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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS JURÍDICAS


HISTORIA DEL DERECHO

DOCENTE:

MARÍA JOSÉ ZEAS

ESTUDIANTE :

ISABEL DE LA CONCEPCIÓN ORTEGA ANDINO


ARACELLY DEL CARMEN REYES LINARTE
ROBERTO BRAVO

AÑO:
I NOCTURNO

MANAGUA 30 DE SEPTIEMBRE DEL 2018


INTRODUCIÓN

El primitivo derecho germánico propende al mantenimiento de la paz general de los


individuos o los grupos con propósitos de cohesión social. Esta paz general se
concreta en una serie de paces especiales entre las que se encuentra la paz de la
casa, con fuerte componente religioso, por considerar el hogar un lugar sagrado
cuya misión es la de proteger al morador que lo habita.
A esta paz de la casa se opone el allanamiento (Hausfriedensbruch) o ruptura de la
paz doméstica. El supuesto se caracteriza por la entrada violenta o dolosa en la
morada.
El conjunto de normas que regulan la inviolabilidad domiciliaria en el derecho
Visigodo varía con el tiempo. Algunas Leges Antiquae otorgan al domicilio una
protección especial, sancionando duramente a quien realice la acción de entrar en
la morada, aunque no cause daño en ella, y a quien se introduzca en casa ajena
para robar o matar a su dueño.

Derecho Germánico

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DERECHO GERMÁNICO

Se denomina derecho germánico al conjunto de normas por las que se regían los
pueblos germánicos que invadieron el imperio romano de occidente.
No poseían un código legislativo, por lo que se regían bajo el derecho
consuetudinario. Sin embargo, tras el contacto con la forma de vida romana,
surgieron algunos códigos de leyes promulgados por los reyes, como es el caso del
Código de Eurico.
Era un Derecho mucho más primitivo que el Derecho romano, típico de poblaciones
seminómadas, con una idea de la propiedad mucho más restringida, motivo por el
cual fue cediendo terreno a este último a medida que los germanos invasores se
fueron estableciendo en los territorios europeos y adoptando el sistema de vida
romano.
En el Derecho penal son famosas las ordalías aplicadas en el Derecho Germánico.
Con las ordalías se pretendía determinar la culpabilidad o no de una persona.
Incluso podía tratarse de un tercero ajeno al proceso el que se sometiese a la prueba
(ordalías de representación).
Un acusado debía demostrar su inocencia sometiéndose a pruebas tales como
sostener una piedra al rojo vivo, o agua hirviendo. En ocasiones también se obligaba
a los acusados a permanecer largo tiempo bajo el agua. Si era capaz de soportarlo,
se entendía que Dios le ayudaba por ser no culpable. La naturaleza de las mismas
tenía carácter de medio de prueba y juicio de Dios.
Influencia en el Derecho posterior
El derecho germánico se considera el tercer ordenamiento jurídico, en orden de
importancia y después del Derecho romano y el Derecho canónico, para la
formación del Derecho occidental actual.
Se considera que figuras como las relaciones jurídicas mancomunadas o la
comunidad de bienes proceden directamente del Derecho germánico, dado que el
Derecho Romano se basaba en la idea de propiedad individual y parcialidad.
Características

1. Los grupos estaban agrupados en tribus o aldeas, es decir, estaban


mezcladas las razas; ellos tenían un jefe que autogobernaba en su aldea;
Derecho Germánico

pero a su vez ellos tenían un rey considerado como dios.


2. La riqueza.
3. Asamblea popular formadas por hombres libres.
4. Riguroso y formal en la aplicabilidad de disposiciones.
5. El derecho penal, en cuanto a la aplicabilidad del ordenamiento existieron
tres tipo de de sanciones o delitos:

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- Delito de sangre (El más grave): debe publicarse para proceder a la
venganza (sanción-muerte)
- Delito contra el honor (menos grave-leve): ya que podría haber una
recompensa en dinero a los parientes de la víctima, si los parientes
aceptaban el dinero del delincuente, no se le penaba con la muerte (es
cuando dañaba la integridad por medio de críticas de una persona) pero
la persona pasa a ser esclavo.
- Delito contra el sacrilegio (Trasgresiones contra la religión): era leve,
ocasionaba que el delincuente pasaba a ser siervo de los dioses.
6. Transmisión de la propiedad adoptiva a la propiedad familiar.
7. Influencia de los germanos en la costumbre romana y viceversa.

Fuentes de información del derecho germánico

Las principales fuentes sobre el derecho germánico son:

1) Comentario de la guerra de las Galias de Cesar (S.I a C.)

2) La Germania de Tácito (s. II d.C.)

Estos escritos fueron redactados por autores latinos, explicando el carácter


dogmático que se percibe en el análisis de una serie de instituciones germanas
desde un punto de vista netamente romano. Ellos hablan de matrimonio, testamento
etc.

Estas narraciones tienen un contenido histórico con respecto al derecho, que nos
permite visualizar en la actualidad como funcionaba el derecho germano, aunque
podríamos decir que mencionados textos son un mal menor , al no existir fuentes
jurídicas. A este aporte se suma el de una serie de autores germanos que en los
siglos VI y VII d. C escribieron sobre el tema y las costumbres que perduran el leyes
escritas posteriores. ( lex ripuaria, lex frisona, lex salica, lex alamannorum).

Derecho de obligaciones

Este ámbito del derecho fue el menos explorado por los germanos, a diferencia de
los romanos. Los germanos tan sólo conocían la permuta y la existencia de una
Derecho Germánico

forma primitiva de compraventa. También existieron sistemas de préstamos que no


consideraban los intereses ni la usura.

Para concluir un negocio de manera perfecta, no bastaban las formalidades


habituales, ni tampoco la escrituración, sin que un negocio estaba perfectamente
sellado con gestos y ademanes como un apretón de manos, un beso, una mueca,
etc.

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Derecho penal

El Derecho Penal estaba basado en que cada persona que rompe la paz se coloca
de esta , lo importante es el daño y no la intención, por lo tanto se mide el resultado.

Por un delito cometido comienza la guerra entre quien realizó el acto y el afectado,
o bien entre las sippes, o incluso de la comunidad contra el acusado. El fin de esta
guerra es recuperar la honra después de la ofensa. Para saber a quién le
corresponde actuar en el hecho existen algunas categorías:

a) En los de propiedad, es decir robo o hurto, sólo puede actuar el afectado.

b) En los que se rompe el honor de una persona, es decir violación adulterio etc. y
delitos de sangre, ya sean lesiones u homicidios corresponde actuar a las sippes.

c) En los delitos políticos (traición, deserción entre otros) y en los sacrales


(blasfemia, herejía), es la esfera de acción de toda la comunidad. En este punto el
malhechor es considerado un “animal dañino”, donde cualquier miembro de la
comunidad lo puede matar, sin objeción de otro miembro.

Existe un acuerdo entre los miembros de una comunidad en la respuesta contra


individuos que atentaran contra la paz. En ocasiones la sanción puede alcanzar
también a la familia del malhechor. Aparte se debía pagar una indemnización, tenían
una cuantía fija, según cada tribu. Para explicar mejor el concepto vamos a
referirnos al wergeld: indemnización por el delito de homicidio, se paga por el precio
de la vida y el honor de la persona. Se toman en cuenta el linaje, el heroísmo
individual y de su sippe. El pago debía ser realizado por cada integrante de la sippe
del antisocial y ser distribuido a cada integrante la sippe afectada, en ocasiones
también se indemnizaba al poder político.

Derecho procesal

La administración de justicia está a cargo de la asamblea cantonal. El sistema


procesal era oral y entre los medios probatorios estaban los testigos, juramento y
los juicios divinos.

La sentencia la acordaba la asamblea judicial, pero en realidad no existía un


Derecho Germánico

procedimiento ejecutivo, sino que éste estaba constituido por la venganza de


sangre.

REINOS GERMÁNICOS

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Batalla de Vouillé (507), entre francos y visigodos, representada en un manuscrito
del siglo XIV.

Los reinos germánicos, reinos romano-germánicos o monarquías germánicas


fueron los estados que se establecieron a partir del siglo V en el antiguo territorio
del Imperio romano de Occidente los pueblos germánicos procedentes de la Europa
del Norte y del Este. Se encontraban en un estado de desarrollo económico, social
y cultural inferior al del Imperio romano, que percibían admirativamente. Sus
instituciones políticas peculiares, en concreto la asamblea de guerreros libres (thing)
y la figura del rey (en protogermánico kuningaz, que da en anglo-sajón cyning, en
inglés king, en alemán König y en las lenguas nórdicas kung o konge), recibieron la
influencia de las tradiciones institucionales del Imperio y la civilización
grecorromana, y se fueron adaptando a las circunstancias de su asentamiento en
los nuevos territorios, sobre todo a la alternativa entre imponerse como minoría
dirigente sobre una mayoría de población local o fusionarse con ella.

Los nuevos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental


durante la Edad Media, evolucionaron en monarquías feudales y monarquías
autoritarias, y con el tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron
construyendo en torno a ellas. Socialmente, en algunos de estos reinos (España o
Francia), el origen germánico (godo o franco) pasó a ser un rasgo de honor u orgullo
de casta ostentado por la nobleza como distinción sobre el conjunto de la población.

Situación de los reinos germánicos hacia el año 526. El reino suevo de Braga en el
noroeste de Hispania, el reino de los francos que ha desplazado a los visigodos al
sur, convertido en Reino visigodo de Toledo, pero aún no ha absorbido a los
burgundios; mientras que el reino de los ostrogodos y el reino de los vándalos aún
no han desaparecido por la expansión del Imperio bizantino de Justiniano I. En Gran
Bretaña los anglos y sajones han desplazado a los britanos al oeste, y aún no se ha
producido la llegada de los daneses.

Los distintos reinos

Las invasiones bárbaras desde el siglo III habían demostrado la permeabilidad del
limes romano en Europa, fijado en el Rin y el Danubio. La división del Imperio en
Oriente y Occidente, y la mayor fortaleza del imperio oriental o bizantino, determinó
Derecho Germánico

que fuera únicamente en la mitad occidental donde se produjo el asentamiento de


estos pueblos y su institucionalización política como reinos.

Fueron los visigodos, primero como Reino de Tolosa y luego como Reino de Toledo,
los primeros en efectuar esa institucionalización, valiéndose de su condición de
federados, con la obtención de un foedus con el Imperio, que les encargó la

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pacificación de las provincias de Galia e Hispania, cuyo control estaba perdido en
la práctica tras las invasiones del 410 por suevos, vándalos y alanos.

De éstos, sólo los suevos lograron el asentamiento definitivo en una zona: el Reino
de Braga, mientras que los vándalos se establecieron en el norte de África y las
islas del Mediterráneo Occidental, pero fueron al siglo siguiente eliminados por los
bizantinos durante la gran expansión territorial de Justiniano I (campañas de los
generales Belisario, del 533 al 544, y Narsés, hasta el 554). Simultáneamente los
ostrogodos consiguieron instalarse en Italia expulsando a los hérulos, que habían
expulsado a su vez de Roma al último emperador de Occidente. El Reino Ostrogodo
desapareció también frente a la presión bizantina de Justiniano I.

Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el


siglo VI, de entre los que destaca el Reino franco de Clodoveo I y sus sucesores
merovingios, que desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su
capital de Tolosa a Toledo. También derrotaron a burgundios y alamanes,
absorbiendo sus reinos. Algo más tarde los lombardos se establecen en Italia (568-
9), pero serán derrotados a finales del siglo VIII por los mismos francos, que
reinstaurarán el Imperio con Carlomagno (año 800).

En Gran Bretaña se instalarán los anglos, sajones y jutos, que crearán una serie de
reinos rivales, unificados finalmente por los daneses (un pueblo nórdico) en lo que
terminará por ser el reino de Inglaterra.

Los godos

Los godos poseían una fuerte organización dinástica que les permitió adquirir una
capacidad de choque y una penetración mayor que las demás tribus germánicas de
la época, invadieron Dacia y se asentaron en ella a pesar de haber sido derrotados
en el 214 por el Emperador Caracalla.

El contacto con el Imperio romano prontamente introdujo cierta civilización en las


tribus góticas, sobre todo en las orientales (ostrogodos), muchos de cuyos
miembros decidieron integrarse en las legiones imperiales como voluntarios.

Sin embargo, la presión hostil en los confines del imperio se hizo cada vez más
Derecho Germánico

fuerte por obra de los visigodos, siendo una de sus causas el explosivo aumento
poblacional de los bárbaros y el simultáneo ocaso de la capacidad militar del
imperio. Hacia el año 247, los visigodos completaron la ocupación y conquista de
Dacia, venciendo y asesinando al emperador Decio en la batalla de Attrio. Al mismo
tiempo comenzaron con la invasión de los Balcanes hacia Bizancio, por una parte,
y la de Italia y Panonia, por otra.

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Contra ellos lucharon los emperadores Claudio II (llamado El Gótico) y Lucio
Domicio Aureliano, logrando contener sus invasiones y por casi dos siglos
retrasaron su empuje hacia Occidente. Más adelante se aliaron con Constantino y
se convirtieron al cristianismo por obra del obispo Ulfilas, que tradujo la Biblia a su
lengua.

Las guerras entabladas entre los emperadores romanos y los gobernantes godos a
lo largo de casi un siglo devastaron la región de los Balcanes y los territorios del
noreste del Mediterráneo. Otras tribus se unieron a los godos y bajo el gran rey
Hermanarico establecieron en el siglo IV (350) un reino que se extendía desde el
mar Báltico hasta el mar Negro, teniendo como súbditos a eslavos, ugrofineses e
iranios.

El Mausoleo de Teodorico en Rávena, el más significativo de los pocos ejemplos de


arquitectura de los godos.

El reino visigodo

En 401 d. C., el rey visigodo Alarico I marchó contra Italia pero fue vencido cerca de
Pollentia (6 de abril de 402) y después en Verona. Probablemente el general romano
Estilicón negoció con Alarico su ayuda contra otros bárbaros como Radagaiso, y se
Derecho Germánico

cree que le fue ofrecida la confirmación como Magister Militum y gobernador de


Iliria, con unos límites que entraban en contradicción con las reivindicaciones
territoriales de Oriente.

El partido nacionalista romano, tal vez instigado por el gobierno de Constantinopla,


acusó a Estilicón de preparar la entrega del Imperio a Alarico y urdió un complot.
Estalló una revuelta de tropas que obligó a Estilicón a refugiarse en una iglesia,

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siendo asesinado en el momento de salir (tras prometérsele que salvaría la vida si
salía) por Olimpo, bajo órdenes del Emperador Honorio (23 de agosto de 408).
Alarico regresó a Italia y obtuvo nuevas concesiones de Honorio que se había
establecido en Rávena, pero una vez se retiraron los visigodos, Honorio no mantuvo
sus promesas. Los visigodos marcharon hacia Roma y apoyaron la proclamación
de un usurpador llamado Prisco Atalo (409), que era de origen jonio y
probablemente arriano, el cual concedió a Alarico el título de Magister Militum.

Pero Atalo no quiso o no pudo cumplir sus promesas y el rey visigodo regresó a
Roma, depuso al usurpador (14 de agosto de 410) y sus hombres saquearon la
Ciudad Eterna durante tres días, tras lo cual la abandonaron llevándose con ellos a
Atalo y a Gala Placidia, hermana de Honorio. De Roma pasaron al sur devastando
Campania, Apulia y Calabria. Alarico murió en el sitio de Cosenza (410) y le sucedió
su cuñado Ataúlfo. Éste pactó con Honorio la salida de Italia a cambio de la
concesión del gobierno de las Galias (territorios que escapaban del control de
Roma, pues se habían sometido a Constantino).

Los visigodos bajo Ataúlfo dejaron Italia (412) y fueron al sur de la Galia y el norte
de Hispania.

Las largas y complejas luchas de Ataúlfo para dominar el sur de las Galias le
ocuparon varios años (411 a 414). En el 414 el rey Ataúlfo, que tras una alianza con
Honorio y con el Magister Militum Constancio, había vuelto a actuar por su cuenta,
se casó con Gala Placidia, hermana de Honorio. Constancio fue enviado a la zona
y los visigodos fueron derrotados en Narbona. Constancio logró desviar a Ataúlfo
hacia Hispania (lo que le permitía conservar el sur de la Galia), y los visigodos
entraron en la Tarraconense el 415. En el 416 Ataúlfo propuso una alianza con el
Imperio romano, en nombre del cual se encargaría de combatir a los suevos, alanos,
vándalos asdingos y silingos que ocupaban las provincias de Hispania. Con tal
motivo Ataúlfo se trasladó a Barcino (415 o 416), pero allí fue asesinado por el
esclavo Dubius, a quien se supone instigado por su sucesor Sigerico o bien por el
noble Barnolfo, supuesto amante de Gala Placidia.

Territorio del reino visigodo bajo el mando de Alarico II.

La cúspide del poder visigodo fue alcanzada durante el reinado de Eurico (466–84),
Derecho Germánico

quien completó la conquista de Hispania. En 507, Alarico II fue derrotado en Vouillé


por los francos bajo Clodoveo I, quien perdió todas sus posesiones (a excepción de
la Septimania) al norte de los Pirineos. Toledo fue declarada la nueva capital
visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de
Hispania. Para mayores referencias, se puede consultar la página de la Hispania
visigoda.

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El Reino Visigodo fue debilitado por las guerras con los francos y los vascos y la
penetración bizantina en el sur de la actual España. El reino recobró su vigor al final
de la sexta centuria bajo Leovigildo y Recaredo. La conversión de estos dos reyes
al catolicismo facilitó la fusión de las poblaciones visigoda e hispanorromana. El rey
Recesvinto impuso (hacia 654) la ley visigótica común a ambos súbditos godos y
romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver
leyes Germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal
del estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.

El rey Wamba, sucesor de Recesvinto, fue depuesto por una guerra civil, que luego
se tornó en una contienda generalizada a todo el reino. Cuando el último rey,
Roderico, alcanzó el trono, sus rivales se avocaron al líder musulmán Táriq Ibn
Ziyad, quien, con su victoria (711) en una batalla cerca de Medina Sidonia, terminó
con el Reino Visigodo e inaugura el período islámico en la historia de España.

El reino ostrogodo

Reino ostrogodo en Italia.

El reino ostrogodo fue fundado por Teodorico en la actual Italia después de su


victoria contra Odoacro. Teodorico organizó el Reino ostrogodo por su fuerza militar,
su habilidad política y por su sabia prudencia con que interpretó la situación de los
demás reinos.

En el 488, Teodorico conquista la península Itálica por orden del emperador de


oriente Zenón I, de manera de sacárselo de las cercanías de Constantinopla donde
sus tropas ya habían mostrado su fuerza. En la península gobernaba Odoacro,
quien en 476 había destronado al último emperador romano de Occidente, Rómulo
Augústulo. En 493, Teodorico conquistó Rávena lugar donde murió Odoacro en
manos de Teodorico en persona. El poderío de los ostrogodos estaba en ese
momento en su cima en Italia, Sicilia, Dalmacia y en las tierras al norte de Italia. Al
momento de esta reconquista, los ostrogodos y los visigodos comenzaron a
colaborar y esa colaboración se estrechó con el tiempo haciendo de ostrogodos y
visigodos una sola nación. El poder de Teodorico se extendió sobre gran parte de
Galia e Hispania al convertirse en regente del reino visigodo de Tolosa.
Derecho Germánico

Con la muerte del rey visigodo Alarico II, yerno de Teodorico, en la batalla de Vouillé
contra los francos de Clodoveo I, el rey Ostrogodo asume la tutoría de su nieto
Amalarico y se reserva el dominio sobre la totalidad de Hispania y sobre una parte
de Galia. Tolosa pasa a manos de los francos, pero los godos dominan Narbona y
la Septimania: esta región fue la última parte de Galia en donde todavía los Godos
dominaron y durante muchos años ella fue conocida como Gotia. En el 526,
ostrogodos y visigodos se escindieron una vez más. Algunos ejemplos en los cuales
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todavía se ve que proceden de acuerdo se refieren a asuntos espaciados y sin
importancia real. Amalarico heredó el reino visigodo en Hispania y en Septimania.
Se agregó la Provenza al dominio del nuevo rey ostrogodo, Atalarico, nieto de
Teodorico por parte de su madre Amalasunta.

Ninguno de los dos soberanos pudo liquidar los conflictos que sobrevinieron en el
seno de las élites godas. Teodato, primo de Amalasunda y sobrino de Teodorico por
parte de la hermana de este último, le sucedió luego de haberlos asesinado
cruelmente. No obstante, esta usurpación desencadenaría mayores matanzas aún.
Tres reyes godos se sucedieron en el trono en el espacio de cinco años. La debilidad
de la posición de los ostrogodos en Italia se mostró entonces con toda evidencia. El
emperador bizantino Justiniano I siempre se había esforzado, en la medida de lo
posible, por restaurar el poder imperial sobre la totalidad de la extensión del
Mediterráneo; no dejó escapar esta ocasión para actuar.

En 535, encargó a su mejor general y amigo y amante, Belisario, atacar a los


ostrogodos. Éste invadió Sicilia rápidamente y desembarcó en Italia, donde tomó
Nápoles, y luego Roma en 536. Luego marchó hacia el norte y tomó Mediolanum
(Milán) y Rávena, la capital de los ostrogodos, en 540. Es entonces cuando
Justiniano I ofreció a los godos un generoso acuerdo —algo demasiado generoso a
ojos de Belisario—: el derecho a mantener un reino independiente en el noroeste
de Italia, pero a condición de que lo compensaran con un tributo consistente en la
mitad de su tesoro para el Imperio. Los ostrogodos lo aceptaron.

Después de una invasión persa al Imperio bizantino, Belisario pudo regresar a Italia
y se encontró con una situación considerablemente cambiada: Erarico había sido
asesinado y la facción pro-romana de la élite goda, derribada.

Totila destruyendo las murallas de Florencia.

En 541, los ostrogodos eligieron como nuevo jefe a Totila; este godo «nacionalista»,
brillante general, había recuperado toda la Italia del Norte y expulsado a los
bizantinos fuera de Roma. Belisario entonces volvió a tomar la ofensiva: engañó a
Totila para retomar Roma, pero perdió de nuevo la ciudad luego de que Justiniano
I, celoso y temeroso de su poder, le cortó el aprovisionamiento y los refuerzos. El
general, avejentado, se vio entonces obligado a asegurar la defensa por sus propios
Derecho Germánico

medios. En 548, Justiniano I lo reemplazó por el general eunuco Narsés, en quien


tenía mayor confianza. Narsés no decepcionó a Justiniano I. Totila fue salvajemente
asesinado luego de la batalla de Busta Gallorum (Gualdo Tadino) en julio de 552, y
sus partidarios Teya, Aligerno, Escipuarno y Gibal fueron muertos o se rindieron
luego de la batalla del Monte Lactario en octubre de 552 o 553.

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Widhin, el último jefe de que tenemos testimonio de la armada gótica se rebeló a
finales de los años 550s con una ayuda militar mínima de francos y alamanes. La
sublevación no tuvo consecuencias: los ostrogodos se sublevaron en Verona y en
Brescia, pero la revuelta terminó con la captura de su jefe, en 561. Finalmente,
Widhin fue conducido para ser ejecutado allí en 561 o 562. Una minoría, sumisa a
los bizantinos y convertida al cristianismo, sobrevivió en Rávena.

Los lombardos

En el 568, a tres años de la muerte de Justiniano I, una nueva oleada de germanos


provenientes de Panonia, los lombardos, se propagaron por Italia septentrional.
Bajo la conducción de Alboino, conquistaron Aquilea, Verona, Milán y Pavía para
luego avanzar sobre Spoleto y Benevento. Después de la muerte de Alboino en el
572, asesinado por su sucesor Clefi, siguió un período de anarquía que concluyó
con la elección del hijo de Clefi, Aulario, que se esforzó por someter a los duques
lombardos a su autoridad y realizar nuevas conquistas. Sus obras fueron
continuadas por sus descendientes, hasta que con Liutprando los lombardos
llegaron a las puertas de Roma. Más tarde, el rey Astolfo decidió invadir los Estados
Pontificios. Pero el Papa Esteban II pidió ayuda al rey franco Pipino el Breve, que
descendió a Italia y obligó a Astolfo a abandonar sus planes expansionistas.
Carlomagno, el hijo de Pipino, acabó con el reino lombardo tras vencer a Desiderio
en Pavía el 774.

Otros reinos germánicos de la península ibérica

El reino suevo de Braga

Vándalos

Alanos

Inglaterra anglosajona

Francia en época merovingia

Francia como término en latín, designa el territorio geográfico de los francos, que
establecidos en el limes del Imperio romano, aprovecharon la decadencia de la
Derecho Germánico

autoridad romana durante el siglo V, para expandirse en la Galia romana. De entre


todos los pueblos francos, los merovingios encabezados por Clodoveo I lograron
eliminar toda competencia y aseguraron el dominio de su dinastía sobre los
territorios de los francos no romanizados, sobre las romanas Dioecesis Viennensis
y Dioecesis Galliarum, ocupando los territorios de los visigodos y burgundios, y
sobre parte de territorios germanos no romanizados como Alemania, Turingia o

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Baviera. De modo que se habrían establecido sobre los territorios de actuales
países como Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania Occidental y Suiza.

Bárbaros

Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no causa menos


estragos, el tiránico exactor roba y el soldado saquea las riquezas y las vituallas
escondidas en las ciudades; reina un hambre tan espantosa, que obligado por ella,
el género humano devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y
cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras aficionadas a los
cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan
hasta a los hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan
cada vez más para destrucción del género humano. De esta suerte, exacerbadas
en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las fieras,
cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas.

Hidacio, Chronicon (hacia 468).

El texto se refiere concretamente a Hispania y sus provincias, y los bárbaros citados


son específicamente los suevos, vándalos y alanos, que en el 406 habían cruzado
el limes del Rin (inhabitualmente helado) a la altura de Maguncia y en torno al 409
habían llegado a la península ibérica; pero la imagen es equivalente en otros
momentos y lugares que el mismo autor narra, del periodo entre 379 y 468.

Mientras los germanos percibían con admiración a los romanos, a su vez eran
percibidos por éstos con una mezcla de desprecio, temor y esperanza
(retrospectivamente plasmados en el influyente poema Esperando a los bárbaros
de Constantino Cavafis), e incluso se les atribuyó un papel justiciero (aunque
involuntario) desde un punto de vista providencialista por parte de los autores
cristianos romanos (Orosio y San Agustín).

La denominación de bárbaros (βάρβαρος) proviene de la onomatopeya bar-bar con


la que los griegos se burlaban de los extranjeros no helénicos, y que los romanos
—bárbaros ellos mismos, aunque helenizados— utilizaron desde su propia
Derecho Germánico

perspectiva. La denominación invasiones bárbaras fue rechazada por los


historiadores alemanes del siglo XIX, momento en el que el término barbarie
designaba para las nacientes ciencias sociales un estadio de desarrollo cultural
inferior a la civilización y superior al salvajismo. Prefirieron acuñar un nuevo término:
Völkerwanderung ('Migración de pueblos'), menos violento que invasiones, al
sugerir el desplazamiento completo de un pueblo con sus instituciones y cultura, y
más general incluso que invasiones germánicas, al incluir a hunos, eslavos y otros.

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Las transformaciones en el mundo romano

Gala Placidia y sus hijos, Valentiniano III y Justa Grata Honoria.

El Imperio romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles
en el pasado, pero a finales del siglo IV, aparentemente, la situación estaba bajo
control. Hacía escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo
un solo centro ambas mitades del Imperio (392) y establecido una nueva religión de
Estado, el Cristianismo niceno (Edicto de Tesalónica, 380), con la consiguiente
persecución de los tradicionales cultos paganos y las heterodoxias cristianas. El
clero cristiano, convertido en una jerarquía de poder, justificaba ideológicamente a
un Imperium Romanum Christianum y a la dinastía Teodosiana como había
comenzado a hacer ya con la Constantiniana desde el Edicto de Milán (313).

El gobierno de Teodosio había encauzado los afanes de protagonismo político de


los más ricos e influyentes senadores romanos y de las provincias occidentales.
Además, la dinastía había sabido encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia
militar, en la que se enrolaban nobles germanos que acudían al servicio del Imperio
al frente de soldados unidos por lazos de fidelidad hacia ellos.

Al morir en 395, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la protección de su


joven heredero Honorio al general Estilicón, primogénito de un noble oficial vándalo
que había contraído matrimonio con Flavia Serena, sobrina del propio Teodosio. Sin
embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto de Teodosio, una
buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales (nobilissimus,
clarissimus) que tanto habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya
desconfiar del mismo, sobre todo cuando en el curso de dos decenios se habían
podido dar cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más
presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales
del ejército itálico.

Muchos de éstos eran de origen germánico y cada vez confiaban más en las fuerzas
de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas
familiares que pudieran tener con otros jefes germánicos instalados en suelo
imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política
autónoma. La necesidad de acomodarse a la nueva situación quedó evidenciada
Derecho Germánico

con el destino de Gala Placidia, princesa imperial rehén de los propios saqueadores
de Roma (el visigodo Alarico I y su primo Ataúlfo, con quien finalmente se casó); o
con el de Honoria, hija de la anterior (en segundas nupcias con el emperador
Constancio III) que optó por ofrecerse como esposa al propio Atila enfrentándose a
su propio hermano Valentiniano.

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Alaricus rex gothorum, sello de Alarico II.

Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus


regiones de origen, reducidos sus patrimonios fundiarios a dimensiones
provinciales, y ambicionando un protagonismo político propio de su linaje y de su
cultura, los honestiores (honestos), representantes de las aristocracias
tardorromanas occidentales habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la
legitimidad del gobierno de dichos reyes germánicos, ya muy romanizados,
asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, éstos, al frente de sus soldados,
podían ofrecerles bastante mayor seguridad que el ejército de los emperadores de
Rávena. Además, el avituallamiento de dichas tropas resultaba bastante menos
gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en séquitos
armados dependientes de la nobleza germánica y alimentados con cargo al
patrimonio fundiario provincial de la que ésta ya hacía tiempo se había apropiado.

Menos gravoso tanto para los aristócratas provinciales como también para los
grupos de humiliores (humildes) que se agrupaban jerárquicamente en torno a
dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían venido soportando el
máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Las nuevas monarquías, más
débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también más
dispuestas a compartir el poder con las aristocracias provinciales, máxime cuando
el poder de estos monarcas estaba muy limitado en el seno mismo de sus gentes
por una nobleza basada en sus séquitos armados, desde su no muy lejano origen
en las asambleas de guerreros libres, de los que no dejaban de ser primus inter
pares.

Pero esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no había sido


consecuencia de una inevitabilidad claramente evidenciada desde un principio; por
el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras
soluciones, y con momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes.
Así ocurrió durante todo el siglo V, y en algunas regiones también en el siglo VI
como consecuencia, entre otras cosas, de la llamada Recuperatio Imperii o
Reconquista de Justiniano.

Las instituciones
Derecho Germánico

Breviario de Alarico, en un manuscrito del siglo X.

La monarquía germánica era en origen una institución estrictamente temporal,


vinculada estrechamente al prestigio personal del rey, que no pasaba de ser un
primus inter pares (primero entre iguales), que la asamblea de guerreros libres
elegía (monarquía electiva), normalmente para una expedición militar concreta o
para una misión específica. Las migraciones a que se vieron sometidos los pueblos
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germánicos desde el siglo III hasta el siglo V (encajonados entre la presión de los
hunos al este y la resistencia del limes romano al sur y oeste) fue fortaleciendo la
figura del rey, al tiempo que se entraba en contacto cada vez mayor con las
instituciones políticas romanas, que acostumbraban a la idea de un poder político
mucho más centralizado y concentrado en la persona del Emperador romano. La
monarquía se vinculó a las personas de los reyes de forma vitalicia, y la tendencia
era a hacerse monarquía hereditaria, dado que los reyes (al igual que habían hecho
los emperadores romanos) procuraban asegurarse la elección de su sucesor, la
mayor parte de las veces aún en vida y asociándolos al trono.

El que el candidato fuera el primogénito varón no era una necesidad, pero se


terminó imponiendo como una consecuencia obvia, lo que también era imitado por
las demás familias de guerreros, enriquecidos por la posesión de tierras y
convertidos en linajes nobiliarios que se emparentaban con la antigua nobleza
romana, en un proceso que puede denominarse feudalización. Con el tiempo, la
monarquía se patrimonializó, permitiendo incluso la división del reino entre los hijos
del rey.

El respeto a la figura del rey se reforzó mediante la sacralización de su toma de


posesión (unción con los sagrados óleos por parte de las autoridades religiosas y
uso de elementos distintivos como orbe, cetro y corona, en el transcurso de una
elaborada ceremonia: la coronación) y la adición de funciones religiosas
(presidencia de concilios nacionales, como los Concilios de Toledo) y taumatúrgicas
(toque real de los reyes de Francia para la cura de la escrófula). El problema se
suscitaba cuando llegaba el momento de justificar la deposición de un rey y su
sustitución por otro que no fuera su sucesor natural.

Los últimos merovingios no gobernaban por sí mismos, sino mediante los cargos de
su corte, entre los que destacaba el mayordomo de palacio. Únicamente tras la
victoria contra los invasores musulmanes en la batalla de Poitiers el mayordomo
Carlos Martel se vio justificado para argumentar que la legitimidad de ejercicio le
daba méritos suficientes para fundar él mismo su propia dinastía: la carolingia. En
otras ocasiones se recurría a soluciones más imaginativas (como forzar la tonsura
-corte eclesiástico del pelo- del rey visigodo Wamba para incapacitarle).
Derecho Germánico

Los problemas de convivencia entre las minorías germanas y las mayorías locales
(hispano-romanas, galo-romanas, etc.) fueron solucionados con más eficacia por
los reinos con más proyección en el tiempo (visigodos y francos) a través de la
fusión, permitiendo los matrimonios mixtos, unificando la legislación y realizando la
conversión al catolicismo frente a la religión originaria, que en muchos casos ya no
era el paganismo tradicional germánico, sino el cristianismo arriano adquirido en su
paso por el Imperio Oriental.

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Algunas características propias de las instituciones germanas se conservaron: una
de ellas el predominio del derecho consuetudinario sobre el derecho escrito propio
del Derecho romano. No obstante los reinos germánicos realizaron algunas
codificaciones legislativas, con mayor o menor influencia del derecho romano o de
las tradiciones germánicas, redactadas en latín a partir del siglo V (leyes
teodoricianas, edicto de Teodorico, Código de Eurico, Breviario de Alarico). El
primer código escrito en lengua germánica fue el del rey Ethelberto de Kent, el
primero de los anglosajones en convertirse al cristianismo (comienzos del siglo VI).
El visigótico Liber Iudicorum (Recesvinto, 654) y la franca Ley Sálica (Clodoveo,
507-511) mantuvieron una vigencia muy prolongada por su consideración como
fuentes del derecho en las monarquías medievales y del Antiguo Régimen.

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DEL PUEBLO GERMÁNICO

Organización Social

Los germanos antes de entrar en contacto con el mundo romano, eran pueblos
Derecho Germánico

primitivos que vivían en tribus, vinculados solo por el culto y la sangre. La población
se estructuraba en hombres libres y siervos, y la nobleza, que como clase
dominante, gozaba de la más alta consideración. La familia constituía la unidad de
la organización y el gobierno social. Sin embargo, desde un principio, falto en ella la
noción de una relación constante con un territorio fijo. Este enlace conceptual
territorial solo aparece en la época romana, en que muchas tribus romanas se
sedentarizan hacen de la agricultura su principal fuente económica.
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Organización política

Hemos dicho que cada una de las tribus germanas está bajo la autoridad de un rey.
Lo que nos indica que la forma monárquica fue la formula política inicial del estado
germánico. El ejercicio de la potestad real estaba limitado por la costumbre y
posteriormente por la asamblea popular. Tácito, en su obra La Germanla, nos
presenta a los germanos divididos, en poblaciones pero poco a poco se va formando
reinos. En el periodo franco, los reinos germanos se erigen en territorio romano. El
permanente contacto de estos pueblos, fue creando cierta interpretación reciproca
de sus respectivas leyes; de esta manera los germanos aportaron a las ciudades
romanizadas, forman sobre el derecho público, en especial, el sistema de gobierno
comunal, a la vez que los romanos difundieron entre los germanos, los principios
del Derecho privado romano.

Luego, el cristianismo, aceptado por romanos y germanos, una vez eliminado el


elemento arriano, ejerció si poderosa influencia en muchas instituciones sociales y
políticas.

El tiempo de los francos, el rey ejercía el mando del ejército, presidia el tribunal del
Rey y tomaba las decisiones sobre la guerra y la paz. Es importante destacar que
los tribunales condales (antiguos tribunales del pueblo), juzgaban de acurdo con el
Derecho nacional, mientras el tribunal del Rey, no estaba sujeto al mismo.

Instituciones jurídicas: Familia, Propiedad y Sucesión

Familia

La familia germánica, en su significación social, es considerada como una íntima


comunidad moral con caracteres jurídicos y políticos. La familia es el organismo que
agrupa el total de los parientes de sangre de una persona (parentela).

También es considerada la familia germánica, como la asociación de paz más


antigua. En este sentido, la solidaridad familiares manifiesta en la venganza de
sangre, o derecho a reclamar el Wergeld, en el reciproco derecho de sucesión, en
los sacrificios religiosos y en la tutela familiar. Esta solidaridad familiar no era
permanente, cualquier miembro de la familia podía romperla, convirtiéndose e
Derecho Germánico

extraño de la sippe. Igualmente, por la llamada introducción se permitía entrar a la


sippe, hombres no emparentados, especie de “fraternidad artificial”, creada por
juramento y mezcla simbólica de la sangre.

Matrimonio

Fue considerado por los germanos como un vínculo sagrado y fundamento moral y
natural de la familia. El antiguo Derecho germano reconoce dos formas de contraer

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matrimonio. La primera consiste en un contrato celebrando entre el hombre y el
padre tutor de la mujer, mediante el cual, mediante el cual el futuro marido compra
a la mujer. Este contrato, único al principio, fue dividido más tarde, en dos actos; la
compra propiamente dicha o desponsatio, y la ulterior entrega de la madre o traditio.
La segunda forma cosiste en un contrato celebrado directamente entre el hombre y
la mujer, a objeto de constituir la barragania o estado familiar.

Capacidad jurídica

Según las antiguas costumbres germanas, el niño nacido libre adquiere capacidad
jurídica, después de la imposición del hombre (previo reconocimiento del padre).
Desde ese momento la persona adquiría la capacidad hereditaria y el derecho al
wergeld. De acuerdo con las mismas fuentes, la capacidad jurídica no terminaba
con la muerte. Para ciertas relaciones se seguía considerando al muerto como
sujeto de derecho. La idea de que el muerto sobrevive jurídicamente, la
encontramos en instituciones como la parte del muerto (pars mortui) y la democión
por el alma (donatio pro anina) y otras.

La capacidad jurídica podía perderse, por la pérdida de la paz, especie de muerte


civil, que, implicaba la proscripción de la comunidad jurídica. Existía también la
pérdida del derecho y del honor, condenación por causas morales, que permitía al
individuo continuar en paz en la comunidad, pero implicaba un cambio o restricción
en la capacidad jurídica, en cuanto lo privaba del wergeld, de ejercer determinadas
acciones, desempañar cargos públicos y prestar juramento.

Propiedad

En los primeros tiempos, no existió la propiedad privada sino la colectiva. La


evolución de la propiedad entre los germanos, se caracteriza por el tránsito de la
propiedad colectiva a la propiedad familiar. Las fuentes señalan que las tierras
cultivables eran sorteadas entre las familias cada año. En esta transición es
probable que las tierras atribuidas a cada sippe, fuese fijándose poco a poco en
manos de estas, estableciéndose de este modo una propiedad familiar, integrada
por la casa y su terreno, los utensilios de trabajo y el huerto o jardín.

La sucesión
Derecho Germánico

El derecho hereditario germánico era un derecho de familia. A la muerte del


causante, los bienes hereditarios se transmitían de padre e hijo y de estos a
hermanos. La expresión “nulla testamenta” de tácito, significa que se desconocía el
testamento; las disposiciones de última voluntad no existen porque no hay bienes
particular que transmitir por testamento. Las fuentes señalan que el derecho
sucesorio germánico, estaba fundamentado en la comunidad patrimonial, que en

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vida del causante existía entre él y los herederos. A la muerte del causante tenía
lugar una distribución de dicho bienes entre los comuneros. De estos bienes se
exceptuaba el llamado equipo del muerto”, constituido por los objetos de uso
personal del difunto (ropa, armas, etc.) que se enterraban junto con el muerto.

Aporte del Derecho Germánico

Los aportes del Derecho Germánico son significativos. Así en el derecho de familia,
la organización familiar sobre bases naturales, es decir, sobre el parentesco
consanguíneo; la solidaridad y razonable convivencia entre sus mientras,
caracterizan el fundamento de la familia natural. La organización del patrimonio
familiar, si bien en la familia germana, el jefe es el administrador del patrimonio
familiar, este no pertenecía de manera exclusiva, como en roma, al paterfamilias,
sino que cada miembro de la familia tiene una especie de derecho de copropiedad
sobre este patrimonio, lo cual determina una serie de consecuencias no menos
importantes, en el derecho sucesivo en el régimen patrimonial de bienes.

CONCLUSIÓN

Los germanos eran pueblos nómades y guerreros, un pueblo que estaba en


constantes migraciones, luego de asentamientos cortos en territorios del Norte de
Europa. Según la mirada de Tácito, los germanos eran un pueblo que vivía dividido
y apartado. Además de ser pueblos guerreros, eran borrachos, pendencieros y
ociosos.

El derecho germánico acogió instituciones jurídicas extranjeras que se asimilaban


a las ideas jurídicas alemanas. En el derecho de familia, el cristianismo tuvo una
fuerza directriz cada vez más intensa. El derecho germánico estaba dividido en
estirpes. Las estirpes alemanas fueron las primeras en evolucionar. Disminuye el
poder del Sippe a causa de que la iglesia establece impedimentos matrimoniales.
El derecho germánico se considera el tercer ordenamiento jurídico, en orden de
importancia después del Derecho romano y el Derecho canónico.

BIBLIOGRAFÍA
Derecho Germánico

Pascual López, S. (2006). El Derecho Germánico y la Paz de la Casa. España:


Universidad de la RIOJA.
Símon, A. (01 de Mayo de 2006). Derecho germano: breve esquema y aspectos
punitivos. Obtenido de Blogspot: http://hdeld.blogspot.com/2006/05/derecho-
germano-breve-esquema-y.html
Yuky, C. (14 de Agosto de 2014). Derecho Germánico. Obtenido de SlideShare:
https://es.slideshare.net/cyuqui/derecho-germanico

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