reina un griego, Dionisio I el Anciano, que
tiene en jaque a los cartagineses y se ha convertido en amo de Sicilia. Platón intima con Dión,
cuñado de Dionisio, gran admirador de los socráticos. Después de ser llamado por el rey, el propio
Dionisio lo expulsa (no se conocen exactamente los motivos). Embarca en una nave espartana que
hace escala en la isla de Aegina, en este momento en guerra con Atenas, y Platón es hecho esclavo
y luego rescatado por Anníceris, a quien había conocido en Cirene. En el 387 regresa a Atenas y
funda la Academia, primera escuela de filosofía organizada, origen de las actuales universidades.
Allí permanecerá durante veinte años dedicado al estudio y a la enseñanza. Pero el filósofo volverá
en otras dos ocasiones a Siracusa. El año 367 muere Dionisio I y le sucede en el trono su
primogénito Dionisio II. Dión concibe la idea de traer a Platón a Siracusa como tutor del sucesor de
su cuñado. Muy pronto el joven Dionisio ve en Dión y en Platón dos rivales, por lo que destierra a
Dión y más tarde hace lo mismo con el filósofo. Con todo les promete el regreso.

El año 366 vuelve a Atenas donde permanecerá seis años. Posteriormente (361) Dionisio
invita de nuevo a Platón y el filósofo se dirige a Siracusa acompañado de varios discípulos.
Heráclides Póntico es ahora el encargado de regir la Academia. De nuevo, la actitud de Dionisio fue
tajante con el ateniense que, preso, consiguió ser liberado merced a la intervención de Arquitas. Una
vez libre regresó a Atenas. Pero Dión no cejó en su empeño, sino que reclutó un ejército del que
formaban parte discípulos de Platón, venció a Dionisio e instauró una dictadura. Sin embargo a los
tres años fue asesinado por su amigo, el platónico Calipo.

Platón, por su parte, continuó en Atenas su trabajo al frente de la Academia hasta el año
348-347, fecha probable de su muerte.

En la obra de Platón, escrita casi toda ella bajo la forma de diálogos, podemos distinguir tres
etapas:
- Una primera etapa de juventud: en ella los diálogos tratan temas específicamente
socráticos. No suelen llegar a una conclusión final sino que dejan la cuestión abierta.

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Apología de Sócrates, Ión, Lisis, Cármides, Eutifrón, Protágoras, Hipias menor, Hipias
mayor, Gorgias, Menexeno, Menón, Crátilo, Eutidemo.
- Una tercera etapa de madurez en la que Platón perfecciona su teoría de las ideas. Fedro,
Fedón, El banquete, República.
- En su vejez Platón reconsidera críticamente sus planteamientos, problematizando su propia
teoría. Parménides, Teeteto, Timeo, Filebo, El Sofista, El Político, Critias, Las Leyes.

2. CONTEXTO FILOSOFICO

El siglo V a.c., siglo del nacimiento de Platón (427-347) es de importancia crucial en el


acontecer histórico de la cultura griega. A comienzos de siglo, el expansionismo persa supuso una
seria amenaza para las polis griegas que, encabezadas por Atenas, se enfrentaron a los persas en lo
que conocemos como Guerras Médicas. Tras la victoria y bajo la dirección de Pericles, Atenas
inicia un período de gloria militar y esplendor cultural (baste recordar nombres como los de
Esquilo, Sófocles o Eurípides), consolidándose un periodo democrático que eliminó ciertos
privilegios de los que disfrutaban los nobles, permitiendo así el acceso a cargos públicos a un
número mayor de ciudadanos y a la vez instauró una paga por ejercer funciones públicas, lo cual
facilitó la participación de los más humildes.
Pero la supremacía ateniense comenzó pronto a rivalizar con otras polis, en especial con
Esparta, en su lucha por la independencia económica y política. Esta situación desembocó en las
Guerras del Peloponeso (431-404). Tras la victoria, Esparta instaura en Atenas el Gobierno de los
Treinta Tiranos, derrocada a su vez por los demócratas que vuelven del exilio encabezados por
Trasíbulo. Se abre un nuevo período de democracia en Atenas, pero es una democracia débil,
decadente ya en sus comienzos.

En el terreno filosófico la disparidad de planteamientos presocráticos sobre la physis lleva a


Platón a realizar un intento de sistematizar toda la filosofía de la physis anterior unificando el ser
de Parménides y el devenir de Heráclito (la cuestión ontológica ser-devenir y su correlato
epistemológico episteme-doxa), mediante una concepción dualista de la realidad: Mundo
Sensible/Mundo Inteligible.
Precisamente esa diversidad de teorías presocráticas sobre la physis había provocado el giro
antropológico desde la ontología (filosofía del ser) y la cosmología, al problema de la naturaleza
humana en la polis (filosofía moral y política). Los responsables primeros de este giro fueron los
sofistas, pensadores que, atraídos por la efervescencia democrática de la Atenas del siglo V a. c. se
instalan en la ciudad para impartir sus enseñanzas en retórica y oratoria.

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Hacen de su función pedagógica un negocio del que dependen los ciudadanos que buscaban
el triunfo político o que simplemente tiene que poder defenderse públicamente en caso de ser
llevados a juicio. Pero el liberal y renovador movimiento sofista suponía un serio riesgo para la
identidad cultural ateniense y para la educación tradicional aristocrática, por eso tienen como
detractores a Platón y a su maestro Sócrates que se oponen a su relativismo y a su escepticismo bajo
la firme convicción de que existen verdades universales innatas en el alma humana que el hombre
puede y debe descubrir dialécticamente, dialógicamente, si quiere llevar una vida virtuosa en lo
privado y en lo público.
Se trata de un intelectualismo moral que Platón aplica fundamentalmente a la política, con
su idea del filósofo-rey o filósofo-gobernante, porque el interés prioritario es el ideal utópico de la
justicia en la polis, ideal que dirige todo su pensamiento.

Platón atribuye la responsabilidad de la situación de la polis a los sofistas y al mismo


sistema democrático que, en su opinión, permitía el acceso al poder de los menos capacitados y más
ambiciosos, y que había permitido la destrucción y olvido de los antiguos valores de virtud y
justicia que estructuraban la polis.
Platón, claramente imitando el proceder de Sócrates, escribe sus obras en forma de diálogo.
En sus Diálogos el personaje central es precisamente un Sócrates que, por sistema, discute con sus
interlocutores poniendo en práctica su método mayeútico. Sus obras más afamadas pertenecen al
periodo de madurez y entre ellas destacamos La República, Fedón, Fedro y El Banquete.

En definitiva, el pensamiento platónico está atravesado por varias influencias:


Heráclito: la concepción del movimiento y del devenir de este filósofo es adoptada por
Platón en su explicación del mundo sensible y en el conocimiento de éste: en tanto que lo sensible
está en perpetuo devenir el conocimiento que tenemos de él es variable, no definitivo y engañoso.
Es un conocimiento que pertenece al ámbito de la dóxa (opinión) y que debe ser superado.
Parménides: Platón adopta su doctrina del Ser y de la inmutabilidad de la esencia, a la que
Platón denomina idea (ideas). Estas ideas son eternas e inmutables e innatas y pertenecen al
mundo inteligible, mundo de las esencias, del que podemos tener un conocimiento epistémico,
científico, objetivo y racional, pues nuestra alma pertenece a ese mismo mundo. Este ámbito de la
realidad es el de la episteme 2.
Escuela pitagórica: el Libro VII de la República deja clara la importancia que da Platón a
las enseñanzas acerca del Número y de la Medida (aritmética) y de la geometría, heredadas de los
pitagóricos. Recordemos que en el friso de la Academia se puede leer: no entre aquí quien no sepa

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Ciencia

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geometría, o lo que es lo mismo, quien no sepa “geometrizar”, o utilizar la razón como
instrumento para conocer las Ideas.
Sofistas y Sócrates: es en contra del relativismo y del escepticismo de los sofistas que
Sócrates y su discípulo Platón defienden la posibilidad (porque nuestra razón lo permite) y la
necesidad de establecer conceptos objetivos, verdades universales que además son innatas.
Afirman la necesidad de fundamentar la vida política en estas verdades universales (idea de
bien, idea de justicia, idea de virtud) con el fin de establecer una sociedad justa. El
intelectualismo socrático y su método dialógico (ironía y mayéutica) son adoptados por Platón en el
conocimiento de las Ideas.

3. INTRODUCCIÓN

Hemos comenzado hablando de la vida y de la obra de Platón y contextualizando su pensamiento


filosófico. Al hacerlo, hemos señalado que al igual que la de Sócrates, la de Platón es una filosofía
arraigada en la polis, en su problemática, en su devenir histórico. El objetivo principal de toda su
filosofía no será otro que intentar cambiar la realidad de Atenas y sentar las bases para una
sociedad basada en la Justicia.
Frente al relativismo de los sofistas en relación a la posibilidad de encontrar unos valores absolutos
que pudieran fundamentar esta sociedad, Platón, como Sócrates, afirma la existencia de verdades
absolutas e innatas que el ser humano puede y debe conocer; verdades que le servirán para
comportarse correctamente tanto en el ámbito privado como en el público, las Ideas.
Resaltamos el hecho de que el ser humano puede conocer estas verdades porque son innatas (están
en su interior), son objetivas (no dependen de la opinión de cada sujeto), son eternas (como el ser
o la esencia parmenídea) y son aprehensibles mediante la razón.
Si las puede conocer, entonces puede ser virtuoso, puesto que la virtud consiste en hacer lo que se
debe hacer correctamente, y para ello es necesario saber en qué consisten las cosas en realidad.
El conocimiento es el camino de la virtud en Platón, o lo que es lo mismo el conocimiento es el
fundamento del comportamiento moral. Sólo el que sabe puede ser un ciudadano virtuoso y
justo.
Conocer las ideas es el requisito indispensable para ser un buen ciudadano, comenzando con la Idea
de Bien, y siguiendo por la de Justicia (no tiene sentido una sin la otra). El fin: el establecimiento
de esta sociedad justa, que para Platón tiene la forma de una república.
Nuestro guión es la estructura del Libro VII del diálogo La República. En éste se demuestra que la
teoría de las ideas es un sistema que tiene que ver con el conocimiento, con el alma, y con
diferentes disciplinas o conocimientos que aquel que vaya a ser gobernante debe poseer y
desarrollar.

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La república platónica no es, en principio, una utopía, sino un proyecto ético, político y educativo
que él considera absolutamente realizable.

4. TEORÍA DE LAS IDEAS

La teoría de las ideas es la columna vertebral del pensamiento platónico. Es el intento sistemático
de dar una explicación a los problemas de la realidad, teniendo en cuenta que:
• debemos saber en qué consiste la realidad (desde el punto de vista de la physis y de la
polis);
• si es posible obtener un conocimiento científico de ella.
Desde el punto de vista de la realidad como totalidad, pretende ser una síntesis que resuelva el
antagonismo radical de los dos planteamientos filosóficos más importantes hasta el momento, los de
Heráclito y Parménides.
• Para Parménides la realidad, el ser, es inaprensible para los sentidos. Sólo la razón es
capaz de captarlo. Lo que la razón nos dice es que la realidad es eterna, el ser es uno, no
múltiple e inmutable. Lo que nos ofrecen los sentidos es engañoso, de modo que la razón
es la única guía para conocer la verdad.
• Heráclito afirma, sin embargo, que la realidad es un cambio o movimiento incesante y
eterno, el eterno devenir.
La teoría de las ideas es una síntesis de los dos mundos o ámbitos de la realidad, para Platón el
mundo sensible está sometido al cambio y el mundo inteligible está compuesto por las ideas fijas,
eternas, inmutables, objetivas, universales e innatas.
Ahora bien, ¿qué conocimiento podemos tener de uno y otro ámbito? O lo que es lo mismo, ¿qué
posibilidad de conocimiento científico, de lo que es, de lo que no cambia, de lo universal,
podemos tener?
Porque conocimiento científico es, exclusivamente, conocimiento de lo que no cambia, y esto no
es el conocimiento de lo sensorial.
En Platón existe una diferencia clara entre lo que es el conocimiento de las realidades del mundo
sensible, “doxa” (opinion), y el conocimiento de las realidades del mundo inteligible o ideas,
“episteme” (ciencia).
Decimos que en Platón existe, entonces, un marcado dualismo ontológico 3 (dos mundos
perfectamente diferenciados) y un dualismo epistemológico (en relación a cómo conocemos), en
tanto que afirma claramente que lo único que es digno de llamarse conocimiento es el que se

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La ontología es una disciplina que estudia lo que es en tanto que es y existe como sub-stantia de los fenómenos. Por
ello es muchas veces, estimada como teoría del ser, es decir, el estudio de todo lo que es: qué es, cómo es y cómo es
posible. La ontología se ocupa de la definición del ser y de establecer las categorías fundamentales o modos generales
de ser de las cosas a partir del estudio de sus propiedades, estructuras y sistemas .

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obtiene a través de la razón de los entes matemáticos y de las ideas, y qué no lo es, la “doxa” o sea
las opiniones y creencias.
Así, la teoría de las ideas consiste en afirmar de entrada la existencia de unas realidades
absolutas, eternas, inmutables, universales y separadas del mundo sensible o sensorial que
tienen estatuto ontológico, es decir, que existen autonomamente. De hecho, son lo máximamente
real, y de ellas se deriva todo lo real perteneciente al mundo sensible, mediante un proceso de
dependencia causal por participación, e imitación de esas ideas. Es importante señalar que,
efectivamente, las ideas no son el resultado de un proceso de abstracción, no son conceptos
abstractos, sino entidades reales existentes más allá del hecho de pensarlas (es más, constituyen,
como veremos más adelante, la posibilidad de todo razonamiento sobre lo real). No son, entonces,
construcciones mentales.
Los entes que son buenos, justos, bellos, lo son por participación e imitación de la idea de bien, de
la idea de justicia y de la idea de belleza, por señalar los ejemplos más importantes que aparecen en
la República.
El mundo sensible, imperfecto, por definición, debe su realidad y existencia a las ideas. En
cualquier caso tiene bastante lógica: si damos por sentado que el mundo sensible depende
causalmente del inteligible, difícilmente podemos entender que las ideas no sean entidades reales,
salvo que admitamos que de una mera abstracción o concepto, de una construcción estrictamente
mental, pueda derivarse la realidad.
De hecho, Platón afirma una y otra vez que la idea tiene existencia plena, completa y separada o
independiente, pero insiste en que es inmaterial, pues la materia es corruptible, está sometida a
cambio y la idea, en cambio es eterna.
El mundo sensible depende ontológicamente y no sólo lógicamente, del mundo inteligible.

Pero, ¿cómo pueden ser las ideas la causa de las realidades del mundo sensible, teniendo en
cuenta que son realidades separadas? ¿Cuál es la conexión entre un mundo y otro? Este es el
problema del “chorismós” platónico, de la división de lo real en dos mundos que Platón intenta
salvar.
¿Cómo justifica este dualismo ontológico? ¿Por qué la necesidad de un mundo inteligible para dar
cuenta de lo real y evidente a los sentidos? Por tres motivos:
• Teoría de la anámnesis y de la reminiscencia: el conocimiento como recuerdo. En el
Menón comprobamos cómo un individuo (Menón) sin educación alguna, completamente
ignorante, es capaz de, dialógicamente (con Sócrates como oponente), resolver problemas
complejos y llegar a la esencia de las cosas. La única explicación para Platón es que las
recuerda, que el conocimiento de esas realidades está en su interior, que estas verdades
son innatas y el alma las conoce porque tanto estas verdades, las ideas, como el alma,

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mantienen una relación de afinidad, pertenecen de hecho, al mismo mundo, el mundo
inteligible, sólo que por su mezcla con el cuerpo, en un momento indeterminado lo ha
olvidado. El alma, es la posibilidad de superar la división entre los dos mundos a través del
conocimiento.
• Además, los entes matemáticos, ¿son entes de la experiencia? En realidad no percibimos
triángulos, ni cuadrados, sino entes con la forma o estructura de triángulo o de cuadrado.
Tenemos de hecho, previamente, la idea de triángulo, la idea de cuadrado. Los entes
matemáticos, el número, la medida, son entes que se parecen a las ideas, y el conocimiento
matemático es, sin duda, racional, no se basa en opiniones.
• Si las ideas existen, el relativismo que defendían los sofistas es insostenible. Si el bien, la
justicia, la belleza, etc. tienen realidad independiente, entonces existe un fundamento real
de una sociedad justa.

En definitiva, existe una relación de causalidad directa entre las ideas y el mundo sensible, y esta
relación causal se explica mediante dos mecanismos, el de la participación y el de la imitación.
• Por participación o metésis: las cosas son en cuanto que participan de la Idea, en la
medida en que la Idea está presente en ellas: la nieve es blanca en la medida en que
participa de la idea de lo blanco o de blancura.
• Por imitación: las cosas del mundo sensible o físico son copias, semejanzas, imitaciones o
sombras más o menos fieles (es decir, imperfectas) de las realidades verdaderas del mundo
inteligible. Como toda imitación, el mundo sensible es imperfecto.
Está claro que es bastante problemático para Platón explicar la relación causal entre los dos
mundos, precisamente porque entiende las ideas como entidades independientes, separadas de
todo lo demás, y sólo aprehensibles (cognoscibles) por la razón.

El mito de la caverna es una alegoría en la que se explica:

• el dualismo ontológico: división de la realidad en dos ámbitos o estratos con una


dependencia causal (mundo sensible- mundo inteligible);
• el dualismo antropológico: la situación de los hombres en razón de su doble naturaleza
(cuerpo-alma) y el camino que debe recorrer desde las sombras hasta la contemplación de
las Ideas, y por encima de todas ellas de la Idea de Bien. Es un camino de purificación a
través del conocimiento.
En tanto que habla de una doble realidad, el mito de la caverna constituye una explicación
metafísica de la realidad (más allá de la física, lo que subyace o explica la physis), pero también es
una teoría del conocimiento.

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En la República capitulo VII, párrafos I-III se especifica qué ámbitos de la realidad podemos
conocer y cómo lo hacemos, así como cuál de las dos formas de conocimiento posible es la del
conocimiento verdadero. Platón introduce, en este punto, la diferencia entre doxa y episteme, y
posteriormente especificará otras subdivisiones o niveles de conocimiento dentro de ellas. En
definitiva, tenemos cuatro niveles:
Interior de la cueva o mundo sensible
- Nivel ínfimo de todo aquello que tiene una existencia puramente imaginaria (simbolizado
por las formas que se reflejan en la pared opuesta de la entrada)
- Nivel de todas las realidades sensoriales del mundo físico (zona intermedia entre el tabique
y la entrada, el fuego y los porteadores de objetos)
Exterior de la cueva o mundo inteligible
- Números o entes matemáticos que son realidades inteligibles pero ligadas de algún modo a
lo sensible y, por lo tanto, no puras (reflejos en el agua)
- Las ideas, simbolizadas por los objetos exteriores, gracias a la luz del sol. Finalmente, se
percibe la luz del sol, “no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños,
sino contemplarlo cómo es en sí y por sí, en su propio ámbito”.
El Sol es la Idea de Bien, que está por encima de todas las demás e ilumina el camino a seguir
en el ascenso desde la cueva hasta el exterior (a través de los distintos niveles de conocimiento).
Es el camino que debe seguir el alma del hombre.
Así, el mito de la caverna es la explicación de la situación de los hombres, cuya naturaleza es doble:
posee una naturaleza corpórea que le ata al mundo sensible y un alma, que pertenece por afinidad y
origen al mundo inteligible y que debe buscar el modo de librarse de esa cárcel cuerpo mediante la
contemplación de las ideas y, fundamentalmente, de la Idea de Bien.

5. DIMENSIÓN ANTROPOLOGICA DE LA TEORIA DE LAS IDEAS

Existe un paralelismo entre el dualismo ontológico mundo sensible-mundo inteligible y el


dualismo antropológico alma-cuerpo.
Tomando como referencia la teoría de las ideas, podemos entender mejor qué es el hombre, en qué
consiste su naturaleza, su capacidad cognoscitiva, y cómo debe comportarse ética y políticamente.
Si para Platón el fin del conocimiento es contemplar el mundo inteligible, que es lo máximamente
real, entonces la verdadera naturaleza del hombre es su alma, y el movimiento de ascenso desde la
cueva hacia el exterior es conforme a su naturaleza; lo antinatural es permanecer en las
sombras (de ahí que haya que forzarle, obligarle a estar en la cueva, mediante ataduras y
cadenas).

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¿Por qué el alma? Por influencia órfico-pitagórica y en base a las teorías de la
transmigración y de la inmortalidad del alma. La clave es, por supuesto, la creencia en esa
inmortalidad, puesto que ésta permite explicar varias cosas: si es inmortal es eterna, y por tanto
mantiene esa relación de afinidad con las ideas. Pertenece al mismo mundo, el inteligible; y, que
está en el cuerpo-prisión, integrada en lo mutable y corruptible y esa limitación del mundo sensible
debe ser superada; en otros términos, ha de ser salvada, y el único modo es a través de la idea de
Bien, de la dialectica y de la filosofía.
Las características generales del alma son similares a las de las ideas; es una entidad espititual,
indestructible, una e indivisible, preexiste al cuerpo y es, por lo tanto, incorruptible, Por influencias
pitagóricas, Platón afirma que el alma cometió un pecado en un “tiempo en que no era hombre” y
transmigrará de cuerpo en cuerpo hasta que se purifique y vuelva al mundo de las ideas.
Si el objetivo del conocimiento es la contemplación de las ideas, entonces la purificación es el
conocimiento en sí.
¿Qué ocurre con el cuerpo?
En Platón el cuerpo sale bastante mal parado. En tanto que perteneciente al mundo sensible, es
corruptible, limitado, un instrumento, un lastre para el alma, es su carcel. Es el culpable de la
“ceguera” del alma. Sin embargo, esto no es del todo cierto; en el Fedro y en otros diálogos afirma
que es la falta de equilibrio entre las partes o funciones del alma lo que dificulta el ascenso de ésta
al mundo inteligible, a pesar de pertenecer a éste (Menón).
Las partes o funciones del alma son:

- racional: se encarga de dirigir el pensamiento y se sitúa en la cabeza;


- irascible: regula la agresividad, la creatividad del hombre, y se aloja en el pecho;
- concupiscible: intenta regular los apetitos o tendencias más primitivas como el instinto de
supervivencia o el apetito sexual. Se localiza en el bajo vientre.

En el diálogo Fedro se explica mediante el mito del carro alado cómo un auriga (alma racional)
intenta dirigir un carro tirado por dos caballos, uno blanco (alma irascible) y otro negro (alma
concupiscible). Si el auriga no logra equilibrar el tiro y el caballo negro gana, su tendencia
supondrá la caída del alma al cuerpo, al mundo sensible, alejando al hombre del mundo de las ideas
o de la purificación., Si el alma cae, estará condenada a la trasmigración de un cuerpo a otro hasta
que se purifique. Como el alma pertenece al mundo inteligible, debe volver al mundo al que
pertenece, o lo que es lo mismo, recordar lo que ya sabe, lo que ha estado siempre, de forma
innata en el alma. Ahora bien, el conocimiento que permite el recuerdo no es cualquier tipo de
conocimiento, sino sólo aquel que es verdadero, el que puede atrapar (aprehender) esas realidades
eternas.

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¿Por qué la culminación del conocimiento es la idea de Bien?

En República VI aparece una explicación del proceso de conocimiento que anticipa la del mito de
la caverna en República VII. Es el símil de la línea, y viene, entre otras cosas, a afirmar que la idea
de Bien está al final del conocimiento porque parece evidente que con ella cobra sentido todo lo
demás.
Es difícil pensar lo justo, lo bello, lo hermoso, si antes no entendemos qué es el Bien. En el mito de
la caverna aparece como “fuente de luz”, como la guía que dirige al alma en su ascenso. La idea
de Bien es la que hace inteligibles las cosas, la que da luz al conocimiento (recordar la mayéutica
socrática).
El símil de la línea explica cómo para cada tipo de realidad existe un modo de conocimiento, o más
bien , un grado o nivel, según su aproximación a lo máximamente real, las Ideas ( a mayor
longitud, mayor realidad de los objetos de conocimiento).

----------------------------------------------------------------------------------------------------------
eikasía pistis dianoia razón
DOXA EPISTEME

• 1er nivel: sensación e imaginación (eikasía), el más alejado de la verdadera realidad


• 2º nivel: creencias ( pistis), que implican ya cierto grado de abstracción y razonamiento;
• 3er nivel: razón discursiva, entrando ya en el terreno del conocimiento (dianoia o razón);
• 4º nivel: captación directa de la idea (intelección o noesis).

Y una vez fuera de las sombras, habiendo contemplado las ideas, es cuando se pueden criticar las
creencias y las opiniones anteriores, descubriendo cómo falseaban la realidad.

Despues de haber contemplado las ides, la tarea del filósofo es volver del mundo de las sombras
para intentar librar, desatar, al rebaño de los hombres y conducirles a la libertad a la que tiende por
naturaleza, a la contemplación del mundo de las ideas. Una vez que los hombres conozcan en qué
consiste lo justo, lo bello, etc. podrán ser buenos ciudadanos. Y los mejores dotados de todos ellos,
además podran gobernar la polis. A estos los identifica Platón con los filósofos.
Enlazamos aquí con el proyecto político y educativo de Platón: una sociedad justa con la forma de
una república.

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6. PROYECTO ÉTICO-POLITICO DE LA REPUBLICA

Del mismo modo que existe un paralelismo entre mundo sensible/mundo inteligible y
cuerpo/alma, también existe un correlato estructural entre el alma del individuo y el Estado y su
especialización funcional.
Recordemos que los sofistas habían aprovechado el ambiente de ruptura entre individuo y Estado
para sembrar el relativismo en el ámbito de la política, y que Platón y Sócrates quieren restablecer
ese vínculo.
De este correlato individuo- Estado se deriva la idea de Justicia en Platón, sinónimo de la de
Armonía, según la cual cada individuo debe realizar en el Estado la función que le corresponde
según qué parte o función del alma le gobierne y de qué virtudes esté dotado. El esquema es el
siguiente:

ALMA ESTADO (clases sociales) VIRTUDES


racional gobernantes o guardianes prudencia
irascible (ánimo) guerreros valentía o fortaleza
concupiscible (deseo) productores templanza o moderacióm

Se dará la justicia en la ciudad cuando cada una de las partes del Estado cumpla con la virtud que le
es propia, y esto sólo es posible si cada ciudadano es capaz de armonizar las tres funciones o partes
de su alma. La justicia individual y la justicia en la polis sólo son posibles si se conoce la Idea de
Bien.

CUATRO VIRTUDES PLATONICAS

En la República nos habla Platón de cuatro virtudes principales: la sabiduría, el coraje o fortaleza de
ánimo, la templanza y la justicia. Como hemos visto, establece una correspondencia entre cada una
de las virtudes y las distintas partes del alma y las clases sociales de la ciudad ideal. La parte más
elevada del alma, la parte racional, posee como virtud propia la sabiduría; pero la justicia, la virtud
general que consiste en que cada parte del alma cumpla su propia la función, estableciendo la
correspondiente armonía en el hombre, impone los límites o la proporción en que cada una de las
virtudes ha de desarrollarse en el hombre. El hecho de que Platón tenga una concepción absoluta del
Bien hace que la función de la parte racional del alma siga siendo fundamental en la organización
de la vida práctica del hombre, de su vida moral.

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¿Quiénes serán los perfectos gobernantes? ¿Cuáles son sus características?

Los gobernantes deben salir del grupo de los filósofos, de entre aquellos que conocen las ideas y
que además no tienen ningún interés por gobernar, porque después de haber contemplado el
mundo perfecto de las ideas, no sienten la necesidad de mezclarse en asuntos corruptos (Rep.
VII, línea 192). Sin embargo, son los únicos capaces de iluminar a los ciudadanos que aun
permanecen en la caverna; los únicos capaces de de guardar las leyes de la polis.
¿Cómo se forma a un gobernante?
Platón considera que la ciudad no puede estar en manos de ignorantes ni en manos de corruptos.
Para dirigir la polis es necesario poseer la “areté política”, ciertos conocimientos específicos que
los sofistas demostraron que se podían aprender y que para Platón, en realidad, se pueden recordar.
La culminación de estos conocimientos o estudios específicos es la la dialéctica (el conocimiento
filosófico propiamente dicho).
Ya hemos dicho que existe un problema: el filósofo no tiene interés alguno en gobernar, y sin
embargo tiene la responsabilidad de asumir esta función. Pero se añade otro más: de lo único que
Platón puede afirmar que existen pruebas suficientes es de los diferentes sistemas políticos
implantados a los largo de la historia y que no tienen precisamente en su base la idea de Justicia.
Además, cada vez que él mismo ha intentado llevar a buen término su proyecto del rey-filósofo
(que los gobernantes sean filósofos), ha fracasado (ver sus tres intentos en Siracusa).
La única forma de que la república no sea una utopía es educar a los ciudadanos en la Justicia, con
el fin de que cumplan con la función que les es propia. Es necesario establecer un proyecto
educativo que se desarrollará en la Academia.

¿Qué es educar (paideia)?

La educación no consiste en una mera transmisión de conocimiento, técnicas y habilidades que


introducimos en el espíritu del alumno-ciudadano (práctica propiamente sofista), sino que es una
forma de hacer “despertar” las ideas. La inteligencia, el alma, debe volverse hacia las ideas y
ascender al verdadero conocimiento.
En relación al pueblo llano, Platón considera suficiente una educación genérica en literatura y
aritmética. Los futuros gobernantes saldrán, sin embargo de los ciudadanos mejor dotados, y a estos
se les someterá a un estricto proceso educativo: se eliminarán la gimnástica y la música porque no
aportan conocimiento alguno esencial (de las Ideas). Se implantarán el cálculo, la geometría, la
astronomía, el movimiento armónico y, por último, la dialéctica, o arte de conocer y dar razón de
las cosas, en tanto que implica el conocimiento de las Ideas. La dialéctica es la culminación del
proceso educativo que comienza a los 20 años, hasta los cuales se habrá sometido a los jóvenes a
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pruebas físicas (se busca moldear un cuerpo sano). A partir de los 30 años se les instruirá y
ejercerán la dialéctica y ocuparán diferentes cargos públicos en la polis. Los que demuestren en el
ejercicio de estas responsabilidades ser los mejores gobernarán por turnos la polis, a partir de la
edad de 50 años.
En este proyecto educativo, Platón incluye a hombres y mujeres, constituyendo esto una verdadera
novedad en la polis griegas, puesto que las mujeres no eran consideradas parte de la ciudadanía, de
forma que no podían participar en los asuntos públicos o de gobierno.

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