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CAPITULO I

ÓRGANOS FONOARTICULATORIOS

Conjunto de todos los órganos que en mayor medida intervienen en la emisión del sonido.

1. Órganos de articulación

La articulación es el proceso por el que el sonido, que se ha generado en las cuerdas


vocales, se modifica por efecto de los movimientos de los órganos articuladores, que
alteran la resonancia del sonido en las cavidades supraglóticas: la cavidad oral y
la cavidad nasal.

1.1. Órganos Móviles


1.1.1. Paladar blando
El tejido muscular del paladar blando está cubierto por el tejido epitelial. El
tejido epitelial es un tipo de tejido que forma la cubierta de las superficies
externas e internas del cuerpo. Este provee protección, produce secreciones y
regula los materiales que se mueven alrededor de él.
La úvula, la masa que cuelga en medio del paladar blando, está por encima de
la raíz de la lengua. La úvula ayuda a evitar que los alimentos se vayan por el
pasaje de respiración cuando la persona está tragando.

1.1.2. Mandíbula inferior


La mandíbula inferior está dotada de movilidad y actúa en la fonación y en la
masticación. También se denomina maxilar inferior.

1.1.3. Labios
Su función es facilitar la articulación y manipular los alimentos que llegan a
la cavidad bucal.

1.2. Órganos Inmóviles


1.2.1. Paladar duro
Está formado por dos tipos de huesos llamados maxilar y hueso palatino, los
cuales están cubiertos por una membrana mucosa. El maxilar también forma
la mandíbula superior. Las placas de los huesos palatinos forman la parte
trasera del paladar duro de la boca y el piso de la nariz. Las placas verticales
de los huesos palatinos forman parte de la cavidad nasal.

1.2.2. Dientes
El papel de los dientes es indispensable en la masticación y deglución de los
alimentos pero igual, o más relevante, es su función a la hora de hablar. Los
dientes son clave en la pronunciación y determinan también nuestra voz, su
tono y características.

1.2.3. Alveolos
Los alvéolos son las pequeñas bolsas de aire al final de las vías aéreas más
pequeñas de los pulmones, los bronquiolos. Estos sacos de aire constituyen
la mayor parte del tejido pulmonar. La función principal de los alvéolos es el
intercambio de dióxido de carbono por oxígeno.

1.3. Cavidades Infragloticas

Está formado por los órganos propios de la respiración: pulmones, bronquios, alveolos
y tráquea; los pulmones son los que almacenan y distribuyen el aire suficiente para la
fonación; tienen dos movimientos, inspiración y espiración, siendo en este segundo en
el que se puede producir el sonido articulado. El diafragma, que es un órgano anexo al
respiratorio, es un tabique de tejido muscular y tendinoso que divide la cavidad
torácica de la abdominal, para lograr la fonación, el diafragma realiza una presión
hacia arriba en conjunto con los músculos que están insertos entre las costillas,
llamados intercostales disminuyendo con esto el diámetro vertical de la caja torácica
y logrando con esto un aumento en la presión sobre los pulmones.

La voz puede considerarse como una espiración sonorizada. En la fonación la


espiración es activa, esta espiración cuando logra una presión determinada y produce
voz, le llamaremos soplo fonatorio.

Por otra parte, es importante para nuestro propósito el segundo momento de la


respiración: la espiración. Los bronquios y la tráquea son meros tubos de conducción,
sin ninguna función lingüística.
CAPITULO II

TRASTORNOS DE LA FONOARTICULACIÓN

2. Definición

Las alteraciones articulatorias son un trastorno común en la infancia y uno de los más
fáciles de identificar por las repercusiones que generan en la comunicación del menor con
su núcleo familiar, el entorno educativo y social. Estos trastornos se observan también en
adolescentes y adultos, aunque con menos frecuencia, individuos que por diversos
motivos no recibieron atención logopédica oportunamente y por lo tanto, conservan sus
defectos articulatorios y/o resonanciales.

Una adecuada articulación fonética le permitirá al niño ser escuchado y comprendido,


transformándose en una valiosa herramienta para expresarse, interactuar con el medio y
obtener eficacia en las comunicaciones. Es bien sabido que a medida que los niños crecen
y adquieren habilidades en la articulación, su pronunciación será más clara, fluida y
correcta.

Durante este período de organización y desarrollo del lenguaje oral pueden presentarse
defectos articulatorios que son fisiológicos en esta etapa evolutiva y conocidos como
dislalias de evolución. No obstante, si estos errores de pronunciación se mantienen más
allá de los 4 años de edad, sería conveniente consultar al logopeda. Este profesional luego
de efectuar una valoración del menor y concretar el diagnóstico podrá determinar si el
caso amerita o no una intervención, informando y asesorando adecuadamente a la familia
acerca de los resultados obtenidos (Ayarza, 2013).

2.1. Consideraciones diagnosticas

En primer lugar se deberá investigar la etiología del trastorno articulatorio que


presenta el paciente y que es el motivo de su consulta, ya que la causa puede ser
orgánica o funcional.

El término dislalia se refiere al defecto en la articulación de los fonemas del habla


secundario a una disfunción de los órganos fonoarticuladores. Esta alteración
funcional (dislalia funcional) puede observarse a nivel de la lengua, labios, velo del
paladar o mandíbula, motivada por un aumento o disminución del tono muscular y/o
de la movilidad de dichos órganos. La falta de tonicidad y/o motricidad orofacial
óptima, producirá una incoordinación entre las partes móviles y fijas de la boca la que
conducirá al déficit articulatorio, en ausencia de causas orgánicas.

Las dislalias se manifiestan por omisión, sustitución o distorsión de los fonemas que
son las unidades más simples de la expresión hablada. Esta dificultad para articular
uno o más fonemas incidirá en la correcta pronunciación de las palabras, alterando en
forma proporcional el lenguaje oral del individuo y en ocasiones también, el
aprendizaje de la lectoescritura en su fase inicial.

Los trastornos articulatorios de etiología orgánica reciben el nombre de disglosias y


se producen por alteraciones esquelético-estructurales de origen congénito y/o
adquirido en los órganos periféricos del habla (en forma única o asociada).

Dislalias Disglosias

Macroglosia (lengua grande).


Succión digital.
Déficit auditivo congénito o adquirido.
Respiración bucal.
Alteraciones de la mordida
Deglución infantil o atípica.
(maloclusiones).
Factores emocionales o psicoafectivos.
Anquiloglosia o frenillo sublingual muy
Onicofagia (hábito de morderse las uñas).
cortó.
Prolongación de uso del chupete y/o
Fisura de labio, alvéolo, paladar duro
biberón.
y/o blando.
Hábitos de succión y/o mordida (dedos,
Alteraciones estructurales del paladar o
objetos, prendas de vestir, juguetes, etc.).
de la mandíbula.
Imitación de las personas del entorno
Falta de piezas dentarias, diastemas
familiar que presenten problemas
(espacio entre los dientes), etc.
fonoarticulatorios (padres, hermanos,
Hipertrofia de amígdalas palatinas o de
abuelos, etc.).
adenoides (vegetaciones).

Figura 1. Diferencias entre dislalias y disglosias

2.2. Evaluación
2.2.1. Los órganos fonoarticulatorios y el habla
Las características del habla se evalúan desde la primera entrevista a través
del interrogatorio o anamnesis si el consultante es un adulto. En cambio, si se
tratase de un menor aprovecharemos sus intervenciones (lenguaje
espontáneo), entablaremos una conversación informal, un juego, etc., recursos
encaminados a detectar la presencia de dislalias o disglosias.
Para examinar la articulación del sujeto se suelen administrar listas de palabras
donde cada fonema se presenta en posición inicial, intermedia y final, al igual
que los sinfones con “l” y “r”. Estas listas fonemáticas se utilizan a la
repetición (lenguaje repetido), aunque también resulta útil con los niños de
corta edad (2 a 4 años) valorar la pronunciación a través de la descripción de
láminas, dibujos, juguetes, etc., (lenguaje dirigido).
Durante la exploración de los órganos fonoarticulatorios tendremos en cuenta
la morfología (forma orgánica) y la función (tonicidad y motricidad), por lo
tanto, éstos se examinarán en posición estática y dinámica utilizando para ello
praxias orales, faciales y pruebas específicas a elección del terapeuta. Es
conveniente efectuar un examen orofacial completo para asegurarnos que
reeducaremos posteriormente los músculos disfuncionales: musculatura
lingual, orbiculares de los labios, buccinadores, etc.
Por lo antes dicho, debieran examinarse la lengua, los labios, el paladar (duro,
blando y úvula), los maxilares (superior e inferior), las arcadas dentarias, la
articulación temporomandibular (ATM), los músculos buccinadores y
maseteros (de la masticación). Esta valoración nos permitirá relacionar la
forma (anatomía), la musculatura y las funciones orofaciales, para obtener un
diagnóstico certero y encarar un tratamiento eficaz, tanto en las disglosias
como en las dislalias.

2.2.2. La voz y la resonancia


Si observamos que nuestro paciente presenta trastornos resonanciales,
deberemos investigar los posibles factores causales, ya que durante la
reeducación abordaremos no solo el problema del habla; sino también, la
resonancia que se refiere al timbre vocal. “La resonancia normal es producto
de la relajación y plasticidad de las cavidades faríngea y oral, a las que se
acopla intermitentemente la cavidad nasal. Cualquier cambio en la longitud,
forma y tamaño del tracto vocal, así como alteraciones articulatorias,
acarrearán defectos resonanciales”.
La resonancia que es generada a partir del ascenso y descenso del velo del
paladar, podrá verse alterada por factores orgánicos o funcionales los que
determinarán el diagnóstico y el tipo de abordaje terapéutico. Para evaluar el
correcto funcionamiento de la válvula velofaríngea existen pruebas objetivas
y semiobjetivas, aunque estas últimas son las más utilizadas ya que no
requieren equipamiento especial y pueden practicarse en la consulta de
logopedia.

Referencias

Ayarza, M. (5 de Febrero de 2013). Trastornos de la fonoarticulación (Parte I).


Obtenido de Logopedia y formación:
https://logopediayformacion.blogspot.com/2013/02/trastornos-de-la-
fonoarticulacion-parte.html

Dosal, R. (2014). Producción de la voz y el habla. La Fonación. Santander, España:


Casa de Salud Valdecilla. Obtenido de
https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/5583/DosalGonzalez
R.pdf

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