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Los viajes de Colón.

Cristóbal Colón, un navegante probablemente de origen genovés, nacido aproximadamente en 1451, estudioso de la geografía,
la astronomía y la navegación, presentó ante el rey de Portugal, Juan II, su propuesta de llegar a las Indias, navegando en
sentido opuesto al que tradicionalmente se efectuaba, es decir, hacia occidente, basado en la teoría de la esfericidad de la tierra.

En las Indias se hallaban las preciadas especias, muy útiles para la conservación de alimentos, en una época donde no se
conocía la refrigeración. Los turcos, con la toma de Constantinopla en 1453, habían bloqueado la ruta hacia allí, y por eso se
necesitaban nuevas alternativas hacia el objetivo.

Algunos autores sostienen que el verdadero motivo de España era la conquista espiritual de las islas que supuestamente se
hallaban en el archipiélago de las Canarias, que les correspondían en virtud de los tratados firmados con Portugal en el año
1480.

Evaluando el costo y los riesgos de la empresa, el monarca portugués negó su apoyo a Colón, ya que Portugal contaba con una
ruta segura para llegar a las Indias, bordeando África.

Más suerte tuvo Colón en su gestión ante los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, aunque en una primera
oportunidad, en 1486, su proyecto había sido rechazado por una Junta, designada por los reyes, dedicada al estudio del plan.

En esta nueva oportunidad, con el apoyo de los padres franciscanos, de Martín Alonso Pinzón, de Luis Santángel, escribano
del rey, y Gabriel Sánchez tesorero de la Corte, el proyecto obtuvo aprobación, y los reyes firmaron con el navegante, el 17 de
abril de 1492, las Capitulaciones de Santa Fe. Por ellas Colón recibió los títulos de Don, almirante y Capitán General de las
tierras que descubriese. Con respecto a los beneficios eran proporcionales a los gastos de la empresa, o sea, la octava parte,
recibiendo la décima parte de las ganancias comerciales. Esas tierras le pertenecerían a España por el tratado de Alcazovas-
Toledo de 1479-1480. Este tratado traería algunos conflictos con Portugal por la legítima propiedad de los territorios
descubiertos.

El 3 de agosto de 1492, partió la expedición con alrededor de ochenta y nueve hombres, en 2 carabelas, La Pinta y la Niña, y
una nao llamada Santa María, donde iba Colón, en una travesía que duró dos largos y penosos meses. Luego de bordear la
costa africana hasta las Islas Canarias, tomaron rumbo hacia el oeste.

El 12 de octubre de 1492, a las 2 de la mañana, desde la Pinta, Rodrigo de Triana avistó tierra firme. Colón llegó a una isla en
la zona de las Bahamas, a la que denominó San Salvador, lugar que los nativos llamaban Guanahaní, tierras que fueron tomadas
en nombre de los reyes de Castilla. Los pobladores fueron llamados indios por los expedicionarios, ya que creían haber llegado
a las Indias.

Fue recién en 1503 cuando comprobaron el error, y que en realidad el hallazgo era aún más trascendente. Habían descubierto
un continente nuevo. El navegante Américo Vespucio, fue quien enmendó la equivocación, escribiendo en su obra Mundos
Novis, que las tierras descubiertas eran un nuevo mundo, no una isla, sino un continente, que contaba con largas playas, que
no la circundaban, como sería el caso, si se tratarse de una isla.

Colón, que había leído “II Millione” de


Marco Polo, pensó que hallaría gente
ricamente vestida, oro, especias y lujosos
palacios, pero se encontró con seres semi o
totalmente desnudos, en su mayoría jóvenes,
de gruesos cabellos, desprovistos de armas,
ya que ni las conocían. Cuando los
conquistadores les mostraban las espadas, se
cortaban al tomarlas por el filo. Eran dóciles,
lo que les permitió ponerlos a su servicio y
repartirse las tierras de estos individuos, a los
que trataron como sus siervos.

El oro que hallaron los españoles en las Antillas era escaso, y llegaba arrastrado por la corriente de los ríos, desde yacimientos
superficiales. También encontraron perlas y algo de azúcar. Los aborígenes fueron de a poco extinguiéndose víctimas de las
enfermedades que les transmitieron los europeos, y el pesado trabajo a los que los sometieron los conquistadores, que hizo
disminuir también la tasa de natalidad ya que perdieron el deseo de procrear.

Luego de dejar San Salvador, pasaron a la actual isla de Cuba, que llamaron Juana, en homenaje a la hija de los reyes españoles,
y luego a Haití que recibió la denominación de La Española. En este lugar se produjo el naufragio de la Santa María, con cuyos
restos se fundó el fuerte Navidad, el 25 de diciembre de 1492.

El viaje de regreso a España se inició el 16 de enero de 1493 y llegaron a destino, el 15 de marzo. Con ellos arribaron seis
nativos, que fueron bautizados en Barcelona.

A su vuelta, los reyes de España comprobaron que las tierras descubiertas, estaban fuera de los límites establecidos por el
tratado de 1480. El Papa Alejandro VI, dictó entonces, la bula llamada Primera Inter caetera, del 3 de mayo de 1493, por la
cual le concedió a Castilla las tierras descubiertas o que descubriese en el futuro, siempre que no estuvieran ya en poder de
otro príncipe cristiano. En la Segunda Inter caetera del 4 de mayo de 1493, se le concedieron a España todas las posesiones
situadas al oeste de una línea imaginaria a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde, que se extendía entre el Polo
Norte y el Polo Sur. En 1493, la bula Dudum Siquidem les permitió apoderarse de cualquier lugar de la superficie terrestre que
no estuviera en poder de otro rey cristiano con la condición de evangelizar a los nativos.

Portugal, se negó a aceptar esas disposiciones, y el 7 de junio de 1494 se firmó entre Castilla y Portugal el Tratado de
Tordesillas. Por ese tratado todas las tierras ubicadas al oeste de una línea imaginaria trazada de polo a polo a 370 leguas de
las islas de Cabo Verde serían de Castilla, y los territorios al este de la línea, de Portugal.

El segundo viaje se inició el 25 de septiembre de 1493, partiendo de Cádiz, con 17 naves y mil quinientos tripulantes,
encontrándose con pequeñas islas, como Guadalupe, Mari Galante, Dominica Montserrat, de donde huyeron por comprobar
que los habitantes practicaban el canibalismo, dirigiéndose hacia la Española, en cuyo camino hallaron Borinquen (Puerto
Rico). En la Española debieron fundar nuevamente un fuerte que esta vez se llamó Isabela, pues el fuerte Navidad había sido
destruido y sus habitantes, treinta y nueve hombres que habían quedado desde la primera expedición, habían perecido
asesinados.

Los padecimientos en este viaje fueron innumerables. La falta de víveres y las enfermedades obligaron a retornar a doce
embarcaciones hacia España, cuyos tripulaciones realizaron denuncias al arribar, en contra de Colón por su mala
administración. A pesar de ello se siguieron realizando otros viajes de exploración pero los conflictos internos continuaron y
se acrecentaron.
En 1497 se produjo el retorno a España, donde Cristóbal Colón debió brindar explicaciones.

La tercera expedición partió, desde Sanlúcar de Barrameda, el 30 de mayo de 1498, con seis naves, llegando a la isla Trinidad,
el 31 de julio. Luego de pasar por las costas de Venezuela, al llegar a la Isabela, tuvo que afrontar una sublevación al mando
de Roldán, quien no aceptaba las duras condiciones impuestas por los dos hermanos de Colón, Bartolomé y Diego, sobre todo
el primero, que habían sido dejados a cargo del lugar. Colón reprimió duramente, incluso con la horca, a los rebeldes. Por ese
motivo, Francisco de Bobadilla fue encomendado a viajar a la isla para resolver la situación. Colón debió regresar a España
preso y encadenado, y una vez en allí le fue retirado el título de virrey.

El último viaje fue efectuado en el año 1502, con cuatro carabelas, donde recorrió Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá,
llegando a Jamaica con una sola y averiada carabela, ya que las tempestades destruyeron el resto. Al regresar, en 1504, ya muy
enfermo, falleció en Valladolid el 20 de mayo de 1506.

Tratado de Tordesillas

Tras la firma del Tratado de Alcáçovas y el viaje de Colón, Portugal manifestó su disconformidad en la delimitación de dicho
acuerdo que no respetaba su derecho a descubrimientos en el Atlántico.

En 1494 Portugal y España se reunieron, dando


nacimiento al Tratado de Tordesillas (1494), mediante
el cual hicieron una nueva marcación para se repartieron
los territorios.

A la línea imaginaria de 100 leguas hacia occidente de


las Azores , se añadió otra a 370 leguas al Oeste de Cabo
Verde. Más allá de esa línea, las tierras descubiertas o
por descubrir quedaría en posesión de España. En tanto
que hacia el Este, lo descubierto o por descubrir
quedaría bajo la potestad de Portugal.

En estas circunstancias los vencedores del acuerdo


fueron los portugueses quienes con tal demarcación
ganaron para sí una franja de tierras fértiles que luego el
mundo conocería como Brasil.

Tal como afirman algunos historiadores, es posible que los portugueses ya supiesen de la existencia de estos territorios que los
españoles perdieron el derecho de explorar.

Desde el punto de vista español, negar la propuesta portuguesa hubiese significado el estallido de una posible que guerra que
no estaba en condiciones de enfrentar, teniendo en cuenta su situación con Francia.De la misma manera, tal delimitación siguió
siendo positiva para los objetivos de entonces, llegar a India. Vasco Da Gama llega tres años más tarde y posteriormente (1522),
gracias a Magallanes, el mundo conocerá una nueva ruta por América del Sur.

Expedición de Pedro Alonso Niño con los hermanos Guerra (Cristóbal y Luis). Partieron dos semanas después que la
expedición de Alonso de Ojeda pero llegaron antes a la costa norte de Sudamérica, debido a que éste se fue demasiado al sur.
Atravesaron Trinidad, Paria y llegaron a las islas de las Perlas, junto a Margarita, donde cargaron todas las perlas que pudieron
y rápidamente volvieron a España. En vez de regresar por Andalucí-a lo hicieron por Bayona intentando escamotear parte de
la mercancí-a para no tener que pagar el quinto real. Fueron descubiertos y encarcelados.

Viajes menores:
En 1499 la corona española decidió poner fin al monopolio que tenía Colón sobre las navegaciones a las Indias y abrió el
negocio a otros navegantes y empresarios. Esto dio lugar a la realización de una serie de expediciones denominadas «viajes
menores», «viajes de reconocimiento y rescate» o también «viajes andaluces», ya que todos se organizaron y partieron desde
Andalucía y los que participaron en ellos residían mayoritariamente en esa región de España
Expedición de Vicente Yañéz Pinzón: Salieron a finales de 1499 con 4
carabelas, tras una dura travesí-a con peligrosas tormentas llegan el 26 de
enero de 1500 a un promontorio que bautizan como Santa Marí-a de la
Consolación y que se ha identificado con el brasileño cabo San Roque o la
punta Mucuripe. Oficialmente es el primer europeo que pisa lo que serí-a
posteriormente la gran nación brasileña, por lo que podrí-a decirse que
Vicente Yáñez Pinzón fue el descubridor del Brasil, si bien este territorio
entraba dentro de la zona portugesa definida por el Tratado de Tordesillas,
por lo que el hecho de dar publicidad a este hecho hubiera supuesto un
conflicto con la potencia portugesa. Hasta tres meses después no llegarí-a
Pedro Alvares Cabral iniciándose la colonización de Brasil. Continuaron
rumbo noroeste explorando la desembocadura del Amazonas, al que
llamaron Rí-o Grande de Santa Marí-a de la Mar Dulce por la larga distancia
en que el agua dulce se introducí-a en el océano. También pasaron por la
desembocadura del rí-o Orinoco, al que llamaron rí-o Dulce por algo similar
a lo del Amazonas. Subieron hasta Paria y cerca de las islas frente a
Margarita sufrieron una tormenta por la que perdieron dos naves y muchos
hombres. Allí- curiosamente se encontraron con la expedición de Diego de
Lepe con el que se unieron en su navegación por las Pequeñas Antillas hasta
San Juan. Una vez repuestos del viaje volvieron a España atravesando los
Lucayos en busca de especias llegando a Palos de la Frontera a finales de
septiembre de 1500.

Expedición de Diego de Lepe: este paleño partió de Palos de la Frontera en enero de 1500 con dos naves. A mediados de
febrero de 1500 llega cerca del cabo de San Agustí-n y toma posesión de estas tierras para España, si bien ya lo habí-a hecho
Yáñez. Como comentábamos anteriormente se encontró con la expedición de Yáñez en el golfo de Paria y fueron juntos a la
isla de San Juan, donde repusieron ví-veres, agua y arreglaron sus naves para el viaje de vuelta. Llegaron a la pení-nsula a
mediados de agosto de 1500.

Expedición de Alonso Vélez de Mendoza y Luís Guerra: las noticias que habí-an llegado de Portugal de la llegada a las
costas sudamericanas de Cabral llevaron al obispo Fonseca a organizar una expedición que validase lo descubierto por el
portugués y a compararlo con los resultados de los viajes anteriores realizado por los castellanos. Partieron a principios de
septiembre de 1500 en dos carabelas. Tras parar en Canarias y Cabo Verde tomaron el mismo rumbo que Cabral llegando a las
costas brasileñas a la altura del Cabo de San Agustí-n, al igual que el resto de expedicionarios. Pero al ser otoño los vientos
aliseos les llevaron hacia el sur muy probablemente casi hasta el mar del Plata comprobando que gracias a la forma del
subcontinente americano las tierras situadas más al sur entraban dentro de la zona de influencia castellana por el Tratado de
Tordesillas. Habí-a muchas más tierras para descubrir y conquistar. Regresaron en junio de 1501.

Expedición de Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa. Parten las dos carabelas de Cádiz en septiembre de 1501. Llegan a
las costas americanas tomando rumbo norte, recorriendo toda la costa venezolana hasta el cabo de la Vela, a donde ya habí-a
llegado Alonso de Ojeda, continuaron por la costa de Citurna recalando en Santa Marta y llegando hasta el golfo de Urabá por
primera vez. Descubrieron el rí-o Magdalena, la costa de Cartagena, el golfo del Darién y el istmo de Panamá. Tras rescatar
gran cantidad de perlas viajaron a Jamaica para arreglar sus naves, atacadas por la broma dejándolas casi inservibles.