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Jean Piaget.

La construcción de la lógica en interacción con el mundo empírico1


Rolando García

Para una epistemología constructivista no hay un conocimiento de la realidad empírica


que se va desarrollando como lo quieren explicar aprioristas o empiristas, y al cual se le
"aplica" luego una lógica, y una matemática, generadas de manera autónoma. La
construcción es simultánea. La lógica comienza con relaciones e inferencias elementales
que se establecen ya en el nivel sensorio-motor, y que se prolongan en las acciones más
generales que se pueden ejercer sobre los objetos: juntarlos, agruparlos y ordenarlos. Sin
acciones sobre los objetos no hay lógica, pero la lógica no se genera a partir de los
objetos. La tesis quizás más original de la epistemología genética, y una de las más
importantes contribuciones de Jean Piaget a la teoría del conocimiento, ha sido su
concepción de la génesis de la lógica. La tesis piagetiana es que la lógica no procede de
los objetos, por procesos de abstracción y generalización, como mantuvo el empirismo
(sea directamente como en el caso del empirismo clásico, o a través del lenguaje como
lo postuló el empirismo lógico). Ni tampoco proviene de intuiciones, "ideas puras", o
las múltiples formas de apriorismo a las cuales apeló la filosofía especulativa, cuyo
último recurso fue proponer alguna misteriosa "interacción entré el sujeto y los objetos".
Desde la perspectiva de una teoría constructivista que sea completamente coherente, la
lógica sólo puede ser resultante de un proceso constructivo (¡valga el truismo!). La
explicación piagetiana de ese proceso, que sólo podemos elaborar aquí en forma
esquemática, se basa en tres premisas.
1. Las acciones más generales que realiza un niño son, originalmente, acciones
materiales sobre los objetos (juntar, agrupar, disociar, ordenar, poner en
correspondencia). Dichas acciones son, en un comienzo, más o menos desordenadas,
pero van adquiriendo cierta coordinación que le permitirán variar o repetir a voluntad la
manera de reunir o de ordenar. En esto consiste la formación de lo que en psicología
genética se llaman "esquemas de acción". Piaget definió el esquema de una acción como
"el conjunto estructurado de los caracteres generalizables de dicha acción, es decir, de
aquellos caracteres que permiten repetir la misma acción o de aplicarla a nuevos
contenidos". Y agrega que "el esquema de una acción no es ni perceptible (se percibe
una acción particular pero no un esquema) ni directamente introspectible sólo se toma
conciencia de sus implicaciones repitiendo la acción y comparando sus resultados
sucesivos".1
2. Pero para poder realizar y coordinar esas acciones sobre los objetos, el sujeto
(el niño en cuestión) debe necesariamente ordenar y coordinar sus propias acciones. En
1
Rolando García (coord.), La epistemología genética y la ciencia contemporánea: homenaje a Jean
Piaget en su centenario, Barcelona, Gedisa, 1997, pp. 47-52.

1
un comienzo hay una completa indiferenciación entre la constatación de los resultados
de las acciones sobre los objetos, y la toma de conciencia, por parte del sujeto, del tipo
de acciones que realiza sobre los objetos.
3. Las relaciones y operaciones lógicas se fundan en la actividad coordinadora
de las propias acciones. A la "necesidad lógica" se llega a partir de los elementos
abstraídos de las coordinaciones generales de la acción. Estos tres puntos, que
constituyen la explicación ya clásica que dio Piaget al origen de la lógica, llevan
implícitamente la suposición de que hay una "lógica de las acciones" que antecede a la
lógica formal de las proposiciones. La lógica proposicional establece relaciones de
implicación entre valores de verdad de los enunciados. La lógica de las acciones que la
precede, establece relaciones de implicación entre significados de las acciones: es una
lógica de significaciones. Este es un tema complejo sobre el cual tiene Piaget
referencias aisladas en sus obras y que entró tardíamente en su programa de
investigaciones psicogenéticas.2 Para nuestro propósito expondremos sólo algunos
puntos pertinentes.
Un comportamiento comienza con una intención, es decir, persigue un objetivo
(jalar o actuar de alguna manera sobre los objetos). Pero asignarse un objetivo frente a
un objeto es asimilarlo a un esquema práctico, es decir, a un esquema de acción. Esto
involucra dos tipos de observables, ninguno de los cuales es un mero registro de
sensaciones. El primer tipo de observables está ligado a la "toma de conciencia" del
objetivo que se persigue; el segundo, a la "toma de conocimiento" de sus resultados,
como éxito o fracaso.
Si los resultados (constatados con los observables que provee el objeto) son
negativos, el sujeto busca la mejor acomodación al objeto de sus esquemas de acción.
Para ello, debe dirigir su atención a la acción misma, es decir, a los medios empleados
para lograr su objetivo. En esta centración de la atención, que se fija alternativamente
sobre el objeto y sobre la acción, se va generando la toma de conciencia del acto
realizado. ¿En qué consiste entonces la toma de conciencia? En la teoría piagetiana, la
toma de conciencia constituye el pasaje de la asimilación práctica (asimilación del
objeto a un esquema de acción) a la asimilación por conceptos. Esto requiere algunas
aclaraciones.
En primer lugar, está claro que la toma de conciencia supone un reconocimiento
de los medios empleados y de su acomodación al objeto, lo cual significa la
transformación de los esquemas de acción en "nociones" y en "operaciones". La toma
de conciencia resulta así de una conceptualización, que no es sino el pasaje de una
asimilación práctica (asimilación de un objeto a un esquema de acción) a una
asimilación por conceptos. Por consiguiente, la relación sujeto/objeto no se puede
reducir a la tan a menudo invocada (y siempre misteriosa) «interacción entre el sujeto y

2
el objeto». En realidad, la relación consiste, en primera instancia, en una "utilización"
del objeto por el sujeto, en el curso de los ensayos que ha hecho el sujeto para actuar
sobre el objeto. Lo que aquí es fundamental poner de relieve es que dichos ensayos son
ensayos de coordinación sobre las propias acciones.
Los medios empleados pasan al principio inadvertidos y la toma de conciencia
se efectúa a partir de los resultados, es decir, de las observaciones sobre el objeto. Pero,
a su vez, las informaciones sobre el objeto provienen del análisis de los medios
empleados, es decir de las observaciones sobre la acción (se jaló el objeto, se lo
empujó).
En cada nivel hay una construcción interactiva entre las coordinaciones de las
acciones, los datos provenientes del objeto, y las coordinaciones que se establecen entre
objetos. Pero ¿en qué consisten esos "datos" y en qué consisten las coordinaciones?
Hay, sin duda, una parte puramente material, es decir, física, de coordinación de
acciones, y de acomodación de los esquemas de acción. Pero el elemento fundamental
que surge de estos procesos para el desarrollo del conocimiento, es lo que podríamos
llamar "la construcción de significados", lo cual nos lleva nuevamente al tema de la
lógica de significaciones arriba mencionada. La significación de un objeto está dada por
lo que se puede hacer con el objeto. Y este "poder hacer" se va transformando en los
distintos niveles de desarrollo: primero es puramente la acción material (nivel sensorio-
motor); luego será también "lo que se puede decir" del objeto, en tanto descripción, y
"lo que se puede pensar", como anticipaciones y predicciones del comportamiento del
objeto en ciertas situaciones.
En lo que respecta a las acciones, la significación lleva consigo la toma de
conciencia de a qué conducen las acciones en función de las transformaciones que ellas
producen en los objetos o en las situaciones en las cuales se hallan los objetos. Es en tal
sentido que las coordinaciones de acciones consisten en coordinaciones de significados.
La relación más simple que se establece en el nacimiento mismo de la lógica es una
relación de implicación entre acciones, es decir, una implicación entre significados. La
toma de conciencia que va involucrada en esas implicaciones pone de manifiesto que la
asimilación se ha hecho representativa y que el esquema está conceptualizado. Hay, de
esta manera, una correspondencia completa entre la comprensión de los objetos y la
conceptualización de las acciones. Si bien podemos inferir que es a partir del
conocimiento involucrado en el "saber hacer" que se efectúa la conceptualización, por
toma de conciencia, hay una retroalimentación de la acción por la conceptualización en
tanto ésta última permite la anticipación de los efectos de la acción y por consiguiente la
previsión de los resultados.
Lo que hemos dicho no explica la totalidad del proceso. Queda en pie una
cuestión básica: ¿de qué manera una coordinación de acciones materiales puede

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conducir a la elaboración de relaciones que configuran ya las estructuras que están
involucradas en las coordinaciones generales de la acción (los agrupamientos de
clasificación y de orden, relaciones de correspondencia, y ulteriormente relaciones de
transitividad, etc., etc.)? Es en este punto preciso donde Piaget plantea la necesaria
vinculación con la biología, para poder explicar lo que él llama "la relación general de
isomorfismo que es posible discernir entre lo fisiológico y la conciencia, que se traduce
en el isomorfismo entre la causalidad y la implicación".3
Falta sin embargo un eslabón importante: ¿Cómo es que las estructuras lógicas
se tornan autónomas? Para explicar este proceso es necesario introducir aquí dos
mecanismos que surgieron en las investigaciones psicogenéticas y que constituyen
importantes extensiones de los dos conceptos clásicos utilizados por la filosofía:
abstracción y generalización.
En lo que respecta a la abstracción, la noción clásica consiste en "extraer"
cualidades de los objetos, como por ejemplo la abstracción de color como cualidad
común de objetos de diferentes formas, tamaños y materiales. A esta abstracción,
referida a observables, Piaget la llamará "abstracción empírica", en contraposición a una
nueva forma de abstracción que él introduce —y que llamará "abstracción reflexiva"—
la cual está referida a las coordinaciones de las acciones.4
En esta distinción está involucrado el proceso de construcción en distintos
niveles: a partir de la coordinación de acciones (nivel de las acciones materiales con los
objetos), se pasa a un nivel de representación de esas mismas acciones (nivel de la
representación intuitiva), que conduce a un nivel de conceptualización por
reconstrucción de la sucesión de acciones. La abstracción reflexiva consiste en
relacionar dichas representaciones en un todo ordenado. Debe de quedar claro, sin
embargo, que no hay abstracción empírica, ni abstracción reflexiva "puras", sino que en
distintos momentos predomina una u otra forma de abstracción.
La abstracción reflexiva constituye así un factor estructurante. A partir de allí
son posibles generalizaciones. Y aquí también Piaget reformula la vieja noción de
generalización, estableciendo una distinción fundamental:5
— Por una parte están las generalizaciones que parten de observables, es decir,
de abstracciones empíricas. Es el tipo de generalización que conducirá a la inducción y
al pasaje de "algunos" a "todos", que fundamentarán leyes empíricas.
— Pero esto no basta para fundamentar el conocimiento, porque "la cuestión de
la generalidad no puede presentarse, desde el punto de vista constructivista, en términos
de la presencia o ausencia de un cierto predicado: lo que es más o menos general es todo
el sistema de relaciones" (op. cit., pág. 221). Por eso introduce Piaget el concepto de
"generalización constructiva". La generalización constructiva consiste en establecer

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nuevas formas de relación que conducirán a nuevas estructuras, lo cual difiere de la
asimilación de nuevos contenidos (empíricos) a formas y estructuras ya constituidas.
Con estas consideraciones retornamos a la pregunta anterior: la autonomía que
adquiere finalmente la lógica. El mecanismo se basa en procesos constructivos donde
intervienen como motores las abstracciones reflexivas y las generalizaciones. Se trata
sin embargo de procesos complejos en los cuales las diferentes nociones se
interrelacionan. Muy brevemente podemos esquematizar el desarrollo de la siguiente
manera. Toda abstracción supone ya un marco de relaciones que provienen de
abstracciones reflexivas sobre coordinaciones de actividades anteriores. Yendo hacia
atrás tendríamos una regresión cuyo punto de partida estaría en estructuras sensorio-
motrices directamente relacionadas con estructuras orgánicas y, en particular, del
sistema nervioso. Tal sería el caso de la coordinación de la marcha o de la coordinación
entre esquemas motores y visuales. En sentido progresivo encontraremos niveles
sucesivos de abstracciones empíricas y reflexivas (con las correspondientes
generalizaciones) en los cuales lo que es "forma" en un nivel pasa a ser "contenido" de
la estructura del nivel siguiente. En síntesis, la conexión con un contenido empírico se
va haciendo remota y finalmente se desvanece. La explicación detallada de esos
procesos está en las obras a las cuales hemos hecho referencia (y en muchas otras).

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1
Beth, E. W. y Piaget, J., Epistémologie Mathematique et Psychologie. París, Presses Universitaires de France, 1961.
Edición en español: Relaciones entre la lógica formal y el pensamiento real. Madrid, Ciencia nueva, 1968.
2
Véase Piaget, J. y García, R., Hacia una lógica de las significaciones, Barcelona, Gedisa, 1989.
3
Piaget, Jean, Reussir et comprendre. París, Presses Universitaires de France, 1974.
4
Piaget introduce esta distinción en la Introduction à l’Épistémologie Génétique. París, Presses Universitaires de France,
vol. I, 1950. Edición en español: Introducción a la epistemología geenética. México, Paidós, vol. 3, 1994. Y le dedicará dos
volúmenes de los Études de’Épistémologie Génétique: Recherches sur l’abstraction réfléchissante. París, Presses
Universitaire de France, 1977. Edición en español: Investigaciones sobre la abstracción reflexionante. 2 vol. Buenos Aires,
Huemul, 1979.
5
Piaget, Jean, Recherches sur la Généralisation. París, Presses Universitaires de France, 1978.