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John Locke: la identidad personal

“Siendo ésas las premisas para encontrar en qué consiste la identidad personal, debemos
ahora considerar qué significa persona. Pienso que ésta es un ser pensante e inteligente, provista
de razón y de reflexión, y que puede considerarse asimismo como una misma cosa pensante en
diferentes tiempos y lugares; lo que tan sólo hace porque tiene conciencia, porque es algo
inseparable del pensamiento, y que para mí le es esencial, pues es imposible que uno perciba
sin percibir lo que hace. Cuando vemos, oímos, olemos, gustamos, sentimos, meditamos o
deseamos algo, sabemos que actuamos así. Así sucede siempre con nuestras sensaciones o
percepciones actuales, y es precisamente por eso por lo que cada uno es para sí mismo lo que
él llama él mismo [...]. Pues como el estar provisto de conciencia siempre va acompañado de
pensamiento, y eso es lo que hace que cada uno sea lo que él llama sí mismo, y de ese modo se
distingue de todas las demás cosas pensantes, en eso consiste únicamente la identidad personal,
es decir, la identidad del ser racional, hasta el punto que ese tener conciencia puede alargarse
hacia atrás, hacia cualquier parte de la acción o del pensamiento ya pasados, y alcanzar la
identidad de esa persona: ya hasta el punto de que esa persona será tanto la misma ahora como
entonces, y la misma acción pasada fue realizada por el mismo que reflexiona ahora sobre ella
que sobre el que la realizó”.

(Ensayo sobre el entendimiento humano, l.2, cap. 27, n. 11. Editora Nacional, Madrid 1980,
vol.1, p. 492-493).