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Escuela de Ciencias Juridicas y Politicas

CARRERA DE DERECHO

Pasantía.

TEMA

TAREA I

PARTICIPANTE

MARY ALBA DELGADO

11-2893

FACILITADORA

Marleny Marrero

Santiago República Dominicana

Septiembre 2018

Identificación de la Empresa:
1.1.Nombre de la Empresa o Institución.
Oficina Nacional de Defensa Pública
1.2.Ubicación de la Empresa o Institución.
Calle García Godoy esquinas Duvergé y Ave. Monseñor Panal
Ciudad La Vega

1.3. Reseña Histórica de la Empresa o


Institución.
Desde el punto de vista formal, el origen del derecho de defensa se remonta
hacia el año 1776, al consignarse en la sección VIII de la Declaración de
Derechos del Estado de Virginia, que, “en toda acusación criminal, el hombre
tiene derecho a conocer la causa y naturaleza de la acusación; a confrontar
con los acusadores y testigos; a producir prueba en su favor, y a un juicio
rápido por un jurado imparcial de doce hombres de su vecindad, sin cuyo
consentimiento unánime no puede ser declarado culpable”.
Posteriormente, este derecho quedó plasmado en la Constitución de los
Estados Unidos, al confirmar lo preceptuado en la Declaración de Virginia,
utilizando para tales fines, las enmiendas V, VI y XIV, las cuales expresan:
“Que ninguna persona … será privada de su vida, libertad o propiedad, sin el
debido procedimiento legal; que el acusado gozará del derecho… a ser
informado de la naturaleza y la causa de la acusación, a confrontar con los
testigos contrarios; a que se adopten medidas compulsivas para la
comparecencia de los testigos a descargo; a la asistencia de abogados para su
defensa; y que ningún Estado privará a persona alguna de la vida, libertad o
propiedad, sin el debido procedimiento legal”.
Sin embargo, es en la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano de la Revolución Francesa (aprobada por la Convención Nacional
Francesa, el 26 de agosto del 1789), que el mismo adquiere mayor relieve,
hasta el extremo de que algunos autores han llegado a reconocer que su
verdadero origen se enmarca con posterioridad a este suceso. El cual otorga a
los ciudadanos derechos que pueden hacer valer frente al Estado, al consagrar
el principio de que nadie puede ser acusado, arrestado o detenido, sino en los
casos expresamente determinados por la ley y con las garantías debidas.
Por otro lado, la Declaración Francesa del 24 de junio de 1793 expresaba, en
su artículo 14, que “Nadie puede ser juzgado y castigado sino después de
haber sido oído o legalmente llamado”. Fórmula que también fue contemplada
en la Constitución Francesa de 1795.
En el Derecho Post-Revolucionario, el derecho de defensa sólo era reconocido
durante la etapa de juicio; logrando extenderse al proceso de instrucción en el
siglo XIX, aunque con ciertas limitaciones, ya que en esta fase el proceso era
prácticamente cerrado y, hasta cierto punto oculto, incluso para las mismas
partes, lo cual creaba irregularidades y violaciones a derechos fundamentales,
entre ellos el derecho de defensa.
Al inicio de la década de los años 90’s, fruto de las tantas irregularidades y
violaciones, se dan voces de alarma y comienzan a producir reformas en ese
sentido, auspiciadas en su gran mayoría, por organismos internacionales, entre
ellos el ILANUD , USAID, INECIP, entre otros.
Del reconocimiento del derecho a la defensa, plasmado tanto en las
Constituciones de casi todos los países, así como en los convenios
internacionales sobre derechos humanos, se desprende que para ejercer este
derecho, no es suficiente que el procesado conozca la imputación, que pueda
aportar pruebas, o confrontar a los testigos, sino que pueda elegir los servicios
de un abogado de su confianza y de no contar con este o con los medios
económicos para costearlo, le sea asignado un(a) defensor(a) pagado por el
Estado como garantía de acceso a la justicia.
En la República Dominicana antes de todas las iniciativas relativas a la
Defensa Pública sólo existía de manera institucionalizada la figura del (de la)
abogado(a) de oficio, quien era un profesional del derecho, nombrado por el
Poder Judicial, que se encontraba adscrito a un determinado tribunal.
Este era asignado a toda persona que lo solicitara, pero en la fase de juicio.
Además, como dependía del tribunal muchas veces asumía la defensa de los
imputados con muy poco tiempo o ninguno para la preparación del caso en
cuestión. También existían los consultorios populares de las escuelas de
derecho de las universidades, algunas ONG’s dedicadas a la defensa legal
gratuita y los estudiantes de derecho que realizaban su práctica jurídica.
Desde el 12 de mayo del 1993, cuando firmaron un acuerdo de cooperación la
Suprema Corte de Justicia, la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña
(UNPHU) y el Instituto Latinoamericano de las Naciones para la Prevención del
Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD), se comenzó un proyecto piloto
para establecer un sistema de asistencia legal gratuita. Pero este proyecto fue
bastante corto pues duró hasta agosto del 1997, con algunas interrupciones por
falta de financiamiento. Este proyecto estuvo apoyado en sus diferentes fases
por el Programa de Iniciativas Democráticas (PID), la Fundación
Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS) y la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional (USAID). En 1998 el Comisionado de Apoyo a
la Reforma y Modernización de la Justicia asume este programa hasta que por
razones presupuestarias y de voluntad política fue cerrado.
Creación de la Oficina Nacional de Defensa Judicial
El Poder Judicial entendiendo que la defensa, más que constituir un principio
en sí misma, es a través de la cual se garantizan los demás principios básicos
que estructuran el propio sistema procesal penal y en vista de la carencia de un
servicio de defensa institucionalizado crea un sistema de asistencia legal
gratuita. Es entonces, cuando el pleno de la Suprema Corte de Justicia
haciendo uso de la facultad establecida en el Art. 77 de la Ley núm. 327, de
Carrera Judicial de 1998, sobre disponer todo lo necesario para organizar un
sistema de asistencia legal gratuita; así como fundamentado en la Constitución
de la República, aprobó mediante Resolución núm. 512, de fecha 19 de abril
del 2002, la creación de la Oficina Nacional de Defensa Judicial, a fin de
organizar, dirigir y garantizar la prestación de servicio de defensa técnica,
prestada de manera eficaz, oportuna, gratuita y permanente, a personas de
escasos recursos económicos. Esta oficina fue creada dentro del órgano
judicial, con dependencia administrativa, pero independencia técnica y
funcional.
Creación del Servicio Nacional de Defensa Pública
La institucionalidad de la Defensa Pública estaba en gran medida asociada a la
aprobación del Anteproyecto de Ley de Defensa Pública, lo que se logró el 12
de agosto del 2004 con la aprobación de la Ley num. 277, que crea el Servicio
Nacional de Defensa Pública. En dicha ley se plantea la autonomía funcional,
administrativa y financiera de la institución dentro del Poder Judicial,
permaneciendo dentro de este durante los primeros cinco años y al término del
mencionado plazo adquiere independencia total.
La entrada en vigencia de la Ley núm. 277-04 no sólo cambió el nombre de
Oficina Nacional de Defensa Judicial a Oficina Nacional de Defensa Pública
(ONDP), sino que creó una carrera para el(la) defensor(a) público(a).
Estableciendo claramente el rol del (de la) defensor(a) público(a), quien no se
constituye en auxiliar de la justicia, sino que ejerce su función en atención a
lograr la solución más favorable al imputado.
Luego de la entrada en vigencia de la Ley No. 277-04 que crea el Servicio
Nacional de Defensa Pública, en fecha 12 de agosto del 2004, dicha ley en su
artículo 35 estableció también como una forma de ingreso el someterse a
concurso público de méritos y oposición y posteriormente aprobar el programa
de formación inicial para aspirantes a defensores públicos. Se eligió tener una
forma transparente y única de ingreso a la defensa pública como forma de que
los participantes se ganaran a mérito propio su posición dentro de la defensa y
no fueran fruto de nombramiento por amistad o compromiso de ningún tipo.
Hoy, luego de 9 años de arduo trabajo podemos afirmar que contamos con un
Sistema de Defensoría Pública en el país, al que todos tienen acceso sin
restricción alguna. El servicio que brindamos a través de la Oficina Nacional de
Defensa Pública (ONDP) está destinado a tutelar los derechos fundamentales
que le son inherentes a las personas en conflicto con la ley. Se trata de cumplir
con una obligación del Estado para preservar tanto los derechos humanos
como las garantías procesales.
Por lo que, la negativa a prestarles oportuna asistencia jurídica, resulta
contraria a la Constitución de la República como a los tratados internacionales
de los que es signatario el Estado Dominicano.

1.3.Contexto Económico Social.


Con el nuevo Plan, la ONDP busca avanzar en su desarrollo y estructura -tras
11 años de existencia- una vez asentada su independencia y afirmado su rol en
el contexto del sistema de Justicia. La institución cuenta en la actualidad con
475 empleados, de los que 117 son defensores públicos, 78 abogados
contratados y 26 abogados de oficio, repartidos en las 24 oficinas a disposición
del ciudadano en todo el país. El organismo ha brindado asistencia, desde su
creación y hasta diciembre de 2014, a un total de 238,296 personas.
1.4.Objetivos de la Empresa o Institución.
Un objetivo prioritario es consolidar la institución y sus funciones dentro del
sistema dominicano de Justicia

El Plan Estratégico fija también como prioridades facilitar el acceso a la


defensa pública y mejorar la calidad de los servicios
La Oficina Nacional de Defensa Pública (ONDP) ha presentado el, 29 de
septiembre, su nuevo Plan Estratégico para el periodo 2015-2019, que tiene
como principales ejes consolidar la institución y su función de servicio social y,
por otro lado, facilitar el acceso a la defensa pública y mejorar la calidad de los
servicios.
La ONDP presta un servicio de defensa legal gratuita a los ciudadanos
vinculados a un proceso judicial o privados de su libertad, que por cualquier
causa no tienen un abogado o que carecen de recursos económicos para
pagar uno.

El Plan de Defensa Pública para este nuevo periodo fija tres grandes objetivos
estratégicos:

FACILITAR EL ACCESO A LA DEFENSA PÚBLICA

MEJORAR LA CALIDAD DE LOS SERVICIOS

REFORZAR LA GESTIÓN Y COORDINACIÓN INSTITUCIONAL

La directora de la ONDP, doctora Laura Hernández Román, definió estos


objetivos como “realistas, alcanzables, rigurosos y bien estructurados” y añadió
que “permitirán contribuir a la generación de verdaderos impactos que
redunden en una mejora del servicio de tutela efectiva a la ciudadanía”.

Políticas de la Empresa o Institución.


la Oficina Nacional de Defensa Pública de la República Dominicana, una
institución que brinda servicio de defensa legal gratuita, por medio de un
cuerpo de abogados altamente calificados, dirigido a las personas privadas de
su libertad o vinculadas a un proceso judicial, que carecen de recursos
económicos para pagar un abogado o que por cualquier causa no tengan uno.

1.7. Misión y Visión.


Nuestra Visión
“Consolidamos una institución íntegra e independiente con altos estándares de
calidad, que coloca el sistema de administración de justicia al servicio de las
personas conforme a las exigencias de un Estado Social y democrático de
derecho”.

Nuestra Misión
“Asistimos, asesoramos y representamos de manera permanente y continua a
las personas que no tienen abogado por carecer de recursos económicos o
cualquier otra circunstancia, mediante asistencia legal y judicial, brindada de
manera técnica y efectiva por un personal altamente calificado, confiable y con
vocación de servicio, que promueve el acceso a la justicia, el respeto a los
derechos fundamentales y el debido proceso”.
1.8. Valores de la Empresa o Institución.
Defensa Pública, como institución nos identificamos con estos valores:
La vocación de servicio: Implica convicción de la importancia del servicio
brindado, lo cual debe proporcionar disposición y entrega para dar oportuna y
esmerada atención a los requerimientos y trabajos encomendados; apertura y
receptividad para encausar cortésmente las peticiones, demandas, quejas y
reclamos del público, así como dar una respuesta rápida y oportuna a los
mismos.
La efectividad: El servicio que se ofrece debe ser brindado con máxima
calidad, de forma oportuna e intentando el mejor resultado en provecho de los
usuarios.
La confiabilidad: Confianza generada en el usuarios de recibir un servicio de
máxima calidad, que le será brindado con el supremo interés de buscar la
protección de los derechos, el acceso a la justicia, el debido proceso, el respeto
a la dignidad y la solución más favorable a la situación presentada.
La disciplina: Actuar con la observancia y estricto cumplimiento de la ley, las
normas administrativas y los reglamentos internos, con el propósito de brindar
una asistencia efectiva y el correcto funcionamiento de la institución.
El respeto: Dispensar un trato cortés a los ciudadanos que recurran en
solicitud de atención o demanda del servicio, a los operadores del sistema y
ciudadanos en sentido general. De igual modo implica que no existirán
diferencias en el trato por razones de vestimenta, apariencia física, grado de
escolaridad o cualquier peculiaridad de la persona.
Procurar el respeto de los derechos fundamentales: Implica gestionar el
acatamiento de las garantías imprescindibles de las personas en conflicto con
la ley, establecidas en todas las normativas nacionales e internacionales de
aplicación interna, sin importar la instancia ante la cual deba demandarse y sin
escatimar esfuerzos para llegar hasta las últimas consecuencias si fuere
necesario.
Ser garante del acceso a la justicia: Velar por que no se limiten los derechos
de los asistidos y actuar para eliminar los obstáculos que pudieran presentarse
en cualquier circunstancia y momento, así como ante cualquier autoridad. Esto
implica que debe procurarse que las acciones no sólo sean tomadas, sino que
las mismas se hagan en el momento oportuno y reuniendo las condiciones que
las hagan efectivas, pues realizarlas fuera de plazo es igual que no hacerlas ya
que se convierten en inadmisibles.
La capacitación técnica: Brindar un servicio por un personal altamente
calificado significa el compromiso de actualizar cada día los conocimientos
técnicos requeridos para lograr un excelente desempeño de las funciones
asignadas.
Mística: Deseo y entusiasmo de realizar el trabajo encomendado, más allá del
simple cumplimiento de una labor específica. Es tomar conciencia de que la
labor de cada uno es indispensable para hacer posible el cumplimiento de la
misión de la institución, y de este modo, brindar a los usuarios un servicio
oportuno y de calidad.
1.9. Estructura General de la
Organización (Organigrama).

Oficina de Acceso
a la Información
Pública

UNIDADES SUSTANTIVAS U
UNIDADES OPERATIVAS:
CONSULTIVAS Y
ASESORAS: UNIDADES DE APOYO:
Departamento de Subdirección Técnica, con:
Recursos Humanos – Subdirección Administrativa y –Departamento de Carrera y
Departamento de Financiera, con: Desarrollo
Control del Servicio Departamento Administrativo, –Departamento de Evaluación de
Departamento Jurídico con:
la Gestión
Sección de División de Compras y
Contrataciones -Departamento de Supervisión
Comunicaciones (Está Técnica
pendiente la creación de Sección de Servicios Generales
esta Sección) -Departamento de Asistencia Legal
Sección de Transportación Gratuita para Grupos Vulnerables
División de Tecnología
Sección de Almacén y –Comisión de Cárceles
de la Información y
Suministro, (Está pendiente la
Comunicaciones Coordinadores Departamentales
creación de esta Sección)
Sección de Planificación Coordinadores Distritales
Departamento Financiero, con:
y Desarrollo, (Está
pendiente la creación de División de Contabilidad Defensores Públicos
esta Sección) División de Presupuesto Abogados Adscritos
Comisión de Integridad Sección de Tesorería, (Está Abogados de Oficio
Institucional pendiente la creación de esta
Oficina de Acceso a la Sección) Investigadores Públicos
Información Pública Sección de Activos Fijos Trabajadores Sociales
Paralegales