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ACERCAMIENTO A LA LITERATURA

¿Qué tiene que hacer la literatura, qué tienen que hacer las novelas, los cuentos
y (con permiso de Verlaine) la poesía en la instrucción de un pueblo, para
emplear la terminología de Smiles? Todavía la historia, la ciencia, la filosofía...
Pero, ¿la literatura?

Mucho que hacer. Porque, por empezar, siempre habrá un distingo en el


comportamiento (en el comportamiento recalco) entre el hombre leído y no leído
y siempre en favor del hombre leído. Y según sea la conducta de cada uno de
sus habitantes, será la conducta del país todo. Pues bien: la mayor parte de los
hombres leídos adquirieron esa condición a partir y gracias a la lectura de un
buen libro de literatura. Si no tuviese otra virtud que esa, la literatura ya sería
imprescindible para la buena marcha de una nación.

Pero tiene más. Mientras la historia se dedica a las acciones generales (y no


toma en cuenta las particularidades sino en lo que influyan sobre las generales),
mientras la ciencia se dedica a las leyes y la filosofía a las ideas, la ficción literaria
es la única que presta atención a la individualidad y a la singularidad humanas.
De donde nunca le faltarán materiales con que trabajar, pues los individuos son
siempre distintos y siempre irrepetibles.

Nadie le disputará ese dominio. Si suprimiésemos la literatura y se nos borrase


la memoria que de ella tenemos, solo nos quedarían como patrimonio legible,
abstracciones y generalizaciones. Es decir, poca cosa para el conocimiento del
concreto individuo de carne y hueso con nombre y apellido y un alma propia.
Indigencia que sería lamentable, porque en el individuo viene a resumirse toda
realidad posible. Únicamente la literatura nos lo revela, mucho más allá de los
alcances siempre modestos de la experiencia personal.

Por Marco Denevi